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Original subtitles

Pero yo debo reconocer que este sistema no es nuevo.

Ha sido utilizado no solo en el espionaje, sino también en el

... mensajeros a portar sus mensajes en el culo.

que en aquel tiempo no eran minúsculos microfilms como ahora, sino pergaminos

enrollados que el propio rey introducía en el ano de sus fieles servidores.

Hubo uno muy famoso, Otto von Kuhling, que llegó a atravesar veinte veces el

frente enemigo llevando hasta mapas de las posiciones enemigas.

Fue condecorado con la medalla de oro del Tuassón.

Y llegó a general.

Aunque desgraciadamente le cogió el gusto a la cosa y se convirtió en uno de

maricones más notables del imperio.

Que acabó traicionando a su país por el amor de un cosaco.

Espero que a vosotras no suceda lo mismo.

Como veis, mis adorables agentes...

El sistema es fácil.

Es como un supositorio que se introduce o se saca sin dificultad.

Tanto del culo como del chochito.

Basta un poco de habilidad con el dedo y unas pinzas cualquiera para hacer el

trabajo.

Uy, jefa, tienes el dedito que es una maravilla. Siga.

Un día de estos tenemos que tener una

entrevista más íntima tú y yo.

Te enseñaré cosas nuevas.

Tienes condiciones para llegar muy lejos. Y será mucho mejor para ti que

aprendas la manera de utilizar bien tu talento.

Os llevaréis esta lupa y estas pinzas.

Sé que estáis capacitadas para poner cachona hasta la lucera del alba.

Por eso os he elegido, agentes 24 y 47.

Gracias, 69.

Tú nos enseñaste a ser muy eficientes.

Lo malo es que a mí estas misiones me ponen cachondísima.

Nuestro reglamento no impide que os desahoguéis.

¿Entonces nos podemos tirar al enemigo?

Sí, mujer.

Siempre que cumpláis vuestra misión. Eso es lo difícil con la gente 47.

¿No ves cómo pierde el control?

Aguanta un pelín.

Escuchadme bien.

Solo tenéis que actuar sobre hombres y mujeres que tengan menos de 30 años.

Pero a mí me gustan los maduros.

Pues hija, te los tiras en vacaciones.

Es seguro que este fin de semana un hombre o una mujer que lleva un

escondido en el culo o en el coño...

Estará en el Hotel Flamingo.

Antes de la medianoche del domingo entregará el microfilm al enemigo.

Tenéis que impedirlo.

¿Y qué hay en el microfilm?

A ti te lo voy a decir ahora.

Bien, ¿está todo claro?

Todo no.

Todo no. Estoy cada vez más cachonda.

Agente 47, eres una golfa.

Es que estoy cachondísima.

Está bien, mujer.

solucionar ese problema.

Tengo reservado un apartamento.

¿A qué nombre?

Misterio.

Vamos a ver.

Misterio. ¿Cómo se escribe misterio?

Pregúntaselo a la gata Christy.

A ese nombre no tengo ninguna reserva.

¿Y a nombre de anónimo? Sí, aquí está. Un apartamento para dos a nombre de

anónimo.

Tomen. Es el apartamento 704.

¿Las acompaño?

No, gracias.

¿No le gusta Breton?

¿Qué pasa al Borindín 10?

Lo que me río es que no tienes pelos en las axilas.

Odio los pelos.

Este puede ser uno.

Uno no. Varios le echaría yo. Uno de los sospechosos, papá.

Vamos.

Coge el equipaje, mujer.

Vamos, trae las maletas aquí.

Déjalas por ahí. Vaya calor.

¡Mira, flores!

No huelen.

Son de plástico, idiota.

¡Vaya polvos tropicales que vamos a echar aquí!

El primero, el bailarín. Tienes que tirártelo inmediatamente.

¡Qué maravilla recibir órdenes así!

Parece sospechoso.

Baila clásico, tiene rasgos eslavos.

El típico espía ruso.

A mí me da igual.

¿A mí la política me la...? Sí, no te preocupes. Para pensar, ya estoy yo. ¿Y

cómo se llama?

¿Cómo lo lido?

El nombre lo sabremos enseguida.

Oiga, por favor.

Ese joven que estaba ensayando en el salón... ¿No es el célebre bailarín

Antonio?

Gracias. Ya lo tenemos.

Es él. ¿Por qué?

Se llama Dimitri.

¿Y todos los hombres que se llaman Dimitri tienen un microfil en el culo?

