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Esmeralda
Me ves con la luz del corazón
Esperanza, esperanza
Tu amor es puro como el sol
Esperanza, esperanza
En estos ojos del amor
Esperanza
En estos ojos del amor
Mi niño ni su saldanza ni su madre sin saber nada.
Está bien cuidado con gente que lo quiere.
Pero es que doña Blanca se lo quería enseñar a don Rodolfo.
Es su abuelo, ¿no?
Es un empecinado y un soberbio.
Por Dios, donita, ya.
Usted no lo conoce, don Esmeralda.
Él no quiere a José Rodolfo.
Capaz que le hace un feo y Esmeralda no me va a perdonar nunca que le hagan ese desprecio a su hijo.
¿Y ese niño?
¿Verdad que es hermoso, Rodolfo?
¿Qué hace aquí? ¿De quién es?
¿No lo adivinas? Es el hijo de Esmeralda.
Nuestro nieto.
¿Por qué lo has traído? No debiste hacerlo.
Míralo, Rodolfo. Está tan lindo.
Es un niño tan hermoso, tan gracioso.
Te he dicho que no debiste traerlo, Blanca.
No me gusta que hagas las cosas sin mi autorización.
Y peor aún, en contra de mi voluntad.
Pero yo pensé que...
No pensaste en nada.
Sabías perfectamente que la presencia de esa criatura aquí me iba a desagradar.
Te lo he advertido varias veces.
No tengo ningún interés en verlo.
No quiero conocerlo.
Lo has hecho muy mal en aparecerte aquí con él.
Es mi nieto y tuyo también.
El hijo de un individuo al que yo...
El hijo de Esmeralda.
De tu única y verdadera hija.
Bien.
Puedes ir a verlo allá cuantas veces quieras.
Pero no traerlo aquí, a esta casa.
Eso es lo que no estoy dispuesto a tolerar.
¿Pero por qué, Rodolfo?
¿Por qué esa intransigencia?
¿Cómo es posible que seas tan insensible, tan falto de sentimientos paternales?
Me molesta que trates de sorprenderme con comedias arregladas
para obligarme a aceptar situaciones que me desagradan.
¿Qué quieres decir?
¿Crees que soy tonto?
Todo esto no es más que una componenda entre tú y Esmeralda.
Seguramente, ahora, después de mostrarse tan altiva conmigo,
está buscando la forma de arreglar las cosas.
Y para lograrlo se vale de...
Estás muy equivocado.
Esmeralda no sabe que yo traje al niño.
Si se hubiera enterado, no me lo habría permitido.
Esa espalda suya es que lo hice.
Pues si se muestra tan orgullosa.
Y tú has traído a esa criatura en contra de su voluntad.
Llévatelo.
Que sea la última vez que lo traes aquí.
Tú no puedes prohibirme eso.
Blanca.
Si no quieres, no lo veas.
Pero esta es mi casa y él es mi nieto.
No voy a privarme de tenerlo conmigo aunque tú no quieras.
En una situación normal, entre una familia normal, este niño sería el rey de esta casa.
Está bien, haz lo que quieras.
Pero si pensabas que ese niño iba a conquistarme trayéndolo a ti, te equivocaste.
Estás aprendiendo muy rápidamente, Esmeralda.
Eso dice la señora Hortensia
Me parece mentira que algún día pueda llegar a leer y escribir como todo el mundo
Pues sabes una cosa
Creo que lo vas a conseguir más rápido de lo que tú misma piensas
Ay, ojalá, doctor
Me encantaría poder leer muchos, muchos libros
Yo me sé de memoria algunos fragmentos que Lucio me leía
¿Lucio?
Sí, el médico del pueblo
Él es muy culto
Qué raro que no trató de enseñarte a leer con el sistema para ciegos
Ahora después de tantas cosas que han pasado
Pienso que a propósito no quiso hacerlo
Para que dependiera más de él
Para mantenerme atada y manejarme a su antojo
Es posible, no lo concibo
Sin embargo fue así
Una belleza me hace falta
Y juntos vamos a compartir nuestras vidas
su medicina, doctor.
Juana,
quiero que des una vuelta
por casa de los Lucero
a ver qué puedes averiguar
de Esmeralda.
¿No sabe la noticia, doctor?
Los Lucero se fueron.
Parece que Dionisio
se puso muy mal
y Florecita se lo llevó
a la ciudad.
