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Original subtitles

¿Querés saber el sexo? - Fijo que es un niño.

- Acertaste, es un varón.

"Vais a ser abuelos".

Yo quiero a ese niño.

"El Egipcio ha entrado en casa".

Las fotos y el mapa, lo sabe todo. Ese hijo de puta lo sabe todo.

¡Joder, no puede ser!

- Solo quiero que le des un recado a Zulema.

¡Ah! Mírame. Como me estés mintiendo,

te sacaré tu feto y lo tiraré por el váter.

"He estado pensando en nuestra conversación de la lavandería".

"Si algo le pasa a este niño,"

te juro por Dios que no sales de aquí.

"Purifica tu alma, hazlo a través de la oración

y a través del fuego."

Estaba diciendo que se quemara y eso es lo que ha hecho.

"Vale, pero ¿para qué? No, la pregunta no es para qué,"

sino para ir adónde.

La ambulancia llevará a Zulema de Cruz del Sur por esta carretera

y en algún punto estará esperando el Egipcio.

"Habrá buscado un lugar alejado desde el que controlarlo todo".

"Salam aleikum".

Cuidado, cuidado.

Le ha dado un ictus isquémico, se ha quedado sin habla.

Ahora hay que esperar 24 horas

para conocer el alcance de la lesión.

Dame su teléfono.

¿Disculpe? - ¿Con quién hablo?

- Soy la mujer de Leopoldo. Él no se puede poner ahora.

¿Podría decirme quién le llama?

- "Estamos metidos en un lío, pero es para ayudar a Maca".

"Te lo contaré todo porque ya no sé qué hacer".

- Soy el inspector Castillo. Abran, por favor.

"Creo que el Egipcio los tiene amenazados"

y que no van a delatarle

ni a ayudarme en la investigación por miedo.

Si me cuentan lo que saben, les garantizo protección absoluta.

"Que dónde está la tele que nos has prometido, so mierda".

¿Dónde está la tele que nos has prometido?

¡Que me dejes en paz!

A ver, tome asiento.

Interrogatorio realizado por el inspector Damián Castillo.

Fecha: 18 marzo del 2015. Diga su nombre a cámara.

-¿Va a seguir grabando

cuando empiece a reventarme la cara a golpes o va a apagar la cámara?

- Informo de que estas grabaciones tienen el fin de esclarecer

los hechos ocurridos durante el motín que usted ha liderado.

Mira a cámara e identifíquese. - ¿Puedo hablar en árabe?

Es mi idioma materno.

- No estoy para gilipolleces, Zulema.

Tu nombre.

- Mi nombre es Zulema Zahir.

- ¿Cómo llegó la sustancia denominada Misoprostol

al cuerpo de Macarena Ferreiro? - ¿Miso qué?

- Misoprostol, un medicamento. - Mire, ni idea.

-¿Por qué no te sientas?

- Cuando me siento, me duelen las quemaduras.

Un ibuprofeno de mierda me han dado.

- Pues búscate algo más fuerte, un calmante, un Valium.

- Tengo morfina, pero quiero estar lúcida, no drogada.

Cuando todo sale mal, hay que pensar por qué sale mal.

- Pues piensa, piensa.

- ¿Y a ti qué te pasa? - Que ahora es de Anabel

por tu deuda

y, claro, en vez de tener un solo sabor de boca en el paladar,

le está comiendo el puré a todas las jubiladas de la cárcel.

- Me prometiste la libertad.

- Y la tendrás.

La tendrás.

- Zule, ¿me has llamado? - Sí, te he llamado.

Me han dicho que ya no estás en la lavandería,

que ahora estás jugando al baloncesto.

- Sí. - ¿Por?

- Porque no hay nada que hacer, tía, es imposible.

Se acabó, yo lo dejo. - Dice que lo deja.

- No, no, no lo dejas.

- ¿Dejó el mono ese de frotar los palos

porque le dolían las putas manos peludas?

No. Descubrió el fuego.

¿Tú qué crees,

que es más fuerte el hierro que la voluntad humana?

- Toma, rómpelo con los dientes si tanta voluntad tienes.

Es imposible.

- Me cago en la...

Vete.

No tenemos plan A, no tenemos plan B.

¿Sabes cuál es la única verdad? - Sí.

Que te vas a volver bollera

de tantas tardes que vamos a pasar aquí.

- Que no tenemos plan.

Y para vivir hace falta un plan,

así que vamos a jugar a la ruleta rusa.

A todo o nada.

- A lo loco.

- A lo loco.

¿Cómo estás?

Te he traído el desayuno.

No tengo hambre.

Tienes un bebé, igual él sí tiene hambre.

¿Otra vez te manda Zulema?

Ya no soy de Zulema, ahora soy de Anabel.

No sé qué es mejor.

¿Por qué me miras así?

Me gusta mirarte, eres muy bonita

y me traes paz.

Gracias.

Buenos días.

Adiós.

- ¿Tú sabes que se me escapa una cosa?

¿Cómo es que se dan placer las lesbianas con las tijeras

esas tan famosas? No lo entiendo. - ¿Qué dices ahora?

- No, de verdad. Lo digo en serio. Yo entiendo de dedos,

porque van y salen al pavo.

