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Gracias.
¿Te duele mucho?
Sí, mucho.
Los truenos me retumban como si tuviera la cabeza hueca.
Ay, pobre.
Recuéstate un poquito, anda.
"Veamos cómo están las carreteras a esta hora".
"puente de la Constitución.
En la salida de Madrid hacia Valencia está Pilar García Muñiz.
Pilar, ¿cómo están las cosas a esta hora?
A primera hora en las carreteras
se notaba que empieza un largo puente.
Aunque las últimas previsiones meteorológicas indican
que el tiempo puede mejorar...".
¿Quieres que me quede aquí contigo?
No. Voy a respirar.
A ver si se te pasa con el analgésico este.
Es lo último que tengo ya para tomar.
Vete al salón, no puedo ni hablar.
Llámame si necesitas algo.
Okey, mi amor.
Apaga la luz del pasillo, por favor.
Hoy me quedo contigo, no voy al club. Aunque sea viernes.
No me atrevía a pedírtelo.
Cómo voy a dejarte sola.
Gracias.
Descansa.
Beau, llévame a Urgencias.
Estoy peor.
¿Eh? Cojo la cazadora y nos vamos. Ajá.
Buenas noches.
Buenas noches. La tarjeta. Buenas. Aquí tiene.
Tengo una migraña terrible, me encuentro muy mal.
Esperen en la sala y en un momento les atienden.
Gracias.
Gracias. Vamos.
Hola, buenas.
¿La tarjeta?
Sí. La tarjeta. La tarjeta, la tarjeta, sí.
Podríais limpiar un poquito de cocaína la tarjeta antes, ¿eh?
¿Qué? Perdón, ¿eh?
Cabrón. ¿Qué os ha pasado?
Bueno, pues... Pues...
Calla la puta boca. Vale.
Que nos hemos ido de fiesta.
Elsa Rosado. Sí.
Acompáñeme, por favor. No, no, solo la paciente.
Te espero aquí.
Puede dejar sus cosas en la silla.
Acuéstese despacio.
¿Podría quitar la luz? No, no se puede.
Tranquilícese, que ahora vendrá el doctor.
Buenas noches.
Hola.
Dígame. ¿Qué le ocurre?
Tengo una migraña horrible.
¿Qué parte de la cabeza le duele?
Toda.
¿Le ocurre con frecuencia?
Las migrañas...
En el último año.
Son genéticas. Tengo un montón de primos por parte de padre...
Bueno, y las... tormentas, como hoy, a veces también me la provocan.
Y los viajes en avión, por la presión, no sé, es horrible.
Le pondremos un analgésico intravenoso
y un calmante para que se relaje.
Gracias, doctor.
Paso, paso. Por favor, rápido.
¿Cómo se encuentra? ¿Está mejor?
No, estoy peor.
El auxiliar que ha puesto el gotero dice que tengo la tensión alta.
¿Cuánto?
15,8 la alta y 9 la baja.
Pues... vamos a pasarla a planta. Mejor que se quede aquí esta noche.
¿Está libre esa habitación? Sí.
¿Podría llevarme allí?
Tendría que consultarlo. Por favor.
Si te quedas más tranquila, te llevo, pero debo consultarlo.
Muy bien, gracias.
¿Tú crees que vas a poder dormir en ese sofá?
Sí, claro.
Yo duermo en cualquier sitio.
Hola, soy la doctora García.
Creo que nos hemos visto antes, ¿es posible?
Sí.
Aquí rodé mi segunda película, hace diez años.
En esta habitación y en la de enfrente.
Claro.
No la vi, pero en algún sitio leí
que con el tiempo se había convertido en una película de culto.
Doctora, perdone,
pero tengo la impresión de que nadie se hace cargo de lo que me pasa.
Sí, tienes una migraña horrorosa. Y te arrojarías por la ventana
si no estuvieras acompañada por este hombre.
Beau, de Bonifacio.
Encantado. Encantada.
Lo ha descrito muy bien.
Una rama de mi familia es migrañosa.
La mía también.
Te hemos puesto un analgésico muy potente...
y algo también para que te tranquilice.
Gracias. Ya verás, se te pasará enseguida.
¿Qué significa lo del culto?
¿Directora de culto?
¿Perteneces a alguna secta?
¿Al culto evangélico? He oído que son tremendos.
No.
No, no, no soy evangélica. Eh...
Yo he dirigido solo dos películas y ninguna funcionó.
Huy, pobre. Qué mal.
Que sean dos películas de culto significa que...
a la mayoría de la gente no le interesó,
que fueron un fracaso.
Pero hay un reducido grupo de espectadores que las adoran.
Ese es el culto, el de esos pocos espectadores.
Ah.
¡Fíjate! Ajá.
Nunca hubiera pensado yo que el culto fuera eso.
Mmm.
Bueno, gracias por la clase magistral.
Y ahora tratad de dormir un poco. Vale.
Si hay algo, llamad por ese timbre.
Con la lluvia y el puente, hoy esto está muy animado.
Ajá.
Haz una película sobre lo nuestro.
Bonifacio... Qué nombre tan bonito.
Bueno...
La dejo en tus manos.
Sí, sí, para eso estoy. No se preocupe.
¿Y a ti no te conozco?
Me suenas.
No sé.
Soy bombero.
No, pero no, no es de eso.
Ay...
¿Ha estado últimamente usted en alguna despedida de soltera?
Sí, hace un mes, de una amiga. Todavía me dura la resaca.
¿Cómo lo sabes?
Ahí debió ser.
Bon... Beau es estríper los fines de semana.
¡Ah!
Ah, pues...
Pues de eso es, sí.
Buenas noches. Buenas noches.
Qué maja, ¿no?
Tú ya estás mejor, ¿verdad? Ajá. Esto sí funciona.
Dame un beso.
Y dos.
Y ahora duérmete. Mmm.
Bueno, solo una pregunta. ¿Puedo?
Sí.
¿Por qué le has dicho al camillero que te trajera a esta habitación
y no a la otra?
Las escenas que rodé aquí de mi segunda película
transcurrían en estas dos habitaciones.
Una era donde nos llevaba el camillero
y también rodamos en esta.
La enferma de la otra habitación moría
y la que estaba en esta habitación sobrevivía.
Ah, ya.
No soy supersticiosa, pero...
el cine tiene algo de premonitorio.
Ah, ¿sí? Mmm. Bueno, es una teoría mía.
¿Y por qué no has hecho más películas si eres de culto?
Pues...
Pues porque con la publicidad gano mucho más dinero.
Me compré la casa de Madrid,
le compré la otra a mi madre en el pueblo.
Y tampoco es que los productores me persigan.
Soy un poco rara para la industria.
Ya.
El desayuno.
¿Ya?
Pero si hace solo un rato que nos dormimos...
Pues hay que desayunar. Después vendrá el médico a verte.
¿Cómo te encuentras?
Mmm... Atontada.
Muy bien. Pero ¿el dolor desapareció?
Sí, sí, creo que sí.
Ya tienes otra cara. Mmm...
No se me ha pasado, pero prefiero que nos vayamos a casa.
¿Sí? Sí.
Nos vamos.
¿Por qué quieres que tu historia ocurra en 2004?
Porque el arranque es mi primera crisis de pánico y fue en ese año.
Y porque, en la actualidad, gracias a los "realities"
todo el mundo sabe lo que es una crisis de ese tipo.
Ahora no es tan raro, hace 20 años sí.
Y, bueno, Santi fue de gran ayuda.
¿Va a ser muy confesional?
Trataré de que sea lo menos posible,
pero ya sabes que la realidad acaba siempre colándose
sin que te des cuenta.
Hablando de realidad, me gustaría tomarme...,
no sé, tres meses sabáticos por lo menos.
¿Para qué?
Si a ti no te gustan los meses sabáticos.
Hace unas semanas que sí.
¿Vas a decir en qué los vas a emplear?
¿No me irás a dejar por otro?