Pero si quiere
puedo traer a Melesio.
No, no, no.
No creo que ese idiota
esté enterado de nada.
¿Quién sabe?
Nada se pierde
con preguntarle.
Está bien.
Cuando lo veas
dile que venga, por favor.
Ha sido un verdadero acontecimiento social
Todos los periódicos hablaban de ella
Todavía estoy recibiendo felicitaciones por teléfono
Y cuando salgo a la calle y me topo con alguien de nuestras amistades
Se acaban en elogios
De lo maravillosa que quedó la boda de Gracielita
La verdad es que todo resultó muy hermoso
Yo nunca había visto una boda así
Y la novia tan bonita que se veía
Sí
Sí, sí. Lo único malo es que como que la novia no se veía muy contenta, pero de todos modos estaba preciosa.
Ay, yo no sé por qué la gente espera que las novias siempre vayan muertas de la risa, cuando lo lógico es que estén revestidas de la gravedad que supone un cambio de vida tan importante como el matrimonio.
Tiene usted razón, señora.
Alta Gracia, mira si ya están listos los regalos de boda que llegaron aquí para llevármelos. No puedo esperar a los señores.
Sí, señora.
Si quiere, puedo decirle a Adrián que se los lleve.
No.
No, yo me los llevaré.
Entonces le diré que los ponga dentro de su carro.
Nada más faltaba que tuviera que seguir consecuentando a ese infeliz.
¿Cómo fui a permitir que la señora Blanca se lo llevara?
Es un bueno cocorrone por haberle hecho caso, caray.
Sosquete, que es uno que se deja convencer por la gente
No se embuste, domina
Es la abuelita y seguramente que lo cuida muy bien
¿Cómo no va a cuidarlo?
Si usted sabe que lo quiere muchísimo
Pues sí, pero de todos modos
Puede pasar cualquier cosa
¿Qué tal si el carro choca?
Si el muchachito se enferma
Tranquilícese, domina
No piense lo peor
Es que hasta que no vea otra vez a ese muchachito aquí
No voy a tener paz, Aurobita
Ay, no se ponga nerviosa
Ya verá que en un ratito se lo traen
Es que si Meralda llega y no lo encuentra, yo me voy a querer morir.
Ay, pero Dominga, si es muy temprano todavía.
Pero ya se están dilatando mucho, caray.
Ella me dejó unos minutitos nada más y ya lleva como tres horas.
No exagere, Dominga.
Hace poco más de una hora que la señora Blanca se llevó el niño.
Pues a mí me parece un siglo.
No debí dejar que se lo llevara.
Cómo me arrepiento, santo cielo.
Ay, tengo un susto aquí dentro que...
¡Dominga!
Ve, Domingo, ya estamos aquí
Ay, Dios mío, gracias al cielo
Aquí se lo traigo, Dominga
Sano y salvo, ¿sí?
¿Ve?
Gracias por haberme dejado llevarlo un ratito a mi casa
Ay, señora Blanca
Yo tenía miedo que le fuera a pasar algo a este chamaquito
Qué va
Si este angelito lo cuido yo más que a mi vida
Sí
Ábreme ahí, por favor, Adrián
Sí
Y llévalo ya adentro, ¿sí?
¿Eh?
¿Y cómo se portó, señor?
Muy bien, Dominga
Crisanta estaba encantada con él
¿Y el abuelo, qué fue?
¿Lo vio?
Pues, no, Dominga
Dio la casualidad de que no estaba
En otra ocasión será
Porque me lo dejará llevar otras veces, ¿verdad?
Bueno, señor
De vez en cuando, mamá
La verdad es que estaba reasustada
Iba a decirle que no, pero...
Bueno, ya se me pasó
La espero afuera, señora Blanca
Sí, bueno, ya me voy, Dominga
Sí
De nuevo, gracias
Hasta mañana
Hasta mañana, señora
¡Ah, caray!
Ya estoy tranquila, contigo otra vez aquí.
Vámonos para tu camita, vámonos.
¡Hola!
¿Qué tal, José Armando?
Qué bueno verte por aquí, hijo
¿Y esto?
Un biberón, como puedes ver
¿De quién?
Del niño de Esmeralda
Y lo tuvimos un ratito con nosotros.
Está hecho un encanto, un verdadero tesoro.
Ya se fija en uno.