Ello. Mi niñita...

- Eh, eh... Que aún no está para bienvenidas.

Tiene dos costillas fisuradas, un traumatismo abdominal y contusiones

por todo el cuerpo. Necesita reposo, ¿vale?

Vale.

Chicas, cuidadla un poco, que no se meta en peleas, por favor.

- No, no. Claro.

Te vamos a cuidar mucho, hermanita.

- ¿Cómo estás? Bueno.

Estoy hecha una mierda, pero el bebé está bien.

Sandoval dice que no le han afectado los golpes

porque el líquido amniótico hace como de airbag, que lo protege.

Dios mío, la naturaleza es lo más grande del mundo.

Es un milagro, ¿eh? Un milagro.

Está aquí dentro.

- Toc, toc.

¿Se puede?

- Zulema, alguien te lo tiene que decir.

Hueles igual que mi difunto marido.

A churrasco.

- Qué buena.

¿Os podéis ir, por favor? Quiero hablar con Maca.

- No. Macarena no está para hablar con nadie ahora.

- Será solo un momento. Yo me encargo de cuidar a la paciente.

- Vamos, Rizos.

- En 10 minutos estoy aquí.

Estoy preocupada.

Estoy preocupada. Tenemos un problema con tu familia.

Se ha salido de madre.

¿Me darías el teléfono de tu padre?

¿Para qué lo quieres?

Para mandarle una foto.

¿Una foto de qué? Una foto tuya.

- Quieta. Quieta.

Que no soy un inválido. Ya lo sé, papá.

Pero el doctor López ha dicho que es lo mejor los primeros días.

Siéntate, por favor. Llévame a ver al Egipcio.

Lo último que te conviene ahora es alterarte.

Pero ¿qué quieres que haga?

¿Que me siente en el sofá a ver un partido de la NBA

como un asesino secuestrado en el garaje?

Claro que no, papá.

Estos días que has estado en el hospital lo he estado pensando.

Podríamos llevar al Egipcio a un descampado, atarlo a un árbol

y hacer una llamada anónima a la Policía.

A este tío le van a caer como mínimo 30 años.

¿Y tu hermana?

¿Qué crees que le harían a tu hermana en la cárcel si entregamos

al Egipcio? Papá, mientras estabas ingresado

en el hospital, vino a vernos el inspector Castillo.

¿Castillo?

¿Y qué quería?

Lo sabe casi todo, papá.

Que estuvimos en el bosque buscando los 9 millones, que el Egipcio

va detrás de nosotros, que estuvimos en comisaría

para denunciarle y nos fuimos.

Hasta tiene una bala que el Egipcio disparó aquí en casa.

Estamos vivos de milagro, papá.

Vamos a acabar todos en la cárcel

o muertos.

La puta madre que te parió. ¡Vamos!

- Señor Ferreiro.

¿De vuelta en casa?

A un primo mío le dio un ictus y le daban de comer con pajita.

¿Qué quieres?

"¿Qué es lo que quiero?".

Me parece que es obvio. Tú tienes a mi novio, yo tengo a tu hija.

Así que a los dos nos conviene llegar a una solución.

Para empezar quiero hablar con Hanbal.

No. Antes quiero saber cómo está Macarena.

Macarena...

Si quieres que acabe con ella rápido, vas por buen camino.

Papá. Papá. ¡Ah! No. Espera. Espera.

Te lo paso.

¡Ah!

"Quiero que habléis en castellano, que yo lo entienda".

O tu novio va a andar en taca taca el resto de su vida.

Nada de trucos, Zulema. O esto se acaba...

Yo tampoco me voy a andar con sutilezas.

Te está escuchando.

Hanbal.

No les digas dónde está el dinero. Es lo que quieren.

- Solo te preocupa el dinero.

- Claro que no.

¿Por qué te crees que tengo a Macarena?

Para asegurarme de que no te pasa nada.

Si te hacen algo, me la cargo.

Bueno, ya está bien. Ahora es mi turno. Quiero hablar con mi hija.

Lo de Tere González ya es sabido. Tuvo una sobredosis.

Hemos revertido la depresión respiratoria que tenía,

ahora está en observación.

Eh...

Macarena Ferreiro, después de estar cuatro días en enfermería

he considerado darle el alta, está mucho mejor.

De todas maneras, está viva de milagro.

Se comió una paliza tremenda, de campeonato.

Mano dura con ese tema. Toda presa que se meta

en una reyerta, a Aislamiento. ¿Queda claro?

Quiero que la prensa se haga eco de nuestras medidas de reinserción.

Reparte esto, por favor.

Y no de muertes violentas y palizas.

Y para terminar, quiero que leáis este documento.

"Yonqui, drogata, pies negros, bola de sebo, sudaca, cojones,

tu puta madre, cerda de mierda, lamechochos...".

Lamechochos...

Hay que erradicar estas expresiones que se escuchan

cada día en módulos.

Nuestro vocabulario debe ser ejemplarizante.

- Miranda, perdón. Yo te entiendo.

Soy médico y cada tanto digo unas cuantas de estas boludeces

yo también. Son recomendaciones

de la directiva europea, con la que estoy de acuerdo.

