All language subtitles for HIGH PREASSURE (ESP)

af Afrikaans
ak Akan
sq Albanian
am Amharic
ar Arabic
hy Armenian
az Azerbaijani
eu Basque
be Belarusian
bem Bemba
bn Bengali
bh Bihari
bs Bosnian
br Breton
bg Bulgarian
km Cambodian
ca Catalan
ceb Cebuano
chr Cherokee
ny Chichewa
zh-CN Chinese (Simplified)
zh-TW Chinese (Traditional)
co Corsican
hr Croatian
cs Czech
da Danish
nl Dutch
en English Download
eo Esperanto
et Estonian
ee Ewe
fo Faroese
tl Filipino
fi Finnish
fr French
fy Frisian
gaa Ga
gl Galician
ka Georgian
de German
el Greek
gn Guarani
gu Gujarati
ht Haitian Creole
ha Hausa
haw Hawaiian
iw Hebrew
hi Hindi
hmn Hmong
hu Hungarian
is Icelandic
ig Igbo
id Indonesian
ia Interlingua
ga Irish
it Italian
ja Japanese
jw Javanese
kn Kannada
kk Kazakh
rw Kinyarwanda
rn Kirundi
kg Kongo
ko Korean
kri Krio (Sierra Leone)
ku Kurdish
ckb Kurdish (Soranî)
ky Kyrgyz
lo Laothian
la Latin
lv Latvian
ln Lingala
lt Lithuanian
loz Lozi
lg Luganda
ach Luo
lb Luxembourgish
mk Macedonian
mg Malagasy
ms Malay
ml Malayalam
mt Maltese
mi Maori
mr Marathi
mfe Mauritian Creole
mo Moldavian
mn Mongolian
my Myanmar (Burmese)
sr-ME Montenegrin
ne Nepali
pcm Nigerian Pidgin
nso Northern Sotho
no Norwegian
nn Norwegian (Nynorsk)
oc Occitan
or Oriya
om Oromo
ps Pashto
fa Persian
pl Polish
pt-BR Portuguese (Brazil)
pt Portuguese (Portugal)
pa Punjabi
qu Quechua
ro Romanian
rm Romansh
nyn Runyakitara
ru Russian
sm Samoan
gd Scots Gaelic
sr Serbian
sh Serbo-Croatian
st Sesotho
tn Setswana
crs Seychellois Creole
sn Shona
sd Sindhi
si Sinhalese
sk Slovak
sl Slovenian
so Somali
es Spanish
es-419 Spanish (Latin American)
su Sundanese
sw Swahili
sv Swedish
tg Tajik
ta Tamil
tt Tatar
te Telugu
th Thai
ti Tigrinya
to Tonga
lua Tshiluba
tum Tumbuka
tr Turkish
tk Turkmen
tw Twi
ug Uighur
uk Ukrainian
ur Urdu
uz Uzbek
vi Vietnamese
cy Welsh
wo Wolof
xh Xhosa
yi Yiddish
yo Yoruba
zu Zulu

Original subtitles

Gracias.

Hola...

¿Quién?

¿El Sr. Evans?

No, no está aquí.

No lo he visto en dos o tres días.

De acuerdo. Adiós.

No, Mike...

No he visto a Gar en una semana.

Pues claro que te estoy diciendo la verdad.

¿Quién?

Gar Evans?

No, pero estuvo aquí hace un par de días.

Sí, soy Francine.

Dije que no sé dónde está Gar.

Se fue de aquí hace 4 días diciendo que iba a la farmacia a comprar bromuro de sal.

Esa fue la última vez que lo vi.

Y además, esa será la último vez que le veré.

Nunca encontrarás a ese tipo. Me voy a casa.

Espere, Sr. Ginsburg, sé que lo encontraremos poco a poco.

Nunca desaparece 47 horas seguidas.

Buscar una aguja en un pajar no es nada comparado

con encontrar a ese hombre.

Por favor, Sr. Ginsburg, No se arrepentirá.

Uno vez más, Sr. Ginsburg, sólo uno más.

Otro barucho más y me emborracharé solo al respirar por las escaleras.

Miembro del Koko Kola Club Mike Donahey

Hola, Mike.

- Hola. - Phil, cerveza.

- ¿Hay alguien? - Ni Dios.

Escucha, ese tipo tiene que ser muy bueno

para crearnos tantos todos estos problemas.

¿Bueno?, es el mejor vendedor que nunca existió.

¿Sí?

Gar Evans le vendería un par de bigotes para Moisés.

Mientras Dios...

Por el bien de Moisés, ve tú a buscarlo.

- Qué malo está esto. - Lo encontré, Sr. Ginsburg.

¿Sí? Vamos a verlo.

Espera, espera. No tiene buen aspecto.

Tranquila, tranquila, no quiero casarme con él.

Solo recuerda que es el mayor vendedor...

Ya sé, que existió.

Ahí está, Sr. Ginsburg.

Así que ese es el gran Evans, ¿eh?

- Ya le dije que no tenía buen aspecto. - La bella Durmiente.

Sólo ha estado bebiendo un poco.

Si eso es un poco, no quisiera verlo borracho.

No se preocupe, Sr. Ginsburg. No se preocupe.

Sólo una vez al año se pega una de estas juergas.

Pero solo por negocios.

Le doy mi palabra de honor, Sr. Ginsburg.

Nunca bebe una gota mientras trabaja.

- Cuidado, te necesita. - Y Ud. lo necesitará, Sr. Ginsburg.

Cogerá ese negocio suyo y lo hará grande. Un millón de dólares.

No me gusta depender de un borracho.

No está borracho, se mueve.

Fíjese.

¿Qué hay para ver? ¿Cómo duerme de pie?

Espere a verlo en acción.

En cuatro horas, sus ojos estarán abiertos.

Para ello tendrás que utilizar la bocina de un coche.

En cinco horas, lo estaremos escuchando.

En seis horas, estará listo para una hacer

de su negocio y vender todo su inventario.

Bueno, vamos a encontrar un par de tipos y sacarlo de aquí.

Vamos, écheme una mano.

Espera, espera.

Me estás cargando.

- Abra la puerta, Sr. Ginsburg. - Oigan, esperen un minuto.

¿Qué pasa?

No puedes llevarse a ese tipo tal y como está.

No pasa nada. Es un amigo mío.

- ¿Un buen amigo? - El mejor del mundo.

Bueno, entonces paga su factura primero.

¿Cuánto es?

108 dólares.

Oye, no queremos comprarlo, solo queremos alquilarlo.

Bueno, eso es lo que hay.

Y no voy a cobrarles por dormir aquí toda la noche.

Vámonos de aquí, es demasiado caro.

No se desespere, Sr. Ginsburg. Pagaremos.

Le sacaremos partido a este pérdida.

Vamos, no está bien dejarlo aquí.

Es un buen hombre.

Muy bien. Me temo que es demasiado bueno para mí.

Sr. Ginsburg, se arrepentirá.

Está perdiendo la oportunidad de su vida.

¿Va a dejar que unos pocos centavos se interpongan a cambio de miles?

¿Millones?

Está bien, si tú lo dices.

Sr. Ginsburg, va a ser usted millonario.

¿Sí?, me conformo con menos.

Le llevamos en un taxi Vamos.

Bien...

Esta es la primera vez que tengo que darme un baño para acudir a una cita.

Esto es genial para la figura, Sr. Ginsburg.

¿Qué soy yo? Una modelo que debe tener buena figura.

Señor...

Mira a ver si yo también estoy, ¿vale?

¿Ve, Sr. Ginsburg?, todo lo que él necesitaba era una duchita.

¿Una duchita?

Lo que necesita es un par de duchas.

Y después de eso, un buen masaje con alcohol.

Sí, él no necesita el alcohol.

¿Dónde estáis? Me he perdido.

Vamos, Sr. Ginsburg, vamos.

Ahí estáis.

¿Cómo está el maravilloso Evans?

- ¿No le dije que se pondría bien? - Sí, pero todavía está echado.

Permítame presentarle a Gar Evans en persona.

Al fin.

¿Cómo está usted, Sr. Evans?

¿Cómo está, señor?

Este es el Sr. Ginsburg.

- ¿Y qué? - Tenemos una propuesta para ti.

Una buena propuesta, Gar. El negocio más grande del mundo.

Gar, escucha esto.

- ¿Hablaste de un negocio? - Adelante, Sr. Ginsburg, hable.

Escuche, Sr. Evans, escuche.

Hace un par de semanas conocí a un inventor alemán...

que desarrolló un proceso para hacer caucho a partir de aguas residuales.

- ¿Qué? - Aguas residuales.

¿Aguas residuales?

Y es un proceso barato, además, el costo es...

- ¿Aguas residuales? - ...muy poco.

Imagine, toneladas y toneladas de aguas residuales.

Comienza quién sabe dónde y termina en ninguna parte.

Y podemos hacer un buen caucho con eso.

Ahora quiero organizar la empresa.

- Aguas residuales - Lo que sea.

- No hay romance las aguas residuales - ¿Romance?

¿Qué es lo que quiere? ¿Hacer una película?

- Solo está pensando en voz alta. - Sí, pero lo veo asqueado.

Ya sabe lo que pasa después de una mala noche.

- ¿De qué va esto? ¿Es alguna broma? - No, de verdad que no.

Esta es la mejor propuesta que jamás escucharás.

