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Original subtitles

(TV) "Hoy se cumplen tres semanas desde la desaparición

de la joven médico francesa Catherine Le Monnier.

(ADRIANA) Por favor, si alguien sabe algo de nuestra hija,

se ponga en contacto con la Policía."

(CASAS) ¿Qué tenemos? (CARMEN) Mujer, 40 años.

¿Crees que está relacionado con el de la chica francesa?

(CASAS) Dos secuestros en menos de un mes en torno a un mismo lugar.

No suelo creer en las casualidades.

Tenemos una mujer muerta y una desaparecida.

Ambas trabajadoras del mismo hospital.

Quiero que te infiltres y descubras al culpable.

Esta mañana encontramos el cadáver de su compañera Isabel Freire.

Les aseguro que vamos a encontrar al responsable.

Por múltiples indicios, podemos asegurar

que es un trabajador de este hospital.

(VIDAL) Alto, policía. -Yo soy policía.

(CASAS) Su agente ha puesto en peligro el operativo.

Si vamos a trabajar de modo conjunto,

deberíamos hacerlo de forma coordinada.

(CASAS) La forense tiene los resultados de la autopsia de Isabel.

Isabel estaba embarazada.

¿Por qué no nos contó que su esposa, la señora Isabel,

estaba embarazada?

Después de tener a Fran, me hice la vasectomía.

Si Isabel estaba embarazada, yo no puedo ser el padre.

(VIDAL) Doctora Yagüe, ¿podría hablar con usted un momento?

Ya les dije lo que sabía sobre Isa.

Todo menos un detalle, el nombre del amante de Isabel Freire.

Lo siento, no sé de qué me habla.

Espero que no me oculte información.

La Policía está preguntando por ti. ¿Sabías que estaba embarazada?

(MIGUEL) ¿Cómo iba a saberlo?

(BELÉN) Espero no arrepentirme de jugármela por ti.

¿Dónde estaba la noche que desapareció?

Aquí, leyendo el informe de unas autopsias.

(CASAS) Vidal, revise de nuevo las cámaras de seguridad del día

de la desaparición de Isabel. (VIDAL) ¿Qué buscamos?

Al forense. Quiero saber a qué hora salió de aquí.

(VIDAL) La madre que me parió.

Comisario, creo que debería ver esto.

(SOPHIE) ¿Quién es?

El marido de la enfermera asesinada.

(CASAS) Me gustaría que me explicase cómo alguien exacto a usted

aparece en una de las cámaras del hospital aquel día.

Me da vergüenza reconocer que voy a terapia.

¿Es consciente de que esto lo convierte

en uno de sospechosos del asesinato?

(VIDAL) Hemos encontrado el coche de Isabel Freire.

Lo encontramos en el coche. Debe de ser del hijo.

"Por favor, me acaban de secuestrar, es un hombre.

Por favor." Si necesita escucharlo otra vez...

No hace falta, no es mi mujer. (CASAS) Tenemos un problema.

Han secuestrado a otra mujer.

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Hemos encontrado este oso de peluche en el maletero del coche

de su compañera, la señora Freire.

¿Alguien lo reconoce?

(BELÉN) Yo.

Se lo regalé a Quico, el hijo de Isabel.

¿El niño está bien? -Sí, está bien. No se preocupe.

Escuchen atentamente, por favor.

Vidal.

(MUJER) "Por favor, me acaban de secuestrar,

es un hombre.

Por el ruido, creo que estoy en el campo."

Pobre Isabel. -Esa no es Isabel.

-¿Cómo que no?

-Comisario, créame, conozco la voz de mi amiga

y no es esa. -La creo.

El marido de la señora Freire ha descartado que sea su esposa.

Y si no es Isabel, ¿quién es?

Catherine no puede ser, no se parece a la voz que tenía.

Tiene, a no ser que usted sepa algo de su desaparición.

Ya me entiende, inspector.

Yo no entiendo mucho, soy un poco cortito.

Y si no es Isabel ni Catherine, eso quiere decir que...

(ADELA) Exactamente, doña Adela.

Han secuestrado a otra mujer.

(Tumulto)

¡Silencio, silencio!

Estamos intentando averiguar quién es el culpable.

Nos matarán a todas y ustedes no hacen nada.

(VIDAL) Cálmese, señorita,

a no ser que quiera que la protejamos en los calabozos

de comisaría.

Esto es lo último. (ADELA) Un momento.

Por favor, comisario.

Lo importante ahora es identificar a esa mujer.

El tiempo corre en nuestra contra.

Vuelvan a escuchar el mensaje, por favor.

(MUJER) "Por favor, me acaban de secuestrar,

es un hombre.

Por el ruido, creo que estoy en el campo."

Es Sara, Sara Guzmán, la psiquiatra del hospital.

¿Está seguro?

El doctor tiene razón.

-Es ella.

La doctora Guzmán es una de nuestras psiquiatras.

Lleva trabajando aquí seis o siete años.

Que yo sepa, no ha tenido problemas con nadie.

¿Tenía relación con Catherine o la enfermera Isabel?

No lo sé, la verdad, Sara es psiquiatra,

no suele tener contacto con el resto del personal médico.

Quizás su marido. -¿Su marido trabaja aquí también?

Sí, es uno de nuestros mejores anestesistas.

¿Cómo se llama? -Gorka Montero.

¿Dónde podemos encontrarle? -Imagino que estará en su casa.

Hace un par de horas que terminó su turno.

Vidal, encárguese de localizarle. -Sí, señor comisario.

Es aquí.

(Puerta) Sara.

Doctora Guzmán.

Mercedes, por favor, ¿has visto a la doctora Guzmán?

No, acabo de cancelar sus citas, doña Adela.

La vi salir de su consulta ayer a última hora.

¿La has llamado?

Sí, y nada, tiene el teléfono desconectado.

¿Está bien? Una compañera me ha dicho...

Gracias, Mercedes. -¿Ha pasado algo?

Sigue con tu trabajo.

(CASAS) ¿Sabe si la doctora Guzmán viene a trabajar en coche?

Es este.

No parece que le haya ocurrido lo mismo que a Isabel Freire.

Gracias a Dios.

Vidal, el coche de Sara está en el parking.

Nosotros acabamos de llegar. Le llamo cuando sepa algo más.

Vamos.

Señor Montero. -Sí, soy yo.

