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JERUSALÉN - 33 D.C. - En la época del Mesías...
el Imperio Romano...
creció para expandirse a miles de millas.
Es un Imperio que se alimenta de la sangre,
y es asegurado por el miedo.
Tomarán todo lo que tienes.
Te invitarán a sus juegos, para ver a otros sufrir...
y olvidar todo lo que has perdido.
Te dejarán sin nada, excepto amargura,
y deseo de venganza.
Debiste alejarte.
Debiste matarme.
Lo haré.
No presiones a tu caballo muy pronto.
8 AÑOS ATRÁS - Quedan otras tres.
8 AÑOS ATRÁS - Trata de seguir el ritmo, Judah.
No te avergüences a ti mismo.
- ¡Cuídate la espalda hermano! - ¡Eres un Príncipe, no un guerrero!
Príncipe Judah Ben-Hur, un Judío.
Messala Severus, su hermano adoptado. Un romano.
Eran tan devotos el uno para el otro, como eran competitivos.
- ¿Eso es rápido para los romanos? - Eso es lento.
El padre de Judah falleció, aferrándose...
a la esperanza de que los dos hermanos...
serían un ejemplo de unidad, en esta tierra dividida.
¡Una vuelta más!
¡Judah!
¡Judah!
Judah.
¡Ayuda!
¡Madre!
¡Judah está herido! ¡Qué alguien ayude!
¡Madre!
Nani ayuda, tómalo.
- ¿Qué le pasó a Judah? - ¡Tómalo!
- Cuidado. - ¿Qué pasó?
Madre.
¡Judah! ¡Ay, no! ¡Judah!
Perdió mucha sangre.
- ¿Se encuentra bien? - ¿Qué pasó?
- Había una roca. - ¿Madre?
Rápido, busca al doctor para tu hermano.
- Tirza, corre. - Si padre.
- Esther. - ¿Si, padre?
Ve a preparar el cuarto, para el amo Judah.
- Busquen agua. - Apúrate, Esther.
¡Cuidado, cuidado, cuidado!
Busca un poco de agua.
Está muy mal herido. ¿Qué has hecho?
No he planeado nada. Fue un accidente.
Judah fue arrojado de su caballo.
- Estábamos cabalgando. - ¡Haciendo carreras!
Mamá. ¿Qué debería hacer?
Has hecho suficiente. Ahora reza.
Mi hijo, ¿vivirá?
Minerva, Diosa Madre. Cúralo por este regalo.
- Tiene mucho dolor. - Agradezcamos a Messala por eso.
Sea fuerte, amo Judah.
Espera, espera.
Eres como un ángel.
Tirza.
Vete a la cama.
Buenas noches.
Tenemos Dioses diferentes, Messala.
¿Nos divertimos?
- Esther, baila conmigo. - No me lo permiten.
Bueno, podemos darle a la gente, algo de qué hablar.
Podemos causar un escándalo. Vamos.
Déjame ayudarte.
Lo tengo. No te corresponde a ti.
Sabes que hay todo un mundo más allá de Jerusalén.
Grecia, Persia, Egipto.
Sólo quiero vivirlo. Estoy cansado de leer sobre eso,
escuchar sobre eso de los viajeros.
- ¿Y tú? - Sí.
Pero lo haces sonar tan fácil.
No es fácil, pero así es la vida.
Tirza.
¿Puedes ayudarme a ir a mi habitación, por favor?
Pasas mucho tiempo libre con Messala.
Si no lo hiciera, no tendrías nada de qué quejarte.
Ten piedad de mí, mundo.
Ninguno de mis 359 Dioses, me sonreirá.
No te burles.
¿Qué te pasa? Se supone que sea una celebración.
La celebración de tu fe, no la mía.
Bueno, esa es la virtud del vino. No discrimina.
¿Qué pasó contigo y Tirza?
Tu madre no quiere que hablemos.
¿A quién le importa lo que piense mi madre?
A tu madre le importa.
¿Y?
- Escucha Judah... - Tienes sentimientos por Tirza.
Messala admítelo.
¿Y qué se supone que haga con ellos?
Tú y tu familia son de la realeza.
¿Y eso qué importa?
Prefiero que te preste atención a ti, que a algún otro bruto.
Gracias.
No estoy diciendo que seas un bruto.
Estoy diciendo que eres brutal.
Simonides, vete a la cama.
¡Messala!
- Tú y Tirza son como... - ¿Cómo qué?
¿Cómo si fuéramos familia?
No somos familia.
¿Lo somos? ¿Lo somos?
Yo sólo soy un huérfano que tu familia adoptó.
Dios mío, claro que somos familia.
Eres mi hermano. Siempre serás mi hermano.
- Todo lo que poseo es tuyo. - ¡No!
Nunca tendré tu nombre.
Y cada vez que se menciona mi nombre,
se menciona junto a historias sobre mi abuelo.
Hasta que lo recupere.
Messala, espera. ¡Espera!
Messala.
- ¿A dónde vas? - Me voy a Roma.
Espera, ¿cómo qué vas a Roma?
Messala, basta.
El Emperador solicitó hombres...
para acabar con la rebelión en Germania.
Están llamando a idiotas para pelear y morir.
No puedo creerlo, después de...
todo lo que hemos hecho por ti...
aún quieres ir a pelear por esos asesinos.
La paga es buena.
¿La paga es buena?
Para poder volver a Tirza con estatus y riquezas.
- Pero las riquezas no significan nada. - No, si eres rico.
- Messala, por favor. - Mira... Dile a Tirza...
Si tienes algo que decir, díselo tú mismo.
Si no, sólo te estarás marchando.
¿Judah?
¿Dónde está Messala?
3 AÑOS DESPUÉS
Messala, espero que esta carta te encuentre bien.
Si la recibes.
Como con las otras que he enviado en los últimos 3 años,
y no espero respuesta.
Sólo puedo esperar que sea por tu elección,
y no por que hayas fallecido.
Prefiero no ver mi comida antes de comerla,
probablemente sea la mejor idea.
Apenas reconocerías a tu Jerusalén ahora.
- ¿Qué, qué miras? - El Circo.
Los romanos continúan queriendo...
dejar su marca y construyeron su Circo.
Cuando vengas a casa, honraré a la monstruosidad...
humillándote en una de esas carrozas...
que Uds. Romanos aman tanto.
Sí, por supuesto.
Hermano, tengo noticias que contarte.
¿Quieres probarla?
Hace dos meses, el padre de Esther le encontró...
un romano rico, para que ella se casará.
