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Bueno, ¿estamos todos? -Falta Ali.
-¿Alicia? ¿Alicia?
(Voces llamando a Alicia) (LLORA)
¿Qué tal lo estás pasando, Ali? -Bien.
-¿Sí? ¿Te han hecho muchos regalos? -Aún no me los han dado.
Es la última imagen que tenemos de Alicia Vega.
(TODOS) ¡Alicia! Será mejor que llame a la Policía.
Confirmado, señor. Es el vestido de Comunión de Alicia Vega.
-Tendrán que acudir a declarar a comisaría. Todos.
Familiares y trabajadores.
Begoña Valverde y Roberto Vega se iban a ir de viaje un día después
de la Comunión, pero cambiaron de idea.
Es un cretino. Es lo único
en lo que estábamos de acuerdo tu madre y yo.
¿Qué hora era? 20:30.
¿Cómo está tan segura? Salgo todos los días a correr
y hago el mismo recorrido a la misma hora.
Todo señala a Bosco. El cordel del palomar
estaba en el llavín de su armario y en la herida de Alicia.
(LLORA)
Todo apunta a que murió por asfixia.
-¿Se ahorcó o lo ahorcaron?
-¿Quién sabe? Este es el vídeo original
de la Comunión. Hay tres minutos que no hemos visto.
Hostia.
Para salvarte, eliminaste la única pista de mi hija.
Emi, mentiste pensando solo en este sinvergüenza.
No sabía nada de esto. (GRITA) ¿No sabías de la vida
de tu hermana estaba en juego? ¿No te das cuenta que por salvarte
el pellejo me juego el mío? ¿No te das cuenta?
-No es mío, es de mi mamá, pero a mí me gusta mucho.
Los dos lo hemos leído, Andrés.
Yo no leí nada. El diario lo tenía mi hija.
Fue ella la que lo leyó entero, no yo.
¿Qué le pasó a Ali? Dímelo. Carmen.
Laura. ¿Qué haces? Es una niña.
Quiero estar en el interrogatorio. -Bien.
Dígame dónde está la niña. -¿Cómo que dónde está?
-No encuentran a Nuria, No está ni en casa ni en el colegio.
-Otra vez no, por favor. Otra vez no.
¿Tenéis pinchado el teléfono de Inés Vega?
Inés no ha recibido llamadas desde anoche.
Imposible. Acabo de oírla hablar.
Por favor. No le cuentes esto a nadie.
Federico Sanz, el exmarido de Inés. No estaba en Brasil.
Estaba aquí, y se vio con ella durante la Comunión.
Puedo ser un ladrón, pero de ahí a secuestrar a una niña...
No te creo. -¿Para qué iba a mentir?
-Porque no es lo mismo pasar 4 años en la cárcel que 40.
Y te juro que voy a hacer que cumplas cada uno de ellos.
-Científica ha encontrado restos de sangre en la casa
y es sangre de Nuria. La sangre desde hace unas horas.
Así que, si Federico Sanz,
el exmarido de Inés, ya estaba detenido, no pudo ser el agresor.
No puedes ir a la Policía. Yo he perdido una hija.
Y ahora se trata de Nuria, mi sobrina.
¿De verdad crees que encubriría a mi hermano
si estuviese relacionado con esto? Hasta luego, Carmen.
Eduardo, Leticia sospecha. ¿Por qué no le dijiste
desde el principio que estabas conmigo?
Pondré sobre la mesa los indicios que tenemos contra él.
¿Y si no se rompe? Es la oportunidad que tenemos.
No puedo dejarla escapar.
-Soy inocente, se lo juro.
Yo no le hice nada. -Y si usted no lo hizo...
Me han visto con la niña. Te estás obsesionando.
Si la Policía de verdad supiera algo, ya...
Hay que cambiar a la niña de sitio ¡ya!
Perdón. Perdón.
¿Qué tiene que decir?
Que soy culpable. ¿Culpable de qué, señora Castro?
Miente. Carmen Castro miente. Los dos mienten.
Tienes una implicación emocional con ella.
A veces eso impide ver cómo son las cosas en realidad.
-Autorizaste a la Policía a interrogar a Nuria.
-¿Qué tiene eso que ver? -Les hiciste creer que sabía algo.
-El informe detallado del cadáver de Nuria Vega.
Alguien la golpeó con un objeto contundente en la cabeza y eso
la hizo caer contra la chimenea. -¿Qué tipo de objeto?
-Esta cadena estaba en mi casa. Mi hija no la llevaba cuando
la secuestraron, pero sí cuando apareció muerta.
