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Esmeralda, flor del campo
Me ves con la luz del corazón.
Esperanza, esperanza.
Tu amor es puro como el sol.
Eres el alma, eres el alma
Eres los ojos del amor
Eres el amor
Eres los ojos del amor
Ese niño es suyo, doctor.
Es su hijo.
Es tu hijo, José Armando
Tu corazón no puede permanecer cerrado, José Armando
Yo lo sé
Basta con que te acerques a él y lo veas
Tan pequeñito, tan indefenso
Vas a sentir que una ternura muy grande te llena el pecho
No habrá lugar para la duda, el egoísmo, los celos
Solo un amor muy dulce, José Armando
Desde que nació
Yo he estado soñando con que vinieras
Quiero que lo mires, José Armando
Ven
Acarícialo
Es tu hijo, José Armando
Es su hijo
¿Qué dijo?
¿Qué es lo que está diciendo?
Usted me dijo
No puede conseguirlo porque
Supe señalar muy bien mi mentira
No puede ser
¡No puede ser!
Explíquese por Dios
¿Qué pasó entonces?
¿Qué fue lo que ocurrió entre usted y ella aquella noche?
Nada
Nada de lo que todo el mundo cree
Nada
Incluso ella misma
Es que hubo una
Esa escena horrible entre los dos
La llenó una habitación de la parte alta de la casa
Y allí
Allí por primera vez
Esmeralda supo que yo la deseaba como hombre
Y todo sucedió
Gracias a usted
A usted
Que llegó a la casa grande solamente para arrebatarme, Esmeralda
Usted me mintió
Cómo puedo ser capaz
Esa mentira es algo más infame
Aunque lo otro
La crueldad
Fría
Sin piedad
Que no tiene perdón
Yo lo sé
Yo lo sé
Por eso tengo miedo
Temo que hay una justicia divina
Que va a juzgarme
Y si usted no me perdona, quizás Dios lo haga.
Bueno, usted ya sabe que estuvo engañado y puede rectificar.
¿Rectificar?
¡Sí, rectificar! Esmeralda nunca fue mía.
José Rodolfo y su hijo, doctor.
Amigo
Amigo
Me preocupa que estés ahí sola en un momento así
No estoy sola
Álvaro vino a acompañarme
Él me llevará a casa después
Bueno, en ese caso me quedo tranquila
José Armando sigue ahí también, ¿verdad?
Sí, atendiendo a Lucio
Esmeralda, ¿y ese hombre sigue tan grave o ha habido alguna mejoría?
Hasta ahora ninguna
Pero otras veces ha resistido
Dice Álvaro que si pasa de esta noche posiblemente se recupere
Sí, mamá
No, no te preocupes
Sí, te llamaré temprano
Hasta mañana, mamá
Gracias por acompañarme
Estaba loco de rabia
De celos
Porque sabía que era su esposa
La tomé de la mano y...
Y la apreté contra mi rostro deforme
Esmeralda se desmayó
Y yo, ya no era así, me asusté y llamé a Juana, me ayudó a acostarla y ahí la dejamos, sola, sola.
Al día siguiente, Esmeralda tuvo la sospecha de que había sido mía y yo, yo no despejé sus dudas, al contrario.
Y yo pensé que con eso podría separarlos
Y quizá tenerla a mi lado
Dios mío
Pero usted
Usted no supo comprenderla
Y al saberse que iba a ser madre
Huyó
Entonces yo maquiné la idea de usar al niño
Para obligarla a venir a mí
No puede ser
Sí
Doctor
Usted no se la merece
Pero yo sí
Y yo sí la amé
Tanto así que supe respetarla
No, no, no, usted me está mintiendo
Me está engañando
Qué necio
Y qué tonto es, doctor
A la hora de morir, no se miente
Hay dos personas que se lo pueden confirmar
A Juana
Y su novia, Georgina
¿Qué está diciendo?
¿Gina lo sabía?
Sí
Sí
Ella sabe de nada y todo
No
No
Doctor, doctor no hable
Esmeralda
Esmeralda
Esmeralda
Se está muriendo
Estoy muriendo
Estoy muriendo
Esmeralda, yo le he querido más que nadie
Más que usted y que Álvaro Lascano
Y si hubiera vivido se los hubiera quitado a los dos
Doctor
Pero el saber que quien más amo a Esmeralda fui yo
Es mi triunfo sobre ustedes y sobre la muerte
Adiós, Lucio
Señor
Ten piedad de él
Vamos, Juana
Te voy a dar un calmante
No
¿Para qué?
