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Original subtitles

Pero jamás había tenido el placer de contemplar una multitud.

con chicas tan hermosas.

Solo aquí, en vuestro maravilloso Rav Duenda.

Y además aquí me siento a gusto porque en vuestro pueblo pongo mis mejores

huevos.

muñones, desde pústulas en el trasero a fluidos espesos y negros en los

pulmones. No importa qué enfermedad haya invocado el demonio para asolarnos a

los pobres cristianos.

Yo, y sólo yo, tengo la cura.

¡Yo y sólo yo tengo la cura!

¡Arriba! ¡Corre!

¡Volver! ¡Este par es mío!

Dios nuestro Señor, ten piedad de nosotros, tus hijos más pobres.

Evita que mi encantador Rod crea que puede pelearse con niños mayores que él.

No permitas que Samuel se meta el dedo en la nariz para sacarse mocos cuando

está a la mesa. Y haz que mi pequeña Anne espere a que haya acabado la

para introducirse migas de pan en su boquita glotona.

Amén. Amén.

¿Mamá?

No es nada.

Mamá. Mamá.

Yo limpio este corazón pecador con el óleo sagrado.

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Amén. ¡Corra!

Mamá, el barbero te curará.

¡No!

Ya está él.

Es que es tarde.

Solo hay una cura para el mal que aqueja a esta mujer, la gracia de Dios.

Cualquier otra cosa sería brujería.

Amén, padre.

Me ha quitado las palabras de la boca.

¡No se vaya, por favor!

¿Hay alguien aquí que ponga en duda la autoridad de la santa iglesia?

Padre, yo no.

Dios santo, nuestro señor.

Ten piedad de estos tres niños.

Devuélvenos a mamá.

La necesitamos más que tú.

Por favor, Señor.

Por favor, Dios.

Cuanto antes lo decidáis, mejor para todos.

Pensad en el bien que podéis hacer.

El señor los prenderá.

Los utensilios serán para quien se quede a la niña.

Podemos llevarnos a los dos pequeños. Dormirán en el estando. Si os lleváis a

los, ¿por qué no al tercero? Ese ya es muy mayor y debe de tragar lo suyo.

No llores, Samuel.

Mamá siempre estará con nosotros.

Venga. Vamos.

Vamos.

Me llevo esto por el penique que vale el óleo santo.

¿Y yo dónde voy?

Reza para que Dios te guíe.

Soy de caballos. Me das mucha pena, granuja.

¿Quién anda ahí?

Ya estás saliendo antes de que entre los tres te descuarticemos.

¿Cómo has subido?

Tu caballo es lento.

Baja. Solo esta noche, por favor.

No.

Ya estás desapareciendo de aquí.

Por favor.

¡No!

¿La podrías haber salvado?

La enfermedad del costado no tiene cura.

¿Tu madre está viva?

No. Murió cuando me parió.

¿Tienes familia?

No. ¿Y con quién hablas cuando estás solo?

No hablo.

Duermo como ahora, si cierras esa bocaza.

Y os digo que he visto todo lo que el buen Dios puso en la tierra para ser

visto, pero también cosas terribles, cosas de las que ningún hombre jamás

ser testigo.

Por eso estoy aquí ante vosotros, para contároslo.

Te cortaré las manos y luego te mataré.

Le estaba vendando la herida.

Y jamás había tenido el placer de contemplar una multitud con chicas tan

hermosas.

No hay lugar menos infestado de ríos que este, vuestro

precioso Evelweber.

Creo que está rota.

Portés Penique se la arregló. Estamos en el mercado.

Sí, había visto chicas tan hermosas. ¡Esto ya lo has dicho!

¡El malabarista! ¡Lo encontré en el fondo de un pozo!

El espectáculo es gratis y el tratamiento es casi gratis.

Demonios, ¿dónde estabas?

En una visita.

Una cucharada de polvo de riñón todas las mañanas y adiós a todos los

de riñón. Para la mala memoria, no hay como colgarse del cuello una lengua seca

de abuvilla.

Sí, y esta maravillosa poción.

Yo mismo he cogido estas hierbas bajo la luna llena.

Evitaréis que vuestras esposas traigan más mocosos al mundo. Sean vuestros o

vecino.

¡Cállate! Subid y os curaremos.

¿No lo hace el barbero joven? Aquí no hay ningún barbero joven.

Solo un ignorante aprendiz de un experto maestro.

Si no te gusta mi aspecto, no haberte caído de la escoba, bruja.

¿Quién va ahora?

¿Cómo ha ido?

Me he enamorado. También deberías ceñirte a las putas.

Es mucho más tranquilo que estar con las mujeres o hijas de otros.

¿Te ayudo, abuelo?

Ni se te ocurra.

¿Nunca te has preguntado qué hay dentro?

¿Aquí? Carne, sangre, huesos... Y el alma, si tienes.

¿Y aquí?

Más carne y más sangre.

Entonces, la enfermedad del costado se debe a la sangre mala.

Me importa un bledo a qué se deba. Si no sé curarla, no puedo cobrar nada.

¿Nunca te has preguntado qué hay dentro?

¿Nunca has mirado? Si quieres, te abro después de comer.

No, pero... ¿Alguien que haya muerto?

No se te ocurra volver a decir eso.

Jamás.

¿Sabes qué hace la iglesia con los necromantes?

Quemarlos en la hoguera.

Así que no hables más de la enfermedad del costado.

Tu madre no va a resucitar.

Ni una palabra más.

Nunca.

¡Caricates!

Abre la boca.

Más luz.

Sujétalo fuerte.

Tierra sagrada del monte de los olivos. Échala al hidromiel y bébetelo de un

trago.

¿Te he olvidado cómo se bebe?

Te lo engordaré.

Así se bebe.

Así.

El hombre del diente.

La muerte, muchacho, va tras todo el mundo.

No, lo he sentido.

¿Has sentido la muerte? Sí.

La muerte no le molestará por un dolor de diente.

Aprendir se cree que es adivino.

¿Ah, sí? A ver, ¿cuándo volverá mi marido de la guerra?

Oh, espero que aún tarde un poco.

¿Cómo será la cosecha este año, eh?

¿Por qué han hecho lo que era con ellos?

Esta mañana estaba trabajando en el campo.

Al mediodía he ido a veros para que le curarais el diente que le dolía y por la

noche... Cierto.

El pobre ha expirado.

Está corriendo.

Lo habéis embrujado con vuestra magia negra. Habéis pecado contra Dios y

la iglesia.

Tienes que conseguir un marido a mi hermana.

Será difícil si es tan fea como tú.

¡Cogedle!

Creo que vivirás cien años más.

