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Original subtitles

De todos los trabajadores del hospital

la última a la que esperaba encontrar aquí

era a usted. -Ni sé por qué me detuvieron.

-Por esto. (CASAS) Si iba a deshacerse

de esa cartera, debería haber puesto más cuidado y usar guantes.

El agua no siempre borra las huellas.

¿A quién ayudaba deshaciéndose de la cartera?

(SOPHIE) Encubre a alguien. -Quizá lo que le preocupaba

no era que le detuviéramos,

sino que encontráramos algo que la inculpara a ella

o a la persona a la que protege.

Creemos que antes de ser detenida escondió algo

que podría ayudarnos a resolver el caso y a encontrar a Catherine.

Reconstruyan sus pasos.

(ALAIN) Víctor, aquí hay algo.

El collar de Catherine Le Monnier.

Intentó esconderlas antes de escapar del hospital.

¿Qué hacía Lidia Abad con ellas? -Guardárselas

a la persona a la que encubre.

(VIDAL) Rafael Martínez, alias Rafi, el hijo de Lidia Abad.

Le tenemos.

(VÍCTOR) Lidia tenía las joyas de Catherine.

Su hijo estuvo con Catherine, igual ella se las dio.

O se las encontró... -¿Seguro que estuvieron juntos?

(BELÉN) Sí.

El hijo de Lidia estaba con la francesita.

Yagüe acaba de confirmármelo.

Se lo dijo Lidia Abad. Ella lo sabía y no os contó nada.

De acuerdo.

Su manera de trabajar y la mía no tienen nada que ver.

Parece que lo hace más por salvar su puesto

que por otra cosa.

Si alguien hizo algo por salvar puestos es su padre.

No se retiró del caso para salvar su propio puesto,

sino para salvar el suyo y el del inspector Vidal.

Quizás deberíamos intentar recuperar algo del tiempo perdido.

Este reloj me lo regaló mi padre, él decía que me traería suerte,

me gustaría que lo tengas tú.

(CASAS) ¿Y los demás? (VÍCTOR) Quería hablar a solas.

Es sobre tu renuncia al caso. -Si vas a recriminarme

que lo hice para marcar distancia con vosotros, ahórratelo,

tu opinión quedó clara. -Espera.

(SOPHIE) ¿Averiguó algo sobre el jardín del que le habló Ginés?

-No. Deberíamos trabajar con los españoles, no en contra.

-Avisaremos a los españoles cuando llegue el momento.

(ADELA) ¿Te has encargado de todo? (MARCOS) No he podido.

Vuelve cuando puedas y deshazte de todo cuanto antes.

No quiero que quede ningún rastro. -No se preocupe.

(LIDIA) Ayude a mi hijo. -Debemos hablar con él.

(CASAS) Solo tiene que llamarle y quedar con él.

(LIDIA) Rafi. -¿Qué has hecho con las joyas?

-Me dio tiempo a esconderlas en el hospital,

pero debes llevártelas enseguida. -¿Dónde nos vemos?

-Donde siempre, en el parking. ¿Te parece?

En cuanto se baje de la moto lo trincamos.

(RAFI) ¡Joder!

¡Quieto! ¡Policía, quieto!

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Todo este tiempo y al final resulta que era el exnovio de mi hija.

¿Me quiere explicar qué estuvieron haciendo

y por qué aún no ha aparecido mi hija?

Quiero que me devuelvan a mi hija. Si no puede, me encargo, ¿entendió?

-Desde luego.

(Cristales rotos)

Abrid la puerta.

(ALAIN) Aviso a la comisaria. (VÍCTOR) Espera.

Si tiene secuestrada a Catherine, sigámosle.

Estamos en la urbanización Monterroble.

Te he mandado la ubicación. -legamos en cinco minutos.

Mira por atrás.

¡Alto!

¡Ah! ¡Ah!

(ALAIN) ¿Dónde vas?

Casi nos matas al entrar. Cálmate. -Déjame en paz.

Casi nos matas al entrar. Cálmate. -Déjame en paz. No puedes entrar así. -Es mi padre.

No puedes entrar así. -Es mi padre.

No puedes entrar así. -Es mi padre. Escucha, tus padres no viven en Madrid,

Escucha, tus padres no viven en Madrid,

no sabes nada de ningún atropello, no estabas ahí.

Sobre todo, no eres policía, eres enfermero.

Enfermero... -Tienes que tranquilizarte.

(BELÉN) ¿Qué ha pasado? (VIDAL) Lo han atropellado.

Un animal se lo llevó por delante.

Trauma craneal con hemorragia y traumatismo torácico y abdominal.

(BELÉN) Cuidado. -Despacio, por favor.

-Sí. -Tiene el abdomen en tabla.

Vamos. -Vamos. Cuidado.

(BELÉN) Hay que dormirlo. (LIDIA) Belén.

(BELÉN) Lidia, que tengan el quirófano preparado.

-Marcos, pruebas cruzadas, avisa a Legarra.

(Móvil)

Sí. (SOPHIE) ¿Dónde están todos?

(SOPHIE) En el hospital, atropellaron al comisario Casas.

¿Qué? ¿Quién ha sido? (VIDAL) No lo sabemos.

¿Encontraron a Catherine?

No. Aunque usted no quiere saberlo, yo se lo digo,

el comisario está muy grave.

Lo siento, inspector.

¿Vieron el coche, modelo, color?

No llegamos a tiempo,

pero el comisario disparó antes de que se diera a la fuga.

Nos vemos en 20 minutos. -Claro.

Buenas noches. (VÍCTOR) Buenas noches.

Doctor Legarra, medio hospital le busca.

-Ya me iba. -Tenemos una urgencia.

Han atropellado al comisario Casas. -¡No me jodas!

¿Es grave? -No tiene buena pinta.

-Ese tío no hizo más que machacarnos desde que llegó.

