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No tengo coartada desde que salgo de la sala hasta que vuelvo.
Se acabó. La poli.
-Eras amigo de mi hijo, Álvaro Rojas.
-¿Sabes dónde está? -Déjale.
Álvaro y tú erais muy amigos en el colegio, ¿no?
Solo tú y yo sabemos, Tapón. No crezcas nunca.
Tengo lo que estás buscando.
Tiene las grabaciones de las cámaras. Me tengo que ir.
Tenía un reloj inteligente cuando murió.
Si sigue encendido, podemos saber dónde está.
El asesino de tu marido está en MedinaCon.
A Álvaro le gustaban más jóvenes que él y Andrea lo era.
Philip lo sabía y por eso está muerto.
¿De qué hablas? Tu nieto violó a mi hijo.
¿Dónde tienes el reloj? ¡Macarena!
A las 8:28 las pulsaciones de Philip se paran
y a las 8:44 mi cliente salió del club.
No puede ser el asesino. Soltaremos a Beltrán.
-Solo pienso en Álvaro. -No podemos consentir que Macarena
hable así de él. -Tampoco es un santo.
-Tiene que volver a casa.
¿Qué quiere, inspector?
El churrasco del barco ya tiene nombre y apellidos.
(Música de cabecera)
El churrasco del barco
ya tiene nombre y apellidos.
-Inspector, acaba de llegar.
-Vaya por Dios.
Macarena, gracias por venir. ¿Qué tiene?
Por fin hemos identificado al cadáver de hace siete años.
Quería que lo supiera antes que nadie.
¿Quién es?
Se llamaba Juan Pedro Lozano. Un mendigo, 39 años,
enganchado al crac, a la heroína, a todo.
Además tenía antecedentes por abusos a menores.
Tiene que haber un error.
Me hago cargo de lo doloroso que debe ser esto para usted,
pero todo coincide: fechas, lugares...
Le digo que tiene que haber un error.
Quiero que investigue a Álvaro Rojas y a su familia.
¿Cómo? Él violó a mi hijo.
Philip lo descubrió y Álvaro tuvo que huir.
Siete años después, los Rojas pensaron que Philip había vuelto
para contarlo todo y lo mataron.
Señora Medina,
no le diría esto si no estuviera completamente seguro.
Las pruebas son sólidas. Y yo le estoy pidiendo,
inspector, que investigue a los Rojas
porque usted y yo somos amigos, ¿verdad?
¿O es que ahora tiene nuevos amigos?
Yo soy hombre de pocos amigos.
Sabe lo mucho que la aprecio.
Nunca le estaré lo suficientemente agradecido,
pero esto no depende solo de mí. Hay un informe, una jueza.
Yo estoy atado de pies y manos. Sí, sí, muy bien.
Tiene usted una identidad para el cadáver.
Dígame cómo va a explicar ahora quién mató a mi marido.
¿Me estás diciendo que ya no pueden acusarme de nada?
Te estoy diciendo que con el cadáver identificado
y sabiendo que no tienes relación, estamos muy cerca de la exculpación.
Por fin.
Todo esto es gracias a ti.
Zapata no habría seguido investigando
si no hubieras aparecido tú.
Lo hicimos los dos. Hemos hecho un buen equipo.
¿Y cuando esto acabe?
Bueno, nos queda mucho por hacer.
Vale.
Es mentira. Álvaro violó a Andrea
y Zapata está protegiendo a los Rojas.
Maca... No me mires como si estuviera loca
porque no lo estoy. O quizá sí, pero me da igual.
Lo único que sé es que los Rojas tienen algo que ver con todo esto.
Ya está bien, deja ya de decir eso.
¿No tuviste bastante con acusarlos ayer a la cara?
El asesino de Philip se llevó su reloj
y yo lo localicé por control remoto.
Lo tenían los Rojas cuando vinieron a MedinaCon.
Sigue desconectado. Macarena, sé que es difícil de encajar
que un desconocido le haga eso a tu hijo,
pero por desgracia esas cosas pasan.
Han intervenido mi teléfono, mis cuentas.
¿Y quién falsificó mi firma en el informe médico de Andrea?
¿Quién? Todo apunta a Philip.
-Sí, yo también lo creo.
-Philip descubrió a ese hombre con Andrea y lo mató,
después lo preparó todo para huir y que nadie le buscara.
No quería que te enteraras, es lógico.
