Afrikaans
Akan
Albanian
Amharic
Arabic
Armenian
Azerbaijani
Basque
Belarusian
Bemba
Bengali
Bihari
Bosnian
Breton
Bulgarian
Cambodian
Catalan
Cebuano
Cherokee
Chichewa
Chinese (Simplified)
Chinese (Traditional)
Corsican
Croatian
Czech
Danish
Dutch
English
Esperanto
Estonian
Ewe
Faroese
Filipino
Finnish
Frisian
Ga
Galician
Georgian
German
Greek
Guarani
Gujarati
Haitian Creole
Hausa
Hawaiian
Hebrew
Hindi
Hmong
Hungarian
Icelandic
Igbo
Indonesian
Interlingua
Irish
Italian
Japanese
Javanese
Kannada
Kazakh
Kinyarwanda
Kirundi
Kongo
Korean
Krio (Sierra Leone)
Kurdish
Kurdish (Soranî)
Kyrgyz
Laothian
Latin
Latvian
Lingala
Lithuanian
Lozi
Luganda
Luo
Luxembourgish
Macedonian
Malagasy
Malay
Malayalam
Maltese
Maori
Marathi
Mauritian Creole
Moldavian
Mongolian
Myanmar (Burmese)
Montenegrin
Nepali
Nigerian Pidgin
Northern Sotho
Norwegian
Norwegian (Nynorsk)
Occitan
Oriya
Oromo
Pashto
Persian
Polish
Portuguese (Brazil)
Portuguese (Portugal)
Punjabi
Quechua
Romanian
Romansh
Runyakitara
Russian
Samoan
Scots Gaelic
Serbian
Serbo-Croatian
Sesotho
Setswana
Seychellois Creole
Shona
Sindhi
Sinhalese
Slovak
Slovenian
Somali
Spanish
Spanish (Latin American)
Sundanese
Swahili
Swedish
Tajik
Tamil
Tatar
Telugu
Thai
Tigrinya
Tonga
Tshiluba
Tumbuka
Turkish
Turkmen
Twi
Uighur
Ukrainian
Urdu
Uzbek
Vietnamese
Welsh
Wolof
Xhosa
Yiddish
Yoruba
Zulu
Esta es la historia de un viaje, y como en
todo buen viaje, está lleno de pruebas, desafíos y sobre
todo segundas oportunidades.
Algunos las dejan pasar, otros en cambio, hacen todo lo
posible por aprovecharlas, hay algo que siempre se cumple, la
vida, aunque no lo parezca, siempre te da una segunda
oportunidad, pero cuidado, hay que saber descifrarlas, a veces llegan
en forma de un amor perdido, un sueño olvidado, o
incluso un obstáculo que siempre parece inalcanzable.
Nadie sabe cómo hacerlo con certeza, supongo que es tan
simple como acertar con la tecla.
Muy gracioso.
Además, yo no me he dejado ni tiempo para ir
a casa a dejar la mochila.
No, pues vas con la mochilita, que esto te hace
muy interesante, llena de libros.
La verdad es que no te hace nada interesante, ¿quieres
que la dejemos?
No, da igual.
Sí, además no tardaré en irme, mañana curro.
Venga, Hugo.
No tardaré en irme, no tardaré en irme.
Pues falta trabajo, ¿qué quieres que haga?
Vale, pues esta vez dando la cobertura.
No te vayas sin avisar, como haces siempre.
Mira, esto va a ser de la siguiente manera, tú
visualiza.
Isa a la izquierda, María a la derecha y Bea
en el centro.
Isa se va a pedir, yo me llevo a Bea
a bailar y tú te quedas con María.
A ti no te gusta ninguna, María.
Anda que no hay parque.
¿A qué te cuento el final?
No es el final.
Hay un tercer tomo.
¿En serio?
¿Resucitan?
Soy Hugo.
Soy Sara.
Tu amigo se va.
Es que vamos a una fiesta.
Es una de esas fiestas cada cuatro años.
Ya sabes, 29 de febrero, un día especial.
Yo nací en una de esas.
¿Sí?
¿De verdad?
Nunca había conocido a nadie como tú.
Y hubiese nacido ese día, quiero decir.
Oye, ¿y si no cae el 29 cuando lo celebras?
En realidad no me gusta cumplir años.
Así que lo celebro en un parque, un 29, intentando
leer.
Entonces no te felicito.
Tengo que irme.
Me encantaba conocerte, Sara.
Yo no.
Me tengo que ir, quiero decir.
Nerea.
Ahora viene.
Nerea.
Mamá, es que no puedo.
