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Y ahora con nosotros, nada más y nada menos que Peritonitis Aguda. El famoso
grupo que está haciendo verdaderos estragos musicales. Ellos son Jimmy,
Johnny. Hoy Peritonitis Aguda son noticia porque esta noche se presentan
Rock Palace.
¿Cómo estáis de ánimos, muchachos?
Están maravillosos y es para ello. Hoy presentas nuevo LP y eso responsabiliza
mucho. Dime, Jimmy.
Ah, sí, perdona, que soy mal fisonomista y no me quedo con las caras.
Dime, Johnny.
Johnny es este.
Vaya, no doy una. Bueno, es igual, contestadme cualquiera de los tres.
tiempo lleváis juntos?
Desde ayer.
Ya lo oyen ustedes.
Es un grupo de reciente creación. Por lo tanto, su música es joven, fresca,
limpia. Peritonitis aguda están en su mejor momento.
¿Qué trae de nuevo al panorama musical?
Contesta tú mismo, Jerry.
Jerry es este.
Bueno, ya empezamos otra vez. Es igual, contestadme cualquiera de los tres. ¿Qué
trae de nuevo al panorama musical?
Marcha. Mucha marcha, muchísima marcha.
Estos son Pelitonitis Aguda. Sus caras son el vivo reflejo de lo que puede ser
su música.
Se conocieron ayer y enseguida decidieron unirse para dejarnos lo mejor
arte. Quisiéramos, aunque sea tarde, hablar con ellos toda la mañana, pero
no les cansemos con nuestras preguntas.
Nos gustaría saber tantas cosas de ellos.
¿Quién les cuida el pelo? ¿Qué marca de fijador usan? ¿Desde cuándo tienen esa
facilidad de palabra? Pero no, no les cansemos más. Esta noche en directo en
Rock Palace, presentado por un servidor de ustedes, Tato Montini.
Peritonitis aguda con su nuevo tema titulado Mi mierda me pertenece.
Es que me necesita esta noche en el Rock Palace.
¿Alguna razón para que no vaya?
Pena con mi mamá y su novio.
Razón más que suficiente.
Noche libre.
Chicos, vámonos.
Y vosotros a las once en el Rock Palace, pero con los instrumentos. No me hagáis
lo de la última gala, ¿eh?
Y ahora...
Desde Miami, en directo, les ofrecemos el despertar de Julio Iglesias.
Buenos días, España.
Hola, Julio.
¿Cómo estás?
Hola, amigos. Hoy, como os prometí, musical a tope en directo. Con la
ritmo, la buena música de ese gran conjunto subvencionado por el Ministerio
Cultura, Peritonitis Aguda.
Y ver la mierda pegando salto. El cagar, el cagar es una necesidad
fisiológica. Por eso él habla de estas cosas, tiene su lógica.
Somos incomprendidos, somos incomprendidos. La vida es mierda y
nacido, hemos nacido para comerla.
Somos incomprendidos, somos incomprendidos.
La vida es tierra y hemos nacido Hemos nacido para comerla
¿Por qué ha hecho eso?
Sí, usted, yo lo he visto.
¿Pero de qué me habla?
Usted me ha metido mal.
Y a mí.
Ustedes están completamente locos.
Vamos, vamos, no disimule, yo lo he visto.
Pero si te hizo en una mano el puro y en la otra la copa.
Eso es verdad. Claro. No le hagan caso. Es un viejo truco.
Meten mano e inmediatamente cogen la copa y el puro.
Estos maníacos tienen mucha práctica. Son muy rápidos, ¿no es así?
¿Pasa algo, señor Montini? No, nada. Un incidente sin importancia, pero ya está
resuelto. ¿Resuelto? Esto es un infame y usted se va a acordar de mí.
Bueno.
Él se lo ha buscado.
Me parece que vamos a tener...
Complicaciones. Seguro que vamos a tener complicaciones.
Don Marcelo, ha visto usted a la señorita Susy.
Ay, Dios mío, ¿dónde se habrán metido?
jajajajaja
Buenos días, señor Montini. Son las diez en punto de la mañana y hace un día
maravilloso. Ya es la hora.
Buenos días, señor.
Buenos días, Lucas.
Hoy, ración doble.
Estás en todo, ¿eh?
Ocúpate de ellas. Llévalas a Loewe y que elijan el regalo que quieran, pero sin
pasarse, ¿eh? Sí, señor.
Ah, y pide factura que eso desgrava.
Muy bien, señor.
Después la larga para Valencia.
Ah, y ábreles ficha por si algún día decidimos repetirlas. Nunca se sabe.
Lo que ordene el señor.
¡Taxi! ¡Taxi!
¡Taxi! ¡Taxi! ¡Taxi! ¡Taxi! ¡Taxi! ¡Taxi!
¡Taxi!
¡Taxi!
Perdón, hermanita, el taxi es mío. ¿El que tiene que perdonar es usted porque
taxi es nuestro? No quisiera pecar de incorrecto, pero yo le llamé primero.
Usted puede pecar de lo que le dé la gana, pero el taxi es nuestro. ¿Verdad
el taxi es nuestro?
Bueno, que yo sepa, el que paga las letras soy yo.
Ya lo ha oído usted, hermana, y perdone, pero llevo muchísima prisa. ¿Pero cómo
que lleva mucha prisa? Lo que le pasa a usted es que no tiene ninguna educación
ciudadana. Hermana, por favor, no insista.
Lo sé, además que groseo. Esto que está haciendo es un abuso. Un abuso y una
falta de consideración.
Si pervuelta... ¡Es mi vergüenza!
¡Hijo de Satanás! ¡Me cago en él!
¡Adiós, cariño! ¡Chao, querida!
¡Chao! ¡Adiós!
Ya sabes, cuanto antes a Valencia. Y nada de avión en tren. Tienes el
en la mesilla, ¿eh? No se preocupe, señor. Eso es cosa mía.
¿Pongo la radio, señor?
Ponla.
Hoy en Música a la Tope, el programa de los grandes éxitos, Goma 3, presentadas
por el único, el genial Tato Montini.
Goma 3, de la mano de nuestro sex symbol, Tato Montini.
Apaga la radio.
¿Pero de dónde se sacaba este lo del sex symbol?
Póngame con el director general.
Enseguida, señor Montini.
Tenemos diez minutos escasos para llegar a la emisora. Sobrará tiempo, señor.
¿Quién ha sido el cretino que se ha inventado del sex symbol?
Ramírez, el idiota tenía que ser.
Cuando llegue a la emisora no quiero ni verlo.
Escóndelo en la papelera, en el pichero, en la piscina del batre, donde quiera,
pero quítalo de mi vista que me lo cargo.
¿Que por qué hablo tan deprisa?
¡Coño, por qué voy a mí que me lo soleo, ¿eh?
No lo haces, Matías, no lo vamos a pegar.
Tranquilo, señor, yo soy un artista melbolante. Déjame que me luzca. Te vas
lucir con tu padre, ¿vale?
Dentro de cinco minutos, a las doce en punto, en directo, desde nuestros
estudios y para todos vosotros, musical a tope, presentado por Tato Montini.
Perdone mi insistencia, pero es de gran importancia para mí el poder conseguir
hablar con usted. Yo le estaría eternamente agradecido si pudiera usted
concederme cinco minutos, solamente cinco minutos de su precioso tiempo,
poder exponerle. Señor Montini, señor Montini.
Pero bueno, será posible.
