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(Zumbido de insectos)
(Toses)
Soy Monardes.
Quítale la ropa.
(Zumbidos de insectos)
Quédate aquí, no te acerques.
No hace falta.
Enterradlo fuera de las chabolas.
Y quemad todo lo que hay dentro.
¿Lo has visto?
Esta tarde presentaré mi informe al Cabildo.
Ni una palabra de esto a nadie.
A nadie. No.
Tienes que darme un mes. No puedo.
Hay que cerrar la ciudad cuanto antes.
Tres semanas.
Un pañuelo con peste cruza la muralla y mata a media ciudad
en menos tiempo.
Es un pagaré.
Está en blanco.
Solo tienes que decirme una cantidad.
Es peste.
Pero no podéis hacerla pública todavía.
Puedo evitar que salga de aquí.
¿Cómo?
Poniendo soldados para que nadie salga de las chabolas.
Un hombre armado cada 200 metros.
¿Y quién les va a dar de comer?
Huérfanos.
Niños de la calle.
¿Cuánto tiempo? Poco.
El tiempo que tarden en llegar los barcos del Nuevo Mundo.
Recuerda que me la estoy jugando por ti.
Si la peste sale de aquí, yo seré el responsable.
No saldrá.
¿De qué te ríes?
Me hace gracia cómo hablas.
¿Y cómo hablo?
Acerca la vela. Quiero verte bien.
No sé. Así, raro.
No soy yo quien habla. ¿No?
¿Quién? Platón.
No lo conozco.
Un muerto.
Alguien que murió hace más de 15 siglos.
Los muertos no hablan.
Mucho peor.
Algunos tienen la capacidad
de grabar sus palabras en nuestra memoria.
Pues yo tengo muy mala memoria.
Pero tienes el arma más pura y más poderosa que existe.
¿Cuál? La belleza.
Capaz de sobrevivir incluso a tu propia ignorancia.
Túmbate en la cama y date la vuelta.
(MUJER) (GIME DE PLACER)
(Puerta abriéndose)
Mateo.
¿Qué pasa?
Abajo hay un hombre que quiere verte.
¿Quién?
No lo sé. Me ha dicho que es importante.
¿Por quién ha preguntado?
Por Mateo Núñez.
¿Viene solo? Sí.
Ensilla mi caballo.
Y deja abierta la puerta de atrás.
Puede guardar la daga. No voy armado.
¿Qué quiere?
Vengo de parte de su amigo Germán.
Soy su albacea.
Vengo a cumplir su última voluntad.
¿Qué Germán?
Larrea.
Tiene usted una deuda con él y vengo a cobrársela.
No tengo dinero. No es cuestión de dinero.
¿Cuándo ha muerto?
Murió.
Le dio usted su palabra de que haría lo que le pidiera.
Tiene que volver a Sevilla y sacar a su hijo de la ciudad.
Germán no tenía hijos.
Los bastardos también son hijos.
Uno, de 15 años.
Se llama Valerio, Valerio Huertas.
Dicen de él que tiene la piel tan blanca como la manteca.
En Sevilla, ¿dónde?
¿Alguien más sabe dónde estoy?
No.
(Graznidos de gaviotas)
(Zumbidos de insectos)
(Toses)
(Relincho)
(EN ITALIANO)
(EN ITALIANO)
(MUJER) Venga, cómprame un poquito de romero y de albahaca.
(HOMBRE) (EN ITALIANO)
(ENZO) (EN ITALIANO)
(Campanada)
(Campanada)
(EN ITALIANO)
(Campanada)
(Campanada)
¡Venga, vamos! -Mojama.
Llévatelo, llévatelo. Llévatelo.
Buenísimo. Mira, mira cómo lo tengo, mira qué bonito.
(HOMBRE) ¡Jureles!
¡Jureles frescos!
¡Vamos, los jureles!
¡Jureles frescos!
¡Vamos, los jureles!
¡Eh!
Montaigne.
Vidrio. Veo que te va bien.
Los sevillanos no estamos acostumbrados
a los términos medios.
Estás más viejo. En cinco años pasan muchas cosas.
Y por lo que veo, ninguna buena.
¿Por qué no has entrado por la puerta?
Porque me ven.
¿Qué haces aquí, Mateo?
