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Madre, tengo una sorpresa. Yo también quería colaborar.
¿La Deslumbrante?
La banca Quiroga adelantará el dinero.
Necesitaré la autorización de su marido.
-Eres el hombre.
Puedes ponerla en su sitio. -Lo está.
Adivine quién ha venido.
¡José!
Así que prometido.
Los hombres como nosotros nos casamos con las señoras.
pero perdemos la cabeza con las criadas.
-No vas a separarme de la persona que me quiere.
-No es la única.
(HABLAN EN OTRO IDIOMA)
No puede ser.
Ha sido él. Quien saboteó la fábrica, él y padre.
-Mi hija tiene que saber. No sabes nada.
Te cambié con Clara al nacer para que tuvieses la vida que merecías.
(LLORA) Me equivoqué.
(Música)
Me voy. Hacemos turno de noche.
Qué elegante. Gracias.
Jaime.
Hola, Clara.
Acaba de llegar la prueba de que el esfuerzo merece la pena.
la propuesta para el premio a la mejor conservera.
¡Enhorabuena! ¿Qué dice? ¡Qué alegría!
Hay cinco candidatos más. Estupenda noticia.
Imagine que nos la den.
Tendrás que vestirte de fiesta también.
¿Y tu hermana? Llegáis tarde.
Pues no lo sé. Es la fiesta del verano.
Querrá impresionar a todos.
Luego me paso por la fábrica. De acuerdo.
Luego nos vemos.
¡Catalina!
Ay, esta niña.
Me tiene preocupada tu hermana.
dice que está bien, pero ha dejado de dibujar.
Se pasa el día fuera, no sé qué hacer.
Estaré pendiente. No se preocupe.
¿De qué no tiene que preocuparse?
De nada, hija. Qué guapa estás.
No vuelvas tarde.
No prometo nada. Es San Juan. Todo puede pasar.
(Música)
Deja de vigilarme y diviértete un poquito.
No tienes que hacer todo lo que dice madre.
No te estoy vigilando.
Vamos a buscarte una buena chica. ¡No, no, no, no!
Todas esas de ahí están deseando que las saques a bailar.
Basta.
Ay, qué aburrido.
Todo Coya cantando el alirón.
Vigo Sporting 9, Betis cero.
Aposté... Caballeros.
Aposté 8-0.
Lo tuyo es serio. ¿Te aburro o eres del Betis?
No se lo tomes a mal.
Hoy turno de noche en la fábrica y está deseando pasarse por allí.
Está obsesionado con el trabajo.
Jo con la hija de la criada.
-Se llama Clara y es una excelente trabajadora.
¿Qué importa de quién sea hija?
Sotomayor, Andrade...
Barba Peláez. Presente.
Vázquez de Seixas.
Aquí sí importa de quién somos hijos.
Toma.
Cuídamela.
(Música)
-"Compañeiras", en el descanso hay que beber todo el vino.
Hay días.
Venía si trabajáis igual de mal que en el aserradero.
Os tratan bien, ¿no? -A ver, se nota.
Mejor sueldo y mejores condiciones. ¿O no?
Hola. ¿Qué tal? ¿Estás contenta?
¿Te vas a quedar un rato? Sí.
Que quería contarte una cosa.
Que como eres la única familia que me queda...
Que siempre fuiste un padre para mí.
Nena.
Que bueno, que quería contarte que estoy de novia con Celso.
Si ya sabía yo. Pero vamos en serio, ¿eh?
Y yo no quiero hacer nada a tus espaldas.
Es un buen chico.
Solo quiero que le des una oportunidad.
Eh, don Fermín.
-(RÍEN)
-¿Qué huele?
(Música)
(Conversaciones indistintas)
Así que vamos a ser familia. -Parece ser.
-Dame un abrazo, hombre, dame un abrazo.
Venga, vete con Claudia y disfruta.
Listo, para quemar. ¿Alguna más quiere? ¿Eh?
Pon ahí : "que Toñito me vuelva como demente".
