All language subtitles for La bala BDrip XviD Castellano

af Afrikaans
ak Akan
sq Albanian
am Amharic
ar Arabic
hy Armenian
az Azerbaijani
eu Basque
be Belarusian
bem Bemba
bn Bengali
bh Bihari
bs Bosnian Download
br Breton
bg Bulgarian
km Cambodian
ca Catalan
ceb Cebuano
chr Cherokee
ny Chichewa
zh-CN Chinese (Simplified)
zh-TW Chinese (Traditional)
co Corsican
hr Croatian
cs Czech
da Danish
nl Dutch
en English Download
eo Esperanto
et Estonian
ee Ewe
fo Faroese
tl Filipino
fi Finnish
fr French
fy Frisian
gaa Ga
gl Galician
ka Georgian
de German
el Greek
gn Guarani
gu Gujarati
ht Haitian Creole
ha Hausa
haw Hawaiian
iw Hebrew
hi Hindi
hmn Hmong
hu Hungarian
is Icelandic
ig Igbo
id Indonesian Download
ia Interlingua
ga Irish
it Italian
ja Japanese
jw Javanese
kn Kannada
kk Kazakh
rw Kinyarwanda
rn Kirundi
kg Kongo
ko Korean
kri Krio (Sierra Leone)
ku Kurdish
ckb Kurdish (Soranî)
ky Kyrgyz
lo Laothian
la Latin
lv Latvian
ln Lingala
lt Lithuanian
loz Lozi
lg Luganda
ach Luo
lb Luxembourgish
mk Macedonian
mg Malagasy
ms Malay
ml Malayalam
mt Maltese
mi Maori
mr Marathi
mfe Mauritian Creole
mo Moldavian
mn Mongolian
my Myanmar (Burmese)
sr-ME Montenegrin
ne Nepali
pcm Nigerian Pidgin
nso Northern Sotho
no Norwegian
nn Norwegian (Nynorsk)
oc Occitan
or Oriya
om Oromo
ps Pashto
fa Persian
pl Polish
pt-BR Portuguese (Brazil)
pt Portuguese (Portugal)
pa Punjabi
qu Quechua
ro Romanian
rm Romansh
nyn Runyakitara
ru Russian
sm Samoan
gd Scots Gaelic
sr Serbian
sh Serbo-Croatian
st Sesotho
tn Setswana
crs Seychellois Creole
sn Shona
sd Sindhi
si Sinhalese
sk Slovak
sl Slovenian
so Somali
es Spanish
es-419 Spanish (Latin American)
su Sundanese
sw Swahili
sv Swedish
tg Tajik
ta Tamil
tt Tatar
te Telugu
th Thai
ti Tigrinya
to Tonga
lua Tshiluba
tum Tumbuka
tr Turkish
tk Turkmen
tw Twi
ug Uighur
uk Ukrainian
ur Urdu
uz Uzbek
vi Vietnamese
cy Welsh
wo Wolof
xh Xhosa
yi Yiddish
yo Yoruba
zu Zulu

Original subtitles

Venga, madre, no llore.

No llore.

No tenía que haber venido.

¿Ha traído?

Sí.

Toma.

¿No venía con Lucía?

No quiero que tu hermana te vea irte a la guerra.

María.

¿Estás aquí?

Sí, aquí.

Me estoy despidiendo de mi madre.

María, nos vamos.

Bueno.

¿Estás segura?

Es una locura.

Es mi deber.

Usted quédese tranquila.

Tendré mucho cuidado.

Esos impactos que habéis visto en la fachada se deben a los cañonazos de los

franceses. Los franceses hicieron durante 77 días esta ciudad.

¿Y por qué se cebaron con la catedral?

Porque aquí estaba el polvorín. Si llega a estallar el polvorín hubiera

estallado toda la ciudad.

Se perdieron muchísimas obras de arte.

Pero sobre todo por el asalto de los ingleses dos años después de la invasión

francesa. Que tiene narices.

Mirad qué bonito.

Malditas guerras, ¿eh, padre?

¿Usted sabe que mi hermano y yo fuimos los que recuperamos la cruz de la

Catedral Ortodoxa de Santa Sofía de Negorov?

Que también fue bombardeada, cuidado.

No me lo puedo creer.

¿La cruz que se trajeron los divisionarios desde Rusia a España?

Sí, pero el campechinado ruso es muy creyente y esa cruz era todo un símbolo

para ellos. Es curioso, una revolución que no consiguió desterrar la

espiritualidad de un pueblo.

Así es, padre, así es.

Yo perdí a mi tía por parte de madre.

Mi tía por parte de madre fue voluntaria falangista como enfermera de la

División Azul y murió allí en Rusia.

¿Y usted sabe dónde murió?

Porque si estuviera documentado el lugar donde la enterraron, podríamos traerla

aquí. Igual que hicimos con nuestro tío, que la enterramos aquí en España.

Y a 52 divisionarios. Eso sí que me parece prodigioso.

La voluntad y el coraje que han puesto ustedes para recuperar el cuerpo de esos

españoles y volverlos a enterrar en su tierra. Qué bonito, ¿no?

Una promesa que le hicimos a nuestra abuela.

Por cierto, preciosa la catedral.

Sí.

La de ustedes en Toledo tampoco es manca.

¿Han visto ustedes? Miren un momento.

Bueno, hermanito, por fin eres un hombre libre.

Sí, a ver si tanta libertad no me agobia.

A mí me gustaba dar clases en el seminario. Dame un beso.

Pero bueno, te has dejado barba.

Anda, cámbiate. Te das un baño y comemos. ¿Y mamá?

Mamá está aquí, en los chorros, en la piscina.

Mamá, mi gatín acaba de llegar.

¡Hijo!

Julián. Oye, tú lo de los mareos te ocurre a menudo, deberías mirárselo. A

siempre le ha gustado la chista.

No te dejes, barba, que estás muy feo.

Mamá, ¿con qué año se fue la tía María a Rusia?

¿Y eso?

Pues que me he soñado con ella, con el uniforme que tiene de falangista. Debe

ser por algo que hablé el otro día.

No lo recuerdo exactamente porque yo era una criatura cuando ella se fue a

Rusia. Sí, claro.

Tú eres rusa, ¿no? Nunca me acuerdo de tu nombre.

Y Elena.

Elena, en ruso.

Elena. Mi madre perdió a una hermana en Rusia en la Segunda Guerra Mundial.

Sí, yo sé.

Muchas veces abuela pregunta, ¿cómo Rusia?

Yo contar y siempre ella llorar.

¿Mi madre te pregunta a ti sobre Rusia?

Habla de su hermana, pobre, muerta en Rusia y enterrada fuera de su país y

España.

¿Tú sabías que a mamá le preocupara tanto el que su hermana esté enterrada

Rusia? Lleva años con la misma monserga. No sé qué quiere que hagamos.

Quiere que trae hermana aquí. No, no, si eso lo tenemos muy claro. Pero Rusia

está en el quinto coño. Y además es inmensa. Sería como buscar una aguja en

pajar. Sí se puede.

He conocido a dos hermanos que han recuperado cincuenta y tantos cadáveres

españoles que se han enterrado aquí. Los hermanos Garrido.

Pues habrían donde buscarlos.

Bueno, nosotros tenemos la carta que mandó el capellán del batallón a la

Ahí decía dónde la enterraron. ¿La tienes tú?

No, yo no. La tendrá mamá.

Mamá, la carta de Rusia, de la tía María.

No, no se acuerda.

Mamá, voy a intentar que traigan a la tía a España, a enterrar aquí en España.

¿De verdad?

¿De verdad lo vas a hacer?

Sería la mayor alegría que podrías darle en la vida.

Es que Dios tiene mucho turismo.

