All language subtitles for Las hijas de la criada S01E08 HDTV 720p

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Original subtitles

(GRITA)

-(CHISTA) Tranquila, tranquila.

Hasta mi paciencia tiene un límite. No soporto más verte así.

Después del esfuerzo y el dolor, solo escucho ese silencio.

Dígale que la echamos mucho de menos y que siempre será una de nosotras.

¿Cómo quiere que sea como antes?

Todo lo malo que nos ha sucedido es por mi culpa. Te quiero.

Lamento no ser el hombre que mereces.

Esta es una casa, no un mausoleo.

Os espero en la conservera a los dos.

Mi nuera puede enseñarle la conservera

y responder a sus preguntas.

Me pidió ir con él a Madrid. ¿Qué te lo impide?

No me muevo hasta que se recupere.

"El legado de Inés Nazario".

Y de las mujeres a las que le cambió la vida.

"Clara, no quiero que dejes este mundo sin saber quién eres".

(Música)

"Querida Catalina, espero que estéis todos bien.

No sé si recibisteis mis anteriores cartas,

pero vi la corona de flores en el funeral de tu madre

y quería darte el pésame.

Su muerte nos sobrecogió a todos.

No te imaginas lo vacío y callado que se quedó el pazo.

Para mí, y espero que no pienses que hablo con ligereza,

era como una madre."

(Música)

"La voy a echar tanto de menos.

A pesar del dolor, estoy dispuesta a hacer lo que ella haría.

seguir adelante."

(Música)

"Pero cada uno lleva el duelo a su manera,

y Jaime se encerró en sí mismo.

Te confieso que estoy algo preocupada.

Por eso te escribo, para pedirte que nos hagas una visita.

No sé lo que pasó entre vosotros,

pero seguro que Jaime se alegrará mucho de verte.

Te necesita, Catalina,

y yo no sé cómo ayudarlo".

(Música)

La voluntad de la fallecida es la de dejar la conservera

a La Deslumbrante, a sus hijos,

don Jaime y doña Catalina Valdés Lazariego,

quienes heredarán también el pazo de Santo Domingo,

junto con todas sus pertenencias y dos terrenos aledaños a este.

Ante la ausencia de doña Catalina y hasta que aparezca

y reclame su parte del testamento,

don Jaime gestionará el patrimonio heredado.

Por último,

doña Inés expresa el deseo de que doña Clara Alonso Comesaña

sea nombrada subdirectora de La Deslumbrante,

y que continúe participando en la toma de decisiones

y trabajando en,

cito textualmente, la escuela de mujeres.

Pueden revisarlo y firmar cuando terminen.

¿Te cambias de habitación.

No hace falta seguir guardando las apariencias.

Jaime.

Las cosas entre nosotros no van bien desde hace tiempo,

pero puedes apoyarte en mí.

Yo también echo de menos a tu madre,

y sé por lo que estás pasando. No, no puedes saberlo.

Sí, sí puedo saberlo.

¿Por qué no me miras a la cara?

¿Hice algo mal? No.

Tú no tienes la culpa.

El becerrito está solo.

¿Vas mañana a La Deslumbrante?

No.

Me gustaría nombrar a Esther como encargada.

Y como... Haz lo que consideres.

(Puerta cerrándose)

Sí, como te lo cuento. Me quedé pasmada cuando me enteré.

-¿Y dónde leíste esto? -En El Faro.

Sí. Dicen que ya se aprobó en marzo.

-¿Sí? -Sí.

-¿De qué habláis? ¿Tú sabías que se aprobó la ley del divorcio?

-Algo oí, sí. Ah, pues yo no me enteré.

-Ni yo.

Lo podemos tratar en la escuela.

Yo, el divorcio como tal, no,

pero que se largue unos días con su hermano

me vendría de perlas.

-¿Vienes conmigo un momento? Sí.

Pero... ¿Pero estás segura?

¿Cómo no voy a estar segura?

No podría elegir mejor encargada.