Te dije que el "impasse" en el que estaba terminó
y que en unos meses prepararemos una nueva película.
No te voy a dejar por otro. Y no pienso decirte nada más.
Santi se ocupará de recordarte tus citas con los médicos,
las retrospectivas y todos los marrones que te vayan saliendo.
Te has ocupado hasta de tu relevo.
Tú sigue escribiendo.
Y ojalá que dentro de unos meses hayas puesto la palabra "fin",
que te apasione el guion que has escrito.
¿Sí? ¿Ustedes son los que me habéis llamado?
Sí. Hola.
Hola, ¿qué tal? Hola.
Dime.
Estamos buscando un sitio de estriptis masculino.
Ver algunos...
Pues mira, este es el escenario. Pero aquí ya no se hacen estriptis.
Ah, ¿no? No, eso ya se quedó antiguo.
Aquí lo que se viene es a ver follar.
Ah... La gente quiere ver follar.
Para bailar y para ver estriptis ya tiene la gente las redes.
Claro, claro.
Aquí todo el que viene viene a follar o a ver follar.
Ya. Ajá.
Si quieres, os enseño un salón que tengo
con unas camas redondas de terciopelo rojo, precioso,
para los intercambios de pareja. Venid, que os lo enseño.
No, muchas gracias, no.
Pues ha tenido mucho éxito. Hay hasta lista de esperas.
Ah, ¿sí? ¿En serio?
¡Guapo!
¡Uh! ¡Guapo!
¡Qué bueno que estás!
¡Uh! ¡Quítatelo!
¡Ay, Dios mío! ¡Quítatelo!
¡Uh! ¡Uh! ¡Uh!
¡Guapo! ¡Guapo!
¡Guapo! ¡Es guapísimo!
Qué marrano, qué marrano...
¡Madre! ¡Guapo!
¡Quítate la camiseta! ¡Fuera!
Ahora vuelvo.
¡Quítatelo!
¡Tíranoslo! ¡Venga, venga!
¡Vamos! ¡Qué guarrete!
¡Tíralo aquí!
¿La novia?
¡Ella! ¡Ella! ¡La novia! ¡La novia!
¡Toma! ¡Toma! ¡La mía! ¡Toma! ¡Toma! ¡Toma!
¡Uh!
¡Quita todo el alcohol! ¡De los pies...!
¡Quítatelo todo!
¡Vamos!
Quítatelo.
¡Fuera! ¡Que se lo quite! ¡Que se lo quite!
¡Que se lo quite! ¡Que se lo quite!
¡Uh!
¡Toma! ¡Toma! ¡Más!
¡Ese culo!
¡No te vayas!
¡No! ¡Ven! ¡Ven!
¡No te vayas!
¡Eh, eh, eh! Esto cuesta cien euros más, tía.
Después te pago. ¿Sí?
Pues no sé cómo, no. Me gustaría hablar contigo.
¡Está prohibido entrar en los camerinos!
Vengo a ofrecerte trabajo.
Gracias, ya estoy pluriempleado. Esto te llevará poco tiempo.
A propósito, me llamo Elsa.
Yo, Bonifacio. Mmm.
Te han anunciado como Beau.
Sí, es el nombre artístico.
Si me vas a ofrecer porno, estás perdiendo el tiempo.
¿Tengo pinta de directora de porno?
No.
Bueno, tampoco sé qué...
Te invito a tomar algo y te lo explico.
Dime antes de qué va.
La gente se equivoca mucho con nosotros. Conmigo por lo menos.
No estoy en venta ni en alquiler.
Es para un anuncio de ropa interior.
¿De ropa interior? Ajá.
¿Y qué tengo que hacer? Nada.
Despertarte en una cama, sentarte en ella...
¿Desnudo? No, en calzoncillos.
¿Solo eso? Ajá.
Eso sí, delante de un equipo que te estará grabando,
que son unos cuantos.
Bueno... Vamos a tomar algo,
pero invito yo.
¿Qué hacías antes de ser "boy"? No me llames "boy", por favor.
Soy bombero.
Mi vocación es salvar a la gente.
Bueno, eso es lo que hago.
Ajá...
Pero como tenemos varios días libres...
Y necesito dinero. Mmm.
Tengo a mi padre ingresado en una residencia.
Mmm...
Un sueldo extra no me viene mal. Ya, entiendo.
Oye, cuéntame más del anuncio.
Aunque me hayas visto bailando, soy muy cortado.
Esto es más fácil.
Estás sentado en una cama, recién levantado,
con la mirada perdida...
¿Erecto? No.
No, no, al contrario. Relajado.
Piensa en cómo te levantas tú un día normal.
Muchas veces me levanto erecto.
Ah, pues... para esto no hace falta.
Pero ¿me vais a hacer primeros planos del paquete?
Porque de eso se trata, ¿no?
No. No va a ser algo tan obvio.
Pero me sorprende que seas tan tímido con tu cuerpo,
casi te desnudas en un escenario.
Ahí le echo morro.
Mmm. Y me lo paso bien.
Pues en el anuncio, igual.
Buenos días. Hola.
¿Estás bien?
Estoy un poco atontada. Voy a hacer unos tés, ¿vale?
Ahora voy.
"El dolor de cabeza va remitiendo,
pero la angustia crece".
"Detallo minuciosamente
las sensaciones físicas del momento.
Me entretiene.
Tengo que distraer el cerebro.
Soy incapaz de concentrarme.
Solo puedo escribir...
de lo inmediato.
Admiro la facilidad de Beau para dormir".
"Es un don que yo no tengo".
"Me conmueve tener junto a mí, dormido, a un animal tan hermoso.
Recorro con la mirada su cuerpo como un paisaje.
Y, no sé por qué,
pienso que en algún momento le voy a hacer sufrir".
Hola. Hola, ¿te despierto?
"No, estoy trabajando".
¿Qué tal?
"Tenía un dolor de cabeza horrible.
Se me ha pasado con dos Innogram, pero sigo muy mal.
Yo no sé qué me pasa".
¿Tienes sudores?
Sí.
"¿Y arcadas, aunque no vomites?".
Ay, sí.
El estómago lo tengo revuelto.
Eso es un ataque de pánico.
¿No te había pasado nunca? "No".
"Pues ya sabes lo que es.
Se te quita con un ansiolítico debajo de la lengua.
¿Tienes Trankizolán de 0,50?".
No.
Pero puedo comprarlo en cualquier farmacia, ¿no?
Te pedirán una receta.
Yo suelo tener...
Pero es que ahora casualmente no tengo.
"¿Puedes llamar a tu psiquiatra para recetármelo?".
Elsa, ¿sabes qué hora es?
"Es que me siento fatal".
Bueno, como es puente, a lo mejor no se ha acostado.
"Hola".
Hola, Patricia.
Mi psiquiatra está fuera, pero vuelve mañana y podría verte.
¿Resistiré hasta mañana?
Lo primero que debes hacer es dejar de preocuparte.
Oye, llama a Gabriela. Ella seguro que tiene Trankizolanes.
Gabriela da una fiesta esta noche.
Me invitó. Le dije que no, que estaba cansada.
Insistió, ya sabes lo pesada que es.
Es lo más rápido.
Bueno, iré donde Gabriela.
Perdona, Patricia, y gracias.
Mándame el teléfono de la psiquiatra.
"Ahora mismo te lo mando". Gracias.
Creo que lo mejor es que entres tú solo.
La llamo para decírselo.
¿Yo solo? Sí.
No.
Es que la temo.
Si la temes tú, que es tu amiga, imagínate yo.
Si me ve, insistirá para que me quede.
No va a dejarme ir así como así.
No sé, dile que estás mala.
¿Cómo voy a entrar yo solo? Es que sería la primera vez...
Ella te conoce, y le gustas.
Joder...
¡Peor!
Le dices que no estoy bien y que tienes prisa.
Yo hago lo que me digas, pero lo va a encontrar raro.
De verdad, que no se dará cuenta.
Va a lo suyo y no se va a dar cuenta.
