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Original subtitles

Abre la 15.

CUATRO HORAS PARA LA EJECUCIÓN

Oye, ¡arriba!

Tienes visitas. Despiértate.

Becket.

Soy el padre James Morris, de la capellanía.

¿Cómo te sientes?

¿Quiere pastel?

No, gracias.

Pedí de vainilla...

pero es de chocolate.

Mátenme ya.

Padre, gracias por haber venido...

pero estoy bien.

Disculpa, pero la mayoría de las personas en tu situación no están tan bien.

Las personas en mi situación...

y casi todas las demás...

carecen de mi claridad mental y lucidez.

No quiero excederme...

pero esta podría ser tu última chance...

de hablar con alguien.

¿No quieres contar nada?

Usted sabe por qué estoy acá, ¿no?

- Un poco. - Bueno, no es verdad.

La historia verdadera es mucho más...

impresionante.

¿Me la quieres contar?

Bueno.

Le advierto...

que es una tragedia.

Y ni siquiera empieza conmigo.

Curiosamente...

empieza con otra persona.

Es decir, con mi madre.

Olvidó cómo se juega.

Mary Estella Redfellow.

Habitante histórica de Huntington, Long Island...

heredera de una fortuna valuada entre 18 y 19.000 millones de dólares.

Gracias.

Por ahí dicen que el dinero no compra la felicidad.

Error. El dinero sí la compra.

Somos todos adultos. Sigamos.

Dicen que conoció a mi padre...

una noche como cualquiera.

Es decir, ella era joven y rica.

¿Qué podía salir mal?

¿Qué hora es?

¡Dios mío!

- ¿Qué? - ¡Dios mío!

- Me tengo que ir ya. - ¿Ya?

Adiós.

¿Qué haces?

- Tengo que irme. - Bueno.

Valoro que nos lo cuentes.

Ahora bien...

supongo que ya sabes qué va a pasar.

Tengo 18.

Desgraciadamente.

No.

La decisión es mía.

Yo voy a decidir.

Está bien.

Puedes quitarte el problema, pero si no...

no será aquí...

bajo este techo.

Y así pasó de ser Mary Redfellow...

de Huntington, Nueva York...

a ser Mary Redfellow...

de Belleville, Nueva Jersey.

Respira.

Vas bien. Respira.

No puedo. No.

Mi padre me vio una sola vez...

¡Dios mío!

Y eso bastó para darle una embolia pulmonar...

ahí mismo, en el Hospital de Nueva Jersey.

Un vehículo desconocido...

Mi madre quedó sola...

trabajando en el Departamento de Automotores de Newark.

No tardó en contarme algo importante.

En el cuadro...

Nos habían echado de la familia...

pero no nos habían desheredado.

Mi abuelo había creado un fideicomiso irrevocable...

para evadir impuestos estatales.

Por eso, la fortuna...

toda ella, con las mansiones...

los yates, los aviones...

y una o dos Islas, correspondería...

al siguiente por edad en la línea sucesoria.

Y como yo era el más joven...

algún día podría heredar todo...

sí vivía más que los otros.

Sólo debía esperar.

A que todos murieran.

Como era madre soltera y hacía todo sola...

uno podría pensar que la vida era difícil...

pero lo cierto es...

Suenan igual una vez que...

que, a pesar de las limitaciones económicas...

se ocupó de brindarme la cultura, la clase y el estilo...

de un joven de alta alcurnia.

Entonces, apunta al blanco.

¿Ves cómo cambia todo?

¿Ves?

Abre el pecho.

Así está mucho mejor.

Bien.

Esa fue la primera vez...

La primera vez que la vi.

Julia Steinway.

Al instante supe que éramos la pareja perfecta.

Y no me equivocaba.

Ella era, sin dudas...

una chica de excelentes modales, buen gusto y carisma.

¿Y ahora? ¿El principal?

Yo estaba donde debía estar.

¿Qué haces acá?

Me invitó tu mamá.

¿Dónde vives?

En Belleville.

¿Vives en la calle?

¿Qué?

Dicen que los de ahí viven en la calle.

No vivo en la calle.

Y no voy a vivir siempre ahí...

porque voy a heredar...

mucho dinero o algo así.

¿Mucho dinero?

¿Quieres impresionarme?

Me parece bien.

Y ahora, ¡Lyle Archdale!

No es nada. Tranquilos.

Lyle, ¿ves bien?

Sigue tocando.

Hola, Becket.

¿Vienes conmigo?

Como mi madre era joven...

no había prestado atención a los primeros síntomas.

Los médicos tampoco.

Y la familia... seguro que lo sabía.

Podría haber ayudado.

Pero nada.

Ni una sola palabra.

Becket, esto está muy mal.

¿Qué está mal?

Tendrías que recibir más.

Te quitaron algo tuyo.

Y quiero que me hagas una promesa.

¿Puedes?

Sí.

Prométeme...

que no te rendirás...

hasta que tengas la vida que corresponde.

Hasta que tengas la vida...

que tú mereces.

La vida para la que te crie.

¿Me prometes eso?

"La vida que corresponde".

¿Qué quería decir eso?

Su último deseo fue...

que la enterraran en el Mausoleo Redfellow...

de Huntington, con su familia.

Estamos aquí reunidos...

Como no hubo respuesta...

su lugar de descanso eterno...

fue al costado de la autopista en East Orange.

Y Jesús nos dice: "Soy el camino...

la verdad y la vida.

Quien tenga fe en mí... ".

En ese momento, lo decidí.

En ese instante.

Decidí ir a las fuentes...

y exigir el lugar y el hogar que me correspondían por derecho.

Entendemos la situación, pero no podemos ayudar en este momento.

Te pedimos disculpas y esperamos que estés bien.

"Esperamos que estés bien".

Después de eso, disfruté de un breve y pintoresco recorrido...

por el sistema de acogida de Nueva Jersey.

En cuanto a Julia, empecé a verla cada vez menos...

hasta que un día...

no la vi más.

Y sólo me quedó pensar, sí volvíamos a cruzarnos...

¿quién sería yo?

¿Un hombre exitoso?

¿O no?

En fin, muchos años después, yo estaba trabajando...

en un puesto totalmente respetable...

de esos en que uno va a la oficina vestido de traje.

- Buen día. - Es temprano.

Sí, señor.

Ocúpate del cliente del norte, por favor.

Del Upper West.

OBITUARIOS DE HOBOKEN BÚSQUEDA

Seguía al tanto de los Redfellow y su fortuna.

Por desgracia, su mortalidad...

OBITUARIOS (0)

era terriblemente baja.

Y yo había aceptado que nunca vería un centavo de todo eso.