Creo que deberíamos dejar que la palmara,

seguro que nos ahorramos un montón de dolores de cabeza.

Hijo de puta.

Belén. -¿Qué ha pasado?

Teníamos una pista de Catherine y todo salió mal.

Esto es más importante: no dejes que Daniel le opere.

No puedo hacer nada, está en quirófano.

Tienes que hacerlo. -De verdad...

Escúchame, no puedo hacer nada sin delatarme.

Es un hijo de puta y está enfermo. -Tranquilo, tranquilízate.

Tu jefe saldrá de esta. -No es solo mi jefe, es mi padre.

Por favor, ayúdale, Belén.

Por favor, ayúdale.

Daniel, no operarás al comisario.

(DANIEL) Vete a casa, estás cansada y se te va la cabeza.

-Es una operación muy delicada. No puedes operar.

(DANIEL) ¿Que estoy en condiciones? ¿Quién te crees?

-Tómatelo como quieras, tienes que hacer una esplenectomía,

reconstruir un diafragma y resolver una laceración hepática

que afecta al hilio. Tu pulso puede jugarte una mala pasada.

(DANIEL) Vas de mártir y no eres más que una trepa

que quiere mi puesto. Olvídate.

-¿Prefieres perder a un paciente

antes que reconocer que estás enfermo?

(DANIEL) Estoy bien. -Tus días de gloria acabaron.

(LIDIA) Doctor Legarra, disculpe, el paciente está preparado.

(DANIEL) Que te den.

(TOSE)

(DANIEL) Gracias.

(LIDIA) Está estable. Hay un hematoma esplénico de 1 l,

pero mantiene tensiones. (DANIEL) Muy bien.

¿Cuánto se le ha transfundido?

(LIDIA) Tres unidades de hematíes y una de plasma.

(DANIEL) Muy bien, vamos allá.

Bisturí.

(BELÉN) El doctor Legarra no está en condiciones

de realizar esta operación. (DANIEL) ¿Cómo te atreves?

Sal de aquí. (BELÉN) Sufre párkinson.

(DANIEL) ¿Qué? (BELÉN) Por eso lo detuvieron,

porque robaba los medicamentos del hospital.

No sigue tratamiento serio,

la vida de este paciente puede estar en peligro.

(LIDIA) ¿Eso es verdad?

(DANIEL) Este hospital vive de mi prestigio años y así seguirá siendo.

Fuera de aquí.

(BELÉN) Jamás diría algo así si no fuese cierto.

Ahora vosotros lo sabéis,

así que si le pasa algo a este paciente, seréis cómplices.

(DANIEL) No le pasará nada a nadie.

Bisturí.

(LIDIA) No, Mercedes, no.

Lo siento, doctor Legarra. (DANIEL) Lidia, fuera de aquí.

¡Fuera de aquí! ¡Ahora!

Mercedes, bisturí.

Bisturí.

(MERCEDES) Lo siento, es mejor que no opere en estas condiciones.

(DANIEL) Hija de puta, esto no quedará así, ¿me oyes?

(BELÉN) Siento mucho todo esto.

Vamos a salvar a este hombre.

Todo va a salir bien,

tu viejo es un tipo duro.

A mí me lo van a decir.

¿Te he contado lo que me hizo en Cienfuegos?

Soy un gilipollas.

No te tortures, hijo.

Somos policías, estas cosas van con el puesto.

¿Sabes por qué la francesa es la jefa?

Porque mi padre renunció al caso para que no nos empapelase.

Y yo le digo que se ha bajado los pantalones.

Pues sí, eres un gilipollas.

Y yo soy otro gilipollas.

¿Quién te lo dijo?

La comisaria.

Ni siquiera pude darle las gracias.

Iba a hacerlo, pero se me pasó.

No le des más vueltas, hijo.

Si se muere... -Coño ya, que no se va a morir.

Deja de decir gilipolleces.

Tu padre va a salir adelante. ¿Estamos?

¿Sí o no?

Y cuando se recupere,

tú le vas a dejar claro que lo respetas.

Como quien no quiere la cosa.

Que se note, pero poco, como un hombre.

¿Entendido?

¿Entendido?

Sí.

Pues hala...

Entonces, vayamos a por el cabrón de Rafi.

No hay nada que desee más que darle el par de hostias

que tenía que haberle dado en su momento.

Pero María Antonieta nos está esperando. Vamos.

¿Cómo está el comisario?

No muy bien. -La verdad.

La verdad es que no creo que salga adelante, doña Adela.

Lo que faltaba.

Llama a Seguridad. No quiero este circo

delante de la puerta del hospital. -No se preocupe, yo me ocupo.

¿Te has encargado ya de eso? -En una hora acabo mi turno.

Me cambio y voy para allá. No se preocupe.

Si no quieres que me preocupe, haz lo que tienes que hacer,

pero hazlo cuanto antes.

¿Por qué no estás tú operando al comisario?

Dele las gracias a la doctora Yagüe.

Le ha dicho a todo el mundo que tengo Parkinson.

Tiene que hacer algo con ella. Se cree por encima

del bien y del mal. -No sé de qué me suena esa actitud.

No, si ahora va a resultar que a doña Adela

le interesa más el código deontológico que los ingresos.

Ahórrate el cinismo conmigo, Daniel.

Bueno, si quiere acabar con este hospital,

póngala al frente del servicio.

Me ocuparé de ella, pero escúchame una cosa,

que sea la última vez que me das una orden.

¿Qué saben del comisario? (VÍCTOR) Que por su culpa

está en un quirófano. Eso es lo que sabemos.

Ustedes fueron los primeros que empezaron a saltarse las normas

y a actuar por su cuenta.

Y si me hubieran dicho lo que sabían, no estaríamos así.

Más le vale que el comisario sobreviva.

¿Me está amenazando? -Si quiere, se lo canto.

Eh... Todos hemos cometido errores.

