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- Eh, eh, necesitamos gasolina, gasolina.
¿Dónde hay gasolina?
Hola, amigos, gasolina.
- ¿Americanos?
- Si. - Si.
- Pasaportes, por favor.
Documentos del avión, por favor.
- No está bien.
¿Porqué coño no hemos ido a parar a Mónaco o a otro lugar mejor?
Cuando era niño me llamaban Morty el Gordo,
tenía sólo siete años y pesaba ciento diecisiete kilos,
pero era el niño más listo del barrio.
Me alimentaban con comida judia, pero no de gentiles.
¿Sabes? Me educaban para ser estudiante del Talmucl.
Querían que fuera el rabino Wolf
y ahora soy una apátrida.
Lewis,
fijate en eso.
Norteamericana, ¿eh?
- Si.
- Increible, una norteamericana aquí.
¿Cómo sigue nuestra querida patria?
- La verdad, no lo se, no he ido allí desde hace dos años.
Me llamo Wolf
y ése de ahi es mi socio, Lewis Moon.
Lewis.
Lewis... - Soy Andy Huben.
- Está encantado de conocerla, lo que pasa es que no tiene educación.
¿Le apetece echar un trago?
- No, lo siento, no puedo.
- E… espere, espere, espere...
Andy, ¿verdad? - Si.
¿Qué hace en este lugar? Esto es casi el fin del Mundo.
- Nos eligieron para estar aquí.
Mi marido se ocupa delas misiones evangélicas de esta zona.
- Oh, asique están aquí para enseñar la palabra de Dios a los indios.
Perfecto.
Mi amigo es un mestizo cheyenne y seguro que es uno delos peores pecadores que ha conocido en su Vida.
¿Cumplirá con su deber y salvará el alma de ese pobre piel roja?
- Leslie, éste es el señor Wolf.
- Llevemos las cajas arriba.
- ¿Qué le ocurre, tengo la peste o algo parecido?
- Si fuera un apestado, Ie cuidaría,
pero lo suyo esla peste dela blasfemia y de Ia fornicación.
- No he fornicado en toda mi vida... bueno, en realidad nisiquiera se lo que significa eso.
¿Es algo técnico?
- Siempre había soñado con esto.
Cuando tenía la edad de Billy, soñaba que un día vendría al Amazonas...
y aqui estoy.
- Hazel, ¿verdad?
- Si. - Encantado.
- Me alegro de verles, es increible que ya estemos aquí.
- ¿Tú eres Billy, eh? - Si.
- Hola, me alegro de conocerla.
- ¿Qué hay, Martin? - Hola, señor Huben, ¿cómo está?
Oh, vaya, le habría conocido enseguida por su fotografía.
- Uno se enorgullece de haber sido elegido para trabajar con usted, señor Huben.
- Nuestra familia lee sus cartas dela misión en voz alta.
- Su feliz compañera.
- Hola.
- ¿Qué tal? - Hola.
Hola, ¿qué tal, Billy? Bienvenido ala selva, me llamo Andy.
- Hola, Andy. - Tienes que llamarla señora Huben.
- He recopilado un pequeño diccionario Niaruna que nos será muy útil.
Hice una copia para ustedes.
- Ah, fantástico.
- Uyuyu nos ayuda en nuestra evangelización.
Estaba con la oposición católica, ahora es de los nuestros.
En fin, quiero decir, que ahora sigue el buen sendero de Dios.
- ¿Ya este lugar degradante le llaman Mae de Deus?
Pobre Madre de Dios.
- Ah, señor y señora Huben,
bom dia.
- Es el padre Xantes.
- Encantado, ¿qué tal el viaje?
- Bien,
obrigado.
Soy Martin Quarrier
y ella es mia esposa Hazel.
- Porfavor, siga hablando en su idioma, me gusta practicarlo.
- Señora Quarrier, si puedo ayudaria en algo, sea lo que sea, porfavor, digamelo.
- Billy, no toques eso.
¿No ves que en este lugar todo está sucio?
Todo...
- Sólo es un trozo de piña, señora Quarrier.
- Vamos, amigos.
- ¿Ese sacerdote es el lider de la oposición?
- Si.
- Hemos pasado cuatro noches en un hotel cochambroso comiendo bazofia y rodeado de chinches asquerosas...
¿y ahora vamos a pudrirnos aqui tres semanas?
- Aquel es nuestro hotel.
- Ah, el Anaconda.
- Exacto.
- Vaya.
- Lejos de aqui Viven en pecado
miles de almas que debemos salvar.
¿Quién nos guiará?
El Señor con su palabra.
Su luz nos guiará hasta el final.
Para luchar su fuerza nos dio.
Por todo el mundo rogaremos.
Como Jesús predicaremos y su luz nos guiará para siempre.
- Bienvenidos ala Mae de Deus.
- Alabado sea Dios.
- ¿Qué?
¿Qué ha dicho?
- Oh, si, por Jesús.
- Ah, ha dicho por Jesús.
Por Jesús.
Uyuvu,
¿eres Niaruna?
- No, pero habia un poco de niaruna y nos ha sido de muchísima ayuda.
- Además, es un buen cristiano, ¿verdad, Uyuyu?
Gracias, Billy.
- Nuestra misión ya ha establecido buenos contactos con la tribu delos Tire y delos Mintipo.
La situación con los Niaruna es bastante distinta.
Algunos de ellos fueron obligados a aceptar las enseñanzas de los católicos,
pero la mayoría siguen completamente salvajes.
Los católicos abandonaron la misión y nosotros nos hicimos cargo.
El territorio Niaruna es codiciado hoy día por
gente despiadada, que piensa en todo, menos en la gloria de Dios nuestro Señor.
El comandante Guzmán sólo espera una buena excusa para
pacificarlos.
- ¿A que se refiere con pacificarlos, señor Huben?
- Les.
- Les...
- Me refiero a atacarlos, Martin, expulsarlos, matarlos si es necesario.
Asi poseerán su tierra.
- Pero esa tierra es india.
Corrijame, si me equivoco, señor Huben,
pero atacarlos va contra la ley nacional, ¿no es cierto?
- Sepa que enla selva, Martin, no hay ninguna ley.
- Entiendo.
Verás, hijo, muchas de estas tribus
creen que su chamán, que es una especie de sacerdote de su religión,
es un jaguar.
En realidad, quiero decir
que puede convertirse en un jaguar durante la noche, ¿comprendes?
De ese modo, vaga por el mundo delos espiritus.
- ¿Y es posible?
- ¿Chamán?
No has debido creerte todas esas tonterías y menos decirselas a un niño inocente.
Sólo es capaz de pensar en indios desnudos, jaguares y serpientes venenosas.
Es hora de dormir.
- Acuéstate.
Jaguares.
Buenas noches, hijo.
- Buenas noches.
- Querrías que me llevara a Billy a casa,
a los Estados Unidos.
- Nunca he dicho eso.
- ¿No?
Así te quedarias solo con esas prostitutas de abajo,
¿es eso lo que quieres?
- Hazel,
¿pero de que estás hablando?
