All language subtitles for Bandera rota (1979) -** 1080p **- Spanish [2122210609898]

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Original subtitles

¡Acción! ¡Carajo, Ana María!

¡No, no!

Entiende mi posición como hombre. Es la primera vez que amo a una mujer y está

embarazada. ¡No, tú entiende mi posición como mujer! Estoy dispuesto a asumir la

responsabilidad. ¡No entiendes nada!

¡Oye, carajo, Alberto!

¡Se traba todita, hombre!

¿Quién lo va a mantener? ¿Eso es todo lo que te preocupa a ti?

¿Quién va a mantener al chavo en la cuestión económica?

Eso es lo que quiere sacarle. Él se le está dando de responsable. ¿Quién va a

mantener al chavo?

Están fuera de foco, fuera de luz. Ah, pues son tus marquitas profesionales. Y

maestro, métanle, chico, métanle ganas, de veras, carajo. A ver, ¿cómo viene el

diálogo? Yo diría, acción.

¡Carajo, Ana María!

Así, maestro.

Ahora yo soy el que falla. Tienes que motivarla, carajo. Se me rompió el

pantalón, hijo. ¿La podemos tomar arriba?

¿Crees que también toma su red?

Un papelito de liberada. Que el coche llegue ahí, hermano. No personalices.

el coche llegue ahí. ¿Quién maneja? Tú, claro.

Se nos va el sol, Alberto.

Vámonos, Alberto. Se nos va el sol.

¿Y qué es lo que se nos va el sol?

No vamos a llegar.

Yo no sé qué le pasa a Alejandro. Está fría como la chingada.

Se va a hacer un ensayito para la cama. No, no es un ensayo. Toma.

No, no, vamos a estar tirando material a los güey, mano.

No nos da tiempo, mira la luz.

Un ensayito para cámara.

En cuanto se baje Toño, tú te vas sobre él, te vas abriendo poco a poco.

Y solita te va a entrar al cuadro Alejandra. Oye, ¿cómo la vamos a tomar

si ni siquiera la hemos ensayado? Un ensayito, un ensayito. ¿Qué quieres, que

salga? Bien, ensayito para cámara.

Oye, mira cómo están golpeando a esa señora.

Cámara, cámara.

¡Se fue la película!

¿Lo tomaste?

¿La habrá matado?

¿Qué, no necesitan un galán?

Descobro barato, hombre.

Arránquense para acá, ya no podemos filmar la escena. Descobro barato.

No, gracias.

Ya terminamos.

Hombre, yo he trabajado en muchas producciones. Mira este sombrerito, me

un gringo.

¡Alberto! Para otra vez, ¿eh? Oiga, ¿y qué filman, eh?

Un documental. ¿Aquí?

Pero pues aquí nomás hay puros árboles.

Ah, es que es un documental con historia.

Ah, entonces ustedes fueron los de los balazos, ¿no?

¿Y a quién mataban, joven?

¿Balazos? Ajá. No, a nadie, yo no oí nada. ¡Vámonos!

¿Qué pasó, mano? Se nos hace tarde. ¿Por qué no filmamos? ¿Por qué nos hacen

esperar? Es que se trabó la cámara.

¡Vámonos! Oye, ¿no oyeron unos balazos? ¿Verdad que sí?

¿Qué hace que no oye nada?

Oiga, deme chamba, le hago de galán de la güera.

No, mano, no se puede.

¡Oh!

Sin cobrar, dígase.

Aquí no hay lana, mamá. Desde Cooperativa, ¿qué hubo? No, nosotros no

nada.

¡Tenemos que tomar decisiones!

Hola, Anita.

Buenas tardes.

Alberto, le hablaron de la agencia que se comunique urgentemente con ellos.

¿Ha de ser para algún documental, no cree? Ha de ser lo de comercial.

señora. También habló Garcilaso. ¿Qué pasaba con la película?

Ah, y una señora extranjera.

Bueno, yo creo que ha de ser alemana por el acento. Ah, sí.

Anita. Sí.

Te voy a traer un pedazo de pastel y un cafecito.

Gracias, señora.

Yo insisto en que debemos llamar a la policía.

¿Para qué nos metemos en problemas?

Declaraciones y testigos y que citas y que ir y venir y que firmas y que no te

dejan en paz.

No, no, no, no, carajo.

Yo con la policía no quiero tener rumores otra vez.

¿Tú sabes que si uno ve un asesinato y no lo reporta es cómplice? Nosotros no

somos cómplices. Pero pudimos haberlo impedido. ¿Cómo?

Gritando. La pistola.

Bueno, un telefonazo sin decir quién llama.

Vamos a ver, por lo pronto.

Aquí está el pastel.

A ver si les gusta. Gracias.

Vamos a ver.

Por lo pronto no volvemos a esa locación.

¿Y qué hacemos con la película?

Sin darle vueltas, yo opino que... ¡Llamar a la policía! Y yo mientras me

Si te metes a bañar ahorita te saco enjuegada a la calle, ¿eh?

Siéntate y escucha por lo menos.

Yo opino lo mismo.

Debemos llamar a la policía. ¿Para qué? ¿Por qué?

¿Para qué intervenir?

Vamos a ver qué pasa.

Lo que tenemos en cámara es... Espero que lo tengamos, ¿verdad? Bueno, yo

todo, pero... La exposición y el foco, eso sí, yo no sé. Ay, sí, ¿no? Si no

salió yo voy a tener la culpa.

No, no, no se trata de eso. Le avisamos a la policía o no le avisamos.

¿Llegaste a ver la placa del coche?

Pues estábamos muy lejos.

Yo me fui con la cámara sobre ellos sin importarme el coche.

¿Qué te pasa? No estamos haciendo un comercial de coches. Bueno, vamos a

decidir. Ustedes dos quieren que se avise a la policía. Pierden por mayoría.

Vete a bañar. Tú eres muy discreto.

Mañana nos vemos a primera hora para llevar a revelar ese material. Yo paso

ti. ¿El material del crimen?

Quiero saber si es un crimen o es una escena que filmamos nosotros.

Pon agua para café, ¿no, Alberto?

Y no te vayas, Abby. Luego preparo algo de cenar.

A nosotros no nos conviene un fraccionamiento de orden cultural.

Nosotros necesitamos darle un café.

a nuestro proyecto o de otra manera. No sé tú qué opinas a esto. Yo

me

voy. Si algo se ofrece, llámenme.

Elisa, buenas noches. Dile a tu papá que si quiere algo.

Pregúntale.

Mira, pienso que de alguna manera nosotros...

Fue un accidente, estoy seguro.

No, nada más piensa en los compromisos sociales de tu madre.

¿Cuántas invitaciones al día llegan a esta casa?

Papá. Sí.

¿Qué dice mi tío Charlie? ¿Qué quieres?

¿Se van? ¿Se quedan? ¿Qué cenaron?

¿Comieron algo?

Que se vayan, que nos hablamos mañana y discúlpame con ellos. Ok. Lo que tú

quieras.

Mira, si descartamos el accidente, como tú dices, ya sabríamos algo, ¿no?

Fue un choque, estoy seguro.

No tengo en la cabeza más que la idea fija de un coche estrellado, Ernesto.

¡Elisa! Es difícil, Luis.

Está tu nombre.