Solo os importa el puerto, ¿verdad? Por eso queréis creéroslo.
¿Qué le pasa a Andrea?
¿Se está riendo?
(RÍE)
No pares. ¿Con quién hablas?
Con nadie.
(Móvil)
Hijo, ayer estuve con la policía y...
Bueno, tienen nuevos datos de lo que pasó hace siete años.
Yo necesito saber. No vuelvas a preguntármelo.
Andrea. No.
¿Crees que así me ayudas?
Es todo lo contrario.
Pasó y ya está.
Ahora no lo vas a arreglar.
(Móvil)
Pero no podemos dejarlo así.
Hijo, yo estoy contigo.
No, no.
Haces lo que tú necesitas,
no lo que necesito yo,
como siempre.
(Móvil)
¿Y qué necesitas tú?
Borrarlo.
Olvidarlo.
Borrarlo de mi mente.
Por favor, mamá, déjalo.
Deja de preguntarme.
Me ayudas así.
-Dime una cosa.
Cuando Macarena dijo que Álvaro había violado a su hijo,
¿dudaste aunque solo fuera un momento?
-¿Qué vamos a hacer con los Medina?
-Lo que sea mejor para nuestra familia,
como hemos hecho siempre.
(Música animada)
-¿Qué haces ahí, bicho? -Tío, ¿estás bien?
Mejor que nunca. A este le dio calambre.
Se ha identificado el cadáver que apareció en mi barco
y el nuevo informe señala a Philip como su asesino y no a mí.
Vente para acá. Un abrazo, anda.
Me cago en la mar.
Prepara el dinero, Marbella, que aquí están los Toy Boys.
Bueno, ¿qué? ¿Ensayamos? ¿Ensayar? Estás enfermo.
-Tú estás sonriendo, loco. Esto hay que celebrarlo.
¿Chiringuito? Paga Jairo.
Hombre. (TODOS RÍEN)
-Señora letrada. Gracias por venir.
Aquí estoy para lo que te haga falta,
soy todo tuyo.
No sé muy bien por dónde empezar, ¿sabes?
Pero lo que sí sé es que estoy metida en un buen lío.
¿Tú? Sí.
A ver, ¿qué has hecho? ¿Has robado lápices del bufete?
No.
Es Hugo, Hugo Beltrán,
mi cliente en el caso de asesinato de hace siete años.
Cuando estaba en la cárcel no pensaba en otra cosa que salir,
coger mi barco y perderme.
Pero yo estaba solo,
ahora tengo cosas aquí que no quiero perder.
¿Te has liado con tu abogada?
Joder, Hugo.
No lo sé. Hoy he pensado que no lo volvería a ver
y ha sido tan raro...
Sé que hay algo, joder. Algo de verdad.
Lo suficiente como para intentarlo. Esa gente son tiburones.
Ella tiene una carrera, unas metas muy altas en la vida.
Demasiado que perder por un calentón.
¿Y si no es un calentón? ¿Y si es algo más?
Hugo es un chico noble y honesto.
Lo ha pasado muy mal y no se lo merece.
Sí, y también es estríper,
vive en un barco y no sabe qué hacer con su vida.
Seguro que están pensando en ir a buscarla al trabajo, ¿no?
Ir a tomar algo con sus colegas y luego os venís aquí.
Seguro que este rollo nuestro le encanta.
Sabes que no es eso lo que quería oír, ¿verdad?
Ya, pero esas cosas solo pasan en las películas.
Lo siento.
-¡Benigna!
-Estaba quitando las malas hierbas, pero ya seguiré luego.
Creo que te debo una explicación. Os debo una explicación.
Sentaos.
Desde que supe lo que le hicieron a mi hijo,
solo pienso en encontrar a un culpable
y supongo que...
Que lo hago también para tapar mi culpa
por no haberme enterado, por no evitarlo.
Y lo he pagado con vosotros
injustamente.
Pensamos que podemos proteger a nuestros hijos de todo,
pero no es así.
-Pero hay que seguir adelante.
Hemos perdido mucho y no queremos perderos también a vosotros.
-Supongo que ahora estamos hablando del puerto.
-Ángel,
no todo el mundo sabe separar los negocios de todo lo demás.
Nosotras sí.
Tenemos nuevas cifras. Mateo ha traído unas copias en papel.
Si me disculpáis, voy un momentito al servicio.
Hola, Tere. Hola, Maca.
Las he pisado sin querer. Ya.