Hazel,
seguramente estaremos tres semanas en este lugar,
deberías aprender unas cuantas palabras en portugués.
- ¿Una lengua católica?
- ¿Y si dejo que se vayan
y luego resulta que son fugitivos
o que el avión es robado
o algo peor?
¿Qué hago entonces?
Vean esto, por favor.
Cada día llega aqui un montón de gente.
Cada día
quieren establecerse para alimentar a sus familias.
Mi obligación es impedir que esa gente llegue a ocupar las tierras indias.
Sin embargo a veces, cuando se mueren de hambre,
nadie puede detenerles.
Algunos ya han ido a esas tierras.
Los Niarunas son demasiado peligrosos.
¿Saben lo que les pasará?
Claro, ustedes ya lo saben, son americanos.
Observen.
Aquí está Mae de Deus,
un poblado pequeño.
Ni siquiera está en los mapas.
Más arriba,
siguiendo el rio,
encontrarán montañas, montañas...
Es ahí donde empiezan los límites delo Niaruna,
tierra de salvajes, salvajes.
- Vaya al grano.
- Yo aprecio mucho a esos Niaruna,
estoy encantado de protegerles,
pero opino que no necesitan tanta tierra,
es demasiada para unas docenas de personas que no hacen nada dela mañana ala noche.
Es inhumano.
Su jefe,
Boronai,
les mataría en un santiamén.
- Ya sabemos cómo es Boronai.
- Necesito que me hagan un pequeño favor.
Su avioneta es extranjera...
podrian sobrevolar su poblado y dejar caer unas cuantas bombas aqui y allá.
Los indígenas seguro que huirian
y asi estarían a salvo.
- Comprendo.
Nos propone que enviemos a esos morenitos al reino de Dios, ¿eh?
- Oh, no, no, no, no... no se trata de acabar con ellos,
se trata sólo de asustarlos
y es sólo por su bien.
Ya encontrarán otro lugar, ¿comprenden?
- Con permiso.
- No veo porqué no.
- Eh, predicador,
dentro de tres días nos largamos de aqui y podrán quedarse este apestoso retrete para ustedes solos.
- ¿Qué hay?
¿Le importa que me siente aquí?
- Eh,
¿Ayahuasca quiere que le estalle el cerebro?
- Debería tener cuidado con esa basura,
ese brebaje es una droga muy peligrosa.
Los indígenas dela selva lo llaman Nipi.
Esa por queria podria matarle.
¿Sabe
lo que es esto?
Es un diccionario bastante elemental de palabras Niaruna.
Creo que es el primero que se ha escrito.
Quizá pueda interesarle.
Por ejemplo,
usted sabrá que en lengua sioux, el Gran Espíritu
se llama Guacantanca.
¿Pero a que no sabe cómo se llama en niaruna?
Wuacankan.
- El Gran Espiritu, ¿eh?
- Si, encontrará muchas semejanzas sorprendentes entre los indios de las llanuras y
estas gentes.
- No me joda.
Había más semejanzas entre mi pueblo y los Crowy los Shoshones y matébamos
alos Crowy Shoshones en cuanto podíamos.
Y ellos hacian lo mismo.
No éramos más que malditos indios demasiado imbéciles para reconocer al verdadero enemigo.
¿Ha oído la llamada, reverendo?
Jesucristo le quiere para que cuide a Su Rebaño.
Apuesto a que tiene fe en el Señor.
¿Ganó esa fe o se la metieron como el relleno de un pavo?
- No me gusta que me hablen de esa manera.
Y en cuanto a mi fe, si quiere saberlo, es algo que me forjo día a día
con la ayuda de Dios.
- Le gustan los indios, ¿no es cierto?
Sus lenguajes y sus costumbres le interesan.
- Claro, si estoy aqui es por que me interesan.
- Entonces, ¿porqué quiere cambiarios?
Si el Señor hizo a los indios tal como son,
¿porqué quieren hacerlos diferentes?
- ¿Es cierto que piensa bombardear a los Niaruna?
Esperaba que me dijera que no era verdad.
- Decir mentiras es pecado.
- Es por los Niaruna, a quien usted quiere matar, por lo que he venido desde tan lejos atrabajar, señor Moon.
Me resulta difícil creer que le haga una cosa asia esa gente, en parte usted también es indio.
- ¿En que parte, en la polla?
- Permitame decirle que yo, como americano, estaria muy orgulloso de tener sangre india en mis venas.
Y también hay muchos compatriotas que estarían orgullosos de tenerla.
- ¿En serio?
- Si.
- ¿Y cuánta sangre india estarian orgullosos de llevarlos norteamericanos?
- Eh, Predicador.
Le hablo a usted.
¿Ese otro mojigato es su capitán?
¿Es su jefe?
- Es mi superior, si.
- Y su mujer es la grandota, ¿no?
La del pelo negro.
- Si, mi mujer es la grandota.
- ¿Y la guapa esla de el?
- Si, así es,
la guapa esla de el.
- ¿Se la ha follado ya?
- No voy a aguantar sus impertinencias ni un segundo más.
Lleva el demonio en el cuerpo,
no es más que un borracho, un vicioso cobarde.
Si quiere... salgamos ahora mismo, salga ahí fuera si es lo bastante hombre.
¿Me oye? Le estoy llamando cobarde.
- Dentro de un rato se cansará.
- ¿Qué estoy haciendo?
- Vamos, Predicador, deberia calmarse y darle una oportunidad a su pajarito.
Alo mejor le gusta.
- Déjale, Wolf, él cree que joder es pecado.
- Mi novia y yo no creemos en el pecado, ¿verdad, nena?
- ¿Realmente cree que echando unas cuantas bombas sobre esos indios
va a pacificarlos?
- No,
pero si maténdolos.
Aunque lo mejor sería dejarlos en la selva, de ese modo ningún cabrón podria convertirlos en mendigos.
- Si, como el cabrón de Uyuyu, los infecta de sífilis y también de alcohol.
¿Verdad, Padre?
Dígale a este desgraciado cómo los anteriores religiosos fueron asesinados por los Niarunas.
- No le haga caso, esa historia no resulta divertida.
- Yo creo que si.
Verá, primero, los nobles salvajes violaron a las dos monjas.
Cuando levantaron la sotana del cura y comprendieron que les habia engañado,
le cortaron la cabeza.
Salud.
- Encontramos el cuerpo
ocho días después.
He solicitado un substituto.
- ¿Un substituto?
- Oh, pero no se preocupe,
el comandante Guzmán prefiere su rica misión
ami
humilde servicio.
- Usted abandonó la misión en territorio Niaruna,
por lo tanto, ya no le afecta, Padre.
- Al contrario,
todas las almas me afectan,
hasta la suya
yla de su familia, señor Quarrier.
En fín...
Bueno...
Dentro de uno o dos siglos,
casi todo el mundo tendrá nuestro color, señor Moon,
y el de esos indios que quiere matar.
Pero parece que
usted también es indio.
Qué triste.
¿No le parece todo esto muy triste?
