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Original subtitles

Comisarios, creo que deberían ver esto.

¿Qué pasa? -¿Recuerdan la cartera

de Isabel Freire? -¿Ha aparecido?

Con sorpresa. La trajeron un padre y su hijo,

la encontraron en el río. -Al estar en la orilla

hay una parte del cuero que ha resistido

al efecto del agua. (SOPHIE) Están buscando huellas

que nos lleven hasta la persona que se deshizo de la cartera.

Consigan las huellas de los trabajadores del hospital.

He tenido muchos casos tan complicados como este o más,

pero aquí hay un problema, usted. Déjeme tomar las riendas

y le aseguro que empezaremos a tener resultados.

(VÍCTOR) ¿Sabes si mi padre ha pedido permiso para poner micros

en el coche de la doctora Yagüe? (VIDAL) Desde que el franchute

y tú pusisteis los micros, no. Ven al hospital.

No le digas nada a nadie. -Qué cabrón es ese gabacho.

Solo quieren salvar su culo.

Debemos detener a Miguel cuanto antes.

Hagámoslo a tu manera. (SOPHIE) Han manipulado

la escena del crimen, han falsificado pruebas

y han puesto en peligro a mi agente.

(CASAS) ¿Va a denunciarles? (SOPHIE) Yo no presento la denuncia

y usted da un paso atrás. ¿Está dispuesto a ceder el mando

por sus hombres? -Quiero informaros de que a partir

de ahora responderemos ante la comisaria Leduc.

En unas horas vendrá el furgón para llevarle a prisión.

(DANIEL) Debería hablar con Ginés. Me dijo que si acababa en la cárcel

hablaría con la Policía. -Dile a doña Adela que se me agota

la paciencia. Que o me saca de aquí o llevo a la Policía al jardín.

-¿Al jardín? ¿Qué jardín? -Ella sabe de qué le hablo.

(SOPHIE) ¿Has sacado algo del celador? ¿Alguna sospecha

de a quién puede estar protegiendo? -Me ha dado un mensaje

para doña Adela, dice que si no le ayuda

llevará a la Policía al jardín. -Ginés amenaza con contarlo todo.

Ve al jardín y deshazte de todo. (ALAIN) Hablaba con Marcos Lara,

el enfermero. -Búsquele y que no se le escape.

Siento haberte gritado antes, pero casi te matan, Belén

y no me lo habría perdonado en la vida.

Comisaria, tenemos los resultados. La coincidencia entre las huellas

es de un 95%. -La jefa de enfermeras.

Tráigala cuanto antes. (VIDAL) Enfermera.

¿Sí? -Me gustaría hablar un minuto

con usted. -Muy bien. Si me da un minuto.

Rafi, soy yo. -¿Qué quieres?

-La Policía viene a por mí. -¿Qué dices?

-Van a detenerme.

Sal de ahí, escápate. Como descubran lo de Catherine

van a ir a por ti. Te quiero. Cuidado.

¿Dónde se supone que va tan deprisa?

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Muy bien, y ahora otra vez. Sonría un poco, mujer,

que así empezó la Schiffer y mire dónde ha llegado.

Parece una pobre mujer.

Las apariencias engañan, pero usted manda.

Si quiere la soltamos sin interrogar.

De todos los trabajadores del hospital,

la última a la que esperaba encontrar aquí era a usted.

Ni siquiera sé por qué me detienen. (SOPHIE) Para empezar, por huir

de un agente de la autoridad y después por esto, ¿lo reconoce?

Y no me diga que no porque tiene sus huellas.

Si iba a deshacerse de esa cartera debería haber puesto más cuidado

y usar guantes, que el agua no siempre borra las huellas.

No creerán que yo he podido hacerle nada a Isabel.

¿Isabel? No hemos dicho nada de Isabel.

¿Cómo sabe que esa cartera era suya?

Pues porque es su cartera, la conozco, trabajamos juntas.

-¿Conoce las carteras de todas sus compañeras?

-De todas no, pero sí la de ella. -Y entonces sus huellas aparecieron

en ella por arte de magia. -No, pero es que Isabel

era muy despistada y siempre solía dejarse todo

por cualquier lado y yo soy una maniática del orden.

Supongo que la cogí en algún momento para dejarla en su sitio.

Como excusa es muy pobre. ¿Dónde estaba la noche

en que desapareció Isabel Freire? -Ya les contesté a esa pregunta.

Sí, pero entonces no sabíamos que usted se dedica también

a deshacerse de pruebas. -Estaba en el hospital,

como todos los días a esas horas. -¿Tenía algún tipo de relación

con Catherine Le Monnier? -No. Bueno, es que llevaba

muy poco tiempo en el hospital. Una relación normal

como con el resto de los doctores. -¿Dónde está Catherine Le Monnier,

señora Abad? -Que no lo sé, no sé dónde está.

¿Pero cómo piensan que yo les haya hecho algo?

Si no les ha hecho nada, ¿por qué huyó?

No sé, me puse nerviosa, me asusté. Se lo juro, debe creerme.

Yo no sé dónde está la doctora Le Monnier.

¿Isabel y yo? Pero si éramos compañeras y amigas.

¿Por qué iba a matarla? -Para ser la nueva jefa.

-¿Está de broma? ¿Usted sabe lo que cobra

una jefa de enfermeras? ¿Alguien mataría

por una miseria así? No. -Le sorprendería lo que ciertas

personas hacen por mucho menos. -Pues yo no soy así.

-La creo. Estoy segura que usted no es el tipo de persona

que se mancha las manos, quizás Ginés Castillo

lo hizo por usted. -¿Están locos?

Yo no tengo nada que ver con ese hombre.

Estoy perdiendo la paciencia, si no fue usted,

¿a quién pretendía ayudar deshaciéndose de la cartera?

(SOPHIE) Señora Abad, la vida de Catherine está en juego.

Si sabe quién la secuestró o dónde está,

más vale que nos lo diga ya.

(VIDAL) ¿Le han sacado algo? -No responde al perfil

que estamos buscando y aparentemente no tiene motivos

para hacerle daño a ninguna de las víctimas.

Está encubriendo a alguien. Quiero que revises

sus últimas llamadas y que se encargue

del registro de su vivienda. -Pero para eso hay que pedir

una orden judicial. (SOPHIE) Ya lo he hecho.

(VIDAL) ¿En serio? Qué efectividad.

Jefe, al César lo que es del César. -Si queremos dar con el paradero

de Catherine Le Monnier debemos averiguar

a quién encubre la señora Abad. -Sí, pero hay algo

a lo que le doy vueltas y no acabo de entender.

Cuando la enfermera intentó huir primero fue al vestuario

y luego al antequirófano. -¿Y?

Que conoce el hospital mejor que su casa

porque estuvo dando vueltas en vez de intentar escapar.

A no ser que hubiera alguna razón para hacer ese recorrido.

