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¡Beja!
Dios mío.
¿Qué pasó?
¿Qué le hicieron?
Lo peor que un hombre puede hacerle a una mujer.
Invadir su cuerpo y matar su alma.
- Ayúdame a sacarla de aquí. - Vamos a moverla.
Necesito
una confesión.
Ya no soy un Padre, Beja.
No puedo tomar más confesiones.
Pero puedo escucharte.
Puedes hablar.
Iré a vaciar el recipiente.
Ya entendí.
Recién ahora lo entendí.
¡Abuelo! Me estás apretando muy fuerte.
¡Jacinta! Deja de molestarlo, ven.
Todas las cosas extrañas que hacía mi madre
eran para protegerme.
Yo me ponía celosa cuando mi mamá quería alejarme de mi abuelo.
Yo quería hacerlo feliz con tantas ganas
que acabé faltándole el respeto a mi mamá.
Soy una pecadora. ¡Mi hija nunca tendría que haber nacido!
Incluso cuando lo escuchaba de su boca
yo no entendía el dolor que ella sentía.
Es por eso que él odiaba cuando le preguntaba por mi padre.
-¿Sabes quién es mi padre? - Era porque él sabía.
Mi abuelo sabía quién era mi padre.
Y tú también.
Necesito que confieses.
Lo siento mucho.
¡Soy el fruto de un pecado!
Soy el fruto de...
¡Un asqueroso y horrible pecado!
¡Me doy asco! Me...
No es tu culpa, Beja.
No tienes la culpa de lo que él le hizo a tu madre.
- Ni la culpa de ser su hija. - Esto es una pesadilla.
Esto es una pesadilla y no me puedo despertar.
¡Quiero despertarme de esta pesadilla! ¡Es un infierno!
¡Odio este infierno que yo misma creé! ¡Que yo misma creí! ¡Lo odio!
Tienes derecho a odiar lo que quieras.
Me odio a mí misma porque yo sabía.
No lo entendía, pero lo sabía.
Por eso tengo esa desesperación de que me miren,
de que me quieran.
¡De que alguien me abrace, para no tener asco de mí misma!
Y así fue con Antônio desde la primera vez que lo vi.
Tan quebrado, tan frágil.
Y Antônio...
Él me mató.
¿Antônio fue el que te atacó?
Necesito una penitencia.
Me doy asco.
Lo necesito.
¡Dame una penitencia! Por favor.
¡Padre nuestro, que estás en el cielo,
santificado sea tu nombre!
¿Mi padre? ¿Mi padre?
¡Ave María, llena eres de gracia!
¡El señor es contigo!
¡Ruega por nosotros, pecadores!
Ahora te toca a ti, Antônio.
DOÑA BEJA
Perdón, Angélica.
No sé cómo terminé aquí.
No tendría que haber bebido tanto.
No me interesa escuchar tus explicaciones.
Toma.
Es ropa de nuestro padre.
Vístete y ve a ocuparte de tu vida.
Lejos de aquí.
Llegó al baile vestido de monja.
Él me acosó.
En frente de todos.
Lo alejé.
- Pero él volvió y... -¿Qué pasó después, Beja?
Se sobrepasó.
Se sirvió de mí sin mi consentimiento.
Quiero justicia, Belgard.
Es muy difícil condenar a un hombre por servirse de una mujer.
Más cuando es...
Disculpe, cuando es una mujer que vende su cuerpo.
No tiene que disculparse.
Es mi trabajo y estoy orgullosa.
Incluso me da el derecho de decir "no".
Me imagino el infierno que viven las esposas.
Pero yo soy una profesional.
Nadie me obliga a trabajar.
Y yo no quise. No quería trabajar.
Dije "no".
¿Sabe que su relación con Antônio es de conocimiento público?
Se terminó.
Entiendo.
La ley en Brasil es un poco confusa.
Necesitamos buscar una forma de acusar a una persona
que obligó a trabajar a otra.
Que es complicado, como sucede con la situación de los cautivos.
Algo inaceptable, pero, en fin...
Tal vez...
Si aceptara acusarlo de agresión...
¡Él me agredió!
¿Ve? ¡Estas son las marcas!