Todavía tenemos que buscarte algo especial.
Está bien, no quiero nada.
Le di mi bendición, sabiendo en mi corazón que era un error.
Recordé como hacia enojar a mi madre,
diciéndole que un día nos casaríamos...
Ve con Dios.
Sabiendo que el pecado de nuestra relación...
de un Príncipe casado con una sirvienta,
la enviaría a la tumba prematuramente.
No pude dejarla ir.
Si te vas, me dejas sin nada.
Ahora es mi esposa, hermano.
A pesar de la hermosa vida que tenemos juntos,
Roma ha dejado caer su mazo sobre la ciudad.
Repetidos ataques, los han dejado con poca paciencia.
Gracias a Dios, hemos sido capaces de mantener su favor.
Hasta ahora.
Escucha mi súplica. Cuídate, mantente a salvo.
Vuelve a casa. Escucharé historias de tus viajes. Judah.
- ¿Qué encontraste? - No sé lo que es.
Yo sé lo que es. Es un tablero.
¿Cuánto por esto?
Y será sujeto hoy al castigo de la crucifixión.
Que su castigo sirva de advertencia.
Zelotes.
Lo único que quieren es libertad.
¿Y a qué costo?
Si siguen así, traerán a toda Roma sobre nosotros.
Y se acabaría la libertad. Cuánto era, ¿5?
- Gracias, mi Señor. - Hay libertad en otra parte.
¿Disculpe?
- Ama a tus enemigos. - ¿Ama a tus enemigos?
Eso es muy progresista.
Es la verdad.
Dios es amor. Nos hizo para compartir ese amor.
¿Y dónde estará tu amor, cuando los...?
¿romanos acaben con el resto de nosotros?
El odio y el miedo, son mentiras...
para volvernos contra nosotros.
Esas son las mentiras que nos han hecho creer.
Él tiene un camino planeado para ti.
Si tiene un camino preparado para mí,
¿cómo sigo en esta vida de esclavo?
¿Por qué no le preguntas a ella?
Esther.
Hay un poco de verdad, en lo que dice.
Debe de haber algo mejor.
¿Mejor que qué?
Mira a tu alrededor.
Los caminos están llenos de enfermos y pobres.
Deberíamos estar agradecidos de no ser uno de ellos.
Por favor, algo.
Agradecer no es suficiente.
Esther, no estoy negando el hecho...
de que el mundo sea un lugar cruel.
Pero es nuestra responsabilidad cuidar...
de nosotros y de los que amamos.
Si la gente cuidara de sí misma, todos estaríamos a salvo.
Si Dios es bueno, entonces deberíamos de hacer cosas buenas.
Si hay un Dios, entonces,
¿por qué no hace el bien para el mundo?
Por aquí.
Está bien. No te separes.
Guarda silencio.
¿Quién está ahí?
Jacob, para. Es mi hermano.
Baja el cuchillo.
Bájalo.
Judah.
¿Qué le pasó?
- Está herido. - Sí, puedo verlo. ¿Cómo?
Romanos, en el cementerio.
Toman las piedras de nuestros ancestros, para construir su Circo.
Ya no.
- Son zelotes. - Peleamos por su libertad.
Desde mi perspectiva, hacen que hieran a los jóvenes.
Necesitamos a un doctor.
No, un doctor informará a los centuriones.
Ve a buscar una vela. Corre.
Necesito tu cuchillo.
¿Cuál es tu nombre?
- Dismas. - Dismas.
Espero que estés orgulloso de ti mismo.
Sabes lo que queremos. La independencia del César.
Y la desocupación de Tierra Santa.
- ¿Matando romanos? - Ajustamos cuentas.
No aquí, no en Jerusalén.
Dismas, será un poco de dolor y habrá terminado.
Déjame ver.
¿Tú eres parte de esto?
El hombre al que amas, es un romano.
No matamos a todos los romanos.
Bueno, eso no es muy reconfortante para los muertos.
Si tu padre estuviera vivo, nos habría apoyado.
No te conozco, así que cierra la boca.
Este es tu hogar.
Esta es tu tierra también.
Convierten a nuestros hermanos en esclavos,
¿y eso no te conmueve?
Matar, no nos libera de nada.
- ¿Y estar pasivos que ha hecho? - Mantiene la paz.
- ¡Confundes paz con libertad! - Jacob.
Los sumos sacerdotes, los de la clase privilegiada...
obtienen el favor del César, a cambio de obediencia.
El resto de nosotros obtiene sobras.
No consiento la violencia.
Nadie te está pidiendo tu permiso.
Mantén a mi familia y a mi casa limpias de esto.
Ahora, vete.
- ¿El chico? - Está a salvo aquí.
Más a salvo que con ustedes.
¡Dije que te vayas!
Mi madre sigue esperando un nieto.
Ella me lo pide cada día, le dije que pronto.
Pero sé que "pronto", no es lo bastante pronto para ella.
Es tan maravilloso.
- ¿Judah Ben-Hur? - ¿Si?
- Síganos. - ¿A dónde lo llevan?
Oye, no te preocupes, no hemos hecho nada malo.
Está bien, entra.
Traje al Judío.
No he cambiado tanto, ¿no?
Te pareces a una de esas estatuas que...
siempre insististe en poner en todas partes.
Tú pareces la arcilla de la que están hechas.
Las estatuas están hechas de mármol, no de arcilla.
No las que hacen de ti.
¡Dios!
Mira esto.
Vamos, cuéntame. Cuéntamelo todo.
¡Muévanse hacia adelante!
No estoy seguro de que quieras escucharlo todo.
Y tenías razón sobre la vida de soldado.
Noches sin dormir en el lodo, frío y húmedo.
¡Sólo avancen! ¡Si nos quedamos aquí, moriremos!
Ve tú.
Una noche en Persia, lo conocí.
- ¡Tu nombre! - ¡Messala Severus!
¡Bien hecho, Messala Severus! Estos son tus hombres ahora.
- ¡Empieza a liderar! - ¡Señor!
Su nombre era Poncio Pilatos.
Me dio una oportunidad.
Me recordó por lo que estamos peleando.
Cosas en las que tú y yo creemos, Judah.
Un mundo civilizado, progreso, prosperidad, estabilidad.
Peleé en países y a través de continentes con los que una vez soñé.
Abajo.
Guie a mis hombres de batalla en batalla.
Al corazón de la gloria.
Y aplastamos la libertad de civilizaciones inocentes,
simplemente porque eran distintas.
Vi mucho derramamiento de sangre.