Y la desconfianza mutua nos ha traído hasta aquí.

O colaboramos de verdad,

o estamos acabados.

(SOPHIE) Estamos todos muy nerviosos por lo ocurrido.

Víctor, debería dejar la investigación

y tomarse unos días.

¿Usted lo haría si fuese su padre el que está en ese quirófano?

Entiéndame, no me gustaría que por querer obtener resultados

a cualquier precio,

pusiera en riesgo la investigación, nada más.

No lo haré. Solo quiero coger al que lo atropelló

y hacerle pagar por ello.

De acuerdo.

He dado orden de que busquen el vehículo.

Pero de momento no hemos obtenido resultados.

Casas le disparó. Había cristales en el suelo.

No han podido ir muy lejos con un parabrisas en ese estado

y sin llamar la atención.

(Teléfono) Sí. Carmen.

Ah, entendido.

Vidal, venga conmigo.

(ALAIN) ¿Tienen algo? (SOPHIE) El coche.

Voy con vosotros. -No.

La operación puede durar horas.

No me pida que me quede aquí porque me puedo volver loco.

Hijo, los otros policías pueden verte.

Pues les decís que soy un posible testigo.

Lidia, su jefa en el hospital, podría echarle de menos.

Mi jefa solo piensa en su hijo.

Hace tiempo que acabó mi turno y ni siquiera se ha dado cuenta.

Está bien.

Vigile a Víctor.

-Después de lo que ha pasado con el Comisario casas,

no deberíamos correr más riesgos. Hay que contárselo.

-¿Cuántas veces voy a tener que repetírselo?

-¿Cuántos errores vamos a seguir acumulando?

(SOPHIE) Estamos muy cerca. -¿De qué? No tenemos nada.

-Baje la voz.

-El jardín del que nos habló Ginés Castillo

podría tener que ver con el origen de todo esto.

Quizás podríamos encontrar a Catherine.

Y Víctor puede ayudarme. -Su padre está a punto de morirse,

no creo que Víctor esté en condiciones.

Ni una palabra. ¿Me entiende?

(CARMEN) Discúlpenme un segundo.

-¿Se sabe de quién es el coche? -Robado.

Su dueño lo denunció hace un par de días.

Ya. Eso y nada es lo mismo.

Hay bastante sangre. Parece que los disparos

del comisario alcanzaron a uno de ellos.

También hemos encontrado esto dentro del coche.

Es el envoltorio de unas vendas. -¿Hay botiquín en el coche?

No. O las cogieron de su escondite o las compraron.

-Vidal, pregunte en todas las farmacias cercanas

desde el lugar del atropello hasta aquí.

Perfecto. Eso solo me llevará un par de días.

A esta hora habrán tenido que ir a una de guardia.

Eso reduce bastante las posibilidades.

Hay una cosa más.

El piso está muy limpio. Demasiado limpio.

Hay multitud de huellas de ambos por todas partes,

pero no hay restos de cuerdas, ni ligaduras, ni cinta adhesiva.

Tampoco hemos encontrado puntos de anclaje para poder atarla.

Es un escenario poco habitual para un secuestro.

Pudo mantenerla drogada. -¿Con escopolamina?

-Anula la voluntad y elimina los recuerdos, ¿no?

-¿Todo este tiempo? Es poco probable.

Por no haber, no hay ni rejas ni cerrojos.

En algún momento tuvo que dejarla sola.

(VÍCTOR) Cuando estuvo en el hospital.

¿Por qué iba a tenerla aquí en este piso como una reina

y a la doctora Guzmán escondida en la cementera?

-Sinceramente, comisaria, parece más el piso de una pareja

que el lugar donde tener a alguien retenido.

Catherine Le Monnier nunca estuvo secuestrada.

Pero ¿por qué?

La Policía francesa y española la están buscando.

¿Por qué iba a desaparecer así sin más?

-¿Se sabe si alguien ofreció un rescate a la familia Le Monnier?

-No. No nos consta.

(Teléfono) Dime, Alain, ¿se sabe algo?

Gracias.

¿Alguna novedad? -Están acabando la operación.

Tenemos que encontrarles, comisaria.

Nosotros les encontraremos.

El comisario Casas le necesita a su lado.

Márchese, por favor. Le estoy dando un consejo,

no me obligue a convertirlo en una orden.

Rafi, hayas hecho lo que hayas hecho, entrégate.

Por favor, no empeores más las cosas.

Escúchame, cariño,

pase lo que pase, yo no te voy a abandonar.

Voy a estar siempre contigo.

Escúchame, hijo,

saldremos adelante.

Rafi, hazme caso, hijo.

(LIDIA) No te preocupes.

-Igual deberíamos de entregarnos.

(CATHERINE) Ni hablar.

Nadie se va a entregar. Hemos atropellado a un policía.

¿Qué crees que nos harán si nos encuentran?

-Ya, pero a lo mejor podemos hacer un trato.

(CATHERINE) Es que no quieren tratos. Quieren culpables.

-Ya, pero mi madre... -Ya, tu madre...

Tu madre nos traicionó. No podemos fiarnos de ella.

Mira, voy a curarte esa herida y nos largaremos de aquí.

Eso es lo que vamos a hacer.

-No me encuentro muy bien. No sé si seré capaz.

-Aguanta un poco.

Yo me encargaré de todo.

Aguanta.

(MEGAFONÍA) "Recuerden, los horarios de analíticas

son de 08:00 a 15:00. Gracias."

Belén. ¿Cómo está?

(BELÉN) Ha sido un impacto muy fuerte, Víctor.

Tiene traumatismo craneal y torácico

con contusión pulmonar.

Le hemos quitado el bazo y parte del hígado.

Y... -Y está intubado y sedado.

Hay que ver cómo evoluciona en las próximas horas.

Pero, bueno...

Belén, Belén, no soy un paciente más.