Y ni siquiera son las peores.
Maria, te fuiste a la cama muy temprano anoche.
Sí, madre...
Necesitaba descansar un poco.
Estuve pasando mucho tiempo en la iglesia, rezando.
Yo abro.
De todas formas, no tengo apetito.
¿Y tú?
¿Por qué decidiste comer con nosotras?
No te cansas de humillar a Angélica.
Maria, ella...
Por lo visto no fui la única persona a quien maltrataste anoche.
¿Sucedió algo?
Usted está bajo arresto
por agredir a la señora Ana Jacinta de São José.
-¿Agrediste a la ramera? - No.
Lo que hizo fue mucho peor.
Inspector Belgard, debe haber un error.
Puede esclarecer este "error" en la comisaría.
Vamos. Januário.
No me toques.
No soy un bandido para que me pongan cadenas.
¿Cuál es el disfraz que usó anoche?
Iré a buscarlo.
Está fresca. ¿Quiere un poco?
-¿Quiere más pan de maíz? - No, gracias.
Ya comí tres.
Venir aquí fue una gran idea.
Fue muy triste lo que le pasó a su padre.
Voy a extrañar esta atención.
Cuando esté en la capital como diputado.
¿Y su casamiento con Beja? ¿Lo dejará atrás?
La ceremonia que hicimos no fue oficial.
Ante Dios y la ley, todavía estoy soltero.
No lo sabía.
¿Por qué estás parada? Siéntate.
- Come conmigo. - Claro que no, es un cliente.
- No me puedo sentar. - Entonces comeré parado, ¿te incomoda?
¡Claro que me incomoda! Siéntate.
Me sentaré un rato.
Cuéntame. ¿Cómo estuvo?
El baile de Beja.
No fui.
No me interesa el baile ni me interesa Beja.
Tampoco me interesa cualquiera que se crea más que los demás.
Es muy lindo cómo te pones en un lugar de igualdad con todos.
Todos somos iguales, Candinha.
Para ti, João.
Bueno, termina de comer. Me tengo que ir a trabajar.
- La dejaré aquí. - Gracias.
Ya le dije, inspector.
Me puse ese disfraz y fui al baile.
Pero bebí de más
y no recuerdo ni cómo llegué a la finca de Jatobá.
Muy bien.
Le refrescaré la memoria.
Varias personas lo vieron acosando a Beja.
Juro que no agredí a nadie.
Mucho menos a Beja.
Si insiste conque no recuerda nada,
¿cómo está tan seguro de que no atacó a Beja?
Lléveselo.
Tal vez la celda le refresque la memoria, señor Antônio.
- Por favor. - No me toques.
Sabemos que no estaré mucho en esa celda.
Mi tío ya debe haber llamado a un abogado.
Beja.
Me conoces.
Sabes que jamás te haría algo así.
Estás cometiendo un error, Beja.
No fui yo.
A la celda.
Doctor.
¿Está bien, señora?
Este es el paño con el que se tapó la cara antes de revelarse.
Estaba en el jardín de la finca.
-¿Visitar a Antônio en la cárcel? - Sí.
De ninguna manera.
Él decidió arruinarse.
Pero, hija, ¿no es la oportunidad perfecta
para tener a tu marido de vuelta?
No quiero a Antônio de vuelta.
Ahora si me disculpa, señora,
necesito ocuparme de la venta del ganado.
¿Vas a visitar a tu hermano?
No tiene que pretender que se preocupa por él, conmigo no.
No tienes hijos. No sabes lo que siente una madre.
Si está tan preocupada, señora,
¿por qué no fue a visitar a su hijito todavía?
La señora no fue y tampoco irá.
Si ya se moría de vergüenza por él antes,
imagine ahora que es un criminal.
La vergüenza ahora es odio, ¿no?
¿Cómo te convertiste en una persona tan horrible?
Las dos sabemos que nadie en esta casa hará nada por Antônio.
Él destruyó a nuestra familia.
Aún así,
yo voy a rezarle a Dios para que se apiade de su alma
porque yo soy buena.
Tenemos que amar a nuestros hijos incondicionalmente.
Son sangre de nuestra sangre. Son parte de nosotros.
