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Esmeralda, flor del campo
Me ves con la luz del corazón
Esperanza, esperanza
Tu amor es puro como el sol
Esperando amor, esperando amor
En estos ojos del amor
Esperando amor
Tienes los ojos del amor
Quiero que sepas una cosa
Voy a reconocer al hijo de Esmeralda como mío
¿Tú?
Te lo digo antes de que te enteres por otro conducto
¿Pero por qué?
Es mi deber ayudarle para que ese hombre no le quite al niño
Me parece muy exagerado asumir esa paternidad
Solo para ayudar a una mujer que tuvo que ver contigo
Ese niño no es tuyo
¿Y si lo fuera?
Hay una manera de comprobar
Si verdaderamente soy el padre del hijo de Esmeralda
¿A qué te refieres?
Mediante una prueba de ADN.
Hoy solamente te colocaré los expansores tisulares de tejido en la frente y en el cuello.
Hasta que tu piel tenga la medida que necesitamos.
Pueden pasar.
Jamás hubiera pensado que a ti se te ocurriera hacer algo así.
¿Por qué no?
Es una prueba científica.
No sé.
No creo que jamás me vea en la posición de tener que apelar a pruebas científicas
para saber quién es el padre de mis hijos.
Ojalá que nunca seas víctima de una injusticia, Georgina.
Perdóname.
No sé ni lo que digo.
Es que tu actitud al respecto me duele.
No veo por qué.
¿Por qué?
Porque estoy celosa por eso.
Bueno.
¿Y ya pensaste qué pasaría si esa prueba se llevara a efecto y resultara favorable al doctor Malabert?
Es un riesgo que hay que correr.
Este muchachito se despertó con el gallito
Y ahora no quiere desayunar
A lo mejor no tiene hambre, Dominga
Todavía es temprano
Buenos días, me decías que lluvioso todavía hoy, ¿verdad?
Lluvioso en todo el centro de México
Buenos días
Buenas
Ahorita le llevo su periódico y su cafecito a don Rodolfo
Muy madrugador como siempre
Eso lo heredó de su mamá
Allá en el campo nos levantábamos rete tempranito
Sí, Dominga, el campo
Cómo se echa de menos el campo
Mire, señor
Sí, señor, usted, señor
Yo no soy señor, yo soy Melesio, Melesio, el bobo Melesio, Melesio
Muy bien, Melesio, mire, necesitamos que nos diga el nombre de algún familiar o algún dato de la persona que busca
Ya les dije, yo estoy busque, busque, busque, busque a mi reinita, a mi reinita, reinita
Si señor, pero como se llama su reinita, donde vive
Mi reinita se llama Esmeralda. Esmeralda, ya se lo dije. Esmeralda.
Y es mi reinita.
¿Esmeralda qué?
No más Esmeralda. Esmeralda, mi reinita.
Mi reinita, mi reinita.
Esmeralda, mi reinita.
Ya sé dónde lo vamos a mandar, ¿eh? Ya sé.
Tranquil.
Sí.
¿Qué pasa?
¿Qué pasa?
Ay, Dios mío, por favor
Cuídalo
Que todo salga bien, por favor
Usted no tiene que estar todo el día metida por allá adentro, don Gá
Pues es que siempre estoy cuidando a José Rodolfo, señor Blanca
Y luego los chiquitos pues nunca están quietos, ¿verdad?
Y aquí hay tanta cosa re bonita
¿Qué tal si tumba algo al suelo y lo rompe, eh?
No, no, eso no va a pasar.
Y suponiendo que pasara, ¿qué importa?
Los niños son traviesos y mi nieto es dueño de todo esto.
Si rompe algo, pues se compra otra vez y asunto resuelto.
No, ¿qué va?
A mí se me caería la cara de vergüenza.
No, no tiene por qué.
Esta es la casa de Esmeralda y José Rodolfo.
Así que no me venga con esas cosas, ¿eh?
A ver, siéntese un ratito y descanse.
Ah, bueno, está bueno.
Con permiso.
Mía, doña
Me va a hacer el favorcito de no mirarme así de arriba abajo
Como si fuera yo una pared de esta casa, ¿eh?