Mira, y hablando del rey de Roma, aquí está ya Mercedes.

Ay, disculpa el retraso. Hola.

Es que me ha traído una amiga.

Y se le ha pinchado la rueda del coche. Ah, no te preocupes, vamos bien de

tiempo. Y el taxi no ha llegado todavía.

Mira, te presento a Julián. ¿Qué tal?

Viene para encontrar a su tía, enfermera de la División Azul. Ah. Sí.

Un viaje tan largo se tiene que hacer pesado y me dicen que tú has ido ya

veces. Yo ya llevo tres viajes.

¿Con algún abuelo?

Lo de Mercedes es muy peculiar.

Hazla, cuéntaselo. No tiene nada de peculiar.

¿Me da tiempo a fumar un cigarrillo?

Venga, avisadme. Voy para allá.

¿Por qué? ¿Qué pasa?

No es ningún secreto, pero es ella quien debería contártelo. No le hagas ni

caso. Esa es una patroña que se inventa ella porque esta cuenta la historia a su

antojo. Yo no la soporto. Ni ella a ti. Anda, venga, déjalo en vuelo.

La verdad... Ya me parece que ya sé por dónde vas. Vaya, venga, yo no lo

voy a decir. Ya, ya, ¿por qué no te vas?

No, que no.

Porro, hay que llevarse bien, hombre.

¿Qué os parece el hotel?

¡Fernando! ¡Fernando!

¡Miguel! Perdonad el retraso, mi hijo. Cumpleaños.

No te preocupes, André.

Estas medallas nos abren todas las puertas. Mi mujer le manda a la tuya

cosas de España.

¡André! ¡Oh, Mercedes!

Este, en Rusia son tres, ¿eh?

Yo tampoco me he olvidado de traerte el libro de Lorca.

¡Oh, un millón de gracias, Mercedes!

Y yo que me la llevé al río creyendo que era mozuela.

Pero tenía marido.

Muy bien, Andrei, muy bien. Pero aquí hay poemas más profundos.

Mira,

que te presento a Julián. A los demás ya nos conoces. No parece usted ruso. Mi

madre es rusa. Mi padre era español, de Asturias. Un asturiano que trajo la

república aquí a Rusia, junto con 3 .000 niños.

Y que decidió no volver nunca más a la España de Franco. Lo intentó.

Pero no fue bien recibido. Y encima los rusos no dejaban que su mujer, Ana, mi

madre, le acompañara.

Así que se volvió y nací yo. Así salimos todos ganando.

Tenemos al mejor guía de toda Rusia.

Muchísimas gracias, Miguel. Voy a ver si está todo en orden. Muy apreciada

señora. Soy el capellán del batallón donde estaba su hija María.

Con gran sentimiento de participarle.

Que ayer a eso de las 10 de la mañana, 30 de septiembre,

Una bala enemiga hirió a su hija en el vientre sin orificio de salida.

Se le hizo una caja de madera y una cruz en la cabecera en donde están inscritas

sus señas personales y militares para su reconocimiento.

Me encanta.

Ay, mucha pintura.

No los habías visto antes.

¿Eres español?

Sí, como tú.

¿Sois los españoles que vais a Rusia?

Qué locura.

Vais a ayudar a esos carniceros a matar a más gente. María, ¿qué pasa?

¿Se está metiendo contigo el franchute?

Me está diciendo algo de Endaya, creo.

No lo entiendo.

¿Y tú?

Vamos,

dejad de perder el tiempo con revistas de moda. Ya nos han puesto el tren

francés. Vagón nueve.

El nueve. No subáis a otro.

¿Qué te pasa?

Nada, nada.

Te he dicho algo.

Don Gaviota, el mar está cerca.

Nunca he visto el mar.

Lo que hemos atravesado es una ría.

A la vuelta, cuando volvamos de Rusia, os llevaré a todas a ver el mar.

Si hace buen tiempo nos bañaremos.

Venga, vamos.

¿Qué?

¿Que no puedes dormir tú tampoco?

El que sea a la una de la madrugada y no se haga de noche me tiene de los

nervios. Lo he intentado tres veces y estoy agotado.

Aquí deja fumar.

Ah, pues no lo sé porque no he encontrado a nadie a quien preguntar.

Ah, ¿no hay nadie?

No.

¿Hay alguien?

Que eso ya lo he intentado yo en tres idiomas.

Pero no grites porque vas a despertar a todos los que duermen.

Está la gente dormida. Esto es un hotel, hombre.

¿Quieres un cigarrillo?

No, no puedo. Soy aromático.

Ah.

Bueno, pues no lo voy a encender. Por tu asma.

Bueno, pues muchísimas gracias.

No hay de qué.

¿A qué te dedicas tú?

Míralo.

Estudias o trabajas, ¿no?

Qué viejo soy, Dios mío de mi alma.

Qué viejo soy. Está claro que no te apetece contestar.

¿Tienes pareja?

¿Tú? Yo no.

Pero a mí no me gustan las chiquis.

Lo decía por ti.

¿Ah, sí? Te han necesitado, ¿me ves?

Bueno, tampoco creo que estés en disposición de elegir.

¿Estás casado?

No,

en

absoluto.

Lo dices como si en España no hubiera prostitución.

Y somos el segundo país más putero del mundo.

Te gusta mucho España, ¿no?

¿Te molesta la bandera?

No.

Me molesta que os penséis que es solo vuestra.

Nuestra, vuestra... No sois capaces de pasar página.

Vosotros sí, ¿verdad?

Aunque la página esté llena de tachaduras.

Se remitirá al cuartel el croquis de su tumba y los objetos que poseía que están

en el poder del capitán, para que se los remitan a ustedes.

¿Preocupado?

Un poco.

Tranquilo.

El mapa es muy detallado y no vamos a tener problema en encontrar la tumba.

Siempre y cuando no hayan construido encima, claro.

Claro, claro.

Me lo estoy imaginando.

¿Qué?

Dice que siente las prisas, pero que sus hombres mañana tienen que volver a

Minsk. No te preocupes, Julián. Llevan haciéndolo toda la vida, lo van a

conseguir. Tienen olfato de arqueólogos.

¡Eh, chicos!

¡Pausa!

¡Tenemos vodka, amigos!

¡Vamos! Diles que se vengan a tomar algo, a ver si se calman.

Pues yo me voy a servir otro.

Mira que

venir a morir aquí al culo el mundo.

Menuda putada.

Y para todos.

¿Por qué nos ayuda esta gente?

¿No os dais cuenta de que somos los descendientes de los que vinieron a

sus padres y a sus abuelos? No empieces otra vez con eso, ¿eh?

Tienes razón, Arturo.

Yo muchas veces me lo he preguntado. Lo cierto es que les caemos muy bien.

Acogieron con los brazos abiertos a los niños de la guerra española.

Claro, claro.

Porque estaban destinados a ser la élite que gobernara España a la caída de

Franco. Pero el pueblo ruso no siente odio por los divisionarios que vienen

ahora a luchar contra ellos.

Mira, Mercedes, los alemanes no se hicieron buenos. Trataron fatal al

ruso. Por eso les odian. Sin embargo, los divisionarios españoles no.

Trataron a la población civil de forma ejemplar. Esa es la verdad.

¡Ay, por favor!

Nosotros venimos aquí a disparar flores.

Que sirvieron en el cerco de Leningrado, dejando que se murieran de hambre y de

frío más de un millón de civiles. Pero ya está bien, Mercedes.

Que era una guerra.

Además, hemos venido a honrar su memoria.

Y no a juzgarles después de muertos, ¿no?

Precisamente por eso no curamos nuestras heridas.

Porque no nos atrevemos a revisar la historia.

¡Poder!

