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Original subtitles

-Quiero cambiar mi declaración

sobre la noche en la que desapareció Nuria.

Mi novio Eduardo se fue a las 00:30

y no volvió hasta el día siguiente.

Iré detrás él. ¿En qué grupo crees que irá?

Al que se esté acercando más al lugar donde tiene a la niña.

Inés, tú te mereces a un buen tipo. Gracias a ti ahora lo sé.

-¡Aquí! ¡Vidal!

Vi cómo se agachaba, sacaba algo del bolsillo

y después se ponía a gritar.

Pensábamos que borraría pruebas, pero nos ha puesto una pista falsa.

Pondré sobre la mesa los indicios que tenemos contra él.

Y esperemos que eso le haga romperse y confesar.

¿Y si no se rompe? Esta es la oportunidad que tenemos.

No puedo dejarla escapar. -Soy inocente, se lo juro.

Yo no le hice nada. -Y si usted no lo hizo...

-Carmen, si la encuentran, voy a morirme en la cárcel.

Eso no va a pasar, ¿me oyes?

¿Te quieres tranquilizar? No.

Yo también pensé que se iba a romper.

Estuvo a punto de hacerlo. Tu padre tenía razón,

había que intentarlo. No se trata de eso.

En algún momento tendréis que hablar de vuestros problemas.

¿Y tú y yo cuándo vamos a hablar de los nuestros?

Me han visto con la niña. Estás obsesionado.

Si la Policía de verdad supiera algo, ya...

Hay que cambiar a la niña de sitio. Y ya.

Comisario, Carmen Castro tiene una pala

y se dispone a cavar. Mande a sus hombres.

Mi amor...

(Sirenas) ¿Qué tiene que decir?

Que soy culpable. ¿Culpable de qué, señora Castro?

¿De mover el cadáver de su sobrina? ¿De encubrir a su hermano?

No. ¿Culpable de qué, entonces?

De la muerte de mi sobrina. Miente.

Carmen Castro está mintiendo. Los dos están mintiendo.

Tienes una implicación emocional. Y a veces eso impide ver

cómo son las cosas en realidad. No es el caso.

A estas alturas, Laura, no me sirve lo que me digas. Necesito pruebas.

Te van a soltar. No hay nada contra ti.

Carmen, escúchame. No, escúchame tú a mí.

Tú no has hecho nada, no tienes nada que temer.

¿Y tú?

-No quiero saber nada más de ti. -No me hagas sentir culpable.

-Diste permiso a la Policía para interrogar a nuestra hija.

-¿Qué tiene que ver eso?

-Les hiciste creer que Nuria sabía algo.

-Sé que hizo desaparecer un testimonio esa noche.

De una persona que afirma haber visto el coche

de la maestra cerca de la casona. -No me parece relevante.

-Yo creo que sí se lo pareció. Y por eso mismo lo hizo desaparecer.

-No diga estupideces, inspector.

¿Por qué iba yo a protegerla? -Porque se acuesta con ella.

Carmen estaba el abogado. Y Eduardo en el kiosco.

Así que o se nos escapa algo,

o hay una tercera persona con la que no hemos contado.

El informe detallado del cadáver de Nuria Vega.

He examinado tanto el lugar como el cadáver.

Alguien la golpeó con un objeto contundente en la cabeza

y eso fue lo que le hizo caer contra la chimenea.

-¿Qué tipo de objeto?

-Sabemos que es un objeto romo, de sección curva,

de no gran tamaño.

-Así que la muerte de Nuria no fue accidental.

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Haga el favor de salir. ¿Adónde vamos?

El comisario quiere que la acompañe a la casa, señora Castro.

Van a hacer una reconstrucción.

-¿Qué significa esto?

-Ya estaban aquí cuando hemos llegado.

-Y naturalmente, usted no tiene ni idea de cómo se han enterado.

-No, señor. -¡Maldita hija de puta!

-¡Asesina! ¡Asesina!

-¡Hija de puta! -¡Al infierno!

¿Por qué me ha traído aquí?

Yo ya he confesado. No entiendo... Le faltan los detalles.

¿Dónde encerró exactamente a su sobrina, señora Castro?

Señora Castro... Eh...

No, yo... Yo la dejé aquí sola y me fui.

Cerré la puerta.

¿Y dónde estaba cuando regresó?

Estaba sentada aquí.

Al verme, se asustó un poco.

Y salió corriendo hacia allí. Yo...

Yo fui tras ella. La seguí. Y...

¿Dónde estaba exactamente su sobrina cuando la empujó?

Estaba aquí. ¿Qué ocurrió?

Pues lo que ocurrió fue que...

Cuando yo la empujé, ella...