- Eso de abajo parece un infierno verde.
No se ati, pero a mí me dan escalofríos.
- Esa esla misión abandonada.
Vamos bien.
- Niaruna.
Suena igual que un nombre hebreo.
Esla antigua tribu perdida de Israel, amigo.
Son judios, igual que yo.
Bueno,
ahora les toca que les persigan a ellos,
por si se han olvidado delo que pasó en Tel Aviv.
¿Adónde vas, Lewis?
Oye, te estoy hablando, Lewis.
Quiero que me devuelvan el pasaporte.
Debemos soltar algunas bombas, Guzmán las ha contado.
Oh, Joder.
Lewis, ¿adónde coño vas?
Lewis, respóndeme.
Joder…
Conmigo no hagas bromas, te arrepentiras si lo intentas.
Lewis.
Vamos a volver.
¿Estás sordo?
Vamos, Lewis, da la vuelta.
Obedece,
da la vuelta.
Lewis,
da la vuelta.
Da la vuelta, Lewis.
Lewis, da la vuelta.
Da la vuelta.
Joder,
vas a decirme que no hemos soltado las bombas por que un
asqueroso indígena en pelotas, que probablemente será un maldito caníbal,
ha sido tan idiota de lanzar una flecha hacia nuestra avioneta.
Mucha gente diria que Lewis Moon es un hijo de puta que mata a sangre fría.
- Eso es muy posible. - Si, mucha gente lo diría.
- Amigo, yo no soy como tu,
no poseo el instinto de matar.
Lo siento, jefe,
hoy no habido suerte.
Quizá mañana, ¿eh?
- Es una tierra realmente preciosa, le va a encantar.
Hemos dejado algunos.
- Lewis,
¿no habrás bebido esta basura?
Contéstame.
Lewis, escucha, esos no son Cheyennes,
ni tampoco son Apaches, son malditos salvajes del Amazonas.
Escucha.
No son más que ratas dela selva.
Oye, le diré a Guzmán que mañana volveremos alli, ¿entendido?
¿Me has oído?
Haras lo que te digo, ¿de acuerdo?
Estúpido.
Vamos, largate de aqui.
Sal a vomitar afuera.
- Noviembre 1-3-Zulú, ¿me recibe? Cambio.
Noviembre 1-3-Zulú,
le habia Leslie Huben en Mae de Deus, ¿me recibe? Cambio.
¿Me recibe, Noviembre?
El nivel de combustible en su aparato es muy bajo. Cambio.
¿Me recibe, Noviembre?
Su nivel de combustible está peligrosamente bajo.
- ¿Porqué no me reza las últimas oraciones, Reverendo?
- Lewis Moon, ¿me recibe? Cambio.
Está bajos los efectos de una droga, está usted en peligro, ¿me recibe? Cambio.
Por el amor de Dios, se está quedando sin combustible, le queda poco tiempo, ¿dónde está? Cambio.
- Estoyjugando en los campos del Señor.
Jugando en los campos del Señor.
- Deme eso.
Gran jefe.
Lewis.
Se que me estás oyendo, quiero que vuelvas en esa maldita avioneta ahora mismo.
- No le recibo.
- Jugando...
Chiflado hijo de puta.
- Qué Dios le perdone.
- Oímos un terrible trueno,
caiste del cielo.
Caíste del cielo.
¿Eres el espíritu del trueno?
¿Eres Kisú?
- No te queremos aqui, vuelve del lugar de donde has venido.
Vuelve ahora mismo.
- Aeore, el vino del cielo.
- No importa de donde haya venido, debe irse.
- Aeore, no lo hagas enfadar, puede hacernos daño.
- Tu, debes marcharte de aquí ahora mismo, sal de nuestra aldea. Marchate.
- ¿Eres Kisú?
- Moon.
Moon.
- El es Kisú Mu del cielo.
- Pindi, rápido, trae comida.
Kisú Mu quiere comer.
Date prisa, niña perezosa...
Estamos desnudos y no tenemos nada,
entonces, precisamos decorarnos.
Sin nuestras pinturas... ¿cómo nos diferenciaremos delos animales?
- Adiós.
- Iniciamos nuestro viaje bajo las miradas del Señor.
- Eh, Predicador,
Predicador,
si se encuentran por ahí a Lewis Moon, díganle que no voy a quedarme en este pueblo para siempre.
El amigo Wolf también tiene que salvar su pellejo.
- ¿Te deja llevar el timón?
Hola, monito.
- Hola.
- Hey.
- ¿A que tribu pertenecen?
- A los Tiaro.
Parecen peligrosos, pero
están pacificados desde hace tiempo.
- ¿Y ahora son católicos?
- La oposición se nos adelantó.
De todos modos, son gente mansa y estúpida.
En ese caso, heredarán la tierra tal como dijo el Señor.
Ahora estamos aquí
y llegaremos a Mromody
al anochecer.
Por lo tanto, dormiremos una noche más en Ia barcaza.
Nos levantaremos alas cinco y a media tarde ya estaremos aqui, en la misión.
- ¿Quiere eso decir que fundaremos nuestra misión en el mismo lugar en el que mataron al sacerdote católico?
- Desde luego.
Eso demostrará a los indios que estamos decididos, lo cual es vital.
Sin embargo, un grupo de Niaruna nos recibirá.
Su jefe se llama Kori, son católicos conversos, acostumbrados a los blancos y no causarán problemas.
- ¿Se quedaron allí después de que los católicos se fueran?
- Si.
- Bueno, algunos volvieron a su poblado, pero la gente de Kori se quedó.
- Si, así es.
- Supongo que nuestra misión consistirá en quitárselos a los católicos.
- ¿Cree que nos observan?
- Es posible.
¿Tiene miedo?
- Imagine, ¿usted no?
- No.
- Quizá su fe sea más fuerte quela mía.
- Confiemos en Dios.
Quédate aqui.
Amarren bien la canoa.
Vamos, Martin.
¡Kori!
¡Kori!
¡Kori!
¡Kori!
Vamos, Martin.
Tendremos que empezar desde el principio.
Bueno,
quizá sea lo mejor.
Es la tumba del padre Silva.
- Tenemos cosas más importantes que hacer, Martin.
- Es una pena que necesitemos hombres armados para hacerla obra de Dios.
- ¿No querrá terminar asi?
- Hágase Su Voluntad.
Siento como si sobornáramos a los indios para amar a Jesús.
- Es por su bien, Martin,
lo que importa es el primer contacto.
¿Cómo vendrían a nosotros si no?
¿Cómo se enterarían de que Jesús murió por sus pecados?
- Uyuyu, vamos.
- Loado sea Dios, es Kori.
¡Martin,
es Kori, han vuelto!
¡Traiga regalos y comida!
¡Dese prisa!
Amigos mios, loado sea Dios.
- Vengo en paz.
- Bienvenidos.
- Porfavor... Necesitamos comida, tenemos hambre. Mi gente...
Porfavor... sai, azúcar, ropa...
- Si, os daremos comida. Si, para vosotros y también ropa.
¡Martin, vamos, tráigale esas cosas, rápido!
