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- ¿Nos sigue? - No.
- ¿Por qué me dispara a mí? - Por el vídeo que subiste, creo.
- ¿Qué? ¿Esa tía es una hater? - Rebeca, esa tía es una asesina.
Vi cómo mató a mi amigo a sangre fría en la universidad.
Mató al profesor Barrera. ¿Y cree que la puedo identificar?
Exacto. ¿Tienes algún vídeo donde se le vea la cara?
- No, no, se borraron. - ¿Cómo que se borraron?
Sí, se borraron. ¿Tú por qué no has ido a la poli?
Porque no puedo ir hasta que no...
- Joder, no es ella. - Me tengo que ir.
- ¿Me vas a dejar aquí? - Cuéntale a la policía lo ocurrido.
¡Eso si no me pilla esta tía antes!
¿Tienes algún dispositivo que se pueda rastrear?
No. Te recuerdo que me dejé el ordenador en el coworking y me quitaron el móvil.
Vale.
Va, ven conmigo.
- ¿Vamos o no? - Sí, sí, voy.
Quiero en mi mesa todas las declaraciones de los testigos.
¿Qué hace en mi despacho?
Va por libre. Hace lo que le da la gana.
- Cálmese. - Interrogó a Damián Diskin antes que yo,
no avisó de la localización de mi sospechoso.
El "cálmese" era una orden, inspector jefe.
Mi unidad ya había identificado a Ulises Albet,
y le situó cerca de la universidad el día del ataque.
¿Cómo llegaron hasta él?
Los servicios de inteligencia tenemos nuestros recursos.
Lo entiendo. Lo que no entiendo es por qué no había una orden de búsqueda y captura.
- ¿Estás bien? - Bueno, de milagro. Dime.
Quería avisarte: Moreno no está contento.
Bueno, ¿se sabe algo de la chica que iba con Albet?
- No ha vuelto a su piso. - Hay que montar un dispositivo.
Ya está. Hay una patrulla en la zona, y sus compañeros están avisados.
¿Y el motorista que casi me arrolla?
Ya lo he comprobado. La matrícula está clonada. ¿Quién crees que puede ser?
Un profesional. Seguro.
Salvador. Conmigo.
- Suerte. - Gracias.
Cierra la puerta.
- ¿Qué coño ha pasado, Salvador? - Tenía una pista y la seguí.
¿Tienes una pista? Pues informas y te apartas.
- Era muy buena pista, Ricard. - Quiero que te vayas a casa.
Cógete un par de días. Descansas, te recuperas y...
- Yo no tengo que descansar. - Pues vas a hacerlo, Salva.
No te lo estoy sugiriendo, te lo estoy ordenando.
Me envían a casa, me apartan del caso.
- ¿Cómo? ¿Me lo estás diciendo en serio? - Me vas informando, ¿vale?
- ¿Y qué hacemos con esto? - Le han apartado de la investigación.
Lo que contenga el ordenador de Barrera no es de su incumbencia.
- ¿De dónde ha salido? - De nuestros amigos de la unidad.
- ¿Y lo habéis visto? - Son más de 50 000 archivos.
La verdad es que estábamos mejor cuando no colaboraban con nosotros.
- ¿Hola? - Perdomo, soy Salvador.
Hombre, inspector Salvador. Si me llama, es que algo quiere.
Tengo unos archivos sobre biotecnología y esas cosas. Quiero saber de qué hablan.
No digas más. Voy para jefatura.
No, estoy de camino. Tardo quince minutos.
Entrada principal.
¿A qué debo el honor de que hayas venido tú a verme a mí
- y no al revés? - Me gustan las vistas.
Claro. ¿Quién quieres que no se entere?
Recuerdos de Morcate, por cierto.
¿La sargento Morcate? ¿Sigue enamorada de mí?
- Más te gustaría. - Por ilusión que no sea.
¿Y qué hago por Morcate?
Necesito que me traduzcas estos archivos de la víctima.