Pues sí, Clara, acepto el puesto. Sí, sí.

¿Qué tengo que hacer?

A ver, mira, estos son los últimos informes de producción, sí.

Como Doña Inés estaba enferma, está un poco parado,

pero cualquier idea que se te ocurra

para poder seguir creciendo será bienvenida.

Pues a ver, los de Barba Peláez compraron máquinas nuevas,

y los portugueses.

Son muy rápidas y cierran como 20 latas por minuto.

Nosotras vamos mucho más lentas, pero sí que pensé

que, mira,

si ampliamos aquí y aquí,

renovamos máquinas, y aquí ponemos al almacén...

Podríamos duplicar la producción. Eso es.

El problema es que barato no va a ser.

De eso me encargo yo.

Tú vete a celebrar con tus compañeras.

Gracias.

¡Chicas, que soy la nueva encargada!

(Vítores y aplausos)

Qué le Inés a Barba Peláez aquel día, no me acuerdo.

¿Tú te acuerdas? -Sí, le dijo:

"Para ser usted un hombre de negocios,

tiene una visión de lo más estrecha".

-La cara que se le quedó a Antonio.

-Era una mujer excepcional.

Y una dura negociadora, ¿eh?

Sí, lo era. Espero estar a su altura.

Seguro. -Os apoyaremos.

Aunque con el crédito, ahora no os vamos a poder ayudar.

Debido a la recesión, los bancos no dan préstamo.

Lo sé, pero gracias de todas formas.

Pero han dicho que un magnate de las exportaciones conserveras

ha venido a Punta do Bico y que está buscando un nuevo socio.

De acuerdo.

Jan Villaroy se llama, pero le dicen "el Belga".

Los empresarios han organizado una reunión con él.

¿Y sabe cuándo será eso? Me temo que ha sido hace unas horas.

De acuerdo.

¿Por qué no sabía nada de esta invitación?

¿Qué invitación? Estaba en tu mesa.

Nos perdimos una reunión muy importante.

Se me habrá pasado. No puedes despreocuparte así.

Ahora no, Clara.

¡Limita!

¿Señora?

¿Tenemos noticias de Catalina?

No, señora. No ha llegado nada.

De acuerdo.

(Música)

(Teléfono)

¿"Aló"? ¿Catalina?

Soy Isabelita. Trabajo en la casa. ¿Quién llama?

Eh... Clara, su cuñada. ¿Podría hablar con ella?

Lo siento. ¿Quiere que coja recado?

No. Volveré a llamar.

(Teléfono)

Lo siento. ¿Por qué no llama otro día?

(Teléfono)

¿"Aló"?

(Teléfono)

(Teléfono)

¿Quién llama?

Adela.

¡Eres tú! Soy tu tía Clara.

Hola.

Hola. ¿Cómo estáis? Estáis bien? Seguro que estás muy mayor, ¿no?

Anda, dile a tu madre que me llame.

Y que tenéis que venir a vernos muy pronto.

Que tenemos muchas ganas de veros.

¿Sí?

Hola.

Me dijo Isabelita que llamaron de España.

Si, era Clara.

¿Por el testamento?

No lo sé, no he hablado con ella. ¿Y no vas a ir?

¿Por qué debería ir?

A arreglar los papeles.

Ya, pero es que no quiero nada.

Y por ver a tu hermano.

-Me aburro. ¿Sí, cariño?

¿Quieres subir a jugar arriba?

Venga.

¿Me contarás por qué decidiste alejarte de tu familia?

Siempre sentí que Argentina no te interesaba,

que lo que querías era huir.

A veces ni un océano es suficiente.

¿Y lo de hoy lo sabe Jaime? No.

¿Y no deberíamos decírselo? Nunca le interesó la escuela.

Era de doña Inés y ahora es mía. Buenos días.

Soy Amalia Gil, abogada. ¿Es usted Clara?

Sí, pero tutéame, por favor. Bienvenida a nuestra escuela.

Muchas gracias. Ella es Esther.