Mi vida se acaba de romper
No me sirve sin él
No digas eso, Juana
Yo lo amaba, Esmeralda
Con un amor sin esperanza
Sin ninguna posibilidad de realizarse
Sin embargo
Tenía su presencia
Oía su voz
Soñaba que algún día tendría su amor
Ahora se acabó
Ya no lo veré más
Y yo ya no quiero vivir
Ya no
¿Tanto lo querías?
Tú fuiste la obsesión de su vida
Él fue la obsesión de la mía
Ese niño es su hijo.
Es mi hijo.
Mi hijo.
Dios mío, ¿cómo es posible?
Pensar que yo mismo lo he negado.
Todo el mundo me lo decía.
Y yo lo seguía negando.
No.
No, no puede ser.
¿Qué he hecho, Dios mío?
Todo ha terminado, Álvaro.
¿Quieres llevarme a casa, por favor?
Vamos.
Perdón.
No sabía que...
ocurre algo, José Armando.
No, no.
Solo quería saber si Lucio tenía arreglado algo para su funeral.
No lo sé.
Habría que preguntarle a Juana.
Sí, claro.
Yo me hago cargo.
Bien.
Vámonos ya, Esmeralda.
¿Pero qué habrá pasado?
Debí decirle a José Armando que me llamara
¡Ay, qué contrariedad!
¡Ahora me la ver!
¿Por qué? ¿Por qué siempre tiene que surgir un impedimento cuando estoy a punto de conseguir lo que quiero?
¿Por qué?
¿Cuánto daño nos ha causado su mentira?
Todos los sufrimientos que hemos padecido
Y ahora de pronto
Me dice la verdad
¿Qué he hecho, Dios mío?
¿Qué he hecho?
Esmeralda
Tengo que decirle lo que me acaba de confesar
Pero sabe una cosa
No me va a perdonar
No me va a perdonar
Murió, Domingo
Es juventud
¿Y tú lo viste?
Sí, Domingo
Estuve presente hasta el último momento
Bueno, yo me voy
Tú estás agotada y necesitas descansar
Gracias por todo, Álvaro
Hasta luego, Dominga
Que descanses, te también doy torcito
No, pero no puede ser que a ti te ponga triste la muerte de ese hombre
Uno siente pena hasta de ver morir a un animalito, pero...
Pero recuerda lo malo que fue contigo, mija
Y que el señor me perdone por hablar así de un disjunto, pero que lo tenga donde mejor le acomode
Pero tú no debes sufrir, Esmeralda
Recuerda aquello que te hizo
Y más que nada, recuerda que te quería quitar a tu hijito
Yo no quería la muerte de Lucio, Dominga
Pero es natural, mija
Es un ser humano y uno no debe alegrarse, pero...
Si el señor se lo llevó, pues, él sabe lo que hace.
Lucio estaba muy enfermo.
Y mientras viviera iba a ser un tormento para él y para mí.
Su obsesión era que yo lo amara.
Yo no podía amarlo.
Y sufría.
Me hacía sufrir.
Ay, Lucito.
Ahora ya descansa.
Puedo sentirme tranquila sabiendo que no me puede quitar a mi hijo
Es triste decirlo, pero es la verdad
Pero pues yo no entiendo para qué te quedaste tú ahí todo el tiempo pendiente de él
Doctor Peñarreal, ¿puedo pasar?
Sí, Juana.
Adelante.
Doctor, perdone el atrevimiento.
Pero le quiero pedir que me oriente para preparar el funeral del doctor Malavé.
Siéntese, Juana.
No se preocupe.
Solo dígame dónde lo quiere sepultar.
Por eso quería hablar con usted, doctor.
Me gustaría llevármelo al pueblo.
Donde vive los últimos años de su vida
Y donde conoció su gran amor
¿Usted lo amaba?
Con toda mi alma
Juana
El doctor Malaberme hizo una confesión antes de morir
Y usted es la única persona
Que la puede confirmar si esa confesión es verdad
Lucio Malaber me aseguró que siempre respetó a Esmeralda y que...
Sí
El hijo de Esmeralda es suyo, doctor Peñarreal
Yo lo sé
Porque yo estuve ahí toda esa noche
Nunca abusó de Esmeralda
¿Y sabe por qué?