¡Dios!
Más de lo que puedo describir.
Mi verdadera pelea se volvió contra mi Comandante, Marcus.
¿Por qué no atacaste la ciudad?
Un ataque no era necesario. Mis órdenes eran pacificar la ciudad.
- No dejando a ningún hombre vivo. - ¿Quién sembrará los campos?
A las cosechas y sembradíos.
Necesitamos parar cada revuelta en cada rincón del Imperio.
Si quieres ofrecerle otro páramo sin vida al Emperador...
Messala Severus. Hemos escuchado las historias sobre tu abuelo.
Lo que hizo para traicionar a Julio César.
Sé que lloró cuando fue crucificado.
A pesar de eso, estoy agradecido de...
que Pilatos esté de mi lado, hermano.
Más agradecido de verte a ti.
Yo también.
Pensar que eras un simple joven, cuando te fuiste.
Nuestra madre te extrañó todos los días.
Siento haberte dejado solo con ella.
Tirza, ¿cómo está?
Tirza, está bien también.
- ¿Judah, crees poder decirle...? - No, puedes decírselo tú.
Todavía no está casada.
Dios mío, ¿aún lo tienes?
¿Por qué no escribiste?
¿Qué iba a decir?
No lo sé, que estás vivo. Qué estás bien.
Cualquier cosa habría sido suficiente.
Judah, tenía que ser capaz de volver en mis propios términos.
Tu familia me lo dio todo.
Quería ser capaz de devolver el favor. Ahora puedo.
Judah, escucha.
- Necesito de tu ayuda. - ¡Messala!
Te necesitan afuera. Ha habido otro ataque.
¿Qué se dice de Poncio Pilatos?
Para ser honesto, nada bueno.
En unos días, quiere cabalgar a Jerusalén,
a la cabeza de una legión.
- ¿Por qué? - Los zelotes.
Trató de lidiar con ellos pacíficamente y la paz no funcionó.
- Así que ahora traes una legión. - Esa no fue mi decisión.
Lo único que quieren de Roma, es su tierra de vuelta.
Nunca fue su tierra, te pertenecía a ti. A los ricos.
No crees de verdad en el retorno de la Era de Salomón.
Cuando los zelotes terminen con nosotros, se volverán contra ti.
No me importa la política, sólo me importa mantener la paz.
Entonces, estamos de acuerdo.
Mira, los zelotes son el enemigo común.
Escucha, tú eres un Príncipe. Tienes el oído de tu gente.
Poncio Pilatos tiene que cabalgar hacia...
Jerusalén sin problemas. Es lo único que pido.
Pero llevo mucho tiempo fuera,
si volví ahora, créeme, es porque es importante.
Quería darte esto.
He hecho mucho trabajo con esta.
Y no me da nada más qué alegría, saber...
que esté en tus manos y que nunca se usará.
Hablaré con mi gente.
- Averiguaré lo que pueda. - Gracias.
Pero debes venir a cenar.
Lo haré.
Pero nada especial, sólo una comida simple.
Lo prometo, una comida simple.
¿Qué es esto?
Ha habido un ataque en el cementerio. Los zelotes.
Messala.
¿Qué pasó, Lucius?
Los zelotes.
Llegaron al campamento cuando anocheció.
No teníamos forma de...
La gratitud del pueblo hacia su opresión sangrienta.
¿Qué estaban haciendo tus hombres aquí?
Las órdenes eran reunir piedras para construir el Circo.
¿Entiendes que esto es tierra santa?
Estas son tumbas Judías.
Voy a informar a Pilatos.
Si reinan como ocupan, terminará como un desastre, lo prometo.
Eres tan traicionero, como inútil.
Ese es el arco de mi hermano.
Deberías de estar descansando.
Estoy bien.
Tengo que cambiar las vendas.
Siéntate.
Si quieres volver a tu casa otra vez,
tienes que tener más cuidado.
La gente con la que andas, son un problema.
Ves, te exhortan para que pelees con los romanos,
pero la realidad es muy diferente.
¿Y tú cómo lo sabes?
Lo supe cuando te encontré casi muerto.
¿Y por qué? Para decir que estás a mano con los romanos.
No estamos tratando de balancear nada.
Queremos la libertad con la que nacimos.
Y si los romanos no nos la dan, tendremos que tomarla por la fuerza.
¿Cuántos romanos si quiera conoces?
¿Alguna vez has tenido una conversación con uno sólo en tu vida?
No hables de tu odio por todos ellos,
sin haber conocido a uno.
Eres bienvenido a quedarte aquí, cuanto necesites,
cuando sanes, deberías de volver con tu familia.
Debería.
Pero mi padre era fuerte, así que los romanos lo mataron.
Mi madre era fértil, así que le hicieron otras cosas.
Todo el mundo actúe con normalidad.
Está llegando.
¡Por el amor de Dios! Más normales.
Bienvenido a casa.
Este es el Capitán Druses, mi segundo al mando.
- Saludos. - A usted, Príncipe.
Le debo mi vida a este hombre.
Entonces, tenemos algo en común al menos.
Tengo un pequeño regalo de mis viajes.
La seda más fina, de todo Egipto.
Me recordó a ti.
Tu regreso es bastante regalo para mí.
Entonces...
nunca te casaste.
¿No les enseñan sutileza en el Ejército del César?
Debiste de haber tenido a cientos de hombres peleando por ti.
Unos cuantos.
Pero me arruinaste para los otros.
- No digas eso. - Es verdad.
Deberías de ser feliz, lo mereces.
Lo sé, parezco un monstruo.
Para nada.
Ya viste esta cicatriz, claro, me la hice en Germania.
¿Germania?
La otra no puedo mostrártela.
Me atravesaron con una espada, creí que fatalmente y...
mientras yacía en el suelo yo...
deseé poder verte otra vez.
Hablar contigo una vez más.
Messala.
Déjame mostrarte algo.
Tal vez mate a tu hermano algún día.
Tal vez yo lo mate primero.
Sabes, tu madre solía interrumpirnos. Ahora eres tú.
- Tenemos que ponernos al día. - Es verdad.
Es impresionante.
Ahora, dime honestamente. No me mientas.
¿Cuántos hombres se necesitan para vestirte por la mañana?
Es una pregunta honesta.
Sí. Vamos.
¿No es idéntico a Zeus?
Es el doble de rápido.
Sé que tú lo apreciarías.
Por supuesto, es un poco pequeño para ti.
- De verdad es un hermoso caballo. - Sí, lo es.
Entonces hablaste con tu gente.