¡Riviata! ¡Riviata! ¡Nazli!

¡Nazli!

¡Los han encontrado!

¡Los han encontrado! ¡Te lo dije!

Un momento, por favor.

Bueno, como todos ustedes saben, hoy estamos aquí reunidos para celebrar que

fin después de 77 años hemos logrado recuperar los restos de nuestra tía

que murió heroicamente en... En Chutini, mamá. En Chutini, gracias,

hija.

Fue durante la Segunda Guerra Mundial.

Murió, como tantos otros soldados de la División Azul.

Todo esto ha sido posible gracias al ímpetu y al empeño de mi hermano Julián.

Y al de los hermanos Garrido, que llevan 25 años haciendo esta labor.

Y al de los hermanos Garrido, por supuesto.

Os pido un brindis por este milagro que ha hecho posible que por fin nuestra tía

descanse en paz al lado de su madre.

Gracias, Julián.

Vamos.

Esto es curioso.

Siempre que podían, los oficiales escribían los datos en un papel.

Los metían dentro de la botella.

Disculpe.

Gracias.

Los metían dentro de una botella y lacraban el tapón. Después lo colocaban

al cuerpo.

Qué buena idea.

Junto a mi tía encontraron otros cuatro cuerpos.

A dos de ellos les faltaban miembros.

Probablemente por una granada o una mina.

O una explosión.

Sin embargo, otros dos estaban intactos, con las balas todavía dentro de su

cuerpo. Bueno, yo me quedé de recuerdo con la bala de la tía.

¿La puedo tocar?

Claro.

Ay, no me da asco.

No te preocupes, que los gusanos han dado buena cuenta de ella. Y además, Yo

he limpiado a conciencia.

¿Puedo? Sí, claro.

¿Seguro que esta es la bala que mató a tu tía? Sí, sí, segurísimo. La tenía

alojada en la cadera.

Si me la dejas, la llevo al laboratorio de balística y te puedo decir hasta si

el ruso que disparó tenía bigote.

¿Sí?

¡O novia!

Exagerado. Bueno, Andrés es jefe de balística, pero me extrañaría mucho que

análisis de la bala diera para tanto.

Llévatela, no obstante. Vale.

Que no me la pierdas.

Buenos días.

Buenos días, padre.

Sí.

Ave María Purísima.

¿Qué bala?

Padre, yo no le he dicho nada de ninguna bala.

Pero ha ocurrido algo.

Te noto un pelín intenso.

Sí, en una hora podría estar allí.

Vale.

Vale, vale.

Carla, hija, date prisa en contarme lo que me tengas que contar, que es que me

tengo que subir a Salamanca.

Julián, pasa.

Te atiendo en un momento.

No, no.

Tú no te metas, que lo hagan ellos.

Bueno, pues si te dicen algo, me vuelves a llamar.

¿Por problemas?

Nada, nada.

A ver.

Los chicos de balística analizaron el proyectil y me confirmaron lo que yo

pensé. A tu tía no la mataron con una bala rusa.

Se trata de una Parabellum 9x19, 9 milímetros.

Y le dispararon con una pistola, que te he traído una, como esta.

Es decir, la bala fue disparada por una Luger. La Luger de toda la vida.

Era una de las armas reglamentarias de los oficiales y suboficiales alemanes. Y

también de los de la División Azul.

Porque, como sabrás, los armaron con material alemán.

No, no lo sabía. Pero no querrás decir con eso que la pudo matar un oficial

alemán o español.

Hombre, no.

No, seguramente el ruso cogió el arma de un alemán muerto y le pegó a tu tía un

tiro a pocos metros, dando con el hueso de la cadera.

Por eso no había orificio de salida.

Julián, conozco esa expresión.

No le busques tres pies al gato.

Cuando venga la familia Molina me llamas al móvil, por favor.

No te preocupes, yo te aviso. Gracias.

Soy por aquí.

¿Qué haces en Toledo?

Ayudo a los Garrido con el papeleo.

Y me pilló en Toledo cuando llamaste a Fernando.

La verdad es que preferí no hacerles venir a ellos porque están organizando

viaje a Rusia.

¿Ah, sí? ¿Otro?

Y mañana pues ya me vuelvo a Avila.

Como verás, no han resucitado.

Ya, pero aquí solo hay dos.

Y eran cinco con mi tía. ¿Dónde están los otros dos?

Pues mira, uno lo llevaron a Murcia y al otro a Valladolid.

¿Y a alguno de los dos le faltaban miembros?

¿A los dos?

Bien. ¿Bien?

No, bien porque me interesa sobre todo los que tenían la bala alojada en su

cuerpo. ¿Y eso?

Mira, me sorprendió mucho tu llamada, Julián.

Tanto como cuando me enteré en Rusia de que eras cura.

¿Por qué no me lo dijiste?

Bueno, tampoco me lo preguntaste.

O no querías que lo supiera.

Os quitáis y os ponéis el alzacuellos a voluntad.

Sí, en eso tienes razón.

La tentación de no volvérmelo a poner siempre está ahí.

Pero hoy lo llevas puesto.

Sí, hoy lo llevo puesto.

Entonces, ¿aquí están sus pertenencias? Sí, en estas de aquí están los objetos

que se encontraron junto al cadáver y en estas más grandes, los esqueletos.

Julián, yo soy la responsable de todo esto.

¿Se puede saber qué es lo que buscas?

Te están llamando.

¿Has venido hasta Toledo para ver lo mismo que ya viste en Rusia?

¿Sí?

Un momento, por favor.

Esperen, es que no le oigo.

Salgo fuera, que aquí no hay cobertura.

Espera, espera, ahora le atiendo. Un momento.

Mercedes. ¿Ya te vas? Yo me voy.

Perdona, les presento a Julián. Nos acompañó a Rusia hace unas semanas.

Encontramos a su tía junto al abuelo de ustedes, el teniente Francisco Molina

Vicente. Ah, encantado, padre.

Elvira, mi mujer. Yo me llamo Fidel.

Estábamos de vacaciones en Tailandia, por eso nos hemos retrasado tanto. Ya.

La verdad es que no me acordaba de que tuve un abuelo que murió en Rusia.

Es algo que oí mencionar, pero jamás me pude imaginar que nos devolverían el

cadáver. Bueno, no queda mucho de ese cadáver, la verdad.

Los restos están en una caja y las pertenencias en otra.

Pero no hay mucho, ¿no? Y tengo que dejar porque tengo un poco de prisa. Ah,

perdonen. ¿Alguno de los dos saben cómo murió?

Sí, le entró una bala por el ojo derecho.

Y se le alojó en el cerebro, no hay orificio de salida. Sí.

Qué horror, ¿no?

Bueno, al menos sabemos que fue una muerte rápida.

No necesariamente. Si fue un calibre pequeño, puede tardar días y días en

a alguien.

Lo que es cierto es que es inoperable y al parecer los dolores espantosos.

Bueno... Perdón, todo esto me lo cuenta un amigo que es jefe de policía. Aunque

creo que aquí sobran los detalles, ¿no te parece, Julián? Por supuesto que sí,

por supuesto que sí.

Lo dicho, si a ustedes les quedan todavía días, que los disfruten.

Gracias. Y a ti, que saludes a los hermanos Garrido y mi parte. Por

Lo siento, ¿eh?

Si quieren acompañarme, ahora ya podemos pasarme.

Lola, vaya susto, ¿no?

Madre mía, madre mía, madre mía. No entres en el museo, está todo perdido de

sangre, mira. ¿Pero por qué tanta sangre?

Se ha debido cortar una arteria al romper la vitrina.

Hay más sangre que en un matadero.

¿La habéis pillado? No.

¿Qué se ha llevado?

Estamos haciendo inventario, no se sabe aún.