Parece que empieza a reconocer porque me miraba con unos ojitos de lo más extrañados.
Como preguntándose, ¿quién será esta vieja que yo nunca he visto y que me está haciendo tantas monerías?
Se ríe y todo.
¿Sabes?
y recordó tanto a ti cuando eras pequeñito.
Hijo, ¿cómo estás?
¿Vienes a comer con nosotros?
Frisanta, ve a ver si ya está la comida.
Mira.
Se te olvidó aquí
No, no me di cuenta
Bueno, voy a lavarlo y mañana se lo llevas
Siéntate, José Armando
¿Y cómo te va con el doctor Pérez Montalvo?
Muy bien, mamá
Parece que él está muy contento conmigo
Cuánto me alegro
Aparte del trato profesional, me distingue mucho personalmente.
Y su hija Georgina también.
Ha tenido tantas atenciones conmigo que me gustaría corresponderle.
Es natural.
Quisiera traerla a la casa, ¿no te importa?
Por supuesto que no, José Armando.
La recibiré con mucho gusto.
Gracias.
Hijo, dime
¿Te atrae esa muchacha?
Sí, mamá, mucho
Creo que papá tiene razón
Georgina es la mujer perfecta para mí
Pensé que el doctor Peña Real estaba aquí todavía
No, estuvo un momento viéndome trabajar. Se marchó hace poco.
Bueno, y dime, ¿por fin estás logrando darle alguna cultura artística?
No sé. Al menos vuelo bastante gentil como para mostrarse muy interesado en lo que estoy haciendo.
Parece que todos estamos ganando con la adquisición de ese muchacho.
Yo no puedo quejarme. Tengo un magnífico ayudante.
Y además, ahora me lleva el café mi preciosa hija.
Sabía que me lo ibas a echar en cara en cualquier momento
No, no, no, si yo me alegro
Eres tan especial
Que es un milagro que hayas logrado congeniar con él
¿Y qué dirías si me interesara por José Armando?
Pues por mí, encantado
Ya no estaría transmitiéndole mis conocimientos solamente a un discípulo
Sino que todo quedaría en familia
Eres un padre encantador
Lo único es que no sabemos mucho de ese muchacho
Quizás esté comprometido
No, papá, en absoluto
No tengo competencia
Creo que me resultará muy fácil conquistarlo
¿Cómo se portó mi bebé?
¿No le dio lata a su abuelita Dominga?
No, qué va, si es tan bueno
Ay, siempre metido aquí
Sí
Pobrecito
Tenemos que sacarlo a pasear
Sí, sí.
¿Y Dionisio cómo sigue?
Muy agudado, el pobre.
No ha querido salir del cuarto, ni siquiera para ir a ver al doctor.
Yo lo veo muy mal.
Tengo miedo, Dominga.
Tengo miedo por la vida de Dionisio.
Debería hacer un esfuerzo y levantarse, papá, para que lo llevemos al hospital.
¿O quiere que mandemos llamar al doctor Peñarreal?
No, hija, no, no moleste. ¿Esto tal para qué?
Se me hace que yo ya no tengo remedio.
Ay, papá, no diga eso.
Nadie hubiera valido quedarme en el pueblo para que me enterraran, ¿eh?
Usted no se va a morir. Se va a poner bien.
Ya verá, papá. Ya verá.
Son los males del cuerpo los que me matan, mi hija.
Son los males del alma.
Florecita tuvo que traerlo a la ciudad, don Rodolfo.
A mi papá le da mucha pena porque usted sabe que siempre ha sido muy responsable, muy cumplidor
Pero, pues como se le presentó eso, se vio en la necesidad de venirse rápido para acá
Por supuesto, Adrián, por supuesto
¿Quién se quedó a cargo de la casa grande?
Teófilo, señor
No es gran cosa, por cierto
¿No?
No, pero, pues imagínese
Bueno, muchacho, no te angusties
Si tu padre está enfermo, trataremos de curarlo
¿Dónde lo tienes?
Allá mismo donde yo vivo
¿Necesitas dinero para hospedarlo en otra parte?