Sí.

¿Es eso legal?

¿Qué es, un vendedor o un juez?

Es el vendedor más grande del mundo.

Entonces, ¿por qué es tan particular al respecto?

Pregúntele.

Bien, Sr. Evans, le pregunto.

Vaya...

Al parecer no entiende que hay vendedores y vendedores.

Coronel...

organicé decenas de empresas...

que vendieron millones de dólares en acciones.

Pero cada operación en la que participo debe ser legal.

Cualquiera puede promocionar un negocio...

Es un simple robo.

Pero se necesita talento para que algo que sea legal.

¿Eres también reformador?

Cuando empecé aprendí una cosa...

Que pueden meterte en la cárcel por malversación.

Y no me gusta la prisión.

- ¿Quién dijo que a mí me gusta? - Sin embargo...

No es un delito exagerar.

- ¿Exagerar? - Déjeme explicárselo.

- ¿De verdad ha conseguido caucho? - Sí, señor.

¿Se puede hacer más barato?

¿Hay algo más barato que las aguas residuales?

Reverendo, por favor...

No...

Nunca repita esa palabra...

En este negocio no es una palabra agradable.

Recuerde esto, coronel...

Cada negocio debe tener romance.

Cuando vendes acciones en una empresa recién creada...

no están vendiendo los dividendos.

Está vendiendo un sueño.

Un hermoso retrato del futuro.

- Cierto. - Ahora...

- ¿Compró la patente? - Sí, señor.

- ¿La trae consigo? - Está en mi bolsillo.

- ¿Y tiene una muestra? - ¿Qué? ¿De las aguas?

¿Cree que llevaría tal cosa?

- ¿Está organizada la empresa? - Todavía no.

- ¿Tiene un nombre para ella? - Tengo un nombre maravilloso.

"La Compañía del Caucho Artificial."

Llamemos a esto...

La Puerta Dorada...

del Caucho Artificial.

Esto suena a oro... Oro.

Lo mejor del mundo.

Es como la palabra cielo en las religiones.

Como amor en el título de una película.

- Es algo seguro. - Es lo mejor.

Ahora...

¿Tiene dinero para empezar?

- ¿Dinero para empezar? - Pues claro.

Para esta gran propuesta necesita un dinero inicial.

Grandes oficinas...

Buenos muebles...

Material de oficina digno...

Publicidad, darse a conocer.

¿Cuánto cree que es necesario?

Reverendo, yo diría que sobre unos 25.000 pavos.

- ¿25.000 pavos? - 25.000 pavos

¿Solo para empezar?

Podría conseguir 15.000.

Un año después de poner en marcha nuestra fábrica...

sin duda alguna...

podremos producir 10.0000 toneladas de caucho.

Y en ese momento...

la producción combinada de todas las fábricas...

debería ascender a la impresionante cifra total de...

Coronel, creo que lo mejor sería que consiguiera esos 25.000 pavos.

Esta propuesta me está empezando a interesar.

Señores...

El negocio ha comenzado.

- Genial. - ¿Qué le dije?

- Sí, señor. - Ahora, reverendo...

Solo hay una forma de que Gar Evans acepte un trato.

El 51% de las acciones de una empresa van a parar a los vendedores.

- Y yo entiendo del tema. - ¿Y yo que me llevo?

Mucho.

- Usted y yo somos socios, reverendo. - Bien.

- Mike, ponte en marcha. - ¿Qué uso como dinero?

Coronel, solucione Ud. eso. Es parte del trato.

Yo me encargaré de todo.

Ahora, señores... buenas noches.

Reverendo...

Encantado de conocerle.

Es Ud. un buen tipo.

Dios sabe que pocos quedan ya.

- Le veo por la mañana. - Gracias.

Sr. Evans, sólo un momento.

Quisiera pedir un favor.

Cualquier cosa, reverendo.

Mi nombre es Ginsburg...

Simplemente Sr. Ginsburg.

Ahora, si quieres darme un título...

Por favor, decida cuál.

O reverendo o coronel.

Qué debo saber si estoy en el ejército o en la sinagoga.

Tiene razón.

Bien, le llamaré coronel Ginsburg.

Porque no parece un caballero sureño.

Buenas noches.

- Mike, ¿qué pasa? - Te sientes mal, Gar.

Me olvidé por completo de Francine.

- He estado fuera durante unos días. - Lo sé. Hablé con ella.

- ¿Está calentita? - Al rojo vivo.

Escucha, Mike...

Antes de hacer nada...

tienes que conseguir que me perdone.

Sé que ella no me hablará.

Dile que esta será la última vez.

Eso es lo que dijiste la última vez.

Tienes que hacerlo de nuevo.

No podría empezar sin ella.

Me matará.

Bien...

Es mejor que te mate a ti y no a mí.

¿Qué pasa con Francine?

¿No le es posible hacer nada sin esta mujer?

Bueno, eso es lo que él siente por Francine.

Ya sabe, una forma de superstición.

Cree que ella le trae buena suerte.

Una vez, antes de iniciar un negocio, todo se veía maravillosamente.

El lunes comenzamos...

El martes Francine marchó...

Miércoles la cosa flaqueó...

Y el sábado cerramos.

No te quedes ahí parado.

Si él necesitas a esa mujer, tira y da con ella.

Y cómprale regalos y flores.

Suban.

- Tenga cuidado, ¿quiere? - Calma.

Oiga, ¿cuánto le ha costado eso?

Date prisa. No tendrás otra oportunidad. Recuerda.

Sé cuidadoso...

Señor, se va a lastimar ahí.

Apuesto a que anoche nunca imaginó estar en su oficina hoy.

En lo que a mí respecta, todavía no me he hecho a la idea.

- Cuánto gasto. - No se preocupe.

Deja que Gar se encargue del agente.

¿Cuándo pidió?

Eso es lo raro, no preguntó.

Sólo dijo 15.000 al año. ¿Lo toma o lo deja?

Pero tiene una planta entera en la sexta avenida.

¿Qué voy a hacer con tanto espacio?

¿Montar un salón de baile?

- Buenos días, señores. - Buenos días, señor.

Mike, ¿por qué no me dijiste que el Sr. Evans iba a venir a la oficina?

Y no hables con un caballero con un puro en la boca.

Necesitamos una atmósfera, pero no olor a humo.

¿Dónde está Francine? ¿Está aquí?

Lo siento, no pude hacer nada.

Ella me dijo que se acabó.

Qué útil me has sido. Tienes que traer a Francine.

Sin ella, este negocio no funcionará.

Creo que será mejor que vayas a verla tú en persona.

Dime, ¿harás lo que te dije?

Está bien, lo intentaré de nuevo.

Coronel...

Quiero que abra dos cuentas bancarias...

- ¿Qué? - Una en el centro y otra en la periferia.

¿Por qué dos?

Así que podrá depositar en una de ellas todos los días.

Aunque tenga que ir de un lugar a otro.

- ¿Lo pilla? - Sí, lo pillo.

Hola, Sr. Brown, me alegro de verle.

- ¿Cómo está? - Quiero que conozcas al Sr. Evans.

Nuestro manager. Sr. Evans...

Este es el Sr. Brown, el agente inmobiliario del edificio.

- ¿Cómo está? - ¿Cómo está, Sr. Brown?

Acabo de decirle al coronel Ginsburg...

qué es una pena que no tuviera suficiente espacio para nosotros aquí.

- ¿No, señor? - ¿Espacio?

Pero tiene toda una planta.

Vamos a estar un poco apretados aquí con nuestro personal.

Pero claro, cuando empecemos a expandirnos...

Bueno, tengo Bacon Street, un piso más abajo...

Muchos espacios vacíos en este edificio, ¿eh?

Esto...

Bueno, me temo que estamos en el lado equivocado de la avenida.

¿Dijo Ud. que el alquiler aquí era de miles al mes?

Vaya...

Pues ya podemos pararlo todo.

Por supuesto, nunca volveremos.

Sin embargo...

Le diré lo que podríamos estar dispuestos a hacer por usted.

¿Qué?

¿Cuál es el nombre de este edificio?

No tiene nombre, solo un número.

Oh, qué lástima.

Siempre se ha de intentar...

que el nombre del edificio esté presente.

Sí, eso está muy bien.

Sr. Brown, aparentar ser un hombre de negocios capaz.

Y Dios sabe que quedan pocos ya.

- Le haré una propuesta. - ¿Sí, señor?

Le permito llamar a este edificio...

el edificio Golden Gate Artificial Rubber Company.

Sí, señor, le permitiremos

poner ese nombre en grandes letras en el frente del edificio

- Eso suena bien. - En otras palabras...

Permitamos que el edificio...

comparta el prestigio y la prosperidad de nuestra empresa.

A cambio de una concesión sobre el alquiler.

- ¿Cuánto? - Digamos...

- La mitad. - ¿La mitad?

Exacto.

Y que nos den la opción en el contrato de compraventa del edificio.

En dos o tres años...

derribaremos este y levantaremos un edificio de oficinas de 60 pisos.

Y...

Cuando eso pase...

estoy seguro de que el nombre de nuestro agente inmobiliario será...

- ¿Cuál es su nombre? - Oscar Brown.

Será Óscar Brown.

Bien...

Acepto su oferta.

Un momentito, Sr. Brown.

¿Qué opina, coronel?

¿No crees que podemos hacerlo mejor que esto?

Por supuesto.