Vamos a ver. Esto no es un colegio, ¿no?

No hay recreo ni bocadillo ni colegialas.

Miranda, la mayoría de las que están ahí abajo

son unas hijas de puta. ¿Sí?

Sí. ¿Y qué haces para que eso cambie?

¿Qué es lo que hago yo? Sí.

Además de insultarlas, humillarlas... ¿Qué haces tú?

Perdón. ¿Vamos a empezar otra vez con la gresca?

No me parece... No lo veo.

Papá.

Papá, lo siento.

Escúchame. Todo esto ha sido por mi culpa. Lo siento, papá.

Maca, cariño, tú no tienes culpa de nada.

"Lo siento". Escúchame.

"No te va a pasar nada. Voy a negociar con Zulema".

No, papá.

No negocies.

Si sueltas al Egipcio, estamos muertas.

Voy a decirte lo que vas a hacer. Vas a darle las llaves de tu coche

y un teléfono móvil a Hanbal y le vas a dejar ir.

Cuando me llame y me diga que está a salvo,

entonces soltaré a tu hija.

- ¡Zulema! Pero ¿qué cojones haces con un teléfono?

En 40 minutos, la Policía irá a buscarte para traerte a Cruz

del Sur. ¿Por qué? ¿Qué está pasando?

- ¿Qué está pasando? Ya te enterarás.

Así que ten cuidado y que la Policía no encuentre a mi novio.

- ¡Se te va a caer el pelo! Dame ese teléfono ahora mismo.

- Eh, Rizos, ¿qué tal?

- Dame ese teléfono y acompáñame al despacho de la directora.

- Espero la llamada de Hanbal si no quieres encontrarte a tu hija

en una bolsa de plástico.

"Pero ¿qué está pasando? ¡Quiero hablar con mi hija!".

- Necesito que mantengas entretenidos a los funcionarios

cinco minutos. - Vale.

Oye, que te estoy hablando. - Que te quites.

- Hasta que estemos preparadas aquí dentro.

- Gracias.

- Leopoldo.

- Que te quites.

- Leopoldo, ¿sigues ahí? Sí.

¿Sabes qué es el Misoprostol?

-¿Te está molestando?

- El Misoprostol es una pastillita blanca.

"Tu hija se tomó una en el desayuno al salir de enfermería".

Bueno, una no, varias.

"Pero ni se ha enterado".

Procura que no le pase nada a mi hija.

A tu hija no, al bebé.

-¿Te está molestando?

- "El Misoprostol se encarga de que los pequeños Ferreiro

no vengan a este mundo".

"Te lo repito por última vez".

Suelta a Hanbal, dale las llaves de tu coche

y un teléfono móvil.

Si no llama antes de una hora, tu hija sufrirá un doloroso

y tristísimo aborto.

"Todavía estás a tiempo".

# Abuelito, dime tú,

# ¿qué es lo que vas a hacer?

# Si seguir tras la pasta

# o salvar al bebé. #

-¿Adónde te crees que vas?

A ver, que lo único que pido es un poco de sentido común.

Valbuena, ¿tú cómo llamas a la interna Estefanía Kabila?

Pues negrita, negrata, morenita, chocolate.

Rizos. De todo un poco, la verdad.

Pero sabes que son expresiones discriminatorias.

Sí. ¿Y qué me dices de "voy a comerte todo lo negro

que solo te dejaré los ojos y los dientes"?

Eso fue lo que le dijo ayer una reclusa a Kabila.

Esas tías me están provocando todo el puto día, Miranda.

¿Qué te dicen, Valbuena? - Sí, pero mira cómo lo sabes.

-"Valbuena, ¿te como la pichilla?

Una mamada rápida".

- Tendría que estar conmigo en el consultorio

y verás las cosas que puedes llegar a escuchar.

Ahora, con la lista de la Madre Teresa de Calcuta,

y la verdad que no viene muy al cuento.

- "Buenos días, payas. Abrid las orejas.

Os voy a poner rumbita de la buena."

¿Qué es eso?

Que alguien vaya a la sala de megafonía,

una muchacha se coló allí y hace una travesura.

Caramba, qué traviesa.

"Directora.

Directora."

Directora.

"Directora".

- Directora. - Directora.

Cuando quieras, Miranda.

Cruz del Sur es un ambicioso proyecto

experimental de reinserción

con excelentes resultados. Sí, es Disneylandia.

No me venda esa moto, Miranda, ya soy muy viejo.

Aquí ha habido asesinatos, motines y fugas.

Y eso no aparece en tu folleto de cárcel perfecta.

¿A que no?

Los últimos acontecimientos no deberían manchar la labor

que todo un equipo lleva haciendo tantos años.

Ya, ya.

¿Qué quieres de mí?

Que me expliques cómo llegó una Walther P-22

a manos de Zulema.

No lo sé.

No sé cómo llegó esa pistola a manos de Zulema.

Directora.

Directora.

Zulema,

¿sabes que van a entrar?

Van a entrar como sea, van a romper esa puerta

y os van a matar a las dos.

¿Lo sabes? Cállate.

No van a entrar.

No van a entrar.

Mientras tengamos al gordito

y un arma. No se atreverán. No.