No, no, no, gracias, mi hermana y él se pueden acomodar ahí
Bien
Yo voy a hablar con José Armando para que vea a Dionisio
Mañana a primera hora se lo llevas al consultorio en el hospital
Se lo agradezco mucho, don Rodolfo
Yo, pues, no sabía qué hacer
Quédate mañana con el carro
Y lleva a tu padre al hospital
José Armando se encargará de lo demás
Gracias, señor
Ah
Y no repares en gastos
Vamos a curar a Dionisio Adriano
Ya verás
Se lo agradezco, patrón
Caray
Con el alma se lo agradezco
Nala, ¿no terminaste de contármelo de José Armando?
Vio el biberón del bebé.
Cuando yo llegué aquí a la sala, él lo tenía en la mano.
¿Y te preguntó?
Sí.
Y cuando le dije de quién era, lo soltó como si se quemara.
Fue entonces cuando tú entraste.
Por eso lo encontré tan serio.
Parece que no le gustó nada.
Ay, qué mal cayó la visita del pobre Angelito.
Sí.
Ya ves, Rodolfo se puso furioso.
Ay, Crisanta, cada vez pierdo más las esperanzas de que mis hijos se unan de nuevo.
Mientras él no se enamore de otra mujer, eso es lo que me preocupa.
José Armando parece muy interesado en una muchacha.
Sí, anda con ellas por divertirse, pero no les hace mucho caso.
Es que esta no es como las otras con las que he estado saliendo.
A esta sí le tengo miedo.
¿Te refieres a la que fue con él a la boda de Gracielita?
a la hija del doctor Pérez Montalvo?
Sí.
Es muy inteligente, muy fina.
Y decente.
¿José Armando te ha dicho que le gusta?
Sí.
Y me pidió permiso para traerla.
Rodolfo fue quien le aconsejó que la enamorara.
¿Pero para qué hace eso?
Es que él dice que ese matrimonio le convendría por su carrera.
¿Y el amor?
¿Dónde deja el amor?
Lo peor es que se olvida de Esmeralda.
De su propia hija que ha quedado abandonada
Con un hijo que no tiene padre
Eso es lo que más duele, nana
A ver, respira profundo, Dionisio
Respira profundo y sostén el aire
Exhala
Di 33
Es necesario hacerle unos estudios y tomarle unas radiografías
Voy a dar instrucciones para que me den los resultados hoy mismo
Doctor
¿Qué es lo que tiene mi papá?
¿Así que Dionisio y Florecita están aquí?
Sí
Por lo que me dijo Adrián
Está muy delicado
Le aconsejé que lo llevara al hospital
Para que lo examinara José Armando
Qué raro
Ayer que vi a Dominga no me comentó nada
¿Qué es lo que le pasa?
Tiene una tos que no se le quita
Le dio desde aquel incidente con Ofelio
Cayó del caballo y pasó la noche dentro del agua
Ay, qué barbaridad
Iré a visitarlo
En estos momentos debemos darle todo nuestro apoyo
Dios quiera que no tenga nada grave
Dígame la verdad, por favor
No quiero precipitarme
Esperemos los resultados de los estudios
¿Qué es lo que sospecha?
¿Qué tiene mi papá?
Se lo suplico, dígamelo
Es grave lo que tiene
Sí
Todo parece indicar que Dionisio tiene una lesión pulmonar
¿Quiere decir que...
Que mi papá no tiene remedio, doctor?
Nada de eso, Adrián
Si los estudios que le van a hacer confirman mi diagnóstico
Podrá recuperarse
Siempre y cuando siga el tratamiento al pie de la letra
Ánimo, Adrián
Esta foto es de Álvaro cuando tenía cuatro años
Y aquí se parece un poquito más, ¿verdad?
Sí
Sí, en la sonrisa sobre todo. Es la misma de ahora.
Hola, mamá.
Hola.
¿Cómo estás, Esmeralda?
Bien.
¿Qué pronto se dio de alta, doctor?
Gracias a la inyección que le puso José Armando.
La gripe se le cortó enseguida.
Te tengo una buena noticia, Esmeralda.
Ya están listos tus lentes de contacto.
Si quieres, luego vamos a mi consultorio para que te enseñe a usarlos y empieces a adaptarte a ellos.
Ay, claro que sí, doctor. Cuando guste.
Pero, ¿y si no logro adaptarme a ellos, tendré que usar los lentes comunes?
Te acostumbrarás.
Unos ojos tan lindos no deben ocultarse.
Voy a ver cómo va la comida.
Sí.
Doctor, le estoy tan agradecida.
Usted me curó.
Cuando encuentre un buen empleo, podré pagarle.