¿Está en el negocio de los tacones?

De alguna manera.

Sr. Brown, fabricamos un caucho artificial...

que es mejor que el caucho natural.

- ¿Sí? - Claro...

Obtendrán grandes beneficios con ello.

Eso creo.

Nuestros accionistas se darán cuenta de ello muy pronto.

¿Permiten que la gente participe?

No. Todavía no.

Por supuesto, no vamos a cerrarle la puerta a un amigo.

Estoy seguro de que algo puedo aportar.

- Buenos días. - Buenos días.

Sr. Brown Adiós, adiós.

Sr. Evans, sabe usted cómo manejar la cosa.

Le dio a ese tipo una buena charla.

Creo que Oscar Brown será nuestro primer accionista.

Así se hace.

Sé razonable, Francine. Ya conoces a Gar.

Sabes que no puede trabajar sin ti.

Ha conseguido una gran oferta.

Si vas, te prometo que cambiará y llevará una vida normal.

¿Tú me prometes?

Sí, y Gar también te lo promete.

Me pidió que te dijera que va en serio.

Hará cualquier cosa que le pidas.

Nadie te amará como lo hace Gar.

Francine, él es un gran tipo.

No, Mike, por última vez digo que hemos terminado.

Gar me estuvo mareando durante 5 años y nunca vi el anillo.

Y ahora es cuando yo ya paso.

- Hola, Juan, pasa. - Hola, Francine.

Quiero que conozcas a un amigo mío, el Sr. Donahey.

Este es el Sr. Rodríguez, mi prometido.

Encantado, señor.

Encantado de conocerle...

Señor.

Está bien, chicos.

Esto es lo que yo llamo un mostrador.

¿Por qué tan caro? ¿Quién va a sentarse ahí?

- Es para Francine. - Espero que así sea.

Tengo que conseguirlo.

¿Cómo está, Sr. Evans?

El Sr. Donahey dijo que quería verme.

¿Qué has estado haciendo?

Nada, Sr. Evans, desde el último trabajo.

Solo esperándole.

Mírate a ti mismo. Fíjate cómo vas.

No puedo evitarlo, Sr. Evans. Me he arruinado.

No pude arreglar un neumático la otra noche.

Y tuve que volver en el metro.

- Ruina total. - Dele un dólar y despídalo.

Coronel Ginsburg...

Quiero que conozca al Sr. Clifford Grey...

- El presidente de nuestra empresa. - ¿Qué?

¿Es esto una broma?

Coronel, conozca al perfecto presidente de cualquier empresa.

¿Qué quiere decir?

El Sr. Gray fue el presidente de cuatro empresas que yo llevé.

Algunos hombres trabajan para ser presidentes, otros nacen presidentes.

A los 7 años, él ya era el presidente ideal de una gran empresa.

Pero tuvieron que pasar 40 años para que él pareciese uno.

Nadie en el mundo puede sentarse en un sillón como él.

Siempre sentado, ya.

Para un baño, afeitado, comida...

Cámbiate de ropa y vuelve cuando estés listo. ¿Entendido?

Sí, señor. Gracias, Señor.

Encantado, coronel.

Discúlpeme un momento, coronel.

Póngame con el 34752.

Discúlpeme, señor...

pero tengo entendido que se está creando una nueva empresa en esta oficina.

Y tú supongo que quieres ser vicepresidente, ¿eh?

No, señor.

¿Es posible que desee algún servicio?

Un buen armario con espejos.

Doce toallas a la semana y seis pastillas de jabón.

Me gustaría lavarme las manos de todo este negocio.

Dirigida a la Sra. Francine Dale.

En los apartamentos Alhambra.

Ábrale una cuenta a nombre de la Golden Gate Artificial Rubber Co.

Adelante.

¿Qué tal doce toallas y un cepillo de dientes?

Salga de aquí. No me moleste.

Un minuto.

Coronel, me temo que es un poco apresurado.

Joven, le he visto trabajar.

Me gustaron sus maneras.

Me gustó su persistencia.

Es un vendedor nato...

y Dios sabe que quedan pocos ya.

Gracias, señor.

- Significa que contratan los servicios. - Más que eso.

¿Cuánto gana a la semana?

Por lo general, unos doce dólares.

Eso no es bastante, debería ganar cuatro veces más.

- ¿Cómo te llamas, hijo? - Gus Vanderbilt

¿Gus Vanderbilt?

Augustus Vanderbilt...

Tiene alguna relación con los Vanderbilt.

¿Se refieres a mi padre?

Me refiero al millonario.

No que yo sepa.

Los chicos me lo habrían dicho.

¿Le gustaría ser parte en una junta directiva?

No si es cosa fácil.

Bueno, Augustus...

Siempre estamos agregando jóvenes brillantes

a nuestro personal de vendedores. Incluso si es sólo para trabajar de noche.

Si vienes a mi clase de personalidad dinámica esta noche, te enseñaré.

- Sí, señor. - Augustus...

- Te uniste a nuestra empresa. - Gracias, señor.

Oye, ¿por qué lo elegiste? Él no es un vendedor.

Augusto Vanderbilt...

Ese nombre se verá genial en nuestra de oficina.

Muy bien, págale dos dólares por usar su nombre...

Pero ¿por qué contratarlo?

Coronel, es Ud. un tipo muy agradable

y Dios sabe que quedan pocos ya.

- Gracias. - Pero no entiende de psicología.

¿Tengo que estudiar acaso para saber que ése no es un vendedor?

Claro que no.

Pero conseguiremos que esté tan convencido de su propuesta

que comprará acciones.

Entonces las venderá a su padre, a sus tíos, a sus primos.

- Cualquiera que no tenga miedo de ello. - Y entonces, ¿qué hacer con tu familia?

Eso es lo gracioso.

Si podemos conseguir mil como él,

y hacer una o dos ventas por cabeza,

- No hay problema. - ¿Quién se queja?

Las pequeñas ventas hacen que la cosa rule.

Mil accionistas en busca de otros mil.

Es por eso que un mercado actual se mueve tan rápido.

Entiendo... Todavía tengo mucho que aprender.

Todos tenemos que hacerlo.

- oiga, ¿dónde está el inventor? - No pude comunicarme con él.

Se fue a Nueva Jersey por unos días para ver la planta de Erickson.

Creo que aún no ha regresado.

Llame a Erickson inmediatamente. Tenemos que diseñar el plan.

Que esté preparado para fabricar nuestro producto.

Necesitamos tener muestras listas dentro de una semana.

Usted lo ha dicho. Lo encontraré enseguida.

¿Es usted Sr. Evans?

En persona.

El Sr. Donahey me dijo que viniera a verlo

sobre un puesto como su secretaria privada.

Oh, sí, pase... ¿Quiere sentarse?

¿Cuál es su nombre, hermana?

Hellen Wilson.

Hellen Wilson. ¿Y cree que me serviría?

Oh, me encantaría. Quiero decir...

Me encantaría ser la secretaria de un gran ejecutivo.

Y en una empresa tan importante.

Helen...

Me gusta tu cara.

- Jugaré contigo. - ¿Qué?

Me comprometeré contigo, pero solo hay una condición.

No debes casarte.

- ¿Por qué? - Porque no quiero tener el problema...

de contratar una secretaria privada y luego perderla.

Oh, no, señor, no me voy a casar.

Es decir, no inmediatamente.

- ¿Le importaría trabajar de noche? - Oh, no, señor.

Soy muy ambiciosa.

Pues trae tus cosas, puedes empezar a trabajar ya mismo.

Oh, gracias, señor. Me pondré a trabajar de inmediato.

¿Puedes decirme dónde está...?

¿...la clase de personalidad dinámica?

- Debe ser allí. - Gracias.

- Hola, Colombo. - Hola, Barón.

Qué alegría verle.

- ¿Cómo está? - Mejor que nunca.

Oiga, ¿qué es lo que hay?

Mike dijo algo sobre un millón de dólares.

- Pero él no conoce ningún otro número. - No lo sé.

Pero si tienes a Evan dirigiendo algo tiene que ser muy bueno.

Claro. Él estaba en Riverside cuando recibí la nota de Gar.

- Lo dejé todo. - No te culpo, vamos.

- Sr. Evans, el abogado está aquí. - Que pase.

Muy bien.

- Hola, Gar. - Hola, Jimmy.

- Dios, ¿qué lugar? - Sólo una cosita que encontré.

¿Se han depositado los papeles de la sociedad?

Sí, mi empleado voló a Delaware e informó que todo está en orden.

Genial. Una cosa más.

Quiero que consigas un presidente de banco que sea nuestro tesorero.

Eso es difícil.

Los presidentes de los bancos se suicidaron tan rápidamente

que solo quedan unos pocos.

Y consígueme un juez para presidente de nuestra junta directiva.

Sé razonable Gar, no puedo conseguir un juez de la Corte Suprema.

Eso nunca se hizo.

Pero este negocio es legal. No dará problema alguno.

Lo sé, pero después de todo, un juez de la corte suprema es inasequible.

Entonces usaremos aquel juez de nuevo.

Ya lo conoces, el juez J.R. Almodine.

- Todos son iguales. - Bueno, intentaré dar con él.

Todavía estoy esperándote.

Pero te dije que me esperaras abajo.

Estaba preocupado por ti.

El Sr. Evans me puso a trabajar de inmediato.

- ¿Vas a trabajar esta noche? - Claro.

