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Zulu
Esmeralda
Te ves con la luz del corazón
Esperanza, esperanza
Tu amor es puro como el sol
Esperanza, esperanza
En estos ojos del amor
Esperanza
En estos ojos del amor
He venido a la capital por mi hijo
Y por ti
Bueno
Bueno, Esmeralda
¿Me escuchas?
Sé que estás allí
Solamente quiero que sepas que ya estoy aquí para protegerte
Y hacerme cargo de ti y de mi hijo
No puede ser
No puede ser
No puede ser
Esmeralda, hombre
Por favor, Socorro, si es para mí, no estoy. Por favor, no estoy. Por favor.
Cálmate, cálmate, por favor.
Sí, Viga.
Crisanta, ¿cómo está?
Esmeralda.
Sí, está dormida con el bebé.
Dominga.
¿Dominga?
¿Qué te pasa, muchacha?
Era él. Era él.
¿Quién? ¿De quién hablas?
Lucio, van a ver.
¿Qué dice ese demonio?
Me habló por teléfono, Dominga.
Alabado sea el Señor.
¿Pero qué quería? ¿Qué le dijiste?
No pude hablar, no pude, Dominga.
Cuando oí su voz me asusté mucho.
¿Pero dónde estaba?
Aquí, Dominga, aquí.
Me dijo que estaba en la ciudad y que había venido por mí y por mi hijo.
No, no, no, no, no te preocupes.
Ahora ya no estás sola.
No más que salgo a poner un pie en esta casa y va a ver cómo va.
No entiendo por qué te molesta tanto que Esmeralda consulte a Álvaro
Estabas muy entusiasmado con su operación
No estoy molesto, Sebastián
Por mí puede hacer lo que ella quiera
Qué lástima que no hayas podido arreglar los malentendidos con tu esposa
Detrás de la fragilidad de Esmeralda se adivina una mujer fuerte y decidida
Álvaro Lascano tiene un especial interés en que Esmeralda pueda ver
Yo diría que ese interés va más allá del ámbito profesional
Ahora es una mujer libre
Puede rehacer su vida con Álvaro
O con el hombre que según tú es el padre de su hijo
Porque seguramente ese hombre la va a buscar
Que no se atreva, Sebastián
Que no se atreva a buscar a Esmeralda
Porque es infeliz
Soy capaz de matarlo
Sí, Esmeralda
Crisanta me dijo que el doctor Lascano vendrá a verte aquí, a la casa
Para que tú no tengas que dejar al bebé
No, sí, yo sé que no hay mal que por bien no venga
Ahora que el demonio ese horroroso del doctor Malavera está en la capital para molestarte
Dios pone en su camino al doctorcito ese que va a hacer que tus ojitos tengan loco
Y vas a poder mirar al viejo ese para mandarlo al mismito infierno.
Bueno, ¿de quién hablan con tanto odio?
Del malvado ese que le vino a desgraciar la vida a Esmeralda.
No es odio, socorrito. Es miedo.
Tengo pavor que Lucio Malabar me quite a mi hijo.
¿Tú a esta hora, José Armando?
¡Qué milagro!
Necesitaba hablar contigo a solas
¿Sabes una cosa?
En mis ratos de soledad, que ahora son muchos
Pienso que cometí un error muy grande al romper contigo
¿De veras?
Todo iba tan bien
Era claro, tranquilo, normal
De pronto fue como si nos envolviera una tormenta de esas que arrastran y destrozan cuanto hayan a su paso
Graciela
¿Quieres volver conmigo?
¿Cómo te va, Adrián?
Posa de pasándola, don Coco
Con desprecios y cosas
¿Me prestas su periódico, don Coco?
¡Ah, sí, hombre! ¡Llévatelo!
Nos vemos en un rato
Sí, nos vemos en un rato
¿Adrián?
Ah, se fue a su cuarto
Ah, bueno, pues voy a darme una arregladita
¿Para qué? Si estás preciosa.
Gracias, Don Cuco.
Qué amable.
¿Qué me contestas, Graciela?
José Armando, quiero otro hombre.
¿A quién?
No puedo decírtelo.
¿De veras amas a otro o es que estás muy herida conmigo?