Al menos, no en esta vida.

Y quizá estaba bien así.

¿Becket?

¡No lo puedo creer!

- Vaya. - ¡Dios mío!

Dios mío, ¡hola!

Sí. Vaya. ¡Dios...

No puedo creer que seas tú.

Yo tampoco. ¿Cómo...

- Vaya. - ¿Qué es ese...

¿Eres espía o algo así?

- Sí. - Sí.

No puedo hablar de eso.

¿Vives en la ciudad?

Sí, vivo acá.

Un poco...

Un poco en las afueras.

¿Sigues viviendo en...

¿Cómo era?

Belleville.

- Cierto. - Bueno...

¿Sigues ahí?

¿Y tú? ¿Estás...

¿Estás en Montclair?

Sí. Estuve en Londres un tiempo y después en Dubái...

pero ahora volví a lo de siempre.

Vaya. Bueno...

Digo...

Me encantaría que nos pongamos al día...

si quieres ir a tomar algo un día.

Me encantaría.

Pero el momento no es el...

No es el mejor.

Claro.

Claro.

Me encantó verte.

Me alegra que sigas así.

¿Así cómo?

Así como eres.

¿Y qué pasó con la fortuna de los Redfellow?

La voy a heredar.

Algún día.

Llámame cuando los hayas matado a todos.

Lyle, Becket está acá.

- ¿Becket? - El de la escuela, ¿te acuerdas?

Obvio que trabaja acá.

Prométeme que no te rendirás...

hasta que tengas la vida que corresponde.

Quedaban siete.

Siete Redfellow seguían en pie...

mientras mi madre yacía bajo tierra, y yo vivía en un dúplex.

De tener que podar alguna rama...

de mi árbol genealógico, ¿dónde empezaría?

- Taylor Exeter Redfellow. - Muchas gracias.

Agente de la empresa financiera de su padre.

Mi primo era fácil de encontrar...

y hasta difícil de esquivar en la zona del Distrito Financiero.

¿Alguien puede decir que estoy bien?

Pierdo la vista y la cabeza también.

¿Alguien puede decir...

Y si lo hiciera, ¿cómo lo haría?

¿Y después?

¿Me hundiría en la culpa?

¿Me entregaría?

Vamos. ¿A quién quiero engañar?

Jamás sería capaz de hacer algo así.

Ven, te robo un minuto.

No...

No sé si entendí bien.

Creemos que vas a estar mejor.

¿Si me trasladan a Nueva Jersey?

Es cerca de tu casa.

- Hay estacionamiento. - Eso.

¿Se refieren al centro de envíos?

Bueno, el hijo de Vic dejó sus estudios.

¿Le das mi puesto al hijo de 19 años del dueño?

No se lo doy yo.

No fue idea mía.

No quiero trabajar en un depósito.

A mí tampoco me conviene, ¿sí?

- Ayúdame. - Darryl.

- Por favor. - Trabajo bien.

- Me esfuerzo, no falto. - Ya lo sé.

¿No habría que premiar todo eso?

¡Qué locura, hermano!

¡Mierda!

- Vamos. ¿Te atreves o no? - Estoy listo.

- ¡Vamos! - ¡Estoy listo, carajo!

- ¡Hazlo! - ¡Vamos!

- ¡Estoy listo! - ¡Vamos!

¡Sí!

¡Sí! Recojan eso.

¡Siguen siendo pobres, idiotas!

¡Sí!

¡Cómetelo!

¡Hola!

Como ya dije, mi primo era fácil de encontrar.

Y yo no tenía un plan, pero las puertas estaban...

literal y metafóricamente abiertas.

¡Para World Star, carajo!

¿Acaso esa era mi oportunidad...

de estar a solas con Taylor?

En ese momento...

podría haberme ido a mi casa.

Si hubiera sido otro día, quizá me habría ido.

Pero, como dice la Biblia...

"todo viaje de mil leguas empieza con un primer paso".

- ¿No está en la Biblia? - No.

¡Gracias a Dios!

Le echaron etanol de mierda al motor.

Trae el ancla.

Llama a Baywatch. Llama a David Hasselhoff.

Es mi barco.

Carajo.

Mi helicóptero.

Es mi moto de agua.

Tiempo fuera.

Necesito un minuto para pensarlo bien.

Debo procesar lo que estoy haciendo y decidir si seguiré...

Espera.

¿Tú quién eres?

Soy Becket.

¡Por Dios!

¿Ya estaba?

¿Así de fácil era?

Lamento decir que sí, pero es verdad.

Y si todo el asunto daba una emoción rara...

Supongo que usted y yo compartimos algo.

En fin...

¿Puede creer que fui al funeral?

Disculpe.

¿Usted es Warren Redfellow?

Sí, soy yo.

Lo lamento mucho.

Gracias.

No sé si...

No sé si te conozco.

Soy Becket.

El hijo de Mary. Usted es mi tío.

Me estás jodiendo.

Con 18 años, ella tuvo el valor de enfrentarse...

a ese hijo de perra.

Ninguno de nosotros hubiera podido. Al menos, yo no.

Tendría que haberme comunicado con ella.

Ser parte de su vida y de la tuya.

Ojalá yo hubiera conocido a Taylor.

Parecía un...

Lo siento.

- No te disculpes. - No.

No te disculpes. En serio.

¿Sabes quién le hizo eso?

Te aseguro que no.

No estuve presente.

Cuando crecía...

Y yo sabía muy bien que se estaba descontrolando...

con los autos y las pastillas.

En fin.

¿A qué te dedicas?

Sí, es de la familia desde que gobernaba La Guardia.

Todas las crisis financieras de los últimos cien años empezaron...

en la sala de reuniones.

Yo estuve en dos de ellas.

Bienvenido a la zona exclusiva.

- Toma asiento. - Qué lindo.

Esta botella me la regaló Dick Cheney.

Mejor que sea buena.

Taylor dejó un puesto libre abajo y...

Si te mantienes callado y atento...

Sí, pero no tengo ni por asomo las aptitudes.

- No digas. Es nepotismo. - Pero...

Él tampoco tenía ni por asomo las aptitudes.

Y al principio, yo tampoco.

La pregunta es...

si estaría bien.

La verdad, tendría que haberte ayudado hace mucho y no te ayudé.

Déjame ayudarte ahora.

Eso no era parte de mi plan.

Pero necesitaba un trabajo.

Además, guarda los recibos.

Si no los guardas, no puedo ayudarte.

Este será tu hogar por un tiempo.

- Bien. - En marcha.

Hola. Esto ya lo tienes en un email...

pero te lo traje impreso.

Llega hasta 543, así que deberías poder...