Un trabajo fenomenal. El primer día y ya trabajando de noche, ¿eh?

Baja la voz, cariño.

Si el Sr. Evans se entera de que me caso, perderé mi trabajo.

Él tiene que decirte cuándo puedes casarte, ¿no?

Geoffrey...

Helen...

No, la reunión es en el salón del centro, hijo.

Ah, este es...

Le presento al Sr. Geoffrey Weston.

- ¿Su prometido? - Difícilmente...

- ¿Qué? - Oh, un admirador, entonces.

Bueno, me alegro de conocerte, jovencito.

Debería felicitarle.

Helen es una chica brillante, leal también.

Y Dios sabe que quedan pocas ya.

Sí, gracias.

- Sr. Weston es periodista. - Eso está muy bien.

Escucha mi discurso y escribe algo sobre él en tu periódico?

¿En qué periódico estás, hijo? ¿The Times?

Todavía no, pero lo estaré.

Ahora estoy en las noticias locales del Bronx.

Eso me da una idea.

Tal vez puedas hacernos algo de publicidad.

Escribiendo artículos y discursos.

Cualquier cosa que guste en el periódico.

Asegúrate de obtener toda palabra de mi discurso.

Ahora ve allí...

Ahora iré.

- Cariño... - No me vengas con esas.

- Nenita... - ¿Conseguiste tu bromuro de sal?

¿Qué?

Me dijiste que salías a buscarlo hace cinco días.

Toma.

Pero es tuyo, nena. Te lo regalé.

Pues te lo devuelvo.

No, querida, este no es el momento de ofenderse.

Acabo de entrar en el mayor negocio de mi vida.

Es muy rentable.

Eso me suena a eco.

Vamos Mike, ve a tranquilizar a esos tipejos, ahora voy yo.

De verdad, cariño, el pronóstico es perfecto.

- ¿En qué andas metido ahora? - En el caucho.

- Ya huelo a quemado. - Caucho artificial.

Me da asco.

Oh, cariño, no hables así.

Echa un vistazo al proyecto, ¿quieres?

Haremos mucho dinero.

- ¿Haremos? - Por supuesto, tú y yo.

Eso escuché constantemente durante cinco años.

Y ya sé cómo va.

Primero tú ganas mucho dinero, y después yo nada.

Francine, te prometo que esta vez será diferente.

No te creo.

Gar, ¿cómo puedo creerte...

si no acudiste a la cita más importante que hemos tenido?

¿Eso hice? ¿De qué se trataba?

Tenías una cita conmigo para casarte.

Cariño, ¿acaso eso es algo por lo que estar enfadada?

Fue lo peor que pudiste hacerme.

¿Qué crees que soy? Un amuleto para ti.

- ¿Sabes Gar?, me estoy haciendo mayor. - ¿Mayor?

- Pero si yo te veo más joven. - No intentes venderme la moto.

- Francine, no puedes huir de mí. - Tú huiste de mí.

Estoy cansada de todo esto.

Es como vivir en una puerta giratoria.

Nenita, voy a subirme al tren.

Aún no construyeron un tren en el que puedas quedarte.

Pero tengo que tenerte, nena.

No puedo sacar adelante este negocio sin ti.

Estarás al frente. Yo lo impondré.

Te necesito, cariño.

- Me traes suerte. - Ya entiendo, te traigo suerte.

- Sólo soy una pata de conejo. - No, no quise decir eso.

Pongamos este negocio por encima de todos los demás...

y haré lo que tú me digas.

Matrimonio, dejar las ventas, irnos al campo...

- Lo que sea. - No Gar, se acabó.

- Eso es lo que vine a decirte. - ¿Qué quieres decir?

Lo creas o no, al fin he conocido a un caballero.

- ¿Dónde? - En el hotel.

Imposible.

- Viene de Suramérica. - Ah, claro. Un caballero sureño.

Quiere volver a Bolivia con una esposa y yo he aceptado.

¿Qué?

Me gustó la sensación de que me llamaran señora por primera vez.

Gar, cada vez están más agitados.

Querida, tengo cien vendedores esperándome.

Estoy comenzando el negocio más grande que he llevado.

Cuando esto acabe no habrá nada en el mundo que no sea bueno para ti.

Todo lo que quieras, pero no te vayas.

Ya te he dicho que estoy cansada.

Jugaste al fútbol conmigo y me cansé de estar en el banquillo.

Eres un borracho, un irresponsable, un chalado, y un cabrón.

Oh, nena, escúchame...

¿Dónde está el inventor?

No pude encontrarlo en la planta de Erickson.

¿Dónde lo viste por última vez? - En tu hotel.

Di los mil dólares que necesitaba y desaparecí.

Ve a buscarlo de inmediato.

Será mejor que traigas a ese tipo aquí esta noche.

Quiero hablar con nuestros proveedores.

Ya oíste. Para abajo, abajo, abajo...

Mike...

Sal y haz una introducción.

Espera...

Envíame a Helen, quiero hablar.

Cariño, escucha, ¿no sientes el entusiasmo ahí dentro?

Te digo que este será el mayor negocio de toda mi carrera.

¿Puedo ayudarlo en algo, Sr. Evans?

Oh, sí querida.

Voy a necesitar tu ayuda de ahora en adelante...

y cuento contigo.

Gracias. Sé que será maravilloso trabajar con Ud.

¿Seguro que no te importa pasar la noche conmigo tomando dictados?

No, claro que no. Me encantaría.

Perfecto. ¿Lista?

Quiero que escribas un anuncio para los periódicos de mañana.

Necesito 200 proveedores más y ese anuncio hará que los consiga.

¿Eres un hombre de pelo en pecho?

- ¿Sois hombres de pelo en pecho? - Sí.

¿Sois el tipo de hombres que construyen nuevas rutas?

¿Quiénes se abren paso por el desierto de la ignorancia?

¿Sois hombres como Cristóbal Colón?

Aquel maravilloso italiano que descubrió América.

Cuando Colón partió en ese memorable viaje...

todos se burlaron de él.

Y nosotros ya conocemos a esa gente.

¿No es así, muchachos?

Dijeron que sería una búsqueda inútil.

¿Pero Colón los escuchó?

No, señor.

Tenía ese espíritu que tenían los antiguos griegos.

Los griegos... Quienes levantaron Atenas...

El mayor centro cultural que el mundo haya conocido.

Ese coraje y audacia que tenía Daniel Boone...

cuando se abrió paso entre la maleza con una mano...

mientras peleaba con los indios con el otra.

por eso vosotros y yo podemos disfrutar plenamente...

del privilegio de vivir en América.

Cuando Fulton inventó el barco de vapor, dijeron que estaba loco.

Cuando los hermanos Wright anunciaron que volarían por el aire como pájaros...

todos los expertos se rieron de ellos.

Cuando Lindbergh se preparaba para cruzar el Atlántico...

todos vaticinaban que se la pegaría.

Cuando Warner Brothers...

comenzaron las películas sonoras de Vitaphone...

ellos también se rieron de ellos.

Muchachos, así ha sido siempre.

El pionero es responsable por todo el progreso.

Si ayuda a que Golden Gate Artificial Rubber Co tenga éxito...

ustedes será pioneros.

La apertura de un nuevo campo industrial...

trayendo trabajo, conveniencia y riqueza

No solo para ustedes sino para miles.

Muchachos...

es esa oportunidad dorada...

que llama a la puerta de cualquier hombre una sola vez.

Pero esta vez no está tocando a la puerta...

Está gritando a voces que trae fortuna.

Ahora, vengan conmigo, hombres...

y nunca tendrán que preocuparse por el dinero.

Esta oportunidad está cubierta de oro.

Todos vuestros sueños se harán realidad.

No habrá más problemas.

Podéis empaquetar vuestros problemas

en vuestra vieja mochila y reír.

♪ Empaqueta tus problemas en tu vieja mochila y ríe, ríe, ríe ♪

♪ Si llamas a Lucifer para encender tu cigarro ♪

♪ Sonríe, esa es la actitud ♪

♪ ¿De qué tienes que preocuparte? ♪

♪ Nunca valió la pena ♪

♪ Así que empaqueta tus problemas en tu vieja mochila y ríe, ríe, ríe ♪

Hagamos ruedas como esta.

Lo siento, Sr. Evans está en una conferencia.

Páseme con Chester Hodkings, su número es de Nuevo México.

Quiero ver la cara de este tipo cuando reciba esta llamada.

Sí, Hodkings.

El hijo del viejo Hodkings, sí.

Hola, Schifino...

¿Eres tú?

¿Te veo bien?

Escucha, Schifino.

La oportunidad está llamando a tu puerta.

- ¿Escuchaste? - Vaya, vaya...

Me alegra escuchar su voz, Sr. Hodkings.

Quiero que lo aceptes y luego hablaré con el corredor.

Pero te diré una cosa. Quiero que lo hagas primero.

Compré cien acciones. Merece la pena.

Esta es la propuesta más grande desde la Presa Hoover.

Sí, Sr. Hodkings.

Escucha...

Schifino, ¿sabes por qué te dejo entrar?

Porque eres un buen chico.

Y Dios sabe que quedan pocos ya.

Sra. Cavanaugh, una oportunidad única de hacer fortuna.

No hay posibilidad de que salga mal.

He estado con 35 empresas en los últimos 25 años.

