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[suena "A Moment Between These Two" de Hola a todo el mundo]
[Pablo] Acá tenemos un cruce de caminos.
[Sara] Sí, de hecho la vía del tren divide Patio Quemado…
Patio Quemado es todo esto, en los cantos.
Y ese… Ese es el Salón de los Espejos.
El Salón de los Espejos.
Y acá uno decide…
Aquí saben ponerle nombre a las cosas, ¿no?
El Salón de los Espejos.
¡Guau!
[Sara] Este es el lugar donde se encuentra a uno mismo.
[todos] Que así sea.
[bocina de tren]
[Pedro] Y es así que llegamos a las ardientes tierras del hikuri,
el peyote o el abuelito, como también le llaman.
El puro desierto.
Aunque después haberlo conocido hace años,
diría que tal afirmación es opinable.
Cuando conocí a Sara, la primera vez que tomé peyote,
una voz dentro de mí no paró de repetirme:
"El desierto es un océano".
"El desierto es un océano".
Un océano atravesado por el trópico de Cáncer
y a la vez un desierto que no ofrece sus infinitos matices
si no saltas de la cubierta y te sumerges en él
más allá de la primera imagen.
Me pregunto cuál será el retrato de nosotros mismos
que finalmente veremos reflejado en las aguas de este mar virtual.
Y hablando de personajes, el que nos recibe
y cuidará de nosotros en territorio náhuatl es David.
King David.
Cada vez que lo veo, siento que los perfiles de la convención
saltan por los aires.
Su naturaleza es otra,
más propia de un lugar en el que aún se cuentan historias de brujos
que se transforman para hacer de las suyas
y caminar a cuatro patas, o cruzar volando
el asombroso cielo estrellado en mitad de la noche.
Así funcionan las cosas aquí,
en las exuberantes aguas de la zona seca.
Bienvenidos, chicos, a Wirikuta.
Espero que encuentren todos a Mescalito, es el espíritu vivo del peyote,
puedan conocerlo y platicar con él.
Mucha gente le dice "peyote", ¿no?
Los indios wixárika le dicen "hikuri",
pero los espíritus de la plantita se llaman "Mescalito".
Entonces, qué mejor deseo que conocer a Mescalito
y qué bueno que estén aquí para platicar con él.
¿Qué significa para ti que este es el Salón de los Espejos?
Pues cuando te encuentras a ti mismo y ves tu yo verdadero, ¿no?
Conocerte a ti mismo
o reconocer tu verdadero monstruo interno
es saber quién eres en realidad.
No somos ni buenos ni malos.
Son dos lobos que alimentamos, ¿no? Uno es negro y uno es blanco.
¿A quién le das más de comer?
Es el que crece más contigo, pero habita en tu corazón.
Ese lunar negro y lunar blanco está ahí todo el tiempo.
[Pedro] Wirikuta, templo ancestral de los indígenas wixárika, los huicholes.
Un territorio al que no hace tanto que llegó la luz eléctrica
y un espacio como pocos para preguntarse qué es la magia.
[dron rompiéndose]
[campanilla]
[Sara] Un día estaba yo dormida,
me empecé a sentir así como intranquila,
y cuando abro los ojos, se escucha como cae algo en la lámina,
pero pesado. Así… [gruñido]
Y de repente escucho como una risa.
Así… [risa aguda]
Y las uñas como de un gallo, como de algo así.
[chasca la lengua]
Pero como yo crecí en un lugar
donde… esa onda de los nahuales y todo eso,
entonces, lo que hice, en lugar de atemorizarme,
salí y estaba como una antena ahí parada.
Ahí estaba ella parada así.
Era un búho con patas de señora, de gente.
Con alas y como una parte de su cara.
O sea, búho, pero gente.
Como viéndome, pero ¡unos ojos!…
Así, como si hubieran sido como de fuego, viéndome…
Pero lo que no se pensó es que le iba a meter unos plomazos.
[ríen]
- [Pablo] Eso no se lo esperaba. - [Sara] Eso no se lo esperaba.
- [ríen] - [Pablo] Pero ¿era una silueta?
[Sara] No, era un búho…
[Pedro] Incluso Sara parece vibrar más alto
ahora que ha vuelto al lugar de sus amores,
el mismo al que llegó en tren con un hatillo en busca de su alma
cuando tenía apenas 18 años.
- [niño] ¿Es Pedro? - [hablan a la vez]
[niño] Eh… ¿Es de terror la película?
[Pedro] Pablo, tu colega pregunta si es de terror la película.
- No. - [Pedro ríe]
¿Por qué piensas qué es de terror?
No, sino que siempre las de terror son en la noche.
- ¡Claro! - En la noche…
[Pablo] Como ha dicho lo de los chistes,
dice: "A ver si ahora se va a poner a contar…".
- [niño] ¿De terror o…? - [Pablo] No es de terror.
- [Pedro] No… - [Pablo] Mira…
- [Pedro] ¿Qué piensas de los adultos? - [niño] Ah, de los adultos…
Pues, la verdad, como que son muy muy raros.
[Pedro] ¿Por qué?
Porque como que un día están contentos,
te quieren, toda la cosa…
y como que al otro día como que te tratan raro y así.
¡Qué bueno eso! ¿Y qué es lo que más te gusta
de ir a ver a Nancy?
¡Ah! ¿De ver a Nancy? Que es como calmada y así.
O sea, por más que le hagas cosas y así
y que, no sé, le dé un cachetadón a su burro, como que es calmada.
- [Pedro] ¿Sí? - Y así.
Y le digo: "¿Cómo haces para calmarte tanto?
¡Es tan complicado!".
[Pedro] ¿La versión pequeña de David ha dicho "Nancy"?
[hombre, indistinto]
- Allá vamos. - ¿Ahí vamos?
- Ahí vamos. - Bueno, vamos…
- Más arriba aún. - Más arriba.
Más arriba de la loma.
[Pedro] Subir a la montaña da vértigo.