¿Es usted el marido de la doctora Guzmán?

Sí. ¿Pasa algo?

¿Podríamos hablar un momento? -¿Es por Isabel o por Catherine?

Mejor hablamos dentro.

(VIDAL) Gracias.

(MUJER) "Por favor, me acaban de secuestrar.

Es un hombre.

Por el ruido, creo que estoy en el campo."

Esa es mi mujer. ¿Qué significa esto?

¿Cuándo fue la última vez que vio a su esposa?

Ayer en el hospital. ¿Dónde está?

Creemos que ha sido secuestrada por la misma persona

que se llevó a Catherine Le Monnier y asesinó a Isabel Freire.

¿Qué?

Necesito su permiso para registrar la casa.

¿Por qué?

Porque cualquier prueba que encontremos,

puede ayudarnos a dar con ella.

Eso es lo que usted y yo queremos, ¿no?

Sí, claro.

Señores,

no quiero que dejéis ni un palmo de la casa sin revisar.

¿Qué hizo usted anoche, señor Montero?

¿Creen que yo le hice algo a mi mujer?

No se me ponga a la defensiva. Yo solo hago mi trabajo.

Y mi trabajo consiste en sospechar de todos,

incluido el marido de la víctima. Colabore.

Estuve encerrado en una operación toda la noche.

Habían 10 personas conmigo, puede comprobarlo.

Después fui a desayunar con los compañeros del sindicato,

volví a casa, llamé a Sara...

y no me ha devuelto la llamada.

¿Recuerda cómo iba vestida?

No lo sé.

Creo que llevaba el vestido rojo, pero no lo puedo asegurar.

No... Llevaba el vestido rojo, sí.

(HOMBRE) Inspector,

fíjese en la fecha de renovación.

¿Por qué renovó ayer su mujer el pasaporte?

No tengo ni idea.

Gracias, Vidal.

¿Se sabe algo nuevo? -No.

Su marido tampoco sabe nada de ella.

Las próximas horas son cruciales, necesitamos saber qué hizo,

dónde fue, con quién fue hasta el momento de su desaparición.

Claro, pero dígame qué necesitan.

Para empezar, entrar a su despacho a mirar su agenda, su ordenador.

Lo siento, es imposible.

Doña Adela, creo que no ha entendido lo importante

que es la situación.

Lo he entendido perfectamente

y me hago cargo de la importancia que tiene,

pero ni yo ni la junta de accionistas podemos permitirlo.

Ese despacho está lleno de expedientes confidenciales.

No nos pagan por cotillear, nos pagan por salvar vidas.

No vamos a mirar sus expedientes. -¿Ah, no?

¿Me dirá que si la doctora atendió a un paciente

no mirará su expediente?

Cada minuto que pasa cuenta

y su psiquiatra podría aparecer muerta en una cuneta.

No me cargue con su responsabilidad,

la mía es proteger a mis pacientes

y proteger los intereses de mi hospital.

La suya es encontrar a esas mujeres.

Salga a buscarla y, si vuelve con una orden del juez,

yo le abriré las puertas necesarias de este hospital.

Si me lo permite, volveré a mi trabajo.

(CASAS) Yo le escucho, señor juez,

pero parece que quien no escucha es usted.

En ese despacho podemos encontrar algo que nos diga

dónde pueden estar esas mujeres.

No puede poner la confidencialidad por encima de la vida de una mujer.

Sí, desgraciadamente le estoy escuchando.

(VIDAL) ¿Qué pasa?

Parece que no pinta bien con el juez.

Se está haciendo la estrecha. -¿La estrecha?

¿Sabes cuando una mujer se te resiste y te da largas?

No, nunca me ha pasado. (RÍE)

(VIDAL) Perro ladrador, poco mordedor.

Yo creo que tú mucho lirili y muy poco lerele.

(CASAS) El juez no nos dará permiso para entrar al despacho.

A veces me pregunto si están en el mismo bando que nosotros.

Podemos hacer otra cosa.

Quizás si hablamos con mi gobierno...

Claro, con lo rápidos que son los políticos,

para cuando se pongan de acuerdo y resuelvan los conflictos,

habrá tres muertes más sobre la mesa.

Debemos encontrar otras vías de investigación.

(VIDAL) La psiquiatra renovó ayer su pasaporte.

Pide que comprueben si pensaba viajar a algún lugar.

¿Y ya está?

A ver, ese sitio no es solo un despacho,

es el último sitio donde vieron con vida

a una de las mujeres desaparecidas. Debemos entrar ahí.

No tendremos otra vez esta discusión.

Sin que sirva de precedente,

estoy de acuerdo con Víctor. -Yo también.

Lo siento, pero no.

Si la investigación falla, no es culpa del juez

ni del Gobierno español ni del francés.

Todos esos se lavarán las manos.

Si falla, es culpa de la Policía, culpa mía,

pero sobre todo es culpa tuya.

¿De verdad cometeremos los mismos errores que Cienfuegos?

¿Estás dispuesto a cargar con más muertes a tu espalda?

Porque yo no.

Nosotros iremos a comisaría a interrogar al marido de Freire,

es nuestro principal sospechoso.

Aprovecha tu descanso y acércate a la furgoneta,

revisa las grabaciones de los micrófonos

a ver si encuentras algo interesante.

Y tú, Víctor, quiero que entres al despacho de la desaparecida.

(VIDAL) ¿Y el juez?

Que le den a juez.

Ahí está.

El expediente del marido de Isabel Freire.

(ENRIQUE) ¿Es necesario que me grabes?

(SARA) ¿Te molesta?

-Bueno, no me gustaría que la gente supiera que vengo a verte.

(SARA) ¿Por qué no?

-Porque bastante tengo en mi vida como para que la gente comente

que tengo problemas mentales.

(SARA) ¿Crees que tienes problemas mentales?

-No.

(SARA) Entonces, ¿qué te pasa?

-No lo sé.

Llevo semanas sin dormir bien.

No dejo de darle vueltas a la cabeza

pensando cómo han podido llegar a esto.

(SARA) ¿Adónde?

-Tengo 45 años.

No tengo trabajo.

Mi vida se desmorona

y mi mujer me va a abandonar.

(SARA) ¿Por qué crees que tu mujer te va a abandonar?

-Porque...

Tiene un amante.

Mira.

Señor Méndez, sé que me oculta algo y vamos a terminar descubriéndolo.