Es que si hay gente, superarán mis fuerzas.
¿Pero por qué no me lo has dicho?
Porque pensé que no me pasaría.
Tenía muchas ganas de hacerlo bien y de gustarles y
no decepcionarte y no sé, mamá.
¿Qué voy a hacer?
Todo va a ir bien.
Anda, que no hay bancos.
¿Te cuento el final?
No, gracias.
Prefiero leerlo.
¿Le leerías el libro?
¿Vamos al árbol?
Me gusta más que el banco.
Como desees.
¿Trabajas en el parque o pasas por aquí a menudo
para ir a algún sitio?
Voy caminando al hospital.
¿Eres médico?
No, enfermero.
A lo mejor esperabas algo más creativo.
¿Cantautor o escritor?
No, no, no.
Enfermero está bien.
Así tienes más fuerza de trabajo.
¿Y qué especialidad?
Enfermería pediátrica.
En la planta de oncología.
Me imagino que será difícil.
Sí.
Pero lo bueno compensa lo malo.
¿Por qué con niños?
Porque puedes ser tú mismo.
No te juzgan.
Y me siento súper cómodo con ellos.
¿Y tú?
No me lo digas.
Voy a intentar adivinarlo.
No te conozco mucho, pero seguro que es algo interesante.
¿Eres profesora?
Me hubiera gustado también, pero no.
Soy traductora.
De libros, cómics, videojuegos.
Entonces indirectamente tú también trabajas con niños.
Les pones al alcance los libros.
Otros no van a salir de casa, no van a
conocer gente y es probable que lleguen vírgenes a los
25, Sara.
Es broma.
¿Tienes libro el jueves, Sara?
Me gustaría que vieras algo.
Vale.
Yo también te quiero enseñar algo.
¿Tú por qué no puedes conocer a la gente de
una forma normal?
Cariño, de cañas, en Tinder.
A ver, cuando nos encontramos, los dos estábamos leyendo el
mismo libro.
¿Vais a volver a quedar a leer otro libro?
Kamasutra, quizás.
No.
Vamos a volver a quedar, pero es sorpresa.
Me quiere enseñar algo.
¿Qué tiene Tinder?
Ya verás, seguro.
No, que no le pega.
Perdona, claro, ¿por qué le va a pegar Tinder a
un pavo que te entra en un parque y te
enseña el Kamasutra?
El libro 365 más 1.
¿Código de postura y todo?
Yo a este le tengo que conocer, tía.
Estás muy graciosa hoy, ¿eh?
Estoy muy contenta, tía, estoy muy contenta de tenerte aquí.
A ver si ya dejas de escaparte por ahí a
otros países.
Estaba pensando, tía, ¿no tendrá un amigo para mí?
Hoy va a venir una persona muy especial para mí.
Ella se llama Sara.
Hola.
¿Qué te ha preguntado?
Que si eres mía hoya.
Siento que le has dicho.
Y me pregunto mañana.
Atención, chicos.
Nos vemos mañana.
Qué vergüenza me has hecho pasar.
No lo olvidaré nunca.
Aprende el lenguaje de signos.
Ok.
Me lo leo y te cuento el final.
¿Qué haces?
Creo que
está prohibido aparcar dos bicis en el mismo sitio.
Perdona.
Este es mi secreto.
Dicen que es imposible bailar y estar triste a la
vez.
¿Has visto la tienda de música que hay en el
barrio?
Sí, muy bonita.
Nedea, te pasas el día tocando el piano.
Deberías de buscar trabajo.
¿Por qué no das clases?
No sé, mamá.
Piénsalo.
Perdón, perdón.
No lo había visto.
No podías.
No estaba.
Me llamo Antonio.
Tocas muy bien el piano.
Gracias.
Me tengo que ir.
Lo siento mucho, de verdad.
No te preocupes.
Vuelve cuando quieras.
¿Qué es eso?
No es tu inversión.
Muchas gracias.
Y eso es un avión para Laura.
Hombre, ya veo que es un avión.
¿Quién es Laura?
Es la niña de la que te hablé.
¿Le gustan los aviones?
Se pasa el día dibujándolos.
Tienes suerte de tenerte cerca.
Gracias.
Me encanta esta canción.
Y a mí me encanta verte bailar.
Y a mí me encanta que bailes conmigo.
Dicen que es imposible bailar y estar triste a la
vez.
Eso dicen.
¿Hemos bailado antes juntos?
Puede ser.
Pero hace mucho tiempo.
Creo que sí.
No me vas a soltar nunca.
¿Verdad?
No.