- Vamos a la iglesia a rezar.
- Disculpe, por favor.
Señora, señora... No, no, no...
Andy, ¿quieres traer algo para esta mujer?
No, no, no, no debe hacerlo, es muy malo.
Nosotros no utilizamos imágenes, ¿comprende?
Señor, porfavor, deme la figura, ¿eh?
- No, no, no, no, no utilizamos esta iglesia.
Al otro lado.
Rezándole ala madre de Dios, ¿se imagina?
Debemos ganarles para el otro bando.
Y también te daré esto.
Al otro lado, vamos.
- De acuerdo.
De acuerdo.
Bueno, está bien.
HOGAR, DULCE HOGAR.
- Como en los Viejos tiempos. - Si.
- ¿Eres feliz? - Si.
- Una vueltecita.
Hazel, vamos.
Cambio de parejas, ¿eh?
- Si.
- ¿Se divierte? - Ya lo creo,
es una noche deliciosa.
- Me alegra, es como estar en casa. - Cierto.
No parece que estemos en la selva. - Pues, estamos.
- No creí que fuera asi.
- ¿Le he pisado? - No, no...
- Soy muy patosa bailando. - Oh, no,
que va.
- Eh, Martin. - ¿Si?
- Devuélvame a mi esposa. - No puedo, me está enseñando a bailar.
- Y le doy la suya.
- Bien.
- Adiós, Andy. - Adiós, Hazel.
- Hasta la vista.
Adiós, Martin.
Ven aqui.
Escúchame, ya eres un chico mayor
y Dios cuenta contigo,
así que ayuda a tus padres, ¿de acuerdo?
- De acuerdo.
- Bien, te echaré de menos.
Adiós.
- Adiós.
- Que Dios bendiga a la familia de Martin Quarrier.
- Qué Dios les bendiga a ustedes.
- Que Dios les bendiga y proteja.
Nuestro Señor les acompaña en su misión.
- Que tengan un buen Viaje.
- Adiós.
- Dios bendiga a la familia de Martin Quarrier...
Que Dios nos ayude.
Billy...
hijo.
En verdad... en verdad os digo, queridos hermanos, que si un hombre no nace del agua
y del Espíritu,
no podrá entrar en el Reino delos Cielos.
Yo os bautizo en el nombre de Nuestro Señor Jesucristo.
- Aleluya, Aleluya. - Aleluya.
- Billy.
Billy,
¿dónde te has metido?
Billy, ¿qué estás mirando?
Contesta.
Baja de ahi ahora mismo, sin vergUenza.
Ven aqui.
Estabas mirando a esta... esta... esta...
Pareces un demonio.
- Perdona, mamá.
- Deberia darte vergUenza. Vamos, sal de aqui.
Basta de actos sucios y repugnantes.
Sois unos pecadores, no estáis casados.
Estáis pecando contra Dios... - Hazel, ¿pero que haces?
- Deberías haberlos visto, Martin, estaban delante de los niños.
- Salgamos de aqui. - Esta gente necesita disciplina,
esta gente no es...
- Papá,
¿los salvajes saben que estamos aqui?
- Si, lo saben.
Ya nos han visto, hijo.
Billy,
en cuanto atu madre...
- ¿Qué?
- Debemos tener paciencia con ella, ¿de acuerdo?
- Si.
- Hay que entenderla, esto es dificil para ella.
- Si.
- Bien.
- Papá.
- ¿Qué?
- ¿Porqué hacían eso?
Estaban cogidos el uno al otro.
- Bueno, es lo que hacen a veces los mayores cuando se quieren.
- Entonces, ¿mamá y tu también lo habéis hecho?
- La próxima vez que maltrates a un indio,
y no me importa el motivo que sea,
serás tu la que será expulsada de aqui.
Son diferentes a nosotros, ¿es que no puedes entenderlo?
Por otro lado, podría resultar peligroso para todos.
- ¿Quieres que Billy vea esas escenas repugnantes?
- En su inocencia, a el no le parecerán repugnantes siempre que no le hagamos verlo contrario.
Cariño, es algo muy natural.
- ¿Natural?
¿Y si un dia una de esas horribles salvajes le pone la mano encima?
- Quizá le guste.
- Papá, está aquí, están aquí, son los salvajes.
- ¿Los salvajes?
- Si.
- Salid, no tengáis miedo.
Venid aqui, venid.
Esta es mi casa.
Es bueno estar aqui, hay mucha comida,
no tenemos que trabajar.
El es un buen amigo, tiene regalos para vosotros, para todo el mundo.
- Diles que tenemos regalos para ellos.
Kori,
¿no puedes convencerles deque no me apunten?
- Aquí están los regalos.
- Bien, Billy.
Les has hecho reir, hijo.
Se han reido con tu caida.
Billy,
¿quieres...
quieres darles sus regalos, Billy?
Adelante.
Con cuidado.
Adelante.
Eso es.
No tengas miedo.
Sigue repartiendo.
-Ten.
- Y a está.
Billy, ven aquí.
Eso es.
Bien.
Moon.… ¿Lewis Moon?
Moon.
- Es de Kisú Mu, cayó del cielo.
- Kisú Mu...
Moon, ¿Moon?
- Martin, Martin, Mar...
- Tranquila.
No tengas miedo, cariño, acércate.
Tranquila, note preocupes, son pacíficos.
¿Qué traes?
Es arroz.
Gracias.
- Papá,
has encontrado a los verdaderos indios.
- Yo diria que nos han encontrado ellos.
- Has conseguido más que el señor Huben.
- Cálmate, tranquila, tranquila.
- Martin...
Martin.
- Cálmate, no tengas miedo.
Cálmate, ya ha pasado.
- Dame eso.
- Oh, cariño, sólo quieren tus gafas de sol, no te asustes.
Perfecto.
Tranquila, cálmate, no es nada.
No, no, no, no...
Amigos.
No ha ocurrido hada,
nadie ha tenido la culpa.
Volved.
Dios Santo.
- Taweeda, ¿dónde conseguiste estas cosas?
Esto que llevas es de un hombre blanco. Tíralo ahora mismo,
tiralo ahora.
- ¿De que estás hablando? Esto es mío,
con esto estoy guapa.
- No te quiero ver más con estas cosas.
- Has roto mi collar.
- Aeore, el hombre blanco lo tiene todo,
- Aeore, el hombre blanco lo tiene todo,
los Niarunas no tenemos nada. Sus regalos son muy buenos.
- Tukanu, los blancos nos dan regalos porque quieren nuestras tierras,
tenemos que devolverlos regalos.
- Tukanu, no debemos tener contacto con los blancos.
- Tenemos que matar a los hombres blancos.
- No, Aeore.
Sin regalos.
Tenemos que devolverles los regalos.
Hay más blancos que personas en todos los bosques juntos.
Si matáramos alos blancos que traen regalos,
Si matáramos alos blancos que traen regalos,
todos los Niaruna serian destruidos.
- ¿Tú eres Kisú?
- Yo vine de Kisú.
