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Entonces me convertí en criada del barón y la baronesa Dupont.
Fue en enero de 1930.
¡Ah, el barón! Era raelmente un caso. Peter, Barón Dupont.
Las demandas del barón eran pocas, pero a veces muy especiales.
Digamos que el barón tenía pequeños placeres
tan sorprendentes como chocantes.
Por ejemplo, su pasatiempo favorito era inventar cientos de pequeñas torturas
y estas pequeñas humillaciones, todas y cada una de ellas lo llevaban al placer.
Y estaba la señora.
Ah no, ¡esa soy yo!
Trabajando duro.
Esa es la Madame.
Madame Charlot, Baronesa Dupont.
Y por supuesto, esa soy yo, Alice.
También estaba ese sucio cerdo, Hector, el chofer.
¿Eh, señorita Alice, le gustan las zanahorias? Yo tengo una preciosa zanahoria.
¿Qué dice señorita Alice?
¿Suficiente para llenar tu pequeño albaricoque?
¿Heh, señorita Alice? ¿No es una gran zanahoria?
Sí, tengo que adminitir que es una zanahoria bastante grande, tal y como me gusta.
Se supone que es bueno para la piel.
Con todo, era un buen trabajo, elegante y discreto.
Pero un día...
Charlot.
Llegaré a casa tarde, tengo una cena de negocios esta noche.
- Adiós, mi ángel. - Adiós, Peter.
Hoy el Barón va a cenar fuera, Alice.
Un importante asunto de negocios.
¿Negocios? ¡Mi culo!
¡Esos comentarios sobran, Alice!
Conduces como un idiota.
¡Y vas demasiado rápido! ¡Ve con cuidado, gilipollas!
¡Ve más rápido, imbécil!
¡Idiota! ¡Gilipollas!
Mientras Hector y el señor continuaban con su pequeño viaje,
la señora se mantenía ocupada.
Y por supuesto yo estaba haciendo mi tarea.
Como siempre.
¡Cuidado con ese bache, idiota!
Eres un conductor de mierda.
Para el coche, idiota.
Sí, señor.
¿Qué puedo hacer por usted, señorita? Dígame.
Me gustaría hacer una llamada. Si no le importa llevarme hasta el próximo pueblo.
- Estaré muy agradecida. - Por supuesto. Me encantará. Entre.
Pongo mi coche a su servicio.
Permítame presentarme: soy Peter, Barón Dupont.
Encantado de conocerle. Soy Greta.
¡Greta, qué nombre más encantador!
Greta, estoy seguro de que tiene un pasado misterioso.
¿No encuentra el tiempo excepcional este año?
A mí me parece normal.
¿No nos hemos visto antes?
No, no era yo.
Hay algo sobre usted. Ciertamente la conozco.
No creo que nos hayamos conocido anteriormente.
Qué pena. La vida es misteriosa, Greta.
Cuando piensa en ello...
El destino une a dos almas en una carretera desierta.
¿Qué está haciendo, señor?
Si continúa, cualquier cosa podría pasar.
¡Oh, Greta! ¡La vida es muy corta! Disfrutemos mientas podamos.
- Tiene unas piernas preciosas. - ¡Barón, no!
Relájese por un momento y viva.
Barón, oh, ¿qué está intentando hacer? Yo sólo quería hacer una llamada.
- Tengo su número. - Oh, no me gusta esto.
Déjeme hacer, abandónese al placer.
Es una llamada muy importante, Barón.
- ¡Diga que sí! - No, no...
Diga que sí, Greta, los dos.
- Oh no, por favor. - Sí.
- Pare, sea razonable. - No pararé.
- Sea razonable... - Estoy siendo razonable.
- Por última vez, no Barón. - Sí.
¿Y su conductor? ¡Enfrente de él no!
¡Oh, es bueno eh! Te gusta
¡Oh, es tan bueno!
¡Métela entera!
- ¡Qué bueno!
Me pones húmeda.
¡Sí, dámelo, métemela por el culo!
