All language subtitles for El callejón de las almas perdidas (1947) DVDrip

af Afrikaans
ak Akan
sq Albanian
am Amharic
ar Arabic
hy Armenian
az Azerbaijani
eu Basque
be Belarusian
bem Bemba
bn Bengali
bh Bihari
bs Bosnian
br Breton
bg Bulgarian
km Cambodian
ca Catalan
ceb Cebuano
chr Cherokee
ny Chichewa
zh-CN Chinese (Simplified)
zh-TW Chinese (Traditional)
co Corsican
hr Croatian
cs Czech
da Danish
nl Dutch
en English
eo Esperanto
et Estonian
ee Ewe
fo Faroese
tl Filipino
fi Finnish
fr French
fy Frisian
gaa Ga
gl Galician
ka Georgian
de German
el Greek
gn Guarani
gu Gujarati
ht Haitian Creole
ha Hausa
haw Hawaiian
iw Hebrew
hi Hindi
hmn Hmong
hu Hungarian
is Icelandic
ig Igbo
id Indonesian
ia Interlingua
ga Irish
it Italian
ja Japanese
jw Javanese
kn Kannada
kk Kazakh
rw Kinyarwanda
rn Kirundi
kg Kongo
ko Korean
kri Krio (Sierra Leone)
ku Kurdish
ckb Kurdish (Soranî)
ky Kyrgyz
lo Laothian
la Latin
lv Latvian
ln Lingala
lt Lithuanian
loz Lozi
lg Luganda
ach Luo
lb Luxembourgish
mk Macedonian
mg Malagasy
ms Malay
ml Malayalam
mt Maltese
mi Maori
mr Marathi
mfe Mauritian Creole
mo Moldavian
mn Mongolian
my Myanmar (Burmese)
sr-ME Montenegrin
ne Nepali
pcm Nigerian Pidgin
nso Northern Sotho
no Norwegian
nn Norwegian (Nynorsk)
oc Occitan
or Oriya
om Oromo
ps Pashto
fa Persian
pl Polish
pt-BR Portuguese (Brazil)
pt Portuguese (Portugal)
pa Punjabi
qu Quechua
ro Romanian
rm Romansh
nyn Runyakitara
ru Russian
sm Samoan
gd Scots Gaelic
sr Serbian
sh Serbo-Croatian
st Sesotho
tn Setswana
crs Seychellois Creole
sn Shona
sd Sindhi
si Sinhalese
sk Slovak
sl Slovenian
so Somali
es Spanish
es-419 Spanish (Latin American)
su Sundanese
sw Swahili
sv Swedish
tg Tajik
ta Tamil
tt Tatar
te Telugu
th Thai
ti Tigrinya
to Tonga
lua Tshiluba
tum Tumbuka
tr Turkish
tk Turkmen
tw Twi
ug Uighur
uk Ukrainian
ur Urdu
uz Uzbek
vi Vietnamese
cy Welsh
wo Wolof
xh Xhosa
yi Yiddish
yo Yoruba
zu Zulu

Original subtitles

El callejón de las almas perdidas.

una maravilla de la naturaleza que les hará estremecer, algo que no olvidarán

jamás. ¡No se lo pierdan, señores!

Aquí, señoras y señores, el espectáculo va a empezar.

Vean a la fabulosa bailarina recién llegada de Oriente.

Amigos, debo recordarles que este espectáculo únicamente se presenta en

de la educación y la ciencia.

Esta criatura que ven aquí es el monstruo, la criatura que ha intrigado a

científicos más destacados de Europa y América. ¿Es el eslabón perdido? ¿Es

hombre o bestia?

Algunos lo creen hombre.

Pero bajo esa abundante mata de pelo, anida un cerebro de bestia.

¡Miren!

Si me clavara los dientes en este brazo, nadie de este mundo podría salvarme.

Y ahora, amigos, démosle de comer.

Solo el principio, señores.

Acérquense, por favor.

Les haré la mayor demostración de cómo manipular el fuego que jamás se ha

Eh, ven.

Es una sorpresa verte por aquí, muchacho.

¿Por qué?

Aquí no hay faldas.

Ese monstruo me fascina. No a ti solo, por eso está en el espectáculo.

¿Cómo consiguió que se prestara eso?

¿Es un fenómeno?

¿Quiero decir, nació de esa forma? Te diré algo, muchacho.

Cuando se lleva mucho tiempo en esto, se aprende a no hacer preguntas.

Arriba, Pete.

¿Crees que podrá trabajar? Está estupendamente. Se le pasó la

¿De qué te estaba hablando el jefe?

Le he preguntado sobre ese tipo que hace de monstruo.

En una feria eso es siempre una deshonra.

¿Por qué?

Una de nuestras principales atracciones es el monstruo, pero pocos quieren hacer

ese papel.

No concibo que nadie pueda caer tan bajo.

¿Qué pasa?

Quiero darte las gracias, Ina.

¿A mí?

Ajá. ¿Por qué?

Por ser tan buena conmigo, por ayudarme en mi trabajo y en todo.

Lo hago porque te lo mereces, Stan.

¿De veras?

Te gustas esferiante, ¿no?

Creo que nací para eso.

Antes de llegar aquí tuve muchos empleos, pero únicamente eran esos

Esto me apasiona. Me gusta todo esto, la gente, el ruido, el que todo se mueva

constantemente.

Cuando veo a esos paletos ahí fuera, siento una especie de superioridad, como

yo lo supiera todo y ellos fueran unos ignorantes.

Es difícil de explicar, pero me gusta.

Tú también me gustas, Sina.

El fuego domesticado es como un perro fiel que lame las manos de su amo.

señores!

¡Atención, atención, atención!

Presten mucha atención.

Acérquense, señoras y caballeros.

Permítanme que les presente a Sina, la mejor pitonisa del mundo. La que sabe,

y dirá a todos ustedes los secretos más íntimos de su pasado, su presente y su

futuro.

¡Mademoiselle Sina!

Acérquense, amigos, y no se alboroten. Si alguien desea hacerme alguna

el señor Stanton distribuirá tarjetas y sobres.

Escriban sus preguntas en la tarjeta.

Aquí tienen, señora.

Distribuyanlas entre ustedes.

Por favor, no se amontonen. Hay para todo el mundo.

Que nadie vea lo que ustedes escriben porque eso es personal.

No quiero que hagan preguntas acerca de los demás.

Una para usted, señorita. Cuando hayan formulado sus preguntas, firmen con sus

iniciales o pongan sus nombres como prueba de autenticidad.

Desnuden su corazón.

Y mientras escriban, piensen en ello. ¿Puedo preguntarle cualquier cosa? Sí,

señora. Las preguntas serán estrictamente confidenciales. Solo las

Mademoiselle Zina y usted.

Ah, veo que el señor Stanton tiene muchas preguntas.

Si las sube al escenario, leeré algunas.

Gracias.

Eh, señor Stanton, tome mi tarjeta. Gracias, señora. Eh, eh, tome esta.

¿Me ha dado la mía?

Sí, claro.

¿Quiere eso, señora, alzar la mano, por favor? Vamos, Pete, vamos.

Toma estas cartas. Su madre ha trabajado mucho.

Me invitas a un nuevo.

A prisa.

Hay algo que en este momento no consigo descifrar.

Venga a verme cuando termine la representación y quizá pueda decirle

El señor Stanton pondrá las preguntas en este recipiente.

Como ven, yo no las toco.

Muy bien. Me han preguntado si los espíritus me ayudan en mi trabajo.

Únicamente controlo los espíritus de esta botella. Unos espíritus muy

simpáticos.

Verteré un poco en el recipiente.

El señor Stanton encenderá una cerilla y prenderá fuego.

Gracias, señor Stanton.

Arden y desaparecen, como ven.

Que otra persona las leyera o que yo me quedara con ellas. No olvide que no las

he tocado.

Sus preguntas se han evaporado y están en el aire.

Que es a donde yo iré a buscar las respuestas.

Ya veo algo.

¿Qué hago con la carreta?

Se va disipando la oscuridad.

Veo las iniciales J, E, G.

Creo que se trata de un caballero. ¿Es cierto? Que el interesado levante la

mano. Aquí está, señorita.

Gracias, señor Giles.

Se llama Giles, ¿verdad? Sí, señorita. Ese es su nombre. Se llama Giles. Sí,

Giles. Vamos a ver. Veo... Vale.

Espere. Veo árboles y colinas.

Un campo arado. Una cerca.

¿Es su casa? Sí, es mi casa.

Veo algo bajo los árboles.

¿Eso es para mí? Sí. Es una carreta.

Por todos los santos. Es increíble. Tina lo hace muy bien.

Es la respuesta exacta a mi pregunta. Sabe sacarle partido.

¿Y a lo que?

Lástima que esté casada con ese borracho.

¿Por qué?

Podría buscarse otro hombre y triunfar como se merece. Pero si tiempo atrás ya

triunfó. Junto a Pete fue una de las primeras figuras de las variedades.

No lo harían así.

Pete estaba entre el público. Nunca se acercaba al escenario.

¿Cómo es posible?

¿De qué forma lograban comunicarse? Lo hacían en clave.

Tonto.

¿En clave?

¿Qué clase de clave?

Una clave que ambos conocían a la perfección.

Y que, según me contó la propia Sina, no tiene precio.