-(RÍEN)
-Mucho pides, ¿eh?
-¿Y el tuyo?
El mío ya se cumplió.
¡Jaime!
Buenas.
Juntamos los descansos para celebrar San Juan.
Ya. Que aproveche.
-Gracias. -Gracias.
Vente.
Me alegro de verte.
-Para que se cumpla, hay que cerrar los ojos y esperar a que arda.
-¿Quién lo dijo?
(Conversaciones indistintas)
Que las salinas queman un poco todavía.
-Tienen una pinta estupenda. -Pero queman.
(Música)
¿Padre?
(Música)
Jaime, hijo.
(Música)
Así que esta es La Deslumbrante.
Una nueva vida para el viejo almacén, ¿eh?
¡Patrón!
¡Fermín! ¡Qué sorpresa!
¡Cuánta alegría!
Estás igual. Bueno, más o menos.
¡Clara! Clara, ven.
¿Qué tal todo?
Ella es Clara, mi sobrina. La hija de Renata.
Saluda a don Gustavo.
Un placer.
Cuando el Señor se fue a Cuba, tú aún eras un bebé.
Bueno, ha sido un viaje muy largo. Si me disculpan.
Hijo, ¿me acompañas a casa?
"Boas noites".
Deme. Yo me encargo. Gracias.
Hay nuevos guardeses.
Un matrimonio joven, con una niña.
¿De verdad no tiene nada que decir? ¿Qué quieres que te diga, hijo?
No puede volver y fingir que no ha pasado nada.
Sabía lo importante que era para madre la fábrica.
Guiar a José para hundirla. Fue muy mezquino.
Debería estar avergonzado.
Y lo estoy, hijo.
Lo estoy.
Santísima Virgen del Cobre. ¿Dónde ha salido usted, señor?
Limita...
Aquí estamos.
Hijo, qué pronto has vuelto.
¿Pasa algo?
Es padre.
¿Cómo?
Hola, Inés.
Tenías razón. Tendría que haber vuelto con vosotros.
Me equivoqué.
Dile a Limita que prepare algo de comer y lo sirva en el comedor.
Necesito cambiarme. Claro.
Vamos, baila la última conmigo. No hay música.
¿Y qué importa? Pues que se acabó la fiesta
y yo le prometí a tu hermano...
Mi hermano no es mi dueño. Sí.
Vayamos a otro sitio.
San Juan, acaba de empezar el verano...
No hay nada abierto. ¿A dónde vais?
Os acompañamos. No habrá nada abierto.
Sí lo hay. La Deslumbrante. Mi hermano está allí.
Y además, es noche de meigas.
Lo que es, es tarde, tú has bebido mucho y no vamos a ningún lado.
¿Tenéis coche?
¡Uy!
Yo voy a ir. Tú haz lo que quieras.
¿Vamos?
¡Espera!
-Agua de siete fuentes.
Hierbas de San Juan.
¿Qué falta?
A ver, un poco de, de malva, ¿no?
-Alba, sí.
(HABLAN A LA VEZ)
-(HABLA EN GALLEGO)
(HABLA EN GALLEGO)
Esperad, esperad.
(HABLA EN GALLEGO)
(HABLA EN GALLEGO)
-Nos acompañen.
(Vítores)
Bueno, bueno, bueno, Pero si tenemos aquí al marinero.
¿Qué os dije? Noche de meigas.
En cualquier momento las vemos salir volando sobre las escobas.
Bueno, se acabó la fiesta, ¿no? -Sí.
Tenemos queimada, si queréis. U os podemos enseñar la fábrica.
No será necesario. Todo esto es mío.
¿La queimada es de fiar o me volveré bruja como vosotras?
Nosotras somos trabajadoras. Bueno, si tú lo dices.
¡Ah! Hay que saltar la hoguera para tener un buen año.
Venga. ¿Quién se anima?
Aburridas.
¿Qué haces? ¡Para, Catalina, que te vas a abrasar!