¡Vamos, sí!
¡Vamos! ¿Qué estás esperando?
- ¡Oh, cabronazo! - ¡Mírala!
- ¡Otra vez, otra vez! - ¡Sabía que te gustaría!
Me voy a correr sobre ti.
- ¡Oh sí, córrete! - ¡Tómalo! ¡Tómalo!
¡Me corro!
¡Me corro en tu culo!
¡Sí, vamos hazlo!
- Tómalo. - ¡Qué gusto!
¿Qué coño está haciendo?
hey no... no irá a...
¿Qué coño? ¡Sólo porque tengas un cochazo no significa que puedas hacer lo que quieras!
¡Gilipollas! ¡Puto conductor!
¡Estoy haciendo mis cosas y casi me atropellas!
¡Gilipollas! ¡Pez gordo!
¿Quién te crees que eres?
¡Subnormal! Cierra la boca o te la cerraré yo mismo.
¡Señor, debería avergonzarse de su conductor!
¡Sodomita! ¡Maricón!
- ¡Gilipollas! ¡Gilipollas! - ¡Hey, conductor paleto!
¡Debería darle vergüenza, pare! ¡Asesino! ¡Idiota! ¡Hijo de puta!
Mientras el señor pasaba un buen rato...
la señora se aburría, como de costumbre.
Y cuando la señora se aburría...
me molesaba.
¿Sí, señora?
- Alice, arregla las flores. - Sí, señora.
Alice, enciende la radio.
- ¿Cenará la señora esta noche? - Sí, Alice.
¿Preparo los riñones en vino blanco?
No, guárdalos para mañana.
Ah, necesitaremos algo de leña, señora.
Bien, encarga diez bolsas.
Muy bien, señora.
Puedo tomarme la tarde del domingo libre en lugar del lunes?
- No. - Muy bien, gracias, señora.
Apaga la radio cuando salgas, Alice, por favor.
Sí, señora.
- Espérame aquí, Hector. - Sí, sí.
Ya va.
- ¿Quién es? - Soy yo.
Oh ¿eres tú? Pasa entonces.
¿Qué ha pasado?
Oh, te lo explicaré.
El señor Finch, un amigo.
Alice, mi hermana de leche.
Fuimos amamantados por la misma niñera.
Su padre y el mío murieron...
en la misma trinchera...
en 1915.
Encantado de conocerla, señorita.
Oh, no, llámale Alice, señor Finch.
- No seas pedante. - Y este es "polla".
¿Te gusta mi falsa hermana?
Verás, Jean, cuando sueño, siempre es sobre un huerto.
O sobre una jovencita como tu hermana.
- Ya veo, ya veo. - Siempre el huerto o la chica.
Pero nunca ambos al mismo tiempo.
¿Qué cojones está pasando?
Alguna gente en el Bulevard St Marce están buscando al señor Finch.
Y el señor Finch no quiere encontrarse con ellos. Verás, hay varios de ellos.
Parecían un poco tensos, así que tenemos que cuidarlo durante una hora o dos.
Suficiente para que la lluvia haga que se vayan.
- Pero no está lloviendo. - ¿Quién sabe? El tiempo puede cambiar.
¿Es la casa de tu jefa?
El Barón está de viaje,
pero si la señora baja a la cocina, me la cargo.
Relájate, el señor Finch tiene contactos.
Con sus relaciones fácilmente te encontrará trabajo con el ministro o un buen dentista.
¿Verdad, señor Finch?
Mírala: podría ser una modelo para Poiret.
- ¿De verdad lo crees? - Absolutamente.
¡Definitivamente no! ¡Papá no querría eso!
¡Una modelo para Poiret!
¡Perfecta! ¡Absolutamente perfecta!
¿Dónde aprendiste todo eso?
El señor Finch es un buen juez para el talento.
En realidad, esta noche estoy viendo un mejor show que en cualquier de mis clubs.
Sólo quería que vieras que tengo talento, o no lo creerías.