Es increíble

lo que se puede conseguir con dinero en la cárcel.

"Zulema, Zulema, contesta".

Zulema, ¿qué estás haciendo?

"¿De dónde sacaste ese walkie?". Directora,

hoy será un día muy largo.

Así que le recomiendo

"que se quite los tacones y se tome un Lexatin".

-¿Qué estás haciendo?

Palacios, ¿me oyes? ¿Estás en el módulo 2?

Tenemos un problema, Palacios.

Kabila no puede estar aquí. Miranda, tiene que contarte algo.

Zulema encerró a Palacios y a Macarena en la celda 225.

Quiero hablar con la directora.

Me importa una mierda que esté reunida.

Una presa ha envenenado a mi hija.

Oiga.

¿Me escucha alguien?

No me lo puedo creer. Me han puesto en espera.

Dame las llaves del coche, tenemos que ir a Cruz del Sur.

Alguien tiene que escucharnos.

Ay, Leopoldo, llegarás tarde.

Y tu hija habrá abortado.

Tardarás mucho.

Demasiado tiempo, tío.

-¡Hijo de puta!

- En cuanto Macarena llegó de la enfermería,

vino Zulema con Saray y nos echaron a las dos

y luego llegó Palacios, le metieron dentro

y creo que le dieron un golpe con algo porque le vi caer.

Palacios no contesta.

Quiero un monitor con la señal de las cámaras de seguridad aquí.

Necesito saber qué pasa en esa celda.

Ve a la sala de control y trae un monitor. Rápido.

"Tú ganas".

Lleva a mi hija a la enfermería para que le hagan a mi hija

un lavado de estómago y soltaré al Egipcio.

No hay trato, imbécil.

Suelta a Hanbal, dale las llaves de tu coche

y un teléfono móvil. Si no, ya sabes lo que hay.

La próxima llamada espero que sea de mi novio

desde el manos libre.

Haz lo que te dijo Zulema.

Suéltame.

Si no, hará abortar a tu hijita Maca

y después la matará.

Puedes estar seguro.

Vete arriba con tu madre. ¿Qué es lo que vas a hacer?

Nada que él no fuera a hacernos a nosotros.

¿Y eso qué quiere decir?

A Zulema no le importa este desgraciado,

lo usa de recadero.

A ella solo le importan los nueve millones.

Si tenemos el dinero, podremos negociar.

Nunca te diré dónde está el dinero.

Anda, vete.

Si crees que me vas a acojonar, estás jodido.

A menudo se dice que un padre moriría por sus hijos,

lo que no se dice

es que también mataría por sus hijos.

Va a salir bien.

Va a salir bien.

Va a salir bien.

Si me matas, la vida de tu hija no valdrá una mierda.

Cógelo.

- Hanbal.

"Yo juré respetar y hacer cumplir la ley"

y mira a lo que me habéis obligado.

¡No!

No.

Voy a matar a tu hija, hijo de puta.

Hazle un solo rasguño y no volverás a ver a tu novio.

Me ha colgado.

¡Ah!

Miranda, el recuento de presas confirma lo que dice Kabila.

Faltan tres: Zulema Zahir, Saray Vargas

y Macarena Ferreiro.

Se han atrincherado en la 225.

Y de Palacios no hay señales de vida.

Vamos a actuar con discreción.

Kabila que se quede aquí.

Lo último que necesitamos es que el resto de presas

sepan lo que está pasando. Sellad todas las celdas.

"Atención, todas las presas diríjanse a sus celdas inmediatamente.

Todas las presas diríjanse a sus celdas inmediatamente".

¡No me toques!

¡Que me dejes en paz!

-¿Qué haces?

-¡Que no me toques!

-¡No me empujes, coño!

Pero, Miranda, tienen a Palacios ahí dentro.

No te fíes de lo que diga una interna.

Entonces, ¿por qué han puesto colchones delante de la puerta?

Eso lo hacen para que no veamos lo que hacen dentro, nada más.

Y tienen el "walkie" de Palacios y él no aparece por ningún lado.

Miranda, debes llamar a la Policía. No, no voy a llamar a la Policía.

Si ni siquiera sabemos qué quieren. Tenemos efectivos de sobra

para afrontar esta situación. Lo último que necesitamos

es tener a Zulema sintiéndose protagonista.

¿No me estás oyendo, joder? Esa puta psicópata

tiene a Palacios. ¿Quieres que lo mate?

Si hubieran querido hacerle daño, hace horas que estaría muerto.

Lo usa para que no podamos entrar en la celda.

¿Ah, sí? ¿Y si ya está herido? ¿Y si ahora se está desangrando?

Entonces, ¿qué? Que sepamos, no hay heridos

ni tenemos constancia de que tengan armas.

Ni sabemos qué pasa ahí dentro. Aquí las decisiones las tomo yo.

Bueno, por favor... Por favor, tranquilicémonos.

Nadie va a poner la vida de Palacios en peligro.

Ya lo estás haciendo.

- Tu nombre y apellidos a cámara.

- Saray Vargas de Jesús.

-¿Cómo golpeaste a Palacios?

- Con dos pastillas de jabón.

-¿Qué coño dos pastillas de jabón?

