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Original subtitles

Maria.

Baja el arma. Por favor.

¿Tienes miedo de morir? ¿Sí?

- Hablemos. - No.

No puedo morir y dejar viva a la mayor pecadora de todas.

¡Seguirías encarcelando almas, tal como hiciste con la mía!

¡Embrujando a la gente! ¡Maldita bruja!

¡Eso es lo que eres!

¡Una maldita bruja!

- Escúchame, por favor. -¡No! ¡Nunca me has escuchado!

¡Nunca!

¡Siempre he querido que me escucharas!

Siempre he querido que me vieras.

Siempre he querido sentirte.

Siempre...

Siempre he querido ser tú.

Porque ser yo es demasiado difícil.

No sabes.

No sabes qué es mirar a alguien y sentirse diferente.

Siempre fuera de lugar. Siempre, siempre.

Lo siento mucho.

- Maria. - No.

Quédate ahí.

Te estaba esperando.

Te estaba esperando para llevarte conmigo.

Camina.

Camina delante de mí.

Vamos. Vamos, camina.

- Te arrepentirás. - Camina.

Camina delante de mí.

Camina un poco más. Dale.

¡Camina!

Dale.

Eso es.

Eso es.

¿Te gusta nuestro lecho?

¿Qué es esto, Maria?

Te amo.

Es para que las dos estemos juntas.

Tú y yo

por toda la eternidad.

DOÑA BEJA

-¿Estás seguro de que está aquí? - Vi a Valdo gritándole adentro.

Creí que buscaba la lápida, pero ahora tiene sentido.

Debió ver a Maria y obsesionarse.

Inspector.

¿Necesita un arma?

Uno nunca sabe lo que puede hacer una muerta en vida. Ven.

Maria, basta.

- Para esto, por favor. -¡Te lo pedí!

¡Te dije que dejaras de hablar, demonio!

¡Baja el arma, Maria!

¡Ven aquí!

No matarás a nadie más.

¡Si no me dejan en paz, la mataré!

- Tranquila. - Bajen ustedes las armas.

Ponlas en el piso.

¡Háganlo!

¿Crees que le temo a la muerte?

¡Ya he muerto!

¡Bajen las armas!

¡Quieta!

En el piso, eso es.

Te dispararé.

La cueva.

¡Métanse en la cueva!

¡Métanse!

Eso es.

¡Rápido!

¡Rápido!

Eso es.

- Tranquila. - Acuéstense.

¿Quieren que le dispare?

Eso es.

Ahora vete. ¡Vete!

Agarra esa pala.

Agarra la pala y échales tierra.

¡Haz lo que te dije!

Inspector, no quiero morir.

- Tranquilo. - No te ayudaré a matar a nadie.

¡No te dije que los mataras!

No hace falta matarlos, solo enterrarlos hasta el cuello.

¡Vamos! ¡Vamos! ¡Échaselo!

Ya que nuestro lecho está ocupado, descansaremos en otro.

Otro lecho.

Donde el dolor desaparece

y las lágrimas se hacen invisibles para siempre.

Ahora échaselo. Hazlo.

¡Hazlo!

Ven aquí. Ven.

Tranquila.

Ven. Vamos.

¡La corriente aquí es demasiado fuerte!

¿Desde cuándo te preocupas por mí?

¡Me preocupo por nuestras vidas!

¡Siempre he fingido ser lo que todos esperan de mí!

¡Pero no lo entiendes!

¡Siempre te he amado!

¡Pero ya no lo soporto más!

¡Puedes transformar ese amor!

¡No te sueltes!

¡No te sueltes, Maria!

¡Agárrate!

-¡No! -¡Sujétate!

-¡Ayuda! -¡Agárrate, Beja!

¡No te sueltes!

¡No te sueltes!

¡Nunca he querido ver miedo en tus ojos! ¡Jamás!

¡Solo quería ver amor!

¡Aguanta, Maria! ¡No te sueltes!

¿Está seguro de que vinieron por aquí?

Maria mencionó un lecho donde las lágrimas se hacen invisibles.

¡El lecho del río! ¡Por supuesto!

No puedo perder a nadie más en este río.

¡Dios mío, casi le quito la vida a mi hermano!

-¿Por qué no me dejaste morir? -¡No pude!

Ya estoy perdida.

Estoy condenada por toda la eternidad porque

toqué a esas mujeres.

- Las prostitutas. -¿Fuiste tú, Maria?

