All language subtitles for La Mujer en el Espejo S01E02 - Nuevo comienzo (es)

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Original subtitles

Narrador: Ella es una mujer que sueña con el amor

de un hombre inalcanzable

porque no se siente bella para merecerlo.

Desde niña su familia guardaba un espejo

que ocultaba un secreto.

Un secreto que le cambiará la vida por completo.

Y le hará cumplir su deseo.

La primera vez que ella se mire en ese espejo,

se convertirá en una mujer bella

y el hombre de sus sueños se enamorará de ella.

[♪♪♪]

Pero él no sabe...

que de día será hermosa,

pero de noche volverá a ser la misma.

Volverá a ser la fea.

[♪♪♪]

[♪♪♪]

- ¿Juliana?

- ¿Sí?

[♪♪♪]

- Aquí eres, aquí eres Juliana.

Pero aquí eres...

Ay, Dios.

Aquí eres una, una muchacha preciosa.

- ¿Preciosa?

Ay, ¿de verdad me ves preciosa, Luzmila?

[Jadeo]

Ay. Ay, no, entonces...

Ay, entonces mi tía Mercedes tenía razón.

Ay.

¡Luzmila!

¡Luzmila, espera! Déjame explicarte.

Luzmila, soy yo.

Juliana, tu amiga. - No. No, no.

Eso, eso no puede ser. - Luz...

- No, señora, no.

Sí, sí es, sí es tu voz.

Pero...

Ay, pero, pero tu cara...

No, no, no.

Esto no puede estar pasando. No, no puede estar pasando.

Yo no puedo estarme volviendo loca, Juliana.

No puedo. No puedo volverme loca.

No puedo volverme loca, Juliana.

[Jadeo]

Ay, Dios santo. - Luzmila, Luzmila.

¡Luzmila! Ay, ¡Luzmila!

- Pero ¿cómo que Castañeda salió de viaje?

Si, si esta mañana me dijo que no sabía nada de él.

Oiga, por favor, deje de estar inventando excusas, ¿sí?

Y dígale que Marcos Mutti lo está buscando.

Es urgente.

Necesito saber qué le hizo Bárbara a Castañeda.

Bárbara: Hola.

Ah, qué bueno que vienes. Quería hablar contigo.

- Vengo a informarte que ya tengo

el sustituto para Castañeda.

- Pues lo siento mucho, Bárbara, pero llegaste tarde.

Ya mi papá y yo contratamos a una persona

y comienza mañana.

- Pero tu papá no me ha consultado...

- Esa decisión depende de mí.

- No quisiera tener que recordarte, Marcos,

que yo soy la vicepresidenta administrativa de esta empresa.

Y sin mi aprobación, no se puede contratar a nadie.

¿Cuántas veces tengo que repetirlo? ¿Hmm?

- Perfecto.

Mañana vas a conocer a la persona

y te darás cuenta que está muy capacitada para ese cargo.

Eh, ¿algo más?

- No.

[♪♪♪]

- Si Maritza Ferrer supiera lo que le espera,

no regresaría mañana.

- Luzmila.

Ay, amiga, despierta.

¡Luzmila!

- Juliana.

- Ay, ay, tía. Menos mal que apareciste.

Mira, yo, yo pensé que todo esto era un sueño y...

- ¿Qué haces con Luzmila? No puedes contarle el secreto.

- No, yo no pensaba decirle nada,

pero es que ella me vio en el espejo, tía.

- La gente no lo va a entender, mi niña.

Debes tener más cuidado.

- Sí, yo sé. Pero, pero ella me vio.

Y además es mi mejor amiga.

- Pues ahora tienes que convencerla

de que no se lo cuente a nadie.

De lo contrario, vas a tener muchos problemas.

Imagínate por un segundo que se lo cuente a tu mamá.

- No, no te preocupes. Yo la convenzo.

- Juliana.

¿Tú, tú eres...?

- Sí. Sí, yo, yo soy Juliana,

tu amiga.

- Ah. ¿Y como por qué hablabas sola?

- Yo hablaba con mi tía Mercedes.

- ¿Tu tía? Juliana: Ajá.

- Tu tía. La muerta.