Te dije que huyeras.

Mañana haré el techo.

¿Y luego qué?

Se curarán.

Diremos de hambre antes.

Tienes que irte.

¿Para que te coman los lobos?

Siempre puedo pedir limosna a la puerta de una iglesia.

Ya. ¿Y en invierno? Los cuervos disfrutarán devorándome.

Al menos esta vida tan miserable habrá terminado.

El mundo perdería a un gran barbero.

¿Es que no me estás viendo?

Ni siquiera soy capaz de sujetar unos alicates.

Yo los sujetaré por ti.

Llevo años observándote.

También has observado las nubes.

Pero no puedes hacer que llueva.

Terribles cosas de las que ningún hombre jamás debía ser testigo.

He visto gigantes horribles. He visto enanos avariciosos. Y hace pocos días

que luchar con un dragón que escupía fuego con mis propias manos.

Pero jamás...

Jamás había tenido el placer de contemplar una multitud con chicas tan

Evitaréis que vuestras esposas traigan más mocosos al mundo, sean vuestros o de

nuestro. Señor, ten piedad de mí. ¿Quién quiere que le cure? No me permites que

el miedo se apodere de mí.

¡Entrad en la casa de las maravillas!

Con cuidado.

¡Molad chico en la mesa!

La sierra.

La sierra, sí.

Hay que amputar el dedo. ¿El dedo?

No perderá la pierna.

Muy bien.

Toma, ponte esto en la boca.

Muérdelo bien.

Hierro.

Hierro.

¿Hierro? Ya sabes, el hierro.

¿Está caliente?

¿Cuántas veces ha hecho esto tu aprendiz? Ciento.

Silencio.

Respira hondo.

Movimientos firmes y rápidos.

Y el dedo será tuyo.

¡Mira! ¡La Virgen María!

La mía también.

¿Cómo se llama esta poción?

Lágrimas de la Virgen María.

Creía que se las comprabas a un monje de Jerusalén.

Dejó de llorar hace mucho tiempo.

No pares.

A mordido.

Tenlo presente. Cuanto más duele el tratamiento, más respetan al cirujano

barbero.

Por el mismo jornal el mercenario vende su alma.

El campesino trabaja duro de sol a sol.

Gracias a Dios por tu profesión todos los días de tu vida.

Gracias, Dios Santo.

Yo diría que estás muy sano.

Trabaja solo para ti.

Dale un premio a este barbero, Venus.

Eh, eh, eh, viejo carcamalfiego, estoy aquí.

Como tenga el tacto, como la vista. Cierra esa bocaza.

Tengo una vista de águila.

Sí, de águila muerta.

Tu maestro tendría que ir al judío. Sabe curar a los ciegos.

Nadie puede curarlos.

Él sí. Sí, respetar a los muertos y caminar por las aguas.

Diría que habláis de Jesucristo nuestro Salvador, pero no de ese maldito judío.

Deja, yo lo haré.

Debo practicar.

Esta gente mutila a sus hijos malos.

Les cortan la polla.

Me arrancarán los ojos.

¿Qué más te dará?

Más ciego no te quedarás.

¿Cómo se hace?

Mi maestro no revela el secreto a nadie.

Yo también soy barbero.

¿Barbero?

Excelente. Me vendrá bien un corte de pelo.

No puedo prometer nada.

La operación será complicada. Treinta peniques por adelantado.

¿Treinta peniques?

¡Es un robo a mano armada! ¡Ni hablar!

Por favor.

Hacedlo.

¿Cómo te llamas?

Rob.

¿Y tú?

Yo Benjamin.

Y él Jesse.

¿Eres cristiano?

Sí. ¿Es verdad que vosotros nos circuncidan?

Nuestro Dios no quiere que lo hagamos.

Ahora que ya hemos rezado, ya puedes hablar.

¿Por qué no le quitas tú el vendaje?

¿Yo? Un barbero sabe quitar vendas.

¿Rob?

¿Eres tú? Sí, soy yo.

No abras los ojos todavía.

Límpiale las costras.

Como un niño.

Ahora que descanse.

Maldito granudo.

Mira qué manos tienes, hijo.

¿Qué has hecho para tenerlas tan sucias?

No sé.

¿Cómo habéis curado a mi maestro?

¿Dónde lo habéis aprendido?

En un lugar llamado Isfahan.

Isfahan.

¿Está muy lejos de Londres?

¿Está muy lejos de Londres? Sí, gracias.

Nosotros estamos aquí, esto es Londres.

Y aquí, aquí está Isfahan.

Allí enseña al médico más grande que haya existido nunca.

Ibn Sina.

No hay nadie en la Tierra que iguale sus conocimientos y sabiduría.

Ibn... Ibn Sina.

Ibn Sina.

¿Sabe curar la enfermedad del costado?

Ibn Sina sabe curar muchas enfermedades.

¿Cuánto puedo tardar en llegar allí?

Más de un año.

Primero tienes que ir a la costa sur de Inglaterra, desde allí cruzas el canal,

atraviesas Francia y viajas en barco por la costa de África.

Entonces llegas hasta Egipto y allí acabarán matándote.

¿Por qué?

Porque en Egipto empieza el mundo musulmán, Arabia, Persia. Los cristianos

sido desterrados de allí, solo nos toleran a los judíos.

Lo siento.

Adoras al dios equivocado.

No recordaba que el mundo fuera tan bonito.

Yo me encargaré de los hombres y tú de las mujeres.

Nos repartiremos las ganancias de forma justa. Tú te quedarás con dos tercios y

yo con dos.

No, dos quintos serán para ti, tres quintos para mí.

No, es demasiado complicado.

El judío dijo que Ibn Sina puede curar la lepra, la tifis y el tifus. ¿Y cuánto

cobra? No lo sé, pero dicen que tiene un palacio donde trata a los pacientes y

los aloja allí hasta que se curan. ¿Cuánto cobra por eso?

Además, tiene otro palacio que se llama Madrasa, donde enseña a los alumnos.

¿Tiene dos palacios?

Sí, quiero ir a estudiar allí.

Un barbero con dos palacios.

No, yo quiero ser Jaquín, los sarracenos. A los que curan los llaman

Me da igual cómo los llamen. No son más que cuentos de ese judío. Deberíamos

viajar a Oriente.

¿Nosotros? Sí.

¿A Oriente? Sí.

Volveremos convertidos en grandes médicos. Y daremos mejores tratamientos

pacientes.

Anda, toma tu parte.

El día lo espera, señor Hakim.

¡Maldita sea! ¿Qué haces?

Quiero hacer algo más que curar verrugas.

