Afrikaans
Akan
Albanian
Amharic
Arabic
Armenian
Azerbaijani
Basque
Belarusian
Bemba
Bengali
Bihari
Bosnian
Breton
Bulgarian
Cambodian
Catalan
Cebuano
Cherokee
Chichewa
Chinese (Simplified)
Chinese (Traditional)
Corsican
Croatian
Czech
Danish
Dutch
Esperanto
Estonian
Ewe
Faroese
Filipino
Finnish
French
Frisian
Ga
Galician
Georgian
German
Greek
Guarani
Gujarati
Haitian Creole
Hausa
Hawaiian
Hebrew
Hindi
Hmong
Hungarian
Icelandic
Igbo
Indonesian
Interlingua
Irish
Italian
Japanese
Javanese
Kannada
Kazakh
Kinyarwanda
Kirundi
Kongo
Korean
Krio (Sierra Leone)
Kurdish
Kurdish (Soranî)
Kyrgyz
Laothian
Latin
Latvian
Lingala
Lithuanian
Lozi
Luganda
Luo
Luxembourgish
Macedonian
Malagasy
Malay
Malayalam
Maltese
Maori
Marathi
Mauritian Creole
Moldavian
Mongolian
Myanmar (Burmese)
Montenegrin
Nepali
Nigerian Pidgin
Northern Sotho
Norwegian
Norwegian (Nynorsk)
Occitan
Oriya
Oromo
Pashto
Persian
Polish
Portuguese (Brazil)
Portuguese (Portugal)
Punjabi
Quechua
Romanian
Romansh
Runyakitara
Russian
Samoan
Scots Gaelic
Serbian
Serbo-Croatian
Sesotho
Setswana
Seychellois Creole
Shona
Sindhi
Sinhalese
Slovak
Slovenian
Somali
Spanish
Spanish (Latin American)
Sundanese
Swahili
Swedish
Tajik
Tamil
Tatar
Telugu
Thai
Tigrinya
Tonga
Tshiluba
Tumbuka
Turkish
Turkmen
Twi
Uighur
Ukrainian
Urdu
Uzbek
Vietnamese
Welsh
Wolof
Xhosa
Yiddish
Yoruba
Zulu
(CARMEN) Mujer, 40 años.
¿Crees que está relacionado con el de la chica francesa?
(CASAS) Dos secuestros en menos de un mes en torno a un mismo lugar,
no creo en las casualidades.
(VIDAL) Encontramos el coche de Isabel Freire.
(MUJER) "Me acaban de secuestrar, es un hombre. Por favor..."
Si necesita escucharlo otra vez... -Esa no es mi mujer.
(DANIEL) Sara Guzmán, la psiquiatra del hospital.
(VIDAL) ¿Cuándo fue la última vez que vio a su esposa?
Ayer en el hospital. -¿Cómo iba vestida?
Llevaba el vestido rojo.
¿Qué necesitan exactamente?
Entrar en su despacho. -Lo siento, es imposible,
ese despacho está lleno de expedientes confidenciales.
(CASAS) Cada minuto cuenta
y su psiquiatra podría aparecer muerta en una cuneta.
Y si vuelve con una orden del juez,
le abriré todas las puertas que sean necesarias
de este hospital.
Le escucho, señor juez, pero el que no escucha es usted.
(VÍCTOR) Debemos entrar diga lo que diga el juez.
(VIDAL) Entra al despacho de la desaparecida.
Es Ginés, el celador,
el tío que entró en el despacho de Sara Guzmán
y se llevó el informe número 2046.
(JULLIARD) ¿Dónde está? (VÍCTOR) No sé, lo he perdido.
Baja al sótano rápido.
(SOPHIE) Ginés vive aquí
y hay varios recortes con noticias sobre Catherine.
Lo peor es esto. (CASAS) Restos de sangre.
(VÍCTOR) Sara Guzmán no salió por ninguna de las puertas.
¿Y si con el mensaje el culpable solo quería despistar?
La obligó a grabarlo porque... (CASAS) Porque sigue allí dentro.
Quiero un agente en cada puerta.
(CASAS) No quiero que nadie salga ni entre sin identificarse,
sean trabajadores o pacientes.
(NATALIA) Encontraron su vestido.
(VIDAL) No pudo sacarla desnuda del hospital.
¿Y si le cambiaron la ropa? -¿Para qué?
Para que nadie sospecharse.
(CASAS) Debemos revisar los vídeos de la cámara de seguridad.
(VIDAL) Ahí está.
Encontramos el momento donde la sacan del hospital.
Es Ginés Castillo.
(SOPHIE) Tenemos los análisis de la sangre que encontramos en su cuarto.
(CASAS) ¿Coincide con alguna de las víctimas?
La sangre apareció porque Catherine intentó suicidarse.
(CASAS) Tenemos la grabación de las cámaras
y se le ve sacando a la doctora Guzmán del hospital.
(GINÉS) No sabía que era ella,
solo recibí la orden de ir a recoger a una paciente
y llevarla a la ambulancia que esperaba fuera.
¿Qué hizo con el informe 2046 que cogió del despacho de Guzmán?
(GINÉS) Se lo entregué a la directora.
¿Qué quiere, inspector? -El expediente 2046.
Tengo la declaración de la persona que robó ese informe
por orden suya y después se lo entregó, Ginés Castillo.
Tengo el informe, es de la francesa.
Iba a terapia con Sara Guzmán.
Eso apoyaría la versión del suicidio
que nos contó el celador.
(CASAS) Hemos localizado la empresa de ambulancias
que recogió a la psiquiatra.
(VIDAL) La ambulancia llevaba un sistema antirrobo
que registra todos los lugares donde estuvo.
Anuncie su producto o marca aquí contáctenos www.SubtitleDB.org hoy
(Teléfono)
(Teléfono)
Policlínico Montalbán, dígame.
Sí. Sí. Sí, por supuesto, enseguida mandamos una ambulancia.
Belén. Belén.
Esto ya está. Si necesita algo, toque el timbre.
¿Qué pasa? -Dicen que han encontrado
a Sara Guzmán. (BELÉN) Fede, a la ambulancia.
-Voy arrancando.
¿Está viva? (BELÉN) Sí, pero no tenemos
demasiada información.
(JULLIARD) ¿Y Catherine? (BELÉN) No sabemos nada.
(JULLIARD) Si te puedo ayudar... -Busca a un enfermero,
búscame a Marcos.
Acaba de entrar a quirófano, pero yo estoy libre.
Pero no tienes suficiente experiencia.
