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CALAMITY JANE Y SAM BASS
Casi hemos llegado a Denton.
Si cambias de idea, la oferta de trabajo sigue en pie.
No, gracias. Mi idea era venir a Texas.
Y siempre acabo lo que empiezo.
- Hola, Mayes. - Hola, compañeros.
El hotel es por allí. Bajad el equipaje.
Llegas tarde, Bob.
Me cojeaba un caballo. Una herradura.
Pero Sam se dio cuenta y solucionó el problema.
- Sam Bass, Will Egan, el Sheriff. - Sheriff.
- ¿Escoltando a Mayes? - Solo hasta aquí.
Le he ofrecido trabajo pero quiere quedarse en Denton.
Solo Dios sabe por qué.
- ¿Qué piensa hacer aquí? - Buscar trabajo.
Más le vale si quiere quedarse.
No damos de comer ni a vagos ni a tramposos.
Solo me dará de comer cuando me invite.
Déjale en paz, Will.
Si quiere provocarme lo va a conseguir.
Pero yo he venido en son de paz.
Cuidado.
Suelta, desgraciado. ¡Suéltale!
Disculpe. Parece que se divierten.
Y estos son solo los primeros.
La semana que viene la ciudad estará a rebosar.
- ¿A qué viene tanto jaleo? - La gran carrera.
Es que acabo de llegar.
Se celebra para dar comienzo la temporada de acarreo.
La mitad del este de Texas tratará de ganar a la yegua de Denton,
el caballo más rápido del mundo.
- ¿Le interesan esas pistolas? - Por supuesto.
Y también esa lata de melocotón.
Póngame una barra de pan,
un buen trozo de queso y un poco de fiambre.
Muy bien.
A ver, pues serán...
Son 80 dólares de las armas, 26 centavos el queso,
10 el fiambre, 6 el pan
y 16 por los melocotones. Eso hace cinco...
Cinco...
Serán 80,66 dólares.
Primero tendremos que pasar a correos para poder pagarle.
Debe de haber una carta con dinero para mí.
- ¿Cómo se llama? - Bass. Sam Bass.
Sr. Bass.
¿En qué puedo servirle?
Me gustaría saber por qué es Ud. Diferente a los demás.
¿Perdone?
Nadie había podido manejar a mi caballo Trueno, salvo yo.
Ha dejado medio muertos a hombres que solo intentaban tocarle.
Y Ud. Ha podido calmarlo susurrándole en la oreja.
- ¿Qué le ha dicho exactamente? - Solo charlábamos.
¿Sobre qué?
Sobre nada.
¿Qué pasa, es un secreto?
Me parece ridículo repetir una conversación con un caballo.
Nadie se reirá de usted, Sr. Bass.
Ella nunca ofendería a un cliente.
Y lo único que me divierte es linchar a un sheriff.
Solo le he dicho que era el caballo más bonito.
Y he estado toda mi vida con caballos.
Le dije que tenía mucha clase
pero que nadie lo pensaría si no se comportaba.
- Le ha dicho todo eso. - Sí, así es.
Los caballos saben cuando un hombre dice la verdad.
Deme la mano. Me cae bien.
- Gracias. - Nos veremos.
- Le debo un favor y se lo devolveré - No se moleste.
No hay mucho que pueda hacer.
¿Sabe, Sr Bass?
Creo que ha pasado mucho tiempo con los caballos.
- Toda una mujer... - Sí. ¿Quién es?
¿No lo sabe? Es Calamity Jane.
Ah, sí.
Participa con Trueno en la gran carrera.
- Apostaré por ella. - ¿Sin ver a la yegua de Denton?
- Su carta, Señor Bass. - Gracias.
Señorita, no sé...
A mi tío Dave no le gustaban las escuelas.
- ¿Podría leérmela? - Claro.
"Querido Sam...".
¿Es de mi tío Dave?
- La firma Sally. - Mi hermana.
"Tu alegre carta desde Rosedale, Misisipi, llegó ayer...".
Me la escribieron.
"No te imaginas cómo se puso el tío Dave cuando te fuiste.
Pensó en mandar a alguien para que te trajera a rastras
pero el Sr. Morris le dijo que ya eras todo un hombre".
Eso le dije yo al marcharme.
"Me muerdo los labios cuando te imagino solo en Texas.
Ten mucho cuidado, por favor.
Te quiere, Sally".
¿Es todo?
Me temo que sí.
Pero ¿y el dinero?
Mi tío administra la granja desde que murió mi padre.
Ese dinero es mío.
Debería de haber más de 300 dólares.
Tiene que decir algo más. Mire de nuevo.
Ah, ¡aquí está!
"Posdata: El tío Dave enviará el dinero
en cuanto le paguen los cerdos que vendió en la ciudad".
Eso no tardará más de dos semanas.
Ahora no puedo comprar,
a no ser que me conceda un crédito en el pago.
No hay problema.
Por la comida. Le guardaré los revólveres hasta entonces.
No los venda, por favor,
me he enamorado de ellos.
- Gracias por el crédito. - De nada.
¡Cuidado!
Deme las pistolas. Con que venía en son de paz, ¿eh?
Will, han sido los vaqueros. ÉI estaba en la tienda.
Un disparo los tiró al suelo y él los recogió.
- Sr. Bass, mi hermano, Will Egan. - Ya nos conocemos.
Quiero que sepa que no he disparado en mi vida.
- ¿No escotaba a Mayes? - Quería llegar a Denton.
Cuando me decido a ir a un sitio, voy como puedo.
¿Ha escoltado la diligencia hasta Denton sin saber disparar?
¿No sabe que hay indios y bandidos en el camino?
No nos encontramos con nadie.
Tiene agallas aunque poca cabeza.
- Will, el Sr. Bass busca trabajo. - Ya encontraré algo.
Estoy en la tienda todo el día y desde que mi hermano es Sheriff,
se pasa el día en la ciudad.
Su mujer, Lucy, a duras penas puede llevar el rancho.
Necesita ayuda.