Habéis visto otra vez al tipo de negro. Lleva dos semanas que no nos deja ni a
sol ni a sombra. ¿Y qué querrá?
No sé, pero sea lo que sea, se va a quedar con las ganas. Por pesado.
¡Qué plomo de ti!
Señor Montini, le están esperando las gómatres. Gracias.
Dame la correspondencia. Hola, chicas. ¿Cómo estáis? Hola.
No se nota. Fíjate bien.
Es que no tienes ojos, corazón.
Vamos, vamos, que empezamos con vosotras.
Este es el tema principal del super single de Coma 3.
¿Qué tiene son Coma 3?
Una revolución, algo verdaderamente insólito. Yo las miro y las admiro y veo
tienen lo que tienen que tener. Ese don que sale del pecho y que llega donde
tiene que llegar.
A mi lado tengo a Gina, una de las componentes del grupo. ¿Qué es para ti
música, Gina? Algo que adoro, algo que no puedo vivir sin ello. Algo que no
cambiaría ni siquiera por un hombre como tú. ¿Cómo les diría yo que es Gina? Es
una mujer tranquila, relajada, reposada, que sabe lo que se trae entre manos.
Y la otra componente de Coma 3 que está enfrente de mí...
Ella siempre sabe dónde quiere llegar y llega. Vamos que si llega.
Yo vuestro futuro lo veo muy claro. Hay que verlas para saber cómo son. Todo
vitalidad, todo musicalidad. Es muy difícil hacer una entrevista a Goma 3
su personalidad es tan arrolladora que siempre dan el golpe donde menos se
piensa. ¿Cómo os animasteis a formar este grupo, Sandra?
Nos aburríamos de hacer topless en la barra americana, ¿sabes?
Eso fue todo.
La espontaneidad de estas maravillosas es increíble. Nunca he hecho yo una
entrevista tan relajado, tan tranquilo y menos nervioso. Pero el público,
vuestro público, quiere saber algo más de vosotras. Tú, Emma, ¿qué te dedicabas
antes de pertenecer a Goma 3? A mis labores.
¿Y tú, Sandra?
Lo mismo que esta, pero con un señor que tenía un salón de máquinas tragaperras
en Almería.
Bella y emotiva historia la de estas mujeres.
¿Y tú qué hacías, Gina?
Relaciones.
Ejemplo para todos el que nos dan Goma 3.
Abandona sus carreras, se suben al carro del arte musical y aquí están como
locas buscando un puesto en la fama. Ya habéis escuchado todas las interesantes
declaraciones de Goma 3.
¡Corta!
¿Pero qué habéis hecho, joder?
Ahora basta de cachondeos y no os promociono ni un disco más, ¿eh? ¡Ni una
broma!
¡Continúa!
Y ahora les dejamos con la charla de orientación religiosa de Monseñor García
Campos.
Gracias, mi vida. Tú vales mucho.
Estamos en dedo contigo, corazón.
El que bien anda, bien acaba, ¿sabes? Y tú andas muy bien.
Vamos, vamos, pero en silencio, que estamos en directo.
Vamos.
Queridos hermanos, hoy vamos a hablar del amor al prójimo.
Amarás a tu prójimo como a ti mismo.
¿Cómo interpretar el mandato evangélico?
Simple y llanamente como una invitación al amor.
Al amor a tus semejantes, al amor a los que te rodean.
Debemos imponernos como una obligación desterrar la violencia, amar a todo y a
todos, vivir en perpetuo amor.
Sí, inmediatamente se lo enviamos.
Adelante.
Está bien, pero le faltan piernas. Yo le pondría dos planos más de piernas y le
cambiaría la música.
La gente quiere ver piernas. ¿Qué más?
Este es el proyecto del bronceador Bongo.
Oye, chico, lo mejor del mundo para broncearse.
Crema nutritiva Bongo.
Pues qué bueno el bronceador ese. Te deja todo negro.
¿Y quién ha tenido la feliz idea de que un negro anuncie un bronceador?
He sido yo, señor Bontini.
De culo. Lleva usted una carrera de culo, amigo.
¡Anúlelo! ¿Qué más?
Goldfinger no es lo mejor, pero se acerca a lo mejor.
Úselo. Goldfinger.
Perfectamente lubrificado.
Yo me atreví a pedir en mi farmacia un Goldfinger.
Goldfinger. El preservativo suave y seguro.
¿No es usted el nuevo responsable de la campaña de preservativos Goldfinger?
Sí, señor Montini.
Bien. ¿Me puede usted explicar cómo es posible que aparezcan esos spots entre
Spinette y Hola, chicos?
Bueno, señor Montini, yo pensaba que... Usted no piensa nada. Queda despedido.
¿Pero por qué? Por imbécil, hombre.
Pero, señor Montini... ¡Fuera!
Bueno, pero es que... ¡Ay, ay, ay! ¡Se le pasará!
¿Y qué hacemos con la campaña, señor Montini?
Sígala usted mismo.
Y no ponga los spots después del telediario, que con las noticias que nos
la dejan como un vígaro. ¿Y entonces cuándo?
Después del tenis, del boncesto, del fútbol.
Escuche.
Gol, gol, gol, gol, gol, gol, gol, gol, gol, finger.
Preservativos Goldfinger.
Úselos toda la vida, sin peligro alguno.
Úselos.
Genial, señor Montini, genial.
Vamos, no sea pelota y páseme los modelos de ropa calorífica. Sí, señor.
¿Ha citado usted a los empresarios de la costa esta noche en el Rock Palace?
Sí, me han confirmado su existencia, lo sé.
Eh,
mire.
¡Es él!
Matías, el tipo de negro está otra vez abajo. ¡A por él!
Hola, hola. Queridos amigos, como todos vosotros sabéis, anoche tuvimos un
pequeño incidente durante la presentación de este fabuloso conjunto
solucionar con mis propios puños.
Pero hoy lo tenemos todo previsto.
Policía, geos y creo que hasta el propio ministro del interior anda por ahí
camuzado de camarero. Y ya sin más preámbulos, amigos, la presentación
de estos monstruos del After Punk.
Con ustedes, Peritonitis. ¡A una!
¡Adelante!
No puede usted ir más deprisa.
Con mi coche voy a la velocidad que me da la gana.
Si no le conviene, paro puerta y andar. Tampoco es para ponerse así, hombre. Yo
lo decía por si podía usted acelerar un poquito.
Pues esto es lo que hay, ya lo sabe. Si no le conviene, paro puerta... Sí, ya
sé. Andar.
Perdone y siga su aire, como si no hubiera dicho nada.
El caso es llegar.
¡Voy de culo!
¡Todo va mal!
¡Voy de culo! ¡Me engañaste!
¡Pero tienes que...
Pero mucho mejor de lo tuyo, ¿eh?
Nadie diría que eres un hombre.
¿Has visto al jefe? Está en los cameritos.
Pues avísale que voy para allá con los empresarios de la costa. Vale.
Síganme, por favor.
Hola,
guapo.
Hasta luego, Francisco.
Adiós, Miguel.
Adiós.
Qué cool.
¿Un día voy a tragar hasta yo?
La verdad es que hemos estado demasiado.
No, vale. Pues claro.
¡Nos vemos, amigo Teo!
¡Magnífico, muchachos! ¡Habéis estado geniales! ¡Este verano nos vamos a
a Galas!
¡Tengo en la sala a los seis empresarios más importantes de la costa! ¡Os voy a
hacer una programación de dulce! ¡En mi vida he visto una cosa más maravillosa!