No quiero arrancar dientes y dar un tónico que en realidad es orín de

Quiero aprender a curar las cataratas, a curar la enfermedad del costado y todas

las demás dolencias. Me dijiste que era imposible curar la vista, pero has

vuelto a ver.

Hay muchas cosas de las que no sabes nada.

Es enorme.

Aquello es Dover, el mejor sitio para poder embarcar.

Ahora largo de mi carromato.

¿A qué estás esperando?

Ve a ahogarte.

A que te coman los monstruos marinos.

Señor, ten piedad de mí.

Bendíceme a lo largo de este peligroso viaje.

Impide que las olas me engullan o que los monstruos marinos me devoren.

No permitas que los bandidos me degollen o que los lobos me coman vivo.

No me dejes morir de hambre ni que me pierda en bosques oscuros o frías

montañas.

Y te suplico, Señor nuestro Jesucristo, que me perdones por renegar de mi fe y

mancharme de pecado.

Al servir a tu creación y gloria.

La Isfahan parte dentro de cuatro días.

Luego iremos a ver a mi hermano. Tiene bonitas túnicas judías y pilacterias. Te

hará un buen precio.

Shalom. Shalom.

¿Cuánto queda para Isfahan?

Dos meses.

¿Solo dos meses?

Es suficiente, judío.

Tienen que estar llenas de agua antes del amanecer.

Deja de leer y duerme.

Malgastas aceite.

Esa chica está tan obsesionada con su libro como un fumador de opio con su

Te habrán pagado bien por llevarla a Persia.

Más que suficiente.

Quien me paga es un hombre muy rico de allí.

Ahí está, sí.

Cerca del corazón.

¿Cómo te llamas?

Jesse.

¿Hijo de...? Benjamin.

No sé cómo rezan los judíos en Inglaterra. Jesse, Ben, Benjamin.

Pero aquí observamos la norma, ¿de acuerdo?

Sí.

¿Quiénes son?

Tribus nómadas del norte.

Gente cruel e impía.

Son buenos jinetes y allá por donde van siembran la muerte y la destrucción.

Órala. Parece que estén rezando.

¿Qué ladrones no se llevan los objetos de valor?

Creen que Alá los ha escogido para castigar a los pecadores.

Desprecian las posesiones y el placer en igual medida.

Deberíamos llevárnosla.

No tengo sitio en mi camello y tú vas a pie.

Yo tengo sitio en el palanquín.

Con el debido respeto, esto no os atañe.

Yo decido lo que me atañe.

¿Cómo está?

Dormida.

Tiene que beber a menudo.

¿Cómo es que sabes tanto de la fiebre?

En Inglaterra era barberón.

¿Barberón? Oye, inglés, aparta de ahí. ¿Tan pequeño te parece el desierto que

tienes que ir ahí pegado?

Jesse, Jesse, ven.

La niña se encuentra mucho peor.

Antes estaba temblando de frío y ahora está ardiendo.

Hay que bajarle la temperatura.

¿Tienes agua?

Y Aladino tuvo miedo porque de pronto la lámpara empezó a silbar y a echar humo,

formando una niebla fantasmal de la que surgió una gigantesca figura cuyos ojos

eran del tamaño de las ruedas de un carro.

—¿Quién eres?

—preguntó Aladino.

—Señor, soy un genio y estoy a tu servicio.

Una voz profunda le contestó.

¿Y cómo continúa?

Genio le concede a Ladino sus deseos, quien se convierte en un hombre muy

Y eso le permite conseguir la mano de la hija del sultán.

Yo querría una lámpara igual.

Sin embargo, mi cuento favorito es el de Zimbab, el marino.

En sus viajes por el mar se encuentra con gigantes y caníbales, pero él

nunca tiene miedo.

¿Todos esos cuentos están en el libro?

Sí, y muchos más.

Nunca había visto algo tan...

hermoso.

La niña ya está tranquila.

¿Y qué haces tan lejos de tu país, parpero?

Voy a estudiar con el mejor médico del mundo.

¿De dónde yo vengo los chicos quieren ser rabinos o mercaderes?

Yo quiero ayudar a la gente.

Eso ya lo he visto.

¿Y a qué vas a Isfahan?

Para un negocio.

¿Qué clase de negocio?

¡Mata a los camellos juntos!

¡No te pares!

¡No te pares!

labor consiste en echar a los mendigos, no en traerlos a mi habitación.

Señor, no soy un mendigo.

He venido a estudiar con el gran Iben Sinan.

Entiendo.

Dime, ¿y tienes cartas de recomendación de eruditos de la ciencia que alaben tu

intelecto y tus aptitudes y que te señalan como la gran esperanza de la

humanidad? No tengo ninguna.

Entonces debo suponer que eres inmensamente rico y que deseas ampliar

biblioteca con otra ala.

No, en mi bolsillo no hay más que arena.

Pues ¿por qué debería aceptarte?

No necesitamos otro judío pobre y apestoso.

Echarle. No, por favor. Y golpearle. Por favor.

No, por favor.

¡Salgo de la otra punta del mundo!

No te toques la herida.

Porque no siento ningún dolor.

Te han adormecido la herida para cosértela sin provocarte dolor.

Con semilla de adormidera.

Semilla de adormidera.

Llevamos siglos utilizándola.

¿Qué usan en tu tierra?

Hidromiel.

Mucho hidromiel.

Pareces más interesado en la medicina que otros pacientes.

He venido a estudiar con Ibencina.

¿Qué sabes de él?

Me han dicho que es el mejor médico del mundo.

No, no es tanto como dicen. Es bastante normal.

¿Le conocéis?

Un poco más cada día.

¿Podríais hablarle de mí?

Descansa.

¡Jodido! ¡Jodido!

Despierta. Tu clase ya va a empezar.

Habrás engañado al maestro para que te acepte en sus clases, pero a mí no me

engañas. ¿Me han admitido?

Mis ojos son pacientes y verán cómo fracasas si te marchas.

Por ala, otro judío, ¿no?

Mejor un judío aplicado que un persa con privilegios, protestón y vago.

Cuidado con lo que sale de tu boca, Mirdin. Mi padre donó 30 volúmenes a la

biblioteca y puedo disponer que no tengas acceso a ninguno de ellos.

¿Karim? ¿Mirdin?

Espero que tan acalorada discusión tenga un propósito científico.

Sí, maestro.

¿Qué tal la cabeza del recién llegado de la otra punta de la Tierra?

Muy bien, es poco.

Gracias, señor.

Dáselas a tu juventud. Obra milagros imposibles para un médico.

No, gracias por hablar con Iben Siná de mi parte.

Me resultó mucho más sencillo de lo que imaginé.

