All language subtitles for La Dottoressa Preferisce I Marinai .Fedelfilm.1981.25 fps.Espa+¦ol

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Original subtitles

Una historia como esta, de crimen, amor y deshonra.

Con la CIA dispuesta a tratar con el espía ruso.

Cuando llega la marina, se monta el lío.

Mil proyectiles y cien misiles apuntan hacia nosotros.

LA DOCTORA DE LOS MARINEROS

Si Sandokan se casa, la culpa es de los marineros.

¿Qué nos importan estos líos?

Un hotel de gran lujo donde todo está permitido.

Hay un suicida que no se muere y un culo que hace mucho ruido.

Entre mujeres y amantes, todo el mundo se ha vuelto loco.

Todos intentan remediarlo y van montando más líos.

Joder, la culpa ha sido de los marineros.

Si Superman no vuela, la culpa es de los marineros.

Si Sandokan se casa, la culpa es de los marineros.

¿Que nos importa de todos estos líos?

- Por cierto, nos han enrollado. - ¿Cómo que enrollado?

- Nos han enrollado en la marina. - No, enrolado.

- Ah, ¿y tú sabes nadar? - ¿Por qué? ¿ Ya no hay barcos?

Desgraciado, oreja de goma.

Joder, la culpa ha sido de los marineros.

Si Superman no vuela, la culpa es de los marineros.

Si Sandokan se casa, la culpa es de los marineros.

¿Que nos importa de todos estos líos?

Pañuelos para limpiar la nariz y lo que no se puede decir.

¡Pañuelos!

¿Quiere pañuelos?

No pongas esa cara. No quiero nada, vete.

¿Cómo me voy a mover?

Vete, no quiero nada.

Si no se va usted, yo no me voy.

Que no quireo comprar nada. Làrgate ya.

Si no quita el coche de mi pie, ¿cómo me voy a ir?

Haberlo dicho antes.

- Hola, Gianni. - Wally, ¿qué te pasa?

- Me duelen los pies. - Qué exagerado.

- No he vendido nada. - Como siempre.

- Ya nadie se constipa. - Culpa de las vitaminas.

¿Por qué no lo enciendes?

¿El cigarrillo? Se consume, cretino.

Tienes razón. ¿Me das una calada?

- ¿A ti? - Si.

- Despacio. - Si.

Lo has tirado.

- ¡Hala! - ¡Hala!

No, perdona, "hala" lo digo yo.

- ¿Y yo no puedo? - No.

- He encontrado trabajo. - Yo no.

¿Un trabajo, trabajo? ¿O un trabajo, trabajo?

Es un trabajo...

Es un trabajo que nunca hemos hecho.

Pero el trabajo ennoblece al hombre...

Los animales...

Tengo demasiadas ideas en mi cabeza.

Te sale humo del cerebro.

Ya sabes que no fumo, cretino.

Es verdad. ¿Dónde me has llevado?

- ¿Qué pone aqui? - Traduce.

Se precisan policias para asaltar edificios.

- ¿Y qué quiere decir? - ¿Cómo?

Que buscan a gente para limpiar cristales saltando.

No puedo ni andar, ¿y quieres que salte?

¿Quieres seguirtraficando con pañuelos? Venga ya.

Entra.

- Buenos dias. - Buenos dias.

La gorra.

Diganme.

- La gorra. - Ah, si.

Pasen, porfavor.

- Él quiere trabajar. - No, es él.

- Pero sin compromisos. Diselo. - Si, queremos trabajar.

- ¿Firmamos el contrato? - Si. Un apretón de manos.

A la una, a la dos y a la tres.

Venga, cretino.

- Yesterday, jefe. - Cuidado.

El trabajo ennoblece al hombre. ¡Venga!

¿Quién te ha dicho que quiero ennoblecerme?

Toma esto, por lo menos.

Yo no quiero trabajar, ya estoy cansado.

Si no cabe todo, bajas y nos vamos.

Esto, y ya està.

Pero ¿qué haces con esto? ¡Basta!

Toma.

- ¡Ven aqui! - ¡Socorro!

- I want you, jefe. - Que Dios nos ayude.

¿Hemos quedado mal?

Cuidado que tengo nauseas. Espero un niño.

- Pero, ¿qué niño? - El de mi hermana embarazada.

Càllate ya.

¿Por qué nos llevan a un hotel? No entiendo nada.

Dicen que van a renovar los camarotes.

Serà idea de ese nuevo instructor americano.

- Quieren que estemos mejor. - 10 chicas serian suficientes.

Eso de los camarotes es muy raro. ¿Usted qué cree, capitàn?

- Que es una excusa. - Eso digo yo.

Por cierto, queria comentarle un secreto.

Parece ser que entre nosotros hay un espia ruso.

Y nos llevan a un hotel para desenmascararle.

- ¿Y usted cómo lo sabe? - Servicio secreto familiar.

Mi mujer es la hija del almirante Ragusa.

Entonces no hay dudas.

Perdone, capitàn. Por casualidad le he oido.

Capitàn Smith. Imaginese que el espia fuera usted.

Me meteria en un buen lio.

Es imposible que haya un espia ruso entre nosotros.

He trabajado muchos años en el servicio de contraespionaje.

Tengo ojo. Si hubiese un espia ya le habria descubierto.

No. No possible espia ruso aqui.

No puedo mirar hacia abajo.

Mirame a mi, no te preocupes.

- Suban mis maletas a mi habitación. - Si, señor capitàn.

Ràpido, chicos, todos alli.

Formen cola y saquen la documentación.

- Aqui tiene, teniente. - Gracias.

Habitación 403. Quinto piso, habitación 611.

Con permiso.

- Necesito hablar porteléfono. - Cabina uno.

- ¿Hace mucho que le acosa este dolor? - Yo no acuso a nadie.

La culpa la tengo yo. Pero conozco la cura.

- Una mujer. ¿Usted està casada? - No.