No me extraña. Le han ofrecido mucho dinero por ella.

¿Y por qué no se la venden?

Es su gallina de los huevos de oro.

Molly, ahí está tu amigo.

Hola, Bruno.

¿Qué haces aquí? ¿Tú qué crees?

¿Ha querido aprovecharse, Molly?

Claro que sí. No soy de piedra.

Es la chica más bonita que hay en el circo. Lo es, pero... No seas bocazas.

sabes que a mí no consigues intimidarme.

Eres una criatura adorable.

Y tú muy amable, Stan. Hasta luego, preciosa.

Dejas que te hable así y se atreve a hacerlo en mi propia cara. Bruno, ya no

una chiquilla.

Sé cuidar de mí misma. Y por favor, cuando me veas hablar con alguien, no te

metas en la conversación.

¿En qué estás pensando, Stan?

Molly me estuvo hablando de la clave que tú y Pete usabais antes.

¿Y qué pasa?

Bueno, he estado pensando que si Pete se pone enfermo, yo podría trabajar entre

el público como él hacía y recurrir a pequeños trucos.

¿Qué insinúas?

¿Podrías enseñarme la clave?

Tendrías que pasar sobre mi cadáver.

No te hagas ilusiones, amiguito.

¿Sabes lo que vale una clave así? Está bien, está bien, olvídalo.

Solo trataba de ayudaros.

Es la primera vez que te oigo decir eso.

Debemos tener mucho cuidado con... Claro.

Ya le he hecho bastante daño.

Yo creía que era todo lo contrario.

Pete fue bueno conmigo. Hasta que me sorprendió.

¿Qué pasó?

Lo mismo que ahora.

Soy tan vulnerable como el tiempo, Stan.

Estás loca.

Tú tienes un gran corazón. Es como una alcachofa. Tiene una hoja para cada uno.

Eso es lo que Pete decía cuando empezó a beber.

Y un buen día desapareció.

Yo me busqué otra pareja, un mago llamado Benston.

Pero no resultaba sin Pete.

Afortunadamente pude encontrar un trabajo como este.

Pete volvió hace un año.

Y aquí estamos.

He hecho todo lo posible por ayudarle, pero tú sabes cómo es. Cada día que pasa

está peor.

Pero no puedo abandonarle.

Eso sería lo último.

Sina, eres una mujer de verdad.

Mírale. Es como un perro esperando que alguien le eche un beso.

Vamos a convencerle para que desayune.

Hola, Pete.

Hola, cariño.

¿Cómo te encuentras?

Esta noche no dormiremos en el camión. He conseguido una suite en el hotel. Dos

habitaciones y baño.

¿Dónde está Molly? La dejé en el hotel.

Venga, venid los dos.

Podréis tomar un baño caliente.

Ve con Pete.

Yo iré luego.

No seas bobo, ¿eh, Pete?

Claro que sí.

De todas formas, tú siempre tienes un amigo. ¿A qué viene eso?

Lo que has dicho no es justo.

Hay algo en ese tipo que no me gusta.

Aquí tienes, faraón trago. Pero recuerda, solo uno.

Bien.

Hasta luego.

¿Están?

Un momento, Pete.

Toma primero un poco de café y prométeme que comerás algo.

Tomaré un vasito de jugo de naranja, dos huevos duros, algunas tostadas y...

Guardaré el dinero.

¿Has visto cómo te ha mirado Pete?

Como si fueras un bicho raro.

Me ha mirado peor.

¿Crees que es tarde para que se cure?

No entiendo mucho de eso, pero hace falta dinero.

Puedo conseguirlo.

¿Cómo?

Vendiendo la clave.

¿La clave? Sí.

Se me ocurre algo mejor.

¿Qué?

Montemos un nuevo espectáculo.

¿Y qué sacaremos?

Estoy más que harta de ferias. No me refería a hacerlo en esta ratonera.

estúpido.

¿Y a dónde podríamos ir?

Bueno, si Pete consiguió hacerte triunfar a ti, no veo por qué no puedes

tú lo mismo conmigo.

¿Crees que yo sería capaz de conseguirlo?

Tú debes saberlo mejor que yo.

Dime, ¿qué te parece?

No me atosigues.

Deja que lo piense.

¿Eh? ¿A dónde vas?

¡Stan! ¡Échale una mano a Bruno!

¿Qué estás haciendo?

Corta. Tres veces.

¿Qué clase de cartas son estas?

Es el tarot.

La baraja más antigua del mundo.

Según Pitt, los gitanos la trajeron de Egipto.

En ella se puede leer el futuro.

Son muy raras.

Cada vez que he de decidir algo, recurro a ellas.

Mira, Stan.

Esta es la rueda de la fortuna.

Les vamos a dejar boquiabiertos. Con Pete nunca nos salió tan bien.

¿Lo ves? ¿Qué te dije?

¿Qué pasa?

No lo sé.

Todo nos es favorable.

Dinero, felicidad y éxito. Pero... Pete no aparece.

Si pensamos mandarlo a una clínica para que se cure... Sí, pero es que no

aparece por ninguna parte.

Toma. Puede que esté aquí.

¿La tiraste tú al suelo?

No, se te habrá caído a ti.

No veo cómo.

¿Estaba boca arriba o boca abajo? Boca abajo.

¿Estás seguro?

Claro, ¿por qué?

No puede ser, es horrible.

De mal augurio.

¿Qué te pasa?

Bañate y sal de aquí.

Pero, ¿qué sucede?

Todo ha acabado, Stan.

¿Y el número?

Todo. ¿Pero qué he hecho yo? Nada, pero no puedo ir contra las cartas.

No creerás en todas esas tonterías. Antes no, pero una y otra vez me dijeron

yo sería la perdición de Pete y tenían razón.

Esta es la carta de Pete.

¿Por qué te preocupas? ¿Acaso era esta la que estaba en el suelo?

No, era esta.

¿Ves lo que significa?

El ahorcado, la muerte. Está satisfecho.

Sina, esto no tiene sentido.

Puede que... Puede que no sea una estupidez.

Oye, cariño.

Todos hemos de morir algún día.

Claro, pero si una carta cae al suelo, lo que haya de ocurrir mal o bueno

pronto. Y si esa carta cae boca abajo, es malo.

Eso son tonterías. Hasta ahora no mintieron sobre Pete y yo.

No entiendo que una mujer lista como tú se deje influir por estas bobadas.

Bien, pues, me rindo.

Me rindo. No lo creo.

¿Eh?

Tú jamás abandonas.

¿Yo?

¿Por qué dices eso?

No lo sé. Es algo que intuyo.

Por eso me separo de ti.

Sina... ¿Qué?

Me pregunto por qué soy así.

¿Cómo eres?

Yo nunca pienso en los demás.

Solo pienso en mí.

¿Acaso tus padres te mimaron mucho?

Sí, debo admitir que sí.

Escucha, cariño.

No quisiera hacerte desgraciada. Hagamos un trato.

Si puedes olvidarte de todo esto, yo haré lo mismo.

No te enfadarás, Stan.

¿Por quién me has tomado?

Déjame sola un momento. He de pensar.

Por favor, Stan.

¿Será Pete?

Debe de ser otro. Escóndete.

Hola, Bruno. Entra.

Hola, Sina. ¿Cómo va eso?

¿Dónde está Molly?

Está ahí, maquillándose. ¿Ahí dentro?

Sí.

¿Esa gorra de quién es?

Es la de Stan. Se está bañando.

¿Bañándose? Tú deberías hacer lo mismo, ¿eh? Claro, pero no quisiera molestarte.

No seas tonto.

¿Por qué crees que alquilé la habitación? Necesitaba un baño y una

¿Stan? Sí.

Date prisa, hay otro que espera.

Charlie. ¿Qué?

¿Puedes prestarme una botella?

Está. ¿Cuándo te dio por la bebida? He cambiado mucho.

Te costará cuatro pavos. Tendrás que esperar a que cobre.

Menuda porquería. No te olvides, cuatro pavos. Te doy mi palabra.

Charlie.

Pete, ¿qué estás haciendo?

Estoy mal, Charlie. ¿No me prestarías una botella pequeña? Anda, Pete, se lo

prometí así. Anda, vete. Sí, pero yo... Vete, vete. ¡Charlie!

Vaya, la has hecho buena marchándote durante el espectáculo.

¿Si no has enfado?

No puedo evitarlo. Me tiene a raya un trago al día.

Pues parece que no te falta.

No, solo un sorbo aquí y allá.

Sina ha sobornado a todos.

Estoy completamente seco esta noche.

Sí, ya te oí antes.

Mira, Pete, deseo ayudarte, pero no quiero pelearme con Sina.

Me conoces.

Me conoces, Stan.

No le diría nada.

Nunca.

Es el monstruo. Otro ataque de Delirium Tremens. Sí.

Hotley no le dio hoy su botella.

¿Por qué? Dice que cada día hace peor su trabajo.

Tonterías. Hace una semana que está loco de atar.

No está bien que a un hombre le quiten la bebida de golpe.

Vamos.

Siéntate. Tengo que conseguir bebida.

Toma.

La necesitas más que yo.

¿Qué tal?

Horrible.

Pero ojalá tuviera un barril lleno.

Eres un buen chico, Stan.

Has de recorrer el mundo.