- Vamos a ver... Dos jabones, un calcetín, lo metes dentro...

¡Traca!

- Ya.

¿Y este juguetito?

- No, no, no.

Yo con pistolas no tengo nada que ver,

pero nada. Palabra.

- Y yo voy y te creo.

Vargas, no te estás enterando del lío en que te has metido.

Eres cómplice de lo ocurrido en la celda 225,

así que más te vale cooperar.

¿Tanto miedo le tienes a Zulema?

- Yo no sabía qué iba a pasar ahí. No soy una asesina.

- Perdona, no te he oído. ¿Quieres repetirlo?

- Zulema se ha pasado.

Eh, Palacios.

Tranquilo.

Palacios, ¿estás bien?

Sí, ¿y tú?

¿Con qué me han dado?

Con una pastilla de jabón.

¡Joder! Ya dije hace tiempo que teníamos que poner jabón líquido.

Lo dije.

Saray.

Saray, quítame el nudo de la garganta.

Me estoy ahogando. Tengo claustrofobia.

Por favor. - Va a ser que no.

- Saray, por favor.

Zulema.

Zulema, estás a tiempo de parar todo esto

y quitarte de encima un lío de narices.

Zulema, yo te perdono, te lo prometo.

No pasa nada. No pasa nada.

"Zulema".

Zulema, soy Miranda, la directora.

"Dime qué quieres y por qué has hecho esto".

- Verá,

aquí dentro los días son largos y aburridos,

así que algo tenía que hacer.

Escúchame bien, Zulema. Quiero hablar con Palacios.

-¡Miranda! ¡Miranda!

Antonio, ¿estás bien? ¿Te han agredido?

Sí, estoy bien.

Pero me duele la cabeza.

Me han dado un coscorrón, pero estoy bien.

Tranquilo. Vamos a sacarte de ahí

sin que haya heridos, te lo prometo.

"Quiero pedirte algo".

No le digas a mi madre que estoy aquí, por favor,

no quiero preocuparla. - Joder.

¿Contenta?

Bueno, ahora es mi turno. Yo quiero que suene

por todos los altavoces de prisión la "Marcha Radetzky".

¿Perdón? La "Marcha Radetzky".

Siempre me ha gustado.

Después de un rato

le llamaré y le diré cuál es el resto de mis peticiones.

¿Queda claro?

Adiós.

Adelante. No quiero correr riesgos innecesarios.

Antes de entrar en la celda quiero a todas las presas fuera de juego;

con gases, con dardos aturdidores...

Con lo que sea.

La integridad de Palacios es nuestra prioridad, ¿entendido?

-¿Y Macarena y el bebé qué?

Cállate, Rizos. ¡Eres una zorra!

¡Solo te importa el puto funcionario!

Macarena te da igual. Vas de colega

y te importamos una puta mierda. ¡Que te calles!

¡Que alguien ponga la maldita "Marcha Radetzky"!

¡La quiero oír por los altavoces!

- Escuche.

Tengo un público maravilloso.

¿Le gusta la Navidad?

Tiene cara de no disfrutar de la Navidad, la verdad.

En mi cultura es una celebración que no existe,

pero a mí me encanta.

Nunca...

Nunca deberíamos dejar de creer en los Reyes Magos.

- "Cuento hasta tres y abrís la 225".

- ¿No le parece? - Uno...

- Aparta, Saray.

Señora directora, disfrute de la música.

Le traigo la Navidad.

- Dos...

¡Ah!

¡Hija de puta!

-¡Qué hija de puta!

¡Qué hija de puta!

- "¡Atención, presas armadas! ¡Presas armadas!".

"¡Valbuena está herido, joder!".

-¡Ven aquí!

¡Suéltala! ¡Suéltala!

¡Suéltala!

¡Toma tu puta pistola!

¡Quieta!

- Señora directora,

muchísimas gracias por la "Marcha Radetzky",

me llena de adrenalina.

Pero ¿cómo es que Zulema tiene un arma?

- Buenos días.

Menudo chocho tiene aquí montado, ¿eh, directora?

En las cárceles de México la cosa es más vistosa,

¿no, Jalapeño? - Allí son más de quemar

con gasolina a los guardas. - Que quiten esa puta música

de Año Nuevo de una vez.

Zulema está armada

y los que la conocemos sabemos lo extremadamente peligrosa que es.

Esta va a ser una operación de desgaste

y no podemos columpiarnos.

Sobre todo habiendo un funcionario ahí dentro.

Quiero saber todo sobre las presas que hay en esa celda.

Su historial, su conducta, sus rutinas,

si cagan blando o duro. Que alguien avise a sus familiares.

Seguro que nos serán útiles.

Manda un coche patrulla a casa de Leopoldo Ferreiro.

Lo quiero aquí.

Si se resiste, que lo traigan a la fuerza.

Él sabe de que va la historia.

- El equipo táctico de asaltos va en camino.

- Señoras y señores, tenemos un secuestro entre manos,

una crisis con rehenes

que va a hacer que nos pongamos las pilas.

El uso de la fuerza no es una opción.

Así que vamos a esperar y a negociar.

Al lío.

Cojones...