Si te descubren, te van a matar.
Necesito que me dejes quedarme un par de días.
No tengo dónde esconderme.
Se ahogó.
Se cayó de una barca en plena tormenta.
Unos pescadores intentaron ayudarle, pero ya era tarde.
¿No quieres más?
¿Qué hacía Germán en una barca?
No lo sé.
Desde que te fuiste nos veíamos poco.
Con lo de la seda estaba siempre viajando.
¿Y ella?
Le di el pésame cuando ocurrió y no he vuelto a verla.
Nobleza.
No tenemos los mismos hábitos.
¿No fuiste al entierro?
Nadie me avisó.
Coge uno.
Son para los dientes.
Los tiñen con vino para el sabor.
Me los traen de Moscú.
¿Qué estás haciendo, Luis?
¿Cómo te has hecho rico en tan poco tiempo?
Sevilla es la ciudad de las oportunidades.
Solo hay que saber aprovecharlas.
(Zumbido de insectos)
Lo trajeron al hospicio con seis años.
Un muerto habla tanto como él.
Había que arrancarle las palabras.
Era como un animal.
Era capaz de oler cualquier calamidad antes de que ocurriera.
¿Por qué lo está buscando?
Le robó, ¿no?
¿Saben dónde puede estar? Si está vivo,
en la cárcel, donde acaban todos.
-Pregunte por el Molina, otro prenda.
La última vez que lo vi iba con él.
(Ladridos)
Cinco maravedíes.
Diez. Es negro, es más caro.
Siete. Está todo gastado.
Ocho. Es grande. Son más difíciles de encontrar.
Ocho.
Es la ropa que le gusta al rey.
Es más fácil venderla. -¿Eso quién lo dice?
Ocho.
¿Tu madre no te ha enseñado a ponerte la ropa al derecho?
-Niña, esto ya está.
Y tú di por ahí que ya ha llegado el jabón de Bolonia.
La gente dice que te vistes así para engañar a los malos espíritus.
Que así se creen que cuando vienes, te vas.
Y al contrario.
Que por eso la muerte no te encuentra nunca.
(HOMBRE) Llévate esa y lávala para mañana.
Y no eches tanto jabón, que se va el color.
¿Algo más que no sea ropa?
Anda, pasa.
(HOMBRE) ¿Eres el que busca al Molina?
Vente por aquí.
Oye. Ven para acá, ven para acá.
Si lo vas a sacar, es más dinero.
Primero quiero verlo.
Está en la puerta de cobre, con lo mejorcito.
¿Quieres jugar?
Aquí en la cárcel te puedes hacer rico en una buena noche.
Si te quieres quedar a dormir, te puedo alquilar una cama.
O un par de paños cerrados por un poco más.
Solo o acompañado, como quieras.
Aquí las putas son baratas.
¿Tienes arma? Puedo alquilarte una. Tengo.
Has tenido suerte.
Hoy había inspección y el vino es bueno, no vinagre.
(HOMBRE) No te me metas en medio.
Yo a ti te conozco.
No sé quién eres.
¿De verdad no lo conoces?
Pues mejor, que ese tiene la lengua muy larga.
Aquel es el sitio del Molina.
Yo te espero por aquí.
¿Eres Molina?
Es él.
Es su hijo.
Su padre está fuera.
Le dejan salir a trabajar para pagar su deuda.
Pero como no se fían de él, tiene que dejar al niño en prenda.
El hijo puta no deja dormir a nadie.
(HOMBRE) Niño, ¿te quieres callar ya?
Busco a Valerio Huertas. Dicen que es amigo de su padre.
¿Lo conoces? ¿Es vino?
El inmortal.
Tiene la piel tan fina que la muerte no lo ve.
¿Dónde está?
En la calle hasta que lo detengan.
Solo venía a dormir. Se estaba escondiendo de alguien.
Pero ya hace tiempo que no viene.
Y me alegro.
Ese chaval no trae nada bueno.
¿Sabes dónde puedo buscarlo? Mira en los luceros.
Los niños de la luz.
Esos hijoputas se ponen las botas con los borrachos.
(CHISTA)
Ven.
Ven "p'acá".
Come algo, ¿no?
(HOMBRE) ¡Abrid paso a la Santa Inquisición!
¡Helenio González, date preso!