¡De la cresta en un cuerpazo! ¡Es un atleta! ¡Estáis en buenas manos, chicos!
¿Qué tal?
¡Enhorabuena, enhorabuena! ¡Sois los mejores!
¡Somos, somos los mejores!
¿Tenía yo razón para haceros venir?
¡A eso les hago yo llegar donde sea!
¡Dentro de poco cada uno tendrá un Rolls y un chalet en Miami!
Bueno, vamos a hablar de negocios. Vamos a hacer esta cosa tranquilo, relajado,
sin que nos moleste nadie.
¡Ay, tío, que fuerte!
Además tiene un encanto especial, ¿sabes? Pues yo no te voy a mi despacho,
no. Mira, estos camarinos del rock son tan distintos.
Hay que votar cantante de todo tipo, de opera, de canto moderno, pero mira. El
rock es una cosa que tiene un encanto especial.
Oye, oye, ¿esas quiénes son?
Ah, son las novias de Peritonitis.
También pienso formar un grupo con ellas. Todavía no lo saben, pero valen
Ya sabes que donde pongo yo el ojo es una mina.
Bueno, vamos por lo de primero tu barnedillo.
El 15 de julio en Palamós, el 23 de agosto en Lloret y el 3 de septiembre...
Vamos, vamos, deja algo para los demás.
El 7 de julio lo tengo firmado con un empresario de la Flora. Pero esto sin
Fermín puede ser un encierro más. A mí cuando me toca. Un momento, un momento,
ahora para todos.
¿A ti qué fechas de interés en Almedilla?
Todas. Tendrás que conformarte con el que me queda libre, el 14 de agosto.
hombre, tan solo una fecha. No se hable más del asunto que te quedas sin el
contrato, ¿eh?
Vale, vale.
Pero bueno, ¿usted que ha venido a contratar a mis artistas o a darse una
de vista?
¡Morboso, que es usted un morboso!
Con permiso, con permiso. Somos de Interflora y traemos estos ramos de
la empresa.
Vale, ponedlos por ahí encima.
A mí resérveme el 12 de octubre. Pero bueno, ¿usted quién es?
Caparés. ¿Quién? El empresario de Sitges. ¡Ay, que nunca la he visto con
blusa! ¡Se puede!
Aquí está.
¡Se puede pasar!
¡Adelante, inténtelo si puede! ¡Pase!
¡Por favor!
¡Pase a la Lorenza, por favor! ¡Miriam, ¿dónde se ha metido Miriam?
¡Estoy, señor Montini, en tu mano!
¡Por favor!
¡Señor Montini, somos la interview!
¡Ah, llegan en buen momento! ¡Sección de desnudos al fondo por millones de
exclusiva! ¡Vale!
el 24 de septiembre.
¿Ahora no le tocará? Señor Montini, recuerde... Pero a mí, ¿cuándo me toca?
Ahora, no se ponga nervioso.
¡Uy! ¡Ay, ve!
Y aquí nadie se va sin que le toquen algo.
Atención, Valerro Palacestena. Por favor, si calesta es una locura, déjanos
trabajar. Esto parece el camarote de los hermanos Marx.
3 y 20 de la madrugada del 16 de abril de 1985.
¿Y?
Está usted cumpliendo en estos momentos 36 años.
Es verdad.
Felicidades. Con tantos líos que tengo en la cabeza ya no sé ni en el día que
vivo. Si no es por usted se me hubiera olvidado.
16 de abril.
Gracias, Miriam.
No tiene nada que agradecerme, señor Montini.
Recordar fechas es parte de mi trabajo.
Otra vez felicidades.
Buenas noches, señor.
Buenas noches, Lucas.
¿Cansado, señor?
Destrozado. Deseando meterme en la cama.
Tomaré un baño caliente, un buen zumo y a dormir como un niño.
Perfecto, señor, perfecto. Le deseo que tenga unos felices sueños, porque hoy es
un día muy especial para el señor.
Hoy cumple 36 años. Ya me lo ha recordado Miriam. Es curioso, con la
memoria que tengo yo para todo y siempre se me olvida la fecha de mi cumpleaños.
Espero que la de este año le deje un buen recuerdo. Buenas noches.
Buenas noches, señor. Felicidades.
¿Qué haces tú aquí? Lo mismo que yo. ¡Feliz cumpleaños, corazón!
¡Qué sorpresa! ¡No os esperaba!
¡Hola, vidita!
El que viene a nadie le acaba, ¿recuerdas?
Os agradezco mucho el detalle. Los cumpleaños me deprimen. Me da por
te preocupes. Nosotras nos encargaremos de alegrarte. ¡He decidido darte una
fiesta de gala!
Ya, ya veo que venís de largo, ¿eh? ¡Venimos dispuestos a darte la noche!
¿Me la vais a dar? Seguro que me la vais a dar. Oye, ¿cómo habéis entrado aquí?
¿Cómo ha sido nuestro cómplice?
Ay, este Lucas es como una madre para mí.
Matías, ¿quiere darme un paquete que hay en la guantera?
Aquí está, señorita Miriam.
Gracias.
Volvamos a casa del señor Montini, por favor.
Enseguida.
¡Ah! ¡Tiene colchón de agua!
¡Pero qué agua ni qué agua!
Es champán.
Champán. Esto parece el hundimiento del Titanic.
Ya veréis que marcha le dio a este cuerpo.
Es verdad, porque este cuerpo ya no te pertenece. Un momento, un momento.
Pidid una tregua. Vuelvo enseguida. Cuidado con hacer trampas.
¿Pero qué trampas? Yo siempre juego limpio. Pero ya que viene dispuesto a
habrá que hacer un buen papel, ¿no?
Eso esperamos.
Y cuidado con el colchón, que es el tercero que se me bebe.
Buenas noches, Lucas.
¿Ocurre algo? No, no, nada.
He decidido darle una sorpresa. Es que a estas horas el señor está durmiendo
plácidamente. No importa, sé que lo que le traigo le hará mucha ilusión. Por
favor, señorita Miriam.
¿Sí?
¿Cómo? ¿Miriam aquí?
¿Qué está subiendo?
Vamos, chicas, a la terraza, que tengo visita. ¿A esta hora?
¿Qué dices? ¿Estás loco? Una muchachita buena para estar a la intemperie. Verás
que bien, nos viene un poco de aire fresco. ¡Qué frío!
¡La tarta!
Para estaros calladitas, ¿eh?
Después comeremos tarta helada.
¡Qué sorpresa!
No sé si he venido en el momento más oportuno. Pues, la verdad, no la
La que no podía esperar era yo.
Antes no me atrevía a dárselo.
Le traigo este pequeño regalo.
Por favor, ¿para qué se ha molestado?
¡Es precioso!
Ya está el vecino de al lado mirando por el telescopio. Se pasa la noche mirando
las estrellas y coge cada catarro que hace un balbolo.
Creo que será de su talla. ¿Le gusta?
Muchísimo. Ha tenido usted mucho gusto.
Si no le importa, me gustaría que se lo... Bueno, yo... Está bien.
Bueno, me lo probaré.
Pero seguro que será de mi talla.
¡Jesús! Ya me acataré. Este tipo me contagia.
Esto parece Pueblo Norte.
¡Coño!
¡Qué detalle con mis iniciales!
Bueno, y ahora me voy. Estamos solos. Bueno, no tan solos.
¿Cómo dice? No, nada, nada. Le agradezco mucho su regalo.
Que siga descansando. Eso espero.
Qué nochecita.