Porque para él, ella fue la joya más preciada
La mujer más bella y maravillosa que podía existir
Se conformaba con mirarla día a día
Con mostrarle a través de sus enseñanzas
El mundo que ella nunca había conocido
Él vivía porque ella existía
Y ni siquiera pudo llegar a confesarle la verdad
Y pedirle perdón por la mentira que arruinó su vida
Sí, Dominga
A pesar de todo, nunca olvidaré lo bueno que fue conmigo
Su vida quedó destrozada por salvar la mía
Quiso operarse sabiendo que su corazón quizá no lo resistiría
Y todo por mí, por tratar de alcanzar mi amor
Era muy buena, mija
No, Dominga, era injusto que lo abandonara
Me quedé ahí por la grandeza de su amor
Un amor equivocado, cruel, destructor
Pero que supo mantenerse firme hasta el último momento de morir
¿Qué hablaste con él?
¿Se arrepintió de su maldad?
Justo antes de morir
Sentí que se estaba despidiendo de mí
Tomé su mano y...
Le dije adiós
Murió en la madrugada, Sebastián
Pues, pobre pero Esmeralda al fin va a poder vivir
Ella sí, pero yo no
Nunca tendré paz.
¿Y ahora por qué, José Armando?
Sebastián.
José Rodolfo es mi hijo.
El doctor Malaber me lo confesó antes de morir.
¿Te das cuenta?
Ese niño a quien tanto rechacé es mi hijo.
Es mi hijo.
¡Ah! ¡Tanta, tanta!
¡Dios, derecho! ¡Dios, derecho!
¡Oye, se van a la escuela!
¡Bien, bien, bien! ¡Bien, bien, bien!
¡Bien, bien, bien! ¡Bien, bien, bien!
Son mis primeros amigos, por tener cuidado, porque son estudiantes.
Por eso, pues, son mis meritos, amigo.
Parece que yo estaba rendida como un tronco, porque ni sentí cuando llegaron.
Entonces, ¿a qué hora fue que murió el doctor Malabel?
En la madrugada.
Muy mala hora para morir un cristiano, como dice Dominga.
Ay, mamá, cualquier hora es mala para morirse.
No, si no tiene paz en su conciencia.
La muerte es algo natural, a lo que no se le debe de tener miedo cuando se ha actuado bien.
Es la promesa de una vida mejor.
Ay, pero ¿lo que es este?
A lo mejor este se arrepintió a última hora de lo que hizo, fíjate.
Ah, pues qué bien, ¿eh? Última hora.
Sí, pero nunca es tarde para el arrepentimiento, Dominga.
Ahí está Esmeralda, que tiene un corazón capaz de perdonar.
Bueno, me voy a bañar.
Esmeralda me dijo que se iba a dormir nada más un ratito porque se quiere ir a la casa de las monjitas a rezar un poco.
¿A ver a la sorpiedad?
Sí.
Quiere ir a rezar, le digo, por el alma del doctor Malaver.
Pues va a necesitar muchos rezos.
Luego las malas acciones no se borran ni muriéndose.
Ese malvado se paró Esmeralda del doctor Peñarreal.
Ahora cada cual va a tomar su camino y se van a separar para siempre.
De modo que todo está resuelto.
Todo, señor Peñarreal.
Su hija Esmeralda ya puede estar tranquila.
Se lo agradezco profundamente.
Sí, sí, sí, estaremos en contacto.
Blanca, ahora iba a buscarte.
¿Supiste algo del hospital?
No, todavía no.
Quien me acaba de llamar es el licenciado Díaz Mirón.
El asunto de nuestra hija está solucionado.
El juez falló a nuestro favor y Lucio Malavés...
Sí, diga
José Armando, ¿qué ha pasado?
Papá, el doctor Malaber murió en la madrugada
Avísale, por favor, a mi mamá
Necesito hablar contigo
¿Puedo ir a buscarte?
Sí, sí, sí, cuando quieras, hijo
Yo te espero
Lucio Malaber ha muerto
Señor, perdónalo
Era un hombre con una gran soledad
Y un gran desconsuelo
Me hizo mucho daño
Pero también albergó en su corazón
Un gran amor por mí
Aunque haya sido un amor equivocado
Ojalá que ahora encuentre paz en su alma
No, Fátima, todavía no hablo con José Armando
Pero querida, tú debiste ser la primera en enterarte
Sí, ya sé, pero no he querido importunar a José Armando
Voy a esperar a que él me llame
De todos modos, yo tengo que ir al hospital a ver a papá
¿Y cómo sigue?