Nadie puede impedirte que triunfes.

Tienes muchas posibilidades.

Como antes lo hacíamos, Sina y yo.

Tenías que habernos visto.

Esperaban seis números para vernos.

Ganábamos mucho dinero dondequiera que fuese.

Yo nací en Boston, ciudad que todos conocen bien,

hijo de buena familia, les contaré...

Si no fuera porcina, dirían lo mismo de mí.

Pobre Pete.

Pete, el monstruo. ¿Estás loco?

No, me acuerdo de cuando ese tipo vino aquí.

Hotley le conoció en sus buenos tiempos.

Yo también, aunque procuramos disimularlo.

¿Quién fue?

Uno que tuvo mucho éxito.

¿Cómo adivino?

¿Qué más da lo que fue? Ahora es un despojo.

Un borracho empedernido que cree que su trabajo es maravilloso con tal de que le

den una botella al día y un sitio seco donde dormir.

Pero la bebida únicamente te ayuda a olvidar una cosa.

¿Qué? ¿Cómo olvidar?

Toma un trago. No, gracias.

¿Dónde estará Sina?

Supongo que esperándome en el hotel.

Siempre me espera.

Deberías habernos visto trabajar.

Me han dicho que erais muy buenos.

La orquesta tocaba, se encendía un foco y salía yo.

Largaba mi discurso divertido y misterioso. Cuidado.

Recitaba mi lección.

Esta es mi bola de cristal.

A través de los tiempos el hombre ha tratado de ver tras el velo que le

el futuro.

Y a través de los tiempos ciertos hombres vieron en el interior del

supieron. ¿Es algún poder que el cristal posee o es utilizado por el vidente

para transmitir lo que ve en su interior?

¿Quién sabe?

Pero se van formando visiones.

Aparecen lentamente. Espera.

Las siluetas empiezan a cobrar forma.

Veo colinas llenas de hierba.

Y corriendo por ellas, un muchacho.

Un niño que corre descalzo por las colinas.

Un perro va con él.

Un perro va con él.

Sí.

Se llama Chip.

Sigue.

¿Ves cómo esto es muy fácil?

Un conjunto de palabras que sirven para todos.

¿Qué es la juventud? Alegría en un momento y tristeza en el siguiente.

Todos los chicos tienen un perro.

Calma, Pete, calma.

Soy un viejo borracho, un viejo tonel.

Sina no me soportará mucho.

Pobre Sina.

Bueno, he de irme. Sina me espera. Dame la botella.

¿Por qué?

Porque Sina te la quitará.

Primero me la beberé.

Sina se disgustará.

Sina siempre está disgustada con su pito. Se preocupa por mí como si yo

helado de vainilla.

Bueno, que se preocupe. ¿Qué vas a hacer ahora?

Beber un poco, emborracharme, soñar y beber.

Beber.

Charlie. Hola, amor. ¿Dónde está Stan?

Stan, ahí fuera.

Stan. Stan, ¿dónde está Sina?

No lo sé. Creí que había ido a cobrar. ¿Qué pasa?

Es Pete.

No le podemos despertar.

¿Qué le ocurre? No lo sé.

Estamos asustados.

Ven conmigo.

Ahí está, Sina.

Déjale solo. Yo cuidaré de él.

Vamos, Pete.

¡Pete!

¡Vamos, Pete!

¡Contesta!

¿Me oyes?

¡Pete!

¿Me oyes?

Llamad a un médico.

Me temo que es tarde. Huele.

No pudo beberse esto.

Es el alcohol que yo usaba para quemar los sobres. ¿Dónde lo guardabas? En mi

baúl.

¡Pete!

¿Cómo he podido?

Lo siento.

Una persona excelente y un magnífico actor.

Anoche estaba pensando en llevarle a un sanatorio.

Precisamente a dos.

Ahora dime qué tengo.

Un llavero.

¿De qué color?

Rojo.

Como ven, acertó plenamente.

Y ahora, Madame Sina, ¿qué tengo en la mano?

Es un pañuelo.

Acertó otra vez.

Y ahora vamos a ver, Madame Sina.

¿Es que no puedes apretar la mirada de él? Quiero ver si lo aprendió bien.

Lo tenía que aprender.

¿La clave?

¿Cómo crees que puede trabajar Sina sin que nadie esté metido en el cubito?

Por favor, concéntrese a ver si adivina qué es esto.

Un reloj de oro.

¿Cómo lo puede hacer?

Ella y Stan se ayudan utilizando una clave. ¿Qué es eso?

Cada palabra corresponde a un número y cada número corresponde a un objeto.

Ese es el truco que usa.

Es el modo de acentuar las sílabas y las vocales.

Escucha.

Rápido. De el nombre de esto.

Le ha dicho que es un sombrero de señora. Un sombrero de señora y muy

¿Y tú cómo lo sabes?

Sina y yo le hemos ayudado a que se aprendiera la clave.

Sina dice que ya lo sabe tan bien como ella.

Atiende. A prisa. ¿Qué es esto?

Un dólar de plata.

En cuanto Stan tenga más práctica, seguro que abandonarán las peles.

¿Los dos?

Sina ya ha escrito a dos o tres agentes teatrales.

Exacto. Muy bien, Madame Sina.

Señorita, ¿esto es suyo?

Cuidado, moros en la costa.

La pole.

Y aquí termina nuestro espectáculo, amigos.

Con este calor supongo que estarán sedientos y que no les vendrá mal un

Les recomiendo el puesto de bebidas que hay ahí enfrente.

Pueden tomar cualquier clase de refresco.

Un momento, señorita. Quédese donde está. Y usted también.

Vuelvan mañana y verán muchas más cosas de las que han visto hoy.

Buenas noches.

Me llamo Hodley y soy el dueño del espectáculo. Usted es el hombre que

Puede registrar todo lo que quiera, comisario.

Aquí no hay atracciones con chicas ni juegos de azar. Es verdad.

Váyase de una vez.

Usted manda.

¿Qué hay en la jaula del monstruo? Un cocodrilo domesticado. Mis informes no

esos. Usted presenta un número ilegal.

Y trata cruelmente a un ser humano como si fuera una bestia. Eso es una

exageración. ¿Por qué no se queda y ve todo el espectáculo? Cállese de una vez.

Tengo órdenes del alcalde de cerrar esto y detener a quien me parezca. Diga a

ese monstruo que venga. Me lo llevo. Y a usted y a esa chica.

¿Por qué? Por inmoralidad. Por eso la detengo. No ha hecho nada malo. En esta

ciudad las mujeres son decentes. Tenemos hijas que proteger.

Vamos. Un momento, comisario. Molly, siéntate.

Salga de ese artefacto.

¿Se ha dado cuenta, señor comisario, por qué razón esa joven debe llevar ese

vestido? La electricidad inflamaría cualquier tejido corriente. Solo

poca ropa puede evitar el ser pasto de las llamas. Así es, comisario. Su cuerpo

está rodeado por miles de voltios.

Pretenden deslumbrarme con pequeños trucos, pero no es la primera vez que

con feriantes.

Traigan al monstruo, ya se lo explicarán al juez.

Trae al monstruo, pero primero ponedle una camisa. Espere un momento.

Déjeme intervenir.

Estás loco, vas a echarlo todo a perder.

Deme un par de billetes. No puedes sobornar a la pola. Vamos, vamos, deme

dinero.

Será en vano. No voy a sobornarle.

Pero comisario, entonces no podemos seguir aquí.

No, no quiero que molesten a la gente de esta ciudad.

Oiga, comisario.

Mire, joven, no estoy dispuesto a dejarme embaucar por usted.

Perdone, señor, pero están saliendo varios billetes de sus bolsillos.

Podía haber perdido su dinero, comisario.

Veo que le ha comprado un regalo a su esposa. Un pañuelo de seda.

Muy bonito.

Estoy seguro de que le gustará mucho.

¿Y otro blanco?

Para su hija. ¿Cómo sabe que tengo una hija?

Lo sé. Y mucho más, comisario.

No sé a qué es debido, pero es así.

Debe de ser algo sobrenatural.

Verá, yo provengo de familia escocesa. Y los escoceses tienen un poder especial

que los viejos llaman sexto sentido.

No me diga.

Por ejemplo...

Puedo ver que usted ha llevado un amuleto o algo parecido durante 20 años.

Varias veces perdió ese amuleto, pero siempre lo volvió a encontrar.

Significa mucho para usted, pero no sabe por qué.

Aseguraría que nunca se separa de él.

Siempre lo llevo encima.

Ya sé, comisario, que eso no es de mi incumbencia, porque se ve que usted es

hombre capaz de resolver sus propios asuntos y todas las dificultades que se

presenten.

Pero mi sangre escocesa está circulando en este momento.

Y me dice que en su vida hay algo que le preocupa profundamente.

Algo que le resulta muy difícil de sobrellevar.

Porque a pesar de su fuerza, de su valentía y de su autoridad en la ciudad,

puede resolverlo.

Parece que se le escapa de las manos como si fuera agua.

Un momento, jovencito. ¿Qué pretende insinuar con eso? Como le he dicho,

comisario, no es de mi incumbencia.

Es usted un hombre vital, maduro.

Podría ser mi padre.

Debería ser usted quien me aconsejara a mí y no yo a usted.

¿Dónde están todos?

Joe, ven.