Bueno, hasta mañana, Miriam. Y gracias por su regalo. Ha sido precioso. Hasta
mañana.
Bueno, ya podéis salir. Era un asunto de negocios. Coger la tarta.
Vaya nochecita, ¿eh?
Uf, nos hemos quedado como pingüinos. ¿Sí? Espera, ¿qué quiere? Que se nos
congela el foto.
¡Ah! ¡Ah!
¡Ah!
¡Ah! ¡Ah!
¡Ah! ¡Ah! ¡Ah! ¡Ah! ¡Ah! ¡Ah! ¡Ah! ¡Ah! ¡Ah!
¡Ah!
¡Ah!
Ahí no te escueces.
Aquí hay poco chorro para tanta gente.
¿De quién es esa manita?
Ahora es el lío privado.
Debe ser algo importante.
Ay, qué casualidad.
Dígame.
¿Pero cómo? ¿Otra vez?
Otra y mil veces, señor Montini.
Perdone que insista tanto, pero el asunto que quiero exponerle es de
vital. Lo que es de importancia vital es que no vuelva a molestarme más porque
me tiene hasta los mismísimos.
Pero señor Montini. Ni señor Montini ni leche, es imbécil.
No te pongas así que te puede dar un infarto. Un infarto y un ataque de
al mismo tiempo.
Dos de tres semanas que no me deja vivir.
Me sigue como mi sombra. No sé qué hacer con él.
¿No crees que será mejor dejar ese asunto para mañana?
Este tío me tiene obsesionado.
Esto me relaja mucho.
Es él, el cabrón.
Es la madre que lo parió.
Es él y va a acabar conmigo.
Con permiso.
¿Ya se fueron las chicas?
Hace un cuarto de hora, señor.
Y no muy contentas, por cierto.
Me lo figuro.
Ese hombre va a terminar conmigo.
¿Decía el señor?
No, nada. Son cosas mías.
Dime una cosa, Lucas.
¿Tú crees que se puede fallar con tres señoras como esas?
Imposible, señor.
Y máxime, un especialista de su prestigio. Un especialista, ¿verdad?
Pues aquí donde me ves.
He pegado tres gatillazos de los que hace en época.
No lo puedo creer. Pues cree, créetelo.
No me he comido ni una rosca.
Bueno, eso le pasa a todo el mundo, señor.
¿Alguna vez tenía que ser la primera?
Permítame decirle que los años...
No pasan en balde. ¿Qué coño a los años? Un tío.
¿Un hombre?
Sí, un hombre que no me deja vivir. Me sigue constantemente y me tiene comida
moral. No me digas. Si no te lo digo, no te enteras.
Lo tengo metido aquí como un clavo.
¿Y entonces el señor está enamorado de él?
¿Pero qué dices, imbécil? ¿Qué enamorado ni qué leyes?
Pero entonces, señor, es que no entiendo nada.
Pues no hay nada que entender. Un tipo que lleva tres semanas detrás de mí y no
me lo puedo quitar de encima.
Anoche me llamó dos veces por teléfono, con tanta oportunidad que... Me cortó y
ya no puede funcionar.
Es la primera vez que me pasa una cosa así.
A mí que nunca se me había ido una vida, anoche, las tres.
Fíjate lo que irán largando por ahí, con el entusiasmo que pusieron las pobres.
Perdone, señor, con el debido respeto, y si el señor me lo permite, le daría un
consejo. ¿Un consejo? ¡Hala, venga, lárgalo!
Procure separar los asuntos profesionales de su vida privada. No
fracaso de una noche le cree complejos. Vuelva a encontrarte a sí mismo.
Haga usted como los toreros. Que cuando salen de una jornada, vuelvan
inmediatamente al toro.
Actúe de nuevo.
Usted las tiene a montones.
Hay que perseverar. Hay que perseverar.
No debe darse por vencido.
Adelante.
Buenos días, señor.
Buenos días, señor Montini. Buenos días, tía.
¿Ha descansado usted bien?
Sí.
He venido a buscarle en mi coche porque al suyo le tocaba revisión. Ah, sí,
claro.
Tú eres mago. Usted las tiene montones. Hay que perseverar. No debe darse por
vencido. Adelante.
¿Ha decidido usted si hoy recibe a los consejeros de Panticle?
¿Eh? No, no creo que tengamos tiempo.
¿Sería conveniente hablar con ellos esta misma mañana y establecer las
condiciones del contrato?
Está bien, recuérdemelo.
¿Qué ocurre?
Nada, que este cacharro no anda. Se para cuando quiere.
Pues sí que estamos buenos. Como haya más paradas...
Preocúpese
de que arregle este ascensor. Sí, señor Montini.
Continuamos.
Puedo asegurarles que los profilácticos Goldfinger están fabricados
con materiales de primerísima calidad y
que es de absoluta garantía el acabado de los mismos,
ya que todos y cada uno de ellos están sometidos a diferentes pruebas
de seguridad.
Y resistente.
Sí, diga.
Sí, está bien.
Que lo reparen lo antes posible.
De acuerdo, gracias.
Eran los del mantenimiento, que ya vienen a arreglar el ascensor.
Ah, sí, sí, está bien. ¿Dónde nos hemos quedado?
En seguridad y resistencia.
Ah, sí.
Por lo que a nuestro cliente le extraña la reclamación.
¿Qué le formula?
De todas formas, Goldfinger se hará cargo de la crianza,
manutención y educación de lo que tengan
ustedes debido al fallo de nuestro elástico.
Incluyendo en el seguro hasta el caso de trillizos.
Punto y aparte, seguido.
Como quiera.
¿Cómo dice?
Sí, sí, seguido, seguido.
Aprovechamos la ocasión y nos ponemos a su disposición.
Nos ponemos a su disposición.
Nos ponemos a su disposición.
Ya lo he puesto tres veces.
Ah, sí, perdón. Ofreciéndole nuestras disculpas... con la seguridad... de
que... de que sabrán comprender...
¿Qué haces?
Perdóneme, Miriam.
Ha sido como un arrebato incontrolable.
La he visto en tan buena disposición que no he podido contenerme.
¿Qué me ha dado?
No sé cómo...
Pedirle disculpas. Sabe que nunca me he propulsado con usted en lo más mínimo.
Ha sido como una flaqueza carnal. No se preocupe, señor Montini.
Tampoco la cosa ha sido para tanto.
He gritado porque tenía usted la mano muy fría.
¿Ah, sí?
Debe ser cosa de la circulación.
Para otro día me pondré guantes. No se preocupe, por favor.
Lo que pasa es que me ha pillado usted desprevenida.
Mire, mire cómo me late el corazón.
Lamentaría que esto le...
produjera un trauma sexual.
Jamás me lo perdonaría.
Tranquilícese, por favor.
Al fin y al cabo, yo estoy en tu servicio.
¿De verdad que no le ha molestado?
No, en absoluto.
¿Comemos juntos?
Comer, cenar y desayunar.
Pues entonces comeremos y después pasaremos la tarde en Bichale.
Me encantará.
Recer de una mesa a las tres en Zalamea.
No, mejor a las dos y media.
No, decididamente a las dos y cuarto.
Espéreme allí.
Esperaré.
A todo el personal de Montini Star, son las dos en punto de la tarde. A partir
de este momento me recluyo durante 24 horas para preparar el trabajo el
mes. Bajo ningún concepto y por ninguna razón debo ser molestado durante todo
este tiempo.