Ay, Dios mío. Ay, animal del demonio.

Esto es como estar en el purgatorio.

No, no puede ser.

- Ay, Luz. ¡Luzmila! Ay, no. ¡Luzmila!

Bárbara: Me duele y me duele mucho

que tú y Marcos siempre hagan cosas

pasando por encima de mí.

Gabriel: Bárbara, tranquilízate.

- Pero ¿cómo quieres que me tranquilice?

¿Cómo? Si soy el hazmerreír de todos en esta empresa.

- Por favor, baja la voz.

- Mi amor, ¿qué no te puedes dar cuenta?

Esa niña que contrató Marcos es otra de sus conquistas.

Estoy segura. - No, no, no.

Ese departamento es su responsabilidad.

Él tiene derecho a elegir a su gente.

- ¿Quién soy yo en esta empresa, Gabriel?

¿No soy la vicepresidenta administrativa?

¿Qué no está a mi cargo la contratación del personal?

¡Entonces! ¿Eso no significa nada para ti?

- Sí, claro que sí.

[Bárbara exhala] - No te creo.

No te creo porque siempre le permites a tu hijito

que haga lo que le dé la gana.

Él ni siquiera es tu hijo, mi amor.

Él no es sangre de tu sangre.

- Bárbara, por favor, no vuelvas a decir eso.

Marcos y Antonia son mis hijos.

Yo los crie, yo los vi, yo los vi crecer.

Y ellos me ven como su padre.

- Pero tu esposa soy yo.

Mi vida, tu verdadera familia soy yo

y me duele mucho que me trates como un cero a la izquierda.

- No, mi amor. Por favor. No seas injusta. No es así.

Tú sabes que, que yo te trato como lo que eres.

Como una reina.

¿O no? ¿Hmm?

Mi amor, esa muchacha te va a gustar.

Ya vas a ver.

Tiene experiencia. Y eso es lo que importa.

- Pues yo creo que lo que importa

es que las cosas se hagan como se deben hacer.

Y yo me voy a encargar de eso.

Me preocupa mucho esta empresa.

- Yo lo sé, mi amor.

- Pues entonces entenderás

que no le voy perdonar ni un solo error.

Ni a ella ni a nadie.

- No, no, no.

No, no, no. Esto...

Esto no puede ser, Juliana.

Tu tía Mercedes murió hace muchos años, ¿no?

Y, y de casualidad, ¿tu tía está aquí ahora?

[♪♪♪]

Juliana: Sí. Luzmila: Ay, no.

Ay, no, qué miedo.

Ay, qué miedo, manita. No, no, no. Pues...

Dile, dile que se vaya, que se vaya, ¿no?

- Luzmila.

Luzmila, mi tía nos está oyendo.

- Ay, mejor voy a ir a ver a tu mamá, ¿hmm?

¿Qué te digo?

No sé.

De pura casualidad,

tú, tú le podrías decir a tu tía Mercedes que sí,

que si te da permiso de darme la receta.

Ay, es que a mí también me gustaría verme como tú.

¿Sí?

¿No? - Lo siento, pero dice que no.

Ahí está.

[♪♪♪]

- Aunque no la conozco,

muchísimo gusto, señora Mercedes.

¿Me está dando la mano?

- Sí, sí.

Qué bueno que apareciste, tía.

¡Me quieren contratar y me esperan mañana! ¿Ah?

Ay, no, no, no.

Pero me pegué un susto horrible cuando me vi en un espejo.

La verdad es que pensé que me lo estaba imaginando.

- Olvidé decírtelo.

Nadie te puede ver en el espejo.

Porque inmediatamente descubrirían tu secreto.

Fíjate en Luzmila. Salió con los pelos de punta.

- Pero es que, ay, no sé.

Es que todo esto es como muy raro, ¿no?

Y, además, muy nuevo para mí.

Es que, pues ni siquiera sé cómo caminan las bonitas

ni cómo se aguantan estos zapatos de tacón.

- Sé que no es fácil.

Pero muy pronto te vas a acostumbrar a tu doble vida.

- ¿Sabes qué?

Hoy no todo fue tan malo.

Estando así de bonita, ay, me pasó algo maravilloso.