No seas impertinente, que no somos iguales
No soporto a gente tan vulgar conviviendo conmigo
En primer lugar, no me jupié.
Y en segundo, pues si no le gusta se puede ir para no irme.
Al fin ya oyó lo que dijo la señora Blanca.
Y dicen que la que nunca ha tenido y llega a tener loca se quiere volver.
Una cosa es lo que diga mi cuñada.
Y otra muy distinta es que Esmeralda se sienta dueña y señora.
Pues sí lo es, para que lo sepa.
Sí lo es.
Es la única hija de la señora Blanca y de don Rodolfo.
La única heredera de los Peñarreal.
Pues que lo disfrute.
Mientras le dura
Quizás pronto se convierta en...
¿En qué? ¿En qué? A ver, ¿en qué?
En esposa del doctor Malaber, por ejemplo
Eso no te cabe
No, no te cabe
Pues más vale que se vayan resignando
Porque una de dos
O se casa con ese hombre o pierde a su hijo
Esas son mentiras ingundiosas
Eso le sucederá por ser tan soberbia
Ya lo verá
Muy pronto
Posiblemente más pronto de lo que ustedes se imaginan
¡Mentira!
A usted está deseándole un mal por pura envidia
¡Eso es lo que tiene que darte, envidia!
¡Ay, Diosito!
¿Será verdad lo que dice?
¿Y si fuera verdad?
¡Adrián!
¿Qué pasó, Jacinta?
Te hablo por teléfono. Es tu papá.
Ahí voy.
Ay, no le había subido su desayuno porque pensé que seguía dormida.
No importa, con eso está bien.
Buenos días.
Bueno.
¿Cómo?
¿Cómo está, papá?
Pues bien, y por eso le hablo, mijo
¿Usted dirá para qué soy bueno?
Pues mire, quiero que le hable al doctorcito José Armando
Pues para que me vea de una vez
La verdad yo ya me siento muy bien
Y ya me quiero ir para la casa grande
Sí, sí, papá
También yo me quiero ir para la casa grande
Sí, sí, yo le hablo al doctor Peñarreal
Se lo prometo, papá, no pasa de hoy
Con permiso
Ahoritita le subo su desayuno, señorita
No, Jacinta
No quiero nada
Ya no quiero nada
Pobre señorita Graciela
Se va a morir de amor
Eugenia
Ya tiene el calendario de operaciones para este mes
Sí, doctor
¿Por casualidad está programado el señor Lucio Malaber?
Permítame, voy a checar
Ay, Dios mío
Ya se tardaron
¿Qué pasará?
¿Cómo está el doctor Malaber?
No, el señor Malaber no aparece en la lista
Hágame un favor, ¿quiere?
Investígueme cuándo será intervenido
Claro que sí
Y téngame listo el expediente del señor Dionisio Lucero.
Con mucho gusto, doctor.
Gracias.
Es una operación delicada.
Yo pedí que lo tuvieran un poco más de tiempo en la sala de recuperación.
Quiero llevarlo al cuarto cuando esté plenamente consciente.
Yo estaba muy angustiada por lo de su corazón.
A mí también me preocupaba mucho.
Por fortuna, todo salió a favor.
Gracias, doctor.
Aquí lo espero.
Ven, ven, ven más tarde
¿Y yo qué pensaba? Decirle a mi jefe que ya no iba a seguir en el trabajo
Porque pronto me iba a casar
Ay, pues dile de todos modos
¿Ya ves lo que nos dijo mi papá?
Que le iban a decir a mi hermano que fuéramos a ver al doctor José Armando
Eso quiere decir que se van a ir pronto
Nos vamos todos, porque tú te vas con nosotros
No, Florecita
Yo nunca me voy a casar con Adrián
Ay, no empieces con tus cosas, Aurorita, nomás porque se enojaron
Mira, al rato viene Adrián bien arrepentido y te pide perdón.
Ya no, ya no voy a volver con él.
¿Para qué, Florecita? ¿Para qué?
Ay, ¿cómo pa' qué? Eso ni lo digas.
Mi hermano te quiere.