Sobre biotecnología y esas cosas.
- ¿Ha habido un asesinato? ¿Cómo fue? - ¿Quién ha dicho nada de asesinatos?
Eres inspector de homicidios. No creo que sea una víctima de fraude fiscal.
No hablaré de una investigación en curso.
- Ya. - ¿Qué tardas?
- Lo justo... - Y necesario.
Te espero aquí.
Perdón, amor, ahora no puedo hablar.
Salvador.
Esto es interesantísimo.
Estudios sobre el iris, la puerta de entrada al lóbulo frontal.
Una puerta de acceso al cerebro. El cerebro, el gran desconocido.
Al dueño de estos archivos le interesaba la conexión ojo-cerebro.
Y me quedo igual, Perdomo.
"Los ojos son las ventanas del alma, donde asomado está el amor asombrado".
Los poetas ya se habían dado cuenta antes de que la visión es una puerta al cerebro.
Y eso lo ha utilizado la ciencia, la neurofotónica, sobre todo.
Una rama que combina la óptica y la neurociencia.
Vamos, que utiliza la luz para estudiar, diagnosticar,
y a veces hasta para tratar los trastornos del sistema nervioso.
Pero todavía muchos de sus avances son solo a nivel teórico.
Creo que el señor Barrera está llevando estas investigaciones a otro nivel.
Muy bien. Pues muchas gracias.
¿Puedo quedarme esto para analizarlo con más detalle?
- Si algo te llama la atención, dime. - Sí.
Y no lo pierdas, que Morcate nos mata.
No sé tú, pero yo si es ella... me dejo.
Ya, le diré que eres un romántico.
- Vamos. - Voy, voy.
¿Qué es este sitio?
Aquí tenía la empresa. La que monté con Samuel.
Paula, una amiga de la uni, nos dejó el dinero para comprar los ordenadores.
¿Y de qué era? ¿De coches robados?
Bueno...
- ¿Eres programador? - Era. Me fui y lo dejé todo.
Llevaba más de diez años sin hablar con Samuel.
Y vuelves a verlo y... ¿lo matan delante de ti? ¿Por qué?
O sea, ¿por qué volviste?
Samuel me envió un mensaje. Quería verme.
Quería darme un archivo codificado para interpretarlo.
- ¿Y viste el código? - No pude.
- ¿Y por qué dejasteis de trabajar juntos? - Eso da igual.
- ¿Por qué pensó que tú podrías ayudarle? - ¿Siempre haces tantas preguntas?
Bueno, sobre todo, cuando intentan matarme.
No lo sé. Le mataron antes de que pudiera dármelo.
- Lo único que sé es que hay una copia. - ¿Aquí?
Eso pensaba, pero no la encuentro.
A ver, yo no conocía mucho al profesor Barrera,
pero supongo que si quería guardar un archivo y esconderlo bien,
aquí hay millones de escondites.
Es como en la pelis: una caja de cereales, la cisterna de un váter.
Qué joven el profesor Barrera.
¿Quién es ella?
Anna.
- ¿Y Anna es...? - Anna era mi hermana.
Está muerta.
Lo siento.
Si te vas a quedar a dormir, ese sofá es más cómodo.
Un poco temprano, ¿no?
- Depende para qué. - Para ir al grupo de apoyo de paliativos.
- Hoy se reúne hasta las tres. - Hostia.
Vendrá bien ver otros casos, a ver qué se puede hacer.
- No sirve de nada si voy yo solo. - Pues no vayas. ¿Qué te digo?
Yo no voy a tirar la toalla, espero que tú tampoco.
Va.
Vamos al próximo grupo, va. Te lo prometo.
¿Y si te coges unos días?
Yo tengo el proyecto avanzado, puedo desaparecer.
- Nos vamos a Girona, como al conocernos. - Qué va. Se me ha fugado un sospechoso.
Te veo a la noche, ¿vale?
