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LOS ÚLTIMOS DÍAS DE POMPEYA
Año 79 después de Cristo. La Calle Domitia en Pompeya.
Glaucus, el más atractivo, el más elegante.
Arbace, el Sumo Sacerdote egipcio, y su discípulo Apoecides.
El Sumo Sacerdote introduce a su discípulo en los misterios de Isis.
Desde la terraza del Templo, Arbace ve a la bella Jone en compañía de Glaucus.
Arbace, que ama a Jone en secreto, jura conquistar su corazón.
Después de un día de trabajo, Nidia regresa a casa.
Después de dejar en casa a Jone, Glaucus y Claudius se despiden.
La taberna de Burbo y Stratonica, dueña de Nidia.
Glaucus compra a la esclava Nidia para liberarla de los abusos de Stratonica.
Nidia es feliz.
Sois tan bueno, Glaucus, y yo soy vuestra pequeña esclava.
Las rosas de la gratitud.
Las espinas de los celos.
Las intrigas de Arbace.
Jone recibe la carta de Arbace.
Arbace a la divina Jone... ¡Salud! Tu belleza oscurece incluso el día,
pero tus ojos no ven. Isis es inmensa y poderosa. Ven al Templo, oh divina.
El oráculo proclamará por ti el juicio de aquéllos en los que pusiste tu
confianza, tu amor y tu honor.
El ave depredadora.
En las garras del halcón. El Templo del destino.
La Magia: Usando trucos de magia, Arbace hace ver a Jone que Glaucus
está en brazos de bailarinas y cortesanas.
Apoecides rescata a Jone.
Las amenazas de los derrotados.
Aterrorizada, Jone huye a casa de Glaucus.
Aquí dormirás en paz, y Nidia descansará a tus pies.
Una alegre mañana.
¡Amor! ¡Amor!
Nidia se dirige al Templo de Isis a suplicar paz para su corazón.
Uno ama...
... el otro sufre.
Nidia confía sus penas a Arbace.
Vuelve esta noche, y te daré una poción de amor para Glaucus.
En las faldas del Monte Vesubio.
El cielo amenaza lluvia.
La tormenta.
Un fuego protector.
La cueva de la hechicera.
Arbace se dirige hacia la hechicera del Vesubio.
Para proteger a Jone, Glaucus mata a la criatura sagrada de la hechicera.
La maldición de la hechicera.
Arbace pide a la hechicera una poción letal.
¿Es para él...? Entonces te daré una poción que confundirá su mente y
hará que Glaucus se vuelva un loco sin razón.
Arbace entrega la poción a Nidia. "Esto te asegurará eterna fidelidad."
El efecto de la poción.
Los secretos de Isis.
Apoecides jura descubrir todos los trucos de Arbace y
desenmascararle ante la comunidad.
La venganza de Arbace. El Sumo Sacerdote, tras matar a Apoecides,
acusa a Glaucus de cometer dicho asesinato.
Nidia quiere denunciar la traición del Sumo Sacerdote. Para impedir que eso
suceda, Arbace la ha raptado.
Nidia está encerrada en una cámara subterránea del Templo.
Ante el Senado y el pueblo, Arbace acusa a Glaucus de matar a Apoecides.
El juicio del pueblo: "¡A los leones! ¡Arrojadle a los leones!"
Jone recibe la terrible noticia.
El día del espectáculo en la arena.
Nidia y Sosia, su guardia.
Para distraer la atención de Sosia, Nidia finge hacer un hechizo.
Los juegos en la arena. El desfile de los gladiadores.
Nidia engaña al crédulo Sosia y consigue escapar.
La batalla de los gladiadores montados.
Glaucus es trasladado de la prisión... a la arena.
Nidia se da prisa para encontrar a Claudius.
Ella le habla de la poción y añade: "Él no es el asesino. Arbace mató a
Apoecides y culpó a Glaucus para deshacerse de un rival."
No hay esperanza para Glaucus.
Todavía bajo el efecto de la poción, Glaucus no comprende lo que está pasando.
Los guardas reúnen a los animales.
Los sirvientes abren la puerta...
... cuando un hombre pálido con la cara desencajada aparece y acusa a Arbace.
Es Claudius, que ha llegado justo a tiempo.
La multitud grita: "¡Arrojad al egipcio a los leones! ¡Salvad a Glaucus!"
Pero un grito interrumpe el alboroto: "¡Mirad el Monte Vesubio!"
A la vista de ese horrible espectáculo, Glaucus recupera la cordura.
Su primer grito es: "¡Jone!"
En casa de Jone.
La destrucción de Pompeya.
La roja corriente avanza con firmeza.
El último encuentro. Solo la mujer ciega puede ver en la densa oscuridad.
Salvados.
La pobre ciega ha completado su acto de amor... Ahora solo busca un poco de paz.
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