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Quién lo hubiera adivinado... Por fin llegó.
Estaba muy lejos cuando ocurrió.
- Europa o un sitio parecido. - Eso es lo que dice.
Bajemos a saludar.
- Yo no. - Es nuestro padre.
Nunca le diré hola. Puede que adiós.
Mamá hubiera querido.
No tenemos madre. Está muerta.
- Cállate. Me pones los pelos de punta. - ¡Está muerta!
Bajemos. Dejemos aquí al pequeño Frankenstein.
- Ella también lo es. - Cállate.
Cállate.
Odio a todos. Odio a todo el mundo.
CINTIA
Se lo compré a un hombrecito en Munich.
Espera, tía Carolyn.
Vamos, salta.
Debería saltar. Vamos, salta.
Bien, Tom. Mamá y yo debemos volver a casa.
Hay que hacer muchos preparativos.
- Ya tienen bastantes juguetes. - Lo compré para mí.
Alice no se molestó en asegurar el coche antes de aquel terrible accidente.
Su conducta era tan imprevisible
como la elección de su marido.
No te preocupes. Me encargaré de los gastos adicionales.
Prefiero preocuparme.
Mientras estés en mi casa, te comportarás.
- Hola, Robert, viejo. - No soy un viejo.
Le falta poco. Qué preciosidad.
¿Funciona así?
Vienes de otro planeta.
Gracias. Creo que es un cumplido.
Iba a hacer lo mismo. Apretar el botón...
Los niños parecen felices con nosotros.
El divorcio no se finalizó, pero somos abogados
y no debería haber dificultades para una custodia permanente.
- Carolyn, ¿y tu marido? - John ha salido, papá.
¿Alguna vez está en casa? Mis dos hijas eligieron sabiamente.
Mamá y yo nos llevaremos a Elizabeth a vivir con nosotros.
Carolyn y su marido se quedarán con los niños.
Será maravilloso para los niños.
Trasladaré la casa de invitados y construiré una piscina.
Han ayudado a diseñarla.
- ¿Le parece bien? - Claro. Aquí se está muy bien.
Tenemos pista de tenis, caballos, de todo.
Viviré al final de la calle. Puedo venir cuando quiera.
- ¿Y tú? - No me importa dónde vivir.
No quiero que separen a mis hijos como si fueran repollos.
A los repollos no los separan, los venden por cajas.
¿Desde cuándo te interesan tus hijos?
¿Cuánto tiempo llevan tú y Alice separados? ¿Cuatro años?
¿Cuándo viste a los niños? ¿Algún fin de semana?
Trabajo para el gobierno...
¿Y es más importante que tus hijos?
Puedes firmar el derecho de tutela mañana en mi oficina.
Elizabeth, se hace tarde. Tus cosas están en el coche.
Será mejor que nos vayamos.
Esta bien, abuelo. Hasta mañana.
Vendré muchas veces. No te preocupes.
- Adiós, tesoro. - Hasta mañana, tía Carolyn.
Adiós.
No, es tu padre. ¿Por qué no le das un beso?
- Claro. - No, espera.
Agarra tus cosas de esa furgoneta y ponlas en el jeep.
Y ustedes dos, junten su ropa.
Se vienen conmigo a Washington.
Nos quedaremos con la tía. Tiene caballos.
- ¿Puede hacer eso? - Desde luego.
Les traeré un cargamento de repollos.
Recuerden, aún estan bajo mi tutela.
Agarren sus cosas. Los esperaré fuera.
- ¿Qué deberíamos hacer? - ¿Qué podemos hacer?
La ley está de su lado. Hemos de ir con él.
- A él no va a gustarle. - No.
Tom... ¿Dónde vas a meter a los niños?
Aún tengo mi piso en Washington. Es pequeño, pero...
No hay por qué deshacerse de la casa de invitados
si queres quedate aquí.
¿Qué tal se llevan tú y John últimamente?
Es uno de esos matrimonios modernos.
Mantas eléctricas y todo eso.
Lo siento.
Es la armónica de Robert.
La conocerás bien. Es nueva.
David también es un problema. Ha estado llevándose cosas.
- ¿Qué? - Elizabeth no puede dormir por las noches.
¿Cómo aprenderás a ser padre después de tanto tiempo?
Sacaré un manual del Ministerio de Agricultura.
Felicitaciones, Mamá Gallina. Estoy orgullosa de ti.
- Buena suerte, Tom. - Gracias, Carolyn.
- Hogar dulce hogar. - ¡Dios mío, Sing Sing!
Necesitabas mi jeep un par de horas.
Surgieron algunos problemas.
Robert, Elizabeth y David, el capitán Alan Wilson.
- Vivirán conmigo. - ¿En esa conejera de arriba?
¿Me buscaran, tú y tu mujer, una sirvienta?
¿Una sirvienta? ¿En Washington?
Solo te ayudarán si las votas en las elecciones.
Hazles entrar, está empezando a llover.
Espero que despeje. Mañana les mostraré Washington.
Chicos, tendran unas buenas vacaciones.
¿Vacaciones? Será más parecido a un secuestro. En marcha.
- ¿Qué ocurre? - Tengo miedo.
¿De qué tienes miedo?
Escucha los truenos. Estoy sola en esa habitación.
Tienes suerte. Fíjate en este barracón.
- Pero estan juntos. - Solo en cuerpo.
Vamos, vuelve a la cama.
Acuéstate.
Vamos, cariño.
Tranquila. ¿Recuerdas lo que solía decirte?
Los truenos son dos masas de aire que colisionan
tras una descarga eléctrica.
- ¿Entiendes? - Entiendo.
- Pero sigo preocupada. - Yo también.
¿Qué diablos es eso?
¡Qué maravilla!
Disfrutemos del día.
Ese es el monumento a Washington. Mide 169 m.
Está dedicado a la memoria de George Washington.
Murió el 14 de diciembre de 1799.
Allí está el monumento a Thomas Jefferson,
el tercer presidente de los E.E.U.U.
Murió el 4 de julio...
Es un ejemplo magnífico de...
Robert, deberías prestar atención.
Estás de visita turística
en una de las ciudades más bellas del mundo.
¿Es que siempre tienes que hablar de gente muerta?
En esta ciudad no hay más que gente muerta.
Quiero volver con tía Carolyn.
Está bien, no más monumentos.
Iremos al concierto de Watergate.
Por la tarde iremos al museo nacional.
- ¿Qué hay en un museo? - Gente muerta.
- Vamos. - ¿Adónde nos llevas ahora?
- ¿Les apetece un helado? - Buena idea.
No me digas que por fin he tenido una buena idea.
¿Mi mamá está en un museo?
- No. - Bien.
- Yo agarre este sitio. - ¡No, es mío!
Basta ya. Vamos.
Presto, Presto Hazlo lo mejor posible
No te retraigas como un nino timido
Te alegrarás de lo que hiciste
Si lo haces con un ¡Bing! ¡Bang! ¡Bong! Un Bing...
Dame eso.
Robert Winters, tu padre te está buscando.
Ven al aparcamiento.
Robert Winters. Ven al aparcamiento inmediatamente.
Un concierto maravilloso.
Es usted muy amable. ¿Conoce a mi hija?
- ¿Qué tal está? - Encantada.
Debe de estar disfrutando. Toda América a sus pies.
- A los pies de mi padre. - Es lo mismo.
- Unas palabras, Signor Zaccardi. - Desde luego. Venga.
Está todo arreglado. Su padre ha accedido.
Tendremos una cena íntima en mi casa.
40 ó 50 personas de la alta sociedad.
¿Me disculpa? Tengo un dolor de cabeza terrible.
No se siente muy bien.
- Cintia. - Sí, no me duele la cabeza.
¿Sabes quién es esa mujer? De la Boston Symphony.