Comprendo que me porté muy mal y tienes razón para rechazarme.
Por eso precisamente no te había dicho nada.
No me atrevía.
Hubiera preferido que no lo hicieras.
Hemos vuelto a salir juntos.
Como amigos.
Solo como amigos o primos, sin ningún interés.
Yo creí que...
Lo siento.
Sentimentalmente nada puede haber entre tú y yo.
Estás molesta, ofendida.
Discúlpame, Graciela.
Y volvamos a empezar.
Parece que al chamaquito le gusta la música de Don Cuco.
Sí, se quedó dormido.
¿Te ayudo a meterle su cunita?
No, Dominga. Mejor ponme una almohada abajo del brazo y me quedo aquí con mi bebé cargándolo, ¿sí?
Vas a malacostumbrar.
Yo creo que no va a querer, majestad, todo en diez brazos.
Para eso me tiene. Para consentirlo y protegerlo de todo.
Ya te veo más tranquila.
Sor Piedad me dijo un día que la angustia de una madre la perciben los niños.
Y yo no quiero que mi hijo sufra por nada del mundo.
A lo mejor ese malo, a ver, ni estaba aquí.
A lo mejor te dijo eso para asustarte.
Que nada más estés pensando en mí.
Malos, malos.
Dominga, yo estoy segura que a pesar de todo, Lucio sería incapaz de hacerme daño.
Ay, ¿te parece poco lo que te hizo?
Por favor, Dominga, no hablemos de eso.
Lo que no debes olvidar es que abuso de ti.
Y por eso el doctorcito José Armando te dejó con Toicho y Payate
José Armando me dejó porque su amor no era tan fuerte como él decía
De veras te conformas con este matrimonio así
Tan loco, tan apresurado
Su amor fue una mentira, Dominga
Una cruel mentira
¿Crees que es muy pronto para pedirte que olvides todo lo que pasó y...
Y vuelvas conmigo?
Las cosas han vuelto a ser igual que antes cuando...
Cuando eras mi novia de toda la vida
Me he dejado llevar, nos divertimos juntos, eso es todo
Pero no deseo que reanudemos nuestra relación
Estoy segura que tú tampoco me quieres
Mira, dame un tiempo de prueba
Es mucho pedirte
No resultará, inténtalo con otra persona
No, no me interesa
Ya llevo un fracaso sobre mis espaldas
Y no deseo intentar nada nuevo
Contigo es distinto
Sé cómo eres
Desde niños estamos juntos
Nos conocemos, nos llevamos bien
Lamento de veras no haberme casado contigo, Graciela
Si pudieras perdonarme
Ayúdame
Tú puedes.
Pero qué sorpresa.
Qué maravilla.
Felicidades.
Felicidades, mi vida.
Felicidades.
Me da tanta alegría.
Yo lo sabía, lo sabía, José Armando.
Sabía que se iban a reconciliar.
Todavía Graciela no me ha contestado, tía.
¿Quieres casarte conmigo, Graciela?
José Armando está esperando tu respuesta.
¿Qué dices?
Sí, José Armando.
Acepto.
A lo único que usted, Adrián Lucero, puede aspirar
es a conseguir una muchacha que se dedique al trabajo doméstico
o que vive en una vecindad de mala muerte como en la que usted vive.
Hola, Galán
¿Qué tal, Jessy?
Ay, con qué ganas me saludas tú
¿No te da gusto que venga a visitarte?
Sí, claro
¿Y no me invitas a pasar?
Amiguita querida, ¿por qué no me lo habías dicho?
¿De qué estás hablando, mamá?
Pues de tu reconciliación con José Armando.
Ay, mamá.
Tenemos que hablar a los periódicos.
Así se enteran nuestras amistades de que José Armando y tú se han vuelto a comprometer.
Mamá, por favor, tú sabes que esto es una farsa.
No lo quiero.
Pero lo quisiste.
Y mucho.
No te costará ningún trabajo enamorarte otra vez de él.
Él tampoco me quiere, mamá.
Si no me respetas a mí, al menos respétalo a él
De ti depende que se vuelva a enamorar
Ya se acostumbrará a ti
Mamá
¿Por qué no tomas en cuenta mis sentimientos?