Ayer descubrí algo que a los que tocáis un instrumento musical no os resultará

de todo.

Y que se puede aplicar a un paciente enfermo. Me gustaría poder incorporarlo

nuestros tratamientos.

En la última clase de física hablamos del sonido.

Os enseñé los conceptos de armonía y resonancia.

Lo que descubrí es que hay sonidos que resuenan en los distintos órganos del

cuerpo humano.

¿A tus padres no les importará tener en casa a un desconocido? Si se enteran de

que dejo que un compañero duerma en la calle, me repudiarán.

Este es Jacob y esta es Sara. Hola.

Jesse, haznos el honor de bendecir la mesa.

Ah, sí, claro.

Gracias, señor, por el trigo.

Gracias, señor, por el trigo que has hecho crecer de la tierra con tus

propias manos para que aquellos que comemos pan tengamos pan que comer.

¿Así bendecís la mesa en Inglaterra?

Curioso.

¿Delincuentes? Peor.

Y no sientas las dinámicas.

¿Por qué? ¿Qué han hecho? Son fanáticos.

Proclaman que el Shah incumple las leyes de Allah.

Por tolerar las otras religiones y apoyar las ciencias y las artes. Para

pecados mortales.

¿Y eso merece un trato tan cruel?

Yesir, si los ulemas suben al poder, cerrarán la madrasa.

Y a todos los judíos nos echarán de la ciudad.

Debemos estar agradecidos al Shah.

Te has levantado para llegar puntual. ¿Qué ha pasado?

¿Tu padre te ha dicho que para estudiar no basta con comprar litos?

Uno no puede levantarse para ir a clase si aún no se ha acordado.

Nada de ver. Qué vergüenza, Karim. Un musulmán evita el vino y las malas

compañías. Un musulmán no escucha los consejos de un estudiante fracasado que

quedó en conserje.

Existe por la existencia. La existencia no es consecuencia de existir.

Lo primero es condición sine qua non del segundo.

¿Entiendes algo de lo que dice? ¿Entonces qué había antes de la

creador? Aún no.

Aristóteles, no tratamos las enfermedades, sino a las personas que

enfermedades.

Buenos días, señor.

Me llamo Iván Sinal.

Vengo con mis alumnos.

Con tu permiso, nos gustaría tratarte.

¿Cómo te llamas?

Me llamo Abol Kasem. Es un gran honor dejar mi salud en mano. Debería estudiar

las infecciones del oído.

¿Tenéis algo sobre el tema? Ahí arriba.

Gracias.

¿Cuál es el que trata las infecciones?

Todos.

Caballeros, esto es aceite para lámparas.

Mientras que aquello es vinagre para purificar.

A fondo hay bloques de hielo para refrescar a los pacientes que tienen

Bien, caballeros.

Sugerente.

Tal vez... ¿Hielo? ¿Hielo?

¿A lo mejor reposo?

Tiene dolor.

Así lo hacemos.

En Inglaterra.

Imaginad las esferas del universo como círculos concéntricos que se mueven uno

dentro del otro. El gran Aristóteles afirmaba que la acción provocada por ese

movimiento genera un sonido al que denominó la música de las

esferas.

En ocasiones, si la noche es muy tranquila y se presta mucha atención, el

humano es capaz de perderse.

Lo oigo.

¿Las chicas inglesas son tan guapas como las de aquí?

Más aún.

¿Más guapas? Claro.

¿Su cuerpo tiene estas curvas y sus cabellos caen como calcadas?

Algunas incluso tienen el pelo rojo.

¿Rojo?

Ahí sí que no te creo.

¿Todas partes?

Sí.

Bendito y alabado se hará por la plenitud de la creación.

Rezo porque unas cuantas vírgenes pelirrojas me esperen en el paraíso.

¿Has dejado alguna chica al venir aquí?

Lo cierto es que sí.

La chica más guapa que he conocido.

Inteligente y delicada.

Inteligente... Pero eso ya lo has dicho. Sí, y guapa. Eso también lo has dicho.

Yo te habría quitado a esa chica inglesa. Antes yo te habría matado.

Hoy vamos a rezar por los

hermanos que yacen encadenados en los calabozos más profundos del tirano.

Veamos qué grave falta han cometido.

¿Han matado a alguien?

No.

¿Han deshonrado a una mujer?

No. ¿Su único delito?

Ha sido observar las leyes del sagrado Corán.

Arrodillados ante ti humildemente te preguntamos, ¿hasta cuándo quieres que

soportemos esta injusticia?

Llamamos al justo y generoso Barca Parra.

Honorable Barca Parra.

Permitidme que os presente a un buen amigo y compañero de estudios. Jesse Ben

Benjamin, de Inglaterra.

De Inglaterra.

Estamos muy orgullosos de todos los judíos que son aceptados en la madrasa.

futura esposa es de España.

Permitidme que os la presente.

Rebeca, ven.

Acércate.

Puedes saludarlos.

Salud. Salud.

Salud. Espero poder contar con la presencia de ambos en nuestra boda.

Sois muy generosos. Hay mucho que celebrar.

Es un auténtico milagro que Rebeca haya sobrevivido a su viaje.

Su caravana sufrió una terrible tormenta de arena.

Un guía muy valiente nos salvó a mí.

Y a una niña.

Gracias a Dios.

Amigo mío.

...que has dicho en tu matrimonio.

Se te ve triste.

Es que he perdido a alguien que era muy especial.

Bueno, me has encontrado a mí.

Hay que aceptar lo que uno encuentra en el camino.

¿Qué tal si vemos lo que encuentras?

Entérate, yo nunca en la vida me he tumbado para alguien sin cobrar. Por

silencio.

¿Te duele?

¿Qué dolencia tiene?

Aún no he hecho el diagnóstico, maestro.

Maestro, si tú eres su maestro, dile a este maníaco que me deje ir. La noche

está acabando y mi bolsa aún está vacía.

Cuida esos modales, hija. Si este joven te ha traído aquí, será por una buena

razón.

¿Cuál es la buena razón?

No va a pasar de esta noche.

Yo diría que está perfectamente sana.

Es por algo que no sé explicar.

Tengo que irme. Mi encantadora joven, hazme un favor personal. Concede a mi

alumno un momento más de tu valioso tiempo.

Eso es, así es como se debe hablar a una señora.

Los hombres pagan mucho dinero por quitarmelos. Maestro, mirad.

Despierta al farmacéutico. Trae de leño. Corre.

¿Y ahora dónde va?

A salvarte la vida.

Es como una premonición, ¿verdad?

Es como si el tiempo se detuviera un momento.

El tejido de la realidad se aparta como un velo para que yo vea.