- llegar a 700, ¿no? - ¿Qué?

No lo dejes sonar. Atiende.

Atiende.

¿Hola? ¿Cómo...

- ¿Cómo se atiende? - El azul.

- ¿El azul? - Sí.

- No hay azul. - No devalué...

No voy a entrar en detalles...

pero la gente más rica de Nueva York...

no gana su propio dinero.

Se queda con una parte de lo que ganan otros...

un modo de vivir mucho más flexible...

y más acorde a mi temperamento.

Eso es líquido. Hablo de deuda.

En una semana, aprendí el idioma.

Colateral, dividendos...

- deducciones, incentivo... - Pero...

absorción, autofinanciación, cierre, reintegros...

mentiras, engaños, riesgos, trampas.

Por fin tenía un trabajo de verdad...

y aprendía algo que me sería útil.

Tal vez tendría mi propia fortuna más temprano que tarde.

Más temprano que tarde.

¿Hola?

¿Habla Becket Redfellow, el nuevo de W&R?

Perdón, ¿quién habla?

Ojalá no sea mal momento.

No.

¿Qué tal la vida de casada?

Recién llegados de la luna de miel.

Vaya. ¿Grecia? ¿Las Maldivas?

Florida.

¿Recuerdas que el año pasado me invitaste a salir?

Estabas doblando pantalones, con cara de lastimoso.

No me suena.

No me molestó.

¿Sabes?

Por si te dio vergüenza.

Podrías volver a probar incluso.

A ver qué pasa.

¿Volver... a probar?

A ver qué pasa.

¿Quieres...

¿Vamos a tomar algo?

No. Estoy casada.

No, yo ya... Ya lo sé. Es que no...

Pero ojalá volvamos a cruzarnos.

Siempre me enriquece.

¡Vamos! ¡Dale!

¡Perfecto!

En fin, ¿quién sigue?

¡Sean como yo!

¡SEAN COMO YO! NOAH REDFELLOW, ARTISTA

Hola, Internet. Soy Noah Redfellow.

Este es mi domicilio.

¿Y cuáles dirías que son...

las principales dificultades de todo artista actual?

Supongo que el síndrome del impostor.

- Entiendo. - No por mí mismo...

sino por los demás, que dicen...

que yo no soy...

Que soy un farsante y demás.

Y la verdad es que no.

El síndrome del impostor.

- ¿Trabajas de algo? - ¿Si trabajo? Sí.

De artista.

No voy a decir que ya me sentía un profesional...

pero me sentía un poco más seguro que la primera vez.

Sabía que era posible...

matar a alguien sin ser castigado, e incluso ser premiado.

Es muy voyerista.

Como que el artista nos hace cómplices.

Somos partícipes.

Es una genialidad.

- El artista, ¿no? - Sí.

Perdón por la pregunta, pero...

No eres Noah Redfellow, ¿o sí?

No sé. ¿Seré yo?

Es que...

Es que te admiro mucho.

Sí, me lo dicen siempre.

Trato de no venir mucho los viernes...

porque todos me hablan.

No. No quiero molestarte.

- Perdón. - No. Ya sabes...

Sabes lo que digo.

Tal vez pienses que estoy loco...

pero creo que tú y yo somos primos.

- ¿Qué? - Sí.

¿O sea que te criaste en Newark?

- Sí. - ¡Qué bien!

¡Eso sí que es turbio!

Sí, claro.

Dime, ¿tú revelas?

- ¿Qué? ¿Si... - ¿Tú...

¿Tú revelas tus fotos?

No, no las revelo.

No, tienes que revelarlas.

¡Es una locura, carajo!

Nadie revela, y lo entiendo...

- si eres pobre. - Sí.

Lo entiendo. O si no tienes lugar.

¡Carajo! Bueno...

Patea esa cerveza.

¿Qué patee la cerveza?

Sí, patéala. Vamos. ¡Sí!

- ¿Así? - Sí, bien.

Nosotros somos eso.

Somos chicas borrachas en una fiesta.

No sabemos lo que pasa.

Todo esto lo hizo una empresa de Lituania...

reciclando cepillos de dientes o tampones, o...

Algo médico.

¿Fumas?

- No. - ¿No?

Me estoy muriendo.

¿Quieres saber a qué vinimos?

¿A qué?

Le hice creer a mi mujer...

que dejé de fumar en abril, pero obviamente no dejé...

así que ahora me atrinchero como el maldito Unabomber...

para poder fumar, ¿sabes?

- Mierda. - Todo es diversión...

hasta que cumplen 30...

y después te empiezan a exigir cosas, ¿no?

- ¿No? - Sí, claro.

Claro. Eso digo.

¿Hola?

Carajo. Hablando de Roma.

¿Puedes guardar el secreto? Somos familia.

- Sí. - ¿Sí?

Hola.

Pensé que volvías más tarde.

Yo también me alegro de verte.

- Por favor. ¿En serio? - ¿Qué?

- Fueron una o dos pitadas. - ¿Dos?

- Nada más. - Por favor.

Es que estaba mostrándole...

a Beckham, ese tipo de ahí...

Lo conocí en la muestra...

y parece que somos primos.

- ¿Qué? - Que somos primos.

Hola. Soy Ruth.

Becket.

Se llama Becket, no Beckham. Perdón.

Tengo tanta hambre que me comería una pizzería.

- ¿Pedimos algo? - Sí.

Vamos. Él querrá fotografiarte sin ropa.

No aceptes.

- ¿Así que te dedicas a las finanzas? - Sí, así es.

¿Por qué?

¿Cómo?

Digo, ¿te gusta o...

Claro... Eso creo.

- Esa pausa fue sospechosa. - Es mucho trabajo.

Pero...

algún día va a rendir, eso me gusta.

¿Y después?

¿Cuándo rinda?

- Sí. - Pues rendirá.

¿Qué?

Sí, pero ¿qué pasará?

¿Qué es esto?

Estamos...

Estás incomodándolo.

No, sólo... Perdón.

- Es curiosidad. - No.

No, lo incomodas.

No incomodemos al invitado.

- Estamos conversando. - Estás incomodándolo.

- Bueno. - Ella es de Filadelfia.

- Y... - ¿Tú a qué te dedicas?

Trabajo con denim.

Una vez vio a Cardi B desnuda.

- Cuéntale. - Que conste...

que cambiaré de carrera.

Estoy estudiando para dar clases.

¿Clases?

- De Literatura en Secundaria. - Eso no tiene clase.

Me despertaré a las seis de la mañana...

por la alarma.

Y meteré la cabeza...

en el microondas para dejar de sufrir.

Bueno.

¿Y qué libros les darás para leer en la Secundaria?