- Cualquiera puede ver eso. - La cena está lista, aquí viene.
Bien, mi plato favorito.
¡Oh!
- ¿Qué pasa? - Nada, Jean, cóme.
- ¿Qué ocurre? - Sólo cómete tu sopa.
- Está buena. - Sí, está muy bien.
- ¿Qué? - No importa. Cóme, Jean. Es sopa de cebolla.
- ¿Le gustan las cebollas, señor Finch? - Siempre me gustaron las cebollas.
Oh, es bueno. Es bueno.
- Umm, delicioso. - Me alegro que le guste.
¡Delicioso! ¿Le gusta señor Finch?
¿Le gusta? ¡Estás haciendo una buena comida!
- Tiene un sabor especial... - Sí es buena.
Pero deberías probar la de mamá...
La de Alice es la más sabrosa que haya probado.
Gracias señor Finch, no sabe lo bien que se siente saber lo mucho que le gusta.
¡Oh, señor Finch!
- No sabía que te gustaran tanto las cebollas. - Jean, cuando pruebas una tan buena...
- ...tienes que apreciar la calidad. - Ohh, cuidado.
Sabes, el señor Finch tiene un montón de medallas.
Oh, lo hice en defensa propia, ¡ya sabes!
¿Quién es?
Soy yo, Peter.
¿Qué quieres?
- ¡Déjame entrar! - ¡No quiero perder el tiempo!
- ¡Sólo un momento, por favor, milena! - Pobre mierdecilla.
Sí, soy una mierda, ¡pero te lo ruego! Soy un perro a tus pies.
Eso está bien. Me gusta. Entra.
En tus rodillas, perro malo.
Eres una especie de héroe, ¿verdad señor Finch? Siempre estás en el frente.
Es verdad, y cuando empiezó la acción, siempre lo hacía bien.
Es lo que llaman "montar" una defensa.
Pero no le gusta la guerra, ¿verdad señor Finch?
Oh, no me importa un poco de valor, te mantiene en forma.
- No necesita práctica, señor Frinch. - Finch es un idealista.
Me encantan los ideales. Especialmente cuando tienen grandes "principios".
Sí, pero es muy duro.
Ya te digo yo que es duro.
¡Oh, señor Finch!
Pero nadie tiene tantas medallas como el señor Finch.
¿Sabes que el señor Finch tiene un coche que corre a 80Mph?
No me sorprende.
¡Oh oh!
- Bueno, ha pasado. - Espero no molestar.
Mi hermano.
Señora.
El señor Finch.
Un placer, señora.
¿De verdad Alice?
¿Cuántas veces te he dicho que no traigas extraños a la casa?
- Es mi hermano, señora. - No quiero extraños, no me importa quién.
Está claro que quiere que nos vayamos.
¿Dónde está mi acordeón? ¿Alguien ha visto mi acordeón?
¿Podríais por favor iros ya?
- Disculpe señora, quiero mi instumento. - ¡Alice!
Por favor, no se enfade. Déjeme contar una pequeña historia. Para relajar el ambiente.
Un día un pájaro que era muy ambicioso fue a ver a un elefante y le dijo:
"Quiero darte por culo".
El efefante dijo "ok, adelante". El pájaro toma la posición...
y justo en ese momento un coco cae en la cabeza del elefante, que dice: "Ouch!".
Y entonces el pájaro, que era buen tipo, dijo: "Lo olvidé, la tengo muy grande".
No me importa si cuenta historias. ¡Alice!
Por favor enséñales la salida a estos señores. No los quiero en la casa. ¿Cual es tu problema?
No soportaré semejante presencia en mi casa. Tú también te puedes ir.
- Alice, ¿dónde está mi bastón? - Pero tengo el derecho a ver a mi propio hermano.
Alice, dejalo.
He visto otros.
Calma, señora.
Calma.
- Es un cuenco de sopa. - Señor Finch, por favor...
Podría ayudar a buscar mi bastón.
Gracias señor Finch.
