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¿Sí?
Verónica. Verónica, por favor.
Verónica. ¡No!
Su mujer está a punto de...
Te vas y como los perros de Cázara estrellan su presa yo corro detrás.
A tierra y barro me cubro cuando te vigilo como un animal
oculto a la merced del viento
que lleva por capricho
mi lamento.
No me importa que venga y que ponga este cielo de negro
que ya no le temo.
Hasta que el cielo chivato se ponga a
llover.
El geotécnico nos quiere ver a la una. ¿Te va bien?
Sí, dile que sí.
Vale, ¿sigues pensando en poner cristal en las curvas? Porque el delivio me dijo
que las planchas no pueden ir una junto con la otra. Sí se puede, con silicona
estructural. No le hagas caso.
Vale, bueno, te recuerdo que nos jugamos los huevos con el edificio más
excéntrico de la historia y aquí estamos paseando entre caballitos.
No digo nada.
Katia, lo único que me ha dejado Óscar es un caballo. ¿No crees que lo mínimo
venir a conocerlo? Digo yo.
Vale.
Señorita, ¿qué están haciendo con este caballo?
¿Puedo sacarlo a pasear? No te desarrendas, por favor. Ahora mismo.
el caballo de mi amiga. Este caballo es mío.
Bueno, era de mi marido, pero él ha fallecido, así que ahora es mío. Es el
notarial.
¿Puedo montarlo? Por supuesto que no. Está inscrito varias carreras y no están
necesarias. Así que, por favor, suéltelo.
Suéltelo, por favor. No, lo voy a soltar. ¡Un momento! En otro momento de
vida lo habría soltado, pero en este no. Porque estoy teniendo un momento de
transformación muy importante que usted no entiende, pero yo sé.
Así que yo el caballo me lo voy a llevar. Pero que no puede montarlo.
Y tiene un viaje a Francia esta tarde para una carrera.
¿Tiene tres millones de euros?
¿A que no?
Pues me lo llevo.
Porque es tuyo. Y por borde y por antipático también.
Tengo un caballo, gracias.
¿Tienes un caballo? Tengo un caballo. ¡A montar el caballo!
¡Casco, por favor!
No sé si me acordaré.
Te vas a acordar.
Hace mucho.
Y si no te lo inventas, ¿eh?
¡Vale!
¡Vamos, valiente!
¡Eso es, niña!
¡Y lo bien que te sientas que es! A ver.
Es como no te has olvidado.
Los herrajes se cambian cada 45 días.
Y los entrenamientos son seis días a la semana. Uno de circuito y cinco de agua
en pista.
Tendrá que visitar al veterinario una vez a la semana si no hay contratiempos.
¿De acuerdo?
Perfecto.
Árame agua.
Alex, tenemos cita con el geólogo y el cristalero. ¿Se puede saber qué vamos a
hacer con este caballo?
No lo sé.
Es tu madre.
¿Quién es Blanca?
Katia, cariño. ¿Estás en el estudio?
No, no estoy en Valencia. ¿Qué pasa? Es tu hija. Me la he encontrado
vagabundeando por el paseo marítimo. Parece ser que ha dejado el colegio.
que ha dejado el colegio? ¿Qué ha pasado?
Será mejor que vengas tú a hablar con ella.
Pásame con ella inmediatamente, por favor, Blanca.
Parece ser que quería irse a Nueva York con su profesora de atletismo. ¿Perdón?
Sí, a vivir su amor.
Venga, que estamos en el after work. Ven prontito.
Chao, chao.
¿Me puedes acercar a Valencia, por favor?
Pero qué chulo es esto.
¿Esta eres tú?
¿Sí?
¿Y esta soy yo?
Esta es Martina y este eres tú.
Muy bonito.
Y este es papá.
A lo mejor iba a que te hiciera comer tarta.
¿Vamos a ver quién es?
Martina, Martina, es mi cumple.
¿Cómo? Sí. No te creo, de verdad.
Igual tengo un amigo que presentarte.
¿Qué será?
No lo sé.
¿Y cómo se llama?
Se llama Valiente.
Qué bonito nombre.