Está el nombre completo de Elisa. Las placas, documentos. De la oficina se han

informado en todos lados y nada... ¡Elisa!

Elisa.

¿Cuál es el día que yo charlo?

Elisa.

¿Qué número tienen las placas del coche de tu madre?

No sé, papá.

Luis, nos vemos. Estoy en casa por si me necesitas. Ok.

Manténme informado. No importa la hora. Mañana llego a la oficina a las diez.

Gracias.

Qué estupidez, Hernán.

No saber siquiera el número de las placas del coche de mi mujer.

No creo que importe mucho.

Es el colmo, Carlos.

Papá, me quiero hablar contigo.

¿Sí? Don Luis.

A ver.

Gracias. Luis, creo que hay que ser realistas.

Sí, la señora salió a las 10 de la mañana. Son las 12 de la noche.

No sabemos nada de ella y no ha habido accidente. ¿Por qué crees que estoy

del teléfono?

¿Por qué no llama a la policía? Lo primero que pide esta gente es que no se

llame a la policía. Yo no creo que sea secuestro, papá. Alguien lo hubiera

visto. Pasa en coche. Y si se metieron en su coche y la amenazaron, ¿qué?

Nadie se entera de nada.

Bueno, entonces, ¿por qué no lo hacemos público sin avisar a la policía? Pues no

sé, Ernesto, no sé. Elvisa ha desaparecido, se teme secuestro, la

la expectativa y punto.

¿Crees que sea lo mejor?

¿A lo concreto, Elvisa? Don Luis, yo no quiero entrometerme... Antes viene,

antes viene.

Mira, Ernesto, tienes razón.

Llama a la televisión, a la prensa y... Déjalo de mi cuenta.

¿Este teléfono es privado o está en el directorio? Está en el directorio.

Vamos a dejarlo libre.

Llámame a alguno de los privados.

No piense lo peor, Don Luis.

Es preferible secuestrada que muerte en un accidente.

Aquí no hay nada, carajo. No, aquí tampoco.

¿Entonces vimos visiones o qué? No, lo que pasa es que no han encontrado el

cadáver todavía.

Sí quedó herida nada más.

Y pasó ahí la noche.

No nos lo vamos a perdonar nunca.

O por lo menos yo no me lo voy a perdonar. Y no me vayas a amenazar con

bajas encuerada del coche porque tú también estás pensando lo mismo.

Maneja tú, carajo.

Yo estoy muy nerviosa.

Y de ahora en adelante, por favor, hay que tener mucho cuidado con los nervios.

Mira quién habla.

Señor Cabrera.

Señor Cabrera, para la televisión. Queremos hacer unas preguntas solamente

la televisión.

Solo unos minutos, señor.

Por favor, unas palabras solamente.

Señor Cabrera, por favor, por favor, por favor.

¿Quién permitió la entrada de la televisión? Mi papá.

¿No han llamado?

No. Oye, Ernesto, si todo el mundo ya sabe de esto, ¿por qué no avisamos a la

policía? Es peligroso, hija.

Tenemos que darles tiempo para que establezcan contacto sin cortapisas.

Entonces, ¿por qué no se comunican por teléfono, por lo menos? Pues qué sé yo,

Elisa, no sé.

A veces tardan varios días en llamar.

Papá, el tío Charlie está usando el teléfono que no quiere que se...

¡Charlie!

¡Charlie! Dije que no usaran este teléfono.

¡Cuelga, carajo! Te dije que estuvieras pendiente.

¿Qué te dijeron? La policía no interviene a menos que nosotros lo

Podemos estar seguros. Bueno, si intervienen los teléfonos...

¿Cómo es esa intervención? ¿Qué hacen? ¿Qué aparatos ponen? ¿Cómo está la cosa?

Don Luis, tengo entendido que intervienen las líneas directamente en

Entonces, si quieren, se pueden enterar de todo lo que hablamos. Sí. Y si los

secuestradores me piden X cantidad de dinero para depositar en tal parte a

horas, ¿se pueden enterar? Las peticiones por teléfono supongo que sí.

secuestradores tienen conciencia de eso? Me imagino que llaman a algún pariente,

a algún desconocido, no sé, a alguna persona que sirva de intermediario.

Entonces es puro perderles tiempo, ¿no? Es ganar tiempo, Luis.

Hay que darles tiempo.

¿Alguien quiere un trago? ¡Cállate ahora, Charlie!

¡Cálmate, Luis!

Papi, ¿por qué secuestraron a mi mamá?

¿Eh?

¿Qué te hace distinguir la placa?

No, no me fijé. ¿Cómo querías que me fijara en eso?

¿No sentiste un pequeño brinco en la imagen?

Brinqué yo, del susto, de la impresión.

¿La mató?

Eso ni duda cabe.

Cuando cayó ya estaba muerta.

A ese hombre yo lo he visto.

No sé dónde, pero lo he visto.

¿Te fijaste qué bien encuadrea los dos en el momento de los disparos?

Muy bien el foco, Anita.

Bueno, listo.

¿Linto?

No, no se llega a ver la placa.

Lástima.

¿Y ahora qué?

Luis, ¿qué ha visto este hombre?

Pues, casi estoy segura.

Hijo, teníamos un rollo con un material invaluable.

Dámelo a Ray y yo lo voy a guardar. Ahorita lo llevo.

¿Y qué vas a hacer con él?

Pues guardarlo es un documento, ¿no? ¿O quieres que lo tire a la basura?

Pero se trata de un asesinato. No podemos quedarnos callados. Hay que

la policía. No, olvídate.

Tenemos un rollo con un material extraordinario, eso es todo.

Lo demás no nos importa.

Nos estamos haciendo cómplices.

Me siento encubridora.

Vamos a ver cómo evolucionan las cosas, Ana.

Que se aclaren.

¿Con qué derecho vamos a juzgar a ese hombre?

¿Qué sabemos de él? ¿Qué sabemos de ella?

Pero es un crimen de una levotía increíble.

Ese hombre es simplemente un asesino. Suponte una cosa. Que esta muerte tenga

implicaciones políticas, ¿eh? No, no, es pasional.

¿Por qué tú lo dices?

A lo mejor era un espía. En realidad no sabemos nada.

No, no, no investemos más historias, por favor.

Piensa en qué pasa con que llamemos a la policía. ¿A quién tienes harto con ese

cuento de la policía?

Quédate con tu rollo.

Estas mujeres no pueden con la liberación femenina, carajo.

No sé, me queda en la cabeza que esta mujer es una víctima y que este hombre

un asesino.

Y nadie la va a hacer cambiar de opinión.

Yo también creo lo mismo, Albert.

Yo también.

Creo que es incorrecta tu forma de proceder.

Con este documento podríamos hundir a cualquier hombre.

Mamá es muy entera, muy independiente, pero... ¿Lastiman mucho a los

secuestrados?

Generalmente no.

Si el secuestro tiene carácter político es otra cosa.

O se cumplen con las condiciones o los matan. Se trata de vulnerar a tu padre.

Está ligado a tantas empresas, a funcionarios.

Él mismo forma parte de un sistema.

Pues, de nuestro sistema.

Es el ataque a nuestra clase, no a un individuo en particular.

Por eso debemos confiar en que tu madre regrese sana y salva. Siempre y cuando

se cumpla con las condiciones.