Rodar lo que uno ve cuando tu cuerpo siente que puede despeñarse
me hace recordar a Lupita y aquello que dijo
sobre tener una misión y estar dispuestos a perder la vida.
Sin embargo, confío en que aún no ha llegado nuestra hora,
entre otras cosas porque estoy a punto de reencontrarme por fin
con la mujer que bailó con las libélulas.
[Pedro] ¡Dale caña, Yorch!
[suena "A Moment Between These Two" de Hola a todo el mundo]
La primera vez que llegué al desierto y de camino a su casa,
David me señaló un punto perdido allá en lo alto y dijo:
"¿Ves? ¿Ves aquel puntito allá arriba?
Allí vive Nancy.
Ella era una monja de clausura que fue enviada aquí
por su madre superiora a hacer vida eremítica.
Un día probó el peyote y dejó la orden.
¿Quieres ir a conocerla?".
Decididamente, en el desierto saben cómo contar las cosas.
Fui a presentarle mis respetos aquella misma tarde.
Y hoy confieso que muero de ganas de volver a verla.
[niño] ¡Bienvenidos a la casa de Nancy!
- ¿Qué tal? - Mucho gusto.
- Enrique, encantado. - Nancy para servirles.
- ¿Cómo estás, Nancy? - Muy bien. Bienvenidos, muchachos.
¿Y eso qué función tiene? ¿Qué es eso?
Es un micrófono. ¿Como estás?
- ¿En serio? - Para hacer películas.
Eso está fabuloso. Yo dije: "Debe ser para limpiar el piso".
[todos ríen]
Nancy, ¡que te quiero comer entera!
¡Qué lindo! ¿Cómo estás?
[Nancy] Cada vez que no llueve, yo me pongo a danzar.
Y estaba yo danzando con las cabras cuando llegó un grupo de libélulas
con una música otomí a la tierra madre Pachamama,
y dije: "Ay, no, no puede ser. ¡Qué regalazo!".
Aquí las tenía encima de mí danza y danza,
y yo por acá danzando.
Los animales son también terapia para el ser humano,
para los niños, para todos.
Por eso me hice vegetariana, porque también ellos aman, sienten,
y tenemos que cuidarlos.
Este es Brunito, es de raza pastor belga
y le digo que parece un león
porque siempre está echadito, ¿verdad?
[voces de fondo]
[Nancy] Jálele más para allá para que no arrastre aquí.
- ¿Para aquí? - [Nancy] Ándale, hasta allá.
Yo nunca he ido al desierto, ha de ser una experiencia bonita…
[Pedro] ¿Nunca has ido?
[Nancy] No, fíjate que no, nunca he ido.
- [Pedro] No me digas. - [Nancy] No, nunca.
En serio, nunca he ido el desierto.
Aquí la gente que ha venido, jóvenes,
pero fíjate que nunca he ido y ha de ser una experiencia hermosa.
Y llegó una chica y me dijo:
"Oye, se corre allá la leyenda de que tú probaste el peyote
y soltaste la religión.
- Dije: "No, yo, aquí llegué…". - [Pedro] ¿Es una leyenda?
[Nancy] Sí, que dije: "Yo no lo he probado",
pero yo aquí con el contacto con la naturaleza
fui viendo diferente, me despertó la conciencia…
Que yo siempre pensé que lo católico era la verdad.
Y aquí Dios me fue quitando muchas cosas
y abriéndome la conciencia y los ojos para ver.
Y dije: "Pues no, hombre, eso no ha sido nada".
Entonces, apenas voy despertando, muchachos.
Y yo sé que el hikuri es un elemento sagrado
que Dios ha dado, la energía divina,
que es un sacramento sagrado, que cura, que sana, que despierta…
[Pedro] Sacramento. Esa es la palabra que Nancy utiliza.
Un sacramento.
Es oírlo, y un impulso irresistible me recorre:
"Nancy, ¿existe una posibilidad de que celebres con nosotros
nuestra ceremonia del peyote?".
Pues, bueno, yo creo que sí, porque nunca lo he…
- ¡Qué bueno! - Nunca lo he tomado.
- ¡Qué honor! - ¿Qué me estás diciendo, Nancy?
Es mi primera vez también. Nunca he…
- Nunca lo has probado. - No.
¿Y por qué has dicho que sí ahora tan de repente?
Bueno, porque yo creo que todo se presenta
cuando tú ya estás preparado,
y ahorita que me invitan, digo:
"Bueno, pues es la oportunidad que Dios me está dando
- para experimentar, ¿verdad?". - [Pedro] Qué maravilla.
Me resulta increíble que acepte,
pero casi todavía más que Nancy nunca haya caminado por el desierto
después de mirarlo desde lo alto durante 30 años.
Cuando la madre superiora la envió a hacer vida eremítica,
Nancy vivió primero durante cuatro años en una cueva,
luego otros cuatro en una mínima construcción de latón
en la que poder guarecerse,
y, en total, 15 años hasta tener su pequeña casa.
Aquí arriba nieva, sopla, hace calor o frío extremos.
No imagino cuán exigente puede haber sido en lo físico
el proceso de Nancy en la montaña,
y cuán decisivo a la hora de ir despojándose
de constructos y creencias hasta llegar a afirmar
eso que dice tan sencillo:
Dios es la energía, vibración pura.
[conversaciones indistintas]
En la noche sentí a Pablo hablando con Sara,
y lo sigue haciendo a propósito de ciertas transacciones con lo invisible,
y, más específicamente, de las ofrendas de sangre de la tradición huichol.
Pero mi cabeza está entretenida con la organización de nuestro destino
al final del viaje a Sonora.
Esto es lo que nos queda, que es Sonora, y esto es donde estamos.
Sin embargo, el tema va y viene desde que llegamos
y no me cabe duda de que Pablo pregunta por algo.
[Nancy] Lo único que no se toca es cuando hay altares.
[Pedro] El tema acaba por configurarse según llegamos a El Bernalejo,
lugar de peregrinación y templo fundamental
para la tradición de los huicholes.
Ahí es El Bernalejo. Es el centro ceremonial huichol.