Vivía en un sitio muy feo y he pensado que se merecía vivir en el sitio más
bonito. Este es el más bonito que conozco.
¿Puedes tocarlo?
Perdona, tendría que haberte besado, pero le he puesto una cuadra para
No, no, no, al contrario.
Gracias.
Lo que pasa es que es el primer cumpleaños sin Oscar y, bueno, pues no
hacer para verle esa sonrisa.
Es que en mi casa siempre se celebraban los cumpleaños con una paella. Y si
hacemos una paella y avisamos a todo el pueblo... Pues me parece muy buena idea.
¿Sí?
Pues no se hable más.
Hacemos una paella.
Y Valiente estará con nosotros hoy.
¡Oye, oye, oye!
Salud. Por sol.
Por sol.
Por sol.
Bye.
No,
no, no, no. Estás pasando bien, cariño. Sí. Pues venga, a jugar.
La tía, sí, yo.
No llego al geólogo. Tú puedes retrasar, no sé, a las seis. Yo no te preocupes.
Yo también me retraso.
Yo la llamo yo. Venga, hasta luego.
Hola, ¿qué tal?
Hola, Blanca.
Mi niña.
Sabes perfectamente que yo no soy la típica madre controladora.
Pero irte del instituto, comprarte billetes a Nueva York para escaparte con
entrenadora. Con su amante querida.
A ver, no me iba a escapar.
Hay una carrera. Un maratón de Nueva York.
Y a ella le hace ilusión correrla.
Ya tengo entendido que es mayor que tú.
¿Qué años tiene?
No, eso da igual.
No es mayor.
Es una adulta, casada y... Y tiene dos hijos.
Bueno.
¿Y esto?
¿De dónde se acaba el dinero?
¿Qué pasa, no te gusta?
Adam, me da exactamente igual que seas lesbiana, pero lo que no puedo permitir
es que te enredes con una mujer casada. Eso sí que no lo puedo permitir.
¿Pero por qué no?
Es lo que haces tú siempre.
No es lo mismo.
Yo soy adulta, yo tomo mis propias decisiones. Mamá, y yo también.
¿Pero qué decisiones vas a tomar tú que sabes de la vida todavía, por favor?
Adam, esto es precioso.
Y lo que he vivido contigo ha sido increíble.
¿Pero cómo vamos a ir tú y yo de viaje juntas?
No puedo aceptarlo.
¿Qué sabes si esta mujer te está manipulando, si te está engañando, si se
aprovechando de ti, si eres un mero pasatiempo para ella? ¿Tú qué sabes?
Bueno, mamá, pues esto ya da igual. Que ya no estoy con ella.
Por eso me he ido del instituto.
Mamá, por favor.
¿Me puedes cambiar de colegio?
Esa relación es maravillosa.
Pero creo que no hay que olvidarse de algo.
Katia, tú tendrías que saber de dónde has sacado el dinero para comprar esos
billetes.
Es tu madre, tú eres menor de edad.
Tiene derecho a saberlo.
¿Y tu hija?
¿No tiene derecho a saber que su vida es el argumento de tu próxima novela?
Sí, mamá.
Está escribiendo una novela con la vida de Alejandra.
Pues eso ya no es así.
Ya le he comunicado a mi editora que no voy a terminarla, así que esto es asunto
cerrado. Pero bueno, Ada está vendiendo fotos de su vagina por internet.
Dedicadas.
¿Qué tal?
No nos conocen, ¿no es cierto?
No, no nos conocemos, no.
¿Alguna reunión de alumnos o...? No.
Eso que tienen las familias monoparentales y con la tontería de
vida, pues perdemos las tutorías.
Ya.
Pues, si quiere que tengamos alguna reunión, podemos hablar.
No.
Mira, voy a ser clara contigo.
No voy a llevarte a un tribunal por enrollarte con una niña de 17 años.
Pero aquí mi hija...
Vende fotos de su coño en internet para pagarte a ti un viaje a Nueva York.
Porque se piensa que el lío que habéis tenido es la historia de amor de su
¿Me puedes contar qué piensas al respecto, por favor?
