Afrikaans
Akan
Albanian
Amharic
Arabic
Armenian
Azerbaijani
Basque
Belarusian
Bemba
Bengali
Bihari
Bosnian
Breton
Bulgarian
Cambodian
Catalan
Cebuano
Cherokee
Chichewa
Chinese (Simplified)
Chinese (Traditional)
Corsican
Croatian
Czech
Danish
Dutch
English
Esperanto
Estonian
Ewe
Faroese
Filipino
Finnish
French
Frisian
Ga
Galician
Georgian
German
Greek
Guarani
Gujarati
Haitian Creole
Hausa
Hawaiian
Hebrew
Hindi
Hmong
Hungarian
Icelandic
Igbo
Indonesian
Interlingua
Irish
Italian
Japanese
Javanese
Kannada
Kazakh
Kinyarwanda
Kirundi
Kongo
Korean
Krio (Sierra Leone)
Kurdish
Kurdish (Soranî)
Kyrgyz
Laothian
Latin
Latvian
Lingala
Lithuanian
Lozi
Luganda
Luo
Luxembourgish
Macedonian
Malagasy
Malay
Malayalam
Maltese
Maori
Marathi
Mauritian Creole
Moldavian
Mongolian
Myanmar (Burmese)
Montenegrin
Nepali
Nigerian Pidgin
Northern Sotho
Norwegian
Norwegian (Nynorsk)
Occitan
Oriya
Oromo
Pashto
Persian
Polish
Portuguese (Brazil)
Portuguese (Portugal)
Punjabi
Quechua
Romanian
Romansh
Runyakitara
Russian
Samoan
Scots Gaelic
Serbian
Serbo-Croatian
Sesotho
Setswana
Seychellois Creole
Shona
Sindhi
Sinhalese
Slovak
Slovenian
Somali
Spanish
Spanish (Latin American)
Sundanese
Swahili
Swedish
Tajik
Tamil
Tatar
Telugu
Thai
Tigrinya
Tonga
Tshiluba
Tumbuka
Turkish
Turkmen
Twi
Uighur
Ukrainian
Urdu
Uzbek
Vietnamese
Welsh
Wolof
Xhosa
Yiddish
Yoruba
Zulu
A ver, no he venido a discutir.
¿Te vienes a correr conmigo?
Tengo una resaca.
No. A ver,
prometo que la próxima vez que vea maridos con perro y señoritas
prometo avisar.
¿Prometo avisar?
Lo siento.
Ya sé que soy la peor amiga del mundo algunas veces. Algunas veces, no
Pero eso es lo único que tienes, así que... Te tienes que reconciliar
Anoche salí.
Pero no a la albufera.
Me cuidan mal.
Y me he enrollado con un tío.
¿Qué?
Sexo ocasional. El que a ti te gusta.
Me has dado el deseo.
Tía, esto me lo cuentas a mí con calma.
Fue un poco loco.
Yo sí estaba aquí.
Cruzamos dos frases y tres chupitos y me lo llevé al baño. Y pues hubo
situaciones que nos pudieran descubrir, que llamaran todo el rato a la puerta
del baño.
¿Y que no comió?
No.
¿Y qué tal?
Bien.
Luego vi mis braguitas en el suelo y... ¿Qué pasó con las braguitas en el suelo?
Pues que hacía que estaban en el suelo de un baño público que... Me cortó el
rollo.
Y paramos.
Vamos a ver un momento.
Un tío te lo está comiendo en el baño. Perdón, perdón.
Un tío te lo está comiendo en el baño y tú dices que pare porque se te están
asustando las braguitas. Es que no lo entiendo.
Pues lo entendí perfectamente. Pero luego nos fuimos a tomar algo y
charlando. Era muy buen tipo.
Le contó que vivía la mitad del año en Ámsterdam, que trabajaba... La típica
charla que uno tiene, mira.
Casi vamos a follar, pero se me corta el rollo porque las braguitas se me están
cayendo al suelo y se me van a ensuciar.
¿Qué tiene de malo? Hombre, pues tiene de malo, ¿vale?