Tim, que apaguen las luces.

Que se vaya esa gente.

¿Crees que lo conseguirá?

Míralo, ya te dije que lo haría.

Presiento que las influencias antagónicas le están envolviendo.

Venga.

Alguien a quien tiene cerca está celoso de usted y de su habilidad.

Hijo, ha dicho la pura verdad.

En parte envidia su vida social y su trabajo.

Pero también, en gran parte, su vida espiritual.

Y el amor que usted siente por una mujer.

Sí.

Hay alguien a quien usted ama de verdad.

Pero hay un obstáculo en el camino de ese amor.

No puedo ver qué es. No aparece con claridad.

Usted se siente acorralado por ello.

Lo que sí consigo oír es una voz femenina que entona dulcemente un

himno.

Mi luz y mi guía.

O quizá sobre el río.

Son sus dos canciones preferidas.

Veo una mañana de domingo en una dulce y pacífica iglesia.

Usted ha trabajado duro en esta hermosa viña, comisario.

Y su trabajo ha sido premiado con el amor de una mujer.

Pero oigo malas lenguas.

Veo caras envidiosas que están al acecho para injuriarle y para ofender a esta

maravillosa mujer que usted quiere.

Debe ser fuerte, comisario.

Usted tiene fuerza interior.

Una gran fuerza interior.

Pero no para aplastar, sino para elevar.

Devuelva bien por mal.

Ame a sus semejantes.

No odie a sus enemigos.

Perdónenles. No saben lo que se hacen.

No olvide que errar es humano.

Perdonar.

Divino.

¿Dónde están todos?

¿Vale? Salgo enseguida, Stan.

Todo va bien, cariño. Le he convencido. He oído, Stan. Qué grande eres.

Bah, fue muy fácil.

Podría hacerlo con cualquiera. Claro que podrías.

Eres maravilloso, Stan. ¿De veras?

Maravilloso. ¿Por qué estás nerviosa?

No lo sé.

No estoy asustada.

No sé qué me pasa.

Me pondré bien enseguida. Claro.

No te pasará nada mientras Stan esté a tu lado. Lo sé.

Contigo.

Stan, no deberíamos hacer esto.

¿Por qué no?

Estás preocupada por Sina.

Es que tú no piensas en ella. Te equivocas. Sina y yo somos amigos, nada

Stan, por favor, no me mientas. No me interesa, créeme. Solo bromeo con ella

lo de la clave, nada más.

No va a haber esa impresión.

Oye, cariño, estás equivocada.

Desde que Pete murió, difícilmente puedo soportarla. ¿Por qué?

Pues no lo sé, me pone nervioso.

Por eso quise que estuvieras a nuestro lado cuando ensayábamos. ¿No te diste

cuenta? Sí, pero pensé... Te prometo que no he estado con ella a solas ni diez

segundos. Escuche, cariño, todo lo que me interesaba era la clave.

Pero os iréis los dos juntos.

Tú vendrás con nosotros, ¿no?

¿De verdad lo deseas?

¿Qué haría yo sin ti?

¿Me hablas en serio?

Naturalmente.

¿Estás contenta?

Están. Ya no me importa nada.

Nada en el mundo.

El sitio de Lens.

Buenas comidas, cerveza y carne.

El pobre viejo se lo creyó todo como un tonto. El chico supo manejarlo.

¡Stan!

¡Eres grande, Stan!

¿Dónde te metiste?

Me escondí en el camión.

Stan, has hecho un trabajo formidable.

Siempre supe que eras un vidente magnífico.

Figúrate engañar de esa forma a un policía. Sí, pero ¿quién fue mi maestro?

trabajo, muchacho. Eres un auténtico feriante. Teníais que haberle oído

el evangelio a ese comisario.

Era como estar en la escuela dominical. ¿Tuviste educación religiosa?

Sí, en el orfanato. ¿No tuviste padres?

Al menos no se interesaron por mí. ¿Dónde aprendiste el evangelio? En el

orfanato. Nos lo enseñaban los domingos después de haber trabajado duro toda la

semana.

Cuando me escapé, me metieron en un reformatorio.

Pero allí fue donde más aprendí.

Dejé que el capellán me reformara y me soltaron enseguida.

Así conseguí mi salvación.

Es muy conveniente en un caso de apuro. Muchas veces les he hablado así a los

jueces. ¿Hijo?

Tienes toda mi admiración.

Debemos felicitar a Stan. Nos habríamos visto en un gran lío de no haber sido

por él. Yo estaría encerrada.

¿Quieres una cerveza, socio?

Ah, Bruno, anímate.

Ya no habrá más jaleo. Mañana volveremos a abrir, ¿eh, jefe? Claro, ¿y con la

propaganda que nos han hecho?

Hola, Bruno.

¿A dónde fuiste? Te estuve buscando.

Estaba en su camión.

¿Allí estabas?

Pues yo entré y te llamé a voces. ¿Por qué no me contestaste? ¿Con quién te has

creído que hablas?

¿Para qué me buscabas de esa manera?

¿Pero estabas allí?

Bueno.

¿Qué importa dónde estuviera? Ya la tienes aquí, ¿no?

Ah, a propósito, Bruno.

¿Dónde te metiste cuando empezó el jaleo?

Oye, muñeco. No estás hablando con ese policía. Ahora estás hablando con Bruno.

Cuando termines con él, le preguntaré un par de cosas.

Molly, ¿te vas a casar con Stan?

Stan, ¿vas a casarte con Molly?

¿Acaso pretendéis burlaros? ¿No lo habéis hecho vosotros?

Oh, Stan, Stan, no te pases de listo. Actuando como si jamás hubieras visto a

Molly. Me has engañado.

A mí no me engañó.

¿Qué ocurrencias?

¿Qué hago por los novios?

Que todos sus hijos sean acróbatas. Yo seré padrino de la novia.

Suéltame. Te arrepentirás de esto.

Bruno, suéltalo. Molly, apártate de aquí.

Bruno.

¿Lo vas a asfixiar? No me importa.

¿Te casarás con ella?

¿Quieres matarlo? Si acepta que me toque la mano.

Ahí lo tienes, Molly. Nos perdonará, ¿eh, jefe? Claro.

Vamos, muchachos, brindemos por los novios.

Están Carlist y...

Señora.

Lo lamento, Stan.

¿Por qué?

Sé que lo sientes.

¿No querías casarte conmigo?

Claro que sí, cariño.

Pero no quería que... En fin, que la gente pensara que... Ahora todo será

diferente. ¿Por qué?

Porque allí yo era el primero.

Era el número uno.

Aunque... Tal vez así sea mucho mejor.

Tengo la clave.

Y tú también la sabes.

Y estás conmigo.

Gina y el animal de Bruno no son tan listos como se creen.

Se lo demostraremos.

¿No te arrepientes?

Claro que no.

¿Lo dices de veras? En toda mi vida he estado tan contento como lo estoy ahora.

¿Estás seguro? ¿No lo haces por tranquilizarme?

Amor mío, solo hay una cosa de la que me arrepiento. ¿De qué?

de no haberlo hecho antes.

Stan, cariño, eres maravilloso.

Seré una buena esposa para ti. Te querré siempre.

Haré todo lo que desees y no miraré a otro hombre nunca.

otra pregunta para usted. ¿Está listo?

Sí.

¿Puede decirme la firma de esta pregunta?

Está firmada madre.

¿Es correcto? Sí.

Ahora, ¿quiere usted leerme la pregunta tal como está escrita palabra por

palabra?

¿El joven acerca del cual me ha escrito mi hija es merecedor de ella?

¿Era esa su pregunta?

Al pie de la letra, ¿verdad?

¿Es usted capaz de contestarla concretamente?

Sí.

Creo que usted y su marido se sentirán orgullosos de él.

Un joven como el que ha escogido su hija no es fácil de encontrar.

Es un buen chico.

Lleva una vida ejemplar, su conducta es intachable.

Su hija tiene un carácter muy similar, lo que me hace suponer que congeniarán

sin duda debido a la buena educación que tanto él como ella han recibido de sus

padres.

Si yo fuera un artista y quisiera pintar el retrato de la típica familia

americana, no encontraría mejor modelo.

El caballero quiere hacer una pregunta.

¿Cuál es?

La pregunta es... ¿Me sentiré mejor mañana?

¿Tiene respuesta?

Sí.

Ese joven tiene algo.

¿No lo tomarás en serio? ¿Por qué no?

Te lo demostraré.

¿Utilizan una clave o algo parecido? Pues claro.

Fíjate cómo ella acentúa ciertas palabras.

Gracias.

¿Puede decirme cómo está firmada esta pregunta?

Está firmada con la letra R.

Correcto.

¿Y ahora puede describir a la persona que hizo la pregunta?

Es una mujer muy guapa.

Estoy de acuerdo, señor Stanton. Es muy guapa.

¿Y ahora quiere leer su pregunta?

La pregunta es...

¿Cree que mi madre se recuperará de su enfermedad?

¿Es eso correcto?

¿Qué contesta eso?

No sé si debo contestar a esa pregunta, ya que la respuesta puede parecer cruel.

¿Por qué?

Tengo la impresión de que su madre murió hace bastante tiempo.

Si me equivoco...

¿Querrá la señorita decírmelo?

Supongo que su silencio significa que ha acertado.

