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Hay un carro atrás.
No se preocupe. Ay,
qué horror.
¿Qué? Creí que no iba a poder.
Pero qué tal, ¿eh?
Para celebrar mi triunfo, le invito una copita.
No puedo.
Todavía tenemos 15 minutos.
Sí, pero es que tengo que ir por otro alumno hasta Providencia.
Siempre encuentro pretextos.
Pero de cenar conmigo cuando terminamos el curso nos escapa, ¿eh?
Repirma aquí, por favor.
Perdón.
En el corralón.
No, señor Leiva.
No fue mi culpa que me lo entregan a las cinco de la tarde.
Hombre, yo a ese infeliz Carlos lo trato como a la niña de mis ojos.
Buenas tardes. Buenas tardes.
¿Cómo
se
siente, señor?
¿Y ahí hay lugar?
Gracias.
El siguiente, por favor.
A usted le toca.
¿A mí? Sí.
Buenas tardes. Buenas tardes.
Desnúdese, por favor.
¿Es la primera vez?
Sí.
Desnúdese completamente.
Acuéstese boca abajo.
Relájese.
Está usted muy tenso.
Está usted en forma.
Un poco de grasa aquí en la cintura.
Los tejidos de las piernas un poco flojos.
Pero no es nada que no se pueda remediar.
¿Hace usted algún deporte?
Corro casi todas las mañanas.
Ah, qué raro.
No tiene usted piernas de corredor.
¿En qué trabaja?
Doy clases de manejo.
Ah, qué interesante.
¿Quién lo recomendó?
Un amigo.
El señor Leiva.
Leiva. Leiva.
No lo recuerdo.
Boca arriba.
Es que tenemos tantos clientes.
Ah, Leiva.
Sí, claro.
Pero Leiva es como de mi edad.
Como usted me dijo que era un amigo, yo pensé que sería una persona joven.
¿Y qué hace Leiva ahora?
Es gerente de la escuela de manejo.
¿Sabe usted que hay inválidos?
Personas sin piernas que manejan.
La gente tiene un poco a los inválidos.
Por ejemplo, se les niega la licencia de manejar, los cojos, los
mancos, a los sordomudos.
Cuando hay mucha gente completa que precisamente por tener sus cinco
intactos no se ha preocupado por desarrollar o afinar alguno de ellos.
En esto del manejo, ¿por qué ha de ser más importante el sentido de la vista
el del oído, por ejemplo?
En fin.
Por hoy hemos terminado.
Vístase. ¿Se siente bien?
Sí, claro.
¿Quiere usted otra cita para seguir el tratamiento?
Sí, cómo no.
¿Cuándo quiere venir?
Mañana, si se puede.
Mañana.
¿Le parece bien a las cinco de la tarde?
Perfecto.
¿Cómo te subiste al carro?
Bueno, es lo de menos.
¿Cómo te llamas?
¿Te comieron la lengua los ratones?
Bueno, ¿a dónde vamos?
Deje de seguirnos.
Pero si yo no lo sigo.
Te sigo a ti.
¿No?
¿Por qué no?
¿Quién es él?
¿Tu padre?
¿Tu esposo?
¿Quién?
Espera.
Cuando menos dime cómo te llamas, ¿no?
Bueno, sí, Lupita.
Qué bueno que me contestó.
Hágame un favor.
Dígale al señor Leiva que tuve que ir a tránsito.
Sí. Sí, gracias, mil. Es usted un primor. Gracias.
Discúlpeme, joven.
Quiero que me haga un favor.
¿Cómo? Ayúdeme para echarme una llamadita.
¿Eh?
Sí, sí, cómo no.
Mira, aquí traigo 20. Vamos, chiquita.
Perdóname, pero... ¿Me suele marcar?
29, 29, 13, 45.
Eso.
¿Están llamando?
¿Qué pasó tú?
Nada, como si... Oye, ya están las viejas programadas y bien puestísimas,
hermano.
No, no me vayas a quedar mal, ¿eh?
Esta va a ser una noche de fábula, mano.