- Señor Valbuena,

¿qué cree que buscaba Zulema con el secuestro?

- ¿Tienes una puta idea de cuánto cobra un funcionario

de prisiones aquí, en Cruz del Sur? 1.500 euros.

Por esa pasta me paso todo el día con escoria,

imponiéndome a putas psicóticas,

cogiendo del brazo a asesinas que me...

Que me escupen en la cara.

Y aguantando toda su mierda.

- Por favor, responda a la pregunta.

¿Qué cree que buscaba Zulema con el secuestro?

- Que no tengo ni puta idea, inspector, no lo sé.

Ahora, lo que sí sé

es que no vuelvo a jugarme la vida cuando a una loca de estas

le dé por encerrarse con un rehén. Ese es su trabajo, ¿no?

Pues hágalo, coño.

- ¿De dónde cree que sacó Zulema la pistola?

- Perdón, no quiero ser grosero, pero mira, voy a ser claro.

Pues probablemente del coño.

No digo del suyo, sino de uno cualquiera.

- ¿Puede ampliar la respuesta para que lo entiendan en jefatura,

por favor?

- Vamos a ver, aquí entra de todo.

Cocaína, heroína, hachís,

cámaras de fotos, pinturas de uñas...

¿Sabes lo que dicen las gitanas?

Las gitanas de aquí.

Que si sale un bebé de 4 kilos, lo mismo puede entrar.

¿Hay algo más que quiera saber o ya está?

¿Qué cojones es esto, tío?

¿Qué coño queréis conmigo?

Porque lo que no entiendo es esta mierda, de verdad.

¿Dónde cojones estabas tú?

Estaba ahí solo.

¿Tú crees que está pagado esto?

Me cago en la puta.

Voy a por el otro tobillo.

Papá, la Policía está en la puerta, ¿qué les digo?

No pueden saber que tenemos aquí al Egipcio.

Es imposible.

Vete a abrirles tranquilo, a ver qué quieren.

¿Vas a decirme dónde está el dinero?

Buenos días. - ¿En qué puedo ayudarles?

Ya tienes machacadas las articulaciones de un tobillo,

que es una putada,

porque una vez rotas no se regeneran.

Ahora voy a ir por el otro tobillo y después seguiré por las rodillas.

Tú eliges cuándo parar.

Si gritas, te mato aquí mismo.

El dinero...

El dinero está...

El dinero...

Si me estás mintiendo, volveré y te mataré.

Y no lo haré por mi hija, lo haré por mí.

- Ya se han ido.

Saben que Zulema tiene a Maca secuestrada.

Castillo quiere que vayas a Cruz del Sur.

Me ha dicho dónde está el dinero.

Voy a llamar a Zulema para negociar.

Todavía estamos a tiempo de que tu hermana no aborte.

Tranquilo, hijo, todo va a salir bien.

Quiero que te quedes aquí.

Necesito que le vigiles.

Macarena, ¿cómo estás?

Saray, quítame lo de la garganta, por favor, no puedo respirar.

Me está dando un ataque de ansiedad.

Por favor.

Por favor, Zulema.

- Cállate, no te voy a soltar.

-"Zulema, ¿me escuchas?

Habla Castillo.

Desde ahora, yo soy tu interlocutor...

¿Se puede saber qué cojones quieres?

- Señor Castillo, qué sorpresa. - ¿De qué va esto, Zulema?

-¿De qué va? ¿De qué va esto?

Esto va de que quiero un helicóptero en el tejado.

-¿No te jode?

Y yo dos caribeñas de 20 años

que se les note la marquita del bañador.

Tengo claro que no estás ahí por lo del helicóptero

porque no te lo vamos a dar en la puta vida.

Pero te voy a decir lo que va a pasar.

No vamos a entrar en la celda a saco

porque tienes a Palacios y una pistola,

pero pronto tendrás hambre, sed y sueño.

Y nosotros no.

Si te crees que te vas a ir de rositas porque no te vemos,

están llegando dos sensores de calor que nos dirán

si estás durmiendo, despierta o con la regla.

En resumidas cuentas, que sales por tu propio pie

o te saco yo a hostias, ¿te ha quedado claro?

- Nítido.

Todo esto es por Macarena, si no, no estarían ahí.

Eso creo yo.

- Zule, nos tenemos que entregar.

Nos tenemos que entregar.

- No.

- Antes de que sea demasiado tarde.

- Ya es demasiado tarde.

Zulema.

No es la llamada que esperaba.

Tu hija está retorciéndose de dolor en el suelo.

Hanbal me ha dicho dónde está el dinero.

No te creo.

En el todoterreno.

No ha sido tan difícil saberlo.

"Dos huesos y una articulación".

Seguramente pensó que no merecía la pena pasarse el resto de su vida

en una silla de ruedas,

ni siquiera por nueve millones de euros.

Mira, carnicero,

más te vale que no le hayas comprado el ajuar a tu nieto,

porque lo acabas de matar.

Sé que ese niño no tiene salvación.

Pero de una cosa puedes estar segura,

voy a acabar contigo.

"Estás acostumbrada a que todo el mundo te tenga miedo,"

pero a partir de ahora vas a empezar a saber

lo que es estar al otro lado,

porque vas a tener miedo de mí.