Sí, por supuesto. Entonces, ¿por qué no hablan? ¿Qué no se supone de antemano

saben lo que van a pedir?

Pues sí, se supone eso, pero hay que esperar.

Sí, este es el carro de mi esposa.

Está cerrado.

No lo llevaremos a la jefatura para hacer pruebas de laboratorio. No, no.

autoridades prometieron no intervenir.

Sería muy peligroso.

Yo no sé nada todavía.

No intervenimos, señor.

Simplemente nos llevamos un carro mal estacionado.

De cualquier manera es conveniente que ustedes no digan nada de que ya hemos

encontrado el carro.

Las pruebas del laboratorio serán comunicadas a ustedes confidencialmente.

Traje unas llaves de repuesto.

Oiga, ¿por qué se lo llevan?

¿Quién me va a pagar?

¿Quién te va a pagar qué? Las lavadas.

La señora me lo da a lavar diario, aunque esté limpio.

¿Cuándo lo lavaste?

Desde el viernes. Como la señora no ha salido, lo estoy lavando diario. Estoy

seguro de que ella sí me pagaría todas las lavadas.

No te preocupes, yo te las pago.

¿La señora no ha salido?

No tengo cambio. Quédate con todo.

¿De dónde sale la señora?

¿Por qué se llevaron el coche?

¿Es esta la señora?

Contéstame. No sé.

Se trata de un secuestro, ¿te das cuenta?

No tengas miedo, hijo.

¿De dónde sale?

¿Año y medio?

Más o menos.

Fue poco después de que tomé la administración del edificio.

¿Quién más tiene llave?

La sirvienta.

Viene una vez por semana, hace el aseo y se va.

¿De quién?

Gracias.

Es todo, señor.

De la gerencia de los condominios le darán instrucciones.

Bien, señor.

El departamento está a nombre de Elisa, Luis.

Creo... Creo que ya no tenemos nada que hacer aquí.

Señora Iriarte, tenemos instrucciones de acompañarlo a su casa.

¿Nos permite?

Por favor, señor, por

favor.

Gracias por

ver el

video.

La familia Iriarte, por mi conducto,

Desea expresar su más profunda gratitud a todos los sectores de la

población, a las autoridades, a los medios de difusión,

por la comprensión y afecto que han mostrado para la familia.

¿Cuál fue la cantidad que pidieron los plagiarios, señor?

Diez millones de pesos. ¿Y de qué manera hicieron el contacto?

Bueno, recibimos un llamado telefónico, uno solo, pedían que se tuviera

preparada la cantidad.

¿Y ustedes pudieron identificar si era hombre o mujer?

No, era voz de mujer.

Señor Cabrera, ¿sabemos de qué siglo o de qué siglo?

Compañeros, eso ya lo sabemos.

¿De qué siglo o de qué siglo?

Bueno, hablaban, no sé, bandera rota, eso decían, bandera

rota.

ser tan hipócritas, papá. No me importan tus sentimientos, Elsa.

Me importan los míos.

Bueno, inclusive piensa salir del país durante X tiempo

y no quiere que se sepa a dónde se dirigen. Yo creo que es muy

¿Esas son las medidas que ha tomado la familia? Por favor, señores.

Ya he dicho todo lo que sé, ya no tengo nada más que decir.

Amigos, es de esta manera como la televisión, con cámaras y micrófonos, ha

asistido hasta la residencia de la familia Iriarte con objeto de informar a

auditorio de estos acontecimientos tan penosos.

¿Pero cómo es posible que sean tan mentirosos?

¡Diez millones de pesos!

¿Por qué inventan un secuestro, Alberto?

Yo ya no entiendo nada.

Pásame otro, ¿no? Ya lo leíste todo.

¿Habemos cafecito?

Bueno, ya nos enteramos de todo. Pásame, querida.

Yo no me explico por qué la mataron.

Estaban dispuestos a pagar el rescate. Carajos, es esto de bandera rota. Vas

teniendo seiscientos millones en el banco.

En el banco.

No, hombre, los tienen invertidos.

¿Tú qué crees?

Pues, según los periódicos... No, no, no, no, olvídate de lo que dicen los

periódicos. ¿Qué crees tú?

El tipo ese no tiene facha de secuestrador. Oye, y su bullying muy

quieres? ¿Tú?

Pues,

por lo menos no es la idea que nosotros tenemos de un secuestrador.

Además, la señora gritaba como si lo conociera, él estaba solo.

No, si no me equivoco.

Ella alcanzó a gritar algo así.

¿Cómo está, Panchita? ¿Quieres un litro? No, gracias, señora.

¿De qué?

Ella alcanzó a gritar algo así como, no, mi vida, no, o algo. ¿Tú oíste eso?

Francamente no me acuerdo.

La señora Iriarte, carajo.

Sí era material de secuestro, pero francamente yo no sé por qué. Aquí hay

Alberto. ¿Cómo un tipo tan elegante, tan bien vestido, con una mujer, en un

coche como este?

Lástima que no se llegó a ver el número de la ciudad. ¡Hola!

¿Cómo están, muchachitos? Hola, ¿qué pasó?

Hola. ¿Cómo están?

Ah, ya también compraron los periódicos.

Pues solo pasábamos para ver si seguíamos con la filmación.

Mañana está lista la cámara y podemos, ¿no? ¿En la misma locación?

¿Qué pasó, Alberto? ¿Por qué no nos dicen la verdad?

Prepárate el proyector.

¿Sí crees?

Gracias.

Se abren tres posibilidades.

¡Ay! Y aquí sí debemos tomar una acción bien meditada.

Yo sigo opinando que nos estamos metiendo en algo que no nos incumbe.

Debemos llamar a la policía ya.

Es una de las tres posibilidades.

Vamos a discutirla. ¿Cuáles son las otras?

Informar a los idearte, mandarles la película y que ellos hagan lo que crean

conveniente. Aquí la policía va a caer sobre muchos inocentes.

Ya sabemos que en estos casos pagan justos por pecadores.

Investigaciones, aprehensiones y todo. ¿Por qué?

Porque los hiriarte ocultan la verdad.

Esa mujer fue asesinada, es un crimen pasional y eso lo saben ellos o lo

intuyen. Si solo lo intuyen son unos imbéciles. Es evidente que el ingeniero

la señora eran amantes. Y para cubrir la vergüenza inventan un secuestro y se

van a Europa.

Y mientras tanto aquí la represión se desata. Y la policía truena a cualquier

sospechoso. Lo que deberíamos hacer es prohibirles a los hiriarte que se vayan

Europa. Es una variante.

De una vez, ¿no? No, no, espérate.

Hay que buscar... Hay que qué.

Por lo menos no desde este teléfono.

No vaya a ser... ¿Qué qué?

No se vaya a Europa.

Tenemos pruebas de que la señora no fue secuestrada.

Y cuelgo.

Otra posibilidad de explotar por nuestra cuenta tanto al ingeniero como a los

sidiarte. ¿Por nuestra cuenta?

Sí. ¿Qué quieres decir?

¿Vamos a chantajearlos?

Pues sí.

Propiamente hablando, sí.

Juego sucio, señores.

Bueno.

¿A dónde hablo?

¿Está tu papá?

No. ¿Quiénes están de los adultos?

