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Perdón por las horas.
¿Lo he despertado?
No, no, no, que va.
Estoy despierto, estoy aquí en el cuartel.
He estado dibujando hasta las tres de la mañana. No puedo dormir, no puedo
pensar en otra cosa.
¿De verdad cree que han podido asesinar a Oscar?
No, es un pálpito. De momento no es nada más que un pálpito, pero sí, es cierto
que hace mucho que no tenía uno.
Pero antes de nada necesito ponerlo todo en orden, volver a interrogar a los
vecinos, revisar todas las pruebas.
Y mientras tanto, ¿puedo hacer algo? ¿Puedo ayudar?
Señora Aliba, este es mi trabajo.
Pero le prometo que le informaré si hay alguna novedad.
No sé, le diría que seguirá durmiendo, pero creo que usted es de las mías.
Así que podemos estar dos horas hablando por teléfono, pero lo mejor es que
intente estar relajada, seguir con su vida, con sus dibujos. Y sobre todo,
importante, sea discreta con esto.
Esta es la única manera en la que me puede ayudar.
¡Joder!
Nada, nada, mira.
Yo soy la otra.
La que rompe matrimonios.
Y tú eres la loca de las razas.
Así, cada una con su tema.
Tú destazas proyectos de 336 millones de euros y yo te digo que muy bien.
Que adelante.
Que le den por saco los de esas entradas.
Que tú y yo vamos a estar zen.
Así que nada.
Si quieres ir a los baños del After Work, al que te bajan al segundo piso,
yo cojo una fregona, te limpio el suelo, ¿Y así no te da bajo en bajarte las
braguitas? ¿Eh?
En realidad tengo una idea.
¿Ok?
Para el edificio.
Bien.
Bocetos.
¿Bocetos no, bien?
Unos treinta.
Para el edificio.
¿Qué llevo?
Desde la Malvarrosa siguiendo. Ya no puedo más. Está mala vida.
Treinta bocetos.
Sí.
Sí.
Vamos. Vamos.
El edificio está sostenido por un eje central de hormigón y acero. A partir de
ahí volarían las plantas. Son como anillos. Cada uno de un tamaño distinto.
hará que el edificio se retuerce sobre sí mismo. Será como una hélice. Está
vivo. Es orgánico. Es como...
Como una pagoda también, pueden recordar, no sé.
He calculado hasta 23 tipos de ventanas distintas.
Tendremos que curvar los vidrios, esa es la parte más complicada y quizá más
cara, pero estoy segura de que podemos hacerlo. Pero lo más interesante de todo
es que en la parte superior plantaremos un bosque.
Unos 2 .500 metros cúbicos de tierra.
Aún no sé cuántas toneladas de CO2 sería capaz de absorber, pero lo interesante
sería tener un bosque vertical en pleno corazón de la ciudad.
Un edificio ecológico, dinámico, orgánico, pura vida.
Me gusta.
¡Vamos!
¿Te das cuenta que somos las peores ranes de Valencia?
¿Pero tú ves de cuándo haces topless?
¿Desde ahora?
Estoy empezando.
¿Joder?
¿Pues no ves que yo es la amiga rancia que no hace topless?
¿De veras?
¡Jerónica!
¿Y dónde has salido? Que estás empapado. Ya, bueno, es que me han despedido.
¿Ah, no? Sí, sí, por visto no... No llegaba a la altura de las expectativas
negocio y... Y luego, bueno, había una cosa importante y es que en estos dos
años he podido ir a Frankfurt que ocho veces.
Y has decidido celebrarlo bañándote vestido, ¿no? Sí.
Muy bien.
¿Y has venido en coche?
Sí. O sea, que has dejado los asientos empapados. Completamente empapados y
llenos de arena.
Fantástico. Mi niña.
¿Y tienes pensado algo ahora?
No tengo ni la más puñetera idea.
Pero estoy feliz, estoy muy feliz.
Me gusta que estés feliz.
¿Sí? Sí.