Ella se cayó hacia allí.

Y...

Y se dio aquí, en la parte de atrás de la cabeza.

¿Contra qué? Contra el borde de la chimenea.

¿Qué hizo usted entonces?

Pues yo...

Me agaché a su lado y vi que...

La pobrecita estaba muerta.

Los ojos...

¿Está segura de que fue así, señora Castro?

Sí.

¿Hay algo que quiera cambiar de su declaración?

No.

Le repetiré la pregunta.

¿Hay algo que quiera cambiar de su declaración?

Algo que no nos haya contado.

No. ¿Por qué?

Yo ya le he contado todo. ¿Qué quiere que le diga?

¿Por qué me enseña eso?

Porque no fue un empujón lo que hizo caer a su sobrina,

señora Castro. Fue un golpe.

Y fue un golpe deliberado.

Posiblemente, ese golpe fue lo que acabó con su vida.

Señora Castro,

señora Castro, ¿qué tiene que decirme?

Sí, que... Fue todo como...

Ya le he dicho, fue todo muy rápido.

Y sí, sí, puede que le diera un golpe.

¿Y puede que la golpeara con qué?

No lo recuerdo. No se acuerda.

No. ¿No lo recuerda

o tal vez no me dijo nada porque sabe muy bien

que no es lo mismo enfrentarse a un cargo de homicidio involuntario

que a uno de asesinato?

Aunque hay otra posibilidad.

Y a mí es la que más me convence.

Yo creo que no nos dijo nada de ese golpe homicida

porque usted no sabía nada de él. Y no sabía nada de él

por la misma razón que no encontramos ninguna huella

en esta casa. Porque usted, señora Castro,

esa noche no estuvo aquí. Sí, sí que estuve aquí esa noche.

¿Usted qué sugiere, que soy tan estúpida

como para ir a la cárcel por algo que no he hecho?

¿A quién está protegiendo, señora Castro?

Yo ya le he dicho todo lo que tenía que decirle.

Le aseguro que encontraremos el arma homicida.

Y entonces sabremos la verdad.

Parece ser que Carmen nos ha mentido.

Qué sorpresa. ¿Quién nos lo iba a decir?

Las evidencias, desde luego... No esperes que te pida perdón.

No quiero una disculpa.

Solo quiero que el caso se resuelva de verdad.

Bien, entonces, centrémonos en Carmen

y averigüemos por qué miente.

Laura, si no valorase vuestro trabajo, no estaríais aquí.

En todo caso, fue inoportuno mezclarlo con algo personal.

Lo fue. Pero acepto las disculpas.

Bego...

-¿Qué haces aquí? -Me ha llamado la Policía

para que fuese a recoger las cosas que llevaba Nuria.

-Nuria no llevaba esta cadena cuando la llevé ese día al colegio.

-Puede que no te acuerdes. -Te digo que no la llevaba puesta.

-¿Adónde vas? -A hablar con el comisario.

Esta cadena estaba en mi casa.

Mi hija no la llevaba puesta cuando la secuestraron.

Pero sí cuando la encontraron muerta.

¿Sabe lo que eso significa?

-Que si su memoria no le falla,

alguien tuvo que coger esta cadena de su casa, señora.

Y ponérsela una vez que ya había desaparecido.

¿Quién tiene llaves, además de usted y su marido?

-Quiero que busquen rastros de ADN. -¿De quién?

-De Roberto Vega, el padre de Alicia.

¿Quieres que te acompañemos?

Gracias por traerme.

¿Tiene algo que declarar? ¿Ha podido hablar con Carmen?

¿Ha sospechado en algún momento de ella?

Por favor, díganos algo.

Esta es la parte que más odio, esperar.

A mí, si me sobra algo, es paciencia.

Ya, ya veo.

Sí, pase, por favor.

Ya está aquí. -Gracias.

Por favor. Gracias.

Hola, Carmen. Hola.

Por un momento creí que no ibas a querer volver a verme.

Bueno, estar un tiempo a solas

ayuda a ver las cosas con más claridad.

Para poder ayudarte, tengo que saber lo que pasó.

De verdad.

Carmen, he estado investigando por mi cuenta

y sé que fuiste a un abogado. (CHISTA)

No puedes ayudarme.

Lo hice yo y ya he confesado, Roberto.

No te he llamado para que me ayudes.

Van a condenarme, Roberto.

Me esperan muchos años de cárcel, eso no tiene remedio ya.

Nuestros hijos.

Si ellos siguen aquí, serán siempre los hijos de una asesina,

serán unos apestados... No entiendo qué quieres.

Quiero que te los lleves.

Vende la casa, id a algún sitio donde nadie os conozca

y empezad de nuevo.