Uy, yo también.
(RÍEN)
Vámonos antes de que nos vea tu madre. Vamos.
¿Cómo estás?
Bueno...
¿Y tu hijo?
¿Has visto a Álvaro? ¿Sabes algo de él?
No. No sé nada, Tere,
pero yo también quiero encontrarlo.
Tengo que ayudarlo, Maca.
No me dejan...
No me dejan ni mandarle dinero a mi hijo.
¿Y si quiere volver y no puede? ¿Tú sabes dónde está?
¡María Teresa! ¿Lo sabes?
¿Qué haces? Está bien. Solo quería saludarme.
¡Ey! Ya está.
Te estamos esperando.
-Porque se acabó.
No quiero volver a pensar en lo que me hizo daño.
No sé. He hablado con mi madre y no quiero venganza ni justicia.
No quiero estar allí.
Me gusta estar aquí.
Báilame.
Va.
(Música animada)
¡Atención, que centra al segundo palo!
¡Remata y gol!
¿Y el niño? Arriba.
Verás cuando lo vea. Pues devuélvelo.
Es muy caro y es un capricho. Ya bastante haces por nosotros.
Estoy harta de gorronear.
¿Has hablado con mi hermano?
Llamó anoche preocupado por los bolivianos,
pero yo le he dicho que está todo bien.
Porque está todo bien, ¿verdad? Por supuesto.
¿La bolsa sigue en un sitio seguro?
Claro.
Gracias.
¿Y qué más?
¿Qué más de qué?
Voy para arriba.
Hola.
Dime que todavía te gusta.
No sé. No nos daban mucho de eso en la cárcel.
Imagino que sabes lo nuevo de Zapata, ¿no?
No te entiendo. Venga, Hugo.
No me digas que te lo crees. Respóndeme una cosa.
Ahora, con la nueva versión del mendigo, ¿quién mató a Philip?
Ese ya no es mi problema.
Álvaro violó a mi hijo
y Ángel mató a Philip para que no contara nada.
Por fin se va a demostrar que yo no maté a nadie.
Eso es lo único que me importa.
Te conozco, Hugo.
Esto no iba solo de probar tu inocencia.
Tú quieres conocer la verdad.
Toda.
Te dejo la botella. Es un regalo.
¿Me ayudas a salir?
Hola.
Estaba pensando en llamarte... Ya.
No te enfades, que solo ha venido a hablar.
Hugo, de verdad, en serio, no tienes que darme explicaciones.
Venía a traerte el informe policial.
Falta el del forense.
Oye, ¿a ti te cuadra la nueva versión?
La nueva historia de Zapata.
¿Y si se ha buscado a un pringado nuevo
para cargarle el muerto? Es lo que hizo conmigo.
Es lo que dice Macarena, ¿no?
Hugo, ¿qué te pasa con Macarena?
En serio, por favor, dime cómo hace para convencerte
incluso de algo que va en contra de tus intereses.
No es eso, Triana. No tiene nada que ver.
Es que yo también creo que algo no cuadra.
Mira, yo estoy en un nuevo caso
y es de los gordos.
Si tú quieres seguir dándole vueltas al tema,
yo mejor llamo a alguien del bufete y se lo paso.
Aquí tengo el nuevo informe de Zapata.
No sé, pensé que te alegraría verlo.
¿Qué hay?
Estoy buscando a alguien que conozca a este hombre.
¿Cómo? Se llamaba Juan Pedro.
¿Lo conocíais?
¿Tienes algo? Dime antes si lo conocías.
Dame algo. ¡Dame algo! Quita, coño. No me toques.
Dame algo. Quita, coño.
¡Dame algo!
-¿Qué eres madero o qué? Quillo, que es un pasma.
-¡Fuera! ¡Largo! -¡Que te vayas del barrio!
Va a venir a robar a la cárcel...
-¿Quién coño eres? ¿Qué buscas? No soy policía. Tranquilo.
¿Entonces qué quieres?
Yo también he estado en la cárcel.
Claro. Por eso me suena tu cara.
Tú... Tú eres el que mató a uno y lo quemó, ¿no?
¿Conociste a este tío?
¿Está muerto?
¿Fuiste tú?
Tiene un hermano. Pregúntale a él.
¿Dónde puedo encontrarlo?
En la cárcel.
-¿Por qué estás tan nerviosa? Si cada semana te dice lo mismo.
-A mí me ayuda.