¿A qué se refiere? -A que quizás lo que le preocupaba

a la señora Abad no era que le detuviéramos,

sino que encontráramos algo que la inculpara a ella

o a la persona a la que protege. -La agente que la cacheó

dice que no le encontró nada extraño.

Puede que lo destruyera antes. -O puede que no le diera tiempo

y aún esté en el hospital. Hay que llamar a Víctor y Alain.

Disculpe, ahora es usted la que tiene el mando.

Es una gestión sin importancia, pero tiene razón,

ahora soy yo la que está al mando. Gracias de todos modos,

tengo móvil. -Jefe, le darán la medalla

por la paciencia policial. -Registre la casa de la enfermera.

Sí, señor.

¿Has sabido algo de Marcos, el enfermero?

(ALAIN) Nada, no ha vuelto aún. (SOPHIE) En cuanto aparezca

no le quite ojo, debemos averiguar que esconden

Ginés Castillo y la directora. -No me resultará fácil hacerlo

a espaldas de Víctor, es su compañero.

Quizás podría hablar con él y... -Alain, es usted el mejor,

por eso está aquí, confío en usted.

-Sí, comisaria. -Y ahora busque a Víctor,

necesito reunirme con ustedes.

-¿Qué haces? ¿Qué haces?

Nada, curarme un poco, -Hola.

Perdón, perdonad. -Está todo bien.

Te pones un poco de pomada antibiótica y listo.

Víctor, debemos hacer una biopsia. -Ahora, ¿no?

(ALAIN) Ahora mismo. -Claro. ¿En qué quirófano?

(ALAIN) 3. -3, ahora voy.

Siempre aparece en el momento justo.

Yo creo que le gustas -Yo creo que le gustas tú.

Anda que... Una biopsia. (ALAIN) ¿Una pomada antibiótica?

¿Algún problema? (AMBOS) Ninguno.

-Bien. Creemos que antes de ser detenida, Lidia Abad

escondió algo que podría ayudarnos a resolver el caso y a encontrar

a Catherine Le Monnier. -¿Algo?

Ganaríamos tiempo si nos dijera qué buscamos.

Se lo diría si lo supiese. -¿Y dónde buscamos?

También se lo diría si lo supiese. -Comisaria, este sitio es gigante,

no encontraremos nada. -Ustedes la siguieron

por todo el hospital antes de ser detenida,

reconstruyan sus pasos. -Claro, ponemos patas arriba

medio hospital. Facilísimo. -Si tiene algún problema

con las órdenes que le doy, puede dejar el caso.

No se lo pondré tan fácil.

Esta es la llave de la taquilla de Lidia Abad.

La hemos tomado prestada de sus pertenencias,

empiecen por ahí. Ya intentó deshacerse de la cartera

de Isabel Freire. Sea lo que sea deben encontrarlo rápido.

-Sí, comisaria. -Espere, Víctor,

quiero hablar con usted un momento, a solas.

Empieza tú la búsqueda del tesoro.

Sé que no empezamos con buen pie y claramente su manera de trabajar

y la mía no tienen nada que ver, pero quiero que le quede claro

que todo lo que hago es por el bien del caso.

Ya, cada uno hace las cosas por una razón,

aunque con el debido respeto, usted parece que lo hace más

por salvar su puesto que por otra cosa.

Si alguien ha hecho algo por salvar puestos es su padre.

Que él también sea un egoísta no la convierte a usted

en mejor persona. -Su padre no se retiró del caso

para salvar su propio puesto, sino para salvar el suyo

y el del inspector Vidal. Puede que hasta les haya librado

de ir a la cárcel. ¿No lo sabía?

¿Y usted se considera un buen Policía?

(NATALIA) Marcos. -¿Qué?

-La Policía se ha llevado a Lidia. (MARCOS) ¿A Lidia?

-Sí, y esto es un caos. Te estaba buscando,

¿se puede saber dónde estabas? -Relájate, por mucho que quieras

todavía no eres mi jefa. -Quirófano 3, te esperan.

(VÍCTOR) ¿Qué haces aquí aún? (ALAIN) Esperarte. Vamos.

¿Hola?

Señoras, hay un incendio, salgan rápidamente.

¿Estás loco? -Vacío. Vigila la puerta.

No, yo tengo la llave. Tú vigilas la puerta.

¿Estás seguro de que tienes la llave?

¿Nadie te advirtió de que tuvieras cuidado

al llegar a España? Aquí hay mucho ladrón.

Y tenían razón.

Espero que tengas más ojo vigilando.

Alain.

¿Qué hay? -¿Qué es esto?

Vitaminas.

Lidia es doña perfecta.

Jamás tendría algo así tirado en su taquilla.

(ALAIN) ¿Y el bote?

No hay ningún bote. -¿Dónde fue después del vestuario?

Puede que escondiera el bote por aquí.

(DANIEL) ¿A las 12:00 entonces? (GORKA) Perfecto.

Hablaré con los del sindicato. (DANIEL) Muy bien.

(VÍCTOR) ¿Llego tarde? -Un poco sí, ¿no?

No puede ser que me vuelva a equivocar.

(DANIEL) Operación de próstata, sin importancia.

(MARCOS) Me ha tocado a mí, -Menos mal.

Últimamente no sé dónde tengo la cabeza.

Al menos ya no tienes quién te eche la bronca.

Ahora entiendo por qué estaba siempre tan tensa.

Cuando salió de aquí Vidal la detuvo y no llevaba nada.

Tiene que estar por aquí. Mira en el carro de las medicinas.

Oye, lo de antes... (VÍCTOR) ¿Qué antes?

Cuando te encontré con Belén. -Alerta, pregunta trampa.

¿Por qué? -Porque sabes

que me gusta restregarte ese tema por la cara

y porque si te confirmo que me he acostado con la implicada

lo usarías en mi contra. -¿Qué?

Puede que entre Francia y España estén los Pirineos,

pero se os ve venir a leguas. -¿Crees que usaría algo así

en tu contra? "Merde"!

A las pruebas me remito. Tu jefa se ha cargado al mío

para apuntarse cualquier tanto que dé la investigación.

Yo no soy como ella. -Ya sabes lo que dicen:

dime con quién andas y de tiré quién eres.

Víctor. -Sí.

Aquí hay algo.

¿Clínex?

(ALAIN) ¿Qué es esto? (VÍCTOR) Joder.

El collar de Catherine Le Monnier.

Estaba en el dispensador de jabón del antequirófano.

Intentó esconderlas antes de escapar del hospital.

¿Estamos seguros de que las joyas son de Catherine?

El collar es idéntico. -Adriana Le Monnier,

la madre de Catherine está volando a España

para reconocerlas. Si son suyas, la pregunta es:

¿qué hacía Lidia Abad con ellas? -Guardárselas a la persona

a la que encubre. -¿Pero a quién?

A eso le puedo responder yo.

Bonito marco, ¿verdad? La encontré en casa de Lidia Abad.

¿Os suena la cazadora?

Le tenemos.

Rafael Martínez, alias Rafi, el hijo de Lidia Abad.