- Dickens, Conrad. - Bien.

¿Historia de dos ciudades?

David Copperfield.

Entonces, debes saber...

que el título real no es David Copperfield.

La historia personal y experiencias...

- de David Copperfield... - David Copperfield...

el joven de Blunderstone Rookery...

que nunca quiso publicar en ningún caso.

¿Quieren ver quién es más virgen?

¿Qué carajos fue eso?

"Soy David Copperfield.

Soy muy nerdo y...

Córtenmela, porque ya no cojo".

Tengo que irme.

Ustedes dos me caen muy mal.

Fue un placer conocerte.

Igualmente.

¿Quieres venir a cenar el jueves?

Tenemos una...

- cena grupal. - Bueno.

- Genial. - Bien.

Adiós.

- Yo te escribo. - Bueno.

Con tasas ajustables, ¿no? Veamos.

La situación era totalmente nueva.

A decir verdad, la primera vez...

había tenido suerte.

Pero esta vez necesitaba un plan.

Un verdadero plan.

Se darán cuenta.

- Pero ¿cuál? - Lamentablemente...

es una bomba de tiempo.

Sí, así es.

San Francisco es la peor ciudad de Estados Unidos.

- ¿Por qué? - Es pretenciosa.

No tiene sustancia.

Está gentrificada.

Demasiados artistas vagos.

Es un gran lugar.

Si tienes hijos, hay mar.

Hay montañas.

¿Quieres tener hijos?

No sé. Puede ser.

Bien. Entiendo. ¿Y tú?

- ¿Hijos? - Sí.

No odio a los niños, pero...

Espera. Sí los odio.

- Odio a los niños. - Sí.

Los odio.

Menos a los de Europa del Este.

- Como que... - ¡Por Dios! ¿Qué?

Son muy callados por los traumas...

y además, trabajan mucho.

¿Qué?

- ¿Quién te lo dijo? - Frankles.

¿Cómo? ¿Por exposición al sol?

En teoría, era todo bastante sencillo.

Agregando azufre y cloruro de potasio al baño de paro fotográfico...

se produce dinamita.

Creerían que el pobre había elegido mal el material de limpieza...

como la botella que hallarían bajo el fregadero...

detrás del vinagre.

El ingrediente final sería una sola chispa...

que nadie dudaría de dónde había salido.

¿Dónde está...

- ¿Cómo se llama? - Voy a ver.

- Voy a ver. - No, voy yo.

- Lo adoro. - Bueno.

¿Cómo era que se llamaba?

- Becket. - ¿Becket?

¿Oye, Bagel? ¿Te caíste?

Me atrapaste.

¿Haciendo qué?

Perdón. No pude evitarlo.

- Bueno... - Ya lo sé.

La necesitabas.

La necesitaba. Es muy buena.

Bueno...

"Para Bagel...

con cariño, del Basquiat blanco".

Bueno, me gusta.

- Vayan con cuidado. - Adiós.

Adiós. Tomen agua.

Muchas gracias.

Gracias por venir.

- Adiós. - Gracias por invitarnos.

- Me gustó verte. - Igualmente.

Por lo que parece...

quieres quedarte a solas conmigo.

Eso fue un poco excesivo, por cierto.

El momento.

Nos enamoramos, y el novio acaba muerto.

Casi como llamar yo mismo a la Policía.

Pero el tiempo corría.

Unos ocho minutos después...

¿Tiene ramos de condolencias?

Me moría de ganas de retomar lo que habíamos dejado...

pero tenía que darle tiempo.

Avanzar enseguida hubiese sido muy poco caballeroso...

dadas las circunstancias.

Ella necesitaba tiempo para reponerse...

- Disculpe. - Mierda.

- Hola. - Hola.

- ¿Usted es Becket? - Sí.

Agente Pinfield, del FBI.

Mi compañero, el Agente Matthews.

- Hola. - ¿Qué tal?

Muy bien.

¿Usted es heredero de la familia?

¿De...

¿De la familia Redfellow?

No, que yo sepa, no.

¿No le consta?

Bueno, mi mamá...

se crio en la familia Redfellow...

pero tuvieron una pelea.

Usted fue al funeral.

Soy amigo de Noah.

Era.

Dios, sí, era amigo de Noah.

¿O sea que no heredará nada?

Yo trabajo de 9:00 a 5:00, como ustedes.

Si fuera heredero...

de diez mil millones, cambiaría el horario.

Yo también.

Perdón, ¿puedo preguntar...

a qué viene esto?

Sí. Cuando...

mueren dos personas de la misma familia...

el FBI tiene sus protocolos.

Está bien.

¿Conocen el dicho...

de que hace falta ser el más malo de la cuadra?

Bueno, vengo a hablarles de un chico que salió adelante...

siendo una buena persona.

Empezó hace diez meses en Correo.

Por cierto, creo que algunos lo hicieron sufrir.

Por suerte, no daré nombres, Johan.

En serio, a todos nos gusta cuando a un buen tipo le va bien.

En fin, él ya consiguió un cliente...

así que volvamos a trabajar.

Llévense las bebidas. Les juro que no se lo digo al jefe.

Dime una cosa.

¿De veras cree que progresaste trabajando?

Eres el sobrino, por Dios.

Te invitaría, pero viene un cliente.

La clienta soy yo.

Necesito un préstamo.

Mi esposo heredó la Agencia de su padre...

pero no heredó el talento de su padre para dirigirla.

Yo no sabía que era grave...

porque él no me lo dijo, así que acá estoy...

y...

no se lo voy a decir.

Esto no es un Banco, ¿sabes?

Pero sería un caso especial, ¿no?

- ¿Cuánto necesitas? - No es una fortuna.

Sólo lo necesario.

Bueno, yo tengo contactos.

Puedo tramitarlo.

- ¡Dios! - Revisaríamos tu historial crediticio.

Suena todo muy oficial.

¿En qué estabas pensando?

No sé.

Tramitarlo por debajo de la mesa.

Julia...

Es que...

Me encanta tu oficina.

- Esa llave es mía. - Mira...

Hablemos de nuevo, pero pronto.

La oportunidad podría irse por la puerta.

Una cosita más.

¿Viste lo de los Redfellow?

¿Qué pasó?

¿Taylor? ¿Noah?

¿Quién será el próximo?

En tu lugar, estaría nerviosa.

Espero recibir noticias tuyas.

Hasta entonces...

que sigan los éxitos, matador.

Seguro no era nada.

En todo caso, mi estilo de homicidio hasta ese punto no tenía mucho estilo.

Debía ser más cuidadoso.

- Oye, Ethan. - Sí, señor.

Una pregunta rara.

