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¿Qué huele? -A "lume".
-¡Ah! -¿A "lume"?
-¿Y el tuyo? El mío ya se cumplió.
Así que vamos a ser familia. Dame un abrazo, hombre. Dame un abrazo.
-Para que se cumpla, hay que cerrar los ojos y esperar a que arda.
Muy tarde, Gustavo. Parecía imposible, pero hemos aprendido
a vivir sin ti, ya no te necesitamos.
Las viudas perdieron la flota.
-¿Se puede saber de dónde vamos a sacar tanto dinero?
Jaime no te ha traicionado, al contrario.
Ha encontrado la manera de salvar La Deslumbrante.
Nos lo han dado, el premio a la mejor conservera.
-La Deslumbrante es el sueño de doña Inés, no el tuyo.
Es un negocio familiar. Te quieren, pero nunca te dejarán
ser uno de ellos. -El Santa Olalla necesita
un maquinista para el invierno. Me van a pagar menos, pero viajaremos
los dos. No nos tendremos que separar nunca más.
Limita. ¿Señor?
¿Y Jaime? ¿Se ha ido ya?
No, me pareció verlo hablando en el jardín con Clara.
Gracias.
Sí, señor.
(Gorjeos)
Perdón. Perdón, perdón, perdón, sé que no tienes el ánimo
para fiestas. Estoy mejor.
¿Sí? Y tú tienes mucho que ver.
Fuiste un gran apoyo para mí estos meses.
¿Estás bien? Sí, sí, sí. Es que no entiendo
cómo me pueden sudar las manos con este frío.
Venga, dilo, Jaime, que te conozco.
A ver, sé que es pronto, ¿vale? Y no quiero que digas nada.
O sí, no lo sé. A ver, quiero que hagas
lo que tú quieras hacer, ¿um?
Lo que quiero decir es que...
Que... Que me gustas, Clara.
Mucho. Y, no sé, necesito que lo sepas.
No quiero hacerte daño. No, no, no, ya, ya, ya.
Si yo sé que tú sigues pensando en Celso,
pero, no sé, si algún día quisieras verme con otros ojos.
Esperaré lo que haga falta, ¿eh?
(Puerta)
Pero ¿todavía estás así? Estoy con el informe de cuentas.
Cada vez tenemos más competencia.
Sí. He oído que unos portugueses se han instalado en la ría de Aldán.
Y vendrán más.
Eh,
no pienses en eso ahora.
Es Nochebuena.
Vamos.
Las semillas me las trae un amigo desde México.
Ah, ¿sí? Sí. Se están haciendo ahora
muy populares aquí, en Europa. Feliz Navidad.
Feliz Navidad. Feliz Navidad, señores.
¿Qué lees? Nada.
¿Nada? ¿Estamos todos?
(Ladridos lejanos)
(Canto de grillos)
Braulio. Escucha.
¿Cuándo, cuándo te vuelvo a ver?
Cuando me apetezca. (RÍE) No, no, no. ¿Cuándo es eso?
(LIMITA) ¡Señorita Catalina!
¿Dónde estabas? He salido un rato a tomar el aire.
No me gusta que te veas con Braulio.
Pues vete acostumbrando.
Ahora quietos.
Venga, que se enfría la cena.
Comida y "muller" nunca "poden" esperar.
-¿Y no vendrá Catalina? Me temo que no.
¿Tú crees que alguien lo sabrá? No.
-Madre siempre tan fina, ¿eh? (RÍEN)
-Dicen que primo de Rivera está enfermo.
Y que puede que le sustituya Rafael Benjumea, ¿verdad? Sí.
Benjumea. Es que yo también leo la prensa.
¿Podemos hablar de algo más liviano durante la cena, por favor?
Sí, por favor.
-Pues, ahora que lo dice, tengo algo que anunciar.
Clara y yo nos vamos a casar.
¿Qué? (RÍEN)
Pero ¡qué alegría! Pero, hijo, si no sabíamos nada.