Que si os vais follando por ahí con extraños, pues hay unas ciertas reglas.
Perdóneme usted por no haber leído el manual de cómo tener amantes.
No sé por qué te cuento nada, de verdad.
¿Sabes por qué yo no tengo marido?
Porque adoro mi vida.
Mi libertad.
Poder tomar mis decisiones.
Pasar los fines de semana con mi hija, sin más lavadoras que las nuestras, sin
problemas, sin discusiones, sin preocupaciones.
Pero, ¿quién es libre?
Todos somos presos de nuestros miedos, de nuestro pasado y de nuestros
arbitrarios conceptos del bien y del mal.
La libertad choca contra la realidad constantemente.
Como las esferas del péndulo de Newton.
Y de eso se iba a dar cuenta Orlando una tarde de primavera.
De que la libertad y el miedo viven en el mismo relleno.
Hola, Jun.
Hola.
¿Dónde está? Ah, por allí.
Hola.
¿Hola? ¿Qué haces aquí?
Pues que...
Me interesa mucho saber cómo se cultiva el arroz.
¿Ah, sí? Sí.
¿Y sabes de cuándo?
Vale, pues... ¿Quieres que te lo explique? Claro.
Vale.
A ver.
Es el arroz con casca.
Al estar en el agua, termina y le sale la raíz.
Esta es la raíz.
Este es el arroz.
Está aquí.
A mí
este
olor es el que más me gusta.
¡Gracias!
¡Suscríbete al canal!
¿Qué pasa?
La felicidad siempre vive ahí, al lado de la culpa, al lado del
peligro, al lado del miedo.
Y como los perros de cazorra estrellan su presa yo corro detrás.
A tierra y barro me cubro cuando te vigilo como un animal
oculto a la merced del viento.
Que lleva por capricho mi lamento.
Lo arrastra con su paso y no me importa que venga y que
ponga este cielo de negro que ya no le temo.
Hasta que el cielo chivato se ponga a
llover.
Hola, Martina.
¿Qué, un zumito?
Ya, sí, está... todo está en desastre.
Con lo de la lavadora del otro día se han levantado un montón de baldosas,
¿sabes? No es mal que ha venido mi amigo Vicent para echarnos una mano.
No se ha presentado, ¿no?
Mira, Vicent, ella es Martina.
Compañera de pizza.
Encantada.
¿Cómo va?
Oye, pues a lo mejor yo puedo ayudar a ti también con lo tuyo.
¿Con lo mío? ¿Qué es lo mío?
Claro.
Es que Vicente es barquero.
Hace a los turistas y les enseña a los pájaros que hay en la albufera.
Se conoce todas las especies que hay en la zona.
Martina es que es bióloga, ¿sabes? Y se ha venido a hacer un estudio de las
aves, ¿no? Algo así.
¿Y sobre qué aves estás haciendo el estudio?
De todo un poco.
Ahora mismo estoy...
Muy centrada en la garza real, el estornino negro y el pato abelda
Aprovechando, porque luego con el cambio de estación, ya sabes, salen en
bandadas por miles. Como no tienen crías y no tienen que volver constantemente
al nido.
De todas formas, el deterioro de las condiciones medioambientales está
provocando que un montón de especies dejen de nidificar.
Muy bien.
Gracias por el shock.
¿Te vas ya?
Sí. Nos vemos mañana.
Que se te dé bien.
Au.
Oye, perdona que he entrado así sin avisar. El próximo día te llamo antes.
¿Y por qué vas a hacer eso?
Porque me he entrado y... Voy a decir una tontería, ¿eh? Pero he entrado y he
visto que estaba la cama revuelta y... ¿Qué?
Y he pensado... Nadie ha acostado y... Es que nos hemos acostado, ¿sí?
Pues que nos hemos acostado.
Pues, de hecho, que he interrumpido un momento de intimidad y no... No, no has
interrumpido nada.
Perdóname.
Se me hace un poco raro.
¿Por qué?