"Una cena íntima. 40 ó 50 personas de la alta sociedad".
Estoy harta.
Desearía conocer a personas de clase baja.
Papá, una noche. Déjame salir sola una noche.
No quiero irme sin conocer a un americano.
¿Qué se hace con una joven así? No soy rico.
Educada en las mejores escuelas suizas.
El mes pasado se escapó por una ventana.
Una noche sin hablar de Stravinsky ni de Rossini
ni de cuando dirigías La Scala a los 14 años.
Tengo 22 años y aún no he actuado ante un hombre, cualquier hombre.
Adelante. Ten una hija. Mira lo que sucede.
Vendrás con nosotros a la cena. ¿Entendido?
No has comido en todo el día.
Sin comida solo hay discordia.
Esta noche tuve una orquesta hambrienta.
Lávate la cara. Arréglate. Esperaremos.
Espera.
¿Es tu bote?
No. Te pagaré... En cuanto tenga dinero.
No tienes que pagarme, tampoco es mi bote.
- ¿Adónde vas? - Hacia allí. Donde está la música.
Bien. También voy hacia allí.
¿Por qué no te vas a casa, pequeño? Es tarde.
Ciao, ciao. Vete a casa.
Vete a casa.
Pizza caliente. Tenemos pizza caliente, 25 centavos.
Tenemos pizza caliente.
Amiguito... ¿Quieres que te muestre
cómo debe comerse? Para que no se te caiga.
¿Ves?
Lo siento. Lo siento muchísimo.
Tres anillos por 10 centavos.
Todos ganan. Fíjense qué premios.
Fantásticos premios. Tres anillas por 10 centavos.
Aquí todos ganan, caballeros. Tres anillas.
Vean qué fantásticos premios. Acérquense.
Tres anillas por 10 centavos. Fantásticos premios.
Todo el mundo gana. Erraste, hijo.
Aquí todos ganan.
Mis últimos 10 centavos.
Todo el mundo gana, todo el mundo.
Menos yo. Nunca gano nada.
Tus 10 centavos de la suerte, hijo. Todo el mundo gana.
Tres por 10 centavos. Vean qué fantásticos premios.
No puede quedarse en la mitad. Ha de llegar abajo.
Pueden tomar tres.
¡Ha ganado, ha ganado!
Tu padre, el jefe de Policía, se pondrá muy contento.
Felicitaciones, señorita. ¡Aquí todos ganan!
Buenas noches. Adiós.
¿No quieres oírme tocar la armónica?
¿Por qué no te vas a casa? Es tarde.
Ve a casa con tu madre.
¿Le gustaría bailar?
¿Le gustaría bailar?
Mi amigo.
¿Está seguro? ¿Aún no hay rastro de él?
Lo han asesinado.
Sí, mide como 1,20 m. Oh, ¿"ojos"?
- Grises. - Azules.
Azules.
Puede llamarme al Departamento de Estado.
Sección jurídica. Gracias.
- Robert, ¿dónde has estado? - Lo ha encontrado.
- ¿Se ha roto algún hueso? - No, está bien.
- Déjeme agarrarlo. - Ella prometió acostarme.
- Se llama Cintia, es mi amiga. - Hola.
No sabía su dirección, porque él no deseaba venir a casa.
Debe haberle hecho algo terrible.
Sí, la llevé a un concierto.
- Déjala que me lleve. Me gusta. - El cuarto está ahí.
- ¿Te divertiste? - Era un baile.
Si vuelves a hacerlo, te daré una zurra que no olvidarás.
Sí, una zurra resuelve muchas cosas.
O una bofetada. Es más fácil que la comprensión.
Dos puntos para ella. Bienvenida a nuestro campo.
¿Podrías venir mañana a cuidarnos?
Es dificil conseguir una sirvienta.
Me gustaría mucho pero estoy preocupada.
- ¿Es la palabra correcta? - Sí, esa sirve.
Me gustaría agradecérselo,
pero ¿podría reunir a mi familia unos minutos?
¿Puede esperarme en el otro cuarto?
- Arrivederci, Roberto. - Roberto soy yo. Es italiano.
- ¿De veras? - Buenas noches.
Buenas noches. Gracias por el baile.
De nada.
Aquí tienes el pijama.
Dejemos dormir a Robert en la cama
puesto que ha salido toda la noche.
Lo gané limpiamente. Pregúntale a mi amiga.
Nadie te está juzgando.
- Papá... - Quítate los pantalones.
- ¿Qué decías? - Haz que sea nuestra sirvienta.
Ofrécele mucho dinero. Será divertido.
- Hablaremos mañana. - Será lo último que oigamos del tema.
Yo soy el que contrato, no podemos usar a cualquiera.
- No te gusta porque a mí me gusta. - Eso es ridículo.
Nos tienes aquí en esta ciudad
y no nos dejas volver con tía Carolyn porque también nos gusta.
- Esa no es la razón. - ¿Y cuál es?
Acuéstate.
No nos quieres. No nos quieres en absoluto.
Pues yo no te quiero. No quiero a nadie.
Ya no quiero esta vieja armónica.
Ojalá te golpee y te mate.
No te preocupes, Robert. Yo te quiero.
Muchísimas gracias. Le estoy muy agradecido.
Tome.
Está bien, aquí tiene otros cinco.
- Al parecer, la gratitud ha subido. - No quiero este dinero.
¿Me responde a una pregunta personal?
¿Cuánto hace que no se baña?
- Cosa? - Un baño.
Necesita una buena limpieza. ¿Cuánto tiempo hace?
Bueno... No me acuerdo.
Una botella de Chianti, una barra de pan.
Una esquina donde dormir. No es una mala vida, ¿no es así?
¿Le gustaría trabajar cuidando niños?
¿Por 100 dólares al mes para empezar?
Qué tontería. Gracias de nuevo y buenas noches.
Buenas noches.
Pórtese bien con Roberto. Por favor, no le zurre.
Yo me ocupo de mi familia. Sé hacerlo bien.
- ¿Por qué se escapó? - ¿Tiene que haber una razón?
- Siempre. ¿Dónde está su madre? - ¿Qué?
- Su madre. - La tiene delante de usted.
- Soy nuevo en este trabajo. - Lo siento.
Roberto me dice que es muy infeliz.
Por lo visto disfrutaron de la velada.
No le gusta el calor de la ciudad. Quiere vivir cerca del río.
¿Por qué le hace quedarse en este piso diminuto?
Debe de tener mucha experiencia con niños.
No tengo experiencia. Pero sé cuando un niño es infeliz.
¡Y sé cuando un padre es poco razonable!
Intente ser padre, no policía.
No sé lo que sabe sobre los padres,
pero imagino que tiene buenas relaciones con la policía.
Llamaré a uno como siga así. Ya le he dado dinero.
Búsquese una habitación esta noche.
¿Le gusta? ¿Este cuadro?
Por supuesto. Por eso lo tengo.
- Es un Cézanne. - Lo sé. Paul Cézanne.
Lo recortó para que encajara, ¿no?
Qué lástima. Es solo una copia.
Cómprese un original. Ciao.
Las dos de la madrugada.
Has encontrado un hombre, ¿no es así?
Sí, he encontrado un hombre. Tiene siete años.
En América, ya es lo bastante mayor.
Descansa. Mañana salimos para Chicago,
donde no te perderé de vista.
Solo dos días en este país.
Vendrás con nosotros a Chicago, Boston, San Francisco.
Luego volveremos a Washington. Ven.
¿Qué vas a hacer tú sola en esta horrible ciudad?
Una chica, sola. Sin dinero.
No te daré ni un penique. Te morirás de hambre.
- Tal vez consiga un trabajo. - ¿Un trabajo?
Te he dado la mejor educación de toda Europa.