Pero prométeme que cuando cierres el caso, nos vamos
unos días, que lo necesitamos.
- Vale, te lo prometo. - Vale.
- Adiós. - Adiós.
¿En los correos de Samuel hay referencias al código que quería enseñarme?
Hay 12 560 correos en los que aparece la palabra "código".
¿Y alguno asocia "código" y el nombre y archivo Pandora o Ulises?
Hay cero mensajes con ese criterio.
Un callejón sin salida.
Volvamos al lugar donde pudo haber escondido el archivo.
¿Alguna taquilla de algún gimnasio o club o algo de eso?
¿Samuel? ¿En un gimnasio?
Vale, olvídalo.
¿Con quién hablas?
No me habías dicho que teníamos visita. Me hubiera duchado.
Con tres en uno, claro.
No tenía gracia ni cuando estaba vivo. Esto es todo lo que nos queda de Samuel.
Lo mejor de él.
¿Es un asistente de Inteligencia Artificial?
Artificial desde luego, lo otro no lo tengo muy claro.
Vaya, y luego soy yo el de los chistes malos.
- ¿Y sabe dónde está el archivo? - Qué va. No sabe nada.
Sabrá dónde estuvo Samuel al menos antes de morir.
¿Tenía Samuel algún dispositivo para hacer deporte?
Llevaba un reloj inteligente.
¿Cuál fue su recorrido antes de encontrarse conmigo en el despacho?
Fue directo a la universidad, sin paradas.
Llegó al despacho y no volvió a salir.
Creo que sé dónde ha podido esconderlo.
Espera, después del numerito que montaste, no creo que pases desapercibido.
¿Montaste un numerito? ¿Musical?
- Voy yo. - No, vamos los dos, y yo me quedo fuera.
Vale, ponte algo que no se te reconozca. Una gorra o algo.
Hola, mami. ¿Qué tal? Perdóname, que te tengo abandonada.
Con lo del Talent estoy superliada. Te llamo en cuanto pueda, ¿vale? Adiós.
- ¿Vamos? - Sí.
CONEXIÓN PERDIDA
¿Tú qué dices?
- Ha conectado las lentillas. - Sí, pero ya las apagó.
- ¿Vamos? - Sí.
Hay una ubicación. ¿Has avisado a Damián?
No, justo ahora iba a hacerlo.
Damián, tenemos una ubicación.
Mamá.
Mamá.
Mamá.
- Gracias por el desayuno. - Es importante comer. Buenos días.
Perdón por ayer.
¿Te detuvieron?
- ¿Cómo? - ¿Te detuvieron? ¿O te secuestraron?
¿O tuviste que salvar a un bebé de un incendio?
Si no, ¿por qué no me respondiste?
- Sí, lo del bebé y lo del incendio. - Ya.
No, de verdad. Estuvo muy mal que no te avisara.
No, no, hay que salvar a los bebés. Te perdono, supongo.
- ¿Y tú dónde estabas? - He ido a trabajar.
¿Qué? ¿Ya tienes trabajo?
No, pero estoy avanzando con el reportaje de investigación.
He entrevistado a amigos del profesor asesinado.
Ya, basta. ¿Y por qué tanta prisa por empezar a trabajar?
Relájate un poquito. Hay que disfrutar primero juntos.
- ¿Juntos? Si nunca estás. - Ya.
- ¿Qué? ¿Tienes que irte? - Perdón.
No, tranqui. Yo avanzaré con el reportaje.
¿Sí? ¿Quién es?
Hola. ¿Hablo con el inspector Salvador?
Sí, dígame.
Espero encontrarle bien. Al señor Diskin le encantaría verle.
Y tiene un hueco en su agenda hoy a las seis de la tarde.
¿Podría acercarse a nuestras instalaciones?
Muy bien. Allí estaré.
Gracias, inspector. Que tenga un buen día.
- Una vez dentro, ¿qué busco? - Un ordenador.
Pero ¿no se los habrá llevado la policía?