Pero no como para ser su esposa.
No me quiere como ha querido a esa señorita Graciela.
Ella siempre me lo dijo, yo nunca quise oírla.
Lo que pasa es que ahorita estás muy triste.
Verás que luego se te pasa.
Lo que pasa es que he estado bordando no solo manteles y sábanas.
He bordado mis sueños, mis ilusiones sobre un amor ajeno.
Sobre un amor que nunca será para mí.
¿Jacinta, puedo hacer una llamada?
Sí, ¿cómo no?
Quiero ver si nos puede recibir el doctor José Armando para que revise a mi papá.
A ver si nos dice que ya está bien.
Quiero consultar a una persona de la provincia que llegó a la capital en busca de sus familiares.
Esta persona tan singular no sabe en dónde viven.
Es por eso que lo presentamos en este programa.
Al parecer, este señor llegó hace varios días.
¿Y cuál es su nombre, señor?
Señor.
Señor.
Ay, me lesionó.
Y vine a la suida a buscar a mi reinita chula, el merato.
Yo lo espero al niño
¿Dónde iba usted, señor Don Melesio?
¿Dónde iba usted?
Lejos, lejos, lejos, lejos, lejos, lejos
Pero bien
Dios, bendito
¿Qué anda haciendo metido ahí, Melesio?
¿Sabe? Hay que avisarle a Esmeralda y a la señora Blanca
¿Sí? ¿A qué? ¿Por él?
¿Y esto qué hace hoy eso?
Esto que usted ve, señor Don Melesio, es la Ciudad de México
Ay, qué gran botota
¿Por dónde andará mi reñita por aquí?
Por allá, por allá, por allá, por allá
Mi reñita está por allá, está por allá
Una, dos, ¿sí?
¡Tres!
Ay, señora, perdonen que entré así de rápido
Pero es que ahí está Melesio
¿Melesio aquí?
No, no, en la tele
Adelante
¡Ay! ¡Mi Adrián Lucero!
¡Menecio!
Oye, oye mi Adrián Lucero
Y mi reñita chula
Ahorita la vamos a ir a ver
¡Ahh! ¡Pongan a ver a mi reñita!
¡Ay! ¡Ahh! ¡Ahh! ¡Ahh! ¡Ahh!
Vamos a ver a mi rejita, mi rejita chula, a mi dulcecita, mi dulcecita, mi chiva, a mi chiva, a mi chiva, a mi chiva, a mi chiva, a mi chiva, a mi chiva, a mi chiva, a mi chiva, a mi chiva, a mi chiva, a mi chiva, a mi chiva, a mi chiva, a mi chiva, a mi chiva, a mi chiva, a mi chiva, a mi chiva, a mi chiva, a mi chiva, a mi chiva, a mi chiva, a mi chiva, a mi chiva, a mi chiva, a mi chiva, a mi chiva, a mi chiva, a mi chiva, a mi chiva, a mi chiva, a mi chiva, a mi chiva, a mi chiva, a mi chiva, a mi chiva, a mi chiva, a mi chiva,
¡Los necesito, eh!
¡Toma, toma!
¡Los necesito!
¡Qué atrevido, Melesio!
Venirse hasta acá al solito.
Pues es que le hace mucha falta, Esmeralda.
¿Pero tomar la decisión de llegar a esta enorme ciudad él solo?
Pues es que ¿quién lo va a acompañar?
Hasta nada más dígame
Fermín ha estado malito y no puede salir de allá
Sí, mamá, ya le escribí
Pero voy a mandarle otra carta para que sepa que estamos muy preocupados por él
Y que siempre lo recuerdo y lo extraño mucho
Mándale muchos saludos de nuestra parte
Sí, mi amor
¡Ahí está Melesio! ¡Ya llegaron!
¡Adiós!
¡Adiós!
¡Adiós!
¡Adiós!
¡Adiós!
¡Adiós!
¡Adiós!
¡Adiós!
¡Adiós!
¡Adiós!
¡Adiós!
¡Adiós!
¡Adiós!