No sabes hacer nada.
Tal vez me presente como candidata al Congreso.
¿Diga? ¿Quién?
Tom.
¿El qué?
¿La casa de invitados?
Sí, hoy la trasladarán al nuevo terreno. ¿Por qué?
No seas tonto, no te la vendo. Te la regalo.
Si insistes... Mil.
Es una ganga.
¿Quién te convenció por fin de que la ciudad no es lugar para niños?
Fue idea mía.
¿Por qué esperaste a que estuvieran dormidos para llamarme?
Querida Carolyn, lo sabes todo, lo ves todo y cállate.
Mañana temprano colocarán los nuevos cimientos.
Buenas noches.
- No quiero irme. - ¿No querías vivir en el campo?
Estaré todo el verano viajando de casa al trabajo.
Pasé toda la mañana eligiendo un coche a buen precio.
- ¿Y mi amiga Cintia? - Intenté contratarla.
- Le ofrecí mucho dinero. - No te gusta.
Le habría dado mi brazo derecho si hubiera aceptado.
- Me sangra la nariz. - ¡Si ella no viene, yo no voy!
- Tienes una multa. - Y el edificio está en llamas.
- Hola. - Vaya, hola.
Sabía que volverías. Vas a ser nuestra sirvienta.
- Espera. - Si todavía me quires, sí.
Iba a dar su brazo derecho, ¿verdad?
Me dijiste que no querías el trabajo.
No parece que lo necesite. ¿Y esas ropas?
- Mi padre. - Ayúdame a hacer la maleta.
No sé nada de ti. Eres de Italia, ¿no es así?
- Sí. - Eso significa "sí".
- ¿Estás casada con un soldado? - Sí, casi.
- ¿Casi? ¿Qué significa eso? - Llegué...
y no se casó conmigo. Así que debo trabajar.
Qué triste. Pero no es el trabajo adecuado para ti.
- Además, nos vamos al campo. - Me encanta el campo.
- ¿Qué ocurre? - Me sangra la nariz.
- Dame un paño húmedo, deprisa. - Ya está. Se queda.
No puede venir. La casa de invitados es muy pequeña.
Míralo desde mi punto de vista. Mejor que no.
- ¿Cómo estás? - Mejor. Ya ha parado.
- Iba a hacer lo mismo. - Vamos a lavarte la cara.
Vamos, David, ayudaremos.
No me lo puedo creer.
Hola, Alan.
¿Conseguiste alquilar el apartamento?
Tenemos algunos candidatos, pero dicen que es caro.
- Esta bien, bajaré 25 dólares al mes. - Mi mujer y yo lo tomamos.
Eres una gran ayuda.
Saquemos el equipaje. Lo siento.
Hemos votado y es unánime: Cintia se queda.
Puedes votar pero perderás. Tres contra uno.
- Ya lo hemos resuelto. - Gracias.
- ¿Quién es? - Por lo visto es la sirvienta.
- Tres contra uno. - ¿La sirvienta de arriba o de abajo?
¿Qué importa?
No quiero que te fatigues.
- Alan, la contraté para mis hijos. - Adóptame.
Zitto, Zitto, è un affare serio Quello che ti dirò, ti dirò
II vincitor, nella vita, nell'amor Fa sempre con il Bing! Bang! Bong!
Con Bing! Bang! Bong! Bing! Bang! Bong!
Casi hemos llegado a nuestra nueva casa.
Presto, presto, hazlo lo mejor posible No te retraigas como un nino timido
Te alegrarás tanto de lo que hiciste Fa sempre con il Bing! Bang! Bong!
Fa sempre con il Bing! Bang! Bong! Con Bing! Bang! Bong!
Va a ser maravilloso. ¿No creen?
Sé como Cristoforo Colombo Arriésgate
No seas bobo ni lelo Dando vueltas sin parar
Prego, prego
Colocaron los cimientos esta mañana.
Recuerdan la casa de estilo colonial, postigos verdes.
¿Es la casa que intentamos adelantar?
¿Qué?
- ¿Es la que intentamos adelantar? - Debería estar en el terreno.
¿Llamo a la puerta para preguntar qué sucede?
¡Espere!
¡Espere!
Quédese ahí.
Esta casa debería haberse instalado esta mañana.
¿El Sr. Winters? Soy Angelo. ¿Qué tal está?
- Sobre esta casa... - Podría buscar alguna excusa...
Pero iré al grano. ¿Le gusta mi lenguaje?
- Profundamente. - Me emborraché.
Tengo tres hijos. ¿Qué voy a hacer?
Qué fiesta. Debería haber ido.
Como no instale esta casa antes de que anochezca,
lo demandaré.
Dos de ellas eran pelirrojas.
Empiezo a marearme.
Si es así como acostumbra...
Fíjese lo que ha hecho. Ni siquiera sabe conducir.
Ha destrozado todo el lateral del coche.
- ¿Adónde va? - Bienvenido a Virginia. Mi tarjeta.
Si necesita que le transporten alguna cosa, llame a Angelo.
Angelo, oigo llegar a un tren. La casa esta en la vía.
¡Angelo, la casa!
Cintia, ¿oyes llegar al tren?
¿Cómo puede ser alguien tan idiota?
- Papá, viene un tren. - Qué bonito.
Mira ese aceite. Seguro que se ha dañado la transmisión.
- Papá, el tren. - Ve a mirarlo.
El cigüeñal se habrá roto también.
- Papá, mira. El tren. - Está bien. Saluda al conductor.
¿Por qué no me dijiste que venía el tren?
¡Lo vas a ahogar! ¿Está encendido?
¿Tienes el pie en el embrague?
He arrancado muchos coches.
¿Cuál era mi habitación?
Les encantará. Esperen a verlo.
Está apartado. Lo uso los fines de semana.
Nos quedaremos hasta que arreglen el coche.
Hemos llegado.
- ¿Dónde? - Al río.
¿Han visto alguna vez algo tan hermoso?
Nunca. ¿Se ha vuelto loco?
Pruébenlo una noche. Será lo mejor, creo que va a llover.
Si le gusta, le haré un buen precio.
Supongo que se lo debo.
Tal vez haya un hotel agradable por aquí.
Si deseas pagar para hospedar a una agradable familia.
O podrías vender un Cézanne.
Se lo mostraré. ¿Qué pueden perder?
- Está muy bien ubicado. - Creo que es hiedra venenosa.
Allí está la tienda de mi viejo y cruzando el río, el club de campo.
La gente de la tienda es mejor, pero eso es asunto suyo.
No pienso cruzar esa cosa tambaleante.
Es tan sólida como el peñón de Gibraltar.
No está tan mal si cierras los ojos.
¡Roberto, no te atrevas!
Venga, ¿qué problema hay?
- Vamos. - No tengas miedo.
- Es tan sólida como el peñón de Gibraltar. - Vamos. Date prisa.
Tal vez haya algún hotel agradable.
Este lugar lo tiene todo.
Tiene un generador para la electricidad.
Tienen una cocina a gas. Una nevera.
Un armario-fregadero de linóleo. Les encantará, es un palacio.
No hay un lugar parecido por los alrededores.
- Qué bonito cuchillo. - ¿Qué hace?
- Así queda mejor. - Como un palacio.
¿Les enseño por dónde entra el agua?
Le mostraré la belleza del exterior.
Solo intento mostrarle el sitio.
Tienen tres cuartos aquí abajo,
la habitación principal está arriba y aquí...
- Cuidado con la viga. - Gracias, lo tendré.
Salgamos. Les mostraré los alrededores.
Hay un tanque de agua dulce en lo alto para ducharse... de todo.
Hay arañas de verdad aquí arriba.
Déjalas, tal vez las necesitemos para la cena.