-Solo te dice lo que quieres oír,
lo que sea para seguir sacándote dinero.
-¿Tú no le echas de menos?
También es tu hijo.
No sé cómo puedes vivir así.
Valeska,
se me ha hecho eterna la semana. -Tranquila.
-Me puse el aceite que me diste. Al principio me sentó bien,
pero luego no. -Respira.
-¿Has visto algo en las cartas? -Tranquila. Tranquila.
Tranquila.
Hola, Tere.
-¿Quieres que me quede? -No.
-Entonces os dejo hablar. Gracias.
Lo siento. Es la única manera que he encontrado
para poder hablar a solas contigo.
Me dejaste muy preocupada el otro día. Mucho, Teresa.
Me imagino lo que tiene que ser que no te dejen ayudar
a tu propio hijo.
Dicen que me toma el pelo.
Es lo que hacen los hijos, ¿no? El mío el primero,
pero no por eso dejamos de ayudarles.
¿Crees que le malcrío? ¿Y qué vas a hacer?
Ha salido de ti. ¿Verdad?
¿Hace cuánto que no le mandas dinero, Tere?
Un par de meses, casi tres,
pero es que mi marido... Tu marido...
Tu marido no tiene por qué enterarse.
Sí. Sí que se entera.
Mira las cuentas con lupa, como si le fuera la vida en ello.
No sé para qué quiere tanto dinero. Yo puedo prestarte dinero.
No, Maca. No. Imagínate que tu hijo
utiliza ese dinero para comprarse un billete y vuelve.
Qué bochorno. Pero por Dios, soy millonaria.
Y somos amigas.
¿Podrás escaparte un rato y le mandamos un giro?
¿Y tú quién eres? Soy Hugo Beltrán.
Necesito hablar contigo. ¿De qué?
De tu hermano. Juan Pedro.
(SUSPIRA)
¿Para qué? Está muerto. Ya lo sé.
Dicen que lo operaron de una vértebra y que llevaba
una placa en la columna. ¿Eso es verdad?
¿A ti qué te importa?
Se están diciendo muchas cosas y quiero saber si son verdad.
Mi hermano era un degenerado y un enfermo.
Le dieron una paliza por hacer lo que no debía.
Y más le tenían que haber dado. ¿Cómo?
Fue cuando le rompieron la espalda y le pusieron la placa.
Entonces...
¿es verdad? Que sí, coño.
¡Triana!
¡Oh! (RÍE) Bájame.
Vale.
Lo siento. He sido un coñazo, un fatigas.
Pues sí, la verdad. Un poquito. Pero voy a dejar de serlo.
He ido a la cárcel a ver al hermano del muerto.
Era verdad, Triana. La placa, los abusos a menores...
Era él. Por fin.
Hugo. (RÍE)
Vale.
Tengo que subir a trabajar.
¡Hugo!
-¿Cuánto? -2.500.
-Vale, ¿a la misma cuenta de siempre?
-Sí, sí.
-Tienes seguro, ¿verdad? -Sí, sí.
-¿Y qué tal? -Bien, bien.
-¿Y tú, David? -Muy bien.
-Está muy bien. -¿Sí?
(Golpes)
Hola, Maca, perdón. (JADEA)
Lo siento. No pasa nada.
Es que me ha costado escaparme. No pasa nada.
Parezco una chiquilla y tengo ya...
(RÍE) No, no te lo digo.
Íbamos juntas al colegio, pero a tu lado, parezco tu madre.
Estás estupenda, Tere. Estupenda.
Mírame. ¿Qué fue de mí?
Eh...
He sacado 3.000 euros. ¿Crees que es suficiente o necesitas más?
(SUSURRA) Gracias. ¿Sí? ¿Bien?
Vamos.
-Hola. -Quería enviar este dinero.
A la oficina de Roatán en Honduras, a nombre de Álvaro Rojas.
-Gracias.
-Gracias, Maca, no sé cómo agradecerte.
No es nada.
¿Tú crees que eso comprará un billete?
Puede ser. Ojalá. Ojalá.
Ya está.
Puede recogerlo con este documento y un localizador.
¿Qué hacemos? ¿Le enviamos un mensaje
para que sepa que le ha llegado?
¿Qué? ¿Puedes escribirle tú?
Es que no me dejan tener móviles.
Dicen que me estresa. Oh...
Claro que sí.
Vale. "A... a la oficina...
de... Roatán".