¿Sabe qué significa eso? -Que si su memoria no le falla,
alguien tuvo que coger esta cadena de su casa.
Busquen rastros de ADN.
-¿De quién? -De Roberto Vega.
No va a dejar que me acerque. A menos que no tenga más remedio.
Tal vez usted no sabía que lo que golpeó a Nuria Vega y le hizo caer
era una linterna, pero su marido sí.
Lávala bien.
Siento haberos hecho esto, pero es por mi familia.
Me gustaría que te ocuparas de mis hijos mientras,
Laura. Claro.
Creíamos que Emi sabía algo de lo que pasaba, pero
¿y si Carmen la está protegiendo?
(LEE) "El tiempo se nos echa encima. Solo tienes unas horas.
No tenemos forma de ocultar más la verdad."
-No te preocupes, hijo. No permitiré que le pase nada.
-Papá.
Que te den por culo.
Esto es serio, Óscar. No se trata de cubrir a una amiga
o de ocultar un poco de droga, ¿entiendes?
No sé dónde está. Pero sabrás dónde localizarla.
-Me acojoné.
Yo te quiero, Emi. Y si quieres irte, me iré contigo.
-¿Qué es esto?
-¡Emi! -¡Pablo!
¡No! (GRITAN)
-¡Hijo de puta! ¡Cabrón! -¡Emi! ¡Emi!
-¡Emi! -¡Pablo!
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-Señor, estamos esperando novedades.
En cuanto tengamos la información, se la haremos llegar.
Muy bien.
-Comisario. -Sí.
-Ya está aquí la hija de los Vega. -¿Ha dicho algo en el camino?
-Nada. Callada como una muerta.
Bueno, ya me entiende.
-¿Dónde está? -En la sala de interrogatorios.
-Vidal,
¿por qué cree que esa chica pudo hacerle algo así a su prima?
-¿Y cómo quiere que yo lo sepa, comisario?
-Usted conoce a esa chica. Era novia de su hijo.
Supongo que habrá tenido algún trato con ella.
-Cómo se nota que usted no ejerció mucho de padre.
A esa edad lo poco que uno habla con su hijo es para discutir.
-Y aun así uno es capaz de lo que sea por encubrirlos,
para que no les pase nada. -Ironías de la vida.
Bueno. Eso y que uno se vuelve gilipollas cuando nace
y se les perdona todo, aunque te salgan unos cabrones.
-Señor. La madre de Alicia Vega quiere verle.
-Mire si ha llegado ya el abogado de la chica.
-¿Ha llegado ya el abogado de la chica?
-Papá. -¿Qué haces aquí?
Venga para casa. -¿Qué le va a pasar a Emi?
-Bueno. Hasta que no confiese y se aclare lo sucedido, no lo sabemos.
-No ha podido hacerle nada a su prima.
La conozco.
(RÍE)
Hijo,
con lo listo que eres para algunas cosas
y lo tonto que eres para otras.
¿Sabes quién es el último en saber que a uno le ponen los cuernos?
Exacto. El cornudo.
Si una mujer no quiere que te enteres de algo, date por jodido
porque nunca te vas a enterar.
Anda. Vete para casa con mamá.
Nos vemos allí.
Señor Casas.
Díganle que no es verdad. Dígame que no han detenido a mi hija.
Señora Castro, estamos haciendo nuestro trabajo.
Pero señor, su trabajo... vamos a ver, yo ya he confesado.
Ya les he dicho que fui yo quien mató a la niña.
Sé lo que me ha dicho.
Pero ¿entonces qué más quiere? La verdad, señora Castro.
Quiero la verdad. Le he contado la verdad.
No. Me ha contado lo que cree que yo quería escuchar.
Estoy seguro de que miente para encubrir a su hija mayor.
No, señor. Usted no sabe, no entiende.
Mi hija adoraba a su prima. Sería incapaz de hacerle nada
a la niña. ¿Por qué debo pensar que usted sí?
Se lo dije ya. Yo tuve que ir con la niña
a la casa para que la niña me contara lo que había pasado
con mi hija y la niña no habló. Mire, señora Castro.
No nos iremos de este pueblo hasta que no descubramos la verdad
y detengamos al verdadero culpable
de la muerte de su hija y de su sobrina.
Y sé, por mucho que insista, que no es usted.
La maté.
Señor.
(Puerta cerrarse) Señor, fui yo.
¡La maté! ¿Me oye? Señor, ¿me oye? Soy la única culpable. ¿Me oye?
-Tráeme un cafelito, anda.