Sí, hable con algunos de los rabinos locales e influyentes...
y la mayoría de ellos quiere la paz.
Entonces, ¿quién está contra nosotros?
Algunos radicales locales. Nadie de importancia.
Sí, ¿pero quién?
Messala, ellos no importan.
Si no importan, entonces dime quienes son.
¿Cuáles son sus nombres?
No voy a decir nombres.
Entonces vas a quedarte ahí sabiendo quienes son los culpables.
Para ser honesto, nadie es culpable de nada, excepto...
de estar harto de la opresión romana.
¿Estás consciente de quien está cabalgando hacia esta ciudad?
¿No dejé eso claro?
Muerte o paz.
He tratado todas las demás formas.
Pero me escupen el nombre de mi abuelo en la cara y me ridiculizan.
Dios mío, después de todos estos años...
aún suenas como ese huérfano romano...
que se apareció en mi puerta.
Judah, ¡prometiste ayudarme!
No, dije que hablaría con la gente y lo he hecho.
No necesito que hables con ellos.
Necesito que los persuadas.
Y si no puedes hacer eso, entonces necesito...
que me digas quienes son nuestros enemigos...
porque nos quedamos sin tiempo.
Judah, por favor.
Por favor, necesito que me ayudes.
Messala, no me intimidarás en esta decisión.
¡Judah! ¡Messala! La cena.
Vamos, busquemos algo de comer.
¿Así es como Jerusalén nos da la bienvenida?
El Tribuno Messala prometió que no habría problemas.
He hablado con prominentes ciudadanos.
Su seguridad es la mayor prioridad.
¿Qué es eso?
- Quédate aquí. - ¿Por qué?
Por favor.
Tirza, espérame.
¡No!
Señor.
Escudos.
¡Judah!
¡Madre, lleva a Tirza abajo!
¡Encuentra a los que hicieron esto y mátalos!
¡Tú eres el responsable!
Vayan adentro, ¡adentro!
¡Muévanse!
¡Abran esta puerta!
Derriben la puerta.
¡Abran la puerta!
¡Abran esta puerta!
¡Dismas!
¡¿Qué has hecho?!
¿Te das cuenta de lo que acabas de hacer?
¡Vete, vete, vete!
Somos amigos de Roma.
- ¡Simonides! - ¡Padre!
¡Al suelo, todos ustedes!
- ¡No tienen derecho a estar aquí! - Madre.
Sólo déjenme hablar con Messala Severus.
¡Él me conoce!
Él sabe que no haríamos nunca esto.
- Vengan conmigo. - Por favor, déjenlas.
- Tirza. - Madre.
¿Qué hacen, déjenla en paz?
¡Por favor, por favor, no!
¡Por favor!
¡Silencio!
Muy bien, todos Uds.
¡Todos colaboraron!
Tirza.
¿Quién disparó la flecha?
¡¿Quién disparó la flecha?!
¿Quién disparó?
Espere, por favor. ¡Espere!
¡Confiesa tu crimen!
- No hemos hecho nada. - Confiesa tu crimen.
¡O todos serán acusados!
¿Acusados de qué?
¡Messala! ¡Messala, ayúdanos!
Messala, ¡por favor, ayúdanos!
- ¡Messala! - La flecha.
¿Quién disparó la flecha?
¿Quién disparó la flecha?
Madre, no.
- Ahí está tu amigo. - Messala.
Messala, por favor ayúdanos.
Entonces, no albergas a zelotes.
Messala. Messala.
Nadie aquí ha hecho nada. Te lo ruego, por favor.
Defiende esta casa.
Tú das la orden.
Fui yo.
Fui yo, lo hice. Confieso.
Judah, ¿qué estás haciendo?
Por favor tómenme a mí, dejen a mi familia.
No han hecho nada malo.
Confieso, ¡por favor!
Ha confesado. Deja a las mujeres, Marcus.
No hay razón para detenerlas.
Prometiste una entrada sin incidentes.
- ¿Mentiste o colaboraste? - ¿Me estás llamando traidor?
Messala, ¿cuál es la orden?
Messala, por favor, no lo hagas.
Llévenselos a todos.
¡Llévenselos a todos!
Está bien, vamos.
¡No!
Levántate, ¡de pie, bestia!
- ¡No! - Vamos.
¡Por favor, Messala!
¡No!
Continúen.
Esto es una locura, no hemos hecho nada malo.
Las mujeres a la cruz.
¡Los hombres a las galeras!
Por favor, ¡no, no!
¡Estoy tomando la culpa! ¡Estoy tomando la culpa!
- ¡Estoy tomando la culpa! - Detente.
¡Atrás, atrás!
Atrás, ¡lo mataré!
Lo mataré. ¡Juro que lo mataré!
No las salvará.
¿Adónde las llevas? ¿Adónde?
Se fueron. Se dispondrá de ellas.
Apártense.
Las matarán. Messala, por favor te lo ruego.
Yo te lo rogué. Te pedí de hermano a hermano que me ayudarás.
Y tú escogiste a los traidores sobre mí.
Y te traicionaron.
Los romanos reclaman sangre. Tengo que darles algo.
Mírame, por favor hermano. Yo nunca haría esto.
Yo nunca...
Las mataste a las dos.
Lo que sea que pase ahora es tu culpa.
¡Para atrás!
¡Judah!
¡Judah!
Esther.
¿Adónde vas?
¡Alto!
Por favor, por favor, muestren misericordia.
¡De pie!
¡Dije de pie!
Por favor, necesita agua. ¡Por favor!
Nada de agua para él.
Bebe.
Gracias.
Tú habrías hecho lo mismo.
Levántate, Judah.
¿Adónde los llevan?
Al puerto de Tiro.
¿A las galeras?
¡No pueden!
Judah.
PUERTO DE TIRO
Vamos.
Número 61. Siéntate.
¡Siéntate!
Pon las manos.
Por favor, esto es un gran error.
- Mi familia... - No los verás de nuevo.
No en esta vida.
¡Tambor! Y...
¡remen!
¡Llévenos a babor!
Despierta. Rápido...
¡Llévennos por esa agua!
5 AÑOS DESPUÉS
¡Quiero que se entreguen al tambor!
¿Por qué vamos tan lento?
No perderemos esta batalla antes de empezar.
¡Bajen la escalera!
¡A toda velocidad!
Que suban remos.
¡Suban remos!
¿Por qué vamos tan lento?
Hay que despertarlos.
Quiero que lo cambien.
- Por favor, por favor. - ¡Levántate!