¿Crees que algún día podré volar en avioneta?
No lo creo.
Estoy seguro.
Además, nunca te lo he dicho.
Pero sabes que yo tengo un amigo que tiene un
avioneta en un aeródromo a las afueras y no está
muy lejos de aquí.
Tengo una idea.
El día que estés bien del todo, le llamo y
le pregunto si te puede llevar.
¿Te parece?
Llámame.
Ahora.
Por favor.
No, quédate.
Quiero verte.
Vale, Laura.
Felipe.
¿Cómo que Felipe?
¿Qué pasa, Hugo?
¿Te pillo en buen momento?
Estoy aquí con una amiga a la que yo quiero
muchísimo ir.
Ya sé yo quién es tu novia.
No, no es mi novia.
Es una niña del hospital.
Y lo que más le gustaría hacer en el mundo
es volar.
¿Crees que sería posible?
¿De qué niña me hablas?
¿Cómo voy a hacer que la niña vuele?
Ya.
Genial, Felipe.
¿Otra vez con Felipe?
Muchísimas gracias.
Muchas gracias.
Oye, ¿podrías llevarla?
¿Te acuerdas cuando tú y yo fuimos a volar y
me subiste por unas montañas y descendiste y casi rozamos
un lago?
Te dejo porque estoy trabajando, tío.
No tengo tiempo para tonterías.
Yo te aviso, claro que sí.
Venga, un abrazo.
Hasta luego.
¿Cuándo podrías salir?
Pues eso...
Eso no lo sé, Laura.
Pronto.
¿Me lo prometes?
Te lo prometo.
¿Esa a la derecha?
No, es la siguiente.
Vale.
Pero vamos, que no corras, que mi padre no se
va a escapar.
De casa a la clínica y de la clínica a
casa.
No hace más.
¿Hace mucho que no le ves?
Bastante.
¿Seguro que tiene ganas de verte?
¿Seguro?
Todo va a salir bien.
Yo soy encantadora.
Hugo me ha dicho que soste médico.
Y que es el mejor.
Ah, sí, que podría serlo.
Quiero ser enfermero.
Si no puedo curarte, quiero cuidarte.
¿Pero qué dices, Hugo?
Venga, no es el momento.
Papá, no empieces, por favor.
Solo estoy diciendo que podrías haber seguido con la carrera.
No.
Si al menos trabajaras en la clínica, ganarías más dinero.
Tienes que entender a tu padre.
Solo está interesado en si soy médico o si voy
a trabajar en su clínica.
Cree que lo hace por tu bien.
No, está pensando en él.
Cree que una vez allí me va a convencer.
¿A qué te dedicas, Sara?
Soy traductora.
¿Y se gana bien, papá?
Perdona, señora.
Se ha disculpado.
Piensa en ti, pero de forma equivocada.
Tenía una mujer guapísima.
Sí, a ver.
Está claro que él perdió el amor de su vida,
pero yo también perdí a mi madre.
Y era tan diferente cuando ella estaba que te sorprendería
de verdad.
¿Cómo era tu madre?
Era...
excepcional.
Tenía algo que hacía que la gente se sintiera atraída
por ella.
Llamaba muchísimo la atención.
Ella veía lo bueno de la gente, lo demás le
daba igual.
No lo he superado.
Yo no sé si podría hacerlo.
No me imagino la vida sin ti.
No lo sé.
Pues yo sí que lo sé.
Eres auténtico.
Haces las cosas que sientes y las haces con pasión.
Ojalá todo el mundo fuera así.
Nos tenemos que ir.
¿No os quedáis a cena?
No, tengo turno de noche.
¿No puedes cambiarlo?
No, no va a ser, papá.
Adiós, papá.
Espero volver a verte.
Seguro que sí.
Nerea, ¿has pensado lo que hablamos el otro día?
Solo lo digo...
Contéstame, por favor.
¡Nerea!
¡Mamá, que no me presiones!
Por favor.
Avísame cuando estés lista.
Me alegro mucho de que por fin...
me encontraras ese día en el parque.
Gracias por hacerme creer que todo es posible.
Cásate conmigo.
¿Qué dices, Hugo?
Cásate conmigo.
No importan los desafíos ni las pruebas que me pongan.
Porque siempre te voy a encontrar el camino de vuelta
a ti.
¿Por qué?
Porque desde el día en que te vi por primera
vez...
ya no me importa nada más.
Y sé que no voy a querer a nadie así.
Nunca.
¿Y si dejas de quererme?
No puedo.
Lo intento todos los días.
Cuando me miras.
Cuando te veo en el parque.