Porque estás así tan dolida por la pérdida de Óscar y de repente te
A ver, es lo que tú dices, que un buen polvo te puede arreglar un mal día,
pero... No sé, se me hace un poco...
A ver, Martina, es que una cosa no tiene nada que ver con la otra.
Vicent y yo somos amigos desde que éramos unos chavales y siempre nos hemos
acostado.
Nosotros nos entendemos así, es algo natural que nos pasa, sin más.
¿Y desde cuándo os acostáis?
Pues lo que te digo, de toda la vida.
O sea que engañabas a Óscar.
No.
Yo nunca engañaba a nadie.
Bueno, entonces que eran polvos consentidos.
Pues sí, polvos consentidos, más o menos así. Más o menos.
Más o menos es que no sé qué significa.
¿Qué te pasa con todo esto?
¿Qué te pones así?
¿Estás bien?
Sí, no, no sé si... Mira, no me hagas caso porque estoy diciendo una tontería
que al fin y al cabo tú sabías lo de su mujer, así que... Nada, no, no.
Eso lo que a mí es que me cuesta.
Entender esas cosas, pero... Mira,
Martina, yo nunca engañaba a nadie.
Y Oscar, claro que lo sabía todo.
Al principio, bueno, pues también le costó un poco entenderlo.
Pero... Luego... Hasta estuvo con nosotros en alguna ocasión.
Bueno.
Voy a ir a buscar a Sol al colegio. Que no quiero que se venga hoy a la ruta.
Claro.
¿Estás bien? Sí, estoy muy bien.
De verdad, no.
¿Seguro? Sí.
Vale.
Luego te veo.
Hasta luego.
¿Qué nos habla?
¿Qué es esto?
Los papeles de Oscar.
Es que he estado mirando y he visto que hay movimientos de dinero muy, muy
extraños. Mire, por ejemplo, un millón doscientos mil, quince mil. Y las
procedencias van cambiando. Por ejemplo, aquí Islas Caimán, aquí Panamá. Suena
todo a paraísos fiscales. Estas cifras no son normales. Es un dinero que yo no
he visto en mi vida.
¿Qué está buscando, señora Leiva?
Cifras, estoy buscando cifras porque es que... Señora Leyva, ¿qué está buscando
exactamente?
Estoy... Estoy intentando saber quién era mi marido.
Porque yo a estas alturas, es que verá, no sé muy bien si era...
Si era el hombre con el que yo...
Compartía mi hipoteca y que era el amor de mi vida, pero que yo claramente no
debía ser el amor de la suya porque vivía en la albufera con una mujer y su
y vive en chancletas. Y ahora yo creo que blanqueaba dinero para Castellero,
Castellero SLU, y que encima los viernes por la noche pues hacía trío y con
un señor barquero que fumaba porros, que le gustaba la marihuana, que le
parecía... Tranquila. Es que... Lo que me está dando, me está dando un ataque
ansiedad. No, no, no. Estoy bien. Si es que lo que pasa es que yo... Ni siquiera
íbamos a playa, no distraía.
Siéntese, por favor.
Hace un poco de calor aquí, ¿no? Intenta respirar, por favor. Estoy bien. Es
solo que... Cuando me... Me mareo y... Pega un poco de agua, por favor.
Intenta respirar. Señora Leiva.
Hace un poco de calor.
Intenta respirar, tranquila.
Concéntrese en la respiración.
Señora Leiva, míreme a los ojos.
¿De qué color tengo los ojos?
¿De qué color son mis ojos?
Marrones. Marrones.
Y ahora intenta respirar.
Despacio.
¿Está tomando pastillas?
No. ¿Seguro?
Sí. Bien.
Pues ahora vamos a ir a la terapia y le vamos a pedir a la psiquiatra que le
recete algo.
No, no, si es que no, no... No quiero tomar nada.
Porque necesito estar consciente.
Necesito saber qué pasó y...
Y si yo tuve la culpa de algo, pues... que me duela.
Si es necesario que me duela.
Para mí, la culpa es... la culpa es eso, que se queda ahí, flotando, después de
un suicidio. Yo también sentí eso.