Y no puedo suministrar medicamentos.

Perdone.

- Qué manera de coger el teléfono. - Diga.

- Hola, cariño, soy yo, Carlo. - Hola mi amor, ¿qué tal?

Si no te veo, me muero.

¿Si? Deseaba escuchartu voz.

Yo también tengo muchas ganas de verte.

Acabamos de desembarcar. Estamos en el Hotel Palace.

¿Por mucho tiempo?

No sé, creo que sí.

¿Qué hago, voy a verte?

Te lo iba a pedir yo.

Me alegro de que te hayas anticipado.

Imaginate. Tendremos un buen rato para poder estartranquilos.

Tù y yo, a solas.

- ¡Qué rojo! - ¿Podremos dormir juntos?

Intentaré arreglarlo.

Tù diles que eres la mujer del capitàn Morelli.

¿Vale? Cariño, prepàrate, habrà inmersiones muy largas.

Vale, estaré ahi en una hora.

Será la hora más larga de mi vida.

- Prepàrate, hasta luego mi amor. - Estaré listo, hasta luego, cariño.

VAYA BOMBA

¡Cerdo!

Ahora veràs.

- Pero, ¿qué haces? - Quita.

- ¿Me dejas a mi? - ¿Tù?

¿Vas a confiar en la ciencia, o en tu potra?

- Sólo hay que desenroscarlo. - ¿Y ya està?

Qué cosas. Va y lo desenrosca. Yo soy la mente, tù el brazo.

Tù debes trabajar, y yo supervisar.

Tù eres mi subordinado.

¿Qué pasa?

Perdona. Yo no queria. Ha sido la pared.

Joder, vaya hostia. Ha sido la pared.

¿La pared? ¿Me lo ha lanzado la pared?

Yo se lo he lanzado a la pared, y la pared a mi.

Vaya, la pared, a mi... ¡Càllate ya!

- ¿Por qué? - ¿Por qué? Porque si.

- Hola, mister Smith. - Justo a tiempo, amigo.

Tengo grandes noticias.

Muy bien. ¿Para mi gobierno?

El contraespionaje italiano sabe que soy un espia.

Me van a desenmascarar. Tenemos que desaparecer.

- Tù tienes que desaparecer. - ¿Qué quieres decir?

Lo he arreglado todo. No conseguiràn descubrirnos.

Ahora ya pasamos de tu preciosa colaboración.

What are you doing? No.

¡No! What are you doing?

Nunca lo sabràn, lo he arreglado todo.

What are you doing? No.

Adiós, compañero Smith.

- Le ha matado. - No, estaràn rodando una peli.

Corre. Nada de pelis, ese va en serio.

- Baja, corre. - Espérame.

- Me ha dado. - Wally, ¿te duele?

MUERO POR Tl

- Gianni, me duele. - Déjame ver.

No quiero morir. No me dejes.

- ¿Te duele? - Si, mucho.

¿Te duele mucho? ¿Aqui?

Es pintura. Desgraciado.

- Siempre caigo... - Era todo rojo.

¿Qué?

¿Qué quieres de mi?

- Cretino, pidele disculpas. - Disculpe, no queriamos molestar.

¿Quiere un poco de jabón?

- Con jabón va mejor. - Anda ya, venga...

Ningùn respeto hacia los que sufren.

- ¿Hecho dañoski? - Joder, casi me mato.

Hay una bomba.

- Gianni, tengo pipi. - ¿Ahora?

Quietoski.

- ¿Donde està el baño? - ¿Ahora tienes que ir?

- Hazlo aqui. - ¿Puedo?

- Si. - No puedo.

No hagas eso que me meo encima.

Porfin, os he encontrado.

- ¡Qué asco! - Se me ha escapado.

- Escapémonos también. - ¡Otra vez!

Madre mia, otro ataque.

Madre mia.

Diga.

- Necesito Neutrapepitón. - ¿Neutrapepitón?

Si, es un medicamento. Vaya a la farmacia, yo no puedo moverme.

- ¿Qué ha sido eso? - Nada, soy flatulento.

- ¿Cómo? - Tengo aerofagia.

- ¿Y eso qué es? - ¡Pedos!

- ¿Lo ha oido? - Si, voy en seguida. ¡Aguante!

¡Cuidado! ¡Largo!

Me cago en todo. Te voy a enviar a Siberia.

Mira este, y encima se enfada.

Madre mia, el medicamento.

Que barrigón màs lindo. Venga, pase.

Le voy a hacer un jueguecito. Porfavor.

- Alà, que pierna hay acà. - Quieto, déjeme trabajar.

Si usted quisiera, señorita, haria lo que fuera para usted.

Le regalo tres o cuatro pozos de petróleo.

Primero haga algo para usted. Adelgace, y luego ya veremos.

Entiendo, primero adelgazo, asi tendré esperanzas.

Si, debe quitar ese barrigón. Quédese aqui, calentito.

Ya està. Vuelvo en 6 minutos.

Voy a por una crema de masaje. Adiós, mi gordito.

Salami jamón.

- Huyamos por una ventana. - Necesitamos una cuerda.

- ¿Concuerdas? - De acuerdo con la cuerda.

Recuerdo que hay una cuerda. Por aqui.

Perdone, un momento.

Joder, me quiero suicidar.

Ya, pero la necesitamos.

- Yo también. - Es cuestión de vida o muerte.

Para mi también. No me hagàis eso.

No tiréis, me duele el cuello.

¡Quietos!

Tienes suerte de que no tenga tiempo para ti.

Quita, gordo.

¡No!

- ¿Dónde tienes los ojos? - No, perdona, yo tengo la culpa.

Madre mia. ¿Qué coño ha sido eso?

- Venga, tù primero. - Si, ya voy.

- Encima tengo vértigo. - Tù sigueme.

Cuidado, que vas a romperte la crisma.

Puedes romperte una pierna, puedes romperte de todo.

Si no te callas te voy a romperyo.

