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Está preciosa.
CINCO DÍAS PARA EL "SÍ, QUIERO"
Rachel. ¡Rachel!
- ¿Estás bien? - Ay, Dios.
- ¿Cambiamos? - Hostia puta.
Ya.
- ¿Conduzco yo? - Lo siento. No.
Vale.
Joder, lo siento. ¿Me das conversación para no dormirme?
Sí, claro.
Ah, en el próximo pueblo está el Coldies original.
- Sí. - ¿Coldies? No me…
¿En serio? ¿No había Coldies en Oregón?
Sabes lo que es, ¿no? La cadena de heladerías.
- No. - Es coña, ¿no?
¿Y Larry Poole, el fundador de Coldies?
¿Cómo voy a saber quién es si ni me suena la heladería?
También asesinó a tres mujeres.
Y no son helados normales, son de yema.
¡Venga ya! ¿Cómo?
- La elaboración es distinta. - No.
Llevan yema de huevo y no sé qué más. Creo que las estranguló.
Hay un pódcast sobre Larry Poole.
A principios de los 90, intentó matar a una mujer
que estaba embarazada de ocho meses o así.
Ella misma cuenta las movidas que tuvo que hacer para sobrevivir.
¿Qué clase de movidas?
Me llevaba en su furgoneta por una carretera apartada.
Y ahí fue cuando vi que había un zapatito a mis pies,
uno de Barbie. Pensé que quizá tendría una hija,
así que le dije que iba a tener una niña.
Estaba embarazada y no paraba de recordárselo.
Vi una señal de área de servicio y le pregunté si podíamos parar.
En ese momento… estiró el brazo y me rajó el cuello.
Notaba…
cómo salía la sangre caliente de mi cuerpo.
Lo que no sabía era que, cuando pierdes mucha sangre,
puedes llegar a sentir euforia.
Era la misma sensación que tuve el día de mi boda.
Más que sentir que me estaba muriendo, era casi como amor.
Larry me lanzó a un lado de la carretera.
No dejaba de pensar: "Si cierras los ojos, morirás aquí",
así que me levanté.
RECIÉN CASADOS
Caminé por la carretera apretándome el cuello.
Cada vez me sentía menos eufórica y más débil,
como si estuviera desapareciendo.
Pero, a su vez, era como estar corriendo una maratón.
Y yo iba ganando. Iba ganando.
Llegué al área de servicio. Había una pareja joven.
Su mirada era…
Dios, se quedaron horrorizados al verme.
Pero fueron muy amables.
Menos mal que estaban allí. Esa gente me salvó la vida.
Voy a pillar un mechero. ¿Quieres algo?
- ¿Chicles de canela? - No están tan malos.
- Qué asco. Ve a coger sitio… - Junto a la ventana, sí.
Diez con setenta y cinco.
NO HINQUES LA RODILLA POR UNA CHICA SI ELLA NO HINCA LAS DOS
Y no solo eso.
También dicen que se te desplazan los órganos
para que el bebé pueda salir.
Algunas tienen bebés gigantes. ¿Lo sabías?
En plan… bebés de cinco kilos, cabezones y que te destrozan.
El nuestro no sería así.
¿Cómo lo sabes?
Pues porque creo que nuestro futuro bebé…
- ¿Sí? - …sería muy chiquitín.
Eso no lo sabes.
No quiero que me desgarren.
Te juro que será pequeño, así.
- Más pequeño. - ¿Más? Vale.
Más pequeño.
- Más. - ¿Más?
- No puedo… - Vale, así está bien.
A ver.
Joder, se parece un huevo.
- ¿Sí? - Sí. Espera, que te lo enseño.
El tío está gafadísimo.
- ¿Y por qué sigue cogiendo más? - Ni idea. Le encantan los perros.
¿Y por qué desaparecen?
¿Qué quieres que te diga? Los perros desaparecen.