Buen tipo.
- Ok Alice, vamonos. - ¡Espera!
- ¿Cual es el nombre de esta adorable señora? - Charlot.
Bien, Charlot, vamos a la otra habitación.
Señora, quizá estos caballeros querría los riñores al vino blanco.
- Caballero, mi marido llegará en cualquier momento. - Vamos, muévase.
Está pensando en su marido todo el tiempo. Vamos, y sin peros.
Me recuerda a una chica que ví en una película.
Ella quería que la sedujeran, así que para comenzar se subió la falda.
¿Sabe cuánto se la subió?
- Hasta aquí. - Hacen cualquier cosa ahora.
Te diré.
Yo también la película. Y el tipo subió la falda mucho más alto. Era realmente alta.
Así, incluso más alta. Y entonces él se recosto sobre ella.
Y besó sus muslos.
A quién le importa. ¿Qué tienes de comer?
Antes de la cena, Charlot nos pondrá unas copas.
¿Verdad, Charlot?
Vamos, Charlot.
Madame Charlot, la "robada".
Dame los vasos.
- ¿Tienes una radio por ahí? - Sí.
- Pues pon música. - Claro.
¿Qué dices?
Estoy bien.
¡Nuestros deportistas franceses se preparan para este nuevo turno con gran entusiasmo!
Y ahora, para nuestras mujeres en casa, el nuevo disco de la semana. ¡Música!
Gracias, Alice. Siéntate.
Apaga esa música de mierda, Charlot.
Ahora siéntate por aquí.
¡He dicho siéntate!
No, ahí no.
Aquí.
Cierto. Tengo tanta hambre que me comería un caballo. ¿Cuándo comemos?
- Alguien quiere comprarme un billete de lotería? - Mi madrido estará aquí en cualquier momento.
¡Alice!
¿Qué quiere, señora?
¿Por qué la llamas "señora? Deberías llamarla Charlot
No lo olvides: rechazar ser una esclava cambiará el mundo.
¡Alice! Tienes que hacer que esto acabe.
¿Qué está pasando? ¿Qué pasa con nuestra comida?
- ¿Estás llorando? Si quieres contaré otro chiste. - Sal de mi propiedad.
Ok, no habrá cena. ¿Que tal un almuerzo?
- De acuerdo. Voy. - ¿Dónde vas?
Cambiamos los roles. Esta noche la señora nos servirá la cena.
Les recomiendo que se hayan ido cuando vuelva mi marido.
Apuesto a que su marido es fácil de manejar.
- Apuesto que tampoco es bueno en la cama. - Bueno, ¿qué vamos a hacer?
Sí, qué.
Cábiate la ropa con Charlot. Adelante.
Jean, toca algo de música para nosotros.
Ok.
¿Me concede este baile?
- ¡Oh, no! - Relájese, Charlot, relájese.
¿Alguien me compra un billete de lotería?
¿Te gusta Charlot?
Alice, ven por aquí.
Mira a esta puta. La clase alta, por el culo.
¿Alice? ¿Alice? ¿Dónde está Alice?
- Vamos, Jean, toca. - ¿Quieres alguna canción?
- ¿Alice? - Toca algo romántico.
Algo con ritmo.
Mira a la señora. Se corre como todas las demás.
Mírala. La baronesa.
Sí, ¡oh dios!
Antes de Alice, teníamos otra criada trabajando para nosotros.
Cometí el error de dejarla embarazada.
Le pedí a Charlot que la echara.
Solamente dije: "Estoy cansado de esta putilla"
Era una putilla caliente.
Gracias, querida.
Sí, le dije: "Avísale con un mes y échala"
No aguanto las mujeres llorando. No me gusta nadie.
Lo único que me gusta es el dinero. Y las jovencitas que pueda follarme por el culo.
Cuando era oficial sirviendo en las colonias lo hacía todo el tiempo. Lo echo de menos.
Por supuesto eran nativas.
¿Sabes de alguna otra jovencita que se dejara tomar por el culo?