¿Me estás diciendo que me has hecho venir aquí para decirme esto?

También quería que supieras

que no te guardo ningún rencor.

Y que he dejado de culparte por la muerte de Alicia.

Que desearía que nada de esto hubiera ocurrido

y que no quiero volver a verte.

¿Y Emi y Pablo? Es mejor que no me vean así.

Pero, Carmen... Adiós, Roberto.

Señora, por favor.

Vamos, señora.

-Dale para atrás.

¿Qué dicen? Están hablando. Sube el volumen.

-El volumen está al máximo, señor. No se oye nada.

(GRABACIÓN) "Señora, por favor".

-Quiero escuchas de todos los teléfonos de los Vega.

El de Roberto, la línea fija de la casa, todo.

Y pidan las autorizaciones para esas escuchas. ¡Ya!

(PERIODISTAS) ¿Cómo está su mujer?

Por favor, déjenme en paz.

Sacadme de aquí.

Roberto, ¿estás bien?

Estábamos equivocados.

Todos.

¿Qué?

No teníamos que haber intentado sacarla de ahí.

¿Por qué? Porque no, Laura.

Os agradezco todo lo que habéis hecho.

A los dos. Pero la búsqueda se acabó.

¿Qué le habrá dicho para que haya cambiado de idea?

¿Qué piensas? Pienso que la solución está ahí,

a 20 metros.

Pero como no sabemos qué pasa en esa casa porque no tenemos micros

y porque el juez no lo autorizó, tampoco tenemos

los móviles pinchados porque el juez tampoco lo autorizó.

Si es que ¿qué esperan que hagamos? ¡Emi! ¡Emi!

Emi, entra en casa. Suéltame.

Entra en casa. No.

Emi, por favor. Escúchame.

Nos van a oír los vecinos. Me importa una mierda los vecinos.

No puedes ir a la Policía.

Entra en casa, hija.

Por favor.

Esa de ahí no es mi casa. ¡Emi! ¡Emi!

No pierdas de vista a Roberto. Vale.

He oído gritos.

¿Todo bien?

No.

No, no va todo bien.

Todo va como el culo, de hecho.

Mi prima está muerta,

mi hermana también está muerta,

y ahora mi madre está en la cárcel.

Quiero irme de este pueblo, Víctor.

Es que no aguanto más.

No aguanto más. Todo es una mierda.

Tienes que ayudarme, por favor.

Ayúdame a salir de aquí.

¿Qué ha pasado? Emi, sea lo que sea, a mí puedes contármelo.

No, no puedo. Emi.

Rápido, sube. Ha salido corriendo de casa.

Se desvía.

Parece que va a casa de Amalia.

No te acerques mucho.

Está aparcando.

Escóndete.

Está cogiendo algo.

Lo ha encontrado.

¿Qué es?

No sé.

¿Y el gato?

¡Dios!

Ahora tiene dos opciones: o dejar el coche ahí y se tira una hora

caminando con eso en la bolsa o... Pide ayuda.

(Teléfono)

Roberto. No, dando un paseo.

Nada importante. ¿Por qué? ¿Te pasa algo?

Joé... Vaya putada.

No, dime dónde estás y nos acercamos, claro.

Dame cinco minutos.

Siento haberos molestado. No sabía a quién llamar.

En menudo sitio te has ido a quedar tirado.

No te preocupes, estábamos aquí cerca.

No, Víctor. No tengo gato. por eso te he llamado.

Si no, no te molesto. Bueno, voy a sacar el mío.

Venía de la casona.

No he podido quitarme de la cabeza que allí tuvieron a mi hija.

Roberto, es mejor que no te atormentes con eso.

Esto lo cambiamos tú y yo en un segundo.

No hace falta, Víctor, de verdad. No quiero haceros esperar.

Nada. Ocúpate del gato y yo desengancho la rueda.

Entonces ocúpate tú del gato y la desengancho yo,

que sé cómo va. Claro, claro.

No va a dejar que me acerque. A no ser que no tenga más remedio.

Dame las llaves.

Bueno, mejor os dejo. Lo siento, me tengo que ir.

¿Te importa acercarme a casa después?

No, claro.

Que vaya bien. Gracias, Laura.

Adiós, cariño. Adiós, amor.

El juez de instrucción decidió ponerlo en libertad con cargos.

Tendrá que pasar por los juzgados a firmar los días 1 y 15 de cada mes

hasta que se celebre el juicio

O hasta que encontremos algo más.

Al salir, le entregarán sus objetos personales.

-Yo no le hice nada a Nuria Vega.

-No se preocupe. Lo haya hecho quien lo haya hecho

estamos muy cerca de meterlo entre rejas.