¿Eh? Perdone, señor Montini, pero de hoy no puede pasar el que yo hable con
usted. Estamos solos. No, no queda ya nadie en la planta, por lo tanto nadie
puede venir a interrumpirlo.
¿Me permite que le robe unos minutos? Perdona, tengo una cita y no quisiera
que... No, no se preocupe, no le voy a molestar mucho.
Me llamo Severo Povedano y soy el agente exclusivo de la Miembros American
Corporation para España y Portugal.
Nuestra sociedad se dedica a la promoción del donativo.
Ah, bueno, pues apúntame a mí con 10 .000 pesetas. Eso sí le agradecería que
diera el recibo por lo de la declaración sobre la renta, ya sabe. No, nosotros
no pedimos dinero, amigo mío. Nuestra labor en pro de la humanidad es otra.
tarea mucho más ingrata.
Ya, ¿recogen ustedes papel viejo, revistas, periódicos? ¿Usted ha oído
los bancos de sangre, de los bancos de ojos, de los bancos de riñones,
etcétera? Sí, señor, yo soy un hombre bien informado. Pues bien, nosotros.
Quiero decir, la... Sí, la Miembros American Corporation, esa, sí. Somos los
principales abastecedores de un banco de órganos genitales.
Vamos, de un banco de... penes.
¿Cómo ha dicho?
No me lo puedo creer, pero es que también hay bancos de esas cosas.
Naturalmente. Es un órgano de vital importancia en el ser humano.
Ya lo creo, pero es que un banco de perindolas hace raro, no sé qué decirle.
sangre, de ojos, de riñones, hasta de orejas si usted lo prefiere. Pero es que
de penes le manda madre, créame. Precisamente ahora estamos haciendo una
campaña de captación. Por eso yo estoy aquí.
No le comprendo.
Nosotros pretendemos que nos haga la donación de su miembro.
No sé si yo le he entendido mal o usted no se ha explicado bien. Más claro.
Denos su órgano y la humanidad se lo agradecerá.
Pero si yo no quiero que la humanidad me agradezca nada, de verdad se lo digo.
Permítame que le enseñe un folleto.
Comprendo que mi petición le haya impresionado.
A todos les pasa lo mismo.
Pero ya hay quien lo ha donado.
No son muchos, pero hay algunos.
Piensan que una vez que han abandonado este mundo, ¿para qué lo quieren?
No, si hay muchos que sin abandonar este mundo tampoco lo necesitan para nada.
Pero claro, lo que es de uno, cuesta mucho darlo así como así. No es tan
como parece.
Querer es poder, mi querido amigo.
Y usted puede.
¡Pero no quiero, coño!
No es que me niegue.
Las cosas se tienen porque se tienen. Unos de una forma, otros de otra, pero
tienen. Son cosas que lleva uno consigo toda la vida, de acá para allá, de allá
para acá.
Que en los ratos de esparcimiento se pasa bien con ellas.
Y claro, de pronto alguien te dice que algo que consideras tan tuyo lo des para
que en su día lo use otro señor.
Es que te quedas una pieza y es para ello.
Yo quisiera que usted se diera cuenta de la importancia de mi petición.
Mientras usted viva, es muy lógico que disfrute con lo que la naturaleza le
proporcionó. Según mis datos, usted ha disfrutado y disfruta a placer, ¿me
equivoco? No me lo paso mal, por mis actividades, mi profesión, se me da
bastante bien, no me puedo quejar. Hace usted muy bien, pero cuando usted falte,
y ojalá que sea muy tarde, deje que otro hermano suyo siga disfrutando del
preciado don del que la naturaleza le ha dotado.
Bueno, tampoco hay que exagerar. Una cosa normal para quedar bien, pero sin
hacer excesos. Por simple curiosidad, ¿podría hacerle una inspección ocular?
¿Cómo dice?
Quiero decir, echar un vistazo al género.
Hombre, lo dice usted como si fuera una botifarra.
Perdone la expresión. No es con ánimo de ganarme su simpatía y conseguir su
posible donación, pero presumo que está usted muy bien dotado. Pues muchas
gracias por su suposición, pero no creo que merezca la pena.
Enséñemelo. Por mi profesión estoy acostumbrado a ver alguno que otro.
Pero esto será en alguna clínica. ¿Aquí? Es solamente un momento. Yo lo veo
enseguida. Pues violentísimo. Puede entrar alguien y figúrese la papeleta.
he dicho que no hay nadie en la planta. Usted y yo solos lo haremos con la mayor
discreción. No sé si debo. Todo esto es muy comprometido.
¿Y la hora qué es?
Vamos, por favor.
Adelante. Soy un profesional.
No se preocupe.
Está bien, pero le aseguro que es la primera vez que se lo voy a enseñar a un
hombre. En estos momentos, considéreme solamente como un agente de la
Está bien, no te vas a que diga el nombre entero.
Le aseguro que no va a haber nada del otro mundo.
No quiero que después se desilusione.
A nosotros todo nos vale.
Por mínimo que sea.
Está bien, allá va.
Vaya, lo que faltaba.
¿Qué le ocurre?
La cremallera que se ha enganchado no hay forma de hacerla correr.
Déjeme a mí. En esto tengo cierta práctica. No es el primero al que le
echar una mano.
Permítame. Ah, vale.
¿Dónde estén los botones?
No, se preocupe. Hasta la fecha no se me ha resistido ninguna.
Ya está.
¿Lo ve?
Abierta. Menos mal. Tienes manos prodiciosas. Maña. Y nada más que maña.
¿Ah, estorbo?
¿Creí que no había nadie?
Pues sí.
Estamos esta señora y yo tratando un tema muy particular.
Ya me hago cargo.
Perdone si les he interrumpido.
Volveré más tarde. ¡Siempre hay que llamar en mi despacho antes de entrar!
¿Aunque no haya nadie?
¡Aunque no haya nadie! ¡Es una orden!
Está bien. Lo tendré presente.
Pero bueno, ¿no ha dicho usted que no había nadie?
No había tenido en cuenta lo de la señora de la limpieza. Siempre aparece
momento más inoportuno.
Por favor, adelante.
La verdad es que esto es un corte.
Tomás, aquí lo tiene usted, a su disposición.
¡Qué barbaridad!
¡Qué barbaridad!
¿Qué? No vale, ¿verdad? Al contrario.
Tiene usted una pieza de museo, amigo mío. No me diga. Se lo digo y con
conocimiento de causa.
¡Qué hermosura!
Me parece que exagera, ¿no?
Nunca, nunca había visto una cosa igual.
No creo que sea para tanto.
¿Cuándo yo se lo digo?
Pues ya ve, yo por más que me lo miro no me lo encuentro... ¿Cómo dice? Que no
me lo encuentro tan extraordinario.
Tiene usted una verdadera joya, amigo mío.
Y yo sin enterarme.
Claro, como me lo veo a diario.
Le felicito.
Muchas gracias.
¡Qué maravilla!
No me canso de contemplarlo.
Me lo voy a terminar creyendo. A usted más de una ocasión, cuando se lo hayan
visto, le habrán jaleado.
¿Estoy en lo cierto?
Pues no. Bueno, alguna vez por animal me me han dicho eso de...
Bien por el trato, bien. Bien, bien, bien, bien, bien. Pero nada más.
Lo que usted tiene merece mucho más.
Debería admirarlo todo el mundo.
Pues como no lo exponga en la feria de muestras. Perdone.
¿Me permitiría que le hiciera una foto? ¿Pero qué dice? ¿Está usted loco? No me
ha entendido usted. Una foto exclusivamente de... Es para nuestro
había asustado. Por favor.