Puedes decirme la verdad.

¿Va a salir de esta?

Tu padre parece fuerte y quiero pensar que sí.

Pero, Víctor, va a depender de cómo evolucione

en las próximas horas, ¿de acuerdo?

Bien. (BELÉN) Puede volver a sangrar

en el abdomen, o puede infectarse el pulmón...

(VÍCTOR) Ya.

Si sobrevive a estas próximas 24 horas, saldrá. Si no...

Bueno, he hecho lo que he podido.

¿Por qué no me dijiste que era tu padre?

Porque nunca hemos tenido una relación de padre e hijo.

Me he pasado media vida odiándole y ahora...

¿Puedo pasar a verle? -Sí, sí, pero está en la UCI.

Ya.

(BELÉN) Está dormido, pero sabrá que estás a su lado.

He hablado con la doctora Yagüe y dice que te vas a poner bien.

En un par de días estás fuera y...

No sé a quién quiero engañar.

Ni siquiera sé qué hago hablando contigo,

ni si puedes oírme.

La comisaria me ha contado lo que hiciste por Vidal y por mí.

¿Por qué no me dijiste nada, joder?

¿Por qué me dejaste pensar

que lo único que te importaba era tu carrera?

Podrías habérmelo dicho, pero tú nunca dices nada, jamás,

no vaya a ser que te entienda.

Gracias.

Ahora me siento al ser más despreciable del mundo

por no haberte podido dar siquiera...

Ni siquiera dar gracias.

Te juro que iba a hablar contigo,

que iba a decirte que lo sentía, pero...

Igual no eres tan mal padre, ¿sabes?

Quizás...

No sé,

puede que yo no sea el hijo que esperabas,

pero tú tampoco me lo pusiste fácil.

Te largaste.

Nos abandonaste.

Que puede que tengas tus razones, no digo que no, pero...

Nunca me has explicado nada.

Ponte bien, ¿me oyes?

¿Te acuerdas lo que me dijiste

de recuperar el tiempo perdido?

Pues todavía podemos.

Pero necesito que te pongas bien.

Tenemos mucho que discutir todavía.

Trae suerte,

me lo dio mi padre.

Es un préstamo.

(SUSPIRA)

(ALAIN) ¿Qué tal está?

Mal.

Lo siento.

No teníamos que haber actuado a vuestras espaldas.

Eso ya no importa. -Sí, sí importa.

Si hubiéramos trabajado juntos,

tu padre no estaría así.

Lamentarse ahora no sirve de nada.

Como dice Vidal, los hombres no se preocupan,

se ocupan.

Pues ocupémonos.

¿Sabes algo más?

Que puede que hayamos estado equivocados.

¿Por qué?

Los asesinos podrían ser Catherine y Rafi.

¿Los dos? -Las pruebas apuntan a ellos.

En la casa no había ningún rastro de que hubiera estado secuestrada.

Solo nos falta el móvil.

Si mataron a Isabel Freire,

debe haber pasado algo en este hospital

que pasamos por alto.

¿En quién estás pensando?

Llevamos semanas buscando a Catherine

y pensando que por lo mismo asesinaron a Isabel Freire

y secuestrado a Sara Guzmán.

Si Catherine no estuvo secuestrada,

mataron a la enfermera-jefe por otra razón.

Estamos buscando el crimen equivocado,

busquemos el verdadero.

Si damos con ellos, puede que estemos cerca

de resolver el caso.

Está bien.

(MARCOS) Víctor. (VÍCTOR) Sí.

(MARCOS) ¿Estás de guardia? (VÍCTOR) Sí.

Cambios de última hora.

(MARCOS) Que te sea leve. (VÍCTOR) Gracias.

Buenas noches.

¿Pasa algo? -Nada.

Luego hablamos.

Víctor,

tenemos que seguir a Marcos. -¿Por qué?

Hay algo que no sabes. -Sorpréndeme.

Aquí no. Ven conmigo.

Cuando estuve detenido en el calabozo,

Ginés me pidió que le diera un mensaje a doña Adela,

una especie de advertencia.

El pobre infeliz amenazando a la reina madre.

Me dijo que, si no le ayudaba, llevaría a la Policía al jardín.

¿Qué jardín, el del hospital?

No, en el jardín del hospital no hay nada.

¿Por qué no nos habías dicho nada antes?

Porque me lo prohibió la comisaria,

pero después de lo ocurrido con Casas,

se acabó. Estoy con vosotros.

Mira, no sé a qué jardín se refería Ginés,

pero cuando se lo conté a doña Adela,

llamó a este para que se hiciera cargo de todo.

¿Qué tiene que ver todo esto con Catherine e Isabel?

No lo sé, pero si Catherine sabía lo que había en ese jardín

e Isabel lo descubrió, quizás la mató por eso.

¿Y Sara Guzmán? Lo habría contado. -A no ser que tenga miedo.

Ya.

Mira, lo único que tengo claro es que Marcos no pudo terminar

lo que le encargó doña Adela, pero piensa hacerlo esta noche.

-Hola.

(ALAIN) Ácido sulfúrico.

(Pitido)

Parece que va a por más garrafas.

H2S4.

¿Qué?

Algo me acuerdo de cuando estudié.

Te acordarás lo que ocurre cuando entra en contacto

con el cuerpo humano. -Que lo disuelve todo.

¿No pensarás que...? -En la furgoneta encontré tierra.

No he podido averiguar su procedencia,

pero estoy seguro de que es del mismo lugar

donde se dirige ahora. (VÍCTOR) Tenemos que seguirle.

Vamos, vamos.

(Motor)

(Teléfono)

Le has echado huevos.

Íbamos a perderle. Os informo...

Vaya.

Víctor, me queda poca batería.

Avisa a comisaría.

Os llamo cuando sepa adónde voy.

Ten cuidado.

Lo tendré.

-Dígame, Víctor.