Tiene antecedentes por hurto menor, conducción temeraria

y alguna que otra pelea, lo que viene siendo un pieza.

¿Esa moto es del tal Rafi? -Una moto estilo custom,

como en la que huyó el secuestrador se Sara Guzmán.

Y si a eso le unimos que la última llamada que hizo

la enfermera fue a él... -Está encubriendo a su hijo.

Por eso tiró al río la cartera de Isabel Freire

y escondió las joyas de Catherine, para protegerlo.

Si el hijo de Lidia es la persona que le hizo la foto a Catherine

y ella llevaba su chaqueta, eso indica que se conocían.

¿Cree que están liados? -Es una opción.

Sea lo que sea debemos averiguar su paradero. Comisario,

pida una orden de búsqueda de Rafael Martínez.

A usted, Vidal, lo quiero al frente de esa búsqueda.

¿Y nosotros? Averigüen qué tipo de relación

mantenía Catherine con el hijo de Lidia Abad y qué motivo

podía tener este para atacar al personal del hospital.

(ALAIN) Ok. (CASAS) Y atentos por si aparece

por el hospital, si se ha enterado de la detención de su madre

es posible que quiera recuperar las joyas.

(SOPHIE) Alain, ¿tiene un minuto?

¿Ha averiguado algo sobre el jardín del que le habló

Ginés Castillo? -No. No puedo jugar

a buscar tesoros por un hospital, esquivar a Víctor

y perseguir a enfermeros al mismo tiempo.

-¿Sucede algo? -Deberíamos trabajar

con los españoles, no a contra. -Avisaremos a los españoles

cuando llegue el momento, hasta entonces no pierda de vista

a Marcos Lara y no quiero que nadie más lo sepa.

-¿Es una orden? -Sí.

(BELÉN) ¿De verdad creéis que Lidia tiene algo que ver con todo esto?

De momento son solo indicios, pero tendrá que explicar

unas cuantas cosas. -¿Como qué?

Es confidencial, ¿vale? -Víctor, ya lo he entendido,

no hace falta que me lo repitas cada vez que me cuentas algo.

Ven.

Lidia tenía las joyas de Catherine,

parece que las cosas no pintan bien para ella.

Bueno, no sé, igual eso puede explicarlo.

Su hijo estuvo con Catherine. Igual ella se las dio

o se las encontró en... -¿Estás segura

de que estuvieron juntos? -Sí, tampoco lo iba contando.

Además no duró mucho tiempo. -¿Crees o lo sabes? Es importante.

A ver, Lidia me lo contó. -Lidia.

Sí, estaba muy contenta. Su hijo es un bala perdida

y de pronto que estuviera con Catherine le parecía

como que era una buena influencia.

¿Qué haces? -Uy.

Esta noche... -Anda, tira, tira.

Esta noche.

Dime, Víctor. -Confirmado, el hijo de Lidia

estaba con la francesita. -Supongo que te refieres

a Catherine. (VÍCTOR) Esa misma.

La doctora Yagüe acaba de confirmármelo.

Un dato más, se lo dijo Lidia Abad. Ella lo sabía y no contó nada.

De acuerdo. -De nada.

¿Qué pasa? Conozco esa cara.

Víctor acaba de confirmarnos que el hijo de Lidia

mantenía una relación con Catherine

y Lidia Abad lo sabía. (VIDAL) ¿De qué estamos hablando?

¿De un casquete de vez en cuando o de algo serio?

Usted ya sabe cómo son las francesas.

Y lo digo con todos mis respetos. -Debería recordarle a sus hombres

quién está al mando, información tan relevante como esa

se me tiene que dar de manera prioritaria.

Por supuesto. -En cuanto a usted,

supongo que lo suyo no tiene solución.

Lo siento, señora. -Comisaria.

Supongo que de vez en cuando soy un poco "bocachancla".

En eso estamos de acuerdo.

Voy a ver qué tiene que decir Lidia Abad sobre este asunto.

(SOPHIE) ¿Por qué no nos dijo que su hijo mantenía una relación

sentimental con Catherine? -Pensé que no era importante.

(SOPHIE) Eso lo decidimos nosotros -No fue nada serio,

se llamaron un par de veces para quedar.

(SOPHIE) Su hijo no es un angelito, si quiere le leo su ficha policial.

¿Nunca se le pasó por la cabeza que podía estar implicado

en la desaparición de Catherine? -Mi hijo no le haría daño a nadie

y mucho menos a esa chica. -¿Le dio él las joyas?

(SOPHIE) ¿Sabía a quién pertenecían? -No, no lo sabía.

Me las dio para que las empeñara porque necesitaba dinero.

-Y no se le ocurrió preguntarle de dónde las sacó.

¿Dónde está su hijo? -En Alicante.

Lleva un mes allí. -Lo comprobaremos.

-Mi hijo es inocente.

Se lo aseguro, estoy segura.

-¿Qué pasa? -Lo de siempre.

A ver, calma. No es la primera vez que pasamos por algo así.

Ya, ¿pero quién iba a pensar que Lidia...? No doy crédito.

Ni deberías. Hace muchos años que la conozco y estoy convencida

de que es inocente. -¿Por qué está tan segura?

Por lo mismo que lo estaba cuando detuvieron a Daniel,

a Alain o a ti. -A mí nunca me han detenido.

Puede que no salieras de aquí esposada,

pero todos sabemos que estuviste en su punto de mira.

Has tenido mucha suerte, Natalia. Sé que estamos viviendo

momentos difíciles y que cada día que pasa

y la Policía no encuentra a Catherine y detiene al culpable,

los nervios aumentan, pero no podemos desconfiar

los unos de los otros. El Policlínico Montalbán

siempre ha sido una familia y las familias

deben permanecer unidas en lo bueno y en lo malo,

por muy malo que sea. -No me puede pedir

que crea en Lidia. -No, pero en mí sí

y yo pondría la mano en el fuego por ella.

Volved a vuestro trabajo, por favor.

El Montalbán debe mantener su prestigio.

(MARCOS) Doña Adela, ¿podemos hablar un momento?

(ADELA) Sí, pero no aquí. Vamos a mi despacho.

(ADELA) ¿Te has encargado de todo? (MARCOS) No he podido.

(ADELA) ¿Por qué? (MARCOS) Hay una feria al lado,

demasiada gente y así no hay nada que hacer.

(ADELA) Vuelve cuando puedas y deshazte de todo cuanto antes.

Por supuesto.

Cuando todo esto pase, sabré cómo agradecértelo.

Déjelo de mi cuenta.

Ahora, si Ginés habla, tendréis un problema, los dos.

(MARCOS) Todos nos jugamos demasiado en esto, doña Adela.

(ADELA) Por eso he pensado que si se confirma la detención

de Lidia te espera aquí un gran futuro.

Natalia no se lo tomará nada bien. -Tras el numerito que me ha montado

puede darse por satisfecha con que no la despida.

Una cosa más, Marcos,

no quiero que quede ningún rastro. -No se preocupe.