¡Pero la primera tuvo la culpa!

¡Ella hizo que me confundiera!

Después de huir de la Santa Casa,

si tan solo hubiera esperado un poco más a alguien,

alguien que realmente me quisiera...

Vine tras de ti.

Lo hice en el momento apropiado, logré verte.

Estabas hermosa.

Pero ese día estaba fuera de mí, dominada por el deseo.

No sabía que había alguien más aquí.

Creí que fueras Beja.

¿Eres de las nuestras?

Si quieres

puedo ser Doña Beja.

Todita tuya.

¡Podría jurar que estaba contigo!

Así fue con todas las prostitutas.

En todas las que vinieron después de ella, en todas

te busqué, ¿lo entiendes?

¿Ves por qué merezco morir?

Porque soy una pecadora, porque está mal.

¡Una mujer no puede desear a otra mujer! ¡Es pecado!

-¡Soy un monstruo! ¡Lo soy! -¡No, Maria, no lo eres!

¡Son los hombres que llaman monstruos a quienes no ceden ante sus caprichos!

¿Es culpa de los hombres que yo sea así?

¡No se trata de culpa!

¡Se trata de lo que nos roban!

¿A qué te refieres?

Si se construye una represa en un río,

como te pasó a ti, se seca.

Se seca.

¡Se muere!

¡Eso también me pasó a mí!

¡Bastardos!

¡Eso es lo que son, unos bastardos!

¡Mira lo que hicieron con nuestras vidas!

Todavía hay tiempo para que seamos quienes somos.

¿Y qué del daño?

¿El daño que les hice a esas mujeres?

¿Qué les hiciste, Maria,

además de sexo con ellas?

Encontré el rosario de Maria por aquí y pensé que había muerto.

Puede que haya traído a Beja aquí.

Es difícil creer que una mujer mató a las prostitutas.

Maria tiene muchos deseos reprimidos.

Cuando un volcán erupciona

no se lo puede controlar.

-¡Ayuda! ¡Maria, no! -¡Beja!

¡Ven, Januário!

¡No, Maria! ¡Ayuda!

-¿Qué pasó? -¿Dónde está Maria?

Se metió al río...

Intenté sujetarla, pero se la llevó la corriente.

Beja.

Ella ya simuló eso antes.

Debió volver a hacerlo para escapar.

La encontraré, ¿de acuerdo?

Januário, acompáñala de regreso a la mansión, por favor.

No, prefiero ir sola.

Mejor busquen a Maria.

¿Estás segura?

Ven, Januário.

¡Volviste a pintar!

Siempre me sorprendes, mi amor.

Volveré a pintar todos los cuadros que fueron vendidos y destruidos.

Superaré el rechazo de esa gente con lo que mejor sé hacer.

Mi arte.

Es por eso que te amo tanto.

Escucha, no nos iremos de Araxá. ¿Entiendes?

Así que deberemos encontrar un lugar pronto para nuestra escuela de artes.

¿De artes?

¿No era de música?

¡Si yo puedo enseñar música,

tú puedes enseñar pintura!

¿No lo crees?

Solo necesitamos encontrar un lugar.

No puedo creerlo.

¡Mi hijo!

¿No basta con que les hayan vandalizado la casa?

-¿Buscarán otra casa? - Bueno,

rendirse no es una opción para tu madre, y lo sabes muy bien.

Perdónenme, señoras,

pero no hay una manera fácil de dar esta noticia.

No sabía que mi hija estaba viva.

-¿Quiere que crea que fue capaz...? - Ella mató a las prostitutas, Doña Ceci.

- Y atacó a Beja esta mañana. -¡Beja, Beja, Beja! ¡Siempre Beja!

¡Siempre esa maldita bruja!

¡Ella hace que todos crean que es una reina!

¡Que es una reina!

¡Maldita! ¡Perra!

Mi madre necesita un tiempo a solas, inspector.

¿Y Maria?

¿Dónde está?

-¿En la cárcel? - Parece que se escapó.

Envié un alerta a toda la región.

¡Dios mío!

Espero que no le quite la vida a nadie más.

Menos mal que mi padre ya no está aquí.

No tendrá

que tolerar que esa gente nos desprecie.

Él me hace mucha falta, madre.

Perder a un padre es

como perder una brújula.

¿Recuerdas esa carta

que no quisiste leer en el funeral?

Estaba esperando a ver si habías perdonado a tu padre.

Aquí.