¿Y qué es lo que ves?

No veo nada.

Solo siento.

Y sé que se acerca la muerte.

La primera vez fue con mi madre.

Murió de la enfermedad del costado.

Es una maldición. Es un don.

Acabas de salvar una vida.

Un triunfo entre muchas derrotas. Bueno.

Esa es la carga que un médico debe aprender a soportar. No consideres a la

muerte tu enemiga. ¿Entonces qué?

¿Una amiga?

He calculado las órbitas de esas estrellas y planetas. He

llenado tomos con cálculos.

Y apenas he arañado los verdaderos secretos de la creación.

¿No os frustra saber que es mucho lo que desconocemos?

No.

Me provoca asombro.

El mundo sería gris y tedioso si no existiera el misterio.

Maestro, ¿habríais podido curar a mi madre?

No está a nuestro alcance.

Tal vez dentro de un siglo.

O de mil años.

Según parece, nos mandan llamar.

No te acerques a más de cinco pasos. No le mires a tus ojos.

Si se dirige a ti, contesta siempre con frases cortas y acaba con uno de sus

títulos honoríficos.

Jesse.

Contesto con frases cortas y acabo con uno de sus títulos.

Me he hecho daño.

Era un sellúcida.

Si hubierais venido antes, habríais podido ver con qué habilidad le he

la cabeza.

Siento habermelo perdido.

Seguro que el sellúcida merecía la disección. Le habían ordenado traer un

mensaje de paz.

Y eso ha provocado su decapitación.

Desde luego, los sellúcidas no dejan de violar nuestras fronteras.

Debemos exterminar a esas bestias o acabarán despedazándonos como a cabras

enfermas. Tanto anheláis la guerra o perfecto, los selyúcidas no perderán

salvo sus cabalgaduras. Vos podéis perder una civilización.

¿Así lo ves?

¿Pero qué artista de talento ha glorificado a un rey pacífico? Solo la

puede conferir gloria inmortal a mi nombre.

¿No lo crees?

Yo estudio las artes curativas, oh sublime.

No sé qué camino lleva la inmortalidad.

¿Lo has oído? Se atreve a hablar abiertamente en mi presencia.

Rezo para que mi palacio no se derrumbe por tamaño descaro.

¿De dónde eres?

Es de Inglaterra, oh sublime Shah. He leído sobre ella.

Una isla bárbara en el extremo del mundo donde unos paganos medio desnudos

opusieron resistencia a las legiones de César.

Ahora llevamos vestidos.

Oh, protector del pueblo.

Oh, protector del pueblo.

Dime.

¿Has visto países extraños durante tu viaje?

No podría contarlos.

Incluso un humilde estudiante ha recorrido más mundo que el Shah.

Envíe a los seryúcidas esa cabeza maloliente.

Mi hijo tendrá un funeral digno de un héroe.

¿Qué mensaje lleva a mi señor el Shah de parte del señor de los selyúcidas?

Te evitaré las molestias.

Yo mismo le enviaré un mensaje.

Traedme un hermano que esté contagiado de la peste bubónica.

Atraviesa el centro del ojo y empuja el cristalino hacia la parte posterior.

Esto permite que la luz del sol llegue al ojo.

Un halcón puede agujerear con el pico el cráneo de un hombre. ¿Sabías eso,

inglés?

Con vuestra venia, sublime ya.

Hemos sabido que un hombre lleno de pústulas ha muerto dentro de las

la ciudad.

Hay que evacuar y bajar de inmediato.

La ciudad lleva sin conocer los estragos de la peste un siglo.

Incluso mi padre apenas oyó hablar de ella. Puede que el hijo la vea con sus

propios ojos.

El imán y sus ulemas han pedido en sus rezos que Dios se vengue de mí para

castigar mi despilfarro.

No les concederé ese placer.

Magnífico, señor.

Cientos de miles de vuestros súbditos podrían morir. ¡Mi pueblo es fértil!

¡Sobrevivirá!

Habéis alterado a mi halcón.

La audiencia ha terminado.

La peste no entiende de ricos y pobres, de mendigos o nobles los de este país.

Si ha llegado Ispaján, ningún muro podrá detenerla.

Inglés, ¿me estás amenazando? No es una amenaza, señor.

Es la verdad.

Galeno creía que la peste se debía a un desequilibrio entre los cuatro humanos.

Hipócrates la achacaba a los malos vapores que liberaba el suelo durante

terremotos, provocados por una nociva conjunción entre Marte, Júpiter y

En lo que están de acuerdo es que pasan unas doce horas desde el contagio hasta

la manifestación.

Doce horas, señores.

Doce horas.

Por orden de su majestad, todos los miembros de la madrasa tienen el honor

acompañar al Shah en su cazaría.

Presentadle nuestras excusas, pero no podemos acompañarle.

¿Os negáis a obedecer?

Somos hakins, no cazadores.

Le llevaré vuestra respuesta.

Ya lo sé.

La pregunta que nos ronda a todos es por qué quedarnos luchando contra una plaga

que no tiene curación. Bien, que cada uno busque su respuesta.

Hoy, si alguien desea marcharse, puede hacerlo con mi bendición. Los demás se

enfrentarán a la muerte junto a mí hasta que la derrotemos.

O ella nos derrote.

¿Cuándo hay pulgas aquí?

Ya han pasado casi doce horas.

Tal vez el misericordioso se apiade de nosotros.

¿No deberías estar con el Shah en vez de juzgarte la vida aquí?

Claro.

Para que luego tú y Mirdin paséis el día acusándome de ser un mal médico además

de un cobarde infame.

¿Pero tanto te importa lo que dos judíos piensen de ti?

No.

Lo que de verdad me importa es lo que mis amigos piensen de mí.

No,

no, no, no. Vamos, vamos.

La peste no mata a todo el mundo. Este niño vivirá.

Aquella mujer. Esos dos hombres. No sigan.

No vivirán.

Pelearemos por todas y cada una de esas vidas.

¿Queda claro?

Por todas ellas.

El ejército está cerrando las puertas.

¡Nos encierran con la peste!

Sí, Salim. Soy el último.

¡Atrás todo el mundo! ¡Todo el mundo atrás!

¡Atrás todos atrás!

Solo a los miembros de la corte real se les permite abandonar la ciudad. Soy

miembro de la corte.

Salim.

Ima, os pido que no os preocupéis.

Dentro de poco habrá acabado.

Cuidaos vosotros.

¿Y vosotros?

Mildín, corre a casa de tu padrín.

Creí que Barcapara se había ido. Sí, y así es.

¿Verdad? Serías una buena, Jaquín.

¿Así que ese es el buen jodido?