(ADELA) Deja la llave donde siempre y esperemos a que pase la tormenta.

Con la Policía dentro del hospital

cuantas menos sospechas levantemos, mejor.

(MARCOS) Hola.

Hasta luego.

Hola, ¿qué tal? -Bien.

-Adiós.

(Alarma)

Víctor. Siempre tienes que aparecer así.

La próxima te mando un WhatsApp para avisarte.

Gracias.

(ALAIN) ¿Qué coño quieres? (VÍCTOR) Compartir información

como dos buenos compañeros. ¿Y tú qué hacías ahí?

Se supone que trabajamos aquí, al menos debe parecerlo.

¿Se sabe algo del hijo de Lidia? ¿Alguna pista?

De momento nada. Nos lo hubieran dicho, ¿no crees?

Supongo, vosotros nos lo diríais, ¿no? Estaría feo ocultar

información a los compañeros, pero vosotros no hacéis eso.

Tengo trabajo, compañero. Si me disculpas.

El tal Rafi este tiene dos cuentas. Una está medio seca.

No ha habido movimientos en el último mes.

La Policía de Alicante lo busca, pero nadie lo ha visto por allí.

Tampoco creo que lo haga. Su moto tiene una multa

de aparcamiento en Madrid, en la misma calle del hospital,

a principios de enero. -Lidia Abad no para de mentir

una y otra vez. -Bueno, está haciendo lo que haría

cualquier madre por proteger a su hijo.

Se acabaron los cuentos, le sacaré la verdad como sea.

¿Por qué no me deja a mí? -¿Y qué hará?

Le vi en el interrogatorio con Ginés Castillo.

Ya sé que piensa que soy un animal, pero confíe en mí.

¿Por qué debería?

Yo también soy padre de un chaval un poco problemático.

Así que su hijo lleva un mes en Alicante.

Creo que le había salido un trabajo en una discoteca.

(VIDAL) Ya.

¿Sabe usted lo que es esto? -No.

Una multa de aparcamiento de la moto de su hijo.

Seguro que no le extraña porque los chicos malos

aparcan donde quieren y le llegan tres o cuatro como estas a casa

todas las semanas, pero resulta que aparcó en la calle del hospital

justo la noche que secuestraron a Isabel Freire.

Dudo que pueda explicarme tanta coincidencia.

Su hijo es culpable y pagará por ello.

No.

Yo maté a Catherine.

Era buena chica.

Al principio se portaba bien con él pero luego no me gustaba

cómo lo trataba. -Y por eso lo mató.

No, tuvieron una pelea los dos. Mi hijo siempre ha sido impulsivo

pero la culpa fue de los dos. Ella amenazaba con denunciarlo.

Esa chica estaba desequilibrada. Iba a consulta

con la doctora Guzmán, el caso es que con el historial

de mi hijo le habría arruinado la vida, no habría podido

volver a levantar cabeza. -¿Y cómo la mató?

Le di un golpe. -¿Dónde?

En la cabeza. -No, ¿dónde?

En su casa. La llamé por teléfono y quedé con ella.

Y usted también mató a Isabel. -Descubrió lo de Catherine

y me dio miedo que fuera a contarlo a la Policía,

tuve que matarla a ella también. (VIDAL) ¿Y dónde la mató?

(LIDIA) En el bosque.

Ya.

Déjeme que yo ahora también le cuente una historia,

seguro que tiene un poco más de credibilidad que el cuento

que me acaba de contar, y si no voy bien, me corta,

¿qué le parece?

El niño de pequeño era adorable, más bueno que el pan.

En la comunión estaba... Bueno, para comérselo.

Un santo.

Pero el niño creció, empezó la jodienda.

Las malas compañías. Un día la llamaron del colegio,

una pelea y usted pensó: "Bueno, son cosas de chiquillos".

El niño dejó el instituto a medias porque no quería estudiar,

trabajo no había, así que se pasaba el día por ahí

con sus amigos, muy bien, seguro que sí.

Lo gordo fue la primera vez que lo detuvieron, usted lloró.

"Ay, mi hijo. Que no ha hecho nada. Es un santo.

La culpa la tienen sus amigos, que son unos golfos".

Pero el problema es que su hijo cambió de compañía

pero no fue la última vez que visitó la comisaría.

¿Me equivoco? -Mi hijo no ha tenido

una vida fácil, su padre no fue bueno.

Nos abandonó. -Si yo le contara.

Muchos padres abandonan a sus hijos y muchos terminan tocados.

(VIDAL) Algunos se hacen malos y otros se hacen polis.

(LIDIA) Él nunca haría daño a Catherine.

(VIDAL) Muy bien. Vayamos por partes.

Empecemos con lo que tenemos. Usted llamó a su hijo

justo el día que lo detuvimos, ¿qué le dijo? ¿Que huyera?

Ya le he dicho que Rafi no ha hecho nada.

Usted dice que mató a Catherine. -Sí, sí.

Pero está lo de las joyas y tenemos la multa de aparcamiento,

lo que sitúa a su hijo en el lugar donde secuestraron a Isabel Freire.

Vamos muy mal, muy mal.

Mire, señora, yo también tengo un hijo.

Un pieza, como usted. Hace poco se metió en un lío de drogas.

Trapicheo con los amigos, menudeo en la discoteca, poca cosa,

pero por ahí se empieza. Mi Asun se puso... Bueno.

Como una fiera. Que nadie le tocaría un pelo a su hijo,

que pobrecito, le metí dos hostias que le sentaron como Dios.

Mi Asun estuvo un par de días de morros, pero luego entendió

que había hecho lo correcto. -Esa es la solución para usted,

un par de hostias. -La solución es que entiendan

que ese no es el camino y que delinquir

tiene sus consecuencias y la principal de todas

es que acaba uno jodiéndose la vida.

Lo que usted hace no ayuda para nada a su hijo.

Tiró la cartera al río para protegerle.

Ya sé qué es su niño, pero está a un paso...

A un paso de convertirse en un asesino,

el asesino de Catherine y no creo que eso sea

lo que una madre quiere para su hijo.

¿Quiere salir de aquí ahora mismo? Podemos hacer un trato.

Colabore con nosotros

y se estará ayudando a usted y sobre todo a Rafi.

Ayúdeme.

Ayude a mi hijo, por favor.

Tenemos que hablar con él. Díganos dónde está.

Buen trabajo. Por un momento hasta me ha parecido

que tenía corazón.

-Todo lo que ha escuchado es cierto.

Vidal es un hombre decente, solo hay que conocerlo.

Solo debe llamarle y quedar con él, donde usted quiera,

pero que no resulte demasiado raro.

¿Y qué...? -Dígale que todo está bien,

la Policía no ha encontrado nada, solo la hemos interrogado

y la hemos soltado. Del resto nos ocupamos nosotros.

Sobre todo tranquilícelo, es importante que no pongamos

en peligro a Catherine. -Vale.

Respire hondo y adelante.