- ¿Y aquí han hecho una ceremonia? - Aquí han hecho una ceremonia.
Pero ¿qué significa?
Que la gente que acampa aquí está segura,
que el espíritu, los espíritus del desierto,
los elementales del desierto,
todo eso que escuchamos en la mañana, no entra.
Cuando existe una comunión del ser humano con el elemental,
que en este caso es Tatewari,
Tatewari solicita amparos.
Y esos amparos no son un sacrificio de muerte,
no son un sacrificio de sangre común y corriente,
son amparos en los cuales las almas de los animales
se ofrendan a los elementales.
[Pedro] Creo percibir un eco de la cultura judeocristiana
asociada a la idea de pecado
y la necesidad de entregar ritualmente algo
con objeto de limpiar las malas acciones y así conseguir amparo.
Esa misma es la palabra con la que se refieren
a las ofrendas de sangre: amparo.
Y ahorita donde vamos a ir, que es la entrada de El Bernalejo,
ahí se escurre toda la sangre, se le da de comer a El Bernalejo.
Esa sangre de esos amparos viene y se ofrenda ahí.
Entonces, este es un lugar sumamente poderoso
porque existe un portal dimensional donde se trajo al hikuri
y se sembró en todo Wirikuta.
Entonces, si quieren, vamos para allá.
[Pedro] Desde la noche de los tiempos,
frente a la inmensidad de las fuerzas y el misterio,
el hombre ha optado básicamente por dos vertientes fundamentales
para sentirse protegido.
De un lado estaría el Pharmakon,
cualquier rito de comunión o ingesta que propicia un vuelo mágico
y a la vez un ejercicio de muerte y renacimiento
que nos alinea con lo que no vemos.
Y la otra vertiente, al otro lado del péndulo, sería el Pharmakos,
la práctica del chivo expiatorio que, con intención de limpiar lo impuro,
opta por ofrecer a un tercero en sacrificio.
Si quieren subir, pueden subir. Pidan permiso.
Suban para que graben allá el montículo principal y todo.
Todas las ofrendas así que están alrededor las puedan grabar.
- Y si no, pues ya… - Está bien.
Aquí pueden agradecer con tabaquito.
- Y unas moneditas, ¿no?, has dicho. - Sí.
- [Pedro] Tienen que estar aquí… - Unas moneditas…
¿Tienes tu tabaquito, Enrique?
Hemos venido a El Bernalejo porque nos interesa conocer
el acervo cultural y los valores y los templos
y las distintas escuelas-medicina que visitamos.
Pero cuando David nos plantea entrar en ese lugar sagrado,
nuestra decisión es clara.
Con todo el respeto, elegimos quedarnos fuera.
Pero quedarnos fuera, como más adelante veremos,
no quiere decir ni mucho menos quedarse en tierra de nadie.
[David silba] ¡Chicos! [chista]
[Pedro] Cuanto más cielo, más tierra.
Cuanto más se asciende en el espíritu, más enraizado se debe estar al suelo,
porque el poder, da igual del orden que sea…
El poder y la riqueza aturden.
A eso me refiero con lo de "cuanto más cielo, más tierra".
La medicina no asegura, si eres un necio,
que no te vuelvas más sombrío aún y más necio.
[Señor X] …los usos y costumbres… Los abuelos están muy a la defensiva.
Yo no soy abogado, pero sí tengo mucho conocimiento
y sí le hice hincapié en el hecho de derechos de autor,
en el tema de las regalías que se puede llegar a obtener…
Nosotros lo podemos dialogar con el gobernador,
lo que le des anualmente, lo que le des mensualmente,
ya va a ser un diálogo directo, pero que tú tengas la diplomacia…
- No, déjame… - [Señor X continúa hablando]
Déjame, déjame terminar un poquito.
Por eso yo te ofrezco de la parte
que ustedes tienen compromiso con la comunidad…
Te digo, ocupar los vuelos, ocupar ese dinero.
Si hay algo más que haya que apoyar para que esto, este…,
se haga bien con la comunidad,
esta onda de cancelar, pues se haga bien.
No hay un acuerdo, un acuerdo que se respaldó,
pues no se… No se pudo hacer y no pasa nada.
[Señor X] Lo entiendo, hermano, pero hay repercusiones después de todo esto.
Nosotros trabajamos con un intermediario…
[Pedro] Cuando Rodrigo le hace llegar el no,
que nuestro acuerdo con él se acaba,
el Señor X decide empezar a disparar a todo lo que se mueva
hasta completar lo que podríamos considerar
un auténtico recital de la infamia.
Y cuando ves que alguien habla de honorabilidad y de principios
y se muerde la lengua,
pues dices: "No, estamos en un terreno que no queremos jugar".
[Pedro] Creer o no creer. He aquí el dilema.
¿Creer que eres el dueño de algo y abusar o no creerte en posesión de nada?
Es hora de deshacernos de aquellos acuerdos
que no nos representan. No hay más razones
…porque a ver nosotros qué movimientos hacemos…
[Pablo] A ver qué movimiento hacemos, adónde vamos,
- "os vamos a tener controlados"… - Sí, sí.
- Extorsión. - ¡Extorsión!
- Extorsión - "Y tengo tu pasaporte.
Sé dónde vives".
Yo les voy a decir una cosa, chicos. Traemos juguetotes.
Traen unos juguetotes. O sea, traen unos juguetotes.
- Es que ha dicho, ha dicho… - [David] ¿Sí?
"Claro, nosotros os podemos…
Si estáis con nosotros, podemos asegurar vuestra seguridad.
Pero, si no, quizá vais a tener un problema".
[King David] Yo nomás les digo una cosa.
No prueben con tonterías.
Si ya hay malas palabras, ya hay malas intenciones.
Y como ya voló su mente millonadas,
pues por lo menos les quitan las cámaras y el equipo.
Esta chavita que traen y esta… En caliente, muchachos.
Para cachetearlos y quitarles una oreja a ustedes está bien fácil.
Háganle caso a su corazón, muchachos,
porque cuando no le hacemos caso, nos suceden las desgracias.