¡Ay! Suéltame. ¿Qué te crees? No, se acabó.
Vamos. Se acabó el descanso.
Vamos. ¡Que me sueltes!
No te voy a soltar hasta estar seguro de que no te vas a dañar.
¿Tan poco te quieres?
(RÍE)
¿Qué?
¿Y tú?
¿Tú me quieres?
Para. ¿Qué haces?
¡Catalina!
Pues a Adelina Barba Peláez se la llevó la gripe también.
Vaya.
Y Clara, la hija de los guardeses,
la que nos hemos encontrado con Fermín...
¿Sí?
Pues vive aquí en el pazo, ahora,
en una de las habitaciones del servicio.
¿Y eso por qué? Porque lo decidí yo.
Sí, Clara es de la casa, y de gran ayuda.
Trabaja con nosotros en La Deslumbrante.
Nos va muy bien.
A pesar de tus esfuerzos por hundir la empresa.
Eh... Proveedores oficiales de la Casa Real.
Jaime, ¿nos dejas solos, por favor?
¿A qué has venido, Gustavo?
Esta es mi casa. Sois mi familia.
Mira, yo no voy a impedir que veas a tus hijos,
ya son mayorcitos para saber qué relación quieren tener contigo,
pero en lo que a mí respecta, tú ya no tienes una familia aquí.
Inés, espera.
Lo siento. No te imaginas cuánto.
Lamento todas y cada una de las cosas que he hecho mal.
Me equivoqué oponiéndome a que volvieseis
y haciéndolo sin mí, pero sobre todo enviando a José.
¿Sabes el daño que le has hecho a tu hija?
¿Sabes que no ha vuelto a ser la misma?
Sí, y jamás me lo perdonaré,
pero ahora estoy aquí.
Amor,
mi intención era regresar antes.
Te lo expliqué todo en mi última carta.
Y entiendo tu silencio, entiendo que no contestases,
pero ya no me voy a ir, y os compensaré.
Todo será diferente. Tarde.
Muy tarde, Gustavo.
Parecía imposible, pero hemos aprendido a vivir sin ti,
y ya no te necesitamos.
Yo no te necesito.
Madre. Ahora no.
Necesito tiempo, como todos.
Buenas noches.
Señorita. No estoy para tus sermones.
No son horas para una señorita.
(RÍE)
Hija, ya estoy aquí.
Dame un abrazo, anda.
Recibí tu carta.
Siento no haberte contestado, quería hacerlo en persona.
Quería abrazarte y asegurarme de que estabas bien.
No vine antes porque necesité todo este tiempo
para cerrar bien los negocios.
Tu madre me ha dicho lo mal que lo has pasado por lo de José.
José me da igual.
Pero lamento haberos hecho sufrir.
Para mí sois lo más importante.
Siempre lo habéis sido.
Tú lo sabes bien.
Eres mi pequeña, la que mejor me entiende, ¿ verdad?
Hija, he vuelto para arreglarlo todo y no voy a irme.
Todo volverá a ser como antes.
Somos una familia y eso no va a cambiar, te lo aseguro.
Por cierto,
en tu carta mencionaste a Renata.
Dijiste que habló contigo antes de morir
y que no sabías bien qué hacer con sus palabras. ¿Qué te dijo?
Pues mire, me dijo que...
Le prometió las tierras que trabajaba y no cumplió.
No sabía si creerla o no.
Ah, y...
No, solo eso.
Pues no sé.
Puede que en alguna ocasión comentáramos algo,
pero ha pasado tanto tiempo que no sé.
En fin, que Dios la tenga en su gloria.
Y ahora, si te parece,
vamos a descansar, que creo que lo necesitamos los dos.
Buenos días.
Siento interrumpir.
Tenemos un problema.
Hablemos fuera.
¿Qué ocurre?
Las viudas perdieron la flota. ¿ Qué?
Al tute. Moncha, la mayor, lo apostó todo,
y ahora no tienen con qué hacerle frente a la deuda.