¿Por qué no me respetas?
Gracielita querida
¿Pero cómo quieres que te respete si tú misma no lo haces?
Si por tu cabecita en algún momento pasó la idea de que podías llegar a algo con el infeliz peón de la casa
Olvídalo de una vez por todas
Mamá, no empieces
Déjate bien lo que te digo
Porque no pienso volver a tocar el tema
Hablé con el infeliz ese
¿Qué?
No digas que tienes miedo que entra a tu cuarto
Yo no tengo miedo
Pero no me gustaría que la gente ande diciendo cosas
Sí, que digan cosas
A mí no me importa
No, Jessy
No quiero que hablen mal de ti por mi culpa
Acá estamos mejor
¿Y qué harías si me inventan algo contigo?
Me daría coraje
Y vergüenza
Pues a mí me encantaría
¿Qué tal si los dejamos que hablen?
Y que digan todo lo que quieran
No, si es malito conmigo
Y ya no te hagas tanto del rogar
Bien, sabes que me gustas, ¿eh?
No te hagas
Pues que gala
¿Sí?
No, Jessy.
Déjame más.
Le ofrecí dinero y mucho.
Él muy estúpido se puso digno y no lo aceptó.
Claro, mamá.
No toda la gente vende su alma al diablo, como tú.
Mira, hijita.
No vas a lograr sacarme de mis casillas.
Solo te lo advierto por última vez.
¿Me escuchaste?
Por última vez.
No te vuelvas a acercar al tipo de ese, por tu bien,
pero sobre todo por la tranquilidad de él.
Porque tú, Gracielita, no tienes idea de lo que soy capaz por defender lo que es mío.
Sería penoso que ese gran amor que dices tenerle, terminar en tragedia.
¿Te das cuenta de lo que estás diciendo?
¿Hasta dónde vas a llegar?
Hasta donde tú me indiques, hijita.
En tus manos está el destino del infeliz ese
Adrián
Adrián
Comuníqueme con el señor Magaña de la sección de sociales
¿Señor Magaña?
Habla la señora Fátima Peñarreal
Muy bien, gracias
Quiero darle a usted la primicia
Del compromiso de mi hija
Con el doctor José Armando Peñarreal
Hace, doctor, hágame el favor
Ya está aquí el doctorcito que viene a verte, Esmeralda
Con el cabrón Crisanta
¿El doctor Lasca, no?
Sí, Esmeralda
¿Cómo estás?
No, no, no te levantes.
Así quédate, por favor.
Permíteme contemplarte.
Te ves preciosa con tu hijo en brazos.
Me preocupa José Armando.
Se ve que se siente solo.
Y te apuesto que quiere saber de Esmeralda, aunque seas el indiferente.
Ay, si fuera verdad que la sigue queriendo.
Claro que la sigue queriendo.
Y con un empujoncito que le demos, te aseguro que se reconcilian y todo será alegría otra vez.
Ay, Dios te oiga.
¡Qué felices seríamos!
Ay, ya parece que los estoy viendo juntos y con el niño.
¡Qué noticia!
¡Qué noticia les traigo!
Se van a poner contentísimas.
¿Adivinen?
Gracilita y José Armando han vuelto a comprometerse.
Yo te puedo operar cuando tú desees, Esmeralda
Si por mí fuera, ya me hubiera operado
Tengo tantas ganas de poder ver a mi hijo
Bueno, hay que tener ciertos cuidados
Lo más conveniente sería que te operara después de unos dos meses
Para que estés recuperada del embarazo
Está bien, doctor Lascano
Estaré esperando con ansia que pasen esos días
Ojalá que Dios me dé la habilidad para que tú puedas realizar tu sueño.
Es lo que más deseo.
Aquí está su cafecito, doctor.
Gracias.
Muy amable.
¿No se le antoja algo de merendar?
Qué amable, señora, se lo agradezco.
Pero me esperan en casa para cenar.
¿Es casado?
No, señora, me espera mi madre.
Con ella vivo.
¿Y cómo es que un señor tan bien plantado como usted no se ha casado?