¡Que suelten a Antônio!
¿Arrestan a un hombre por cachetear a una puta?
Si ella siempre se acostaba con él.
- Tranquilos. -¡Exacto, siempre!
Señores, por favor. Mantengan la calma.
Fue por una orden del inspector.
Dile que lo solucione con el abogado que mandé a llamar.
No será tan simple, coronel Felizardo.
No se olviden de que no tenemos fiscal.
Y, peor aún, al inspector Belgard le gusta que todo se haga
conforme a la ley.
Envía a ese idiota de vuelta a Paracatu.
A nadie le cae bien ese carilindo.
No, a nadie.
Siempre y cuando la ley no les pase por encima,
los hombres se creen los dueños del mundo.
Y nuestros dueños.
- Pronto podrían liberar a Antônio. - Sobre mi cadáver.
Necesito que encuentres a una persona.
Beja hundió a esta ciudad entera.
Fallé, Padre.
Pequé porque no conseguí ahuyentar a esa vil basura de nuestra familia.
Y está consumida por ella.
Debe limpiarse, Maria.
De ese pecado que tiene impregnado en la piel.
Lo sé, Padre, pero intenté todo. Todo tipo de penitencia.
La ayudaré. Deme algo que toque su piel.
-¿Mi piel? - Sí.
Para eliminar sus pecados.
Sus medias servirán.
Deme la tela que está pegada a su piel, plagada de pecado,
y yo, en el nombre de Dios, la limpiaré.
Aquí, Padre.
-¿Puedo irme, Padre? - Sí, vaya en paz. Que Dios la acompañe.
El Padre se olvidó de darme la penitencia.
No aguanto más.
Es tu culpa.
Si no hubieras decidido resucitar, esto no estaría pasando.
¿Y si no me hubieras matado? ¿Hubiera pasado?
¿Qué? ¿Y que tu hijo sepa que eres una asesina?
¿Y que fue abandonado por el crimen que cometiste?
Si hubieras dejado que me vaya con mi hijo...
¡Silencio!
¡Al fin! Un hombre.
Mi hijo, padre, se fue y no sé dónde está.
¿Y si le pasó algo?
Necesita tiempo para procesar todas las mentiras
que todos nosotros le contamos.
Mi yerno tiene razón.
Todos nos hemos equivocado y ahora debemos unirnos
para rescatar su amor.
"C'était avec elles, ces statues muettes,
que Quasimodo s'épanchait et passait des heures à converser."
- No entendí nada. - Mon Dieu!
Solo entendí "Cuasimodo".
Ese es el de Notre Dame.
Casi termino como él, jorobado, de estar tanto tiempo agachado ahí.
-¿Cómo entraste aquí? - Trepé hasta la ventana de noche.
Te fuiste corriendo del baile, pensé que habías vuelto a tu casa.
Mi casa es a tu lado, Joana.
Disculpa que no puedo decir lo mismo.
Está bien.
Me estoy acostumbrando a que me rechacen.
- Hasta mi familia... - Oímos que no fue tan simple.
¿Por qué no les das una chance de que se expliquen?
No los escucharé.
Ni a ellos
ni a mis abuelos.
Son todos unos mentirosos.
Yo solo quería...
Quería...
Tranquilo.
Todo pasa.
No tenemos que casarnos, Joana.
Solo quería sentir otra vez
lo que sentimos en el río.
A mí también me gustó.
- Pero no quiero embarazarme otra vez. -¿Estás embarazada?
Ya no.
¿Qué le pasó a nuestro hijo?
Iba a dormir en mi cuerpo hasta que naciera.
Yo no quería.
Era mi hijo también.
Ni siquiera me preguntaste qué quería.
Vicente, espera. Vicente, vamos a...
¿Estás segura
de que quieres hacer eso?
No me voy a quedar de brazos cruzados.
Esperando.
Si no puedo volver al pasado para cerrar las cuentas con mi abuelo,
Antônio pagará por el daño que me hizo.
¿Tu abuelo?
Vine ni bien recibí su mensaje.
¿Necesitas trabajo, Rômulo?
Desde que me despidió, yo...
Aún no conseguí trabajo.