- Si viniste de Kisú, debes unir a todos los pueblos dela selva.
- Tienes razón, Aeore.
Kisú Mu va ayudara la gente.
- En los tiempos delos Ancestros, no habia muerte,
no habia inundaciones, escorpiones...
no habia inundaciones, escorpiones...
ni hambre, ni dolor.
El jaguar era amigo del hombre y cazaba con el.
Ambos eran criaturas de la oscuridad
por que alli, entonces, no habia luz
y el sol vivía al lado opuesto del mundo...
- Cariño, has mojado la cama.
- Ha sido sin querer, papá.
- Oh, no te preocupes.
¿Puedes ponerte de pie?
- Si.
¿Estás bien asi?
- Papá, tengo sed.
- Estación Niaruna, estación Niaruna... adelante, porfavor.
Estación Niaruna, estación Niaruna, ¿me reciben?
Estación Niaruna, estación Niaruna, ¿me reciben?
Cambio.
Estación Niaruna, aquí estación Mintipo, ¿me reciben?
Cambio.
- Al habia estación Niaruna.
Cambio.
- Martin, Leslie se dirige hacia ahi,
- Martin, Leslie se dirige hacia ahi,
pero las condiciones meteorológicas son muy malas.
Que Dios bendiga a Billy,
que Dios les bendiga atodos.
- Estación Mintipo...
Andy...
- Adelante, Martin.
- Dígale a Leslie que se quede donde está.
Billy tiene la fiebre del agua negra,
no podrá salir de aqui.
En el nombre del Señor, amén.
Cambio y corto.
- Martin,
¿qué has hecho?
Todo estaba arreglado.
- Cariño,
sólo nos queda rezar.
Reza conmigo.
- ¿Te has vuelto loco? Sólo es malaria,
sólo es un caso grave de malaria.
Dejaremos esta guarida del demonio.
Llámales por radio enseguida, ¿me ha oído, señor Quarrier?
- ¿Pero que te ocurre, has perdido la razón?
Es nuestro único hijo.
- Hazel...
Mutu,
sai, debe descansar.
- No, papá, deja que se quede.
- ¿Qué dice?
Billy, tienes que descansar.
- Quiere saber quién es mi enemigo.
- ¿Enemigo?
Tú no tienes ningún enemigo.
- Dice que si muero, significa que tengo un enemigo que también debe morir.
- Su único enemigo es el mosquito, Mutu.
- Su único enemigo es el mosquito, Mutu.
No hay que matar a nadie, no hay ningún enemigo, Mutu.
- Papá.
- Si.
- ¿Voy a morir?
Dimelo.
- Si.
Hijo, vas a morir.
- Que Dios te maldiga, Martin.
No, claro que no, cariño, papá está bromeando.
Mañana nos iremos río abajo con el señor Huben
y luego te llevaremos al hospital en un avión.
Verás cómo te pones bueno...
- Se quedará aqui, Hazel.
- No puedo creer...
- Nuestra obra está aqui, es el hogar de Billy, el único hogar que conoce.
- Eres el demonio, el demonio.
No sabes si tiene la Fiebre del Agua Negra
y aunque la tenga, aún puede salvarse.
- Cariño,
hasta los indios saben que va a morir.
- ¿Y cómo lo saben? No ha visto la Fiebre del Agua Negra en su Vida.
- ¿Y cómo lo saben? No ha visto la Fiebre del Agua Negra en su Vida.
- Puede que no la conozcan,
pero saben cuando alguien va a morir.
Hazel, te lo ruego, escuchame.
La enfermedad llega a su final en veinticuatro horas,
no podemos llevarle a un hospital antes de ese tiempo.
Y aunque pudiéramos llevarle,
Y aunque pudiéramos llevarle,
ya sería tarde.
Telo ruego, cariño, tienes que sobreponerte,
porque Billy se muere
y tu lo sabes tan bien como yo.
- Hazel tiene razón, Martin,
me lo llevaré cuando amanezca.
- Ni hablar.
Mi hijo morirá en paz, entre nosotros y en su casa,
que es donde pertenece.
Que es donde pertenece.
- El pertenece a Dakota del Sur.
Leslie ha acudido a nosotros cuando lo necesitamos y tu rechazas su ayuda.
Eres obstinado y testarudo.
Que Dios tenga piedad de tu alma.
- Amén.
Leslie, por favor.
Esta gente le quiere, son sus costumbres.
Esta gente le quiere, son sus costumbres.
- Pero no irá...
- Papá...
Papá...
Dime, hijo.
- ¿Porqué Dios?
¿No os enfadaréis conmigo?
- Claro que no nos enfadaremos, hijo.
Te queremos y Dios te quiere.
- Entonces, ¿porqué ha tenido Dios que crear los mosquitos?
- Billy...
- El Señores mi pastor,
nada me faltará.
El me hará reposar en los verdes pastos,
El me guiará para permanecer junto a las frías aguas,
El confortará mi alma.
Billy.
- El me guiará por las sendas de la rectitud por el amor de su Nombre,
aunque atraviese el valle delas sombras dela muerte
no temeré a ningún hombre,
pues tu estarás a mi lado.
Tu vara y tu cayado me confortarán.
- Déjame, yo lo haré.
- Según está escrito,
por tu causa somos entregados a la muerte.
Se nos mira como ovejas destinadas al matadero,
más en todas las cosas vencemos, por aquél que nos amó.
Más en todas las cosas vencemos, por aquél que nos amó.
- Continúe.
Leslie, continúe.
- En verdad... en verda dos digo
que si no os volvierais y os hicierais como niños
no entraréis en el Reino delos Cielos.
Así que cualquiera que se humillare,
Así que cualquiera que se humillare,
como este pobre niño que aquí yace,
será el más grande del Reino delos Cielos.
Dijo que aquí no habia conversos, mire como rezan.
Alegrémonos, porque el Señor ha querido llevarse a nuestro querido e inocente Billy a su lado
para que estas pobres almas puedan alcanzarla Luz.
Elevemos nuestras voces.
Elevemos nuestras voces.
Mi alma jamás se abatirá
pues Dios está contigo.
En su Regazo lleno de amor...
¿Porqué han devuelto los regalos?
¿Qué es lo que ha hecho mal?
- No lo se.
He rezado
y rezado...
me he exprimido el cerebro y no lo se.
Quizá no confíen en mi.
Y está claro que no les gusta lo que yo enseño.
- ¿Qué es lo que hacen?
- Se preparan para celebrar
una ceremonia Nipi.
El hombre que emite ese ruido, creo que es Boronai.
Se sumergirá en el mundo delos espíritus en busca de una visión.
Se sumergirá en el mundo delos espíritus en busca de una visión.
- Martin, ¿qué han dicho?
- Creen que el enemigo ha enviado al mosquito.
Cuándo el enemigo de Billy muera,
Billy podrá irse y dormir en paz.
- Ni un alma de ese grupo infernal se da cuenta
de que Dios les quiere.
Siguen siendo tan salvajes como siempre.
- Fuera de aqui.
Fuera.