¿Tu talla es 40?

¿Qué?

¡Sí!

¡Dios mío!

El siguiente Redfellow era realmente fuera de serie.

Todos tenían personalidades extremas...

pero sólo uno había logrado construir algo así.

Fuera lo que fuera.

¿Acaso Él interfiere con tu voluntad?

- ¡No! - No.

¿Acaso Él puede hacer el trabajo por ti?

¡No!

Tienes que ganarte lo tuyo, ¿no?

¿Por qué? Porque Él te hizo así.

Dos hubiera sido casualidad.

Tres ya era un patrón.

Eso es tuyo.

Pero a Steven Redfellow no le faltaban enemigos.

Lo habían condenado...

en dos países por lavado de dinero...

y tenía un juicio pendiente con su ex representante comercial.

La encrucijada, una vez más.

Si Steven aparecía muerto en un basurero...

quizá era por voluntad de Dios.

Tomándonos el pelo. Sí.

Si no te llaman por tres días, es porque no eres prioridad.

No. Nos están tomando el pelo.

Se dedican a los bienes raíces, Jason.

Ahora tengo que irme.

Te llamo más tarde.

Bueno, adiós.

Me energizo un montón los primeros domingos, ¿no?

Por favor.

Ben Johnson, de la revista cristiana.

Vamos. Ya sé quién eres. Por favor.

Toma asiento.

Perdón que no pude el mes pasado.

Estaba en Corea.

Abriremos una Iglesia allá. Me entusiasma.

- ¿En Corea? - Es un sitio mágico.

Con gente mágica.

Y leyes impositivas complejas.

Los lectores quieren conocer a quien impulsa esto.

¡Hagámoslo!

Adelante.

¿Empezamos por las fotos?

Bueno. Sí.

¿Hablamos de esa de ahí?

Sí. Soy yo con el Presidente de Armenia.

El de Panamá. La Iglesia tuvo la suerte...

de hacer buenos amigos con los años.

Ese soy yo con El Chapo.

Un tipo superinteresante...

una vez que hablas con él.

Digo...

Pero la prensa también me incendió con esa.

No sé si lo sabes...

pero yo soy de una familia medio conocida.

Entonces, siempre quieren destruirme...

dejarme fuera de juego.

Y me digo a mí mismo:

"Peor le fue a mi amigo Jesús".

No me odien a mí...

porque mi papá es un tipo importante, ¿no?

Amén.

Tú entiendes. ¿Sabes quién más?

El Alcalde de Kioto.

Dios me dijo que abriera una Iglesia ahí.

Y él me regaló esto.

Vaya.

Tócala. Toca la punta. Fíjate qué filosa es.

Tócala. Vamos.

Bueno.

Eso, tócala.

- Vaya. - ¿Viste?

Sí, es filosísima, ¿no?

Muy filosa.

Podría afeitarte desde acá.

Ya me afeité esta mañana...

Sé que fuiste tú.

Lo supe desde que te vi.

Ben Johnson se retiró hace ocho meses...

Tus otras víctimas habrán sido muy tontas, pero yo no.

No te irás hasta que confieses.

¿Confesar? ¿Qué?

Vamos. Dímelo.

¿Qué? ¿Qué quieres?

La verdad. Vamos.

No te guardes toda esa mierda.

Me confundes con alguien.

¡Yo sé todo! ¡Dilo!

¿Qué quieres que diga?

- ¿Qué? - ¡Dímelo todo!

- ¡Vamos! - Está bien.

Sácalo hacia afuera. ¡Exorcízalo!

Está bien. Mentí.

- No soy Ben Johnson. - No, ¿verdad?

- ¿Quién eres? - Becket.

¡Soy tu primo!

¿Qué dijiste?

Que soy tu...

Soy tu primo.

¿No eres de The Post?

¿No escribes un artículo para difamarme?

¿Qué?

Bueno.

Qué vergüenza.

Es que me pongo paranoico con mi trabajo, ¿sabes?

Debí darme cuenta de que éramos familia.

Es como mirarse al espejo.

Tiene gusto raro.

¿Sabía que los alcaloides tropánicos son ingredientes activos...

de los suplementos para entrenamiento?

Consumidos en exceso, pueden causar un paro cardiaco.

En exceso, es decir, unos 1.500 miligramos.

Lo último que quería la Iglesia era una investigación.

Seguro que usted sabe de eso.

En fin...

Finalmente estaba llegando a algo.

¿O no?

Prométeme que no te rendirás...

hasta que tengas la vida que corresponde.

¿Sabes guardar secretos?

Te sorprendería.

Pensaba dejarlo ese fin de semana.

Y ahora que él no está más...

debería sentirme devastada...

pero no, para nada.

No. Lo que deberías sentir es lo que sientes.

¿O sea que soy mala persona?

No.

Que eres sincera.

No sé. Creo que me iré al Infierno.

Estás hablando con alguien que trabaja en Wall Street.

Tú sí que te irás al Infierno.

¿Cenamos juntos esta semana?

Sí.

Mi oficina puede reservar en The Modern.

Queda en el centro.

No fui, pero dicen que es genial.

Sí.

O podríamos hacer algo más sencillo y cocinar.

Sí, me encanta lo sencillo.

Ya lo sé. Impresionante, ¿no?

¿Qué haces?

¿Qué haces tú?

Teníamos un trato.

Primero, ¿cómo entraste a mi casa?

Me llevé la llave delante de ti.

Ya me acuerdo.

Dos llamadas, dos emails, ¿y no contestas?

- Estuve ocupado. - ¿Con qué?

Con ocupaciones.

Sigue.

Vamos.

¿Cuánto hace que nos conocemos?

- Bastante. - Deberías poder contarme todo.

Empiezo yo.

Estamos en quiebra.

Mi esposo lleva años mintiéndome y es un cobarde.

Ahora tú.

No tengo qué decirte.

No te juzgaría.

¿Por qué?

Eso nos amargaría a los dos, ¿o no?

No me gusta lo amargo.

Me gusta lo dulce.

Por Dios, Julia. Estoy...

- ¿Qué? - Debes irte.

¿Es una broma?

- Perdón. - ¿Qué es esto?

Perdón.

Debes irte.

- Hola. - Hola.

Adentro hubo una catástrofe culinaria.

No. ¿Está todo bien o...

¿Y si salimos a comer?

Sí, está bien.

Genial.

Adoro a los estudiantes, pero...

Dime.

Todos quieren ser millonarios, pero ninguno quiere trabajar.

Hay que tener un sueño, ¿no?

- Entiendo, pero... - Gracias.

Gracias.

Yo opino que...

Que está bien querer más.