Lo mejor es que te enteres de todo de sus propias palabras.

Fue un pedido de Zé ese secreto.

¿Quién más sabe

que mi padre está vivo?

Avelino.

Beja, quien nos ayudó mucho con su viaje.

Y Fortunato

quien confirmó su supuesta muerte.

Por eso el ataúd cerrado en el funeral.

¿Entonces es por mi papá

que se niega a irse de Araxá?

Tu padre hizo un gran sacrificio por mí.

Como viuda, puedo vivir con Avelino.

No puedo tirarlo a la basura.

¿Cree que está feliz?

¿Adonde quiera que se haya ido?

Creo que finalmente encontró algo que necesitaba desesperadamente

y no lo sabía.

Él es feliz.

África es una madre que acoge a todos sus hijos con mucho amor.

Mi padre...

¿Padre Otávio?

Mucho gusto, padre Jaime.

-¿Sí? - Vine de parte del obispo

a ver cómo está la parroquia de Araxá.

- Nunca ha estado tan bien liderada. - Me lo imagino.

Bueno, una razón más para quedarme y observarlo.

Es la única forma de verificar cualquier información equivocada

que pudo haber llegado al obispo.

-¿Alguien le escribió al obispo? - Alguien mal intencionado, supongo.

- Así es la vida, ¿no? - Bienvenido.

Ya verá lo bien que trato a las ovejas de mi rebaño.

Especialmente a las perdidas.

A quienes me empeño en poner de nuevo en el camino de Dios.

Puedes irte.

Estás libre.

¿Por qué?

¿Encontraste a otro inocente para salvarme?

Fue una mujer quien mató a las prostitutas.

Y se escapó.

Juro que dejé por aquí tu orden de liberación

- firmada por el juez. -¿Hace falta? Solo quiero irme.

Ponte en mi lugar, por favor.

Todas las pistas apuntaban hacia ti, y Januário me presionaba.

Te dije que era inocente.

Era tu palabra contra la evidencia.

- En mi ámbito laboral... - No me importa.

Solo quiero irme.

Fortunato, por favor, dame una oportunidad.

Dame una oportunidad para explicarme.

No me creíste.

Encarcelaste a un inocente por mi culpa.

No podía dejar que te arrestaran.

Te amo.

Te amo como jamás he amado a nadie en la vida.

Por ti, mentiría,

mataría,

moriría.

Fortunato.

Podemos estar juntos.

Me ofrecieron hacerme cargo de la comisaría de Araxá.

Pensaba en regresar a Paracatu, pero

por ti, acepto la invitación.

Quédate conmigo.

Quédate conmigo.

Quédate conmigo.

¡Misericordia! ¡Padre divino!

Vine a revisar la cárcel,

a buscar a alguna oveja perdida para acogerla, pero

aquí nada se puede redimir.

El tipo de oveja que son ustedes dos hay que sacrificarse.

-¡Pecadores! - No sigas, padre.

No sigas. Creo en Dios, pero no creo en el pecado.

Tranquilo, tranquilo. Tranquilo.

Convertiré esta sodomía en sangre.

¡Dios me aplaudirá!

¿Crees que Dios no tiene nada más urgente

que aplaudir a un padrezucho reprimido?

- Belgard. -¡No digas el nombre de Dios en vano!

¡Vamos!

¡Beja!

¡Nos va a matar!

-¿Quién? -¡Ese idiota!

¡Parecía inofensivo hasta sostener un arma!

- ¡Hermanos! - Ahí está.

¡Acabo de presenciar el más atroz pecado en Araxá!

¡El inspector y el herbolario besándose!

¡Como marido y mujer!

Ambos huyeron, pero los pecadores

siempre encuentran refugio en la guarida del Diablo.

¡No podemos quedarnos de brazos cruzados!

¡Tenemos que luchar! ¡Dios está con nosotros!

¡Ya basta!

- Pondré a ese padrezucho en su lugar. -¡Cuidado, Beja!

Se han cometido muchas atrocidades en nombre de Dios.

¡Tumbará la puerta!

¡Abajo la guarida del pecado!

Mírame, salgan por detrás. Lo distraeré.

¿Puedo saber qué pasa?

¡Búsquenlos en todas partes! ¡En cada rincón!

¡Encuentren a esos pervertidos!

¡Beja! ¡Beja!

Beja, ¡van a matar a Fortunato!

Ojalá ya hayan llegado a la carretera.