Y estará solucionada mi vida.
Podría haber otras soluciones.
¿Cuáles?
Por ejemplo, enamorarte y casarte.
¿Qué dijimos?
Ya, ya.
¿Qué dijimos, doctor?
A ver, ¿eh?
Desafortunadamente, mi diagnóstico es correcto, Dionisio.
Lo confirmó el especialista del hospital al ver las radiografías.
Tienes una lesión pulmonar
Pero, no tiene que pasarme esto a mí
Esto no es el fin
Te repito que puedes superarlo siguiendo el pie de la letra de tratamiento
Caray, y yo que nunca le había fallado al patrón
Lo sé
Año tras año has estado al pendiente de la casa grande sin faltar un solo día
Tienes razón, doctor
Y ese es mi orgullo
Mantenerme firme en mi puesto
Un hombre de verdad sabe cumplir sus compromisos
Y ser fiel a sí mismo y a los demás que confían en él
¿Es un reproche?
Pues tal vez lo sea
Piense usted si se lo merece o no
¿Me hablas así por lo que ocurrió con Esmeralda?
Sí, señor
Nuestro rompimiento era inevitable
Pues no lo entiendo
Todavía me acuerdo del apuro que tenía por casarse con ella
Con qué gusto me lo dijo aquel día
Porque me quiero casar con Esmeralda lo más pronto posible
¿No me felicitas, Dionisio?
Sí, sí, claro, claro
Pues es que me quedé sin habla
Felicidades de todo corazón
Total, va que todo se acabara de un día para el otro
No me lo explico, ¿verdad?
De Dios que no me entra a la cabeza
Dígame
¿Dónde quedó todo ese amor que decías sentir por Esmeralda?
¿Qué les parece?
Por lo visto no tiene mal gusto
Qué calladito se lo tenía
No sea mal pensado, doctor
Es solo una paciente
Yo no estaría tan seguro
¿Estos son los lentes de contacto?
Sí
Voy a ponértelos
Ya verás que pronto te adaptas a ellos
Quizás tengas razón de hablarme de esa forma
Ni yo mismo podría decirlo
Pues yo sí se lo puedo decir
Y con todo respeto, doctor
Esas cosas no se le hacen a una mujer
Ni menos a una pobre muchacha confiada como Esmeralda
Ella estaba tranquila ya, metida en su monte
Sin aspiraciones de cosas, ni de amores, ni de nada
Feliz y a su manera
Con sus flores, sus ríos, sus amigos
Y usted, doctor, la sacó de aquello
Le llenó de ilusiones el corazón
La hizo su mujer
Y ahora ella está sola
Y de aquel matrimonio borrón y cuenta nueva
Como si no hubiera existido para usted
Pero a Esmeralda le quedó un hijo
Que no es mío
A lo mejor sí
Todo el mundo me dice lo mismo
Pero no se dan cuenta que precisamente esa duda es lo que más me atormenta
Lo que envenenó mi alma y me impidió seguir a su lado
El amor verdadero es generoso
Y no mira esas cosas
Sobre todo, teniendo en cuenta que no fue ella la que le faltó
Sino la culpa es de aquel demonio de hombre que no tuvo conciencia para cometer un daño tan grande
Yo no quiero discutir eso, Dionisio
Veniste a ver al médico
Al hombre también
Pero parece que no lo he encontrado
Me ha dado retarto gusto conocerte, Aurorita
Qué suerte es encontrar en la ciudad gente tan buena como Socorrito y como tú
Todas debemos ayudarnos, Florecita
Tu hermano y Esmeralda han sufrido tanto
Pobre Adrián
Cómo quería a la señorita Gracielita
Cómo luchó por ella
Y tuvo que verla casarse con otro
Y hasta servirle de chofer
¿Fue él quien la llevó a la iglesia?
Sí, vestida de novia y todo
Ay, con tantas ilusiones con que vino
Ay, qué fracaso, Dios mío
Qué fracaso de todo
Ahí están
Por favor, no le digas que yo te dije estas cosas
Por fin llegaron
¿Los que se fueron a pasear por la ciudad?
No, es que en el hospital hicieron no sé cuántas cosas a mi papá
Otro día me los llevo los dos en el carro para enseñarles la ciudad
Sí, hijo, sí
Hoy me siento un poco cansado
Ay, papá, vengase a acostar
¿Qué cuestas, papá?