Bueno, puede venir a cenar. Si le cae bien a mi mujer se queda.
Le he juzgado mal.
Pobre Will. Durante esta época ve jugadores por todos lados.
El jugador tiene una veta de ladrón.
Puede que al final lo sea o no,
pero no voy a quedarme sentado.
Espero que le guste trabajar con nosotros.
El Sr. Egan no me ha contratado aún.
La Sra. Egan es la que manda en esta familia,
y la Sra. Egan confía mucho en mi opinión.
- ¡Hola! - ¿Qué tal, Sam?
Hola, Sam.
Son como perros salvajes pero puedo manejarlos.
Sam ha venido al Oeste a hacerse vaquero.
Vaquero o no, esas vacas dan tres veces más leche
que cuando tú las perseguías por la pradera dando gritos
y maldiciendo como un sheriff.
Debería darte vergüenza burlarte de Sam.
Si eres capaz de manejarlas también podrás con los novillos.
Solo hay que tranquilizarlos.
- Joel Collins, Sam Bass. - ¿Qué tal, Joel?
Joel conduce el ganado de los rancheros hasta el mercado de Abilene.
Si es verdad que quieres hacerte vaquero,
salgo la semana que viene.
- Puedo prestarte el equipo. - Estarás fuera semanas.
Gracias. Pero prefiero quedarme aquí a ver qué tal me va.
Bueno, si cambias de idea,
me marcharé después de la carrera. Te veré allí, ¿no?
- Claro. - Hasta la vista.
- Adiós, Joel. - Adiós.
¿Habéis visto a ese caballo?
Es la yegua de Denton. ¿Te hablé de ella?
Hacerla correr así cuando tiene la carrera esta tarde.
- Voy a verla de cerca. - No olvides la cena, Sam.
Tranquila, Katherine. Volverá.
Se admiten apuestas. Se admiten apuestas, amigos.
Hagan sus apuestas, amigos. Tres a uno para Trueno.
20 por Trueno.
Hola, Sam.
Hola, Joel.
Es la yegua de Denton.
Es magnífica. La he visto correr.
Eso era solo calentamiento.
Jamás la han ganado en una carrera.
Cuando pierda, podría venderla para comida de perros.
¿ Verdad, Sr. Underwood?
No tengo ningún interés en venderla.
- Puedo ocuparme de su caballo. - Pues, adelante.
Bass, date la vuelta y mira para aquí.
- Hola. - Te estaba buscando.
Quería darte un consejo para apostar.
No voy a apostar.
¿Qué te lo impide, el dinero o la moral?
El dinero. Si tuviera un buen fajo...
La yegua de Denton no puede perder.
¿No decías que Trueno era el mejor caballo?
Eso fue antes de ver a esa yegua.
Es el animal más rápido que he visto nunca.
Es imposible que pierda.
- Tú no sabes quién soy yo. - Sí, lo sé.
Eres Calamity Jane has ganado desde Delaware a California.
Pero en Tejas no ganarás.
Vamos a ver la yegua de Denton.
Aquí la tienes.
- ¿Es mejor que Trueno? - Eso no es un insulto para él.
No hay ningún caballo en...
Quieta, bonita. Quieta.
Oiga, señor.
Señor...
Quieta.
Por aquí, caballeros.
Hagan sus apuestas, amigos. Las mejores apuestas de la ciudad.
- Sam. Kathy ha ido... - Necesito 60 dólares.
- ¡60 dólares! - Voy a comprar un caballo.
- Pero, Sam... - Un hombre necesita un caballo
y es una ganga por un caballo sano, y tú lo sabes.
Sí, pero ¿quién me asegura que el caballo está sano?
Sam entiende de caballos.
60 dólares son dos meses de paga. Te lo descontaré de ahí.
Eso no me lo puedo permitir. En unos días me llegará dinero.
- Entonces espera para comprarlo. - No puedo. Es ahora o nunca.
- ¿Cómo sé que? - Toma. Aquí lo dice.
Dale los 60 dólares, Will. Ya leerás la carta luego.
Está bien. Será mejor que ese caballo sea una ganga.
Créeme, lo es.
Así quedamos en paz. Yegua de Denton.
- ¿Cómo están las apuestas sobre Trueno? - Tres a uno.
- Quiero apostar por él. - ¿No te olvidas de la yegua?
No me olvido, Joel. 60 dólares por Trueno.
Tres a uno.
Muchas gracias.
Muy bien. Coloquen sus caballos en la línea de salida.
Vamos.
¡Sam!
¡Sam!
No has cenado.
Lucy dice que comprarás un caballo. ¿Lo tienes ya?
Dentro de poco.
¡Última oportunidad para apostar!
¡Hagan sus apuestas! ¡Ocho a uno!
Última oportunidad, amigos.
¡Está bien! Todos en fila.
Todos en fila. En la línea de salida.
Una pena que no sigas la carrera. Volveré para decirte cómo va.
Gracias, Joel.
Les daré las últimas instrucciones, escuchen atentamente.
Subirán por la calle principal y saldrán de la ciudad.
Unos jueces marcarán el camino con banderines.
Sigan sus indicaciones.
Se empieza y acaba aquí.
Ahora, preparados. A la de tres.
Uno, dos...
La yegua de Denton va a ganar.
Has perdido 60 dólares. Ya te lo advertí.
¿Que has qué?
¡Trueno es el ganador!
Está bien, venga, separaos. Vamos, chicos. Separaos.
Trueno, tres a uno.
160.
- Y 60. - Gracias.
¿ Y bien?
Se ha desgarrado un tendón. No sé si es grave
pero en dos meses estará bien.
Volverá a correr.
- No me sirve como caballo de carreras. - A mí sí. ¿Cuánto quiere por ella?
300 dólares.
Le doy 200.
Está bien, hijo. Es suya.
Ni rastro de él.
Bueno, Will, probablemente será por lo de ese caballo.
Sí. Sé perfectamente que será por eso.