Nunca había visto una oportunidad tan maravillosa.

Sí, Sr. Hodking, por supuesto.

Absolutamente, duplicará su dinero en menos de seis meses.

Todo lo que tienes que hacer es comprar acciones.

- Serás un hombre rico. - Sr. Hodkings.

No puedes equivocarse.

Por supuesto, será de la noche a la mañana.

- Sí, Sr. Hodkings. - Yo no diría que esté equivocado.

¿Cree que yo le doy el dinero a mi familia? Absolutamente no.

Lo pongo directamente en la empresa, eso es lo que hago.

Eso es lo que harían todos los hombres sensatos.

Y otra cosa, déjame decirle algo...

¿Por qué no 500 acciones?

Sí, será su vecino por la mañana.

Absolutamente, Sr. Hodkings.

Ya sabe que el caucho se utiliza para todo.

Claro.

Bolígrafos, ruedas de coche, tacones,

chicles, cheques...

bandas, orquestas...

e incluso pelotas.

Ya sabes, las de goma.

Boté 2 ó 3 en mi cabeza el domingo pasado en Coney Island.

Vaya tela, Sr. Hodkings.

¿Está Helen todavía ahí dentro?

- Sí, tomando dictados. - Ése tiene mucho que contar.

Pasa la mitad del día y de la noche tomando dictados.

No tienes que estar celoso de Gar Evans.

No, tiene a todas las mujeres hipnotizadas.

¿Crees que Helen está enamorada de él?

No, ella está enamorada de mí.

Pero tiene debilidad por las personas importantes.

Ya sabes, subtenientes y actores de cine.

Último minuto: New York Giants derrotados.

- ¿Y bien, señor? - ¿Puedo, por favor...?

¿Tiene una cita?

- No, pero... - Entonces no puede verlo.

- ¿A quién? - A quien le gustaría ver.

- Pero yo... - Vamos, vuelva más tarde.

¿Quieres, por favor, llevar la corbata bien puesta en el cuello de la camisa?

Oh, vaya aroma a almizcle.

¿Qué estás tratando de hacer? ¿Dar a este lugar un mal nombre?

Tengo que vestirme apropiadamente.

Pero no tienes que oler como una zapatilla vieja.

Oh no, señor

A propósito...

te vi persiguiendo a una dama desde el hall hasta la entrada.

No fue hasta la entrada.

Por el amor de Dios.

Haces que tus chicas usen lápiz labial rojo. Fíjate.

Sí, señor.

Y además, no me gusta todo este trabajo nocturno.

- ¿Quieres que pierda mi trabajo? - Ojalá.

Debes casarte conmigo, y de inmediato.

Sabes que lo haré, querido Geoffrey.

cuando tengamos más dinero ahorrado.

¿Fuiste a almorzar hoy en la 5º Avenida?

- Yo era el invitado de honor. - ¿Cómo estuvo todo?

El rosbif estaba muy duro.

- Me refiero a tu discurso. - Muy exitoso.

¿Hiciste los gestos correctos tal y como lo ensayamos?

Créame, les causé una buena impresión.

Soy ya un experto dando discursos a los de las funerarias.

Y mañana hablaré en...

la asociación de Taxistas.

La Asociación de Taxidermistas.

Tengo una visita importante en mi oficina. ¿Puedo recibirlo ahora?

¿Quién es?

Este hombre quiere otorgarme un honor.

¿Cuál? ¿Ser juez en un concurso de belleza?

No...

Estar junto con otros diez altos ejecutivos estadounidenses...

Me invitaron para promocionar billeteras.

¿Cómo ayuda eso a promover las acciones de Golden Gate?

No. Absolutamente no.

¿Puedo apoyar a Gees?

No a menos que puedas relacionarlo con el caucho.

Nena, es genial tenerte aquí.

- ¿Como capricho? - No, porque te amo.

Cuando estás aquí todo es fantástico.

El sol brilla tanto que he de usar gafas de sol.

No podría seguir sin ti.

Puedes estar sin mí la otra noche.

Nena, siento mucho eso.

Me vi obligado a jugar al bridge con aquella viuda rica

¿Conoces a la Sra. Miller?

La dueño de aquel terreno en...

Jersey, donde instalaremos nuestra primera fábrica.

- Es muy importante. - ¿Y esta noche qué?

Cenaremos en el Ritz y luego nos iremos a divertirnos.

Genial, podré ponerme ese vestido que me regalaste.

Harás que otras mujeres parezcan campesinas en un sembrado.

Me refiero a tu forma de caminar.

Te quiero, eso es todo.

Aunque no hubiera razón alguna.

¿Sabes?, creo que eres el borracho

más irresponsable que jamás haya conocido.

Y yo creo que tú eres el chica más bella que jamás haya existido.

Gar, escucha...

Gar, esto es importante. Atiende, atiende...

Es del abogado que representa el negocio del caucho.

¿Qué es lo qué quiere?

Tal vez nada, ya que le has hecho esperar mucho tiempo

- Será mejor que lo hagas entrar. - Sí, señor.

Es mejor que te limpies la marca de pintalabios.

Claro, amigo.

Cinco mil acciones. Buen trabajo. Bien.

Quiero que contrates una página en el Saturday Evening Post.

Tráeme una copia.

Muy bien.

Cancele esa llamada al Sr. Grey.

- ¿Cómo está, Sr. Banks? - ¿Cómo está usted, señor?

Lo siento por hacerle esperar. ¿No quiere sentarse?

- Gracias. - ¿Un cigarro?

No fumo, gracias.

Ahora, Sr. Banks...

¿Qué puedo hacer por usted?

Sr. Evans, he leído muchos artículos en la prensa últimamente.

Dicen que tienen un método para hacer caucho artificial.

Lo tenemos.

¿Estaría dispuesto a permitirnos inspeccionar su patente?

Si realmente puede hacer caucho, le podemos hacer una oferta.

¿A qué llama Ud. una oferta?

50.000 dólares.

Eso no es una oferta.

Es un insulto.

- Esas son nuestras condiciones. - Buenos días, Sr. Banks.

Por cierto, me di cuenta de que sus acciones cayeron dos puntos ayer.

¿Cree acaso que va a ganar un millón de dólares?

Con caucho artificial puedo hacer unos cinco millones de dólares.

Escuche, Sr. Evans...

En primer lugar, no creemos que puedas fabricar caucho artificial.

Gente como Ud. que no creían en que se pudiera volar.

Antes de vender más acciones tendrá

que demostrar que pueden producir caucho artificial.

¿Todavía no ha aparecido el coronel con el inventor?

Aún no.

Sr. Evans, ¿cómo está usted?

- ¿Cómo está Sra. Miller? - No apareciste.

No vino a jugar al bridge la otra noche.

Y le eche de menos.

Lo siento, Sra. Miller, pero...

- tuve que asistir a una conferencia. - De cualquier manera...

Traje esto conmigo.

Bien, bien...

Sra. Miller....

Es Ud. tan buena mujer de negocios como encantadora.

Y Dios sabe que ya quedan pocas así.

¿Estará ocupado esta noche?

Me temo que...

Oh, Sr. Grey...

Quiero que conozcas al presidente de nuestra compañía.

- Sr. Clifford Grey. - Sra. Miller..

- Encantada Sra. Miller.. - Sr. Presidente...

¿Cómo está?

Esto no es una coincidencia.

Sr. Grey me estaba diciendo justo antes de que llegara...

que le gustaría tener a alguien encantador, alegre a quien invitar a cenar esta noche.

Bueno, estás de suerte.

Sí...

Suponga que acompaña personalmente a la Sra. Miller

a la ventana del mostrador y la ayúdala a cambiar esos bonos...

en acciones Golden Gate.

Sr. Presidente, estaría encantada.

Encantada.

Escucha, querida...

Hola, coronel.

Cómo odio a ese tipo.

Oh, coronel Ginsburg.

- Escucha, cariño... - No hay excusas.

- ¿Lo encontraste? - No, no lo encontré.

Acabo de pasarme por todos los hoteles de Nueva York por tercera vez.

- Será mejor que llames a la policía. - Ya lo hice.

- ¿Has probado en hospitales? - No estaba en ellos tampoco.

¿Qué hay de Nueva Jersey?

Buscamos en todas partes, pero no lo encontraron.

Te diré una cosa...

El abogado de las empresas de caucho vino aquí con amenazas.

Y ayer una liga de negocios trajo a otro investigador para

saber cuándo vamos a producir caucho artificial.

Si no encuentras a tu inventor, nos van a matar.

Yo sí que te voy a matar si no me dices dónde estuviste la otra noche.

- Está bien, Francine, te diré la verdad. - Eso sería una novedad.

El coronel Ginsburg tuvo un problemilla y tuve que apoyarle.

Una chiquita le amenazó con demandarle.

- Y crearle una mala reputación. - ¿Quién es ella? ¿Una corista?

Bien... sí.

Es verdad, Francine...

Probad algo que no haya escuchado ya antes.

Ahora me has metido en un lío con Francine.

¿Y mi chica bien?

Todo mal. Quiere casarse contigo.

- ¿Por qué no te casas con ella? - ¿Cómo?

Todavía no me he divorciado de mi segunda esposa.

Entonces, ¿por qué le prometiste casarte con ella?

Tú mismo lo dijiste: no es ningún crimen exagerar.

Una llamada de larga distancia para el coronel Ginsburg

Tal vez se trata del inventor.