Alain va hacia el jardín.

¿Qué jardín? -Lo sé todo, Alain me lo contó.

¿Por qué no me llama él?

Porque va escondido en la furgoneta de la lavandería con Marcos.

Será posible... -Lo que usted diga,

pero si aprecia más a su hombre que a mi padre,

yo mandaría refuerzos ahora mismo.

¿Dónde se dirige la furgoneta? -Ni idea.

Mandaré que lo ubiquen por el GPS del móvil.

Genial, pero está casi sin batería. -Mierda.

Hablamos luego.

Sí.

(Puerta)

Sí.

¿Quería verme, doña Adela?

Belén, no sé si sabes por qué estás aquí.

Si quieres, puedo darte una pista.

-Hasta hace un minuto, tenía mis dudas,

ahora ya ninguna.

Lo que has hecho en el quirófano enfrentándote al doctor Legarra

ha sido muy poco profesional. -¿Poco profesional?

Puede que haya salvado a un paciente,

a muchos pacientes. -No,

has puesto al equipo en contra del cirujano-jefe.

-Un cirujano-jefe que hace mucho que debería haber dejado de serlo

y que no está en condiciones de operar.

Belén, no sé si eres consciente

de lo importante que es Daniel para este hospital.

Claro que lo sé, él es la imagen del Montalbán,

por lo que vienen muchos pacientes aquí.

Claro, que se me olvidaba que esto es un negocio.

(DANIEL) ¿De dónde crees que sale tu sueldo?

Aquí los pacientes vienen, les curamos y pagan por ello,

es así. -No te equivoques, Daniel.

Yo no soy como tú.

Para mí el dinero no es lo más importante.

(DANIEL) Vaya, me alegro por ti.

Así te costará menos encontrar trabajo.

-¿Me estáis despidiendo?

El Montalbán no puede permitirse el lujo

de tener una doctora que cuestiona a sus superiores.

No me voy a quedar callada.

Voy a hablar con el consejo de administración.

No te molestes, ya lo hice.

(DANIEL) Y están de acuerdo en que lo mejor para al hospital

es que yo mantenga mi cargo.

Te dije que tuvieras la boca cerrada.

Siento mucho que todo esto termine aquí.

Belén, podrías haber tenido un futuro muy prometedor

en el Montalbán, pero cuando termine tu turno,

recoge tus cosas

y espero que te vayas sin montar un espectáculo.

Muy bien.

(Teléfono)

Catherine.

(CARRASPEA)

Catherine, ¿dónde estás?

Catherine. Catherine.

¿Qué pasa?

-Nada.

Voy al baño. Ahora vuelvo.

Catherine está viva.

Si Catherine habla, estamos jodidos.

(MUJER) Bueno, que le vaya bien.

A ver, señorita, céntrese.

¿Ha visto a estos prendas por aquí, sí o no?

Ya se lo he dicho, no lo sé. Pasa mucha gente por aquí.

Ya, pero entre todos los viejos que entran en la farmacia

a comprar pastillas contra el colesterol

le habrá llamado la atención chica joven y guapa como ella.

Es la francesa que desapareció en el hospital, ¿verdad?

¿La ha visto?

Llevaba una gorra, ahora que lo dice.

Puede que fuera ella.

¿Vio cómo solo debía poner un poco de interés?

¿Venía sola o acompañada? -Um... Sola que yo recuerde.

Estaba... nerviosa, como si tuviera prisa.

¿Vio si se bajó de algún coche? -No lo sé.

¿Recuerda lo que compró? Tuvo que ser algo así como vendas

y cosas para curar una herida de bala.

No, pero puedo consultar las últimas compras.

¿Quiere que lo haga?

No, no, le preguntaba solo por curiosidad.

¿Usted qué cree?

Oiga, ¿esta cámara funciona? -Sí, claro.

¿Y no pensó que podrían interesarme las imágenes?

No sé, pensé que para eso necesitaba una orden judicial.

Sí, y un permiso del Papa.

Ande, tráigame los vídeos de la cámara

antes de que pierda la paciencia.

¿Cómo permitió que Alain se marchara solo?

No podíamos hacer otra cosa. Alain sabe cuidar de sí mismo.

¿Le tienen localizado? -Están en ello.

Son los informes de la sangre encontrada

en el asiento del copiloto del coche abandonado.

Es del hijo de la enfermera.

(VÍCTOR) Entonces Catherine es quien conducía.

Fue ella quien atropelló a Casas.

-Y se dio a la fuga.

(VIDAL) Con la cara de buenecita que tenía.

¿Has dado con ellos?

(VIDAL) Las imágenes se grabaron hace unas horas.

Allí compraron las vendas que encontramos en el coche.

Eso es.

¿Compraron algo más? -Pues sí. A ver...

Gasas, yodo, pinzas, tijeras, hilo de sutura...

Son todos instrumentos de cura.

Ah, y también algo más, un tinte chocolate avellana.

Bueno, lo que viene siendo negro de toda la vida.

O sea, que o se está preparando para los carnavales

o intenta cambiar de aspecto para que nadie la reconozca.

Avise a todas las patrullas e imprima carteles

con el posible nuevo aspecto de la sospechosa.

Ajá. ¿Algo más?

Está a punto de amanecer,

han tenido que pasar la noche en algún sitio.

Que pregunten si los han visto en hoteles, hostales...

Estamos cerca de encontrarles.

Ya está. Ya está, cariño.

-¡Ah!

(CATHERINE) Aguanta un poquito más.

Esto contendrá la hemorragia por el momento.

Sigue sangrando.

(RAFI) Catherine,

vete tú y déjame aquí.

-Estás loco si crees que voy a abandonarte.

-He perdido mucha sangre.

No voy a salir de esta.

(CHISTA) -Hasta ahora, si no me equivoco,

la médico soy yo, ¿no?