Ya. Llevábamos un tiempo de novios
y no hemos dicho nada, porque no...
Bueno, queríamos ser prudentes.
-Cuánto me alegro, cuánto. Muchísimo. Felicidades.
Gracias, tío.
Gracias.
Por los novios. -Por los novios. Enhorabuena.
Gracias.
Enhorabuena.
Gracias.
(Truenos)
¿Es que no se alegra?
¿De qué? ¿De que te cases con la hija de la criada?
No la llame así. ¿No es la hija de la criada?
Clara. Se llama Clara y es de la familia.
Mira, Jaime,
estás cometiendo un grave error. Pero ¿por qué?
Porque... Porque sí. ¿Por casarme con el amor de mi vida?
Pero si usted mismo me animó a luchar por ello.
¿Recuerda? Sí, pero si hubiera sabido
quién era, te habría dicho que no. Padre, Clara y yo nos vamos a casar
y vamos a formar una familia.
Una que, para mí,
siempre será mi prioridad.
Jaime.
Gracias.
Catalina.
Hija, qué alegría. Madre.
Hija.
¿Qué tal tu cena de Navidad? Te echamos de menos.
Menos mal que en Año Nuevo te veo.
No sé si podremos.
Ah, ¿no? ¿Por qué? Un compromiso.
Nos invitaron unos clientes de Vigo, una de estas grandes fiestas
que celebran para la entrada de año y...
Ya.
Pero ¡qué guapa y qué grande está mi nieta!
¿Me das un beso? Uy.
¿Qué tal, Braulio? ¿Cómo van los negocios?
Muy bien. Muy bien, la verdad.
Bueno, de hecho, tanto que estamos
planteándonos empezar algo nuevo. Ah.
¿Aquí en, Punta do Bico? No, no, no.
En Argentina.
Sí, la idea es comprar unos terrenos
¿y criar vacas Angus? Bueno, es una oportunidad de oro, la verdad.
Pero ¿os vais?
De momento, no, es solo una idea.
Bueno, ¿qué tal ustedes? ¿Qué tal las fiestas?
Bien. Bueno, Jaime se va a casar. Ah, ¿sí?
Hombre, pues ya era hora. ¿Y con quién?
Con Clara.
¿Qué...? ¿Qué Clara? Hija, ¿qué Clara va a ser?
Nuestra Clara.
Estamos muy contentos, ¿verdad?
Qué mayor estás, Adela.
Y qué guapa.
¿Te acuerdas de mí?
La desviación es del 10%.
Si no la corregimos, en los próximos meses,
podría duplicarse.
¿Aún debemos el crédito al hospital Quiroga?
Sí. Y por ese motivo, hijo,
creo que no es el mejor momento para una boda.
Sabéis los gastos que conlleva.
Y la familia de la novia, obviamente, no puede aportar nada.
Será una boda pequeña entonces. Por pequeña que sea,
no será barata, Jaime. La haremos en el pazo,
con pocos invitados. Entonces la gente
pensará que te escondes. La gente puede pensar lo que quiera.
No nos importa.
Me parece bien, hijo.
Pero fíjate qué finuras. Parece una marquesa.
-Sí, sí, "a marquesa de sardiña". (RÍEN)
-¿Ya diste la noticia? -Enhorabuena, patrón.
-¿Y seguirás trabajando?
Sí. No.
Traje aguardiente. -Ah, pues...
-Venga. -¿Sí? ¿Voy a por vasos?
-Sí, sí.
La verdad, no esperaba encontrarte en casa.
Pues sí.
Tú dirás.
Lo sé todo.
Lo de Renata.
Tuvo una hija suya.
Me lo contó antes de morir.
Pero es que, además, hay algo que no sabe.
Cambió los bebés.
Yo soy la hija de Renata
y Clara es Valdés. Eso es mentira.
¿Por qué iba a mentir? Así se explican muchas cosas.