Llaman al comisario Casas. -Gracias.

Sí. -Necesito hablar con él.

¿Dónde está? -Ahora no puede ponerse.

Está interrogando al marido de la señora Freire.

¿Alguna novedad?

-No sé qué más quiere que le diga, comisario.

Les he contado todo lo que sé.

Iba a la psiquiatra porque tenía problemas en mi matrimonio.

¿Qué culpa tengo yo de que le haya pasado algo?

Llevo aquí encerrado no sé cuántas horas. Por favor.

Gracias. -¿Qué pasa?

Volvamos al principio.

¿Por qué fue a la consulta de la doctora Guzmán?

¿En serio me va a volver a preguntar lo mismo?

Hay una mujer muerta y dos desaparecidas.

¿Tengo cara de estar bromeando? -Necesito descansar.

Y yo unas vacaciones, pero ninguno de los dos

tenemos lo que necesitamos.

¿Por qué fue a la consulta de la doctora Guzmán?

Fui porque me encontraba deprimido y no conseguía dormir.

Ya, pero no se lo contó a nadie. -No.

Ni siquiera a su mujer, que trabajaba en el mismo hospital

al que iba a ver al psiquiatra. -Exacto.

(CASAS) ¿No le parece raro? -¿El qué?

¿Cuántos psiquiatras privados hay en Madrid? ¿1.000, 2.000, 5.000?

Y elige a una psiquiatra que conocía su mujer

y que estaba en el mismo hospital que ella.

¿Qué quiere que le diga?

¿Por qué no nos contó que sabía que su mujer tenía un amante?

Porque no lo sabía.

Escúcheme atentamente.

Vuelva a mentirme y le aseguro que no pararé hasta verle encerrado

el resto de su vida.

¿Por qué no nos contó que sabía que su mujer tenía un amante?

¿A usted le gustaría que todo el mundo supiera que su mujer

le ponía los cuernos?

Hablamos de usted, no de mí.

Sara era la única persona que sabía que usted conocía esa información

y su coartada para el secuestro de su mujer está desaparecida.

¿Cree que le he hecho algo a la doctora Guzmán?

No es lo que yo piense, es lo que dicen las pruebas.

Y ahora, si quiere que le diga la verdad,

todas empiezan a jugar en su contra.

Dígame dónde puedo encontrar a la doctora Guzmán.

Esto es una locura. -¡Dígame dónde puedo encontrar

a la doctora Guzmán! -¡Es que no lo sé!

¡No lo sé!

Más le vale que encontremos a esas mujeres vivas.

Si no, yo me encargaré de usted.

No le he hecho nada a mi mujer ni a la doctora Guzmán

ni le he hecho nada a esa chica francesa.

Me tiene que creer, comisario, por favor.

Lo único que quiero es volver con mi hijo. Por favor. Por favor.

Viene contenta porque viene contenta de fuera.

Son cosas como... Cómo se viste para salir.

(SOPHIE) ¿Cree que el marido de la señora Freire es el culpable?

No lo sé. Por lo pronto sabemos

que nos ha mentido una vez tras otra y ante la duda

prefiero mantenerlo detenido.

Al menos hasta que demos con la doctora Guzmán y con Catherine.

Necesitamos revisar las cámaras de seguridad del hospital.

Quiero saber a qué hora salió la psiquiatra de allí

y triangular las llamadas de su teléfono.

¿Me está dando órdenes, comisario?

Estoy colaborando con usted.

¿No es lo que se supone que hacemos?

A no ser que prefiera quedarse aquí viendo la televisión,

aunque le advierto que a estas horas no ponen nada interesante.

(CASAS) Repartan fotografías de la de la doctora Guzmán

a todas las unidades, pero sin filtraciones.

Les aseguro que si alguien habla con la prensa rodarán cabezas.

Quiero encontrar a esas dos mujeres con vida.

Esa es nuestra máxima prioridad.

¿Qué dice? ¿O para usted, como la doctora Guzmán

no tiene nacionalidad francesa, no lo es?

Le avisaré si encontramos algo en las cámaras.

(Puerta)

Acabo de ver un vídeo de Enrique... (SISEA)

Consulta de la doctora Yagüe. Está hablando con Miguel,

el forense, el amante de Isabel Freire.

(MIGUEL) ¿Qué crisis había tenido?

(BELÉN) ¿Te preocupas por él o por si vuelven a recaer

las sospechas sobre ti, Miguel?

-¿Se puede saber qué te he hecho? -A mí no me has hecho nada,

pero no estoy segura si le has hecho algo a Isabel.

(MIGUEL) No me lo puedo creer. Yo no he tenido nada que ver

ni en lo de Catherine, ni en lo de Isabel ni lo de Sara y lo sabes.

-No. Yo solo sé que Isabel apareció muerta, embarazada de ti,

que solo te preocupas por salvarte y que tu mujer no se entere.

Es lo único que sé. (MIGUEL) Perdona por no querer ir

a la cárcel por un crimen que no he cometido.

Isabel te quería. -Belén, no le mentí.

Le dije siempre que lo nuestro nunca iría más allá.

(MIGUEL) ¿Soy culpable por eso?

La última vez que la vi estaba muy nerviosa.

Me dijo que pasaba algo, que ya me lo contaría,

pero que tenía que irse.

Nunca llegué a saber qué pasaba.

No sé... ¿Habíais discutido o qué? -No.

Llevamos dos o tres días evitando...

(Interferencias)

Isabel quería dejar a su marido. Quería tener a ese hijo y yo no.

¿No sabes a qué podía referirse?

(Interferencias)

Joder. -¿Qué está pasando?

-No sé cuándo, pero creo que fue un par de semanas antes

de que desapareciera Catherine. Vi que se traían algo entre manos.

Hasta ese momento nunca los había visto hablar tanto.

(MIGUEL) Pero no era una relación de amistad como la tuya. Sea como...

(Interferencias) -"Merde".

Algo está haciendo interferencias. Espérame aquí.

(JULLIARD) ¿Adónde vas? -No podemos perder

esta conversación. Grábalo todo. -Claro.

Víctor.

Sí. -Lleva estos informes

al doctor Molina. -Claro. Ahora mismo.

(Teléfono)

¿Siguen las interferencias?

(JULLIARD) Como una radio estropeada.

¿Qué está pasando?

(JULLIARD) Víctor, ha vuelto la señal.