- Por favor. - ¡Dije fuera!
¡Por favor!
¡Ya terminaste!
- ¡Fuera! - Puedo remar.
- Soy un hombre fuerte. - ¡Dame eso!
Suficiente.
- No, no. - ¡Sáquenlo!
Que no te importe. Sólo sobrevive.
Olvídense de él.
Porque ya no existen ustedes.
Este barco, es su cuerpo.
Ese tambor es el latido de sus corazones.
Y su Dios, es la gloria de Roma.
Si este barco se hunde, ustedes también.
Cadenas.
¡Prepárense a confrontar! ¡Alístense!
¡Cadenas!
Deberíamos de hacer algo. Deberíamos de hacer algo.
Deberíamos.
Cuando pasen, baja la cabeza.
Cuando te golpeen, aguántalo.
No puedes vencerlos.
Lo único que puedes hacer es sobrevivirlos.
Embestiremos, con mucha fuerza.
Reversa, con todo lo que tengan.
Listos.
Húndanlos, ningún griego pondrá pie en mi barco.
¿Me entienden?
¡Tambor!
¡Todos juntos!
Y... ¡Ahora!
¿Eso es lo mejor?
Barcos a estribor.
Que este sea un glorioso día para Roma.
MAR IÓNICO
Velocidad de batalla.
Necesito velocidad.
Roma, necesita velocidad.
¡Remos adentro!
Prepárense para el impacto.
Tambor. ¿Dónde está el tambor?
¡Reversa!
Y... Remen.
¡Remen, malditos!
¡Reversa!
Reversa...
Reversa, a mi cuenta.
- ¡Ayúdenme! - ¡Muere!
Manos en el remo.
¡Y... Remen!
Sigan remando, si quieren vivir.
¡Reversa! ¡Sigan remando!
¡Para atrás, siguiendo el tambor!
Sigan remando, si quieren vivir.
Sigan remando.
Reversa.
¡Reversa!
Tenemos que seguir moviéndonos.
¡Tenemos que seguir moviéndonos!
¡Todos, escúchenme! ¡Tenemos que seguir moviéndonos!
Si nos quedamos quietos, todos moriremos.
¡Manos en los remos! ¡Manos en los remos!
A mi cuenta.
Y... ¡Remen!
Y... ¡Remen!
Y... ¡Remen!
Y... ¡Remen!
Y... ¡Remen!
Y... ¡Remen!
Retirada.
¡Messala!
Messala, noticias han llegado del Mar lónico.
Lo flota fue destruida en la batalla.
Rebeldes griegos emboscaron a nuestros barcos.
¿Algún sobreviviente?
Toda la flota está perdida.
Todos muertos hasta el último hombre.
César demanda que respondamos.
¿Por cuánto tiempo fuiste un esclavo de las galeras?
Uno nunca sabe.
Territorio peligroso, piratas y saqueadores.
¿Quién eres tú?
El que no está en cadenas.
Llegaste a la costa, con grilletes.
Estás en mal estado. Fuiste un esclavo de las galeras.
¿Por cuánto tiempo?
5 años.
¿De qué fuiste acusado?
No cometí ningún crimen.
Y yo no hablé de culpa. ¿Pregunté de que fuiste acusado?
- Sedición. - Ese es un cargo serio.
Tendré que entregarte a los romanos.
- No, no. - Eres un prisionero fugado.
Si hago otra cosa, pondré mi campamento en peligro.
Me matarán.
Estoy seguro de que lo harán.
Lo dejaremos afuera de la guarnición, antes de irnos a Jerusalén.
Jerusalén, de ahí soy.
Tengo familia allí.
Tus asuntos privados no me importan.
¿Corres carrozas?
Los jóvenes corren carrozas.
Los viejos apuestan por los jóvenes que corren carrozas.
¿Cómo las corres con sólo tres caballos?
Aliyah está enferma, pero ese es mi problema.
No. Se está muriendo. Puedo ayudarla.
Sé de caballos.
Lo he visto antes.
Se llama muermo. Puede tratarse con carbón.
Puedo ayudarla.
Lo que pido a cambio es que me lleves contigo.
Déjame encontrar a mi familia.
O al menos déjame averiguar lo que les pasó.
¿Cuál es tu nombre?
Judah.
Judah Ben-Hur.
El trato es este, Judah Ben-Hur.
Me debes tu vida.
Y espero que esa deuda sea pagada.
¡Libérenlo!
¡Maten al leproso!
¡Maten al leproso!
No, ¡por favor, no!
Por favor.
¡Este hombre es su prójimo!
- ¡Esperen! ¡Esperen! - El Corán nos dice que...
¡amen a su prójimo, como se aman a sí mismos!
¡Paren, paren, paren, paren!
El odio, la ira, el miedo.
Esas son mentiras que usan para volverlos unos contra otros.
Cuando apartan el odio que están forzados a cargar...
es cuando saben, que el amor es nuestra verdadera naturaleza.
¿Ves lo que está pasando aquí?
Oye mis palabras, Messala. Este es el veneno.
Ese hombre le ofrece a la gente algo más...
y los calma con compasión.
Este Jesús de Nazaret...
es más peligroso que todos los zelotes combinados.
Arriba, vamos.
Vamos, arriba. Vamos.
Arriba.
Arriba, vamos.
¡Vamos!
- Ilderim. - ¡Buena chica!
¡Buena chica!
Aquí vamos.
Buena chica. Si.
Se ve bien.
No. Aún no.
Acaba de tomar el carbón.
Muy bien.
Sí.
Tenía uno igual a ella.
¿Ah, sí?
Sí.
Parece que si sabes sobre caballos.
Gracias, Judah Ben-Hur.
Ese amarre está mal. Debería ser aquí.
- Kadeem. - Ocúpate de tus asuntos.
Escúchame, si empiezan a galopar...
Judah.
Se va a volcar.
¡Los caballos, busca los caballos!
¡Detengan a esos caballos!
¡Ilderim, Ilderim sal del camino!
¡Detenlos, detenlos!
Aliyah.
¡Judah, no!
¡No, Judah!
¡Sujétate!
¡Oh, Aliyah!
Aquí, toma las riendas.
¿Está herida?
Está bien.
Ezequiel está bien.
Tranquila, tranquila.
¿Cómo supiste?
Le dije que la correa debía estar por dentro.
No ha corrido en un tiempo. No podía mantener el paso.
A menos que tuvieras amarras por dentro de los otros.
¿Cómo está él?
No muy bien.