Venga, entro. Avísala.
No lo coge.
Mirad a cámara. Mirad a cámara, por favor.
"¿Qué hago yo aquí?".
Y esperad con una sonrisa el futuro,
que se presenta oscuro, plural, imprevisible y distópico.
Mientras tanto, sonreíd.
Ponedle una buena cara al futuro. Eso es importante para la foto.
Esa es la base de la resistencia, el optimismo a fuerza de bombas.
Gracias.
Ha recibido una llamada.
Ay, Elsa. Ahora vengo.
¿Hola?
"Hola, Gaby".
Qué alegría que te hayas decidido a venir.
Justo estaba hablando de ti con Barenboim.
No, no, puedo ir, Gaby.
Pero, escúchame bien, te voy a mandar a Beau
para que le des unos cuantos Trankizolanes.
Tú tienes en casa, ¿verdad?
Claro, mujer, y cocaína y una cena estupenda.
Barenboim echaba de menos la milanesa argentina
"y he hecho muchos filetes. A ti te gustan".
Sí, mucho. Vienes con tu novio, ¿no?
"No, Gaby, va él solo".
Es que estoy en plena crisis de ansiedad y necesito Trankizolán.
No puedo ir a una farmacia porque no tengo receta.
Y, de verdad, me siento fatal...
Lo que necesitas es una buena fiesta.
"Gaby, de verdad. Por favor, no puedo".
Venga, mujer, media hora. Hablas con Barenboim,
"que está empeñado en que le dirijas una 'Flauta mágica',
coges los Trankizolanes y te vas".
Gaby, por favor.
Qué pesada eres, tía.
Bueno... Venga, ábrenos, estamos en la puerta.
Ah, que estáis aquí. Ahora mismo os abro.
Aquí viene...
Hola.
Qué mala cara tienes. Ya te lo he dicho, estoy fatal.
No te preocupes, subimos a mi habitación
y así charlamos tranquilas.
Pobre...
Me da corte venir a molestarte así. Has hecho muy bien, mujer.
Tengo una caja entera de Trankizolanes.
Te doy un blíster y me guardo yo otro para mañana.
Me queda mucha noche todavía.
Pasad, pasad. Está todo manga por hombro.
Ya sabéis cómo son mis fiestas.
Túmbate aquí, estás mala. ¿Con los abrigos?
Sí, sí, aquí mismo.
Mira, este blíster entero para ti. ¿Eh?
Ponte uno debajo de la lengua y ya verás, mano de santo.
En 20 minutos estás como nueva.
Aquí nadie os molestará, ¿eh?
¿Puedo echarme yo también?
Claro, a no ser que quieras bajar un rato a la fiesta.
Prefiero quedarme con Elsa. ¿Quieres tomar algo?
No, estoy bien, gracias.
En media hora, si te encuentras con mejor cuerpo,
te traigo a Barenboim y charláis un rato tranquilos.
No, por favor, Gaby. No puedo, no puedo.
Pues no insisto más.
Descansad cuanto queráis, ¿eh? Muchas gracias.
Qué pena, ¿no?
¿El qué?
Ya que estás, nos podrías hacer un estriptis.
Eh...
No es el momento, Gaby.
Ya. Me prometiste que en una de mis fiestas harías un estriptis.
Integral.
Otro día.
La próxima no te libras. Venga, os dejo, ¿eh?
Joder, lo que ha costado. Es tremenda.
¿Qué hacéis aquí?
Hombre, Amaia. ¿Qué tal? Bien.
Es que Elsa no se encontraba bien.
¡Ahí va! ¿Y eso? ¿Qué te pasa?
Nada.
¿Vas a cantar en la fiesta?
Sí, voy a cantar luego. Mmm.
Oye, pero ¿cómo habéis entrado, que no me he enterado?
Mmm... Es una larga historia, Amaia.
Hemos venido directamente aquí, a la cama.
Ah, vale.
Me encantaría escucharte cantar,
pero no estoy para ir a la fiesta.
No, no, ni se te ocurra. No...
Hemos venido a por Trankizolanes,
porque Elsa tenía una crisis de ansiedad.
Mmm. Ay, pobre...
Vamos, yo a ti te canto lo que quieras.
¿Sí?
¿Quieres una de Chavela? Sé que a ti te gusta.
Yo la he descubierto y me encanta.
Ay, sí, me encanta.
Muchas gracias. Perfecto.
A ver, ¿el tono cuál era?
Hola, Mónica. ¿Qué tal, Santi?
Os dejo, he quedado para jugar a tenis.
Mandé varios emails para que se lo recuerdes a Raúl.
¿Los has recibido? Sí, ya se los he pasado todos.
No te preocupes. Tienes que recordárselos.
Siempre tendrás que insistir.
Os llamaré para ver cómo vais.
Muy bien, pero tú no te preocupes.
Resuelve tus cosas y piensa en ti.
Es lo que hago, pero Raúl no está acostumbrado.
Ah, ya, ya. Pues tendrá que acostumbrarse.
Tú insiste.
Insisto, que ya le conozco.
Venga, hasta luego. Hasta luego.
He venido a despedirme, como te dije por teléfono.
O sea, ¿no has cambiado de opinión?
De todos modos, te recuerdo lo último que ha llegado.
Te invitan del Instituto Cervantes de Los Ángeles
para que des una charla e inaugurar su biblioteca de español.
Sabes que mi espalda no está para viajar a Los Ángeles.
Hasta ahora me has pagado para decírtelo.
Una asociación LGTBIQ+ te da el premio Pluma del año.
¿Por qué? Si este año no he hecho nada en especial.
Ni el año pasado, pero no te cuesta nada ir.
Vas, recoges el premio y apoyas al colectivo.
Se verá mal si no vas.
Tengo varias propuestas más, pero todo es que no.
Si quieres, te las leo. No. No hace falta. Gracias.
Lo tiene todo Santiago. Ah, también te invitan a Qatar:
se celebra la primera edición de un festival de cine.
Sería solo un día, te ofrecen un dineral: 200000 euros.
¿De verdad?
Ya sabes que los cataríes no escatiman
en cuestión de cultura y deporte.
Y tu nombre da prestigio. ¡Qué barbaridad!
¿Qué les digo? Que no todo tiene un precio.
Y con esto me despido, Raúl.
Ya te he oído, pero mejor despedirte yo.
Acompáñame a la cocina.
Soy yo la que se va.
Son muchos años soportándome, querida.
Mereces una indemnización.
Hablaré con mi gestor para que te prepare los papeles.
Además, así tendrás dos años de paro.
Muchas gracias.
Es lo mínimo que puedo hacer por 20 años de fidelidad y cuidados.
Te voy a echar mucho de menos.
Yo también.
¿Quieres chocolate?
No, gracias.
Y ahora que no voy a estar yo, por favor, no te descuides.
Disfruta de las cosas, sal de casa, vive...
No todo es escribir y hacer películas.
Para mí sí.
Santi se hace cargo de todo.
Si tiene algún problema, sabe que puede llamarme.
Y hazle un poco de caso, vive contigo.
Sí, ya ha empezado a darme la vara.
¿No quieres un café? No, no quiero nada, gracias.
¿No vas a decirme por qué te vas?
Sí, claro.
Estoy ayudando a mi amiga Elena.
¿Tu amiga Elena? Sí.
Pensé que había desaparecido de tu vida hace años.
Nunca desapareció del todo, y ahora me necesita.
A su hijo le han encontrado un tumor y van a operarlo.
Solo tiene el 50 % de posibilidades de sobrevivir a la operación.
Lo siento.
Quiero vivir con ella esta agonía, y hasta donde nos lleve el futuro.
¿Y su marido?
Ese sí desapareció hace tiempo. No le necesitamos.
Cómo iba a imaginarme...
No quería decírtelo por teléfono. Ya, entiendo...
Si surge algo importante, te lo enviaré,
pero tendré la cabeza en otra cosa.
Ya, claro. A Santi le encantará darme la tabarra.