Cada vez que sales corriendo.
Cuando cuento los lunares de tu espalda.
Cuando te ríes.
Y de verdad que no hay manera.
Está bien.
Pero si no te arrodillas salgo corriendo.
¿Quieres casarte conmigo?
Me temo que sí.
Claro que sí.
Has tardado mucho en volver, ¿no?
Sí.
Sí, bueno, venía a disculparme por la forma en la
que me fui el otro día.
Es que no se me da muy bien juntar música
y personas.
Entiendo.
¿Me puedes ayudar?
Sí, claro, ¿con qué?
Hombre, está bien claro, ¿no?
Tengo que afinar este piano.
O sea que te gusta más tocarlos que afinarlos.
Tienes muchísimo talento.
Gracias.
No te gusta mucho hablar del tema, ¿no?
No, la verdad.
Bueno, pues entonces no hablaremos.
¿Cómo que no hablaremos?
Que puedes venir cuando quieras a no hablar.
Por cierto, necesito un ayudante por las mañanas.
Piénsatelo.
Lo haré.
¿Tienes un juego de estas maderas?
Es mi juego favorito.
Gracias.
Ese es para ti.
¿Crees que habrá aviones en el cielo?
En tierra no sirve de nada.
¿Qué es en el cielo?
Un poco más desde que te conozco a ti.
¿En Los Ángeles?
Sí, en Los Ángeles, sí.
No, no crees.
No me hace igual, porque yo voy a ser el
dueño.
Una niña preciosa consolando a un hombre tonto que no
sabe cumplir sus promesas.
No soy tan niña.
¿Te quedas un rato?
El tiempo que tú quieras.
Quédate.
¿Hugo?
¿Dónde estás?
Estoy muy contenta.
Quiero contarte una cosa.
Laura no lo ha conseguido.
Lo siento mucho, amor.
¿Cómo ha sido?
No sé cómo ha pasado.
Lo que está claro es que yo le he fallado.
No digas eso.
Tú lo das todo por esos niños.
Yo no sé si estoy preparado.
Igual me he equivocado.
Puede que mi padre tenga razón.
Hugo, no se te puede pedir más.
Esa niña era toda luz y ya no va a
volar.
No va a volar.
Perdona.
¿Qué me querías decir?
Nada importante.
¿Te cuento el final?
Qué susto, tía.
¿Qué dices del final?
Nada.
Tonterías mías.
Es increíble que estemos aquí.
Sí.
Sí, amiga.
Aquí estamos.
En tu escuela de baile.
Todavía no me lo creo.
Oye, Hugo, ¿qué tal va?
No sé.
Apenas hablamos.
No se abre, no me cuenta.
Pobre.
Es que fue un golpe muy duro, ¿eh?
Pero no te preocupes, que se va a levantar.
Es Hugo.
Él puede con esto y con mucho más.
¿Qué le ha parecido lo de la escuela de baile?
No se lo has contado.
Es que no he encontrado el momento.
Ya no sé cuándo está bien o cuándo está mal.
Yo hay una cosa que quería contarte.
Ayer quedé con Diego.
Nos encontramos de casualidad, me invitó a un café y
no sé cómo nos tiramos toda la tarde juntos.
Me ha escrito a ver si volvemos a quedar y
creo que vamos a quedar hoy.
Me alegro mucho por ti.
Igual puedo preguntarle por Hugo.
Él es su mejor amigo, así que si algo le
pasa a Hugo seguro que lo sabe.
Ya.
Antes yo era su mejor amiga.
He dejado el hospital y voy a trabajar en la
consulta de mi padre.
¿Con tu padre?
¿Y las clases con los niños?
No tendría tiempo para todo.
He visto un local que se alquila por aquí cerca.
¿Un local para qué?
Quiero montar una escuela de baile.
Siempre he querido hacerlo.
Pues menos mal que me voy a la consulta de
mi padre porque si no, ¿quién me va a pagar
las facturas, no?
No es la respuesta que me esperaba, la verdad.
Hugo, es que esto no es un capricho.
Quiero enseñar de otra manera.
¿Y tu trabajo?
Lo dejo.
¿Y de quién vas a vivir?
Sara, lo siento.
¡Sara!
¡Sara!
¿Quieres otra?
Me alegro de que hayamos venido, hacía mucho ritmo que
no salíamos.
No es 29 y no estás leyendo en un parque,
pero...
Sí, yo también me alegro.
Seguro que nos viene bien.
Me recomendó este sitio, Diego.
Dice que viene gente no profesional a tocar.
O más original, auténtico, no.