He vuelto a perderla. -Es la sala de rayos.

Perdona. ¿Sabes dónde está Lidia, la jefa de enfermeras?

(GINÉS) No. -¿Y alguno de mis compañeros?

¿Aquí? Aquí solo estamos el técnico de rayos y la paciente de la 104

para una radiografía.

Es que me han pedido que lleve esto al doctor Molina

y no tengo ni idea de dónde está. -Pediatría.

¿En qué planta? -Giras a la izquierda,

y subes hasta la tercera planta.

Ya. Ya me acuerdo. Muchas gracias.

¿Tenemos algo?

"(MIGUEL) No sé, pero piénsalo, Belén.

Dos o tres semanas antes de desaparecer Catherine,

¿no te contó nada? (BELÉN) No.

(MIGUEL) Pues algo pasó. Algo hizo o le hicieron.

Así que, si quieres seguir culpándome

de los males del hospital, adelante.

(BELÉN) ¿Y Sara?

¿Qué tenía ella que ver con todo esto?

(MIGUEL) No sé. Quizá averiguara algo y se la quitó de en medio.

No sé, pero ten cuidado."

La psiquiatra acababa de renovar su pasaporte.

Por lo que hemos podido comprobar,

había solicitado la Visa para ir a Estados Unidos.

Es habitual. Los médicos suelen tener congresos.

Solo la pidió ella. Además, hemos comprobado

que no pidió permiso para ausentarse del hospital.

Así que pensaba irse sola y sin decírselo a nadie.

Eso puede querer decir que tenía miedo y quería escapar.

Ya, pero ¿por qué no se lo dijo a su marido?

Quizá porque de quien tenía miedo es de él.

El marido tenía coartada.

Estaba operando junto a 10 personas. También lo he comprobado.

Es desesperante. Una mujer muerta, dos desaparecidas

y mil pistas que nada tienen que ver unas con otras.

Necesito que vean algo.

Esto es una captura de las 9:00 am,

cuando la psiquiatra entró en el hospital.

Va con el vestido rojo del que nos habló su marido.

¿Y a qué hora salió? -Eso es lo extraño.

Hemos repasado todas las cámaras.

Ninguna registró su salida.

Porque la sacaron en el maletero del coche de Isabel Freire.

Allí fue donde encontramos el oso con su voz.

¿En el coche de la señora Freire? No. Es imposible

que ese coche se acercara al hospital.

Media ciudad lo estaba buscando.

Habría que estar loco para hacer algo así.

-Y en los vídeos de las cámaras del parking se vería algo.

¿Y si el oso es una trampa? -¿Cómo una trampa?

No lo sé. Pensemos en todas las opciones posibles.

Según las cámaras Sara Guzmán no salió por ninguna puerta.

Ni pisó el parking ni la metieron en ese coche.

¿Y si con ese mensaje el culpable solo quería despistarnos?

La obligó a grabarlo porque... -Porque sigue allí dentro.

Quiero un agente en cada puerta. En todas.

No quiero que nadie salga ni entre sin identificarse.

Me da igual si son trabajadores o pacientes.

(VIDAL) Sí, señor. -¿De verdad cree que encontraremos

a esa mujer aquí dentro? -No lo sé, pero no quiero que nadie

me eche en cara que no lo registramos todo.

(ADELA) Comisario, ¿qué hace? -Nuestro trabajo, doña Adela.

Buscar a la doctora Guzmán.

Si no podemos buscar en los despachos,

tendremos que hacerlo en el resto del edificio.

¿Perros? Aquí no pueden entrar perros.

Esto es un hospital. -Lo siento.

Ahora es la escena del crimen. Vamos.

(VIDAL) Ya sabemos lo que tenemos que hacer, ¿no?

Pues venga, señores.

(Puerta)

(DANIEL) ¿Me llamaba, doña Adela?

Sí. Pasa, Daniel.

Solo quería comprobar una cosa.

¿Has hablado con alguien sobre Catherine?

No, claro que no. ¿Por qué iba a hacer eso?

Porque en un momento dado podrías no calibrar

bien lo que nos estamos jugando.

Sé perfectamente lo que me juego,

pero si yo caigo, este hospital se va a quedar sin su mejor cirujano

y usted eso no lo va a tolerar.

Sobre todo cuando gran parte de la financiación depende

de los pacientes que vienen por mí, ¿verdad?

Nadie es imprescindible, Daniel.

Yo que usted no me arriesgaría.

(LADRA)

¡Aquí! Parece que ha encontrado algo.

(LADRA)

Avisa al comisario.

¿Qué ha pasado? ¿Lo han encontrado?

-Han encontrado su vestido. -Pero ¿el cuerpo está ahí?

-Inés, por favor. -¿Quién estaba en esa habitación?

Un paciente con problemas cardíacos.

-¿Qué pasa?

(NATALIA) Han encontrado la ropa de Sara.

(LIDIA) ¿Han encontrado a Sara? -No puedo decirles nada.

Inspector, es nuestra compañera, estamos muy preocupados.

¿Y no puede decirnos nada?

Lo siento,

y le recuerdo que hasta que no se demuestre lo contrario,

son todos sospechosos.

Esto es el colmo.

Natalia,

te recuerdo que te esperan en la 113.

-Sí, jefa.

(VÍCTOR) El inspector tiene razón.

Si hicieron algo en esa habitación es porque sabían

que justo en ese momento estaba vacía.

(BELÉN) ¿Qué quieres decir? -Nada,

solo digo lo que dijo la Policía.

El asesino es alguien que trabaja aquí, ¿no?

(BELÉN) Ya, pero yo le di el alta al paciente

que estaba en esa habitación.

¿Soy sospechosa entonces?

No lo sé, dímelo tú.

¿Quién más lo sabía?

Cualquiera que tenga acceso al control de enfermería,

por ejemplo. ¿Tienes tú algo que ver?

No. -O los celadores.

Ginés mismo pudo haber llevado al paciente a la salida.

¿Verdad, Ginés? Y saber que esa habitación estaba vacía.

-No, si ahora me vais a echar a mí la culpa, ¿no te jode?

(BELÉN) Ginés.

Pasa, pasa.

¿Todo bien? -Es Ginés.

¿Ginés qué?

El tío que entró en el despacho de Sara y se llevó el informe 2046,

Ginés, el celador. -¿Dónde está?