Pero sin esos barcos, no tenemos pescado.
No. (SUSPIRA)
¡Limita!
¿Señora?
Dile a Don Castor que necesito hablar con él.
Bueno, señora.
O hacemos algo rápido o estamos perdidas.
De acuerdo.
Hola, hija. Muchas felicidades. Ya me enteré de la buena noticia.
Me alegro de que Gustavo esté de vuelta,
y los esposos juntos, como debe de ser.
Siéntese.
Señoras, me alegro de verlas, aunque siento el motivo.
-Una vergüenza.
-Jugar nunca fue pecado.
-¿Y arruinar a tus hermanas?
-Tranquilidad. Ahora hay que centrarse en lo importante,
encontrar una solución.
-Ahí tiene los detalles sobre la deuda.
Don Castor nos ha puesto al tanto
y mi hijo les ha preparado una oferta.
Aquí están detalladas las condiciones.
-Muchas gracias. Renegociaremos la deuda.
Su flota pasará a ser propiedad de La Deslumbrante.
Incluiremos una cantidad para ustedes.
Es la flota más importante de Pontevedra.
Ajá.
¿Me permite la pluma? -Sí, por supuesto.
-Muchas gracias.
No admitiremos una cantidad por debajo de esta.
Es una lástima, mi oferta es más que razonable,
teniendo en cuenta su situación.
Trato hecho. Muchas gracias.
Madre, ¿de dónde vamos a sacar tanto dinero?
Tranquilo.
El director de riesgo no va a aprobar un nuevo préstamo.
200.000 pesetas son muchas pesetas.
Pero el negocio va bien.
Si no entra pescado,
en dos semanas no podremos tener producción.
Si fuera por mí, no habría problema. Lo siento.
Gustavo, no sabía que habías regresado.
Ni yo que usted frecuentaba mi casa.
Disculpe a mi marido.
Tantos años fuera le han hecho olvidar sus modales.
Gracias por la visita.
Salude a Teresa de mi parte. Lo haré. Lo siento mucho.
Buenos días. Buenos días.
¿Qué esperabas? ¿Que lo invitara a una copa?
Los Vidal Quiroga son mis amigos.
Cuando todos me daban la espalda, fueron los únicos en apoyarme.
Siempre he podido contar con ellos, cosa que no puedo decir de ti.
¡No! ¡Ay!
¡Ay, señorita! ¡Qué susto me ha dado!
Y todavía en la cama.
Ya va a ser la hora del almuerzo, y don Gustavo la espera.
No tengo hambre.
Los padres también se equivocan.
Y usted no dude de lo mucho que la quieren los suyos.
Pero es que no saben quién soy.
Ni yo misma lo sé.
¿Le puedo decir una cosa?
Usted es una muchacha preciosa, que lo tiene todo.
(Conversaciones indistintas)
Ay, a mi Toño mucho le gustan estos en filetes.
No sé cómo le irá. -Es borracho, ¿cómo le va a ir?
-Borracho...
-Hay que ser precavida. -Yo tengo a Toño fuera.
-En los hornos ya tenemos todo hecho.
¿Os echo una mano?
-Aquí tampoco hay mucho que rascar.
-Cuando se acabe el pescado, ¿qué hacemos?
-Mientras nos sigan pagando...
-Van a pagar... -Seguro.
Están preocupadas.
Necesitan saber qué va a ser si no entra pescado.
Estamos buscando una solución, ¿eh?
De acuerdo.
Se acabó depender de otros.
¿Y para celebrarlo te vas de crucero?
El Santa Olalla necesita un maquinista
y solicité la plaza. ¿Entonces te vas?
Un viaje a América sin pagar el pasaje y ahorrando dinero.
Vamos a estar separados mucho tiempo.
Ya lo sé. Pero no te preocupes por eso ahora.
Ya lo hablaremos cuando me cojan.
Yo también jugaba al ajedrez antes de irnos a Cuba.
Puede intentarlo.