Realmente... no sé a qué historia de amor se refiere.
¿Qué?
Yo no he tenido ningún lío con su hija. Y si ella me ha comprado un viaje ha
sido cosa suya.
A veces los alumnos confunden sus sentimientos con las figuras de poder.
Es algo que pasa.
Simplemente. Esto es mentira.
Tú y yo hemos hecho el amor.
Cuando me ha dado los billetes le he pedido, por favor, que los devolviera.
Si esto llega a la jefatura de estudios me puedo meter en un problema gravísimo.
Además, estoy casada.
Tengo hijos.
Ya lo sabes.
Me dijiste que nunca habías sentido nada igual.
Ada, por favor.
Te pido que dejes de insistir en esto.
Ya te lo he dicho muchas veces.
La última esta mañana, ¿no?
Pues muchas gracias por aclararnos cómo te sientes.
Vamos.
Sé que te han roto el corazón.
Y sé que va a ser un dolor espantoso durante un tiempo, pero ¿te vas a
tantas veces en la vida?
¿Tantas veces?
¿En serio?
¿Es tan fácil encontrar a alguien que te corte el aliento o no puedas ni
dormir?
¿De quién no puedes separarte ni un segundo de él?
¿O toda la vida?
¿Es tan fácil, mamá?
No.
No es tan fácil.
Si fuera tan especial, estaría contigo en Nueva York ahora.
¿Así o más?
Está bien.
A ver, ¿qué más?
¿Qué quieres?
Te he traído un paella, por si... Gracias.
Qué buena está.
A mí se me dan fatal las plantas, me mueren siempre.
Aquí en la terreta tenemos poco más que hacer.
La huerta, Nila, poco más.
¿Tú sabes si Oscar tenía algún problema?
Algo grave, quiero decir, que lo llevara a suicidarse o algo peor.
¿Qué hay peor que suicidarse?
Que te maten.
Es que quiero ayudar a Verónica con esto y... No sé, como tú andas todo el día
con la barca arriba y abajo y conoces a todo el pueblo, pues... Que tú pareces
un rústico, pero nunca observaste nada raro en él, en Oscar.
Eres un hombre observador.
¿Sigues queriendo acostarte conmigo?
No. No.
Ya me imaginaba.
No, de verdad. Sí, sí. Yo ya estoy en otra.
Buenas.
Necesito hablar con usted.
En privado.
Es importante.
Falta una llave de entre los objetos personales de Oscar.
¿Una llave?
Sí, se trata de una llave pequeña.
Una de estas llavecitas de doble sierra.
Estaba fuera del llavero, suelta.
He revisado de nuevo los informes del forense y al comprobar la lista de
personales que fueron encontrados en el coche de Oscar, he visto que ahora esa
llave no se encuentra en la bolsa de atestados que me llevé de su casa.
¿Y qué ha podido pasar?
Pues eso me gustaría saber.
¿Cuándo sacó usted los objetos de la bolsa?
Pero si yo solo saqué los móviles.
Las bolsas las metí en cajas con el resto de cosas de Oscar. No lo he vuelto
tocar desde que usted me las dio.
Yo me encontré los objetos encima de la mesa de su salón.
Alguien tuvo que sacar los objetos de las cajas de Oscar y ponerlos allí.
Si no ha sido mi madre, no entiendo.
Bueno, de momento he mandado a cotejar las huellas que hay en las bolsas.
Simplemente para saber cuántas personas han podido tocarlo, además de usted y
yo. De acuerdo.
¿Quiere arroz?
¿Por qué lo dice?
¿A qué se refiere? Esta es la señal de la que habíamos hablado, la señal de que
estaba segura.
El pelo, el arroz... ¡No!
No, no, no, no, perdón.
No, no, le aseguro que cuando le haga una señal será muy clara.
Para los dos.
Perdón, no quería presionarla, era simplemente por no quedarme con la duda.
Pero bueno, ¿qué haces aquí dentro?
¿Está acabando el arroz? No digo más.
He vuelto porque quería echarle un vistazo a la casa otra vez.
Sobre todo quería hablar contigo, Vero.
¿Amigo? Sí.