Déjate cuidar por él. Hace tiempo que le dejo.
El endocrino y la colonoscopia los tienes a fin de mes.
No lo dejes.
Y sobre Qatar, si te hace gracia, deberíais responder ya.
Es una pasta, piénsatelo.
Quién piensa en Qatar ahora.
Llámame cuando quieras.
Si necesitas desahogarte y para cualquier cosa.
Gracias.
¿Natalia?
Hola, Elsa.
"Hola".
Oye, es que no me quedó claro
si ibas a venir este puente por aquí.
Ah.
Pues es que...
Es que acabo de llegar... a casa del hospital,
que he pasado allí toda la noche por una gastroenteritis.
Cariño, creo que lo mejor es que me quede a descansar estos días.
"Pero ¿tú estás bien?".
Sí, como siempre.
Ya... Ánimo, tesoro. Te llamo cuando me centre, ¿vale?
Vale. Un beso.
"Un beso".
Era Natalia.
Le había dicho que lo mismo iba a verla a su pueblo este puente.
¿Y te llama a esta hora?
Ella ni sabrá qué hora es.
No sé, mejor descansa, ¿no?
Sí, eso le he dicho yo.
Pero... se me había pasado total.
Yo hoy debería ir al parque, amor. Mmm.
Puedo llamar y decir que estoy malo, pero debería ir.
No, no, tú vete. Vete, haz lo que tengas que hacer.
Yo estoy bien, de verdad.
Ahora tengo las pastillas si me vuelve la ansiedad.
¿Cómo estoy hoy?
¿La Dra. Potau, por favor?
"Soy yo".
Patricia Otero me dio su teléfono.
"Sí, me llamó anoche".
¿Podría verla esta tarde?
"¿Le viene bien a las ocho?". Sí.
Patricia me dará su dirección. Muchas gracias.
"¿Qué tal, amor?". Bien.
Me he llenado la tarde de citas.
Estoy yendo al cine, pero no sé cuándo llegaré,
estoy en pleno atasco.
Después he quedado con Patricia en su casa
y después con su psiquiatra. Pero estás bien, ¿verdad?
Sí, sí, sí. Un poco agobiada con el gentío.
Se me había olvidado que, además de puente, es Navidad.
"Entonces, ¿no me preocupo?".
No, no, no. ¿Tú cómo lo llevas?
Yo bien, cariño. Hemos tenido un día tranquilito.
"¿No estás muy cansado?".
No, me he echado un poco.
Joder, si antes lo digo... ¿Escuchas la alarma? Un besito.
"caída en su interior".
¡Vamos, vamos!
"Uno de Quintero. Dos de Bonifacio.
Tres de Óscar. Cuatro de Gonzalo".
Es lo que tiene. ¡Va, va, va!
¡Vamos! ¡Vamos, José!
Perdón.
Hola. Hola. ¿Qué tal estás?
Esta mañana me llamó Natalia desde su pueblo.
Quedé que a lo mejor me pasaba a verla, pero con el jamacuco...
No trabaja mucho, ¿verdad? Mmm.
Hace que no la veo en ninguna publicidad.
Sigue en el pueblo con sus padres hasta que se recomponga,
pero eso va para largo. Lorenzo, mira quién ha venido.
Hola. ¿Me has traído un regalo?
Sí. Antes me tienes que dar un beso. No.
¡Oye! Lorenzo, no seas maleducado. ¿Qué se dice?
Nada.
Te lo doy igual. Es un bruto, perdona.
¿Estás viendo la película?
La tengo puesta. Mmm.
Aquí ya estaba perdiendo la voz, pero sabía muy bien cómo utilizarla.
Mmm. Habré escuchado a Chavela cantar "La Llorona" más de 50 veces.
Todas eran distintas y en todas lloré.
Yo tengo varias versiones.
Creo que tengo la última. ¿Quieres oírla?
"Ay...
de mí, Llorona.
Llorona, Llorona.
Llévame al río".
En los últimos conciertos,... "Tápame".
como iba perdiendo la voz,... "Con tu rebozo, Llorona".
casi no cantaba la canción. "Porque me muero de frío".
La decía.
"Ven, tápame".
La murmuraba.
"Con tu rebozo, Llorona.
Porque...
me muero de frío.
Es escalofriante.
Mmm, sí.
Voy a hacer los tés.
¡Quita la canción, por favor!
"Amarga Navidad". Qué título tan oportuno.
Mira.
Una amiga se ha ido a París aprovechando el puente
y me ha mandado esta foto preguntando si no es este mi marido.
Ricardo también está en París,
en un viaje de negocios, según él.
¿Qué quieres decir?
¡Que es él!
Si no se le ve la cara a nadie, Patricia.
Mira.
Podría no ser él. Es una imagen muy confusa, míralo.
Reconozco su cazadora,
sus pantalones,
su modo de abrazar...
Es él, Elsa.
¿Respondo?
Trae.
Ay...
Trankizolán, debajo de la lengua.
Ya está.
Tranquila.
¿Cómo te encuentras ahora?
Bien. En las dos últimas horas no he tenido ningún síntoma.
Se me han pasado volando.
¿A qué achacas de pronto esta crisis de pánico?
Es la primera, me dijo Patricia.
Sí, tan fuerte, sí.
Ah... No lo sé.
El cansancio.
En publicidad trabajamos a destajo.
¿No puedes desconectar del trabajo de vez en cuando?
No lo sé hacer.
Llevo mucho tiempo enlazando un trabajo con otro.
Además...
mi madre murió justo hace un año.
Por estas fechas, en este mismo puente.
Estos días la tengo muy presente, como si hubiera ocurrido hoy.
¿Pudiste despedirte de ella?
No.
Eh... La había ido a visitar por la mañana y...
el resto de día lo pasé trabajando.
¿Me quito el albornoz? Cuando quieras.
Está todo casi listo. Vale.
¿Y qué tengo que hacer? Nada.
Estás sentado en la cama y miras a través de la ventana.
Y piensa en lo que quieras. Bueno, mejor algo triste.
¿Algo triste? Ajá.
Pienso en mi padre.
Bueno... Piensa en tu padre.
Por lo demás, ¿estás bien?
¿Tienes frío? ¿Quieres algo de beber?
No.
Bueno, me siento desnudo.
Pues no lo estás.
Va a ser rápido, ya verás.
¡Oye, apagad los teléfonos móviles, por favor!
Es el tuyo, Elsa.
Pues ponlo en silencio.
Es del hospital.
¿Sí? "¿Elsa Rosado?".
Sí, soy yo.
"Siento decirle que su madre acaba de fallecer.
¿Elsa?". Sí, sí.
"Tiene que recoger las cosas de su madre
y firmar algunos papeles".
Estoy en pleno trabajo, ¿puedo ir en un par de horas?
"Sí, sin problema.
Venga cuando pueda".
Gracias.
¿Pasa algo?
Mi madre ha muerto.
Tengo que ir al hospital.
Lo siento.
Yo te llevo si quieres.
Me duele pensar que murió sola.
¿Has tenido tiempo de guardarle el duelo?
No.
No he parado de trabajar desde que se murió.
A veces pasan años hasta que una se enfrenta a la pérdida.
Yo no me he enfrentado todavía.
He estado huyendo.
Además de lo que te voy a recetar,
deberías tomarte un descanso, hacer un viaje.
Mejor que vayas acompañada.
Sí, claro.
Thelma Powell es la montadora de Scorsese.
Ah, ¿sí? Hola, Mónica.
"Hola, Raúl". Ahora unos 90.
"¿Puedes hablar?". Sí. Te dejé un recado anoche.
"Ya lo oí, pero...".
Imaginé que estarías ocupada. "Sí...".
El niño de Elena ha muerto.
Qué horror, Mónica.
"¿Puedo ir a veros?".
Ahora vamos en tren. Nos dejan una casa en el Ampurdán.
Cuando sepa qué hacemos con nuestras vidas, ya te llamaré.
Lo siento mucho, Mónica. Díselo a Elena. O pásamela.