-¡Por aquí! ¡Vengan! -¡Tenemos que correr!

-¡Agárrenlos! -¡Pecadores inmundos!

-¡Vuelvan aquí! -¡Ratas!

No.

¡Por ahí no!

¡Vengan! ¡Rápido!

-¡No los dejen escapar! -¡Pecadores!

¡Basta! ¡Basta!

¡Ya han ido demasiado lejos!

Te amo.

- Desde el primer día. - También te amo, Belgard.

Prefiero morir contigo

que morir por sus manos.

¿De qué estás hablando?

¿Estás seguro?

¿Tenemos elección?

-¡Hermanos! ¡Adelante! -¡No! ¡No!

¡No!

"Como yo os he amado,

así también vosotros debéis amaros los unos a los otros".

Estas son las palabras de nuestro Señor Jesucristo,

que vino al mundo a enseñarnos el amor.

Sin embargo,

cuando se distorsionan las palabras que fueron dichas,

se siembra el odio.

Hice lo que tenía que hacerse.

Dudo que tuviera el valor.

Valor es ver el mundo como lo ve Dios.

Es ver belleza en todo lo que Él ha creado.

Puedes irte, padre Otávio.

El obispo te espera.

DÍAS DESPUÉS

Gracias.

¿Cómo le va

a nuestra nueva herbolaria?

Preferiría que Fortunato estuviera vivo.

Él te amaba mucho, Siá Boa.

A su manera.

- Pero te amaba. - Lo sé.

¡Me hizo su heredera!

Honraré mi nueva vida.

¡Con alegría!

Es importante cambiar de vida.

Quizás sea la única

manera

de descubrir quiénes somos

de verdad.

¿Vivirás en la taberna, Beja?

¡No!

Yo, no.

Pero, mi ropa

y mis joyas lo harán.

Aquí, vengan, chicas. Es todo suyo. Vengan.

- Agarren lo que quieran. - Gracias, Beja.

Tengo algo para ti.

Esto te ayudará en tu lucha por la libertad.

El diamante más grande de Brasil.

Y el oro de la diadema.

Tómalo, amigo mío.

Lo encontraron manos negras, siempre les ha pertenecido.

Gracias, Beja.

Antônio

me enseñó que cambiar las leyes es importante...

pero nunca he olvidado lo que me enseñó Lueji.

Actuar es siempre urgente.

Con esta diadema,

podemos comprar la libertad de muchos cautivos.

¿Acaso veo formarse una pareja?

Una pareja

y una futura diputada.

Una vez que Brasil lo permita.

¡Maravillosa!

¿Quién soy yo para reprimir la fe de la gente?

Mientras más personas estén cerca de Dios, mejor.

¡Gracias, padre!

A las chicas de la taberna les encantará venir a la iglesia.

Tendremos que convencerlo a que nos deje poner nuestro propio altar.

¡Padre!

Ahora ella está donde siempre mereció estar.

¡Por Dios, Costa Pinto!

¿Llorarás todos los días por el resto de tu vida?

- Puedes llorar si quieres, abuelo. - Llora.

-¿Pasó algo más, padre? - Ellos...

¿Ellos? ¿Ellos quiénes?

¡Los acreedores!

Si no empezamos a pagar nuestra deuda la próxima semana, ¡perderemos la casa!

¡Viviremos en la calle!

¡Es tu culpa, Costa Pinto!

¡Dios mío, dame alguna esperanza!

Esperanza, no. Necesito un vaso de agua y azúcar.

Padre.

Eres un buen hombre, y Dios ayuda a los buenos.

¡No fui bueno cuando inventé lo de su muerte!

¡No lo fui!

¡Dios no te castigará para siempre por una mentira!

Incluso yo te perdoné.

Padre.

Encontraré una solución, te lo prometo.

Nadie quiere alquilarme una casa, Beja.

Ni a Avelino.

Esa gente solo quiere quitársenos de encima.

¿Han considerado dejar Araxá?

De ninguna manera.

Nos quedaremos, aunque tengamos que abrir la escuela en mi casa.

¿Carminha?

Estás muy callada, cariño. ¿Pasó algo?

Es mi padre.

Está endeudado y pronto perderemos la casa.

Puedo prestarles ese dinero.

Gracias, Beja, pero no quiero el pescado.

Debo aprender a pescar.

¡Retírese, por favor!

¡Qué audacia!

Perdón.

¿Qué está pasando?

¡Nadie volverá a faltarme el respeto!