No creo que los ladrones que entraron aquí a robar fueran ningunos chavales.
¿Ah, no?
¿Y por qué crees eso?
Pues porque no se han llevado ninguna cosa de valor.
Y han dejado la casa patas arriba, han revuelto los cajones, los armarios a
conciencia. Está claro que buscaban algo muy concreto.
¿Algo como qué?
Bueno, al parecer, Oscar movía grandes cantidades de dinero habitualmente.
Estoy hablando de miles, de millones de euros.
¿Tú sabías algo de esto?
No. Oscar no hacía eso.
Oscar estaba metido en algún negocio muy turbio, pero... No, no estaba metido en
ningún negocio turbio.
Vamos, que yo sepa, el único negocio donde estaba metido Oscar era en hacer
declaraciones de la renta a los vecinos de la albufera.
Las declaraciones de la renta. Sí, eso es lo que tú... Y tú también lo sabes,
qué negocio turbio es ese. Pero Oscar trabajaba con Andrés. Iba todas las
semanas a Lula. ¿Con Andrés? Sí, Andrés tiene 21 negocios de hostelería. Eso no
es verdad. Y entre ellos, seis burdeles. Creo que Oscar estaba blanqueando el
dinero de sus negocios.
Verónica.
No, eso no es verdad.
Yo no me lo hubiese sabido.
No lo hubieses sabido.
Mira.
Vete de mi casa.
¿Cuándo fue la última vez que viste a Óscar?
Hace tres días.
Se hizo horas antes de que tú me llamaras para decirme que lo habías
en su coche.
Y le notaste, no sé, algo raro.
Estaba... Estaba extraño, deprimido.
Estuvimos cenando fuera y... Y él se comió casi medio melón.
No sé.
A lo mejor es de...
Motivo suficiente para... ¿Querés suicidarte?
Estaba borracho.
Al parecer lo vieron bebiendo en la barraca. Esto fue sobre las ocho de la
tarde.
Había discutido.
Sí,
bueno, pero... Luego nos reconciliamos.
¿Estaba todo bien entre vosotros?
¿Qué joder?
Fue una bronca.
Como todas las parejas tienen discusiones, ya está. No fue nada mal.
¿Sobre qué, Vero?
¿Qué cojones quiere saber, Conrado?
Si le di motivos suficientes para querer coger una puta goma y matarse en el
coche.
Ese día no fue la bronca.
Ese día nos habíamos reconciliado, joder.
No, eso tiene ningún sentido.
Lo que has hecho no tiene ningún sentido.
No.
Estoy empalada con él.
Lo sé.
Tranquila.
No quiero que esté muerto.
No. No quiero que esté muerto.
Escúchame. No quiero que esté muerto. Escúchame.
Tienes que ser fuerte. Tú eres una tía fuerte.
Piensa en su alma.
Y cuando quieras. Hace mucho que no saco la custom.
Así podemos.
Ponerla al máximo y pegar unos buenos gritos por la albufera. Vale.
Gracias.
Llámame para lo que necesites, ¿vale?
Vale. A cualquier hora.
¿Estás bien?
Es raro verte así porque tú siempre estás bien.
Es como si fueras inmune al dolor o algo así.
Verónica, ¿tú no sabías nada de que Oscar trabajaba para André?
¿No sabías nada de ese dinero?
¿Por qué crees que te mintió?
¿Traeros hielo? Sí.
Quiero ver a Andrés.
Andrés no está.
Pues no me pienso mover de aquí hasta que no hable con él. Pero chica, ¿qué te
pasa? Pasa que mi pareja venía aquí cada semana y quiero que Andrés me explique
exactamente qué cojones hacía con él. ¿Qué va a hacer aquí, cariño mío?
Mira, chica, ¿no te ves el mal rato? Que tú no eres la primera mujer celosa que
aparece por aquí. No, ya veo ya que aquí hay mucho cazado.
¿Qué pasa a ti, no? Dale recuerdos a Neus de mi parte.
Quiero hablar con Andrés.
Ya está bien.
¡Santi!
Katia, no llego a las seis. A las ocho mejor, ¿vale? No te preocupes. Ah, ¿y el
del vidrio mañana?