Te vas a poner bien y conseguiremos escapar.

-Yo no pue... No puedo ir a ningún sitio así.

Además, tú misma lo dijiste,

hemos atropellado a un comisario de Policía.

Toda la Policía nos estará buscando.

-Pero no nos van a encontrar.

-Conmigo así sí.

¿Cómo se les ha podido escapar ese delincuente?

-El chico se provocó una lesión

y aprovechó el desconcierto para fugarse.

-Creía que, con usted al frente de la investigación,

las cosas cambiarían, pero es igual de ineficaz que su colega español.

-Señora, yo... -Estoy harta de explicaciones,

comisaria Leduc. Mi hija está en peligro y más ahora,

con ese loco que sabe que le persiguen.

No quiero ni pensar qué le puede hacer.

-Entiendo su preocupación,

pero creo que hay algo que debe saber.

La investigación ha cambiado de rumbo.

-¿A qué se refiere?

-Creemos que Rafael Martínez no tenía secuestrada su hija.

-Eso es una estupidez.

-Hemos analizado el piso en el que supuestamente

estaba retenida Catherine y no hay ningún indicio

que apoye la hipótesis de un secuestro.

-Quizás es que no han buscado bien.

-Hemos rastreado cada rincón.

Le aseguro que su hija no estaba retenida, estaba huyendo.

-¿Cómo que huyendo? ¿De qué?

-Creemos que está implicada, junto con Rafael Martínez,

en los sucesos del hospital.

-¿De verdad piensa que mi hija es una asesina?

-Sé que no es fácil para usted,

pero tiene que hacerse a la idea de que...

-No solo no encuentran a mi hija, sino que se atreven a insultarla

de esa manera, a ella y a mi familia.

-Señora, yo solo hago mi trabajo.

-¡No! Deshonra la confianza que un país ha depositado en usted.

-No le permito que me hable así. Puede que no hayamos llevado

la investigación de la manera más ortodoxa,

pero no acepto que ponga en cuestión y profesionalidad.

-No se preocupe, para eso se vale usted sola.

-Señora Le Monnier, me trajeron a España

para encontrar a su hija y estoy a punto de hacerlo.

Si no le gusta quién es el culpable, lo siento;

pero ese ya no es mi problema.

-Hablaré con mi marido y él tomará las medidas oportunas

con sus superiores. -Hable con quien tenga que hablar.

¿Qué hace?

Víctor. -Mamá.

¿Qué haces aquí?

¡Ay! ¿Qué haces aquí?

Me enteré por la tele. -Ya me entiendes.

¿Qué haces aquí?

Puede que el gran policía no fuera un gran marido,

pero ha sido el hombre más importante de mi vida.

¿A pesar de todo?

A pesar de todo.

Me dio la cosa que más quiero en esta vida.

La casa de la sierra.

Muy graciosa.

El tiempo pasa, Víctor, para todos, incluso para él.

Puede que hace unos años tu padre fuera un cabrón y un egoísta,

pero ha cambiado.

¿Y tú qué sabes?

¿Hace cuántos años que no os veis?

Um... Hablamos antes de Navidad.

¿Cómo?

Víctor, hijo, tú desapareces durante meses, sin dejar rastro.

Es mi trabajo.

Bueno, preocuparme por ti es mi obligación.

¿Qué clase de madre sería

si no quisiera saber que estás bien?

¿Él te informaba?

Cuando tienes una misión,

quedamos de vez en cuando y me pone al día.

No sabía que estabas aquí.

Pero sí cuando te infiltraste hace unos meses

en ese caso de los narcos.

Sí, sí, que me sacó en mitad de la investigación

para mandarme a... -Cienfuegos.

Lo sabía. Yo se lo pedí.

No se lo rogué. -No me lo puedo creer.

Víctor... -Y él te hizo caso.

También él temía por tu vida.

Te tiraste media vida criticándole y ahora resulta que es un santo.

Nunca fue un santo.

Pero, hijo, creo que ya va siendo hora

que entierres el hacha de guerra. Yo lo hice hace mucho.

Porque no merece la pena vivir con tanto resentimiento

y porque ya no hay enemigo contra el que luchar.

(LIDIA) Víctor. (VÍCTOR) ¡Ay, mierda!

¿Es tu jefa? -Sí.

-¿Qué haces aquí? -No se lo tenga en cuenta.

He venido a ver a mi exmarido, el comisario Casas.

Le he visto tan delicado, que me he mareado

y él me ha ayudado. -¿Se encuentra bien?

¿Quiere que le vea un médico? -No, estoy bien.

Su enfermero me ha invitado a un café

y me ha devuelto la vida.

Cuídele, es muy buen chico.

(LIDIA) -Ya...

(LIDIA) Víctor.

Revisa el pedido de la farmacia y comprueba que hayan mandado

todos los antibióticos. -Ahora mismo.

-Dígame, Víctor.

(VÍCTOR) ¿Se sabe algo de Alain? -Nada.

Hemos perdido la señal.

¿Se le ha acabado la batería?

Eso espero, no me gustaría tener que lamentar

más agentes caídos en menos de 24 horas.

-50 euros, por favor.

¿El baño? -Allí, a la derecha.

-Gracias.

(Ruido)

-Hola. -Hola.

-¡Joder!

(MARCOS) ¡Joder!

(Móvil)

Alain, ¿va todo bien?

En la comisaría te han perdido el rastro.

Mi móvil murió. Estoy en una gasolinera.

(VÍCTOR) ¿Le has perdido? -No. Ha parado a echar gasolina.

No tengo mucho tiempo y no creo que puedan triangular este móvil.

Estamos en la salida 29 de la A-5.

Aviso a Sophie. -Os informaré en cuanto lleguemos.

No se nos va a escapar de nuevo.

Siempre podéis echarnos la culpa a los españoles.

No va a hacer falta esta vez, pero gracias.