Y... empecé a apuntar en un papel todas las razones que se me ocurrían para...
para sentirme culpable por la muerte de mi mujer.
La culpa de haberme casado con una mujer muy por encima de mis posibilidades.
La culpa de haber estado esperando durante años a que se cansara de que
tíos le hicieran daño para pedirle matrimonio. La culpa de haberle
salir de marcha, disfrutar de la vida, mientras yo estaba de guardia.
Y que fuera la puta que sale sin su marido, que fuera la comidilla de todo
pueblo, en el domino, en cada corrillo.
Y yo el...
El guardia civil que no hizo nada cuando... Cuando la violaron a la salida
verbena del Marjal.
Nadie la creyó.
Ni siquiera el juez.
Y yo pensaba... Pero él sí tiene razón.
Y no hice nada.
Dejar que la gente hablara, soltar un par de hostias a alguno o a algunos.
Aquello fue dolor.
Y fui incapaz de darle una nueva vida. Incapaz de...
de pedir el traslado y acabó colgándose en el garaje.
Y me ha costado tres años.
Tres años aprender a que solo los suicidas son los culpables de su propia
muerte.
Gracias, Conrado.
Bueno, hemos terminado por hoy.
Gracias a todos.
Vamos.
¿Me puede esperar en el bar de abajo? Es que tengo que tratar una cosa con la
terapeuta. Es que tengo que volver al estudio.
¿Otro día?
Vale.
¿Cómo vas, Conrado?
Has hablado muy bien.
Sí, me siento mejor, me siento bien.
De hecho, había pensado que voy a empezar a quitarme la medicación.
Monse, llevo ya tres años con esto y siento que lo he superado. Así que creo
es hora de incorporarse a la vida, poco a poco.
Yo soy partidario de seguir unos meses más.
Ya, Monse, pero es que yo quiero hacerlo.
Tengo la necesidad de hacerlo.
De encarar la realidad con su dolor, con lo que haga falta.
Bien, si te sientes preparado, vamos a intentarlo.
Tienes que reducir la dosis poco a poco.
Quítate un cuarto los primeros dos meses y vemos qué tal, ¿vale?
Baja un tipo ahí todo trajeado con sus zapatitos y tal. Y dice, soy el
consejero. Y me empieza a hacer una serie de preguntas y venga preguntas y
preguntas. Y al final va el tío y dice, yo lo que creo que aquí hace falta una
unidad marítima.
A ver, una unidad marítima, tenemos una unidad marítima. Y yo digo, mira.
Y ahí estaba el presidente.
Pues se ha dejado embarazada Verónica.
¿Qué vas a hacer?
No sé, aún no le hemos hablado.
Es un no, lo cambia todo, Oscar.
No, si no dejo de darle vueltas.
Las cambia ellas por completo, vamos.
Yo he estado pensando mucho sobre esto y creo que sé por qué es.
Que las mujeres tengan solo un óvulo al mes y nosotros millones de
espermatozoides es la hostia de raro.
¿Raro por qué?
Porque no le tienes el mismo aprecio a algo de lo que solo tienes uno y que
sabes que se va a acabar.
¿Pero qué coño estás diciendo, Vicente? Que no podemos tener nosotros el mismo
sentido de paternidad que ellas, collons.
A ver, ¿cuántas veces se puede quedar embarazada una mujer?
Unas pocas.
¿Y nosotros?
¿A cuántas mujeres podemos embarazar?
Infinitas.
¿Qué pasa, Oscar, tío? ¿Me echabas de menos o qué?
He dejado embarazada a Verónica, Fran.
Joder, tío.
Era una buena, me le dieron un huevo.
¿Cómo está?
Bien.
Bueno, un hijo lo cambia todo, Fran.
Bueno, pues bienvenido sea, tío.
Ya era hora que lo cambiara, ¿no? ¿Qué te parece?
Sí, pues supongo que sí.
Eh, mírame.
Mírame, tío.
Alex va a estar bien, ¿vale?
Y tú vas a vivir con quien quieres.
Con Verónica, que es maravillosa. Y vas a tener un hijo, joder.