Venga, espérale en el claustro que yo voy a avisarle.

Julián.

¿Tenemos el listado?

Sí, estamos haciendo inventario. Vale.

¿Así que no me llamabas por el robo? No, no sabía absolutamente nada.

¿No? Yo principalmente venía por... Venía por esto, porque las he cogido sin

permiso, mira.

¿Y por qué?

¿Te las hubieran dado sin ningún problema?

Bueno, estas balas mataron a esa gente hace setenta y tantos años.

Ya, pero... ¿Ya todo esto?

¿Se puede saber a qué viene?

Toda esta curiosidad. Lo de tu tía lo entiendo.

Pero estos no tienen nada que ver contigo. Eso es lo que quiero saber.

Si tienen algo que ver conmigo.

No lo entiendo.

Anda, trae.

Vamos a acabar de una vez con esta puñetera cosa.

Tú tenías que haber sido detective en vez de cura.

Pero ¿y me las das así, sin la identificación?

Bueno, hasta donde yo sé, esta la tenía un teniente alojada en el cráneo.

Y esta un soldado raso.

Juan Linares, en la cuarta vértebra. Son muy distintas, ¿eh? Si son pruebas, no

deberían ser manipuladas.

Y no vaya a ser que borremos las huellas del ruso que las tocó hace 70 años.

Anda, ocúpate tú.

Atended.

Dentro de un par de meses saldremos para Rusia.

¿Un par de meses en Alemania?

¿Y los hombres?

Los soldados españoles harán instrucción con los alemanes y nosotras prácticas

en hospitales de Baviera.

De esa forma nos entenderemos mejor cuando estemos en el frente.

¿De verdad estaremos viviendo aquí un par de meses?

Nos darán camas y armarios.

Nosotras prepararemos este dormitorio para las que están por llegar.

Preparaos para la revisión médica. ¿Otra vez?

¿Se nos la hicieron en Endaya?

¡Ya! ¡Se olvidan!

Ahora les traerán sus colchones y todo lo necesario.

¿Alguna pregunta?

Siempre que quieran, pueden preguntarme a mí. Yo solucionaré sus dudas.

Tirar toda la comida que venga de España puede estar contaminada.

El orden, la limpieza y la puntualidad son

imprescindibles. Para una buena convivencia.

¿Qué es esto?

Es mío.

Para defenderme.

secreta de los españoles.

Hace muy bien su compañera en ir armada a la guerra.

Deberían aprender de ella.

Es para defenderse de los rusos o de los alemanes.

Pueden confiar en el soldado alemán, pero si alguno Las importunas de

forma me informarán a mí directamente, no a sus superiores. Me informarán a mí.

Y yo haré lo que proceda.

Límpiela.

Está sucia.

Y usted, acompáñeme. Tenemos que hablar.

Le he pedido a Roberto que suba y te lo cuente.

Ha hablado con los de balística. Ahora mismo viene.

Sí, pero adelántame algo. ¿Qué pasa?

Pasa que no sé si hago bien haciéndote estos favores.

Julián, te estás obsesionando con una tontería.

En vez de aprovechar tu descanso, pierdes el tiempo buscándole tres pies

gato. Mira, no eres ni mi padre ni mi hermano.

¿Me vas a explicar lo que pasa o no me lo vas a explicar? Sí, te lo voy a

explicar. Te lo voy a explicar.

Te lo voy a explicar él.

Oye, ¿quieres subir de una puñetera vez?

Ahora mismo viene.

Y tranquilízate.

Acá se me ven nerviosos.

Perdona, me han entretenido.

¿Se lo has contado ya?

Pues claro que no. Te he llamado precisamente para eso.

Bueno, ya ante todo decir que no son expertos en armas de la Segunda Guerra

Mundial. El informe balístico de la munición que mató al soldado Juan

dice se trata de un proyectil ruso de 7 ,62 milímetros

posiblemente disparado desde un fusil de francotirador Mosin -Nagant y a más de

300 metros, lo que evitó que perforara las vértebras y creara un orificio de

salida.

La segunda bala, la que mató al teniente.

Fue disparada de una 9mm Astra 400.

O sea, un arma española.

Sí, un arma de fabricación española.

Oficiales y suboficiales de los dos ejércitos tuvieron esa pistola.

Ya, ¿y ahora supondrás? Lo mismo que tú.

¿O es que te crees que soy imbécil? A ver, Julián, todos nos hemos dado

pero son aproximaciones. Vamos a ver.

Es increíble.

Cinco mil kilómetros de distancia.

Setenta y siete años.

Ningún testigo con vida. Lo del ruso sigue siendo la mejor opción para ti y

tuyos.

Qué pronto te rindes, ¿no?

Muchas gracias a los dos.

Oye, ¿tus superiores saben algo de esto?

Eso a ti no te incumbe.

¿Y tu madre?

Está en su habitación. Se está probando su vestido para la boda.

Amparo. Buenos días, ¿eh?

Baja un momento, por favor.

Ya voy.

Un momentito, que ya bajo.

¿Qué pasa?

¿Me has dado un susto por teléfono?

¿Ocurre algo?

Es probable que María muriera por disparo, amigo.

¿Nos podríais dejar solas un momento?

Sí, por favor. Gracias.

No te entiendo.

¿Qué quieres decir?

¿Que le disparó un amigo?

No, no exactamente.

Es un término que significa que posiblemente le haya disparado algún

No necesariamente un amigo de ella, por supuesto.

¡Qué horror!

Un accidente.

¿Cómo un accidente? Pues sí, un accidente. Porque tenían armas de

eran armas de juguete. Pero bueno, a ti qué te pasa.

¿Eh? Tú estás de mí.

¿Yo? Sí, porque yo ya tengo bastante con mamá, ¿eh?

¿Se lo contamos a ella?

¿Le decimos a ella tus sospechas de cura fiosa y retirada? No, no creo que sea

necesario. Sin embargo, me llama mucho la atención que a ti no te cause ningún

efecto. Pues sí, claro que me causo afecto.

Pero es algo que ni remotamente puedo cambiar.

Es que ni tan siquiera puedo acercarme a lo que pasó.

Yo no sé lo que es una guerra. Y maldita las ganas que tengo de saberlo.

Déjalo, Julián.

Olvídate de este tema. No conduce a nada.

Tu tío está como una cabra.

¿Qué? Si ni siquiera te has fijado. ¿Está guapa tu sobrina? Sí, está muy

Lo que te digo. No se entera de nada.

Sí que me entero.

Qué pena, hija, que no pueda verte de tu padre con ese vestido de novia. Bueno,

vamos a dejar atrás las tristezas.

Ay, Pilar, llámalas. A ver si acabamos digno tu dietera vez.

Hola, Mercedes.

Sí, lo siento, sí, la escogí yo.

Sí.

Vente a Salamanca y te invito a comer.

Yo estoy buscando al miliciano que, estando detenido en un campo de

concentración de Franco, tras la guerra civil, se ofreció voluntario gratis para

la División Azul, a pesar de ser republicano.

Pero este lo hizo para... Muchas gracias.

Pero este lo hizo para que de esta forma se librara de ir mi abuelo.

Que por aquel entonces ya estaba casado y tenía tres niños pequeños.

Compartían la misma celda y se hicieron muy amigos.

Posiblemente le libró de una muerte segura.

Y mi abuelo, por agradecimiento, me pidió que recuperase el cadáver cuando

enteró de que los hermanos Garrido lo hacían.

Pero todavía no he dado con él.

Ya, bueno.

La República también tuvo sus chicas.

Sí, quiero decir que...

Y ya sabía que algunos republicanos se ofrecieron voluntarios para limpiar su

expediente.

Imagínate, en los casi 50 .000 divisionarios que fueron hubo de todo.