- Venga, baja. - ¿Quién me mandaria hacerlo?

- Càllate ya. - Mejor vender pañuelos.

Como mucho te pueden atropellar.

Pero tengo seguro, estaria tranquilo.

Déjate ya de lloriqueos.

¿Que puedo sacar de esto? ¿Un tambor de detergente?

Si, con vales de descuento. Venga ya.

- Ánimo, salta. - No, me voy a matar.

¡Qué dices! ¡Matarte!

Os pillé, desgraciadoski.

Bàjame de aqui. Ha llegado el asesino.

- Bàjame de aqui. - Déjate caer.

No vais a poder. Sois dos capulloski.

Ahora. Ya està.

- Joder, vaya zapatones. - No hagas ruido.

Quietos ahi.

- ¿Quién es? - ¿Qué hacéis aqui?

Nada, jugando.

- ¿Contesto yo? - Si, pero no hagas tonterias.

¿Diga? Si, para eso estoy.

Es para usted. ¿Dónde vas?

Corre.

- ¿Diga? - Su mujer està aqui, señor.

Póngame con ella, por favor.

Enseguida.

Gracias.

- Hola, ¿he sido ràpida? - Si, muy ràpida.

¿Has tenido problemas?

Ninguno. A partir de ahora, soy oficialmente la señora Morelli.

- No exageres. - ¿Cómo?

Nada.

Sube, ràpido.

Quiero que me hagas un chequeo completo.

- ¿Cómo? - Nada, sube.

Voy enseguida, cariño.

- Gracias. - De nada.

- ¿Habitación? - 260.

El ascensor està al fondo a la derecha.

- ¿A qué piso va? - Al segundo, gracias.

Corre, Gianni. Sigueme, no te pierdas.

Ahi està otra vez. Corre.

¡Qué maneras! ¡Desgraciados!

Pero, ¿qué hace?

- Quite las manos de mis piernas. - Quite las piernas de mis manos.

Ha sido un placer verles las piernas.

- Dios mio. - Cerrad la bocaska.

- Ustedes no me han visto. - ¿Tiene licencia de armas?

Cielo santo, el àrabe.

Vosotros, otra vez.

¿Qué tal?

- ¿Has visto estas? - Han hecho bien.

Al tres. Asi, ahi.

¿Dónde se habrà metido Paola?

- Buenos dias. - Buenos dias, digame.

- Señora Morelli. - La señora està arriba.

La señora Morelli soy yo.

Disculpe.

No entiendo quién hay arriba.

- ¿Arriba? ¿Dónde? - No sé, lo ha dicho usted.

- ¿Usted? ¿Quién? - Usted. Usted lo ha dicho.

- Si, pero ¿quién hay arriba? - Digamelo usted.

Su marido.

Porfin.

- Habitación 260. - Gracias.

Esfumémonos, Gianni. Encantado.

- Porfin. El alto no estaba mal. - El ruso estaba mejor.

- Mejor subimos andando. - Si, mejor.

- Diga, señor. - Perdone, ¿mi mujer ha subido?

- Si, pero hay un problemilla. - No importa, ya ha llegado.

- Sólo queria decirle... - No importa, muchas gracias.

Eres tù, reconozco tu toque. Pao...

- Sorpresa. - Pa, pa, papita mia.

¿No me dejas entrar?

Claro que te dejo entrar.

No te lo esperabas, ¿verdad?

- Dime. Dime. - Pues, no.

¡Vuela, vuela, Gianni!

No puede ser.

Baja, baja.

- Vaya con estos dos. - Corre, Gianni.

- Quietos, si no os mato. - ¿Hay alguien ahi arriba?

Si que hay alguien.

Cariño, estaràs cansada. ¿Quieres darte una ducha?

¿Quieres hacerlo en el lavabo?

Venga, cariño, prepàrate.

Yo te esperaré aqui. Venga.

Venga, venga.

Venga, venga.

Ya te llamo yo, ¿vale?

- Ardenzi. - Diga, mi capitàn.

Venga.

Ponte delante de mi puerta y no dejes entrar a nadie.

Seguro que hay una mujer.

Ahora no te lo puedo explicar. Tu haz lo que te he dicho.

Dios mio, el emir se habrà asado.

Espero que no se haya quemado.

Ràpido, salga de aqui.

Estoy màs delgado que un petrodólar.

Dios mio, se ha encogido. Entonces funciona.

Ahora que he adelgazado tienes que ser mia.

- Si, pero claro, yo... Me lo habias prometido.

- Antes engorde un poco. - Delgado, gordo, delgado...

- Déjeme, tengo novio. - ¿Y? ¿Crees que yo estoy soltero?

Tengo un harén. 86 hijos y 8 suegras.

Machista.

- ¿Me permite? - Perdone, ¿usted quién es?

- La señora Morelli. - Vaya.

- ¿Cómo dice? - No, nada.

Es que el capitàn me ha dicho que la lleve a la piscina.

- ¿A la piscina? - Si.

- ¿Y él està ahi? - No, està en la cama.

- Entonces entro. - No, no està.

- Ha dicho en la cama. - No, en la càmara del consejo.

Està reunido y me ha dicho que la acompañe a la piscina.

No entiendo. ¿Por qué a la piscina?

- Ya sabe cómo son los capitanes. - No. ¿Cómo son?

Como todos los capitanes. Por aqui, porfavor.

Ya està. A ver.

Si vamos arriba, y él està abajo...

- Otra vez. - Perdone, no queriamos molestar.

¿Por qué quiere suicidarse?

- Madre mia. - Tiene razón, dese prisa.

Quietoski.

Coñoski.

¿No ves que se te mea encima? Vàmonos.

- Tranquilo, ya nos vamos. - Me mato ya, ahora o nunca.

¡Esa puerta!

Perdone.

- ¿Cómo està el almirante? - ¿Qué almirante?

- Su padre. - Ah, bien, gracias.

- ¿Tiene màs preguntas? - No.