Que Clara se parece a usted y a Inés,
y por qué yo nunca me he sentido parte de esta familia.
¿Quién más lo sabe? Solo yo.
¿Y por qué no me lo dijiste?
¿Usted me lo pregunta?
¿Cree que ha sido fácil darse cuenta de que mi padre es una farsa?
Que toda mi vida ha sido una mentira.
Que soy el fruto de un error. No digas eso.
Yo tampoco quiero ser la hija de la criada,
por eso seguí con mi vida.
Pero ahora ellos se van a casar.
Tiene que decir la verdad.
Decir la verdad.
¿Tú sabes las consecuencias que tendría?
Para ti, para mí, para Inés, para todos.
Catalina, mi amor,
para mí, todo esto no cambia nada.
Tú sigues siendo mi hija, mi única hija.
¡Es usted un cobarde!
Tiene que parar esa boda. Como sea.
Gracias.
Te levantaste anoche. Últimamente no duermo bien.
¿Te preocupa algo?
Bueno, le he estado dando vueltas a una idea para sanear las cuentas.
Creo que podríamos presentarle a Jaime a Casandra,
la hija de los Costa. Son nuestra mayor competencia,
y una alianza reforzaría nuestra posición.
¿Un matrimonio de conveniencia? A ver, dicho así suena muy mal.
No, suena a lo que es, Gustavo. ¿De verdad quieres eso para tu hijo?
No hablo de obligarle, solo que se conozcan.
Y, a partir de ahí, Dios dirá. Jaime se va a casar por amor,
igual que hice yo.
Ama a Clara y, para mí, es como una hija.
Eso es el problema. ¿Qué?
Nada, que tengo que irme.
Llévalo esta noche, estarás preciosa.
Me encanta. Muchas gracias, doña Inés.
Ay, Dios mío, no me vas a quitar el doña Inés
ni aunque vaya a ser tu suegra. Es la costumbre.
¿Va a venir mucha gente?
No, unos cuantos amigos y conocidos.
Es solo una fiesta de pedida. Todo saldrá bien.
Quería darte esto.
Es mi verdadero regalo de bodas, tu nuevo contrato.
Quiero que seas la encargada de producción.
Y no pienses que es porque vas a ser parte de la familia.
Te lo mereces. Te has dejado la piel aquí.
Bueno, yo solo hice lo que tenía que hacer.
Por eso me interesan tu visión y tus ideas.
Algún día, Clara, La Deslumbrante también será tuya.
(Timbre)
(Comentarios)
Mañana empiezo como encargada de producción.
¿No te suena importante?
Um.
Venga, ¿qué te pasa?
¿Qué? ¿Por qué no me contaste
lo de la boda? ¿Debía hacerlo?
Hombre, pues somos amigas. Se supone, vaya.
Bueno, "muller", pero sabías que estábamos juntos.
Ya, pero yo no sabía que era tan formal.
Es que no lo era.
A mí me dolió mucho lo de Celso, pero poco a poco...
Ya.
Pero, Clara, ¿tú estás enamorada? ¿Por qué preguntas eso?
¿Estás enamorada o no? Porque yo siento decírtelo así,
de verdad, pero yo no te veo con este
como te veía con el "trapalleiro".
Bueno, ¿y si no lo estoy?
Pues no te cases. Te vas a arrepentir.
(CHISTA) Clara.
¿Nos vamos, que llegamos tarde? Sí.
Te espero fuera. De acuerdo.
¿Faltan muchos? ¿Por qué? ¿Ya estás cansada?
Es que me pica esto, me siento rara.
Además, es que siento que todo el mundo me mira.
Es que todo el mundo te mira. Eres la novia.
Ahora vengo.
-Venga, alegra esa cara.
Ya te he dicho que no me encuentro bien.
Me alegro de veros. Gracias por venir.
-Jaime Valdés por fin se casa.
¿Tú te piensas que yo me lo voy a perder?