¡Viva! ¡Viva! ¡Viva! ¡Viva! ¡Viva! ¡Viva! ¡Viva! ¡Viva! ¡Viva! ¡Viva! ¡Viva! ¡Viva!
¿Podría hablar con don Rodolfo?
¿Está en su despacho? ¿Se te ofrece algo?
Nada más quiero pedirle que me dé permiso de llevar a mi papá con el doctor José Armando
Para ver si ya lo echa fuera
Sí, Adrián, no creo que haya problema
Bueno, con su permiso
Oye, eso, oye, mi reinito chulo
¡Un tam y esmeraldito!
Allá arriba, allá arriba
¡Eso, la cámara!
¡Ay, eso, la cámara!
¡Ay, eso, la cámara!
Más tarde vienes, doctor.
Sí, gracias.
¿Qué pasa?
Sí, sí, don Rodolfo. Se va a quedar allá con mi papá.
No será por muchos días.
¿Quién mejor que ustedes saben que la gente que siempre ha vivido en el campo
no se puede acoplar a la ciudad?
Aguanta solo unos cuantos días.
Así es. Ya ve mi papá. Está desesperado por irse.
Ojalá que al fin José Armando lo dé de alta.
Ojalá, don Rodolfo.
Anda pues, dale saludos míos a Dionisio.
Espero que esté bien y lo pueda resolver todo, ¿no?
Está haciendo falta la mano de los luceros en la casa grande.
Gracias.
Gracias, don Rodolfo.
El licenciado Díaz Mirón todavía no habla con la princesita.
De repente se ve angustiada, luego se tranquiliza.
Pues que no disfruta el tiempo que le queda.
¿Y qué es lo que piensa hacer el doctor Malaber para quitarle el mocoso?
No lo sé. No estoy muy al tanto del asunto.
No me es posible comunicarme a menudo con él.
Qué pena.
Me encantaría saber cuándo va a empezar la fiesta.
Pronto, Fátima.
Muy pronto.
Él también está angustiado por definir la situación.
Pronto la familia Peñarreal se llevará una sorpresa.
Ya puedes regresar a la casa grande, Dionisio
La lesión ha sanado por completo
Al fin, hijo, al fin
Lo felicito, papá
No, a quien vamos a felicitar es al doctor Peñarreal
Porque él hizo este milagro y se lo tenemos que agradecer
No, Dionisio, el milagro lo hizo tu voluntad
Y el interés de quienes te cuidaron
Además, a mí no tienes que agradecerme nada
Tú sabes que le tengo gran aprecio a los Lucero
Y usted sabe que está correspondido, doctorcito
Lástima que le haya hecho esmeralda a la trastada que le hizo
Porque pues la verdad nosotros queremos mucho esmeralda, doctor
Y no podemos olvidarnos de eso
Su abandono primero
El dejarle a su suerte con un hijo por venir
Y un hijo que es suyo aunque usted se niegue a creerlo
Oiga, pa
No, no, déjame terminar
La gratitud que le debo no me va a impedir decirle la verdad
Como hacen los hombres de bien
Me gusta verte alegre, mi amor
La llegada de Melesio me ha dado tranquilidad.
Esmeralda, ¿cuándo quieres que nos casemos?
Si aceptas, estoy dispuesto a hacerlo mañana mismo, la primera hora.
¿Qué dices?
Lo que pasó, pasó y pues casi está olvidado.
Y quiero pensar que usted obró así por sus celos
y por el dolor de la ofensa que el miserable aquel le hizo
a la mujer que era su esposa.
Pero esto de ahora, doctor Peñarreal,
Esto de ahora es lo que no tiene disculpa
¿A qué te refieres?
A que no ha hecho nada sabiendo por lo que Esmeralda está atravesando
Y pues el poco interés que ha tenido sabiendo que el doctor Malaber está tratando de quitarle a su hijito
Y perdone que se lo diga, pero pues nunca pensé que se pudiera tener el corazón tan duro
¡Papá!
No, no le diga nada
Es muy cómodo seguir tranquilo con su novia
Mientras la otra pobre está sufriendo mil angustias
Mira, Dionisio, yo entiendo el enorme cariño que ustedes sienten por Esmeralda,
pero mi relación con ella solo nos concierne a Esmeralda y a mí.