Mi hermana.

¿Me comunicas con Elisa? Elisa te habla por teléfono. ¿De parte de quién?

De una amiga.

¿De una amiga?

Bueno.

¿Quién habla?

Tenemos pruebas de que su madre no fue secuestrada.

Sabemos que fue asesinada por su amante.

No se vayan a Europa.

¿Quién habla?

Contrate apartado postal y ponga anuncio en los periódicos que diga no hay que

romper los puentes de plata.

Y el número del apartado al revés.

Long distance from England.

Al ingeniero Eduardo Vallejuariz.

Larga distancia desde Londres. De parte del señor Anguía del Moral.

Ingeniero, de Londres.

El señor Anguía del Moral.

Ingeniero, acabamos de dejar en el buzón de su oficina, en el vestíbulo, una

fotografía del momento en que usted asesinó a la señora Iriarte.

Ay, no se le ocurra salir del país.

Nos vamos a entender.

¡Diablos, me pasó esa llamada!

Pues, era de Londres, ingeniero. Yo pensé que... ¿Y la correspondencia?

¿Ya recogió usted la correspondencia? Sí, es lo primero que hago al llegar. ¿Y

dónde está?

Lo importante está en su escritorio.

¿Y eso qué es? Todo esto es publicidad. Lo dejó. Yo manejo para no molestarlo.

¿Dónde está la llave del buzón?

¡Denle la llave del buzón!

¿Pasa algo? ¿Cometí algún error? Está bien, señorita, está bien.

Pero no creas que sea un truco, Ernesto. No, Luis.

Es el mismo lugar donde fue encontrado el cuerpo de Lita, la misma brecha, los

mismos árboles. Allí estuvimos todos. ¿Y qué podemos hacer?

Pues nada, aceptar las condiciones y cancelar el viaje.

Pero no habrá huellas, algo que se pueda... No serían tan estúpidos, Luis.

Está bien.

Cancela el viaje.

Mándale anuncio a los periódicos.

Tú, Elisa, sí puedes salir.

Yo me quedo, papá.

¿Sí?

Los agentes, Ernesto. De la jefatura.

¿Por qué no te decides, papá?

Pero después de lo que ha pasado.

No, tenemos que ver.

Que pasen, señorita.

Adelante.

Señor Iriarte, traemos el carro de su esposa.

No encontramos nada.

Huellas de ella únicamente.

¿Eso quiere decir que...? Que por allí no tenemos pista alguna, señor.

Confiamos en datos que ustedes proporcionen.

Algo.

Cualquier cosa, cualquier sospecha.

Pues... Nada.

¿No volvieron a recibir un telefonazo?

Nunca.

Bueno. Aquí están las llaves, señor Iriarte.

Gracias.

Señor Iriarte, ¿por qué habrán asesinado a su esposa si usted estaba

dispuesto a pagar el rescate?

No sé.

Yo francamente tengo miedo, Alberto.

Me siento como perseguida.

En cuanto me dejas sola en la casa cierro la puerta con llave.

Que metan a la cárcel al ingeniero y que los Iriarte confiesen que no hubo

secuestro. ¿Qué más quieres que le suceda a esa gente tan pinche? Tal vez

acabemos, pero dame tiempo, ¿no?

Tú quieres entrar a la clandestinidad de golpe y porrazo, ¿no?

Se presenta una opción.

Hay que aprovecharla. ¿Cómo es posible?

¿Enfrascados nosotros en una opción revolucionaria?

¿Nosotros y con el pendejo de Toño que se exhibe con su gorra de miliciano y la

historia de los tupamaros?

¿Qué podemos perder, Ana?

Nadie más está enterado de lo que nosotros sabemos.

¿No crees en lo que te estoy proponiendo?

¿Pero qué propones, Alberto?

Nada concreto.

¿Qué pretendes, sacarles dinero? A eso yo no le entro. ¡Son socios!

¡El ingeniero y los siriartes son socios!

Dueños de industrias, de fraccionamientos, de lapifundios. ¿Y?

Manejan a miles de gentes.

Empleados, obreros, peones.

Podemos hacer mucho por esa gente.

Ay, sí. ¿Y te lo van a reconocer? No.

Ni se van a enterar.

Pero en cambio podemos transformar el orden interno de todas esas empresas y

únicamente el ingeniero, los Ibiarta y nosotros vamos a saber por qué.

Entiende, mi amor.

Es la única manera de chantajearlos sin que nos agarren.

Nada para nosotros.

Bueno, al menos por ahora.

No vamos a hacer la revolución, mi amor. Sería estúpido suponerlo.

Pero tampoco vamos a destrozar esa estructura económica, esas empresas,

fábricas, ¿no?

Vamos a transformarla de acuerdo con nuestra idea y dentro del íntegro

razonable.

Podemos darle un empujoncito a lo que creemos que es la revolución y nada más.

¿Pero cómo, Alberto?

Entiendo, pero el procedimiento, la forma. No dices nada concreto.

Ellos están en nuestras manos.

Vamos a medirlos, a calibrarlos. No podemos hacerlo todo de golpe.

Y poco a poco imponernos.

Yo tengo mucho miedo.

¿Qué dices?

¿Por qué?

Aunque dijera, ¿no?

Lo vamos a intentar.

Mira, debemos el teléfono. La señora nos está esperando con cuatro meses de

renta. Si no apagamos la luz, la corta mañana.

¡Ya sé!

¿Y ellos?

Ellos obedecen.

Yo creo que una acción clandestina es como hacer una película.

Hay jerarquías.

Alguien manda y los demás obedecen.

¿Y yo?

Tú también obedeces.

Me vale, madres.

Quítate esa pinche gorra y deja de hacer payasadas. ¿Cómo eres, mamón, Toño?

Mira, maestro. Esto no es un juego.

Y si no, mejor aquí le paramos.

Sí, maestro, pero tienes que ser mucho más discreto.

¡Silencio, por favor!

Necesitamos organizarnos, hacer un plan de trabajo.

Vienen informes.

Pues la mera verdad, todo es pura anécdota.

Que juega golf, que monta caballo, que viaja a Europa dos veces al año. Sí,

bien, eso no nos dice nada de su relación con la señora Iriarte. Porque

sabemos nada, puras suposiciones.

Que se conocían, hombre, pues, desde niños. ¡Coño!

El ingeniero y los Iriartes son socios. Tienen los mismos amigos, las mismas

aficiones, van al mismo club.

Hay fotografías de ellos en todos los periódicos.

Elisa, el ingeniero y el señor Iriarte.

Elisa Chica y el ingeniero Palacio Nacional.

El ingeniero con la señora Elisa... ¡Es obvio!

¡Un momento!

Necesitamos concretarlo.

En realidad, su vida social y su vida sexual no nos importan. Bueno, eso está

por verse. No, no.

Estamos tratando de vulnerar su poder político y su poder económico. ¿De

acuerdo?

Entonces... Vamos a ver cuánto valen sus empresas, sus fraccionamientos, su

grupo, pues.

Y de acuerdo con eso, técnicamente, científicamente, no en forma emocional

lo hemos venido haciendo hasta ahora.

O sea, joderlos, ¿no?

Estoy de acuerdo contigo. Es más, debemos tomar otras medidas.

Tráete un cafecito, maestro.