No lo sé, lo he perdido.

Dividámonos.

(Móvil)

Sí.

Víctor, está saliendo del hospital.

Vidal, tenemos un sospechoso, Ginés Castillo, un celador.

Está saliendo por la puerta principal.

Haz que me dejen salir, rápido.

Dime.

(JULLIARD) Ha vuelto a entrar, a tu espalda.

Escalera derecha.

Alain, baja al sótano, rápido.

(CARMEN) Claramente le quitaron la ropa con violencia.

Fijaos aquí. (CASAS) ¿Algún resto o fibra?

Solo hemos encontrado un pelo rubio.

No puede ser de la víctima,

así que esperemos que sea del culpable.

Claramente se arriesgó mucho.

Cualquiera podría haber entrado y haberlo descubierto.

Pero no pudo sacarla desnuda del hospital.

¿Y si le cambiaron la ropa? -¿Para qué?

Para que nadie sospechase.

¿Qué es lo que no llama la atención en un hospital?

(VIDAL) Los médicos. (SOPHIE) Y los pacientes.

(CASAS) Tendremos que repasar de nuevo los vídeos de seguridad.

No me lo diga, comisario, me va a volver a tocar a mí.

Busquen a una mujer rubia. -La psiquiatra es morena.

El pelo que encontramos en su ropa no era de su atacante,

era de una peluca. -Está jugando con nosotros.

Buscamos a una mujer rubia vestida con pijama de hospital.

(Móvil)

Dime, Víctor.

Vamos para allá.

Víctor y Alain han encontrado algo en el sótano del hospital.

Contésteme, ¿qué hacía usted en el sótano?

¿Por qué bajó?

(VÍCTOR) Me pidieron que bajara al depósito.

No conozco bien el hospital y me perdí.

El señor Cepeda es nuevo,

acaba de incorporarse a la plantilla.

Entiendo.

Y me llamó porque no tenía claro qué hacer.

No se vayan del hospital, por si quiero volver a verles.

Pueden volver al trabajo.

Usted también puede marcharse, doña Adela,

si la necesitamos, ya la llamaremos.

Claro, ya sabe donde encontrarme.

Tengan un poco de cuidado, por favor.

Por lo que parece, ese celador, Ginés, está viviendo aquí.

Y hay varios recortes con noticias sobre Catherine.

Y lo peor es esto, mire. (CASAS) Restos de sangre.

Vamos a empezar de nuevo, pero esta vez vamos a fijarnos

en los detalles, como una pareja de recién casados

que están empezando a conocerse.

La cámara de la puerta AC, a la misma hora.

Ahí está.

Amplíalo.

Bingo.

(VIDAL) Comisario, lo tenemos.

Sí, hemos encontrado el momento donde la saca del hospital.

Es Ginés Castillo.

Voy para allá.

(Timbre)

¿Sí?

Muy buenas, señora,

estoy buscando a Ginés Castillo.

¿Quién lo busca?

Policía.

Ese desgraciado ya no vive aquí. -¿Y sabe dónde puedo encontrarlo?

No, no quiero saberlo.

Desde que le denuncié, tiene una orden de alejamiento.

¿Le denunció?

Por malos tratos.

Tenga cuidado con ese hombre, es un mal bicho.

Y es peligroso.

La sacaron inconsciente en una silla de ruedas.

¿Y fuera?

(VIDAL) No se ve dónde la deja. Desaparece del campo de visión

de las cámaras y cuando vuelve a aparecer

la silla está vacía. -Así que colabora con alguien.

(VIDAL) O la metió en el maletero de su coche,

que ya no me extrañaría nada.

Entonces es él. (CASAS) Según su exmujer,

es machista, violento y ha tenido problemas de alcohol.

(VÍCTOR) En el hospital no es que sea Mr. Simpatía precisamente.

Tras el divorcio puede haber generado algún tipo

de rencor hacia las mujeres.

(HABLAN EN FRANCÉS)

Lo siento, pero tengo que trabajar para el hospital y la Policía

sin levantar sospechas

y en mis descansos tengo que seguir trabajando, ¿cuándo como?

Cuando tenemos dos mujeres desaparecidas y una muerta,

aquí o se come o se duerme, tú eliges.

Tenemos a un asesino campando por la ciudad.

No creo que tardemos mucho en dar con él.

No tiene donde caerse muerto. Dormía cada noche en ese cuartucho.

Entonces hagamos que vuelva a casa.

Su suite del sótano le está esperando.

¿Qué propone? -Ginés no sabe que somos policías.

No sabe que le estamos buscando.

Convoca prensa y anuncia que hemos cogido al culpable.

(VIDAL) El marido de Freire. -No hace falta que digamos quién.

En cuanto Ginés crea que no está en peligro,

acabará volviendo a la madriguera.

Así que en el hospital no está.

(MIGUEL) ¿Y dónde se la llevaron?

-Si ha sido el mismo, puede ser que se la llevaran

donde mataron a Isabel. -Todo esto no tiene sentido.

(NATALIA) Yo, por si acaso, voy a coger unas vacaciones

y me voy a ir muy lejos de aquí. No quiero ser la siguiente.

-No creo que sea buena idea. -Vas a parecer culpable.

(LIDIA) Eso y que no te quedan días. (NATALIA) Gracias, Lidia.

Tú siempre tan comprensiva.

(JULLIARD) Bueno, a lo mejor deberíamos organizarnos.

Primero, que ninguna de vosotras salga sola de aquí.

(VÍCTOR) Rápido, poned la tele. (BELÉN) ¿Qué pasa?

No lo sé, ha pasado algo.

(TV) "Según fuentes cercanas a la investigación,

la Policía podría haber detenido al culpable de la desaparición

de la joven médico francesa Catherine Le Monnier

y de la muerte de la enfermera Isabel Freire.

Todo indica que ya está en dependencias policiales

a la espera de pasar a disposición judicial,

aunque no ha trascendido su identidad.

En relación al mismo caso,

hay que señalar que continúa detenido Enrique Méndez,

marido de la enfermera asesinada

y hasta ahora principal sospechoso del crimen.

(MUJER) Sin duda, la pesadilla que se está viviendo

en el hospital policlínico de Madrid desde hace unas semanas

parece que está cerca del fin.

Una buena noticia para las decenas de trabajadores y pacientes

que atraviesan cada día sus puertas

y que ahora pueden respirar tranquilos.