Conocí a un hombre guapísimo, tía.

Y él, él se fijó en mí.

Por primera vez en mi vida, tía,

un hombre se fija en mí, ¿ah?

♪ Yo soñé. ♪

- Xiomara, pues, ya no sigamos con esa bronca, ¿quieres?

- Es que me puse muy celosa, mi amor.

- Bueno, entonces, cambiemos de tema y ya.

- Bueno.

¿Esta noche voy a dormir a tu casa? ¿Hmm?

[♪♪♪]

Me encanta cuando dormimos juntos.

Tú eres el hombre de mi vida, Marcos.

Yo creo que ya deberíamos pensar en un futuro, ¿no?

- Maritza, Maritza Ferrer.

- Pues, ya nos habíamos conocido.

Pero permíteme y me presento.

Marcos Mutti.

♪ Anhelo amarte En contra del tiempo. ♪

♪ Anhelo amarte siempre. ♪

Xiomara: Te estoy hablando, mi amor.

- Sí, claro.

[Timbre telefónico]

Dame un segundo.

¿Sí? Ah, ¿cómo está, señora?

¿Ya apareció su marido?

¿Cómo?

¿En el hospital?

- ¿Ya está en el hospital?

- Sí, señora. Ya se hizo lo que me ordenó.

A Castañeda no le van a quedar ganas de abrir esa bocota.

Ya puede estar tranquila.

- Imagino que los hombres que hicieron el trabajito

son de su confianza.

- Totalmente, señora. Y están bien pagados.

Y usted sabe que barriga llena, corazón contento.

- Pues más te vale, Romero.

Más te vale.

Porque si esta jugadita también te sale chueca,

yo te juro que los huesitos que van a dar a ese hospital

son los tuyos.

[♪♪♪]

- ¡Yuju!

Juliana.

[Carraspeo]

Eh, ¿tú tía sigue por aquí?

- No, ya no.

Y mi mamá, ¿cómo está?

- Pues está mejor.

Sí, mejor. Mejor que tú y yo juntas, ¿no?

No hace si no preguntar por ti, Juliana.

Ahí la dejé con el padrino y, y está echando chispas.

- Y ni modo de entrar. ¿Con esta cara?

- Oye, oye, ¿cómo le vas a hacer?

- Nada, esperar a que caiga la noche.

De día soy así,

pero de noche soy la misma Juliana de siempre.

- Ay, no, manita. Esto es un milagro.

Pues es un milagro que tu mamá no se haya roto la cabeza.

Mira que tirarse por esa ventana...

- Adivina qué, amiga. ¡Conseguí trabajo!

En una empresa importantísima, se llama "Mutti Internacional".

- Ay, ¡qué buena onda, amiguita!

- Me van a pagar muy bien. ¿Te imaginas?

Luzmila: Ay.

- Ay, es que me urge el dinero.

No. Mi padrino me prestó todos sus ahorros

y me lo robaron.

- ¿Qué?

Ay, no, manita.

Manita, tú estás salada.

- Ay, un desgraciado me arrancó la cartera.

Te juro que lo único que quería en ese momento era morirme.

Ay, yo no sé.

No sé cómo voy a hacer para, para responderle a mi padrino.

Y, peor todavía, para pagar este hospital.

[♪♪♪]

♪ En el espejo. ♪

- Aunque me dé vergüenza, voy a hablar en el hospital

para que me dejen pagar a plazos.

- Ay, no, no, no. No, amiga.

No, tontica sí, no.

¿Por qué no pides un, un préstamo en la empresa?

- Ay, cómo crees.

¿En mi primer día de trabajo? No.

Luzmila: Ay, qué tiene de malo. A ver.

Piensa una cosa.

Eso es como quitarle un pelo a un gato.

¡De verdad!

Qué, qué falta les puede hacer a ellos

unos centavitos de menos, si esa gente es millonaria.

- No, pero yo no soy capaz. No.

Mejor espérame. Voy a hablar con la administración y,

y voy a ver si llego a una negociación

o algún acuerdo.

Y con respecto a lo de mi padrino.

Ay, yo no sé qué voy a hacer.

[♪♪♪]

- Buenas.