Millie Ritter, consultorio de psicología.

Aquí tiene, 100 discos sin grabar de la Recordaphone Company. Un momento.

¿La señorita Ritter? Su nombre, por favor.

Me está esperando.

¿Quiere acompañarme, por favor?

Gracias. La señorita Ritter le recibirá enseguida. Bien.

Hola.

Supongo que esto le debe parecer un poco raro.

¿Qué? Que le haya escrito esa nota.

Las recibo a montones diariamente.

¿Quiere sentarse?

¿Por qué deseaba verme?

Mis amigos y yo quedamos impresionados por su demostración del otro día.

Pero me imagino que este no será el motivo.

Claro que no.

¿Cómo sabía tantas cosas acerca de mí?

Leí en su mente.

¿De veras pretende leer los pensamientos?

¿Cómo iba a saber que su madre había muerto?

Yo no la conocía a usted. Y tampoco reservó la mesa.

No era usted conocida en el local.

Es cierto.

El tipo que la acompañaba, según el metre, es persona importante en la

Se llama Esra Grindel.

¿Va a casarse con él?

¿Yo?

Tenía la impresión de que había algo entre ustedes.

Es un paciente mío.

Bien.

Considerando esas impresiones suyas, los psicólogos admiten la validez de la

telepatía bajo ciertas... No, no, no.

¿Qué pretende? ¿Dar una conferencia?

¿Nunca le han hecho un psicoanálisis?

No.

Una vez vi uno en una película de crímenes, pero un buen vidente hubiera

solucionado aquello en cinco minutos.

Usted, por ejemplo.

¿Cómo sabía que mi madre había muerto?

No lo sabía.

Tuve la impresión de que su pregunta no era sincera.

Pensé que trataba de ponerme en evidencia. Solo sentido común.

No tan común.

¿Estás segura? ¿Por qué?

Acabo de tener la misma impresión.

¿Qué está pensando ahora?

¿Qué se propone?

No se preocupe, señor Kalay. Nunca cometo los mismos errores.

Yo tampoco.

¿Sí?

Sí, pero... la atenderé enseguida.

Tendremos que continuar otro día. He de visitar a una paciente. Es urgente.

Muy bien. Salga por aquí.

Hasta la vista. ¿Cuándo?

Pues aún no lo sé.

Llame a mi casa. El teléfono está en la guía.

La telefonearé.

Bien. No vengo al despacho los miércoles ni los sábados.

Lo tendré en cuenta.

¿Cómo está usted, señora Peabody?

Siento haberla molestado, querida.

No tiene importancia, señora Peabody.

Para eso estoy.

Últimamente estoy muy inquieta.

Explíqueme lo que le pasa.

He vuelto a tener esos sueños sobre mi hija Carol.

Recuerda, en ninguno de ellos está muerta.

Siempre está viva.

Realmente viva. Lo sé.

Ahora siéntese aquí y póngase cómoda.

No quiero que me molesten bajo ningún pretexto.

Échese hacia atrás.

Eso es.

¿Se encuentra mejor?

Sí, querida. Bien.

No le habría molestado, pero usted me dijo que en mi caso los sueños eran

importantes.

Es uno de los medios que tenemos para llegar al subconsciente. Así los

psicólogos pueden estudiar a sus pacientes.

Le telefonearé mañana por la mañana.

Muy bien. Adiós, señora Peabody.

Adiós.

¿Cómo ha entrado usted aquí?

No llegué a salir, me quedé detrás de la puerta. Quería ver cómo trabajaba.

Entre los dos podríamos hacer un buen negocio.

Cada vez que trata a un cliente lo hace igual.

¿Cómo se le ha ocurrido algo tan horrible?

Usted no se ha dado cuenta de lo que tiene aquí.

Podríamos hacernos dueños de la ciudad.

¿O no era de eso de lo que quería usted hablarme?

Se ha vuelto loco.

No está mal pensado.

Si tiene usted clientes como esa señora, ¿quiere decir que aquí viene lo mejor

de la ciudad?

Y con todas esas grabaciones, yo podría hacer maravillas.

Sí, en una sala de fiestas. No, ahí no.

Lo dejaré en cuanto finalice el contrato.

Tengo muchas propuestas.

Hay dos importantes empresarios que van detrás de mí.

Pero mis proyectos son muy distintos.

Escuche, señor Calail.

Si alguna vez menciona esto con alguien... Por favor, ¿por quién me ha

No tengo la menor intención de discutir con usted. Pero ha de saber que esas

grabaciones son para mi uso profesional.

¿No está licenciada en medicina? No, no lo estoy. Pero todo lo que me revelan

mis pacientes es tan sagrado como el secreto de confesión. ¿Está claro?

Está bien, está bien. No es necesario que se enfade, señorita.

Yo podría llevar eso a cabo prescindiendo de usted.

Haga el favor de salir de aquí, de haber sabido que era usted un... Somos tal

para cual.

Pues...

Stan, no me estás escuchando.

Perdona, cariño. ¿Qué me decías?

Tengo una sorpresa para ti.

¿De qué tipo?

Ya verás.

¿No está cerrada?

Hola, Stan.

¿Estás muy sorprendido?

Es para estarlo.

La lluvia estropeó la feria de Kenkeki. Así que pensé que ya era hora de que...

¿Que era hora de qué?

Pues, ¿de veras de nuevo?

¡Claro! ¿De qué sirve estar enfadados los unos con los otros?

Seguro que sois felices, Stan.

¿No lo vas a negar?

¡Claro que no! ¡No hay más que verlos! ¡Han triunfado! ¡Están ganando mucho

dinero! Cuando volváis a casa os sentís contentos, ¿eh?

¿Qué más podéis desear?

Vamos, profesor. Dale un beso a tu vieja amiga.

Bien.

Tiene razón.

Bruno.

Perdonad, he de cambiarme de ropa.

El mismo de siempre.

Molly, no veo que vayas a necesitar una canastilla este año. No.

Bruno.

Toma, prueba uno de estos.

Gracias, Stan.

Las cosas te van bien, ¿eh? Un hombre viene a darle masajes.

No duerme muy bien.

¿Sigues teniendo fe en las cartas? Sí. ¿Qué tienen de malo? Todo lo que me

predijeron me ha sucedido.

Otro telegrama de Nueva York.

¿Vais a Nueva York?

Nos ofrecen un buen contrato.

Pero Stan todavía no se ha decidido.

Cometerás un error. ¿Quién?

Tú.

Si intentas llevar a cabo tus proyectos.

Ya se lo has contado.

¿Cómo iba a hacerlo si no la he visto? ¿Cómo se enteró entonces?

Te juro que no le he dicho nada. Ella no tiene que contarme nada. Lo leí aquí en

las cartas. No me dice de qué se trata, pero aquí veo que aspiras a llegar muy

alto.

Stan, levanta esa carta y veremos cómo acabará esto.

¿A quién más se lo has dicho?

Levanta esa carta. ¿Qué me importa a mí lo que diga esa carta?

Déjalo ya.

El ahorcado.

Debes tener cuidado.

¿Eso es malo?

No, si no se empeña en hacerlo.

¿No era esa la carta de Pete?

Claro, y ahora es la tuya.

¿Lo has oído? Te dije que eso no nos iba a salir bien, te lo dije. No seas

tonta, Molly.

Con eso embauca a los imbéciles.

Es más que una baraja de gitanos. No me importa, Sina cree en ellas. Claro que

creo, y también él. Estás loca, yo no creo. No se equivocaron con Pete,

Vete.

Yo sé lo que me hago.

No necesito la ayuda de un par de triantes fracasados. Id con vuestra

a otra parte. ¡Fuera!

¿Están? ¿A quién llamas fracasado? Bruno.

Perderemos el autobús.

Vamos.

Lo siento, Sina. Olvídalo.

¿Qué te ha pasado? ¿Te has vuelto loco? La culpa ha sido tuya. Te advertí que no

dijeras nada a nadie.

No me mientas. Le escribiste una carta, ¿verdad?

Perdón, olvidé la baraja. Sí.

Se cayó una al suelo.

El ahorcado.

¿Te sientes mejor?

En absoluto.

Sigue sudando. Voy a cerrar los poros.

Esto le refrescará.

Tom.

¿Qué le pasa esta noche?

¿Qué hay en esa botella?

Pues alcohol puro, es lo que siempre uso.

Aquello me impresionó bastante, pero nunca me dejé dominar.

El olor de alcohol no me molestó hasta esta noche.

Además, no pensaba en Pete desde hacía mucho tiempo.

Pero al ver a Sina como echaba otra vez las cartas, se me revolvió el estómago.

Es totalmente normal.

Todo revivió en su mente.

Siga.

Se acabó.

No tengo más que contar.

Pasé durante una hora tratando de tranquilizarme, pero no lo conseguí.

Y aquí me tiene.

Oh.

Las siete y cuarto.

Tengo que irme.

Bueno, ¿qué opina usted?

Creo que es usted como cualquier ser humano.

Egoísta e implacable cuando quiere algo. Generoso y amable cuando lo consigue.

Aunque lo cierto es que Pete murió de accidente, usted reacciona sintiéndose

culpable porque se benefició de ella.

¿Tengo razón?

Sí, creo que sí.

¿Nunca le dijo a Tina ni a nadie que fue usted quien le dio aquella botella a

Pete?