Especialmente en mi casa de té.

¡Estoy tan orgullosa de ti, amiga!

¡Estás en lo cierto!

¿Y cómo están ellas?

Ambas están en problemas.

Pero creo que tengo una solución.

Para ellas y para mí.

¡Que el río retome su curso y que vengan los cambios!

Esta es la Beja que conocí.

Vine a ver cómo estás.

Libre del peso de ser Doña.

Si es para ser doña

que sea de una misma, ¿no es así?

Sí.

Me alegra que hayas venido.

¿Cómo va la remodelación de la mansión?

¿Por qué esas caras largas?

Creen que nadie vendrá.

Estoy segura de que este lugar se llenará de gente.

A la gente de Araxá le gusta el alcohol, la comida y la juerga.

¿Habremos sobreestimado su interés en mis lecciones de música?

¿Y las clases de pintura de Josefa?

O tal vez no quieran verme bailar.

Eso me preocupa porque nuestro sustento depende de este lugar.

¡Ya les dije! La gente vendrá.

Especialmente ahora que mi invitado especial

ha llegado para la inauguración.

¡Su Alteza, Emperador Don Pedro II!

¡Qué honor!

El honor es mío, Doña Beja.

Doña Beja es un mito, una leyenda.

Si no le importa, prefiero que me llame por mi nombre de bautismo: Ana Jacinta.

Como desee, Sra. Ana Jacinta.

Concédanos el privilegio.

¡Queda inaugurado

el Club Literario y Recreativo Doña Beja!

¿Le gustaría a Su Alteza conocer a los artistas?

- Por supuesto. - Por favor.

Sabía que no nos dejarías desamparados.

Conozco a esa gente.

Nada como un cebo para atrapar a todos.

Incluso si es un niño, a quien le dieron una corona para jugar a ser emperador.

Señoras, debemos apurarnos.

No quiero perderme nada de la inauguración.

¿No dijeron que no volverían a poner los pies en la mansión de Beja?

Genoveva, una cosa es ir a ver a la ramera.

Otra cosa muy distinta es ir a ensalzar al emperador.

"Tus ojos difunden luz divina,

a quien la luz del sol en vano se atreve.

Amapolas, o rosas finas y delicadas,

te cubren los rostros de color de nieve".

"De los hierros las flechas rompa,

con feliz augurio, solo las flechas de oro".

¡Sonríe, mamá!

Mi cuerpo nos mantiene ahora.

Sí, señora.

¡Gracias, Dios mío!

¡Por fin alguien que me da órdenes!

Bueno,

algunas cosas toman tiempo en cambiar.

¡Bravo!

¡Bravo!

¡Bravo!

¡Bravo!

¡Qué bueno que se encontraron!

Ser amado es tan importante como amar.

Aprendí eso de ti.

Maria, he aprendido mucho contigo, más de lo que crees.

¡Es un placer conocerte, Eulália!

También tenía muchas ganas de conocerte, Beja.

Maria te tiene mucho cariño.

Solo me preocupa que vivan así, como dos prófugas.

¿Y quién me creería, Beja?

¿Quién?

Ninguna de esas mujeres vivió para decir la verdad.

Yo te creí.

Te creo, Maria.

¿Qué exactamente hiciste con ellas

además de sexo?

¿Sabes cuándo

en ese momento, cuando vamos a...?

¿Sabes?

Olívia se rio.

Dijo que yo no era la primera en ponerse agresiva y

Dorotéia me explicó

que esa mi actitud agresiva es mi manera de sentir placer, ¿sabes?

-¿Mataste a esas mujeres, Maria? -¡No!

Simplemente me acosté con ellas, y les pagué a todas.

Excepto a Olívia, porque no lo quiso.

Dijo que lo hacía por placer,

porque le gustaba. Solo por eso.

¿Sabes quién las mató?

Seguro que trajo Beja aquí.

¡Ven, Januário!

Es Belgard.

Vete. ¡Vete!

Les inventaré algo, pero ahora vete.

Entonces ¿me crees?

Te creo.

¡Vete! ¡Vete, Maria!

-¿Qué pasó, Beja? -¿Dónde está Maria?

Se metió al río...

Intenté sujetarla, pero se la llevó la corriente.

Me ayudaste, pero

todavía me siento culpable de esas muertes.

¿Cómo podías saber lo que sucedería después de irte?

Debí haberlo previsto.

Te lo agradezco, Beja.