¿Cómo es que no fuiste directamente pasado por la espada?
Nací con privilegios.
Un Judío rico sentenciado a una muerte lenta.
Imagino que muchos romanos lo encontraron muy entretenido.
¿Ha habido alguna vez una raza más obsesionada con lo obsceno?
La gente se muere de hambre, las masas son masacradas...
y el César pide menos pan y más Circos.
No es que pueda quejarme.
Su naturaleza excesiva engorda mis bolsillos.
¿Es por eso que vas a Jerusalén?
Habrá oportunidades para correr.
El Prefecto se celebra a sí mismo con un enorme Circo.
Y a su campeón, Messala.
¿Messala Severus?
- Espero que esto te mantenga cálida. - Gracias.
- Mi amor a tu familia. - ¡Gracias, gracias!
¡Esther!
Bueno verte, Simón. ¡Dios te bendiga!
Esther, ¿qué pasa?
¡Esposo mío!
Te extrañé. Te extrañé tanto.
Judah.
Judah, Judah.
No debí correr.
Te habrían matado también.
Habría muerto con mi familia.
Es mejor que estar sola con mi culpa.
He llenado mi vida de otra manera.
¿Sirviendo a otros?
Encontré gente que me importa. Gente a la que le importo.
Cuando puedo, difundo la palabra.
El mensaje de Jesús.
Ese carpintero, que te mostró amabilidad cuando nadie más lo hizo.
Lo he visto hacer actos de gracia tan pequeños,
pero, mucho más que lo que hacen otros...
Cada día por 5 años me he hecho la misma pregunta.
¿Qué te pasó?
¿Qué le pasó a mi madre y a mi hermana?
¿Fueron crucificadas?
¿Dónde fueron enterradas?
No lo sé.
Alguien debe saberlo.
Messala.
Se ha convertido en el orgullo de la Judea Romana.
Es el Comandante de la guarnición.
Corre sus carrozas en nombre del César.
No puedes acercártele.
No te le acercarás.
¡Levántate!
- No puedes quedarte en Jerusalén. - No, estoy a salvo.
Me estoy quedando en un campamento fuera de la puerta de los guardias.
Encontraré una forma para nosotros, si aún lo quieres.
Espera noticias mías.
Judah.
Entonces, charlatanes, adoctrinadores religiosos, hombres santos.
Trabajaremos con la gente local. Haremos arrestos.
Quién no reciba el mensaje,
encontraremos una respuesta para ellos.
- ¿Qué es esto? - Un regalo,
traído por un mensajero con una invitación.
- ¿Invitación a dónde? - Dijo que usted sabría.
No tengo miedo de los zelotes.
Pelean, destruyen.
No he cambiado tanto, ¿no, hermano?
¿Qué quieres?
¿Dónde están mi madre y mi hermana?
Están muertas.
Fue una muerte rápida.
¿Dónde están enterradas?
Tú forzaste mi mano, Judah.
Escogiste a los zelotes sobre mí.
Escucha, Judah. Tu orgullo...
¡Cobarde!
¡No lo dejen escapar!
Ayuden a Messala. El resto de Uds. busquen.
- Vayan a buscar. - Vayan al camino.
Vengan conmigo.
Esther.
Calma.
El destino te trajo de vuelta a mí.
El mismo destino que te mantuvo vivo.
Eso no fue el destino.
El destino no es lo bastante fuerte.
Eso fue el odio. Me volví el odio.
Eso es lo que me mantuvo vivo.
Deja ir a Messala.
¿No lo ves? Nos han dado una segunda oportunidad.
Si la gastas en odio, seguirás siendo un esclavo.
¿Qué más tengo?
A mí. Me tienes a mí.
Messala estaba en el suelo cuando entramos.
Había al menos un hombre. Escapó por este balcón.
¿Fueron los zelotes?
No lo sé, Prefecto.
Conozco la casa de Hur.
¿Estabas de uniforme?
Un ataque a ti, es un ataque a Roma.
Debe darse un ejemplo.
¿Cuál es el valor de un Judío contra un romano?
10-1.
20, diría yo.
20 Judíos pobres de la calle.
Ejecútalos en nombre del Emperador.
Y haz saber a la gente, Messala.
Que los días de perdón quedaron ya atrás.
¡Muévete! ¡Quédate ahí!
11, 12, 13, 14, 15, 16, 17, 18, 19.
¡Tengo a dos!
¡Tenemos 19! ¡Toma una y deja a la otra!
¡Judah!
¿Ya fuiste a la colina? ¿Has visto a los 20 que han crucificado?
¿Qué 20?
Se habla de que un romano fue atacado en la casa de Hur.
Tú hiciste eso.
- Si mataron gente, fue Roma. - Trataste de matar a Messala.
Te dije que te alejarás de él, Judah. Te lo advertí.
No dejaré que salga impune de lo que nos hizo.
No puedo.
Observé como mataban a mi padre.
Sé cómo es querer desquitar tus sentimientos con otros.
Se merece justicia, por lo que les pasó.
Ya no hay nada aquí para ti. Nada.
Conoce el mundo en el que vives, Judah.
El mundo en que vives, es de los romanos.
Sus leyes, su poder.
No puedes combatirlos en las calles.
Pero hay otra forma. El Circo.
En el Circo...
no hay ley.
No hay bien, ni mal.
Lo que pasa allí es deporte, no venganza.
Haz lo que te plazca.
Si les das un espectáculo, la gente te animará.
Qué tan patético debe ser, cuando estás tan motivado por la codicia.
Tu alimentas a mis bellezas. No creas que me conoces a mí.
5 años en el sótano de un barco de esclavos.
Yo sé lo que los motiva.
5 años de dolor, después de 20 de privilegios.
Y ahora crees que sabes algo del sufrimiento.
Tu situación no es única, Judah. Tampoco lo eres tú.
Mi hijo habló de la liberación.
Fue etiquetado de rebelde, arrastrado por las calles,
y su garganta cortada como un lechón.
Yo pasé por mi fase de todos los romanos deben morir, como tú.
Todos los romanos no morirán.
No pueden morir.
No puedes matarlos lo bastante rápido.
Si Messala es el orgullo de Roma, quítales su orgullo.
Véncelo en su Circo.
Dales una vergüenza que la gente entenderá.
Fui acusado. Se supone que esté muerto.
No me dejarán correr.
Son romanos, Judah.
Por el precio adecuado, te dejarán hacer cualquier cosa.
Lo entiendo.
Traigo saludos y felicitaciones en la apertura de sus juegos, Prefecto.