Mi padre está poniendo el pan en nuestra mesa.
Él solo.
Entonces...
No vas a rechazar dinero que tengo para darte...
A cambio de un trabajo.
Mi familia se lo agradece.
¿Qué necesita que haga?
Muéstrale a un hombre lo que es sufrir.
Eso es fácil.
Tiene que seguir con vida...
Pero sufriendo, con cicatrices del dolor
por el mal que él me causó.
Mi familia necesita el dinero. ¿Quién es el hombre?
Antônio Sampaio.
El hombre que me violentó.
Él merece una lección.
Jefa,
Antônio Sampaio
es alguien muy importante en Araxá.
Será mejor que no me meta.
Podría meterme en problemas si me atrapan.
¿Lo rechazas?
¿Rechazas un pedido mío?
Lo haré.
Haré lo que me pides.
¿No me invitas a sentarme?
Con permiso.
Sé que aún estás triste,
pero estoy obligado a hacerte una invitación.
¿Nunca pensaste en ocupar el lugar de tu padre?
Con todos los crímenes que están sucediendo,
la ciudad necesita un fiscal.
Los asesinatos de las prostitutas, el problema de Beja...
Hasta mi nieto desapareció.
-¿El problema de Beja? -¿Ustedes no están juntos?
No.
-¿Qué le pasó a ella? - Acusó a Antônio de agresión.
Ya te imaginas, una pelea de pareja.
Ya conoces a Beja.
Es impredecible.
No puedo aceptar su invitación, señor Juez.
Fui electo.
- Pronto partiré hacia la capital. - Sería solo por un tiempo.
Hasta que pueda traer a un fiscal de otro lado.
Piénsalo bien.
Podrías ayudar a Araxá antes de asumir como diputado.
¿Un trago más?
Deja la botella.
Así no te molesto más.
Con permiso.
Sí...
No está bien desde que escuchó que agredieron a Beja.
Nadie lo está.
Y encima por Antônio.
¿Quién lo diría?
¿Lo dejarás preso?
¿Basándote solo en la palabra de Beja?
¿O tienes alguna evidencia en su contra?
¿Yo te digo qué hierbas debes poner en los tés?
- No. - No.
Qué bueno que hicimos las paces.
No quiero pelear otra vez.
Dices eso, pero sospechas que haya matado a esas mujeres.
Confieso que tengo mis dudas ahora.
Porque la única forma en que podrías matar a alguien
es con placer.
Vámonos antes de que sea de día y alguien nos vea.
- Ve. - Vamos.
- Buen día. - Te traje el desayuno.
Gracias.
¿No dormiste nada?
Fui a resolver unos asuntos con la escuela de música.
Por esa cara, veo que no se resolvió.
El propietario no quiere alquilar más el edificio para mi escuela.
Nos están juzgando por lo que le pasó a Mendonça.
No estás acostumbrado, pero si supieras
cuántas veces me han maltratado.
¿Qué vamos a hacer?
Seguiremos, unidos.
Con la frente en alto.
Solo un poco, Maria. Sabe que soy frágil con esas cosas.
Es la sangre de Cristo, Padre.
Hasta la sangre de Cristo debe ser consumida con austeridad.
Y Mateo escribió:
"¿Acaso se pueden recoger uvas de los espinos
o higos de los abrojos?".
No.
Es hora de que este lobo con piel de oveja
pague por lo que hizo.
Y será con su sangre, Señor.
Porque este es el cáliz de mi Sangre,
Sangre de la Alianza nueva y eterna.
La sangre de Cristo.
La sangre de Cristo.
¿Me estás tentando, demonio?
No soy un pecador.
Debe eliminarlo, Padre.
Elimine el pecado que está impregnado en su carne.
¡Vade retro!
¡Desaparece!
¡Fuera de aquí!
¡Vade retro, Satanás!
-¡Desaparece! - Gracias, Señor.
- ¡Vade retro! - Por no abandonarme nunca.
¡Vade retro, Satanás!
No te preocupes, padre.
Estoy acostumbrada a comer sola en esta casa.
Mamá ha estado mucho tiempo en la finca últimamente.
¿Hay algún problema?
No.