Dile que le quiero.
"Que te quiere".
Y mándale... caritas de esas.
Y besos, besos con corazones.
¿Así o más? ¿Así?
Enviar. Ya está.
Gracias, Maca.
-¡Chicos! ¡Esta noche hay fiesta, que pago yo!
(Aplausos)
(Mensaje de móvil) Álvaro.
Es Álvaro.
"Muchas gracias, mamá".
No dice nada de besos.
Pero ha puesto una carita, no sé qué significa.
-Entonces el cuerpo que encontraron calcinado
lo han identificado gracias a tu chica.
-No. Ha sido la policía. Parece que han encontrado algo de verdad.
He visto el informe. Es sólido.
-Bien, pues ya está.
Ya no va a salir más mierda de los Medina.
-Philip mató a ese hombre porque violó a su hijo de diez años.
Todo el mundo va a entenderlo. Y la familia también.
-No, si encima sacaran tajada.
-Redacta el contrato para la construcción del puerto.
-¿Qué?
-Si esperamos que esto les salpique,
encontrarán a otro socio inversor.
Redacta el contrato en los términos que hemos hablado.
-Espera, cariño, ponte la chaqueta.
Rafa, que vas a coger frío, ¡ven!
-Cómo disfruta tu chaval en la playa, ¿eh? Qué envidia.
Quién tuviera esa vitalidad. -¡Rafa! Vámonos.
-No seas antipática, mujer, no te lo lleves todavía.
Déjalo que juegue.
Mientras pueda.
¿Me quieres decir por qué me he enterado por casualidad
de que Hugo ha estado en la cárcel haciendo preguntas?
-Yo no sabía nada de eso.
-Claudia...
Pensaba que éramos amigos.
Habíamos quedado en que...
tú me cuidabas a mí y yo te cuidaba a ti a cambio.
¿Se te ha olvidado?
-Lo siento. Por favor, deja ya...
de marear esto... -¿Es lo que sientes?
Las promesas hay que cumplirlas.
Esto es una batería de móvil con un micrófono.
Quiero que se la pongas al teléfono de Hugo
para que yo pueda escuchar lo que sale de su boquita de piñón.
Venga.
Venga.
Claudia.
Quería... los libros de cuentas para preparar el...
trimestre fiscal. ¿Aquí dentro?
Bueno, quiero ir al baño antes.
-Estamos discutiendo por lo de la cláusula
de la prensa amarilla. Íbamos a quitarla, pero está aquí.
Ya, bueno, parece que a Benigna le da tranquilidad, ¿no?
Sí, Macarena, pero es una cláusula muy ambigua.
"En el caso de que la reputación de uno de los firmantes..."
En fin, eso pueden ser muchas cosas.
Borja, por favor, no creerás que después de tantos años
los Rojas nos la van a jugar con la letra pequeña.
No, claro, pero ese no es... Perfecto.
Pues entonces, señores, solo nos queda firmar.
¡Uh! (RÍE)
-Chavales, el mejor pase que hemos hecho, ¿eh?
(RÍE) Rugían. -¿Rugían?
Aflojaron la platica, hermano, que es lo importante.
-Huguito, has estado de puta madre. Gracias, niño.
Hombre, es que papito cuando está en su salsa es mucho papito.
Oye, señores, que nos queda otro pase, ¿vale?
Volvemos a clavarlo, se corre la voz,
y lo de hoy va a parecernos calderilla.
¿Tú qué? ¿Dónde estás viviendo ahora?
En un hotel abandonado.
Puedes pasar una noche, pero no vivir ahí.
En mi velero, que tengo hueco.
Lo siento, tío, te lo tenía que haber dicho antes.
He sido un egoísta pensando en mis movidas.
Y tú mientras sin tener dónde quedarte.
Claro que estoy seguro, tío.
Borja, no podemos tensar la cuerda hasta el infinito.
Necesitamos el dinero de los Rojas.
He participado mucho en negociaciones en mi vida
y te aseguro que estaban dispuestos a quitar esa cláusula.
Tal vez.
Tú no querías quitarla. Ay, Borja, ¿qué más da?
Si ya lo dijiste tú, el escándalo está enterrado.
Macarena, ¿me estoy perdiendo algo?
Borja, yo nunca te he mentido.
Y tú nunca has desconfiado de mí.
Es un pacto justo y nos ha ido bien.
No lo cambiemos ahora.