Me he dedicado a mi carrera
Mi profesión me absorbe por completo
Pues no todos los dobitorcitos piensan como usted
Nosotros sabemos de uno que no le importaba que los cristianos se murieran tocando su puerta
Desafortunadamente hay colegas que no respetan el juramento que hicieron un día
Pero qué niño tan bien portado
Se le ha pasado a dormir
Ah, eso sí, es todo un caballerito
Me parece que hay niños recién nacidos, ¿verdad?
Sí, es precioso, ¿verdad?
A este pequeñito lo voy a hacer muy feliz
Cuando lo pienso, siento mucho miedo
Por eso es mi insistencia en operarme
Necesito poner todos mis sentidos en luchar
En salir adelante para hacer de mi hijo un niño seguro y feliz
Estoy seguro que así será, Esmeralda
Eres una mujer muy valiosa y sensible
Lo que te propongas, lo lograrás
Tengo que hacerlo, doctor
Porque para mi hijo, seré su madre y su padre
¿Cómo dice que le va, don Cuco?
Pues bien, aquí listo para la chamba
La estén amagando de arriba para abajo
¿Por qué no se cansa, don Cuco?
Pues, ¿qué le hago? ¿Qué tú más dígame?
Antes le doy gracias a Dios que me da salud y ganas de salir a trabajar.
¿Se imagina usted cuando yo sea un inútil?
Don Cuco, la gente de trabajo nunca es inútil. Nunca.
No se crea, Dominguita.
De repente ya me canso y luego digo, ¿para qué tanto trabajo?
¿Para qué tanto esfuerzo?
¿Eh?
Sí
Estoy solo
No tengo ni una mujer
Ni nadie que me espere
No, pues eso ni lo piense, don Cuco
Ya para sus años, pues no va a encontrar a nadie que viva como usted
Nomás para cuidarle sus estratos
Hijo de Dominguita
Qué animada me da
Buenos días
Ay, mi hijo, dígale esto ahorita
Déjelo, doña
Está muy joven, que trabaje ahora que puede
Me vas a pedir un periódico, ¿verdad?
Pero este no lo he leído
Ahí te lo encargo, órale
Gracias, Don Cuco
¿Y cómo está ese muchachito?
Pásale, pásale
Véngase, don
Es un ángel.
Ahora va a dormir durante un largo rato.
Me está dando envidia.
¿Envidia?
Sí. Estoy muerto de sueño.
Aún no me acostumbro a trabajar de noche.
Sí.
Sí.
Te comprendo.
Creo que voy a ver si puedo dormir.
¿Extrañas el campo, Adrián?
Mucho, Esmeralda.
¿Por qué no voy a negar?
Yo también extraño aquella vida.
Sí, pero tú tienes ahora a tu hijito.
Eso te ayuda a aguantar la nostalgia.
Sí, es verdad.
Esa criatura llena toda mi vida.
¿Y cómo va tu asunto con Gracielita?
Ay, más o menos.
Su mamá se ha enterado de que estoy aquí y no le deja salir con la niña de esa criatura.
Pero yo sé que ella me quiere, Esmeralda.
Y eso me da confianza para continuar luchando.
Bien hecho.
Bueno, no nos vemos.
Voy a ver un rato el periódico mientras haga rechazo.
Me voy a mi cuarto, Dominga.
Ándale, pues.
Proveecito
Hasta ojeras tiene
Este pobre muchacho no está hecho para la vida de la ciudad
Comió muy bien
Así que ya lo tenemos tranquilito por lo menos dos horas
Bueno, pues ahora hay que placharle esta ropita
Porque hay que tenerlo bien bonito
¿No te parece, mija?
Quien quita y el doctorcito se aparezca por aquí en cualquier momento
Bueno, pues que lo vea bien bonito
Ay, Domingo, eso es tan difícil.
¿Qué pasa, muchacho?
¿Estás más pálido que un disjunto?
Mire.
¿Usted es la señorita Peñarreal?
¿Y eso qué?
¿Qué le dice, mijo?
Se va a casar.
Gracielita se casa con el doctor José Armando Peñarreal.
¿Se van a casar?
¿Por qué se han comprometido otra vez en el territorio?
Aquí está arreglado, domina, con todas sus letras.
Ah, caray.
Y también está la foto de José Armando.
¡Poca vergüenza!