Enhorabuena. Gracias.
-¿Y cuándo es la boda? -En primavera.
Voy a por champán.
Hola. Encantada.
Y tanto que lo estarás.
Has pasado de fregar suelos a casarte con un buen muchacho.
Clara es nuestra encargada de producción.
Sabe muchísimo del negocio.
La que es del campo, del campo se queda.
No hagas caso.
¿Sabes lo que dicen de las criadas?
-No.
-Que, en la cama, saben latín.
-A los Valdés siempre le interesaron mucho los idiomas, ¿no?
-Sí, sí. Eso parece.
¿Cuál es el chiste? Nada, nada. Cosas de...
-No, bueno, precisamente estábamos hablando de...
Sí, de lo mucho que puede aprender nuestro querido Jaime,
vamos, una mujer como tú. De una mujer como yo.
Sí. ¿No, Jaime?
¿No, Jaime? ¿Eh?
¿Oíste lo que dijo? Sí. Ya sabes cómo es.
No, no sé cómo es. Cuando junta con su padre,
es insoportable.
No sé qué querías que hiciera. ¿Montar un escándalo?
Si son solo bromas, mujer. Serán para ti,
que no tuviste que aguantar lo que pasé yo esta noche.
Bueno, te acabarán aceptando.
Solo tienes que poner un poco de tu parte.
Ah, que encima tengo que poner yo de mi parte. Bueno, Jaime.
Hacer amistades al principio. Jaime, yo ya tengo amigas.
No, ahora son tus subordinadas. Clara, tu vida va a cambiar.
Pero será a mejor, te lo prometo.
Esto es como, como cuando dijiste que iba a dejar de trabajar, ¿no?
Bueno, pensé que sería tu elección.
¿Cuál?
¿Encerrarme en una cárcel de cristal?
¿Eso es lo que te parece todo esto? No, lo que no me parece
es la vida real. Pero ¿qué quieres, Clara?
Va, dímelo, porque tengo la sensación de que no es nada
de lo que yo pueda ofrecerte.
Buenas noches, Jaime. Clara.
(GRAZNAN)
Me han dicho que es tu rincón favorito.
Jaime me lo ha contado todo.
Creo que...
Creo que la boda no debería celebrarse.
Aquí venías con Celso, ¿verdad?
(SUSPIRA) No hay nada como el amor de juventud.
Tan puro
y, sobre todo, tan vivo.
No lo traicionas por seguir adelante, Clara.
Ese amor que tú recuerdas tan perfecto,
con el tiempo, habría dado paso a otra cosa.
Un amor más tranquilo,
mucho más estable,
más maduro, pero también muy feliz.
Como el que se te presenta ahora.
¿Um?
Si dejas espacio en tu corazón,
verás cómo tienes sitio para ambos.
¿Puedo? Sí, sí.
Que... Que lamento mucho lo de ayer.
Ya. Y yo, y yo.
Clara, yo te amo tal y como eres,
y quiero que lo nuestro funcione.
Yo también.
Deja la botella aquí, Limita.
Sí, señor.
La boda sigue en pie.
Lo sé, y lo he intentado. He hablado con Jaime, con Inés,
pero no he podido pararla. Lo siento.
Pues solo le queda una opción, decir la verdad.
No puedo.
Inés nunca me lo perdonaría.
Y después de todo lo que hemos pasado,
yo no quiero perderla.
Muy bien, pues lo diré yo. Catalina.
Suélteme.
¿Te puedes creer que no recuerdo
cuándo fue la última vez que tomamos un café?
¿Cómo estás?
No he venido aquí a hablar de mí,
sino de ti,
y de Clara.
Jaime, no puedes casarte con ella.
¿Tú también?
Clara, Clara no es quien tú crees. No, lo siento, pero ya estoy harto.
¿Por qué no podéis alegraros por mí? No tengo derecho a ser feliz.