Y si no hubiera sido por la pelea
a estas horas ya estaría fuera del condado.
En esta carta no dice nada de dinero...
Te he dicho veinte veces que la culpa fue mía.
El creía que se lo iban a mandar.
Le mentí al leerle la carta.
Quería ayudarle. El pobre parecía tan desolado.
- Pero, Kathy, te ha engañado. - Eso es una solemne tontería.
Me voy a la cama.
Deja esta estúpida vigilia y ve a la cama también.
- Vamos, Will. - Luego voy.
- ¡Will! - No me esperes despierta.
Ánimo, pequeña. Ya casi hemos llegado al establo.
¿La venderás para hacer picadillo o le comprarás una muleta?
Para picadillo, no, y la muleta le afearía el paso.
- ¿Qué haces aquí? - Tengo curiosidad.
Con solo ver a esta yegua,
afirmaste que podía ganar a cualquiera. Y acertaste...
Pero apostaste por Trueno.
Se queda coja y la compras por lo que vale un buen caballo.
¿Por qué?
¿No viste su reacción con el herrero?
Le clavó mal la herradura. Por eso hizo ese ruido hueco.
En cuanto se la quite, quedará como nueva.
Y yo que creía que era una entendida.
Eres muy despierto, Sam, si es que es verdad.
Ya lo verás.
Llegarás lejos en poco tiempo.
Tú entiendes de caballos
y yo conozco todas las carreras a lo largo y ancho del país.
Trabajemos juntos, Sam.
Seremos los dueños de la mitad de los estados.
- Eso no me interesa. - No puedes ser el dueño de todo.
Lo que quiero es un rancho. Un pedazo de tierra por aquí.
No te creerás ese cuento del rancho ¿ verdad, Sam?
- ¿Por qué no? - No estás hecho para esto.
Tu cabeza no funciona de ese modo.
Si no, le habrías dicho a Underwood la verdad.
Tal vez.
Cuando pases por aquí, no olvides hacerme una visita.
De acuerdo, Sam.
Espero que te vaya bien.
Pero si no es así, ven a buscarme, ¿eh?
Espero que no te importe que te haya robado un beso.
Venga, quieta. A casa.
¿Así que un dinero que iba a venir de Indiana?
- ¿Qué quieres decir? - Will.
Ya te ha dicho Kathy que Sam no lo sabía.
No hay dinero, ¿eh?
Debí imaginar que ese viejo ladrón no iba a darme ni un centavo.
Me has sacado 60 dólares para comprar un caballo.
Y aquí está. Descuéntamelo de mi paga, Will.
¿Qué paga? Estás despedido.
- Por la mañana habrás... - Por la mañana, le quiero fuera.
No tendrás que echarme.
- Antes quiero ver a Kathy... - No verás a Kathy.
No me gustan los jugadores. Fuera de mi casa.
- Sam, yo... - Lucy, vamos.
¿Qué hay, Dakota?
- ¿Quién es? - Sam Bass.
Viene conmigo en este viaje. Sam, este es Dakota.
- Nuestro cocinero. - Encantado.
Créeme, muchacho, no me gusta nada cocinar.
Tengo una mujer en Deadwood y una suegra en Carson City
y entre las dos me obligan a tener que ganarme la vida.
¡Malditos mosquitos!
Les das la mano y se toman el brazo entero.
Verás cuando pruebes su vitualla. Es el mejor cocinero del Oeste.
Ya basta de darme jabón, Joel.
Ya te lo he dicho. En cuanto ahorre, a la mierda el trabajo.
Y tú, serías más listo si te largaras ahora.
- No gracias. - Vamos a reunir al ganado.
Ve tú delante. Primera parada en Simpson Fork.
Siempre dando órdenes. No olvides que te lo advertí.
¡Arre! ¡Arre!
Buen tipo, este Dakota.
Siempre gruñendo, pero nunca va en serio.
Buenos días, Joel.
- Hola, Sr. Bass. - ¿Qué tal?
Vaya jugada que le ha hecho a Underwood.
¡Ha sido muy buena!
Me gustaría ver su cara cuando se entere
de que le ha birlado su yegua en sus narices.
Bueno, tengo cosas que hacer.
No pude resistir la tentación de contar tu historia en el salón.
Supongo que hablo demasiado.
No importa.
Underwood no puede hacer nada. Tiene lo que se merece.
Underwood no me preocupa.
Me molesta que Kathy se entere por lo que le cuente su hermano.
¡Sam!
¡Sam!
- ¡Kathy! - Te ibas a ir sin verme.
Bueno, tu hermano no me permitió decirte nada anoche
y Joel no podía esperar hasta que abrieras la tienda.
¿Cuándo volverás?
¿No te irás para siempre?
Desde que te vi, solo pienso en tener mi propio rancho.
Cerca de aquí.
Si puedes esperar.
No iré a ninguna parte.
Para ti, quiero que me recuerdes.
Eso no es necesario.
Y en tal caso,
le he puesto tu nombre.
Acéptalos.
Sigo sin poder pagarte.
Ahora te doy más crédito que cuando nos conocimos.
Mucho más.
¡Que me aspen!
No has fallado ni uno.
Jamás había visto a un novato manejar así un revolver.
Diría que llevas años disparando.
Así son las cosas.
Cuando te propones algo, lo consigues por encima de todo.
Está deseando correr.
Falta poco para Abilene y muy pronto llegaremos a Oklahoma.
Entonces tendrá ocasión.
El equipo de Abe Jones. El hombre del gran corcel.
- Es un buen caballo. - Eso mismo piensa Abe.
Vamos a gastarle una broma.
- ¿Qué hay, Joel? - Hola, Abe.
- ¿Cómo estás? - Me alegro de verte.
Bien, gracias. Me había parecido que eras tú.
- Sí. - Llevas un montón de reses.
- No tantas. ¿ Y tú qué tal? - Solo llevo un hombre.
- ¿Lo conozco? - No. Es nuevo. Un novato.
- ¿Sí? - Un granjero de Indiana.