-¿Una declaración, por favor? -¡Asesino!

-¿Hay alguien más implicado?

Eduardo Castro, sospechoso del secuestro y homicidio

de Nuria Vega, ha sido puesto en libertad con cargos.

El juez no ha querido concretar en qué consisten

esos cargos y qué relación puede tener el acusado

con la muerte de la pequeña.

Bueno, esto ya está. Toma, engánchala tú.

(Móvil)

Dime, Laura.

Han desmontado el panel, nos han descubierto.

¿En serio? Pero ¿qué dices? Me di cuenta al entrar en casa,

estaba todo revuelto y una ventana abierta.

¿Y sabes quién? No.

¿Tú has descubierto la prueba? Ajá.

Llévasela inmediatamente a Casas. Como quieras, cariño.

Roberto, para ahí, por favor.

Laura me ha dicho que compre algo para cenar.

Víctor, puedo esperarte, encima que has venido a buscarme.

No te preocupes, Laura viene a buscarme ahora.

Debe ser que no se fía mucho de mí a la hora de hacer la compra.

¿En serio? Tranquilo, de verdad.

¡Víctor! ¿Sí?

Gracias.

Víctor.

(Puerta)

¡Laura!

Soy yo, Roberto, solo vengo a devolveros el gato.

Roberto, no hacia falta, ya iba Víctor a por él.

¿Dónde está tu marido? Haciendo la compra,

pero no tardará en volver.

Creí que ibas a ir tú a buscarle al supermercado.

Sí, iba a salir ahora, pero me lie a hacer cosas en casa

y se me fue...

Laura,

Víctor tiene algo que me pertenece y quiero que me lo devuelva.

No sé de qué hablas, yo me fui cuando cambiabais la rueda.

Estoy hablando de algo que se ha llevado de mi coche.

Lo habrá hecho sin darse cuenta. Cuando vaya a buscarlo,

le digo que se pase por tu casa. Llámalo.

Cuando vaya a buscarlo... ¡Que lo llames!

Claro, no te preocupes.

Laura, mírame.

Dile a Víctor que venga aquí ahora mismo y lo traiga.

Dime.

Hola, cariño, ¿has llegado ya?

Aún no, ¿ocurre algo?

Estoy muy cerca de la comisaria, ¿qué pasa?

Eh... Nada...

Laura, ¿estás bien?

Sí, no te preocupes.

Al final no puedo ir a buscarte.

Necesito que vuelvas a casa pronto.

Termina la compra, que es lo primero, y luego vienes.

¿Por qué le has dicho que terminara la compra?

Está en el supermercado, no sé...

Laura, me estás tratando como si fuera imbécil.

Roberto, estás muy nervioso.

No te vas a mover a ninguna parte.

Hasta que Víctor venga aquí y me devuelva lo que me ha quitado.

¿Qué hace usted aquí, inspector?

-Ya sé que no soy la persona que esperaba, comisario.

-No ha contestado a mi pregunta. -Yo creo que esa pregunta

solo tiene una respuesta posible, ¿no cree, comisario?

Lo sé todo.

Sé quién es la maestra y su marido, sé que son agentes encubiertos.

¿Cree de verdad que merece la pena seguir mintiendo?

-¿Qué pretendía? ¿Que le informase?

-Me hubiera conformado con un poco de respeto

y menos suficiencia por su parte. -Tampoco lo puso fácil.

-Mire, comisario,

yo puedo ser cualquier cosa menos tonto,

pero no estamos hablando de mí.

¿Ha pensado usted que hubiera pasado con esas niñas

si se hubiera dejado ayudar un poco más?

¿Si hubiera permitido que este pueblerino sin luces

le hubiera ayudado de verdad?

Pero ¿por qué me habéis hecho esto?

Creí que queríais ayudarnos, que erais amigos.

¿Tenéis algo contra mí, algo contra nosotros?

Entonces, ¿por qué me habéis hecho esto?

Tú mismo lo has dicho.

Somos tus amigos, lo hacemos por ti.

¿Cómo que por mí, qué estás diciendo?

La Policía va a acabar enterándose de todo, Roberto.

Ocultar pruebas, mentirles y amenazar a la gente

no te va a llevar a nada bueno,

solo va a hacer que te metas en más líos.

Va a hacer que te separes de tus hijos, ¿es lo que quieres?

Di todo lo que sabes, cuenta la verdad.

Por Nuria y por tu familia. ¡Cállate!

Estate quieta, no te muevas.

(Móvil)

¿Qué haces aquí?

Creí que lo de la compra no tenía tanta importancia como esto.

¿No, Roberto?