No sé, Julián, pero yo creo que si sigues indagando quizá te encuentres con

que no te gustaría saber.

Yo que tú lo dejaría correr.

Yo no tengo miedo a la verdad.

Otra como mi hermana.

Yo no he tenido un abuelo republicano que haya estado en una cárcel

Muy al contrario.

Mi familia se enorgullece profundamente de los valores de María.

Pues mejor para ti.

Pero yo no comparto esos valores. Y mucho menos en una mujer.

Me invitas, ¿verdad?

Porque todos los rancios invitan siempre a las mujeres.

Mercedes, espera un segundo, por favor.

Yo no quería ofenderte en absoluto.

Perdona.

¿Tú no tienes curiosidad?

Pues sí, la verdad es que sí.

Yo empezaría a indagar por la familia del teniente.

Hombre, tienes madera de policía.

Es justo lo que yo iba a hacer.

El pueblo se llama Gimonal. A mí me suena mucho, pero no sé de qué. Pues

por Gimonal, entonces.

Y tenme informada, por favor, de todo lo que averigües.

Ah, y devuélveme las balas, que al final te las vas a volver a llevar. Es

cierto. Y perdona, ¿eh? No.

Espera un momento.

Y la próxima vez, lo pides por favor.

Ya, ya.

¿Estás regañando a un cura?

¿Qué hay?

Buenos días.

Hola, buenos días.

¿Sabría, no sabes, decirme dónde vive la familia Molina?

Los Molinas los viven en Madrid.

Vaya. Pero lo mismo están en la finca, porque esta misma mañana les he visto

pasar con el todoterreno.

¿Me podrías indicar dónde es? Claro, cómo no. Mira, es el coche, ¿verdad? Sí.

Mira, tiene que bajar la calle larga, no va a la izquierda porque ya la pista.

Usted es el cura.

No se mueva, ¿eh? No se mueva que llamo a mi marido.

¿Sigue mareado?

La verdad es que sí, un poco sí.

¿Le ha pasado más veces?

Como tres o cuatro veces en los últimos años.

Siempre en verano.

Es como si me entrara una pájara por el sol, supongo.

¿Y el médico? ¿Qué dice?

No he ido al médico por esto.

Pues eso es lo primero que tendría que haber hecho, ¿eh?

Nos vamos al hospital. Sí.

No, no, de eso nada. Yo no quiero molestarles en absoluto.

Además, tengo el coche fuera.

Lo he visto.

¿No está usted para conducir?

Venga, vamos. Vamos. Bueno, ahí va.

Muchas gracias.

Agárrese aquí.

¿Estás mejor?

Yo creo que sí. La inyección me ha debido de hacer efecto, sí.

Se te nota en la cara. Te ha vuelto el color.

Siéntate, anda. Es que ya es hora de que te cuente para qué he venido, ¿no?

Pero no sé en qué te puedo ayudar.

Yo tampoco.

Por eso he venido a Gimonal, a ver si Gimonal me daba alguna pista.

¿Por qué no nos llamaste por teléfono?

Mercedes tiene nuestro número y vivimos en Madrid.

Ya, es que la única dirección que constaba en la botella que estaba

junto a tu abuelo era Gimonal. Y las cosas como son tampoco os vi impuestos

la historia familiar.

Es cierto.

A mi padre sí, pero a mí no me interesó la historia del abuelo al que jamás

llegué a conocer.

Pero en la finca hay muchos recuerdos de él.

Aunque probablemente nada tenga que ver con el tema que te preocupa.

Mira, quédate a dormir.

Y mañana, más descansado, regresas a Ciudad Rodrigo. No, no, lo había

No me veo con ánimo de conducir tres horas hasta Ciudad Rodrigo.

Pero yo me busco un hotel.

No digas tonterías.

Mira, espérame aquí y voy a que me den los papeles.

¿Y te vienes a casa?

Tienes suerte.

Cocina muy bien.

Muchas gracias.

¿Qué ha sido? ¿Un baído?

Sí.

Que la edad no pasa en balde.

Eso le pasó a un vecino mío. Que en paz descanse.

Que en paz descanse.

Bueno, no ha sido para tanto, pero las cosas como son, esta vez me he asustado.

¿Qué ha sido? ¿En la finca de don Francisco?

He reconocido al nieto y les he oído hablar.

Sí, he sido un tanto indiscreto. Yo he oído hablar mucho de su tía María.

¿Cómo?

Yo podría contarle muchas cosas de este pueblo.

Cuando quieras.

Pues...

Madre

mía. Una mujer en aquellos tiempos, ¿eh?

Hoy en día sería imposible conseguir voluntarios para ir a un país lejano y a

una guerra que no es la tuya.

No es cierto.

¿Cómo que no? En nuestro ejército de ahora tenemos muchos ejemplos de

fuera de España. Pero son servicios de paz, aunque luego la cosa se pueda

complicar un poco, ¿no? Pero la división azul fue a la guerra, a pegar tiros

desde el primer momento.

De alguna manera sí era su guerra.

Luchaban contra el comunismo.

¿Y dónde mejor que hacerlo que en la misma Unión Soviética?

Yo no he sabido si el abuelo tenía ideales políticos.

En casa apenas se hablaba de él.

Por supuesto que los tendría, Fidel.

Era un terrateniente en aquellos tiempos. No has visto la pinta de facha

tenía.

Quiero decir que probablemente tuviera los mismos ideales que María, ¿eh?

Anda, Fidel, saca el álbum de tu padre. Así podrás conocer, Julián, a tu abuelo

con algo de carne, ¿eh?

Sí, porque lo encontré en los huesos.

Ay, perdón.

Perdona mi broma, pero te aseguro que no tienes malicia, ¿eh?

Tranquila, mujer.

Que es muy bueno reírse.

¿Más café?

No, no puedo abusar.

¿No? ¿Te quita el sueño? En absoluto. Los 40 años que estuve de servicio

café continuamente y dormía como un lirón. Pero el médico no me deja abusar,

hija. Pues si el médico lo dice, ¿eh?

No lo encuentro.

Lo habrán cogido mis sobrinos.

Pero tiene buen ojo.

Mira.

Aquí está la abuela con su flamante coche. Lo que le gustaba.

Y ahí tienes al abuelo.

¿Pero estos trabajadores?

Aquí debía estar recién comprada la finca.

Estaban levantando el muro.

¿Pero tú conoces a esta mujer?

¡Qué tontería! ¿Cómo la vas a conocer?

¿Me permites que haga una foto?

Soy muy aficionado a las fotos antiguas. Claro que sí.

Lástima no haber encontrado el álbum.

Te habría encantado.

¿Mamá? ¿Mamá?

Julián, está muy mal.

¿Dónde está?

¿Te avisó Elena?

No vengo por otra cosa de casualidad. ¿Pero qué tiene?

Muchos años y pocas ganas de seguir luchando. Le ha dado una cosa muy rara

mañana.

¿A qué venía?

¿Quién es?

¿De dónde la has sacado?

No, no sé quién es, no la reconozco.

No me digas que no encuentre ningún parecido.

No estoy para acertijos en estos momentos, Julián.

Es María.

Solo que más joven que en la foto de la guerra.

Era criada en Gimonal.

Y el hombre que está aquí con el sombrero, este es el teniente que estaba

enterrado junto a ella en Rusia.

María nunca fue criada en un simonal. No puede ser la misma, no sé. Vamos a ver.

Todo encaja.

Murieron juntos, por arma amiga. Están enterrados en Rusia.

Se conocían. Estoy harta.

Harta de tus obsesiones.

Solo te preocupa lo que ocurrió hace 80 años, pero no lo que le ha ocurrido a tu

madre esta mañana.