Pensar que yo misma lo ayudé a venir al mundo.
¡Qué desalmado que soy!
Mira que nada más hacerte esto a ti, mija,
y de ser que preguntaba por ti,
que estaba loco por venir corriendo para el lado tuyo,
Esto, como pa' no perdonárselo jamás en la vida
¿Tú lo crees justo, Adrián Lucero?
Se van a casar sabiendo que esta progresita lo sigue queriendo
Y ponerlo ahí, con retrato y todo, pa' que Esmeralda se entere
Gracielita no quiere al doctor Piñal
Gracielita me quiere a mí
¿Por qué deja que la case con él?
Todavía no lo puedo creer, nana
Me voy.
Quiero llegar a ver a Esmeralda antes de que le llegue la noticia por otro lado.
Es que no entiendo a Gracielita.
Yo creí que su decisión era definitiva.
A mí se me hace que la señora Fátima la está presionando.
¿De qué crees que se valdría?
Lo de siempre, nana.
Es tan dominante con ella.
Sí, claro.
¿Cómo iba a dejar que Gracielita se saliera con la suya?
Es tan orgullosa.
Ay, nana.
No sabes cómo siento tener que ir a decirle esto a Esmeralda
Yo sé que le va a doler
José Armando es el amor de su vida
Pobre criatura
Desde que nació su vida ha sido un sufrimiento
No, nana
Ella fue feliz mientras nosotros no llegamos a la casa grande
¡Adrián!
¡Adrián!
¡Adrián!
De no haber sido por eso, tú nunca hubieras recuperado a tu hija
Y yo me siento tan dichosa de que haya sido así
Aunque para ella nuestro encuentro haya sido una cadena de desdichas
También tiene un premio muy grande
Su hijo
Él la recompensará de todo junto con mi cariño
Señora Tanka, Nicolás ya está listo con el coche
Bueno, nana, me voy
Avísale a Rodolfo que fue a ver a Esmeralda.
Salúdame a todos y al bebé le das un beso de mi parte.
Pobrecita Esmeralda, ¿hasta cuándo va a ser feliz?
Y yo me siento tan responsable de todo.
Te llamé cuando pasaste, pero no me oíste
¿Tienes algún problema?
¿Puedo ayudarte en algo?
No quiero nada, no me molestes
Hija, lo siento tanto
Para mí fue una sorpresa, un golpe tremendo
¿Y cómo usted no se dio cuenta, señor Blanca?
Esas cosas se ven a la igua.
Ellos se trataban con cariño, pero ni siquiera se veían enamorados.
Desde que José Armando te conoció, nunca más fue con Gracilita igual que antes.
Pues ya ve, lo muy ingrato.
Qué calladito se lo tenía.
Ahora ni les importó que todos lo vieran en el periódico.
Con foto y todo.
A mí me molestó mucho, hija.
No me atreví a venir.
Tenía miedo a ser yo quien te lo dijera.
No sabía lo de...
En la foto en el periódico.
Yo fui la tonta, mamá.
Debía habermelo imaginado.
Él no quería nada conmigo.
Por eso se divorció de mí.
Hijita, yo estoy segura de que José Armando no está enamorado de Gracielita.
Tal vez hizo esto como un recurso para olvidarte.
José Armando te quiere a ti.
Por favor, mamá.
No me hables más de él.
Esmeralda.
Por favor, Altagracia.
Pídele a Jacinta que vaya al mercado de una vez.
No sé a qué hora llegue mi niña con el chofer.
Sí, Crisanta. ¿Quiere que pase de una vez a la tintorería?
No, después le pido a Nicolás que vaya.
Muy bien, con permiso.
¿Cómo están todos en la casa?
Bien, recibiendo a la mañana con la nota del periódico.
¿Qué te parece, Crisanta?
¿No es maravilloso que al fin estos niños lleguen al matrimonio?
Por favor, mamá.
¿Dónde están los señores?
Don Rodolfo en su despacho y mi niña fue a ver a su hija.
Ah, claro, claro. Seguramente quiso ser ella quien le diera la noticia a Esmeralda.
Ay, cómo la pobre no sabe leer.
Bueno, ni puede. Voy a ver las impresiones de mi cuñado.