Y es de puta madre.
Se te va a mear encima.
Se te va a cagar encima.
No vas a dormir en tu puta vida. Pero es de puta madre, joder.
Eh, todo está bien.
¿Vale?
Esto es un puto neón en el camino, tío.
Es así.
¿Dónde has estado toda la mañana?
En el banco, que me han tenido dos horas. Es que... ¿Estás bien?
Sí.
¿Y tú?
¿Qué tal por aquí?
¿Novedades, algo?
Sí, sí, novedades. No sé cuáles, pero las hay.
¿Qué tal, no?
Digo, vos estás raro, se lo noto.
Yo lo veo igual que siempre.
Esa manita, esa sonrisita... Aquí pasa algo, te lo digo yo.
Voy a averiguarlo.
Solo bloqueo.
¿Te puedo llamar luego?
¿Qué pasa?
Y no me digas que nada porque esa manita y esa sonrisita no cuela.
He dejado a mi mujer.
¿Y por qué?
Porque estábamos mal.
No sé, llevaba arruntándolo algún tiempo y ahora después de lo que le ha pasado
a Alejandra, yo qué sé, pues... Dios que lo tenía claro.
Qué revelador. La muerte de Oscar para todo el mundo, ¿no? Qué maravilla. Oye,
Katia, ¿tú crees que es momento de ponerse algo impertinente?
Perdón.
Francamente, yo no esperaba que te alegrases, pero... ¿Qué tal? ¿Cómo
¿Necesitas ayuda? En fin, lo normal que se dice entre colegas, ¿no?
Perdón.
¿Cómo estás?
Bueno.
Una cosa.
¿Que hayas dejado a tu mujer cambia en algo tu relación conmigo?
Eso depende.
¿Cambia algo?
No. A mí me va muy bien así.
Hay veces en que las buenas noticias caen en nuestra vida con la misma fuerza
que la bomba de Hiroshima. Con un efecto devastador del que es difícil
recuperarse. Así fue la noticia de mi embarazo para mi matrimonio.
Esta fue la única vez en nuestras vidas en que Orlando y yo sentimos que el
mundo había podido con nosotros.
¿Crees que Oscar buscó un hijo con Verónica porque Alex no quería tenerlo?
Pues francamente no.
¿Entonces?
Entonces te voy a dar una buena noticia, mi amor.
¿Sabes lo único que quieren los hombres en esta vida?
Polinizar. A sus mujeres, a sus amantes, a todo el mundo.
Polinizar, polinizar y polinizar.
Blanca, no seas antigua.
Hoy en día hay hombres que de verdad cuidan de sus hijos.
Quieren un cáncer. Porque están obligados. Tienen que bañarlos porque
mujeres están siempre en pie de lucha.
¿De dónde te sale ese remordimiento?
¿Remordimiento? No es remordimiento.
Son estadísticas.
¿Sabes cuántas mujeres cornudas en este momento hay en el mundo?
Somos la mayoría.
Tu madre.
Mi hija y yo, por supuesto, podríamos ser todas las protagonistas de esta
novela. Veo que has superado muy bien lo que te pasó hace 25 años. ¿Superación?
Nadie habla de superación. Estamos en la lucha.
Mira, a mí me parecería mucho más interesante la novela si hablara de un
que de verdad ama a dos personas.
Hasta la locura.
¿Hasta la locura?
Hasta la locura.
Pues no está mal.
Hasta la locura.
Oye, Adita, ¿tú qué dirías si yo te invitara a colaborar conmigo en mi
te pagara el 10 % de nuestras ganancias?
Muy bien.
¿Y cuánto sería?
Llegaría a 4 .000 euros, más o menos.
¿Para qué quieres tú 4 .000 euros?
Para un viaje.
¿Un viaje?
Quiero invitar a alguien a Nueva York.
¿Alguien mayor?
Ya te lo contaré.
Vale.
Pero que no te polinizen.
A ver.
La primera vez que Orlando acarició la idea de ser padre, él dijo que sí y su
mujer no.