Así que con el respeto que te tengo, te voy a suplicar que tú nunca más vuelvas a intervenir en este asunto.
Tiene usted toda la razón, doctor Peñarreal.
Pues le pido una disculpa por decirle mi sentido.
Vamos, amigo.
Me da mucho gusto que todo haya salido tan bien
Y mi papá que tenía tanto miedo de que no resistiera su corazón
Supo algo, Esmeralda
Ay, lo mismo
Que su abogado está trabajando para evitar cualquier embate en contra de ella o de su hijo
Pues Armando está decidido a practicarse la prueba del ADN
Usted sabe que es segurísima
No puede ser
¿Por qué?
Con esa prueba podemos comprobar de una buena vez que Armando no es el padre de esa criatura.
Que el padre es usted.
Por favor, no permita eso.
¿Por qué?
¿Qué pasa, doctor Malavés?
¿Por qué se angustia?
Ese niño, el hijo de Esmeralda, no es mi hijo.
El hijo de Esmeralda no es mío.
¿Entonces?
¿Quiere decir que...
Jamás, jamás la toqué.
Para mí Esmeralda es sagrada.
Dios mío.
Dios mío.
Es que no puedo someterme a esa prueba porque...
iba a descubrir mi mentira.
¿Por qué no me lo dijo desde el principio?
¿Por qué me engañó tan bien a mí?
He guardado ese secreto
Porque para mí era algo vital que Esmeralda jamás se enterara de la verdad
Nadie lo sabe
Absolutamente nadie
La única persona que está enterada de la verdad es Juana
Y él atendió cuando perdió el conocimiento
La puerta de aquel cuarto no volvió a abrirse
Hasta el día siguiente
¿Con ese esa mujer habla?
No, no va a hablar
No va a hablar
¿Estás seguro?
Claro
Ella me es fiel
Incluso si fuera su testimonio necesario
En un determinado momento
Ella diría lo que yo le ordene
Y nadie más sabe de esto
Nadie
Pues es necesario mantenerlo oculto, doctor
Pase lo que pase
Prométame que usted no le confesará la verdad a nadie más
Y hágase a la idea de que no me dijo nada
De mis labios jamás saldrá una palabra que pueda descubrirlo
Gracias
No, no me lo agradezca
Que no lo hago por usted
Lo hago por mí
Yo pensé que usted era sincero cuando reclamaba los derechos sobre el niño de Esmeralda
Ahora esta situación resulta muy peligrosa para mí
Se da cuenta
Muy peligrosa
¿No has visto al doctor Peñarreal?
No, debe estar en su consultorio
Es que se presentó una emergencia y urge su presencia
No, no ha venido por acá
Ay, gracias
Georgina
¿De dónde vienes?
Fui a buscar al doctor Malaber
¿Qué tienes que hacer tú con Lucio Malaber?
Por favor, mi amor, no te molestes
Quería pedirle que fuera él el que se sometiera a la prueba del ADN
Pero hay una mujer ahí que lo está cuidando y no me dejó pasar
Te suplico que no intervengas en este asunto
No tienes por qué hacerlo
Soy tu novia, José Armando, por eso me involucro
Hola, Joaquina
¿Qué pasa?
Te necesitan en urgencias, acaba de llegar un herido grave
Te llamo más tarde
Adiós, Joaquina
Adiós
¡Melesio, qué asustada!
¿Cómo se te ocurrió venir solo a la ciudad, eh?
Yo quería ver a mi reinita chula
Tenía altas, altas ganas de ver a mi reina
Y al chico payatito, al esperantito
Gracias a Dios que saliste en la tele
Que si no, nunca te hubiera visto
Bueno, ¿quién es un refresquito?
¡Sí!
¡Refresquito, refresquito!
Bueno, y cuéntame, ¿cómo está Fermín?
Ay, Fermín, pobrecita malita
Su pancito ahí acostadito
Ay, pobrecito
Si hubiera venido contigo
¿Para qué lo curara el doctor Peñarreal?