Y no tienes a otro enfermero más cerca.
Vale, no te separes de mí. Vamos.
Avisa a Casas.
(JULLIARD) Han encontrado a Sara Guzmán. ¿Se sabe algo de Catherine?
Todavía nada. El inspector Vidal y la comisaria están allí.
En cuanto tengamos alguna información
os la haremos llegar.
Muy bien. Víctor está de camino en la ambulancia.
Perfecto.
Carmen. -Sí.
Necesito que vengas conmigo. -¿Adónde?
Al hospital. Quiero que seamos los que analicemos
el cuerpo de la psiquiatra en cuanto llegue.
Aquí tiene. (CASAS) Vamos.
(Sirena)
(VIDAL) Esta es la chica que estamos buscando.
24 años, complexión delgada, pelo castaño.
A quien la encuentre tendrá vacaciones pagadas
y todo mi amor. Venga, que no tenemos todo el día.
¿Dónde está? -Por aquí.
Procure no tocar nada, por favor.
Haga su trabajo y déjeme hacer el mío.
Ahí está.
Víctor, Fede,
hay que buscar la manera de bajar la camilla por aquí.
Traigan una cuerda o una cadena para bajar la camilla.
(SOPHIE) Aún respira.
Solo vi la herida en la cabeza, no la he movido.
-Has hecho bien. ¡Esa camilla!
Sara. Sara.
¡Ey! Sara.
Sara, vamos, vamos. ¡Ey!
Vamos, vamos.
¡Ah!
(Móvil)
Dime.
Alain, necesito saber quién está en el hospital ahora y quién no.
¿Cómo?
¿No decías que entendías el castellano? Date prisa.
El que atacó a la psiquiatra acaba de escaparse.
Espera, ¿de qué secuestrador hablas?
¿Y Ginés? -Hay alguien más.
Tengo que saber a quién persigue.
Tendría que mirar por todo el hospital.
Dime quién está y quién no en su turno. Tengo que dejarte.
¿Había alguien más? -Sí.
¿Y? -Se me ha escapado.
¿La francesa estaba con él? -Iba solo.
Despliega a todos los hombres, no puede estar muy lejos.
Lleva pantalón y chaquetón oscuro con capucha.
Igual que el asesino de Freire. ¿Le has visto el careto?
Sí, pero no te lo digo para ver si adivinas.
¿Tú qué crees, Vidal?
En el físico te pareces a tu madre,
pero en la mala hostia eres clavado a tu padre.
A todas las unidades, buscamos un sospechoso
en los alrededores del lugar del secuestro.
Creemos que es varón, va vestido con pantalón y chaquetón oscuro
con capucha. Identifiquen a cualquier persona
en un radio de 1 km. (BELÉN) ¿Dónde estabas?
Me torcí el tobillo. -Nunca te separes.
Sí, perdona. ¿Cómo está la doctora Guzmán?
Muy grave. Siéntate. (VÍCTOR) Sí, sí.
(BELÉN) ¡Nos vamos!
Pulso.
Tensión, por favor.
Vamos, Sara.
Vamos, reina.
Vamos.
(SOPHIE) ¿Han encontrado algo, algún rastro de Catherine?
Nada, pero tenemos la huella de la zapatilla del secuestrador,
la encontró Víctor.
El asesino estuvo aquí, pero se escapó.
Acordone la zona, saquen un molde
y manden la huella a analizar al laboratorio.
Que nadie se mueva de aquí
hasta que hayamos encontrado a Catherine.
Pero... (SOPHIE) Quiero restos biológicos,
huellas de ella, lo que sea.
Hemos rescatado a la doctora Guzmán,
pero falta Catherine Le Monnier.
Si la tienen retenida ahí dentro, daremos con ella.
No pararemos hasta que la encontremos, ¿entendido?
Entendido.
Ya habéis escuchado a la comisaria.
Chillida, Portero, sacad un molde de la zapatilla.
Vosotros, a buscar a la desaparecida.
Quiero que reviséis la cementera de arriba a abajo.
Los demás que sigan buscando al sospechoso.
Bueno, venga, ¿a qué estáis esperando?
¡Vamos, coño, que no tenemos todo el día!
(CASAS) Comisaria, ¿qué novedades tenemos?
Están llevando a la doctora Guzmán al hospital, está muy grave.
¿Cree que sobrevivirá? (SOPHIE) No lo sabemos.
Sus equipos están peinando los alrededores de la cementera,
parece ser que Víctor vio al sospechoso aquí.
¿Qué quiere decir?
Que el secuestrador estaba aquí cuando encontramos a Sara Guzmán.
Víctor lo ha perseguido, pero se le ha escapado.
Pero eso es imposible,
tenemos a Ginés Castillo detenido en comisaría.
Ya, o el celador puede estar en dos sitios a la vez
o tenemos a un inocente encerrado. -Eso o Ginés tiene un cómplice.
Sea lo que sea, Vidal y sus hombres están buscando por toda la zona
para ver si encuentran al sospechoso y a Catherine.
¿Alguna noticia de ella? (SOPHIE) Por ahora nada.
Y no podemos permitirnos el lujo de que siga desaparecida.
Ahora que el secuestrador sabe hemos encontrado su escondite
no volverá por aquí.
Y sin bebida, sin comida,
hay que dar con ella antes de que sea demasiado tarde.
En cuanto llegue la ambulancia
nuestra forense analizará a la señora Guzmán
en busca de cualquier pista que nos pueda llevar a Catherine.
Daremos con ella, no lo dude.
Marcos, vente rápido. -¿Qué pasa?
-Está llegando la ambulancia con la doctora Guzmán.
Tengo que dejarla.
Miguel, Gorka, Daniel.
(Sirena)
(LIDIA) Sara. ¿Está bien? -¿Está inmovilizada?
-Vamos, no hay tiempo. (DANIEL) ¿Dónde la encontraron?
(BELÉN) En un foso. Traumatismo craneoencefálico
y fracturas costales izquierdas, puede que tenga neumotórax.
-¿Perdió mucha sangre? -Sí.
No responde, tiene la sistólica bajo mínimos.
(CASAS) Pare la camilla, padre la camilla.
(BELÉN) ¿Qué? -Que nadie la toque.
¿Qué hace? -¿Quién se hizo cargo?
Nosotros. -Que sean los únicos que entren
en el box. -Comisario, ¿sabe lo que hace?
Nuestro trabajo. El cuerpo está lleno de pruebas.
Necesito que mi forense le haga un examen
que pueda llevarnos hasta el culpable.