Espera...

- Pasa la llamada a mi oficina. - Rápido.

¿Hola, sí?

Este es el coronel Ginsburg.

¿Qué?

¿Qué?

Ya te dije que el título de coronel Ginsburg era una locura.

Ahora quieren que yo desfile en un desfile.

Gar...

Jimmy,

El abogado ése estuvo aquí amenazándonos.

Peor aún.

Ya tienen al fiscal del tribunal supremo investigándote.

Y están tratando de obtener una orden judicial para evitar que vendas acciones.

¿Cómo podemos protegernos?

Tu mejor opción es mostrar la transparencia.

No puedo hacer eso con el inventor sin aparecer.

Has de seguir adelante con tu proyecto.

Debes comenzar a hacer caucho artificial sin él de alguna manera.

Hemos buscado en toda la fábrica y nadie puede leer la fórmula excepto el inventor.

¿Lo intentaste con otro científico?

Traje a una docena de químicos y no pudieron leerlo. Debe estar codificado.

Pero no te preocupes.

Encontraré a ese inventor aunque tenga que recorrerme toda Nueva York.

Y Nueva Jersey también.

¿Qué pasa si el inventor está muerto?

Vais directos a la cárcel de Atlanta por fraude.

No estoy seguro de que esté muerto.

- Esto pinta mal. - No digas eso.

Nadie se rinde aquí.

Conseguiré a los mejores químicos e ingenieros del mundo.

No vamos a renunciar. No, señor.

Tengo una fábrica, una fórmula...

el dinero de nuestras acciones entra a borbotones.

Fabricaré caucho artificial.

Aunque tenga que fabricarlo con tu piel.

Buenos días.

Les presento a mis queridos compatriotas.

Oh, qué gran placer.

Siempre nos gusta conocer a la gente que compartirá nuestras ganancias.

Déjame presentarle al Sr. y Sra. Salvatore Roberti Pasquale y Vacheneli

Siempre estamos felices de conocer gente de Francia.

Este es el Sr. Gar Evans.

- Nuestro manager. - Encantado, encantado.

Y este es el coronel Ginsburg.

Te dije que lo del título era una locura.

¿Por qué no le muestra a sus amigos el lugar?

Gracias, lo haré.

Claro, Sr. Hodkings.

- Buenos días. - Buenos días.

- ¿Está el Sr. Evans? - Sí, ¿qué quiere?

El Sr. Evans está en su oficina.

Vine con dos compatriotas que quieren verle.

Oh, Sr. Evans, traje a dos de mis compatriotas conmigo.

- Quiero que los conozcas. - Oh, es un placer conocerles.

Encantado. Siempre nos gusta conocer a la gente

- que compartirá nuestras ganancias. - Gracias.

- Gracias. - Llevan unas floristerías.

Haz un pedido.

Muéstrele la oficina a estos caballeros.

¿Sigues enfadada conmigo?

¿Debería no estarlo?

No, claro que no.

¿Cuál es tu coartada para la otra noche?

Si entras ahí te lo digo.

Nena...

Por extraño que parezca, te dije la verdad.

De hecho, el coronel se metió en un pequeño lío con una corista.

He estado sentada en mi habitación durante cinco horas

oliendo orquídeas que me ha enviado un caballero sudamericano.

Y ya sabes que las orquídeas no huelen.

Lo siento, cariño, pero...

Hay muchas cosas por hacer

en un negocio de este tipo para que todo salga bien.

Pero cuando termine y estemos forrados...

- te prometo, Francine - Sea como fuere, no te creo, Gar.

Hemos pasado por muchas cosas juntos,

pero esta vez no puedo creerte.

- Pero tienes que creerme. - No.

Oh, Gar, a veces me pregunto si alguna vez fuiste honrado.

Francine...

Te demostraré que soy honrado con este negocio.

Este certificado de acciones es por el 51% del Golden Gate Rubber.

Esto significa el control de la empresa.

Francine...

Te lo doy.

Es tuyo.

Cuando llegue el dinero, serás la gran jefa.

¿Qué te parece?

- Oh, lo siento. - No pasa nada. Pase.

- Sr. Evans, me gustaría preguntarle algo. - Adelante.

¿Realmente cree que el Golden Gate generará mucho dinero para los accionistas?

Claro que lo creo.

Verá, un amigo mío se va a casar pronto.

Ella y su pareja tienen algo de dinero ahorrado.

Pero no lo suficiente para empezar sus vidas.

Me dio el valor de 300 acciones...

Y me pidió que se lo invirtiera en nuestra empresa.

¿Ese no es dinero tuyo?

Oh, no, señor. No.

Bien...

¿Qué prisa hay?

Quiere invertir antes de que mañana entre en vigor el nuevo precio.

Ya, entiendo...

¿Por qué no esperar hasta que...?

No hay ninguna posibilidad de equivocarse, ¿verdad?

Oh no. Por favor, tómelo, por favor.

- Hijo... - Sí, señor.

Lleva esto a caja y que registren la venta de 300 acciones.

Claro, Sr. Evans.

Oh, Sr. Evans, es usted el hombre más bueno del mundo.

Tengo que besarle.

- Oye, ¿qué es esto? - Geoffrey

- No sea estúpido. - No soy estúpido.

Pero creo lo que veo.

- Escucha, hijo. - No me venga con esas.

¿Puedo actuar como árbitro?

Entré aquí y él la tenía en sus brazos.

- La estaba besando. - Estás loco.

Adelante, me gustan estos cuentecillos.

Gar, aún no he podido encontrarlo.

¿Qué es esto?

¿Una quedada para tomar té a media tarde?

Buenas tardes.

Cojan los libros de caja también.

- ¿A dónde van? - Lo sabrás en un minuto.

- ¿Qué pasa? - Quizá sean los nuevos vendedores.

- Bien, ¿qué quieren? - Soy de la oficina del fiscal.

Tengo una orden.

¿Está aquí el coronel Ginsburg?

El coronel está en Kentucky.

Entonces quiero ver al Sr. Clifford Grey.

¿He escuchado mi nombre?

- Un regalito para usted. - Oh, gracias.

Creo que será un nuevo honor que me han dado.

Por supuesto, ese honor conlleva el honor de llevar un pijama de rayas.

Un momento, amiguito, es inútil.

Regrese.

Mis hombres ya tienen los libros de contabilidad.

Ya saben lo que significa esa orden.

Sus fondos están bloqueados.

Y no se les permite vender más acciones.

¿Me entienden?

Pero si no podemos vender más acciones, estamos arruinados.

- Y nuestro dinero perdido. - ¿Qué dinero?

Le di al Sr. Evans todo el dinero que tenía para casarnos.

¿Qué?

- ¿Por qué no me dijiste que era tu dinero? - Pensé que me despediría.

Así que le encanta robar todo nuestro dinero, ¿eh?

Pues irá a la cárcel por eso.

Nunca había oído hablar tanto sobre la cárcel.

Helen, salgamos de aquí y quedémonos afuera.

- ¿Me perdona? - Siempre.

Bueno, Gar, esto es lo más sucio que has hecho.

Venderle acciones a esa chica.

Ahora sí que te quiero fuera de mi vida.

No sabía que tenían una orden de arresto.

Si podemos encontrar a ese inventor, los detendremos inmediatamente.

No se puede vender otra acción común de Gar Evans.

- Qué mal vamos. - Pero cariño...

No me vengas con esas. Yo ya he terminado.

¿Necesitamos ya este ostentoso escritorio?

- Oh, piensa en otra cosa. - Piensa tú en hacer algo.

Todo lo que has hecho hasta ahora es tirar mi dinero y llamarme coronel.

Ya vale.

Me traicionaste desde el principio.

Dijiste que tenías al inventor en el bolsillo.

Yo que iba a saber si lo tenía en mi bolsillo.

Buenas tardes. Solo un momento.

Le pido disculpas.

- ¿Qué quiere, qué quiere? - Vine en respuesta a tu...

- No, no, no. - Bruno...

Hola, Bruno.

Bruno.

Bruno, mi querido Bruno.

- ¿Quién es? - El inventor en persona.

Siéntese ahí si lo desea. Muy bien.

Deme el sombrero y el bastón.

Creo que usted estaba tratando de ponerse en contacto conmigo.

Pero, ¿dónde estabas? ¿Dónde estabas?

Cuando me dio ese dinero por mi invento, 300 dólares.

Me mudé.

Pero hoy volví al campo y al ver a uno de los chicos...

los Clark me dieron estos mensajes que les dejaron.

Rudolph, cuánto te hemos echado de menos.

- Cuánto te hemos echado de menos. - Bueno, señor...

No, señor...

- Doctor, Dr. Pfeiffer. - Ah, Dr. Pfeiffer

- ¿Quieres un puro? - Gracias.

Cuánto te hemos echado de menos.

Oh, mi pequeño inventor.

Oh Rudy...

Ruddy, mi pequeño inventor.

El Sr. Hacket, de la Better Bussiness League.

Que pase.

Esto es genial.

Sr. Hatcher...

- Bueno, aquí estoy de nuevo. - Encantado de verle.

Coronel, conozca al Sr. Hatcher. de la Better Bussiness League.

- ¿Cómo está, coronel? - ¿Cómo está, Sr. Hatcher?

¿Cómo va el negocio?

Siento decirles esto,

pero ante de todo, el público debe estar protegido.