¡Estoy feliz!
Ahí está.
He pasado media vida preocupado por lo que está por venir, por lo que va a
después, por lo que va a venir luego.
Y me he olvidado de lo más importante.
¿Y qué es lo más importante?
Pues esto es vivir el momento. Es todo lo que sucede mientras estamos pensando
en los valores de la bolsa. A mí me importa si las hojas suben o bajan de
presión argentina.
Pero lo que quiero es estar pensando en el sol.
Crece cada minuto y no me lo quiero perder.
Tendiendo la ropa.
Muy bien. Muy bien.
Muy bien.
Oscar.
Me parece que la vamos a tener.
Voy a seguir con esto, ¿no?
Yo ya he quedado con las chicas.
¡Hola! Muy buenas, ¿qué tal?
Bueno, me he esperado, chiquet.
Pues nada, aquí estamos, muy bien.
Sí, viva la chiqueta, Karen.
Dame, anda.
Oye, que iba a dejar a la niña con Vicent, pero ya que está... No, no, me
yo con ella, claro que sí. Nos quedamos tan a gusto.
¡Ya voy!
Disfrutar, ¿eh? Pasarlo bien y beber mucho. ¡A mi salud!
¡Celebrad mi despido!
¡A la salud del parado!
como los perros de cazador estrenan su presa yo corro detrás.
A tierra y barro me cubro cuando te vigilo como un animal
oculto a la merced del viento
que lleva por capricho
mi lamento.
No me importa que venga y que ponga este cielo de
negro que ya no le temo.
Hasta que el cielo chivato se ponga a
llover.
¿Una carrerita?
Mamá, son las doce. No se puede correr con este calor.
Ay, mejor.
No sabes la vergüenza que he pasado con estas mallas por la calle.
No tendrás un poco de vino blanco, ¿no?
¡Qué delicia!
¡Qué vinos tan ricos tienes!
Gracias. ¿Eso es todo lo que vas a decir?
¿Vas a hacer como si no hubiera pasado nada?
Yo soy consciente de que he sido una mala madre.
Pero es que la canallada que me había hecho tu padre me arrasó. Yo
necesitaba seguir viviendo mi vida y tú fuiste la víctima.
Fui egoísta.
Profundamente egoísta.
Es la primera vez que me dices algo sincero.
No te di el amor que necesitabas, ¿sabes?
Y tal vez eso te... Te hizo ser conforme con esa...
No sé, con esos recuerdos de felicidad.
Pues, ¿no?
Sí digo que esa conformidad no te ha dejado estar atenta.
A ver... ¿Atenta?
Pues sí.
A... Pues es lo del amante, esta de tu marido y... Mamá, ¿me estás culpando de
que Óscar tuviera un amante? ¿De verdad?
No, nena. No te estoy culpando. Para nada.
No.
Pero no veía eso del amante ni algunas otras cosas más. ¿Qué otras cosas, mamá?
¿Qué otras cosas?
Bueno.
Tu marido iba a un puticlub.
El otro día, ordenando cajas, encontré una agenda donde el muy torpe había
escrito que todos los miércoles iba al Club Lula. Aquí está.
Club Lula, kilómetro 38, carretera de Sueca.
Esto no parece un club de tenis.
Hay cosas en la vida que no querrías que te dijera tu madre y una de ellas es
que tu marido va a un prostíbulo.
La idea de imaginarlo en un sitio así me supera.
Por lo visto no tenía suficiente conmigo y tampoco con Verónica, así que no sé
qué iba buscando en un sitio así.
Pero sobre todo lo que ya no sé es cuántos secretos más de Óscar
voy a ser capaz de soportar.
Quino, vas calentando esto 30 segundos, ni uno más ni uno menos, ¿eh?
Voy a cobrar la electricidad.
Vaya, ¿pero cómo sigues con este gruñón, Maru? No puede ser.
Es que baila muy bien, ¿eh? Sí, ¿no? A mí no me ha quedado nunca. Quino. Creo
que fue lo único que engañó.