De hecho, la Policía ha retirado ya sus efectivos

del centro hospitalario y en breve podría darse

por finalizada la investigación."

(Sirena)

(Móvil)

Sí. -¿Estás con Alain?

(VÍCTOR) No. (CASAS) Búscalo.

Inés irá a los sótanos, Alain los conoce bien.

Os quiero a los dos juntos allí.

No quiero que asumáis riesgos innecesarios,

¿me has entendido? (VÍCTOR) Alto y claro, comisario.

(JULLIARD) "Bonsoir".

-¿Y esto? -Teníamos un café pendiente.

-Pues sí, es verdad. Perdona.

La verdad es que no está la cosa para...

-Para salir con desconocidos a tomar café, ¿no?

-Exactamente.

-Acabo de llegar, tengo un acento raro.

Lo tengo, ¿no? -Un poquito.

-Te arranqué una sonrisa.

No está mal para un primer café. -Pues no, no está mal, la verdad.

-Imagínate si te invito a una copa. -¿Pero tú?

-Lo siento, estoy yendo muy rápido.

Olvídalo todo. -No.

-Sí, tienes razón.

Soy idiota. Con todo lo que está pasando

claro que no es el mejor momento.

-Si es verdad lo que dicen las noticias,

no sé, lo mismo sí que es un buen momento

para empezar a olvidarse de todo.

-Sí, sí, y salir conmigo.

Alain.

(JULLIARD) Sí.

Nada, que te busca el doctor Manrique.

Ya, siempre tan oportuno.

(VÍCTOR) La vida es así. -Os dejo.

-Hablamos, ¿vale? (ASIENTE)

(JULLIARD) ¿Qué pasa?

Que estamos en una misión, eso pasa.

Estoy ganándome a la mejor amiga de una de las víctimas.

Quiero averiguar de qué habló con Miguel

cuando perdimos la señal.

Claro, se te ve muy interesado en eso, sí.

Venga, vámonos.

¿Adónde? -A vigilar los sótanos.

Casas nos quiere allí.

(JULLIARD) Espera.

(SOPHIE) Si llevara un periódico con agujeros para los ojos,

se notaría menos que es policía.

Yo pensaba que era exigente con los míos,

pero usted está en una nueva dimensión.

Debe ser complicado no encontrar nada a su gusto, ¿no?

(SOPHIE) Es el precio de la excelencia.

¿Cómo cree que he llegado hasta aquí, comisario?

Con mucho esfuerzo, imagino, como todos.

Fui la primera de mi generación en ser comisaria.

París en aquella época no era un lugar fácil

para las mujeres, más o menos como España ahora.

¿Tiene familia?

Todos tenemos una, ¿no? -Ya me entiende.

Si la pregunta es si me casé y tuve hijos,

la respuesta es no,

pero tengo un gato y una tortuga, a los que adoro.

¿Y usted?

Yo me casé y tuve un hijo.

(SOPHIE) ¿Y?

Me habría ido mejor con un gato y una tortuga.

¿Qué falló?

Tuve que decidir qué era más importante,

si mi carrera o mi familia. Conseguí un ascenso,

pero les perdí a ellos.

No le dé más vueltas,

solo hay alguien que odia más nuestra profesión

que los criminales:

los que tienen que soportar nuestras ausencias cada día

y, sobre todo, cada noche.

Por eso tantos policías acaban juntos.

(VIDAL) Señor, se acerca el sospechoso. Puerta D.

Que nadie lo pare. Déjenle entrar.

Víctor, está entrando.

(VÍCTOR) Puerta D. Recibido.

Por aquí. Vamos.

Está entrando Ginés al cuarto.

(CASAS) No os mováis de ahí.

Cualquier cosa que haga podría llevarnos

hasta Sara Guzmán o Catherine Le Monnier.

Sabe que hemos estado ahí. -Yo le sigo.

¡Uy!

¿Qué, buscando un buen sitio para echar un piti?

¿Quieres? -No.

No, no, gracias. No fumo.

¿Y tú qué haces aquí? Tu turno ya acabó, ¿no?

Se me ha olvidado una cosa

y quería estar seguro de que lo había hecho.

¿Estás bien? -Sí, sí, muy bien.

Estás sudando. -Estoy bien.

Vale.

Buenas noches.

¡Eh! Se acabó el paseo.

Al suelo. Las manos donde yo pueda verlas, venga.

A no ser que lleves un chaleco antibalas,

yo no lo haría. Venga al suelo, hostia.

Las manitas arriba.

Señor Méndez, puede irse.

¿Que qué?

Hemos detenido al verdadero culpable

de la muerte de su mujer

y de la desaparición de la señora Guzmán:

uno de los celadores del hospital.

¿Y ya está?

Entiendo que no haya sido fácil,

pero nosotros solo nos limitamos a hacer nuestro trabajo.

Pues enhorabuena, se han lucido.

De verdad que lo siento,

pero usted tampoco nos ha puesto las cosas fáciles.

Le voy a denunciar, voy a terminar con ustedes.

Está en todo su derecho.

¡Hijo de puta!

¿Qué le has hecho a mi mujer? ¿Dónde está Sara?

¡Señor Montero! (ENRIQUE) Suélteme.

¿Por qué le dejan salir? -El señor Méndez es inocente.

¿De qué habla?

Hemos detenido al verdadero culpable.

Será mejor que le lleven al hospital y le vean esa herida.

Ya está aquí el detenido. -Muy bien.

¿Dónde está? -Le hemos llevado a Interrogatorios.

¿Quiere que empiece yo? (CASAS) No, yo me ocupo.

(SOPHIE) Comisario, las cosas se ponen feas para el celador.

(CASAS) ¿Qué pasa?

Acabamos de recibir

los análisis de la sangre que encontramos en su cuarto.

¿Coincide con alguna de las víctimas?

Buenas noches, señor Castillo.

Supongo que ya sabe por qué le hemos detenido.

¿Le han leído sus derechos?

Sí, pero yo no le he hecho nada a esas mujeres.

¿Sabe lo que es esto?

Una analítica, ¿no? Yo solo se celador, no enfermero.

Sé que es celador.

¿Puede leer lo que pone en la analítica?

"El resultado de la analítica realizada

confirma al 100% que la sangre hallada en el sótano

del hospital policlínico de Madrid es de Catherine Le Monnier."