Pensé que...
te gustaría celebrar tu nuevo cumpleaños.
Tú hacías salseo de pequeño, ¿no?
Sí.
Podría haber continuado, pero empieza la adolescencia y...
se hacen más importantes otras cosas.
¿No te gustaría retomarlo?
Mira que tengo un teclado precioso en casa.
Y ya sabes lo que pienso de los músicos.
Me da pena que no me preguntes por la escuela.
Perdona.
Lleva razón.
¿Cómo va?
Falta poco para la inauguración.
Le está costando que arranque.
No se ha matriculado mucha gente.
Las personas deberíamos de bailar más.
Seríamos más felices.
Creo que simplemente nos dedicamos a sobrevivir.
Espero que esto cambie.
Es muy difícil cambiar, Sara.
Creo que ya no estoy enamorada de ti.
No sé muy bien por qué.
No sé muy bien por qué.
De vuelta a casa.
Gracias.
Muchas gracias, chicas.
Por favor.
Pero bueno, ¿te ha gustado?
Mucho.
Míralas.
Es que te adoran.
Y yo a ellas.
Es increíble lo que has hecho aquí, ¿eh?
Lo que es increíble es que haya pasado un año.
¿Sabes algo?
A Diego es que no le gusta mucho hablar del
tema.
No entiendo.
Como decía mi abuela, esto también pasará.
Hugo.
Abre la puerta.
Si no, me voy a ir hasta aquí atrás.
Eh, eh, vale, vale.
¿Qué?
Ni vale, ni bala, ni balo, ¿eh?
Tío, ¿tú has visto cómo tienes esto?
Es el sábado y es muy temprano, tío.
No, Hugo, es la una, ¿eh?
La una.
Espero que no hayas tratado a nadie en estas condiciones.
Hace mucho que no trato a nadie.
Solo escribo datos en un ordenador.
Bueno, pues espero que no hayas escrito datos en un
ordenador en estas condiciones.
Hoy es su cumpleaños.
Hugo, no te castigues más.
A mí me ha pasado un año.
Ya está, se acabó.
¿Has hablado con ella?
No, no he hablado con ella.
No sé, creo que estás cómodo en el sufrimiento.
Ahora eres psicólogo.
Mira, te voy a decir una cosa que no te
va a decir nadie.
Me pareces un cobarde, tío.
Lo que te da miedo es volver a ser feliz
y me da mucha pena.
Mira, si has venido a esto, vete.
Porque no voy a consentir que nadie me insulte aquí
en nuestra casa, ¿eh?
¿Pero cómo que nuestra, Hugo?
¿Cómo que no?
Tu casa, Hugo.
No nuestra, tu casa.
Que ella no va a volver, se acabó.
Está con otro, ¿verdad?
¿De verdad esa es la pregunta que me quieres hacer?
¿Es feliz?
Sí.
Sí, lo es.
Bueno, venga.
Que hace un día estupendo de inverno y tú aquí,
encerrado.
Vamos.
Ay, qué bien que te hayas decidido.
Eh, no.
No, no, no, no.
Estamos solo mirando.
Uy, qué guapo es este.
No.
Parece un niño rico y son los peores.
Uy, mira, este qué bien.
Me da miedo meter a alguien así en casa.
A ver, Nerea, tienes mil posibilidades.
Alguien tiene que cuadrarte.
Ya, ya, ya, ya lo sé.
Ya, pero es que no te gusta ninguno, ¿eh?
Bueno, mamá, ¿qué quieres que te diga?
Lo estoy intentando, ¿vale?
Voy a bajar un poco.
Y mientras tanto, te voy a dar una luchita, bajo,
hablo con Ana y subo ahora mismo, ¿vale?
Espera, Diego.
¿Qué?
¿Qué pasa?
Me tienes que hacer un favor.
¿Qué?
Tienes que cruzar el edificio enfrente y meter esta nota
por debajo de la puerta de la chica que está
tocando el piano, tío.
Pero, ¿qué dice?
¿Qué chica, qué piano?
¿Y qué nota?
El edificio enfrente.
Solo tienes que ir y escuchar y meter esta nota
por debajo de la puerta de la chica que está
tocando el piano, por favor.
Vale, pero ¿qué pone en la nota?
Eso ya te lo contaré.
Ya te lo contaré.
Y mete ahí, mete ahí la notita para la chica
que está tocando el piano.
De verdad, ¿eh?
Esto parece que tengo un sobre para ti, pero en
psicópata.
Tú verás.
Eh...
Hola.
Buenas tardes.
Hasta luego.
Vecino de enfrente, tercero A.