Fue un modo de llenanda.
Vicente. ¿Qué tal las anguilas? No he podido salir a pescar, tú. ¿Qué dices?
Sí, se me enganchó el mornel ahí en unas cañas.
Llevo dos días arreglando la red.
Adiós.
Esta niña... Esta niña creo que huele un poco mal, ¿eh? Sí, acabo de cambiar
antes de salir de casa.
Tranquilo, que está el tío Vicente aquí.
¿Estás listo?
Sí. Ya está, ya está, mi amor.
Toma, llévate.
¿Quién va a cambiar a la chiqueta? El tío Vicente.
Toma, Maru. Ready, una loreta. Yo la ayudo, yo la ayudo.
¿Quién te va a quitar el pastelito? El tío Vicente.
Si no, otra ronda para la mesa.
Ya apunta para lo de Oscar.
Ya papá, a tomarle. Anda,
apunta por aquí.
Muchas gracias.
Te dice Cásper y metí un dinero donde me dijiste y Cásper lo dobló.
Qué bien.
Mira,
voy a ir al Solomillo.
Quiero que trabajes para mí.
Tengo algunos bares, un par de discotecas, otros locales.
Tengo un hotelito pequeño.
Si quieres te puedo hacer una oferta de negocio y... Ponen tú tus condiciones.
¿En serio?
Sí, coño.
Pues que sea aquí, en la albufera. Esa es mi condición.
Pues si solo vives eso, macho.
¿Qué quieres, que te lleve a la contabilidad o algo?
Muy bien.
¡Hombre!
El ángel del infierno renace de sus cenizas.
Hacía mucho tiempo que no se acababa la moto.
Sí.
Hacía mucho tiempo que no hacía muchas cosas.
Oye, quería hablar contigo.
De Oscar.
¿Qué pasa con Oscar?
Bueno, ya sabes cómo soy.
Cuando algo no me cuadra, me quedo... Yo no estoy tranquilo, me quedo ahí
dándole vueltas y... No sé, igual la primera vez que te lo dije no lo
bien o creíste que no era importante.
El mensaje que le dejaste a Oscar en el contestador horas antes de su muerte.
¿Qué era eso que querías que se llevara tan urgentemente?
¿Qué mensaje?
Oscar, soy Vicent. Me has llamado. Oye, necesito que vengas a llevarte lo tuyo.
No puedo seguir guardándotelo más tiempo.
¿Qué es lo que le guardabas?
Ya te lo dije.
El día anterior estuvimos pescando.
Y se dejó aquí la caña y los aparejos.
Quería devolvérselos.
Yo no soy el trastero de nadie.
Bueno, pues entonces nada, ¿no?
Tú me dices... Mira, no quiero quedarme con una caña de pescar que no sea mía.
Es un instrumento peligroso, joder. Se me podría enganchar el arpuelo, las
pelotas.
Y el tonto del guardia civil se monta en su moto y se larga tragando polvo.
Pero es que sigo dándole vueltas ahí, sigo dándole vueltas.
¿Y si no ese es el momento?
¿Eh?
¿Y si es el momento en el que quien te arranca las pelotas soy yo y tú eres el
que traga polvo?
Esto es lo que tenemos que hacer.
Dinas curvas, dinámicas en movimiento.
La simetría da la sensación de que se balancea. Es orgánico. Va como la mierda
recta esta, ¿no lo ves?
Uy, no.
Aquí.
Aquí están los bocetos en lápiz.
Entiendo que estés molesto por lo de anoche, que no aparecimos por la
Lo siento mucho.
Pero de verdad, Jaume, que ese edificio es mucho mejor.
En los próximos cinco minutos me importó una mierda el edificio.
Estamos aquí los dos hablando como si fuéramos compañeros de trabajo.
Y hace cuatro años que no solo somos compañeros de trabajo.
Tres. Tres y pico.
Tres putos años y pico que nos acostamos, que nos reímos, que hacemos
juntos.