Jaime, escúchame. Que no, que no,
que te has pasado toda la vida, toda la vida, criticándolo todo
y a todos. Y especialmente a Clara.
Estás confundiendo las cosas. Es la mujer de mi vida
y voy a casarme con ella por amor, cosa que tú no hiciste.
¿Y tú qué sabes cómo me casé yo? Por favor. Si sé cómo eres.
Si Braulio nunca te gustó, pero te hacía caso, tenía dinero
y te bastó. No tienes ni idea.
Lo que pasa es que tienes envidia, porque tú nunca has sido feliz,
no sabes ser feliz, por eso no quieres que nadie lo sea.
Muy bien. ¿Quieres ser feliz? Pues sé feliz.
Todos. Sed muy felices todos.
En una cosa sí que tienes razón,
que yo nunca he sido feliz aquí.
Pero ahora sí que lo voy a ser.
Pero ¿y la boda?
No podremos asistir.
¿Y esos terrenos no pueden esperar unos meses?
Hombre, madre, los negocios son los negocios.
¿Verdad?
-Vendremos de visita siempre que podamos.
Argentina está muy lejos.
Te voy a echar de menos.
¿No parece un ángel, Limita? Ese vestido le queda como un guante,
señora. Mejor que a mí.
Ojalá pudiera verme mi madre.
Seguro que te está viendo.
Mi hijo es muy afortunado.
Y yo también, de tenerle a él y a usted.
Estás guapísimo, hijo.
Y nervioso.
-A ver si llega, a ver.
-Oye, ¿y padre dónde está? Ahí viene.
(Campanadas)
(COMENTAN)
Estás preciosa.
-Queridos hermanos,
nos presentamos hoy aquí ante Dios
para que garantice con su gracia
vuestra voluntad de contraer el santo matrimonio.
Así pues, manifestad vuestro consentimiento
ante Dios y su iglesia.
-Yo, Jaime,
te recibo a ti, Clara,
como legítima esposa,
y me entrego a ti como legítimo esposo,
según lo manda la Santa Madre Iglesia Católica.
-Yo, Clara... Permiso. Permiso.
Te re...
(Comentarios)
Yo, Clara,
te recibo a ti, Jaime, como legítimo esposo,
y me entrego a ti como legítima esposa,
según manda la Santa Madre Iglesia Católica.
-El Señor confirme con su bondad este consentimiento
y os otorgue copiosas bendiciones.
Bendigamos al Señor. (VARIOS) Gracias, Señor.
-Me alegro. -Gracias.
-Hasta ahora. -¿Cómo estás?
-Muy bien, un poco nervioso.
Agradezco mucho que hayan venido. Hasta luego.
Gracias por todo. -Gracias.
¿No estás bebiendo demasiado?
Es la boda de mi hijo.
El vestido es precioso. Era de doña Inés.
¿En serio? Sí.
Estás guapísima. Tú también.
Me gustaría decir unas palabras.
-Menos discursos y más licores, Jaime.
(Risas)
-Quiero daros las gracias a todos por compartir con nosotros
el día más feliz de nuestras vidas.
Y quiero decirle a Clara,
mi esposa,
que eres la mujer más maravillosa que he conocido nunca.
Con permiso de mi madre.
(RÍEN)
Ya sé que somos muy diferentes
y tal vez yo no puedo ofrecerte grandes aventuras.
Pero te prometo que voy a cuidarte
y hacerte feliz todos los días de tu vida.
-¡Vivan los novios! (VARIOS) ¡Viva!
(JADEAN)
(Canto de grillos)
"Xa empezaches a pagar, filliño".
(EL BEBÉ LLORA)
¿No bebiste suficiente ayer?
¿Qué te pasa, Gustavo? No me pasa nada.
Quiero ayudarte, pero es que si no me lo cuentas.
Por favor.
¡Ay, qué alegría! ¿Os ha gustado París?
Sí, sí, sí. ¿Y Roma?