No seas estúpida.

Ponte de dulce y a ligarlo.

¿Y cómo le entro?

Mujer, será él el que te entrará a ti, ¿no?

En serio, usa el truco de haberle conocido y de no acordarte dónde.

Verás.

¿Dónde nos hemos visto antes?

¿En Estambul?

No, no.

En Caracas.

No, no.

En Bratislava. Sí, yo le conozco.

Tienes una cara inolvidable.

Y si no pica, se la trincas allí mismo.

Ah, ya sé lo que voy a hacer.

Somos diferentes, diferentes.

A todas las curradas.

¡Gracias!

Querida, ¿aceitarme el quillo? Pero te has vuelto loca.

No has oído al del baile de abajo.

Dice que no le gustan los pelos.

Si quieres que me lo tire, tendré que aceitármelo, ¿no? Y tú encantada, claro.

Y todo lo que sea no pesa.

Déjame que te ayude.

Cállate, inversa.

Tienes una auténtica barba.

¿Te hago daño? Ay, no, no, no. Un pequeño cosquilleo.

A mí los coñitos siempre se me han dado muy bien.

¿Ya no está bailando?

No.

He venido a pedirle perdón.

No tiene importancia.

¿Dónde nos hemos visto antes?

¿Fue en Ankara?

No, no.

Fue en Ibiza.

No sé, me lo ha dicho mi amiga.

No nos hemos visto nunca.

Pues es extraño.

Porque su cara me resulta muy conocida.

Conocidísima, joven.

Pues a mí la suya no.

¿Sabe una cosa?

Yo también odio los pelos.

Estamos unidos en la calvicie.

Eso me gusta.

Menos mal.

¿Qué le parecería a usted si charláramos de pelos en un sitio más acogedor?

Más íntimo.

O sea, en su cuarto.

Charlaríamos de temas profundos.

Sí, vamos.

Aunque dudo mucho que pueda contarme usted nada interesante.

Pase, pase, joven. Está usted en su apartamento. ¿Quiere un poco de champán?

Las bebidas burguesas me asquean.

Uy, a mí también.

Es lo que digo yo siempre.

¿Dónde está un vasazo de agua?

El agua occidental.

Contaminada, polucionada.

¿Entonces usted no bebe nada? Sí, vodka.

Oh, qué casualidad.

Acabo de tirar la última botella.

¿Qué le parece el sofacito aquel?

No, prefiero el suelo.

Hemos salido del suelo y volveremos a él.

Eso ya lo he leído yo en algún calendario.

¿Y usted de qué suelo viene?

De Vladimirov, junto al Caspio.

¿El Caspio es otro bailarín?

Es un mar.

¡Ah, sí!

Rusia, qué bonita debe ser.

Con el par, la farina, los cosacos, el caviar.

¿Es usted una reaccionaria?

Siempre lo he sido.

Reacción rápida, ¿qué se llama?

Materialista.

Espejo espejito.

Dime quién es el más guapo del lugar.

Está loca.

¿Qué hace?

Desde que le vi, he tenido la curiosidad de ver cómo se quita ese pantalón.

Es muy fácil.

Aquí lo tiene.

Qué asco. Otra obsesa sexual.

¿No te gusta que te toque el pirulí? El sexo embrutece.

Yo nunca he presumido de inteligente.

Entonces, todo lo que usted quiere es echar un polvo.

Hombre, pues sí.

Realmente sí.

Haber empezado por ahí. Tenemos por consigna joder al infinito con las

burguesas para que el semen soviético tenga una expansión del 12 ,2 anual en

mundo. Me parece una excelente idea.

Gorgorito, gorgorito. Tómese este acto trascendental en serio.

Bueno, hombre.

Busca el microfilm.

Busca el microfilm.

¡Socorroso pequeñito!

¡Qué va, gordito!

¡Hombre con tu deber! ¡Te la carajo con el deber!

que están volviendo.

¿Qué quieres decir?

Volverán las oscuras golondrinas. Es un poema de Lope de Vega.

Uno, dos...

Ay, qué canción tan bonita.

¿No es Miguel Ríos?

¡Oh!

Sí, sí, sí.

¿De dónde sales? Soy una camarada de Rosa.

¡Mamá!

Una lechecita soviética para tus nenes.

¿O del pantalón corto qué?

Tenemos órdenes de tirarnos a los de menos de 30.

Y ese ya no los cumple. ¿Y esas chavalitas qué?

Tienen menos de 20 años.

Pues nadie lo diría.