Cuando te dije a mi mujer me dijiste que genial.
Que todo iba a ser igual.
Y ahora te llamo, no me coges el teléfono.
No me contestas, no hablamos.
O sea que nada sigue igual.
Sencillamente me he dado cuenta de todas las mentiras.
Y del daño que hemos provocado lo he visto en Alejandra.
Y yo no puedo seguir así.
¿Así como?
Que he dejado a mi mujer, joder.
Y la he dejado porque estoy enamorado de ti.
Hemos vivido una historia de amor maravillosa.
Maravillosa.
Pero ha destruido tu matrimonio.
Ha destruido la vida de otra persona.
Alguien que a mí no me ha hecho nada.
Yo no puedo construir nada sobre estas ruinas. Llama, no puedo.
Bueno, vamos a empezar de cero, que no sabemos si podemos.
Pero si tú y yo hemos empezado en el menos diez.
Con cenas en el extra radio, con jueves por la noche en hoteles boutique, con
fines de semana robados a tu mujer.
¿No te das cuenta?
Que los dos nos merecemos una historia de amor bonita.
Nueva.
Estrenar.
Que lo tenemos que dejar.
Todos hemos estado en Asia.
Todos la conocemos.
Singapur, Bangkok, Kuala Lumpur, ¿verdad? Y todos, todos hemos visto los
edificios de líneas rectas. Con una organicidad ramplona.
La línea recta es el pasado.
El mundo está en movimiento.
Y eso es lo que yo les ofrezco. El cambio.
Las curvas.
La misma estructura descomunal.
con unas ventanas embebidas en su piel, la que sus habitantes puedan estar
prácticamente tumbados sobre el vacío.
¿Y arriba?
Arriba un bosque.
Esto, señores, no se ha hecho nunca.
Hemos llegado hasta aquí con un proyecto brillante, sin lugar a dudas, ¿eh?
Pero más tarde o más temprano, la clarividencia llega.
Y a mis arquitectas les ha llegado ahora.
Esto, señores, esto, esto es el pasado.
Esto es el futuro.
¿Estás segura de que quieres sentar?
Sí.
¿Queríais algo?
Un bitter.
No tenemos.
¿Y qué tenéis?
Cuba libre, chupito.
Un orujo de hierba.
Para mí, un vino blanco, utiel, en copa alta con mucho hielo, por favor.
Mirad, chicas, este es un bar de alterno.
No sé si os habéis equivocado de sitio. Para nada.
Yo soy prostituta y quiero trabajar aquí.
No, yo por el momento no. Dime, ¿cómo te llamas?
Amelia. Amelia, ¿hace cuánto tiempo trabajas aquí?
Cuatro años. Cuatro años. Seguramente en cuatro años has conocido a este señor.
Era un habitual de la casa.
No sé, viene mucha gente por aquí.
Oye, ¿podríamos hablar con el dueño? No suele estar.
Tiene muchos negocios y ahora, si me permitís, por favor... Mira, Amelia, es
ese hombre era mi marido.
Y está muerto.
Parecía que se había suicidado, pero ahora resulta que a lo mejor lo han
asesinado. Entonces, como venía aquí cada semana, o me cuentas tú con quién y
para qué, o te mando a la policía y te lo preguntan ellos.
Y luego te mando al juez.
Oscar, ¿vamos?
¿Hola? Un momento.
Vengo a hablar de mi marido, Oscar León.
Al parecer venía aquí todas las semanas y quiero saber si era habitual de una
chica o de varias o lo que me pueda aclarar.
Alejandra, ¿verdad?
Sí.
Siento muchísimo lo de Oscar.
Como... Comprenderá, no pude ir al sanatorio.
¿Pero usted me conoce?
Sí.
Óscar y yo éramos amigos.
A ver... Yo entiendo que tienes muchos locales de la noche y la gente
normalmente no pide ni factura ni ticket ni nada en estos sitios porque es
normal. Es que tienes un exceso de dinero metálico que tienes que facturar
alguna manera, coño, porque aquí no te recomiendo. tu marido negro.