- Los perros no desaparecen. - ¿Qué?
Esos son los gatos.
No, qué va.
¿Seguro que nunca has visto el logo? Es idéntico.
Qué raro.
Has clavado hasta la pose.
- Ya… A saber. - Qué fuerte.
Tienes un sexto sentido.
¿Te he hablado alguna vez de la hija de la novia de mi padre, Kathy?
- No. - Tenía cuatro años.
Era capaz de recordar su vida pasada.
Siempre hablaba de su "difunto marido",
el que se ahogó intentando salvar a su hijo en un río.
Qué imaginación la de Kathy.
No, creo que, inexplicablemente, los niños pueden entrar en una tercera dimensión
o recordar sus vidas pasadas. Y, no sé, quizá hasta ver el futuro.
Me parece muy chungo. No me gusta.
Eso o que… Kathy tenía mucha imaginación.
Tú no la conociste. Estaba maldita. Yo no quiero…
niños malditos.
- Pues no los maldeciremos. - Ya salen así.
Tú no lo estás.
Eso nunca se sabe.
Espero que nuestro hijo sea como tú.
Qué mono eres.
Al menos mi madre se saltó esa parte.
- ¿Qué parte? - Todo.
¿Los niños no son como una jarra para que los mayores la llenen de amor?
Los distrae de la inevitable soledad de la vejez.
Qué bueno estaba.
¿Cómo se le puede perder el perro tantas veces?
No creo que sea adrede. Total, ¿qué más da?
¿Qué pasa?
Tranquilo, ni siquiera llegué a conocerla.
- Ya… - No pasa nada.
Pasamos siete meses y medio juntas. Estuvo genial.
La verdad es que no me hacía falta más.
Ya… Sí, eso he oído.
Es el secreto de una vida adulta sana.
¿El qué? ¿Una madre muerta y un padre agorafóbico?
- ¿Es el secreto? - Sí.
Leí un artículo en el New York Times.
También decía que alguien con padres controladores
es la pareja ideal si tienes una madre muerta y un padre raro.
Entonces, ¿nos casamos o qué?
Pensaba en una ceremonia íntima en la cabañita de montaña de mis padres.
Sin las típicas chorradas. En plena naturaleza,
con la nieve… Y no hace falta ir en avión.
Podemos ir en coche y parar en los mejores restaurantes.
Ya está. Decidido: nos casamos.
Vale. Salud.
Chinchín.
- Te quiero. - Y yo a ti.
Oye.
Les vas a encantar.
Gracias. Para ella. Nos vamos a casar.
Y…
nuestro hijo será perfecto.
Es mucha presión para un bebé.
- Nuestro hijo será mediocre. - Algunos niños matan a sus padres.
Pero ¿cómo nos va a matar si será así de pequeño?
Mata a los perros, ¿verdad?
¿Qué?
¿Puedes cambiarla? Para.
¿Listo? Tres.
Dos. Uno.
Mierda. ¡Jo!
Cariño.
¿Qué?
No estabas preparado.
Lo siento. Era un túnel muy largo.
Pero trae mala suerte.
Lo siento.
Repetiremos a la vuelta.
Joder.
ÁREA DE SERVICIO 5 KM
Joder.
Me estoy meando.
¡Ay, madre! ¡Nicky! ¡Nicky, ven aquí!
- ¿Qué? - ¡Ven aquí!
Mira.
- Joder. - ¿Estará bien?
Pero ¿qué…? Espera, quédate aquí.
- ¿Adónde vas? - Miraré en el baño.
Rachel, ¿vas…?
Voy a buscar a sus padres. Tú quédate ahí. Vuelvo enseguida.
¡Rachel!
Vale. Hola, peque. ¿Qué pasa? No.
No, no llores. No te pongas triste.
¿Hola?
¿Hay alguien aquí?
Vaya tela.
¿Hola?
¿Hola?
Oye.
No tengo cobertura.