No,
porque estas vegas son las que dan sabor al caldo.
Con decirte que le sacan polvo a la humedad.
Madre, mano.
¿Entonces dónde quedamos?
Te voy a hacer una propuesta.
Sí.
Un intercambio.
Yo no le cobro las sesiones de masaje y usted le enseña a manejar a una persona
solo muda.
¿Cuándo quiere que empecemos?
¿Le parece bien mañana a las 10?
Perfecto.
Boca arriba.
en los días.
Buenos días.
Buenos días.
Llega usted adelantado, ¿verdad?
Qué raro.
Pensé que llegaba atrasado.
¿Ya se desayunó?
Sí, gracias.
Pero se tomará un café conmigo.
No se preocupe por su tiempo.
Yo se lo pago.
Siéntese. Gracias.
Esta muchacha está un poco inquieta.
Tiene miedo de aprender a manejar.
Pero sí va a ser muy fácil.
El carro tiene doble volante, doble freno.
No hay problema.
¿Sería posible que aprendiera a manejar en nuestro coche?
Bien. No hay ningún inconveniente.
Para muchas personas es un problema eso de aprender en los autoescuelas.
Luego no se adapta.
Sabía que podía contar con usted.
Qué raros animalitos.
Ah, son mis camaleones.
Tengo una parejita.
Se llaman Tristán e Isolda.
Son la bondad misma.
El camaleón es un personaje muy curiosito.
Demócrito lo consideró digno de dedicarle todo un libro.
Plinio el Viejo se burlaba de las ideas de Demócrito sobre éste, aunque él
también dijo muchas barbaridades.
Estos dos viejos, venerables, sabios, creían que es el más tímido de todos los
animales y que por eso cambia de color.
Que caza a los pájaros que vuelan cerca de él con su larga lengua y luego se los
entrega a las fieras.
Que la cabeza y el cuello del camaleón quemados en leña de encino provocan la
lluvia y el trueno.
Que el ojo derecho del animal vivo, sacado y luego sumergido en leche de
quita las nubes de los ojos.
Que la cola en espiral provoca los sueños que uno desea.
Como le decía a usted, son todas supersticiones.
En realidad los camaleones son como si dijéramos unas bellas personitas.
Son muy dóciles y se adaptan a todo.
Buenos días.
Es un amigo.
Pablo. Se le trae por aquí.
Buenos días.
Perdonen la interrupción.
Le traía esto.
Quiero hablar con usted.
¿Cómo no?
Pase usted a mi cuarto.
Ahí hablaremos mientras me visto.
Aquí están las llaves del auto.
Enseguida nos vamos.
Lo está haciendo bien, ¿verdad?
Mucho mejor de lo que esperaba.
Hay cosas que le son difíciles, como estacionarse.
Pero lo que más pavor le da es tener que presentar el examen para sacar la
licencia de manejo.
Ah, ese no es problema.
Yo le puedo sacar la licencia sin pasar el examen.
¿De veras?
Sí.
Qué bueno.
Ahora estamos en el Parque Revolución y cruzaremos la calle de Tonsá.
¿Cómo?
¿De cómo sé dónde estamos?
Usted, como todos los videntes, tiende a menospreciarnos.
Pero se olvida que tenemos oídos, tacto, olfato.
Y que las calles tienen olores, ruidos, una forma de hablar, de susurrar.
Y a las personas se les conoce por las inflexiones de la voz.
por el olor de su piel o por el ritmo de sus respiraciones.
En fin, que nosotros vemos más que los que tienen ojos.
Por una excepción, mañana no tendremos clase de manejo, pero nos vemos pasado
mañana a la hora convenida.
Gracias.
¡Contesta, hijo!
¿Bueno?
¿Bueno?
Buenos días.
Todos
nosotros,
los que vivimos alguna desdicha del cuerpo en este mundo, éramos una
oscura desbandada que marchaba oscuramente hacia la nada.
y oído en los muertos.
Y al punto empezó a moverse toda la tierra, y a dar licencia a que se
recompusieran los cuerpos.