Gracias. Hasta luego.

Belén.

Con todo lo que ha pasado ni siquiera te he dado las gracias

por todo lo que hiciste.

Pues ya puedes dármelas.

Hoy es mi último día.

Doña Adela me ha despedido.

¿Cómo? -Por mi discusión con Daniel.

Parece que este hospital no es lo bastante grande para los dos.

Perdona, no debí meterte en medio.

Víctor, no es culpa tuya. Yo hice lo que debía hacer.

Y no sabes cómo te lo agradezco,

pero es injusto que te despidan por eso.

No siempre ganamos los buenos.

Los buenos siempre ganan,

aunque para eso tengamos que ser un poco malos.

Luego te veo.

(Ruido)

Catherine.

-Ven conmigo.

Te juro que te lo voy a contar todo,

pero ahora no tenemos tiempo. -¿Tiempo?

¿Tiempo de qué?

-Ven.

-¡Por Dios!

¿Se puede saber qué quieres? -Tienes que ayudarme.

-Te está buscando la Policía desde hace semanas.

-Te lo voy a contar, pero confía en mí.

-No, no. Sea lo que sea se lo cuentas a la Policía.

Catherine. -No me lo pongas más difícil.

Te he dicho que no.

-Yo creo que con esto lo tenemos todo.

-No, necesitamos sangre, por lo menos dos bolsas.

(Móvil)

No, ni se te ocurra. Dámelo.

Va, venga.

-Catherine...

Catherine, a ver, esto es una locura.

Deberías traerle aquí. (CATHERINE) Cállate y date prisa.

-Vamos.

(Puerta) (LIDIA) ¿Belén?

Belén, ¿estás ahí? (BELÉN) Es Lidia.

-Haz que se vaya.

Si me la juegas, su hijo morirá.

Tú misma.

-¿Qué haces? -Preparo el material para mañana.

Opero temprano.

-Vale.

Quería que me firmaras los partes de quirófano.

-Claro.

-Gracias.

(LEE) "Avisa a Víctor Cepeda."

-Hasta mañana.

-Vamos.

(Pitidos)

-No, Santiago, ahora no.

Ahora no.

(VÍCTOR) ¿Qué ha pasado? -No lo sé.

Ha empezado a bajar la tensión y está taquicardizando.

-Señora, debe salir de aquí. -Puedo ayudar.

Es enfermera. Avisa a la doctora Yagüe.

-Vale. -Ayúdame a preparar la eco.

Sí.

-Doctor Legarra, le necesitamos en la 238.

El comisario Casas está muy grave. No remonta la tensión

y cada vez está más taquicárdico. -Pensaba que era un paciente

de la doctora Yagüe. -Es una urgencia, ¿no me ha oído?

-He oído que me necesitas.

Normal, ese paciente es muy importante para ti,

¿verdad, Lidia?

Lo que aún no he oído es una disculpa.

-Por favor.

Lo siento, doctor. Lo siento.

Por favor. -Gracias.

¿Dónde era esa urgencia? -En la 238.

(Pitidos)

-Muy bien, ¿qué tenemos aquí?

-Está en shock, pero no veo sangre en el abdomen.

-¿Usted quién es? -Soy su exmujer y enfermera.

-Encantado, pero fuera de aquí.

-Señora, por favor, salga. -Vamos a ver.

No veo sangre en la tripa.

¿Por dónde cojones está sangrando, comisario?

¡Mierda!

Tiene un derrame pericárdico. Se está taponando.

Será mejor llamar a Yagüe. -No hay tiempo.

Coge esto.

Víctor, mientras yo sujeto, pincha aquí.

Tenemos que vaciar el derrame pericárdico.

La aguja hacia arriba.

Ahí. Poco a poco.

Vale.

¿Dónde cojones está la aguja?

¿Qué haces? -La aguja debe ir hacia el tórax.

Espera, espera.

Voy a abrir un ojal en la piel para que te sea más fácil.

Prueba ahora.

-Déjame a mí.

No, no, lo hago yo.

(DANIEL) Pues venga.

Vale.

¿En qué estabas pensando? -Perdón, perdón.

(DANIEL) Vale.

-190 latidos. Va a fibrilar.

-Vale, sí. Lo tenemos, lo tenemos.

Un poco más.

Un poco más.

Vale, ahí está.

Vale. Vacía con cuidado ahora.

Ahí. (LIDIA) Está bajando, está bajando.

(DANIEL) Con cuidado.

Un poco más. Bien. -Ya está.

(LIDIA) Ya baja, ya baja.

(DANIEL) Vale, lo tenemos.

Ahí.

-Bien, menos mal.

-Muy bien.

Lidia, llave tres pasos y ponemos un catéter.

-De acuerdo.

-Bien.

Eh.

-Vaya susto, ¿eh?

Mala hierba nunca muere.

Víctor.

Víctor, un momento, por favor. -(VÍCTOR) Qué pasa?

Antes de ir a buscar al doctor Legarra,

fui a buscar a la doctora Yagüe.

Estaba muy nerviosa y me dio esto para ti.

¿Qué está pasando, Víctor? -¿Dónde está?

Estaba en el almacén, pero no sé si sigue allí,

¿qué está pasando? Víctor, ¿qué está pasando?

Mierda. Mierda.

(BELÉN) ¿Por qué estás haciendo esto, Catherine?

-Es muy largo de contar.

Y cuanto menos sepas, mejor para ti.

(BELÉN) La Policía pensaba que te habían secuestrado.

Ahora dicen que eres culpable, que has hecho algo

y por eso estás huyendo. ¿Es verdad?

-¿Tú qué crees? -Yo solo sé que me has obligado

a subir al coche y que me estás amenazando.

-Mira, ahora tenemos que curar a Rafi, es lo único que importa.

Después te lo contaré todo.

Es un poco más adelante, ahí.

Avanza. Más.