Para, para, para. Tengo plata, tengo plata, toma.
Toma, toma plata.
¡Para! ¡No! ¡Tengo plata!
-Sabes que podías quedarte aquí cuanto quisieras.
Aunque, bueno, supongo que vivir en un hotel abandonado
es demasiado friki.
¿Tu amigo Hugo?
Parece buena gente.
Siento lo que le pasó.
Te ha escrito Joseba.
Es un cliente, ¿verdad?
¿Vas a ir?
¿Te gusta?
¿Entonces?
Entonces no vayas.
Yo te doy el dinero.
¿Qué problema hay?
Tú necesitas el dinero. A mí me sobra.
Coger mi dinero es sucio, pero ¿el de ese hombre no?
¿Eh?
Ven aquí, coge el timón. ¿Yo?
Pero no sé manejarlo. Ven, cógelo.
Las manos aquí. Ah, vale.
Mira, mantén este rumbo
siempre enfilando hacia el norte. Vale, y ¿dónde está el norte?
¿Entonces te vas a ir cuando termine todo esto?
Siempre pensé que cuando acabara esta pesadilla
no me quedaría en Marbella ni un minuto más.
Me iría para no volver.
Pero ahora...
¿Ahora qué?
Pues... que me he enamorado de una chica que está en Puerto
y ya no quiero ir a ningún sitio.
A mí me da igual que no peguemos, ¿sabes?
O que la gente diga que esto es una locura.
No sé.
Me basta con que... lo intentemos tú y yo.
(GRITA AMORDAZADO)
Hijo de puta, hijo de puta. ¡Tenía diez años! ¡Diez años!
Quítale la capucha, que quiero verle.
Yo solo le saqué 10.000 euros te los puedo devolver. ¡Por favor!
Este no es Álvaro Rojas.
¡No soy, te lo juro que no lo soy! ¡Te lo juro!
¡Que no lo soy!
-Señora, han pasado siete años.
He tenido a ese hijo de puta en mis brazos cientos de veces
y te digo que este no es. No lo soy, ¡te lo juro!
¡Que no soy! Sentadlo.
Que no, que no lo soy. Sentadlo.
Mira quién viene por ahí.
El señor Murubuja le espera en la "suite" 202.
Ya conoce el camino, ¿verdad?
-Pero ¿tú no tenías que estar con tu cliente?
¿Y qué ha pasado?
No has podido.
¿Fue por lo que te dije?
Sé que no te tenía que haberte ofrecido dinero.
Te hice sentir como...
Es que yo...
Es que no sé cómo funcionan las cosas.
En mi familia nada es normal, yo no sé ser normal.
Ya.
-Lo siento.
¡Te juro que lo siento! ¡Lo siento!
De verdad, te juro que... Cállate.
Te voy a devolver hasta el último euro.
Te lo juro que te lo devuelvo.
¡Tranquilízate!
¿Por qué coño tenías el teléfono y el pasaporte de Álvaro Rojas?
Me lo dieron en Marruecos. En Esauira.
Me pagaban por tenerlo encendido y contestar los mensajes.
¿Quién?
La... Creo que era francés y era así como... como elegante.
Francés.
¿Era este?
Ese era.
Yo no tengo nada que ver en eso.
Solo tenía que hacerme pasar por él y coger el dinero.
-¿Qué hacemos con él? Si habla tendremos problemas.
-No voy a hablar.
Te lo juro.
¿Qué vas a hacer?
¿Qué vas a hacer? Que yo no voy a hablar. ¡Te lo juro, por favor!
¡De verdad! ¡Te lo prometo, de verdad!
(Móvil)
Dime, ¿qué pasa?
El cuerpo de tu barco no era de un mendigo.
No sigas por ahí, Macarena.
No voy a entrar en tu juego. El cuerpo era Álvaro Rojas.
Pero ¿qué coño dices? Desapareció hace justo siete años
y Philip pagó a alguien para que se hiciera pasar por él.
No sé por qué coño lo haría, pero es asunto vuestro.
Si la verdad no te conviene, ya no te interesa tanto, ¿no?
La verdad es que el cuerpo era del mendigo, lo he comprobado.
Macarena, de verdad, aunque busques, no vas a encontrar explicación
para lo que le pasó a tu hijo. Hasta luego.
(SUSPIRA)
¿Qué le pasa ahora?
Dice que el muerto es Álvaro Rojas.
Parecía muy segura.
¿Y tú la crees?