Está entrando en parada. Doña Adela, no hay tiempo.
Quítese, comisario. Comisario, apártese.
Encontramos a Sara viva
y puede que Catherine también lo esté.
El tiempo corre en nuestra contra. -También en la nuestra.
Vamos, pasad. Quítese. (BELÉN) Vamos.
(ADELA) Quítese, comisario. -No sé si sabe lo que hace.
Salvando una vida, que es lo primordial.
Espero salvar más de una.
Si cogemos al culpable, salvaremos la vida de muchas mujeres.
Deje que nuestra forense entre.
Imposible, solo pueden hacerlo cuando la hayamos estabilizado.
Yo puedo entrar y encargarme
de que las pruebas se contaminen lo menos posible,
conozco el procedimiento. -Por nosotros está bien.
Ande, dese prisa.
Rápido.
Frecuencia cardiaca. -186.
-¿Qué presión tiene? (DANIEL) 40-20. Vamos, la perdemos.
(BELÉN) No perderemos a más compañeros.
(DANIEL) Subid la lidocaína. (BELÉN) Puede tener efecto inverso.
(DANIEL) Soy el cirujano jefe y doy las órdenes.
(BELÉN) Este paciente es mi responsabilidad.
(Pitidos)
(DANIEL) Está fibrilando. (BELÉN) Rápido, palas. Carga a 200.
-Víctor, las palas. (DANIEL) Vamos, esas palas.
-Vamos. -¿Nunca viste un desfibrilador?
Lo siento, son los nervios. Perdón. -Sal de aquí o búscate otro trabajo.
Largo. -Preparamos un tubo de tórax.
-Vamos. -Cargo.
(BELÉN) Un, dos, tres. ¡Fuera!
Carga a 250.
Un, dos, tres. ¡Fuera!
(VIDAL) Comisaria, creo que hemos encontrado algo.
¿A Catherine?
¿Qué es eso?
Parecen restos de aceite de un vehículo.
Yo diría que es de una moto, por la forma y distribución.
Y todavía está caliente. -¿Del asesino?
No creo que sea de Jorge Lorenzo.
Si esa huella es del asesino, eso quiere decir
que vino y se fue de aquí en la moto.
¿Y?
Que es imposible que se llevara a Catherine con él.
Puede que ni siquiera la tenga aquí.
Comuníquele al comisario Casas los avances de la investigación.
De acuerdo.
Comisario...
Gracias.
No puedes hacer nada para que salven la vida de esa mujer,
no depende de ti.
Solo espero que no se contaminen las pruebas
y que el sufrimiento por el que ha pasado la psiquiatra
sirva para saber quién está detrás de todo esto.
¿Crees que alguien le tendió una trampa al celador?
(CASAS) Puede ser o puede ser que hayamos equivocados
desde el principio y, en vez de un único responsable,
sean dos.
Al parecer, el secuestrador estaba en la escena del crimen
cuando llegamos a la cementera.
Pero ¿a quién puede encubrir Ginés?
Solo hay tres personas que pueden saberlo:
Ginés, su cómplice y la doctora Sara Guzmán.
-¿Cómo está? Dime que está bien, por favor.
-La hemos estabilizado. -¿Qué le han hecho?
Sara sufre un traumatismo craneoencefálico
y tiene una costilla rota. Habrá que esperar
a las próximas horas para ver cómo evoluciona.
Gorka, escúchame, hemos preferido inducirle el coma
mientras esperamos que baje la inflamación intracraneal.
-Quiero verla.
Eso es imposible, señor Montero.
Es mi mujer y no me puede prohibir que la vea.
Sintiéndolo mucho, sí. Su esposa es un testigo clave
en la desaparición de Catherine y en el asesinato de Isabel Freire
y nadie que no tenga mi autorización accederá a ella.
Les dejé hacer su trabajo. Ahora haremos nosotros el nuestro.
-Pero han detenido a Ginés,
ya no hay peligro de que nadie ataque a Sara.
Comisario...
No puedo decirles nada, pero de momento la señora Guzmán
va a tener protección policial las 24 horas del día
y ninguno de ustedes podrá verla, ni siquiera usted, señor Montero.
Lo siento. -¿Qué pasa?
Tengo derecho a saberlo, es mi mujer.
Entiendo su situación... -No lo entiende. ¿A qué viene esto?
Adelante, doctora Díaz.
-Necesitaré ayuda. (JULLIARD) Yo iré con usted,
si me lo permite. -Adelante.
Venga, vamos.
¿Adónde? -A la sala de interrogatorios.
El comisario Casas quiere hablar con usted.
¿De qué? -De poesía.
Al comisario le gusta mucho Calderón de la Barca
y quiere comentar con usted el último libro.
¿De qué cree usted que quiere hablar el comisario?
Ande, pase.
Señor Castillo, por favor, siéntese.
No sé si sabe que hemos encontrado a la doctora Guzmán con vida.
No.
Entonces ya les habrá dicho que no tuve nada que ver con su secuestro.
Desgraciadamente, la doctora Guzmán está en coma inducido
y no hemos podido hablar con ella. -Ya.
¿Y piensan tenerme aquí hasta que la despierten?
Mire, señor Castillo,
cuando encontramos a la doctora,
pudimos ver que había un sospechoso sin identificar en el lugar.
Creemos que es su cómplice. -¿Cómo?
¿De qué habla? -¿Quién le está ayudando?
Nadie. (CASAS) No le creo.
¿Dónde está Catherine? -Le juro que no lo sé.
Basta de gilipolleces. Sabemos que no trabaja solo.
Vidal...
Comisario, se lo juro, créame.
Díganos quién es su cómplice y quizá podamos echarle una mano.
Ya se lo he dicho, soy inocente.
Yo no he hecho nada, así que déjeme salir.
Le vimos sacando a la doctora Guzmán.
Ya se lo dije, comisario, yo no sabía que era ella.
Para mí era una enferma más. Eso forma parte de mi trabajo.
Sí, claro. ¿Te crees que somos idiotas o qué?
Estaba en el parte. Pregunten al médico que lo firmó.
Lo haremos, no lo dude.
Señor Castillo, ¿por qué destruyó el DVD de Catherine Le Monnier?
¿Qué? No, yo no rompí nada.
Yo solo se lo entregué a doña Adela.
No sé si es consciente de la gravedad de su situación.
Estamos hablando de un secuestro con tentativa de asesinato.
Eso solo en referencia a la doctora Guzmán,
por no hablar de la muerte de Isabel Freire
y la desaparición de Catherine.