¿Cree que estoy loco?

Creo que tiene sentido común.

Debió de pasar un mal rato explicando a la policía lo que pasó, dadas las

circunstancias. Quizá no he demostrado mucho sentido común contándole todo

Entonces, ¿por qué ha venido?

Porque creí que solamente usted era capaz de ayudarme.

Se lo agradezco, señor Carlisle.

He sido un estúpido dejándome influir por Sina y sus cartas.

Mira que perder la cabeza solo por haber olido un poco de alcohol.

¿Entonces no se dejará influir?

No. Seguiré el camino que me tracé.

Actuaré como vidente.

Nací para eso.

¿Tengo que pagarle la consulta?

¿Usted qué cree?

¿Cuánto? Nada en absoluto.

Cortesía profesional.

Espero devolverle la cortesía.

Quizá pueda.

¿Qué quiere decir?

¿Recuerda? Somos tal para cual.

Si contesta bien, le pago el 10%.

¿Tiene respuesta para esta pregunta?

Me temo que no. ¿Por qué?

Porque se trata de las cotizaciones de bolsa.

Un laberinto cuyas complejidades ningún vidente ha podido resolver hasta ahora.

Un par de veces he intentado descifrarlo para mi provecho, pero me ha ido mucho

mejor con las carreras.

Yo tardé 20 años en descubrir. Buenas noches.

¿Ha escrito alguna pregunta? Sí.

Gracias.

Tengo una pregunta aquí.

¿Puede decirme quién la firma?

Me parece... señora S .P.

Pero tengo la impresión de que es incorrecta. ¿Por qué tiene la impresión

es incorrecta?

No lo sé.

Pregunte a la señora que lleva un collar de perlas. La primera letra debería ser

una A. A de Adi.

¿Es eso correcto?

Sí. La señora dice que sí.

Ahora, por favor, conteste a su pregunta.

La señora quiere saber si algún día volverá a ver a su hija.

La respuesta es sí.

Si está convencida de que hay otra vida más allá de la muerte.

¿Es eso cierto?

¿Su hija falleció?

Sí. ¡Espere!

¡Que nadie se mueva!

Veo a alguien entre esa señora y yo.

La figura es muy borrosa.

Pero veo que es joven.

Una bonita joven de 16 años.

Se llama...

Es el nombre de mi hija.

Eso es, Caroline.

Sí.

Quiere hablar con usted.

Dice... Dice que... ¡Stan!

¡Stan!

Caballeros, no se acerquen, por favor.

¿Qué le ha ocurrido?

Chicago, Illinois.

Tenemos entre nosotros a una destacada personalidad, Stanton Conlay, llamado el

Gran Stanton, conocido vidente quien cayó en trance durante su actuación en

club. Antes de que esto ocurriera, parece ser que vio y habló, así lo

con la fallecida hija de una distinguida dama de Chicago.

Muchos aseguran que posee dotes sobrenaturales. Sir Oliver Greene, el

espiritista inglés, asegura que lo de Stanton es indudablemente genuino.

Pero por el contrario, el profesor Samuel Kaufman Brown asegura que todo es

farsa.

Adi, esto es absurdo. Te lo repito otra vez. No soy ni una niña ni una imbécil.

Y no quiero que me traten como a tal.

No he oído que llamara. Por favor, retire el servicio.

Esra.

Esra, por favor.

Esra.

Ya sé que fuiste muy amigo de mi difunto esposo. Y te estoy muy agradecida por

el interés que me demuestras.

Pero no quiero que nadie se meta en mis asuntos.

Ese joven me ha dado mi mayor consuelo espiritual.

Y estoy decidida a hacer todo lo que pueda sin reparar en gastos para que

también pueda llevar a los demás.

Ese consuelo espiritual.

Y lo conseguiré.

Aunque tenga que construirle el mayor templo del mundo.

Me cuesta imaginarlo.

Pero Adi es tan testaruda cuando toma una decisión... Eso es lo que me tiene

preocupada. Podría ser que no estuviese equivocada respecto a ese joven.

¡Tonterías! No es más que un embaucador muy listo.

Le he visto trabajar y reconozco que tiene personalidad y talento.

En cuanto a Adi, la tiene como hipnotizada.

Me gustaría tener una conversación con ese individuo.

¿Cree que sería posible conseguir una entrevista con él?

No veo por qué no, señor Grindel. Con la señora Peabody no vamos a conseguir

nada. Bien, llámele por teléfono enseguida. Muy bien.

Hablaré con él.

¿Están?

No levante la voz y pare el motor.

¿Qué tal le fue con Grindel?

No es de extrañar que le consideren uno de los mayores tontos del país.

¿No le habrá asustado?

Siéntese. Si lo hubiera visto, llegó como un león y se fue como un cordero.

pasó?

Me amenazó con denunciarme al fiscal del distrito y exigir una investigación.

Según él, lo que yo le dije a la señora Peabody sobre su hija, cualquiera pudo

hacerlo leyendo los periódicos antiguos.

Pero si le hubiera visto la cara cuando empecé a insinuarle algo de lo que usted

me dijo sobre su pasado...

Especialmente cuando le pregunté si los periódicos habían publicado algo de su

amor por una dama que murió hace aproximadamente 35 años. Y cuando la

Dory, eso le dejó suave como un guante. ¿Tienen cigarrillo?

¿Entonces le convenció?

¿Convencerle? Se puso a temblar como una hoja.

Parecía un muñeco roto.

Se arrastró por el suelo suplicándome que le mandara un mensaje a su querida

Dory.

Le dije que no estaba en condiciones para la comunicación espiritual.

Que debía prepararse mediante la oración y buenas obras.

A las dos horas volvió con un montón de buenas obras.

Dinero para que empiece a construir el mejor templo de esta ciudad.

Perfecto. ¿Y qué hay de malo en ello? Nada en absoluto. Y además quiere

comprarme una emisora de radio.

¿Una emisora?

Sí.

Pero hay un pequeño inconveniente.

Quiere que me las arregle para que él pueda ver a Dory con sus propios ojos.

¿Verla? Eso es.

Quiere verla. Está completamente loco.

Su madre debía de estar delirando cuando le trajo al

mundo.

Debí imaginarme que ocurriría algo así.

¿No tendrá usted alguna foto de esa Dory por casualidad?

No, pero no me sería difícil conseguir una. Las tiene por toda la casa.

Ya. Bueno, de momento ya he conseguido un templo. ¿Cuánto le ha dado?

150 .000.

Bien efectivo.

Así es. Me rogó que lo tomara.

Además, no quiere que se mencione su nombre.

¿Por qué?

Sencillamente porque ese vegestorio no quiere que la señora Peabody o cualquier

otro se entere de que él ha caído en la trampa que preparó para mí.

¿Tiene algún sitio donde guardarlo?

Mi caja fuerte. ¿Pero para qué guardarlo si va a empezar la construcción?

No empezaré nada hasta que tenga a Grindel metido en el bote.

Eso es una pequeñez.

Pero vendrá bien si se complican las cosas.

Es usted maravilloso. Piensa en todo.

Hay algo en lo que no pensé.

¿En qué?

En que iba a hacer tanto frío. Debí traer un abrigo.

Yo también me estoy helando. Podemos ir a un sitio.

¿Dónde?

Es curioso que no lo pensara antes. No está lejos de aquí.

¿Se refiere al parador de la carretera? No sea tonto. Soy miembro de un club en

la playa del lago. Tengo una cabaña allí.

Sé de un sitio mejor.

¿Dónde? La comisaría.

Al club de la playa no va nadie en esta época.

Quizás. Pero no debemos correr riesgos.

Esto es importante.

Me sorprende en una chica lista como usted.

Si alguien nos viera y Grindel llegara a enterarse, ¿qué pasaría?

Por lo menos no podrás decir que no lo intente.

Buenas noches, la llamaré mañana.

Buenas noches, Stan.

Señor Kalay, una carta certificada.

¿Quiere firmar?

Bueno.

Gracias, señor. Toma. Gracias.

¿Has dormido bien?

¿Por qué no me despertaste al levantarte?

He de resolver un problema difícil y no sé ni cómo empezar.

Algo va mal.

Es mi nuevo converso. ¿El señor Grindel?

Sí, su conversión no es tan completa como yo creía.

¿Acaso te ha pedido el dinero que te dio para el templo?

No, no, no.

Pero antes de seguir adelante me ha pedido que materialice el espíritu de su

novia.

Pero tú no puedes hacer eso. Le dijiste a la señora Peabody que era imposible.

Sí, ya lo sé, pero ahora las cosas se presentan así.

La fe de un hombre está en grave peligro.

Un hombre que era un escéptico en cuanto a religión se refiere, ahora se

encuentra en el umbral. La puerta está abierta un paso más y le haremos entrar.

¿Qué he de hacer?

¿Dejar que su alma se pierda para siempre?

¿O arriesgar la mía por salvarle?

¿O la tuya?

¿La mía?

¿Qué puedo hacer yo en este caso?

Tú... puedes ayudarme.

Ya comprendo que sería un engaño, pero nuestros motivos son tan puros, tan

desinteresados... Un momento, Stan.

Cariño, no corres el menor riesgo. No tendrás que acercarte demasiado, solo lo

suficiente para que vea que tienes la edad que tenía aquella chica.