¿Puedo hablar con usted un momento?

- Esto es lo que debe, linda.

- Bueno, yo...

yo ahorita, ahorita no tengo el dinero de la cuenta.

Pero quería saber si lo podía pagar a plazos.

- A plazos.

Pues, eso nunca lo hacemos.

Aunque con una mujer tan linda

podemos hacer una excepción.

- ¿De veras? ¿Cómo sería?

- Eso depende de usted.

- No, no le entiendo.

- Sí, señorita.

Una mujer tan hermosa, tan sensual y con ese cuerpo

puede convencer al que sea de lo que sea.

Mejor dicho,

¿por qué no nos vemos esta noche

y vamos y conversamos de todo esto?

- ¿Esta noche? ¿Usted qué me está insinuando?

- Podemos pasarla bien. Y además...

- Con usted no voy ni a la puerta, ¿me oyó?

- Ah, ¿no?

Entonces aténgase a las consecuencias.

Porque me voy a encargar de que su madre

no salga de esta clínica

sin haber pagado todo lo que debe.

- Ay, no sé. Por más que lo miro y lo miro

yo no recuerdo dónde nos conocimos.

¿Usted baila en la academia?

- Pues la verdad no creo. ¿Puedo?

- Sí, claro. Marcos: Gracias.

- Pues, cómo va a bailar en la academia, ¿no?

Obvio. Bueno, perdóneme.

Que es que yo estoy como medio loquita.

[Carraspeo]

Dígame, ¿para qué soy buena?

- Me parece que tienen problemas

para pagar la cuenta del hospital, ¿cierto?

- Sí. Sí, pero, pero, mire, señor,

yo le juro que lo vamos a pagar.

De verdad. Mi amiga en este momento acaba de ir...

- No se preocupe. No se ponga así. Por favor.

¿Usted cree que alcance con esto?

- Pues, pues, claro que alcanza, señor,

y hasta sobra.

- Por favor.

- No. Un momento. A ver...

- Primero dele este dinero a su amiga

para que salga de ese problema y luego lo aclaramos todo, ¿sí?

Por favor.

- Lo aclaramos. Marcos: Sí.

- Okay, muchas gracias, ¿sí?

Pero y ¿como por qué no se lo da usted mismo?

- Pues porque no puedo.

Hágame el favor y se lo entrega usted.

- Mire.

Yo soy la mejor amiga de mi amiga, ¿sí?

- Ah, sí, cuénteme. - Sí, bueno,

entonces, por consiguiente,

yo conozco todos los amigos de mi amiga, ¿hmm?

- Muy bien.

- Entonces, ¿por qué no me da su nombre?

Olvidamos las adivinanzas.

¿Hmm? De parte de quién le digo, a ver.

- Pues, de un amigo.

- Pero ¿qué quiere que le diga? A ver, un amigo que, que...

Un ángel que vino a salvarla, ¿o qué?

- Pues, si quiere, dígale que un ángel.

Lo importante en este momento

es que ella salga del problema que tiene en el hospital, ¿sí?

Llévele ese dinero. Ahí nos vemos.

- Eh, señor. Señor, señor, oiga.

¡Oiga, señor!

Ay. Bestia.

¿Un ángel?

Ay, brutas. Ay, brutas.

Este es otro milagrito de la tía Mercedes.

Ay, Diosito. Ay, ay, es un milagro.

[♪♪♪]

- Juliana.

- Ay, tía, me topé con un patán.

- Sí, yo sé. Pero ya es hora.

- Ya está anocheciendo, ¿no? Mercedes: Ajá.

♪ Tengo el alma en pedazos, ♪

♪ La vida en tus manos Desde que te fuiste. ♪

♪ Veo el reflejo De mi vida en ti. ♪

♪ Rebela tu interior, ♪

♪ Muestra cómo eres. ♪

- Me apena mucho

haberle mentido cuando me llamó.

- ¿Y qué fue lo que pasó, señora?

- Yo tenía mucho miedo porque él no aparecía.

Y después me llama muy asustado

a decirme que lo tienen amenazado.

- ¿Amenazado?

Pero ¿por quién?

Mujer: No sé.

También me pidió que no le dijera nada a nadie.