¿Sabe cómo se castiga eso en España?
Quiero hacer una llamada.
Tendremos que solicitárselo al juez.
(VIDAL) ¿Qué le parece, comisario? -No sé si es el que buscamos,
pero sabe más de lo que cuenta. -¿Le aprieto más?
No, de momento no. Envíe la orden de trabajo de Ginés
del día que se llevó a la doctora para que la estudie un grafólogo
y que la comparen con muestras de su escritura.
Quizá saquemos algo de ahí. En este hospital todos mienten
y me estoy cansando. -Oído cocina.
Pida también una orden al juez para grabar
su conversación telefónica. -Marchando.
Y entérese de si han encontrado algo en el hospital
con restos de aceite de moto. -Si quiere,
le traigo unos pastelitos con un café, comisario.
Si lo prefiere, puede encargarse usted de entregarle el cuerpo
al marido de la señora Freire. Van a enterrarla mañana.
Mejor le traigo una botella de whisky.
(ADELA) ¿Cómo está?
Daniel y Belén dicen que está estable,
pero yo la veo tan débil, que... -No le des más vuelas.
Lo importante es que está en las mejores manos.
Sara es fuerte, saldrá de esto.
Si al menos pudiera entrar a verla
y supiera que estoy aquí, a su lado...
Ese comisario parece que no tiene sentimientos.
Quizá no te deje entrar a verla, pero te juro que haré lo imposible
para que ninguna de sus decisiones atente contra su vida.
¿Y cuando despierte qué? Mírela.
No creo que esté en condiciones de hablar con nadie.
Sara hablará con la Policía cuando ella quiera, ¿me oyes?
Solo hay algo que me importa más que este hospital,
y sois vosotros.
-Gorka.
Justo le preguntaba a Daniel por Sara.
-Está bien. Bueno, al menos está aquí.
Isabel no puede decir lo mismo. -Hoy es el entierro.
Doña Adela quiere que vayamos todos.
-Lo que doña Adela quiere es que vayamos a hacer el paripé allí.
Esta mujer puede convertir un entierro en un actor corporativo.
-Y no le falta razón. Es un buen momento para mostrarnos unidos.
-De todas formas yo no puedo ir. Si le das mi pésame al marido,
te lo agradezco. -Por supuesto.
-¿Puedo hablar contigo, Daniel? -Sí, claro.
-Gorka, deja de preocuparte, Sara va a salir de esta.
(GORKA) Dime que lo que le está pasando a Sara no tiene que ver
con lo que tú y yo sabemos. -¿De qué hablas?
-Lo sabes perfectamente. (DANIEL) No te vuelvas loco.
-¿No lo has pensado? -Sí, claro que lo he pensado
y por eso mismo sé que esto no tiene nada que ver.
Ya oíste a la Policía, esto es el acto de un loco,
un pobre loco.
Punto.
Gorka, descansa. Va.
Hola. (BELÉN) No deberías estar aquí.
Es el vestuario de las chicas.
Lo sé. Solo quería disculparme.
No tenía que haberte dejado sola
y en la operación he sido un desastre.
Todos cometemos errores.
Y tanto.
A este paso batiré todos los récords.
¿Estás bien?
¿Tú qué crees?
Que has estado brillante ahí fuera.
Le has salvado la vida a la doctora Guzmán.
Ojalá.
De vedad, ojalá,
pero... -¿Pero?
No puedo dejar de pensar que Isabel pasó por lo mismo
y que nosotros no llegamos a tiempo.
¿Erais muy amigas?
¿Qué haces?
Nada, es solo... -Vete, por favor.
Discúlpame.
No quería que te violentaras. -Pues lo has conseguido. Vete.
Sigo ganando puntos.
(Móvil)
(LEE) "Habitación de la doctora Guzmán.
Ven."
¿Dónde te habías metido?
Estaba cambiándome. ¿Habéis encontrado algo?
Creemos que el secuestrador intentó mantener con vida
a la doctora Guzmán. Dale esto a Casas y que lo envíe a analizar.
Ok.
-Cepeda, ¿qué es eso?
¿Es la ropa de la doctora Guzmán?
Culpable. -¿Te crees muy gracioso?
Mis novias siempre se han reído bastante conmigo,
excepto una de Toledo, que era un poco seca.
Usted no será de Toledo. -¿Por qué tienes eso?
El forense me ha pedido que se lo dé al comisario
para que haga el análisis. -Veo que conoces el protocolo
en estos casos. -Sí, claro.
Ese día no falté a clase. -No como el día
que enseñaron el uso de las palas de reanimación.
Me puse un poco nervioso, pero no volverá a pasar.
De eso estoy segura. No se preocupe,
ya se lo daré yo a la Policía. -Pero no es molestia.
Ya se lo daré yo a la Policía. -Pero...
Cepeda, vaya a atender a la paciente de la 106.
106.
Enfermera,
¿me puede dar la ropa de la doctora Guzmán?
Iba a dárselo al comisario. -No se preocupe, ya se lo doy yo.
Gracias.
Acaban de llevarse la ropa de la doctora Guzmán.
Dime que no van a encontrar nada que te implique.
No, no me vengas con esas, no.
Te he dado muchas oportunidades.
Ya te cubrí con lo de Catherine y no quiero tener que volver
a arrepentirme. Ni se te ocurra colgarme.
No dejó a mi forense entrar en el quirófano. Bien, lo entiendo.
Me da igual que lo entienda o no. Cumplo con mis responsabilidades.
(CASAS) Y yo con las mías. He dejado que hagan su trabajo.
Sara Guzmán está estable. (BELÉN) Dentro de la gravedad.
Estable. Ustedes le han inducido un coma a mi testigo.
Solo ella puede ayudarme a buscar a Catherine Le Monnier.
Hemos seguido el protocolo que se sigue en estos casos.
Evitar que el paciente sufra en la recuperación.
No quiero que sufra, pero podrán suministrarle algo para el dolor
y mantenerla despierta 10 minutos, para que hable con ella.
Solo sus médicos pueden tomar esa decisión.
No estoy de acuerdo. Yo no voy a hacerlo.
¿Le da igual que siga desaparecida Catherine?
No, pero no permitiré que Sara Guzmán sufra más
de lo que ya lo ha hecho, lo siento.
Aunque encontrase un médico dispuesto, cosa que dudo,
todos mis empleados se toman muy a pecho sus responsabilidades
con nuestros pacientes.
Y aun así, no podría hacerlo sin el permiso de la familia.