Si no hubiera sido por ti, me habrían aprisionado.

Aprisionado en todos los sentidos.

Me preocupa saber que el asesino sigue suelto.

Si al menos Candinha pudiera testificar,

seríamos dos.

Pero ella no pudo ver su cara.

¿Maria?

-¡Maria! -¿Cuánto cobras? ¡Dime!

¡Por Dios! ¡Todos creen que has muerto!

¡Ven aquí, Maria!

¡Maria!

¡Maria! ¡Ven aquí!

¡Espera! ¡Espera!

¿Por qué fingiste estar muerta?

-¿Por qué atacaste a Candinha? - Solo era otra puta.

- Ninguna de ellas puede vivir. - Valdo, ¿mataste a esas mujeres?

-¿Por qué hiciste eso? - Para protegerte, Maria.

¡Imagínate si la gente se entera!

¿Qué pasaría con tu reputación?

¡No! ¡No podía permitirlo!

-¡Puta! ¡Prostituta! -¡Suéltame!

-¡No! -¡Ven aquí!

-¡No! -¡Ven aquí!

Usé la Trompeta del Diablo para matarlas.

Querían gritar, pero...

Así que se me ocurrió usar los pañuelos para solucionar ese problema.

Les hice lo mismo a todas esas putas.

¡Dios mío!

¡Pero el maldito comisario

descubrió que no había semen en sus cuerpos!

Quizás por eso no encontraron semen

en los cuerpos de las prostitutas asesinadas.

Por supuesto.

¡Por supuesto!

Fueron atacadas por una mujer.

Así que tuve que arreglármelas para cambiar esa situación.

En esa víctima, se han encontrado restos de semen.

Incluso fuera de la vagina.

Lo hice para que nadie sospechara de ti, ¿entiendes?

¡Eres un asesino, Valdo!

- Maria... - Eres...

- Maria. Maria. -¡Eres el asesino!

¡Vente conmigo!

Regresemos a la finca y casémonos.

No me casaré contigo, Valdo.

-¡Ni con ningún hombre! -¡Pero te amo, Maria!

¡Te amo!

¿Así es como me amas?

¿Apuntándome con un arma?

Lo único que necesitas es un marido que te enderece.

¿Lo entiendes?

¡Entonces dispárame, Valdo!

¡Hazlo! ¡Hazlo si tienes agallas!

¡Mátame!

¡No iré a ninguna parte contigo!

¡Dispara!

Eres un debilucho.

Deberías haberme disparado.

Olvídame, Valdo.

¡Olvídame!

¡No! Maria!

¡Maria!

¿Para qué contárselo a la policía?

Será la palabra de un hombre contra la de una mujer.

Lo mejor es vivir escondida.

Es lo que el mundo nos reserva a las "invertidas".

Todo lo contrario.

El mundo puede iluminarse con su amor.

En cuanto a Valdo...

Incluso fuera de la cárcel, su vida no será tan fácil.

Nadie puede vivir con el corazón en paz

con tantos fantasmas en la cabeza.

¿Estás preocupada, hija?

Es Valdo.

No ha sido el mismo desde que Maria desapareció.

Sí.

Todos en esta finca han cambiado.

Incluso Ceci cambió, y mucho.

Vive encerrada en esa habitación.

Y solo bebe más y más.

Pobrecita.

La cuidaremos, ¿no?

Por supuesto.

No se abandona a nadie en esta vida.

¡Dime!

¿Soy una reina o qué?

¡La reina de las rameras!

¡Doña Beja!

¡No, cariño!

¡Que no sangre! ¡Por Dios, que no sangre, Beja!

Sí, mamá,

tenías toda la razón.

Las rosas tienen sus encantos,

pero también sus espinas.

Todavía siento las mías.

Pero ahora puedo elegir.

Elijo ser bella a mi manera.

No como esperan que lo sea.

Me libero

y te libero a ti también, mamá,

del peso

de la corona que puse en tu cabeza

para que pudiera ser una princesa.

AÑOS DESPUÉS

Dios te salve, María, llena eres de gracia,

el Señor es contigo.

Bendita eres entre todas las mujeres,

y bendito es el fruto de tu vientre.

Bendito es tu vientre.

¡Bendita eres Tú!

Amén.

Buenos días, mamá.

¿Qué pasa?

¡Nunca duermes hasta tan tarde!

¿Madre?

¿Madre?

¿Madre?

Gracias por todo, madre.

Te amo.

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