-¿Necesitas algo?
No sé. Un vasito de agua, un cigarrito. Un porrito.
Así que pensabas que te ibas a ir de rositas
y dejar aquí a tu madre pringando, ¿verdad?
Con hijos como tú,
¿quién quiere enemigos? -Vete a la mierda.
-No, hija. En la mierda estás tú.
Hasta el cuello.
Y yo me paseo alrededor para no mancharme los zapatos, pero si hace
falta quitarse los zapatos para meterse en el fango, yo lo hago.
Así que ten cuidado con lo que dices.
Bueno. Si no necesita nada más, tu abogado está a punto de llegar.
Si no quieres hablar, no hace falta que lo hagas.
-Gracias, Vidal.
Puede dejarme a solas. -Claro.
-¿Cómo prefieres que te llame?
No creo que contestar a eso vaya a perjudicarte.
¿Emilia? ¿Emi?
-Emi.
-Emi, ¿sabes por qué estás aquí?
Acabo de estar con tu madre ahora mismo.
-¿Cómo está?
-No muy bien, la verdad.
Sabe que te hemos detenido y está muy preocupada.
-Ella no ha hecho nada. -Lo sé.
-Y entonces ¿por qué no la deja en libertad?
-Porque ella ha confesado y mientras no tenga otro culpable,
no puedo liberarla.
-¿Dónde está mi hermano Pablo? -No te preocupes.
Está en buenas manos. Al menos por ahora.
Emi, si tus padres no salen en libertad,
es posible que Pablo tenga que ir a un centro
mientras el juez decide si tus abuelos o tus tíos
son las personas adecuadas para hacerse con la custodia.
Y por lo que he visto en tu familia no me extrañaría nada
que el juez decidiese que no son las personas idóneas para cuidarlo.
Entonces tendría que pasar a un centro permanente.
-No pueden hacer eso. -Nosotros no queremos hacerlo.
La solución es muy fácil. Está en tus manos evitarlo.
Solo tienes que confesar la verdad.
Emi.
Emi. Necesito que me digas quién se llevó a Alicia
y a Nuria.
Como quieras.
-Está bien.
Está bien.
(Teléfono)
Sí.
Sí, comisario.
Muy bien. Voy para allá ahora mismo.
¿Qué ha pasado?
Pablo, cielo, ¿me esperas en el jardín?
Emi va a declarar toda la verdad sobre lo que le pasó a Nuria.
Pablo.
-¿Cómo te llamas?
-Emilia Vega Castro.
-Emi, ¿eres hermana de Alicia Vega?
Necesito escucharlo.
-Sí.
-Muy bien, Emi.
Cuéntanos lo que sucedió con Alicia.
¿Qué le pasó a tu hermana?
Emi.
¿Quién mató a tu prima?
-Fui yo, yo soy la culpable de todo.
(Móvil)
Víctor.
Comprendo.
¿Y ha contado por qué?
Ya.
¿Puedo ir al baño? Sí, claro, amor.
Bueno, mantenme al tanto.
Pablo, ¿estás bien?
Mierda.
(Móvil)
Dime, Laura.
¿Qué? ¿Estás segura?
Está bien, voy para allá ahora mismo.
Pablo Vega se ha escapado.
Como palme otro niño, esto va a parecer el pueblo de Herodes.
-¿Quieres hacer un descanso? -No.
-Muy bien, cuéntame lo que pasó el día de la comunión de tu hermana.
-Todo empezó varios meses antes de la comunión.
-¿Cuántos meses antes? -Cinco o seis, no recuerdo bien.
-¿Y qué sucedió entonces?
-Yo estaba metida en un lío y debía dinero.
-¿A quién?
-Eso no importa.
-Emi, lo que importa o lo que no lo decidimos nosotros, no tú.
¿A quién le debías dinero?
-A un tipo que nos vendía a costo a Óscar y a mí.
-¿Cuánto dinero le debías? -3.000 euros.
-¿3.000 euros?
Entiendo que no comprabais todo esto para consumo propio.
-No. -Bien.
Bebías 3.000 euros. ¿Y qué hiciste?
-Intenté robárselo a mi abuelo de la caja del restaurante,
pero no lo conseguí porque siempre había alguien pendiente
y por la noche se llevan el dinero, así que se me ocurrió algo.
En el insti, alguien me había hablado de una gente
que ofrecía dinero por hacer fotos a chicas menores.
-¿Qué tipo de fotografías?
-Ya sabe. -No, no lo sé.
Yo no sé nada. -Fotografías desnuda.