Lo temía.

Lo temía.

¿Temías qué? Siempre serás el mismo. Me has mentido.

Sina tenía razón.

Te vuelves contra mí, ¿eh? Mira, Stan.

Siempre que quieras volver al mundo del espectáculo... No me sueltes ahora la

consabida monserga sobre el amor.

Ibas a ser una buena esposa. Lo he intentado, Stan.

Haría cualquier cosa.

Claro, claro. Cualquier cosa por mí o contra mí.

¿Qué quieres decir? No te entiendo. Lo que estás haciendo ahora. ¿Qué dirán los

periódicos cuando lo descubran? El milagrero abandonado por su esposa.

Yo no diré nada.

Tú puedes decir que fui a visitar a unos amigos.

Te seguirán, lo descubrirán por Bruno o por cualquier otro.

Cariño, ahora no estoy pensando en mí, pero ¿qué le ocurrirá al pobre Grindel?

Sí, ¿qué va a ser de ese hombre y de la señora Peabody y de todos los que han

confiado en nosotros?

Mira, mira esto.

Cientos de cartas.

Son de gente sencilla que tiene fe absoluta en mí. Les he dado un poco de

esperanza. Me tiene sin cuidado.

Sin esto vivirán igual.

Pero tú no.

Debes apartarte de esto. O lo abandonas o te abandono yo a ti.

Haré lo posible por hundirte.

¿Te has vuelto loca?

No, no estoy loca.

Solo asustada.

¿Asustada? ¿De qué?

No lo sé, no sé explicarlo.

Pero es como... como si fueras contra Dios.

No puedes pensar eso. ¿Por qué crees que recibo todas esas cartas? Por esa razón

es más horrible.

Todo lo que dices y haces parece tan verdadero y maravilloso. Lo pintas todo

puro y santo.

Pero todo es una farsa para ti. En el fondo te burlas despiadadamente de esos

infelices. ¿Crees que Dios te va a permitir eso?

¿Quieres que acabe contigo?

No puedes hacer eso, Stan.

No hubo nadie que lo hiciese.

Nunca. Cariño, no debes ponerte así por una tontería.

Me he planteado todo esto cientos de veces. Si alguien lo descubre, no va a

violentarse por el hecho de que le hayamos engañado.

Y otra cosa.

He conocido muchos espiritistas y todos son unos vividores como yo. Y ninguno de

ellos usaba apararrayos. Pero ellos no actúan como tú. No hablan como un cura.

¿Cuándo he hablado yo como un cura? Lo haces a cada momento.

Hablo exactamente igual que cuando trabajaba en la sala de fiestas.

Y si lo recuerdas bien, allí nunca mencioné a Dios, ¿verdad?

No.

Creo que no. ¿Le he mencionado alguna vez en todo esto?

¿Lo he dicho alguna vez?

Dime, ¿cuándo lo he nombrado?

No lo has hecho, pero... No, claro que no.

Sé lo que me hago. He leído la Biblia. Y puedo recitar los diez mandamientos

empezando al revés. Te diré lo que dice el segundo mandamiento.

No tomarás el nombre de Dios en vano.

Muchos creen que significa jurar, pero se refiere única y exclusivamente a lo

que tú estás diciendo ahora.

Mi vida no corre ningún riesgo. No hay por qué preocuparse. No hay ninguna

diferencia entre esto y actuar como vidente. Solo que aumenta nuestros

Deja aparte tus sermones. No estás hablando con uno de esos estúpidos.

hablando con tu mujer.

Estás hablando con alguien que te conoce perfectamente. Y te aseguro que no

seguirás engañándome.

Solo hay un medio para impedir que lo hagas. Y es abandonarte.

¿Serás capaz de hacerme eso? Sí.

Lo haré por tu bien.

Estás decidida.

Un momento.

Escúchame.

No soy bueno.

Nunca pretendí serlo.

Pero te quiero.

Soy un farsante.

Siempre lo he sido.

Pero te quiero.

Puedo ser un gran estafador, pero contigo siempre me he portado bien.

Tú siempre me has hablado de amor.

Sin embargo, yo nunca lo hice.

Pero creo que me entiendes.

Si no quieres ayudarme, lo comprenderé.

Ya hemos llegado.

Señor Grindel, su finca es una de las más bonitas que jamás he visto.

Debe de estar orgulloso de ella.

Sí, lo estoy.

Estos grandes árboles a la luz de la luna le dan a este lugar una grandeza

especial. Parece un templo. ¿De veras?

Sí.

Me alegra oírselo decir.

Suelo venir aquí para rezar.

Está tan apartado. No quiero que mis criados me vean.

Ha estado leyendo la Biblia.

¿Cómo lo sabe?

Porque en ella se dice que la oración, como las buenas obras, ha de hacerse en

secreto.

Hay una cosa que me inquieta. ¿Qué?

Pues, por la vida que he llevado, hay muchas cosas que ignoro sobre Dios.

Y me cuesta mucho rezar.

Como le he dicho, soy un ignorante en ese sentido.

¿Es cierto?

Pero nadie sabe demasiado acerca de eso.

Y por ese motivo debemos confiar en la fe.

Creo que es un error tratar de definir nuestros sentimientos en términos

humanos.

En cierto modo sería una irreverencia.

Algo así como querer meter el océano en una botella.

Tienes razón.

Estaba equivocado.

No se le pueden poner fronteras al espíritu. Es demasiado grande.

No tiene fronteras ni límites.

No los puede tener.

Dejaría de ser lo que es.

Siga.

Siga, amigo mío.

No se da cuenta de que en este momento está rezando.

Ningún profeta lo habría sabido expresar mejor.

Siga.

Abra su corazón.

Diga todo lo que sienta. No hay palabras para expresarlo.

También son fronteras, pero no mayores que nosotros mismos.

Usted tiene que obrar tal como me dijo el otro día, siendo generoso, haciendo

bien, sin esperar recompensa a cambio de...

¿Qué le ocurre?

Mire.

¿Lo ve usted?

Sí. Será uno de sus criados.

No, no, no puede ser.

Les he ordenado que no vengan aquí.

Dory.

Es ella.

Es ella.

Dory. Dory.

Espere. Dory, es Dory. ¿No la ve? Eso significa que estamos en tierra sagrada.

De rodillas.

De rodillas.

No se mueva de donde está.

¡Dory! ¡Dory!

¡Oh, Dory, perdóname!

¡Perdóname!

Ahora creo.

Creo en todo.

Dori, pide a Dios que me perdone. Pídele que me dé otra oportunidad.

Por favor, por favor.

Haré lo que sea.

Pero cómo me atrevo a suplicar misericordia si nunca tuve piedad para

No, no.

No puedo estar ni siquiera por ti.

¿Quién es usted?

Soy su esposa.

Vete, vete.

Espere, es usted.

¡Es usted un sucio, falsante taquínego!

¡Socorro! ¡Árboles!

¡Socorro!

No lo pude evitar, Stan.

Sé que lo he estropeado todo y que ahora me odio. Está bien, está bien, déjalo.

No sé lo que pasó cuando vi a aquel hombre arrodillado.

Rogando a Dios.

No pude continuar.

No quiero que hablemos más de eso.

En cuanto vea un taxi libre, me larguaré.

¿Por qué?

Tengo algo que hacer.

Y ahora escucha.

Ve al motel, cámbiate de vestido y reúnete conmigo en la estación de

¿Me vas a llevar contigo? Si te das prisa.

¿Y qué hacemos con las cosas del hotel? No tenemos tiempo para recoger nada.

Stan, te quiero. Te quiero.

Sí, ya lo sé.

Ya lo sé.

Estaba de rodillas, lo tenía en mis manos cuando ella perdió la cabeza.

¿Y qué pasó?

Me llamó sucio, farsante, sacrílego y me agarró.

Creo que le hice daño sin querer.

¿Sin querer?

Bueno, él se cayó.

Mejor será que se vaya.

Sí, sí, lo sé.

Y que se lleve su dinero.

¿Qué va a hacer?

Dejar aquí la mayor parte del dinero. ¿Para qué?

Si me cogen, el dinero estará a salvo. No serviría de nada. Llegarían hasta mí

nos encerrarían a los dos.

Tienes razón.

¿Cree que aún podremos manejar a Grindel?

Eso depende.

No va a ser fácil.

Tiene su orgullo.

Creo que todavía tiene arreglo si lo enfocamos bien. Déjelo en mis manos. Lo

importante es que se marche de la ciudad. No intente ponerse en contacto

por nada del mundo.

Lea los periódicos. Si no ocurre nada, llámeme.

De acuerdo.

Qué tonto he sido. Lo tenía todo en el bolsillo, todo lo que quería.

Sina me lo advirtió, pero quise hacerlo por amor propio. Si no se marcha pronto

de aquí, no irá muy lejos.

Sí, tiene esta razón.

Adiós, Stan.

Adiós, Lily.

¿Cuánto tardaremos en llegar?

A la estación de Inglewood. Una media hora.

¿No puede ir más deprisa? Sí.

Vuelva a donde me recogió. ¿Qué? Que vuelva a donde me recogió. Está bien,

bien.

¿Quién es?

Es usted lista.

Terriblemente lista. La más lista que jamás he conocido.