Imagina que te pongo un arma en la cabeza.

¿Qué harías con mil millones de dólares?

¿Por qué un arma?

Contesta.

Deja de apuntarme con esos palitos.

Contesta.

No sé.

Te invitaría a un restaurante mejor.

Trabajar en el mundo de la moda era mi meta de toda la vida.

No podía enfocarme en otra cosa.

Y ahora sólo pienso en el tiempo que regalé.

¿No deberíamos ir por nuestros deseos?

Es que creo que siempre lo supe.

- ¿Qué cosa? - Que no me gustaba.

Que sería más feliz ganando una miseria...

y cultivando cactus.

Da miedo tener sueños modestos.

Nadie nos enseña a eso.

Perdón por interrumpir, pero...

A esa altura, ya habías conocido a alguien...

tenías un buen trabajo...

¿no era suficiente?

¿Suficiente qué?

Mire...

Yo no lo ignoraba.

Tenía un buen trabajo y una relación nueva.

Quizá debía pausar...

el asesinato sistemático de todos mis parientes.

¿Reservamos en Manilla's para el viernes?

¿El viernes? No puede ser.

No te creo.

Becket, yo de nuevo.

Y tú no contestas... de nuevo.

Te conviene dejar de ignorarme.

Podría pasar algo malo, muchacho.

¿Cómo iba a parar?

Ninguna de las muertes era investigada como homicidio.

¿Tan bueno era para eso?

Tal vez sí.

A esa altura...

la familia había notado algo raro.

CEO. Y ahora, adalid de la adopción.

Mi tía Cassandra, por ejemplo.

Se había vuelto medio famosa por adoptar como 11 niños...

de 11 países distintos.

En la casa hablaban 11 idiomas diferentes.

Estoy en una llamada. Está a la vista, ¿no?

¿Sabemos lo que es un teléfono?

¿O me lo tatúo en la maldita frente?

Al enterarse de las muertes...

había instalado sistemas de seguridad láser...

en sus cuatro casas.

Pero no había ninguno en el spa Bendición del Desierto...

adonde iba los martes por la tarde.

Disculpe la molestia.

Tenemos blanqueamiento dental gratuito...

hasta las 5:00 p. m. sí le interesa.

Tengo folletos sobre el proceso...

- con datos de seguridad. - No vine para leer.

Bendiciones.

El ingrediente especial era peróxido de urea...

tan similar al producto de blanqueamiento dental...

que la Policía creyó que ella había traído uno malo...

de su último viaje de adopción a Camboya.

Siento un cosquilleo.

Estoy comiendo sushi sin ti. Envídiame. Beso.

Luego, mi tío McArthur.

Señor, hay ráfagas de 30 nudos del nornoroeste.

- Le aviso. - Gracias, pero creo...

que puedo con el viento, amigo.

El tipo era dueño de medio Museo del Aire y el Espacio.

Si los demás planeábamos un fin de semana largo en la playa...

él planeaba un viaje real a la luna.

McArthur, ¿qué respondes a las críticas...

de que, mientras gastas $50 millones para ir al espacio...

tus empleados no tienen cobertura médica?

¿Cincuenta? Más bien, noventa.

Si pudiera hacer estas cosas por menos, lo haría.

Pero son carísimas.

- ¿Combustible? - Lleno, señor.

- ¿Verificación? - Realizada.

¿Mi café dónde está?

Tenga.

A la carga.

Bastaron una credencial plastificada y una camisa azul.

Charly 17, está volando muy bajo. Cambio.

Son 140 metros cuadrados, tres cuartos, portero.

¿Alguna vez tuviste portero?

Apenas tenía puerta.

Te cambia la vida. No es broma.

Esto es de mármol italiano.

Y si miran hacia allá, verán por qué cuesta tanto.

¿Te gustaría vivir acá?

¿Conmigo?

Sé que es un poco pronto...

pero me gustaría tenerte conmigo.

Me encantaría.

A decir verdad.

Sí.

A mí también.

Es mucho, pero Warren me dará un préstamo...

- y el vecindario está valorizándose... - Oye.

Te quería cuando vivías en Newark y venías en autobús.

Lo sabes, ¿no?

¿Qué?

Nada.

Por cierto, yo podría echarlos cuando quisiera, pero no.

Y así sigue la historia. Me dijo:

"¿Qué dices? ¿Dónde estás?".

Y yo: "En Highland Park".

Y él: "No".

El siguiente en la línea sucesoria...

usted imaginará quién era.

A esa altura, ya no era capaz de alzar un dedo contra mi tío...

mucho menos de lastimarlo.

Y todo iba relativamente bien.

Mi trabajo, mi casa...

Estabas conforme.

Sin la fortuna. Sin la herencia.

Bueno...

Puede ser. Tal vez estaba...

conforme.

Bastante conforme.

LOS INVITAMOS AL COMPROMISO DE BECKET Y RUTH

Y tenía cosas más importantes en mente.

Mi mamá querrá vino Zinfandel.

Creo que decidimos bien.

Hacer la fiesta de compromiso en casa es mejor...

que hacerla en un bar o algo así.

Coincido completamente.

Pienso en tu familia.

Todo es muy loco.

Bueno.

No quiero obsesionarme...

pero ¿no te parece que es...

No soy parte de esa familia.

Lo que les pasa es cosa de ellos.

Y seguro que ya se acabó.

¿Por qué lo dices?

No sé.

Sólo digo.

Disculpe. ¿Señor Redfellow?

¿Becket Redfellow?

¿Cómo le va?

Linda oficina.

Me gusta.

A ver si entendimos. Dijo que no heredará...

la fortuna, ¿verdad?

Hasta donde yo sé.

Bueno, investigamos un poco y...

Lo felicito.

Vaya.

Esto es algo...

Yo no tenía idea.

¿Podría responder unas preguntas?

Sí, disculpen.

No tenía la menor idea.

Nadie dice lo contrario.

¿Dónde estaba el 10 de abril por la mañana?

Fue domingo.

El 10 de abril. A ver.

Me estás jodiendo.

Recuerda cuándo y dónde compró una salchicha.

¿Ese es él?

No sé.

¿Tú ves quién es?

- No veo nada. - Yo tampoco.

Bueno, síguelo.

Rothburn va a caer, igual que Bellman.

En cuestión de minutos.

Vendamos todo lo posible antes de que los mercados se enteren.

Diremos que nos vimos obligados, lo cual es cierto.

No.

Dediqué 35 años a ganarme la confianza de los accionistas.

No voy a arrojarlos a los lobos en una tarde.

- Carajo. - ¿Qué?

¡Maldita sea!

¿Se encuentra bien?