¿Qué le has dicho?

No quiero literatura, doctor,

quiero saber quiénes están ahí dentro y cómo puedo entrarles.

- Muy bien.

Saray Vargas,

compañera de celda y compinche de Zulema.

- ¿Esa zorra tiene amigas? Es lo más parecido a una amiga

que Zulema podría llegar a tener.

Siempre van juntas y hacen piña. Qué bonito.

La gitana y la árabe, parece un puto anuncio de Benetton.

- Saray es la más visceral, la más racial.

Como sabemos, no tiene ningún delito de sangre.

Es una chica que se maneja por impulsos,

por instinto puro.

De todas maneras es una chica que acude a las terapias,

es muy participativa, muy receptiva.

Yo me atrevería a decirle que no es una mala chica en el fondo.

- ¿Y si Zulema le dijera que matara a un funcionario? ¿Lo haría?

- En caliente es imprevisible.

Zulema, tristemente conocida por todos.

Aunque debo reconocer que tiene una biografía fascinante.

Es una chica que tiene una opinión sobredimensionada de sí misma.

Esa forma de ser, esa frialdad, ese narcisismo son las que la guían

en su camino de delincuencia y criminal, ¿no es cierto?

Lo único que le importa en la vida es ella misma.

"Es una persona amoral,"

muy segura de sí misma.

Muy inteligente y calculadora. Vengativa.

El único objetivo que tiene claro que la vida, en este momento,

es recobrar su libertad.

Y no olvidemos que es capaz de autolesionarse

para organizar una fuga.

Capaz de asesinar sin que le tiemble el pulso.

- Zulema, hija de la gran puta, como toques a Macarena te mato.

"Te corto la cabeza y te descuartizo".

- La negra esta qué... - Lleváosla.

- Como no hagáis algo vosotros, la voy a matar.

La voy a matar. Que me sueltes.

Hombre, no se dice negra, se dice afroamericana.

Afroamericana.

Antes se preocupaba por mí.

Era todo mucho más bonito.

Bueno, por último...

Macarena Ferreiro.

La ubican, pero pocos conocen su auténtico perfil psicológico.

Macarena es el típico caso de trastorno de la personalidad.

"No es la más violenta, ni la más agresiva, ni la más peligrosa,"

pero sin estabilidad, podría ser capaz de cualquier cosa.

- Castillo.

Está aquí el padre de Macarena.

- Que pase. A ver cómo reacciona.

¿No ves que se está muriendo? Llama a un médico, por favor.

Zulema, me tienes a mí, ¿que más quieres?

Zulema, por favor...

Zulema, por favor.

- Cállate.

Rubia.

¿Quieres un poco de morfina?

A mí me ayuda con el dolor de las quemaduras.

Necesito un médico.

Todo va mal.

Todo va mal.

Además, te diré una cosa,

los desayunos de la cárcel son mortales.

-¿Qué coño le está pasando?

¿Continúo?

- Por favor.

- En este caso, considero que la cárcel ha potenciado en Macarena

su desorden psicopático. Su carácter manipulador.

De todas maneras, he pedido, y estoy a la espera,

de un estudio psiquiátrico pormenorizado.

De momento, puedo agregar que en base a mis estudios,

a lo que he podido ver, hay una clara tendencia

a la bipolaridad y a la amoralidad.

Esa de la que habla es mi hija.

Y quiero que sepan que desde que entró en esta cárcel

ha sufrido un hostigamiento

continuo por parte de presas y de funcionarios.

Mi hija no es una santa,

pero le aseguro que no es esa que pone en el informe.

No era mi intención ofenderlo. Y mucho menos, en esta situación.

Le pido disculpas por mi falta de tacto.

¿De dónde sacaste la pistola con la que disparaste a Balbuena?

- La pistola.

La pistola. Sí, la pistola.

-¿Te la pasaron en un vis a vis?

-¿Usted qué hace con la pistola

cuando va a casa, inspector?

¿La deja en el cajón? ¿La guarda ahí?

- No, me la meto por el culo.

- Algunos polis

utilizan la reglamentaria en casa con sus mujeres. ¿Es usted de esos?

Seguro que usted es de esos.

Me imagino la escena.

En el desayuno mermelada de naranja, mermelada de fresa,

joder, esta tía me ha vuelto a traer la mermelada mal.

La lía parda y entonces imagina, piensa...

Le voy a meter la pistola a esta cerda por la boca.

Y le disparo. Total.

- Responde a la pregunta, ¿quién te dio el arma?

-¿Hacemos un trato?

Yo le digo quién me dio el arma,

y usted me dice si pega a su mujer.

- Anda y que te jodan. - Espere.

Debería ir más de putas. Dicen que los hombres

que van de putas pegan menos a sus mujeres.

- Mírate esa mierda que tienes con los hombres.

Al final se va a llevar por delante tu bonita historia

de amor con el Egipcio.

A distancia, eso sí.

- Muy buena.

- Devolvedla al agujero.

- Tranquilo, tranquilo, ya voy.

Ya mátame.

Tu padre es cruel y sádico.

- Todo ha terminado.

Tenemos el dinero.