Parece mentira que seas un sacerdote.

Son cosas distintas.

No tienen nada que ver.

¿Pero qué coño quieres averiguar, eh?

¿Qué le quieres contar a tu madre?

¿Que a su hermana la pudo matar un español, un compañero?

¿Y sabes la alegría que quieres darle antes de morir?

Te lo estoy contando a ti, no a ella.

Dame las llaves de casa de mamá.

¿Para qué?

Tengo que encontrar la relación con Gimonal.

Me suena mucho, pero no sé de qué.

No, tú no.

Tú no tienes nada que hacer en esa casa.

Da igual.

Tú dámelas.

No. Y ahora, márchate.

Déjame tranquila, estoy muy cansada.

Julián, ¿dónde vas?

Julián, no se te ocurra acercarte a mi secreter.

Julián, no vayas a tocar mis cosas.

Julián.

Mamá. Vale, ya.

Mamá. Es culpa de la calle.

¿Qué pasa?

Pasa que tu madre no me quiere dar las llaves de la abuela.

¿Por qué, mamá?

La abuela está muy mal.

Eso la tiene desquiciada.

Eres un falso.

Tu madre te importa una mierda. ¿Mamá?

Querida amiga, has sido abonada a la mensualidad de noviembre.

Siento el retraso del mes pasado.

Me alegro mucho de las buenas notas conseguidas por Lucía.

Un abrazo.

Ah, sí, sí. Estos recibos son del colegio.

Pero averiguar quién los pagó es muy complicado. Tengan en cuenta la cantidad

años que han pasado.

Además,

yo llevo aquí solo un año.

Lo que sí he encontrado han sido las notas de su madre.

Muy buenas, por cierto.

Si tienen interés, cualquier día puede pasar usted.

¿O su señora?

No, pues ya no... Mi marido no podrá venir porque no tiene tiempo. Ya pasaré

en cualquier momento.

Pero dígame, por favor, ¿no habría alguna forma de averiguarlo?

Bueno, he hablado con la madre Mercedes, que tiene más años que Matusalén y que

el colegio, pero una memoria prodigiosa.

Recuerda que era un caso un poco peculiar.

¿Cree recordar que venía a pagar un taxista?

Al menos los últimos años.

¿Un taxista? Sí, sí, eso me dijo un taxista que llevaba una gorra y un coche

lujoso que se llamaba Mercedes, como ella. Por eso lo recuerda.

Ya. Pues la verdad es que no entiendo absolutamente nada.

Pero seguiremos buscando.

¿Por dónde salimos?

Su cara me suena mucho.

No nos hemos visto antes. No, es que mi marido tiene una cara un poco vulgar.

Sí.

¿Decía usted?

Pues por aquí, por favor. Síganme.

Mi sobrina.

Cógelo, tranquilo.

¿Sí?

No, por Dios.

Dios mío, no me digas eso.

Muchas gracias, Lourdes.

Pedro.

Alguien pagó el colegio de nuestra madre.

¿Tú sabes algo?

Nos están dando el pésame. No es el momento, Julián.

Nena, mi madre te quería muchísimo.

Muchísimas gracias por todo.

Manuel, menos habéis tenido la satisfacción de poder entrar juntas a

hermanas.

Cualquier cosa que necesitéis... Por supuesto.

Gracias. Muchísimas gracias.

Me presento a Mercedes.

Fuimos juntos a Rusia. Ella también está buscando a un familiar, pero todavía no

lo han encontrado.

Lo siento muchísimo, Amparo.

Sé perfectamente lo que es perder a una madre.

Muchas gracias.

Ojalá tengas la misma suerte que nosotros y puedas encontrar a la persona

buscas.

Es horrible.

Pensar que puedan estar enterrados en cualquier parte... Quería comentarte...

Bueno... Antes de nada deciros que

dentro de una semana...

Andrés...

Andrés, ¿tienes un momento?

Sí, sí, por supuesto.

Andrés...

¿No estarás alentando a mi hermano en sus absurdas hipótesis?

¿Hipótesis? No sé a qué te refieres.

Lo sabes perfectamente.

Fuiste tú quien te ofreciste a analizar la bala que mató a María.

Sí, ¿y?

Y después continuaste con las balas de los otros cuerpos.

A petición de tu hermano, sí.

¿Y para qué?

Bueno...

Yo no he hecho nada que tu hermano no me haya pedido.

Pero tiene olfato para estas cosas.

Mira, a él no se lo voy a reconocer.

Pero esas muertes no son normales. Ni siquiera en una situación como la que se

vivió en el frente.

¿Es que siguen investigando?

¿Y qué puede averiguar?

Si estaban en el mismo pelotón, en el mismo lugar, algo así.

Incluso eso será difícil si no está documentado.

Me extraña que te afecte de esta manera, pero... ¿Y sabes algo de este asunto?

¿Yo? ¿Yo qué voy a saber?

¿Me ves cara de espía nazi?

Bueno, pues entonces, tranquila, ya se alcanzará.

No.

No se va a alcanzar.

Os gustan mucho las banderitas, ¿no?

¿Por qué?

Es la segunda vez que sacas este tema.

Es difícil de explicar si no se siente.

Inténtalo.

Bueno, pues vamos a ver. La bandera te conecta con otros que sienten como tú,

hermana. Ah, sí, claro.

Pero también te distancia de todos los demás.

Orgullo de ser español.

O catalán, o asco.

Joder, siéntate orgulloso de ser una buena persona. Un hombre honesto.

Una cosa no quita a la otra. Te puedes sentir un hombre honesto y querer a tu

bandera. Ay, las banderas, las banderas.

Adoráis a trozos de trapo que solamente nos han traído problemas.

Exagerada.

Me recuerdas a una anarquista que tuvimos en la facultad.

A mí no me digas que tú no te enciendes cuando gana la selección española. Ay,

sí, mira, me pongo a 100.

Con ese nombre no hay nada.

Pero vamos a ver, no puede ser. Saca la foto.

Yo tengo una foto de mis abuelos hecha por un fotógrafo de aquí, de Gimonal.

Pudieron venir de fuera y hacerse aquí la foto.

Ya, no lo volvería a comprobar.

Somos pocos vecinos, no hay confusión posible. Y además, mañana es festivo y

es como si fuera sábado.

Muy bien, no lo quería decir, pero resulta que es una investigación oficial

obispado de Toledo.

Me manda el obispo en persona.

Sí, es muy importante que lo vuelvan a comprobar, por favor. Por supuesto.

Es cierto que a veces te traspapelan documentos.

Has disfrutado, ¿eh? Haciéndoselo pasar mal, ¿a que sí?

¿De eso también te tienes que confesar?

Ya vale.

Si no tenemos nada del ayuntamiento, todavía nos quedaría el registro de la

Guardia Civil y el de la Iglesia.

¿Por qué tenemos que hablar aquí?

Bueno, pensé que estaríamos más tranquilos. No, usted no quería que le

conmigo. ¿Por qué?

Oiga, déjeme en paz, ¿eh?

O sea, son imaginaciones suyas.

Nunca me han gustado los curas. Si llegó a saber que lo era, no le hubiera dicho

nada.

Usted no se va sin decirme lo que me quería decir en el hospital. Además,

que conocía a mi tía.

¿Que no me voy?

Me voy ahora mismo.

Perdone, señor, pero... Este hombre...

Tiene derecho a saber lo que le pasó a su familia.

Póngase en su lugar, por favor.

Yo les escuché a ustedes y saqué mis propias conclusiones.

Puede que erróneas, pero es lo que siempre se ha comentado en mi pueblo.

Buenos días.