La Sra. McGillicuddy, la propietaria de la granja al otro lado de la curva,
suministra el agua desde su pozo.
- ¿Cómo dijo que se llama? - Sra. McGillicuddy.
Tenemos un acuerdo.
Yo hago sonar la bocina...
Ella abre el grifo y, al instante, agua corriente.
Está un poco sorda.
Quedémonos con tía Carolyn y volvamos a la ciudad mañana.
He alquilado el apartamento.
Dudo que haya otro apartamento vacío en todo Washington.
Quedémonos con tía Carolyn para siempre.
¿Qué te parece?
Angelo, nos quedaremos aquí esta noche.
Puede arreglarse. Es maravilloso para los niños.
Y para las arañas.
Arreglaré la plancha y les traeré el equipaje.
Mantenga el motor encendido. Hasta ahora.
- ¿Qué quiere decir? - Vámonos de esta basura.
En cuanto Cintia limpie un poco
y le saque brillo, será bastante cómodo.
¿Quién, yo? Tardaré años.
- Seguro que el tejado tiene goteras. - Seamos positivos.
Juguemos a algo mientras esperamos a Angelo.
- No sé ningún juego. - Solíamos jugar.
"¿Quién señor, yo señor?" Seguro que se acuerdan.
- ¿Qué era yo? - Tú eras gorra Roja.
Él era gorra Negra. Tú eras gorra de Oro. Juguemos.
- ¡Gorra Negra! - ¿Quién señor, yo señor?
- ¿Quién? Di Boxer. - Boxer.
¿Quién señor, yo señor?
Gracias, Sra. McGillicuddy.
¿Has arreglado el generador?
Las lámparas de querosene no están mal.
Son bastante pintorescas.
- No se ve muy bien. - Por supuesto que sí.
- Te avisé. - Deberías estar en la cama.
Ven a ver lo que Cintia nos ha hecho.
Cuando llega el pez, suena la campanilla y anuncia su llegada.
Muy bonito.
Si amarras un trapo a un extremo,
¿crees que el pez quitaría el polvo? Apenas hiciste nada.
A Hércules le dieron más tiempo para limpiar los establos de Augías.
Cada patrón es diferente.
Acuéstate y empieza mañana temprano.
Toma el cuchillo, David.
¿Dónde conseguiste ese cuchillo?
Estaba en el suelo, junto al tractor.
Se le debió caer al tipo que lo conducía.
¿Por qué no se lo dijiste?
Necesitaba un cuchillo.
Disculpe.
No estaba en el suelo, ¿verdad?
- Dámelo. - No lo robé, lo juro sobre la Biblia.
Me avergüenzo de ti.
Lo sé. Tampoco sé arrancar un coche.
Ve a dormir. Te despertaré si viene un pez.
No hace falta. No dormiré.
- Entonces despiértame tú. - Esta bien.
- ¿Estás bien? - Sí.
He leído este comunicado.
Son las tareas. Muy sencillo.
7:15, despertar a los niños. 7:25, limpiar fregadero y nevera.
7:45, preparar desayunos. ¿Qué tiene de malo?
Es inútil. Me iré por la mañana.
¿Se lo explicará a los niños?
¿Explicar? No puedo explicárselo.
Pensarán que te he despedido porque les gustas.
No puedo quedarme. Simplemente, no puedo.
Lo siento. ¿Le apetece un poco?
Sí, sobre todo si eso ayuda a romper
las barreras sociales entre capital y trabajo.
En este caso, no estoy seguro de quién es quién.
No eres precisamente mi idea de una sirvienta fiel,
pero tienes que quedarte. Ellos te quieren.
Estoy desconectado.
Es una lástima. Éramos grandes amigos.
No importa.
Hará falta una ley del Congreso
para hacerme volver a esta familia.
Ellos lo quieren. Ya lo verá.
Nunca se me dio bien.
Soy un animal sin domesticar.
Pero cuando perdieron a su madre,
creí que sería mejor volver y recuperar el tiempo perdido.
Nunca se me ocurrió que no quisieran vivir conmigo.
¿No es curioso?
A cada lugar que voy, los adultos parecen quererme.
En algunos círculos, me consideran encantador y cortés.
Pero los niños me miran como si fuera invisible.
Bueno, tal vez lo sea.
Tal vez su madre lo descubrió hace mucho tiempo.
Dicen que la pesca es buena después de una tormenta.
- Buenas noches. - Buenas noches.
7:15, despertaré a los niños.
Gracias. Muchas gracias.
- Ciao. - Ciao.
Cintia, tengo miedo, tengo miedo.
- Yo también. - ¿Tampoco te gustan los truenos?
No, me asustan siempre.
Durante la guerra, todas las noches eran así.
No me gustaría la guerra.
De niña, pensaba que sí. Pero ahora no.
Mi madre, en noches así...
Nuestra gran casa... desapareció.
Ya ves, donde vivo, a todos les asustan los truenos.
Si mi padre viviera ahí, les diría
que eran dos masas de aire que colisionan.
Estoy harta de esas dos masas de aire.
Cuando era niña, mi padre decía:
"Cintia, pazzerella. '" Tonta.
Los padres no son de gran ayuda.
- ¿Puedo acostarme contigo? - Sí.
Espera un minuto, ¿por que no te acuestas con tu padre?
Él no querría, diría que soy...
- Pazzerella? - Sí.
No quiere que sea un bebé.
¿Has pensado alguna vez que tu padre también tiene miedo?
- ¿Él? - No quiere que nadie lo sepa.
A veces, es dificil ser adulto.
¿Por qué no subes con él? Hace una noche terrible.
Tengo que acostarme con alguien.
¿Por qué no vienes tú también? Tiene una cama grande.
Creo que no es lo bastante grande.
PROGRAMA 7:15, DESPERTAR A LOS NIÑOS...
- Vas a despertarla. - Eso me propongo hacer.
- He de estar en la oficina en 45 minutos. - Muévela un poco.
- Muévela tú. - ¿Tienes miedo?
- Sí, tengo miedo. - Gallina.
Cintia, despierta.
- Buongiorno, Roberto. - Buongiorno. No estoy solo.
Los niños deberían estar vestidos y el desayuno preparado.
Los niños quieren cereales y yo huevos con bacon.
Los huevos bien hechos, el bacon crujiente. Tostadas y café.
Hay algo que debería saber.
Un pequeño detalle. No sé cocinar.
- ¿No sabes cocinar? - No.
- ¿Por qué no me lo dijiste? - Nunca me preguntó.
- Sabes batir un huevo, ¿no? - Sí.
¿Qué significa, "batir"?
Llévate a los niños a desayunar al pueblo.
Yo tomaré un café. Sabrás preparar un café, ¿no?
Café americano no. ¿Tiene máquina de café?
No importa.
Puedo pasar sin comida y sin café.
- Ya comes bastante. - Gracias.
Vuelve a dormir.
- ¡Papá, espera! - ¿Qué?
- He preparado café americano. - Le leí la etiqueta.
- ¿Qué? - Le leí la etiqueta.
No sé cómo pudiste. Aún sigue en el café.
¿No le gusta?
Se quemó la mano dos veces.
- Está delicioso. - ¿Por qué no lo tomas?
No querrás herir sus sentimientos, ¿verdad?
- Bueno, ¿a que sí? - Santo...
Delicioso.
No entiendo cómo pueden tomarse esto.
Somos un país joven. Dudo que vayamos a envejecer más.
- Adiós. - Adiós, papá.
¿A qué se debe eso?
- ¿Qué? - ¿Un beso de despedida?
- ¿No lo hago siempre? - Qué tonto por no haberme dado cuenta.
Pórtate bien.
Una buena reparación. Escuche el motor.
¿Se decidió con lo del barco?
¿Quiere alquilarlo, comprarlo?