En el baño de hombres no hay nadie.
Mierda. No hay cobertura.
Vale.
Que uno se quede con el bebé
y el otro busque una gasolinera o algo y pida ayuda.
- Sí, vale. ¿Y qué prefieres que…? - ¿Por qué no llora?
- ¿Qué? - ¿Y si muere de frío?
Vale.
¿Has intentado romperla?
No me jodas.
EL SALTO DEL CISNE BAR ABIERTO - CERVEZA FRÍA
LO SENTIMOS, ESTÁ CERRADO
Hola. Disculpa.
Hay un área de servicio a unos 30 km al sur. No tengo cobertura,
pero mi novio y yo hemos parado allí y hemos encontrado un bebé en un coche.
Creo que, no sé, quizá les haya pasado algo malo a sus padres.
¿Estás…?
¿Estás aquí sola?
Qué bien.
También estás tú.
Ah, pues… no.
Oye, ¿podrías llamar a la policía?
Benjamin.
Sí, Benjamin.
Mola.
Benjamin era el tío que trabajaba aquí antes.
Se ahorcó en el baño con un cable
y fueron tan ratas que no me cambiaron ni la chapa.
Perdona, ¿podrías…? ¿Puedes llamar a la policía, por favor?
¿Vas fumada?
Me relaja.
Ya se ve.
¿Llamas a la poli, por favor?
Espera. Voy a llamar.
FUERA DE SERVICIO
¡Joder!
Oye, ¿has dicho al sur?
Sí, al sur. Oye.
Quédate ahí.
Espera, Benjamin.
Vaya mierda.
¿Estás segura de que es él?
Oye.
¡Oye! ¡Vienen a rescatar a tu bebé!
RECIÉN CASADOS
¿Qué coño…?
¡Joder!
¡Ay, Dios! La madre que…
¡Joder!
- Perdona. - Qué susto me has dado, Nicky.
¿El bebé está bien?
Sí, la familia ha vuelto.
¿Qué…?
Joder, estás sangrando. ¿Qué ha pasado?
Creían que quería llevarme al bebé y el tío me ha dado un puñetazo.
- ¿Qué? - Sí.
Habían parado porque ella estaba mareada del viaje.
- Habían salido a dar un paseo. - ¿Y dejan al bebé solo?
- Ya, yo qué sé. - ¿Qué?
¿Qué puto pirado hace eso?
- A ver. - Ya lo sé.
Jo, con lo guapo que eras…
Luego se han disculpado un montón. Saben que hemos actuado bien.
Bien. Pues menos mal, entonces.
Oye, ¿no esperamos a la poli?
No. Nos vamos de aquí pero ya.
¿Estás bien?
- ¿Estás bien? - Sí, es que estoy agotada.
- ¿Cuál es? - El código es 0817.
¿Tu cumpleaños?
Qué presión. Voy a casarme con el favorito.
Calla. Están deseando conocerte.
Ya…
¿Esta es la cabañita de montaña de tus padres?
- ¿No es una cabaña? - De "cabañita" no tiene nada.
Espero no tener una conmoción o algo así.
Dios.
Bueno, ¿estás lista?
Hostia puta.
Estoy flipando.
Ay, madre.
- Ya… - Pero ¿qué…?
Es una especie de tradición. Son los perros de la familia.
No… Siempre nos metíamos en líos por mirarlos a los ojos
porque, como están muertos, se considera una falta de respeto.
¿Y cómo sabían si lo hacíais?
Mi padre nos decía que podían ver.
Yo los he mirado, así que…
¿La he liado?
Ya lo veremos.
¿La silla libre es para mí?
Sé que la ilusión de tu vida es salir en un retrato familiar
custodiado por dos perros disecados.
¿Pintaron a la nueva mujer de tu hermano encima de la exmujer?
Sí, fue cosa de mi hermana.
- Es… chungo de cojones. - Sí.