Son aún más bonitas que en los libros.
Hola, padre. Gracias.
Bueno, ¿qué? ¿Tuvieron noticias de Catalina?
Le mandé un telegrama, pero no respondió.
Déjame verte. Qué guapa estás.
¿No estarás...?
Bueno, aún no ha habido suerte.
A veces, cuesta. Yo se lo pediré a Dios.
No seas pesada.
¿Qué pasa? ¿Tú no quieres ser abuelo?
¿Qué le pasa? Nada. Estará preocupado
por La Deslumbrante. Pero ¿pasó algo?
No, no, no. Bueno, las pérdidas siguen aumentando,
pero que no quiero hablar de trabajo ahora,
que quiero que me contéis todo del viaje. Cuéntame.
¿Qué es lo que más te ha gustado? (AMBOS) El Coliseo.
-El Coliseo, madre, es majestuoso. Sí.
"Tes que facelo máis e mellor". -¡Eso!
Que no es cuestión de cantidad, también de calidad.
-Con lo "guapiña" que estás, "non che custará moito, muller".
Os echaba de menos, ¿eh?
¿Cómo están las cosas por aquí?
No sé, tú sabrás.
Hay rumores de que van a despedir casi a la mitad de la plantilla.
Por lo menos, 20 personas.
Pero ¿quién os dijo eso?
Dicen que hay que sanear las cuentas. -¿No es verdad?
No lo sé. Pues si no lo sabes "ti", "filliña".
Pero me enteraré. Sea lo que sea, no van a despedir a nadie.
Os lo prometo. A ver si es cierto.
Regina. ¿Qué?
Cuando hemos tenido beneficios, hemos mantenido una plantilla grande
y bien pagada. Pero las cosas han cambiado.
El problema es
que, si no recortamos gastos, no podremos hacer frente
a tanto crédito. Eso es.
Y, por si no te has dado cuenta, estamos en recesión.
¿Sabes lo que es eso?
Lo sé, perfectamente.
Pero debe haber otra manera de evitar los despidos.
¿Contemplaron otras opciones? La decisión está tomada
y no hay más que hablar. Bueno, dejémosla hacer
una propuesta. Es la encargada de producción.
Algo tendrá que decir. Gracias.
Si mereciera el cargo, sí.
Yo estaba aquí cuando este trabajo era solo una idea.
¿Y usted?
¿Tú quién te has creído que eres, si no tienes donde caerte muerta?
Gustavo, por favor. Ni Gustavo ni leches.
Tienes suerte de que yo no estuviera aquí, porque, si hubiera estado,
tú no te habrías acercado a mi familia.
Gustavo.
Lo lamento mucho. Gustavo.
Gustavo.
¿Se puede saber qué ha sido eso?
Clara es de la familia, no puedes tratarla así.
No empieces.
¿Ahora también bebes por las mañanas?
¿Acaso tengo que darte explicaciones?
Mira, no sé qué te está pasando,
pero no puedes aparecer por aquí en ese estado y con esa actitud.
Así que, hasta que no me lo cuentes y te hagas cargo de ti mismo,
te quiero lejos del negocio. ¿Me has oído?
¿Me has oído?
Como usted mande, patrona.
¿Qué haces?
Estoy revisando los gastos de producción.
¿Y por qué no lo dejas y vamos a la cama?
Es importante. A ver.
(MURMURA)
¿Más que tener un hijo, um?
Jaime, no mezcles las cosas. ¿Um?
Eres tú quien lo hace, trabajando hasta tan tarde.
Igual por eso no te quedas embarazada.
29.
Yo tengo fe y rezo porque me den otro nieto.
Uno que no se lleven a la otra punta del mundo.
Formarán una familia preciosa, estoy seguro.
Jaime no pudo escoger mejor.
¿Sabe que está aprendiendo a conducir?
¿Sí? Será la primera mujer
en Punta do Bico en hacerlo. Muy bien.
