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Buenos días.
¿Qué te pasa?
¿No has dormido bien?
Estás malita, Martina.
¿Estás cansada?
Pues quédate en la cama descansando.
Te hacemos nosotras el desayuno. ¿Eh? ¿Eh?
Mira para arriba.
que vamos a llegar tarde.
Martina, nosotras nos vemos ya, pero te he dejado el desayuno de esta.
¿Vale? ¿Seguro que estás bien?
Sí.
Nos vemos en un rato.
Besito.
Adiós, Martina.
Vámonos.
Vámonos.
Te mando mi ubicación. ¿Vienes a buscarme, por favor?
Claro, claro.
Ahora mismo.
Gracias.
Te vas.
Y como los perros de Cazorra estrellan su presa, yo corro detrás.
A tierra y barro me cubro cuando te vigilo como un animal oculto a la
merced del viento que lleva
por capricho mi lamento.
Lo arrastra con su paso y no me importa...
que ya no le temo hasta
que el cielo chivato se ponga a llover
Álex, mi niña.
Ya está corazón, ya está.
Voy a ver a Óscar nunca más. Me he dado cuenta esta noche.
Eso tenía que pasar.
Es lógico.
Vas a pasar por esta putada todas juntas, Álex. No vas a estar sola.
cuando me levante no habrá dejado la mesa de la cocina llena de migas de pan.
Ni el tarro de la mermelada abierta.
No me despertará a las seis de la mañana con su alarma, ¿no?
No habrá usado mi toalla para no mojar el suelo al salir de la ducha.
Lo único que me queda de él es una carta y un caballo.
Ey.
Si quieres yo me puedo ir a tu casa unos días.
Te dejo la mesa llena de migas.
Nos vamos a ir a casita, ahora.
¿Eh?
Pero antes te vas a dar una ducha que te va a sentar muy bien. Me voy a poder.
Claro que vas a poder. Vamos.
Me voy a poder.
Venga. Y vas a poder.
Ven, mi niña. Yo te ayudo.
Venga.
A la búsqueda de la ropa, por favor.
¿Pero de dónde, mamá? Si es que esta casa parece una leonera. No sé.
Arriba.
Está ahí porque nos la han robado.
¿Cómo que nos?
Pero cómo no va a estar devastada así.
Está aquí con la amante de su marido muerto.
Las dos en la misma cama.
Mira dónde tiene la cama esta mujer, en el medio de la sala.
Bueno, Blanca, es que es un love. No, no, no. Es una declaración de
Como el cartel de una película, de verdad.
¿Quieres un móvil para hacer unas fotos?
Tienes aquí.
Esta está llena de fotos de vagina.
Trae.
No sé para qué me hace.
Ala, cariño, ¿tienes la ropa ya?
Sí, sí, sí, la tengo aquí mismo.
Pues tráela.
Ya sé por qué Oscar quiso quedarse en este lugar.
Aquí uno se siente libre.
El tiempo se para.
Siempre es verano.
Verónica era el amor de su vida y yo lo entiendo.
Eso no lo sabes.
Sí, lo sé.
Conmigo tenía una vida normal, de pareja normal.
Como millones de parejas normales.
Me hubiera gustado ser como ella, pero no lo sabía.
la infusión.
Mi niña.
Vas a estar bien.
Vamos a pasar por esta mierda juntas y lo único que tienes que hacer es escupir
todos esos recuerdos.
Jaume, ¿qué tal? Soy Katia.
Es que no ha dejado Alejandra el móvil en mi casa.
Dime. ¿Cómo está?
Bien, bien. Está bien.
Ha descansado toda la noche y... Y ahora está bien.
A tope.
Katia, hoy es la firma del proyecto con los de Sachan Trust.
Lo he retrasado a las ocho para darle tiempo para recapacitar.
No hay nada que recapacitar, Jaume. Si Alejandra dice que tiene una idea mejor,
es que tiene una idea mejor.
Dame un par de horas y te veo en el estudio, ¿vale?
Katia.