Ahora no la tengo al lado.
He venido al lavabo para hablar y que no me oiga.
Santi también te manda besos. Si podemos hacer algo...
Gracias.
¿Adónde vamos, mamá?
No lo sé.
Esta noche dormiremos en casa de la tía Elsa, ¿vale?
¿Qué te pasa, mamá?
Nada, tesoro.
¡Uh!
¿Te quieres meter?
Prefiero seguir bebiendo, tesoro.
¿Y yo? Tú no puedes beber, te ahogarías.
¿Y la tía Elsa?
Déjala. Ella pasa de nosotros.
Ahora vuelvo.
Ten cuidado con el agua, ¿vale?
No paso de vosotros, me encanta la escena familiar.
Ya...
Venga, Lorenzo, sal ya, llevas mucho dentro.
No, no quiero. Cariño, te vas a quemar con el sol.
Ven, vamos.
Te voy a poner los dibujos ahora.
Venga.
Vamos.
Anda.
Siéntate aquí.
Hala, aquí tranquilito.
Llevas horas escribiendo, ¿no?
Me gustaría hacer una tercera película.
De pronto me han entrado unas ganas...
Debe de ser esta isla.
Qué bien. Mmm.
¿Y de qué irá?
De todo.
De dos mujeres en una isla volcánica y de lo que pasa por sus cabezas.
Las dos están viviendo un duelo.
¿Una soy yo?
Bueno, una estaría inspirada en ti, sí, supongo.
¿Y qué pasa por mi cabeza? Porque ni yo misma lo sé.
Es un modo de hablar, Patricia.
He empezado inspirada por nuestra estancia en la isla,
y aquí solo estáis tú, el niño y yo.
¿Sale Ricardo, mi marido?
Él no está aquí.
Pero es la razón por la que has venido.
¿Y hablas de esa razón?
Todavía no, estoy empezando.
Es el momento de apuntar todo lo que se me ocurre.
Pero, ya que me lo preguntas, sí,
me gustaría hablar de él y de tu liberación.
¿Mi liberación?
Sí.
O sea que me he liberado de Ricardo y yo sin enterarme.
Eso me has dicho. ¿Este viaje es la prueba?
Te lo he dicho tantas veces...
Pero nunca me has creído.
¿Y esta vez tengo que creerte o es como siempre?
Esto es solo un "impasse".
Me espera todavía un largo viacrucis hasta que me libre de él.
Ni yo sé qué pasará.
Creía que no tenías dudas. Pues las tengo.
Todas.
Y no me gusta que escribas sobre nosotros.
Estará todo mezclado con ficción, Patricia, nadie te reconocerá.
¡Él se reconocerá!
¿Vas a dar detalles de nuestra vida?
¿De las putadas de las que, según tú, me he liberado?
Mira, guapa, esas putadas las sé de tu boca.
Pero, ya que lo mencionas, supongo que sí.
Me gustaría poder hablar
de cómo ese hombre te ha anulado durante años,
y de tu incapacidad para reaccionar.
Pero que al fin reaccionas, Patricia,
y te lo quitas de encima.
Siempre pensé darte un final feliz.
De no ser así, no me inspiraría en ti.
Si hay un final,
no parece que vaya a ser feliz.
Olvidas que es una ficción y que soy yo la que elige el final.
Siempre te oí decir
que el final se impone por sí mismo en el desarrollo de una historia.
Y que el autor tiene que aceptarlo,
aunque no sea el final que tenía previsto.
Que el final a veces es una sorpresa,
incluso para el autor y para el personaje.
No pensaba que recordaras mis entrevistas.
Me gustaba escucharte
cuando hablabas de tu experiencia como directora.
No debiste dejarlo.
Pero no me gusta que escribas sobre mí y sobre Ricardo.
De todos modos, esto pensaba dártelo a leer cuando lo terminara.
No has comido nada.
Tú tampoco.
Me he puesto ciega de vino blanco.
Vamos a recoger.
Tenías que habérmelo preguntado antes.
Lo siento, me he dejado llevar por el entusiasmo.
¿Tan importante para ti es escribir esto?
Sí.
Pero no te preocupes, que ya no estarás en el relato.
Qué mal suena eso.
Como si pudieras decidir sobre la vida de la gente.
Lo digo para tranquilizarte.
Ni tú ni Ricardo apareceréis como inspiración.
De todos modos, nunca ibais a ser vosotros.
Me sorprende que no lo entiendas. Estoy escribiendo ficción.
No te lo tomes tan literal.
Chica, siento ser tan anticlímax. No pasa nada.
El problema es que tu marido sabe que puede hacer contigo
lo que quiera.
Le dejarás, tarde o temprano.
Más bien tarde.
Pero aún necesitas seguir tragando mierda hasta que no puedas más.
Es tu carácter.
No tienes derecho a hablarme así.
Lo siento.
Soy yo. "¿Dónde estás?".
En Lanzarote, en una villa. "¿Y el niño?".
Está aquí conmigo. Está durmiendo. Estamos bien.
"¿Piensas volver?".
Sí.
Ven a buscarme, por favor.
"Mañana cojo el primer vuelo, pero ¿dónde te llamo?".
Te llamaré yo.
"Muy bien".
Hasta mañana.
Te amo.
Dame 25 minutos.
Espéranos en el aeropuerto, ¿vale?
Hasta ahora.
Mi amor, mete el cubo aquí dentro, venga. Ayuda a mamá. Toma.
Me voy.
Siento lo de anoche. Es que había bebido mucho.
"In vino veritas".
Dijiste lo que pensabas.
Mmm.
Pero fui cruel.
Sí. Mucho.
Reconozco que tu situación me saca de quicio, Patricia,
pero sé que no tengo derecho a entrometerme.
No, no lo tienes.
A una amiga no se le habla así. Tú eres algo más.
Fui algo más, no te confundas.
Nos vamos, amor. Dile adiós.
Nos vamos con papá a Madrid.
Ah, ¿sí?
Nos está esperando en el aeropuerto.
¡Ah! Qué bien.
Oye, ¿te ha gustado el viaje?
Me han gustado la playa negra y los cactus.
¿Y los cactus? Es que son superbonitos.
Me alegro mucho.
Te voy a echar de menos, Lorenzo.
Y yo a ti. ¡Ay!
Que tengas muy buen viaje de vuelta.
Adiós. Adiós.
Vamos, amor. Coge la bolsa.
Vamos, Loren.
He encontrado tres villas,
pero a mí hay una que me ha gustado mucho.
No es esta, pero se parece.
Tiene un jardín de cactus en la entrada.
Árido, de arena negra, pero es que es muy bonito.
Ajá.
Y luego delante del porche tienes un cielo inmenso.
Y la piscina.
¿Está climatizada?
No lo sé, me imagino.
Pero déjame que lo consulte.
Es Mónica.
Hola, Mónica. ¿Seguís en Ampurdán?
No, hemos vuelto a Madrid.
Creo que Elena está mejor atendida aquí.
"¿Quieres que nos veamos?".
No, ahora no puedo separarme de ella.
Hace dos semanas intentó suicidarse
"con las pastillas que toma para la depresión".
No me digas...
Pero no quiero agobiarte con nuestros problemas.
No, no me agobias, solo dime si podemos ayudaros en algo.
Gracias.
Hemos encontrado una terapeuta que a Elena parece que le gusta.
Saldremos de esta.
"Estoy seguro".
Te tengo que dejar.
Un abrazo muy grande.
Un beso de Santi.
"Otro para los dos".
Chao.
¿Qué ha pasado?
La novia ha intentado suicidarse.
¿Qué dices?
¿Te ha cogido la tormenta por el camino?
No. He venido bien.
Qué tormenta tan grande.
¿Tú cómo estás?
Bien.
¿No trabajas hoy?
Sí. Tengo un rodaje de un anuncio.
¿De qué es? De calzoncillos.
Qué cosas tienes que hacer.
Me pagan muy bien y no es nada indecoroso, mamá.