-¿Cómo contactasteis con ellos? -A través de Internet.
-¿Y qué pasó después?
-Me respondieron y me ofrecieron 600 euros por una sesión.
-Pero eso no era suficiente como para salvar tu deuda.
-No. -¿Entonces?
-Cuando les dije que quería hacer otra sesión,
me dijeron que si llevaba a mi hermana,
me darían cinco veces más.
-¿Y aceptaste?
-Sí.
Lo busqué por las calles cercanas, pero no lo encuentro.
¿Adónde pudo ir?
Habrá ido a por las únicas personas en las que confía.
Sus abuelos.
Llama a Vidal, que ponga en marcha un operativo de búsqueda.
Dile que vamos al restaurante de los Vega.
Póngame con el inspector Vidal. De parte de la inspectora Cortés.
De acuerdo, ahora mismo organizo todo.
¡Sedes, Sedes!
Avise a todos los efectivos disponibles.
Estamos buscando a Pablo Vega, el hijo pequeño de los Vega.
(Sirenas)
-¿Dónde quedasteis para haceros las fotografías?
-En la cabaña del bosque. -¿Y qué pasó cuando fuiste allí?
-La primera vez me hicieron las fotografías a mí sola
y me pagaron.
Eran unas fotografías desnuda, pero ni me tocaron.
Una vez pasada la vergüenza tampoco estaba tan mal.
Era mucho dinero y muy rápido. -¿Y después?
-Después llevé a Ali. -¿Cuántas veces?
-Una.
Varias. -¿Cuántas?
-No sé, cinco, seis.
Óscar y yo pensamos que así podríamos comprar más costo
y ganar más dinero y poder marcharnos de Cienfuegos.
-¿Marcharos adónde?
-Cómo se nota que usted no ha nacido aquí;
si no, no preguntaría eso.
Daba igual, solo queríamos irnos lejos.
-Continúa.
-Al principio todo iba bien, íbamos, le hacían las fotografías,
me pagaban y nos marchábamos.
-¿Y después? -No sé, todo cambió.
Ese tipo empezó a obsesionarse con Ali y me dio miedo.
-¿Qué hiciste entonces? -Dejé de llevarla.
-¿Y?
-Se volvió loco.
Me amenazaba y luego empezó a chantajearme.
Decía que, si no accedía a lo que él pedía,
acabaría conmigo,
que enseñaría todas mis fotografías,
las de mi hermana, que todo el mundo las vería
en el instituto, mi familia.
Todos.
-¿Y por qué no lo denunciaste en comisaría?
¿Por qué no lo denunciaste en comisaría?
-Porque la persona que me amenazaba era un policía.
-Busquen por el centro. Buscamos un niño, no un saltamontes.
¿Podremos encontrarlo? ¿O tendré que llamar
a la Guardia Civil para que nos eche una manita?
-Déjennos a solas.
-¿Ha dicho algo más esa chica?
-Vidal, no empezamos bien nuestra relación cuando llegué aquí
y hemos tenido nuestros más y nuestros menos.
-Ya se sabe, todas las parejas tienen altibajos,
comisario. -Por eso no sé qué pensar ahora.
-¿Que no sabe qué pensar de qué?
-Emilia Vega acaba de acusarle de hacer fotografías pornográficas
a menores y de ser uno de los responsables
de la desaparición de Alicia Vega. -¿Cómo?
-Tengo que interrogarle.
-Déjeme ver a esa desgraciada. -No puedo.
-¿Cómo que no?
Está en mi comisaría, aquí mando yo.
Ahora mismo voy a verla.
-Por favor, Vidal, no me obligue a detenerle.
-¿Qué coño dice? ¿Qué cojones me dice?
Puede acusarme de cualquier cosa,
me puede acusar de ser un mangante, he cometido muchos errores,
pero yo no soy un... Nunca le haría daño a un niño.
¿Lo entiende? Nunca.
-Si quiere un abogado, tiene derecho a él.
-Comisario, no me haga esto, yo no he hecho nada.
Si derrama ese vaso, yo...
Si esto llega a saberse, me habrá arruinado la vida para siempre.
Esta mancha no se elimina,
siempre habrá alguien que me señale allá donde vaya.
-Por favor. -Comisario.
-Por favor.
Si todo esto tiene una explicación, nadie tendrá por qué saberlo.
-Claro.
Emi. Emi. Mamá.
Hola. ¿Cómo estás, hija?
Bien. ¿Bien? ¿Y Pablo?
También.
Emi, ¿qué les has contado?
Les he contado la verdad, mamá.