Mira las aficiones que tiene.

Se ve que nuestros objetivos no han llegado todavía.

Pues fíjate en ese.

¡Qué bombón!

Le ha caído algo. Me parece que es una lupa.

Pero eso no puede ser.

Ya está aquí el caspioso.

Si queréis, os invito esta noche a oír folclore causación en mi cuarto. No, no,

no. No.

Eso ya lo tenemos muy oído.

Abriéndose de piernas, la pequeña Lulu sonrió diciendo...

¿Por qué no me metes esa ramita de negro?

Los rosados labios de su... Hola.

¿Quién es usted?

El lobo feroz en busca de caperucita.

Chao.

Oh, no, espere.

¿Por qué tiene esas orejas tan largas?

Cielo, si es la abuelita.

Abriéndose de piernas, la pequeña Lulu sonrió diciendo ¿Por qué no me metes esa

ramita de enebro?

Los sonrosados labios de su anciano profesor se fruncieron levemente. Siga,

siga, yo voy de pasada.

Abriéndose de piernas, la pequeña Lulu sonrió diciendo ¿Por qué no me metes esa

ramita de enebro?

¿Decía algo, caballero?

Decía... ¿Queréis sentaros?

Encantada.

¿Queréis tomar algo?

Bueno. Pues tendréis que ir a por ello porque el camarero no ha llegado aún.

No has oído. Tendrás que ir a por ello. El camarero no ha llegado aún. Bueno.

¿Es tu amiga o tu amiga? No, es mi mejor amiga.

¿Qué día más tonto hace hoy?

A mí cuando hace un tiempo así me gusta quedarme en la cama con un chico

cariñoso. Yo soy cariñosísima. No me digas.

Ya está aquí la Petra con las cervezas.

Toma y quédate con la vuelta.

¿Qué quieres decir con eso? No está claro. Que vayas a gastártelo por ahí.

Con cien pelos no voy a ir muy lejos.

Sí, qué linda.

Compra una goma y bórrate del mapa.

Pero se habéis ligado.

¿Por qué no seguimos hablando del tiempo en un sitio más acogedor?

Vale.

Se están besando.

Bébete la cerveza y emborrachate.

¡Gracias!

Sí, que me mataras.

Que me destorzaras.

Sí, que es como te digo.

Que me destorzaras.

Que tú me hagas.

Que metas y sacas.

Como me tocas el clarinete.

¿Qué haces?

Más suave.

Más armonioso.

Así. Así.

Pará. Pará. Que me corro.

Pará.

Ven acá.

Esa bombacha.

Te la presto, Tomás.

Tomás mi miel, abejita.

Te voy a romper el culo.

Qué poca vergüenza.

Rompeme lo que quieras.

¿Qué pasa?

El fontanero. Tengo fuga de aguas en el bidet. ¿Se ha equivocado?

No, no me he equivocado.

Estoy seguro de que tengo fuga de aguas en el bidet.

¿Con qué fuga de aguas?

El espadón de Belgrano, bien metido por el ano.

Esta masa que perfora, como una taladradora.

A mí también.

¿Qué pasa?

Es el canódromo de invierno.

Si se les ha perdido un perrito, un galgo, está aquí conmigo. ¡Guau, guau!

¿Cómo vuelvas a darle rompo la cara, maricón?

Oiga, sin faltar.

¡Hijo puta ese!

Venga, ánimate.

Soy el gaucho de las pampas. Mi gaucho. Mi gaucho. El gauchito.

Ven acá.

Cabalgamos ahora.

Corre, caballito.

Corre.

Corre, caballito.

Corre, caballito. Corre.

¡Córrete, caballito!

¡Corre!

¡Venga!

¿Otra vez el dedo?

¡Ya te lo dije! ¡Es mi vicio!

¡Corre! ¡Galcita!

¡Galcita!

malo en la boca, el néctar de la vida.

Le va a ser muy difícil romperme la cara porque la tengo muy dura. ¿Ah, sí?

Sí.

Qué horror.

Pues no cumpliremos la misión encomendada. Pues yo sí la pienso

Pero lo pasamos pipa.

¿Ah, sí? Sobre todo tú. Bueno, pues me voy a nadar.

Mi amor de hombre, mi amor de hombre.

¿Está ocupado este césped?

¡Voilá!

Crema de día.

Palito tras orejas.

Protectora.

La cerilla.

El cepillo.

Crema del cubito. Oiga, joven, ¿no importaría darme un poco de aceite en la

espalda? Muy encantado.