-No…
- Esta noche, el Espíritu me ha llevado hasta las montañas,
visité a los espíritus del bosque,
de los rios,
de los puercos salvajes.
Todos testimoniaron sobre la muerte de un niño
y me contaron que el enemigo de Billy es...
el enemigo es este hombre de ojos claros.
- ¡Era mi hijo!
- Eh, salgamos de aqui.
- Hazel.
Hazel.
- Hazel.
- Sube ala canoa ahora mismo.
- No se puede... ¿Dónde está Hazel?
- Martin...
- Hazel, ve ala orilla, sube ala canoa. - Estoy aquí, estoy aqui.
- Sube.
Está bien, siga adelante.
Vinimos aquí para traeros
la historia más hermosa del mundo.
- Dese prisa, Martin.
- El hombre blanco va a volver y matará a todos los Niaruna.
- Por el amor de Dios, Martin, ¿qué está haciendo?
- Hazel,
ve con Leslie,
yo me quedo.
- Oh, no, eso sí que no.
No, nada de eso.
Martin, hasta quela muerte nos separe.
- El Señor bendice a sus servidores.
Loado sea Dios.
- ¿Cuándo volveremos?
- Nadie volverá alli, Andy, es muy peligroso.
- Leslie, me avergonzaría quedándome, necesitan nuestra ayuda.
- ¿Qué podemos hacer?
Contacto con Martin dos veces al dia.
La misión está vacía, los indios se han ido.
- ¿También Kori?
- Si Martin no lo hubiera hecho tan mal...
- Adelante.
- Buenos días.
¿Qué ha ocurrido?
¿Les han atacado?
- No, no es nada serio.
- Es posible que les falte más persuasión con los Niaruna
que con los Tiaros y Mintipos
para acercarles a Dios.
- No, no es eso.
- Si no mantienen el acuerdo que teniamos, me veré Obligado...
- ¿Obligado a qué, señor Guzmán?
- Señora Huben, el Amazonas no es el jardín del Edén,
aqui, la gente quiere el progreso.
Deberemos ser realistas, tarde o temprano.
Usted... usted prometió que pacificaría a los salvajes, ¿no?
- Si.
- Usted me dijo que convertirlos a su religión era lo mejor para todos, ¿no?
- Si.
- Incluidos los indios.
- Pero pacificarlos sin Violencia,
intentar hacerlos buenos ciudadanos lleva tiempo.
- Eltiempo...
vuela rápido.
- ¿Hiciste algún trato con el?
¿Qué trato?
- Nos dio un año para pacificara los Niarunas.
- ¿Y después qué?
- Después haría el trabajo a su manera.
En fín,
tengo otras misiones que cuidar.
Es mi obligación, ¿no?
No tengo derecho a convertirme en mártir. - ¿Y que me dices delos Quarrier?
Creí que el Señor estaba de nuestro lado.
Sin embargo,
cuando aquel indio me atacó,
grité: Señor, ¿porqué me has abandonado?
No te imaginas lo que ha sido.
No creo que pudiera pasarlo otra vez.
No es el momento de ser desleal, cariño.
Renecesito.
Porfavor...
- ¿Sabes una cosa, Leslie?
- No me mires de ese modo.
- Te has empequeñecido.
- Señora Huben,
Dios la bendiga.
Por favor, entre.
Por favor.
- Jamás en mi vida había estado en una iglesia católica.
- En tal caso, sea bienvenida.
- ¿Estaba rezando por Billy Quarrier?
- ¿Porqué no?
Ytambién por Lewis Moon.
Niños y locos, ¿no cree?
- Padre.
- ¿Si?
El comandante dice
que el trabajo de nuestra misión es el mejor modo de civilizara los indios
y también la mejor manera de evitar que les maten.
¿Está de acuerdo?
- Hay muchas formas de matar a la gente.
- Cuándo entró en contacto con los indios,
llegó a pensar que sería de ellos.
- ¿Se refiere a si tenían la desgracia de ser convertidos?
- ¿Llegó a pensarlo?
- Entiendo su pregunta,
pero no tengo respuesta.
- ¿Qué?
Perdone, Padre,
¿pero cree usted realmente?
- Hija mía,
¿es una pregunta
o una confesión?
Verá,
yo amo a la Iglesia
Y
un hombre como yo la...
la necesita,
la necesito.
¿Le apetece cantar, eh?
- Oh, Señor,
¿dónde estamos?
¿Es que no hay estaciones en esta tierra?
No hay estaciones, que horror.
Llueve, llueve y llueve.
Martin, ¿no será que estamos en el infierno sin saberlo?
- Hazel,
cariño...
- Dejá, no me toques.
Sólo te consuelas ati mismo.
No puedo soportar tu resignación cristiana,
eres un Jesusito de cuatro ojos.
EI sociólogo
estudiante de dioses indios y de barraganas indias.
¿Tomás notas de tu asquerosa esposa igual que las tomas de los asquerosos salvajes?
¿Porqué no haces algo?
Por favor.
Haz algo, grita, pero por Dios bendito, hazme saber que estoy viva.
- Me resulta imposible hablar contigo cuando estás asi.
Te aseguro que no se con quién estoy hablando.
- Martín, por favor,
entra en casa.
Necesito que me hagas el amor.
Por favor, Martin.
- El hombre que mató al niño blanco ha vuelto.
- El hombre que mató al niño blanco ha vuelto.
- Necesitamos seguridad, lo aprendimos en carne propia.
- Esto no es seguridad,
es reconocerla debilidad.
Lo intentamos a nuestro modo, Martin, y no funcionó.
- Voy a revisarlos Obsequios.
- La única vez en toda mi vida que no odie mi cuerpo gordo y feo
fue cuando recordé
que en mi interior
debía haber algo limpio y bello
o mi pequeño Billy no podria haber salido de el.
- Hazel,
no debería hablar así.
Usted...
usted tiene su propia belleza.
- Lo se.
Lo se,
ante los ojos de Dios.
¿Está celosa
porque es estéril ante los ojos de Dios?
- Hazel, ¿qué dice?
- Estará encantada de que Martín la desee, por que supongo quelo habrá notado.
- ¿Porqué dice esas cosas?
- ¿Quiere decir que no se ha dado cuenta?
En fín...
¿y si se lo digo a su marido?
- ¿Decirle qué?
- Pues...
que usted no le honra como debería.
- No me gusta usted, Hazel, cuando está así.
-No…
Claro, no gusto a nadie.
Pastelero, pastelero, dedicate a tus pasteles.
- ¿Qué significa?
- Su significado está claro,
significa marchaos.
- Quizá deberíamos admitir la derrota y marchamos.
Váyanse ustedes, yo no me voy, Leslie.
A estas alturas deberia saberlo.
- Si,
el padre silva también era testarudo.
- ¿Porqué no gritó pidiendo auxilio?
- Supongo que tenía miedo.
- Si se bañaba, estaría
desnuda.
- Si,
pero no sentí vergUenza.
¿Soy una pecadora?
- Bueno...
- Ha sido muy hermoso.
Me tocó suavemente,
cómo si fuera ciego.