Ya sabes cómo es. Ella se aísla a veces.
¿La extrañas?
-¡La extrañas! - No. Te extraño a ti, cariño.
Por eso vine a verte.
Afortunadamente, tuve suerte.
Sin tu madre aquí, podemos comer juntos.
Los dos solos.
Parece que me adelanté.
Joana, por favor, dime la verdad.
¿Sabes algo de Vicente?
Todavía no puedo creer que no es una monja.
Y yo aún no puedo creer que Honorato y tú están vivos.
Les pido disculpas por las mentiras. Eran necesarias.
La única persona que debe disculparte
es Vicente, tu hijo.
Si solo supiera dónde está...
- Nadie tiene noticias de él. - Él estuvo aquí ayer.
Pero se fue corriendo y no me dijo a dónde.
Bueno, seguiré buscándolo.
- Gracias. - Buena suerte.
Me enteré sobre ti y el angelito.
Cuídate, cariño. ¡Podrías haber muerto!
Tranquila.
Tu madre me enseñó que el mejor amigo de una mujer
es otra mujer.
Cuídate bien.
"¿Cómo puede ser que un hombre se pudra en la cárcel por lo que dijo
una prostituta
quien denuncia que él se sirvió de ella?
Es como decir que el agua no sirve para saciar la sed".
Esta vez
la sed no se saciará con agua,
sino con sangre.
Antônio sentirá la misma amargura que tú sentiste.
Buenas tardes.
¿Y? ¿Cómo va todo?
¡Alto, ladrón!
¡Atrapen al ladrón!
¿Te gustan las manzanas, Rômulo?
Prepárate para pudrirte como una
en un calabozo.
Estoy seguro de que eres más que un simple ladrón de frutas.
Mañana, luego de que el Juez lo autorice,
el inspector te interrogará.
Y confesarás sobre los asesinatos de las prostitutas.
Oye.
No compartiré celda con un asesino.
¿Ya llegó mi abogado?
¡Oye!
Me alegra que hayas aceptado, João.
Tu padre estaría orgulloso de ti.
Espero corresponder la confianza que deposita en mí, señor.
Tú y yo, joven,
vamos a acabar con el crimen en Araxá.
Comencemos con la agresión hacia Beja.
Si Antônio sí hizo todo lo que ella denunció,
entonces tiene que pagar.
Algo me dice que Rômulo no es el asesino de las prostitutas.
¿No?
El criminal que buscamos es inteligente.
Es meticuloso. No permitiría que lo atrapen por una manzana.
¿Y este pañuelo rojo?
¿Es algún tipo de sacrificio?
-¿Brujería? - Terminamos por hoy, Januário.
Sí, señor.
Al fin estamos solos.
¡Doña Beja te manda saludos!
¿Creíste que no habría consecuencias después de lastimar a una mujer así?
¡Vaya!
- El hijo del coronel sabe pelear. - Aún no viste nada.
¡Cobarde!
Cobarde.
Gracias.
¿Inspector?
Usted vendrá conmigo.
¿Qué hice?
Eso es lo que averiguaremos luego de una pequeña charla.
Lo traje aquí, señor Alcides,
porque todas las víctimas tenían un pañuelo rojo en la boca.
- Como este que usted tiene. - Pero yo no hice nada, ¡lo juro!
Lo sé. Ya lo averigüé.
Usted estaba en otros lugares cuando mataron a las prostitutas aquí.
¿Ve? No soy un asesino.
Pero es una piedra en mi camino.
Cualquier cosa que deba entregarle al boticario
me la dará a mí y yo se la entregaré.
¿Me entendió, cartero?
- Sí, señor. - Por favor.
Mira quién está intentando escapar.
¡Sal de ahí con las manos en alto!
Januário debe estar más atento
cuando hay basura como tú en la celda.
¿Qué tienes en las manos?
Habla.
¿Qué has hecho?
Te ayudará a calmarte.
¿Lo habrá golpeado y logró escapar?
¿Y si lo atrapan y me delata?
Beja.
¿Qué castigo te preocupa?
¿El tuyo
o el de Antônio?
Que todo hombre
que intente controlarme,
que intente destruirme...
Encuentre su propia destrucción.
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