Un placer. -Encantada.

Esperamos a que lleguen todas. Fenomenal.

Como creo que algunas de vosotras ya sabéis,

el pasado 11 de marzo se aprobó la Ley del Divorcio en España,

y desde entonces es posible divorciarse de mutuo acuerdo,

tras una separación de tres años.

O si una de las partes alega adulterio,

abandono familiar o violencia.

¿Y cómo se puede solicitar?

Es para que nos quede claro. a todas.

Si no es de mutuo acuerdo,

hay que interponer una demanda en sede judicial.

-¿Y te puedes volver a casar?

-En algunos casos hay que esperar un año, pero sí.

-¿Y qué hacemos? ¿Seguimos aguantando golpes y borracheras?

-A ver, que para mandar en ti ya tienes que ser cabezota.

-(RÍEN)

Nuria, ¿estás bien?

(Música)

¿Ese no era el...? El marido de María Blanco.

Ha venido a hablar conmigo.

Dice que María quiere divorciarse,

a raíz de una charla de la escuela de mujeres.

Sí.

María tiene razones de peso y la ley le ampara.

No quiero que volváis a hablar de divorcios,

ni de cuestiones políticas. Y si lo hacemos, ¿qué?

¿Vas a cerrar la escuela y borrar el legado de tu madre?

No estaría a favor del divorcio.

Pero respetaría la libertad para ejercerlo.

Me voy a Madrid.

Voy a cerrar un trato comercial y me iré mañana.

¿Y verás a esa periodista?

Podrías quedarte allí.

No te pediré cuentas.

Si quieres que nos divorciemos, dilo.

Solo quiero que seas feliz.

(Música)

(Música)

¿Necesita algo, señora?

No. No, no, gracias.

¿Vive aquí Plácido Carvajal? Sí. En el tercero.

¿Quiere que le avise?

No. Volveré otro día.

Gracias.

Buenos días. Soy Clara Alonso,

subdirectora de conservas La Deslumbrante.

Venía a ver al señor Jan Villaroy. ¿Tiene cita?

No.

El señor no puede atenderle. Está reunido.

No es problema.

Lo espero.

(Música)

(Música)

¿Señor Jan Villaroy?

Soy Clara Alonso, de Conservas La Deslumbrante.

¿Nos conocemos? No. Teníamos que...

Tendríamos que habernos visto hace un par de semanas,

en una reunión de empresarios en Punta do Bico,

pero no pude ir, tuve un compromiso.

¿Me concedería una reunión?

No hago negocios con mujeres. Envíe a su marido.

No esperaba una mentalidad tan anticuada.

No se lo lleve a lo personal.

Hice un viaje muy largo solo para verle.

Tan solo le pido 15 minutos. Diez.

¿Y por qué habría de atenderla?

Porque si no lo hace, vendré aquí cada mañana

hasta que me atienda.

Así es como hacemos los negocios las mujeres.

Cinco minutos.

La filosofía de La Deslumbrante es ofrecer

unas condiciones dignas a la vez que un producto de calidad.

La Cámara de Comercio nos dio la medalla a la mejor conservera.

Tres minutos.

Voy a ser directa. La Deslumbrante necesita renovarse,

y usted controla gran parte de las exportaciones europeas.

Podemos llegar a un acuerdo.

¿Y puede dejar de hacer el ruidito?

Dos minutos.

¿Cuánto le ofreció Barba Peláez? Le ofrezco el doble.

Por fin dice algo sensato.

Mire, este es un posible plan de exportación.

Con un adelanto, puedo renovar la maquinaria

y en tres meses produciremos el doble.

Eso es mucho prometer.

Tengo a las mejores trabajadoras de Galicia.

Mi comisión es del 20%.

No tense la cuerda.

20.

¿Me va a dejar así otra vez?

(Música)

Debieron quedar a gusto, los muy salvajes.

--Medio pueblo está de uñas con las charlas del divorcio.

Dicen que nos meten ideas raras.

-Pero si ya las teníamos de antes. -Bueno, ya.