Un año más tarde, ante la misma encrucijada, Orlando perdió los papeles.
Comprendió que si en dos mil años no habíamos conseguido quitarnos la losa de
culpa judeocristiana, ¿cómo iba a quitársela a él en cincuenta puñeteras
al lado de su amante?
Siempre quise ir a LA, dejar un día esta ciudad.
Dar el mar en tu compañía.
Pero ya hace tiempo que me has dejado y probablemente me habrás
olvidado. Sé que aventuras correré sin ti.
Y ahora estoy aquí sentado en un viejo Cadillac, segunda
mano.
tu almerbelle y a mi ciudad y
hace un momento que me ha dejado
he
estado dándole vueltas al
del niño
No sé, igual deberíamos hablar un poco, ¿no?
O tomar alguna decisión que a lo mejor no es... No es la situación ideal para
tener un hijo, ¿no? ¿La situación?
¿Y qué situación es esa?
La de nacer de un acto de amor tan bestia como el que tenemos tú y yo.
No, joder, me refiero a que yo... Es que yo no estoy aquí todo el tiempo y entre
los viajes y el trabajo y... Eso sí, eso ya lo sabe, ya lo sabe. No, no, me
refiero a que con un niño es...
Es distinto cambiar todo, mi amor. Un niño necesita un padre.
¿Y es? Es que te llega un hijo y te da la vuelta a la vida como si fuera un
calcetín, mi amor.
Es que no es de la vuelta, mi amor. No me importa. Ya, joder. ¿Qué te pasa?
¿Qué pasa, Óscar? ¿Estás bien?
Alejandra se quedó embarazada hace un año.
Y por un momento pensé que eso iba a ser la solución a todo esto.
Que lo iba a arreglar.
Que iba a ser la señal para quedarme allí definitivamente y no venir nunca
aquí.
Pero abortó.
Y desde entonces me siento como una mierda.
Un hijo de puta incapaz de decidir si se queda allí o se queda aquí. No quiero
hacerle daño a ella.
Y no quiero hacerte daño a ti tampoco.
Lo siento, es que no puedo.
¿Cómo las ves?
Es el último.
De lo salvaje, de lo absolutamente salvaje no podemos huir.
Al menos no nosotros.
Los que nos hemos criado en esta albufera.
Los que nacimos entre escopetas y aprendimos antes a llevar barcas que a
en bicicleta.
Los nietos de los que solo pudieron comer ratas durante la guerra.
Los que sabemos que las anguilas, si no las dejas dos semanas en agua clara,
echan sabor a tierra.
¡Suscríbete al canal!
Claro, dos.
O sea que estás... Estoy embarazada.
¿Y cómo no me habías dicho nada antes, mi amor?
Pero... Lo digo, pero si no paras de viajar últimamente. Además que
necesitaba digerirlo para poder contar lo que... Entonces se acabó mi vida.
Se acabaron las comidas, fueron los fines de semana, los viajes, se acabó
Escúchame, escúchame.
Yo no voy a estar.
Yo empiezo a construir la Torre de San Ángel. Pero a mí me importa la Torre de
San Ángel, por favor.
Vamos a tener un hijo.
Estamos hablando de tener un hijo, mi amor.
Es importante.
Para mí es muy importante. Es un momento muy importante en mi carrera.
Tú vas cuatro días a la semana a Frankfurt. Yo me voy a ir once meses a
Lo tenemos más adelante.
¿O lo tiramos todo por la borda ahora y empezamos desde cero?
Pues empezamos desde cero, mi amor, no pasa nada.
¿Cómo lo vamos a tener ahora?
Shangai no mola nada.
Puedes construir aquí, o en Castellón, o en... o en Minicasi.
Muy bien, se te ha bebido todo.
¿Quieres un verito, Martina?
Vamos allá.
Y este niño va a estar conmigo.
Y si tú no puedes asumir que ella exista, no pasa nada.
Yo no te voy a pedir nada, nunca lo he hecho.
Pero es que yo sí puedo.
Yo lo amo ya.