Esta es una reunión privada, anciano. Continúe.
No estoy aquí para causar problemas.
Al igual que ustedes, estoy aquí por amor a los deportes.
Entonces, ¿adónde tengo que ir, para hacer una apuesta?
¿Cuál es la cantidad?
Mi carroza.
La entrada ya se cerró.
3.000 piezas de oro.
¿Es suficiente para hacerlo reconsiderar?
Si no es suficiente...
¿Qué tal esto? Daré probabilidades de 3 a 1 en todas las apuestas.
Mi libro está abierto.
Eso es muy generoso contra los más fuertes.
No apuesto contra todos.
Estoy apostando que mi conductor, saldrá victorioso sobre Messala.
Una apuesta como esa, no es la costumbre.
- Y no es apropiada. - ¿No es apropiada para quién?
¿Todos esos ciudadanos suspenderán...?
¿el juego, cuando le ganes a mi hombre?
Le ganarás, ¿no?
Sólo ustedes dos.
Lo siento, olvidé mencionar esto.
Pero, aplastaste a un pueblo entero,
creo que aplastar a un hombre no sería difícil.
Está en un terreno peligroso.
Mi dinero, contra tu orgullo.
Parece justo.
¿3 a 1 no es suficiente? ¿Qué tal 6 a 1?
Con el acuerdo, de que si mi conductor cruza la línea primero,
todos y cada uno de los planes contra él, están cancelados.
Todos y cada uno.
Bien.
Dejaré esto con ustedes, hasta que la carrera esté preparada.
Africano, ¿cuál es el nombre del conductor?
Ya sabes su nombre.
¡Judah, acorta esas riendas!
¡Vamos, vamos, vamos!
Vamos...
¡Un pie adelante!
Muy bien, eso es.
Está bien, está bien.
Bien. Estás mejorando.
No pude ver nada.
En el Circo, ten cuidado con los trucos.
Dos conductores se paran, te meten entre ellos...
y te aplastan bajo sus ruedas.
- Se llama "La Puerta". - Sólo tengo que llegar hasta Messala.
¿Crees que sólo van a entregártelo?
No, el Circo es un deporte de sangre, pero es un deporte.
Hay estrategias y tienes que conocerlas.
¿Bien?
¡Esther!
- Esther, tengo que pedirte algo. - No hay nada de qué hablar.
Voy a correr contra Messala en el Circo.
Es la única forma de terminar esto.
Por favor, tú siempre te preocupaste mucho por mi familia.
Si alguna vez encuentras las tumbas, entiérranos juntos.
Ponnos a todos a descansar.
Judah, no puedes perder la esperanza.
Debes creer que hay una forma mejor.
No la hay.
Messala conduce como un demonio.
¡Vamos!
Hará todo lo necesario para ganar.
Cuando entrés a una curva, es como quedar sobre una rueda,
así que debes de aprender a inclinarte.
Es todo sobre el equilibrio, Judah.
Es una maniobra peligrosa, por supuesto.
Pero con valor y práctica, puede ser dominada.
Esta, es la Espina.
Aquí estaré yo.
Y trataré de guiarte y cuando comience la carrera...
no trates de tomar el primer lugar.
Échate hacia atrás. Deja que los otros...
conductores peleen por la posición.
Y la mejor estrategia...
Pero si estoy atrás, ¿cómo llego hasta él?
La carrera lo traerá hacia ti.
Con cada vuelta exitosa, habrán menos y menos carrozas.
Por lo cual es importante que te quedes atrás.
Y recuerda, Judah.
Primero en terminar, último en morir.
Messala.
Ella te desea.
Cálmense.
¡Messala! ¡Messala! ¡Messala! ¡Messala!
No puedes correr con él.
Nada lo detendrá.
Debes recordar que Judah es tu hermano.
Los Hur son tu familia.
Mi pasado está perdido para mí.
Cada uno de nosotros tiene la elección.
Tú y Judah, pueden hacer las cosas bien.
¿Cómo?
Descalifícalo. Descalifícate a ti mismo.
¿Y quedar como un cobarde? Moriría primero.
Si. Uno de ustedes morirá.
No habrá victoria en esto.
Entonces, ¿has venido a pedir mi humillación pública?
No, Messala.
He venido a decirte del infierno que desencadenaste.
Dios castiga, al igual que perdona.
Tenemos a Dioses diferentes.
Marcus, está cobrándome demasiado.
Judah.
Levántate.
¿Lo reconoces?
No.
Entonces, es un ladrón. Llévenselo y...
denle el trato de los ladrones.
No. Judah Ben-Hur.
¿No me recuerdas?
Yo te recuerdo a ti.
Nunca olvidas al hombre que te pone un cuchillo en la garganta.
¡Lo mataré, lo juro!
Druses, ¿qué te ha pasado?
Sé dónde está tu familia.
- Mi familia está muerta. - No, no lo está.
Está mintiendo. Roma no mantiene prisioneros. Sólo los ejecuta.
Pilatos ordenó que tu familia fuera crucificada, pero yo las intercepté.
Las envié a las cavernas de K'matzerá.
Por favor, págame y puedo llevarte con tu familia.
Tengo que ir con él.
Debes permitirme esto. Te lo ruego.
Si existe la oportunidad de que estén vivas...
Lo están.
Ayúdenlo a levantarse.
Preparen un caballo para él.
- Volveré, lo juro. - Toma esto.
¿Para qué?
Es un romano. Es la única razón que necesitas.
- ¿Por qué las salvaste? - Lo hice por Messala.
Él ama a tu hermana.
Si él no la salvaba por sí mismo,
entonces yo lo salvaría de su propio error.
¡Para atrás!
Abran.
Madre.
¡Dios mío, estás viva!
Madre soy yo, soy Judah.
Soy Judah.
- ¿Judah? - Soy Judah.
Soy tu hijo.
Extraño a mi niño.
Madre, estoy aquí.
No, está afuera jugando en el sol.
No madre, soy Judah. Yo soy Judah.
No puedes ayudarnos.
Tirza, ¿qué ha pasado?
- Si nos quieres, olvídate de nosotras. - ¿Qué ha pasado?
- ¡Tú no eres mi hijo! - Madre, ¿qué pasa?
Somos impuras, Judah. ¡Somos unas leprosas!
Somos leprosas, ¡vete, vete!
- ¡Vete! - ¡Sáquenlo!
Se están muriendo, déjame matarlas.
Son leprosas.
Judah, por favor.
Hice lo que pude. Es mejor así.