Sí, eso es lo que quiero.

Tome en cuenta lo siguiente.

Fíjate que está el agua ahí.

El ingeniero y los siriarte tienen el poder.

Ya vimos que asesinan y mienten y engañan con tal de mantener su posición.

Entonces, si lo que planeamos sale de aquí, si alguien es indiscreto, Toño,

entonces nos lleva a la chingada.

Por eso yo digo que debemos ser muy consecuentes y no pedir más de la

Porque en este caso mejor nos dejamos de historias y los mandamos a la cárcel de

una vez. Eso deberíamos hacer.

Sí, es cierto.

Es una opinión contra cuatro, ¿no es cierto?

No, yo... ¡Tú quema!

pero mientras tanto, ¿qué?

Voy por el café.

¿Qué pues?

No, nada.

A joderlos.

Ahí estoy. Oye, ¿y eso del camino cómo está? Nos hemos dado una perdida del

carajo. Ya me imagino. Es que no son caminos, son brechas.

Fíjense, en el tiempo que estoy aquí, pues he contado como... Treinta y dos.

¿Treinta y dos? Sí, en serio.

¿Cómo estuvo lo de los disparos? ¿Eh? Los disparos que escuchaste, ¿cómo

estuvieron? Yo veía que eran motos. ¿Motos?

Sí, sí, sí, motos, motocicletas, no.

¿Qué les enseñan en el cuartel?

¿Y tú?

¿Tú manejas moto?

No, yo cuando fumo no manejo.

¿Traían coches?

Sí, traían dos.

¿De qué color?

Como azulito y el otro amarillo. ¿Qué marca?

No, pues yo de marcas no.

No te hagas güey, ¿a poco no sabes de coches? No, pero lo que no quieres hacer

es publicidad, hombre.

¿Qué placas?

¿Cómo voy a enterarme de las placas, joven?

Mire, ahí en la curva es donde estaba la muerta.

Ah, pues ustedes estaban ahí.

¿Dónde estaban?

¿Quiénes? Los muchachos, ¿dónde estaban?

Pues más o menos por aquí, mire.

¿Cuántos eran?

¿Aquí, en la cámara?

Sí. Pues tres o cuatro.

Luego llegó una pareja en un coche. ¿Eran jóvenes?

Sí, todos.

Eso fue el día cinco, ¿verdad?

Uy, pues aquí los días se van volando.

¿Cuántos disparos escuchaste?

No, pues... Acuérdate, acuérdate. No me acuerdo, hombre.

Si volvieras a ver a alguno de ellos, ¿lo reconocerías?

A los muchachos, quién sabe.

A las muchachas sí, porque estaban rebuenotas. ¿Seguro? Bueno, seguro,

no, ¿eh?

Si necesitamos de ti, te venimos a buscar aquí.

O a tu casa. Órale, pues, ya saben dónde encontrarme.

Ahí nos vemos, 22.

Órale.

No se vayan a perder.

Mejor los encamino.

Espérenme, ahí voy. Me voy.

¿Te imaginas que tuviéramos este tipo de información sobre otros empresarios?

¡Ay, güey!

Entonces sí que cambiábamos este país.

Pero si ni siquiera tenemos al ingeniero en nuestras manos. ¿Cómo que no?

¿Por qué crees que no se ha ido a Brasil o a algún otro país donde no haya

tratado de extradición?

Porque lo denunciamos y lo publicamos en los periódicos. ¡Claro! ¿Quién no va a

aguantar la presión? Por eso digo que lo tenemos bien apergollado.

Ellos tienen el poder.

Ellos tienen recursos, defensas, dinero, influencias.

No se te olvide que la policía está buscando secuestradores.

¡Ah! Que no existen.

El chofer.

No dejo de soñar con el chofer.

Sí.

A mí también me preocupa.

Pero no en la ciudad de tantos millones de habitantes, Ana.

Pero hacen investigaciones. Pero de aquí a qué ven con el chofer, ¿no? Por esos

detalles agarran a los delincuentes.

En estimada instancia, nosotros no somos culpables de nada.

Somos cómplices porque no le avisamos a la policía.

Aunque nos agarraran, lo más que nos podrían hacer es acusarnos de ocultar

información.

Y a cambio de ese mínimo riesgo, porque no estamos agarrando una metralladora...

¡Que deberíamos de tener paz! ¡Vamos a mejorar las condiciones de muchísimos

trabajadores! Yo no creo eso.

Tú siempre buscas pretextos.

Tú no escuchas otra idea que no sea la tuya.

Tú no has tenido más opinión que no ser la de llamar a la policía. Para todos

llamar a la policía. Ay, sí. Y tú vas a hacer la revolución, ¿no? Por lo menos

estoy intentando hacer algo.

Yo no soy un comunista ni cosa por el estilo, simplemente soy un empresario

moderno que quiere vivir de acuerdo con su época y en su momento.

Es verdad que estamos atravesando una grave crisis, pero podemos superarla con

el apoyo de todos.

En realidad lo que ya no quiero seguir siendo es un patrón.

Más bien quisiera convertirme en una especie de coordinador.

Usted me entiende, ¿verdad, Bermúdez?

Sí, ingeniero, por supuesto.

Aquí están las peticiones para la revisión del contrato colectivo.

Y lo único que tengo que decirles es que no las acepto.

¿Cómo?

Perdóneme, ingeniero, pero está dentro de lo hablado.

No pedimos más que lo razonable.

Es más, en cuanto al salario hemos rebajado el porcentaje. Perdóneme, es

me he entendido. No las acepto porque son cobardes, porque son muy pequeñas.

¿Qué quiere decir eso de un 10 % de aumento salarial?

¿Es que se van a conformar con tan poco?

¿Con eso van a hacerle frente al alto costo de la vida? No, no, no.

Seguramente en mis empresas no habrá reparto de utilidades porque no habrá

que repartir.

Pienso repartir equitativamente todo entre empresa, prestaciones y salarios.

Ah, por eso sí.

Voy a requerir una eficiencia absoluta, una disciplina extrema. Y eso es todo,

caballosos.

Ah, y en cuanto a estas peticiones, yo creo que las pueden tirar al bote de la

basura.

Porque en un par de semanas más, mis abogados tendrán el nuevo contrato

colectivo de trabajo con todas las mejores.

Muy bien, ingeniero. Muchas gracias.

Hasta luego. Muchas gracias.

Ingeniero, muchas gracias.

Bermúdez, permítame.

Gracias. Suerte.

Bermúdez, por favor.

Bermúdez. Sí, ingeniero.

Me imagino que usted se dará cuenta de lo que todo esto va a significar para su

carrera política, ¿verdad? Por supuesto, ingeniero.

Y créame que siempre estaré a su disposición. Ay, en cambio yo me las voy

negras porque me imagino que toda la gente se me va a voltear.

Pues, a los empresarios, claro, no les va a gustar.

Pero es una muestra de patriotismo excepcional, ingeniero, un ejemplo de...

Bermúdez, creo que voy a tener que empezar a cuidarme mucho.

Y es aquí donde lo voy a necesitar a usted.

Sí, ingeniero, cómo no, pero yo... Voy a necesitar gente.

Hombres muy enteros, ¿comprende?

Que sepan obedecer.

No me refiero a gente de la fábrica, gente de fuera.