Por eso inventé que,

que andaba de viaje.

Pero cuando me llama la policía a decirme que lo encontraron

tirado en un callejón a las afueras de la ciudad,

yo decidí contárselo todo a usted.

Mire cómo me lo dejaron.

[balbuceo]

Marcos: Tranquilízate.

Luego habrá tiempo para las explicaciones, ¿sí?

Por favor, manténgame informado, ¿sí?

Y yo le prometo que voy a averiguar

qué pasó con su esposo

y de dónde salen esas amenazas.

[Suspiro]

Marcos: Tranquila.

- Juliana, Julianita.

- Padrino, ¿y mi mamá cómo sigue?

- Ay, si quiera llegaste. Tu mamá quiere verte ya.

Pero bueno, vamos por partes.

Cuéntame cómo te fue en la entrevista de trabajo.

[Suspiro]

¿Qué pasó?

- Ay, padrino. Francisco: ¿Qué?

- Padrino, que me asaltaron y me robaron tu dinero.

- ¿Cómo? ¿Cómo así? ¿Te lastimaron?

- No, no me hicieron nada. Pero, pero tu dinero, padrino.

Te juro que yo te lo voy a pagar.

- Ay, ya, ya, ya.

No te preocupes.

Lo importante es que no te hicieron daño.

Después vemos qué hacemos con lo del dinero. ¿De acuerdo?

- Ay, Julis, Julis.

Tengo rato buscándote por todos lados.

Pero claro, cómo te iba a reconocer

si ya eres la misma de siempre.

Bueno, ahora, prepárate

porque la que se va a desmayar vas a ser tú

cuando te cuente lo que hizo tu tía Mercedes.

- ¿De qué estás hablando, niña?

- Nada, nada, nada, maestro.

Simplemente que tengo que contarle algo íntimo

a mi comadre, ¿sí? Permiso.

Cosas de mujeres. Francisco: Hmm.

- Y ahora, ¿qué pasó?

- Que llegó un tipo,

un tipo que me dijo que era un ángel, ¿no?

Y, pues yo creo que, que era un enviado de tu tía Mercedes.

Te trajo un regalote, manita. Un regalote, mira.

Mira todo lo que me dio

para pagar la cuenta del hospital.

- Eh, Luzmila, pero, pero ¿quién era ese hombre?

[Mueve la boca]

[♪♪♪]

- ¿Un ángel? Luzmila: Sí.

- ¿Te volviste loca, Luzmila?

- Sí. No, no. Digo, no, no estoy loca.

Pero que sí, que sí era un ángel, amiga.

Y un ángel que estaba guapísimo.

Si lo vieras, porque era, porque era rubio

con unos ojazos, unas, unas manotas,

un pecho... - Bueno, ya.

¿De qué están hablando?

- Le estoy contando,

le estoy contando a Juliana que,

que el contador le está dando plazos

para pagar la cuenta del hospital, ¿sí?

Qué lindo. - ¿De verdad?

No, pues qué alegría. ¿Te das cuenta, ahijada?

Ya no tienes nada de qué preocuparte.

- No y después miro cómo te pago lo tuyo, padrino.

Pero te juro que te lo voy a pagar.

- De eso hablamos después.

Ahora necesito que entres a ver a tu madre.

Juliana: Sí. - Tú ya la conoces.

Está desesperada porque no te ha visto

en todo el día. Ve, ve.

- Sí, sí, padrino. - Sí.

Tú entras, ¿sí?

Y yo voy a la caja y pago. Dámelo.

- Yo no puedo creer que seas tan mal agradecida.

Me dejaste aquí sola

al borde de la muerte.

- Ay, mami, no digas eso.

Luzmila y mi padrino estuvieron contigo.

Además, yo no estaba paseando,

estaba en, en una entrevista de trabajo.

- Y, ¿qué entrevista es esa que te toma todo el día?

Tapia me dijo que...

era en una compañía de cosméticos.

¿Es verdad?

Porque de ser así, pues,

podrías conseguirme un trabajo a mí como,

como modelo de sus productos.

Y así nos podríamos ver todos los días en tu oficina.

- ¿En mi oficina? Eh, no, no.