Lástima que Gustavo no lo vea con los mismos ojos.
Últimamente, me tiene preocupada.
¿En qué sentido?
Se ha encerrado en sí mismo.
Es como si el peso de la vida le cayera sobre los hombros.
Parece una sombra.
(SUSPIRA)
Tal vez se sienta superado por alguna circunstancia.
Puede ser.
Pero no puedo dejarme arrastrar por él.
Yo lo hago, señora.
Limita, no me llames señora.
Clara, Clarita. ¿Um?
Y me sé cortar una fruta, gracias.
¿Estás feliz con tu matrimonio?
Claro.
Hay días mejores que otros, pero bien.
Don Jaime la quiere muchísimo.
Lo sé. Clara, me voy ya a trabajar.
¿Vienes? Sí.
Y de paso, le enseño una idea que tuve.
Hasta luego, Limita. Hasta luego.
Encontramos la manera de evitar casi todos los despidos.
¿Casi todos?
Sí.
Lo siento mucho, pero vamos a tener que...
Que prescindir de cinco trabajadoras.
Dijiste que no habría despidos.
Lo sé, y lo intenté.
Pero, si ajustamos el beneficio empresarial,
solo podemos pasar de 20 despidos a cinco.
Es algo temporal. Volverán en unos meses.
Es que es la única opción.
¿Y quiénes van a ser esas cinco?
No lo sé, porque os conozco demasiado como para elegir.
"Marcho eu".
Últimamente, estoy demasiado cansada. Y además, siempre puedo trabajar
a destajo en alguna marea. -De eso nada.
-Que sí, "muller". -Yo también.
Cada vez me cuesta aguantar más el ritmo.
Y aquí hay gente que necesita más este trabajo que yo.
-Bueno, que decida ella, ¿no?
Ya que tiene un cargo, pues que se moje.
-Tranquila, niña, que está todo bien.
Gracias por comprenderlo. De gracias nada.
Hace años, tú no habrías aceptado esto.
Nos habrías juntado y nos habrías obligado a protestar.
¿O es que se te olvida de dónde vienes?
Esther, sigo siendo una de vosotras.
Eso no es verdad.
Por mucho que quieras, tú ya no eres la misma.
Y hoy lo dejas bien claro.
Querido Celso,
ojalá estuvieras aquí para decirme que sigo siendo la misma,
porque a veces me da miedo convertirme en otra persona,
en una mujer resignada y sin ilusión.
En una que olvide cuál es su sitio y de dónde viene.
O que deje de recordar aquellas fiestas en la taberna
bailando hasta el amanecer.
Que sea capaz de soportar la indiferencia.
Y que nunca sepa responder a aquella pregunta,
¿qué hay después del amor?
Después del amor no hay nada,
solo palabras.
¿Cuántas horas duerme?
(SUSPIRA) No sé, pocas.
¿Y cuánto alcohol bebe al día?
Lo normal.
¿Qué es lo normal?
¿Qué es esto? ¿Un interrogatorio?
(TOSE)
Para dormir, le aconsejo valeriana
y caminar un poco todos los días.
Y debería reducir el consumo de alcohol.
(RÍE)
Ya no es un muchacho, Gustavo.
Todo lo que beba y todo lo que no duerma
le resta años de vida.
¿Y si no quiero llegar a viejo?
(RÍE) Pero su familia sí lo querrá.
Ha sido ella, ¿no?
Le ha pedido que me meta el miedo en el cuerpo.
Inés está preocupada, sí,
pero los consejos médicos son de mi cosecha
y debería tomárselos en serio. Una pregunta, doctor.
Dígame.
¿Por qué nunca se ha casado?
¿Acaso no le interesan las mujeres?
¿O es que la que le interesa es la mía?
Su familia y su esposa le necesitan.
Cuídese.
(Trinos y gorjeos)
(Motor)
Voy al pazo. Lo llevo.
Se lo agradezco, pero el doctor me ha aconsejado caminar.