Muy, sí, muy armados. No, no, no, de eso me encargo yo.

Gente que obedezca, discretos. Sí, sí, sí, entiendo.

Le puedo mandar a Ruth... No me importa quiénes sean.

simplemente con que obedezcan y con que cumplan.

¿Entendido, Bermúdez? Sí, ingeniero.

Y esto no tiene nada que ver con los arreglos obreros patronales.

Simplemente esto será una cuestión amistosa, un servicio que usted me hace

Sí, ingeniero. ¿De acuerdo? Sí, ingeniero.

Gracias, ingeniero.

Buenas noches y gracias, ingeniero.

Señorita, ¿el señor Iriarte?

No se encuentra.

¿El señor Cabrera?

En el taller número tres, por favor.

Gracias. De nada.

Señores. Señor Iriarte.

Solamente veníamos a pedir algunos datos, alguna información.

Y es que está en sus manos proporcionárnosla.

¿La señora Iriarte tenía alguna relación, aunque no fuera en forma muy

con gente de cine?

No. Es decir, hemos sido presentados con directores y actrices famosas.

Pero relaciones, no.

¿Por qué?

En el lugar donde fue asesinada estaban unos jóvenes filmando el mismo día.

¿Y no habría manera de localizarlos?

Por eso venimos a pedirles a ustedes algunos datos, si es que nos los pueden

dar.

Pero... Pero no, ¿verdad?

No.

Si llegaran a saber algo, ¿podrían informarnos en forma confidencial?

Absolutamente.

Muchas gracias, señores.

No pierdas de vista a esos agentes.

Si encuentran a los muchachos, hay que hacer algo para evitar que las cosas

lleguen a mayor.

¿Hacer algo?

Recuperar esa película.

¿Cómo? Cueste lo que cueste.

No te canses de verla.

No sé cuántas veces has visto ese rollo.

¿No crees que te enfermarás?

No, Fernanda.

Vamos a dormir.

A veces entre sueños ya no se si se trata de un hecho real o de la filmación

una escena de cualquier película. Mira.

Si nos descubren, nos truenan, ¿verdad?

¿Y qué nos va a descubrir?

Además, si eso llegara a pasar, los Giriarte quedarían enterados de todo.

¿Cómo?

¿Qué te importa?

¿Y el negativo?

¿Qué te importa?

Tiene usted todo el tiempo que considere necesario, ingeniero.

Con usted no hay límites.

Si a estas preguntas quiere usted añadir algo más, estamos a su disposición,

ingeniero. Tenemos instrucciones de manejar esto con absoluta libertad.

¿Instrucciones de quién?

De nuestro departamento de información, ingeniero.

Realmente usted ha manejado esto de una manera tan... ¿Inocente?

No, no, no exactamente, ingeniero.

Tan especial, diría yo.

tan radical.

No es un propósito, un principio de socialización como está usted

manejando sus industrias, sus empresas.

¿Y usted qué opina al respecto?

Bueno, yo creo que sí.

Pero lo que me extraña es que esto venga de un gran capitán de las finanzas, de

un baluarte de nuestro sistema económico establecido. ¿Del sistema capitalista

quiere usted decir?

Bueno, sí, realmente sí.

¿Y no está usted de acuerdo con estos cambios que estoy llevando a cabo?

Aquí mi opinión no cuenta, ingeniero. Yo soy simplemente un transmisor de

información.

El auditorio se normará a su criterio objetivamente.

¿Estamos listos?

¡Listos! Por aquí, ingeniero.

Sus preguntas, general.

Ok, silencio.

10, 9, 8, 7, 6, 5, 4, 3,

2, al aire.

Con nosotros en exclusiva el ingeniero Eduardo Vallejo Arispe, autor de los

cambios que están conmoviendo a la opinión pública.

Ingeniero, la pregunta es esta.

¿Por qué?

Pues porque simplemente pienso que las cosas tienen que cambiar.

Y no creo usted que es una decisión tomada a tontas y a locas, no lo he

mucho, pero considero que si el país está en crisis, todos debemos

en crisis.

¿De qué servirían mis grandes fábricas y mis grandes empresas si viene un

colapso económico?

Esto arrasaría con todo, con pobres y con ricos por igual, y pondría en grave

peligro la estabilidad nacional.

Si los capitalistas nos mantenemos en esta situación, con esta postura

intransigente, propiciaríamos el caos de nuestras propias empresas.

Vivimos en una época, Gerardo, en que hay que manejar, bueno, mejor dicho, hay

que propiciar los cambios revolucionarios, no permitir que se

mismos.

Si nos ponemos a pensar, la realidad es que el hambre es la peor consejera.

Y cuenta muchas veces más que la propia ideología, Gerardo. Si producimos más,

pues todos ganaremos más, aunque vendamos más barato.

Esa es la consigna. ¿A qué le tira Eduardo? ¿A la política?

¡Pendejo!

No saben qué se mete. Se lo comen vivo.

Sí, especialmente en el sector empresarial.

¿Consideran que usted, ingeniero, usted,

Dígalo, dígalo. Que yo me estoy saliendo del huacal, ¿no es eso? Que los estoy

traicionando. Bien, asumo el reto.

Asumo la responsabilidad y el tiempo dirá quién tuvo la razón.

Gerardo, ha llegado el momento del cambio.

Tenemos que pensar en los demás, no solamente en nosotros mismos.

Y esto no significa que seamos todos más pobres. Únicamente que algunos seremos

menos ricos. Tenemos que pensar en más casas para los obreros, más escuelas

sus hijos. Tenemos que repartir.

Nuestra propia riqueza. Esa es la consigna. Eso es lo importante.

Pues muchas gracias, ingeniero. Estoy seguro de que sus palabras causarán

revuelo no solo en el auditorio de la capital, sino del interior de la

república. Y especialmente entre nuestro auditorio de Norteamérica. Muchas

gracias, ingeniero. Gracias a ustedes.

¿Ya le está gustando el papel de reventor?

Casi, casi ya está ofreciendo más de lo que le pedimos.

Deberíamos sacarle algo para terminar la película. No, no, Alejandra, no podemos

resolverlo en forma personal.

Sí, ¿por qué no? No creo que nuestro moral se desintegre porque de tantos

millones nos aprovechamos de 40 o 50 mil pesos.

Pero deberíamos hacerlo, Alberto. Claro que sí. Es para material, no es para

nosotros. Con 20 mil pesos terminamos la película.

¿A ustedes les sigue interesando una peliculita que trata sobre una pinche

modelo que quiere abortar para no descuidar su carrera artística?

¡Alberto!

Sí,

pero las circunstancias han cambiado.

Maten dos.

Con tu dinero puedes hacer lo que quieras, Eduardo.

A mí me parece una pendejada convertir un fraccionamiento residencial en una

zona de habitación popular.

¡De bagocha!

Pero eso es cuestión tuya y de Luis Sidiarte.

Y a ti, Luis, no sé qué carajos te pasa que permita semejante imbecilidad con

esa tranquilidad.

Pero donde tú y yo somos socios tienes que respetarme.

No te estoy ofendiendo, carajo. ¿Cómo que no, con una chingada?

¿Solo porque eres el socio mayoritario quieres darle la madre a la empresa?

No.