Sí, yo estoy bien. Estoy volcada con Alex y con el proyecto.
Venga, te veo luego. Chao.
Era Big Boss.
Ha retrasado la firma a las ocho.
No hace falta que vengas conmigo, pero...
Cuéntame tu idea y yo les vendo lo que sea.
¿Qué idea?
Alex, tu idea.
Tu idea por la cual ayer entraste en el despacho de nuestro jefe y bloqueaste un
negocio de 311 millones de euros.
Entiendo que es porque has tenido una idea mejor, ¿no?
No.
Y la verdad me importa una mierda.
Alex, nos ha costado sacar adelante este proyecto siete años, tía.
Siete años.
¿Me quieres decir qué significa que te importe una mierda y que no tienes
ninguna idea, por favor?
Significa que me quiero morir.
¡Te trae de chocolate!
¿Sabes lo que pienso?
Que de tanto ir a la albufera se ha leído la olla.
¿Tú sabías que vivía allí?
Yo sabía que iba de vez en cuando, cuando me decía que iba al banco o que
enferma.
Es que ya lo has visto, es que duermen en la misma cama.
Bueno, a ver, no sabemos si están acostados o si solo están durmiendo.
La garza real.
Se está haciendo pasar por bióloga, es una coartada.
¿Una coartada para qué?
Para que la gente no sepa que es la mujer de Óscar, para comprender a
para comprender su matrimonio, para... experimentar cosas nuevas. Sexo con
desconocidos. Sexo con desconocidos. Blanca, ¿qué cojones le has metido en la
discusión? No, no, no. O sea, vosotras sabíais que mi hija se acostaba con
extraños. No se acostaba con extraños. Solo le comió el coño.
La pillé justo en ese momento.
Ya va, ya va, ya va.
Aparte que no pasa de ahí, porque se le bajaron las braguitas a los tubillos y
se le cortó el rollo ya. ¿Qué? A ver, yo también me confundiría si me entero de
que mi marido hace tríos con barqueros, por ejemplo. ¿Eres bisexual?
O sea, que mi hija os contaba todo esto y tú la dejabas sola, así de mal como
estaba.
No es exactamente así. No es exactamente así.
Está en la cama hecha mierda y tú, sabiendo que se iba a estrellar, no la
frenaste en ningún momento. ¿Es así o no es así, Katia?
Blanca.
Creo que aquí ninguna estamos ayudando con lo que decimos.
¿Hola?
¿Alejandra? Sí, soy yo.
Dígame.
Hola, mira, soy el ayudante de Montse de la terapia.
Perdón, ¿terapia?
Sí. ¿De qué terapia? Estoy en varias.
Sí, sí.
¿Podré asistir?
Perfecto.
Recuérdame la dirección, por favor, que la tengo puesta en el navegador del
coche, pero lo tengo en el taller.
Sí, es la avenida de Francia, número 67.
Vale, muy bien. Gracias.
Mamá, ¿qué terapia? ¿Dónde va?
Voy a hablar con la terapeuta para que saque a Alejandro de la cama ahora
Con camiseta negra, el cinco veces campeón del mundo, Fran Pacheco. Y con
camiseta burdeo.
Mi marido, que no tiene aún ningún título mundial, pero es mi marido.
¡Tres, dos, uno, ya!
¡Vamos, vamos!
¡Corre!
¡Hijo de puta, qué chuprantas, cabrón! No, no, no.
Se ha caído él solo. ¿Pero qué dices? No empecéis. Me ha empujado.
Pero si me ha empujado.
¿Tienes tus armas?
No sé. No,
no, no.
Oye, chicos, estamos celebrando que no me han dado el trabajo en Argentina.
¿En serio? Tres, dos, uno.
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¿Cómo estás?
Siempre has sido muy fuerte.
Fuiste una niña difícil.
Callada.
Cerrada. Pero muy fuerte.
Y ahora sigues teniendo esa misma fortaleza.
Si la historia con Oscar no ha estado a la altura...
Tienes que empezar a decirlo.
Esa es la carta que Oscar le dejó a Alejandra.