- ¿Sí me entiendes? - Totalmente, David.
[David] Yo nomás les digo, de verdad, vamos a convivir aquí,
vamos a comer la medicina, tenemos un cantador,
todos vamos a cantar, todos vamos a enseñar
lo que nos han enseñado las plantas.
Y vamos a hacer una comunidad como somos.
Si es lo que te decía: muchas veces, en la tradición el indígena falla.
Entonces, ¿nosotros qué culto vamos a enseñar?
Pero, hermano, ¿qué falla? Falla como falla la nuestra.
- [Pablo] Sí… - Es la misma. Es el mismo fallo.
[David] También. Pero yo te voy a decir una cosa:
- Los compromisos son compromisos. - Eso es verdad.
Esa es tu palabra de vida. No es el dinero, es tu palabra.
Tu palabra pesa lo que pesas en oro.
Si no tienes palabra, no vales nada. Nada. En ningún lugar.
- Ya tenemos la película, ya está. - [David] ¿Está ahí?
[Pedro] Y la carta de Sonora ya la hemos rodado.
Pues qué bueno que tomaron la decisión
y sigamos haciendo el trabajo que estamos haciendo, ¿no?
Hay que acabarlo y este… Hacer este cierre.
Ajó. Es todo lo que tenía que decir.
[Pablo] Ajó. Muchas gracias, David.
- [Pedro] Ajó. - [Pablo] Ajó.
Entonces, voy a prender un fuego, vamos a hacer una copaleada hoy.
- [Pedro] Total. - [Pablo] Sí.
- Un poquito de sananga. - [David] Vamos a echar las gotas, todos.
Vamos ahorita a abrir los ojos, todos.
A los camarógrafos, que ellos son los que principalmente ven atrás de todo.
Los que ponen la magic.
Vamos a ponerlos chidos para que agarren power.
- [Pablo] Vamos allá. - Vamos a las gotitas.
- [hablan a la vez] - [Pablo suspira]
¿Sientes que te puedes quitar esto un momentito, el gorrito, o no?
- Ajá. - ¿Sí?
[Pedro] Nancy recibe una limpia energética de Pablo
antes de abrir las puertas de las ceremonias por primera vez.
- [Pablo silba] - Aunque decir que Nancy nunca
había experimentado con medicina tampoco sirve.
Su medicina es el viento, o como aquí lo llaman, el Marracuate.
No se me ocurre nadie mejor que esta mujer
para abrir la suerte de nuestra nave hacia un final
y que sea lo que la abuelita Nancy y el abuelito Peyote quieran…
[tararea]
…porque el principio y el final están aquí.
Y si esto va de formalizar un nuevo contrato,
si, como parece, esto va a encontrar el camino de regreso a la primera casa
y porque la vida es un regalo,
basta ya de acuerdos que no nos honren.
- Abracadabra. - [David] Quítate tus zapatitos.
Quítate tu gabán.
- [Pablo] ¿Quitamos los zapatitos? - [Pedro] Sí.
[David] No, recostadita.
Pero bien, acomódate.
Eso.
OK, entonces necesitamos una persona que esté en los pies de Nancy.
Entonces, vamos a frotar nuestras manos. Tú concéntrate.
Vamos a ir pegando nuestras manos.
Vamos a acercar nuestras manos al cuerpo de ella. Sin tocarla, ¿OK?
Chicos, ahora.
Más abajo, que sienta su calor en sus manos también.
Y vas a respirar profundo
y vas a parpadear cuando te haga las gotitas…
La sananga al principio escuece como si tuvieras fuego en los ojos.
Pero esta mujer sabe lo que es sostenerse con tanta suavidad como firmeza.
[David] Con cariño… Con cariño.
Eso es. Ábrelos y ciérralos.
Respira.
[inspira, espira]
Sana.
Respira.
Sana.
Respira.
[Pedro] Hazte responsable de tus creaciones.
[Pablo] Eso es.
[Pedro] De cómo respiras.
Y, sobre todo, procura tener mucho cuidado
debajo de la sombra del árbol de los deseos,
porque, a lo que se ve, uno acaba retratándose según acuerda.
Ha llegado la hora de tumbar una maldición.
Nada es ni bueno ni malo,
solo medicina si eres capaz de hacerte responsable
del mundo que tú mismo creas.
[inaudible]
[Pedro] Cuanto más cielo, más tierra.
Urge limpiar la mirada, aceptar que solo de nosotros dependerán
cada una de las cláusulas de nuestra nuevo acuerdo.
Ha llegado la hora de subir a la Montaña Sagrada
y allí, en la cumbre de El Quemado, entregaremos primero todas aquellas ideas
que hacen de la magia en la cabeza del hombre una razón para la intriga.
Hace falta creer y siempre tener mucho cuidado con lo que uno pide
si su corazón aún no está listo para sostenerlo.
[Emiliano] El dios del rayo, la tierra, los metales, el viento…
Y todo se puso en ese fuego para que naciera el sol.
Y en la madrugada…
Hay una montaña, que es la montaña de Catorce,
donde nace el sol, en El Quemado,
y, entonces, ven la puntita del sol asomarse así, de lejos.
Y ven que no fue suficiente.
Que pusieron todo, o sea, todo,
pero falta como un poquito, ¿no?
"Oigan, pero no. ¿Quién se guardó algo? No sé qué, tal".
"No, pues… Yo sí puse todo".
Todo el mundo había puesto todo.
Y, entonces, en el firmamento estaba un venado
que vio la situación y dijo: "Esto no va a jalar, no va a funcionar".
Y entonces el venado corre a la sierra…
y entonces con la osamenta empuja al sol,
como en el último esfuerzo que necesitaba para salir por primera vez, ¿no?
Entonces, el corazón del venado que empuja el sol a nacer
y la fuerza que hace de la huella del venado con el piso…
La huella que deja es el hikuri, es el peyote.
- [Pedro] Oh, guau. - [Emiliano] Entonces…
O sea, como comulgar con el peyote es como recordar esa historia.