Mira, yo oigo hablar de... ¿Cómo se llama? ¿El sándwich de Aster?
¿Qué me estás hablando?
Mira, Oscar, que yo lo único que quiero... Que puedas hacer lo que tú
hacer, pero que salga un poquito mejor la cosa. Ya está. No lo llames como lo
llames. Esto es un delito.
Delito es matar a un padre, tío.
Suscarse a una hermana.
Eso es delito. Mira, es que si se entera la UDF, te pueden caer hasta seis años
de cárcel, joder.
Seis años.
Mira. Ah.
Yo te recomiendo todas las inversiones que tú quieras. Así lo hago de verdad
encantado.
Pero esto no.
Esto no. Esto es una cuestión de principios.
Gracias.
Te entiendo.
Tú tienes tus principios.
Yo tengo mis principios.
Los dos somos hombres honorables.
Pero, ¿sabes? Todo el mundo tiene una puerta de atrás donde lavar los trapos
sucios.
Yo, por ejemplo.
Y yo tengo discotecas donde encierro gogos en jaulas.
¿Y tú?
Estás sentado en la puerta de tu Porsche, una señora enfrente como la
pino, un porrito en una mano,
Y un bebé.
Anda, mira quién viene. Pero mira quién viene.
¿Qué pasa, princesa?
No, no.
Uy, no, no, no.
Se la ha comido todo.
Muy bien. Y de esto, tu mujer no sabe
nada.
Porque tu mujer está en Valencia.
Todos tenemos, Tocho.
El público y el privado.
No por eso dejamos de ser menos honorables.
¿Estás serio, coño?
¿Estás hablando de un negocio para nosotros?
¿Negocio bueno?
Venga, Óscar.
¿Vale?
Échale un vistazo.
¿Qué pasa, guapa?
¿Te has tomado, mamá? Pues nada, tres vinos. Lo que pasa es que en estos
las consumiciones son carísimas.
Bueno, la buena noticia es que Oscar no se iba de puta. Solo les llevaba la
contabilidad. Ah, pues muy bien. De ingeniero de finanzas a contable de un
prostíbulo. Ha ido en ascenso. Calla, calla, calla, mamá. Que estoy
Señora Leiva, tiene que venir cuanto antes.
Tengo avances importantes en la investigación sobre la muerte de su
urgente.
Tienes que llevarme a comisaría. Cámbiame el sitio.
¿Qué ha pasado?
Nada. Que Conrado quiere contarme algo.
Pero a ver, ¿algo que tiene que ver con lo que contabas tú dentro? Que a Osa
quizás le han matado. ¿Eso hizo Alex?
No se sabe, mamá. De momento es una línea de investigación.
Yo te llevo hasta el cuartel, pero metido ahí contigo. No.
Me llevas y me dejas allí. De eso nada, querida. Mamá, me llevas y me dejas
allí. Me han pedido que sea discreta. No puedo aparecer contigo. Bueno, pero soy
tu madre. Bueno, puedes dejar de ser por una vez la madre que quieres ser y ser
la madre que yo necesito que seas, mamá. Esto no va de tu dolor, va del mío.
Me llevas y me dejas allí.
Muy bien, al prostíbulo sí, pero a la guardia civil no. A la guardia civil no.
Muy bien.
Estos son los movimientos fiscales de las empresas fantasma que encontró entre
los papeles de Oscar.
Al parecer, como usted apuntó, Oscar estuvo llevando y trayendo distintas
cantidades de dinero desde los tres últimos años, dentro y fuera del país.
La verdad es que me alegro de verla.
Reino.
Tomándola hacen una cantidad bastante importante.
Desconozco aún el origen de ese dinero, pero desde luego cuadra con lo que he
averiguado.
¿Y qué ha averiguado?
Por lo visto, Oscar le dio a Vicente un paquete para que se lo guardara.
Contenía fajos de dinero.