Cuando quiera.

¿Rafi? Sí, cariño, soy yo. No te preocupes, todo está bien.

-¿Que está todo bien? ¿Entonces por qué te han detenido?

-Porque han encontrado la cartera de Isabel y están preguntando

a todo el mundo, pero no te preocupes,

no saben nada más. -¿Qué has hecho con las joyas?

-Me dio tiempo a esconderlas en el hospital.

Pero tienes que llevártelas enseguida, por favor

porque están registrándolo todo y no sé que pasará

si las encuentran. -Vale, ¿dónde nos vemos?

-No sé, donde siempre, en el parking, ¿te parece?

Pero ya, por favor. Ven rápido. -En media hora estoy allí.

-Vale. Gracias, cariño.

(VIDAL) Lidia quedó con su hija en el parking.

Cuando se entere de que su madre lo vendió, se va a cabrear mucho;

vamos, yo me cabrearía. -Tú eres muy de cabrearte, Vidal.

Todavía no viste nada, hijo. -Caballeros, concentrémonos.

Relájate, Robespierre.

Vidal, si al menos supiera quién es Robespierre...

Ya lo busco luego en Internet. -Bien.

¿Entonces qué hacemos? -Me conformo con que no la caguéis.

Y estad atentos por si la cosa se tuerce,

no vaya a ser que se me escape un guantazo...

y el Rafi necesite un médico.

Bueno, señores, cambio y corto. Empieza la fiesta.

Vámonos, señores.

Todos atentos.

Os quiero más concentrados que el Ariel.

Los jefes nos esperan en comisaría. No quiero ni un fallo.

En cuanto veáis entrar al sujeto, me avisáis por walkie.

Y total silencio hasta que acabe la operación, ¿sí?

Vamos.

(RADIO) Está a punto de llegar.

Todos atentos, no quiero ni un pestañeo.

Gracias.

(REZA EN VOZ BAJA)

Está llegando. ¿Lo tenéis a la vista?

(VÍCTOR) Aún no.

(VIDAL) A ver si se ha pegado una piña con la moto...

(Moto)

No será tan fácil. Aquí está. Baja para el parking.

(VIDAL) Vale. Todo mío.

En cuanto se baje de la moto, lo trincamos. Preparados.

Vamos.

¡Joder!

¡Me cago en sus muertos!

¡Quieto! (LIDIA GRITA)

¡Policía, quieto! (LIDA) ¡No le disparen, por favor!

¡Por favor! ¡Por favor!

(Sirenas)

¡Fuera de aquí! ¡Fuera!

Dime, Vidal.

¡Víctor se escapa! Paradlo como sea.

Ahí está.

(Sirenas)

¡Cabrones! ¡Me habéis jodido el hombro!

Sí, claro, la Policía siempre tiene la culpa.

Espósame al prenda este. -¿Necesita una ambulancia, agente?

Déjate de vaciles, hijo.

Y devuelve el bicho este, que te meterás en un lío.

No te muevas. No te muevas. ¡Quieto!

¿Qué pasa, hijo, te duele? ¿Quieres un tranquilizante?

(GRITA) ¿Quieres un tranquilizante?

¡Vale! -Ven aquí.

(RAFI) ¡Joder!

Sé por lo que estás pasando, Lidia, y como madre, comprendo tu dolor,

pero ya te lo advertí, ese chico terminaría metiéndote en un lío.

Rafi no es más que un imán de problemas.

Mi Rafi no es un asesino, doña Adela, no.

Imposible, de verdad.

Lidia, has luchado mucho por él, siempre le has protegido.

¿Y qué quería que hiciera,

como su padre, coger la puerta y marcharme?

No, yo no soy así.

Le di todo lo que tenía y no sirvió de nada.

Todos tomamos decisiones propias, no puedes culparte por eso.

Le diste un buen ejemplo.

Ya no puedo más, doña Adela, ya no puedo más.

Tranquila, te comprendo. Tranquila, tranquila.

Lidia, ¿sabes qué tienes que hacer ahora?

Tienes que soltar esta carga.

Lo tienes que hacer por tu bien y por el de Rafi.

No puedes dejar que él te arrastre.

¿Me está pidiendo que le abandone?

Yo nunca te pediría algo así.

¿Entonces? No la entiendo.

¿Qué te dijo la Policía? Van a presentar cargos contra ti.

Sí,

probablemente por encubrimiento.

Que te hayan dejado en libertad es una buena señal.

Ya, porque les interesaba,

porque saben que no iré a ninguna parte

mientras le tengan retenido.

No sé, supongo...

supongo que va a depender de lo que tengan contra Rafi.

Rafi está condenado, Lidia. Sé práctica.

¿De qué le serviría a él que los dos terminéis en la cárcel?

Piénsalo.

¿Quiere que él cargue con la culpa para que se cierre el caso?

Lo que quiero es que tengas la cabeza fría

y que hagas lo mejor para todos, para el hospital, para ti

y para él.

Por supuesto.

¿Sabe lo que le digo?

Que se busque otro chivo expiatorio.

Yo sí creo que es inocente.

-¿Y en qué te basas, en la intuición?

(MARCOS) Dime, ¿qué sacaba Rafi matando a Isabel?

-Hombre, su madre es la nueva jefa de enfermeras.

No creo que nadie mate por un ascenso.

(MARCOS) Pregunta por ahí.

-Además de ganar más, eso le garantiza el acceso libre

a todo el hospital, y sabemos de qué pie cojea Rafi.

-Acceso libre tenemos todos a casi todo, ¿no?

-¿Qué insinúas? -Bueno, no le hagas caso.

-Hay que joderse...

Quién anduvo liado con Catherine, ¿eh?

¿Quién, yo?

Si no, pregúntale a Sara, ¿eh? Pregúntale qué opina de Rafi.

(DANIEL) Vamos, estamos esperando. -Daniel, te estás pasando.

-No hay problema. Si tiene razón.

(SARA) A priori tiene sentido que fuera él.

¿Tú no dijiste que no recordabas nada?

(DANIEL) ¿Con quién si no se va a juntar alguien como Ginés?

(BELÉN) Rafi no es tan listo como para planear esos crímenes.

-En la calle se aprende mucho, ¿eh? (DANIEL) Yo no pondría

la mano en el fuego por Rafi. (LIDIA) Muy bien.

Ya sé qué pensáis de mi hijo, pero aquí todos

tenemos mucho que callar.

-¿No irás a compararnos con tu hijo?

(LIDIA) ¿Porque mi hijo cometiera errores en el pasado,

lo convierte en un asesino? ¿Eso quieres decir?

-Lidia, cálmate, por favor. -¡No me da la gana!

Aquí todos cometimos errores, todos, sin excepción.

(LIDIA) Aquí no se salva nadie.

En este hospital, cada día, un montón de gente

pone su vida en nuestras manos sin hacer preguntas,

sin pedir explicaciones.

Es muy triste comprobar que los extraños, a veces,

confían más en nosotros que nuestros propios compañeros.