Mírame a mí, ya estoy como nuevo
Oiga, socorrido
Yo creo que acomodamos a Melesio ya conmigo en el cuartito
¿Quieres que te ayude?
Oye, Melesio
No se te vaya a ocurrir volver a salir solo, ¿eh?
No, no, no, no, no
No, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no
Arrancarte de los brazos de tu mamá.
¿Cómo podría vivir sin tenerte?
Sin mirar tus ojos, tu sonrisa, tus manitas.
Todo tú, mi amor.
Mi tesoro.
Si alguien te separa de mi lado, sería capaz de todo.
Tú eres de mamá.
Nadie nos va a separar.
Eres un pedacito mío.
Solo mío.
De Kaki.
Eso no.
Hola, mi amor.
Hola, Álvaro.
¿Y cómo está este muchachito?
Bien, muy bien. Yo creo que ya tiene sueño.
Jacinta, ¿te lo llevas, por favor?
Ve, chiquito. Vamos con tu abuelita, Dominga.
Ella te sabe mecer muy bien.
¿Cómo te sientes?
Más tranquila después de la visita del licenciado Díaz, Miron.
De cualquier manera, tenemos que estar prevenidos.
Un hombre despechado es capaz de cualquier cosa.
Ya no le temo a Lucio
Mi único temor era que me quitara a mi hijo
Pero ahora después de saber que no puede hacerlo
Ya no me asusta
Estoy feliz, Álvaro
Me alegro
Sobre todo de no haber tenido que recurrir para nada a José Armando
Por favor, cálmese, doctor
Déjame tranquilo
Pero es que...
Déjame tranquilo, vete al demonio, vete al diablo
Le ruego que no me trate así, doctor Malabert
Yo estoy aquí para cuidarlo
Me preocupo por su salud
¡Déjame en paz! ¡Déjame en paz!
Está bien
Lo disculpo porque sé que está muy nervioso
Ándele, tómese su medicina
Déjame, déjame, no molestes
Estoy pensando
Recuerde lo que le dijo el doctor Pérez Montalvo
Que tenía que seguir estrictamente el tratamiento que le puso
Sí, total, ¿para qué?
¿Para qué?
No pude conseguir lo que quería
Todo me salió mal
Es verdad, no quieres saber de mí
Yo no sé para qué demonios vine, ¿para qué?
Ni siquiera sé si voy a quedar bien
Pero si usted va a quedar muy bien
Pero tiene que mantenerse tranquilo y evitar los disgustos que solamente le hacen daño
Sabe muy bien que su corazón está muy débil
Debe controlarse para que...
No quiero cuidarme
No me interesa nada
Lo siento vencido, derrotado
Ni siquiera puedo apoyarme en la maldita ley
Por obligar a Esmeralda que me acepte
Ese estúpido abogado, miserable
No pudo hacer nada
Y ahí se me escapa y se va a casar con ese hombre
No puedo soportarlo, no puedo soportarlo
Basta, basta, por favor
Ya, ya hace falta descansar
Cálmese, por Dios
Buenas tardes
Buenas tardes, doctor
Cuánto me alegro de que a Dios te haya llegado
En este momento está pasando por una crisis tremenda
¿Qué le pasa?
Pues parece que las cosas no le han salido como pensaba
Y se siente deprimido, desesperado
No quiere tomarse las medicinas
Dice que ya nada le importa en la vida
Bueno, déjeme a solas con él, por favor
Sí, sí, doctor, por su permiso
Lucio
Lucio, ¿cómo va ese ángulo?
Tienes que sobreponerte
Es el principio de un largo camino
Ahora estos expansores de tejido harán su trabajo
No puedes ahorrarte tu gobernado
No me querés absolutamente nada
¡Nada!
¿Pero por qué ese derrotismo?
Pronto serás un hombre nuevo
No, no quiero
Mis planes se han venido abajo
Esmeralda se aleja cada vez de mi vida
¿Pero por qué dices eso?
Porque no tengo ningún derecho sobre el hijo de Esmeralda, ¿me entiendes?