Roberto dice que tienes algo que le pertenece.

Víctor, por el amor de Dios, dame la linterna

o te juro que hago una locura. Suéltala, Roberto.

Suéltala. ¡Devuélveme la jodida linterna!

Eso es, muy bien.

Ahora cierra la puerta.

Dame la linterna. No lo hagas, Víctor.

Quieta, quieta.

Entonces haz lo que te digo. No, Víctor.

¡Que lo hagas! Es lo único que tenemos.

¿Qué es lo que tenéis?

¿Para qué? ¿De qué estáis hablando? Tranquilo, Roberto, tranquilo.

La limpio.

¿Eh? Ya está. Lávala bien.

Ahora suéltala.

Gracias.

Siento haberos hecho esto.

Es por mi familia.

Queda usted detenido.

Tiene derecho a permanecer en silencio,

tiene derecho a un abogado.

Si no se lo puede costear, se le asignará uno de oficio.

¿Esta es la prueba? Ya no es válida.

¿Cómo que no es válida?

Esto es lo que cogió Roberto en el descampado.

El inspector Vidal está al corriente de todo.

-Así que se creía usted muy listo.

Me encantó lo del panelito. ¿Así que fue usted?

Por su forma y tamaño,

coincide con lo que golpeó a Nuria en la cabeza.

Y estaba manchado de sangre. ¿Estaba?

Roberto estaba amenazando a Laura con un cuchillo

y me obligó a limpiarla.

No creo que tenga ni huellas ni sangre ni nada.

La llevaré a Científica por si acaso.

Hágase cargo, inspector. -Sí, comisario.

Hay que llevarles a comisaría para tomarles declaración.

Aunque solo sea para guardar las apariencias.

Yo voy a hablar con los hijos de Roberto.

Tu padre ha intentado destruir una prueba relacionada

con la muerte de tu prima, por eso lo hemos detenido.

-¿Y qué le va a pasar?

-Eso lo va a tener que decidir un juez.

Y hay algo más. -¿Qué?

-Eres menor de edad.

No puedo dejar que tu hermano y tú os quedéis solos.

Puedo avisar a alguien de la familia.

-¿De mi familia?

Eso ya no existe.

-Mi obligación es avisar a un familiar

o a los Servicios Sociales.

-A mi abuela, llame a mi abuela.

-¿Por qué ha venido la Policía?

-A hacer preguntas, como siempre.

-¿Y papá dónde está?

-Ha tenido que ir a ayudar al abuelo, ¿vale?

-¿Cuándo va a venir? -No sé, Pablo,

pero no te preocupes, que vamos a estar bien,

vamos a estar con la abuela.

(LLORA) -Yo quiero estar con papá. -Y yo, Pablo, y yo,

pero no puede venir, así que para ya, ¿vale?

Pablo.

-Déjame.

El informe pericial, de Científica.

-Gracias.

¿Qué dice?

Que limpiaste muy bien la linterna, no ha quedado ni una huella.

Pero eso Carmen no lo sabe.

Y está claro que Roberto y Carmen estaban dispuestos a cualquier cosa

con tal de proteger a quien golpeó a Nuria con esa linterna.

Claro, podemos decirle a Casas que hable con Carmen

y que le haga creer que las huellas siguen en la linterna.

Y que en cuestión de horas sabremos a quién está protegiendo

desde el principio. Carmen intentará hacer algo

y quizá termine por señalar a esa persona.

Eh, ahí.

Ahí es donde se nota que no sois matrimonio.

Os habéis puesto de acuerdo a la primera.

Hemos detenido a su marido.

¿No va a preguntarme por qué?

Mi marido es inocente.

¿Está segura?

Tal vez usted no sabía que lo que golpeó a Nuria Vega la hizo caer.

Era una linterna.

Pero su marido sí. Estaba en su poder cuando lo detuvimos.

En esta otra fotografía se aprecian mejor la sangre seca

y las huellas digitales.

¿Sabe lo que significa esto, señora Castro?

Que en unas horas, Científica habrá identificado esas huellas.

Sabremos quién mató a Nuria Vega

y a quién se empeña usted en encubrir.

Todo está a punto de resolverse. ¿Qué va a pasar con mis hijos?

Es pronto para decirlo.

Depende del informe de los Servicios Sociales

y de cómo se resuelva esto.

La custodia quedará en manos de algún familiar.

Los abuelos, tal vez.

Quiero que avise al abogado que me lleva los papeles del divorcio.

Esto afecta a la custodia de mis hijos.

¿Y mientras?

No quiero que la familia de mi marido se haga cargo de ellos.

Ni sus padres, ni sus hermanos ni nadie de su familia.