Sí, pero después de una copa y de ser sincero contigo.
(SUSPIRA)
Yo he hecho muchas cosas mal con tu madre.
Por eso entiendo que esté enfadada y que no confíe en mí.
Pero quiero ayudarla.
Sé que tenéis problemas en la fábrica,
y mi dinero es el dinero de la familia.
La conozco, no lo aceptará. Lo sé. Yo también la conozco.
Mira, yo vendí en buen momento mi parte del negocio del alabastro.
Puedo hacerme cargo de la deuda de las viudas sin problema.
Sería mi manera de arreglar el daño que ha hecho.
Mi madre le dijo la verdad.
Aprendimos a vivir sin usted.
Y me encantaría decirle que yo me encargué de todo,
que fui el hombre de la casa, pero no, lo hizo madre.
Ella nos sacó adelante sola.
¿Sabes?
Tu madre y yo nos conocimos muy jóvenes,
pero en cuanto la vi, supe que era el amor de mi vida.
Y cuando me miraba,
cuando me miraba, Jaime,
era como si el mundo dejara de girar,
como si todo se detuviera.
Era imposible no enamorarse de ella.
Y la suerte fue que me eligió a mí.
Lo que quiero decir es que,
a pesar del tiempo y de todo lo que he hecho mal,
sigo sintiendo exactamente lo mismo por ella.
Y si la pierdo, no me lo perdonaré nunca.
Nunca.
Hablaré con ella.
Gracias, hijo.
¿Y las mujeres?
Doña Inés nos mandó dos semanas para casa.
Sin pescado no tiene sentido estar aquí.
Te estaba esperando. Dime la verdad, vamos a cerrar.
Estamos a punto de firmar un contrato con las viudas.
Hemos llegado a un acuerdo.
En cuanto paguemos su deuda, la flota será nuestra.
Estás aquí. Te estaba buscando.
¿Todo bien, madre?
Doña Inés, anímese.
La Deslumbrante está a punto de tener su propia flota.
Clara, déjanos a solas, por favor. De acuerdo.
¿Le has pedido dinero a tu padre?
Vino a hablar conmigo y...
Jaime, confiaba en ti. Y puede seguir haciéndolo.
No pienso solucionar los problemas con su dinero.
Si no puedo pagar la flota, no la quiero.
El dinero es parte de mi herencia.
Puedo utilizarlo como mejor considere.
¿Eso te ha dicho? Hijo, no dejes que te engañe como a mí.
No puedo asegurarle que haya cambiado,
pero sí que sigue queriéndola.
Eso no puede fingirlo.
Yo tampoco.
Me voy a Vigo,
a reunirme con el presidente del Banco de Soto.
Su hija es una buena amiga. Le pediré el crédito a ellos.
Si pudiese detener el tiempo, lo haría ahora.
Me dieron el puesto de maquinista del Santa Olalla.
¿Pero ya?
Me uno después del verano.
Pensé que te alegrarías por mí.
No, y me alegro.
¿Es de verdad lo que quieres?
No sé, podrías esperar y ahorrar un poco.
Si la flota va a ser propiedad de La Deslumbrante
y puedo hablar con doña Inés y con Jaime,
y te pueden nombrar patrón. Es una oportunidad única.
Una sorpresa para ti.
Para mí. Vale.
Una sorpresa...
Es precioso.
Esa no es la sorpresa. Ábrelo.
¿Pero esto es...?
Me van a pagar menos, pero viajaremos los dos.
(RÍEN)
No nos tendremos que separar nunca.
Pasan de las diez.
Ahí está.
Madre, estábamos preocupados.
No he conseguido el crédito.
¿Estaréis contentos?
¿Pasamos al comedor?
Yo tomaré algo ligero en mi habitación, Limita.
Inés.
Comprendo que estés enfadada conmigo
y que me hayas echado de tu vida,
pero Jaime no se merece que lo trates como a mí.
¿Has terminado?
(SUSPIRA)
Jaime no te ha traicionado, al contrario.