-Nosotras, a seguir con lo nuestro. Ya se les pasará.

¿Tú qué tal, María?

-¡María! ¡María!

¡María!

¡María! -Nuno, no puedes...

-¿Dónde está mi mujer? -Vamos a empezar la jornada.

-¡Quiero ver a mi mujer! -¡Fuera!

-Hablaréis más tarde. -Esto mejor arreglarlo en casa.

-¿En casa? Si no vino a dormir.

Y por la escuela esta me quiere dejar.

Dice que no la trato bien.

Pero antes muerta.

-Escúchame. O te vas o llamo a los guardias.

-¿Pero a dónde vas?

Ven aquí ahora mismo.

¡Dímelo a la cara, María! ¿Me vas a dejar?

¡Dímelo! ¡Dímelo, María!

¿Quieres dejarme, María? ¡Dímelo a la cara!

Vale. De acuerdo, ahora mismo voy.

Hasta ahora.

Cerré el trato con el belga.

Será para nosotros y no para los Barba Peláez.

La Deslumbrante es demasiado importante para dejarla morir.

Te da igual ponerla en peligro. ¿Qué quieres decir con eso?

Ven tú y pregúntaselo a la policía.

Pero ¿tiene que llevarla así?

-Déjenla en paz, que si no le pega a ese animal, nos la mata.

-Yo cumplo órdenes. -¿Y cuándo va a salir?

-Ya le digo que no pinta bien.

-No te preocupes, que lo vimos todo.

-Hoy cenas en casa. ¿Cómo estás?

Clara. ¿Qué pasó?

¿Cómo está Nuno? Te juro que no se movía...

-Señora.

No te preocupes, te voy a sacar de esta.

Confía en mí.

Lo vieron todos.

¿Y qué querías? ¿Que dejara que le pegara?

No me digas que no se puede hacer nada, es injusto.

Eh...

Eh... Amalia, te tengo que colgar.

Llámame en cuanto sepas algo, por favor.

Sí, gracias.

(CARRASPEA)

Lamento mucho lo sucedido.

Ya veo que las noticias vuelan.

Estaba claro que esa escuela solo podía traer problemas.

¿A qué vino? A ayudarla.

Ese pobre hombre trabaja en mi aserradero.

Puedo hacer que no ponga ninguna denuncia.

No renunciaré al trato con el belga.

Siempre fue muy perspicaz. Y usted, muy obvio.

Y no me fue nada mal.

No podemos renunciar a un socio como Villaroy.

Lo sé.

Por eso su decisión es tan difícil, señora Valdés.

Sobre sabiendo que puedo hacer

que su amiga pase mucho tiempo en la cárcel.

¿Y usted tiene tanto poder? Póngame a prueba.

Ya está. El marido de la trabajadora no va a interponer denuncia.

Esther estará en casa pronto. De acuerdo.

Y Barba Peláez

debe estar celebrando su trato con el belga.

Conseguiremos otro socio. Clara.

El dinero vendrá por otra vía. ¡Clara, se acabó!

Estoy harto de luchar por La Deslumbrante.

Quiero vender. No.

Catalina no pondrá ningún problema, visto lo que le interesa el negocio.

No puedes hacerlo.

Aseguraré el trabajo a todas.

¿Pensaste en tu madre?

Nunca dejo de hacerlo.

Sé que para ella era importante la empresa,

pero mucho más nuestra felicidad.

Ninguno de los dos somos felices aquí, Clara.

Quiero el divorcio.

Yo... me iré a Vigo,

y tú debes hacer lo mismo.

Te daré una buena suma de dinero. Claro.

Porque tú eres el heredero y yo solo soy la hija de la criada.

Puedes estar tranquilo.

Yo tampoco te daré problemas.

(Música)

(Música)

¿A dónde vas a ir?

Sabes que puedes venir a casa

y quedarte todo el tiempo que necesites.

Prefiero alejarme un tiempo.

Pero volveré,

te lo prometo.