Un loco de los caballos.
Tiene una yegua
y dice que es capaz de ganar a una liebre cruzada
con una locomotora sin salirse del trote.
- Será muy buena. - Sí que lo es.
Pero no tanto como dice.
Sí, pero el tipo no para de hablar de ella.
Daría 60 pavos porque alguien le diera una lección.
Yo lo haría por menos.
Hasta tú podrías llevarte algo.
¿Que corra contra el tuyo?
No me parece bien hacerle eso.
¿Por qué no? ¿No te está volviendo loco?
No seas blando, es una broma.
- ¿No te gustaría apostar más? - No, qué va.
A no ser que me obligue.
De acuerdo.
Podemos hacer la carrera antes de ponernos en marcha.
Cuando quieras.
¡Listos!
Creía que te había perdido.
Déjame verla.
Ni siquiera está fatigada.
¡Lo siento, Abe! Se me olvidó decirte algo.
Es la yegua de Denton.
- ¿La yegua de Denton? - Sí.
¿La conoces?
Vale, me la habéis jugado.
Lo merezco. Me lo tenía demasiado creído.
- Aquí tienes. - Gracias.
No diré "de nada".
El próximo grupo que nos encontremos, es mío.
Me lo he ganado con creces.
¿ Y el café, Dakota? ¿Está fuertecito?
Tira una piedra, si no se hunde, ya está listo.
¡Vaya! Me alegra volver a veros.
¡Siempre me habéis gustado!
Lo mismo digo de esa silla plateada. Recuperaremos las pérdidas en Abilene.
- Sí, pero no de él. - De Harry Dean.
¿Dean? ¿Quién es Harry Dean?
El dueño prácticamente de toda Abilene.
ÉI y su socio, un tal Wells.
Dean trae purasangres del este.
Todos los años celebra una gran carrera.
Es para ganaderos pero siempre gana con un purasangre.
Y siempre encuentra la manera de que sea legal.
Consigue usar el purasangre para las reses antes de la carrera.
Bueno, ¿y por qué seguís participando?
Ya sabes cómo es. Has cobrado, te emborrachas.
Da igual lo que te diga la razón, todo te parece de maravilla.
Sí, y así lo será este año.
A menos que el caballo de Sam nos defraude.
Estoy deseando verle la cara. Será un gustazo pegársela.
Sí. Pero que no se note que estamos ansiosos.
Tenemos que engañarle como nos ha engañado a nosotros.
Sí. Eso.
EL BANCO DEL GANADERO Y EL PASTOR
- Abe. - Hola, Sr. Dean.
- ¿Aún tienes tu caballo? - Así es.
No quedó mal el año pasado. Mejor suerte para este.
Gracias.
- Aquí hay una buena tajada. - Sí. Ojalá fuera mío.
Pertenece a los rancheros de mi pueblo.
- Pero a ti te quedará un buen pico. - Seguro.
¿ Vas a correr este año?
No, yo no, Sr. Wells. Pero mi amigo Sam quiere participar.
- ¿Sí? - Sí. Sam es todo un jinete.
Aprendió en una granja de Indiana.
Creo que podría enseñaros a los del Oeste.
Seguro que sí, Sam.
Solo hay que mirarte para ver que eres un tipo listo.
Bonitos revólveres.
¿También son de Indiana?
- Eh, Sam. Ha picado. Lo has... - Más bajo. Te va a oír.
- Será un honor invitarte a un trago. - Compartiré ese honor.
Escuchad. Haremos lo siguiente.
Apostaremos en el último momento y todos a la vez.
- Eso. - Un fondo común.
- Hará aumentar las apuestas. - Eso. Eso.
Abe Jones, 2.800 dólares.
- Sí. - Morgan.
- ¿2.300? - Sí.
Link, 2.100.
Y Dakota me dio lo suyo anoche.
- ¿Tienes el dinero de Sam? - No, está en los establos.
Lo recogeré de camino al banco.
Como se te olvide, te abrirá la cabeza con una herradura.
Me alegra haber hablado con un paisano.
Hasta luego, Doc.
Tomaremos un trago después de la carrera.
- Gracias, Dakota. - De nada, Sam.
Acabo de ver a tu rival. No te llega ni a los cascos.
Ese es el caballo de Dean.
El viejo, es el doctor Purdy, su veterinario.
Se te da bien hacer amigos, ¿ verdad?
Es un paisano que añora su tierra.
El caballo de Dean tuvo problemas para acostumbrarse a la montura.
¿Podrá con él?
Aquí tengo casi 8.000 dólares.
Los chicos se han rascado los bolsillos por ti.
Ojalá fuera mío.
Cuando ganemos, tendré suficiente para casarme con Kathy
e instalarnos en nuestro rancho.
No me importaría hacer lo mismo.
Estoy harto de conducir el ganado de los demás.
Seríamos buenos socios.
Si tuviéramos el dinero.
Tienes otros 8.000 dólares en el bolsillo.
¿El dinero del ganado?
Es de los rancheros, Sam.
Sería como invertirlo hasta después de la carrera.
Sí, pero ¿y si se enteran?
Se enterarán, cuando les pasemos un beneficio extra.
Tendrán su parte de lo que ganemos.
- Estás convencido de que vas a ganar. - Totalmente.
Conozco los caballos, Joel.
De eso no me cabe duda.
No sé qué decir.
Bueno, tendrás que decidirlo tú mismo.
Whitecloud. Dos contra uno.
- Ofrézcame algo mejor, Sr. Dean. - Ni hablar, es el tope.
- Bueno, está bien. - Perfecto.
Dígame, ¿por qué no han venido los chicos a apostar?
¿No tienen fe en sus caballos?
A lo mejor es por tu tacañería.
Hola, Calamity.
O quizá es que la gente ya te ha visto el plumero.
- Hola, Wells. - Hola, Calamity. Siéntate.
Te cojo la palabra. Ingrésalo en mi cuenta.
- Vaya, hola, Joel. - Sr. Dean, traigo dinero.