Bueno, al menos es lo que parecía. ¿Tú lo habrías abandonado así?

No, ni ningún marido que se preciara.

Atal.

Que no se toque las bubas. Tienen que reventarse solas.

¿Por qué no las extirpamos?

Tienen raíces profundas. ¿Y quién afirma tal cosa?

El mismo Hipócrates las compara con las raíces de un árbol.

¿Las vio con sus propios ojos?

¿Pones en duda a Hipócrates?

Me enseñasteis a dudar de cualquier certeza.

Sin importar la fuente.

Más dentro.

¿Y si los humanos somos distintos?

¿Y si las bubas en el hombre no se ramifican? No.

Jaquín, tenemos muchos cadáveres a nuestra disposición.

Lo que estás sugiriendo, Allah lo prohíbe, al igual que Yahvé y

Jesucristo.

Mientras mueren, no podemos más que mirar.

Ningún Dios puede desear eso.

Ya son 113.

Las muertes que hemos tenido y extrapolándolo a toda la ciudad

de más de mil fallecimientos diarios.

Queremos vaciar el mar con un dedal.

Pero lo intentamos, a pesar de todo.

Tiene una historia que contar.

La historia de su vida.

Su casa solía estar abierta a todos.

Y sus fiestas tenían fama de ser las mejores.

Lo que un rico podía comprar estaba a su disposición.

Y a sus invitados les ofrecía lo mejor que tenía.

Pajes, esclavos y criados se contaban por cientos.

Tenía un jardín muy amplio y precioso.

Gracias.

Son las pulgas, maestro.

Los cadáveres están llenos de pulgas.

Creo que son las transmisoras de la peste.

Cuando el huésped muere, el cuerpo se enfría y las pulgas buscan otra víctima.

Esas mostajas son frío.

Estupendo, ahora parecemos mujeres.

¿Me quieres morir?

No estará contento hasta que hayamos muerto todos.

Bueno, a ti te esperan un montón de vírgenes. ¿Cuántas eran? Unos aseguran

99 y otros que 20. ¿Y vosotros?

Ninguna. ¿Ninguna?

¿Y dónde está la gracia de morir? ¿Qué vas con Dios?

Maestro, mirad.

Es la misma pulga.

Suelen hospedarse en las ratas.

Señores, prepárenme un veneno fuerte.

Hoy 110, tres menos que ayer. Las muertes van disminuyendo.

Es una buena señal.

Claro.

¿Qué estáis mirando a trabajar? Ya basta de holgazanear.

Vamos, vamos, no hay tiempo que perder.

Tienes mejor aspecto.

¿Los otros pacientes no se quejan de que están abandonados?

No, os trato a todos por igual.

¿A ellos también les líes durante horas?

Si les ayudas, sí.

¿Concederme otro deseo?

Se ve incluso la nieve de las montañas.

Aquí uno se olvida de lo que ocurre abajo.

¿Qué pecado ha podido cometer Isfahan para que Dios la castigue de ese modo?

Yo le doy gracias porque vives.

Cuando tuve tanta fiebre, soñé que tú y yo... Éramos marido y mujer.

Teníamos hijos.

Cuatro.

¿Ibamos en un carromato de Barbero?

No.

No. Vivíamos en una ciudad grande.

¿Tú construías una madraza?

¿Lo haría yo solo?

Yo te ayudaba.

Jesse.

Ven a ver esto.

Y Dios nos lo arrebata.

Sigo buscando razones para no volver a casa.

Jesse, te deseo una vida larga y llena de felicidad.

Si el mundo fuera justo, me inclinaría ante vosotros.

Pero no lo es.

Alzaos, alzaos, héroes de Isfahan.

Nos espera una gran fiesta.

¿Queréis un poco de vino?

Qué pena.

¿Por qué estás tan abatido?

Nos has salvado.

Nuestra gratitud debería emborracharte.

O al menos, mi vino.

Soy de este país. Deberías disfrutar inglés.

Mi padre creía que los sentimientos y las emociones eran indignos de un

gobernante.

Para arrancármelos del corazón cuando yo era niño, me llevaba a presenciar

ejecuciones.

Allí veía a los condenados suplicar por su vida.

Y como nubes de mosca se daban un festín en aquellos cuerpos moribundos.

Sin embargo, con el tiempo,

Me acostumbré a aquella visión, al olor y a los gritos.

Con el tiempo dejé de sentir.

Mi padre había conseguido convertir la muerte en un mero asunto de estudio

objetivo. Y ahora soy el Shah, soberano de todo lo que vemos.

Rey del no sentir nada.

¿Cómo se llamaba tu heroico amigo?

Karim.

Yo seré tu nuevo amigo, Jesse Ben Benjamin.

Y tal vez un día tenga que llorar tu muerte.

Cuando Aristóteles afirmaba que el mundo no tenía principio, no pretendía decir

que no existiera un creador, no.

Solo quería eximir al creador de la acusación de haber estado ocioso alguna

Debo pedirte disculpas, Jesse.

¿Cómo? ¿Por qué? No he conseguido acercarte a Aristóteles.

¿Cuándo llegó la peste?

Éramos tan impotentes como lo es la playa ante el avance del mar.

La marea nos arrastró, se llevó por delante a nuestra gente y no pudimos

evitarlo. Le pides a la medicina cosas que solo Allah puede hacer.

¿O ya ve?

¿Nunca dudáis de vuestra vocación?

Al levantarme y al acostarme, el resto del día trabajo demasiado como para

pensar en ello.

Han llegado pacientes nuevos.

Te puedo ofrecer una cadera rota, una solitaria o un caso grave de enfermedad

del costado.

Buenos días, señor.

Me llamo Jesse Ben Benjamin y, si me lo permitís, querría trataros.

Llámame Kasim.

¿Os doy algo para el dolor, Kasim?

Pero ¿podremos continuar hablando?

No, el opio adormece los sentidos.

Entonces declino agradecido vuestra generosa oferta.

¿Podría caerme de la escalera?

¿Escalera? La escalera por la que mi alma debe ascender al paraíso.

Es bastante estrecha y resulta fácil caerse.

Permitiréis que os examine y os haga unas preguntas.

Así pasará más rápido el tiempo que me queda antes de...

Jesse, sabéis que me estoy

muriendo, ¿verdad?

Sí.

No deseaba asustaros.

¿Os importa hacerme un favor?

Cuando haya muerto, llevad mi cadáver a la

torre y dádselo a los pájaros.

¿No queréis que os entierren o incineren? Los seguidores de Zoroastro

cuerpo a los buitres.

Ellos limpian nuestras almas de los restos mortales.

¿Y la resurrección?