La parte que representamos todos los que estamos aquí sentados suma millones de

pesos. No tanto como tú crees porque Luis está conmigo.

Si Luis quiere regalarte su parte.

Que te la regale con una chingada. Pero aún sin ella, lo que representamos los

que estamos aquí continúa valiendo mucho.

¿Cuánto?

¿Quieres decir que... estarías dispuesto a comprar nuestra parte?

¿Cuánto?

Tendríamos que pensarlo, ¿no?

Más vale vender antes de que este cabrón...

Antes de que este cabrón le den la madre a todo.

¿No sabes cuánto te agradezco, Luis, que te hayas puesto de mi parte?

¿Por qué has hecho esto, Eduardo?

Oleaje del compañero Mateo Garcilas.

Un momento, compañeros, un momento, un

momento.

Oleaje, duración 23 minutos.

Esta película corresponde a la sección de documentales.

Fotografía de la compañera Verónica Rodríguez.

Sonido Agustín Canseco. A este respecto quiero hacer una aclaración, compañeros.

A nombre del grupo que integra la película y a nombre propio...

Quiero pedirle una disculpa, pero es que el sonido no nos alcanzó dinero para

hacer el tránsito.

Compañeros, en otra posición.

Alberto, ¿tú me entiendes, Alberto?

Compañeros, es una cuestión de accionarios. ¡Oye, cabrones!

¡Pónanme en accionarios, cabrones!

No hay problema, ingeniero, no hay problema. Su residencia hay en el

Corresponde mejor con las leyes electorales, ingeniero. Allá tiene su

Pues la visito de vez en cuando, pero ahí la tiene, ¿no es así?

Sí, Abelón, pero yo no soy político. Yo no tengo las conexiones, las relaciones,

¿no? Sí las tiene, ingeniero, ¿cómo de que no?

Además, para eso estamos nosotros.

¿Verdad, compañeros? ¡Sí!

en propiedad, yo puedo hacer con ella lo que quiera. Pero el ejemplo, señor, el

ejemplo, que por lo menos dan los cabrones ricos lo que hay que hacer con

tierra, ¿no es así, compañero?

Además, el Estado le está pidiendo a gritos, compañero.

Le tengo una sorpresa, ingeniero.

Señor senador, pero qué gusto.

Sentado, sentado, por favor.

Ya veo que lo han atendido bien. ¿No quiere otra copita?

Gracias, ingeniero.

Bien, senador, pues estoy a sus órdenes.

Consideramos que estas muestras de simpatía, ingeniero, son prematuras.

Bueno, eso está fuera de mi control.

Son manifestaciones de simpatía de paisanos, de amigos.

¿Por qué nos espera?

Bueno, mejor dicho, ¿por qué no nos espera?

Perdón, senador. Quiero entender que... ¿Podría contar con su apoyo?

Usted comprende mejor que nadie por su propia profesión, ingeniero.

Hay que planificar.

¿En qué basa usted su campaña?

Bueno, ¿en qué pretende basarla?

No, no me diga nada.

Lo sabemos muy bien.

Lo hemos oído en televisión. Hemos leído entrevistas, comentarios.

Pero... Le voy a hablar con toda claridad, ingeniero.

¿Hasta qué grado considera usted que los cambios que propone sean factibles?

Bueno, hasta ahora en mis empresas... Sí, lo está haciendo.

¿Pero se atrevería a intentarlo como gobernante?

Tome en cuenta que sus propios amigos empresarios le han vuelto la espalda.

Senador, hablando con la misma confianza, si yo me lanzara...

¿Ustedes también me darían la espalda o podría contar con su apoyo? Cuenta con

nosotros, ingeniero.

Pero pedimos calma y mesura.

Estamos en tiempo de auscultaciones, de propiciar corrientes mayoritarias en su

favor, de ganar una posición y luego otra y otra.

Tenemos que hablar con políticos, con funcionarios, con líderes. No es cosa de

un día.

Mientras tanto, solo le pedimos ponderación en sus declaraciones.

No debemos prometer más de lo que podemos cumplir.

Esa etapa verbalista ya está superada.

Lo entiendo perfectamente, senador. Y no sabe cómo le agradezco que el partido

se haya fijado en mí.

Permítame acompañarlo, senador.

Realmente me encuentro muy emocionado.

Adelante, senador.

Gracias, hasta luego.

¿Qué armas portas? ¿Cuáles armas? No me revisaron ya hasta los calzones.

Además, ¿por qué me meten en este pedo? Yo no tuve que ver nada en el asunto.

Ay, no te alebrestes.

¿Conocías a alguno de esos muchachos que vinieron a filmar la peliculita? ¿Cómo

los voy a conocer, hombre? Es la primera vez que los veo y además viene tanta

gente aquí que... ¿Vienes diario?

Sí, tres veces al día.

¿Cuánto ganas?

¿Qué? ¿Cuánto ganas? ¿Qué es, un de hacienda o qué?

No, ya, mira, te voy a enseñar estas fotos.

Ten cuidado, obsérvalas bien, ¿eh?

Fíjate muy bien, a ver si encuentras algún parecido o alguna semejanza.

¿Ok? Pues, mire, todos son iguales.

Miren las greñas y las barbas. Además, miren las chamarras.

Iguales. Fíjate bien en los rostros.

Oiga, este se parece a la muchacha bonita. Estaba re buena, tenía unas

¿Esta?

Sí, pero a lo mejor la comprometo.

No sé, no estoy seguro.

Bien, cuando encontremos a esta muchacha te la vamos a traer para que la

conozcas. Ah, chinga, chinga.

Ahí nos vimos, 22.

Oiga, las llaves de mi camioneta.

Deme las llaves de la camioneta.

Yo quisiera a cualquier estrella de cine tener la publicidad que le has

conseguido al ingeniero. ¿Cómo que le has?

Que leemos, entre todos.

Sí, todos opinamos, pero las decisiones son tuyas.

Tú escribes tus discursos, ¿no?

Ahora los acontecimientos nos han rebastado.

¿Qué piensas hacer?

¿Qué debemos hacer?

Esa sería la pregunta.

¿Mandar al ingeniero al carajo?

¿O hundirlo?

¿O permitir que lleve a cabo todo lo que nos hemos propuesto?

Olvidándonos de que es un asesino.

¿No es eso lo que queríamos?

Date cuenta, Ana.

También a él lo han rebasado los acontecimientos.

Nada más ven lo que se ha convertido.

En un político.

En un líder surgido de la noche a la mañana.

En un revolucionario. Y su acción actual es la que cuenta, no sus antecedentes.

Además, en cuanto a la muerte de la señora Iriarte, pues yo creo que no

derecho a juzgarlo.

No tenemos idea de sus motivaciones, ¿no?

No me vayas a salir con que mató en defensa propia.

Eso ya no importa, carajo.

La mató por puta o porque lo engañaba o por lo que se te hinche.

Pero nada más piensa.

Piensa en las acciones que ya ni siquiera obligado por nosotros se está

a cabo.

¿No es eso lo que querías para tu país?

¿No es algo así como eso lo que has estado esperando desde que naciste?

Sí, algo así como eso. Pero con otra gente, Alberto.

Con otros líderes, con hombres honestos. Sí, otros líderes.