Ha encontrado la manera de salvar La Deslumbrante.
Y ahora sí, he terminado.
Que descanses.
Convocad a las trabajadoras.
Que lleguen lo antes posible. Buenos días.
Buenos días.
(Conversaciones indistintas)
Un momento de atención, por favor.
Como sabrán, hemos tenido problemas con la flota,
y me gustaría decirles que lo he solucionado, pero no es así.
Ay...
Lo ha solucionado mi hijo.
Así que puedo decirles con mucho orgullo
que a partir de ahora, los cuatro barcos de las viudas
serán la flota de La Deslumbrante.
Las necesito a todas de vuelta para trabajar. Hay mucho que hacer.
Descuide, patrona. Lo sacaremos adelante.
-Gracias.
-Gracias.
-Gracias, madre. No, hijo, gracias a ti.
Desde que volvimos de Cuba has sido mi mayor apoyo
y siento muchísimo de verdad haberte metido en medio
de los problemas entre tu padre y yo.
Estoy seguro de que lo resolverán. No lo sé,
pero sí sé que estamos de acuerdo en algo: eres un hijo maravilloso.
Jaque. ¡No....!
No sé si recuerda que tengo mal perder.
(RÍE)
Tengo una pregunta. Dime.
Madre y usted, ¿por qué se distanciaron?
Yo era muy pequeño, pero hay cosas que sí que recuerdo.
La prisa en irnos, el no querer volver al pazo.
Padre, ya soy un hombre.
Puede serme sincero.
¿Había otra mujer?
No.
No.
En mi corazón, tu madre siempre fue la única.
Pero la vida no es siempre como esperamos,
y a veces no es fácil hacer lo correcto.
Seguro que cuando te enamores, lo entenderás.
¿Ya estás enamorado?
¡Pero bueno!
De una mujer increíble, padre.
Lo que pasa es que ella aún no me ve como un posible novio,
y yo no le he dicho lo que siento.
Entonces creo que es demasiado tarde ya.
No, Jaime, nunca es tarde.
Si es la mujer con la que quieres pasar tu vida, lucha por ella,
y haz lo que sea para no perderla, hijo.
Lo que sea.
¿Querías verme? Sí.
Nos la han dado.
El premio a la mejor conservera.
Por su aportación a la industria local.
los valores demostrados y la Calidad de sus productos.
La mejor empresa conservera. Enhorabuena.
Lo siento, perdón por llegar tarde. es que no sabes lo que nos pasó.
Nos lo dieron, el premio a la mejor...
En Nueva York hace mucho más frío.
Te hará falta más abrigo.
¿Vas a venir conmigo a despedirte de mis padres?
Si quieres, sí.
Y tu tío, ¿qué dijo?
¿Aún no se lo contaste?
No. Marchamos dentro de unos días.
No sé a qué esperas.
Lo siento. Son los nervios del viaje...
No, Celso, que...
Que yo te quiero, y no hay nada que más desee que estar contigo,
pero, ¿por qué no nos quedarnos?
Ya lo hablamos. La Deslumbrante va mejor que nunca,
y yo la vi crecer, y estoy trabajando duro.
Es el sueño de doña Inés, no el tuyo.
Mío también. No, no es el tuyo.
Sí. No, es un negocio familiar.
Te quieren y te aprecian, pero nunca te dejarán ser uno de ellos.
Si quieres tener tu propia empresa, en América, lo puedes conseguir.
En Punta do Bico no.
El barco sale de Vilagarcía en una semana.
Mi sueño siempre fue ir contigo, Clara,
pero si decides quedar, marcharé sin ti.
Adiós.
"Resultado de años de trabajo, de trabajo en equipo,
acompañado de los mejores"...
Es tarde. No sabía que estabas despierta.
¿Qué pasa? ¿Estás bien? Sí.
¿Sí?
Estaba leyendo y...
El libro no puede ser tan malo.
No hace falta que digas nada si no quieres.
¿Me quedo a hacerte compañía?