Puedo ayudarte a salir por otro lado, pero es más caro.
¿Cuánto?
El pañuelo.
Y el cinturón... y las botas también.
(Chillidos de ratas)
Niño.
Lucero.
A la puerta de la carne.
¡Ah!
¡Hijos de puta!
¡Soltadme!
¡Ah! ¡Ah!
¡Dios!
¡Ah!
¡Dios!
¡Ah!
¡Ah!
¿Qué quiere?
Estoy buscando a Valerio Huertas.
14 años.
Piel blanca.
Puedo buscarle a otro mejor.
¿Cómo lo quiere? No quiero a otro.
Busco a Valerio. Sé dónde encontrarlo.
Pero no es gratis.
En esta ciudad, nada es gratis. Ni morirse es gratis.
¿Cuánto?
¿Para qué lo quiere?
Eso no le importa.
¿Por qué no lo busca usted?
Nos vamos.
Tráigamelo y la talega es suya.
Mañana aquí a las 14:00.
No se le olvide.
Vámonos. -Tengo sueño.
Puede ser fiebre de San Antonio.
O moquillo.
No es la primera vez que pasa en las chabolas.
No. Compra todo el trigo que puedas.
De aquí y de fuera.
Habla con los árabes, genoveses,
y que te vendan todo lo que tengan.
Puedes almacenarlo aquí.
Pero no vendas nada hasta que yo te diga.
Es pronto.
Como siempre, vamos a medias.
Y ni una palabra de esto a nadie.
¿Y tu parte?
Te estoy pagando con la información.
Estas son las llaves del almacén.
Y por lo que pueda pasar, saca a tu familia de la ciudad.
(MUJER) Hierbabuena. Hierbabuena fresca que llevo.
Hierbabuena.
¡Eh, cuidado!
(HOMBRE) ¡Agua fresca, agua fresca de los Caños de Carmona!
¡Agua! ¡Fíjate en el agua fresca!
Mira qué piel. Mírala.
-Su marido quería exportar la seda a Noruega.
Pero hoy nos ha llegado una negativa
por parte de la Casa de la Contratación.
No podemos tener el almacén lleno,
así que he llegado a un acuerdo con los genoveses.
A un precio todavía más ventajoso.
¿Se encuentra bien señora?
Esa mujer.
Quiero que la busque.
(Cacareos)
No te pareces a tu padre.
Es bastardo, eso no es raro.
¿Cómo te llamas? Valerio.
Eso ya lo sé. ¿Qué más?
Valerio Huertas.
El apellido de mi madre.
¿Y el de tu padre? Larrea.
Quítate la camisa. ¿Por qué?
La camisa, que te la quites. Y el pantalón también.
Quítatelo todo, que vea bien lo que compra.
No hace falta.
¿Cuántos años tienes?
Unos... 14, dicen.
Cuéntale.
Mi madre me dijo que mi padre se llama Germán.
Es un comerciante rico.
¿Lo conociste?
Lo vi una vez en el hospicio.
Iba con su mujer.
¿Cómo era?
Ella tenía el pelo rojo.
¿Y él? No lo recuerdo.
Pero me dio esto.
Me dijo que podía venderlo.
Pero es lo único que tengo de él.
Quiero que vengas conmigo.
¿Adónde? Al Nuevo Mundo.
Estoy guardando dinero para que nos vayamos los dos.
¿Y qué vamos a hacer allí?
A probar suerte.
Aquí ya sabemos que no la hay.
No sé.
Piénsalo.
El ropavejero dice que ya no quiere que le lave la ropa.
Esta es la última.
Han prohibido vender la ropa de los muertos.
Hay que quemarla.
¿Por qué?
No sé.
Una enfermedad de los moros.
Pero necesito el dinero.
Vende el broche.
¿Y tú?
Cógelas.
¿Qué vas a hacer con él?
Sacarlo de la ciudad.
¿Y después?
Apartarlo de la calle.
Darle un oficio, que sepa valerse por sí mismo.
¿Dónde?
Donde no me busquen.
(Llanto de bebé)
(Llanto de bebé)
(Llanto de bebé)
(Llanto de bebé)
(Llanto de bebé)
(Llanto de bebé)
(Llanto de bebé)
¡Padre!
(Llanto de bebé)
Es Valerio.