-Lidia.

Lidia.

(SARA) Tienes razón, estamos todos muy nerviosos.

-Conozco a mi hijo, Sara. No es un asesino.

-Seguro que no.

De verdad, si necesitas ayuda, cualquier cosa, ven a verme.

Doctora Guzmán. -Comisario.

¿Podemos hablar con usted un momento?

Por supuesto. ¿Hay alguna novedad?

(CASAS) ¿Le reconoce?

Es Rafi, el hijo de Lidia, ¿no? (CASAS) Efectivamente.

¿Recuerda haberle visto durante su secuestro?

No. Ya sabe que no recuerdo mucho de todo aquello.

Doctora Guzmán, sé que debe guardar secreto profesional.

¿Qué tiene que ver eso con esto?

Catherine Le Monnier era paciente suya.

(VIDAL) ¿La francesa le habló de él?

¿Son conscientes de lo que me están pidiendo?

¿Y usted, es consciente de que una mujer desaparecida

puede pasar por lo que pasó o terminar como Isabel?

Ayúdenos a encontrarla y a cazar a quien casi la mata.

Creo que son razones poderosas para saltarse por una vez

el secreto profesional.

No lo había visto hasta ahora, esa es la verdad,

pero sabía quién era. -¿Qué contó Catherine?

Tenían una relación tóxica.

Ya sabe, chica de buena familia que se fascina por delincuente,

nada original. -Ya.

Catherine quería dejarlo, pero tenía dependencia de Rafi.

Sabía que si seguían juntos, acabaría mal y se lo dije.

¿Por qué no le dijo a la Policía cuando desapareció Catherine?

Semanas antes de que pasara, ella me dijo que lo dejaron,

que él parecía haberlo entendido y que habían quedado bien.

Y usted se lo creyó. -Era su médico.

Sus pacientes nunca le mienten. (CASAS) Está bien, doctora Guzmán.

Muchas gracias.

¿Alguna novedad?

Puede que estemos ante un caso de violencia de género.

Al parecer, Catherine quería dejarlo.

Él no lo aceptó y la hizo desaparecer.

¿Qué relación podría tener eso con Isabel Freire?

Quizás fue testigo de algo. -Hay que interrogarlo.

Sabemos que tenía una relación con Catherine Le Monnier.

-¿Eso está prohibido o qué?

(CASAS) ¿Por qué no informó a la Policía cuando ella desapareció?

Ella era mayorcita, que se pire por su propia voluntad,

no es delito. Conozco la ley. -Muchas películas es lo que ves tú.

También encontramos sus joyas y la cartera desaparecida

de Isabel Freire, y claro, sus antecedentes...

(CASAS) Por no hablar de que fue visto en varias ocasiones

merodeando por el hospital al desaparecer ambas mujeres.

Y la moto,

como con la que huyó del lugar donde raptaron a Sara Guzmán.

¿Qué? ¿Qué cojones dice de un secuestro?

Que lo llevas chungo, eso es lo que te digo.

Me quieren cargar el muerto, pero yo no hice nada.

¿Y la cartera de Isabel? A ver si adivino...

Te la echaron en el buzón.

Me la encontré en el parking el día que la secuestraron.

(VIDAL) ¿No me digas? -No sabía que era suya, lo juro.

Estaba...

estaba tirada en el suelo del parking y...

pensé que habría algo de pasta, ¿vale?

Luego vi la noticia del secuestro y me acojoné.

Lo sé, no...

no tenía que haberla cogido.

-Imaginemos que me creo esa historia...

¿Cómo explica que las joyas estuviesen en poder de su madre?

-Catherine me pidió que empeñase las joyas.

Quería irse.

No quería utilizar las tarjetas para que no la localizasen.

Has estado, hijo, para que te den un Goya.

¡Es cierto, joder! -¿Entonces dónde está Catherine?

Es que no lo sé.

Desapareció a los pocos días de darme las joyas.

(CASAS) ¡Basta ya de mentiras!

O me dices dónde está Catherine o te aseguro

que no vas a volver a ver la luz del sol

en los próximos 20 años. -No soy gilipollas.

No tiene nada contra mí, lo sabe; y si no, estaría en el calabozo,

y no en el hospital.

(CASAS) Me temo que no sacaremos nada de ese chico.

Tiene mucha calle, no se acojonará.

Por si acaso, hay que revisar los vídeos

del secuestro de Isabel Freire en el parking.

¿Otra vez? -Las que hagan falta.

Examinemos las horas siguientes al secuestro,

aunque sea poco probable puede que diga la verdad

y se encontrase la cartera.

-O simplemente volvió al saber que Isabel Freire

había perdido sus cosas cuando la secuestró.

Tengamos eso en cuenta. -Déjenme a mí.

Yo sé el idioma que habla ese chaval.

Un ratito a solas conmigo y veréis cómo cambia de canción.

No, vaya a comisaría y que repasen los vídeos.

Y dese prisa.

Si Catherine todavía está con vida y es el único que sabe dónde está,

no tenemos un minuto que perder.

Y rastree sus movimientos en los últimos días.

Si la tiene retenida, tuvo que ir a verla.

(Móvil)

¿Sí?

Ah.

De acuerdo, ahora mismo voy.

La madre de Catherine está aquí.

Sí,

es de Catherine.

(ADRIANA) Lo recuerdo perfectamente.

Se lo regalamos cuando acabó Medicina.

¿Todo este tiempo y al final resulta

que fue el exnovio de mi hija?

¿Me quiere explicar qué han hecho y por qué aún no apareció mi hija?

(SOPHIE) No es tan sencillo. -¿Dónde está?

(SOPHIE) Se niega a colaborar. -¡Oblíguenle!

Me da igual lo que tengan que hacerle.

Mi marido y yo ya no podemos más. Esto es una agonía.

Quiero que me devuelva a mi hija, y si usted no puede hacerlo,

yo me encargo, ¿entendido? -Desde luego.

-Quiero hablar con él.

A solas.

-Eso es imposible.

-Sabe perfectamente que para mi familia,

nada es imposible.

Con solo una llamada, podría conseguir eso

y que la expulsen del cuerpo por su mala gestión del caso.

¿Quiere que llame?

Discúlpeme.

¿Cómo ha ido?

Ha reconocido las joyas. Son de su hija.

(CASAS) Pero eso no es todo. -No, hay algo más.

Quiere un careo con Rafi.

Supongo que le dijiste que eso es imposible.

Sé que no es lo correcto, pero he accedido.

No tuve más remedio. -No saldrá bien, nunca sale bien.

Solo él sabe dónde está Catherine.

Si realmente está enamorado de ella,

esa mujer puede tocar su fibra sensible.

Le recuerdo que por eso acepté que Vidal interrogara a Lidia.

(CASAS) No es lo mismo. Vidal es policía.

Yo confié en usted entonces, confíe en mí ahora.

Estaré presente durante el careo.

Lo que ocurra, será responsabilidad suya.