Todo sobre las fotografías en el bosque, ¿vale?
Ya saben que tú me estabas encubriendo a mí.
No. Mamá.
No. No, Emi, no. Mamá, todo saldrá bien,
ya verás que todo saldrá bien. No, no.
No, no saldrá nada bien.
-Nombre.
-No me joda, comisario. -Nombre.
-Inspector del Cuerpo Nacional de Policía
Rafael Vidal. -¿Sabe por qué está aquí?
-Claro, porque vine a participar en el "Cifras y letras".
Mire, comisario, si quiere hacer el paripé,
hágalo usted solito, pero conmigo no cuente.
-¿Dónde estaba el día de la comunión de Alicia?
-Estaba en mi casa comiendo lubina a la plancha
y patatas panaderas.
Lo recuerdo muy bien porque con el sueldo que gano
no es habitual que compre lubina.
-¿Hay alguien que pueda corroborarlo?
-Lo del sueldo, por supuesto, mire alrededor,
cualquiera de los agentes.
Lo de la lubina, mi mujer,
aunque con la mala suerte que tengo últimamente
es capaz de decir que no estuve con ella
con tal de joderme.
-Emilia Vega, que era novia de su hijo Óscar,
dice que usted le ofreció dinero
a cambio de hacerle fotografías desnudas a ella y a su hermana.
-Y si le dice que los ingleses nos van a devolver
el Peñón de Gibraltar, usted va y se lo cree.
Se lo dije antes, sería incapaz de hacerle daño a una niña.
Ni muerto.
-¿Y por qué cree que Emilia Vega le acusaría?
-Porque encendió el ventilador y lanza mierda a todos lados
con tal de que no la acusen a ella. -Se equivoca,
ella se ha implicado en el caso. No le acusa para salir libre,
le arrastra al fondo con ella.
-Qué hija de puta.
-Hemos enviado una patrulla a registrar su domicilio
y a interrogar a su mujer.
Mientras tanto... -Ya, ya.
No se preocupe, conozco el camino a los calabozos.
-Te he traído algo de comer.
-Nuria te quería mucho.
-Y yo a ella.
-Cuando la encontraron,
llevaba puesta la cadenita que le regalaste.
-Recuerdo el día que se las compré, fue por Navidades.
-¿Se las compraste?
-A Nuria y a Alicia.
Una para cada nieta.
¿Estás bien?
-Sí. -Me tengo que marchar.
Pablo me ha llamado.
Su mujer ha corroborado su coartada.
-Pues vaya.
Voy a tener que volver a regalarle flores.
-Lleven a la chica a interrogatorios.
-¿Qué va a hacer, comisario?
-Descubrir hasta qué punto es capaz de matar a su farsa.
Emi.
Hemos estado en casa de Vidal y hemos encontrado las fotografías.
-Entonces lo han detenido.
-Sí, ahora mismo está en una celda.
Aunque hay un problema.
-¿Cuál? -En las fotografías
no solo aparece tu hermana desnuda. También aparece tu prima.
Y se ve cómo están abusando de ellas.
-Eso es imposible. -¿Cómo no sabes?
-Porque yo siempre estaba delante cuando hacían las fotografías.
-Esto es muy serio, Emi, tu hermana y tu prima están muertas.
Y ahora tenemos las pruebas de que tú las vendías al mejor postor
para que les hiciesen Dios sabe qué.
-Eso no es verdad. Nadie las tocó nunca.
-Tenemos las pruebas. -Eso es imposible.
-¿Por qué?
¿Por qué es imposible?
¿Por qué es imposible?
-Porque nunca les hicieron esas fotografías.
-¿Qué le pasó a tu hermana?
¿Qué le pasó a tu prima?
-Déjeme ya en paz.
Déjenme salir de aquí, por favor.
-Eso será cuando lo diga yo.
Yo voy dentro, tú espera aquí.
Víctor.
Doña Pilar.
Se va a quedar aquí.
Somos agentes de Policía.
¿Qué?
Vinimos para resolver la desaparición de su nieta.
Y no queremos que le pase nada a Pablo.
Pablo, ven.
Pablo dice que se han llevado a Emi.
Ahora mismo está en comisaría.
Ha confesado que fue ella quien se llevó Alicia.
¿Emi? Lo siento mucho, doña Pilar.
No queríamos que se enterase así.
¿Y qué va a pasar con el niño?
Eso no está en nuestra mano.
Es el juez quien tiene que decidirlo.
Doña Pilar, si quiere tener la custodia de su nieto,
no le hará ningún bien enfrentarse a la Policía.