Es una ruina, estropeada y con goteras,
que probablemente se hunda y nos deje tirados en el río.
Pero no querría vivir en otro sitio.
Haremos un trato.
¿Puede escogerme un melón?
El 4 de julio. El baile de los Hijos de Italia.
Nos emborracharemos juntos. ¿Qué te parece?
¿Quiere ser la afortunada de este año?
Posee un cierto encanto. Resérvelo para sus paisanos.
- ¡Elizabeth! - Tía Carolyn.
Hola, cariño. Vi a David en la casa flotante.
Me dijo que fuiste de compras.
Cintia está comprando melón y prosciutto. Es jamón.
Se come frío y no hay que cocinarlo.
- ¿Quién es Cintia? - Nuestra sirvienta.
- No sabe cocinar. - Ya veo. ¿Dónde está tu padre?
En la lavandería, haciendo la cola.
Tenemos que llevar la ropa allí. Cintia no sabe lavar.
- ¿Qué sabe hacer? - De todo.
- Llevan 15 años casados. - ¿Qué ocurrió?
Sr. Winters, su primera colada está seca.
¿Podría ponerla sobre la mesa, por favor?
Harry le decía que se iba a los partidos de béisbol nocturnos.
¿Cada noche? Eso es mucho béisbol.
Se llevaba una radio portátil para seguir los partidos
por si ella le hacía alguna pregunta.
Son taimados... los hombres.
- De modo que Gertrude lo siguió. - Naturalmente.
Conoció a una rubia en un motel.
¿Tomo una habitación?
Nadie se sienta en el vestíbulo de un motel.
Ella escuchó detrás de la puerta.
Se acababa el tiempo y era la última oportunidad de marcar.
Echa una mirada por la cerradura.
Bastante sucia, necesita otro...
Última oportunidad de marcar.
- Te lo contaré más tarde. - Hola.
Te he estado buscando. ¿Podemos hablar en algún sitio?
La colada necesita otro ciclo, ¿es importante?
No mucho. John y yo hemos terminado. He pedido el divorcio.
Se lo contaré más tarde. Hágame saber el resultado final.
No me sorprende.
¿Alguna posibilidad de reconciliación?
No. Evidentemente, hay otra mujer.
¿Hay otro hombre?
Ahora que lo mencionas, sí, hay uno.
- ¿Lo conozco? - No muy bien.
Papá, ven aquí. Quiero hablar contigo.
- ¿Puedo esta noche también? - Por supuesto.
- ¿Aunque no haya truenos? - Especialmente.
¡Muy bonito!
Es una gran idea. ¿Cómo se te ocurrió?
Una vez, en el Vaticano, miré hacia arriba, y me dije:
"¿Cómo diablos pintó Michelangelo ese techo?"
Creía que usaba zancos con resortes.
¿No es asombroso?
Ahora hacen juego. Gracias.
- ¿Quién señor, yo señor? - Sí señor, usted señor.
- No señor, yo no señor. - ¿Quién señor?
- Gorra de Oro. - ¿Quién señor, yo señor?
- No señor, yo no señor. - ¿Quién señor?
¿Quieres jugar?
No. Estas cuerdas están raídas... Voy a cambiarlas.
Dejarás el barco a la deriva.
Angelo vendrá mañana. Déjaselo a alguien que sepa.
Esta bien. Por un momento me olvidé de que era un zoquete.
A veces te comportas como uno.
¿Dónde conseguiste esa cuerda?
Ve a tu cuarto. Esta noche no cenarás.
Gracias. Quiero perder peso.
¿Por dónde íbamos?
Gracias, Michelangelo. Ahora todo combina.
¡Socorro!
¡Socorro!
¡Socorro!
¡Socorro!
¡Socorro!
¡Socorro!
- ¿Quién es? - David.
Si quieres ir por el río hasta casa de tía Carolyn,
te llevaré yo por la mañana.
- Puedo hacer dedo. - Te llevaré en coche.
Ahora, a dormir todos.
Vamos.
Vamos.
Buenas noches, David.
- Buenas noches, Roberto. - Buenas noches, Cintia.
¿Te vas mañana?
A él no le importa.
¿Quién se tiró a por ti, la tía Carolyn?
Hable con él. Pídale que no se vaya.
Es lo único que espera.
Si quiere irse, no la detendré. Me he esforzado al máximo.
Es usted como mi padre. Un completo testarudo.
- ¿Es esa la palabra correcta? - Esa sirve.
David es un niño.
¿Sabe lo que significa para un niño estar solo?
Yo sí.
Está muy dolido. Quería muchísimo a su madre.
Después de esto, ¿espera que sea un adulto como usted?
Adulto, arrogante y sabiondo.
Testarudo.
De acuerdo, hablaré con él por la mañana.
A mi manera testaruda.
- No está mal un poco de testarudez. - Tú deberías saberlo.
Papá...
¿Cuándo vienes a la cama?
Enseguida, cariño.
- Gracias. Buenas noches. - Buenas noches.
Zitto, zitto, è un affare serio Quello che ti dirò, ti dirò
II vincitor, nella vita, nell'amor Fa sempre con il Bing! Bang! Bong!
¿Qué pasa? ¿Cómo llegamos aquí?
¿Por qué no me despertaste? No me ha sonado el despertador.
Dejad de cantar, basta.
- Diganme, ¿qué ha ocurrido? - Nos fuimos a la deriva.
Hemos encallado. Si no, habríamos llegado al océano.
Podríamos haber tomado uno de esos cruceros baratos a Europa.
- Presto... - ¡Por favor, dejad de cantar!
¿Por qué no me despertaste?
- ¿Qué habría hecho? - Bueno, habría...
No lo sé.
- ¿Qué clase de pájaro es ese? - ¿Qué importa?
Tengo una cita y no puedo llegar tarde.
Tal vez venga Angelo. Esperaremos.
- Dolce far niente. - Es maravilloso. Dolce far niente.
- ¿Qué significa? - "Qué bueno es no hacer nada".
En América te arrestarían por eso.
Pobres americanos. ¿Está bien?
- Mira, estoy nadando. - ¡Maravilloso!
Ya basta.
- Estupendo. - Iba a hablar con David.
No tengo tiempo. Tengo que salir de este barco.
Tiene mucho tiempo.
No habrás cortado esa cuerda, ¿verdad?
Usted tiene el cuchillo.
- Venga, a desayunar. - Ya hemos desayunado.
He comido tocino...
¿Has pescado algo?
De niño solía pescar en este río.
¿Qué es esto? ¿El método Huckleberry Finn?
En realidad, no pescaba muy bien.
Es muy desagradable.
Mi hermana me ayudaba a quitarles el anzuelo.
A ella le divertía. Una criaturita sedienta de sangre.
¿No deberías haberlo lanzado más lejos?
¿Vas a enseñarme también a pescar,
igual que con todo lo que intento hacer?
Como si fuera un zoquete.
- Disculpa. - Te pagaré el bote.
Te pagaré la casa. Algún día. Ahorraré.
De acuerdo. Si eso quieres.
- Pones mal el cebo. - ¿Qué tiene de malo?
No se pone así. Tienes que meterlo aquí.
Debiste hacer trabajar duro a tu hermana.
Eres muy amable.
Gracias.
- ¿Qué te parece? - Malísimo.
- ¿Qué tiene de malo? - No sabes lanzar.
- Está bien, enséñame. Adelante. - De acuerdo.
No está mal.
- Espera, creo que ha picado. - Sácalo. Tira de la caña.
Vamos, sácalo del agua.
No enrolles tan rápido, si no, lo perderás.
- Debe de ser una pieza grande. - Eso parece.
Suéltalo.
¡Dame! Dámelo.
Ni siquiera sabes cómo quitarle el anzuelo a un pez.
Cualquier cosa que hago, cualquier cosa.