Todo resultó un fracaso, todo
Pero abandona esa lucha, Lucio
Después de la última intervención tu rostro quedará completamente normal
Se abrirán para ti nuevos horizontes
Viaja, establecete en otro lugar
Reanuda tu carrera
No, no quiero
Esmeralda, mi vida, no tiene uno
Pero, Lucio
Lucio, por favor
Bernardo
Dice el temido que abandones mi caso
Vine por ella, dispuesto a exponerme a todo
No puede ser que esto termine así
Estrada tiene que encontrar algo de lo cual yo pueda valerme
Para que Esmeralda quede atada a mi vida para siempre, ¿me entiendes?
¡Es para siempre!
¡Ay, qué contenta estoy, Dominga!
Al fin me puedo sentir tranquila.
¡Qué bueno, mija!
Hacía tiempo que no te veía reír así.
Ay, es que he estado tan angustiada.
Siempre viví temiendo que Lucio se apareciera algún día.
Pero ahora me siento liberada.
Sí, mija.
Está en la hora que este diablo no va a poder hacer nada contra ti.
¡Es!
¿Que hay algo que hay que celebrar?
Claro que sí.
Y mucho.
Díselo, Emeralda, díselo
Nadie me puede quitar a mi hijo
Sí, ya me enteré que vino el licenciado Díaz Miró
El gallo de don Rodolfo tiene mucha espuela
De modo que ya todo ese asunto ha terminado
¿Sí?
Las leyes están de mi parte, gracias a Dios
El Chilpayatito va a ser un Peñarreal
El orgullo de su abuelo
Y el heredero de la familia
Y segurito que va a llevar su apellido muy bien llevado
Vaya, pues las felicito por el triunfo que han obtenido
Que les dure
Gracias
¿Viste, mi hija, cómo se juega?
No debiste decirle eso, Dominga
Pero ¿por qué no?
Esa doña Fátima hubiera gozado con nuestra desdicha
Que rabia ahora con nuestra alegría
Porque tú tienes motivos de ver a sentirte muy feliz, mi hija
Muy feliz
Sabiendo que nadie te va a poder arrancar a tu hijo del alma
Me da gusto verte, Graciela
¿Cómo te has sentido?
Un poco mejor
Pero a veces caigo en unos estados de depresión horribles
Siéntate
¿Cómo están por la casa?
Bastante bien
¿Por qué no has ido?
Resultaría poco prudente estando Esmeralda ahí
Pero a ti la tratabas diariamente
Por necesidad del trabajo
Sin vernos todos estamos más tranquilos
Sí
Tienes razón
Te entiendo perfectamente
¿Y tú?
Acabame de contar, ¿cómo vas?
Igual que siempre
Toda mi angustia, todos mis sufrimientos tienen un nombre
Adrián Lucero
El doctor ya me dio de alta
¿De veras, don Dionisio?
Ya estoy curado, socorrito
Ay, qué bueno, qué bueno
Déjame darle otro beso, papá
Hay que felicitarlo, hombre
Ha ganado una muy buena batalla
Entonces ya no vas a tirar la pata, Dionisio
Ya no te voy a llevar florecitos al panteón
Ay, no, no, ni yo lo quiera
Pues el doctor Peñarreal puso mucho interés
Nunca vamos a poder pagarle lo que hizo por mi papá
Se me olvidaba decirles
Llamamos allá a la casa
Y el señor está muy contento porque el doctor Manavet
No le puede quitar al niño
¡Qué bueno, caray!
Eso es como para celebrar una fiesta
¡Fiesta, fiesta, fiesta!
Yo sé que todavía tienes que revisar a Dionisio
Ya lo revisé, Graciela
¿Ya?
Dionisio está curado y ya lo di de alta
Ay, Dios mío.
La boda de Adrián depende de eso.
Yo te iba a pedir que les dijeras que Dionisio aún no estaba bien.
Lo siento, pero eso no puede ser por más que quisiera ayudarte, Graciela.
No es ético.
Yo lo que necesitaba era un poquito más de tiempo.
Adrián está flaqueando.
Hemos salido juntos.
Me ha besado.
Entonces, ¿me explico su actitud?
Ya te lo dije.
Lo están presionando.
No sé qué hacer.
Te juro que ya no sé qué hacer.