Te quiero mucho, Clara. Yo también.

Mucho.

(Música)

Limita, me dejas sin respirar.

Lo siento, señora.

(Música)

Hola, Catalina.

¿Te vas?

Gracias por venir. ¡Clara!

(Música)

Catalina, ¿tú aquí?

Me he cruzado con Clara.

Deja el pazo para siempre.

Vamos a divorciarnos.

Ya ves. Tenías razón.

Esa boda nunca debió celebrarse.

Jaime, ¿qué ha pasado?

¿Lo sabías?

Me lo contó Renata antes de morir. ¿Todo el tiempo?

Intenté decírtelo antes de la boda.

¡Tú lo sabías! Y no dije nada, sí.

Querías ser feliz, ¿no! Hacer tu vida y casarte con ella.

¿O no te acuerdas?

Ahora ya sé que me equivoqué. ¿Ahora?

Ahora... (SOLLOZA)

Enfádate, enfádate conmigo, enfádate con padre si quieres,

pero no dejes que ella se marche así.

Tiene el mismo derecho que nosotros de saber la verdad.

¿Ahora te interesa la verdad? Es la razón por la que he vuelto.

Demasiado tarde.

¿Y de qué le serviría saber la verdad?

¿Por qué no dejamos que sea feliz? ¿Feliz?

¿Como madre, sin saber quiénes éramos ninguna de las dos,

sin poder encajar tantas piezas en su vida?

Lo siento, hice todo lo que pude. Se lo prometo.

Yo ya me iba, no os preocupéis. Clara.

El notario la trajo a casa el día que murió madre.

Era para ti.

¿De Gustavo?

Yo lo sabía.

Renata me lo contó.

Pero nunca tuve el valor de hablarlo con vosotros,

ni con madre.

Nunca podré perdonármelo.

(Música)

(Música)

(SOLLOZA)

(GRITA)

(LLORA)

(Música)

(LLORA)

Clara.

Pero... ¿Pero qué haces aquí?

Y sin avisarme.

Vine a una reunión con un agente comercial.

¿Jaime ha...?

En casa. Que no pudo venir.

Me que hayas venido. ¿Quieres un café?

No, no, no, no. Que no quiero ser molestia.

No, mujer, tú no molestas.

Es hora de comer, no quiero robarte tiempo.

¿Pero qué tiempo? El tiempo es ahora.

Te invito a comer.

Gracias.

Gracias.

¿Te gusta el sitio? A mí me encanta.

Los dueños son vinieron de Orense andando.

Los gallegos, que hacéis estas heroicidades.

No he dejado de pensar ni un día en ti.

No me digas eso. Es la verdad.

Yo también pensé en escribirte, o en recibir una carta tuya.

¿Mía? ¿Pero... no te habría incomodado?

Sí, habría sido un incendio.

Yo tampoco dejé de pensar en ti.

Intenté olvidarte, pero no... Y yo, y tampoco puedo.

Y si no me crees es porque no te conoces.

Eres muy especial.

En algo tienes razón.

Ni siquiera sé quién soy.

Tengo que irme. Lo siento.

Clara.

¡Clara, espera!

¡Clara!

Ey. Clara.

¿Qué pasa? Soy hija de los Valdés.

Gustavo dejó embarazada a Renata, y Renata

intercambió a su bebé por mí para que tuviera una vida mejor.

La vida pasó muy deprisa

y yo ni siquiera sé por qué pasaban las cosas.

Y lamento no haber hecho más preguntas, y...

Yo solo era la criada y mi única obligación era obedecer,

y ahora no sé quién soy.

Ahora no sé quién soy.

(Música)

Qué bonita casa tienes. Gracias.

(Música)

Haría el amor contigo toda mi vida.

Después de tanto tiempo, nunca...

nunca pensé que volvería a sentir.

El amor no entiende de tiempos.

(Música)

Esta es mi favorita.

El helicóptero. Y esto no te lo he contado nunca.

(Música)

(Música)

Ah, ¿te gustan los sustos?