Ahora, tú sabes cómo se aferra Alex a esta carta. Es como un salvavidas. Y yo
como madre me siento con la obligación de saber qué pone.
Blanca, la has drogado para quitarle la carta y poder copiarla para tu novela.
¿Yo? No.
Cuatro orfidales me los tomo yo en un día tonto, por favor.
Más allá de esta moralina adolescente que me estás echando, tengo una
curiosidad. ¿Qué son esas fotos de vaginas que tienes ahí?
¿Eres lesbiana tú, mi amor?
Son fotos de mi vagina, que por cierto tiene mucho éxito.
¿Pero tú las enseñas?
No, no las enseño.
Las vendo en mi página web alavagina .com.
La gente me pide una foto de mi vagina y yo se la envío.
Dedicada. No me digas que ahora te vas a escandalizar por eso.
Escanalizar yo, por favor, con lo que he vivido.
¿Y te pagan bien?
Son fotos personalizadas.
Cada cliente me pide un tipo de rasturado, de dedicatoria, en chino, en
Tú no sabes lo que cuesta escribir en chino. No, sí, me imagino.
¿Y no sería mejor, pues, vender esas fotos genéricas que salen en Internet?
Sería un estazo, Blanca.
Hombre, una vagina es una cosa, otra cosa es un picazo.
Nadie se daría cuenta.
¿Qué es lo que te molesta exactamente de todo esto?
Pues me molesta que te rebajes, ¿sabes? Que vendas tu intimidad a unos chinos
babosos que se masturben sobre tus fotos.
Eso me molesta.
¿Por qué te molesta?
¿Porque son chinos?
Ahora, tú sabes muy bien lo que estoy diciendo. ¿Y sabes qué? Voy a llamar a
madre para que se entere de todo esto. A ver si se te jode ese viaje que quieres
hacer a Nueva York. ¿En serio?
Pues mira, ya que estás, ¿por qué no le cuentas que estás vendiendo la intimidad
de tu hija en una novela de bolsillo?
Yo.
Reunión de chicas.
Me gustaría ver a Alejandra, pero igual vengo en un mal momento. No, no, no.
Pasa, pasa, pasa.
Alejandra cayó muerta y no se despertará hasta mañana. Pero nos haría bien un
poco de testosterona.
Cuando se suicidó mi marido, yo perdí totalmente la autoestima.
Luego, con el tiempo, empecé a... a buscar.
Cuando estás así, crees... crees que el amor te puede sacar a flote y...
Y esa desesperación hace que te enganches a cualquiera.
A alguien que te haga caso. O simplemente te conteste a los mensajes.
Confundí el amor con las migajas del tiempo.
De esa persona.
Yo seguí arrastrándome. Y esta vez opté por una terapia alternativa.
De Germán... Germán Codoroz.
Y me dijo que si quería dejarlo, debía hacer el amor por última vez con él.
Y luego defecar allí mismo, en la habitación.
Así que quedé, nos acostamos.
Y cuando se quedó dormido, yo me quedé mirando al techo.
No sabía si podía más la vergüenza de hacerlo o la necesidad de creer que
él podía cambiar.
Y pensé, ¿qué tipo de mujer quieres ser? ¿En qué
te quieres convertir?
Así que me levanté y defequé en su alfombra.
¿Y te funcionó?
Sí. No volví a verlo.
Gracias, Silvia.
Estamos terminando.
¿Alguien más quiere decir algo? Sí, a mí me gustaría decir algo.
Me gustaría decir que llevo aquí tres años escuchando historias ridículas.
Historias de autocompasión y es que se acabó. Esto ya ha llegado al tope.
Pero, Monse, está bien cagarse en la alfombra de otro. Está bien eso.
¿Qué cojones eres tú? ¡Eres un puto labrador! ¡No me jodas!
Conrado, ¿tú cómo te sientes?
Pues yo me siento de puta madre, ¿eh? De puta madre. Desde que he dejado la
medicación me siento como un toro.
Habíamos hablado de no dejarla de golpe.