Estable
Y sabes, a veces siento que está mejor
Ojalá se recupere pronto
La muerte de Malaber te favorece en este momento
Esmeralda estuvo junto a él hasta el último momento
¿Ah, sí?
Pues voy a tratar de investigar cómo estuvo todo
Sí, por supuesto que yo me comunico contigo
Gracias por avisarme
Adiós
Lucio murió
¿Pero por qué no me ha llamado José Armando?
¿Por qué?
Qué bueno que nos alcanzó acá, señora Blanca.
Sí, cuando Socorrito me dijo que habían venido a buscar a su altiedad,
decidí venir también a buscarla.
Lástima que ahora no esté.
No, pues no, pero...
Pues, Sor Lucila ya me estuvo limpiando el resentimiento que traiba en el corazón
contra ese diablo condenado del doctor Malavés.
Yo estaba deseando que él mismito se estuviera achicharrando en el mismito infierno
Ay, Dominga
Ay, Diosito
Ay, ya lo dije de vuelta
En fin, mi amor
Ya estaba pensando ir al hospital a buscarte
Ven, siéntate
¿Quieres tomar algo?
¿Qué pasa?
Lo sé todo, Georgina
¿Todo?
El doctor Malaber me confesó la verdad antes de morir
Me dijo que José Rodolfo es hijo mío y que tú lo sabías
¿Qué nos imaginabas?
Es que todo pudiera descubrirse, ¿verdad?
No esperabas que el doctor Malaber fuera capaz de revelarme ese secreto
Pues sí
Antes de morir me lo dijo
Que entre él y Esmeralda nada había pasado
Y que por lo tanto, José Rodolfo es hijo mío
Yo soy su padre
Y tú lo sabías y me lo ocultaste
Eso no es verdad
Mira, no tenía por qué mentir
Me lo confesó cuando se dio cuenta que ya no tenía ninguna salvación para él
No sé qué razones pudo tener el doctor Malaber para decirte eso
Pero nada es cierto
Ni una sola palabra
¡Mamá!
¿Cómo estás, hija?
Más tranquila
Fui a rezar un poco
Sí, eso me dijo Dominga
Fui a buscarte y Socorrito me dijo que habías venido aquí
Te vengo a traer una noticia
Aunque realmente ya no tiene tanta importancia
¿Qué es?
Esta mañana habló el licenciado Díaz Mirón con tu padre
Se comprobó que el registro del niño fue alterado
No tiene ninguna validez
Ahora ya podemos registrar legalmente a mi nieto
Sí, mamá
Pero te voy a pedir un favor
A mi hijo lo voy a registrar solamente con mi nombre
El niño es mío
No tiene padre
José Armando no quiere que se le considere como tal
Ni yo tampoco
No pretendas negarlo
Es la palabra de Lucio contra la mía
Y me parece que debes confiar más en mí que en él
Él no tenía por qué engañarme en ese momento
Al contrario
Quiso decirme la verdad para liberar su conciencia
A mí mismo me pareció increíble
Monstruoso
Y él me lo repitió una y otra vez
Que él siempre había respetado a Esmeralda
Y que tú sabías muy bien que esa criatura llevaba mi sangre
Eso es falso
Completamente falso
Es falso
¿Y por qué te quedaste pálida, incapaz de hablar?
Porque me sorprendió mucho tu acusación
Eso es todo
¿Sabes qué? No te creo
José Armando
El doctor Malaber no iba a mentir sabiendo que estaba a un paso de la muerte
Mira, sería mejor que fuera sincera
Que me confesaras que guardaste silencio porque era lo que a ti te convenía
Yo no tengo nada que decir
Está bien, Carolina
Yo tampoco tengo nada que decir
Adiós
¿Cuál?
¡Mi reinita!
¡Mi reinita, mi reinita!
¿Me prestas al esmeraldito para ir a jugar al parque?
Ay, ¿tú solo me lesión?
No, no, no, también viene el torrebus
Claro, le gusta, me viene
No, hombre, este jovencito va a estar muy bien cuidado
Mira, amiguito, lo que te traje
¿Eh?
¿A ti sí que no?
¿Entonces qué, mi reinita, nos lo emprestas al Esmeralda para ir allá a cuidar el parque?