Más. -¿Qué tal tu viejo?

No sé si saldrá de esta, pero luchando.

¿Sabemos algo de Alain? -Estamos moviendo cielo y tierra

para encontrarlo.

Lo mismito que cuando tú desapareciste, vaya.

Vidal, ¿sabe lo que pasa con la tónica cuando la prueba

por primera vez y no le gusta, la segunda tampoco...?

Ya, ya le entiendo.

Que de tanto conocerme, al final, he acabado gustándole, ¿verdad?

No, eso es justo lo que no me pasa con usted,

no le veo la gracia por ningún lado.

Ahí, para, para, para.

Es Catherine Le Monnier, ¿no?

Puede que la necesiten para curar a Rafi.

Y cuando les haya ayudado, ¿qué?

La van a dejar que se vaya a su casa como si nada, ¿no?

Tenemos que encontrarla.

Puso un GPS en su coche, ¿verdad? -Sí, ese que ninguno de ustedes

quería que pusiera. -No hay mal que por bien no venga.

Comisario, ¿puede conseguir la ubicación y mandárnosla?

Puedo. (VÍCTOR) Vidal, vamos.

Lo tengo.

Y ahora sí que necesito refuerzos

no sé qué me voy a encontrar aquí. -Dígame dónde está.

-No se lo va a creer, estoy en... -¿Alain? ¿Alain?

Suban a Ginés Castillo a la sala de interrogatorios,

por favor.

-¿Me van a dejar libre? -Todo lo contrario.

Estamos preparando su traslado para la prisión provincial

en cuanto nos confirmen. -Pero usted sabe

que yo no he hecho nada, que soy inocente.

-Eso es una verdad a medias. Usted no tiene nada que ver

con la desaparición de Catherine Le Monnier...

-¿Entonces? -Pero nos está ocultando

información relevante para el caso.

Sabemos lo que se traen usted, Marcos Lara y doña Adela.

-No sé de qué me habla. -Sí que lo sabe,

pero si no quiere colaborar, no pasa nada.

Ellos están dispuestos a cargarle con la culpa de lo del jardín.

Por mí no hay problema, solo necesito un culpable

y usted me sirve. -Eso no puede hacerlo.

-Me gustaría poder ayudarle, pero su falta de colaboración

en este asunto no me deja otra salida. Lo siento.

-Si les ayudo,

¿qué van a hacer conmigo? -Hablaré con el juez.

Puede ser de los más benévolo cuando los implicados colaboran.

-¿Qué quiere saber?

-Para empezar, quiero que me lleve al jardín.

Dios mío.

(CATHERINE) ¿Cómo estás? -Contento de verte otra vez.

¿Por qué la has traído?

(CATHERINE) Necesito ayuda para curarte.

Ella es buena. -¿Qué vas a hacer luego?

Porque sabe dónde estamos y puede llamar a la Policía.

(CATHERINE) Eso no va a ocurrir. Confía en mí.

Hay que suturar cuanto antes, ha perdido mucha sangre.

-De acuerdo.

Cógele una vía, un 18.

(VÍCTOR) Según esto, estamos a tres kilómetros.

Acelera, Vidal, acelera.

(VIDAL) Ahora te vas a enterar.

(CATHERINE) ¿Dónde vas? -Tengo que ir a por hielo,

hay que cortar esa hemorragia. -Ya voy yo.

Lo pido en recepción. -Bien.

-Tú prepáralo todo para la transfusión.

-De acuerdo. -Belén,

gracias.

¿Qué haces aquí?

(VÍCTOR) Ahí está el coche.

Aparca.

Mira arriba.

Será mejor que no entres.

Belén.

Catherine... Se la han llevado, se la han llevado.

Que os jodan a todos, no puedo más.

No puedo más.

(NATALIA) ¿Daniel, no habrás tenido nada que ver con lo de Belén?

¿Qué es? -Estaba enganchado en su manga,

la ruedecilla de un reloj.

-Belén estaba rara, me dio la nota y desaparecisteis.

Sé que está pasando algo, dime, ¿dónde está?

-Has tenido que meterte donde no te llaman.

(HOMBRE) ¿Ha pasado algo? -Que tenemos a otras dos personas

fallecidas en el caso, eso es lo que pasa.

(CARMEN) En el móvil de la doctora hay huellas del doctor Legarra.

Vayamos a por él.

Que Dios se apiade del asesino porque si lo encuentro, lo mato.

(VIDAL) Vamos a interrogarles a todos a lo largo de la mañana.

¿Otra vez nos trata como a sospechosos?

Nunca han dejado de serlo.

(NATALIA) Doña Adela te está buscando.

-¿Qué tiene que ver todo esto con Catherine Le Monnier?

-Yo no sé nada de ella.

(LLORA)

¿Víctor?

(SOPHIE) Solo hay una cosa que ciega más que el amor: la rabia.

(VIDAL) El doctor Legarra está a punto de llegar al hospital.

¿Es él? ¿Tiene a Catherine? (VIDAL) No lo sabemos.

En este hospital nadie es inocente.

Dejen eso.

¿Me puede explicar qué está ocurriendo aquí?

Se lo explico en comisaría.

(ADELA) No tienen nada contra mí.

(SOPHIE) ¿Sí? -La persona de raza negra

que están buscando en el hospital Montalbán

se llama Nelson Diop.

(ADELA) ¿Quién eres? ¿Qué tienes que ver con todo esto?

(DANIEL) La Policía está preguntando a todos,

está cada vez más cerca. -Cállate.

(DANIEL) Vamos a acabar en la cárcel.(ADELA) ¡Cállate!

(VIDAL) Daniel Legarra ha salido de ahí.

(DANIEL) Pero ¿qué cojones? -¡Alto, Policía!

-Por primera vez siento que estamos muy cerca de encontrar a Catherine.

Hijo de puta, te voy a matar como mataste a Belén.

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