En vez de 150 .000, me puso en el sobre 150 billetes de a dólar. Bonito timo. No

sé de qué me está hablando. ¿Dónde está el resto? ¿El resto de qué? Abra esa

caja.

Señorita Riggi.

Señorita Riggi. Entre, Jane.

Vi a un hombre en la escalerilla de incendios y... No pasa nada, Jane. Se

de un paciente mío.

¿Quiere sentarse allí cómodamente? Iré enseguida.

Cuando vino por primera vez se encontraba muy mal.

Confié que sometido a tratamiento lograría dominar su neurosis.

Pero veo que he fracasado.

Espere un momento.

Si se le ha ocurrido denunciarme, no olvide que es usted mi cómplice.

Por favor, señor Caldwell, trate de comprender que lo que usted imagina de

forma parte de su estado mental.

La primera vez que lo examiné, usted estaba angustiado. En parte, se sentía

culpable con la muerte de aquel feriante borracho.

¿Qué trata de insinuarme?

Usted no puede probar nada.

Fue un accidente, ya se lo dije.

Soy psicólogo, no juez.

Lo que intento explicarle a usted es que, debido a todas las cosas que

últimamente cree que ha hecho o que le han hecho, su complejo de culpabilidad

el pasado se proyecta en el presente.

¿Le hablo bastante claro?

Debe considerarlo una pesadilla.

En el archivo de la policía consta un feriante llamado Peter Crumbane que

envenenado con alcohol de quemar en Burley, Texas.

Él lo bebió, pero quien le dio la botella fue usted, según su propia

Pero supongo que esa es tan solo otra de sus alucinaciones homicidas, ¿verdad?

¿O realmente le mató usted?

Y hablando de archivos, ¿le gustaría oír un disco del recital que me dio la otra

noche?

Lo guardo en mi oficina. Puede escucharlo cuantas veces guste.

Demostraré que estuvo usted complicada en esto.

Este es otro punto, señor Canlay, que indica claramente la grave naturaleza de

su enfermedad.

Desde que soy su consejera, se ha empeñado en verme como a un cómplice que

engañado. Eso explica por qué esta noche entró por la escalerilla de incendios.

Siento decírselo, pero usted necesita que lo traten en un sanatorio.

Con ese tipo de alucinaciones no puede usted andar suelto por el mundo.

¿Comprende?

Escuche, no me va a engañar con esa charla del doctor y el paciente. El

démelo si no...

Por

eso me ha entretenido, ¿eh?

Esperaba la policía.

Eso es ridículo. ¿Por qué iba a esperar a la policía?

Cree que no tengo oídos. ¿Y eso qué es?

¿Qué? La sirena de la policía.

No oigo nada.

¿No? Le pondré un sedante.

Luego le acompañaré al sanatorio. No está muy lejos de aquí.

Allí le cuidarán y podrá tomarse un largo descanso.

Por favor, señor Carly, póngase en mis manos y me ocuparé de usted como se

merece.

¿Dónde te has metido? Llevo horas esperándote, paseando arriba y abajo del

andén, buscándote.

¿Qué ocurre, cariño? ¿Qué te ha pasado?

Muchas cosas, Molly.

Muchas cosas.

Sina tenía razón después de todo.

Sina y sus cartas. ¿Sina?

¿Dónde hay feria ahora?

Creo que en Gainsbourg. ¿Por qué?

Puedes ir allí.

¿Pero Stan?

Sí.

Es una buena idea.

¿Y tú? ¿A dónde vas a ir?

No lo sé.

Pero Stan, creí que nos íbamos juntos.

También yo.

¿Qué ha pasado?

Debes decírmelo.

Viajeros al tren.

Escucha, cariño.

Quiero que subas al tren, no hagas preguntas.

Vete a Galesburg y procura no dejarte ver demasiado.

Toma, aquí tienes dinero.

Ten mucho cuidado.

Pero ¿y tú? ¿No lo necesitarás?

Ya me las arreglaré.

Adiós, cariño.

viajeros al tren.

Sube, no lo vayas a perder.

Cuídate mucho.

La policía busca al vidente.

¿Quién es?

Joe, el botones.

Vengo a recoger la bandeja. Pase.

¿Le sucede algo?

¿Por qué lo pregunta?

Por la comida, no la ha tocado.

No tengo hambre.

Oiga, señor, ya sé que no es asunto mío, pero en esta misma calle vive un médico

muy bueno. ¿Quiere usted que le llame? ¿Por qué quiere que me vea un médico?

No, por nada, pero como lleva tres días sin probar bocado, pensé que... Estoy

perfectamente, no quiero que me vea ningún médico.

¿Dónde puedo comprar bebida?

En este estado es imposible a esta hora.

Pero si quiere ginebra... Sí, sí, cualquier cosa.

Dos pavos.

¿Desea usted algo más? No, nada más.

El hombre ha intentado ver tras el velo que le oculta el futuro.

Ha habido algunos hombres que miraron dentro del cristal y vieron.

¿Es algún poder que el cristal posee o es utilizado por el vidente para

transmitir lo que ve en su interior?

¿Quién sabe?

Pero aparecen visiones, visiones que van adquiriendo forma muy lentamente.

Esperad.

Las siluetas empiezan a cobrar forma.

Veo una verde colina y corriendo un muchacho.

Un muchacho que corre descalzo.

Un perro le acompaña. Un perro va con él.

Sí, se llama Don.

Continúa.

Tu madre.

Tu madre te está esperando en la puerta.

hermosa mujer de pelo gris. Tienes razón, amigo.

Eres fantástico.

Siempre me estuvo esperando en la puerta.

Incluso cuando hace dos años volví a casa.

¿Veis cómo esto es muy fácil?

Un conjunto de palabras que sirven para todos.

¿Qué es la juventud?

Alegría en un momento y tristeza al siguiente.

Todos los chicos tienen un perro.

Y todos tienen una hermosa madre de pelo gris.

Todos la tienen, menos yo.

¿Qué le pasó?

¿A ti qué te importa?

No llores en la bebida.

¿Sabes? Yo también tuve una madre. No era tan guapa, pero era muy buena

Despacio, muchachos, que no me vais a dejar nada. Se nota que sabes leer el

pensamiento.

Perdón, señor. ¿Es usted el jefe?

Sí.

¿Qué quiere?

Yo... Quiero... hablarle de una atracción.

Una atracción muy buena.

Una atracción que... Una atracción.

¿Qué clase de atracción?

Venga, hable, tengo prisa. Sí, claro.

Comprendo, un hombre de su posición.

Deje que me presente.

Soy el jeque Abracadabra.

Adivino el pensamiento.

Lo siento, pero lo tengo todo completo.

Además, no quiero borrachos.

¿Yo? Sí, usted. Huele que apesta, amigo mío.

Bueno, váyase. Señor, deme una oportunidad.

Llevo años en el oficio y lo conozco bien.

Entre.

Siéntese.

¿Quiere un trago?

Sí, señor.

Muy refrescante.

Gracias, señor.

Solo necesito un escenario y una mesa de bridge.

Puedo poner mi distintivo en el escenario y si me pudiera dar un

el material... Este espectáculo tiene demasiada categoría para un

Además, eso siempre trae jaleos con la policía.

También soy un experto en trucos de magia. Los magos están a perra gorda la

docena.

¿Quiere otro trago?

Sí.

Tómelo.

Además, no contrato nada nuevo, sino es excepcional.

Sí, claro.

Comprendo.

Espere.

Se me ocurre algo.

Tengo un empleo que le puede interesar.

Ya sé que no es mucho y a lo mejor no le interesa, pero es trabajo.

Haré lo que sea.

Le daré café y pastas, una botella diaria y un sitio donde dormir.

¿Qué le parece?

Aunque solo será provisionalmente, hasta que encontremos un monstruo de verdad.

¿Monstruo?

¿Sabe lo que es un monstruo o no?

Sí.

Claro que lo sé.

¿Cree que podrá hacerlo?

Estoy convencido.

Nací para eso.

¡Eh, Jimmy!

¡Jimmy!

¿Qué ocurre? ¿Has visto al rey de las esposas?

No.

Venga, aprisa. ¿Dónde está la camisa de fuerza?

¿Quién la pide? El jefe.

¿Ocurre algo?

El monstruo que está loco. ¿El monstruo? El que McGraw contrató hoy.

¡Hazlo, que no escape!

¡Cuidado, es peligroso! Será mejor que entre y se quede ahí.

¡No le hagáis daño!

¡No le veo! ¡Entendé la luz!

¡Está!

¡Está!

¡Quieto! ¡Nadie va a hacerle daño!

¡Vamos, cogedle, muchachos!

Mark, ve por la parte de atrás. Sí, ven conmigo, Joe.

¡Stan!

Cuidado, ese tipo es capaz de matar a alguien. ¡Stan!

¡Soy yo, Molly!

¡Stan!

¡Soy yo, Molly!

Te he buscado por todas partes.

No me conoces, cariño.

Soy Molly.

Todo irá bien de ahora en adelante.

Cuidaré de ti.

Es asombroso. Nunca le habría reconocido.

Tanto. Tanto en el grande.

¿Cómo pudo caer tan bajo?

Porque llegó muy alto.

Buenas noches, muchachos. Buenas noches.

Can't find what you're looking for?
Get subtitles in any language from opensubtitles.com, and translate them here.