Yo si. ¿Cuàndo va a venir mi marido?

- ¿El capitàn? - Si.

Voy a preguntar. Serà un momento.

Le diré que baje en seguida. No se mueva de aqui.

- Qué maneras. - Perdone, no lo he hecho adrede.

¿Querias hacerlo adrede?

Perdone, me estoy jugando el uniforme.

He salvado el botin.

Madre mia.

Virgen santisima.

La virgen.

Que mala suerte.

Cariño, quizàs no sea el momento.

Este es un hotel, pero es como si fuera el cuartel.

Estoy de servicio. No puedo.

- Diga. - Soy el teniente Ardenzi.

Señor almirante. Es el almirante.

- A sus órdenes, señor. - Pero, ¿qué almirante?

- Soy el teniente Ardenzi. - Si, lo entiendo.

¿Dónde està ahora el informe?

No, hablo de su mujer. Ya no sé qué hacer.

Mejor no hablar porteléfono.

El espia podria estar escuchando.

- ¿Qué tiene que ver el espia? - Los espias estàn portodas partes.

- ¿Te excita hablar de trabajo, eh? - Tiene que entenderme.

Estoy en una situación muy dificil.

¿Por la señora que tiene ahi?

Si, asi es.

Mejor que esconda el informe

en su habitación.

- Claro. Pero no tarde. - En seguida estoy con usted.

Porfavor, dese prisa.

Cariño, ¿has oido? Tengo que irme.

- ¿Dónde? - Abajo, con el almirante.

- ¿Qué almirante? - El almirante Prestabene.

Bajo un momento y vuelvo.

El deber me llama.

- ¿Tardaràs mucho? - No, no.

Le meto mano, o sea, le echo un vistazo al informe y vuelvo.

- Driblando, asi. - Quietoski.

Nos ha pillado.

Joder.

Toma.

A sus órdenes. ¿Qué tengo que hacer?

Póngase en la camilla. Bien, asi.

Quiero un bronceado integral, para quedar bien incluso desnudo.

¿Se acostaria con un hombre blanco como una pared?

- Ni hablar. - ¿No?

¿Y si estuviera bien bronceado?

Seria dificil resistirse.

- No se me resista. - No, porfavor.

Usted aùn està blanco.

Perdone, es verdad.

Dentro de un rato estarà moreno.

Tùmbese.

- Vuelvo en 10 minutos. - La estaré esperando.

Esperaré encantado, y bien bronceado.

A las mujeres les gustan bajitos. Fijate en Woody Allen.

- ¿Y estos? - Mira.

Que simpàtico.

¿Cómo te atreves?

¿Cómo te atreves a decirle cómo te atreves?

A ver, ¿tù qué horóscopo eres?

Corre.

Socorro, nos han quitado la ropa.

- Nos han dejado en pelotas. - Quitaros de encima.

Gianni. Que te parta un rayo.

- ¿Con una no tenias suficiente? - Siempre llorando.

Vamos por aqui.

Dale.

El monstruo. Le hemos jodido.

- Joderoski. - ¿Quién va ahi?

Me estoy cagando encima.

Descansen.

Por aqui.

- ¿Me permite? - Porfavor.

Al tercer piso.

¿Se ha estropeado? ¿Qué pasa?

Dios mio, ¿qué hacemos?

Site, seis, cuatro, tres...

Cuatro, tres, dos, pero...

Pero, ¿qué pasa?

Nunca he estado al mando de un ascensor, pero tranquila.

Es como un submarino. No tenga miedo.

Bien, de acuerdo.

Me cagoski en la putova.

Se ha roto, no hay nada que hacer.

Tengo una cita con una persona, ahora ya estarà negra.

Yo también, y estarà roja.

¿Qué? ¿Me tomàis el pelo?

- Tengo miedo. - Tranquilo, tù disimula.

- ¿Y cómo se hace? - Tù ve silbando.

- No sé hacerlo. - ¿Ves? Ya te lo dije.

Siempre gastando bromas.

- ¿Por dónde se sale? - Por aqui.

Dios mio, un paredón.

¿Quién es?

¿Quién es? Buenos dias.

¿Dónde vais? Contestad.

Íbamos a salir porque habiamos entrado...

¡Silencio!

Està prohibido salir del hotel.

Està prohibido, ya te lo dije. También lo dice el almirante.

¿Y a nosotros qué? No somos marineros.

- Ah, ¿no? - No.

- ¿Y ese uniforme? - El uniforme...

A callar, liantes.

No, nosotros no liamos, limpiamos.

Si, somos de la limpieza. Se lo juro. Los dos.

Ah, sois de la limpieza.

¿Sabe que nos persigue un asesino?

Si, nos tiene miedo porque le hemos visto matar.

Hay un muerto y mucha sangre.

Ah, hay un muerto. Traedlo aqui.

Y si no volvéis en 6 minutos, os envio a la celda de castigo.

Corre.

Si, eran dos. De momento les he perdido.

Los testigos deben desaparecer. ¿Claro?

De acuerdo. En seguida lo arreglo.

Ábrete, maldita escotilla. ¿No serà un motin?

- ¿Usted qué propone? - Nunca hago proposiciones.

Aqui hay que coger el mando de la situación.

¿Quién lo coge, usted o yo?

- No sé. - Pues, usted. Es una orden.

¿Con tantos pisos y con tanta prisa?

Démosle una vuelta a la tortilla.

De verdad que es un peso muerto.

Hay una bomba.

- ¿Fuego? - Gracias.

- ¿Y usted no dice nada? - ¿Qué quiere que le diga?

Los marineros tenemos una ostra en cada puerto.

Claro, la ostra seria yo.

Una ostra estupenda con una perla.

Yo colecciono perlas.

- ¿De verdad? - ¿Quiere un consejo?

- Tómese su venganza. - ¿Con usted?

- ¿Por qué no? Déjese pescar. - ¿Cómo se atreve?