Nosotros seríamos incapaces. Bueno, haga lo que sea, pero dése prisa. Ya le he
dicho que tengo una comida.
Oiga, cuando tire la foto, cuida con la cara. Señor, por favor.
Vale, vale.
¿Ya? ¿Terminó? Bueno, ya está.
Y ahora guarde esa laja.
No sabe lo que tiene. Un tesoro.
Qué cosas, ¿eh?
Nunca te acostarás sin saber una cosa más.
Y ahora, ¿qué es ya?
¡Camarero!
No crea que le exagero, pero no hay nada en nuestro catálogo como lo suyo. Ah,
pero también hacen catálogo de esas cosas.
Naturalmente. Así nuestro cliente puede elegir. Están ustedes organizadísimos.
Aquí llevo precisamente el último catálogo que hemos publicado con todas
donaciones que hasta la fecha hemos recibido. Ah, en colores y todo, ¿eh?
Siempre resulta más alegre.
¿Y esto de quién es?
Por ser usted, y saltándome el secreto profesional, le diré que es de Ronald
Reagan.
Fíjese.
Qué tersura con la arrugada que tiene la cara, ¿verdad?
¿Y este tan pequeño tan oscuro? Aunque le parezca mentira.
Es de Cassius Clay.
A veces las apariencias engañan.
Ya, ya.
¿Y esto que ocupa dos páginas? No se lo puede imaginar.
Pues no, es de Torrebruno.
¿Quién lo diría? Eso está bien, pero lo suyo dará una gran importancia a nuestro
catálogo.
Por favor, abre día. Ya le he dicho que tengo mucha prisa. Voy a llegar tarde.
Perdón, perdón.
El trámite a seguir es muy sencillo.
Estos son los documentos a cumplimentar. Un contrato de cesión por duplicado.
Léalo, léalo.
Anda que no es largo.
¡Qué barbaridad!
Parece un contrato de FISEAT. Lo tienen ustedes todo previsto, ¿eh? Como verá,
van detalladas todas y cada una de las cláusulas.
Bueno, ya le he dicho que tengo un compromiso. Es aquí donde se firma, ¿eh?
¿Ahí? Vale, precisamente.
Le recomiendo que lea detenidamente la cláusula número 7, apartado C, por si le
puede servir de tranquilidad en su decisión.
Cláusula 7... ¿A qué?
El trasplante de miembros se efectuará una vez que el médico haya certificado
que el donante ha pasado a mejor vida.
Entonces, cuando ya cortan por lo sano, ¿no? Por donde sea.
Vale, vale. Firmaré.
Vale, preso de pollas.
Y además, agüita de garrafa.
¡Rato!
Bueno. Pues ya tienen ustedes un miembro más. Yo me ocuparé de ultimar los
pormenores. Usted ya no tiene nada más que hacer. De lo demás, ya nos
encargaremos nosotros.
No, yo a vivir. El mayor tiempo posible.
Por nuestra parte, no hay ninguna prisa. Lo único que le pedimos es que cuide su
donación. No se preocupe, de eso me encargo yo. En nombre de la sociedad que
represento y en el mío propio, muchas gracias. No tiene importancia. Y ahora,
perdone que se me ha hecho tarde. Cierre la puerta cuando salga, ¿eh? Señor
Montini, un momento.
¡Dígame!
Acaba de hacer usted un gran acto benéfico.
La humanidad se lo agradecerá.
Gracias. No tiene importancia, de verdad. ¡Adiós!
Buenas.
¿De qué procedencia?
Madrid. ¿Nombre?
Tato Montín.
¡Hombre! El famoso locutor de radio.
Sí, señor.
Yo he sido muy fan suyo. Bienvenido. Muchas gracias.
Pase por el detector. Es un requisito obligado.
No se asuste. Trae algún pecadillo, pero nada importante.
Pase por el túnel del servicio de limpieza de veniales y preséntese en la
oficina de don Pedro.
Don Pedro.
gracias siga el camino hasta el final
Comencemos.
Finada número uno. Alejandra Torregrosa.
Despeñamiento. Naranjo de Bulmes.
Empujada por mi marido.
Admitida. Pase a ese lado.
Finado número dos. Mariano Torrecilla.
Seguridad social.
Ocho días en un pasillo del primero de octubre.
Admitido. Pase, pase.
Gracias.
Con este ya van siete de lo mismo.
Finado número tres. Antonio Fuego Alegre.
Por favor, la oficina de don Pedro. Todo derecho.
Al final de la galería.
Finado número cinco, Gonzalo Álvarez de Piedraíta.
¿Motivo? Barbitúrico en los tres tubos, juzgado de delitos monetarios, fuga de
divisas a su hija. Bueno, puede valer.
Admitido.
Finado número seis, Antonio García.
Linchado la final de Copa en el Bernabéu. ¿Quién es el último?
¿Eh?
¿Usted, no?
Sí, claro.
¿Señor Montini?
Sí. Adelante.
Con permiso.
¿Quiere firmar aquí, por favor?
Binado número ocho, José González Pepeillo.
Feria de Sevilla.
Cornal Otecín.
Adelante. Binado número nueve, Aurelio del Campo.
Infarto de miocardio, footing, veintitrés kilómetros diarios.
¿A qué edad empezó usted con el footing?
¿A los 43?
Es que no es Carmín Canet. Bueno, pase, pero despacito.
Finado número 10.
Tato Montini.
¡Ay, Montini aquí!
¡Qué alegría!
Esto sí que no me lo esperaba yo.
Buenos días y bienvenido, señor Montini.
Muchas gracias.
No sabe cuánto me alegra verle.
Bueno, no creo que sea para alegrarse. Si nos hubiéramos encontrado en un bingo
en un bar americano, la cosa hubiera sido distinta.
Desde su punto de vista puede que tenga razón.
¿Motivo de su ingreso aquí? Ascensor.
Caída de lo más tonto desde el piso 26.
Una galleta de tres pares de coj... Perdón. Esos tortazos son mortales.
Últimamente los ascensores nos están dando mogollón de trabajo.
Bueno, pase. Queda admitido.
Queda cerrado el turno de admisiones.
¡Espera, don Pérez! ¡Es que ya acabo de llegar!
Lo siento.
Vuelvo hasta mañana.
¡Qué coño! ¡Que esto fuera ministerio! ¡Se caga la puta! ¡Se caga la puta!
A partir de este momento, yo me ocuparé de todos ustedes.
Antes de asignarles a cada uno sus habitáculos correspondientes, quiero
que están ustedes en el más allá.
Van a pasar una pequeña temporadita en nuestra compañía. En realidad... Es una
parada en el tiempo, un periodo de transición hasta su destino definitivo.
Debo ponerles en su conocimiento que aquí pueden hacer una vida totalmente a
antojo y capricho. Nada ni nadie limitará su modo de vivir.
Aquí se puede hacer de todo.
¿Como Marbella? Absolutamente de todo.
No tengan ningún prejuicio moral.
Todas las libertades, incluidas las sexuales, son absolutas.
Recuérdenlo, absolutas. Piensen que ya se han liberado de las leyes humanas.
Vivan como quieran. Y ahora aquí don Gabriel les asignará a cada uno su
habitáculo.
¡Vamos!
Buen culito, ¿eh? Uy, perdón.
Hola, Tato. Bienvenido.
Ven con nosotras.
Adiós. Hasta la vista. ¡Eh!
¡Eh, chicas!