Ya parece que la tormenta amaina.
No sabes qué truenos.
Aquí le traigo la comida, Sra. Antonia.
Poco humo me hará la comida en el cuerpo.
Hoy te doy yo de comer, ¿vale, mamá?
Muchas gracias, hija mía.
¿Todo bien?
Sí, creo que he terminado el guion.
Enhorabuena.
¿Estás contento?
Se queda un poco corto, le falta algo...
Siempre dices eso cuando terminas de escribir, ¿no? ¿Lo puedo leer?
Es el primer borrador. Lo sé.
Hay un personaje que se parece a ti, al principio.
¡Ah! Pero no eres tú.
Ah, ¿no? No. Solo me inspiré al principio.
No me importaría si fuese completamente yo.
Vamos, al contrario, me gusta inspirarte.
¿Salgo al principio entonces?
Pero no lo leas delante mío. Ve a la habitación o al jardín.
Maniático...
Me pone nervioso verte leerlo.
Estaría pendiente de ver cómo reaccionas.
Pues, mira, voy a reaccionar bien.
Aunque no me guste nada lo que lea, fíjate.
¿Sí?
Hola, Angelita, soy Elsa. "¿Cómo estás, Elsa, primor?".
Bien. ¿Y tu hija?
Pues aquí está, soliviantadilla.
¡Niña!
Mira, aquí está, que te la paso.
Gracias, un beso.
La Elsa...
Hola, Elsa.
Hola, Natalia. ¿Cómo estás?
Pues... Bueno, ahí voy.
Pero me alegra mucho oírte. Y...
Y no te preocupes por no haber venido, ¿eh?
"Es que no pude".
En el puente de la Constitución tuve una crisis de pánico horrible.
Pobre... Sé lo que es eso.
Así que hice caso a la psiquiatra y me vine a Lanzarote.
Ah, pues... Pues está muy bien.
Tienes que descansar, que no paras, ¿eh?
La isla me ha sentado tan bien...
Tengo una villa con dos habitaciones
y he pensado de pronto que por qué no te vienes.
Y así nos hacemos compañía.
"Esta isla tiene una energía muy especial".
Eh...
¿Me estás invitando a que vaya a Lanzarote?
"Estoy segura de que te vendría bien salir de casa".
Eh...
Si te animas, por supuesto, estás invitada a todo.
Te mando un billete para mañana, ¿vale?
Me pongo a ello ahora. Te mando un beso. Chao, cariño.
Dice que me vaya a Lanzarote.
Pues yo ya estaría en el avión. No te digo na.
"Los pasajeros del vuelo ES237 deberán embarcar
por la puerta C.
'Please, passengers of flight ES237 must board through gate C'".
¡Qué alegría! ¡Ay! ¡Mmm!
¿Qué tal el viaje? Ay, estoy muy aturdida.
¡Qué gentío!
Esta es toda la gente que vas a ver.
¿Sí? Sí. Vamos al coche.
Qué impresionante es esto. Ajá.
¿Son tumbas?
No, se llaman zocos.
Sirven para proteger las vides.
¿Para protegerlas? Del viento.
Son maravillosos.
Perdona, es que en el pueblo vivo como una salvaje.
Debería de haberme teñido, ¿verdad?
Estás muy guapa.
Me alegro de haber venido, Elsa.
¿Qué has hecho este tiempo que no te he visto?
Pues nada. En casa, tranquila, con mi madre.
¿Con tu madre? Pero ¿no tienes amigas? ¿No sales?
Si el pueblo tiene 53 habitantes
y mi madre es la más joven, que tiene 60.
Los demás, de 80 para arriba.
Mira, esta es mi habitación. Y esta de la izquierda es la tuya.
Ven.
Aquí estuvo Patricia unos días, pero volvió con el marido.
No sabía que habían roto.
Bueno, no. Están como siempre.
Me alegro mucho de que hayas venido.
Y yo. ¿Te ayudo?
No, yo puedo.
Si te apetece hacer algo, hay un montón de sitios para ver.
Mira. No, estoy bien aquí.
¿Segura?
Bueno.
¿Quieres hablar?
O...
¿O no te importa si escribo un poco?
Ah, no, no, tú escribe.
Si yo estoy muy bien aquí tomando el fresco.
Vale.
¿Qué escribes?
Un guion. Bueno, o eso espero.
Me han entrado ganas de hacer otra película.
Pero tú interrúmpeme cuando quieras, ¿vale?
¿Y de qué va?
Ah...
De mi infancia.
Y de mi llegada a Madrid.
Por primera vez hablo de la muerte de mi madre, hace justo un año.
Me ha sentado muy bien.
Desde entonces no he parado de trabajar, huyendo del duelo.
Pero... después del jamacuco de la semana pasada, me dio miedo.
Y he decidido parar.
¿Cuánto dura el duelo?
Yo me siento igual que cuando ocurrió el accidente.
Y ya va para dos años.
Pues no lo sé.
Depende de la persona.
Pero tú tienes que poner de tu parte, Natalia.
Y tú lo estás haciendo, ¿verdad?
No sé. Hay días que no tengo fuerzas.
No digas eso.
Estás deprimida, pero eso se pasa. ¿Has ido al médico?
¿Estás haciendo algún tratamiento?
Sí, pero... a veces se me olvida.
Si quieres, dime qué tienes que tomar y yo te lo administro.
No, no te preocupes. Me he traído todas las medicinas.
¿Tienes idea de qué hacer en el futuro?
Pues JeanPaul se enteró de lo que me había pasado
y me ha ofrecido dos anuncios.
Ah, qué bien.
Yo le dije que tenía una pinta horrible.
Y le mandé una foto para que viera cómo estoy,
pero él dice que me encontraba ideal.
Estás guapísima, como siempre.
Son solo dos fotos. Mmm.
La verdad es que me lo ha puesto muy fácil.
De todos maneras, yo me teñiría las canas.
¿Sí? Mmm. Y comería un poco más.
Mira, ese queso.
Mmm.
Mañana podemos ir a la peluquería. ¿O te ha dicho él que te las dejes?
No. ¿No?
No, no. Pues mañana a la peluquería.
Tienes mejor cara. El viaje te está sentando bien.
Bueno, es que me he maquillado un poco.
Perdón.
Es Beau. Tengo que cogerlo.
Lo tengo un poco aparcado y lo lleva regular.
Sí, claro.
¿Cómo estás, mi amor?
No te enfades.
No. Es que ya sabes que estaba muy ocupada escribiendo.
Ay, no.
Ponte para delante.
Mira.
Camello...
No. Oye. Eh... Tengo que dejarte.
Mañana te llamo y te lo explico, ¿vale? Un beso, tesoro.
Los segundos.
¿Estás bien?
¿Qué tal Beau?
Bien.
Enfadado porque le llamo poco.
Pero ahora la que me preocupa eres tú.
Yo respeto tu silencio, pero...
te miro y...
me gustaría que me dijeras cómo te sientes.
No, no te gustaría.
Te desahogarías.
Hay que hablar.
Elsa, yo te lo agradezco.
Pero preferiría no hablar de esto.
Como quieras.
Pero piensa que me tienes a mí.
Ya estoy mejor.
Ya estoy bien.
No.
No estás bien, Natalia.
Pero...
si el único modo de ayudarte es acompañarte,
aquí estoy.
Me voy a dormir. Estoy muy cansada.
Que duermas bien. Y tú.
Y... muchas gracias por todo.
Oye, si no te puedes dormir o cualquier cosa, me avisas, ¿vale?
Voy a estar un rato releyendo en mi habitación.
Ay, no, por Dios, otra vez no.
No...
Vamos a quitar el techo del coche, para sacarte, ¿eh?
Abatimos. Tráete las protecciones.
Aquí estoy, ¿eh?
Tablero. Tablero.
¿Natalia?
Natalia, ¿estás dormida?
¡Natalia! ¿Natalia?
¡Natalia, despiértate! ¡Despierta! Natalia.