- No quiero. - Sólo era un consejo.

- No, era una proposición. - También.

- Gianni. Gianni... - ¿Si? ¿Si?

- Siempre en medio de las puertas. - Y encima me pegas.

Silencio.

Eres un semental de raza, ¿eh?

Y tù eres un burro.

- ¿No hay nadie? - ¿Quién va a haber?

- No, digo, ¿no hay nadie? - ¿Y quién va haber aqui?

- Pero, ¿hay alguien o no? - Pero, ¿quién?

No, tù tienes que contestarme: ¿hay alguien?

- Y ¿quién es ese alguien? - ¿Y yo qué sé?

- Ah, el muerto. - Entonces si que hay alguien.

El cadàver del muerto. Me cago en sus muertos.

No, aqui no hay nadie. Vàmonos.

- Porfin, podemos desembarcar. - Espero que no sea demasiado tarde.

Mierdoski.

- Y ahora ¿qué le llevamos a ese? - ¿Qué le llevamos? El muerto.

Si, el muerto. Anda ya.

- ¿Qué? ¿Qué? - El muerto.

Llevo dos horas diciéndotelo. Vamos, conduzco yo.

Doble mierdoski.

Mira, un cadàver cadavérico.

- Gianni, ¿dónde vas? - Voy a coger un carrito.

- Voy contigo. - No, tù espera aqui.

- ¿No tendràs miedo? - No.

- Vuelvo en seguida. - Ya me he cagado encima.

Gianni, no me dejes.

Ni lo intentes... Dios mio, ¿quién es?

Hay una bomba.

Gianni... Oigo voces.

47, el muerto que habla. ¡Gianni!

Un muerto en el ascensor va directo al Creador.

¿Y entonces? ¿Y el muerto?

- Allà. - Aqui no hay nadie.

El muerto se ha ido. Nosotros también nos vamos.

Si, pero ¿dónde vamos? ¿Qué les decimos a los de abajo?

¿Me lo preguntas a mi?

Espera. Tengo una idea.

- ¿Otra? - ¿Cómo que otra?

Yo puedo tener dobles ideas.

Para mi y para ti.

- Y yo pocas y confusas. - Tu hermana.

¿Que tiene que ver mi hermana?

Ven aqui. Hay que encontrar una solución.

Tenemos que encontrar ropa 'civilista', ya.

- ¿Adónde vas? - A buscar dos abogados.

Ven.

Ven, ven.

- Ven aqui. - ¿Quieres darme un besito?

Perdone, me equivoco de habitación.

No, venga, soy yo.

- Mire que bronceado. - Socorro, està loco.

- Mire que moreno estoy. - Socorro, un negro.

Ven, ven con el tio Tom.

- Usted es una mujer ùnica. - ¿Por qué?

Porque està aqui sufriendo, y él, a saber con quién andarà.

- ¿No estaba reunido? - Si, claro.

- Y, ¿entonces? - Los del consejo son unos listos.

- Cariño. - Mi amor.

- Perdona, estaba encerrado. - ¿En el consejo?

No, en el asc...

Ah, no, ven cariño, aprovechemos el tiempo.

- ¿Los del consejo son unos listos? - ¿Quién te ha dicho esta chorrada?

- ÉI. - ¿Yo?

No, como a su tiempo se alistaron... Cariño.

- Todo mio, guapo. - Tesoro.

¿Qué pasa? ¿Qué hace? ¡A babor!

A sus órdenes, mi capitàn.

Y nosotros, sumergàmonos.

- Gianni, ven. - ¿Dónde vais vosotros?

Descansen.

Cambiemos de ruta.

¡A estribor!

Dale, venga.

Otra vez.

¡El negro!

Yo no hombre malo. Yo hombre blanco.

- Socorro. - Arriba. Perdone, ¿eh?

Tù buena. Yo bueno, yo blanco.

- Racista. - Estos del sur.

A ver aqui.

- ¿Querias entrar? - No.

Ya decia yo.

- ¿Quién llama? - Papà Noel.

Papà Noel. ¿Y qué quieres?

Papà Noel.

Estaba aqui y te he preguntado. Y tù no querias, entonces...

Solución final.

Mecagontù...

- No puedo màs. - Perdone, no queriamos molestar.

¡Basta ya!

Quita de ahi.

Cielo, dame una señal de tu poder.

Virgen santa. Esto ya es demasiado.

¿Sabes qué te digo? Càgate encima.

- Madre mia. No podemos seguir aqui. - No.

¿Le has visto? Se hacia el karakiri, y luego se tiró de la ventana.

Del quinto piso, se ha ido hacia abajo,

ha bajado, bajado, bajado...

Y se ha hecho añicos.

- No. - ¿No?

El muerto que no ha muerto. Madre mia.

- ¡Socorro! - Señorita, yo no Kunta Kinte.

No tenga miedo. Yo hombre blanco.

Casi.

- Por esta vez te perdono. - Gracias.

- Le iba buscando. - ¿A mi?

- Si. El teniente Ardenzi, ¿verdad? - Si.

El portero dice que sólo usted sabe dónde està el capitàn Morelli.

- ¿Quién? - El capitàn Morelli.

Me dijo que volveria enseguida y no he vuelto a verle.

- ¿Usted es la señora? - Si.

- Ha llegado la mujer del capitàn. - ¿Su mujer?

- ¿Y dónde està? - En mi habitación.

En su habitación. Vaya pelota.

No, espere, no entre, tengo órdenes.

Muy bien.

Este era el informe al que tenias que meter mano.

No, cariño, no es lo que parece.

El doctor, o sea, la señora, la doctorita...

La señorita es doctora y me estaba haciendo una visita.

- ¿Estàs enfermo? - Si cariño, muy enfermo.

- Me duele todo. - Pobre pequeñin.

- ¿Te duele aqui? - No.

- ¿Ahora? - Ahora si.

- Señorita, ¿qué le hace? - Usted càllese, puta.