(Música)

No, no te vayas.

Llevo días sin pasar por el periódico.

Pues por eso, por unos días más...

Pensaba en quedarme contigo en Madrid.

Me parece que no te hace ilusión. No, no, no digas eso.

Claro que sí.

Estos días contigo están siendo maravillosos.

Pero...

Clara, no quiero convertirme en tu vida.

Yo voy a estar aquí, para, ti siempre,

pero ahora tienes que enfrentarte a la verdad.

Una vez que te encuentres con ella, sabrás dónde quieres estar.

Es lo que querías, ¿no?

Sí.

Que sea la última vez que veo una encargada mano sobre mano.

¡Ay, Clarilla!

Ay...

Muchas gracias por todo lo que hiciste por mí.

Lo haría una y mil veces.

¿Qué tal está María? Bien, Bien.

Está decidida a seguir sin Nuno

y nosotras no la vamos a dejar sola.

Oye, tú me tienes que contar. ¿Dónde estuviste?

En Madrid.

Con Plácido. (RÍE)

Ya sabía yo...

Ahora entiendo muchas cosas, claro.

Pues me alegro mucho por ti, de verdad.

Yo también tengo mucho que contarte.

-No le des tanta importancia, Si al final todo queda en familia.

Jaime.

Espera, por favor.

Yo no tengo todo el día y esto está más que hablado.

No, no lo está.

Y le pediría, si es tan amable, que nos deje a solas.

Lo siento, pero... Es un asunto familiar.

¿Es que los Barba Peláez no somos tu familia?

Espero que no hagas una tontería. Un hombre debe tener palabra.

(Música)

Lo que vivimos fue real.

Y no debes avergonzarte de quererme como me quisiste.

Lo siento. No...

Lo siento. No, no te sientas culpable.

(Música)

¿Fuiste feliz?

A ratos.

Siempre me he sentido muy sola, poco querida.

Sentía que no pertenecía a mi familia.

Tuve tantos celos de ti, Clara. No lo podía soportar,

me envenené, llegué a desear que te ocurriera alguna desgracia.

Nunca lo entendí, porque no te hice nada.

Y tu madre te quiso con toda su alma.

¿Inés o Renata?

Las dos me quisieron.

Yo no elegí tener tu vida. Pero elegiste callar.

Ojalá madre hubiera sabido quién eras.

Te juro que si pudiera, volvería... Pero no puedes.

Por lo menos tu madre se fue cogiendo mi mano,

y lo hizo tranquila.

Lo hizo feliz.

¿Y tú, has sido feliz?

Lo fuimos.

Hasta que me quedé embarazada.

Mi niña vino, vino con tan pocas ganas que nació muerta.

Y desde entonces, me costó levantar cabeza.

Pero tu madre nunca, nunca me dejó sola.

Seguro que está muy contenta de vernos aquí a las dos,

juntas.

Ya está.

Solo necesitan tu firma y estaremos divorciados.

Y me gustaría venderte mi parte del negocio.

No lo puedo pagar.

¿Tienes una peseta?

¿Qué dices? Que te la vendo por una peseta.

Eres la única capaz de sacar La Deslumbrante adelante.

Yo me iré a Vigo.

Necesito alejarme del pazo, del negocio...

Necesito alejarme de ti.

(Música)

Tengo el coche esperándome para ir al puerto.

En cuanto llegue a Argentina, hablaré con Braulio.

También quiero que mi parte de La Deslumbrante sea tuya.

Quédate.

Llevemos todo esto juntas.

Pero si yo no sé nada de negocios. Pero yo lo sé todo.

Mi sitio está en otro lugar.

Tengo una empresa, una hija y a Braulio.

Veniros a Galicia.

Esta es nuestra casa y nos queda mucho por vivir aquí.

Quédate.

(Música)

¡Oh! ¡Cachis la mar!

(Música)

Adelita, ¿quién te quiere a ti?

¡Ay, mi niña!

(Música)

(Música)

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