Solo ellos tendrían la última palabra.
¿Quiere quitarle la sedación?
Queremos despertarla del coma inducido,
pero no podemos hacerlo sin su consentimiento.
Señor Montero, usted es médico además de su marido.
La declaración de su mujer es indispensable para que podamos
encontrar a Catherine Le Monnier.
O para que otra mujer no desaparezca.
Creí que habían detenido a Ginés y que el caso estaba cerrado.
No solo por la detención.
Hay pruebas contra Ginés y si tenemos suerte,
encontraremos restos de ADN en la ropa de su esposa que terminarán
de confirmar su autoría y la de sus cómplices.
De haberlos.
Pero... No se trata solo de eso.
Hay otra mujer desaparecida que podría estar viva.
Su vida está en manos de su mujer.
No puedo firmar ese papel. -Señor, le pido por favor
que recapacite. -¿Usted lo haría?
¿Sabe lo que supone despertar a un enfermo antes de tiempo?
El dolor. ¿Y si quedan secuelas?
Las probabilidades de que afecte a su estado son mínimas.
Pero las hay. -Sí, las hay.
¿De verdad firmaría ese papel si fuese su mujer?
Si le soy sincero, supongo que no.
Pero sé que a largo plazo me arrepentiría de no haberlo hecho.
Ahora no puedo pensar a largo plazo.
Lo siento.
-Era de esperar.
Dígame una cosa. ¿Alguna vez ha tenido dilemas morales?
Mi único dilema es intentar resolver el caso
que tengo entre manos en el menor tiempo posible.
(Alarma) ¿Qué es eso?
Es la alarma de incendios.
Usted, venga conmigo. No deje que nadie entre
en esta habitación bajo ningún concepto, ¿está claro? Vamos.
Venga. Al fondo a la izquierda. Salida de emergencia.
(VÍCTOR) ¿Hay fuego? -Ni idea.
¿Dónde vas? ¡Víctor! Hay que evacuar el hospital.
Alain.
No hay fuego, no hay humo. Esto es una trampa.
¿Cómo que una trampa? -Sara Guzmán está en peligro.
Víctor. Por aquí.
Abran paso, por favor.
Alain, ¿dónde vas? ¿No hay que ir a la salida?
-Nos han llamado. Un paciente necesita que le ayudemos.
-¿Voy con vosotros? -No, ocúpese de toda esta gente.
Nosotros nos encargamos.
(MIGUEL) ¿Seguro? -Seguro.
(Alarma)
Esto es una tomadura de pelo. Vamos.
¿La doctora Guzmán está bien? -Claro que está bien.
Espere aquí, por favor.
Creí que iban a hacerle algo.
¿No ha entrado nadie? No.
Hemos estado aquí todo el tiempo y nadie ha intentado entrar.
Falsa alarma. -¿Falsa alarma?
Dudo que sea una casualidad. Yo tampoco lo creo.
Precisamente hoy. (JULLIARD) Si no han hecho esto
para atacar a la doctora Guzmán, entonces ¿por qué?
¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda!
La puta...
Joder, qué susto. Primero la alarma y ahora tú.
¿Queréis matarme de un infarto o qué?
Perdona. Me he olvidado de una cosa en el coche.
Necesito la matrícula del coche de Daniel Legarra, el cirujano.
¿Qué modelo de moto?
¿Cómo puede ser que hayamos perdido la ropa de Sara Guzmán?
¿Cómo es posible? -Creí que la doctora Guzmán
estaba en peligro y fui a socorrerla.
No le estoy echando la culpa a usted.
Estaba dentro de un coche de policía.
-No había un agente custodiándolo.
Se alejó en cuanto saltó la alarma.
Creyó que podía ayudar.
Qué desastre. -Nos han hecho la del trilero,
comisario. Mira para acá y te limpio por allá.
¿Nadie pudo prever que algo así podía suceder?
¿Usted lo hizo? Le recuerdo que también estaba en ese hospital.
Mi responsabilidad no era vigilar la cadena de custodia;
era la de sus hombres.
En todo caso, culpar a alguien no va a hacer que aparezca la prueba.
Donde usted busca culpables, yo prefiero encontrar soluciones.
¿Ha encontrado alguna? -Por ahora tengo a una patrulla
de agentes buscando la ropa de Sara Guzmán,
dentro y en las inmediaciones del hospital:
lavandería, contenedores...
¿Tenemos alguna pista de quién ha podido llevarse la ropa?
Lidia fue la última persona a la que vio Víctor con ella
antes de que Vidal la llevara al coche patrulla.
Sí, aunque bajé al parking, poco después de que robaran la ropa,
vi al Dr. Legarra saliendo de ahí. -¿Y?
Miré en las alforjas de su moto y...
Eso es ilegal. -Ya hablaremos sobre eso.
Si encontramos algo de manera irregular,
no podrá usarlo en un juicio.
Entonces no tiene por qué preocuparse. No había nada.
Aun así, era una de las personas que no estaba en el hospital
cuando Víctor se encontró con el secuestrador.
Compruebe si el aceite de la moto del señor Legarra coincide
con los restos encontrados en la cementera.
Cualquiera que estuviera en el hospital
pudo haberse llevado la ropa. -Eso al menos me descarta a mí
como sospechoso, uno menos. Vamos mejorando.
Hay que averiguar quién activó la alarma
para llevarse la ropa de la psiquiatra.
Víctor, puede que algún paciente viera algo extraño.
(JULLIARD) Víctor. -Sí.
Daniel está en quirófano. Voy a aprovechar para acercarme
a su moto, a ver si tiene algún rastro de tierra
de la cementera. -Muy bien.
Hola. -Hola.
Don Pedro, ¿qué tal? ¿Cómo está? -Bien.
¿Cuándo va a venir el barbero? -Pronto.
El problema es que ahora hay un poco de jaleo con el tema
de la alarma, ya sabe. -¿No voy a saber?
Casi me revienta el tímpano.
Claro. Le han puesto aquí en primera línea...
Desde aquí lo habrá visto todo, ¿no?
(PEDRO) Todo, menos el incendio.
Entonces, ¿vio a la persona que presionó la alarma?
Claro.
No le diga a mi señora que me he levantado,
porque si no me pone la cabeza como un bombo.
Claro, no se preocupe. No diré nada.
¿Quién fue?
Un hombre. -¿Un médico?
Un médico o un enfermero, alguien del hospital.
Si viera su foto, ¿podría reconocerlo?
Supongo que sí.
Ah. Estupendo.