Bueno, pero yo no he dicho ni una palabra, ¿eh? No, no, no, descuide, por

supuesto que... Al fin y al cabo todo esto yo lo sé de oída, yo no había

Pero he sido 40 años, maestro, y siempre me ha interesado mucho lo que pasaba en

el pueblo.

Tras la matanza de Badajoz, hundió el pánico en este y en todo lo de la cuenca

del Tajo.

Al final tuvieron que rendirse a la evidencia y entregáramos al pueblo, que

cierto lo hicieron ahí, justamente en esa sacristía.

Los nacionales subían por Extremadura a toda velocidad.

Parecían imparables.

Éramos los siguientes camino a Madrid.

El gobierno insistía en que no pasaría nada.

Lo equivocado que estaba.

Su abuelo de usted, si es el que yo creo, se llamaba Julián.

Pues a Julián le decían el cojo.

Porque este siempre ha sido y sigue siendo un pueblo de motes.

Decían El Cojo porque el hombre cojeaba ya no sé de qué pierna.

Pues Julián El Cojo era muy conocido en el pueblo por ser el fundador del casino

obrero.

Un lugar al que asistían los que no podían entrar en el otro casino, de los

terratenientes, de los caciques que hacían y deshacían a su antojo incluso

República.

Pues a Julián el Cojo.

Le tenía ganas más de uno.

Pero sobre todo Molina Vicente.

Don Francisco.

El abuelo de Fidel.

¿Por qué?

Por rojo.

¿Cómo que por rojo? Sí, por rojo, por comunista. Ya le he dicho que fue el

fundador del casino obrero.

No puede ser.

Se tiene que estar usted confundiendo de persona.

Quizás sí, pero... Julián, ¿no te parece mucha coincidencia que te llames igual

que él?

Bien, pues además, los dos tenían tierras en litigio.

¿Me sigue?

No.

No hace falta que siga.

¿Entonces no sigo?

O mejor sí.

Cuénteselo a ella, que le hará muy feliz.

¡Qué empapada!

Bueno, pero no me importa. Solo iniciará el ambiente.

¿Hacíamos porque no llovía?

Sí.

Hacía mucho.

¿Usted ha tenido locura?

No, estoy de visita. Ah, creí que era el nuevo.

Va a venir uno.

¿De qué tenemos esa sinéjara?

Parece que destampa.

¡Adiós!

Siento haberle dado un disgusto.

Don Fratisco era un canalla.

Pero su mujer era muy buena y muy católica.

A ella la conocí muy bien.

¿Le mataron?

Sí.

Le mataron.

¿Quieres que te cuente?

¿Le mataron a quién?

Los nacionales, claro.

No.

Los nacionales no.

Este señor siempre escuchó decir que... que fue don Francisco el que mató o

mandó matar a tu abuelo.

Por comunista, porque le tenía inquina y porque... bueno, sobre todo para

quedarse con sus tierras.

Aquí lo traemos, don Francisco.

Muy bien.

Habéis venido.

Ya podéis iros.

No, don Francisco, perdone usted.

Pero el preso es responsabilidad nuestra.

No podemos volver sin él.

Muy bien.

Entonces, seréis cómplices.

¿Cómplices de qué?

Usted dijo un escarmiento.

Me va a matar.

¿No le doy cuenta?

Me va a matar.

Un escarmiento deja usted.

Se lo ruego.

Nos harían responsables.

Un escarmiento.

Así se da palabra.

Vamos.

Vamos.

Ante este crimen, la Guardia Civil aconsejó a don Francisco poner tierra

medio, ofreciéndose como voluntario para ir a Rusia con la divisionadura.

Ya.

Tirado en cualquier parte.

A ver.

Mal de muchos.

Venga.

¿Se puede besar a un cura?

Don Francisco era un canalla.

Pero su mujer era muy buena y muy católica.

Mercedes. Dime.

La monja que cobraba las mensualidades se llamaba Mercedes.

Sí, como yo. ¿Y?

¿Y si el taxista no fuera un taxista? ¿Y si fuera un chofer con uniforme?

Perdona, no te sigo.

La mujer de don Francisco pagó el colegio de mi madre.

¿Pero por qué?

¿Eso no tiene ningún sentido?

¿Cómo se llama la anciana?

Anselmo. ¿Sabes dónde vive?

Da igual.

Ahí, en la esquina. Esa misma ahí donde las vacancias. Muchísimas gracias.

Oigan.

¿Hay alguien?

Sí.

Buenas. Señora, mire.

Nos han indicado que esta es la casa de don Anselmo.

Y bueno, es que nosotros conocemos a su marido.

Queríamos hablar con él un momento. Es que vamos a comer. Ya, pero es solo un

segundo. Pero bueno, es que me han seguido ustedes.

¿Pero qué quieren?

Pues vamos a ver.

Lo que queremos concretamente es saber...

Si la mujer de don Francisco tenía chofer. ¿De qué hablan?

Yo ya les he dicho todo lo que sé. Por favor, por favor, vamos a comer.

Pero qué bocazas, más que bocazas. ¿Pero qué les habrás dicho?

¿Para qué te metes tú en camisa de don Cebaras? Señora, su marido está haciendo

un servicio a la comunidad colaborando con la justicia.

Debería estar orgullosa de él.

¿Tú colaborando con los curas?

Sí, pues mira, sí.

La mujer de don Francisco era la única del pueblo que tenía chofer. Porque como

tenían casa en Madrid, tenían las fincas y luego alguna casa por la provincia de

Salamanca, pues sí, y caballo, no sabía conducir. Y una cosa, ¿el chofer iba

normalmente de uniforme y con gorra?

Señor, llevaba una gorra muy chula, parecía un militar. Un militar o un

Porque los taxistas de aquella época llevaban uniforme y gorra.

¿Ustedes saben si queda alguien vivo que haya servido a esta mujer?

¿Qué va a pasar?

Justita.

Justita, soy Anselmo.

Agustina, este cura es el nieto de Julián el Cojo. ¿Te acuerdas de Julián

Cojo?

Agustina, tú estuviste muchos años viviendo en la finca de Don Francisco.

Conocías todos los secretos de la familia.

Agustina, ¿tú sabes dónde está enterrado Julián el Cojo?

¿Quién es ese Cojo?

Si está muerto, pues está en el cementerio. Vamos, fuera de esta casa.

No, que no es nada malo, mujer. Que es algo que ocurrió cuando yo era un niño

pecho. Vamos a ver, tiene toda la razón del mundo para echarnos.

¿Cómo queremos que hable una señora que está viendo una televisión apagada?

Venga, venga, vámonos.

Vamos.

Lástima, porque había otro en el pueblo que lo sabía, pero se murió el año

pasado. Ah, claro, que lo sabía. Lo sabían y no hacían nada. Si fuera el

si se supiera todo, nadie saludaba a nadie.

Se llevará el cheque de la tumba.

Eh, que la abuela quiere decir algo.

Creo que ha dicho a la hornacina de la Virgen.

Si tuvierais una finca, ¿dónde enterraríais a un cadáver que no queréis

descubra?

Pero si se descubriera, comprometería al dueño, ¿no?

Para eso tienes una valla suficientemente alta, para evitar que

Pero además tienes una mujer muy religiosa, que se apiada del asesinado.

Que quiere darle cristianas y culturas sin levantar sospecha.

Yo he visto la hornacina con la Virgen.

Yo he visto la hornacina con la Virgen.

Ven por aquí. Si fueran tan amables de irse, es un asunto familiar.

Sí, por favor, marcharos.

Mamá, son mi familia.

Lo siento mucho. De verdad que os llamo después.

Perdón.

No lo podías dejar.

Tenías que seguir y seguir.

Sentaros. Perdón, pero yo considero que quizás no debería estar aquí.

Al parecer mi hermano no tiene secretos para ti.

Quédate. Siéntate.