No te atormentes así.
Vas a enfermarte.
Me voy.
Ya me voy.
Graciela, Graciela.
Esos estados de hambre van a acabar con tu salud.
Mira, tranquilízate.
Tranquilízate, ¿sí?
Dale un beso a mi mamá y dile que me llama.
Tranquila.
Estoy bien.
Ahora que ya don Dionisio está bien,
al fin vamos a tener boda.
Yo me tengo que ir
Yo me voy contigo, mi hijo
Quiero avisarle al señor Peñarreal que ya estoy sano
Yo te acompaño, papá
Tengo otras ganas de ver al niñito y también acompañarte
Ya luego nos regresamos tú y yo
Sí, dile a Esmeralda y a Dominga que mañana las esperamos a comer
Dile a la señora Blanca que también puede venir
Sí, ahorita regreso, vuelvo a avisarte
Florecita me trajo una buena noticia
Ya dieron por curado a su papá
¿De verdad, mija?
Sí, el doctor Peñarria lo dio de alta
Ay, pero cuánta cosa para alegrarse, caray
Ahora Adrián y Aurorita ya pueden casarse
Sí
Ay, Esmeralda, yo ya no estoy tan segura
¿Por qué?
A ver, ¿por qué?
Otra vez están enojados por culpa de la señorita Peñarreal.
No puedo creer que el doctor Malaber no tenga derechos sobre el hijo de Esmeralda.
¿Y a ti eso qué te importa, mamá?
Déjalos, no es asunto tuyo.
Sí me interesa.
Porque todo esto, la que va a salir perjudicada es la pobrecita de Georgina.
La pobrecita de Georgina sabe defenderse sola perfectamente.
Tú hablas así porque te has puesto de parte de Esmeralda.
Y para colmo la han metido en esta casa.
Es su casa.
Se ha hecho la dueña de todo.
¿Y nosotras en qué plano hemos quedado?
Como parientes pobres recogidas por caridad.
Lo que somos.
Pues yo no lo soporto.
Ya ni quisiera salir de mi habitación para no tener que tropezarme con ella,
ni con la curandera esa, ni con el chiquillo malcriado.
Es una humillación tener que vivir una con semejante gentuza.
¿Podemos mudarnos a alguna residencia en Bosque de las Lomas o...?
Mira, Graciela.
No me mortifiques con tus ironías
Cuanto celebro que estés recuperado, Dionisio
Eso significa que ya puedes regresar a la casa grande
Sí, don Rodolfo
Mañana mismo empiezo a recoger mis cosas
Bueno, entonces tendré que buscar otro chofer
Porque supongo que ahora te irás con tu padre para casarte allá
Doctor, su medicina y un poquito de leche
Hoy no ha querido comer casi nada.
Ahora sí se está portando muy bien.
Se ve que la visita del doctor Pérez Montalvo lo tranquilizó.
En cambio su hija...
No me gusta nada esa muchacha.
¿Desea algo más?
¿Ya terminaste?
Sí, ha sido un día bastante agitado.
¿Vas a ver a Georgina?
Tal vez
¿No te vio muy entusiasmado?
¿A qué vino ella en la mañana?
A ver a Lucio Malaber
¿Con qué objeto?
Según ella, a pedirle que sea él quien se someta a la prueba del ADN
Sin embargo...
¿Qué?
La noté nerviosa
No sé, no me gustó
¿Dudas de su sinceridad?
Francamente ya no sé qué pensar
Pero tengo que solucionar este asunto
¿Usted?
Claro, debí imaginármelo
El doctor Malaver no puede recibir visitas.
No vengo a visitarlo. Necesito hablar con él.
Lo siento, doctor Peñarreal, pero no puedo permitirle el paso.
No me iré sin hablar con él. Así es que haga el favor de...
Es que él ahora no puede hablar con nadie.
Está en recuperación.
¿Cómo? ¿De qué habla?
El doctor Malaver está recién operado.
El doctor Pérez Montalvo lo intervino hoy en la mañana.
Esperanza, esperanza, tu amor es puro como el sol.
Espera el amor, espera el amor
Y en estos ojos del amor
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