He sido durante muchos años el masajista favorito de don Pablo Porta.

¡Qué culito más rico!

¿Qué ha hecho usted?

¿Yo? Habrá sido una abeja.

Aquí está.

¡Ay, que se ha escapado!

Y ahora a descansar.

Hola, linda, ¿cómo estás?

¿Cómo se atreve? Usted me confunde, caballero.

¿Sí?

Hablo con una de esas dos desvergonzadas jovencitas que se dedican a follarse a

todo el que se cruza en su camino, sea hombre, mujer o pez.

Hola, 47.

Aquí, 69.

Aquí también, anoche. No seas estúpida.

69 es mi clave.

Ah, sí, es verdad.

¿Cómo va la misión?

Estupendamente, lo estamos pasando bomba.

Ah, sí.

Cuánto me alegro.

Ponme con 24.

Ya se sabe que contigo todo lo que no sé hablar de joder es inútil.

Oye, Olga, es 69.

Dígame, jefe.

¿Ha avanzado vuestra búsqueda?

La verdad es que no. Y cuidado que nos estamos empleando a fondo.

De eso no tengo la, la, la... ¿Qué canta, jefe?

No tengo la menor duda.

¿Habéis probado?

Si te refieres a con cuántos hemos follado, no creas que esto es fau.

Hemos probado con los dos menores de 30 años que hay en el hotel.

Dos hombres de nada.

Pero también hay uno que no pasa de los 34 y es un bombón. Y tiene unos gestitos

de espía traidor.

Si tiene más de 30 años, no vale.

Aunque reconozco que hay algunos y algunas de treinta y tantos que lo

todo.

No le haga caso, jefe. Lo que pasa es que se lo quiere tirar.

Este nido.

Tengo... Sí.

Tengo una... Una información así de gorda y de nueva.

Parece ser que hay un tipo... Ay, qué tipo.

De microfin. Tan chiquitín que cabe en el conducto de una polla gordita.

Uy, qué rico.

¿Entonces hay alguna consigna nueva?

Sí. Quedan apenas 36 horas para que podáis actuar. Tenéis que ser

rápidas, eficientes, contundentes y cachondas.

La consigna es... Mamada.

Si hacéis correrse al que lleva el microfilm, éste saldrá disparado.

Retenedlo bajo la lengua.

A título personal, debo añadir que me encantaría ocupar vuestro lugar.

Es mi especialidad.

Y además es la mejor leche hidratante para la piel.

La piel.

La piel.

La leche hidratante.

Esta es la leche hidratante.

¡Ay!

¿Quién te ha mandado a la mierda?

Lo que pasa es que no entiendes bien español, mi vida.

Ven a mi cuarto, osito siberiano.

Comprobarás por mi propia boca lo mucho que me gustas.

¿Me perdonas?

Exijo una explicación.

Es que tuve meningitis de niña y se me va la mano de vez en cuando.

Sube y me haré perdonar. Estás sola.

Estoy con mi amiga, pero no lo sentirás.

No sé si creerte.

Los italianos, los italianos.

Los rusos fueron los mejores.

Pero los árbitros, capitalistas.

Hicieron siempre trampa.

Los rusos.

Una mierda.

Jugaron como autómatas.

Lo tiene también.

Bueno, ese.

Medio autómata.

Pero no lo vas a comparar con un Rossi.

¿O con Maradona?

Maradona, ese canijo.

¿Y qué me deciden los españoles?

Otra mierda podrida.

Entonces a vos solo te gustan... los socialistas, ¿no?

¿Qué pasa?

¡Mamá!

¡Qué bueno que viniste!

¡Mamá!

¿Y qué me dices de Pablo Porta?

A ese no me lo nombres.

Que se me arruga y no podré coger.

No puedo nombrar a Pablo Porta. Parece José María García, solo habla de señato.

Abriéndose de piernas, la condesita introdujo la contera del bastón en el

orificio más pequeño de aquel enorme queso gruyera. Pero eso no le satisfizó

plenamente. Unos pasos lentos y siniestros se aproximaban en el silencio

pajar.

Abriéndose de piernas...

Chau.

Una mala capitalista. Muy tosca.

Ya.

Entre las capitalistas las hay listas y otras que no lo son.

Como en todas partes.

¿Qué pasa?

Hola, hola.

Rosario, querido.

Aquí tampoco.

¡Haga mierda!