Sí, se habrán llevado los que estaban usando.
Pero en ese despacho había otro, en una vitrina.
¿Un ordenador viejo? ¿Tú crees que habrá guardado allí el archivo?
Sí. Compartiendo ese ordenador, Samuel y yo nos hicimos amigos en la uni.
Te he impreso una copia del código de acceso al despacho de Samuel.
Lo vas a necesitar para acceder.
Seguramente tenga varios archivos en el ordenador.
Pero el archivo que tienes que copiar es "Pandora".
Al entrar, busca la vitrina delante
de los servidores que explotaron.
Ahí estaba el ordenador el día que fui a ver a Samuel.
¿Qué hace esta puerta abierta?
Ve a por la llaves, anda.
La policía dijo que lo cerráramos.
Están en mi oficina. Va, o nos meteremos en un lío.
Va, va, va.
Va, va, va.
- ¿Lo copiaste todo? - Bien. Venga, ¿qué hacemos ahora?
Dámelo, iré al taller para ver si lo descifro.
¿Crees que me voy a quedar sin saber lo que hay dentro?
Estás flipando. Venga, vamos.
¿Qué? ¿Dónde vas?
- Va. ¡Oye! - ¿Qué?
¿A ti qué te pasó? ¿Por qué una persona, un genio de la tecnología,
de pronto deja todo de la noche a la mañana? ¿No lo echas de menos?
Si piensas que voy a dejar de hacerte preguntas, estás muy equivocado.
- Gracias por venir, inspector. - Gracias.
Siéntese.
¿Tiene información sobre el caso?
¿Sabe cómo se descubrió la penicilina?
Por azar.
Y por azar nosotros hicimos un gran avance en la neurofotónica.
¿Sabe lo que es?
La combinación de neurología y óptica.
- Usa la luz para modificar el cerebro. - Modificar no, intervenir.
Todavía estamos en fase experimental,
pero tenemos mucha esperanza en los ensayos clínicos, sí.
¿Qué tiene que ver con la muerte de Barrera?
Nada. Pero tiene que ver con usted.
Sé que tiene un tumor inoperable.
¿Está reconociendo un delito contra la protección de datos personales?
Quiero ofrecerle ese tratamiento.
¿Por qué?
Porque solo le quedan unos meses, y el tratamiento puede curarle.
¿Por qué?
Dentro de pocos días, voy a presentar algo en lo que llevaba mucho tiempo trabajando
con Samuel.
Una tecnología que va a cambiar el mundo.
Sigue sin responderme.
Y no quiero que nada enturbie esa presentación. ¿Comprende?
Porque hay cosas que no tienen precio. Como la vida.
Usted solo tendrá que informarme de sus avances en el caso, nada más.
Ya.
Muchas gracias, señor Diskin, pero...
Pero no.
- No puedo aceptarlo. - ¿Puedo saber por qué?
No voy a darle información sobre un caso en el que tiene un sospechoso interés.
Muy bien.
Yo solo quería alargarle la vida.
Ya.
La expectación y el misterio rodea el nuevo dispositivo de Damián Diskin.
A pocos días de que llegue a las tiendas,
nada se sabe de un producto que promete ser revolucionario.
El secretismo alrededor de esta nueva innovación
de las empresas Diskin parece ser una exitosa campaña de márquetin.
Me voy al gimnasio.
Por mí no lo hagas, que ya sabes que me gusta tu barriga.
Ya, no todos tenemos tu lotería genética.
- ¿Qué vas a hacer tú? - Pues teletrabajar.
Que te quejas mucho, pero vives mucho mejor que yo.
- Uy, sí. Seguro. - Sí, sí.
- Hasta luego. - Hasta luego, amor.
Alexa, ¿qué es DAY ONE?
DAY ONE es un nuevo dispositivo basado en una tecnología de Diskin Biotech.
Aunque promete ser revolucionario,
no se sabe nada del producto hasta su lanzamiento global.