Pero es que no la estoy dejando de golpe, ¿eh? La he dejado poco a poco. Y
no es el tema, Monse. Ese no es el tema. No eres nuestra madre y nosotros no
somos niños.
¿Hasta cuándo vamos a seguir aquí viniendo para contar nuestras historias
mierda y que nos den una palmadita en la espalda? ¿Hasta cuándo? Me da asco,
asco pensar que llevo aquí tres años lloriqueando, contando todas mis
convertido en un blandengue.
Ese no era yo. Ese era mi yo medicado.
Así que muchas gracias por todo, pero se acabó.
Es Laura.
Nos vemos la semana que viene. Gracias a todos.
Conrado, me gustaría hablar contigo.
Es que no tengo nada más que decir, Monse.
Te lo agradezco, pero no tengo nada más que decir.
No te sientes mal o cambies de opinión, por favor.
Gracias.
Perdón, vengo a hablar de una amiga mía que está en este grupo de terapia.
Alejandra Leiva.
Sí, Alejandra, claro.
Basta, siéntate.
No habla en todo el día.
No hace más que languidecer en la cama.
Me ha dicho que se quiere morir. Es que no sé qué hacer. Ya.
Parece que finalmente ha entrado en duelo.
¿Usted podría acompañarme a casa para intentar sacarla de la cama o recetar
algún tipo de medicación?
Vamos a dejarla de momento.
Los procesos de duelo son algo natural e inevitable.
Y se ha pasado mucho tiempo desde el luto, el dolor es mayor, así que es una
buena noticia que ya haya llegado.
¿Puedo? Sí, gracias.
¿Qué le pasa a su amiga?
Su marido se suicidó hace poco.
Yo... Conozco a Alejandra.
La traje a la terapia. Soy de la albufera.
¿Qué sabes exactamente, Alejandra?
Bueno, pues... Sé que en la albufera vive con Verónica y... Y que se hace
por bióloga. La bióloga Martina.
Ya.
¿Y si puedes saber por qué le sigues a Corrientes?
Bueno, pues supongo que... que porque me identifico con ella.
Y porque creo que lo que hay que hacer con las personas en su estado es
seguirlas hasta el final.
Cogerlas de la mano y acompañarlas hasta el fondo de sus locuras, de sus
mentiras, de lo que haga falta.
Dime, Jaume.
Hola, Katia. ¿Cómo vais con la novedad del edificio? Bien, bien. Lo llevamos
bien. Esta gente está aquí en dos horas. Por favor, necesito planos, bocetos y
todo lo que haya del edificio. Pues es que no va a estar en dos horas, Jaume.
¿Cómo? Oye, esto no es la reforma de un pisito. Estamos hablando de un contrato
para un rascacielos. Que paga tu sueldo, el de tu amiga y el de muchos
trabajadores más.
Si a Alejandra no le gusta el proyecto, que haga otro.
Pero dile que el que yo encargué está vendido.
Vamos a ver.
No voy a dejar que Alex firme una cosa que no sea increíble.
Tienes a Miguel Ángel en tu puto estudio, así que deja de quejarte ya,
favor. Miguel Ángel,
joder, Miguel Ángel, el artista de la capilla de Cristina, Miguel Ángel.
Alejandra es Miguel Ángel.
Así que deja que termine su puñetera obra maestra.
Ya hablamos luego.
Perdón.
Cuéntame tú a qué te dedicas en la albufera.
Soy guardia civil.
No se puede trabajar tanto, señores. No se puede trabajar tanto.
¿Me das un bocado o qué pasa?
¿Vas a vender este edificio? Sí. Como lo mejor que eres. Pero ahora vamos a
dejar de trabajar porque es sábado.
Vaya.
Quiero muchísimo.
También quería mucho a Óscar.
¿Te acuerdas cuando te fuiste con mi madre hacia la torre de Shangai?
Yo tenía 11 años y me quedé aquí con él.
Es con el único hombre con el que he vivido.
Además, ese año me vino la regla y me da... Muchísima vergüenza contárselo.
Es que no tenía atracción.