Volveré por ellas.
Son leprosas. Serán apedreadas en las calles.
¡Volveré por ustedes!
Judah, lo intenté. ¡Las salvé, las salvé!
¿Las salvaste? Las condenaste a una vida peor que la muerte.
¡Una vida peor que la muerte!
Él pagará por lo que nos ha hecho.
¡Gente de Jerusalén!
Amigos de Roma.
Celebramos el poder de los hombres.
Idiota, ¡tráelo, ahora!
¡Ve!
Conductores de Persia, Grecia...
Galia, Siria...
Etiopia...
Egipto...
¡Judea!
¡Y la invicta, Roma!
Si no soy victorioso, prefiero morir.
Puedes con esto. Es sólo una vez.
¡Buena chica!
Alabamos al César y damos las gracias por su virtud.
Y su misericordia.
¿Listo?
No luzcas tan preocupado.
Un anciano sabio me dijo una vez: "Primero en terminar, último en morir".
Buen consejo.
Los verán correr por la gloria.
Los verán pelear por honor.
Los verán morir por ustedes.
Debiste alejarte.
Debiste matarme.
Lo haré.
¡Judah, atrás! ¡Atrás!
¿Qué está pasando?
¡Disfruta esta vuelta!
¡Te mataré en la próxima!
Mi casco.
¡Date prisa!
¡Vamos!
La Puerta, Judah, ¡La Puerta!
Buen movimiento Judah, buen movimiento.
¡Otro truco para ti!
¡Camilla, camilla!
¡Apúrense! ¡Vamos!
¡Quítalo del paso!
¡Apúrense, apúrense!
¡Vamos! ¡Vamos ya!
¡Hacia atrás!
¡Rápido! ¡Mételo!
¡Muévanse! ¡Fuera del camino!
¡Para atrás!
¡Para atrás! ¡Fuera del camino!
¡De prisa!
¡Te mataré!
¿No eres romano? ¡Vamos, Messala!
¡Caballos!
¡Vamos!
¡Ve, ve!
¡Judah! ¡Judah! ¡Judah!
¡Judah! ¡Judah!
¡Judah! ¡Judah! ¡Judah!
¡Judah! ¡Judah! ¡Judah!
- No hay vergüenza en ser el segundo. - Ahora estamos conduciendo.
¡Judah! ¡Judah! ¡Judah! ¡Judah!
¡Vamos! ¡Vamos!
¡Vamos!
¡Judah! ¡Judah! ¡Judah! ¡Judah!
¿No nos estamos divirtiendo, hermano?
¡Messala!
¡Judah! ¡Judah! ¡Judah! ¡Judah!
¡Y el tambor!
¡Sí!
¡Ve!
¡Judah! ¡Judah! ¡Judah! ¡Judah!
¡Acorta las amarras, Judah!
¡Judah! ¡Judah! ¡Judah!
¡Sí!
Vamos, Judah.
Mátalo, ¡Messala, mátalo!
¡Judah!
¡Judah, Judah, Judah!
¡Esperen, esperen!
¡Judah! ¡Judah! ¡Judah! ¡Judah!
Felicitaciones, africano.
Toma tus ganancias.
Mis condolencias por su pérdida.
¿Pérdida? Míralos.
Quieren sangre.
Todos son romanos ahora.
¡Judah! ¡Judah! ¡Judah! ¡Judah!
¿Judah? ¿Qué pasa?
Ganaste, deberías de estar celebrando.
¿Sabes lo que hay hacia adelante para nosotros?
¿Las riquezas que podríamos hacer en Roma?
Vagar por el desierto, sin nada, por nada.
¿Qué clase de vida es esa?
Algo distinto a la soledad.
Es la única vida que yo conozco.
Encuentra algo para ti.
¿Pedro?
¡Jesús!
Jesús de Nazaret, en nombre del César, estás bajo arresto.
Tirza, Tirza, no hay problema.
Para ninguno de Uds.
Aquellos que viven por la espada, morirán por la espada.
¡Jesús! ¡Jesús!
¡Por favor, ayúdennos!
¡Por favor, se los ruego!
¡No hizo nada malo!
¡Por favor, ayúdennos!
¡Eres débil!
¡Esther! ¡Esther! ¡Esther!
¡Esther! ¡Esther!
Esther.
¡Muévete!
¡Nada de agua para él!
¡Nada de agua para él!
Bebe, por favor, bebe.
¡Nada de agua para él!
No, Judah.
Mi vida, la doy por mi propio libre albedrio.
¡Deténganse, por favor!
¿Por qué no se ayuda él mismo?
¡Hagan por favor algo!
¿Qué no eres el hijo de Dios?
¡Tienes lo que te mereces!
¡Merecemos morir por nuestros crímenes!
¡Pero este hombre no hizo nada malo!
Jesús, recuérdame cuando estés en tu Reino.
Hoy, estarás conmigo en el Paraíso.
Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.
Se... Ha cumplido.
¡Es todo! ¡Vamos, vámonos!
¡Vámonos!
¡Muévanse!
¡Volvamos a la guarnición!
¡Muévanse! ¡Vamos!
Estamos curadas.
¿Cómo puede ser?
Me las llevaré.
Vengan. Son libres.
Lo perdí, perdí a mi hermano.
No, debes tener fe, Judah.
Te veo.
No te quedes tan lejos, acércate.
Ven a ver lo que me hiciste. No moriré tan fácil.
Mientras viva, me lanzaré contra ti.
Y si muero, te arrastraré bajo tierra conmigo.
Con lo último que me quede, te arrancaré la vida.
No.
Volveré a estar en pie, lo juro...
y cuando lo haga, te mataré.
- No más muerte. - ¡Tú me hiciste esto!
- No más matanzas. - ¡Tú hiciste esto!
¿Recuerdas cuando éramos jóvenes?
Y yo estaba herido y tú me cargaste.
Con toda tu fuerza, todo lo que pudiste.
No podemos pelear más. No puedo odiar más.
Lo que puedo hacer es cargarte.
¡Judah, perdóname!
No, tú perdóname a mí.
Perdóname.
Sí.
Hubo muchos milagros ese día.
Y en los días que siguieron.
Mientras pasó el tiempo, el perdón...
y el entendimiento habían reunido a la familia.
Para dar esperanzas y promesas de una mejor forma.
Para pelear la buena lucha.
Para terminar la carrera.
Para conservar la fe.
No mires hacia atrás, Judah.
Tu vida está por delante de ti.
¿Estás listo, hermano?
Una traducción de TaMaBin
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