No se olvide lo del barbero. -Ahora mismo.
-Don Pedro, no debería estar levantado a estas horas.
(PEDRO) A mi edad, lo que no debería es estar vivo.
-Ande, ande. No diga barbaridades. Venga, a la cama.
¿Y de qué estaba hablando con ese enfermero?
Recién lavadita.
Siento que se haya demorado tanto, pero teníamos que asegurarnos...
Lo entiendo. Usted solo cumple con su trabajo
y yo quiero acabar con esto.
Cuanto antes.
Son las pertenencias que llevaba su mujer.
¿Me las puedo llevar?
Gracias.
He oído que han encontrado a la doctora Guzmán y que está bien.
Bien es mucho decir, pero hemos llegado a tiempo de salvarla.
Ya ha tenido más suerte que Isabel.
(BELÉN) No puedo creer que hayas venido.
(MIGUEL) Puede que Isabel y yo no estuviéramos
en nuestro mejor momento, pero aunque no lo creas,
Isabel fue alguien muy especial para mí.
-Hasta que fue un problema y le diste de lado.
-No me siento orgulloso de tener que darle el pésame a Enrique.
Como si entre Isabel y yo no hubiera pasado nada,
pero ¿qué quieres que haga, que me quede en casa?
La gente podría sospechar. -Ya.
¿Y eso es todo lo que te preocupa?
¿Cómo vas a mostrar respeto por la familia de Isabel
cuando no lo has tenido por la tuya?
(SACERDOTE) A veces, el Señor pone en nuestro camino
obstáculos que parecen difíciles de superar.
Perder a un ser querido siempre es doloroso,
pero lo es más aún
cuando la muerte llega de un modo tan inesperado.
Por eso estamos aquí reunidos,
para acompañar a familiares y amigos
en este penoso trance.
Es difícil afrontar esta realidad.
Pensamos que es mejor olvidarla, no hablar de ella,
pero la fe nos dice que con la muerte no acaba todo.
El Señor nos promete otra vida, la vida de la resurrección.
Y esta fe en la resurrección es la que nos da fuerzas
para continuar viviendo
y para trabajar con nueva ilusión en este mundo,
porque nuestra vida y nuestra muerte tienen un sentido,
son un paso para esa otra vida que nos promete el Señor.
Es curioso, ¿no?
Habremos coincidido en media docena de entierros
y el muerto nunca era de la familia.
Algunos se sentirían afortunados.
Otros pensarían que no somos una familia.
Tengo un testigo.
Un paciente dice que vio a la persona
que activó la alarma de incendios.
¿Podría reconocerlo? -Eso dice.
Bien. Le diré a Vidal que hable con él.
¿Algo más? -Nada.
Pero por decir un "gracias", no te dará un ataque al corazón.
Gracias.
Buen trabajo, Víctor.
Le acompaño en el sentimiento.
Su hija era una mujer estupenda.
Va a ser muy difícil olvidarla.
Gracias, doña Adela.
Lo siento mucho, Enrique.
He oído que estás pasando una mala racha.
Pásate por mi despacho,
tengo una vacante como celador para ti.
Muchas gracias. -No hay de qué.
A Isabel le habría encantado.
Enrique.
Siento mucho lo que le ha pasado a Isabel.
De verdad.
Era una gran mujer.
-Gracias por venir.
(Sirena)
(CASAS) ¿Tenemos novedades?
Hemos analizado la huella parcial de las zapatillas que encontramos.
¿Y? -Tenemos la marca.
¿Tienes el modelo y la talla? -Aún no.
Han pasado 24 horas desde que encontramos a Isabel.
Catherine continúa desaparecida.
Nos hemos puesto en contacto con la fábrica para que nos echen
una mano, pero no será sencillo. -¿Y del aceite de la moto?
Aceite mineral 20W50.
Se utiliza en motos de estilo Custom.
¿Y eso qué quiere decir para los que no sabemos de motos?
Las Custom son motos de gran tamaño.
Es decir, como la que tiene el cirujano del policlínico.
Sí.
Por los datos que nos han dado del hospital, no hay duda,
podría ser su moto.
-Comisario, tenemos el permiso del juez
para escuchar la llamada de Ginés.
Gracias.
Ay, gracias, doctora.
(LIDIA) Inspector.
¿Ha ocurrido algo? -Venía a hacer unas preguntas.
¿Puedo ayudarle?
Si es usted el paciente de la 108. -¿Quiere hablar con don Pedro?
El mismo. -¿Ha pasado algo con él?
No, venía a felicitarle la Pascua.
¿Algún problema, señora Abad? -No, ninguno.
Solo que están a punto de administrarle su medicación
y no creo que sea el momento más adecuado.
Serán solo cinco minutos, luego volverá a ser todo suyo.
Doña Adela, escuche.
Ha vuelto la Policía.
No, no lo sé, pero está molestando a uno de nuestros pacientes.
Uy, sí, se lo agradecería.
No, de nada. De nada.
Gracias a usted, doña Adela.
Bueno, abuelo,
cuando vea a la persona que pulsó el botón de la alarma,
me lo dice y yo paro. ¿Me entiende?
Es muy fácil, como en el bingo.
Sí, pero no me grite, no estoy sordo.
Disculpe. Es la costumbre de hablar con mi padre.
Vamos allá. A ver.
¿Es este?
No. -Vale.
¿Este?
Cuando sea, usted me lo dice.
No, este.
Este es. Sin duda. -¿Seguro?
Totalmente. Este fue el hombre que pulsó la alarma.
Muy bien, abuelo.
Ahora vamos a llamar a un par de agentes para...
No, perdone. Espera. Sí, era este.
Pero usted me dijo que era este. -Sí, me he confundido.
Ah, nada, yo me llevo las dos. -No, perdone.
¿Qué ocurre ahora? -Espere. Es este.
Sí que sí, es este. Este sí que sí.
Fue el médico que rompió la alarma.
Abuelo, estamos de guasa, ¿no?
Inspector.
Doña Adela.
¿Se puede saber qué hace aquí?
Investigar la falsa alarma de incendios.
¿Sabría decirme si el paciente de esta habitación
está bien de la cabeza? -¿Don Pedro?
Sufre demencia senil.
Puede comprobarlo en su historial.
La madre que me parió. -¿Le ocurre algo, inspector?
Que no sirve nada de lo que me ha dicho.
Gracias por avisarme, Lidia.
¿Me puedes decir qué sucede? -Pues no.
Pero pienso averiguarlo.
(ADELA) Tengo que salir un momento.