¡Suelte!
¡Suelte!
Ni no vuelvas por aquí.
A no ser que quieras traer tu currículum.
¿Dónde vas?
¡Visto currículum!
¡Vos aquí lo tenéis!
Solo quería saber qué hacía Oscar ahí.
Pues trabajar con Andrés, se lo ha dicho Conrado, que así nos matan. Lo siento,
lo siento.
¿Y por qué me lo ocultó? Joder, no puedo entenderlo, no, no puedo. ¿Qué
esperabas? ¿Eh?
¿Qué esperabas? ¿Lo viste engañar cada día a su mujer? ¿Esperabas que no te
engañara a ti también?
Lo siento.
Teniente. ¿Cómo está Verónica?
Está destrozada. No tenía ni idea de lo que hacía Oscar. No debería haberse lo
contado. Oscar era pareja de las dos. Es mi deber informarlas ambas por igual.
Y sobre todo cuando hay peligro de que vuelvan a entrar a robar en su casa.
Mire, la he llamado porque ya han analizado la bolsa de atestados.
Resulta que hay más huellas de las que yo esperaba.
Están las suyas, las mías y dos más.
Esas bolsas no han salido de mi casa. Si hay más huellas deben ser de mi madre o
como mucho...
¿De Katia o Ada? Las de las huellas coinciden con las de la persona que
robar en casa de Verónica.
Pero esas cosas tienen margen de error, ¿no?
Compruébelo, por favor. Es que no, no, no tiene ningún sentido que nadie de mi
entorno haya querido robar en casa de Verónica, ¿me entiende? No, no puede
Mire, señora Leiva, este es un asunto delicado.
El caso es que me acaba de llegar un informe. Conrado, le vuelvo a llamar.
¿Estás bien?
¿Estás bien?
¿Por qué?
¿Qué querías?
¿Qué querías morir?
No hay que, Oscar.
No vuelvas a hacerme esto.
Pues... No quiero morir.
Pero... Como sigas abrazándome así, nos vamos a ir a nuestro trabajo.
¿Dónde estamos?
Señor Pacheco.
Gracias por venir.
Por favor.
La verdad es que esperaba su llamada desde hace tiempo.
¿Desde cuándo llevaba el señor León involucrado en lo del blanqueo de
Prácticamente desde que lo despidieron.
Empezó como algo temporal, pero ya sabe cómo son estas cosas, que es muy fácil
entrar y... pero difícil salir.
¿Sabe que hace unos días entraron a robar en casa de Verónica?
Me pasa esa valleta, por favor.
Pues no, no lo sabía.
No tengo relación con esta persona.
Ya.
¿Sabe? Lo curioso es que también entraron a robar en casa de la señora
Una llave pequeña, una de estas llavecitas. Estaba entre los objetos
del difunto.
Y según tengo entendido, abría una caja de seguridad.
todo esto?
Porque el que robó la llave fue el mismo que entró a robar en la albufera y
supongo que buscaba lo mismo.
No sé de qué me está hablando, no sé.
Señor Pacheco, mucho cuidado con lo que dice porque le puedo cazar una hostia
que la recuerde durante todas las putas navidades.
Vamos a empezar de nuevo.
Yo pregunto y tú respondes. ¿Dónde estaba Oscar los dos últimos días antes
que muriera? No sé, sé que tuvo una discusión con Verónica muy fuerte y yo
intenté llamarlo pero no me cogió el teléfono y después se mató. Levántate
mangas de la camisa.
Mira, que robaste la llave lo sé y que tu amigo Oscar murió dejando un millón
doscientos mil euros en paradero desconocido y que todo el mundo busca
lo sé, incluido tú.
Levántate las putas mangas de la camisa.
Vinieron tres tipos.
Yo no conocía de nada. Me metieron en un bidón y con sopletes empezaron a
calentar el agua.
Y pensé que me iban a matar.
¿Qué quieres?
Cuando haces negocios con una banda de hijos de puta no te puedes ir de rositas
con su dinero.