Cierto.

El Sr. Hacket tenemos un gran argumento de venta para el público

y queremos que Ud. lo anuncie.

Bueno, me encantaría si es posible.

Pero, ¿dónde está el inventor?

Permítanme presentarles al Dr. Rudolf Pfeiffer,

el inventor del famoso proceso Golden Gate.

- Encantado de conocerlo, doctor. - Gracias.

¿Ha estado experimentando durante mucho tiempo, doctor?

Toda mi vida.

¿Dónde obtuvo su diploma, doctor?

- ¿Cual? - ¿Tienes más de uno?

- Bruno, solo necesitas uno. - Claro.

- Tengo tres. - Tiene una gran formación, Sr. Hatcher.

Bueno, eso es algo admirable.

- Obtuve mi título en Hidderburg. - Ah, en Alemania.

- Y mi doctorado en Zúrich. - Ah, en Suiza.

- Pero mi título en química... - Ése es el que realmente nos interesa.

Lo obtuve en Estados Unidos, hace apenas diez años.

¿Dónde?

En una pequeña escuela, pero muy buena.

- Está en Michigan. - Ah, Míchigan.

Sí, la Universidad Northwestern en Jefferson, Detroit.

He de confesarle, doctor, que nunca he oído hablar de esa universidad.

Haremos una pequeña investigación y se lo haremos saber.

Doctor, ha sido un placer.

- Gracias. - Pronto tendrá noticias.

- Buenos días, señores. - Buenos días, Sr. Hatcher.

Oh, Pfeiffer...

Cuánto te hemos echado de menos.

Estafador, impostor y mentiroso...

Pare el carro, Sr. Evans, está insultando al doctor.

¿Doctor? ¡Venga ya! Él no es doctor.

¿Qué quiere decir?

En 1922 yo estaba a cargo de una agencia de diplomas en Detroit.

La universidad estaba en el lavado.

Le vendí a este impostor su diploma de Química por 79,50 pavos.

¿Qué?

Pfeiffer...

- Un momento. - ¿Pudiste, Francine?

No responden, Sr. Evans.

- Insiste hasta que lo consigas. - Sí, Sr. Evans.

Compañía de caucho artificial Golden Gate..

¿Hola?

¿El coronel Ginsburg?

Está muy ocupado en este momento.

Ah, mi querido Pfeiffer.

Huele a que la goma ya está hirviendo.

- Bueno, ¿cómo va? - Bien.

Nunca he tenido un laboratorio tan bueno.

Ahora, no hay duda alguna. Está haciendo caucho de verdad.

Por supuesto. Se lo demostraré pronto.

Mire, Sr. Evans, como dije anoche...

he estudiado química toda mi vida.

En Alemania, trabajé en la planta química más grande del mundo.

Siempre estaba haciendo experimentos.

Pero me di cuenta de que no podía conseguir un trabajo sin un título...

Por eso compré uno.

Ya lo sabe Ud. bien.

Todo depende de usted.

Tenemos que hacer caucho o ir a la cárcel.

Tendrá caucho.

Buen caucho.

Sacado de las aguas residuales.

- ¿Cuándo estará listo? - En 34 horas

Se lo juro por mi vida.

Es una cosa u otra.

¿Estás seguro de que sabe lo que hace?

Claro, es un tipo inteligente.

Pero actúa de manera extraña.

No te preocupes por eso.

Todos los inventores están un poco locos.

Varios reporteros están ahí fuera, Sr. Evans.

Que pasen.

- Hola, Sr. Evans. - Hola, Sr. Evans.

Caballeros de la prensa. ¿Cómo están ustedes?

- ¿Puros? - Claro.

¿Cuál es la noticia, Sr. Evans?

Los productores de caucho dicen que va a ir Ud. a la cárcel.

¿Ah, sí?

Muchachos, es natural que estén en mi contra.

Les dejaremos fuera del negocio.

Están luchando por sus vidas.

Y usan todo tipo de métodos por defender sus intereses.

Pero Uds. lo entenderán.

Cuando uno está arrinconado

no sigue las reglas del Marqués de Queensberry.

Pero escuchad esto, chicos.

La gente del caucho dice que no puedo crear caucho.

Pues aquí está el desafío:

Invito a que un comité de destacados científicos estadounidenses...

venga aquí mañana a esta misma hora para inspeccionar nuestro proceso.

Y la gente de goma puede elegir a dichos científicos.

¿No es eso justo?

- Claro. - ¿Podemos usar su teléfono?

Adelante, adelante. Hay más teléfonos ahí fuera.

Hola, Joe, tengo algo sobre el caucho artificial Golden Gate.

Apunta...

Empresa de caucho artificial desafía la orden.

Invita a científicos al proceso de prueba.

- ¿Sabe?, he estado aquí toda la noche. - ¿Y?

Tomé un poco de agua residual y la preparé basándome en la fórmula

durante 7 horas en una llama azul.

- ¿Y qué crees que pasó? - ¿Qué?

Se hizo un agujero en el frasco.

- ¿Podrá conseguirlo, doctor? - Oh, sí.

Por supuesto.

El mejor caucho que jamás haya visto.

Pero, Sr. Evans, aunque no pueda crear caucho.

Tengo otra idea que es incluso mejor que esta.

- Primero creemos el caucho - No, déjeme hablarte de ella.

Coronel, venga, venga.

¿Qué? ¿Qué? ¿Qué?

No le diga una palabra a nadie sobre esto.

- No, no se lo diré a nadie. - Bien...

Estoy trabajando en un invento ahora...

que hará que las gallinas pongan...

huevos de pascua con colores ya en ellos.

Si fuera una gallina, podría demostrárselo.

¡Imbécil!

¿Cómo podía saber que estaba loco?

Te sentarán bien las rayas...

A todos.

Hola, Sr. gerente.

Venimos con estas flores...

para desear a todos los accionistas...

y a usted, Sr. gerente...

Y a esta maravillosa Compañía de caucho...

Más éxito todavía.

Gracias, señores. Muy apropiado.

De nada.

Gracias.

¿También viene a desearme éxito?

ÉXITO

No. Suerte.

Emitirán la orden de arresto hoy.

A menos que abandone el estado.

¿Por qué no hacerlo, Gar?

Después de todo, Gray es el presidente y Ginsburg el vicepresidente.

- ¿Por qué no abandonas...? - No, Jimmy...

Si alguien ha de recibir un golpe, seré yo el que lo reciba.

Entré en este negocio entusiasmado. Pensé que era honesto.

Como todos nosotros.

Fuimos engañados por un lunático.

Eso no me preocupa tanto.

Más que nada es lo que dirá la prensa

Es Ud. un gran tipo, Gar.

Bien...

Creo que tendré que pagar su fianza.

Sí.

- Sr. Evans? - ¿Sí?

Hay un tipo que dice que debería verlo de inmediato.

Pues bien.

Que pase.

Vaya, Sr. Banks.

Es curioso...

¿Sabe?, estaba leyendo algo que podría interesarte.

El precio de las acciones de intereses de caucho.

La noticia de su arresto también me interesa.

Sr. Banks...

¿No quiere sentarte?

¿Sabe?, está cometiendo un gran error.

Me está convirtiendo en un mártir.

Conseguiré el doble de publicidad.

Corporaciones despiadadas acosan a un inventor de caucho artificial.

Nadie con cerebro se creería esa historia del caucho de aguas residuales.

Pero muchos lo han hecho, y muchos más lo harán.

En cualquier caso, Ud. ya no puede vender más acciones.

La orden es sólo temporal.

Mientras tanto, nada en el mundo hará que pare

de enviar historias sobre el caucho artificial.

- Ya sea por la radio... - Sr. Evans...

Voy a hablarle claro.

Mis clientes están decididos a detenerlo.

Si pudiésemos expulsarlo del negocio,

eliminaremos el 100% de las pérdidas de los accionistas.

Tal vez un pequeño bono para ti. ¿No estaría interesado?

Sr. Banks, me ha malinterpretado.

Yo soy un vendedor, no un mendigo.

Sr. Evans...

Puse mis cartas sobre la mesa.

Realmente vine a hacer una propuesta.

- Pues no estoy interesado. - Escuche,

nosotros sabemos que no se puede fabricar caucho.

Eso es así de claro.

Pero admitimos que toda esa publicidad nos ha hecho mucho daño.

Nos gustaría comprar el Golden Gate pagando por las molestias que causa.

¿Molestias?

Sí, eso es todo lo que es para nosotros. Una molestia.

Eso y nada más.

¿Cuánto?

Bueno, compremos sus accionistas con intereses.

Le reembolsaremos todos los gastos de publicidad y promoción.

Y le daremos un bono de 100.000 dólares.

Ese bono es por el control de la empresa.

Tengo entendido que Ud. es quien controla esta empresa.

- Sí, soy yo. - Pues será para usted.

- ¿Cuándo podría hacerse? - Ya.

No quiero que nadie está a cargo de las acciones que hay en circulación.

- Ya mismo? - Sí, ahora...

si se decanta por a esta opción...

le dejaré un cheque a su nombre 1.000 dólares para asegurar un trato.

Sr. Banks...

- Acepto. - Bien, bien.

Prepararé los documentos.

Voy a por el certificado.

Mike...

Llama a Francine ahora y dile que quiero verla.

¿Qué pasa?

Tengo que devolverme ese certificado de accionista.