¿Cómo se atreve?

- Era tuyo, ella queria... - ¿Qué?

Desgraciada, bùscate a otro, puta.

Quietas. Ardenzi, ayùdeme.

- Puta. - ¿Cómo se atreve?

- ¿Puedo hacer algo? - Si, vete a tomar por culo.

Pero antes échame una mano.

Basta, con este bacanal. Qué modales.

- Puta licenciada. - Haz algo, sigue llamàndome puta.

Ya lo arreglo yo.

No se atreva a darle órdenes a mi marido, usted.

Eso es, no se atreva. Dime cariño.

Déjame. Querias ponerme los cuernos.

- ¿Yo? Nunca. - Ahora veràs.

Ya veràs. Déjeme en paz, joder.

Los cuernos a mi, ya veràs.

Me voy a acostar con el primer imbécil que encuentre.

No, razonemos.

- Aqui està. - ¿Quién?

- Este es perfecto. - No, ¿él?

¿Él es perfecto? ¿El pequeñito?

Él es pequeñisimo, y tù muy alta. No podrà contigo.

- ¿ÉI? - Si, guapo.

Si, eres guapo y seràs mio.

- No, señora, este es mio. - Vàyase usted.

Un poco de dignidad. Eres hija de un almirante, él no es nadie.

- Ni siquiera soy marinero. - ¿Qué màs da? Serà mio, ahora.

- No, ahora tengo mis cosas. - ¿Estàs indispuesto?

No, estoy ocupado. Vamos, Gianni.

- Espérame. - Cariño, porfavor.

Mejor asi, ¿no?

- Seremos libres. - Y un cuerno.

Y hablando de cuernos, mejor ponerlos que tenerlos.

- Cariño. - Carlo.

Aqui estoy yo, hagamos una travesia.

- Carlo. - Espérate.

Claro, ahora el problema es sacarfuera al cadàver.

- Esos dos, ¿estàn muertos? - No, han desaparecido.

Si, documentos aqui, los quemo ahora mismo.

Justo a tiempo.

- ¿Qué queria esa mujer? - No te lo vas a creer.

- Se me queria cepillar. - ¿A ti? No me lo creo.

No hay nada.

Hay alguien. Ràpido, debajo de la cama.

Tenia que estar encima, con esa cachonda.

Porfin documentos ya no existen.

Ahora cadàver debe desaparecer.

- No me toques. - Calla.

Qué raro.

- Quieto con las manos. - Càllate.

Yo cerrado armario. ¿Quién pudo abrir?

Hay una bomba.

- ¿Te quieres callar? - Yo no he dicho nada.

Smith, tù no huir. Yo preparo todo para salir de aqui.

¿Con quién està hablando?

Salgamos de aqui.

Perdone, ¿ha visto a un marinero bajito y uno màs alto?

No me pregunte, ojalà.

- ¿Qué hacemos? - Llamar a la policia.

Si, a la policia, a los bomberos y a la televisión.

Madre mia.

¿Qué hacemos ahora?

- Cogemos el cadàver del muerto. - Si, cojàmosle.

El cadàver.

- Joder, cómo pesa. - Càllate de una vez.

- Es un amigo. - ¿Està borracho?

Si, un poquito.

Quieto aqui y deja de beber. Venga, retirada.

Capitàn Smith, Dios mio.

No respira, ha muerto.

Director, hay un muerto que no respira.

¡Qué largo!

Director.

- Tenga cuidado. - Portero.

- Portero. - Digame.

- Hay un ca... - ¿Una cabina?

- No, un cacaca... - Un baño?

No, un cadàver.

No tenemos cadàveres.

- ¿Un cadàver? - Si, delante de mi puerta.

Venga arriba conmigo.

- Es nuestro instructor americano. - Càlmese.

Clara, amor mio, ¿dónde estas?

Contesta.

Clara.

- ¿Has visto a mi mujer? - No.

- ¿Ha visto a Paola? - No.

Venga, ahi està.

- Aqui no hay nadie. - Estaba alli. Yo le vi.

- No hay nadie. - Un muerto de verdad.

Un muerto muerto. Se habrà ido al infierno.

¿No me cree?

Tranquilo, avisaré a la policia.

¿Tranquilo? Estaba alli.

De acuerdo comisario, no hay prisa. Sólo es por escrùpulo.

Me dijeron que habia un cadàver, pero yo no le vi.

Hasta ahora.

- ¿Hay habitaciones libres? - Pero usted ya tiene una.

- Si, pero quiero una toda para mi. - Ahora mismo.

- La 123, primer piso. - Póngala a cuenta de mi marido.

- Digale que estaré en la 123. - Por supuesto, señora.

Gianni, ¿dónde estàs?

Mira, estamos en el primer piso, ahora entramos aqui.

- Y salimos por la ventana. ¿Vale? - Si.

- Yo voy, tù espérame aqui. - Me quedo aqui de plantón.

- Tan pequeño, ¿de plantón? - Bueno, de plantita.

- Bien, entonces voy. - O.K.

Et voilà.

- Porfin. - Dios mio, ¿quién es?

- Te he encontrado. - Pero, yo tengo una cita.

- Conmigo. - Estoy de plantón.

Tienes que ser mio, guapetón.

Alvaro, ven, no hay nadie. ¿Dónde se habrà metido?

La maniaca. Queria mi plantón.

Joder, vaya hostia.

- Date prisa. - Te van a oir.

Yo blanco. Tù quererfugarte, yo quererfollarte.

Qué maneras. ¿No tiene vergüenza?

Mundo de mierda.

- Esta si que es mierda. - No te escapes.

Señorita, abra.

Yo hombre blanco todo negro. Quiero mujer blanca toda piernas.

¿Dónde està pierna rubia? Yo hombre blanco negro.

Yo Juventus, tù jugar conmigo. ¿Dónde estar? Quiero jugar contigo.

- Mirad ahi. - Otra vez vosotros.