Abriéndose de piernas, la vieja abadesa lanzó un suspiro de resignación y

murmuró mirando a los 30 forzados. ¡No oigas! ¡Quédate en mi habitación!

¡Venga acá!

¡Maldición!

Abriéndose de piernas, la vieja abadesa... ¿Qué puede haber

fallado?

Ya se sabe que la trayectoria de la leche describe un ángulo de 45 grados

respecto a la vertical de la polla.

¿Dónde pusiste tú la boca?

Si esta es la polla, ¿dónde estaba exactamente tu lengua?

Hija, yo qué sé, estaba tan cachonda.

Entonces se te ha podido escapar el microfín y una gota.

¿No has visto cómo tengo la piel?

Y no había nada sólido.

¿Y cómo estás tan segura? Me habría salido un grano.

Hola.

¿Qué? ¿Practicando?

Hola, jefe. Uy, qué susto me ha dado.

Qué sorpresa.

Es la última noche.

Me he decidido a venir porque si fallamos, yo también sufriré las

Pienso que debo comprobar por mí misma si uno de esos individuos tiene el

microfilm. No se fía de nosotras.

No.

No estoy segura de que trabajes a fondo de verdad.

Llamaros a esas personas.

Las citaréis aquí.

¿A la misma hora?

Sí.

Luego os iréis a dar un paseo.

Mientras yo me ocupo de ellos. Y no podemos participar nosotras. Lo

es participar.

Tú estás más guapa callada.

No tenemos tiempo que perder.

¿Y no puedo yo, mientras tanto, tirarme a ese hombre misterioso del bigote? Si

lo consigues, será una hazaña.

Se trata de Edmonchenko.

Alias La Loca.

¿Le conoces, jefe? Sí.

Claro que sí, es un famoso espía.

Seguro que él está aquí por la misma razón que nosotras.

Apoderarse del microfilm.

Vamos, chicas, no perdamos ni un minuto.

Llamar a vuestros amigos y eclipsaros.

Yo, mientras tanto, voy a lavarme bien a fondo.

Pase, joven.

Me habían llamado.

Pero no era usted, sino otra chica.

Pase.

Acérquese. Venga.

¿Qué es toda esta comedia?

¿Pero usted quién es?

Eso no tiene importancia.

¿Acaso no le gustó? ¿Qué pretende usted de mí?

Lo va usted a ver enseguida.

Pero dígale que se vaya.

Está loca.

Está loca.

Bueno, me marcho.

Que lo pasen ustedes bien.

Por nosotros no se preocupe.

Donde caben dos, caben tres.

Ya conoce el dicho, no hay dos sin tres.

si estuviera usted en su casa.

Estamos entre amigos.

Parece que tiene usted muy buena mano para estas cosas. Vamos, póngase cómodo.

Las dos amiguitas se dan muchos besitos.

Prueba mi tetita.

Usted también.

¿Me permite que curiosee un poco?

Está usted en su casa.

Con permiso. Pase, pase.

No, no, no.

¿Qué pasa?

¿Qué?

¿Qué?

¡Ay, no!

¿Qué pasa?

¿Qué pasa?

Vamos. Vamos.

Así.

No, no, no.

Rigotito tan rico.

Tan suave.

Qué delicado eres.

Pero, ¿cómo sabes hacerme gozar?

¡No! No, la lupa, no.

Vete a otra cosa, chato.

A mí que me importa que tengas más de 30 años.

Te vuelves loca.

Métemela. Métemela en el culito.

Eso te tiene. Espera un momento.

Aquí hay algo.

Muchito mío.

Anímate.

Ay, sí.

Ay, sí.

Es el auténtico. Eso es.

Sí. Sí, ¿eh? Cómo me gusta tu pirulí.

Sí, sí.

Mi gatito mío.

Ven.

Mi gatito.

Necesito mío. Sí.

Me feliz La felicidad es una mariposilla loca Que escapa, que vuela

se ha llevado las fotos que hice yo durante la orgía.

Ya verás.

Cuando su jefe las vea.

Es un chico listo. No sé de qué me habláis, pero me da igual.

¡Eh, Priatidus! ¡Dios, lámpara, hermano!

¡Eh!

¡El microfilm, camarada loca!

¡Uy, el microfilm! ¡Qué cabeza la mía!

Toma el microfilme y la próxima vez no te olvides de traerme una cajita así de

caviar.

Calinca, calinca.

¿Qué es esto?

¿Qué diablos?

Tienes una cosita dentro del chichi.

¡Ja, ja, ja!

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