La peregrinación de todos los puntos
siempre es para recordar que hubo ese acuerdo de que naciera el sol,
que es el primer acuerdo de vida, ¿no?
Y, entonces, van cada año para…
[Pedro] El día del solsticio ya está aquí.
La noche más corta y mágica del año se acerca.
Sin embargo, a las puertas de la ceremonia final,
la pregunta decisiva es si podemos cerrar este acuerdo del alma
para un tiempo nuevo, definitivamente libres de cargas.
- Ven aquí a mi lado, Nancy. - [David] Acércate por acá mejor, Nancy.
Entonces, de lo que estamos hablando, Nancy,
es que David tiene un mayor conocimiento de las zonas en las cuales está el hikuri,
de la tradición en la que se desarrollan todos los pasos y los procesos
para llegar a la ceremonia.
Si lo queremos hacer como es la tradición,
no es que sea aquí porque… Porque es aquí en el patio.
- No se va a hacer… - [David] No lo vamos a hacer en el patio.
Lo vamos a hacer allí, en el fuego sagrado.
O sea, si vas a prender el patio, prende el fuego que habla.
- Bueno, entonces, voy a explicar… - Si van a abrir el corazón del Tatewari,
hay que hacerlo bien.
Ese fuego es el verdadero fuego sagrado.
Ya comió el fuego sangre, ya comió sacrificios,
ya ha tenido muchas ceremonias, ¿me entiendes?
Ha comido sangre de toro, sangre de borrego, sangre de cabra.
Entonces, se le va a dar un cargo a alguien,
que va a ser el hombre de fuego. Él se va a encargar de meter el fuego,
- nadie puede tocarlo. - [Pablo] Vale.
Se va a armar el arco… ¿Por qué el arco?
Porque los hombres somos cazadores.
Desde el primer momento de la humanidad, investígalo, somos cazadores.
- [Pablo] Sí, es verdad. - No somos sembradores
ni somos vegetarianos. Somos cazadores.
[Nancy] Oye, David, yo tengo una duda en eso de la cacería, ¿no?
Porque yo estoy en otra dimensión de la armonía con la creación
y yo pienso ante ahorita lo que hemos…
Durante la destrucción de la naturaleza y de todo el planeta.
Acabamos con todo, las flores, los árboles y los animales.
Siento que los animales son el adorno del planeta.
Entonces, yo pienso en mi forma, en mi vivencia,
que el sacrificio de animales ya no debe de existir,
Pero, bueno, discúlpenme, yo si me tengo que salir, me salgo.
- No les quiero echar a perder… - [David] No, Nancy.
- [Sara] Te voy a explicar… - [David] No, vamos a hacer
- un fuego de palotes. - A los animales los amo.
Los amo a los animales y siento su dolor cuando matamos y los destruimos.
[emocionada] Son el adorno del planeta. Entonces, si queremos generar un cambio,
yo siento que tenemos que generar el amor a todo,
a todo lo que papá Dios hizo con tanto amor
para que el día de mañana podamos abrazar al león,
al oso, a todos, porque son parte de nosotros mismos.
Lo que le pasa al animal le pasa a uno.
Lo que te pasa a ti me pasa a mí.
[Sara] Nada más te voy a corregir un poco las palabras.
Yo sí creo que hay una gran diferencia entre un sacrificio y un amparo.
Yo con los wirarikas entendí que los animales se oran.
- [David] Se rezan. - Se rezan.
[David] Se les da de comer bien.
Tantito, David, ¿no? Por favor.
Y ellos, por su voluntad,
porque yo los he visto cómo entran al fuego, al círculo…
Por su voluntad se ofrendan.
Y han sido hermosas sus liberaciones, hermosas, Nancy, ¿no?
En contra de lo que yo pensaba que era un sacrificio.
Entonces, este fuego, este fuego que está atrás, Nancy,
está completamente en paz, está limpio.
Todo es maravilloso. El hikuri es sagrado, es sanativo,
te abre a otra dimensión,
pero hay que enseñarles que no hay que matar.
Dios no quiere ofrendas.
Dios quiere el corazón de amor hacia Él y hacia todo lo que nos rodea.
- [Pedro] ¿Me permites, Nancy? - Me duele.
- Perdónenme, pero soy muy sensible. - [todos] No, no.
[Pedro] Os agradezco a todos, de verdad.
- [Nancy solloza] Ellos sufren mucho… - Sí, mi hermana.
Os agradezco a todos de corazón…
- vuestro compromiso. - [Nancy] Perdónenme…
No, Nancy, por favor. Nos has hecho un regalo increíble.
Nosotros estamos intentando no hacer juicios morales de tradiciones milenarias.
Milenarias.
Pero es evidente que estamos intentando encontrar nuestra propia melodía,
nuestro propio canto.
La acción en la que yo creo que hemos sintonizado
tiene que ver también con atrevernos a articular un canto nuevo.
- [Nancy] Ándale, un fuego nuevo del amor. - Un fuego nuevo.
- [Nancy] De allí puede brotar algo, ¿no? - En el que… En el que,
desde el respeto a la guía,
cada uno puede entonar un canto porque es recibido, porque es apoyado…
- Un cántico nuevo de amor, yo digo. - [Pedro] Exactamente.
En eso estamos de acuerdo.
A mí me parecería precioso que hiciésemos un fuego propio,
un fuego propio en el jardín de este patio.
Yo necesito decir algo también, si me lo permitís.
Para mí, los pecados son procesos de aprendizaje
que se disuelven en el entendimiento del amor a su debido tiempo.
Y eso es un proceso más… Más lento.
Con todo el respeto a otras maneras de entender los pecados
y otras maneras de entender el…
- Bueno, termina… - ¿Termino?
Otras maneras de entender la sanación.
[Nancy] Yo no me opongo. Las tradiciones son maravillosas.
Como el hikuri, que decimos.
Para mí es un sacramento sagrado.
Pero te debe llevar a tu profundidad de tu ser.
¿Qué religión ha transformado realmente?
Si fuera así, la tierra sería un paraíso y todos nos amaríamos.