Ay, Melesio
Bueno, está bien, está bien, pero no se vayan a tardar mucho
No, no, no, no, no
Señora, ya no hay que tener miedo, ¿no ves que ya ese condenado del doctor Malaver ya le estiró la pata?
Se murió, me dice, se murió.
Se dice se murió.
Se desnutrió.
Pero mira, mi bendita, mi Diosito Santo que está allá arriba, él lo castigó por ser tan malo.
¿Te acuerdas cuando andaba ahí con su capa negra?
Y él salía y te parecía como un murciélago
Y entonces, y cuando tú no ibas a verlo, mi reinito
Él salía de su cueva como murciélago
Y andaba ahí, busque, busque, busque
Y llegaba ya a la casa de la dominga
Y si no te encontraste, se encorajinaba
Se encorajinaba mucho
Y entonces iba por todo el pueblo y por todas las veredas
Busque, busque, busque
busque busque busque busque busque busque busque busque busque busque busque busque busque busque busque busque busque busque busque busque busque busque busque busque busque busque busque busque busque busque busque busque busque busque busque busque busque busque busque busque busque busque busque busque busque busque busque busque busque busque busque busque busque busque busque busque busque busque busque busque busque busque busque busque busque busque busque busque busque busque busque busque busque busque busque busque busque busque busque busque busque busque busque busque busque busque busque busque busque busque busque busque busque busque busque busque busque busque busque busque busque busque busque busque busque busque busque busque busque busque busque bus
Todo me ha fallado, Fátima
Estoy desesperada
Pero cálmate, querida
Ya se sabe que la vida está llena de dificultades
Sí, pero las mías son muy serias
Tan serias que...
No, no, no quiero pensar que no tengan remedio
Pero es que no me has dicho qué es lo que pasa, de qué se trata
José Armando y yo tuvimos un incidente bastante desagradable
Él se fue muy disgustado
Bueno, pero ¿por qué?
Porque antes de morir, Lucio cometió la tontería de confesarle su secreto.
¿Te refieres a...?
Sí, sí.
A que el niño de Esmeralda es de José Armando.
Y para colmo le dijo que yo lo sabía.
¿Fue capaz?
Sí.
Y obviamente José Armando no me lo perdona.
José Rodolfo, mi hijo.
Qué tonto fui, qué necio.
¿Por qué me seguí en esa forma?
Me cerré a todo razonamiento que pudiera hacerme flaquear.
¿Y ahora qué?
Traté de que no me conmoviera cuando veía a esa criatura.
Traté de no flaquear, de sobreponerme.
¿Y ahora qué hago?
Mañana voy a ir a casa de Álvaro a visitar a su mamá.
Ah, pues eso me parece muy bien, mi hija.
Y de hoy en adelante no vamos a hablar más de ese hombre.
Está muerto y enterrado.
Que Dios lo perdone.
Yo ya lo perdoné, pero tampoco es para estarlo mentando a cada rato, ¿no?
Mañana agarras al chiquito y te vas a pasar el día a casa de tu futura suegra
Y a gozar un poco más de la vida, mi hija, ¿qué caray?
Tú estás muy joven y bastante que has sufrido, ¿no?
Le pedí a Esmeralda que venga mañana con el niño a pasar el día con nosotros
Ay, qué bueno
Le hace falta distraerse
Ha pasado por una prueba muy dura
Sí, sí, dile que venga todos los días
Por mí encantada de tenerla aquí conmigo
Pienso llevarla al cine, al teatro, a bailar, a la playa, al campo
A ella le gusta mucho el campo
Sí, hijo, sí, hijo, qué bien
Ahora por fin se terminaron las preocupaciones para nosotros
Ay, Álvaro, qué felicidad
Vamos a ver si apuramos un poquito el asunto de la boda, ¿eh?
Tengo tantas ganas de verlos casados
Ahora sí, ya entre nosotros nada se interpone
Nada
Ahora sí siento esmeralda mía
¿Ahora qué vas a hacer, querida?
Porque José Armando debe estar furioso
Y tú no puedes quedarte cruzada de brazos
No, no sé, no sé
Todo esto me tomó por sorpresa
Tengo que pensar
Necesito tiempo
Para reponerme
Para ver qué actitud debo tomar
Bueno, si en algo puedo ayudarte
Ya sabes que cuentas conmigo sin límites
Yo también pensaré qué hacer
Gracias
Necesito saber
Si José Armando ha comentado esto con alguien más
No te preocupes
Yo estaré vigilante
Y te diré cualquier novedad que ocurra
Tengo que mantenerme serena
Tengo que mantenerme fría
Para ver cómo salgo de todo esto
¿No has llamado a José Armando después de lo que pasó?