Si saltàis os mato aqui mismo.

- Sólo estamos tomando aire. - Si, si.

- Bajad o estàis muertos. - A tomar por culo.

¿Cómo has dicho?

Que vamos a tomar un zumo.

- Vamos, que ese es un fresco. - Pues, si que hace frio aqui.

Esos bañistas. ¡Puf!

- Perdona, puf lo digo yo. - ¿Y yo no puedo decirlo?

¿Tù? ¡Puf!

Podriamos esperar las tinieblas

para fugarnos.

- Y ¿qué comemos? - Es un problema elemental.

- No, es un problema alimentar. - Habrà una cocina por aqui, ¿no?

- ¿Dónde? - Ten paciencia.

No, lo que tengo es hambre, y miedo. Esa maniaca quiere mi plantón.

Anda ya. Mira,

tràeme 24 salchichas, 4 quilos de pan tostado y un café.

- ¿Estàs a dieta? - Ah, espera.

Tràelo todo de un golpe.

- ¿Un golpe? - Si.

- Luego te enfadaràs conmigo. - Que no, venga, date prisa.

¿Gianni?

¿Te has cabreado?

¿No querias un golpe?

- ¿Cabreado, yo? No. - Lo sabia.

- ¿El café lo quieres cortado? - No, lo quiero entero, capullo.

Ya sabia que te enfadarias.

- ¿Seguro que quieres pan tostado? - Vete, orejas de goma.

Madre mia, justo donde me dolia.

Perdone, no sabia que la habitación estuviera ocupada.

No importa, si quiere puede quedarse.

Hay un negro medio desnudo que me persigue.

¿Un negro? A mi un ruso.

- Ah, le conozco. - ¿Si?

Pero no se preocupe, estoy acostumbrado a estas cosas.

- ¿Puedo ayudarla en algo? - Si.

¿Podria echar un vistazo fuera? A ver si sigue ahi.

¿El negro? Claro, para eso estoy.

Soy como James Bond. Puedo matar de un puñetazo.

A ver.

¿Le ve?

¿Està por ahi, o no?

- Està ahi, pero no se ve. - Mejor.

La mano. Queeeerida míiiiaaaa...

- ¿Qué le pasa? - Me gusta estar asi.

Siempre lo hago, en mi casa. Me gusta, me vuelve loco.

- ¿Si? - Si.

- Pero, ¿qué hace? - Nada.

Tù escóndete en el armario.

Asi el negro no te va a ver. Y si no te ve es que no te ha visto.

- Entra aqui, tranquila. - ¿Otra vez en el armario?

Si, yo te protegeré.

- Pero, ¿qué haces? - Es que fuera hace frio.

Puede venir un negro, un rojo, un blanco, un ciclista.

Tù tranquila, aqui estaré yo.

- ¿Quién serà? - Quien serà, serà.

Tù tranquila, déjame a mi.

Virgen santa.

Superman.

Dios las bendiga.

Vaya muslos.

- ¿Tienes miedo? - No.

Yo tampoco.

Mira, muslo nùmero dos. Venga, ya està.

Mira. Bueno, no mires, miro yo. ¿A ti qué màs te da?

Ahi va, ahora se quita el liguero.

Qué calor hace aqui.

Hace una calor aqui que no sé que hacerle.

Pues, hagàmoslo.

- Ven, mi guapo almirante. - Soy capitàn de fragata.

Qué brazos mas largos tienes.

- Hola. - Hola, llegas tarde.

- Vaya noche he tenido. - Y vaya dia hemos tenido aqui.

- Ha pasado de todo. - Yo he tenido pesadillas.

Soñaba que lo hacia con una estrella de la tele.

- ¿Y eso es una pesadilla? - Es que era Rin Tin Tin.

Aqui està todo en orden.

Sólo hay un mensaje para el capitàn Morelli. Habitación 260.

- Adiós. - Muy bien, gracias, adiós.

- ¿Algùn mensaje para mi? - ¿Su nombre?

- Capitàn Morelli. - Si, un momento.

- ¿Es de mi mujer? - No sé.

¿Habitación 123? ¿Por qué en la 123?

Perdón, ¿no habrà visto a la señora?

- ¿Cómo se llama? - Si no lo sabe usted...

- Si, la señora Morelli. - ¿La de la 123?

- ¿Quiere que la llame? - No, gracias, ya voy yo.

Amor mio, porfin te encuentro.

- No te vayas. - La maniaca.

Clara, porfavor, ven aqui.

¿Qué haces? No, la salchicha no.

Me voy debajo de la cama como un gato salvaje.

Abre.

Abre Clara, es una orden.

Guapetón, ya no puedes escapar.

Abre, Clara.

Pues, si està la llave puesta.

Clara.

¡Clara!

Te pillé, desgraciado.

Te llevaré ante el Tribunal Militar, por ultraje a la mujer de...

- Estoy bien. - Cómo has crecido.

Tù no eres tù, y ella no es ella.

¿Qué hacias aqui, marinero, sin la gorra oficial?

Estaba esperando el tranvia.

Pues, entonces seguid esperando.

Porfavor, seguid.

Si quieres un consejo, haz por lo menos dos trayectos.

¡Clara! ¡Clara!

Mi amor, ya sé que estàs ahi. Déjate de bromas tontas.

- Venga, abre. - Entra, està abierta.

- Amor mio, porfin. - ¿Tù? Yo pensaba...

- Amor mio. - Debo encontrar a mi mujer.

- Esa cretina, ¿qué màs te da? - Cretina lo seràs tù.

- Pero, ¿qué hace ahi? - Me està poniendo lo cuernos.

- Con un pequeño cretino. - Eso lo seràs tù.

Toma, un golpe militar.

Ahora veràs la venganza del capitàn.

- Pequeño mio, te deseo. - Clara, porfavor.

Carlo, sal de ahi.

Es tan pequeño, podria sertu hijo.

Su mujer està como el pan, señor capitàn.