Yo estaba escribiendo unas palabras para la entrega del premio,
pero está siendo más complicado de lo que pensaba.
¿Quieres que te ayude?
Si te apetece.
Me harías un gran favor. A ver.
Son algunas ideas, ¿eh?
Celso me pidió que me fuese con él a América.
¿Cuándo? ¿ Y le has dicho que sí? ¿Estás segura?
Perdón. Perdón, perdón, perdón. No, no.
Si es que el problema es que no lo estoy.
Pero lo quiero.
Y si no me voy con él, pues voy a perderlo.
No sé qué hacer.
Si de verdad quisieras ir, no tendrías dudas.
Te has esforzado mucho para conseguir la vida que tienes.
La Deslumbrante no habría salido sin ti.
Este premio también es tuyo. No es justo que te haga renunciar.
Si de verdad te quiere, que lo haga él.
Tiene menos que perder.
(Música)
"Espera."
¿Son para Anita? Todas.
Aquí.
¿ Lo echas de menos?
No sé de qué me hablas. Sí lo sabes.
Aunque vivamos en la misma casa, tú eres la hija de la criada.
Buenas tardes. ¿Están todos listos?
Tengo el coche esperando.
Estoy lista. Perdón.
Está usted preciosa, madre. Gracias, hijo.
Inés.
Por si después no tengo ocasión,
quiero que sepas que estoy muy orgulloso de ti.
Siempre has sido la más brillante de los dos
y estaba seguro de que llegarías lejos. Enhorabuena.
Se me acaban de romper las gafas y así no puedo conducir.
-Yo puedo, si a usted no le importa.
-Ah... Por supuesto. -¿Sí?
-Pero no puedes tirar de la palanca del aire,
si se apaga, cuesta mucho arrancarlo.
-De acuerdo, -Perfecto. Pues gracias.
¡Pero qué bonito! ¡Tantas flores!
Muy buenas.
Buenas tardes, Clara. Está todo precioso.
Gracias. ¿Verdad?
Muy bonito. Voy a dejar esto.
Hola. Buenas tardes.
Buenas tardes.
¿Estás bien? Sí. Sí, sí, sí.
¿Repasamos el discurso?
Venga.
Es que lo de una fábrica de mujeres dirigida por una mujer,
esto no puedo decirlo yo. De acuerdo.
Puedes mencionar otras cosas que nos hacen especiales.
Que... Que arriesgamos. (ASIENTE)
Que no nos hace falta estar seguros para probar cosas diferentes,
que eso es lo que nos hace... Valientes.
Sí.
Porque nadie está seguro cuando toma una gran decisión, ¿no?
Hay que seguir la intuición, dejarse llevar...
Si cojo el tren ahora para Villagarcía, puedo embarcar.
No, Clara, no puedes irte así.
Quédate al menos a la entrega del premio. Y al discurso.
Yo puedo llevarte en el coche. Llegarás antes.
Mira.
Estas son tus palabras. Tienes que decirlas tú.
(Aplausos)
Buenas tardes. ¡Uy!
Buenas tardes.
Quería agradecer este premio
en nombre de todas las trabajadoras,
y en especial a doña Inés,
por ser la primera patrona de una conservera.
La Deslumbrante es mucho más que una empresa,
es una familia.
Es nuestra manera de hacer las cosas,
la de las mujeres del mar.
Gracias.
(APLAUDEN)
¿Cómo no estás en el gran acontecimiento?
Me aburren los discursos,
La gente con apellido compuesto de Punta do Bico
y los que le muestran pleitesía.
Yo tengo apellido compuesto. Es que tú también me aburres.
Catalina Valdés,
eres un misterio.
¿Quieres ir a un sitio diferente conmigo?
(Música)
Agradezco tanto lo que haces por mí.
Eso sí, te tengo que pedir una última cosa.
Despídeme de tu madre.
Que no sé si lo va a entender. Espero que sí.
Clara, lo hará.