- Y, ¿por qué no?

- Es que es, es, es una empresa de farmacéuticos.

- ¿Farmacéuticos? Juliana: Ajá.

- Ay, qué aburrido.

¿Ellos hacen pastillas para adelgazar?

- Regina. Regina: ¿Hmm?

- Te tengo buenas noticias. Te dieron de alta, comadre.

Así que podemos irnos cuando tú digas.

Regina: Ay.

¿Y dónde vamos a vivir? Ay.

Paco: En mi casa, pueden vivir aquí en mi casa.

- ¿Aquí? Francisco: Ajá.

- ¿Vamos a vivir aquí?

- No, Regina. Arriba en mi cuarto.

- Ay, sí, mamita.

Mientras encontramos un departamento.

¿Hmm?

[Música de baile]

Xiomara: Hola, mi amor.

- Hola, Xiomara.

- Estuviste todo el día en ese hospital, ¿ah?

¿Ahora sí me vas a decir a quién fuiste a ver?

- No.

- Ay, mi amor. Pero ¿por qué tanto misterio?

- Porque no quiero hablar de eso y no insistas, ¿sí?

- Marcos, yo siempre te cuento todo lo que hago, ¿ah?

- Xiomara, por favor, por favor.

Eh, ¿sabes qué?

Hoy tuve un día muy pesado y estoy muy cansado.

Si no te importa, nos vemos mañana, ¿sí?

- Está bien.

[♪♪♪]

[Música alegre]

- Ay, Luzmila. Luzmila, hoy en la empresa

conocí a un muchacho que está guapísimo.

Hmm, tiene unos ojos y una voz.

- Oye, parece que me estuvieras hablando del ángel

que dio el dinero para pagar el hospital.

Bueno, claro que yo creo que ese muchacho

no está mejor que mi angelito, ¿o sí?

- Pues definitivamente sí.

[Luzmila ríe]

Es el muchacho más guapo

que he visto. Luzmila: Ajá.

Esto me huele a flechazo. - No, no, no.

Cómo crees, no.

[Luzmila ríe]

Bueno, pues, me gusta un poquito.

Luzmila: ¿Poquito? - Ajá.

- Hmm.

♪ El amor, amor, amor. ♪

♪ ¡El amor, amor, amor! ♪

[Mueven la boca]

[♪♪♪]

[♪♪♪]

- Ya me voy a trabajar, mamá.

- Ay, no, es una pesadilla.

Estamos en el cuchitril de Tapia.

¿Te vas a ir a esta hora?

Pero si todavía ni amanece.

- Sí, es que tengo que llegar temprano

y hoy es mi primer día de trabajo, mamá.

- ¿Y quién me va a hacer de desayunar, Juliana?

- No te preocupes. Yo te dejé todo listo.

Y acostúmbrate, que con este trabajo

tengo que llegar, digo, salir muy temprano

y llegar de noche. Adiós, mamá.

[Regina suspira]

[♪♪♪]

- Ay, empresas Mutti.

Las empresas del papá de Juliana.

Ay, que no sea lo que estoy pensando.

- ¡Ay, las carpetas!

Y ya está amaneciendo. Ay, no.

- ¿Qué haces con esto?

¿Vas a trabajar en las empresas Mutti?

- Ay, ya va a amanecer.

- Respóndeme lo que te pregunté, Juliana.

- Eh, eh, sí, mamá. Yo voy a trabajar allá.

- ¡Sobre mi cadáver!

Tú no sales de aquí

y menos para ir a las empresas Mutti.

- Pero ¿por qué no puedo trabajar allá?

- Porque no.

Porque yo lo digo y punto.

Además, tú me mentiste.

Me dijiste que ibas a trabajar en una compañía farmacéutica.

- Sí, mamá.

Pero fue porque tú me dijiste que si era de cosméticos,

pues ibas a pedir trabajo como modelo y...

- Ay, ¿tú también

piensas que estoy demasiado vieja para regresar?

- No, no, no es eso, mami. Es que...

es que no quiero que te ilusiones.

Pensando que ya conseguiste un trabajo como modelo

cuando a mí ni siquiera me han contratado

definitivamente.