Hugo, ¿conocías a Álvaro Rojas?
Sí. ¿De qué?
Le di una paliza y lo amenacé. Era un gilipollas.
No pongas esa cara, Triana.
Le rompí un brazo, pero se merecía mucho más.
¿Eso cuándo fue?
No sé, un mes antes de que me detuvieran.
¿Qué pasa? El informe del forense.
¿Dónde está?
Aquí está. ¿El qué?
Doble fractura de radio izquierdo por traumatismo.
Las subfracturas aparecen soldadas y con muestras de consolidación,
que permite establecer, a pesar del proceso de incineración
sufrido por el cadáver, que el traumatismo se produjo
en un plazo de entre siete y nueve meses antes de la muerte.
Es Álvaro Rojas. (ASIENTE) Sí.
Voy a volver a ser el sospechoso. Me cago en la puta, joder.
Hugo, yo soy tu abogada y no voy a decir nada que te perjudique.
Es poco probable que le den importancia a ese detalle.
Un brazo roto meses antes de la muerte no es relevante
y mucho menos en un yonqui, en un mendigo.
Nadie se va a extrañar.
¿Qué quieres decir? Solo tenemos que callarnos
y es muy probable que se cierre la investigación.
Basta con no hacer nada, con no decir nada.
Pero nunca sabré qué pasó ni quién hizo esto.
Ya, pero podrás ser libre y la pesadilla habrá terminado.
Para que termine la pesadilla necesito saber,
los dos necesitamos saber.
(Móvil)
(Móvil)
Rafa, los cereales.
Rafa, los cereales.
-Pero, mami, me gustan los del tigre.
-Los del tigre son muy caros.
-Estos están muy malos. Eres una cutre.
(LLORA)
-Mamá, era broma, estos también me gustan.
(LLORA)
(SORPRENDIDA) -Maca.
(SUSURRA) Nunca te veo en la iglesia.
Porque nunca vengo.
He venido a traerte esto.
(SORPRENDIDA)
Así podemos hablar cuando queramos.
¿Sabes algo de Álvaro? ¿Te ha escrito?
¿Tú crees que va a volver? No, Tere.
No va a volver.
Si es que soy una boba.
Ángel tiene razón... (SISEA)
Vas a recibir pronto noticias de Álvaro, malas noticias.
Se van a decir cosas de él.
Cosas muy malas y que son verdad.
Y no quiero que en ningún momento pienses que es culpa tuya.
Culpa mía, ¿el qué?
Dime qué ha pasado. Has sido una buena madre,
has querido a tu hijo y has hecho todo lo que has podido por él,
pero las madres llegamos donde llegamos.
Pero ¿qué...?
¿Qué es lo que quieres decir? No te entiendo, Maca.
Lo entenderás. (SUSURRA) Lo entenderás.
Hugo, ¿estás seguro? Todavía estás a tiempo.
Adelante.
Buenos días. Buenos días.
Señoría,
creemos que el cuerpo del barco de mi cliente no es de un mendigo,
sino a Álvaro Rojas.
¿Sabéis que otras nuevas pruebas aportadas por la investigación
podrían exculparle de lo ocurrido en 2012?
¿Es usted consciente de lo que está haciendo?
Mi cliente es inocente y como tal, va a colaborar con la justicia
para que se aclare toda la verdad.
Han asesinado a mi nieto, un Rojas. Esto no se puede quedar así.
No recuerdo nada. Quizá con hipnosis...
Un hombre con un tatuaje en el brazo me dio algo
cuando iba a ir a por Philip. Edichka Somonov,
hacía trabajos para mi marido.
En el coche.
-Ángel, me temo que voy a tener que detenerle.
Trajo a Philip de Melilla, tenía su reloj. Le mató él, Borja.
Quería vengar la muerte de su hijo. Le has denunciado tú.
(GRITA) ¿Qué pasó con Álvaro Rojas?
¿Quién lo mató?
¡No, mamá! ¡No toques sus cosas!
-No debe ser fácil elegir entre dos hombres, ¿verdad?
Más te vale no volver a fallarme.
-Chivata, soy yo.
-¡Policía!
-Álvaro me llevó en moto a la finca de los Medina.
Se escuchaba unos gritos horribles, eran de Andrea.
Tenemos que encontrarlo, hay que hablar con Andrea como sea.
¿Hasta cuándo estará Maca en tu vida?
No significa más que trabajo.
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