Siempre lo es. Yo dirijo esta investigación.

¿Sabes quién soy?

-No, y me da igual.

-Soy la madre de Catherine. -¿Y?

-¿Dónde está mi hija?

-¿Qué le hace pensar que le diré algo que no le dije a la Policía?

-Por favor,

no tienes nada que perder,

y puedes salvarla.

-No sé dónde está su hija, señora.

-¿No saliste con ella?

Si aún la quieres, dinos dónde está, por favor.

-Déjeme, no tengo nada que ver con esto.

-¡Mientes! -¡No me raye! Se acabó la charla.

-¿Crees que te libarás callándote? -Olvídeme.

Sáqueme de aquí, por favor. -Todavía no hemos terminado.

-No sé qué pudo ver mi hija en ti. ¡Eres basura!

-Tiene gracia.

¿Sabe qué me dijo Catherine?

"Mi madre te va a odiar en cuanto te vea,

porque le recuerdas de dónde viene, y eso le jode".

Lo clavó.

-Te lo pido como madre.

Devuélveme a mi hija, es lo que me importa en este mundo.

-¿Sí? ¿De verdad le importa? -Sí.

-Curioso...

Catherine me contó muchas cosas sobre usted.

(RAFI) No sabe cómo la odiaba.

Me contó lo de su graduación.

¿Recuerda la graduación de su hija? -Perfectamente.

(RAFI) ¡Mentira! No lo recuerda porque no fue.

No quería que estudiara Medicina y tampoco que viniera a España.

Tenía su vida planificada desde pequeña,

y total, ¿para qué, para acabar siendo una amargada como usted?

Catherine no quería eso, quería vivir a su manera.

¿Estoy mintiendo?

-No tengo que darle explicaciones a un simple delincuente como tú.

-Me sé más historias de usted y su marido.

Si quiere, le cuento otra.

-¿Qué hiciste con mi hija, desgraciado?

-Si lo supiera, no se lo diría, porque su hija la odia.

(RAFI) No quiere volver a su lado porque no quiere

que le joda la vida. -¡Señora Le Monnier!

-¡Eres un hijo de puta!

Te vas a pudrir en la cárcel, ¡me encargaré personalmente!

-¡No verá a su hija en la puta vida! ¡En la puta vida!

-Como le hayas hecho daño, te mato, ¿me oyes? ¡Te mato!

-¡Joder!

Tiene que intentar tranquilizarse.

-¿Cómo quiere que me calme con lo que me dijo?

Es un psicópata.

Y si usted hubiera hecho bien su trabajo, no estaríamos así.

Comisaria.

El quinqui no mentía.

En las imágenes de la grabación se ve cómo rebusca en el bolso

y se queda con la cartera.

Volvió dos horas más tarde.

Pudo habérsela llevado, asesinarla y volver para eliminar pruebas.

Si fuera el asesino, se lo habría llevado todo, ¿no?

O eso o es tonto del culo. -Gracias, inspector.

A mandar. Eh, comisaria.

Me dijeron que a la madre de Catherine

se le fue la pinza con Rafi. A quién se le ocurre, ¿eh?

Fue idea mía. ¿Alguna objeción? -No, ninguna.

Informe al comisario. -Sí, señora.

(ADRIANA) ¿Alguna novedad?

-Comprobamos la historia de Rafi con la cartera de Isabel.

Es tal como lo contó. -¿Qué harán, soltarle?

Ese cerdo tiene secuestrada a mi hija,

estoy segura. -Tranquila, no soltaremos a nadie.

La investigación sigue su curso.

Déjenos trabajar, por favor. -Son ustedes unos inútiles.

Tienen detenido al culpable y son incapaces de arrancarle

una confesión.

-Usted tampoco nos lo contó todo sobre la relación que mantenía

con su hija. -No cruce esa línea, comisaria.

-Mandaré a que la acompañen al hotel.

Gracias por su colaboración, señora Le Monnier.

No dejen entrar a nadie en esta habitación

mientras yo esté dentro, ¿sí?

(BELÉN) Víctor, necesito... -¿Llevas el móvil?

¿Cómo? -¿Llevas el móvil?

Sí, ¿por? -Llámame.

¿Cómo? -Haz lo que te digo.

Entra en la habitación de Rafi con cualquier excusa

y pon el móvil bajo esos papeles. -Ah, pero yo...

Tengo que saber qué hablan en esa habitación.

Luego te lo explico. -Vale, pero luego me explicas.

Luego. -Bien.

(Móvil)

Ya está.

Eh.

Confío en ti.

¿Qué, después de la madre, me traerá al padre?

(SOPHIE) No hará falta nadie más, lo tengo todo bastante claro.

Sé que es inocente.

Las cámaras del parking del hospital

confirman su versión de los hechos.

No robó la cartera de Isabel, se la encontró.

-Se lo dije, pero no me hicieron ni puto caso.

Soy inocente.

(BELÉN) Necesito ver a mi paciente. (POLICÍA) No puede pasar.

(BELÉN) ¿Cómo que no? -Dije que no.

-Me da igual qué hiciera ese chico, es mi paciente y necesito pasar.

-Son órdenes de la comisaria.

-Pues dígale a la comisaria que quiero hablar con ella.

(SOPHIE) ¿Qué sucede?

-No me dejan hacer mi trabajo. No puedo atender a mi paciente.

Si no le pongo el antiinflamatorio y su hombro empeora,

será su responsabilidad. -Solo cumple mis órdenes.

-¿Entonces será la responsable? -Es un riesgo que voy a correr.

-Muy bien.

(SOPHIE) Vine a hacerte una oferta. (RAFI) ¿O trato?

-A cambio de información.

-No me haga reír, comisaria, que ya he estado dentro

y sé cómo va la cosa.

Paso de decirles nada, que luego me dejan colgado

y que me jodan. -Todavía no oyó qué le ofreceré.

(RAFI) No tiene nada que me interese.

(SOPHIE) ¿Ni siquiera su libertad?

Solo tiene que decirme dónde está Catherine.

(RAFI) No.

-Le estoy ofreciendo la posibilidad de empezar de cero.

-¿Se piensa que soy gilipollas?

No tiene absolutamente nada contra mí.

Acaba de decirme que tiene un vídeo que demuestra que soy inocente.

-Un vídeo que solo vi yo y que me costaría muy poco

hacer desaparecer.

(SOPHIE) ¿Quiere ponerme a prueba?

(SOPHIE) Si no me ayuda, va a cargar con un crimen,

que según usted, no ha cometido,

pero si dice la verdad y es inocente,

no tiene nada que temer.

Sé que su vida no fue fácil y sé que quiere a Catherine.

Dígame dónde está y podrán empezar una nueva vida juntos,

lejos de todo.

-Es que no es tan fácil. (SOPHIE) ¿Por qué? ¿Qué pasa?

-Da igual donde vayamos, Catherine está en peligro.

-Le pondremos protección.

-No servirá de nada.

Han matado a una compañera de mi madre

y secuestrado a una doctora. -¿Qué tiene que ver con ella?