Natalia...
¡Ay!
¿Hola?
¿No te despierto?
"No".
Me has llamado, ¿no? Estaba en una salida.
Sí, me lo he imaginado.
Eh... No era nada importante.
Me alegro de que me llames.
Oye, que estaba pensando que a mí también me vendrían bien
dos o tres días de vacaciones.
Y mañana por la tarde hay un vuelo con plazas libres.
Dime que estás contenta de que vaya.
Beau. Eh...
Mmm...
Voy en una ambulancia en este momento con Natalia.
Ha ocurrido un accidente y...
tengo que quedarme con ella.
Ya te lo explicaré.
Pero no, no es buen momento para que vengas, ni para hablar.
Está bien.
"Entiéndeme". Sí, sí, sí.
Entiendo.
No es el momento de hablar de mí.
Y no parece que te importe mucho.
Perdona la llamada.
¿Has oído los truenos?
Sí.
Sí, los he oído.
Una tormenta tremenda.
Parece que la tormenta está amainando.
Ya ha pasado.
¿Vendrías conmigo a París, para lo de las fotos?
Rompí con mi agente hace meses.
Iré donde tú quieras.
Gracias.
Pero prométeme que no lo vas a volver a intentar.
Te lo prometo, Elsa.
He tenido un sueño.
Ah, ¿sí?
He soñado que estaba en mi habitación
con la maleta abierta.
Y, no sé por qué,
no era capaz de llenarla.
Por alguna razón, no sabía hacer mi maleta.
Me daba cuenta y me angustiaba.
No me recuerdo con ropa en la mano.
Solo recuerdo la maleta abierta y...
Y que no era capaz de meter nada.
¿Qué estabas, sola?
No.
Bueno, al principio sí.
Y, de pronto, estaba con otra mujer, mayor que yo.
La otra mujer terminó de hacer su equipaje.
Mientras yo... no podía hacer mi maleta.
Si yo soy esa mujer,
terminaría de hacer mi maleta y haría la tuya.
¿Os importa quedaros solas una hora? Tengo que salir.
De paso, haré la compra. ¿Quieres algo, Elena?
No. Gracias.
¿Pasa algo, Mónica?
He leído tu guion.
¿Y no te ha gustado? Todavía tengo que afinarlo.
¿Cómo te has atrevido? ¿Qué?
Crees que con la indemnización
habías comprado mi vida y la de ella.
Oye, no me hables así.
Si quieres que sigamos hablando, cambia de tono.
¿De qué coño estás hablando?
¿Cómo te has atrevido a usar el intento de suicidio de Elena?
¿No hay nada que te frene cuando escribes?
Joder, ni que fuera la primera vez que lees un guion.
¡Ahórrate lo de la realidad y la ficción!
Relájate, ¿vale?
El personaje de Natalia es muy distinto de Elena.
Natalia es una chica joven que ha perdido a su hijo
en un accidente cuando ella conducía el coche.
Natalia no es Elena.
¡No puedes hacerme esto!
¿Hacerte qué?
Por favor, contrólate. No te reconozco, Mónica.
¿No quieres un café o un whisky?
¿Cuándo he tomado yo whisky a estas horas?
No sé, yo a veces lo tomo.
Tú eres alcohólico, entre otras cosas.
Elena no me perdonará que te lo haya contado.
No se lo he dicho a nadie.
¡Lo has escrito en un guion! ¿Te parece poco?
Ya sabes cómo es la ficción. ¡Esto no es ficción!
¡Autoficción!
¡Y una mierda!
No voy a decirle nada a Elena.
Ni se da cuenta de que estoy leyendo a su lado.
Como no quites esa parte del guion,
trataré de encontrar una vía legal o ilegal, no sé,
para impedir que sigas. ¡Te haré la vida imposible!
Mónica, estás desvariando.
¡Me da igual! Ya se me ocurrirá algo.
¡Tengo 20 años de tu vida aquí!
¡Y suficiente dinero para que te partan las piernas!
Te has vuelto loca. No te reconozco, Mónica.
Ya sé que no me conoces, pero yo a ti sí.
¿Qué tal con Mónica?
Os he visto discutir.
Eh... En "Amarga Navidad" he incluido un personaje al final
de una madre que ha perdido a su hijo,
y Mónica piensa que me he inspirado en su amiga Elena.
¿Y es verdad?
El dolor es verdad. Y la culpa.
Pero todas las madres que conozco sienten ambas cosas.
Mónica se ha puesto hecha una fiera.
Es normal. Está muy susceptible.
Imagina por todo lo que está pasando.
¡Sí! ¡Y lo siento muchísimo! Pero es que ha llegado a amenazarme.
¿En tu guion el personaje también intenta suicidarse como Elena?
Yo todavía no he leído ese guion.
Sí, pero de verdad que es muy distinto.
¿Y es esencial para el resto de la historia?
Sí, es fundamental.
De hecho, creo que es la solución. Al guion le faltaba algo.
Entonces, ¿no puedes quitarlo?
Claro que puedo. Y puedo también no volver a rodar.
Pero no quiero hacerlo obligado ni por Mónica ni por nadie.
Pero ten presente que la situación de ellas es delicadísima.
¿Le has contado a Mónica algo con lo que puede amenazarme?
¿Yo?
No.
¿Tú tienes algo que ocultar?
No.
Bueno, el almacén donde guardamos el atrezo,
pagué la mitad con dinero negro hace mil años.
No creo que me chantajee con eso.
No.
Mónica no es de ese tipo de personas.
Estaba rebotada y explotó.
Pero tenéis que arreglarlo. Sí.
Tengo que conseguir que entre en razón.
Pero ten siempre presente
que ama a una mujer que ha perdido a su hijo
y que ha intentado suicidarse.
Piensa en el dolor de las dos, no solo en tu guion.
Cualquiera diría que estás de su parte.
¿Tengo que explicarte a estas alturas
que solo puedo escribir desde la libertad más absoluta?
¿Caiga quien caiga?
Ya está bien, Santi. No empieces tú ahora.
Hola, soy Raúl.
¿Qué quieres?
Creo que la conversación de ayer no puede terminar como terminó.
Dime dónde y cuándo, pero tenemos que seguir hablando.
Voy a ver.
Hace cinco años que no hago una película.
No porque no haya intentado escribir,
pero no me ha salido nada que me arrebate.
Tú sabes mejor que nadie
que mi vida no tiene sentido si no estoy rodando.
Estos cinco años han sido una verdadera agonía.
Pero has dirigido tu primera obra de teatro,
has publicado dos libros sobre tu filmografía, un documental,
has recorrido medio mundo recogiendo premios a tu carrera.
No es lo que había soñado cuando empecé a hacer cine.
Lo hice porque a Santi le gusta viajar.
Ya vas siendo mayor, Raúl. Date un respiro.
Necesito rodar.
¿Tanto te gusta este guion?
Tú sabes lo que cuesta escribir una historia y que todo encaje.
En "Amarga Navidad" estoy en el mejor camino para conseguirlo.
Siempre me ha interesado el origen de la creación
y la relación entre la ficción y la vida,
y por fin he conseguido que sea una parte orgánica de la trama.
Si tanto te gusta, haz la película.
Pero sin ese epílogo con el personaje de Elena.
¡Se llama Natalia y es modelo y tiene 20 años menos que tu novia!
¿Para esto me has llamado? Cede un poco, Mónica.
Has sido siempre mi primera y mejor lectora.
Conoces mi fragilidad cuando estoy en esta parte del proceso.
¿Tu fragilidad? ¿Y la de Elena? ¿Y la mía?
No pretendo compararme con vosotras.
Solo soy un escritor que se hace mayor, como has dicho.
¿Qué puedo hacer?
Quita a Natalia del guion y deja a Elsa llorando por su madre.
Y de paso cierras el duelo con tu propia madre.
Sin el epílogo de Natalia la película durará una hora.
Pero puedes venderla a una plataforma.
Con tu nombre basta para colocar un original sin problemas.