No
No, no, voy a esperar, a tomarme mi tiempo
Necesito estar tranquila
Después ya veremos
Pensar que abandoné a Esmeralda
Que desbaraté mi matrimonio
Y que negué a José Rodolfo
Mi propio hijo
¿Cómo es?
Aquella vez me resistía a dejarme ganar por su gracia
Por su ternura
Solo buscaba en sus facciones el recuerdo de un rostro odiado
Solo quería convencerme a mí mismo de que yo tenía razón
Y que no debía de querer a aquella criatura
Le cerré las puertas de mi corazón
Y José Rodolfo es mi hijo
Bueno ya, vamos a terminar de vestirte porque te voy a llevar a pasear
¿Te acuerdas de la señora Hortensia?
¿Esa señora te quiere mucho?
Ahora que estoy tranquila, tengo que ocuparme de este muchachito que cada día crece más.
Sí, ya es todo un caballerito, ¿verdad?
Ay, sí.
Ay, ojalá hubiera tenido antes esta tranquilidad.
Porque he pasado unos días.
Bueno, más vale no seguir hablando de eso.
Ya todo pasó.
Sí, gracias a Dios.
Ahora en adelante lo que viene es alegría y felicidad.
Al menos ya es algo muy grande poder estar tranquila con mi hijo
Y seguro que tú y el doctor Lascano ya van a empezar a preparar todo para casarse, ¿no?
Pues sí, ya tengo cabeza para dedicarme a eso
¿Y qué ha pasado con tu boda?
Con todas mis preocupaciones no te había preguntado
Ay, yo no sé, cuando no es por un motivo es por otro
Pero esto se alarga y se alarga
Sí, don Rodolfo
Sí, muy bien, dentro de media hora, don Rodolfo
Sí, sí, hasta luego
Perdón
Te vi hablando por teléfono y vine a saber quién era
Ya me iba a poner celosa
Pero bueno, ya veo que es con mi tío Rodolfo
Sí, era con don Rodolfo, pero...
Pero a fin de cuentas yo hablo con quien quiera
Adrián
¿Por qué me dices cosas para hacerme sufrir?
Es que tú eres quien me busca, te pones con exigencias
¿Y no tengo derecho?
No
Pues yo creo que sí
Yo creo que somos novios y...
Ay, novios tú y yo, por favor
Ay, más que novios, Adrián, tú lo sabes
La otra noche me lo confirmaste
¿Ya se lo dijiste a ella?
No
¿Y cuándo vas a hacerlo?
No sé
¿Algún día tendrás que decírselo?
Pues no encuentro valor
Me parece que nunca voy a poder
¿Quieres que le hable yo?
No te atrevas
Conmigo estás más obligado que con esa muchacha
Quisiera que nos fuéramos temprano para pasar un rato a casa de mis papás
A la hora que tú digas
Ha sido un día perfecto
Contigo y el niño en mi casa
Me hago la idea de que estamos casados y disfrutando plácidamente de la vida hogareña
José Rodolfo ha estado tan contento
Aunque no se ha portado muy bien, ¿eh?
Se empeñó en jugar con todos los adornitos que tu mamá tiene en la mesa
Vamos, eso no tiene importancia
No, sí la tiene, Álvaro
Yo quiero que sea un niño obediente y educado
¿Te das cuenta de lo que significa?
José Rodolfo es mi hijo
Yo eso siempre te lo había dicho
Se parece a ti, José Armando
Aunque aún es muy pequeñito, ya se le nota el parecido
¿De veras?
¿De veras?
Los ojos, el pelo, yo que sé
Los hombres no sabemos apreciar esas cosas, pero de que se parece a ti, se parece
Ya quiero volver a verlo
¿Te imaginas lo que es pensar que es mi hijo?
Cuánto lamento no haberlo sabido antes
Tantas cosas, tantos sufrimientos
Tanto tiempo perdido
Espero que no sea demasiado tarde
¿Te acuerdas cuando venías aquí a aprender a leer y escribir con mamá?
A los dos les debo tanto
Sobre todo a ti, que le diste la luz a mis ojos
Para mí es lo más maravilloso que he hecho en mi vida
Ya se despertó el muñeco
Aquí lo traigo porque cuando abrió los ojos preguntó por su mamá
A ver, Robertcito
¿Y cuándo va a preguntar por su papá?