- A veces hay que hacerlo. - Supongo que no hay más remedio.
La perca rayada es la cosa más bonita que existe.
Es una lástima pescarla.
Mira. Ya está muerta.
¿Por qué todo tiene que morir?
Por la misma razón por la que todo tiene que vivir.
Eso me dicen los profesores. Ambigüedades.
Imagina cómo sería el mundo si nada se muriera.
No habría espacio para lo nuevo y hermoso que nace.
Yo no dejo espacio para nadie.
Que vengan a por mí.
Eso es alentador. Parece que te gusta vivir.
Es mejor que nada.
Algún día he de morir. Probablemente mucho antes que tú.
- No me importa demasiado. - ¿Para quién dejas espacio?
Para otro William Shakespeare o un George Washington.
O incluso un zoquete como tú.
Pero prefiero pensar que nadie se va realmente.
Cuando te mueres, te mueres.
Echa otro vistazo a ese pez.
Veo que hay más de un testarudo en esta familia.
Déjame que te lo explique. Espera.
¿Ves esta jarra?
Imagina que esta jarra soy yo. Mi cuerpo.
La jarra no tiene ningún uso salvo como contenedor.
En este caso, contiene agua. Imagina que es mi vida.
- Haz que desaparezca. - OK.
- ¿Entendido? - Es fácil.
Ya está.
Solo que no desaparece.
Forma parte del río. Sigue en el universo.
- No ha desaparecido. Deshazte de ella. - ¿Y esto?
Cuidado. ¿Qué le pasa?
Ya entiendo. Se evaporará, se convertirá en una nube
y caerá en forma de lluvia en otro lugar.
- Muy bien pensado. - Supongo que nada desaparece.
Tienes razón. Ni la misma vida.
Todo cambia constantemente.
Cuando nuestras vidas abandonen nuestros cuerpos,
volveremos al universo
con la certeza de volver a formar parte de la vida.
La vida después de la muerte podría ser muy hermosa.
Lo que tú digas.
Papá, no hagas nada hermoso durante algún tiempo, ¿Esta bien?
- Lo intentaré. - Y deja de fumar.
Es malo para la gente mayor.
Iré a tomar mi zumo. Para mantener las fuerzas.
Eh, David. ¡Ah del barco!
- Agarra la cuerda. - Esta bien. Tírela aquí.
La tengo. ¿Qué le parece lo que nos ha pasado?
- ¿Dónde está tu padre? - Está dentro.
Es la cuarta vez este verano que se va a la deriva.
¿Dónde esta el bombón italiano?
El bombón italiano está dentro.
Encontré su cuchillo el otro día. Se le debió caer.
Gracias, lo estaba buscando.
Yo se lo robé.
- ¿Qué? - Puede contárselo a la policía.
¿Crees que estoy loco? Ni siquiera recuerdo de dónde lo saqué.
- ¿Lo has amarrado bien? - Sí.
Y la cuerda, se la agarre ayer de su bote.
Si vamos a jugar a las confesiones,
llevo 15 años de ventaja.
Esperaremos a la marea. Una hora y media.
Llegará tarde a la oficina.
¿Qué importa? Dolce far niente.
- Paisø. - Aún no, pero me falta poco.
Es maravilloso.
Prueba lo hábil que uno es con la explotación de menores.
Ya es hora. Id abajo.
Iremos por la escalera. ¿Y tú?
Bajaré por los escalones. No me he puesto los vaqueros.
- Los quiero mucho. - Buenas noches.
Démonos prisa.
Les oigo afinar en el club de campo.
Tom, quiero que sepas que me siento muy honrada.
¿Qué te hizo salir del cascarón?
Hasta un ermitaño necesita un cambio de aires.
Es un cambio muy hermoso.
Alice siempre supo lo que sentía por ti.
- ¿Te importa si la menciono? - ¿Y si yo menciono a John?
- Con un gruñido. - Ningún problema.
Me alegra que hayas vuelto. Es muy agradable.
- Srta. Jibson. - Gibson.
Gibson... Se le pasó por alto.
Tienes razón, "se me pasó por alto".
¿Te encargarás de que los niños se acuesten?
Sí, Signor Winters, Sacaré las luces en media hora.
- Hazlo. "Saca" las luces. - ¿No es correcto?
- No, pero es encantador. - Apagaré las luces en media hora.
Felicidades.
Si lo intentas, podrías aprender a habar como corresponde.
- Elizabeth está durmiendo. - Bien.
Encontré el libro de inglés que me pediste.
Lo usaba para sujetar la puerta.
Enséñame.
¿Por qué quieres aprender inglés?
Tienes un acento muy bonito.
- ¿Encantador? - Sí, encantador.
Me da igual. ¡Enséñame!
Será la primera vez para los dos.
"Adjetivos y adverbios". ¿Quieres profundizar tanto?
Sí.
"Un adjetivo modifica a un nombre o un pronombre.
"Un adverbio modifica a un verbo, un adjetivo u otro adverbio.
"Como prudente y prudentemente".
Prudente y prudentemente.
- ¿Te gusta tu tía Carolyn? - Pues claro, es simpática.
A tu padre le gusta mucho, ¿verdad?
Supongo que sí. Se parece mucho a mi madre.
La manera de hablar y todo eso.
Eran hermanas.
¿Quieres que te enseñe inglés o no?
Sí, continúa, Signor Professore.
"Pobre, pobremente. Enorme, enormemente".
- ¿Ocurre algo? - ¿Qué?
- ¿Ocurre algo? - No, conozco esta música.
Es lo más bonita. ¿Es correcto, lo más bonita?
- Muy bonita. - Gracias. Muy bonita.
Es una antigua canción. "Casi en tus brazos".
En Italia lo llamamos, '"Quasi nelle tue braccia. '"
- ¿Cómo se dice en inglés? - "Cómo hemos cambiado".
"Por las cosas que parecen"
"tan pequeñas".
"Una mirada"
"puede escribir un libro".
"Una caricia puede decir..."
"Diferente, diferentemente. Maravilloso, maravillosamente.
"Diferente, diferentemente. Maravilloso, maravillosamente".
- Venga, no es tan dificil. - Para mí sí.
Esta noche no he aprendido inglés, pero he decidido una cosa.
Es hora de volver a casa.
Acuéstate, David. Buenas noches.
Buenas noches.
¿Te importa si me siento un rato? No tengo sueño.
- Por supues. - "...to".
Por supuesto.
- Hola. - Miren, regalos.
¿Por qué no celebrar las Navidades el 4 de julio?
Uno para ti. Uno para ti y toma, uno para ti.
- ¿Quién señor, yo señor? - Sí, señor.
- No señor, yo no señor. - ¿Quién señor?
Entre.
¿De veras te vas mañana?
¿Hay esperanza de que cambies de idea?
Antes de irte, quiero que sepas lo agradecido que estoy...
- Es un regalo para ti. - ¿Por qué?
Por todo.
Con esa estupenda mano italiana que no sabe cocinar
has conseguido reunir una familia.
Te lo agradezco profundamente,
- Es un vestido. - Ya veo.
- Es original. - Carolyn me ayudó a elegirlo.
Por supuesto.
Me resultaba chillón con esas flores,
pero ella pensó que a ti te gustaría.
Carolyn es una mujer que lo sabe todo.
Eres una joven atractiva y te quedará muy bien.
Gracias.
Tengo otra sorpresa.
¿Te gustaría ir a bailar esta noche?
Me encantaría, sí.
- Angelo te recogerá a las 8:00. - ¿Angelo?
Se muere por llevarte al baile de los Hijos de Italia.
He oído que está muy bien,
así que acepté la invitación en tu nombre.
Tienes que salir y divertirte.
Ahora estás en los EE. UU.