Me deseaba con pasión.
- ¿Cómo sabe quela deseaba?
- Vamos, Martin, no sea infantil.
- ¿No habrán?
- Pero lo deseaba.
¿Es eso lo que quiere saber?
Jamás he deseado a nadie tanto en mi Vida.
- Pero... ¿cómo es posible que siendo un indígena no la haya violado?
Ellos no son románticos, en realidad suelen... - Martin,
era Lewis Moon.
- Hoy matamos a dos hombres blancos que estaban Viviendo en nuestro río,
cogimos sus cosas y quemamos su cabaña.
Venimos a pediros que os unáis a nosotros para luchar contra los invasores.
- Vamos a unirnos a nuestros amigos.
- Los hombres blancos abrieron un agujero en la tierra
y liberaron al espíritu del mal, Xarawa.
Ahora nuestro pueblo está enfermo, como Boronai.
Nuestra agua está envenenada, todos los peces están muriendo
y los animales están asustados.
Cuantos más hombres blancos llegan, más gente de nuestro pueblo muere.
- Los blancos vinieron para conquistar nuestras tierras,
debemos matarlos antes de que nos maten a nosotros.
- Debemos ir allí, es verdad,
pero no debemos matarlos.
Fue un error matara aquellos hombres en el río.
- ¿Quién eres tu para decir esto?
- Espera.
Kisú Mu me eligió para liderarnos.
Debemos confraternizar una gran nación.
Niaruna, Yuri Maha, Mintipo...
todos los pueblos dela selva deben estar unidos.
- Los blancos dela misión no nos hicieron ningún daño,
ellos tienen remedios para curarnos.
-IVIa…
Martin.
Martin,
han vuelto.
Martin.
Martin.
Tenemos regalos para vosotros.
- No queremos regalos delos hombres blancos,
no les queremos en nuestras tierras.
- Rápido, los regalos.
No te acerques más,
ese demonio fue el queme atacó.
Cuando la luna esté nueva otra vez, deberán irse.
- Yo quisiera oir estas palabras de boca de Boronai.
- Esto es lo que dice Boronai.
- Vaya, vaya...
pero si es Lewis Moon
resucitado de entre los muertos.
Mírelo, va pintado cómo un verdadero demonio.
Todo esto es obra suya, ¿verdad, señor Moon?
¿Qué es lo que se propone?
Contésteme.
¡Contésteme!
- Martin, ¿qué ocurre?
- Ha destruído toda mi obra.
Venir aquí me ha costado mi propio hijo.
- Por el amor de Dios, ¿qué hace? No debe tocar un indio.
- Leslie, no es uno de ellos,
es Lewis Moon.
- Necesitamos medicinas, mi gente se muere,
no tienen defensas contra la gripe.
- La gripe.
¿Cómo la?
- Se la contagió yo.
- ¿Pero que está diciendo?
- Oh, no.
Hazel.
Hazel.
Hazel.
Hazel.
Hazel.
- Cariño.
Hazel, cariño.
- Vamos.
- Hazel.
- Kisú Mu, no quiero seguir aqui.
- Ellos tienen medicinas.
- No me gusta esto.
- Espera, espera.
- Hasta el olor de los blancos me mata. Vámonos ya.
- ¿En serio espera que le ayudemos en su labor diabólica con esos pobres salvajes?
- Trajeron esas medicinas para los salvajes,
Ias necesitan.
- Pues no puede tenerlas.
Quiero decir que...
- Quiere decir que prefiere dejar que muera toda esa tribu en nombre de Jesús.
- ¿Le oye?
Este borracho obsceno se atreve a hablar de Jesús.
- ¿Esa pobre gente se muere y este hombre quiere hacer tratos?
Va a seguir adelante... - No lo voy a permitir.
- Nosotros no... - Leslie, porfavor.
...podemos salvar sus almas si están muertos.
- Vamos, deme la medicinas.
- ¿Quiere decirme por que tendría que dárselas?
Usted les ha llevado a las tinieblas y ala corrupción.
- Maldito cabrón, deme de una jodida vez las medicinas, demelas.
Demelas.
- Moon, yo se las daré. Moon.
Le daré las medicinas.
Déjelo, Moon.
- Será mejor que se vayan.
- Leslie, ¿estás bien?
- Empiece administrando Ias sulfamidas.
- Váyanse, si Aeore se hubiese salido con la suya, todos estarían muertos.
- ¿Sinceramente cree que está ayudando a esa gente, Moon?
Usted no es un indio como ellos yjamás lo será.
- Supe que ese hombre
era un asesino desde el primer momento en que le vi.
- Leslie, ¿qué vas a hacer?
- Llamara Guzmán ahora mismo.
- Espera. - Cuando te encontraste a Moon,
¿qué ocurrió?
- Nada.
- Entonces, ¿cómo se contagió de tu gripe?
¿Cómo pudiste mirarle estando desnudó?
- ¿Porque...
porqué mirarla desnudez de un blanco es pecaminoso
y en cambio la desnudez de un nativo no?
- Es la intención,
la intención lujuriosa. Vea tu habitación.
- Va a darle a Guzmán la excusa que necesita para venir aquí disparando.
- Sea la voluntad de Señor, para eso estamos aqui.
Vamos a luchar contra Lewis Moon.
Máe de Deus...
Máe de Deus, aquí estación Niaruna. Cambió.
- Coged sólo una,
sólo una.
- Hasta que tu llegaste, nuestro pueblo nunca estuvo tan enfermó.
No me fío ti,
tu hablas la lengua delos blancos.
- Usted no es bien recibido aqui.
- No he venido a quien visita social, señor Huber.
- Vaya,
quiere quedarse de nuevo con Uyuyu, ¿eh?
- Sólo me ha acompañado hasta aqui.
Pero... ¿qué cree que es este indio por el que nos peleamos?
¿Protestante?
¿Está seguro?
¿O es católico?
Quizá tampoco, o las dos cosas.
Contésteme, señor Huben,
¿cree que el conoce la diferencia?
¿Cree que el conoce la diferencia?
Bueno, ¿me permite?
Quién sabelo que podríamos aprender
de nuestro pobrecitos indios
si no estuviéramos enseñándoles siempre.
Es un pueblo tan ingenuo,
ligero cómo el aire,
cómo una hoja o una nube.
Ellos no buscan significados como nosotros,
ellos son asi.
- Quizá sean muy ingenuos, pero mataron a Silva.
- Me temo
que esto
jamás será aceptado aqui.
Un hombre pálido
de un pais desértico, donde nunca llueve.
Bueno,
¿se unen a mi?
- No.
- Tengo mis propias provisiones. En cuanto adormir, lo haré en la barca.
- No, no, no, será nuestro invitado, padre.
- Gracias.
- Supongamos que es cierto,
¿qué hará Guzmán?
- La palabra sería
exterminar.
- La exterminación delos Niaruna sería una derrota para esta misión,
- La exterminación delos Niaruna sería una derrota para esta misión,
¿no es eso lo que usted quiere?
- No, jamás lo querria a costa de toda una tribu.