Es nuestra mejor oportunidad para vender la compañía.

Cuéntame más...

Sr. Banks...

ese certificado de acciones está en mis archivos.

Acabo de enviar a alguien para que lo traiga.

Bien, llévelo a mi oficina en una hora.

Oh, sí.

Mis clientes insisten en que este negocio eche el cierre esta tarde.

- Muy bien, sí. - Firme aquí.

¿A quién desea ver?

Oh, hola, Sr. Grey.

¿A dónde va, a una mascarada?

Sí.

Hay sólo una condición más, Sr. Evans.

¿Cuál?

Con su participación mayoritaria

debe transferirnos a su Presidente, el Sr. Clifford Grey.

Estamos impresionados de que sea un hombre de negocios tan capacitado.

Un hombre que conoce su negocio.

Oh, sí. Es un gran entendido de las aguas residuales.

Una verdadera personalidad.

GRAY SE DIRIGE A LOS CAZADORES DE CAZA MAYOR

Cuenta sus experiencias cazando tigres en la India.

- Ah, Sr. Evans... - Mozo, ponga esto en otra habitación.

Bien, gracias.

Bueno, supongo que esto es todo por ahora.

Aquí tiene.

50.000.

Le espero en mi oficina para lo del certificado.

- Dentro de una hora. - Dentro de una hora.

- Buenos días, Sr. Banks. - Buenos días, señor.

Y gracias.

Sr. Evans...

¡Vaya!

Hola, chicos, me alegro de veros.

¿Aún soy el malo?

Qué va, le estamos muy agradecidos.

- ¿De verdad? - Claro.

Gracias a Ud. decidimos casarnos.

Verá, decidimos que era una tontería esperar a tener dinero...

- ya que nos amamos ambos. - Bueno, eso es genial.

Solo vinimos a recoger ese certificado de acciones.

Voy a enmarcarlo para que me sirva como advertencia.

Lo siento, pero no puedo emitir el certificado.

¿Por qué no? Pagamos por él.

Porque vendí vuestras acciones y habrán grandes ganancias.

¿Cómo lo hizo?

Un hombre que confiaba en nuestra empresa insistió en comprarla.

Os enviaré un cheque esta noche.

¿Qué os parece eso como regalo de bodas?

Chicos, sé que serán felices.

Y recordad esto: nunca subestiméis vuestro amor.

Gracias Sr. Evans.

- Adiós. - Adiós.

Creo que es Ud. un gran tipo.

Por supuesto que lo soy.

Soy uno de los mejores tipos que jamás conocerás.

Y Dios sabe que quedan pocos ya.

Buena suerte.

Escucha, Mike...

Tengo que conseguir ese certificado en una hora

- O iremos todos a la cárcel. - Pero Francine se ha ido.

- ¿Qué? - Va camino a su barco.

Se vas a casar con un sudamericano.

No puede hacer eso. Es mi chica. Vamos.

Tenemos que conseguir ese certificado que posee.

- Sr. ¿Evans? - ¿Sí?

¿Dónde pongo esto?

¿Dónde está aquel traje que te compré?

Cuando escuché las malas noticias, lo empaqué con bolas de naftalina

y lo guardé para la próxima operación.

Será la operación más importante de tu vida.

Para abajo, abajo, abajo...

¿Dónde crees que he de poner esto?

Oh, Sr. Grey...

Oiga, conductor, vamos, vamos, pise el pedal un poco más.

Vamos.

Estoy ofendido.

Dijiste que soy una molestia.

Lo siento, señor, pero tenemos que investigar su visado.

¿Podría venir conmigo a la oficina?

Por supuesto que voy. Todo va a estar bien.

Tendrás que esperarme aquí.

- Volveré pronto. - Sí, querido.

¡Cuidado!

Mike, tú por allí. Coronel, tú por allá.

Hecho.

Francine...

Francine, ¿dónde estás?

¿Dónde, dónde, dónde?

Te estamos buscando, Francine. ¿Dónde estás?

¿Dónde, dónde, dónde? Francine, ¿dónde estás?

Para Francine con amor, Gar.

¿Dónde estás?

Fran, Fran, Francine...

Francine, ¿dónde?

Francine.

- Francine, ¿estás huyendo de mí? - Me voy a Sudamérica a casarme.

¿Te vas a casar con un tipo con un gran bigote y pelo aceitoso?

¿Vas a vivir en la pampa donde viven todos esos tipos?

¿Vas a perder tu belleza en la selva

cuando puedes casarte con Gar que te ama tanto?

No, Gar. Ya me he bajado del carrusel.

Por favor, cariño. Dejaré de beber y vender.

Conseguiré un trabajo normal. Casémonos y establezcámonos.

Tendremos niños, como siempre quisiste.

¿Tiene el certificado?

- No, olvidé de preguntártelo. - ¿Olvidaste preguntárselo?

Cariño, ¿recuerdas los certificados de acciones que te di?

- Sí. - ¿Dónde están?

Pues no lo sé.

Pero todavía los tienes, ¿no?

Estoy intentando pensar qué hice con ellos.

El tiempo pasa. ¡Piensa!

- Creo que los rompí. - Oh, cariño, no.

Iré a la cárcel si lo hiciste.

Si no recuerdo mal, están en mi baúl.

- ¿Y el baúl está a bordo? - No lo sé.

Vamos, echemos un vistazo. ¡Rápido!

Ése es mi baúl.

- Espere un minuto. - Espere, espere..

Solo un momento. Es muy importante.

Nunca pensé en hacer esto, cariño.

Piensa en todos los buenos momentos que pasamos juntos.

Sí, y pienso en los malos.

Sí, malos para todos. Es lo que hace que la gente...

Gar, ése es mi barco.

Francine, me perteneces. No puedes irte a Sudamérica.

Ni todos los sudamericanos del mundo podrían quererte tanto como te quiero yo.

Por favor, Gar. Ya tomé la decisión.

Escúchame, cariño.

¿Crees que no conozco a todos estos gauchos y bailarines de tango?

Aquí está.

Lo encontré, lo encontré. Mirar.

Toma un taxi y llévalo a la oficina de Banks. ¡Rápido!

- Eso está hecho. - ¡Vamos, rápido!

Muy bien.

Nena, ahora tenemos dinero.

Te juro que haré lo que quieras.

Compraré un lugar en el campo para criar gallinas.

No, Gar, estoy comprometida con un buen hombre y no lo dejaré.

Esto debe estar aquí por error.

¿Ah, sí?

Pues tú debes haber llegado aquí por error.

Cariño, vamos a casarnos ya mismo.

Inútil, sinvergüenza e irresponsable.

Gar, Gar...

- ¿Quién es? - Un socio de Daniel Boone.

Gar, tengo una nueva operación para ti.

- ¿Qué? - Una mina de oro en Alaska.

No quiero saber nada más de operaciones.

- Espera a ver. - Vamos, cariño.

Gar, mira esto.

Fíjate bien en el cable.

- Ni hablar. - Mira este cable. Míralo.

Dice que 30 dólares para abrir el túnel

y hay millones de toneladas listas para ser retiradas.

Te he dicho que ya lo he dejado. Se lo he prometido a Francine.

Además, no puedes vender oro en estos momentos.

Pero eso no es todo lo que hay en esa propiedad.

Muéstrale el mármol.

Depósitos de mármol. Acres y acres de mármol.

Auténtico.

¿Cuántas veces tengo que decir que lo he dejado?

Además, no hay romance en las placas funerarias.

Vale, no te interesa ni el oro ni el mármol.

Pues aquí hay algo que sí te interesará.

Bosques de pinos.

Miles y miles de acres de pinos en Alaska.

Pero el mundo está lleno de bosques de pinos.

Ya, Gar, pero este no es un pino ordinario.

Es el pino de Alaska.

La madera más fuerte y ligera del mundo.

Puedes construir aviones con él. Muéstrale la madera.

Mira esta madera, mírala bien

Mira qué ligera es.

Es ligera, ¿no?

Sí, esta es la operación más grande de nuestras vidas.

Tengo que decírtelo.

¿Crees que los que usan pino común

pueden conseguir pino de Alaska genuino?

Oye, puede ser.

En la aviación...

para los aviones...

Es genial.

Es fenomenal.

Puede estar en el cuerpo, en las alas, en el fuselaje...

Todo hecho de pino de Alaska.

Miles de aviones, millones.

Grandes líneas aéreas comerciales en sustitución de los ferrocarriles.

¿Te lo imaginas, cariño?

En cinco años todo hombre dejará su coche por un avión.

Incluso las guerras los utilizarán.

Ya estoy empezando a verla. Una preciosa imagen del futuro.

Coronel, todo negocio debe tener romance.

Y hay romance en los aviones.

Vayamos a un lugar que conozco en la calle 42

y sigamos hablando de ello.

¿Sabe?, me alegro de haberle conocido, reverendo.

Creo que es un hombre honesto.

Y Dios sabe que pocos quedan ya.

Ese optimismo será cubierto con oro.

Todos estos sueños se harán realidad.

No más problemas.

Puedes empaquetar todos tus problemas en tu vieja maleta...

y sonreír.

¡Sonreír!

♪ Empaqueta todos tus problemas en tu vieja maleta y sonríe, sonríe, sonríe ♪

¡Vamos, muchachos!

Can't find what you're looking for?
Get subtitles in any language from opensubtitles.com, and translate them here.