Y aquel a quien en vida le faltó un brazo o las piernas, el brazo y las
piernas le renacieron.
Y aquel a quien en vida le faltaron los ojos, los ojos le renacieron en su cara,
y todo lo veía.
Y aquel a quien en vida su joroba lo ungió, ahora se vio orgulloso como
prodigio de galardón.
Y aquel a quien la lepra lo roía, una nueva y terza piel lo revestía.
Unámonos todos los humillados por la naturaleza y por los hombres, los
inválidos, los mutilados.
Nuestras taras son la señal, terrible pero bella, que nos marca como los
elegidos del futuro, los doloridos proyectos del destino de otra humanidad.
Unámonos y luchemos hombro con hombro contra nuestra temporal
humillación, nuestra temporal servidumbre.
No aceptemos compasión y piedad.
Vayamos por el sereno camino de la ira hacia la justicia.
Sólo así venceremos con un destino glorioso esa oscura desbandada hacia la
Así habló nuestra guía.
Y a quien hoy venimos a honrar, que escuche esas palabras y que las tome
ley.
Y que a nosotros nos sirva su ejemplo de
inquebrantable solidaridad y espíritu de lucha.
¡Suélteme! ¡Suélteme!
¡Suélteme!
¡Suélteme!
¿Qué sucede? Está despiándonos. No es de los nuestros.
¿Quién es usted?
¿Por qué nos está espiando?
Estamos dentro de la ley.
Ah.
Es el instructor de manejo.
Un joven curioso.
Pero aquí no hay nada que ocultar.
Estamos honrando a un compañero de nuestra gran familia.
De haber sabido su curiosidad, lo hubiera invitado.
Ahora quédese a la ceremonia.
No hay nada más que añadir.
Continuemos.
Cerrar podrá mis ojos la postrera sombra.
que me llevara el blanco día.
Y podrá desatar esta alma mía, hora a su afán ansioso lisonjera.
Mas no des otra parte en la ribera, dejará la memoria donde ardía.
Nadar sabe mi llama el agua fría, y perder el respeto a ley severa.
Alma a quien todo un Dios prisión ha sido, venas que humor
a tanto fuego han dado, medulas que han
gloriosamente ardido, su cuerpo dejarán,
no su cuidado.
Serán cenizas, mas tendrán sentido.
Polvo serán, mas polvo enamorado.
Buenas tardes. Buenas tardes. Hasta luego. Hasta luego. Muchas gracias.
Lamentamos tener que prescindir de sus servicios.
¿Cuánto le debemos por esta semana de clases?
Esto debo arreglarlo con ellos.
Es inútil. Tengo instrucciones precisas.
Le pagaremos la semana completa.
¿Cuánto estima usted que le debemos?
No cobramos directamente, pague usted en la escuela.
Como usted quiera.
Hasta luego.
¿Qué tienes? ¿Qué te pasa?
800 pesos de gasolina.
650 pesos de gasolina.
El reporte no lo has entregado.
Los clientes ya se quejaron porque has faltado a las clases.
Bueno, ¿de qué me estás viendo la cara?
No te has presentado a trabajar.
El carro no lo dejas en el garage.
Ya me informaron en tránsito y nunca han llevado el carro al corralón.
¿Cómo me lo explicas, Abel?
Te advierto que estás aquí porque tu padre era mi amigo.
Pero ya me colmaste la paciencia.
¿No tienes nada que decir?
Muy bien.
Muy bien.
Estás despedido.
Dame las llaves del carro.
Gracias.
Hombre, no seas bárbaro.
Tu mamá es tan gustadísima.
Ella habló a la policía, a las cruces, a todos sus cuates.
No llámanos. ¿Qué traes? ¿Qué onda traes?
¿Es por una vieja?
Anda, genculado.
Bueno, ¿y quién es?
La conozco.
No. ¿Entonces qué pasa?
Que todavía no... No, ese no es el problema.
¿Y cuál es el problema, pues?