Los musulmanes, judíos y cristianos

dudan de la inmortalidad del alma y quieren llevarse los huesos

con ellos por si acaso.

¿Así que vuestro cuerpo no os interesa?

¿Por qué debería preocuparse Dios por la cáscara cuando puede

obtener el fruto que hay dentro de ella?

Enna lillahu enna ilayhi rajim.

en tu paraíso.

Hace mucho que no yacemos juntos.

Todavía tendrás que esperar un poco más.

¿Por qué?

Estoy en mi impureza.

Mi esposo también sería impuro.

¿Todavía?

Diré al servicio que te prepare en una cama en otro cuarto.

Los pulmones son un gran círculo en el que reposa el corazón.

El estómago está adelante. Hay un tubo único que nace en la garganta y va a los

dos pulmones y al estómago. Así pues, señores, pulmones, corazón, estómago,

tubo. ¿Por qué pecado nos castigó Alá con la peste?

¿Por qué tuvieron que morir nuestras mujeres e hijos?

Y yo os digo a vosotros que son los pecados que se cometen a diario en la

universidad cuya agnóstica filosofía corrompe la ciudad.

Alá nos dice que ha llegado el día de abrir los ojos y mirar cara a cara al

enemigo. Él nos indica el camino y nos da sabiduría.

Su misericordia nos guía y nos señala quienes son los responsables de nuestro

padecer.

¡Au Akbar!

¿Qué está pasando? ¿Qué has hecho esta noche?

He estado estudiando.

Toda la ciudad fielzado en armas.

Los ulemas se han echado a la calle.

Estás en el baño equivocado.

Tal vez.

Un día habrá una escuela coránica dentro de los muros de esta universidad impía.

Y si Alá quiere, yo seré el decano.

La palabra de Dios, padre de todos los seryucidas.

Yo os doy su espada, guardián de la fe.

Los fieles de Isfahan necesitan vuestra ayuda.

El caos preside una ciudad que clama a gritos un gobernante poderoso.

Igual que un hombre acuciado por la seda ansía una fuente de agua.

Bajo el Shah, la ciudad de Isfahan está perdida en el desierto, en declive por

culpa del vicio y la apostasía. Pero cuando los seryúcidas hayáis expulsado

Shah y a sus judíos, podremos recuperar Isfahan para nuestra fe y devolverle la

pureza. ¿Y los seryúcidas?

Conquistaréis toda Persia, Isfahan. Es solo el primer paso.

Esperad a mi ejército dentro de diez días.

Para mí será un excelso honor.

Jesse Ben Benjamin, debes venir con nosotros.

Ha atacado y matado a muchísimas personas.

Todos los pueblos de esta zona están abandonados porque le temen.

Se ha acabado el aburrimiento.

La sangre aún está fresca.

Es precioso.

Capturadlo, mi señor.

Os podría hacer compañía en palacio. ¿Y envejecer y engordar encerrado en una

jaula dorada?

No.

Merece una muerte gloriosa. No se la negaré.

Mi señor, ¿qué hacéis?

No te preocupes, inglés.

Los animales que devoramos hombres nos respetamos entre nosotros.

¿Acaso Alá ha creado algún animal más solitario que tú?

Tus ojos siguen siendo de este mundo.

El otro mundo es mucho mejor.

Solo el camino del exceso conduce al palacio de la sabiduría.

Os duele algo. Os examinaré.

Nuestro Shah es la salud personificada. Y en cualquier caso, las dolencias le

tienen miedo.

Adelante. Satisface tu deseo. Son muy hermosas, mi señor, pero... Pero...

El cuerpo femenino no te atrae en

absoluto. ¿Me equivoco?

Deberíamos volver.

Solo el Shah puede dar por acabada una audiencia.

¿Eres tú el Shah?

No.

Me aburre si es el primer día.

¿Me dais permiso para examinar a vuestra esposa en privado? Desde luego.

Me gustaría felicitar a tu esposo.

Pero no hay motivos para ello, ¿verdad?

Ya sabes a quién debes felicitar.

¿Tu marido te repudiará?

No me dé otra cosa en el mundo. No seas ingenua.

Tendrá que entregarte a los ancianos.

Ellos te juzgarán y ambos sabemos cuál será la sentencia. Quiero volver a mi

casa.

Solo hay una salida.

Esta noche deberás yacer con tu esposo.

Vuelvo a estar aquí, amigo.

Vamos allá.

¿Rebeca?

Siempre he sabido que eras un impostor, pero ni en mis sueños más locos imaginé

que serías, negromante.

Préndete.

¿Jesse? Rebeca.

Es hora de que cuentes tus secretos a tu marido.

No eres quien para detenerme.

Responderás ante el Shah.

El Shah no es grande.

Ahora solo mandarlo.

No basta con eso. El niño no es tuyo. No debes preocuparte por el bastardo de

Mercedes.

Miren, han condenado a Rebeca por adulterio.

Madero ya estará muerto. Me prometiste que serías un buen judío y que no te

acercarías a ella. La has desolvado y lleva un hijo tuyo en su vientre.

Que se levante el testigo Dabud Hussein.

Estos hombres han infringido la ley de Allah.

Han porfanado y mancillado un cadáver, habiendo cometido necromancia.

¿Qué pruebas tienes para sostener la acusación?

Han dejado constancia de su delito.

Dibujos del interior de un cadáver.

Hakim Ibn Jinnah y su alumno judío abrieron el cadáver con ese propósito.

¿De dónde habéis sacado los dibujos? De la casa de Ibencina, que registré tras

su detención.

¡Mentiroso! Yo hice esos dibujos. ¡Me los cogí!

¿Estás seguro de que no son el resultado de una imaginación trastornada o quizá

fruto de una alucinación?

Juzgadlo vos mismo.

El verdadero rostro de la madrasa. El rostro de los judíos impíos que estudian

allí.

Este es el rostro de su maestro. No.

Yo diseccioné ese cuerpo solo.

No habrías podido hacer una cosa semejante sin su permiso. Da igual que

empuñado el estalpelo o la pluma.

Ibn Sina está implicado.

Únicamente cabe un veredicto para un delito tan atroz.

Este tribunal condena a los acusados a la muerte.

¡No comete un error imperdonable!

¡Este es el hombre más sabio de nuestra época!

¡Esto ocurre por dejar que los judíos vivan en nuestra ciudad!

¡Envenenan el espíritu!

¡Intentan debilitar nuestra fe!

¿Qué has dicho?

¡Que no soy judío!

La comunidad judía no merece vuestra ira.

Mi nombre no es Jesse Ben Benjamin.

Y no Robco.

Soy cristiano.