(Teléfono)

Sí, dígame.

Autorice esa visita.

-¿Qué ocurre?

-Carmen Castro no solo quiere ver a su abogado.

Quiere ver a otra persona.

Gracias.

Muchas gracias por venir.

¿Qué puedo hacer por ti?

Han detenido a Roberto y no me dejan hablar con él.

Yo estoy muy preocupada por mis hijos. ¿Tú sabes quién están?

Sí, creo que con su suegra.

No, no puede ser, no quiero que estén con nadie de la familia, no.

Me odian, creen que soy una asesina.

Pues demuéstrales que no lo eres.

¿Y si lo fuera?

Carmen, te conozco y sé que no lo has hecho.

Dime qué puedo hacer por ayudarte. A ti o a quien estés protegiendo.

Soy tu amiga.

Hay algo...

Laura.

Pero yo no sé si es pedirte mucho esto.

No sé, no...

Es lo que Laura está buscando: ser la confidente de Carmen.

Que le pida ayuda para hacer algo como hizo con Roberto.

Qué jodida la Laura esta.

Qué papelón está haciendo. Como para fiarse de ella.

-Por favor, Vidal.

-Lo digo desde la admiración...

El abogado que me lleva todo el tema del divorcio, está a punto

de llegar para ver cómo queda todo el asunto de la custodia.

A mí me gustaría que te ocuparas

de mis hijos mientras tanto, Laura.

Claro.

¿Pero estás segura de que quieres que se queden conmigo

todo ese tiempo? Sí, no te preocupes,

solo serán un par de días.

¿Un par de días? Sí, sí.

Pase lo que pase, esto se solucionará en días.

Confía en mí.

¿De acuerdo? Como yo confío en ti.

Eres la única persona en la que puedo confiar.

Ya puede pasar a hablar con su cliente.

Gracias.

No fastidie, comisario. -Es una conversación

abogado-cliente en una dependencia oficial. Si nos pillan espiando,

se acabó. ¿Cómo vamos a hacer algo así?

Hola, Víctor.

Pilar, ¿podemos pasar?

Claro.

Él es Alfredo Sarabia.

De Sarabia y Cáceres, soy el abogado de Carmen Castro.

Mi representada ha solicitado que Laura González y Víctor Lago

se encarguen de los niños temporalmente.

Y ellos han aceptado.

-Eso no tiene ningún sentido.

Yo soy su abuela.

La entiendo perfectamente, y lo siento.

Pero no me lo ha pedido en calidad de amiga y no me he podido negar.

Emi.

¿Qué pasa, abuela?

-Nada, nada.

-Emilia Vega, tus vecinos van a ocuparse de vosotros unos días.

-¿Por qué?

-Vosotros queréis quedaros conmigo, ¿verdad?

-Sí, claro. -Señora, esa decisión

no está ni en su mano ni en la de los niños.

Es el deseo de vuestra madre y así será.

Portaos bien.

Lo siento, Pilar.

Emilia, tengo una carta de tu madre para ti.

Si los niños van a estar a nuestro cargo, quizás convenga

que también leamos esa carta.

Es una carta personal.

-Gracias.

Buenas tardes. Buenas tardes.

Nos la ha jugado, Laura. Le hemos tendido una trampa

a Carmen para que diera algún paso y qué paso ha dado:

mandarle una carta a su hija a través del abogado.

Justo la única manera de que la Policía no pueda meter las narices.

Pensábamos que Emi sabía algo de lo que estaba pasando,

pero si no es así... ¿Y si Carmen la está protegiendo?

Tenemos que hacernos con esa carta.

Claro. Emi estaba detrás de todo.

(LEE) "Emi, hija:

el tiempo se nos echa encima y solo tienes unas horas.

Tu padre y yo hemos hecho todo lo que hemos podido.

Pero ya es tarde.

Ya no tenemos forma de seguir ocultando la verdad.

Os quiere, mamá."

(Móvil)

-Óscar. -¿Qué quieres?

-¿Te acuerdas de cuando hablabas de irnos juntos lejos de aquí?

¿De nuestros padres? -Sí.

-¿Y si te digo que lo podemos hacer ahora?

-Entonces eras tú quien no quería.

Ahora ya no estamos juntos, ¿no?

-¿Es que no lo entiendes?

Yo te quiero, Óscar.

Te necesito.

Mi vida aquí es una mierda. ¿Qué voy a hacer con mis padres

en la cárcel, en este pueblo que no tiene nada?

Vente conmigo, por favor.

-Lo siento, Emi.

Pero es que, ¿a qué viene esto ahora?

-¿Estás con otra? -No, no es eso.

Pero no sé si quiero volver contigo.