- ¿Recuerda a mi amigo? - Sí.
Quiere apostar por su yegua.
Tres contra uno.
- ¿Está de broma? - Te diré lo que haré.
Cuatro... No, cinco contra uno.
- ¿Cinco contra uno? - ¿Cuánto tienes ahí?
8.000...
- 16.000 dólares. - ¡16.000 mil!
- Sí. Deme un recibo. - Claro.
- Buena suerte. - Sí, gracias.
¿De dónde habrá sacado tanto dinero?
¿Qué más te da? No se lo vas a devolver.
No me gusta, Dean.
Aparece de la nada con 16.000 dólares
y un caballo desconocido.
¿Has averiguado algo?
Solo sé que es un vaquero novato de Denton.
¿Denton?
- ¿Cómo se llama? - Creo que Bass... Sam Bass.
¿Sam Bass?
Habéis dado con la horma de vuestro zapato.
- ¿Qué sabes de él? - ¿Que qué sé?
Qué su caballo es la yegua de Denton.
Los cascos más rápidos que he visto.
Ojalá lo hubiera sabido antes.
Trataré de volver aquí.
Quiero ver cómo esa carrera amañada
se vuelve contra vosotros y os deja los bolsillos vacíos.
¿No aceptarás otra apuesta de cinco contra uno?
¿Hemos ganado ya?
No olvides lo que te he dicho, Sam.
Despacio, Doc, el día es muy largo.
En sus marcas. Todos a la línea de salida.
La carrera está a punto de empezar. ¡Rápido!
¿Listos?
¡Vamos, Sam! ¡Venga!
¡Sam, corre!
Está muerta.
Haré que entierren a tu yegua, Sam.
Lo siento.
Vamos, bebed, nosotros invitamos. Dean y Wells.
Vamos, echad un trago. Claro.
Eso es, chicos. Bebed.
Vamos, llénale el vaso al doctor.
Parece que está seco.
Anímese.
Esto se acabó. Volvamos a casa.
Si al menos no perdiera mi rancho.
No sé qué voy a hacer, el dinero era prestado.
Al menos la gente que se lo prestó sabía lo que hacía.
Todo esto es culpa mía.
Te lo compensaré.
Escucha, Sam. Nadie me obligó a hacerlo.
Hola, Calamity. Te invito a un trago.
Claro, por qué no.
Barney, ponle un trago.
¡Sam!
¿Qué haces aquí?
Un brindis por el ganador.
¡Déjame en paz!
¿Qué le pasa a ese?
30 años cuidando caballos.
Jamás le había hecho daño a ninguno. La gente confiaba en mí.
Y mírame ahora...
Dean, me obligó a hacerlo.
- La envenené. Ojalá hubiera muerto yo. - Purdy, vete a dormirla.
¿De qué va todo esto?
El caballo de Bass se tropezó en la pista y cayó muerto.
- Purdy siente pena por él y... - Estás mintiendo.
Oye, Calamity, ¿no creerás a ese borracho idiota?
- Yo sí. - Suéltame.
Sabías que no ganarías y la has matado.
- ¿De qué me hablas? - Cuidado, Sam.
Sam, coge mi caballo.
Sé cómo te sientes.
Deberíamos seguir.
Calamity me dijo que nos avisaría.
Son Calamity y Dakota.
Debí dejarlo hace tres años, cuando de lo único que me preocupaba
era de un par de mujeres gritonas, tacañas, e insatisfechas.
- Ya lo hago yo. - Es lo menos que puedo hacer.
A comer, amigo, debes de estar hambriento.
Has estado en buenas manos.
Te estás arriesgando mucho. Nunca lo olvidaré.
Habría llegado antes pero tenía a Dean pegado a mi trasero.
Le hemos visto con la partida.
Morgan, Abe y Link están presos.
- ¿De qué les acusan? - Obstrucción a la justicia.
O eso dice él.
Tranquilo, Sam. La ciudad está con ellos.
Los soltarán mañana.
Dean está nervioso porque no sabe dónde estáis.
¿Cree que le vamos a demandar?
No sé, pero está preocupado de verdad.
Ha sacado todo el dinero del banco de Abilene
y se ha largado a Dodge City.
¿Cuándo?
Aún no había salido cuando me fui.
Tiene razón, le demandaremos.
- Suelta los caballos de carga. - ¿Qué vas a hacer?
Detenerle y hacer justicia en medio del camino.
Recuperaremos el dinero.
- Aquí nos separamos, Calamity. - Quiero ir contigo.
No, ya has hecho bastante por nosotros.
El dinero no es asunto tuyo.
- No, Sam, yo... - Adiós, Calamity.
Si así lo quieres.
Así lo quiero.
¡Arre! ¡Arre!
Abajo.
Suelta los caballos y ve a por Trueno.
- Coge la caja de caudales. - No hay en esta diligencia.
- No está aquí. ¿Dónde está? - Dentro.
Cógela.
Quieto. Quieto.
Ha dejado casi todo.
- ¿Has visto el revólver de ese tipo? - Sí.
Coge los caballos. Quiero llegar a la ciudad.
Podríamos haber comprado el rancho con esa caja.
No, Joel, no.
Si se descubre el asalto,
la gente sabrá que solo cogimos lo que nos había robado
y nos apoyará.
No vayan a pensarse que somos unos ladrones deshonestos.
Eso es una forma de verlo.
Les mandaré el dinero a los chicos, para que puedan empezar de nuevo.
Y los rancheros tendrán lo suyo.
Podremos tener nuestro rancho, Joel,
y andar con la cabeza bien alta.
- Buenos días, Srta. Egan. - Buenos días.
SE BUSCA SAM BASS POR ASESINATO Y ROBO
RECOMPENSA 600 DÓLARES
JOEL COLLINS Y DAKOTA RECOMPENSA 260 DÓLARES
Sam.
Sam.
¿Qué haces aquí?
- ¿No te alegras de verme? - Si Will se entera te...
No puedo pasarme toda mi vida huyendo de tu hermano.