Pilar, siéntate tú también.

Esto nos concierne a todos.

Cuando murió papá, empecé a arreglar los papeles a mamá.

Y ahí descubrí que la familia venía de Jimenal.

Mamá era una criatura cuando mataron a su padre y se quedaron sin las tierras y

sin nada.

¿La abuela supo quién había matado a su marido? Claro que sí.

Lo sabía todo el mundo.

Al parecer el hombre que lo mató era un bocaza.

Su soberbia le impedía esconder el crimen y se jactaba de ello en todas

en la taberna, en un casino.

¿Por qué no lo denunció?

Vamos, era noticia.

Probablemente temió que mataran también a su hija.

Era una guerra.

Pues no lo entiendo.

Se tendría que haber podido hacer algo, ¿no?

Bueno, en ese momento o después, pero no dejar impune ese crimen.

Tú perteneces a una generación que no conoce el miedo.

Cuando la abuela y mamá vivían en la miseria más absoluta, apareció en su

la mujer del asesino de su marido.

Su marido había muerto también en Rusia y ella quería limpiar su memoria

haciéndose cargo de la viuda y la huérfana, víctimas también de él. ¿Y tu

aceptó? Estaban muriéndose de hambre y miseria.

¿Qué otra cosa podía hacer?

¿Como la mejor decisión?

Además, la ayuda fue muy generosa.

La viuda era dueña de un bloque de pisos en el mejor barrio de Salamanca.

La sacó del pueblo, le puso un piso a su nombre y pagó los estudios de nuestra

madre en uno de los mejores colegios de Salamanca.

Efectivamente, así fue.

Pero todo ello con una condición.

Que nunca volvieran al pueblo.

Que nunca contaran lo que había hecho su marido.

Que dejaran su vida atrás y empezara una nueva.

Y eso es lo que hizo.

Pero esa mujer... ¿Supo que María se había enrolado para vengar a su padre?

No, no lo sé, no creo.

Mamá lo único que me contó es que tuvo una hermana que había muerto en Rusia.

Y cuando me lo contó, la abuela había fallecido hacia ella muta.

Y una cosa, ¿por qué no me lo contó a mí siendo yo el mayor?

Insistió en que no te lo dijera.

Probablemente temió que ocurriera lo que está ocurriendo. ¿Y a ti por qué?

Supongo que era una carga muy pesada para llevarla sola y en secreto.

¿Por qué? ¿Es que papá no lo sabía?

No, papá no lo supo nunca.

Papá, como todo el mundo, pensaba que la familia de mamá era una familia

burguesa, de derechas, una familia normal y corriente.

Cuando la conoció en la universidad, pertenecían al club de campo, montaba

caballo, jugaba el tenis, lo que se dice una niña bien.

Nadie podía sospechar que tu padre era un campesino líder de izquierdas.

Seguimos, dice, sospechosos.

¿Sospechosos de qué?

Sospechosos de venir de una familia pobre y de izquierdas. Eso es lo que

decir tu madre. Pues sí.

Eso es efectivamente lo que quiero decir.

Y eso es lo que no nos conviene ser.

No seas ingenuo, Amparo.

Yo soy sacerdote. ¿Piensas que me puede avergonzar el venir de una familia de

campesinos?

Tú sí que eres un ingenuo.

¿Tú crees que esas personas que tan gentilmente has echado de mi casa

a visitarme si lo supieran?

Enrique no me quiere o me deja de querer por lo que hayan sido mis abuelos.

Es que eso es ridículo.

¿Eres tú la que tiene esa mierda en la cabeza?

Pues sí.

Soy yo la que tiene esa mierda en la cabeza.

Pero la abuela no se vendió por un plato de lentejas.

Lo hizo para sobrevivir. Para sobrevivir con dignidad.

Los muertos ya estaban muertos.

Por eso te pido que lo dejes.

Olvídalo, Julián.

Esto no conduce a nada.

Compraron nuestro silencio.

Borraron nuestra memoria.

Nos robaron las tierras.

En Gimonal no hemos existido, ¿te das cuenta?

Pues claro que me doy cuenta.

¿Vas a resucitar al abuelo? ¿Vas a resucitar a María?

No.

Probablemente ellas hubieran muerto.

A ver si te das cuenta tú que la vida de esta familia hubiera sido totalmente

diferente si no se hubieran dado las circunstancias que se dieron.

¿Pero cómo puedes decir algo así?

Porque soy realista.

Porque no cierro los ojos a la evidencia.

¿Desde cuándo?

¿Desde cuándo un campesino podría haber dado este nivel de vida a su familia?

Mamá, eso es tanto como decir que te alegras de lo que pasó.

Amparo, nuestro abuelo está enterrado en una cuneta en la finca de su asesino.

Esa es la única verdad que no quiero ni puedo esconder.

Ni mi conciencia ni mi condición de sacerdote me lo permitiría.

Mercedes me tuvo que recordar que me hice 5 .000 kilómetros para recuperar el

cuerpo de María.

Por cierto, algo que tú me animaste a hacer.

¿Cómo lo voy a dejar tirado?

Como un perro en mi propio país.

Te vas a alpicar de cualquier forma.

Pero al menos lo podrías vivir con dignidad.

¿Qué decides?

Hija, no vayas.

Por favor, te lo pido.

Él te puede reconocer. Y si sospecha algo, te matará.

Madre, todo lo contrario.

Se va a sentir orgulloso.

Una niña que trabajó en su casa se presenta voluntaria para ir a Rusia.

Necesito que me haga un favor.

Tiene que llevarme a la iglesia justo antes de irnos.

No puedo llevarla ahora.

Pueden registrarnos para ver si lo llevamos todo.

No vayas.

Una mujer no puede hacer lo que tendría que hacer un hombre.

Llevo mucho tiempo ideando esto.

Mi padre no tuvo un hijo que lo vengara, pero me tiene a mí.

Ese hijo de puta no vuelve a España, de eso puede estar segura.

Mi capitán.

Está aquí el teniente Molina Vicente.

Señor Gepano.

¿Quién es usted? ¿De dónde ha venido?

Las mujeres no pueden estar en el frente. Pero ya que está aquí, quítese

guerrera y ayúdenos.

¿Dónde puedo encontrarlo?

Al teniente.

Ivo Muerto estará en primera línea de fuego junto al río. Están allí

parapetados. Pero no se puede ir. Los rusos están en plena ofensiva. Tengo que

llegar a él antes de que lo maten.

No se puede ir. Le he dicho que no vaya.

Su lugar está aquí, con estos heridos.

Mi capitán, sé dónde está el teniente. La puedo llevar hasta él.

Si va sola, la matarán.

Tú estás herido.

Estoy bien, mi capitán.

¿Cómo te llamas?

Soldado Juan Linares.

Está bien, Soldado Juan Linares.

Por ella.

No la dejes sola.

A sus órdenes.

No duden en que el Señor le habrá dado ya posesión de la recompensa merecida, a

tanto sacrificio como pasó desde que vino a estas tierras de luz.

¿Eres aquí de acuerdo?

Es peligroso avanzar, yo te lo traigo.

¿Quién le digo que le busca?

María.

María, una amiga de Simón.

María. María, no dispares, soy yo. Vengo con el teniente.

No dispares.

¡Francotirador!

¡Francotirador!

¿Está muerto?

¡Hey!

Es mucho loca.

¿Lo voy a reconocer?

Tira el arma, Francisco.

No puedo.

Que el Señor les dé a ustedes fortaleza para sobrellevar este duro golpe,

teniendo en cuenta que ha muerto como un soldado español, como una buena

cristiana y como una mártir luchando contra el comunismo.

Can't find what you're looking for?
Get subtitles in any language from opensubtitles.com, and translate them here.