Dime, ¿han transformado?
La tradición es maravillosa,
pero nos tiene que llevar a una profundidad espiritual
que te transforme desde aquí.
[Pedro] Al llegar a la cima de El Quemado me siento exhausto,
pero ya solo queda firmar para cerrar la séptima carta,
la última, y completar la escalera.
De la mano de Sara, la primera mujer marakame,
me deshago de una vez de todos los constructos
que atraparon a nuestro linaje para asomarnos al fuego nuevo
decididos únicamente a barrer, barrer la cubierta de nuestra nave.
Esa será nuestra única tarea. Y eso firmo.
Celebraremos en el pequeño jardín de la casa, sin estandartes,
sin chivos expiatorios y decididos a navegar cada vez más lejos
de la espiral de los agravios y de la culpa.
Ahora sí, la mágica noche de San Juan
está esperando por todos nosotros allá abajo.
[cascabel]
[Tatiana, con eco] En la sociedad se acepta comúnmente
que cuando alguien menciona la palabra "espíritu",
está haciendo referencia a un concepto religioso.
Sin embargo, en realidad,
el término "espíritu" simplemente se refiere al aliento.
[música rock]
[Sara] Como si fuera un círculo. Nada más siguiendo como el círculo
para poder proteger a toda la gobernadora y queden todos los hikuris dentro.
- OK, es protección. - [Sara] Está bien.
Sí, así la gente que sabe ya no toca este hikuri porque es un altar.
La parte de la que se cortó se pone aquí en la frente,
se pone aquí en las mejillas, se pone en la parte de la garganta,
se pone en las muñecas y se come de frente.
Ante tu presencia, abuelito Sol,
estamos en este momento con la grata compañía de tus espíritus,
con la grata compañía de los elementales de la Tierra.
Nosotros tomamos en este momento todas las bendiciones.
[Pedro] Hemos acordado que nuestra intención en nuestra última noche
será atrevernos a honrar al espíritu frente a un fuego nuevo,
sin estandartes y de la mano de la primera marakame de la historia.
O, lo que es lo mismo,
tratar de despojarnos de los constructos y el peso,
los dogmas, las leyes y caminar la vida en el alambre como si esta vez
y, a partir de ahora, todas las que vengan fuesen la primera vez.
Nancy nunca en 25 años había bajado las arenas del desierto en Wirikuta,
o, como dijo el poeta, de ninguna manera habrá emoción si no hay riesgo.
- [Nancy] Sí, mira, todo… - [Fournier] ¡Ah! Todo esto es pelito.
[Nancy] Es la semilla, ¿eh? Espárcela.
Yo creo que la esparcimos. ¿O la ponemos ahí?
- [Fournier] Igual y ahí. - [Nancy] Yo creo.
Mira, ponla allí para que sea…
Y entonces ahora pásatelo por la frente, mira la frente,
los cachetes, la garganta y ya te lo vas comiendo poco a poco.
Pero, fíjate, a Naie le sale bien amargo amargo.
No lo puede… Tiene que comerlo con naranja.
Qué curioso, vea que cada quien tiene su forma.
Ahora en pedacitos te lo vas comiendo.
A ver cómo lo sientes tú, Enrique, ¿verdad? [ríe]
Amargo sí, ¿eh? Pero no mucho, ¿no?
Tolerable…
[Tatiana, en inglés] "Espíritu" se refiere al aliento.
- [Nancy] Ellos ya se lo tomaron. ¿Tú no? - [Yorch] ¿Sí?
- ¿Tú no lo has comido? - Dos.
Dos. ¡Ah, bueno!
Entonces, ¿no se nos nota
- en la cara de alegría que traemos? - No, no.
[Tatiana, con eco] Aliento que estimula las células
y que permite recibir el conocimiento conocido como "gnosis".
O, lo que es lo mismo,
conexión con los recuerdos antiguos inscritos en nuestras células.
[Pedro] Claro que al otro lado del muro de contención
habita la vida a flor de piel.
O, dicho de otra forma, por cada Sara
como mínimo habrá siempre un King David,
el yin y el yang en lo que será
nuestra muy particular versión de El sueño de una noche de verano
del brujito William Shakespeare.
- [Nancy] David, ¿cuántos encontraste? - ¿Ya encontraste el tuyo, Nancy?
- [Nancy] Ya me lo comí. - ¿Ya te lo comiste?
[Nancy] Sí. Me encontré dos.
- ¡Qué chido, Nancy! - [Nancy] ¿Tú cuántos llevas?
- Has de llevar 15 o 20. - Llevo cuatro.
- Este me lo voy a comer. - [Nancy] Bueno, te salieron a tu tamaño.
A mí me salieron chiquitos.
[Tatiana, con eco] La memoria de nuestros abuelos y abuelas.
- ¿Quién sigue? - Víctor.
- No, pero falta él y falta él. - [Pedro] Pero Fergan dice que no…
Sí, van a ver bien bonito la cámara.
- ¿Ya comiste? - [Pedro] Sí, sí, todos…
[ríe]
[David] Basta, no va a hacer nada.
Ven, es como una mandarina amarga, ¡cómetela!
[Pedro] De camino al patio de la casa para nuestro último círculo,
siento crecer en mí la conexión con el abuelo hikuri,
que empieza a hablarme.
Parece susurrar en mi oído: "Pedro, el trabajo ya está hecho,
puedes estar tranquilo. Ahora descansa, estás agotado, déjate ir".
Obviamente, en ese momento no soy consciente de lo que Mescalito
está tramando en nuestra nave,
pero el caso es que me entrego sin contemplaciones
en mi cansancio infinito y, sin más,
empiezo a transformarme en un abuelo, totalmente.
Un abuelo de aquellos de las casas de antaño
que las familias acostaban junto a la lumbre
simplemente para estar a gusto y ser testigo.
Hoy… [carraspea] es la noche de San Juan.
[fuego crepita]
Probablemente es de los…
De los…
recuerdos más antiguos que tengo asociados a la magia.
¿No? La noche más corta.
El día más largo.