No lo sabes, ¿ verdad?
¿El qué?
Los carteles de la recompensa.
A ti te buscan por robo y asesinato y a Joel y a Dakota por robo.
No es verdad, dime que no es verdad.
Te lo contaré todo y juzgarás por ti misma.
- Jim, cuéntanos tu gran noticia. - Esperaré al Sheriff.
Vaya, el estatus de nuestro amigo Jim
solo le permite hacer negocios con el pez gordo.
No fue asesinato, Kathy. Fue defensa propia.
¿ Y los 16.000 dólares fue lo único que cogisteis?
Aquí están.
Hasta el último centavo, salvo la parte de Joel y Dakota.
En cuanto a los rancheros, les daré lo suyo en persona,
para que no haya ningún error.
Tenemos que ver a Will.
Deberás entregarte. Ir a juicio, limpiar tu nombre.
Mi nombre está limpio, ¿no me crees?
Lo está para mí.
Pero para los demás eres culpable hasta que haya un juicio y se aclare.
No me importa lo que piensen los demás.
Sí te importa, Sam. Y a mí también.
¿Qué quieres de la vida, Sam?
¿Aún quieres asentarte aquí, en tu propio rancho?
- ¿Nuestro rancho? - No he cambiado de idea.
Ni yo tampoco.
Por eso iremos a ver a Will. Por eso iremos a juicio.
Lo maté en defensa propia. Cogí lo que ellos nos habían robado.
Cariño, debes tomar una decisión. Yo no puedo hacerlo por ti.
Si huyes seguirás huyendo toda tu vida.
No por lo ocurrido en Abilene, sino porque te perseguirán.
Porque deberás esconderte.
Porque vivirás como un animal, de guarida en guarida,
hasta que pierdas la razón.
Te quiero muchísimo.
De acuerdo.
De acuerdo.
Acabemos con esto.
Aquí está el dinero. Repártelo.
La lista.
Abe, 2.800, Link, 2.100.
Wilson, 976...
Eso es todo.
Muy bien, Bass.
El Sheriffhaciendo cumplir la ley.
Deja ese dinero. Kathy lo va a devolver todo.
Yo me encargaré de eso.
Cuando oigas la historia verás que Sam es inocente.
- Eso lo decidirá un jurado. - Es lo que quiere Sam.
Iba a tu oficina cuando entraste.
Lo siento, me pagan por ser sheriff, no adivino.
Vamos, Sheriff, antes de que los contribuyentes se quejen.
Joel y Dakota me esperan.
Yo se lo explicaré a ellos.
No te preocupes.
No tardaré mucho.
¿Cuánto tardará en salir el juicio?
Quizá un par de meses.
¿Dos meses?
En dos horas se podría reunir un jurado aquí.
Eso da igual. Os juzgarán en Abilene.
¡Abilene! No puedes enviarnos a Abilene.
Dean es el dueño de la ciudad. No tendremos un juicio justo.
El asesinato se cometió en allí y allí os juzgarán.
Esa es una jugada rastrera, Egan.
Si lo hubiéramos sabido no estaríamos aquí.
Escúchame, Sam.
No creo en tu inocencia, pero tampoco creo en la injusticia.
El juicio debe celebrarse en Abilene.
Si puedo hacer algo para cambiarlo, te garantizo que lo haré.
Una vez me garantizaron un revólver de dos dólares.
Apunté a una bandada de patos
y el maldito chisme me voló el dedo gordo del pie.
No me fío de las garantías.
Es el dinero de nuestro ganado. Nos pertenece.
- ¿Por qué no nos lo das? - Nada prueba que sea vuestro.
Sam dejó una lista diciendo cuánto nos correspondía.
Eso no tiene validez. Hasta que un tribunal así lo decida,
- seguirá en mi caja fuerte. - Sheriff.
- Una mujer le espera en la cárcel. - Esto no va a quedar así.
No fue culpa de Kathy.
Ella no sabía lo del juicio en Abilene.
Permíteme que lo dude.
La cárcel es un sitio terrible si tienes familia que alimentar.
Sam.
Ese es mi caballo.
La recuerdo. De la gran carrera.
- ¿Por qué lo tenía Sam? - Me lo robó.
Para escapar después del asesinato.
Me gustaría verle.
- Está en la cárcel. - Bien.
Menudas amigas tienes.
No me digas que aún crees que la otra actuó de buena fe.
Va a denunciarlo.
Por supuesto que sí.
Fuera.
- No sé por qué sigues ayudándome. - ¿No lo sabes?
Nos encontraremos en las colinas.
Gracias. Gracias por todo.
De nada. Tú sabes manejar caballos y yo sé manejar sheriffs.
SE BUSCA A SAM BASS
POR ASESINATO, ROBO Y FUGA DE LA PRISIÓN
Sam.
Otro cartel de "se busca".
Rayos, no vales mucho, ¿eh?
Vamos, no podemos quedarnos aquí.
No pienso vivir escondiéndome.
Y creo que vosotros opináis lo mismo que yo.
Viviremos de la única manera que nos permiten.
Cerca de aquí hay un apeadero perfecto para nosotros.
Vosotros haced lo que queráis.
Tomad una decisión.
¿Morgan?
Cuenta conmigo.
Abe.
Conmigo también.
Y bien, Link, ¿tú qué dices?
Abe, Morgan y yo somos los que estamos en peor situación.
A vosotros os busca el Sheriff.
A nosotros no nos quiere nadie.
Entonces todos.
- Estamos todos en esto. - No, no estáis todos.
Hola, Sam.
¿Cómo nos has encontrado?
Un hombre tan famoso como tú no puede ir por ahí
sin que lo reconozcan.
- El granjero. - No, ha sido el tendero.
No me gustó cómo nos miraba.
No te preocupes, si la gente no creyera que tenéis razón,
Dean ya os habría cogido hace mucho tiempo.
Bueno, ¿qué hay de ese tren?
Te dije hace tiempo que no era tu responsabilidad.