Querida.
¡Gilipollas!
- A la derecha. - No me toques.
A la izquierda.
A la derecha, Jean, a la derecha.
Izquierda, izquierda.
Vamos, Jean, vamos.
No me toques.
- Vamos, Jean, está en el medio.
Déjame. No quiero esto.
- Vamos, ¡Jean boy!
Ya lo tienes, Jean.
Vamos, Jean. No la escuches.
- Fóllatela - Zorra.
Justo ahí, Jean.
¡Eso duele! ¡Me hace daño!
¿Por qué lloras?
Te gustó. No llores.
¿Te gusto no?
Calla, Alice, no digas nada.
Le gustó, seguro.
¿Verdad?
- ¿Qué pasa? - No llores.
- ¿Qué coño pasa?
¿Y si Charlot llevara un delantal? Seguro que tienes uno.
Seguro. Hay uno en la cocina.
- ¿Alguien dijo cocina? - ¡Vamos!
¡Arriba!
Ven comigo.
Recuerda Alice.
Ya no eres la sirvienta.
¿Sabes?, tienes buen cuerpo. Y no lo digo como un cumplido.
Estoy conmocionada de que me hayas hecho esto a mi, Alice.
A persar de sus buenas maneras, y su actitud de Mona Lisa...
He visto como se follaban a la señora, justo como a mi.
Justo como su sirvienta. La única diferencia es que cuando yo me corro no me avergüenzo.
Toma, ponte esto.
- Señor Finch, le encuentro muy duro con las mujeres. - ¿Si?
Sí.
- Me hicieron sufrir mucho cunado era joven. - ¿De verdad?
- Me daban citas. - Ya veo.
Pensaba en ello todo el día.
Y una vez que llegaba el día, ellas no lo hacían.
Una mujer no quiere oir "te deseo", "quiero poseerte"
Sólo quieren oir: "Oh querida, soy tuyo"
Lo mismo me pasaba a mi señor Finch.
Cuanto más las deseas...
Verás, Jean, te vuelves estúpido.
Sumiso.
Así que un día decidí que no podía continuar así.
Cuando quiero una mujer, debo tomarla.
¡Señor Finch!
¿Echo la sal antes o después?
- Sal, sal. - Ah, ok.
¡Señor Finch! Señor Finch, mis gafas.
¡Responde!
- ¿Quién era? - Su amante.
Sólo habla cuando la señora dice: "Hola, ¿quién es?
- Y cuando ella no está sola, sólo dice: "Hola" - Bien, ¿Charlot?
¡Ya he tenido bastante! ¡Esta es mi casa!
¿Estáis locos o que? He tenido bastante. Ya no puedo más.
¿No entendéis? No puedo más. Me estáis volviendo loca.
- No podéis entrar en casa de alguien y hacerle esto. - ¡Calla!
Es tan bonito.
¡Duele!
Es como todo. Hay que acostumbrarse.
Usarlo un poco.
Como un coche nuevo.
Al principio, cuando es nuevo...
la caja de cambios hace ruido.
Una vez que entra, ya lo hace más fácil.
Pronto podrás conducirlo rápido y fácil.
- Di que eres un perro miserable que debo golpear. - Soy un perro miserable que debes golpear.
Soy el peor animal en la tierra.
- Soy el peor animal en la tierra.
- ¡Oh, Melani! - ¡Melani qué, cabrón!
Melani, eres el ojete del universo.
Te quiero.
Te quiero igualmente.
Vamos, ¿por qué lloras?
Prometeme que no contarás nada de esto.
Lo prometo.
Ahora, coge la cacerola.
- ¿La cerola? - Sí, la cacerola.
¿Dónde la pones?
Usa la escalera.
- Así es más fácil. - Ah, sí.
¡No puedo alcanzarlo!
Y es muy pesado.
bueno bueno...
¿Y ahora qué dices?
Es tan bonito como la mañana.
Oh, Milena, es tan bonito. El más bonito en todo el mundo.