Si ocurre algo, me vuelves a llamar.
De acuerdo.
Qué buena mujer doña Adela, ¿verdad?
Esté donde esté Isabel estoy segura que le agradece el gesto
que ha tenido.
-No sé.
No quiero limosnas de nadie, Lola.
-No es una limosna, Enrique.
Yo creo que es una oportunidad para empezar de nuevo.
-¿Y qué me va a ofrecer?
¿El puesto del hombre que mató a mi mujer?
-Yo en algún momento deberé volver a mi casa
y tú tienes un hijo del que hacerte cargo.
Por cierto, ¿sabes que quería quedarme con la foto
en la que está Isabel con el niño?
He buscado la cartera por toda la casa y aquí no está.
-Hablaré con la Policía.
Puede que esté en el coche,
aunque supongo que el comisario lo sabría ya.
-Muy bien. -¿Se va?
-Llevamos tres días con la nevera tiritando.
Voy a comprar. -Llévese a Fran.
Y muchas gracias,
Lola.
Así que tenemos un testigo, pero su testimonio no es válido.
¿Y se puede saber por qué? -Tiene demencia senil.
Bueno, parece una razón bastante sólida.
(VIDAL) ¿Sólida? Sólida como el mármol.
No veas la que me ha liado el abuelo este.
Ha identificado a tres personas
y de todas dice que está seguro. (CASAS) No nos lleva a ningún lado.
Otra cosa.
Tenemos los resultados de la huella que encontramos en la cementera.
¿Se sabe de qué tipo de calzado es?
Sabemos la marca, pero al ser una huella parcial,
no sabemos el modelo.
De la talla sabemos que es mayor de un 37.
Eso reduce las posibilidades un 0%.
Será "a" un 0%. -Pero ¿qué dice?
(CASAS) Esa es la huella y esta una zapatilla similar.
Dale los datos al psicólogo,
puede que sirva de algo para crear el perfil del criminal.
Para eso no hace falta ningún psicólogo, lo hago yo.
Pijo, 30 y pico, 40.
¿Pijo? ¿Por qué pijo?
Las zapatillas valen más de 100 euros.
¿Quién se gasta 100 euros en unas zapatillas?
Todo el mundo. -¿En unas zapatillas?
Venga, hombre.
¿En serio?
¿16.000 de las antiguas pesetas?
¿Y luego se preguntan por qué este país está en crisis? Venga.
Vidal. Mirad en el hospital a ver si encontráis
alguna similar. -Muy bien.
¿Está ya con Ginés?
No, la he retrasado con papeleos hasta que usted llegara.
Gracias.
¿Por qué me has llamado?
Es que no tengo a nadie más, doña Adela.
Necesito que me ayude.
Necesito un abogado.
Te van a poner uno de oficio. -Sí,
pero uno que no hará nada por sacarme de aquí.
Tiene que ayudarme. -Ginés.
Yo la he ayudado a usted muchas veces.
Es lo que hacen unos buenos trabajadores.
Ya, pero usted sabe que yo he hecho mucho más que eso.
(ADELA) Permítame un consejo.
No digas nada que pueda perjudicarte.
Creen que he matado a Isabel
y que he secuestrado a Sara y a Catherine. Es de locos.
Y ahora dicen, doña Adela, que no lo he hecho solo.
¿Qué?
La Policía piensa que tengo un colaborador, un socio o algo.
Usted sabe que eso no puede ser,
que soy incapaz de hacerle daño a nadie.
(ADELA) Yo no sé nada.
¿Lo dice en serio?
Eres un buen hombre,
pero dada mi posición, comprenderás que no puedo poner la mano
en el fuego por nadie.
Está bien.
Doña Adela,
yo la he ayudado a usted.
He cumplido con todo lo que me ha pedido
sin preguntarle ni pedirle nada a cambio.
Ahora le toca a usted.
Señora Valcárcel.
Supongo que no es necesario
que le ponga al tanto de la conversación.
Y yo supongo que no es necesario que le diga que proteger
y encubrir a un secuestrador y asesino es un delito
que se paga con la cárcel. -No estoy protegiendo a nadie,
comisario, desde el primer momento he colaborado en todo con ustedes.
¿Quiere que le recuerde los informes del despacho
de la doctora Guzmán?
Podría detenerla por haber destruido el DVD
con las sesiones de Catherine Le Monnier.
Si pudiera detenerme, comisario, ya lo habría hecho.
Ese DVD estaba dentro del expediente la última vez
que lo vi, sí alguien se hizo cargo de él...
Y lo destruyó. -Y lo destruyó. No he sido yo.
Aunque apareciera en la basura tras limpiar su despacho.
Por lo visto todo el mundo puede entrar en mi despacho
sin mi permiso, comisario. -Quizá le preocupe más saber
que los mejores expertos están trabajando ahora mismo
para recuperar los archivos que contenía ese DVD.
(CASAS) Tarde o temprano
descubriremos qué decía Catherine Le Monnier en su terapia.
Ojalá sea así.
Así terminaríamos de una vez con esta farsa.
Por cierto, comisario,
¿por qué dice Ginés que ustedes creen
que está colaborando con alguien? Quiere eso decir que el asesino
todavía está suelto, ¿no? Por eso han puesto protección
a la doctora Guzmán. -Puede que el asesino siga suelto
y aún hay una víctima desaparecida, Catherine Le Monnier.
(CASAS) Ahora entiende por qué era importante
practicarle cuanto antes un análisis forense.
Sí, pero eso no explica por qué no dejan ustedes pasar
a su marido a verla. -Por precaución.
Todo el mundo es sospechoso
hasta que no se demuestre lo contrario.
¿Qué es lo que han encontrado?
Eso es materia reservada.
Nada, comisario, no han encontrado nada.
Si hubiesen encontrado algo,
habrían puesto patas arriba todo el hospital.
Piense lo que quiera.
Se le llena a usted la boca hablando de la seguridad
y es usted incapaz de garantizar la de la doctora Guzmán,
la de los trabajadores
y la de los pacientes de mi hospital.
Igual que es usted incapaz
de encontrar a Catherine Le Monnier.
(JULLIARD) Si lo piensas, Vidal tiene razón,
hemos perdido la perspectiva con el cambio del euro.
Don Perfecto preocupado por el precio de las cosas.
La elegancia no depende del dinero que te gastes, desastre.
Dinero es lo que no creo que te haya faltado.
(JULLIARD) Ni a ti.
¿O tus padres no te pagaron la carrera de Enfermería?