Y yo te dije hace tiempo que sí lo era.
Que estés en esta situación es mi responsabilidad.
La muerte de tu yegua...
- ¿Qué tuviste tú que ver? - ¡Sam!
Estaba en el banco cuando Joel entró a apostar.
Cuando oí el nombre del caballo
no pude resistirme a decirles que se la habían jugado.
- No se me pasó por la cabeza... - Que fueran a matar a Kathy.
Pero lo hicieron.
La mataron.
Sam,
el hermano de Kathy le ha devuelto el dinero a Dean.
No es culpa de ella.
Yo te vendí a Dean. Y ella te ha vendido a su hermano.
Supongo que no hay mucha diferencia entre las dos.
Sí que la hay.
Claro que sí.
Una muy grande.
Tú me necesitabas.
Averigüé dónde estabas y vine a ayudarte.
Estoy aquí contigo, Sam.
Siempre lo estaré. Siempre que me necesites.
Ahora la atiendo.
Un momento.
Vamos, vamos, siéntese. ¿Qué le sucede?
¿Qué le sucede?
Hay un tren que pasa a las 21:10.
Sí, señora. El expreso.
San Francisco a Omaha, pero no para aquí.
¿No podría pararlo por mí?
¿Quieres esperar? Oh, no puedo. Perdería mi trabajo.
Por favor.
Discúlpeme. Tengo que responder a ese pesado.
- Eso puede esperar. - Pero...
Ahora mismo va a detener ese tren para la señora.
Adelante, Dakota.
Vamos, abra. No me obligue a disparar.
Abra la caja.
No puedo. No sé la combinación.
- ¿Le ayudo a recordar? - Les doy mi palabra. No lo sé.
Déjale en paz. Si la supiera nos la diría.
- ¿Cuánto hay ahí? - Poca cosa.
Unos 400 dólares y algo de plata.
- ¿Qué hay aquí? - No estoy seguro. Tal vez piezas.
¿Piezas, en una caja como esta?
- Un buen botín. - Por eso interviene el gobierno.
Pero no saben si ha sido Sam.
Estamos seguros de ello. Muy seguros.
Lo identificó el jefe de estación.
Habrá visto el rostro de Sam en los carteles.
Quizá, pero no hay duda sobre la mujer que le acompaña.
No es justo que...
¿Una mujer, qué mujer?
Calamity Jane. Está con él desde que se fugó.
Seguro que estaba escondida en la tienda
cuando él te dijo que quería casarse contigo.
Ella le ayudó a escapar.
No, no es verdad. Sam y yo...
No es verdad.
Lo siento, Srta. Egan.
Sam... Sam no sería capaz...
Discúlpenme.
Vaya...
Debe de ser difícil para usted.
Se enamoró de él. La engañó desde el primer día.
No es la única. Por eso es tan difícil atraparle.
- Tiene muchos amigos. - No por aquí.
No muy lejos de aquí.
Oh, no me refería a Kathy,
los rancheros nunca aceptaron que devolviera el dinero a Dean.
El caso es que no pudo disfrutarlo. Murió en un tiroteo.
El dinero pertenece a Dean o a sus herederos.
Los rancheros dicen que jugaba limpio y que Ud. Le detuvo.
Le respaldarán.
Por 2.600 dólares alguien le dejará de lado.
- Incluso le matarían. - Bueno, esperemos que sí.
Siempre he defendido a Sam, pero Will tiene razón.
Se ha echado a perder.
Si hubiera sido un hombre habría esperado al juicio
en lugar de salir corriendo.
- Habrá tenido sus razones. - La razón la perdió al huir.
Ahora va haciendo fechorías con Calamity Jane.
Querida, no se merece tus lágrimas.
Es inútil, Lucy...
No me importa lo que digas de él...
Si Sam volviera ahora mismo, le perdonaría.
No va a volver. Así que deja de pensar en él.
Sam no era trigo limpio. Solo necesitaba un motivo.
- En este caso fue la yegua. - Eso no es cierto...
Cuando un hombre ama a su caballo así,
no puede soportar que le hagan daño. Haría cualquier cosa.
No puedo dejar de pensar que si no hubieran matado a su yegua,
todo sería distinto y ahora estaría aquí conmigo.
Todos los forajidos tienen un punto débil.
El de Sam es su caballo.
Dile que la yegua de Denton vive y que yo la tengo en mi corral.
- La curiosidad hará el resto. - No podré encontrarle, Sheriff.
Un día está en las colinas y al siguiente cerca de la frontera.
Sí, todo el condado sabe dónde se esconde Sam Bass.
Salvo la ley.
No será difícil preguntar y averiguarlo.
Nadie traicionará a Bass.
Me mataría si sospechara que le llevo a una trampa.
Puede que no me crea.
Si no pica con la historia del caballo, puede que 2.600 dólares
te agudicen la imaginación.
Pero no quiero obligarte. Olvida lo que te he dicho.
Bueno...
2.600 dólares es mucho dinero.
¿Quieres una mano?
Estoy deseando largarme de aquí.
Sam conoce esta región. Aquí tiene amigos que le apoyan.
Hay otros sitios donde tengo amigos
que me apoyarían a mí y a él también.
- Yo quiero volver a trabajar. - ¡Déjame! No estoy haciendo nada.
No estoy haciendo nada. ¡Déjame en paz!
- Usted me conoce, Sr. Collins. - Es Jim Gordon, Abe.
- Sr. Bass. - Estaba espiando.
No estaba espiando. Se lo juro.
- Le estaba buscando a usted. - Es inofensivo.
¿Qué quieres, Jim?
- La yegua de Denton está viva. - ¿La yegua de Denton?
- Estás mintiendo. - Le juro que no miento. Créame.
La vi con mis propios ojos.
- ¿Has visto a la yegua de Denton? - La tiene el Sheriff.
Huyó demasiado rápido de Abilene.
La yegua no estaba muerta. Se recuperó.
El sheriffEgan la ha comprado. La tiene en su corral.