Era pequeñito y la noche de San Juan…
era una puerta a lo que en este momento…
resplandece.
Escucho vuestras palabras
y me emocionan, pero sintonizo con vuestros corazones…
y vuelo.
Vuelo.
Me encanta el casting de esta película.
[risas]
Me parece delicioso, delicioso.
- Ajó. - Ajó.
[Nancy] ¡Oye, Sara! ¿Aquí se ve un rostro, aquí en el fuego?
- [Sara] Sí. - [Nancy] ¿Es el abuelo fuego?
- [Sara] Sí. - [Nancy] ¿Lo ven aquí, el rostro? Mira.
- [Julia] Sí, sí. - [Nancy] ¿Verdad que está divino?
- Vengan a verlo. - ¡Qué hermoso!
[Nancy] Mira, aquí está el rostro del fuego.
¿El abuelo fuego se le dice? ¿Sí lo ven?
[Pedro] ¡Hala! Pero venid aquí, por favor.
- [Nancy] Vengan a verlo. - [ríen]
- ¡Vengan, qué hermoso! - [Pedro] Entre los dos troncos, dentro.
- [Julia] ¡Guau! ¡Hala! - [Pablo] ¿Entre cuáles?
- [Nancy] Salud. - [Pedro] Entre los dos troncos.
- Entre este y este. Allí. - [Nancy] Ahí está el rostro.
[todos ríen]
[Nancy] Pero ¿ven? Ahí está el rostro. ¿Allá lo ven?
- ¡Qué hermoso! - [Pedro] ¡Guau! Pero ¿qué está pasando?
Pero míralo.
[mujer tararea]
[Pedro] Y es así que definitivamente me convierto en el abuelo.
Y el abuelo solo quiere dormir.
El trabajo prácticamente ya está hecho. Solo quiero que me tapen.
Tengo tanto frío.
No hay manera de que se me pase el frío.
Ya recostado y sintiendo a mi tripulación entre la bruma del sueño,
pienso: "A ver, es verdad que quizá haya cierta dispersión en el círculo,
pero ¿qué malo puede haber en ello
tras haber llegado hasta aquí sanos y salvos?".
Me digo: "¿Por qué no celebrarlo, aunque solo sea hoy,
casi como si estuviéramos en una fiesta?".
Que sin teléfonos en el círculo.
- Por favor. - [Pablo] Gracias, Sara, por el trabajazo.
Muchas gracias al abuelito…
[mujer tararea]
[Pedro] Y es entonces, cuando estoy con la guardia baja
y a punto de cerrar los ojos,
que llegan Julia, el duende Puck, y Nancy, hada y mujer de viento,
- y pasa esto. - Guarda el aire dentro.
Guárdalo. Y voy a soplar.
¿Lo guardo?
Un poquito y lo sueltas todo.
Listo.
- ¿Llegaste acá dentro? - [Julia] Sí.
Lindo.
Es que siento todo el cuerpo riquísimo, ¿eh?
Me siento así en el aire.
Qué lindo. Siento que voy a volar.
- ¿Me puedo dejar llevar? - Sí, sí, sí, sí.
Ay, qué lindura. Siento que estoy volando.
- ¿Sí estoy volando? - Sí, sí.
Qué lindo.
Vuelo, ¿eh?
Ay, ¡qué lindo! Siempre quise volar.
Volar, volar. Qué hermosura.
Veo muchas estrellas.
Ay, qué lindo… Y siento el aire precioso.
Ay, ¡soy un ave!
Ay, qué hermoso.
- Y el aire me acompaña divino, ¿eh? - [Julia ríe]
[Nancy] Qué lindo.
[Pedro] Nunca me había dormido de esta forma en ceremonia.
Es un sueño brumoso y lejos,
al que llega el eco de cómo David se queja en modo oso.
[David gruñe]
[mujeres cantan]
El fuego está abierto.
Entonces, ¿no me tomo nada?
Entonces, ¿qué te puedo dar ahorita si es para la infección?
Entonces, me tomo mejor el hikuri, ¿no?
- Pues sí. Te va a hacer mejor. - Sí.
- Vale. - [Pedro] Somos una constelación familiar.
El padre de la casa tiene dolor de muelas y reclama a Sara,
la mujer marakame, para acercarse a solas al fuego antiguo,
algo que David hace no por las muelas, sino porque hay entre ellos una herida.
No hablo de lo personal,
sino del tormento que les supone sentir que quizá no hayan hecho bien
al habilitar en el patio de su casa un fuego nuevo.
David, el padre, sufre
porque quizá estén traicionando con ello el fuego antiguo,
su tradición, sus estandartes.
Y es esta falla el espacio perfecto para que las hadas,
tan traviesas como auténticas, sigan haciendo de las suyas,
algo que las hadas hacen incluso a su pesar
cuando las cosas corren el peligro de ponerse demasiado serias.
[cantan]
He aquí la fina línea una vez más
o cómo Nancy se convierte en géiser-canal
para la expresión de un sentir que en una parte libera
y en otra arrasa,
y pone la constelación de la nave del encanto a prueba.
[conversaciones indistintas, risas]
[conversaciones indistintas, risas]
[Pedro] Tras su visita con David al fuego antiguo,
Sara, en segundo término, le está diciendo algo a Pablo.
[Sara] Lo que pasa es que el fuego de atrás nos llamó.
El fuego de atrás nos llamó.
Porque en nuestra tradición, cuando el fuego habla…
Pablo, entonces el fuego nos está pidiendo que corrijamos este fuego.
[Pablo, susurrando] Vale.
[Sara] Lo vamos a corregir porque se cometió una falta.
- [Pablo] Vale. ¿Cuál? - [Sara] El rapé.
[Pablo] Ah.
[Sara farfulla]
Cuando nosotros consumimos hikuri, no consumimos otra cosa.
Entonces el… La vibración se movió.
[Pedro] Sin embargo, yo, el abuelo,
no pienso como ella que haya sido un problema usar el rapé.
El tabaquito soplado ha sido nomás un detonante
y sus efectos para nuestra constelación, un espejo.