Mi madre, le costó mucho hacerlo.
Pues imagínate si eres el menor de tres hermanos
y tu padre es un simple gendarme.
Tampoco te esperabas que tuviese hermanos, ¿eh?
Lo que no me esperaba es que tu padre fuese policía.
Y el tuyo.
-Hola. Hola.
Hola. -Hola.
Yo estudié gracias a una beca.
(JULLIARD) Creía que las becas solo se las daban
a los buenos estudiantes.
Mi media era de siete y entré a la primera.
¿Qué? ¿Compitiendo a ver quién la tiene más grande?
La nota.
-18,5.
Creo que no hay lucha posible.
-Bueno, pero en Francia creo que se puntúa sobre 20, ¿no?
No te engañe, Cepeda. -Ya, 9,25.
(Móvil)
Perdón.
Perdón.
¿Sí?
(ENRIQUE) Eres un hijo de puta.
Creías que no iba a descubrirlo.
¿Has visto?
Le ha cambiado la cara con la llamada.
Demasiado nervioso.
¿Crees que deberíamos seguirlo? -¿Y tú eres el del 9,25?
(LIDIA) ¡Cepeda!
Cepeda, ¿es que no me oye?
¿Qué ocurre?
Aún no tengo que ir a cambiar los sueros.
Supongo que prefiere andar husmeando por ahí
y metiéndose donde no le llaman que hacer su trabajo.
(VÍCTOR) ¿Cómo? (LIDIA) No se haga el tonto.
¿Qué hacía hablando con don Pedro de la alarma de incendios?
No he estado... -No me mienta.
Me lo ha dicho él.
Qué casualidad, justo después de hablar con él,
viene la Policía a interrogarlo. Escúcheme bien porque no pienso
volver a repetirlo, limítese a hacer su trabajo.
(VÍCTOR) No hace falta que grite, lo que me tenga que decir dígamelo,
pero no levante la voz. (LIDIA) Grito si me da la gana.
La próxima vez está despedido. No quiero verle en una planta
que no sea suya, no quiero verle en una habitación que no sea suya.
Y, por supuesto, haciendo nada que no le corresponda, ¿entendido?
Solo quería ayudar. -Si hay un testigo,
eso es cosa de la Policía, no suya.
¿Usted para qué está aquí? -Para cuidar enfermos.
Pues blanco y en botella.
Se nos ha escapado. -Es lo de menos.
El problema es que ha gritado a los cuatro vientos
que hay un testigo. Ahora todo el hospital está enterado.
Ese testigo no es válido. -El asesino no lo sabe, Víctor.
Mantente en tu zona, no es momento de caldear el ambiente.
Voy a seguir a Miguel.
(MIGUEL) Enrique.
-Lo sé todo, hijo de puta.
-No sé de qué hablas. -Lo sabes perfectamente.
Y has tenido la desfachatez de darme el pésame.
-Enrique, estás cansado, vete a casa.
-No me voy a ninguna casa.
-Lo siento mucho, tengo trabajo. -¡No me des la espalda!
-No tengo nada que hablar contigo. -Después de todo lo que has hecho.
-Yo no he tenido nada que ver. -¿Cómo quieres que te crea?
-Por favor. -Si te acostabas con ella
y mentiste a todos. -Fue un error, nos equivocamos.
Nos equivocamos, lo siento. Enrique, por favor, entiéndeme.
Tienes que entenderme, tengo una familia.
-¡Y yo también la tenía! Pero a ti eso te dio igual.
-No. -Voy a ir a tu casa
y le voy a contar a tu mujer toda la verdad.
-Enrique, no hagas tonterías. -Todos tenemos derecho
a equivocarnos y ahora me toca a mí.
-Lo siento, lo siento. Siento todo lo que ha pasado
entre Isabel y yo, lo siento de verdad. Lo siento.
Perdóname.
Haría lo que fuera por cambiarlo, pero no puedo.
Haga lo que haga, yo o tú, ella no va a volver.
-Que te jodan. Voy a tu casa ahora mismo.
-Enrique.
¡Enrique!
Enrique, por favor, por favor, por favor, te lo ruego.
-Ahora sí que te voy a destrozar la vida, hijo de la gran puta.
-¡Enrique!
¿Por qué has tenido que estropearlo?
¿Por qué?
Tina, ¿has visto al doctor Manrique?
-Sí, ha ido a quirófano. -Gracias.
Doctor Manrique. -Dime.
-¿Todo bien? -Sí, todo bien.
No te preocupes, Alain. -¿Le ocurre algo?
-¿A mí? No, nada.
¿No deberías haber salido ya? -Sí, solo quería despedirme.
-Ah. -¿Trabajo de última hora?
-Sí, nada importante. -Si quieres, te echo una mano.
-Alain, hasta mañana.
(Voces)
Cuidado con la mano.
¿Por qué nos dicen que traigamos a alguien si están usando el horno?
Siempre igual.
Volvemos luego.
Víctor. -Sí.
Tenemos una alerta. -¿Cuál?
La 108. -¿Don Pedro?
Sí, ¿vas tú? -Sí.
Don Pedro.
¿Se encuentra bien?
Don Pedro, ¿qué le pasa?
Don Pedro.
(LLORA)
Alguien quiere acabar con nosotros.
(NATALIA) ¿Cuándo va a acabar esto?
-Médicos, enfermeros, hombres, mujeres, da igual.
Voy a tener que contratar más vigilancia privada.
Está claro que usted es un completo incompetente.
Hemos encontrado la maleta de Enrique Méndez con su móvil.
Dígamelo usted, le ha cambiado el gesto cuando me ha visto.
(HOMBRE) ¡Un médico, rápido!
(JULLIARD) A Víctor de drogaron
con una sustancia llamada escopolamina.
-¿Quién tiene acceso al uso de la escopolamina en el hospital?
Aparte de usted, claro.
(NATALIA) Cualquiera con acceso podría habérselo llevado.
¿A quién protege la enfermera Sanz? (SOPHIE) Alain está vigilándola.
"Merde". (CASAS) Tranquilícese,
no podemos perder los nervios. -Cada vez que tenemos un sospechoso
hay algo que nos aleja de él.
¿Qué pasa? -Dímelo tú.
¿Quién eres?
(JULLIARD) ¿Has visto a Víctor? No consigo localizarle.
¡Víctor!
Apóyanos y conviértete en miembro VIP Para eliminar todos los anuncios www.SubtitleDB.org
Can't find what you're looking for?
Get subtitles in any language from opensubtitles.com, and translate them here.