Por favor, abuela.
-Lo siento, mi vida.
Déjame.
Abuela.
Abuela.
Por favor, abuela, ayúdame, por favor.
"La primera vez que papá tigre se fue a cazar solo,
tardó dos días en volver. Cuando mamá tigre
le pidió explicaciones, él simplemente se calló.
Mamá tigre se quedó preocupada y los pequeños tigres también.
Sobre todo cuando vieron que cada vez que papá tigre salía de casa,
tardaba más y más en volver.
Primero fueron dos días. Luego, tres.
Después una semana, y entonces los pequeños tigres tuvieron miedo.
¿Y si un día papá tigre salía a cazar y acababa marchándose
para siempre? En ese momento decidieron que tenían que hacer
algo para impedir que papá tigre se marcharse.
Uno de ellos tuvo una idea.
Sabía que papá tigre nunca permitiría que le ocurriera
nada malo a sus pequeños. ¿Qué pasaría si papá tigre creyese
que alguien se había llevado a uno de sus hijitos?".
Señor.
Vamos a necesitar al fiscal de menores.
No ha sido ella.
Ha sido su hermano Pablo.
No.
No, no, no es verdad.
No es verdad, no es verdad. ¡No es verdad!
No es verdad. No es verdad. No es verdad.
No es verdad. Fui yo. Se lo juro que fui yo. Se lo juro que fui yo.
¡Fui yo!
(LLORA)
(LLORA)
¿Te acuerdas de cómo empezó todo?
¿Y me lo quieres contar?
Eso puede ayudar a mamá.
Fue cuando Ali se enteró de lo de papá y la tía de Toña.
Nos lo contó a Nuria y a mí.
Y os sentisteis muy mal, ¿verdad?
Teníamos miedo de que nuestro papá se fuese.
¿Por qué pensabais que se iba a ir?
Mis padres se pasaban el día discutiendo.
(Voces)
No me escuchas. ¿Cómo que no te escucho?
Te escucho todos los días de la semana. Cuando me repites
la historia, me canso. Me canso, Carmen, me canso.
Yo también estoy cansada, muy cansada.
¿Cansada? Sí, muy cansada.
Que me dejes tranquilo.
¿Y qué hiciste después?
Este libro os dio la idea, ¿verdad?
Ali se acordó de este libro.
Dijo que nosotros éramos como los tigres del cuento.
¿Y qué hacen esos tigres?
Son muy listos.
Saben que su papá no se irá si a alguno de ellos les pasa algo malo.
Así que hacen como que les pasa.
Y planeasteis todo para que Ali se escapara durante la comunión.
Pero no iba a ser ese día.
¿Entonces qué fue lo que pasó?
Nuria supo que su mamá y mi papá se iban de viaje al día siguiente.
Sí, ¿podría pasarme con el departamento de Viajes, por favor?
Gracias.
Nuria.
Apúrate, tenemos que ir a comprar el regalo de tus primos.
Sí. Quería confirmar unos vuelos que tengo reservados.
A nombre de Begoña Valverde y Roberto Vega.
Sí, para mañana.
Gracias.
Vamos, Nuria.
Tenía que ser ese día. No podíamos dejar que se fuese.
Ali, venga, date prisa.
Voy a la bodega, ¿vale? Ahora vengo.
Nuria, el vestido.
¿Qué haces?
-Ahora no te pueden ver. Espera que se vayan todos, ¿vale?
-Vale.
Ven, Ruso.
Pablo, Alicia. Niños, subid, la carta está lista.
Y ahora, vamos a hacer una foto de toda la familia,
no como la última vez, que solo salimos la mitad.
-Anda, Inés, ven aquí con tu padre y conmigo. Y avisa a tu hermano.
-Andrés, ven con la niña para la foto. Qué guapa estás.
-Ahora voy.
Vamos a hacer la foto.
Edu.
¿Nosotros también?
-Sí, hombre, sí, los allegados también.
Emilia.
-Qué manía en llamarme así. Venga, vamos.
-Ve tú, yo no soy de la familia.
-Bosco tampoco es de la familia y siempre se pone en las fotos.
-Bosco, ven. Ponte tú aquí.
Bueno, ¿estamos todos?
-Falta Ali.
¿Dónde está tu hermana?
No lo sé. Antes estaba con el tío Andrés.
-Sí, pero estaban fuera jugando.
A ver, Alicia, ven, que estamos para hacer la foto.
Hija, no es momento para juegos.
Vale, muy bien.
Uno.
Dos.
Y...