- No ha terminado. No va a terminar nunca.

¿Pero qué habéis hecho?

- Papá lo ha torturado.

Tienen a Macarena secuestrada.

La han encerrado en una de las celdas

y la están obligando a abortar.

-¿Qué?

- Con un medicamento abortivo. Pero ella no lo sabe.

Papá ya está allí.

Mamá,

necesitábamos el dinero de este cabrón para salvar al bebé.

Y ya lo tenemos.

Castillo, ¿puedo hablar contigo un momento, por favor?

¿Se puede saber por qué no entráis en esa celda de una vez?

Saca a mi hija de ahí, por Dios.

No podemos, lo sabes, no sería una acción limpia.

Además, tienen a un funcionario de rehén.

No vamos a correr riesgos.

¿Y ahora por qué no me cuentas qué está pasando?

No es casualidad que tu hija sea una de las rehenes.

Contesta.

Es tu lema, ¿no?

Sí.

La negociación no es con vosotros.

Es conmigo.

Le ha dado un veneno a mi hija para que aborte.

Si no entras pronto en esa celda, va a perder al bebé.

Dame el teléfono, no me obligues a quitártelo.

Leopoldo, amigo, me corresponde a mí arreglar las cosas.

¿Qué quiere Zulema?

Que suelte al Egipcio.

¿Dónde lo tienes metido?

Cuando Maca esté fuera de esa celda,

te diré dónde está el Egipcio.

A mí lo único que me importa es mi hija.

No me obligues a quitártelo, venga.

Déjame hablar con mi mujer antes.

Macarena.

Macarena, ¿estás bien?

- Voy a llamar.

- Dime algo, por favor.

Macarena. Macarena, ¿estás bien?

¡Un médico!

¡Un médico, por favor!

Un médico, un médico, por favor.

Por favor, un médico.

Por el amor de Dios...

¡Un médico! ¡Ah!

Una vez empiece el sangrado,

el aborto es irreversible.

-¿Cómo que un aborto?

¿Cómo que un aborto?

- Cómo que un aborto...

Rubia,

lo prometido es deuda.

El niño no va a poder ser.

Pero se podía haber evitado.

A ver, por favor, señores,

necesito que todo el mundo salga un momento. Vamos.

No, vosotros quedaos.

Lo siento, es necesario. No pasa nada.

Fabio, tú también.

No.

No me voy a ir.

Sé lo que vas a hacer y es muy peligroso.

Palacios está ahí dentro, no me voy a ir, Castillo.

En cuanto Zulema se dé cuenta de lo que intentas,

los va a reventar a todos. Y lo sabes.

¡Que me sueltes, coño!

¡Tu chingada madre, aquí quien manda es el inspector!

¿Leopoldo?

Dicen que no van a entrar en la celda, que van a esperar.

Pero ¿entonces el bebé?

Encarna, a estas alturas

es probable que ya haya perdido el bebé.

Le he contado a Castillo lo del Egipcio,

así que quiero que salgáis de casa y os vayáis a un hotel.

"Yo voy a cargar con la responsabilidad

de todo lo que ha pasado, es lo justo".

Os quiero.

Venga, mamá, ya has oído a papá.

- Sí.

Tengo que recoger algunas cosas, búscame una maleta, anda.

- Vale.

El dispositivo está listo.

¿Un aborto?

¿La has envenenado?

Contesta.

¿Y sin decirme nada?

Así no.

Entretenla al teléfono todo lo que puedas.

Leopoldo. - Así no.

- Leopoldo, ¿estás ahí?

¿Por qué has tardado tanto en cogerme?

Estaba rodeado de policías.

Claro, claro.

Y ahora estás solo. ¿O estás con Castillo?

Escucha con mucha atención.

"Utiliza hasta el último euro en desaparecer".

Porque cuando dé contigo,

y ten por seguro que lo haré,

voy a matarte muy lentamente.

¡Ah!

Hasta que te pierdas toda la dignidad.

No es agradable.

Sé de lo que hablo.

Ojo por ojo.

Diente por diente, carnicero.

A mí lo único que me importa es mi hija.

Has ganado, Zulema.

"Voy a soltar al Egipcio".

¡Ya está, vámonos!

¡Vamos, vamos!

Corre, yo voy a por esta. - Está inconsciente.

Palacios.

Tranquilo, ya te desato.

Yo me ocupo de esta, tú de la otra. - Vale.

¿Cómo estás, te han hecho algo?

¡Cógela! - Llamen a una ambulancia.

¡Silencio!

Mi bebé, mi bebé.

No hay latido fetal. Mi bebé.

No, no hay latido fetal.

Hay que llevarla urgente al hospital

o la perdemos a ella también. ¡Vámonos!

Rápido.

Mamá, ¿qué haces?

Tenemos que irnos.

Venga, vamos.

No voy a dejar solo a tu padre.

He matado a ese hombre.

¿Algo más?

Ahora simple curiosidad, ya cosa mía.

¿Quién tiene el dinero?

¡Le has pedido una prueba de fuerza, eres idiota!

¿Qué cojones más puede hacer ya?

¡Yo no estoy loca!

¡Te voy a matar!

¿Qué cojones has hecho?

¡Ah!

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