Puedo explicarlo.

Señor Castillo, le agradecería que me facilitase mi trabajo.

Es muy tarde para todos.

No voy a andarme con rodeos,

hay una mujer muerta y dos desaparecidas

y todas las pruebas que tenemos le apuntan a usted

como principal sospechoso. -No le hice nada a nadie.

Ya. Tiene antecedentes por malos tratos, ¿no?

Sí, pero es mentira.

Mi mujer me denunció para echarme de casa,

por eso tuve que irme a vivir al sótano del hospital,

porque no tenía dónde ir. Yo jamás le he puesto la mano encima,

se lo juro por mi madre, que en gloria esté.

¿Dónde están Catherine y Sara?

Que no lo sé. (CASAS) Sí lo sabe.

Tenemos la grabación de las cámaras de seguridad

en las que se le ve sacando a la doctora Guzmán del hospital.

¿Cómo? ¿De qué me habla?

De esto. (GINÉS) ¿Qué?

¿Cómo? Sí, pero yo no sabía que era ella.

Yo solo recibí la orden

de ir a recoger a una paciente a esa habitación

y llevarla a la ambulancia que esperaba fuera.

¿Y quién le dijo que fuese a recogerla?

No, no, nadie, estaba en mi orden de trabajo.

¿Quién estaba en la ambulancia esperando para recogerla?

Un chico joven. (CASAS) ¿Lo conocía?

No, no lo había visto nunca,

ni al chico ni a la empresa de ambulancias.

Qué casualidad, no los conocía,

no sabe qué hacía la sangre de Catherine en el sótano,

donde reconoce que vive. Me lo pone realmente difícil.

La sangre apareció allí...

porque Catherine intentó suicidarse.

¿Qué ha dicho?

Hace unas semanas vi a Catherine muy extraña.

Era una buena chica, una chica muy alegre,

siempre estaba sonriendo, pero hacía días que estaba rara.

Una noche la vi en un quirófano cogiendo un bisturí

y me extrañó, por eso la seguí.

Cuando la encontré, estaba en el sótano

y se había cortado las venas. -¿De qué está hablando?

La subí arriba y la atendieron.

¿Quién la atendió? (GINÉS) No lo sé, no lo recuerdo.

¿Por qué no ha contado lo del intento de suicidio

hasta ahora? -Supuse que se lo habían dicho

alguno de los doctores,

¿cómo iba a saber que no estaban al tanto?

No puede ser que no haya

ningún parte médico que lo certifique.

Le juro... -Deje de jurar y cuéntame la verdad.

¡Que no le hice nada a ninguna de sus mujeres!

No sé dónde están.

Mire, señor,

yo cumplo órdenes, no hago preguntas,

es la manera que uno tiene de conservar su trabajo

en un lugar como el policlínico.

No digo que yo sea un santo, pero no soy un asesino, se lo juro.

¿Qué ha hecho con el informe

que cogió del despacho de la doctora Guzmán?

¿Y cómo sabe que yo fui a coger ese informe?

¿Qué hizo con él? -Se lo entregué a la directora,

a doña Adela.

Fue ella quien me pidió que fuese a buscarlo y se lo llevase.

De la señora directora me encargo yo.

(SOPHIE) Está mintiendo. Déjeme interrogarle.

¿Sabía algo del intento de suicidio?

Por supuesto que no; si no, se lo habría dicho.

Llevo investigando en este caso desde el primer día

y no hay ningún indicio de que haya intentado suicidarse.

Es mentira. -Cálmese.

(SOPHIE) Catherine es una chica de buena familia,

joven, con un buen trabajo.

¿Por qué intentaría suicidarse? -Tal vez sufría depresión.

¿Ha mirado en su historial médico? -Desde luego.

Y no hay nada, se lo aseguro. No me gusta que jueguen conmigo

ni que se dude de mi profesionalidad.

Puede que Castillo esté mintiendo. Sea como sea,

en ese sótano había sangre de Catherine y eso es un hecho.

Entonces hay que encontrarla antes de que sea demasiado tarde.

-Puede que te duela un poquito.

-Hay cosas que duelen más.

-Venga, será solo un momento.

Ya. -¿Te puedo hacer una pregunta?

-Espera, no hables ahora. -Por favor.

¿Con quién se acostaba Isabel?

-Enrique... -No me mientas.

-Deberías hablar con Belén, ella era su amiga.

-Precisamente por eso no me va a decir nada.

Ella le ayudaba.

Supuestamente, se iban juntas en sus escapadas de amigas.

-¿Qué más da eso ahora? -Porque no tuve cojones

de preguntárselo a Isabel mientras estaba viva.

Y siento mucho hacerte pasar por esto,

pero necesito saberlo.

Lidia, por favor.

-Yo...

Lo siento, Enrique,

pero de verdad que no sé nada.

Venga,

vamos a acabar con esto.

(MEGAFONÍA) "Personal de Urgencias, acuda a entrada 2."

(ENRIQUE) Miguel.

-Enrique.

¿Qué haces aquí?

Creía que estabas en comisaría. -Me han soltado.

Al parecer, han encontrado al verdadero culpable.

-Bueno...

¿Estás bien? -Sí.

No.

-Yo quería decirte que siento muchísimo lo de Isabel.

Yo le apreciaba mucho.

Todos aquí lo sentimos. -Gracias.

-Si necesitas algo, pues ya sabes dónde estoy.

Lo que sea. -Sí.

(LOLA) Enrique.

¿Qué haces aquí?

-Se lo dije, Lola,

soy inocente.

¿Y el niño?

Durmiendo en su habitación.

¿No irás a despertarle? -Es mi hijo y le quiero ver.

-Espera. Me costó mucho dormirle, el pobre estaba...

-Salga de aquí.

-Enrique, yo...

lo siento.

No debí decir las cosas que dije.

-Demasiado tarde para eso.

-Todo es muy duro. Estamos todos muy nerviosos.

-Váyase a su casa y déjenos en paz.

-Enrique, piénsalo, por favor.

-Ya no le necesitamos.

No quiero volver a verle por aquí.

-¿Cómo me voy a ir sin despedirme de mi nieto?

-Adiós, Lola.

(Puerta) ¿Sí?

(VIDAL) ¿Ya se iba, doña Adela? -Sí, inspector.

Ha sido un día muy largo.

Para todos, doña Adela. Para todos.