Tres. Mira que te lo tengo dicho.
(HABLAN A LA VEZ)
Andrés, ¿cuándo dices que la viste?
-Hace un rato, pero estaban fuera jugando al escondite.
¿Y la has visto volver? No.
Niños, ¿alguno de vosotros ha visto a Alicia?
(TODOS) No.
-Esta se ha escondido. -Seguro que está por ahí.
No está dentro.
Ni en la cocina, ni en la bodega ni en los baños.
El portón está cerrado, la niña tiene que estar aquí.
¿Y Ali se quedó escondida allí durante todo el tiempo?
No. Hasta que todos fueron a buscarla fuera.
¿Y entonces?
Nuria fue a avisarla.
Ali, Ali,
quítate la diadema. -Es la de la abuela Dolores.
Es mi favorita. -Hazme caso, no la voy a perder.
Pero la necesitamos para despistarlos.
-Vale.
Cuídamela, por favor.
Señor.
-Sí, un segundo. Perdón.
(LLORA) ¿Y qué pasó después?
Ali se escondió en la casona de Amalia.
Nadie iba allí nunca.
Y entonces todo el mundo empezó a buscar a Ali.
-¡Alicia!
¡Ali!
¡Ali!
-¡Alicia!
(Ladridos)
-¡Alicia!
¡Ali!
-¡Ali!
-¡Alicia!
-¡Alicia!
-¡Ali!
¡Ali!
-¡Alicia!
¿Por qué se fue a la cabaña del guardabosques?
Porque alguien más empezó a ir a la casa de Amalia.
-Vi luz dentro y pensé que estabas aquí.
Ven aquí, ven aquí.
¿Por eso cambiasteis de escondite?
En la cabaña del guardabosques ya habían mirado
y Ali la conocía bien.
¿La cabaña de encima del árbol, la que pintaba Ali?
Sí, pero estaba en el bosque. ¿Y qué pasó después?
Ali quiso volver a casa.
¡Pablo, ábreme la puerta!
¡Pablo!
¡Pablo, no me asustes!
¡Pablo! ¡Pablo!
No te vayas, por favor. Pablo, por favor.
No, no te vayas. ¡Pablo!
¡Pablo, por favor, no me dejes aquí!
¡Pablo, no me dejes sola! ¡Pablo!
¡Mamá!
¡Mamá!
¿Hay alguien? ¡Hola!
¿Y cómo se escapó, Pablo?
No lo sé.
Alguien tuvo que abrir la puerta.
(Móvil)
Óscar.
Voy a coger el material ahora. Te dejo.
(Ruido) Hay alguien más ahí.
(Motor y ladridos)
(CHISTA) -Ruso.
(LADRA) Para ya, Ruso.
Ya llegamos, Ruso. -¡Ah!
No.
No. Alicia, no te mueras.
No.
Por favor, no te mueras.
No.
Ali.
¿Qué te había dicho, Ali?
No me hagas esto, Ali. No me hagas esto, por favor.
No.
¿Qué te había dicho?
No te mueras, ¿vale? No te mueras.
No.
(LLORA) Ali...
¿Qué hago?
¿Qué hago, Ali? ¿Qué hago?
No me hagas esto. No me hagas esto, por favor.
Ali.
Entonces Ali se murió.
¡Bosco!
¿Quieres que sigamos más tarde? ¡No!
Nuria y yo juramos no contarle nada de esto a nadie,
ni siquiera a nuestros padres. Y lo hicimos así,
hasta que la Policía quiso hablar con ella y se asustó mucho.
¿Y le ayudaste a escapar de la escuela?
Yo le ayudé. Le dije que se escondiese
en casa de Amalia, igual que hicimos con lo de Alicia.
(LLORA)
-¿Por qué has tardado tanto?
-No he podido llegar hasta ahora. ¿Qué pasa?
-Lo he estado pensando, Pablo. No quiero seguir con el juego.
Esto no va a salir bien.
Nuestros padres no se quieren y con esto los separaremos más.
-Nuria, tú sabes que esto no es solo por nuestros padres,
es por lo que le pasó a Ali. -Y yo no quiero acabar como ella.
Hay que contar lo que pasó.
-¡Nuria, por favor! -¡Pablo!
-Nuria, todos te buscan. ¿Cómo vas a contar lo que pasó?
-¡Para ya! -¡Nuria, por favor, no!
-¡Pablo! -¿Y si nos meten en la cárcel?
¿Y si nos separan de nuestros padres?
-¡Aparta ya, Pablo!
-¡Nuria! -¡Pablo!