- El comandante no sólo los aniquilaría, ¿verdad?
- Los dos hombres que mataron, eran buscadores de oro.
Hay oro en tierra Niaruna.
Oro...
Por lo visto, Guzmán se olvidó de decírselo.
Para los indígenas, ese oro no es una bendición.
- En mi opinión, parece muy resignado, Padre. ¿Cómo podemos impedirlo?
- Avíseles, vaya a su poblado
Dígale a Moon que deben esconderse en la selva,
si resisten, Ios matarán.
Vaya.
Uyuyu le acompañará.
- Ven, cariño.
- Hasta la vista.
- Adiós, Hazel.
- Hasta la vista.
- Todo nos irá mucho mejoren los Estados Unidos, cariño.
- Hasta la vista.
- Andy, muchisimas gracias.
- Hasta la vista.
- Adió, Hazel,
cuidate.
- Hasta la vista.
- Adiós, cariño.
- Hasta la vista.
- Uyuyu, Uyuyu...
Te necesito aqui.
¿Cómo?
¿Qué me has llamado?
- Martin, mira, esto es territorio Niaruna. Se acabó.
- Claro que iré al territorio Niaruna, ahora.
Ahora, vamos.
Vamos...
Vamos...
Si no he vuelto mañana al mediodía, será mejor que se aleje de aqui.
Uyuyu.
Uyuyu.
Uyuyu.
Uyuyu.
Dios mío,
mis gafas.
Uyuyu.
Uyuyu.
Perdí mis gafas,
necesito tu ayuda.
Perdona, necesito tu ayuda.
No encuentro mis gafas, no veo muy bien.
Mis... mis gafas se han caído por aqui.
Ayúdame.
Oh, Señor, pueden estar en cualquier sitio.
Déjalo, déjalo, no, no, no... no.
Perdona, no busques más, continuemos.
Tenemos que ir...
¿entendido?
¿Puedes guiarme?
Tenecesito.
Espera.
Espera.
¿Moon?
¿Moon?
Moon.
- ¿Dónde está Moon?
- ¿Que está haciendo aqui? Le devolvimos todas sus pertenencias.
La aldea está invadida de muerte.
- Moon.
¿Dónde está?
Moon.
¿Es usted, Moon?
¿Es cierto que mataron a dos buscadores de oro?
Usted sabe que eso, precisamente, era lo que queria Guzmán.
Va a tener que sacarlos de aquí ahora mismo.
- Están demasiado enfermos.
Ah, cuando vuelva, dele mis recuerdos a Wolfe.
Que regrese a casa.
Quizá le ve a algún dia.
Se llamaba Pindi,
era mi esposa.
Tuvo un hijo, creo que es mío.
Boronai...
Sabe que tiene usted la culpa de su muerte.
Si usted no se hubiera acercado ala misión, esta epidemia no habría ocurrido.
- Eso ya lo se.
Su espíritu ha abandonado su cuerpo
y cuando vuelva,
el será el nuevo jefe.
- ¿Cómo han llegado a aceptarle?
- Me tomaron por un mensajero de Kisú,
porque llegué del cielo, donde vive Kisú.
- ¿Kisú?
¿Qué clase de Dios es Kisú para ellos?
- Un espíritu maligno,
provoca inundaciones,
es peligroso...
por eso me temen.
- Cuando les hablaba de Jesús, ellos siempre decian: Kisú.
Kisú...
O sea que creen
que usted es Jesús.
Así que les enseñó que
Jesús era cómo su espíritu maligno.
- Jesús… Kisú...
¿qué más da?
Todo es palabrería,
¿no le parece?
- Lo mejor para ellos hubiera sido no habernos conocido.
- Lárgate de aqui.
¡Martin!
¿Dónde está Martin?
¡Martin!
Por última vez.
¡Martin
contestame!
Nos vamos de aqui.
Subid ala barca, rápido.
Vámonos.
- Los espíritus están furiosos,
por que el hombre blanco dice que Kisú es el único Dios,
que Kisú ama alos Niaruna.
Nada de esto es verdad, el hombre blanco nos trajo la muerte.
El hombre blanco es nuestro enemigo.
Nosotros mataremos al enemigo que está entre nosotros.
- Aeore dice la verdad,
pero este hombre vino a avisarnos del peligro.
El no quiere vuestras tierras.
El no es vuestro enemigo.
Yo soy Kisú Mu, soy el enviado de Kisú.
Vosotros me vais a obedecer.
Pero el es un hombre blanco, el debe morir.
- No, Kisú Mu dice la verdad.
- No, tenemos que matar al hombre blanco.
- Si este hombre es el enviado de Kisú,
habla con el de la manera que hablas con tu Dios.
- ¿Acaso quiere que rece?
- Quiere que me rece a mi.
- No puedo hacerlo,
sólo se rezara Dios.
Rezaré por todos nosotros.
Señor,
he estado alejado de ti, pero ahora te ruego que te acerques a mi.
Han abusado de esta pobre gente y yo he colaborado en ello.
Ahora están muy enojados.
Te ruego que me ayudes.
¡No!
No podéis hacer eso,
no debéis rezarle a este hombre.
El no es un Dios, rezad a vuestro Dios.
No le recéis a Moon,
no debéis rezarle a este hombre.
Rezad a vuestros Dioses y a vuestra manera, pero no lo hagáis á este hombre nia mi.
- Yo les ordenó que le rezaran.
- No quiero,
no puedo.
- ¡Rece!
Estúpido hijo deputa,
Empiece a rezarme ahora mismo o tendré que matar a ese hombre.
¿Entendido?
Rece.
¡Rece!
¡Fuera de aqui, salid!
¡Vamos, salid del poblado!
- ¿Porqué nos mandas acorrer? Deberías protegernos.
- Mátalos, mata al enemigo.
- Salid, daos prisa.
¡Corred!
Vamos, salid de aqui.
- ¡Uyuyu!
No.
No.
- Tú no eres Kisú Mu,
tu eres un hombre blanco.
- Desde mi última misiva a campos de misión,
el Diablo ha infligido una dura derrota a las fuerzas de Nuestro Señor.
Satanás, que nunca duerme,
ha enviado a un emisario, un forajido
para que agite el pueblo Niaruna y les haga permanecer en el pecado
yla oscuridad.
Llegó un dia en que el nos dijo que debíamos irnos o los indios nos matarían.
Trasladamos a las mujeres.
Luego, Martin Quarrier, desoyendo mis advertencias,
fue al poblado Niarunapara avisarles de un posible peligro.
Según nuestro fiel converso Uyuyu,
a Martín le mataron Ios Niaruna.
Tal como yo temía.
Mientras el comandante local cerraba los ojos,
unos asesinos bombardearon el poblado
en el que fue descubierto el cadáver de Martin Quarrier.
A partir de ahora, no se autorizará ninguna misión en dicho territorio,
por lo que se ha sumergido en las tinieblas de Satanás.
EI abajo firmante espera que haya mejores noticias para la próxima misiva.
Gloria a Nuestro Señor.
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