- Becket... - ¡Pidan una ambulancia!

Pásame el agua.

Mira, no voy a andar con rodeos.

Quieres seguir al conejo en su madriguera, ¿no?

Está bien. El conejo del dinero.

A todos les gusta ir tras él.

Y eres bueno para eso.

Pero acá me tienes...

con 61 años y...

Eres la única persona que vino a visitarme.

Busca a esa persona en tu vida, Becket.

Sea quien sea.

Ocúpate de quererla.

Trabaja en eso.

Porque...

a fin de cuentas es...

el único trabajo que vale la pena.

En ese momento de infelicidad, caí en la cuenta de una ironía.

Quedaba uno sólo.

Puedes quitarte el problema, pero si no...

no será aquí...

bajo este techo.

Y tú sabes que debo cumplirlo.

Soy un hombre de palabra.

Quedaba uno.

Pero ¿para qué fantasear?

Ya había dejado atrás todo eso.

Oye, Becket, tienes correo.

- Gracias. - De nada.

SEÑOR BECKET REDFELLOW

- Hola. - Me invitó.

¿Qué?

Mi abuelo.

A cenar en su mansión.

- ¿Hola? - Pero...

¿No dijiste que jamás ibas a hacer eso?

- ¿Qué? - Encontrarte con él.

Espera, ¿cuándo es?

- Hoy. - Es viernes.

- Ya lo sé. - Viernes.

Carajo.

Ruth, tal vez no vuelva a tener esta oportunidad.

Él nunca recibe a nadie.

¿Por qué no volverías a tenerla?

- No sé. - Sí, es cierto.

Más vale que vuelvas a las 7:00, o te perderás tu propio compromiso.

Sí, claro.

Bueno.

Te amo, por cierto.

Te llamo después.

Correo para el señor Redfellow.

No te olvides de respirar.

Es muy importante.

Taylor se ahogó.

Entró en Princeton con beca de natación...

y se ahogó.

En ese momento, empecé a sospechar bastante.

Y te hice seguir.

¿No son buenas?

Me gusta que sean en blanco y negro.

¿Qué quieres?

Termínalo.

Me está investigando el FBI.

Y acá estás.

Es casi como si les faltaran pruebas.

Una locura.

En fin, necesito un adelanto.

- ¿Qué? - $300.000 para las 5:00.

Carajo.

Me harté de esperar.

Es...

Me estás jodiendo.

Tienes chequera de la empresa, ¿no?

¿Tienes acceso a las cuentas?

Dale los cheques a mi esposo.

Está en su oficina de Hoboken...

esperando como un cachorro obediente.

Tienes media hora.

Si tardas más, ella va a recibir un sobre como ese.

¿Quién?

Tu noviecita, ¿quién va a ser?

Secundaria Cardozo, de Bayside, Queens, ¿no?

No lo va a poder creer.

Si sirve de consuelo...

yo esperaba otra cosa.

Algo más divertido.

Pero arruinaste todo.

Brian.

Llama a Fritzer, de Viena. Venderemos P&G.

Dile que ponga un precio.

¿Tengo autorización?

¿Qué? Hazme caso.

Lo estoy viendo.

Sí, señora.

Va hacia el norte por Hanover.

TÚNEL HOLLAND NUEVA JERSEY

¿Señor?

¡Disculpe!

¿Disculpe?

Él no llegó. No...

¿Es ella?

Dame eso.

Llegué. Traje tus cheques...

zorra psicópata y manipuladora.

Por favor. Podría haber sido cualquiera.

Suspende todo.

Primero firma los cheques, ¿sí?

Quiero estar segura...

Ponte contento.

Estás por ganar mucho dinero.

No voy a ganar nada. ¿En serio?

Ella se va a ir y se va llevar todo.

No me quiere a mí.

Pero tú... A ti te está yendo muy bien, ¿no?

Un mocoso malnacido.

Un malnacido de Newark.

Ya había cometido desfalco y agresión.

Al carajo.

Bajando.

Llego media hora tarde. ¡Perdón!

No enviado...

¡Hola!

¿Qué tal? Gracias por venir.

A causa de la tormenta...

decidí suspender el festejo de esta noche.

Pero a ti no podía rechazarte.

Whitelaw.

Becket.

¿Viniste con apetito?

Así que...

vienes escalando en el mundo financiero.

¿No es así?

Eso intento.

Tengo entendido que llegaste lejos.

Debes haber trabajado muchas horas.

Qué negocio inmundo, ¿no?

¿En qué sentido?

Por favor.

De profesional a profesional...

debes haber...

pisado un par de cabezas...

y liquidado a la competencia, ¿no?

Dos o tres, quizá.

¿Te arrepientes de algo?

Porque esta vida es...

No es para cualquiera, ¿verdad?

Algunos se sentirían cansados.

Viejos.

Sólos.

Arrepentidos.

Pero yo siempre sentí que sabía una verdad.

Lo único que nos hace daño en esta vida...

es la voz de nuestra conciencia...

cuando nos habla del bien y el mal.

Y si uno sabe girar la cabeza al viento...

puede lograr que esa voz se convierta en un susurro.

Pasado un tiempo...

es posible que ya ni la oiga.

Ella era mi preferida, por cierto.

La más inteligente.

Siempre supo lo que quería...

y luchó por ello.

¿Por qué no la ayudaste...

cuando lo necesitó?

Tú sabes dónde acaba todo esto, ¿no?

Ven.

Quiero mostrarte algo...

antes de que Charles traiga el postre.

Una escopeta de combate.

Era del hermano de tu bisabuelo.

Primera Guerra Mundial.

Estos aparatos aterraban a los alemanes.

Nunca habían visto nada igual.

Ten.

Adelante.

Adelante.

Apúntale a algo.

Quiero que la pruebes.

Aquí.

Aquí mismo.

Mejor me voy.

¿Adónde?

A casa.

Estabas a punto de llegar.

Bueno...

Mejor que te apures.

¡Sí, vete corriendo, carajo!

Las puertas están trabadas de afuera.

- Charles se ocupó de eso. - ¡Carajo!

¡No hay salida!

Vamos. ¡Cánsate!

¿Vienes a mi casa a matarme?

Debiste matarme cuando te di la oportunidad.

Bueno.

Se lo aseguro.

Mi último asesinato no fue tal...

sino un acto totalmente legítimo de defensa propia.

Muy bien.

La Policía local está en camino.

- Bueno. - Van a hablar con usted.

Está bien.

Tengo que irme porque hoy es mi fiesta de compromiso.

Empezó hace una hora.

¿El compromiso de quién?

El mío.

¿Usted no tenía vínculo con su abuelo?

Nunca antes lo había visto.