Para la chica del piano.
Es una nota para ti.
Nunca pensé que diría esto.
Hola, soy tu vecino.
Te escribo porque he perdido el amor de mi vida
y tú me puedes ayudar a recuperarlo.
Uf, qué pringao.
Qué mono.
Sé que parece una locura, pero le voy a hacer
un favor.
Lo he visto, claro.
Voy a aprender a tocar el piano para que ella
me vea dentro de un año en su cumpleaños.
Mejor que vaya a terapia.
Mamá, calla.
Entenderé que me digas que no, que ni siquiera me
contestes, pero voy a hacer todo lo que sea necesario
para conseguir que vuelva.
Me llamo Hugo y vivo enfrente.
Menudo acosador.
Dame esto que lo tiro por la ventana.
¿Pero qué dices, mamá?
Que es encantador.
Ya no pasa de estas cosas, ya nadie muere por
amor, ¿sabes?
Pero si le has dicho que no a 24.
Pero a este le voy a ayudar.
Si lo metes por debajo de la puerta.
¿De verdad?
Ni si te ocurra tirarlo por la ventana, ¿eh?
Por favor.
¿En qué universo vivirás?
Vale.
¿Vendrá?
Espero que no.
¿De verdad vas a ayudar a ese friki?
¿Qué?
Qué pesado eres, Hugo.
Que sí, que va bien así, ya está.
La miseta no es demasiado informal.
¿Qué más da?
¿De verdad que vas a ir?
Claro.
¿Crees que saldrá bien?
Que aprendas a tocar el piano así por arte de
magia, se sorprenda y os vayáis de la mano.
Ese es el plan.
No hay ninguna manera de convencerte, ¿verdad?
No quiero que lo hagas.
¿Llevas armas?
No, soy Hugo.
Bueno, quiero que sepas que te estoy muy agradecido, que
te debo la vida.
Hola, Celestina está ahí.
Bien, empezamos.
Anda, pasa.
Gracias.
Hola.
Hola.
Soy Hugo.
Nerea.
¿Empezamos?
Sí.
Empiezo por el principio.
Bueno, conocí a Sara hace aproximadamente...
A tocar el piano.
Sí, sí.
Perdona.
Voy a necesitar algo más que suerte.
¿Qué?
Que hoy, que me encuentro fuerte para empezar.
Qué bien.
¿Has tocado alguna vez?
Estudié solfeo de pequeño, pero no sé nada.
Bueno, eso no lo sabes.
En realidad no tienes que aprender, sino recordar.
Mira, empezamos con un ejercicio que es muy básico, pero
es importante que lo sepas bien.
¿Sabes leer en clave de fa o clave de sol?
No.
Pero seguro que lo recuerdo.
El pulgar es el número uno y el meñique es
el número cinco.
Y en la izquierda igual.
Luego, si quieres, te puedo escribir los números con las
notas.
Así es más fácil.
Ahora te enseño.
Vale.
Prueba.
Otra vez.
¿Ves?
Ya estás empezando a recordar.
Un, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete y...
Un, dos, tres, cuatro, cinco, seis...
Ven, tienes que ver algo.
Un momento, chicas.
Ahora vuelvo.
¿Y esto?
Niños que se quieren apuntar.
¿Esto es aquí?
Sí, es aquí.
Pues, ¿queremos apuntarnos?
¡Sí, yo quiero!
Quiero que sepas que te estoy muy agradecido, te debo
la vida.
Sé que todo esto es muy...
Bueno, todo esto es broma.
Ya sé que la Celestina está ahí.
Muy graciosa.
Voy.
Vale.
Hola.
¿Cómo es Sara?
Sara es divertida.
Apasionada.
Es libre.
Inconformista.
Es de las que quiere cambiar el mundo.
Y empezó por el suyo.
¿Y qué pasó?
Pues no sé muy bien lo que pasó.
Supongo que, de algún modo, me estanqué.
Dejé de ser yo mismo.
Lo tenía todo y lo perdí.
¿Y tú qué?
¿Cuál es tu historia?
¿Yo?
Yo, pues yo...
Me paso el día con la cabeza en las nubes.
Soñando, cantando...
Mi madre me baja a la tierra.
Cuando se murió mi padre fue su idea venirnos a
Madrid.
Cree que tengo talento y que triunfaré.
Nere, aquí no hay futuro en Madrid si...
Bien, por tu madre.
Sí.
Tengo aquí una partitura que compuse yo.
Si quieres te la enseño y así ves cómo va
el tempo.
Y si te gusta, pues te la presto.
Vale.