Siempre me acordaré de la cara de susto que se le quedó cuando se lo dije.
Él apareció con una caja de tampones y se esperó al otro
lado de la puerta del baño.
Me decía, Ada, ¿va todo bien?
Seguro que sabes cómo ponértelo o lo busco por internet.
El pico de Oscar.
Alex, yo estaba todos los días cuando te llamaba a la una de la madrugada para
darte los buenos días.
Y no sé si cuando yo estaba en el cole o los fines de semana.
se iba a ver a la otra.
Pero lo escuchaba cada día hablar contigo desde mi cama.
Y él te adoraba.
Has pasado un miedito.
He vuelto a calar. Pero ¿cómo lo haces? Es que son muchas cosas. Igual, venga,
arranca, arranca, cambia.
Vamos a hacer como si fueras a adelantar. O sea, te lo tienes que poner
intermitente y tienes que mirar el retrovisor. Ves girando para acá. Pero,
pero... Para,
para, para. Te has vuelto a comer otra. Bueno, vamos.
¿Pero cómo no me voy a acoplar? De hecho, no hay espacio ninguno para
hay espacio ninguno.
Mira, de verdad, me estás poniendo atacada. Es muy fácil, cógelo tú, cógelo
No me mires a mí.
¿Qué buscas?
He visto que eran las cajas de Oscar y estaba mirando a ver si encontraba el
DNI. Lo necesito para hacer un traspaso de poderes. Yo le dije que buscara por
ahí.
Creía que habían despedido a Oscar hace cinco años.
Bueno.
Trabajaba conmigo como freelance.
Movíamos capitales de algunas empresas y... Durante todos estos años siempre
estuviste enamorado de mi hija.
¿A qué viene esto, Blanca? Siempre me fijé en cómo la mirabas.
Como un cordero degollado, enamorado de la esposa de su mejor amigo.
Estás fabulando y me estás poniendo en una situación muy violenta, así que por
favor... Cuando venías a la piscina de caza, os bañabais, tomabais el sol,
tú le llevabas el telado, la mirabas con devoción, con fascinación.
Como nunca mirabas a tu mujer. Bueno, nunca mirabas a tu mujer.
Blanca.
Él puede mirar a quien quiera.
No sé qué viene todo esto ahora.
¿Por qué nunca le dijiste la verdad a Alejandra?
¿Por qué nunca le hablaste del verdadero Oscar?
Ni siquiera tienes coherencia con tus propios sentimientos.
Mira lo que queda ahora.
Un cadáver.
Y una mujer destruida.
¿Qué tal de medidos?
Blanca, ¿estás con Rado?
Es tonto.
No me grabes.
Tengo que grabar.
Que estoy dormida.
Pues eso me encanta.
Quiero quedarme con esto siempre.
Te he preparado un desayuno espectacular.
No te creo.
Sí. ¿De verdad?
Sí.
Mamá, ¿cuántos orfidales me echaste en la infusión?
¿O es uno?
¿O dos?
¿Qué ha pasado? ¿Qué haces aquí?
Bueno, yo me he encontrado con Katia en la terapia.
¿En la terapia?
Sí, yo he venido por un documento.
Y... a verte.
Ya estás mejor.
¿Podemos hablar un momento?
Tendrías que ir a un buen terapeuta, uno de verdad. De hecho, te he pedido una
cita con el doctor Ferrer. ¿Te acuerdas de él?
¿Podemos hablar un momento, por favor?
¿Solo las chicas?
Alex, perdona si te ha molestado lo de la terapia, pero es que de verdad que no
sabíamos qué hacer.
Siento que te he dejado sola en todo este tiempo, que te he abandonado y que
te he dado de las manos.
Pero te prometo que a partir de ahora te acompaño en todas tus locuras, en todas
tus ideas de hoy, te lo prometo, de verdad.
¿Mis locuras?
¿Te haces pasar por mí para echarle un cubo con toda tu porquería a Verónica y
me hablas a mí de locura, Katia?