No seas vulgar. Mi mujer es una señora.

Déjame.

- No seas incivico. - Cornudo es lo que soy.

Quita, marinero.

- ¿Quieres un bocata? Toma. - La mano te comeré.

¡Basta! No, Clara, porfavor.

Carlo, no te metas. Tù a lo tuyo.

Pues, son mis cuernos.

Déjelo, es mio.

¿De quien hablàis? No entiendo nada.

Paola. ¿Cuàntos sois? ¿Qué hacéis?

Paola, sal de ahi.

- Soy pequeño, pero no me rindo. - Yo si que me rindo a ti, mi amor.

No, la mujer de un capitàn muere, pero no se rinde.

Cerdo, te aprovechas de una mujer indefensa.

Yo no quiero defenderme.

Paola, déjale, él està casado, yo no.

¿Y las piernas de mi mujer?

Ven, amor mio. En el armario.

¿Dónde està ese hijo de la gran puta?

Déjame, tocahuevos. Quiero a mi mujer.

- Me està sobando. - ¿Quién?

ÉI.

Yo te amo.

Relàjate.

Estàis ahi, ¿eh? ¡Abrid!

- Ocupado. - Ocupadisimo.

No, es imposible, no puede hacerme esto.

Si que puede.

No, cariño, no lo hagas.

Te he engañado, pero sólo con el cuerpo.

El cuerpo no es màs que un envoltorio.

- Te quiero sólo a ti. - Yo también te quiero.

- Entonces, ¿por qué lo haces? - ¿Qué màs da? Sólo es un envoltorio.

- Dios mio. - ¿A qué viene tanto ruido?

- Carlo, ayùdame. - ¿Qué te importa de Carlo?

¿A qué viene tanto jaleo?

- Carlo, ¿dónde vas? - Dejadme en paz, todos.

¿Sabes qué? ¿A quién le importa? Teniente.

Voy, volando.

- ¡Sorpresa! - ¿Qué pasa?

- Capitàn. - La cuenta, porfavor.

- ¿La misión ha terminado? - La mia, si.

Es la de mi mujer la que aùn no ha terminado.

- Le dejaré un mensaje. - Si, señor.

Mi cuenta, porfavor.

- ¿Habitación? - 007.

Bueno, ese cadàver, ¿dónde està?

¿Llamó Ud?

No, fue otro compañero. Le habrà dicho que...

Lo que me dijo lo sé muy bien.

Lo que no sé es cómo, cuàndo y por qué.

Y si està o no està, y si està, ¿por qué està?

Y si no està, ¿por qué no està?

Si la victima està aqui, no somos victimas de un engaño.

Pero si la victima no està aqui, las victimas somos nosotros.

Asi que aunque no haya victimas, hay victimas. ¿Claro?

Clarisimo.

- ¿Ha terminado? - Si.

- Entrégueselo a mi mujer. - Si, señor capitàn.

Capitàn.

¿Dónde està?

- ¿Es muy pesado? - No.

- El cadàver. - No, comisario, ¿qué cadàver?

EI... cadàver.

No, un momento, soy un oficial. ¿No pensarà que he sido yo?

En nombre de la ley, chicos, cogedle.

- Quieto, capitàn, es una orden. - Toma.

Ràpido, atontados.

- Perdone, ¿ha visto? - Madroska.

¡Mis callos!

¡Socorro!

Buscaba a la rubia, pero la morena también me vale.

Todas buenas en este hotel. ¡Ahi està!

- El asesino. - Corre.

Ven aqui, Clara. Ven aqui...

Hay una bomba.

Deja que te explique, cariño.

Devolvedme el prisionero. Es mio...

Hay una bomba.

- ¿Qué pasa aqui? - Esos gandules.

Imbéciles, ¿qué hacéis? ¡Venga, corred, ràpido!

Porfin os pillé.

Ahi està, cogedle.

- Comisario, hay una equivocación. - Estoy ocupado, llama a la policia.

- El asesino es él. - Qué calumnia.

Es cierto, no fui yo.

- Entonces, ¿ese quién es? - El cornudo.

- Es verdad. - Pero, ¿cómo? Demuéstrelo.

- El verdadero asesino es él. - Mentira, los asesinos son ellos.

- ¿De verdad? Jùremelo. - Le doy mi palabra.

- Yo no entiendo nada, ¿y vosotros? - El jefe es usted, señor comisario.

¿Yo? Pues todos a la càrcel. Vosotros, también.

- Hay una bomba. - Métete en tus cosas.

Una bomba.

Hay una bomba, bomba...

- Hay una bomba. - Diselo al comisario de servicio.

Socorro.

Hay una bomba.

¿Una bomba?

¡Terrorista!

¿Quién està fumando?

Mira, todo blanco, albino, cómo me gusta.

Porfavor, no empecéis otra vez. Paola, Clara.

Te dije que este trabajo era una verdadera bomba.

Pues, no es que me guste demasiado.

Una historia como esta, de crimen, amor y deshonra.

Con la CIA dispuesta a tratar con el espía ruso.

Cuando llega la marina, se monta el lío.

Mil proyectiles y cien misiles apuntan hacia nosotros.

Joder, la culpa ha sido de los marineros.

Si Superman no vuela, la culpa es de los marineros.

Si Sandokan se casa, la culpa es de los marineros.

¿Qué nos importan estos líos?

Un hotel de gran lujo donde todo está permitido.

Hay un suicida que no se muere y un culo que hace mucho ruido.

Entre mujeres y amantes todo el mundo se ha vuelto loco.

Todos intentan remediarlo y van montando más líos.

Joder, la culpa ha sido de los marineros.

Si Superman no vuela, la culpa es de los marineros.

Si Sandokan se casa, la culpa es de los marineros.

¿Que nos importa de todos estos líos?

Joder, la culpa ha sido de los marineros.

Si Superman no vuela, la culpa es de los marineros.

Si Sandokan se casa, la culpa es de los marineros.

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