-¡Por favor! -¡No, por favor!
¿Nuria?
¡Ah!
(PABLO) Al ver que la linterna estaba manchada de sangre,
me asusté mucho.
Me fui para casa y...
Y la tiré por el camino.
¿La habéis encontrado? No, la hemos oído.
¿Cómo que la habéis oído?
Por los "walkies" de los niños. ¿Y dónde está?
Se cortó antes de que dijera nada, pero no puede estar lejos.
El walkie tiene un radio de cobertura de 4 km.
¿Dónde estáis? Al lado del desvío de San Martín.
Allí está la casona de Amalia.
Es una amiga de mi madre y tenemos las llaves hace mucho tiempo
porque ella está ingresada en una residencia.
-¿Dónde está esa casa?
Inés se vio con su exmarido en una casa de esa zona,
la que está al final de la calle Camino del Mercado.
De acuerdo. Da la vuelta.
Pablo.
¿Qué pasa?
Pablo.
¡Pablo!
Pablo, ¿te has hecho daño? Mamá, te lo juro, fue sin querer.
Ábreme. Te lo juro.
Pablo, ábreme la puerta, cariño.
¿Qué ha pasado?
Venga, cariño, cuéntamelo.
Carmen.
¿Qué pasa, Vidal? ¿Por qué hay tanto revuelo?
Ya sabemos la verdad, Carmen.
La verdad... ¿Qué verdad?
Fue Pablo quien lo hizo todo.
No.
No, no. Rafael, Rafael, escúchame.
Es un niño, lo conoces, está intentando protegerme.
Él no ha hecho nada. Carmen, ha confesado.
Fue él quien mató a Nuria.
Sí, y ayudó a Alicia a esconderse.
¿A quién?
Lo siento, Carmen.
Lo siento, de verdad.
Yo sé que ninguna madre se merece esto, pero...
Tienes que acompañarme arriba a hablar con el comisario.
¿A hablar con el comisario? Sí, sí.
Sí.
¿Y qué le contó? Solo lo de Nuria.
¿No le contó nada de lo que había ocurrido con Alicia?
No. ¡Ay, Dios mío!
(LLORA)
Por eso yo, señor, yo estaba muy asustada entonces.
Tenía que hablar con alguien y llamé a mi, a mi...
A mi hermano.
Al principio, le juro que estuve a punto de venir a la Policía
y de contarlo todo, pero... ¿Y por qué no lo hizo?
Porque estaba asustada, estaba muy asustada, señor,
y mi hermano también.
Teníamos mucho miedo de que me quitaran al niño,
de que si todo esto...
se sabía, mi hijo iba a estar marcado para toda la vida, señor.
Así que mi hermano me dijo que no, que tranquila,
que lo que tenía que hacer era quedarme en casa
y hacer como si no hubiera pasado nada.
En la ropa de Alicia había pelos de vaca.
Arriba no hay nada. Puede que también la tuviesen aquí.
¿Hueles eso? Lejía.
Acaban de limpiarlo todo.
Este será nuestro secreto, ¿de acuerdo?
Y pase lo que pase, no se lo puedes decir a nadie.
No se lo vas a contar a nadie. ¿Me lo juras?
Señora Castro.
Hay alguien que quiere verla.
Te he mentido, Laura. Nos sabes cuánto lo siento.
(LLORA)
¿Qué va a ser ahora de mi niño, Laura? Lo saben todo.
¿Qué van a hacer con él?
No temas por él, es muy pequeño, el juez no va a condenarlo.
Seguramente fijará una terapia psicológica durante algún tiempo.
Y eso será todo.
A fin de cuentas lo único que los tres críos querían
era que sus familias siguieran unidas.
Lo sabes todo, ¿no?
No soy quién tú crees.
Soy policía.
Nos infiltraron en Cienfuegos para investigar
la desaparición de tu hija.
No sabes lo difícil que ha sido esto para mí.
¿Difícil? Cumplía con mi deber.
Pero realmente llegué a sentir que éramos amigas de verdad.
Eh... ¿Amigas?
A ver, eh...
Cada... paso que diste,
cada vez que te acercaste a mí, cuando me salvaste la vida,
era mentira. No, no...
Deja que me explique. ¿Explicar qué?
Voy a echar de menos nuestra vida de casados.
No queda nada, ¿no?
(Puerta)
Comisario.
Venía a despedirme.
Ha hecho un gran trabajo, inspectora.
Gracias.
Bueno, hijo... Papá.
Ojalá me llamaras así algún día de verdad.
Cuando me des motivos.
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