¿Sigues ahí?

-Sí.

Aunque no quieras venir conmigo, ¿podrías ayudarme?

-¿En qué?

-La moto.

Ya me la has dejado otras veces, ¿querrías acercármela a casa?

Óscar, por favor.

-Vale, sí.

-Déjala fuera con las llaves puestas.

Gracias, Óscar.

Y por favor, no le cuentes esto a nadie, ¿vale?

Acaba de llamar a Óscar.

Ve a averiguar qué le ha contado.

Emi.

¿Estás bien? Sí. Estaba hablando con una amiga.

Si necesitas algo o quieres hablar de lo que sea...

No, gracias.

Voy a bajar un rato a mirar la tele.

Mi hermano es mejor que no esté solo, lo está pasando mal.

Vale.

¿Y Víctor?

Está abajo, pero va a salir a comprar algo.

Voy el súper, ¿quieres algo? No, gracias.

Hasta ahora.

(Televisión)

¿Qué coño es esto?

¡Joder!

¡Joder!

"A ver, Eduardo...

Andrés siempre ha adorado a Roberto, ¿no?

Y de repente cambió por completo, se pasó al otro extremo.

¿Qué?

Si te digo la verdad... Nos estaban espiando.

Roberto me decía que tenía que ver con el restaurante.

Echas de menos a mamá, ¿verdad? Mucho.

Qué bien que os haya escrito.

¿No sabes que os ha mandado una carta,

no te lo ha dicho Emi?

¿Y dónde está? No sé dónde la habrá puesto.

¿Sabes dónde guarda sus cosas?

¿Quieres buscarla?

Emi no quiere que entre en su cuarto cuando ella no está.

Ya.

Yo sé que mamá es buena y que no ha hecho nada malo,

quizá en esa carta hay algo que pueda ayudarla para que vuelva.

¿Te ayudo a buscarla? Sí.

Pablo. Estamos hablando de tu madre,

la echa mucho de menos. Igual que yo.

Menos mal que te tenemos aquí, ¿no? Me lo ha pedido tu madre.

Ya, ya, si dice que ahora eres su mejor amiga

y que sabe que puede confiar ciegamente en ti.

Qué suerte,

no es fácil encontrar a alguien en quien confiar así.

¿Eso lo decía la carta? Sí.

Bueno, eso y poco más, que me quiere y que cuide de Pablo.

Ven, Pablo.

Si quieres, te dejo jugar un rato con el ordenador, ¿vale?

Vamos.

Te has dejado la tele encendida. Lo siento. ¿La apagas tú?

Claro.

Gracias por todo lo que haces por mi familia.

(Ladridos)

¿Dónde está? Yo qué sé.

Me dijo que estaría aquí toda la mañana.

A saber en qué lío se ha metido este ahora.

Mira, ahí viene. Déjame a mí.

Óscar. -¿Qué quieres?

-¿Tu novia Emi te ha llamado? -No es mi novia.

-A mí como si es el Papa de Roma. ¿Te ha llamado, sí o no?

-No sé, me ha llamado mucha gente. -Mírame cuando te hablo.

Esto es grave, necesito que me digas la verdad.

-O si no, ¿qué?

-Que tu novia... -No es mi novia.

-Bueno, pues tu amiga se puede meter en un buen lío.

¿Quieres eso?

-Que no sea mi novia no significa que no me importe.

-No te preocupes, hijo,

no voy a permitir que a esa chica le pase nada.

-Papá, que te den por culo.

-¿Así agradeces a tu padre, que intenta ayudarte?

¿Así lo agradeces? Eh, tranquilo, tranquilo. ¡Eh!

Este muchacho mío es tonto, de verdad.

Óscar, yo también quiero ayudar a Emi igual que tú

y sé que antes te ha hablado por teléfono.

Sé que es amiga tuya, pero está a punto de meterse en un gran lío

y tú puedes ayudarnos a evitarlo, ¿me oyes?

¿Qué lío? ¿Qué te contó?

Nada, me pidió un favor y ya está. ¿Cuál?

Piénsatelo; si le pasa algo, será culpa tuya.

Me pidió la moto.

No es la primera vez que se la dejo.

Chicos, ¿tenéis hambre, queréis que os prepare algo de comer?

No, gracias.

(Móvil)

Perdón.

¿Qué pasa, Víctor? Es ella, Laura, es Emi.

¿Estás seguro? Le ha pedido la moto a Óscar

para escaparse.

Comisario, Emilia Vega ha huido en moto

y se ha llevado a su hermano con ella.

Quiero controles en todas las carreteras

y su foto en todas las estaciones de ferrocarril, autobús

y gasolineras. Quiero a esos críos de vuelta ya.