Venga, véngase para acá
Porque usted es el hijo adorado con que he soñado
¿Y qué piensas hacer?
Es tiempo de rectificar, de empezar de nuevo
¿Tú crees?
Mira, ahora que sé la verdad
No estoy dispuesto a perder a Esmeralda
Voy a hablar con ella, a decírselo todo
A pedirle que vuelva conmigo
Esmeralda le va a dar una gran alegría saber que no pasó nada
Que todo fue un invento del doctor Malaber
Y que José Rodolfo es hijo nuestro
Ella siempre estuvo segura de eso
Mira, le diré que debemos casarnos otra vez, reconquistar nuestra felicidad
¿Pero serías capaz de pararte frente a Esmeralda y pedirle esas cosas?
¿Tendrías cara para eso?
¿Crees que ella lo aceptaría con el orgullo de Esmeralda, con su dignidad?
¿Crees que es una mujer para tomarla y dejarla cuando te dé la gana?
Estás hablando de una forma...
Te estoy diciendo lo que pienso
Tú, tú haz lo que quieras, pero mi consejo es que no te hagas demasiadas ilusiones
Mira, si...
Mi opinión es que te va a rechazar
Si te hubieras acercado a ella sin saber que ese muchachito es hijo tuyo
Quizás hubieras sido capaz de reconquistarla
Pero ahora cuando lo haces porque...
Porque tu egoísmo, tus recelos, tus dudas ya no tienen razón de ser
¿Qué valor tiene tu actitud, José Armando?
Medita
Medita un poco
Y vas a ver que es la verdad lo que te estoy diciendo
Sí, Sebastián
Tienes razón, pero algo debo de hacer
¿Qué quieres que haga? ¿Que me cruce de brazos?
¿Puedo permitir que se case con Álvaro?
No sé cómo vas a impedirlo
Necesito reconquistar lo que es mío
Mi mujer, mi hijo
No quiero perderlos
Ay, yo siempre he dicho que Esmeralda es una muchacha muy afortunada
La suerte que tiene ya la quisiera yo para mi hija
A Gracielita no le falta nada, que yo sepan
Le ha faltado cordura
Si no hubiera renunciado a la fortuna de los Valverde
Qué distinta hubiera sido nuestra vida
En fin, eso ya no tiene remedio
Estoy contenta, Rodolfo
Al ver cómo todos los problemas de la familia se van solucionando
Sí, afortunadamente
José Armando también debe estar por casarse con Georgina
En cuanto su padre se recupere, seguramente anunciarán su boda
Sí, me comunica con el director, por favor
De Georgina Pérez Montalvo
Doctor Valdivia, ¿cómo está usted?
Desgraciadamente, papá sigue mal.
Se lo agradezco mucho.
Mire, doctor, yo tengo que hablar con usted.
Tiene que ser personalmente.
¿Cuándo podría recibirme?
Sí, sí. Es un asunto muy delicado.
Perfecto. Ahí estaré, sin falta. Gracias.
Tengo un uniforme limpio, Dominga, no te preocupes
¿Estás segura, mi hija?
¿Sí?
Sí, mira, está lavado y planchado
Ah, pues sí
Además de haber sabido que ibas mañana a trabajar otra vez, tú hubieras lavado otro
Al doctor Lascano no le ha de caer muy bien que esté cerca del doctorcito José Armando
José Armando iba a renunciar
Seguramente ya no está en el hospital
Pues yo hasta no ver, no creer
Sí, está muy bien, gracias
Hasta luego
José Armando, qué sorpresa
Qué bueno verte, hijo
¿Cómo estás?
Bien, bien, muy bien
Lo que siento es que tengo una junta importantísima y voy a tener que irme
¿Te marchas pronto?
No, no tengo prisa
Si no tienes prisa, espera a que vuelva
Está bien
¿Y mamá?
Fue a la iglesia
¿Esmeralda ha venido por aquí?
Bueno, estuvo ayer un rato con el niño.
Álvaro los trajo.
Venían de pasar el día en la casa de él.
Vaya.
De modo que esas relaciones marchan bien.
Por supuesto.
Ya están disponiéndolo todo.
Ya tienen la fecha para la boda.
Boda.
Tu amor es puro como el sol
Esmeralda, oh, esmeralda
Tienes los ojos del amor
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