Tres hurras por la bandera.
Papá, ¿llevarás a Cintia al baile esta noche?
A Cintia no. Hay muchos bailes esta noche.
Llevaré a la tía Carolyn al baile del club.
¿Hay algo entre tú y ella?
- ¿Cómo respondo a eso? - Como quieras.
Saludos a todos.
- ¿Está preparada la dama? - Está acabando de vestirse.
Cintia, tu cita está aquí. Se muere de impaciencia.
Buenas tardes, Sr. Donatello.
Dios bendito.
- Qué vestido!. - Sin duda le has hecho mejoras.
¿Me ayuda?
Es el collar que llevaba mi madre
cuando mi padre le pidió en matrimonio.
- ¿Matrimonio? - Nunca me lo he puesto.
Disculpe, acabo de recordar algo.
Mi hermano está muy enfermo, muy enfermo.
Iba a llevarle estas flores.
Por eso vine, para decírselo.
Mis disculpas, perdóneme.
Pero no la llevaré a ningún baile.
Angelo. Creía que estaba todo arreglado.
Ya ha visto ese vestido,
es una cazahombres con el collar de su vieja.
No hay nada malo en eso. Es muy bonita, ¿no?
- Eso puede estropear la noche. - ¿No te gustan las chicas bonitas?
Tengo un buen negocio, gano un buen dinero.
Si quiero pasarlo bien, salgo y me divierto.
Una noche, una rubia, otra noche, una morena.
Revoloteo. ¿Quiere que hable claro?
Sí.
¿Te preocupa que sus intenciones sean honradas?
Me preocupa muchísimo.
Siento que me estoy acercando a los bienes comunales.
Entre, me está volviendo loco.
Es un país libre.
Es hermosa.
Es una chica encantadora y trabaja muy duro.
Se merece salir una noche.
Basta ya, ¿quiere?
Un día mi hermano llevó a una dama parecida a ese baile.
Está casado.
Desde entonces, no para de tener hijos.
Seis hijos, facturas del médico.
Su mujer está gorda y no se arregla. ¿Quién quiere eso?
Algún día echarás raíces. Aunque sea de agotamiento.
Aún soy joven. No quiero ser viejo mañana.
Es usted hermosa y la quiero.
No quiero volver a verla más.
Extraordinario.
Nunca he visto a un hombre portarse de forma tan estúpida.
¿De veras?
- Ah del barco. ¿Es de los nuestros? - ¿Preparado para el gran baile?
- ¿No quieresuna copa antes? - Subir a bordo.
- Ya has bebido suficiente, Alan. - Un pequeño Martini
y luego nos iremos al club de campo, ¿de acuerdo?
Debiéramos quedarnos aquí. Es mejor que el club.
Es muy bonito.
- ¿Quién es? - Es la sirvienta.
Tengo entendido que vive aquí.
Eso no tiene gracia, Alan.
Te lo mereces. La ciudad entera lo comenta.
Me encanta tu nuevo uniforme.
¿Qué te pones los días libres?
Hay que deshacerse de Sadie, la fregona.
Esto, damas y caballeros, es lo que llamo una sirvienta.
Hay personas que necesitan beber para tener coraje,
yo no soy una de ellas.
¿Está lo bastante seco?
Piensa en la respuesta por la mañana, cariño.
Debería estar acostumbrada.
Es mejor que bajen del barco.
Carolyn, te llevaré al club en mi coche.
- ¿No quieres ir conmigo? - No hasta que madures.
¿Qué esperas que piense la gente de la chica?
¿Qué piensas tú, Carolyn?
Gracias y buenas noches, damas y caballeros.
Vete, sea quien sea.
Deberías haberle tirado al agua.
¿Estás llorando?
Como alguien vuelva a hacerte algo,
me lo dices, sea quien sea.
A quien.
Quien.
Quien.
¿Por qué tengo solo 13 años?
¿Por qué tengo que ser un niño?
Si no, podría llevarte a ese baile.
Eres mi profesor, no un niño.
- ¿Quieres ir a pescar anguilas? - No se me ocurre nada mejor.
Prepara sandwiches con mantequilla de cacahuete. Es fácil.
- No, es mejor que los prepare yo. - Yo los prepararé.
Iré a por los arpones y las luces
y te veré en cubierta.
Será un buen 4 de julio después de todo.
Cintia, creo que debería pedirte disculpas
por el comportamiento de la clase alta americana.
Se comportan igual que la clase alta italiana.
También la clase baja.
¿Me ayudas con...?
Este botón está dificil.
Gracias.
Cintia, ¿me haces un favor?
¿Me harás el honor de acompañarme al baile esta noche?
- ¿Yo? - Sí.
- ¿Contigo? - Yo...
Desde luego, sí, gracias.
- Debería preguntar, ¿sabes bailar? - Estamos muy adelantados en Italia.
- ¿Te sientes mejor? - Te traeremos algo de comida.
Suele haber gente estirada en estos bailes.
- ¿Prefieres ir a otro lugar? - No son los únicos estirados.
- ¿Prefieres ir a otro lugar? - No.
Estoy seguro de que no harías nada que me avergonzara.
¿O sí?
- Muchas gracias. - Sí, lo harías.
La velada comienza muy bien. Lo veo.
No te confundas.
No, lo he jurado.
Solo lo tomo por vía externa.
Felicidades. No lo denuncies al sindicato.
Me he despejado un poco y querría disculparme.
Si todos trajeran a sus sirvientas en lugar de sus esposas,
- yo pagaría todos mis atrasos. - Bien dicho.
¿Me permite este baile?
- ¿Te avergonzaría? - Ya he pasado por eso.
Hola. Tienen un buffet excelente.
¿Te gustaría venir para verme comer mis palabras?
- Hola, Carolyn. - ¿Quieres bailar conmigo?
Por supuesto.
Tom, lo lamento.
Me iré y desapareceré si me lo pides,
¿estás enamorado de ella?
¿Cintia?
Es la novia de David.
Si estuvieras enamorado de ella,
¿lo sabrías?
He esperado tanto tiempo.
Desde que tenía cuatro años.
Luego, mi hermana se me adelantó.
¿Te importa si dejamos de bailar?
- ¿Te estoy pisando? - Toda la vida, caballero. Toda la vida.
Tom, si no te casas conmigo, es probable que cometas alguna locura.
Lo sé.
No se toma a una joven de otro mundo
para que forme parte del tuyo.
Puedes intentarlo, pero no se hace.
Si no funcionara, los niños saldrían lastimados.
Se irían remando río abajo.
¿Por qué no tomas un remo también?
Juré que un matrimonio era suficiente,
pero tal vez sea hora de reconsiderarlo.
¿Porque los niños me quieren?
No solo por eso. A veces consigues sacar a la bestia de mi interior.
Lo mismo te digo, Tom.
Sé que no estás locamente enamorado de mí,
pero quizá lo consigas con el tiempo.
¿Estás dispuesta a aceptarlo así?
De cualquier forma, Tom. Así es como caen los poderosos.
Prego, Prego, donde vayas Haz que cada dia sea divertido
Para ganar a un chico o una chica Hazlo con un ¡Bing! ¡Bang! ¡Bong!
Un ¡Bing! ¡Bang! ¡Bong! Un ¡Bing! ¡Bang! ¡Bong!
Un paso, dos pasos, un nuevo paso Vive la vida con garra y brio
Tendrás el mundo a tus pies Si lo haces con un ¡Bing! ¡Bang! ¡Bong!
Un ¡Bing! ¡Bang! ¡Bong! Un ¡Bing! ¡Bang! ¡Bong!
Muchas gracias.
Eres la bella del baile. ¿Me permites este baile?
Creo que soy la persona que te trajo.
Sí, eres el estirado.
Es una noche preciosa. Muchas gracias por traerme.