No, mija, no, no es para tanto
No, sí, papá, es que es un rato
No, no, no, me quedo así que he sentado un rato, nada más
¿Y qué dijo el doctor?
Pues nada
Me mandó unas medicinas, aquí traigo la receta
Ahorita voy a la farmacia a comprarlas
Cuando regreses, pasa un momentito a la casa
¿A qué?
Es que allá tenemos una cama que no se usa y puedes traerla para tu papá.
Gracias, Aurorita.
Me tiene preocupado el caso del pobre Dionisio.
Un hombre tan fiel, tan entregado a su trabajo y a su familia durante toda la vida.
Y ahora pasarle esto.
¿Está muy avalzada la enfermedad?
No, afortunadamente no.
Estoy casi seguro que podré curarlo en corto tiempo.
Menos mal.
Bueno, hablando de cosas más agradables,
¿cómo va tu amistad con la interesante hija del doctor Pérez Montalvo?
Yo diría que va progresando.
¿Ah, sí?
Tengo que confesarte que tenías razón.
Parece que la amistad terminará por convertirse en algo más.
Era natural.
La muchacha es bella, es inteligente.
Y además hija de tu maestro.
Mi estimación por ella es aparte.
Ya lo sé.
Me refería a que son muchas cosas las que contribuyen para que tú y esa señorita lleguen a algo serio.
A propósito de conquistas, ¿a qué no sabes a quién vi hoy con una mujer guapísima?
¿A quién?
Nada menos que a tu amigo el serio, doctor Lascano.
¿Sí?
La mujer es una preciosidad.
Tiene un rostro bellísimo y unos ojos verdes maravillosos.
¿Dónde lo viste?
Afuera de su consultorio.
Yo estaba hablando con Lolita cuando él llegó.
Ella me dijo que era una paciente suya, pero...
la verdad me dio la impresión de que él anda derrapando por ella.
Yo no sé qué es lo que me tiene más quebrado.
Si la enfermedad o...
la tristeza de saber todo lo que he tenido que sufrir, mi muchacho.
Yo estaba enterada de lo que Adrián sentía por Gracielita.
Quise convencerla de que no se casara, pero fue inútil.
Yo le aconsejé, le advertí que la señorita estaba muy alta para él, pero no quiso irme.
La juventud no le hace caso a los viejos.
No me explico cómo una mujer puede casarse con un hombre sin quererlo.
Ya, ni llorar es bueno.
Hay cosas que no pueden ser.
Existe un mundo arriba y otro abajo, como una casa de dos pisos.
El que está abajo no puede saltar para arriba.
Y tampoco hay una escalera por la que se pueda subir fácilmente.
Bueno.
¿Qué dices, José Armando?
Hablo para invitarte esta noche a casa de mis papás.
¿Qué dices?
Por mí encantada.
¿A qué hora pasas por mí?
¿Te parece bien a las ocho?
Perfecto.
Te estaré esperando.
Vas muy rápido José Armando
Muy rápido
Gracias por todo doctor
¿Cómo te sientes con tus nuevos lentes?
Muy bien, casi no los siento
Magnífico
¿Qué te parece si para festejar nos vamos mañana al cine?
¿Al cine?
¿A mí? No, no sé. Es que no me gusta dejar mucho tiempo a José Rodolfo.
Pero no está solo, está con Dominga.
De todos modos, yo quisiera disfrutarlo a todas horas.
Por favor, no me digas que no. A esa hora el bebé estará dormido.
Está bien, acepto su invitación.
Me fue muy grata la invitación de José Armando para venir a su casa esta noche
Cuando la conocí en la boda de su sobrina me pareció una persona encantadora
Y no me equivoqué
Muy amable de tu parte
Me sorprendió porque es usted muy joven y muy bonita
Eres muy gentil
No, no lo tome como un cumplido porque yo realmente no soy muy afecta a ellos
Entonces debo apreciar más los elogios que me haces
También tú me causaste muy buena impresión a mí
Gracias
Además, tenía deseos de decirte lo agradecida que estoy por todas las atenciones que tienes en tu casa para mi hijo.
Tanto tú como tu papá.
Papá adora a José Armando.
Cada día que pasa se siente más satisfecho de haberlo elegido como su asistente.
Sí. Dice que el doctor Pérez Montalvo lo aprecia mucho.