Eres un gran amigo, Jaime. Te voy a echar mucho de menos.
Yo también.
Prométeme que me vas a venir a visitar.
Me va a encantar enseñarte Nueva York.
Tengo tantas ganas de ver la cara de Celso
cuando descubra que me subí al barco.
¿Qué pasa? No lo sé.
¿Cómo no lo sabes?
Ahora arranca, ¿no?
A ver, Jaime, intenta arrancarlo.
Inténtalo otra vez, tengo que llegar.
Que no arranca. Que sí que arranca.
Jaime, sí que arranca.
¿Pedimos ayuda o algo? Sí que arranca.
Una jarra de vino blanco.
¿Te gusta este sitio?
Me gusta imaginarme quién sería si no fuera una Valdés.
¿Y qué serías?
Hoy, una campesina que ha quedado con su novio.
Jaime, ¿qué hacemos?
Esperar. Esperar...
Que venga alguien.
(Bocina de barco)
Lo siento.
¿Por qué me rechazaste en San Juan? No te rechacé.
Sabía que tú no querías eso.
Tú no sabes nada.
Vamos.
¿Qué eres?
Quiero esto.
Volverte loco.
(Música)
(Música)
¿Puedo?
Pasa.
(Trueno)
Viene tormenta.
¿Sabes qué día es hoy?
¿Hoy?
Hoy hace 25 años que nos casamos.
Fue el día más feliz de mi vida.
Inés,
sé que no es suficiente para que me perdones, pero...
yo sigo queriéndote igual que aquel día.
Solo quería decírtelo.
Buenas noches.
Gustavo.
Dime.
Quédate.
(Campana)
¡Limita!
Limita.
¿Qué ha pasado?
Ay, señora, un naufragio en Sálvora. El Santa Olalla.
Dicen que han muerto más de 200 personas.
(Música)
¿Alguien quiere?
(Música)
Han publicado una lista de los fallecidos. Celso no está.
¡Oh!
Salvamento Marítimo y los barcos continúan buscando.
(RESOPLA)
Dios...
(SUSPIRA)
Tío.
¿Ya saben la noticia? Sí.
Una gamela ha encontrado el cuerpo sin vida de Celso.
Lo siento mucho.
Necesitan que vayas a identificarlo.
No.
No, él está vivo.
Iré yo.
(Música)
Llega ahora. Llega.
Llega ahora. Ahora es cuando llega.
¿Verdad? Ahora es cuando llega.
Ahora es cuando llega... (LLORA)
(Música)
(LLORA)
Va a llegar ahora, por favor, va a llegar.
(Música)
¿Y Jaime? ¿Se ha ido?
Me pareció verlo hablando con Clara.
Que me gustas, Clara. Mucho. Y no sé, necesito que lo sepas.
-¡Señorita Catalina!
¿Cuándo, cuándo te vuelvo a ver?
-¿Dónde estabas? No me gusta que te veas con Braulio.
Pues vete acostumbrando.
Tengo algo que anunciar. Clara y yo nos vamos a casar.
¿Qué?
Hijo, si no sabíamos nada.
¿Es que no se alegra?
¿De qué? ¿ De que te cases con la hija de la criada?
Clara, se llama Clara y es de la familia.
Tuvo una hija suya. Me lo contó antes de morir.
Pero es que además hay algo que no sabe.
¿Un matrimonio de conveniencia?
Jaime se va a casar por amor, igual que hice yo.
Fíjate qué finura. Si parece una marquesa.
-La marquesa de Sardiña.
-¿Por qué no me lo contaste? Sabías que estábamos juntos.
Pero Clara, ¿tú estás enamorada? Encantada.
Y tanto que lo estarás.
Has pasado de fregar suelos a casarte con un buen muchacho.
Aquí venías con Celso, ¿verdad?
No hay nada como el amor de juventud.
Y no lo traicionas por seguir adelante, Clara.
La boda sigue en pie. Lo sé, y lo he intentado.
Pues solo le queda una opción. Decir la verdad.
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