Por eso Carmen ha sido capaz de declararse culpable

y por eso Roberto pasó de querer demostrar

que era inocente a ayudarla en su plan,

porque estaban protegiendo a su hija.

Carmen ha perdido una hija y haría cualquier cosa

por no perder a la otra. Debemos sacarle a tu hijo

dónde han podido ir. -Solo le pido una cosa:

es mi hijo, déjeme hablar con él, los dos solos.

Nos lo dirá por la cuenta que le trae.

-Adelante, pero que ellos le acompañen.

Trabajo en equipo.

-Dinos dónde está Emilia Vega.

Dinos en dónde cojones está.

Dejadme cinco minutitos con él, sé cómo ablandarle.

No, no hará falta.

¿Usted no es profesora?

¿Qué hace aquí? -Inspectora de Policía, hijo,

igual que tu amigo el camarero.

Nos hemos infiltrado en el pueblo para buscar a Alicia.

Joder. Esto es serio.

No se trata de cubrir a una amiga o de ocultar un poco de droga.

Se trata de un posible homicidio.

-Conozco a Emi, ella nunca le haría daño a nadie

y mucho menos a su prima.

Creemos que fue un homicidio accidental.

Ha huido con su hermano Pablo.

Sabe que todo el mundo va a buscarla,

va en tu moto muy asustada con un niño pequeño.

Les puede pasar cualquier cosa. Dinos dónde cojones está.

-No sé dónde está.

Óscar, por favor, hemos venido a salvar a una niña

y han muerto dos,

no quiero que a Pablo y a Emi les pase nada

y estoy segura de que tú tampoco.

Juro que no sé dónde está.

-Hijo mío, di lo que sepas.

-Me llamó y me dijo que quería irse

y que me fuese con ella, pero le dije que no,

entonces me pidió la moto. No sabía nada de lo de Nuria

y tampoco sabía que se iba a ir con su hermano de verdad.

Tranquilo, Óscar. ¿Sabes adónde ha podido ir?

No. Quería irse contigo, ¿no?

Sí. Puedes ayudarnos a dar con ella

antes de que le pase algo. No sé dónde está.

Pero seguro que sabes dónde localizarla.

(Móvil)

-Óscar. -¿Dónde estás?

-¿Qué más te da? -Si te llamo es que no me da igual.

-¿Le has contado a alguien lo de la moto?

-No. -No te preocupes por ella,

ya te llamaré para decirte dónde está.

-La moto me da igual, me preocupas tú.

-¿Yo?

No has querido venir conmigo, ¿a qué viene preocuparse ahora?

¿Qué más te da?

-Me acojoné.

-¿Qué? -Me dijiste de irnos,

me entró miedo. Aún te quiero, Emi.

Si quieres irte, me iré contigo.

Tienes razón, este pueblo es una mierda.

Mi padre no hace más que dar por saco.

Tengo el coche que pillé, podemos irnos donde quieras.

-¿Y mi hermano? -En el coche cabemos todos.

Quedamos en el camino del bosque,

donde quedábamos para ir al pantano.

Te espero allí, Emi.

Ha cortado.

¿Crees que irá? No lo sé.

-Has hecho lo que debías, hijo.

Me siento muy orgulloso de ti.

-Óscar, ¿qué es esto? -Emi.

-Pablo, no. Suéltame. Dijiste que me querías.

Dijiste que me querías. Dijiste que me querías.

-¡Emi! -¡Pablo!

-¡Emi! -¡Hijo de puta! ¡Hijo de puta!

-¡Emi! ¡Emi!

-¡Pablo!

-¡Emi!

¡Dejadla en paz! ¡Emi!

(Sirenas)

Comisario, la tenemos.

Emi. Mamá.

No, Emi, no. Todo saldrá bien, ya verás.

No, no va a salir nada bien.

-¿Qué le pasará a Emi?

No pudo hacerle nada a su prima, la conozco.

No nos vamos a marchar del pueblo

hasta que no descubramos toda la verdad

y detengamos al culpable de la muerte de su hija

y de su sobrina.

Y sé, por mucho que insista, que no es usted.

-Vete a la mierda. -No, en la mierda estás tú,

así que ten cuidadito con lo que dices.

-No me obligue a detenerle. -¿Qué coño está diciendo?

¿Qué cojones me está diciendo? Yo nunca le haría daño a un niño.

-Si quiere un abogado, tiene derecho a él.

¿Me oye? Señor Casas, ¿me oye? La maté.

¿Me oye? Soy la única culpable, señor. ¿Me oye?

Cuéntanos lo que sucedió con Alicia.

Emi, ¿quién mató a tu prima?

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