Bueno, mira, ya estuvo.
Si piensas que los amigos solo servimos para esto... No sé.
No entiendo nada.
Se me hubiera metido en algo.
Se me estuvieran empujando. No sé a dónde ni para qué.
¿Empuja?
¿Quién es?
No sé. Pueden ser simples casualidades.
Cosas sin importancia.
Pero son demasiadas coincidencias.
Siempre vigilan.
Como que están esperando algo de mí.
Oye, mano.
Te veo nadie.
Mira, a veces creemos que todo el mundo conspira contra nosotros.
No te agarras en una vez.
¡Woo!
Gracias.
Pasaron por aquí.
Van a salir por el pasaje.
¡Conejo! Te invito a tomar una copa, conejito.
¡Arriba!
¡Tú también te invito!
Gracias por ver el video.
Muchachos, váyanse ya a la mesa. Allá están las cubas y el pastel.
Sí, gracias.
¿No me ayudan con la olla de los ponches?
Está aquí en la cocina. Por favor.
Miren, es esta.
Se la llevan allá a la mesa. Yo les digo dónde.
Síganme.
Que mataron a don Domingo.
Domingo, ya hay un golón. ¿Qué pasó? Pues que eran dos. Venimos de la azotea
no está.
Armando. Armando.
Armando.
Que mataron al ciego.
Sí, parece que eran dos y andan en la azotea.
Gracias.
Gracias.
Joven, ¿me regala un 20?
Gracias.
Bueno, Joaquín, soy yo.
Necesito verte.
Estoy en un problema.
¿Puedes ir a tu bepa?
Sí, con una persona.
¿Qué número es?
Ok.
Ahorita voy para allá.
Nos vemos.
Bueno.
Bueno.
Y el mismo.
¿Qué es esto?
¿Gringa o francesa?
Algo hablará de español.
O por lo menos sabrá decir thank you.
Ay, hijo.
Con las de muchachas buenas y decentes que conocemos.
Oye. Esta camisa no es tuya.
¿Por qué venían descalzos?
Claro. Tuvieron que salir huyendo.
Es casada.
Y lo sorprendió el marido en pleno folgorio.
Ya, mamá, por favor.
Buenas noches.
Le dices en el idioma que habla que mis zapatos bajos son prestados y que, por
favor, si tú no se los vaya a llevar.
Buenas noches.
¿Dónde está?
¿Dónde está qué?
¿Le dijiste algo? ¿La corriste?
¡Yo no le dije nada!
¡Yo no le hice nada!
Seguro se robó algo.
¿Tomaste el bastón?
No.
Dame las llaves del carro.
Gracias.
Gracias.
Gracias.
Gracias.
Lamentamos tener que confirmar el
alarmante rumor que ha motivado nuestra
reunión. Nuestro representante ha sufrido un accidente.
Está hospitalizado.
Muy grave.
Hay esperanzas y el desenlace se presentará de un momento a otro.
Sucedió en circunstancias
extrañas que muy pronto serán aclaradas.
Me confieso directamente responsable de lo que pasó.
Yo no fui quien lo arrojó por la ventana. Fue un accidente. Fue un
provocado indirectamente por mí y por mi amante.
¿Quién es el amante?
¿Quién es el amante?
El instructor de manejo.
Creo que todos somos conscientes de la gravedad del momento. No hace falta
repetir que vivimos un momento extremadamente difícil.
Por lo tanto, les pido a todos que se tranquilicen y que pensemos todos
juntos en el nuevo representante. Es necesario que todos...
¿Qué pasa?
¿Se murió?
Nos perdonaron.
Dos candidatos
para
suplir al ciego.
¿Y quiénes son?
Uno es el desorejado.
¿Él nos perdonó?
Todos.
¿Y quién es el otro?
¿Tenemos que bajar separados?
¿Tenemos que separarnos?
Pero si nos perdonaron.
No volver a vernos.
Quiero vivir contigo.
No entiendo.
¿De los nuestros?
¿Como ustedes? ¿Uno de ustedes?
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