Va a llover.
Bueno, gracias.
Don Gustavo. Sí.
Sé que esperaba otra cosa para... Para su hijo.
Pero quiero a Jaime.
Y, por su bien, me gustaría que tuviéramos una relación cordial.
No se lo pensaba decir a usted el primero,
pero estoy embarazada. (RÍE)
(Trueno)
Virgen Santa, ¿dónde se habrá metido este hombre?
Y con la que está cayendo.
-Y gracias a un plan de reducción de gasto y a un pequeño ajuste
en la plantilla, podemos ponernos al día con el crédito.
-Una gran noticia.
-¿Y Gustavo? ¿No se une a nosotros?
Tenía unos asuntos en la conservera.
¿Estás bien? Te noto un poco pálida.
Sí. ¿Sí?
Bueno,
es que estoy algo indispuesta.
Ay, eso es que estás... Sí.
¿De verdad? ¡Sí!
(RÍEN)
Hija.
Enhorabuena. Limita, ¿lo has oído?
Sí, señora. Qué alegría. -Madre.
-Enhorabuena.
Estáis todos muy contentos, ¿no?
(RÍE) ¿Qué se celebra?
¿Que mi hijo ha cometido el mayor error de su vida?
Gustavo. ¿Gustavo qué, si es la verdad?
Nuestro hijo es un débil.
Jaime.
¿De dónde viene? Está borracho.
Sí, estoy borracho.
Pero tú siempre has sido un débil. Gustavo, basta.
Necesita que le dé el aire. No necesito nada.
Yo me encargo. Camine.
¡Camine! Camine, venga.
Camine.
Déjame. Fuera.
Déjame. ¡Fuera!
¡Déjame! Déjame, vete para adentro con tus amiguitos.
Padre, ¿se puede saber qué le pasa? ¿Qué le pasa?
(RÍE)
¿Qué te pasa a ti? ¿A mí?
Váyase a dormir la mona a la conservera.
Mira, te voy a decir qué es lo que te pasa a ti,
que te has dejado engatusar
por una criada,
por una ramera. (RÍE)
(TOSE)
¡Es usted una vergüenza! ¡Una vergüenza!
Lo soy, pero tú también lo eres.
Lo llevas en la sangre, Jaime, no lo olvides.
¿Qué ha pasado, Jaime?
Ha perdido la cabeza.
"Xa empezaches a pagar, filliño".
(RÍE)
"Xa empezaches a pagar, filliño".
(RÍE)
¿Lo nota?
Si es niña le llamaremos Inés
y, si es niño, Gustavo. Qué detalle.
Me ha escrito un periodista de Madrid. Quiere hacer un reportaje
sobre la industria conservera de la ría.
Una buena noticia al fin. Voy a rechazar su propuesta.
¿Estás aprendiendo a escribir, María?
Pero le prometo que lo hago durante el descanso.
-¿Una escuela de mujeres? Una pizarra y unas mesas
caben en cualquier sitio. Jaime. Jaime. Jaime.
Jaime. Jaime. ¡Ah!
¿Qué hace el notario aquí? Asuntos de trabajo.
Pobre patrona, la "filla" en Argentina,
y el rapaz, de uñas con el padre. -Bueno, y dicen también
que entre ellos... Se dicen muchas cosas.
Y vosotras haríais bien en cerrar la boca.
Necesito hablar con usted, señor.
-Deje que yo me encargue.
¿Qué quiere? ¿Que estemos en boca de todo el pueblo otra vez?
¿Acaso no lo estamos ya?
¿Le importa que le haga una fotografía?
Pues sí. No me gustaría que un desconocido
tuviera una imagen mía. Soy Plácido Carvajal. Encantado.
(LIMITA) Señora. Señora,
tiene que despertarse.
"Ojalá estuvieras aquí para decirme que sigo siendo la misma,
porque a veces me da miedo convertirme en otra persona."
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