¿Cuándo se presenta?
En tres días.
¿Podemos relacionar a Samuel Barrera,
Ulises Albet y Damián Diskin?
Buscando en el registro internacional de patentes,
he encontrado que en el 2016 Samuel Barrera vendió una patente compartida
con Ulises Albet a Diskin Biotech.
¿En qué consistía la patente?
En un sistema de análisis del iris para la modulación emocional,
mediante la inteligencia artificial. Como traductor y modificador de emociones.
Gracias, Alexa.
Paula, ¿has visto mis auriculares?
Creo que sé lo que pasa con Ulises.
Vuelvo en un par de horas.
Por favor, no te involucres. Le has dejado tu coche, tu tablet. La policía puede
pensar que eres cómplice.
Ulises no me ha pedido nada. Y necesito ayudarle.
Pero vamos. ¿Qué dices, tío?
O sea, yo tengo hype por todo lo que saca Diskin.
Me vuela la cabeza que estemos todos hablando de algo
que no sabemos ni qué es.
Me muero de ganas de probar DAY ONE. Estoy por ir a hacer cola a la tienda.
Sígueme, por favor.
Antes de nada, no quiero que Paula tenga ningún tipo de problema legal.
Creo que Paula ha ido a reunirse con Ulises Albet.
- ¿Cree que puede estar en peligro? - No, Paula confía en Ulises.
Pero tenía que volver al despacho, he llamado y no está.
¿Y sabe dónde puede haber ido su mujer a reunirse con Ulises?
Creo que sí.
Que sea rápido, Elena.
El marido de Paula acaba de estar aquí. Sabemos dónde se encontrará con Albet.
Vale, pues dame la ubicación.
Salva, te estás jugando la suspensión definitiva.
Sí, y vosotras no os podéis saltar a Moreno.
Quedaos ahí, ¿vale? Venga, pásame la ubicación. Adiós.
No vamos a ningún lado, Salva va a ir solo.
¿Qué pasa? ¿Que te da igual?
- Será mejor que te acostumbres. - Que te digo yo que no.
Pues te deseo suerte, cabo Corbella.
¿Por qué tanto miedo a cabrear al intendente?
Jugamos al mismo juego, pero nosotras tenemos que buscar nuevas reglas
para jugar al partido, y esta vez no nos han convocado.
¿Qué dices?
Pensaba que haciendo el símil con el fútbol lo entenderías.
¿Uli?
¿Ya tiene nombre este sitio?
Samuel propone: "La empresa emergente más prometedora de Barcelona".
- Un nombre que lo engaña. - Yo, como vuestra jefa...
Jefecilla. Sin mis ahorros, no tendríais ni ordenadores.
Acordaos de esto cuando os hagáis megamillonarios.
- Va, que os gano otra vez al futbolín. - No, yo contigo no juego más.
Va, va, que esta vez ganamos.
Joder, Uli, es que eres malísimo.
- Ahora, cara de bosque. - Ahora, cara de sabelotodo, como Samuel.
Te quiero.
¿Uli?
No te gires, o te vuelo la cabeza.
¿Paula Castell?
¿Ulises?
¿Hola? ¡Mossos d'Esquadra!
Ulises.
¿Hola?
¡Ulises!
Paula.
¡Ulises! ¡Ulises! ¡Cuidado!
No nos pongamos dramáticos, vamos a estar todos tranquilos.
Por favor, déjanos. No hemos hecho nada.
¡No!
Inspector Salvador para central, ¡necesito un operativo ya!
¡Socorro! ¡Socorro!
¡Socorro!
¡Mossos d'Esquadra!
¡Socorro! ¡Mierda!
¡Voy a entrar!
¿Qué hacemos?
Apartaos de la puerta, ¡voy a entrar!
No, no dispares.
Ni te muevas.
¡Ulises!
Suelta el arma.
Suéltala.
Subtítulos: Marta Torrente Morcillo Iyuno
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