¿Y no había dicho nada hasta ahora?
Quizá no le hice las preguntas adecuadas.
Mira.
La pregunta es, ¿de dónde se acaba todo este dinero?
Si estaba en paro, una de dos, o le tocó la lotería, o es evidente que hay algo
que no sabemos.
¿Se encuentra bien?
Sí. Sí, es que... me he tomado un orujo y me estoy mareando.
¿Quiere que le traiga un vaso de agua? No, no, estoy bien, estoy bien.
Yo también he hecho mis averiguaciones.
He estado en un bar llamado Lula.
¿En Lula?
Sí. Descubrí que Oscar lo frecuentaba. Al principio pensé que era por lo que
usted imagina, pero resultó que no.
Que era por otro motivo. Al principio me alegré, pero ahora ya no sé si es para
alegrarme, la verdad.
¿Y qué es lo que ha averiguado?
Que trabajaba para el dueño de ese local.
Le llevaba la contabilidad.
Ese tipo tiene varios procedimientos abiertos. Por explotación y por
Hasta la fecha ha conseguido archivarlos todos.
Pero no me extrañaría que el dinero que ha estado moviendo Oscar procediera de
sus negocios.
Así que podemos estar ante un posible móvil del
asesinato de su marido.
En dos horas he pasado de pensar que mi marido era un putero a descubrir que
trabajaba para un proxeneta y ahora que quizá lo han asesinado.
¿Me puede pedir un taxi, por favor?
Necesito... No, no es necesario.
Yo le acerco.
¿Pasa algo?
que le hice una promesa y aún no la he cumplido.
¡Tony!
¡Tony!
Pero no puedes decir que lo harás.
No hay nadie en la tierra.
Solo hay un poco de agua.
No hay nadie en la tierra.
Conrado.
Gracias.
Por el viajecito en cosechadora.
No, por creerme.
Por la investigación, por lo que me dijo ayer en casa.
No, no, no. Mire.
Cuando murió mi mujer, las pastillas me parecieron una buena opción.
Con las pastillas la vida va más...
Más despacio, más... Pero te quedas ahí y te acostumbras a vivir como estos
leones del zoo, amansado en 20 metros cuadrados esperando que te tiren tu cubo
de carne para seguir vivo.
Pues yo estaba así.
Ayer, ayer le dije que llevo tres años sin comportarme como un guardia civil.
Pero lo que no le dije es que llevo el mismo tiempo sin comportarme como un
hombre.
Y cuando la vi en camisón, con esa energía, con ese nervio, recordé lo
excitante que es la vida cuando no se es un león avanzado.
¿Entiende?
Porque usted me ha despertado los instintos, me ha despertado...
¿Entiende lo que le quiero decir?
Creo que sí, creo que sí.
Por eso que soy yo el que debería darle las gracias.
No, por favor. Sí, sí.
Quiere que hagamos el amor.
¿El qué? El amor. ¿No?
O sea, perdona.
Por Dios.
Bueno. No, no, es solo que no estoy preparada.
No estoy tan fuerte como usted.
¿De acuerdo?
Pero si en algún momento yo le hago una señal.
Ah, vale.
Vale. ¿Le parece? Sí.
¡Qué guapa!
¿Qué has hecho con papá todo el día?
¿Eh? ¿Dónde habéis estado?
Aquí.
¿Has pasado bien tú?
Sí. ¿Falta?
Sí. No sé yo.
A ver, ya te lo dije.
¿Tú eres de aquí?
Bueno, es que no sabía dónde buscarte, joder.
Acaba de aterrizar de la mesa hace un par de horas y me he enterado que te han
despedido, tío.
Óscar, escúchame, esto no va a salir así.
¿Vale? Voy a hacer todo lo que esté en mi mano por... Voy a hablar con el
presidente de la empresa.
¿Voy a saber de qué te ríes? Pues de ti, coño. ¿Por qué? Porque eres un amigo de
Ángela.
Te quiero presentar a mi familia.