Sin poder, sin partido, sin gente que lo siga. No han llegado ni a síndicos

municipales. Y este hombre puede llegar a lo más alto.

La decisión mayoritaria del grupo.

Decisión de uno contra cuatro. Está a favor de que el ingeniero llegue a

gobernador. Esa es tu democracia.

¡No tienes fe!

Con el ingeniero Eduardo Vallejo Arispe.

Anguía del Moral.

Ay, Anguía, a ti te gusta siempre el mismo tipo de negocios. En estos

las compañías les conviene tener mayor liquidez.

Pero en grandes inversiones lo mejor es la seguridad.

Adelante.

Anguía, no hay mayor seguridad que tener una buena cantidad en el banco.

No te burles de mí. Mira, lo único que quiero es... No, no, no me estoy

burlando. Perdón, ingeniero, pero ¿llaman de parte del señor Anguía del

¿Y el señor Anguía del Moral está aquí con usted?

Debe ser para mí. No.

Pásenme la llamada a la sala de juntas. Sí, ingeniero.

Vengo enseguida, guía. Pasa.

¿Con qué teléfono?

En el 25, ingeniero.

Prepare tres millones.

Otras instrucciones por el apartado postal.

Sí están padres, pero ¿con qué ojos, enemigo? No hay lana.

Bueno, mira, dame la lista de los concursantes y de los invitados, a ver

vendo a ellos. Y tú quédate con dos o tres que te gusten.

Sale, ¿cuáles me dejan?

Mira qué gritería.

Ah, mira, Mateo. ¡Guau!

Mira tú.

Oh, qué padre.

Bueno, ¿en qué yo no salí en ninguna?

Pues déjale una gratis ya por mí. ¿Otra?

Otra.

Pero señor, yo no tengo nada que ver con esa situación.

Fueron ellos los que pusieron la marihuana en el coche. ¡Hombre!

Oye, ¿a qué hora es?

Sí, ¿a qué hora? No te oigo.

Paso por ti a las dos, gorda. ¡Chao!

Ana Mendizábal, 21 años.

Historia del arte, soltera.

Vive con Alberto Huesca, 29 años, soltero. Tiene en una galería.

Ya los tenemos.

¿Usted cree? Eso es suficiente.

Los demás caen solos.

Coche. Dejadme en los frenos.

Y el rato.

Señorita, perdone, ¿el estante de libros de leyes?

Mire, soy nueva, pero allá...

muchas gracias hasta luego

Me piden que vaya al teléfono que está en la esquina de Rinconada y Calle

deje el coche a una cuadra y camine por el parque

donde me darán nuevas instrucciones.

¿Alejandra? ¿En dónde?

En la calle del puente, casi esquina con ferrocarril.

¿Están graves?

Pues se ve que están fracturados y la muchacha está perdiendo mucha sangre.

Ahorita vamos para allá. Sí, señora. Espérenos ahí.

Arley y Alejandra tuvieron un accidente.

Quédate rápido.

Alejandra está perdiendo mucha sangre.

Sí,

están aquí a dos cuadras.

Enterado, cambio y fuera.

¿Y ahora qué? Se están complicando las cosas.

Ahí van.

Les hablé, pero no contestan. El teléfono de Alejandra siempre está

Carajo, ¿dónde andarán? Hablé a casa de Abby, tampoco contestan.

Hay que hablar a la policía, ¿no?

La policía ya fue avisada.

¿A quién le iba a hablar?

Alejandra, es una de las socias.

¿No ha localizado a los otros socios?

No, no está.

Bien, sígame.

El dueño de este lugar lo mataron hoy en la madrugada.

¡Ahhh!

A ver, muchachitos.

¿Ya se acordaron dónde están esas pinches películas?

Les voy hablando, cabrón.

¿Y tú, Toñito?

¿Ya te acordaste?

A ver,

Anita.

Dígame a quién le mandó la película a su marido.

¡Acuérdese, Anita!

Llegó simplemente al apartado postal como todo.

¿Qué piensas hacer, Luis?

¿Qué vas a hacer tú, Eduardo?

Lo que tú decidas, estoy enteramente a tu disposición.

Si me permites, Luis, seré inútil.

A andar en las circunstancias íntimas que motivaron lo ocurrido.

El chantaje va a proseguir. ¡Pero vamos a hablar de eso de la muerte de mi

madre! Ya le dije a tu padre que estoy enteramente a su disposición.

¿Tú qué quieres, Elisa?

¿Que vaya yo a la cárcel?

Bueno, yo pensaría... Un momento, Ernesto.

Respóndeme, Elisa. ¿Qué quieres?

¿Meterme en la cárcel?

Luis, ¿tú quieres meterme en la cárcel?

¿Qué vamos a hacer, Eduardo?

El chantaje nos va a perseguir por el resto de nuestra vida.

No.

Esta es la única copia que quedaba fuera de mi control.

Dile a Luis, bueno, no ahora, sino cuando tú lo creas conveniente, que yo

todo el deterioro de sus negocios, todos los gastos que esta situación haya

ocasionado. Creo que por tu conducto nos entenderemos.

Sí, seguramente.

Las cosas van a cambiar, Ernesto.

Con un poco de suerte, el cambio va a ser para el bien de todos.

Haz que Luis entienda esto.

Cualquier cosa, háblame.

Ana Mendizábal, estudiante Historia del Arte.

Enrique Olivares, fotógrafo de cine experimental.

Así murió.

Antonio Origuela, estudiante de teatro.

Alejandra Ortega, aspirante actriz.

Así murieron.

Alberto Huesca fue encontrado en la calle muerto a balazos.

Definitivamente no hubo entrega de dinero por parte de ustedes.

¿No volvieron a establecer contacto con ellos después de la muerte de la señora?

A mí me late que ustedes...

Gracias.

Sí, Verónica, pero ¿cómo voy a estar de acuerdo con una posición tan, tan

extremista? Mira, el que se haya metido de secuestradores se los paso. Pero eso

de haber matado a la señora, carajo.

¿Pero cómo vamos a exhibir sus películas? ¿Qué te pasa? Nos van a poner

camotes. Siempre fueron muy parejitos.

Además son tres mil películas y a una hora llegan.

Bandidos, dos años duros, quieto.

Este documento cinematográfico constituye la prueba irrefutable de que

Elisa G. de Iriarte fue asesinada por su amante.

El ingeniero Eduardo Vallejo Arispe.

El cambio en la actitud política del ingeniero, oscilar de la extrema derecha

posiciones cercanas al socialismo, lo llevó a cabo obligado por nosotros.

Si algo nos ocurre, él es el responsable.

Te legamos este documento.

Utilízalo como mejor te parezca. Un abrazo.

Alberto Huesca.

mis acciones del pasado inmediato no hayan sido muy bien recibidas por

pero debo confesar que una fue la actitud del simple ciudadano y otra es

la del candidato pero no hay nada que temer porque ahora aquí entre nosotros

reitero absolutamente una adhesión a nuestros intereses comunes la libre

y la facultad de decisión sin cortapisas ni controles

necesitamos regresar al orden al estricto cumplimiento de la ley, al

olvido de acciones sentimentales para basar nuestro trabajo en la realidad, en

una eficiencia administrativa, en una técnica adecuada y en la más absoluta

honestidad.

Muchas gracias.

Sí, ingeniero.

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