-Todo.

-¿Sabe quién lo hizo?

-No. -Míreme a los ojos, sé que miente.

-¡Es que no lo sé!

-Si no me ayuda, no podremos protegerla.

¿Dónde está Catherine?

-Júreme que no le pasará nada, ni a ella ni a mí.

-Tiene mi palabra.

(CASAS) ¿Y los demás?

Quería hablar contigo a solas.

Sabes cómo están las cosas con los franceses,

nada de secretos.

La francesa hizo un trato con Rafi a nuestras espaldas

a cambio del paradero de Catherine.

No tiene potestad para ofrecer eso.

Como si les importase...

Esa gente solo quiere la foto con Catherine.

Nos están haciendo la cama.

¿Y el hijo de Lidia le dijo dónde está?

Sí. Está organizando un operativo para liberarla.

Espera, hay...

Hay algo más que quiero decirte, que es sobre tu renuncia al caso.

Creo que deberíamos hablar... -Si vas a recriminarme

que lo hice para marcar distancia con vosotros, puedes ahorrártelo,

tu opinión quedó clara.

Espera. -Para.

(Móvil)

(Sirenas)

(RESOPLA)

¡Joder!

(Cristales rotos)

¡La madre que me parió!

¡La madre que me parió!

¡Joder!

¡Abrid la puerta!

Joder, joder, joder.

¡Un médico!

(BELÉN) Pero ¿qué...? Hay que llevárselo inmediatamente.

No, no puede salir de aquí. -¿Qué dice? ¡Es una urgencia!

Avisad a control, por favor. Deprisa. ¡Vamos!

(Móvil)

¡La madre que me parió! ¡Hijo de puta!

¡Me cago en sus muertos y en los muertos de sus muertos!

¡Víctor! Rafi se ha escapado. -Gracias.

Alain, el hijo de Lidia se escapó.

-¿Dónde vas?

-No vuelvas a joderme, por favor. -No, cariño,

eres tú quien te estás jodiendo por esa chica, yo no.

-Tengo que salir de aquí.

(ALAIN) Aviso a la comisaria. (VÍCTOR) No, espera.

(ALAIN) ¿Qué? -Si tiene secuestrado a Catherine,

no le detengamos, sigámosle, quizás nos lleve hasta ella.

¡Ah!

¿Os habéis enterado ya? (CASAS) ¿Cómo si me he enterado?

Se escapó nuestro principal sospechoso.

¿A qué esperabas para decírmelo? -No se escapó,

dejamos que se fuera para que nos llevara

hasta la chica. -La comisaria Leduc fue allí.

No le encontrará, le engañó. -No lo perdáis de vista.

Entendido. Te mando la ubicación. Daos prisa.

¿No vas a avisar a la comisaria? -No.

Víctor, que hiciéramos las cosas mal,

no significa que lo hagáis vosotros también.

A buenas horas. ¿Estáis ocultando algo más?

Parece que hemos llegado.

Ya te lo contaré.

Bienvenido a la burbuja inmobiliaria.

Estamos en la urbanización Monterroble.

Te he mandado la ubicación. (VIDAL) Llegamos en cinco minutos.

¡Daos prisa, cojones!

(Sonido metálico)

¡Joder!

(Portazo)

¡Víctor!

¡Mierda!

Mierda, se ha escapado. -Yo sigo por ahí, tú ve por ahí.

(VÍCTOR) ¿Sí? -Hemos llegado.

Está con ella. Se escapó. No pudieron ir muy lejos.

¿Dónde estáis? -En el piso que tiene luz.

Bien.

Vidal, tú ve por detrás, yo vigilaré esta zona.

Ten cuidado. -Sí, señor.

¡Alto!

¡Alto!

¡No, no!

(VÍCTOR) ¡Mierda! (ALAIN) Tranquilo, tranquilo.

Aguanta. ¿Respira? -Respira.

(VÍCTOR) ¿Qué? (ALAIN) Respira.

¡Llama a la ambulancia! Llama a la ambulancia.

¡Mierda!

(ALAIN) ¡Rápido!

Aguanta. -Dale ahí.

Aguanta. -Cálmate, ¿eh?

Mierda. Mierda.

(GRITA)

-¡Joder! (CATHERINE) -¡Joder!

Mira. ¡Aprieta, aprieta! (RAFI GRITA)

(CATHERINE) Aprieta fuerte aquí. Te vas a poner bien, ¿vale?

Cariño, tranquilo. Joder, joder...

(BELÉN) ¿Qué ha pasado? (VIDAL) Lo atropellaron.

Un animal se lo llevó por delante.

Tiene trauma craneal con hemorragia y traumatismo torácico y abdominal.

(BELÉN) Que tengan el quirófano preparado. Pasa al escáner.

(LIIDA) ¡A pruebas cruzadas! ¡Avise a Legarra!

(SOPHIE) ¿Se puede saber dónde están todos?

(VIDAL) En el hospital. El comisario está muy grave.

(VÍCTOR) Belén, no puedes dejar que Daniel le opere.

Tranquilo, tu jefe saldrá de esta. -No es solo mi jefe,

es mi padre.

(VIDAL) Su hijo ya está jodido, pero si mi jefe no sale de esta,

no lo salvará ni Dios.

(LIIDA) El doctor Legarra no está en condiciones de operar.

Daniel sufre párkinson.

-Lo siento, doctor, pero es mejor que no opere

en estas condiciones. (DANIEL) ¡Hija de puta!

Esto no quedará así, ¿me oyes?

Si quiere acabar con el hospital, póngalo a su frente.

Me ocuparé de ella, pero escúcheme una cosa,

que sea la última vez que me das una orden.

No te tortures, hijo, somos policías.

Estas cosas van con el puesto.

Rafi, hicieras lo que hicieras, entrégate.

Por favor, no empeores las cosas.

-La investigación cambió de rumbo. -¿A qué se refiere?

-Creemos que Rafael Martínez no tenía raptada a su hija.

-Soy inocente, la Policía lo sabe.

-Puede que tuvieras una excusa para el robo y la escopolamina,

pero si yo hablara, ¿cómo explicarías lo demás?

(SOPHIE) Vigile a Víctor. -No deberíamos arriesgar más.

Hay que contárselo.

-Estamos muy cerca. -¿De qué?

Sabías perfectamente que más tarde o más temprano,

este día llegaría.

Le juro que si pierdo mi puesto, todo le mundo sabrá la verdad.

¿Qué hace?

(SOPHIE) Sabemos lo que se traen usted, Marcos Lara y doña Adela.

Ellos están dispuestos a culparles por lo del jardín.

Por mí no hay problema, necesito un culpable

y usted me sirve. -No puede hacerlo.

(ALAIN) Lo tengo.

Ahora sí necesito refuerzos, no sé qué me encontraré aquí.

-Dígame dónde está. -No se lo va a creer, estoy en...

-¿Alain?

-¡Ah!

¡Catherine!

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