Esta es la cueva del amor.
¿"La cueva del amor"?
Sí.
¿Otra mascota familiar?
Ah, no.
A mi bisabuela Elizabeth la mató un oso.
Y su marido murió intentando vengarla.
Sí.
¿Tú harías eso por mí?
Pues claro.
Cuidado.
- Perdón. - Ya… No pasa nada.
Puedo traerte hielo para la cara.
O también puedo llamar al mayordomo.
Se va a las diez.
- Es coña. ¿Estás segura? - Qué tonto.
- Ya voy yo. - Voy yo. Dime dónde está.
Yo iré al coche a por las maletas.
La cocina está al final del atrio,
a la derecha del pasillo curvo, donde la entrada.
- ¿Por aquí? - Sí, a la derecha.
Que te pires. Estamos entre chicas.
La cocina no es tuya. Vete tú.
¿Le has preparado tú el pollo? ¿Siempre come así?
No, yo cocino para mí. Que esté Jules es casualidad.
Divórciate y cásate conmigo.
Así harías el triplete de hermanos Cunningham. ¡Coño!
- ¡Qué puto susto! - Perdón.
Perdón, no quería interrumpir.
Me voy.
¡Hala, que sí que existe!
De "interrumpir", nada. Ven. ¡Somos familia!
¡Que os vais a casar!
¿Te hace ilusión?
Sí, mucha.
Hablábamos de ti y justo has aparecido de la nada.
Te dije que invoco cosas.
No es una cosa, Portia.
Te presento a tu nueva familia.
Nellie. Julie.
- Es Nell. - Hola.
- Jules. - Encantada.
Por fin nos conocemos. Parecía que nos evitabas.
No, para nada.
Qué pena que no fueras a Londres
ni al viaje a Islandia. ¿Te da miedo volar?
No…
Le conté a mi amiga Cindy que os conocisteis en un aeropuerto.
¡Ay, es superromántico!
Gracias.
Eres muy mona. ¿A que es mona?
Muy mona, sí.
Enséñame el anillo.
Qué bonito.
- ¿A que es bonito? - Sí. ¿Y nuestro querido Nicky?
Está descargando el coche. Acabamos de llegar.
He venido a por hielo, porque resulta que tiene la cara…
Es que le han dado un puñetazo esta noche.
- ¿En serio? - ¿Qué?
Es largo de contar. Es…
Tenemos tiempo.
Estábamos en un área de servicio en medio de la nada y había un…
bebé abandonado en un coche.
Él se quedó y fui a buscar ayuda.
Entré en un bar de mala muerte y había un tío que daba muy mal rollo. Y…
¿Y si era el Penitente?
Portia.
¿El qué?
¿Sabías que hay algo maligno en este bosque?
No, no empecemos.
¡Venga ya! Puedo contárselo si quiero.
- Yo paso. - Rachel quiere.
No pasa nada.
- Buenas noches, Rachel. - Buenas noches.
Cuidado.
Bueno, me voy ya.
Rachel.
Es cortito. Es un cuento para dormir.
Ya… Vale.
Vale. Te pongo en situación: es un día más de invierno, como hoy.
Jules tiene ocho años y se escapa porque le va el drama.
Yo soy un bebé, así que ni idea.
Se hace de noche y el pequeño Jules está solo en el bosque.
¿Y qué es peor que estar solo en el bosque?
Darte cuenta de que, en realidad, no estás solo.
Oye a una mujer gritar en plan…
Pero peor.
Jules intenta huir, pero da igual en qué dirección vaya,
los gritos son cada vez más y más
y más y más y más fuertes…
hasta que se lo encuentra de frente.
El Penitente.
Tiene las uñas largas, afiladas y sucias,
la barriga hinchada,
la boca abierta y la sonrisa fruncida.
Y gime.
Es horrible.
Imagínatelo a tres putos metros de ti. Así lo ve el pequeño Jules.