Me bautizaron en una iglesia.

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Una gran actuación.

Es la verdad.

¿Lo comprobamos?

A mí me parece judío.

Ya basta de tanta farsa.

Perdóname.

¿Cómo esperas que pueda perdonar a mi mejor alumno al que Dios ha concedido

tanto talento y un don sin igual?

A la ciencia del curar.

Deberías llegar a viejo, Rob Cole.

Tenías la obligación de vivir mucho tiempo y curar a muchas personas.

Pero has sido insensato.

¿El interior?

Es a la vez muy hermoso y

muy aterrador.

Sigue. Vi el corazón.

Descríbelo. Tiene dos cámaras con una pared infranqueable en medio.

¿Cómo pasa la sangre de una cámara a la otra? Por los pulmones, creo.

Así que nuestras teorías sobre la circulación humana son erróneas.

Maestro, nada es como dicen los libros.

Nada.

Continúa.

No escatimes ni un detalle.

Parecía que aquello se había infectado como un dedo del pie, pero estaba

Y creo que eso fue lo que le mató.

Me habéis mandado a llamar.

He tardado por culpa de un juicio.

Ya lo sé.

Primero predicador y ahora juez.

¿Cuál es el siguiente paso?

Sirvo a Alá allí donde quiera enviarme.

Debería ponerte la cabeza delante de los pies.

Pero no te concederé la fama del mártir.

¿Me habéis hecho traer aquí para decirme todo lo que no os atrevéis a hacer por

miedo?

Liberada y bencina, de inmediato.

Sabéis bien que anular una sentencia de alas sería blasfemia.

Para ello se necesita a alguien con más valentía de lo que yo poseo.

A alguien que no tema la cólera de Dios.

O al ejército selyúdida que ahora se acerca a las murallas de la ciudad para

liberarnos de la tiranía.

Eso es imposible. Ya lo has hecho. Con un muerto sol de este país.

Si el sol de este país se pone esta noche, el ejército se rendirá a los

sellúcidas y los ulemas exterminarán a todo aquel que se cruce en su camino.

Sobre todo a los judíos. ¿O es que a un cristiano le da igual el destino de los

judíos?

Pero debéis ayudarme antes.

Está bajo la protección personal del Shah.

¡Liberadla! ¿Y quién es Mirtin Asgari?

Aquí.

Mirtin. Y Rebeca.

Está con mi madre.

Te necesitamos.

No veo motivo alguno para ayudar a un traidor y a un mentiroso como tú. El

tiene la enfermedad del costado.

Entonces no necesitas mi ayuda ni la de nadie porque va a morir.

Maestro.

Vamos a abrir al Shah y a extirparle la enfermedad.

¿Estáis locos? Sí, tenemos un punto de locura. Contágiate.

La guardia puede salir.

Alguien tiene que casarse.

Es esto. Ya veo.

Organizaremos a todos nuestros soldados y los colocaremos en esa cresta y se

irán acercando hasta aquí.

Y la culpa es de los judíos, que no dudan en aprovecharse de la ventaja de

protegidos por ese hombre que permite tanta herejía.

Ayudemos a que nuestros amigos los reyucidas derriben las murallas de

cárcel desde fuera.

¡Punifiquemos la ciudad con fuego desde dentro!

¡Que Hasén esté con nosotros!

en este tiempo de dolor y de grandes peligros.

Nuestros enemigos se alzan contra nosotros.

Ilumina y da fuerza a nuestra congregación. Señor, ayuda a nuestros

niños a que permanezcan unidos como si fueran uno.

¡Hacem yashor!

¡Hacem yashor!

Ahora,

Apedrearemos a quien sí lo merece.

Maestro.

¿Lo has visto ya?

Hay mucha sangre.

Quitarle el corazón.

La tengo en puerta.

¡Ah!

¡Mi recuérdelo!

Maestro, el escarpelón.

¡Felicidades!

Mi señor, si deseáis sobrevivir, debéis reposar.

La hora de mi muerte ya está escrita.

Gracias a ti, el ángel de la muerte no me hallará en la cama

como un anciano pasmado, sino en el campo de batalla, como un rey.

Tú me has hecho un reposo.

Lleva a la puerta del este a tu gente.

Mi guardia os acompañará.

Desde allí, el camino a las montañas está despejado.

No se ve más camino.

Podéis salir sin peligro. ¿Por qué?

¡Corred!

¡Corred!

Ya está todo mal.

¿Qué hacemos ahora?

La puerta del este. No miréis atrás. No os paréis hasta que la ciudad sea un

punto en la lejanía. ¡Vamos, corred!

escribamos.

¿Dónde está Ibencina? La he visto en la madrasa.

Imaginaba que dentro de diez siglos habría aquí estudiantes.

Quiebras en mi memoria.

Tal vanidad mereces el pasto del fuego.

Otro se os construirá una universidad. Ya soy viejo para andar suplicando.

Es un mero umbral que todos debemos cruzar hacia el silencio que hay tras el

último latido.

Hay que dejarse llevar con el impulso del último aliento.

Añade tus diagramas y haz que el mundo sepa lo que hemos aprendido aquí.

Fucking... Robert.

caso por un día.

Nos puede llevar a casa.

¿A dónde?

Ya lo mismo.

Ahora nuestro hogar eres tú.

Ya le echo de menos.

No, nadie está muerto.

Mientras alguien le eche de menos.

Su espíritu puede vivir.

En tus manos está que se mantenga vivo.

¿Cómo puedo hacerlo?

Digo que he visto todo lo que el buen Dios puso en la tierra para ser visto,

pero también cosas terribles, cosas de las que ningún hombre jamás debía ser

testigo. Y jamás había contemplado una multitud con chicas tan hermosas como

aquí en Londres.

Así que arriba, escuchad y callad.

¿Qué ocurre? ¿Nadie está enfermo en este agujero?

Los enfermos están en el hospital.

¿Dónde? En el hospital.

El que ha hecho al médico de Oriente. ¿Qué médico de Oriente?

El médico Cole.

¿Cole?

Él, su mujer y un montón de judíos. Deben curarlo todo.

El granuja.

Toma. Y llévanme allí.

Fiebre. Te echan en una cama blanda, te dan de comer y una medicina mágica. Y

además tocan música.

Continúa. El médico Cole va a verte todas las noches. Y si tú se lo pides,

hace malabares y te cuenta unas fantásticas historias. Con leones,

tienen jorobas en el lomo y halcones que pueden romper un cráneo humano con el

pico. Oye, dime, ¿y su mujer cómo es?

Encantadora. ¿Y tú qué? ¿Cuántos años tienes? ¿Mueve?

¡Gracias!

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