Ay, ¡me tengo que ir, mami!

- ¡Ni un paso más, no se te ocurra!

Ya vas a conseguir otro trabajo, Juliana.

- Ay, no, no, mamá.

Tú sabes lo difícil que fue conseguir este, no.

- Limítate a obedecer, Juliana.

- Bueno, bueno. Está bien, está bien.

Voy, hablo con ellos

y les digo que no puedo aceptar.

- ¡No! No, no, no.

Tú por allá no vuelves a asomar nunca.

- Ay, mamá. No puedo, ya me voy.

Regina: ¡Juliana!

Juliana, ay, no. ¡Juliana!

¡Juliana!

¡Juliana!

♪ Tengo el alma en pedazos, ♪

♪ La vida en tus manos. ♪

♪ Desde que te fuiste ♪

♪ Veo el reflejo De mi vida en ti. ♪

♪ Revela tu interior, ♪

♪ Muestra cómo eres. ♪

♪ Reflejarás la verdad ♪

♪ De este gran amor ♪

♪ En el espejo. ♪

♪ En el espejo. ♪

- ¿Es que no te das cuenta?

Juliana va a trabajar en la empresa de su padre

y yo juré que Gabriel Mutti

nunca iba a saber que Juliana era su hija.

- ¿Y cómo lo va a saber? Explícame.

Mutti no tiene ni idea que tuvo una hija contigo.

A lo sumo pensará que ella es una más de sus empleadas.

Punto.

Comadre, comadre, créeme.

Mutti no va a sospechar que ella es su hija

y Juliana no va a saber que él es su papá.

- Es cierto.

La verdad es que va a ser muy difícil

para Gabriel saber que Juliana es su hija.

Tan feíta que es la pobre.

[Timbre telefónico]

Ay, no, no.

Pero yo me voy ya mismo para la empresa.

Yo no puedo dejar las cosas así.

- No, no. Espera. Espera un poco. Espera.

¿Aló?

- ¿Aló? Aló, padrino,

ayúdeme a tranquilizar a mi mamá, ¿sí?

Es que este trabajo me conviene.

- Es Juliana, ¿no es cierto?

[Francisco gruñe]

Aló.

- Mami, perdóneme por salir así, pero...

- Regresa inmediatamente, Juliana.

Juliana: Mami, siempre te he obedecido en todo.

Pero, pero esta vez te pido el favor que lo pienses.

Mira, me están ofreciendo un trabajo muy importante,

me van a pagar muy bien.

Mejor dicho, vamos a tener dinero para todo.

- No...

¿Nos va a alcanzar para todo?

¿Y cuánto te van a pagar?

[♪♪♪]

Bueno.

Acepta ese puesto.

Solo mientras pagamos las cosas de nuestra casa.

Pero yo quiero que sigas buscando.

Puedes conseguir algo mucho mejor.

- Gracias, mami. Yo sabía que me entenderías.

♪ Y es que siempre yo soñé ♪

♪ E imaginaba a la vez ♪

♪ Que mi corazón latiría. ♪

- Maritza, qué, qué bueno que regresaste.

- Hola, ¿cómo estás, guapa?

¿Te acuerdas de mí? - Hmm.

- Oye, Charlie, creo que se te va a hacer tarde.

Es mejor que te vayas, ¿no te parece?

- Sí. Sí, tienes razón. Bueno. Nos vemos.

Chao. Marcos: Chao.

Pues, bienvenida a las empresas Mutti.

Permíteme que te lleve con el presidente

y dueño de esta empresa, el señor Gabriel Mutti.

Vamos. Perdón.

[♪♪♪]

♪ En el espejo. ♪

Marcos: Buenos días. Secretaria: Buenos días.

[♪♪♪]

- Hay muchos espejos en esta empresa, ¿no?

Marcos: Sí.

[Hipo]

¿Qué pasa? ¿Te sientes mal otra vez?

- No, no es nada.

- Entonces, acompáñeme.

La oficina de mi papá queda allá arriba.

¿Vamos? ¿Sí?

[♪♪♪]

- Ay, qué horror, Paco.

Yo no me puedo quedar aquí cruzada de brazos.

Me voy ya mismo a hablar con Mutti.