Una fuente de éxtasis.
Una sinfonía ciega.
Precioso.
Es demasiado bonito.
Es la belleza en sí misma.
Es tan bonito.
Como una boca suave.
Como una fruta exótica, madura y dulce.
Como una perla en la ostra.
Como una flor en la selva tras una lluvia, llena de perfume
cuyos pétalos fluyen néctar, más dulce que el azúcar.
¡Qué delicia! ¡Cómo quiero poner mi lengua en él!
¡Qué snack! ¡Qué pastelería!
¡Qué agujero! ¡Qué barba!
¡Que raja! ¡Que chochito!
¡Qué higo!
¡Qué ojo!
- ¡Qué joya! - ¡Qué coño!
- Aquí tienes. - Gracias, Charlot.
Son los mejore riñones que me he comido jamás.
Huele delicioso.
Y la salsa de vino es espléndida.
¿Qué ocurre Charlot?
Lo siento, señora. No pude resistirme.
¿De qué hablas Jean?
- No es nada. - Sí que lo fue.
¿Bien?
- Me puso las manos encima mientras servía.
- Me sorprendió. - ¿Quién fue?
- Este señor. - ¿Eso es todo?
- Sí. - No, eso no es todo.
¿Qué más?
Su mano...
Su mano hizo...
Por qué no dice simplemente: "Su mano acarició mi raja"?
Jean acarició mi raja con los dedos...
Mis manos...
acariciaron su raja!
Soy un cabrón, es un hecho, pero no peor que cualquier otro.
¿Melanie?
¡Ah, es tan bonito!
No has visto nada todavía.
Una vez que los pruebas así,
no los quieres de otra forma.
¿Qué está ocurriendo, Alice?
¿Pasa algo?
¿Alice?
Y ahora, Jean, vas a probarlos, verás que buenos están.
Se una buena chica, Charlot.
Así, muy bien.
Aquí tienes, Jean. Pruébalo.
Está bueno.
¿Ha comida Alice algo de esto?
Ven aquí, Charlot.
Hay algo que me vuelve loco.
¡No puedo soportarlo!
¿Qué más se supone que tengo que hacer?
- Ves, estás frustando al pobre chico. - ¿Y ahora qué?
- ¡Enseñale! - ¡A mi hermana!
Enseñale, vamos.
¡No!
Por aquí, Charlot
Gracias, pero...
No, gracias, estaré bien, vete.
No seas tímido, Jean. Es un signo de que tienes buena salud.
¿Se siente bien? Por qué no.
¡Se siente genial, estupendo!
Ves Jean, como siempre digo, una mujer puede abrir la boca y no parecer idiota.
Alice, ven aquí.
Muy bien.
¿Dónde está Alice?
No quiero que ella lo vea.
No te preocupes Alice, no se dará cuenta.
¿Sientes esto?
El placer, Jean, está en el chocho.
¡El encuentro entre un pene y un chochete, señor Finch!
¿Sabe? Soy como un globo en el aire.
Viajando hacia las estrellas.
Así.
Oh, no puede ser posible.
¿Dónde está Alice?
Alice está ocupada, Jean.
Más, más.
Charlot, ven aquí.
De rodillas.
Saca la lengua.
Así, límpiala.
Vamos.
Te gusta, ¿verdad?
Más fuerte, no puedo oirte.
Melanie,
soy tu esclavo.
¡Ordename!
No me mandes, soy la única que da órdenes aquí.
Charlot.
¿Cuanto te gustaría que metiera esto en tu coño?
Abre tus muslos.
Ahora relájate.
Verás que se siente maravilloso.
¿Sientes lo duro que es?
¿Se siente bien?
¿Te gusta?
Voy a girarlo dentro de ti. Sentirás cada centímetro.
Ahora.
¿Estás lista para meterlo?
¿Te gusta, eh?
Te pone cachonda, ¿verdad?
Quieres más y más.
Me pone cachonda metértela.
Eso estuvo bien, Jean.