Vete detrás de él y dime adónde va.
Por aquí se metió.
Quieto.
Tranquilo.
Soy amigo de tu padre.
Yo no tengo padre.
Voy a sacarte de aquí. Le hice una promesa a tu padre
y voy a cumplirla. Yo no quiero irme de aquí.
¿Ni siquiera al Nuevo Mundo?
¿Qué es? Tomate.
Es una planta del Nuevo Mundo.
¿No se come?
No. Es venenoso.
Hola, Quintero.
Con Arquímedes no, por favor. Me va a matar.
Quítate la camisa.
¿Esto es tuyo? Se lo di yo.
De rodillas.
(Latigazo)
(Latigazo)
(Latigazo)
(Latigazo)
(Latigazo)
Esto es lata, esto no sirve, ¿sí?
(Llaman a la puerta)
¡Va! Ve a ver quién es.
Ahora mismo le doy su dinero.
No os acerquéis.
Quietos.
El dinero.
Tenga cuidado con ese.
Es crianza del demonio.
(VOMITA)
Para comer bien hay que estar acostumbrado a ser rico.
Pruébalo.
Se llama chocolate.
Aunque tenga ese color, es una delicia.
¿Eh?
Pues si te gusta, vas a tener tiempo de aborrecerlo.
Es de América.
Y no sabe a ajo.
Muy poco español.
Para los pasajes al Nuevo Mundo.
Habla con el Irlandés.
Sabe que vienes de mi parte.
Gracias.
¿Estás seguro de que quieres irte?
No.
Pero estoy cansado de esconderme.
Dios está en todas partes,
al final siempre me encuentra.
Tú, para un poco, que vas a reventar.
(HABLA EN OTRO IDIOMA) -Pregunta que cuántos sois.
Él y yo.
Pasaje y salvoconducto.
(HABLA EN OTRO IDIOMA)
¿Qué dice? Que os olvidéis del Nuevo Mundo.
Es amigo de Zúñiga, pero no es estúpido.
(Tintineo de monedas)
(EN OTRO IDIOMA)
-Dice que la bolsa entera.
Dile que es mucho.
(TRADUCTOR) (EN OTRO IDIOMA)
Que os vayáis nadando.
Es lo que cuesta
si no quieres hacerlo por la Casa de Contratación.
Voy por más vino.
Una barca os recogerá donde los fondeaderos.
De madrugada.
Uno para cada uno. Tenéis que dárselo al de la barca.
El resto, en el barco.
(TRADUCTOR, EN OTRO IDIOMA)
¿Con quién hablabas?
Un borracho.
Dime la verdad.
Le estaba robando.
Alma de Cristo, santifícame.
Cuerpo de Cristo, sálvame.
Sangre de Cristo, embriágame.
Agua de costado de Cristo, lávame.
Pasión de Cristo, fortaléceme.
Oh, mi buen Jesús, óyeme.
Dentro de tus llagas escóndeme.
No permitas que de ti me aparte.
Del enemigo maligno defiéndeme.
Y en la hora de mi muerte, llámame y mándame ir a ti,
para que con tus actos, te alabe, por los siglos de los siglos.
Amén.
Ahí vienen.
¿Estás nervioso?
Tengo frío.
Deberías estar contento.
¿Y tu libro?
Ya no lo necesito.
(Ululatos)
(HOMBRE) ¡Por aquí, por aquí!
¡Corre! -¡Ahí están, ahí están!
(HOMBRE) ¡Quieto!
Mateo Núñez, dese preso por la Santa Inquisición.
(HOMBRE) ¡Las manos!
-Camina, hereje.
Una moneda, por favor.
Tú, ven aquí.
Levanta los brazos.
A ver el cuello.
¿No quieres que te enseñe algo más?
¿A qué parte de la ciudad vas? -Al caserío.
¿Qué es eso?
Ropa.
No se puede llevar nada del arrabal dentro.
Vete y tíralo por ahí.
Toma.
¿Qué es esto?
Jabón.
¿Y yo para qué quiero jabón?
Es de Bolonia, es caro. Véndeselo a un noble.
Huélelo.
Dame otra.
Vete y llévatelo, pero no lo vendas dentro.
(Campanada)
(Campanada)
(Campanada)
(Campanada)
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