- ¿Adónde vas? - Quiero asegurarme por mi mismo.
- Sam, no puedes hacer eso. - No me digas lo que no puedo hacer.
- ¿Hasta qué punto conoces a la yegua? - ¿Qué quiere decir?
¿Jurarías por tu vida que el caballo es la yegua de Sam?
¿Mi vida?
- Iré con el Señor Bass. - Tú te quedas aquí.
- Como nos hayas mentido... - Pero el Sheriff dijo que...
La vi correr, pero de eso hace mucho tiempo.
Ahora que lo pienso, Egan estaba raro, puso esa mueca...
Este caballero tiene razón y la señorita...
Egan es capaz de un truco así. No es un buen hombre.
- ¿Me lo cargo? - No, solo trataba de ayudarles.
No me mate, Sr. Bass.
No es culpa suya que Egan le haya engañado.
A mí también me engañó.
Si no hubiera sido por Calamity, ahora estaría colgado en la cárcel
porque Egan me la jugó.
Es de fiar... Déjalo.
Siempre he creído en usted.
- Iré a echar un vistazo a ese caballo. - No, no lo hagas.
No te detendría si solo estuvieras tú.
Lo único que vas a conseguir es que nos cuelguen a todos.
Tú te quedas con nosotros.
¿Unirme a la banda?
Pero...
- Caballeros... - Te voy a traducir:
Si eres trigo limpio, nos gustaría que te quedaras.
Si resulta que no, también te quedarás con nosotros.
Te irá mejor con nosotros que con tu miserable granja.
Hay un banco en Round Rock.
Un banco en el que estoy pensando...
Los rancheros depositan su dinero allí.
- ¡No! - ¿Por qué no?
Escúchame, Sam.
No estamos metidos en esto por gusto o elección propia.
Dejémoslo mientras tengamos oportunidad...
No tenemos opciones. Y si las tuviéramos, daría igual.
- Tenemos 30.000 dólares. - Pero podemos tener bastante más.
Es mucho más de lo que perdimos.
Cambiaremos de nombre y cada uno seguirá su camino.
Parece que no les gusta tu idea.
Tú puedes cambiar de nombre y seguir tu camino,
no te lo impediré. ¿Eso es lo que quieres?
Nadie te retiene aquí.
Mañana bajaré a Round Rock a estudiar la situación.
Muchas gracias. Espero volver a verle, Sr. Ackerman.
Así será, Sr. Sherman. Gracias por el puro.
¿Tienes fuego?
- Ya está. - ¿Cuándo?
El próximo lunes. El sábado hacen los depósitos.
Coge tu caballo, nos vamos.
Para mi esposa.
Es bueno escribir a la familia.
Todo está tranquilo.
Volvamos al arroyo. Hagamos noche y mañana...
Mañana estaremos a 60 km de aquí.
Es una pena desperdiciar esta calma.
- Robaremos el banco ahora mismo. - No podemos.
Es domingo. El banco está cerrado.
Entraremos. Hay una trampilla en el tejado.
Abriremos la caja fuerte de Sherman con pólvora.
Calamity, esperarás a las afueras.
Iremos a buscarte y te daremos el botín.
Luego nos marcharemos uno a uno sin hacer ruido.
No se darán cuenta hasta mañana.
Este es el plan.
Ve.
Vosotros, seguidme.
Emplazaré a mis hombres esta noche. No quiero sorpresas.
Parecía tan agradable el Sr. Ackerman.
El Sr. Ackerman es Sam Bass. No nos equivocamos.
¿Lo ha entendido todo bien?
Avise a los hombres.
Espere. Espere.
Gordon. Le advertí que no nos traicionara.
Esperemos a que entren y los cogeremos a todos.
Los hombres de la iglesia vendrán cuando oigan los disparos.
Escondámonos.
Que entren los demás.
Vamos. Me quedo aquí montando guardia.
Dakota puede. Sam no quiere que estés solo.
Es la primera vez que estamos de acuerdo.
Dame tu chaqueta.
Yo no lo haría, Sam.
- ¡Egan! - Esos cerrojos son caros.
Tirad las armas. Tú también. Te lo advertí.
Cambiaron de planes. No lo sabía.
- Maldito canalla. - Sr. Bass...
Vamos.
¡Venga!
Dos caballos menos.
No nos moveremos de aquí.
Todavía tienen balas.
- Y hombres. - En una hora habrá oscurecido.
Seguirán ahí por la mañana. El tiempo es nuestro aliado.
No pienso quedarme aquí.
Lo intentaré por el otro lado.
¡Sam!
Sam.
¿Sabes, Calamity?
Ojalá hubiera ido a Denton cuando Jim me dijo lo de la yegua.
Aunque es un canalla,
me hubiera gustado comprobarlo por mí mismo mientras aún podía.
Solo digo tonterías.
- No. - Claro que sí.
Pero aun así,
me gustaría saberlo.
Llévame allí, por favor.
Siguen esperándonos ahí abajo.
No podríamos pasar.
Por favor.
Supongo que ahora ya da igual.
Es noche cerrada.
Saldremos por el otro lado.
Si nos dejan.
Intenta ponerte de pie.
Volved a casa, chicos. Gracias.
Los acorralamos en una colina.
Cuando subimos encontramos a Joel muerto.
Sam logró escabullirse durante la noche con Calamity.
- Entonces aún vive. - Bueno...
Hemos llegado, Sam.
No puedes engañar a un hombre con su caballo.
¿Sabes?
He tenido un sueño muy extraño.
Debió de ser anoche,
no recuerdo exactamente cuándo.
Estábamos en nuestro rancho,
con nuestro caballo.
No recuerdo cuándo...
No sé cuándo tuve ese sueño,
Sam, no intentes hablar.
En mi sueño huía y había una chica,
una chica distinta.
Quiero que sepas,
debes saber que eres la única a la que he amado.
La única que me ha importado.
La única hasta en mis sueños...
La única.
¡Sam!
Subripped by Tantico (Croatia) January 2011
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