Porque luego se ponen tontos y ni siquiera puedes venir a la Guardia Civil
denunciarlos.
¿Dónde tienes el puto dinero?
Que yo no tengo ese dinero.
Que lo tenía Oscar cuando murió. Por eso fui a robar esa llave.
Esta llave no abre nada.
Ni una puta caja fuerte.
Ni un puto cajón. Nada. ¡Nada! ¡De nada!
No sé para qué coño sirve.
¿Qué te parece si hacemos un trato?
Tú me cuentas todo lo que sabes y yo te ayudo como si no fuera guardia civil.
Hemos acargado un cálculo estructural con un incremento importante de
y resistencia de hormigón en el núcleo central.
No me ha dado tiempo de quedar con el del vidrio, pero Alex me dice que las
placas de vidrio curvado van a ir unidas por juntas de silicona.
Pues muy bien.
Estoy entusiasmado con el proyecto.
Felicidades. Gracias.
¿Y tú cómo estás?
Bien, yo bien.
Bueno, hoy me he enterado que mi hija es lesbiana.
Y de crear otro corazón, así que... Joder, pobrecilla, lo siento, ¿eh?
Sí, bueno, le he dicho que no se preocupe, que se va a enamorar miles de
en esta vida y... Y baila tía, me dice que sí es tan fácil encontrar a alguien
especial.
¿Y tú qué le has dicho?
Que sí.
Que sí, eh... Que sí, que sí, que hay miles de personas maravillosas por este
mundo y... Que a partir de ahora no será nada menos, pero que las hay.
¿Has quedado, no?
Pues nada, a disfrutar de la noche.
Yo voy a trabajar un poquito más.
¿Ya?
Muchas gracias por todo.
Ya hemos recogido.
Y he acostado a Sol. Estaba muerta la pobreta.
Todavía no está muerta, la verdad.
Y yo.
Bueno, van a descansar.
Gracias, Vicente.
Viví en esta casa con mi abuela desde que tenía 15 años.
Desde que murieron mis padres, vaya.
Ellos eran como el agua y el aceite.
Como un incendio y la marea.
Yo era una cría, pero ya me daba cuenta de la electricidad que había entre
ellos.
Y también me daba cuenta que mi madre sufría muchísimo.
¿Por qué sufría?
Pues porque lo quería todo para ella.
Porque era celosa, era posesiva.
Y por otro lado mi padre era incapaz de sentirse enjaulado.
Se iba de casa, no decía dónde había estado.
Y cuando volvía le mentía.
Mentía muchísimo a mi madre.
Y ella sabía que había estado con otras mujeres.
Y al final pues toda esta situación hizo que mi madre fuese perdiendo
poco a poco la cabeza.
Hasta que llegó un momento en el que ya no sabía lo que era real y lo que no.
Un día mi madre estaba esperando a mi padre que llevaba varios días fuera de
casa.
Ese día ella estaba diferente.
Tenía la mirada encendida.
Cuando mi padre llegó, ella se levantó.
Y le pegó dos tiros.
Al final todas las mentiras y esa absurda idea
de creer que alguien te pertenece acabó con él.
Por eso yo nunca le mentí a Oscar.
Nunca le juzgué.
El único acuerdo que...
Que había entre nosotros era justamente ese.
El de no mentirnos.
El de no mentirnos.
Lo siento.
Te he portado el bien esta noche conmigo.
Es peligrosa y podrían estar detrás de la muerte de Oscar.
Metes la mano debajo de la almohada igual que hacía Oscar.
Muchas gracias Martina.
Gracias por todo lo que estás haciendo.
Todo el mundo guarda secretamente una parte de sí mismo que detesta.
Un abismo entre lo que somos y lo que mostramos al mundo.
Entre lo convencional y lo salvaje.
Por donde es difícil transitar.
Y ella.
La esposa y la amante se habían convertido la una para la otra en
necesario para unir esas dos mitades.
Había atracción.
Había sensualidad.
Había emoción.
Cuando sientes todo aquello, sucumbes.
Y la única opción es lanzarse al abismo.
Me llamo Alejandra.
Soy la mujer de Oscar.
Gracias por ver
el
video.
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