Bueno, Alex, ¿pero por qué tú me lo pedís? No, yo te pedí que me ayudara.
No que la hicieras sentir como te sientes tú.
¿Cómo se llamaba?
Conrado. Soy el teniente de la guardia civil de la albufera.
¿Te sientes tanto a esta señora que es tu mejor amiga?
¿O la persona más especial del universo?
Bueno, a lo mejor lo es, mamá.
A lo mejor lo es. Bueno, ¿qué pasa con tu autoestima?
Tú eres una persona válida.
Inteligente. Súper dotada. Yo no soy súper dotada, mamá. Pues sí lo eres. Eso
lo que salió en las calificaciones de los test del doctor Ferrer. Porque te
acostabas con él. Eso no tiene nada que ver. Bueno, yo creo que vendría en otro
momento. Seguramente no es el mejor momento de estar aquí. Encantado.
Fran.
¿Quieres saber por qué era una niña difícil que se encerraba todo el día en
habitación a estudiar, mamá?
A ver.
Porque no podía soportar tu dolor.
Ese dolor denso que te encargabas de esparcir por toda la casa.
Tu marido te engañó, sí.
Pero también era mi padre.
Y no paraste hasta hundirle la vida y me utilizaste contra él.
Fingiste ser la madre súper colega que se lleva a su hija a todas las reuniones
y a todos los aperitivos con sus amigos. Yo quería ir al zoo.
Yo quería montar en bici. Quería ser una niña normal.
Y no me dejaste, mamá.
Por eso me encerré a estudiar.
Para dejar de ser el perrillo que paseabas de fiesta en fiesta para
al mundo entero lo bien que te sentaba el divorcio.
La primera persona que me ha dejado sentir de verdad y que me ha dejado ser
ha sido Oscar.
Así que os lo pido, por favor, dejad de juzgar mi matrimonio y dejad de tenerme
lástima por ser una cornuda porque mi relación con él era la hostia.
Niña, niña.
Tú vas a saber cómo seguir.
Todo el mundo cree que tiene una vida peor que la que tiene.
En algún momento.
Quiero ser otra persona.
Vivir en otra ciudad.
Tener otros objetivos.
No sé.
Yo creo que lo jodido es quedarse y torear con lo que venga.
El que se queda gana.
Por eso yo siempre estoy aquí.
Siempre estás aquí porque quieres ganar.
Quieres ganar tú.
Mamá Mamá
Mamá
No estás, he ido a Martina.
Pero va a volver.
Pues no lo sé, cariño. Ella puede hacer lo que quiera.
Pero no sois novias.
¿Tú por qué dices eso?
¿Dorme dónde, papá?
A lo mejor podemos tener una familia solo de chicas.
A lo mejor podemos tener una familia de chicas.
¿Pero qué te parece si ahora tú y yo nos quitamos la pena con las manos?
¿Digamos?
Pues venga, a por la pintura.
Ya verás.
No quería irme sin decirle nada.
Mire, yo sé que vivimos en un mundo de cuñados donde todo el mundo opina, donde
todo Dios te dice cómo tienes que vivir tu vida mejor.
Pero es que usted lo está haciendo bien, lo está haciendo muy bien. Yo ya no sé.
Sí, yo llevo tres años anestesiado por la medicación, sin comportarme como lo
que soy, como un guardia civil.
Por eso cuando el otro día vino y me mostró todas esas evidencias, pues no,
no fui capaz de verlo.
¿De ver qué?
Pues que como usted dijo, nadie que tenga intención de suicidarse compra
entradas para los Rowling y menos le pide a su mujer tener un hijo.
¿Entonces?
Pues entonces yo creo que Oscar no se suicidó.
De momento no es más que una sospecha.
Pero... Creo que sé por dónde empezar a buscar.
Bueno, eso es lo que le quería decir.
Necesito que me guardes algo un par de días.
Tengo que ir a ver a alguien y no me lo puedo llevar.
Oscar, soy Vicente, me has llamado.
Oye, necesito que vengas a llevarte lo tuyo.
No puedo seguir borrándotelo más tiempo.
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