Y esto no tiene por qué formar parte de tu vida si tú no quieres.
Ni de tus sentimientos de culpa con tu mujer, ni...
Y de la vida de ese otro niño que no nació, Oscar.
Él es simplemente una persona que está en camino.
Así que puedes prepararte para conocerla.
Ya ha llegado esto.
Mañana abren el testamento de Oscar.
Y no paro de pensar en que mañana la mujer de Oscar se va a enterar en un
notario de que su marido tenía una hija.
Esta situación es una mierda.
Sí, es una mierda.
¿Por qué no?
No es justo esto, Martina.
Yo no puedo dejar que se entere así.
¿Y qué quieres hacer?
No lo sé.
Llamarla, mandarle un mail.
¿Mandarle un email?
¿Lo dicen en serio?
¿Y qué se pone en el asunto en algo así?
¿Le follaba a tu marido?
¿Era de una hija con él?
Lo que tengo que hacer es ir a hablar con ella yo.
Eso es lo que tengo que hacer.
Yo creo que los notarios están para eso.
Que cobran una pasta no para echar una firma sin más, sino que están para
solucionar este tipo de situaciones.
Es que ponte en su lugar.
Vas al testamento de tu marido sola.
Jodida. Y de repente, un hombre gris que no conoces de nada va y te suelta que
tu marido tenía otra vida y no solo eso, Martina.
Que es que tenía una hija.
¿Qué haces si necesitas gritar o si necesitas llorar y estás
ahí delante de un tío gris que no conoces de nada?
¿Qué haces?
¿Te abrazas a él?
Joder.
Yo no puedo hacerle eso.
Lo mínimo es que pueda estar sola.
Así que tengo que ir yo y decírselo directamente.
Voy a buscar el DNI de Oscar.
Ahí tiene que estar la dirección.
Verónica me ha dicho que va a venir mañana a mi casa a contarme todo lo de
Óscar. Ya lo sé. He seguido yendo a la albufera, pero luego... Alex, te está
yendo de las manos.
¿No te das cuenta de que todo esto es una puta demencia? De que no estás
viviendo tu vida, tía.
¿Pero qué vida, Katia? Si toda mi vida es mentira.
Yo no tengo una vida real. No la tengo. No la he tenido nunca.
Es una puta locura. Muy bien. Pero mañana, cuando vaya Verónica a tu casa,
descubrirá todo el engaño y ya está. No lo estás entendiendo.
Lo estoy entendiendo, Alex. Se te está yendo de las manos.
Oscar fue despedido hace cinco años, ¿verdad?
Bueno, pues todos los meses siguió ingresando dinero en paraísos fiscales.
qué estaba metido? No lo sé, no lo sé. Es lo que estoy intentando averiguar. Y
hay un tío en la albufera, un barquero que era su mejor amigo y con el que
tríos. Bueno, ese es otro tema. Pero lo importante, yo creo que ese tío está
implicado en su muerte.
Escúchame, escucha esto. Espera.
Oscar, soy...
No puedo guardártelo más tiempo.
¿Qué le estaba guardando?
Es que no lo sé y necesito averiguarlo. Y la única manera es que esa mujer siga
sin saber quién soy yo.
Vale, Alex, ¿y qué vas a hacer?
Necesito que te hagas pasar por mí cuando ella venga a mi casa.
¿Sí?
¿Tú te das cuenta de lo que me estás pidiendo, Alex? Por favor.
Porque no puedo hacer algo así. Sí puedes.
Alex.
Hazlo por mí, Katia.
Pídeme lo que quieras, Alex.
Pídeme lo que quieras, pero eso no lo voy a hacer. Katia, necesito que lo
No puedo. Por favor, te lo pido, por favor, te lo pido, por favor, tía, te lo
pido, por favor.
Que sí, que está todo bien, que ya estoy en Santo Domingo bajando del avión.
En un par de horas cojo el ferry de Panamá.
Así que en dos días tienes el dinero.
¿De acuerdo?
¡Gracias!
Can't find what you're looking for?
Get subtitles in any language from opensubtitles.com, and translate them here.