Bienvenido a nosotros y bienaventurado Montini.
Oiga, ¿a usted le conozco yo?
Es posible.
He salido mucho en las estampitas.
Montini, Montini... Su apellido me suena mucho.
Sí, pero no debe ser por mí. El Montini del que usted habla fue papa hasta el
78. Ah, claro, qué cabeza la mía. Son tantos siglos conociendo gente.
Bueno... Que tu estancia entre nosotros te sea muy feliz.
Ponte la ropa reglamentaria que encontrarás en esa bolsa e incorpórate
a tu nueva vida, libre y sin represiones. Bien, y ahora tengo que
dejarte. Mis obligaciones me reclaman.
Nuevamente, bienvenido a este lugar.
Oiga, oiga. Dime, hijo mío.
El servicio, por favor.
Ah, segunda puerta a la derecha.
Vaya, como en la tierra.
Cuidado con el escalón. Muchas gracias, muy amable.
De nada.
Uniforme interparadisíaco.
Acuda a la bolsa.
Prohibido circular sin uniforme interparadisíaco.
Acuda a la bolsa.
Prohibido circular sin uniforme interparadisíaco.
Acuda a la bolsa.
Prohibido circular sin uniforme interparadisíaco.
No me lo puedo creer. Pues créetelo.
Esta y yo le hemos llevado al 39, ¿verdad? Sí, estoy segura. Madre mía la
puede formar. Nada menos que Tato Montini, in person.
Pero tan bueno es. ¿Cómo bueno? ¡Un fenómeno! Con decirte que Lola le tiene
reservada una página para él solito todas las semanas.
Un súper dotado.
Vamos, que se ha pasado por la piedra la Jet Set de Europa y parte del
extranjero.
Oye, tú, pues a lo mejor ese es el que me conviene a mí. Ándate, a mí, a esa y
la Taches y la de Jambalos, no te digo. Bueno,
pero a mí de una manera especial, porque yo estoy sin estrenar.
¿Pero qué me dices?
Sí, hija mía, aquí donde me ves, pues no me he comido una rosca. Pero bueno, ¿y
cómo ha podido ser eso? Pues lo de siempre, la familia, las costumbres, que
ten cuidado con lo que haces, que si ven pronto a casa, que si ese chico no te
conviene. Mira, total, que cuando me pilló el autobús aquel, estaba yo más
entera que Butragueño en los diez primeros minutos.
Pues sí que es mala suerte, hija, porque con la carrocería que tú tienes te
podías haber llevado por delante a medio país.
Pues ya lo ves, ni un donus.
Bueno, pues eso habrá que arreglarlo de alguna manera.
Vamos, digo yo, ¿no?
Hola Pichá, soy el Moreno de Triana, representante de España aquí, y vengo a
traerte los papeles del pisao para donde tú ya sabes. Mucho gusto, pasa, pasa.
Hombre, muchas gracias.
Te traigo saludos de tu paisano. Que la pase contigo. No me hables de la paz,
que me acuerdo del quirófano y me dan ganas de pegarme contra las paredes.
te ha pasado?
¿Qué me ha pasado?
Que por fiarme de todo el mundo como un imbécil, doné lo que no tenía que donar
y me han dejado más liso que un solar.
No me digas que... Sí te digo. ¿Qué barbaridad? No lo sabes tú bien.
No se sabe lo que valen las cosas hasta que se pierden.
¿Y qué piensas así?
Pues no lo sé, estoy desesperado.
Menuda ruina tengo encima.
¿Por qué no hablas con don Pedro? ¿Con don Pedro, el de la puerta?
Sí, ese.
Lo mismo habla con el jefe y te suelta un milagrito.
Oye, es una buena idea.
Pues anda, sígueme.
A ver si lo cazamos. Todavía debe estar atendiendo reclamaciones. ¿Y dónde es
eso? En el primer círculo, por donde tú entraste.
Hombre, muchas gracias. No sabes cuánto te lo agradezco, porque toda la
eternidad sin este... Pero ¿cómo voy a plantearle yo eso? Tú estás loco.
Pues usted me dirá lo que hacemos.
Desde luego nada. Vamos, me presento yo con esa embajada en la superioridad y me
la busco. ¿Pero por qué se la va a buscar?
Usted le dice la verdad.
Que venga, que te falte al cinganillo.
Por ejemplo.
Déjate de tonterías y no molestes más que no estoy para perder el tiempo.
¡Venga!
¡Oye, Emeralda! ¿Ese no es Tato Montini?
¡Ay, sí, sí que sí es!
Eres Tato Montín, el de música a la top, de verdad, corazón.
Ay, qué alegría más grande de conocerte. No sabía lo bien que le he pasado yo
escuchando tus programas. No me he perdido ni uno.
¡Qué golpada!
Bueno, ¿qué?
¿Acabas de llegar?
No, vengo del departamento de reclamaciones.
¿Con don Pedro?
Sí. Anda, que no tiene guasta este don Pedro. La semana pasada, sin ir más
lejos, fui a ver si me arreglaba un asuntillo que se me quedó pendiente en
tierra. Pero fue tan antigua, no me quiso ni escuchar.
¿Me está escuchando o no me está escuchando? Sí, te escucho. Mi caso es
un asunto importantísimo.
Pero nada, mi caso. Ahora, que la hija de mi madre no se quede así.
Porque si don Pedro nunca rosta, una servidora no está dispuesta a ser una
desgraciada por los siglos de los siglos, coño. Todos tenemos nuestros
problemas. Ya lo sé, joe, pero es que lo mío es demasiado.
Mira, como me has caído muy bien, te lo voy a contar.
Mira, yo soy mariquita de nacimiento. Así pues no se nota, ya ves, ¿no? He
trabajado siempre, desde muy niña, en el alterno.
Con lo que he ido ahorrando, poco a poco, me he ido haciendo una mujer.
Cuando tuve las primeras 100 .000 pesetas, me puse el primer pecho.
Este.
Un año entero estuve solamente con un pecho.
Ay, que tenía que tomarse en la playa enterrada de medio lado.
Al cabo de este teniste, me puse el otro pecho. Me quedé divina como la modere.
¿Me estás escuchando o no me estás escuchando?
Sí, te escucho, te escucho. Pues fíjate bien, cuando ya tenía todo el dinero
ahorrado para operarme, de lo que tú ya sabes, un chulo que tenía, me pega
cuatro puñaladas y mira cómo me he quedado.
Mira sin miedo, no tengas pudor.
Oye, está muy bien servida.
Esa es mi desgracia.
¿Y qué piensas hacer?
Pues mira, estoy esperando a ver si la palma el doctor Barna este, el de
Sudáfrica, el de los trasplantes.
Y sin que se entere don Pedro, cortamos esto y lo tiramos al lago. ¡Ay, no, no,
no! ¡Al lago no!
¡Coño, no me lo voy a dejar de pisapapeles! Mira, no te precipites.
llegue el doctor Barna, lo pones al habla conmigo y yo te lo arreglo todo.
¡No me digas que es amigo tuyo!
Como hermanos. Ay, cómo te lo agradezco, corazón mío.
Todo es útil. No hay por qué tirar nada al lago, y menos una cosa como la tuya.
Pues a tu disposición.
¿Qué, qué?
Se me olvidaba. Estoy citada con una persona.
¿Estaremos en contacto? Sí, no te preocupes. De eso me encargo yo.
Pues a ver si suerte la palma pronto el doctor ese.
Sí, hija, sí. A ver si tenemos suerte y se lo come un león en un safari.