Mira, acompáñame con esta nota de aquí.
Buenos días, Erika.
Buenos días.
Ah, Hugo, por cierto, te he dejado unos informes encima
de tu mesa.
Vale, gracias.
Buenos días.
Hola.
Hola.
Espera.
Sara, yo ya me voy a ir.
¿Necesitas algo más?
Vale.
Eh, no.
Bueno, sí.
¿Ha llegado algo por correo?
Correo, no.
¿Qué estás esperando?
Bueno, le mandé a Hugo los papeles del divorcio hace
un tiempo y...
parece que no los quiere firmar.
Necesitará más tiempo, cariño.
Pero seguro que lo hace.
Me voy.
Sí.
¿Qué te pasa?
Nada, estoy contento.
¿Te viste a Sara?
No.
No.
Ha pasado mucho tiempo.
Sí.
Y, no sé, tengo la horrible sensación de...
Bueno, que hayas olvidado de mí.
Una cuenta atrás.
Exacto.
Una desesperante cuenta atrás que cada día va más rápido.
A ver qué tal.
Bueno.
¿Qué tal?
¿Cómo aprendiste a tocar el piano?
Pues...
me pasaba el día escuchando música.
Y como en mi pueblo no había escuela, pues...
me cogía todos los días el bus para ir a
ver a Mario.
O sea, para ir a clase.
Mario.
¿Quién es Mario?
Pues un chico de mi academia.
Y el chico más guapo del mundo.
Eh...
El caso es que...
me encantaba aprender.
De vez en cuando venía gente de fuera a dar
conciertos y es que me quedaba embobada escuchándoles.
Me imaginaba a mí tocando ahí delante de todo el
mundo, pero como si estuviese sola.
¿Cuándo me vas a llevar a uno de sus conciertos?
Eh...
Es que no puedo tocar delante de gente.
Me empiezan a temblar las manos y...
me dan escalofríos hasta que me quedo completamente paralizada.
Lo siento, no tenía ni idea.
No tenías por qué saberlo.
¿Y tú?
¿Qué haces con tu tiempo libre cuando no estás en
mi casa intentando recuperar el amor de tu vida?
Soy enfermero.
Aunque ahora paso muchas horas delante de un ordenador.
¿Enfermero de qué?
Pediatría.
Lo tenías todo.
Y lo perdí.
¿Qué tal, Diego?
Oye, el otro día te pregunté si Sara era feliz.
De verdad lo es.
Entiendo.
Sí, sí, no te preocupes.
Y gracias, amigo.
Eh...
¿Qué haces aquí?
Hoy no tenemos clases.
Sí, lo sé.
Hoy vamos a dar la clase en otro sitio.
Coge tus cosas, que nos vamos.
¿O es Nochebuena?
Sí, lo sé, lo sé.
Coge tus cosas.
Vámonos.
Vale.
Además, nos están esperando.
¿Nos?
Te va a gustar, ya verás.
Confía en mí.
Vamos, nos están esperando.
Ay, espérame un segundo, espérame un segundo.
Enhorabuena, campeón.
Eh, vamos para adentro.
Sí, ya vamos.
¡Hola, chicos!
¡Hola!
Gracias.
A ver...
¿Alguna petición?
Vale, vale.
Empezamos por esta, a ver.
Sigue, por favor.
Sigue.
¡Guau!
Gracias.
Gracias a ti.
Tu madre tenía razón.
Tienes que mostrar tu talento y, sobre todo, que los
demás disfruten de él.
Intentaré.
No, hazlo, hazlo.
Oye, ¿y no crees que yo ya esté preparado?
Casi, pero todavía no.
¿En serio?
No tengas prisa, Hugo.
Te ha costado mucho llegar hasta aquí.
¿Sabes?
No es lo mismo tocar delante de una persona con
la que tienes confianza que lo que quieres hacer tú,
ahí delante de ti.
Tengo una idea.
Te voy a llevar a un sitio muy especial.
¿Especial?
¿Confías en mí?
Sí, sí, claro.
Bien, bien, sí, claro.
Vamos.
Hola.
Me vas a comprar un piano.
Muy gracioso.
Es muy tarde.
Para ti nunca.
Yo también tengo mis secretitos.
¿Te importa si trabamos un piano?
Estáis en vuestra tienda.
¿Pero dónde vamos?
Mira, prueba con este.
¿Te acuerdas de la partitura de Malas Ideas?
Sí, pero eso ya está controlado, ¿no?
A ver, pruébala aquí.
Otra vez.
Sí, vuelvo a empezar.
Siguiente, por favor.