¿Le gusto de verdad, Señor Finch?
Eres un acordeonista de primera clase.
¿Has oido acerca de ese nuevo cantante?
Maurice Cavalier.
Bueno, tu eres incluso mejor.
- Quien sabe, podrías ser popular alguna vez. - Creo que exagera, señor Finch.
- ¿Qué debo hacer ahora? - Ven aquí.
¿Qué quieres?
De rodillas, imbécil.
Ahora, finaliza la limpieza.
¡Mejor que eso!
... qué pena que el Papa no puede estar aquí.
¿Qué Papa?
En navidad dijo que todos...
debíamos vivir en paz juntos.
No, no dijo eso.
Deseó a todo el mundo paz en la tierra.
No sé qué quiso decir, igualmente.
- Está lloviendo. - Mejor.
Sí, las cosas se están mojando por aquí.
- Sí, dicen que hace las cosas crecer. - Totalmente.
¿Sabes lo que queman en las locomotoras en Brasil?
No, dínoslo. ¿Qué queman?
- Café. - Noooo.
Millones de toneladas al año. Hace un humo negro que cuando llueve no deja a la gente dormir.
Qué pena.
¿No duermes aquí esta noche?
No, mejor me voy a casa. Charlot está esta noche sola.
La pobre se aburre.
Qué gran marido eres. ¿Pero quién dice que una mujer sola se aburre?
Charlot...
es un ángel. Al menos.
Señora.
Ah, Melanie. La próxima vez puedes golpearme un poco más fuerte.
- ¡Hector, despierta! - ¡Oh, mierda, déjame dormir!
Toma esto.
¿Te gusta eh? Haré que dure, verás.
Tú también. Os lo haré a las dos a la vez.
- Eh, no me toques, ¿ok? - Oh, lo siento señor Finch.
- Mira lo que haces. - No quería. Lo siento.
Oh, cielos, es bueno.
¡Qué pollón! ¡Vaya porra! ¡Es tan dura!
Me quema deliciosamente.
Quema mi chocho.
Y siento sus enormes pelotas contra mi culo. ¡Me encanta esto!
Oh, si Peter pudiera oirme.
- Tú, puta. - Sí, soy una puta. Una fulana, tienes razón.
¡Oh, se siente tan bien! Quiero sentir su corrida.
Estoy mojada, mi coño está todo mojado.
Oh, es tan bueno. Me voy a correr.
Me encanta que me chupen los pezones. Me encanta cuando Alice los chupa.
Como me gusta chupar su chocho.
Poner su chocho bajo mi lengua, que se siente en mi boca.
Oh, sí, sí, follame.
Clava esa polla en mi coño.
Oh, se siente bien.
Oh, quiero chupar a Alice.
Quiero sentir sus labios abriéndose en mi boca.
Sentirla fluyendo en mi garganta.
Oh, sí, pon tu dedo en mi culo.
Oh, más profundo. Sí, sácala y métela.
Me corro.
¡Me corro. Me corro!
¡Me voy a correr ahora!
¡Sí, dámelo! ¡Me corro!
Sí, lléname con tu leche.
Sí.
Más, más.
Oh, si. ¡Otra vez!
Oh, Charlot.
¡Charlot!
¡No sabes cuánto significa esto!
- Hector, tenemos un pinchazo. - ¡Joder, déjame en paz!
Ok, lo haré yo.
Has sido una anfitriona perfecta.
Adiós.
Adiós, Jean.
Nos vemos. Gracias, Charlot.
Adiós.
Un placer, señora.
¿Estabas durmiendo?
- Sí. - ¿Un buen sueño?
Sí, podría decirse.
- No te esperaba. - Quería verte, estaba deseando estar contigo.
Para verte cariño.
- ¿Qué hay de cena esta noche? - Riñones, señor.
Perfecto.
Siempre son deliciosos. Sorprendeme.
- ¿Va la señora a supervisar la cocina? - Por supuesto.
Muy bien señora.
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