- ¿Ni una vez? - Nunca.

Si no tengo la obligación legal de estar acá, debo irme.

No tiene la obligación...

pero prefiero que se quede.

Bueno.

Te explicaré todo.

Me estás ocultando algo.

Me ocultas algo desde hace tiempo.

En este momento...

quiero que me lo digas...

o me voy.

A veces, en esta vida, hay que respirar hondo...

y contarle todo a la persona que amas.

Pero no era una de esas veces.

Le conté lo que vería en las noticias.

Está muerto y parece...

Mi abuelo estaba muerto.

Cierta clase de altercado...

Y en cuanto a la fortuna...

bueno...

CEREMONIA DE INGRESO SOCIEDAD ARISTOCRÁTICA DE NUEVA YORK

La vida que correspondía.

Tenía que ser esa, ¿no?

Ella tenía sus reparos...

pero eso se podía resolver después.

Por el momento, yo era rico.

Y ser rico...

es aún mejor de lo que se imagina.

Como dije antes, esto es una tragedia.

Aún lo es.

- Donald Macnamara, mi esposa. - Hola.

- Un placer. - Encantado.

Igualmente.

- Hola. - Nancy Dillard, matrimonio Dillard.

Encantado.

Megan Pinfield.

FBI.

Hola.

¿Podría cerrar la puerta?

No quiero ser descortés, pero este...

es un muy mal momento.

Sí, queda arrestado.

Guarde la calma y colabore.

- ¿Arrestado? ¿Por qué? - Por homicidio.

¿De quién?

Lyle Archdale.

¡Esperen!

¿Qué hacemos?

¿Qué hacemos?

Ruth, te amo...

¿Puede creerlo?

Después de todo eso...

caía por un asesinato que no había cometido.

Les aclaramos a los oyentes...

que Becket Redfellow cruzó los límites estatales...

y por eso será juzgado en un Tribunal federal...

donde el homicidio puede conllevar la pena capital...

para habitantes de Nueva Jersey.

Como vemos en las cintas de seguridad...

el señor Redfellow irrumpió en la oficina...

alrededor de las 5:03 p. m.

Y salió cuatro minutos después...

lo cual coincide con la hora aproximada de muerte del señor Archdale.

El médico forense nos informó...

que la muerte ocurrió entre las 5:06 y las 5:15 p. m.

Y el testigo del pasillo declaró...

que había visto al señor Redfellow.

¿Usted confirma que el arma es esta?

Lo confirmo, sí, señor.

¿Y en el arma encontró las huellas del acusado?

Así es, sí.

¿Qué certeza tiene de que sean sus huellas?

Un 100% de certeza.

Un cortapapeles.

Toda mi vida por un cortapapeles.

Usted fue la primera en hallar el cuerpo de su esposo.

¿Correcto?

Sí.

¿Y usted estaba enamorada del señor Redfellow en ese momento?

Sí.

¿Y él, de usted?

Becket Redfellow estuvo enamorado de mí...

toda su vida.

Pero nunca imaginé que haría una cosa así.

Lo siento.

Que se ponga de pie el acusado.

Según su veredicto...

el jurado declara al acusado, Becket Redfellow...

culpable de homicidio premeditado, tal como imputa la acusación...

y determina aplicar la pena de muerte.

Que quede constancia de la sentencia.

Y que Dios lo guarde.

Gracias.

Ojalá tuviera palabras para describir esta etapa de mi historia.

Celda 15, ¡cerrada!

Pero no hay palabras.

Sólo hay tiempo.

Y silencio.

Oye.

Tienes visitas.

PABELLÓN D

Tres minutos.

MANTENER LAS MANOS A LA VISTA

Debes ser un gran partido ahí dentro.

Se acerca un gran día para ti, ¿no?

¿Recuerdas a qué jugábamos de niños?

Yo tenía un secreto...

y tú tratabas de adivinarlo.

Si viniste a decir algo, dilo.

Bueno, una pista.

- Hay algo manuscrito. - Eres sucia.

Un pedazo de carbón con maquillaje.

Preferiría morir acá que estar contigo.

Otra pista.

Lyle...

Cuando lo encontré así...

también había otra cosa.

Y muy bien escrita, por cierto.

¿Por qué estás de blanco?

¿Ahí dentro juegan al doctor?

¿Lyle dejó una carta?

¿Eso dices? ¿Qué Lyle dejó una carta?

- ¿Sabes qué? - Si fue así...

- Me voy a ir. - Si es así...

por el amor de Dios, debes entregarla.

- ¿Ahora hablas? - ¿Qué quieres?

- ¿Qué quieres? - Becket...

¿Qué tendrías tú para ofrecerme?

¡No! ¡Oye! ¡Espera!

- ¡Se acabó! - ¡Dime! ¡Espera!

¡Tengo 30 segundos!

- Son 25. - Bueno.

- Siéntate. - ¡Julia!

Julia, vuelve, ¡por favor!

Bueno.

¿Qué quieres?

Dame un momento.

Voy a morir en 24 horas.

No quieres que me maten.

Sé que no quieres.

Dame todo.

Cede todo a mi...

¿Algo más?

¿Hay un sacerdote?

Eso fue hace unas horas.

Y si quiere saber...

por qué estoy tan tranquilo y confiado...

si van a ejecutarme en...

Es porque pensé que nuestra amiga Julia...

podría cumplir su palabra al final.

Me pregunto si vendrá.

"El Señor es mi pastor.

Nada me falta.

En campos de verdes pastos me hace descansar.

Me lleva a arroyos de aguas tranquilas.

Me infunde nuevas fuerzas...

y me guía por el camino correcto...

para hacer honor a su nombre.

Aunque deba yo pasar por el Valle más sombrío...

no temo sufrir daño alguno...

porque tú estás conmigo.

Con tu vara de pastor me infundes nuevo aliento".

Redfellow.

No vas a poder creerlo.

Primero y principal...

confiamos plenamente en nuestros forenses...

Abre la 15.

Vamos.

PENITENCIARÍA J. FIELD NUEVA JERSEY

Viniste.

Muy bien.

Yo dije que esto era una tragedia.

No se trata de mí, ¿verdad?

Se trata de ustedes...

los que tienen valores y expectativas tan arraigadas.

Los que creían que terminaría distinto.

En un Universo perfecto...

habría terminado distinto.

Pero una vez me dijeron...

que lo único que nos hace daño en esta vida...

es la voz de nuestra conciencia...

cuando nos habla del bien y el mal.

Y si uno sabe girar la cabeza al viento...

puede lograr que esa voz se convierta en un susurro.

Pasado un tiempo...

es posible que ya ni la oiga.

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