Es que mi padre la cualidad que más admira en un ser humano es la inteligencia.
¿Ah, sí?
Y para serle franca, yo también.
Es que tú también eres una muchacha muy inteligente.
Bueno, siempre me he preocupado por cultivarme, aunque eso tiene sus desventajas.
¿Por qué?
Porque me cuesta trabajo relacionarme con cualquier persona.
Y a veces prefiero la soledad.
Si eres así, te va a ser muy difícil escoger un hombre del cual te enamores.
Perdón por habernos retrasado.
Es que estaba explicando a la papá el caso de Dionisio.
Es el capataz de nuestra hacienda, que ha venido enfermo de los pulmones.
Ha sido una persona muy fiel a la familia y le tenemos aprecio
¿Y está muy mal?
Afortunadamente la enfermedad está en sus inicios y será fácil detener su avance
¿Podrá curarse completamente José Armando?
Espero que sí mamá, pero debes advertirles el peligro del contagio
Sobre todo es necesario mantener alejados a los niños
Acá ves ese caldo, Dionisio, ándele.
Tómeselo despacito, hombre, que es muy nutritivo.
Y sígame contando.
Me interesa mucho esa plática que tuvo con el doctorcito.
Pues yo hubiera querido que tuviera algún resultado, Domingo.
Pero se me hace que todo lo que le dije fue para él, como oí llover.
Sí, ¿eh?
¿No le hizo caso?
Es que no quiso discutir conmigo.
Me dio todo lo que le dije callado y sin abrir la boca.
Ajá.
Y con una cara amarrada como si le diera disgusto que yo le estuviera hablando del asunto.
Claro.
Como que se ha desentendido de Esmeralda y del niño.
Y pues no ha de gustarle que se lo echen en cara.
Muchas gracias, Domingo. Estaba muy sabroso.
Oiga, pues le echen media gallina.
Como para levantar un disfruto.
Ya verá que con todos los cuidados de las mujeres que va a tener junto a usted...
...y los remedios que Adrián le acaba de traer...
O sea, a poner, lo he visto, lo he visto, como nuevo.
Ojalá, caray.
Yo que siempre he sido tan fuerte.
¿Quién iba a decirme que me iba a pasar esto?
Pues es que son los años, hombre de Dios.
Hasta los árboles más duros se le van aflojando las raíces.
Usted lo ve en pie firme, ¿no? ¿Verdad?
Que parece que nadie lo puede arrancar.
Bueno, pues un día sopla fuerte el viento y que los eche para el suelo.
No, pero no me diga eso, Dominga.
Valiente con su humedad.
Ah, caray, pues...
Pues no me haga caso.
Pues es que a veces una habla por hablar, mete la pata.
Pero sígueme contando.
¿En qué paró la plática con el doctorcito?
No sé nada.
Se ve que tiene clavada la espina de lo que le pasó.
Y lo está lastimando muy hondo.
Lo del muchachito, ¿eh?
Celos y rabia con el doctor Malabert por aquello que hizo.
Ese diablo.
Que Dios lo haya castigado como se merece.
No, ¿qué va?
Hace poco regresó al pueblo.
Pues mala noticia me trae, don.
Ojalá hubiera podido decirme que se había muerto.
Bueno, me lo dijo, que los luceros se fueron de la ciudad.
Sí, sí, sí, patrocinio, sí.
Sí, me lo dijo, a mí me lo dijo, este, Fermín.
a Dionisio y le di una cosa retemal
y entonces la niña Florecita
que lo agarre y que se lo lleve corriendo
para el autobús
y yo quería mandarle
recuerditos allá a mi reinita
yo quería agarrarle
un pajarito de esos de colorcitos
para que ella lo mirara
ahora que ella puede ver
¿Qué has dicho?
No te pierdas mañana
Esmeralda
A mí me pasa lo mismo que a usted
Pero también hay que pensar en el niño, se puede contagiar
Blanca
Pero no me gusta estar tan alta como para resultar inalcanzable
¿Y no lo eres?
Para ti no
Me gustaría poder ayudarte a que no volvieras a recordarlo jamás
Avisaré a tu madre y a mis padres que regresaremos de inmediato
Ay, Dios mío, lo volveré a ver
Estaré cerca de él
Adrián
Parece que ella se sintió mal
La señora Fátima piensa que está embarazada.
¡Gracias!
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