Verónica.
Voy.
Hola.
Encantada.
Es Verónica y esta de aquí es Sol.
Sol, dile hola. ¡Hola!
Muchas gracias.
Bueno, en realidad no me he ido nunca.
Pues bienvenida a casa.
Gracias.
Y vamos a cenar.
¿Tienes hambre?
Sí, un poco.
Buenas noches, Martina.
Se puede llenar la pérdida de alguien con momentos felices, personas nuevas y
algo de voluntad. Y estar bien.
Pero la infidelidad, las mentiras...
¿Sabes? Lo que me preocupa es el dolor que puede causar esta novela.
Conozco mujeres cercanas a mí que han sido engañadas y que...
Y que pueden sentirse aludidas.
Ya.
Yo te agradezco muchísimo que hayas venido hasta mi casa, Darío. Pero la
es que... No, no, no me siento cómoda con esta novela. Pero ¿cómo no ve a Anir
Blanca, por favor?
Me llama Carmen y me dice que nuestra escritora estrella no quiere publicar
nosotros.
¿Tienes alguna otra oferta de otro editorial?
No, por Dios.
Llevo 20 años con vosotros. Qué otra oferta, ¿no?
Mira, te voy a decir una cosa y no te lo digo porque estés aquí delante, pero
este es el mejor texto que has escrito nunca.
De verdad, me lo acabo de terminar esta mañana y es que no se me va de la
cabeza. Es muy personal y profundo.
Cariño, yo no soy profunda.
No, soy fantasiosa, soy lúdica, soy superficial.
Vamos a presentarlo.
Al Premio Afrodita de Literatura Femenina.
Y ya sabes quién convoca y quién paga ese premio, ¿no?
Sí.
Déjame buscar otra historia.
Tú sabes que yo escribo rápido. No, no, no, Blanca, de verdad, por favor.
Mira, cariño.
Llevas años firmando con pseudónimos.
Y este es el momento perfecto para que salgas del armario y empieces a
un poco del éxito que te mereces.
Se ha quedado frita.
¿Te importa?
Gracias.
¿Quién te enseñó a disfrutar así de la vida?
Pues no sé.
Supongo que siempre he vivido así.
¿Es de familia, entonces?
¿De tus padres o algo así?
No.
Ellos no.
O tal vez sí.
Qué sé yo.
Perdona.
Tú conoces... conoces bien a Conrado, ¿no?
¿Esa pregunta?
Bueno, hoy me ha llevado a dar un paseo en la cosechadora.
Y me ha besado.
Así, ¿eh?
Mira.
¿Qué tal besa con el bigote?
Y luego me ha pedido que hagamos el amor.
Joder.
Pues algo le habrás dado a este hombre para sacarlo de su letargo.
Conra es un tío estupendo.
Era la verdad.
Ojalá no le hubiera pasado eso con su mujer.
¿El suicidio lo sabía?
Algo sí.
Lo pasó fatal.
La violaron y... Y después se mató.
Y... Conrado entró como... Como en una especie de... De limbo. No era capaz de
dormir. Tampoco era capaz de estar despierto. Estaba todo el día
Como... Como un tiburón en un acuario.
Siempre a intención.
Hasta golpeo a más de uno.
Pero bueno, ya está mucho mejor.
Empezó a medicarse y...
¿Te
gusta? ¿Eh?
¿Eh? ¿Te gusta? ¿Te gusta?
No, no sé.
Me está pasando algo.
Pero aún no sé muy bien qué debe ser este sitio.
No lo entiendo bien.
No sé, me siento muy bien aquí.
¿Qué le estabas guardando?
¡No le estamos guardando!
¡Mucho dinero, joder!
¡Mucho dinero!
¿De quién cojones era el dinero? ¡Yo qué coñón sé!
¡Joder, volví el día que murió! ¿Pero qué coño te pasa, Conrado?
¿Has dejado de tomar las pastillas o qué?
¡Joder, mamá!
Está en tú, cabrón.
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