Por eso, cuando Pablo invita a Sara a tomar su lugar,
incluso a pesar de David, como abuelo pienso que se trata exactamente de eso.
Sara, ocupa tu lugar.
Hazlo de corazón, como tú sabes. No te atormentes.
El momento capital es ahora. Haz que el equipo regrese a la tarea.
Esto no es juicio, esto es aprendizaje.
Y es justo ahí cuando, como un resorte, me incorporo y estoy despierto.
[Sara] Hay una consideración en el fuego.
Y es que este es un fuego que se abrió con el amor.
Y creo que debemos de poner atención
y rendir un poquito de respeto al… Al abuelito.
Para estar en comunión con él.
Tatewari es el abuelito que nos conoce a todos,
que conoce nuestras entrañas, las entrañas de nuestros ancestros.
Que no se debilite, que siempre tenga ese aliento de vida.
[Pablo] Pero yo también lo que siento…
Estoy sintiendo una cuestión con la autoridad.
Un conflicto con la autoridad.
Y vosotros tenéis una responsabilidad,
como la tengo yo con la ayahuasca,
en este proceso de crear un nuevo fuego.
Siento que eso no está reñido con la autoridad.
Siento que no es "aquí todo vale".
Y ejercer esta autoridad desde el lugar adecuado es importante.
Con claridad, ¿no?, sin miedo. Sin miedo, Sara.
- [Sara] Ajá. - Sin miedo.
Sin miedo, David, ¿no?
Siento que todo pasa como tiene que pasar.
Si en este caso es el rapé lo que…
ha detonado esta reflexión, bendito sea este error.
Si es que es un error.
Bendita sea…
esta equivocación, si es una equivocación,
para que podamos entender esta reflexión, ¿no?
Y aprender a escuchar al fuego.
Y a lo que te animo, igual que me animo a mí,… [ríe]
…es a ejercer la autoridad que se te otorga
por la responsabilidad que tienes con Tatewari,
con la Pachamama, con tus raíces.
[Sara] Me gustaría, hermanos, hermanas, que…
compartamos esta alegría y este canto.
Y si sale algo de sus corazones que sea merecedor de ese canto,
les conmino, hermanos y hermanas, a que lo anunciemos en este círculo.
[toques suaves de tambor]
[Pedro] David padre somos todos.
La marakame Sara también somos todos.
En este linaje de la nave del encanto,
la paradoja es que para caminar libre por el alambre y vivir de verdad
hay que arriesgarse.
De modo que a partir de ahí, la disyuntiva última, Ulises,
es o nos abrazamos a la alegría de vivir, o nos abrazamos el quebranto.
Nadie dijo que fuera fácil afinar un canto nuevo.
[cantan]
La palabra "pecado" en arameo significa simplemente errar el blanco,
salirse de foco, nada que ver con un juicio moral.
Esto es, "pecado" en arameo significa dispersarse,
y eso es algo que pasa.
No nos pongamos tan dramáticos.
La única tarea es darse cuenta y volver al centro.
[silbidos]
[tambor y cantos cesan]
- [silbidos] - [Pedro] El desierto es un océano.
Un océano.
Me siento como si mi cuerpo hubiese llegado de vuelta
a las orillas de las playas de mi hermosa Ítaca.
Sin fuerzas para levantarme, digo…
Siento que en nuestro viaje hemos intentado revisar
la escalera del iniciado
y, al acabar, recién empieza todo.
- [ríe] - [varios ríen]
- [gime] - [varios ríen]
¿Cómo crees?
[Pablo] Es el infinito, mi hermano, es infinito.
[Pedro] ¿Qué locura es esa, mujer,
que caminas por la cuerda floja
porque puedes?
Mujer brava y hermosa.
Mujer valiente y respetuosa.
Mujer que vuela.
Mujer que ofrece.
[hablan, indistinto]
[ríen]
[Sara habla, indistinto]
- Mmm… - [Pedro] Gracias, gracias.
[Sara] Descánsate.
[Nancy] Yo te quiero dar gracias, Sara. Fue maravilloso tu dirigir, tu presencia.
Entonces, me da gusto como que empiezas un camino, ¿no?,
para abrir brechas y que la mujer puede volver a rescatar
su lugar de dirigir una ceremonia tan bella.
Y pues muchas gracias.
Gracias, Sara, te amamos. De verdad.
[Sara] Nos tenemos que presentar al primer rayo de sol,
aunque el sol está allá, pero es cuando baja en nosotros la luz.
[Nancy] Tiene uno que esperar…
- [Pablo] Ajá. Al abuelo Sol. - [Nancy] Al abuelo Sol.
[conversaciones indistintas]
- Pedro. - ¿Tungará?
Al ojo del fuego. El fuego tapona.
Que ya lo estás despidiendo.
Al fuego, pues lo estás despidiendo.
[Pedro] Los dioses se reunieron y acordaron que saliera el sol.
Luego, el venado bajó a la tierra para dar un último golpe de magia.
El encanto no debe olvidar que, una vez que estás dispuesto a ponerlo todo,
tienes que aprender a quitar.
Cántale, David, porque creo que danza más cuando cantas.
- [ríen] - Cántale, David.
[Pedro] Y quitar, tomar distancia, como el humor y el juego,
son el lubricante esencial, Ulises.
No vaya a ser que, de tanto querer, acabes ahogando con tus principios al pez dorado.
Nancy, ¿quieres decirnos algo
ahora que nos vamos a separar después de este magnífico encuentro?
[Nancy] Bueno, pues me siento bien agradecida.
Ahorita Marracuate me volvió otra vez.
Sentí el aire bien hermoso que me movió en las profundidades del mar
y experimenté lo que experimentan los peces, ¿no?
Esa ligereza para moverse en este mar
donde todos somos parte de esta inmensidad de la creación
y que solo hay que sumergirnos, como los peces,
para experimentar la inmensidad de Dios,
que está dentro de nosotros y en todo el cosmos.
[silbidos]
[suena "Salvation" de The Limiñanas]
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