- ¿Para qué, comadre? Tranquilízate.

No va a pasar nada

porque Mutti no conoce a Juliana.

- Pero a mí sí.

Y el mundo del modelaje es muy pequeño.

Y cuando yo regrese a las pasarelas,

obligatoriamente me voy a encontrar con Gabriel Mutti.

- No necesariamente.

Existen muchas empresas de cosméticos, otras pasarelas.

- Y si Juliana trabaja allí,

y la invitan a una fiesta o a un cóctel,

yo tendría que acompañarla

y me encontraría...

cara a cara con él.

[Suspiro]

Paco. Paco: Hmm.

- ¿Cómo me ves?

- Tengo que reconocer que estás muy, muy guapa, sí.

Pero, comadre, por favor.

Han pasado más de 20 años desde que tú y Mutti...

- Ay, ¡y qué! ¡Y qué y qué!

Yo me veo igual,

pero solo tengo que hacerme un par de cositas

y me veré igual que antes.

¿No crees, Paco?

- Pues...

Gabriel: Ah, buenos días, Maritza.

Me alegro de que volvieras. ¿Ya te sientes mejor?

- Sí, señor Mutti. Muchas gracias.

- Pues, ya estamos listos.

Tenemos la técnica que esperábamos,

como te lo prometí.

- Pues, bienvenida y manos a la obra.

Ah, este, Marcos, eh, llévala con Romero.

Él será tu jefe.

Yo ahora tengo que salir, pero te dejo en buenas manos.

Bienvenida otra vez.

Y espero que con tu ayuda

podamos solucionar muchos problemas.

Con permiso. Ahí los dejo.

[♪♪♪]

[Suspiro]

- Gabriel Mutti.

Nunca volviste a buscarme.

Y mira con quién te casaste después de enviudar.

¡Pero si esa bruja es espantosa!

Antes tenías mejores gustos.

♪ Era un verano sensacional ♪

♪ Y me capturó tu amor Junto al mar. ♪

♪ Ah, junto al mar. ♪

♪ Ah. ♪

♪ El verano llegó Junto al mar. ♪

♪ Era una playa. ♪

[♪♪♪]

- Pero, pero qué perfume tan delicioso tienes.

- ¿Le parece?

- Y tienes un rostro muy interesante.

¿Cómo te llamas? - Regina.

Regina Soler.

- Ay, han pasado muchos años.

[♪♪♪]

Pero yo estoy igual.

Con unas arrugas en el cuello, pero...

pero igual.

Hombre: ¡Véala usted misma!

Antes y después.

Y todo gracias a la nueva faja de yeso "Redufácil".

Con ella usted dejará atrás sus complejos.

El descubrimiento del siglo se llama yesoterapia

y es el principio que hemos aplicado

a la faja de yeso "Redufácil".

Después de usar la faja "Redufácil"

usted tendrá el cuerpo que siempre soñó.

Y es que la avanzada tecnología

de la faja "Redufácil" con esencias de la India,

elimina rápidamente toda la grasa de su figura.

La faja "Redufácil" también le ayuda a eliminar

todos esos pliegues que afean su figura.

- ¿Pliegues?

Gabriel Mutti no me puede ver con estas arrugas.

Yeso.

Juliana debe tener yeso entre sus cosas.

Yeso.

Aquí está.

Prepárate, Gabriel Mutti.

Ahora vas a ver a una verdadera modelo.

[♪♪♪]

- Oye, esas carpetas que traes son mías, ¿cierto?

- Ay, sí. Qué pena. Me las llevé sin querer.

- Con razón no las encontraba. Pero no importa, no pasa nada.

Acompáñame, ven. Por favor.

[♪♪♪]

Xiomara: ¿Marcos? Marcos: Eh, ¿sí?

Xiomara: Mira, estos son los dummies

para los anuncios.

- Qué, qué bueno que ya los tienen listos.

Déjamelos en la oficina y yo los reviso ahorita, ¿sí?

- Bueno.

- Eh, permiso. Por favor.

[♪♪♪]

- ¿Y esa quién es?

- Dicen que ella es la nueva técnica.

[♪♪♪]

♪ En el espejo. ♪

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