¿Sabe usted eso de que la Policía nunca duerme?

Pues es mentira. -¿Qué quiere, inspector?

Es verdad, usted ya se iba. No quiero molestarla.

El expediente 2046 de la doctora Guzmán.

¿Perdón?

Sé que es muy estricta con la confidencialidad

de sus pacientes, pero no hay nada que nos guste más a los policías

que las personas que cumplen con la ley.

No sé qué está insinuando, pero salga de mi despacho.

No tengo ningún problema en irme.

Es más, se puede venir conmigo, detenida.

Usted está loco, inspector.

No tiene ninguna prueba contra mí, nada.

Tengo la declaración de la persona que robó ese informe por orden suya

y después se lo entregó, Ginés Castillo, el celador,

y ahora mismo el principal sospechoso del caso.

Algo que no le deja a usted en muy buen lugar, ¿no cree?

Colabore,

así me ahorra usted trabajo y yo le ahorro la vergüenza

de salir esposada como si fuera un político de la Gürtel.

Gracias.

Catherine Le Monnier, la francesa.

Esto complica las cosas.

Catherine asistía a la consulta de la doctora Guzmán.

Y creyó que la relación entre las dos mujeres que desaparecieron

en su hospital no tenían interés para la investigación, ¿verdad?

Solo quería proteger su intimidad. En ese informe

no hay nada que aclare dónde se encuentran ninguna de las dos.

Mire, doña Adela, los médicos que operen

y la Policía decidirá lo que es importante para una investigación,

¿estamos? -Estamos, inspector.

¿Algo más?

Tenía entendido que la doctora Guzmán

grababa las sesiones y las guardaba en la carpeta del expediente.

Es todo lo que tengo. No hay más.

Está mintiendo, doña Adela.

Inspector, no hay más.

Me ha pedido el informe y se lo he dado.

Ahora póngame las esposas o salga de aquí.

Doña Adela. -¿Qué?

Que descanse.

(Móvil)

(VIDAL) Comisario, tengo una noticia buena y una mala.

Vidal... -Empezaré por la buena.

Tengo el informe, No se lo va a creer.

Es de la francesa. -¿Catherine?

Iba a terapia con Sara Guzmán.

¿Qué más?

(VIDAL) Pues mucha jerga médica. Algo sobre un cuadro de ansiedad

y depresión, recetas de ansiolíticos...

Eso apoyaría la versión del suicidio que contó el celador.

¿Cuenta las razones de la depresión?

No.

Bueno, eso lo veremos en los vídeos de la terapia.

Esa es la mala noticia, comisario. No hay ni rastro del CD.

Para mí, que la directora se ha deshecho de él.

Si se ha deshecho de él, hay que encontrarlo.

Que miren en los contendores del hospital o en el vertedero,

me da igual, hay que encontrar ese CD.

¿Quiere que me ponga con ello? -Hemos localizado la empresa

de ambulancias que recogió a la psiquiatra.

Ve para allá. Del CD que se encarguen los chicos.

Sí, señor. Les va a encantar.

(JULLIARD) ¿Sabes por qué me mandaron a esta misión?

¿Porque eres el mejor? -¿Cómo lo sabes?

Porque a mí me mandaron por lo mismo.

Así que no te quejes, estirado.

Mira el lado bueno,

cuando vuelvas a París, podrás decir:

"Yo he robado un carrito de la limpieza".

Genial.

-Bueno, al menos no es la basura del quirófano.

Esto es lo que buscábamos, ¿no? -Efectivamente.

(LEE) "Catherine Le Monnier. Expediente 2.046."

(VIDAL) Hola. Quería hablar con el encargado.

Pues ahora mismo no está. ¿Puedo ayudarle en algo?

Quería saber quién de sus empleados

hizo ayer un servicio en el hospital Montalbán.

No puedo darle esa información sin permiso de mi superior.

Busca o te hartarás de multas el resto de tu vida.

No ha habido ningún servicio al policlínico recientemente.

Busca bien, que yo te aseguro que sí lo hubo.

Se lo juro. Mírelo usted si no se fía de mí.

Pues vaya.

Una ambulancia desapareció durante unas horas.

¿Cuál es?

Tenemos la ambulancia que sacó a la psiquiatra del hospital.

El de las ambulancias dice como la robaron durante una horas,

pero la devolvieron, no se puso denuncia.

¿Y le crees? -Por una vez

y sin que sirva de precedente, sí. -Que los de Científica la analicen,

a ver qué encuentran. -Está con ello.

Ah, y tengo algo que le alegrará.

La ambulancia llevaba un sistema antirrobo

que registra todos los lugares donde estuvo.

Muy bien. Encárgate.

(REMEDA) Muy bien. Encárgate.

(Sirenas)

Igual está ahí dentro la francesa.

La francesa tiene nombre. Muestre más respeto.

Aquí no hay nadie.

Mire, la peluca.

¡Ah!

"Merde".

(SOPHIE) Sara Guzmán.

(SOPHIE) Creo que aún respira. Solo vi la herida en la cabeza.

No la moví. -Sara, vamos. Vamos.

(VIDAL) A todas las unidades, buscamos un sospechoso

en los alrededores del lugar del secuestro.

(SOPHIE) Se están llevando a la doctora Guzmán al hospital.

Está muy grave. -¿Cree que sobrevivirá?

-Está fibrilando -Palas. Un, dos, tres. ¡Fuera!

(SOPHIE) Comunique al comisario los avances de la investigación.

(LIDIA) Dime que no encontrarán nada que te implique.

Ya te cubrí con lo de Catherine y no quiero volver a arrepentirme.

Parece aceite de un vehículo. Yo diría que es de una moto.

-Dime que lo que le pasa a Sara no tiene que ver con lo que sabemos.

-¿De qué hablas? -Lo sabes perfectamente.

Señor Castillo, ¿por qué destruyó el DVD de Catherine Le Monnier?

Yo solo se lo di a doña Adela.

¿Por qué dice Ginés que ustedes creen que colabora con alguien?

Quiere eso decir que el asesino todavía está suelto, ¿no?

Todo el mundo es sospechoso hasta que no se demuestre lo contrario.

-Enrique. -Lo sé todo, hijo de puta.

-No sé de qué hablas. -Lo sabes perfectamente.

-Fue un error. Nos equivocamos. Lo siento, Enrique.

¡Enrique!

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