Recuerda que Netflix espera algo tuyo desde hace tiempo.
Podrías endilgarle esto. ¡No te burles de mí!
Te pedí un consejo positivo, no que me degrades a una "TV movie".
Es el signo de los tiempos.
Y ya has hecho tus mejores películas.
Ahora puedes vivir de tu prestigio.
Será una película menor, pero tus seguidores lo agradecerán.
Como nosotros agradecemos
las películas menores de Bergman o de Fellini.
Ellos están muertos.
El prestigio de un director vivo dura cinco minutos.
Mientras sigas vivo, estás compitiendo.
Más en una profesión como esta, ya de por sí agonizante.
Hola, buenas. ¿Qué les puedo ofrecer?
Un agua sin gas, por favor. Un mezcal.
No, mejor un mezcal también para mí.
Dos chupitos de mezcal. Muy bien.
Me has pedido un consejo.
Olvídalo. He cambiado de opinión. Ya no me sirves como consejera.
¿Ya no soy tu primera y mejor lectora?
¡No! En este momento no eres imparcial.
Déjame decirte algo, aunque sea parcial, sobre mi primera lectura.
No hace falta, gracias. Te lo diré de todos modos.
Un personaje tan importante como Natalia
no puede aparecer tan tarde, prácticamente al final.
Le escribiré otras secuencias al principio
en las que Elsa la llama y se preocupa por ella.
Son muy amigas, han trabajado juntas.
Quiero que Elsa la salve.
No ha podido salvar a su madre,
no ha podido salvar a Patricia de su marido.
Quiere salvar a su joven amiga Natalia.
¿Quién te crees que eres para salvar a nadie?
La ficción no tiene ese poder.
Hasta que aparece Natalia el guion no está mal.
Me gusta la extravagancia de sostener dos escenas esenciales
solo con la voz de Chavela cantando.
Es atrevido, aunque suene a algo que ya has hecho.
Nunca hasta ese punto.
Es verdad, nunca habías hecho que un personaje tome la decisión
de dejar a su marido y cambiar de vida
solo por haber escuchado una canción.
Desde luego, es arriesgado, y me gusta.
Vaya, gracias.
Y deberías dejar de hablar de la muerte de tu madre.
Con esta es la segunda vez.
¡Hablaré de ella cuando me salga de los huevos!
¡Y eso es un golpe bajo! Raúl, estoy furiosa contigo,
pero no me estoy vengando de ti.
Desde que has abierto la boca, no has hecho otra cosa.
Me hago eco de tus quejas.
Según tú, hace tiempo que no tienes una idea original
o que te satisfaga lo suficiente.
Por eso en este guion hablo de mí, de lo que me rodea.
Yo también me expongo. ¡No lo suficiente!
¡No eres justo ni con Santi! ¡Ahí sí hay una historia!
¡Tu relación con Santi desde que le conoces!
Huy... Deme la botella. ¡No metas a Santi en esto!
¿Dónde queda Santi en el guion?
¿Dónde queda Bonifacio? Gracias.
Un personaje que promete ser el protagonista
y de pronto dejas que se esfume.
Ni siquiera Elsa le dice que no tienen nada en común
y que su relación tiene los días contados.
¡No es nuestro caso! Confundes la ficción con la realidad.
No te atreves a decir lo que sientes por Santi ahora.
La pasión del puente de la Constitución
hace tiempo que pasó y en el guion se nota.
Tú sabes mentir en la vida, pero no cuando escribes.
En tus guiones eres más sincero que en tu vida.
Soy hermético y pudoroso, pero eso no es mentir.
Beau es un títere, no existe como personaje.
Santi sí existe. Y no es Beau.
Claro que lo es. Lo que tú digas.
No eres justo con él ni en la vida ni en la ficción.
¿Qué quieres decir?
Santi es 15 años más joven que tú.
Podría follarse a todo Madrid si quisiera.
Sin embargo, vive contigo, cuidándote, como un célibe.
Te estás pasando de vidente, Mónica. Tú no sabes tanto de nosotros.
He sido testigo de todo. Te equivocas.
Santi sale y entra, y no le pregunto dónde va.
¿De dónde sacas que es célibe? No me lo imagino contándotelo.
Ese es vuestro problema,
pero estamos hablando de su papel en el guion.
Lo peor no es que nos vampirices,
sino que el resultado no es un buen guion.
Si te parece, Mónica, vamos a dejarlo.
Muchas gracias por los consejos.
Sé que necesitas rodar, pero no todo debería servirte.
Te he oído decir muchas veces que tenías miedo a repetirte.
Que, si llegaba el momento,
no querías ser complaciente contigo mismo.
Y que si ese momento llegaba,
esperabas al menos ser consciente de ello.
Muy bien, pues ese momento ha llegado
y estás siendo complaciente contigo mismo.
Lo peor es que no te das cuenta.
Nunca te creí capaz de tanta maldad.
¿Con quién he estado trabajando estos 20 años?
La nuestra es una historia de perdedores, Raúl.
Elena ha perdido algo vital, y yo con ella.
Santi hace tiempo que te perdió a ti.
Pero tú también has perdido.
La gracia.
Te recuerdo prácticamente en trance
cuando habías agarrado una historia por los cuernos.
No es esa la expresión que estoy viendo ahora.
Defiendes tu guion por orgullo, por no darme la razón.
Nadie mejor que tú sabe que no es lo suficientemente bueno para ti.
Y me imagino la pérdida que eso significa.
Quédate un momento, por favor.
¿Para qué?
Sabía que acabarías así.
¿Así, cómo?
No me refiero a tu maldad.
Todo esto es nuevo, pero...
¿Cómo he acabado, Raúl? Tengo curiosidad.
Reconozco que me he equivocado contigo, Mónica.
Con Santiago también.
Pero él me intuye aunque no hablemos
y de momento quiere estar donde está ahora.
Él te quiere, yo ya no.
Si no estuviéramos hablando de una tragedia,
el niño muerto de Elena
y el de Natalia en un accidente cuando su madre conducía...
Recuerda que ese es un detalle muy distinto a lo de Elena.
Un niño muerto es lo mismo para cualquier madre.
Estoy de acuerdo, pero yo me refiero a ti.
Me he equivocado contigo.
No necesitaba inspirarme
en el fin de semana de la Constitución del 2004.
Tenía que haberme inspirado en ti.
En los 20 años que trabajamos juntos.
Pero ¿qué dices?
¡Cómo pude estar tan ciego!
Yo no existía, nunca he existido. ¡Solo existía en función de ti!
Ahora existes, y cómo.
¡Ahora existo por Elena! Me imagino.
Pero me arrepiento de no haberte visto antes
como te estoy viendo ahora.
¡Déjame en paz!
Tú eres la historia, Mónica.
El modo en que has velado por mí,
tu capacidad para volverte invisible
y la capacidad que acabas de demostrar para destruirme.
Era sobre ti sobre quien tenía que haber escrito.
Todavía estoy a tiempo.
¡Suéltame! Elsa estará inspirada en ti.
Yo desapareceré.
A partir de ahora, Elsa eres tú.
Mírame a la cara.
Dime si no reconoces la expresión de la que antes hablabas,
cuando había dado con la clave de la historia.
No tenía que haber venido. No sé por qué lo he hecho.
Porque eres mi mejor lectora.
Y tenías que darme una última lección.
Disculpe, señor. Vamos a cerrar.
Un momento.
Vamos a cerrar, señor.
¿Cuánto es?
43,50.
Quédese con el cambio.
Gracias.
Pero me temo que se tiene que ir.
Me gustaría leer el nuevo final, el del conflicto con Mónica.
Ni yo mismo lo sé.
¿Y Beau?
¿Cómo termina ese personaje?
No lo sé, Santi, pero ahora tengo que seguir escribiendo.
¿Te importa dejar la charla para otro momento?
No, claro.
Tenía curiosidad.
A no ser que tengas urgencia en contarme algo.
No.
Puedo esperar.
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