Jules se esconde del Penitente, contiene la respiración
y observa…
y observa…
cómo el Penitente abre en canal a una mujer
y le da la vuelta como a un calcetín.
Y, mientras lo hace,
llora y dice: "Lo siento".
Es horrible.
En su delirio, sube del infierno y acecha en el bosque,
creyendo que su difunta esposa está escondida dentro de otra mujer.
Porque, algún día, cuando raje a una mujer,
ahí estará ella.
Y ambos podrán volver al infierno como si fuese…
una puta historia romántica retorcida…
Ay, Dios.
¿Qué es eso?
¡Os lo habéis creído! Los dos.
Judie, ¿qué pasa?
¿Qué haces levantado, Judie? ¿Espiar a las chicas?
Lo siento, tía Portia. No podía dormir.
Esta es Rachel.
Será tu nueva tía. ¿A que es genial?
No pasa nada.
El Penitente acude al olor de la sangre,
así que intenta no sangrar. No tendrás la regla, ¿no?
Tranquilo, al Penitente no le interesan los niños. No.
Prefiere a las novias.
Dale las buenas noches a la tía Rachel.
- Buenas noches. - Novia bonita.
Novia bonita.
Que el Penitente no te saque las tripas.
Oye, siento el numerito de la historia.
De críos, nos daba tanto miedo que nuestros padres prohibieron contarla.
Entonces, ya conoces a Jules y a Nellie. Guay.
¿No estaban matándose con cuchillos de untar?
- Oye, tú no creerás en eso, ¿no? - Pues no.
No creo en el monstruo vestido con piel humana del infierno.
Pero sí que le pasó algo a Jules de niño en el bosque.
Volvió… distinto.
¿Y no sabéis qué pasó?
A ver, esa es la historia que contó él.
Y luego mis padres lo mandaron a un internado europeo pijo.
Vaya movida, ¿no?
Apuñalé a un tío en el bar.
¿Qué?
Con las llaves del coche. No sabes el mal rollo que daba.
¿Qué dices?
No paraba de mirarme y de acercarse. Creía que iba a hacerme algo, pero…
No sé cómo describirlo. Lo vi espiándome mientras hacía pis.
¿Qué? ¿Estás bien?
Sí, estoy bien. Es que fue…
No sé.
Es como si tuviera un déjà vu, pero de los malos.
Es una sensación muy familiar. No sé cómo describirla.
Es más bien pavor. Como cuando sabes que va a pasar algo malo. Lo presientes y…
No ha hecho más que empeorar y empeorar desde que hemos llegado.
Y, ahora que estamos aquí, es como…
- No sé. Es una sensación muy fuerte. - Ven aquí, Rachel.
Ven, cariño.
No pasa nada. Lo siento.
Lo siento. Te…
Te entiendo. A mí también me ha pasado. Me siento raro.
Te entiendo perfectamente.
Nicky,
¿le contaste a tu hermana que no fui a Islandia por un ataque de pánico?
No.
Ni se me ocurriría.
¿Y cómo sabe que me da miedo volar?
Porque sabe cómo nos conocimos.
Perdona.
Te quiero.
Espera.
¿Qué pasa?
Tengo que hacer eso.
¡Nicky!
¿Señora Cunningham?
Hola.
Oiga.
Señora Cunningham.
¿Se encuentra bien?
Aquí está.
La próxima señora Cunningham.
Hola.
Victoria, mi amor, vuelve a la cama.
Estaba recogiendo el correo.
No hace falta. De eso me encargo yo.
Ya no nos veremos mucho más.
Claro que sí. Esto es solo el principio.
ALGO TERRIBLE ESTÁ A PUNTO DE SUCEDER
RACHEL HARKIN Y NICHOLAS CUNNINGHAM TE INVITAN A CELEBRAR SU BODA
NO TE CASES CON ÉL
Subtítulos: Cristina Giner
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