Debe estar feliz. Vamos, hijita.
Ahorita voy, mamá.
Te felicito. Saliste muy bien en el periódico.
Esto lo hizo mi mamá.
Por supuesto. Pero si tú no hubieras vuelto con José Armando...
No hay que tomar remedio, Crisanta. Tú sabes cómo es ella.
Hace tiempo que viene con eso, desde que se firmó su divorcio.
Además, José Armando también me dijo que se sentía solo, que no ayudara a sobrellevar su tristeza.
Y tú cediste. Te da pena a él.
Pero no piensas en otra persona que se le va a destrozar el corazón
Cuando se entere de que ustedes se han comprometido de nuevo
Lo sé, Crisanta
Adrián
Yo no me refería a Adrián precisamente
Si no a Esmeralda
Tu hijo y Armando
Le han dado un golpe mortal a las dos personas
que lo único que han hecho
es amarlos con toda su alma.
Contraerá matrimonio próximamente
con el distinguido doctor
José Armando Peñarreal.
Ya párale.
Ni siquiera estaba enterado.
¿De qué?
No me digas que no sabías
que vas a casarte.
Lo que no sabía
es que mi tía Fátima y yo
hubiera tomado cartas en el asunto.
En este momento la sociedad entera debe estar comentándolo
No exageres
Después del escándalo del rompimiento de ustedes
¿Qué puedes esperar con la noticia de la reconciliación?
Bueno, ya olvídalo, ¿no?
En realidad me importa muy poco la sociedad
Y Esmeralda
¿Tampoco ella te importa?
Ni siquiera pensaste en ella
¿Te imaginas cómo va a reaccionar?
Pobrecita
Con esto acabas de darle un gran dolor
Vámonos a trabajar
Esmeralda, me duele tanto verte así
Me siento tan mal de no poder ayudarte
No te preocupes, mamá
Tendré que reponerme
Este bebé necesita una madre fuerte
Y por él me voy a recuperar
Voy a hacer mi vida a su lado
Mi hijo será mi compañía, mamá
Y ojalá que José Armando
Logre ser feliz
Al fin vamos a hacer realidad nuestro sueño
De ver casados a nuestros hijos
Sí, querido
Ya casi había perdido las esperanzas
Pero según están las cosas
Gracilita y José Armando se casarán
Y todos contentos
Bueno, todos no creo
Porque Blanca bastante que ha forzado las cosas para que fueran de otro modo
Blanca nunca le ha dado a nuestro apellido la importancia de vida
Siempre ha puesto su sensiblería por encima de nuestra posición social
Ay, Montecito, por lo que más quieras, salve a mi hija, te lo suplico
¿Qué tiene, doctor? ¿Se va a morir?
No puedo decirle nada, necesito revisarla
Mientras, llame a papá de la niña
Ayúdame, Sebastián
El muerto y la muerte me abandonó
No nos ha presentado ni siquiera a conocer a su hija
Dice que la niña no es de él, figúrese, mamá
Es que tu mujer con este asunto de Esmeralda
Me parece que ha exagerado la nota
Se lo ha tomado tan a pecho
Que da la impresión de que no tiene más familia que ella
Y ese chiquillo
Hay que reconocer que se trata de...
¿Su hija?
También es tuya y no lo has tomado así
Es distinto
Yo veo las cosas de otro modo
Además
Todo lo que ha sucedido
Abrió un abismo de incomprensión entre Esmeralda y yo
Ella no me mira como su padre
Al contrario, me ha tratado con dureza.
Tú has sido muy considerado.
¿Considerado? No.
Hay que reconocer que me porté mal con ella.
Le hice mucho daño.
No es expienso.
No, no, no.
Tú hiciste siempre lo que pensabas que era mejor para los tuyos.
Y la prueba de que procediste correctamente es que...
a su lugar y todo marcha de acuerdo a como siempre lo deseamos.
Mi tranquilidad es que, sinceramente, traté de arreglar el asunto y no fue posible.
Y por lo menos la boda de José Armando con Gracielita compensa todo lo demás.
Claro, querido.
¿Puedo pasar?
Sí, claro, pasa
Perdóname, Aurorita
No importa
Es que...