¡Ay, un león, por Dios! ¡Qué susto!
No me caerá esa broma a mí.
Míralo, ahí lo tienes.
Oye, pues está muy bien.
¿Cómo bien? Está como un tren. Ya lo veo, ya.
Pues ya sabes lo que tienes que hacer.
Sí. ¿Y si no traga?
¡Ay, qué torpe te parió tu madre, hija mía!
¡Avanza Arcángel II!
¡Se interna en el área! ¡Se le cruza Luzbel! ¡Penalti!
¡Penalti! ¡Ha sido un penalti carísimo!
¡La entrada de Luzbel ha sido de tarjeta roja! ¿Pero qué ocurre? ¡El árbitro
señala en dirección a la portería celeste!
¡Parece que no da la jugada! ¡Lo sacra y le implora! ¡Pero sigue señalando la
falta contra el equipo gráfico! ¡Esto es una vergüenza, señores! ¡Hace muchos
años que no veía buscar mi traje tan casero!
El defensa de Zlatan saca rápidamente, pero Kerubín corta con habilidad. Y
el borde del área le pasa a Zlatan que remata de cabeza y el meta a Belzebú.
Bloca sin dificultad.
Belzebú saca rápidamente sobre Luzbel que cede en corto a Luzbel.
Este se la devuelve y Luzbel cambia el juego sobre Tentador que cede a su
defensa de Zlatan. Se la devuelve y Tentador intenta pasar al juego pero
corta con habilidad.
Pasándole a primer toca Kerubín que sin parar cede a Custodio. Este arcángel
segundo.
¡Señores, es una vergüenza! ¡El árbitro ha ido a interrumpir la jugada!
¡No se puede creer! ¡Sacan rápidamente los luciferinos!
¡Avanzo Satán por la banda derecha!
¡Pasa en corte de Zulipiper! ¡Que avanza hacia el centro del campo!
¡Lanza con mucha fuerza sobre su extremo Satán! ¡Que se interna por la banda!
¡Cuelga el balón sobre la meta angelical! ¡Y el portero de la guarda
grandes apuros!
¡La presión es terrible!
¡Los diabólicos están jugando con enorme tristeza!
¡Chuta Satán cortísimo! ¡Y fuera!
¡Fuera!
Señores, el árbitro, señor Malvado, del colegio purgatorial... ¡Hola!
Hola.
Soy la vecina del 16, que vengo a darle la bienvenida. No habré venido en mal
momento, ¿verdad?
No, por favor, no se preocupe. Me alegro.
Pase, pase.
Sí.
Siéntese, por favor.
Gracias.
Uy, por Dios, no lo quite. Por mí no se moleste. No, si es un partido de tercera
celestial. No tiene importancia.
Bueno, ¿y qué?
¿Mucho tiempo por aquí? No, solo hace seis meses.
Y lo mío fue muy sonado.
Salía hasta en la televisión. Fue lo del autobús sin frenos en la Puerta del
Sol. Ah, ya recuerdo. Fueron ustedes lo menos diez. Once.
Cinco activos, cuatro jubilados y dos guardias. Ya, fue terrible.
Bueno, a todo se hace una. Es que como yo soy nuevo, todavía no me he hecho la
idea. La verdad es que mi visita no es solo de cortesía.
Vengo a pedirle un favor.
¿Un favor?
Sí, y para mí importantísimo.
Cuente con él, si está en mi mano. Uy, en su mano precisamente no. Pero si
quiere, me lo puede hacer.
¿Se lo puedo hacer?
Sí, sí, seguro.
Sin ninguna duda. Pues, usted dirá. Es que... Vamos, anímese, mujer. Aquí
estamos para ayudarnos los unos a los otros.
Es que yo soy virgen.
Pues, enhorabuena. No crea que hay muchos casos como el suyo. Y de
nada. Yo necesito tener una experiencia sexual.
Conocer lo que es eso... Me parece muy bien.
Ya lo dice el refrán. El saber no ocupa lugar.
¿Una copita? Muchas gracias. No bebo.
Yo sí, si hubiera como hecho de menos los cubatas de la tierra.
Bueno, yo he venido aquí al otro y pienso facilitarle mucho las cosas.
Mire, mire.
¿Qué le parezco? Sé que las hay mejores, pero... Espera usted, señorita. Yo la
atendería con mucho gusto si las circunstancias me lo permitieran. No se
preocupe. Si aquí las circunstancias lo permiten todo.
No, no, no.
Comprendo que resulta un poco extraño hacer el amor con una desconocida. ¿Qué
va? ¿Me pilla a mí en otro momento? Lo hago lo que usted quiera. Lo que pasa es
que... Tal vez no me estoy yo comportando con la frivolidad que
momento. Como soy totalmente nueva en estas cosas, haré todo lo que sea
necesario. ¿Pero qué hace? Desde el primer momento... en que le di y me dije
usted. Y me dije, me gustaría que este señor me inaugurara. Ni que fuera usted
una autopista. Ay, qué gracioso. Ay, ¿qué hace? Venga aquí, que está usted
rico. Estaba, estaba. Después de lo del ascensor he perdido mucho.
Uy, pues para mí está usted muy bien. Se lo digo con todo el respeto y educación
del mundo. Uy, es usted un hombre muy completo. Sí, completo, completo.
No sé qué decirle. Mientras no parte lo más importante... ¡A esta tonta que le
va a escapar vivo!
¡Compañeras, adelante!
¡Esta no hay quien te salve de aquí!
¡No, no, no!
¡Quietas! ¡Esto parece un vagón de metro en la hora punta! ¡No te escondas, qué
feo! ¡El dobotis no! ¡El dobotis no!
¿Qué es esto tan hermoso que tengo en la mano? ¡No te hagas ilusiones, guapa!
¡Usted no va a ir a tu sitio! ¡Usted me lo trinco yo!
¡Qué pulpo!
¡Súbete a la vía chica!
¡Qué le ha pasado!
¡Qué cosa tan rara!
Experiencia que una tenga eso se encuentra volando.
Menuda somos para eso las tías.
Doctor, venga enseguida. Está abriendo los ojos. Creo que está recuperando el
conocimiento.
Señor Montini.
Señor Montini.
¿Me oye?
Vaya, hemos tenido suerte. Es la primera vez que recupero un leñazo de 26 pisos.
27.
¿Eh? Efectivamente. Han sido 27.
Esto ha sido un milagro. Será mejor dejarle tranquilo. ¡Vamos a informar a
dirección!
Buenos días, señor Montini.
No sabe lo que me alegro de verle.
Créame que me produce una enorme alegría el que usted se haya salvado.
Perdón, perdón, perdón. No nos esfuerce, por favor. A nosotros no nos conviene
nada el que usted empeore. Le necesitamos lleno de salud. Porque si
desgraciadamente usted hubiera fallecido, no hubiéramos podido llevar a
amputación contratada por falta de unos pequeños requisitos burocráticos. En la
cláusula número 8 hablamos de que el documento debe ser legalizado ante
Y desafortunadamente...
¿Acaso por lo imprevisto de su accidente no se pudo realizar ese trámite que
esperamos poder cumplimentar en cuanto su recuperación se lo permita? Ah,
¿quiere usted comprobarlo?
Encantado.
¿Pero qué hace usted? ¡Deme usted inmediatamente ese documento! ¡Démelo
inmediatamente!
¡Ay, mi dedo! ¡Mi dedo!
¡Ay, suélteme!
¡Suélteme mi dedo!
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