Tengo algo importante que contarte.
¿Sobre qué?
Sobre mí.
Bueno, es que ha pasado algo.
¿El qué?
He dejado la clínica de mi padre y he vuelto
con los niños al hospital.
Qué bien, me alegro mucho.
Yo también tengo que contarte algo.
¿Ah, sí?
¿El qué?
Eh...
He terminado de grabar mi maqueta.
¿No?
¿En serio?
Sí, ahora solo falta que la escuche a alguien y
que le guste.
A mí no me cabe duda.
Seguro que les gusta.
Yo confío en ti.
Tengo que ir.
Luego hablamos.
Vale.
Ha aprendido a tocar el piano en un año y
ahora le han dado la oportunidad de tocar en un
sitio en directo el viernes en el Café Berlín.
Estoy flipando.
¿En un micro abierto o algo así?
El piano.
Eh...
Bueno, me ha pedido que sobrelleve esa escena.
No, Diego.
Ana, por favor.
De verdad, está cambiando.
Ha dejado la clínica, ha vuelto al hospital con los
niños.
Y bueno, está...
Está recordando, como dice él.
Yo le he prometido a Diego que te lo iba
a decir.
Pero ahora, cariño, tú decides si vas o no vas.
Lo que hagas va a estar bien.
Me tengo que ir.
Por cierto, Hugo ha vuelto al hospital con los niños.
Hola.
¿Qué tal?
Bien.
Es impresionante lo que has conseguido.
¿Tú crees?
Sí.
Nadie haría lo que estás haciendo por él.
¿Qué hago?
Yo solo le estoy ayudando a...
Recordar.
No estoy hablando del piano, Nerea.
Esto no va a durar para siempre.
Tiene un final.
Ya sabes cuál es.
Y no queda mucho.
Es que es increíble, Hugo.
De verdad que lo sabía desde el primer momento que
te vi.
¿Qué le ibas a conseguir?
Es por la pasión, y a ti eso te sobra.
Sabes perfectamente que sin ti no lo habría conseguido.
Bueno, cualquier profesora de piano te habría enseñado igual o
mejor que yo.
El mérito es tuyo, que lo tenías dentro.
No.
¿Qué va, Nerea?
Mira, pensaba que nada podía repararme.
Incluso que no quedaba nada que arreglar.
Y de repente...
Aparece esto.
Con tu alegría.
Sin dudas, sin reparo.
A cambio de nada.
Bueno, me has ayudado más de lo que te imaginas.
Y deberías...
Debería irme.
Sí.
Bueno.
Chao.
Chao.
Hola.
Hola.
Hugo.
Sí.
Lo sé.
Me alegro que mandaras esa nota.
Gracias.
Suerte.
Sí, la voy a necesitar.
Hola.
Hola.
¿Tienes correo?
Eh...
Es de la discográfica Pineapple.
¿De verdad?
¿Qué?
Eh...
Que han escuchado mi maqueta.
Y quieren que vaya a Londres a...
A conocerles.
No sé.
Hola.
Hola.
Felicidades.
Gracias.
¿Has venido?
Sí.
Ana me dijo que tocabas el piano en un bar
y...
No me lo quería perder.
Pensé que no vendrías.
Y pensaba que no...
Que ya no podía sorprenderte.
Pues me ha sorprendido que tocaras tan bien.
Bueno, me han ayudado a...
A recordar.
Oye, Sara.
¿No se crees que algún día podríamos quedar a tomar
un café?
Un paseo.
No sé, si tienes algún día libre.
Sí, creo.
Hugo.
Llevas un año entero esperando este momento.
Ve con ella.
He visto cómo te miraba.
Está recordando.
Dicen que lo importante no es la meta, sino el
camino hasta allá.
Y yo no sé lo que me deparará en el
futuro.
Pero lo que sé seguro es que...
No podría haber hecho el viaje más difícil de mi
vida sin ti.
Y por eso quiero formar parte del tuyo.
Fuiste tú.
No es impresionarles.
Solo tienes que ser tú misma.
Siempre fuiste tú.
Anda, que no hay parque.
¿Eres bailarina?
Profesora de baile.
¿Tú eres enfermero?
En mis ratos libres.
En realidad toco el piano.
¿Tocarías para mí?
Siempre lo hice.
Perdona.
¿Nerea?
Mario.
Parte de nuestra naturaleza es que no podemos volver atrás.
Solo podemos esperar que si volvemos a encontrarnos con ese
momento, lo haremos de la manera correcta.
Can't find what you're looking for?
Get subtitles in any language from opensubtitles.com, and translate them here.