Hay algo que debo decirte.
¿Sí?
¿Qué?
¿Qué?
¿Quieres decirme algo?
¿Sí?
Un suspiro. Una palabra. Yme entregaré a tus brazos.
¿Qué tal, Tom?
Pronuncia esa cierta palabra Suspira ese cierto suspiro
Y con todo mi corazón A tus brazos volaré
Es extraño Cómo hemos cambiado
Por cosas que parecen tan pequeñas
Una mirada puede escribir un libro
Una caricia puede decirlo todo
Hemos pasado noches solos
Ya hora hemos encontrado el camino
Estoy casi en tus brazos
Casi en tus brazos para quedarme
Eh, Tom.
Carolyn acaba de darnos la buena noticia. Felicitaciones.
- ¿Cuánto por la casa? - Vivirán ahí hasta que se casen.
- Brindaré por ello. - Qué poco has durado.
¿Casados?
Eso era lo que iba a decirte.
Hazme el honor de irte al infierno.
Si no lo digo bien, no me importa.
Tom, ¿qué ocurre?
Carolyn, he sido un completo estúpido.
Lo siento. Desde que tenías cuatro años, lo siento.
Buenos días. Que alguien diga algo.
"La mañana es a las 7:00, Dios está en el cielo,
"todo va bien en el mundo". ¿Es correcto?
- He dejado de enseñar. - Aún tengo mucho que aprender.
- Aprendes muy rápido. - Creo que no quiero desayunar.
Al menos aprendí una cosa.
Sé preparar huevos cocidos y cereales.
Sólo hay que echar la leche y hacen pim, pam, pum.
Ni siquiera yo puedo hacerlo mal. ¿Se ha despertado su padre?
No, está durmiendo.
He tratado de despertarlo, pero sigue dormido.
Debe de estar como una cuba.
Si no te importa, ¿me devuelves el libro de inglés?
Soy el más inútil de la clase.
- Me pondré a estudiar. - Está bien.
Voy a tomar el aire.
David, no me voy hoy.
Luego podríamos ir a pescar.
No quieres ir a pescar conmigo. Soy solo un niño.
Te crees que eres guapa. Pues no lo eres.
Eres fea. Eres la chica más fea que he visto.
Roberto, tómate el desayuno.
No quiero.
¿Lo besaste?
- ¿A quién? - A papá.
Sí, lo besé.
- Eso dijo David. - ¿Te besó él?
Sí, me besó. Quiero deciros una cosa.
- Estoy enamorada de él. - ¿Te quiere?
Creo que sí. Eso espero.
Quiero que sepan que es posible que nos casemos.
¿Te convertirías en nuestra madre?
Sería feliz como esposa y madre.
No puedes ser nuestra madre. Eres nuestra amiga.
Se puede ser amiga y madre. Pero no es corriente.
No puedes ser nuestra madre. No te pareces a ella.
Ni siquiera sabes cocinar un huevo. ¿Qué clase de madre eres?
- Roberto. - No me llames en italiano.
¡Mi madre está muerta!
Lo siento muchísimo. No pretendo tomar su puesto.
Tal vez puedas explicárselo a Roberto.
No me escucharía. Se pondrá a tocar la armónica
y no escuchará a nadie.
Creo que yo tampoco puedo comer.
- Escucha. Sobre la gente casada... - ¿Qué?
¿Duermen juntos en la misma cama?
En América, a veces. En Italia, siempre.
¿Te importaría si yo durmiera contigo?
No, no me importaría.
- Pero no siempre. - ¿Por qué no? No ocupo mucho espacio.
Tiene que ver con la gente casada.
Supongo que te quiere más que a mí.
¿Por qué dices eso?
Es verdad. Ni siquiera me quiso en su cama
cuando tenía miedo de los relámpagos.
Te odio. Hazlo, no me importa.
Me quita las mantas.
Le Consegui un camarote en el Constitution. Sale de Nueva York pasado mañana.
- ¿Saltarás por la borda? - Ya tuve mi aventura.
He aprendido muchas cosas.
Incluyendo lo dificil que resulta ser padre.
No fue fácil cancelar el resto de la gira y regresar.
- ¿Está bueno? - En su punto.
Iremos juntos a Como. De vacaciones.
Habrá un concierto en La Scala. Increible ovación recibiremos.
- Recibirás. - Recibiré.
¿Esperas a alguien?
- ¿Qué desea? - Busco a la Srta. Cintia Zaccardi.
No está.
¿Siete años?
Dejaste unos platos sucios.
Disculpa, fue un paréntesis maravilloso.
Disfruté de cada minuto.
Hasta que bebimos demasiado y lo estropeamos todo.
- ¿Fue solo un paréntesis? - Sí.
Para alguien tan experimentado en contar mentiras,
no lo estás haciendo muy bien.
Hablé con los niños.
Me gustaría que conocieras a mi padre.
- ¿Cómo está? - Encantado.
- Te quiero mucho. - ¿Un té?
- Estás enamorada de mí. - Es un té excelente. Yo no lo preparé.
- ¿Un terrón o dos? - Quédese al margen.
Tus hijos vuelven a ser tus amigos.
- Eso es lo más importante. - Es más importante ser su padre.
Tengo mi vida y mi padre y por fin he conseguido entenderlo.
Sabes que eres muy bonita. ¿Te lo he dicho antes?
Eres verdaderamente bonita.
No, soy una vieja fea. Vete, por favor.
Supongo que ella no estaba en casa.
Venga aquí.
Cintia, ven aquí.
Puedo encerrarla o llevármela a Italia.
La única manera de tenerla es dejando que se vaya.
Estoy viejo para seguir corriendo detrás de ella.
Es su turno. Le dará problemas.
¡Sal ahora mismo!
Si la lastima o la hace llorar,
le despedazaré el corazón. Aunque deba acudir a la Mafia.
- No me quiere. - Los Zaccardi saben lo que quieren.
- La vi ahí. - Baja.
Tampoco iremos a la boda, pero es mejor que entres.
No, me quedaré aquí toda la noche y me congelaré.
- Hace demasiado calor para congelarse. - Eres solo una niña.
- Esta bien. Baja. - Está bien.
- ¿Estás preparada? - Casi.
¿Hablaste con los niños?
Sí. Están siendo muy testarudos.
No sé de dónde lo sacan.
- Por favor, vuelve a intentarlo. - De acuerdo.
Gracias.
¿No se van a vestir?
Sé cómo se sienten,
pero nada es siempre igual.
Todo cambia.
Todos tienen que marcharse tarde o temprano.
No es tan malo. Es diferente, pero no es malo.
Me dejaran dentro de poco y tengo que acostumbrarme a eso.
No seran niños para siempre.
- No importa lo mucho que quieran serlo. - ¿Por qué hablas tanto?
Porque me hacen sentir culpable.
¿Por qué debería sentirme así? Son ustedes.
¿Por qué no lloran o algo parecido? Así me sentiría mejor.
¿Podran venir, por favor, a mi boda?
A Cintia le gustaría.
¿Por qué hablo tanto?
De rodillas, por favor.
Estamos reunidos aquí
para unir a este hombre y a esta mujer en santo matrimonio
en presencia de Dios y de estos testigos
y en virtud de la autoridad que este estado me confiere.
Si conoce alguien alguna razón por la cual no deberían unirse en matrimonio,
hable ahora o que calle para siempre.
Toma su mano, por favor.
Thomas Winters, ¿tomas a esta mujer como esposa?
Es usted, señor.
¿Quién señor, yo señor?
Sí señor, usted señor.
Sí.
¿Prometes amarla, respetarla, en la salud y en la enfermedad,
y serle fiel mientras vivas?
Lo prometo.
- ¿Tomas a este hombre como esposo?
-Sí
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