No tienes que disculparte, Adrián
Solo quería saber cómo ibas en Garibaldi
Pero creo que llegué en un mal momento
Discúlpame, por favor
Tú no tienes la culpa de lo que me pasa
¿Puedo ayudarte?
No, Aurorita
Nadie me puede ayudar
La desilusión es que tiene uno que le revuelve la sangre
Pero bueno, mejor ahí la dejamos
¿Puedo ver a Esmeralda?
Sí, claro, pasa, es tu casa
Gracias, Aurorita
Eres muy linda
¿Quién es?
Soy yo
Quería saber cómo estás
Triste, Adrián.
A pesar de que todo terminó entre José Armando y yo, no deja de dolerme.
Pero al menos él verdaderamente te quiso, Esmeralda.
En cambio yo, el único culpable de todo lo que me está pasando, soy yo.
¿Cómo pude pensar que una señorita como Gracielita me iba a preferir a mí?
Soy un idiota.
Las aguas volvieron a su cauce, Adrián.
Solo eso.
Pero es que no debía aguantar tantos desprecios.
Nada menos ayer vi a la señora Fátima.
Y me ofreció dinero para que dejara a su hija.
Me insultó sin consideración
Nomás me aguanté porque me acordé de todo lo que me dijo mi papá
El respeto y los buenos principios que me inculcó
Qué bueno que no la ofendiste
Ahorita te sentirías peor
Ay, Esmeralda
Parece que tu destino y el mío están unidos por la desventura
Bueno
Sí, doctor Lascano, ¿cómo está usted?
Qué bueno
Sí, aquí está
Permítame un momento
Buenas tardes
Buenas tardes, dígame
Estoy buscando a Adrián Lucero
¿A quién?
Adrián, quiero hablar contigo
¿La señorita comprometida viene a buscarme?
Por favor, Adrián
Permíteme hablar un momento
Así que quiere hablar conmigo
¿Y le avisó a su mamá?
Por favor, Adrián
Te lo pido
Si después de oír lo que vengo a decirte
No me quieres ver más
Te juro que me voy y no vuelvo a buscarte
De todos modos no va a volver a buscarme
Se va a casar con el doctor Peñarero
Adrián, por favor, quiero hablar contigo a solas
Está bien, vamos
¿Bueno?
Doctor Lascano
Bien, muchas gracias
Me da gusto saber que estás bien
¿Y José Rodolfo?
Creciendo rápidamente
¿Y usted, doctor, cómo está?
Ah, yo también estoy bien
Pensando en ustedes
¿Qué tienes, Esmeralda?
Te oigo desanimada
No, doctor
Lo que pasa es que hay días que no son muy afortunados
¿Tienes algún problema?
¿Se te ofrece algo?
No, no, no se preocupe
Se lo agradezco, de veras
Me gustaría visitarte uno de estos días.
¿No te molesta?
No, doctor, cuando guste.
Usted siempre es bienvenido.
Gracias, Esmeralda.
Cuídense y, por favor, no tengo que recordarte que estoy pendiente para lo que necesites.
Adiós.
¿Con quién hablabas que te ves tan contento?
Con ella, mamá.
¿Y cómo se llama ella?
Esmeralda.
¿Qué haces aquí tan triste, mija?
Vine a contestar el teléfono.
¿Quién te habló?
El doctor Lascano.
Ay, ese doctorcito.
Ese sí que es re buen hombre.
Y cuando te mira...
Se le olvida todo, hitito.
Ahora sí que Dios aprieta, pero no ahorca.
A ver si él te ayuda a olvidar esa tristeza.
Voy a ver a su arpiedad.
Quiero rezar para que Dios me dé fuerza
Se van a casar, Dominga
Qué pronto se olvidó José Armando del amor que me había jurado
Ya no sé quién es peor
Si este o el demonio ese de Lucio Malaver
Ahora sí lo he perdido para siempre, Dominga
Mi hijo jamás tendrá un padre
Como me pasó a mí
¿Por qué no invitas a Esmeralda a la casa?
Me gustaría conocerla
Está difícil, mamá
Ella no es una mujer común
Es especial, mamá
Sobre todo para ti, ¿verdad?
Por cierto, hijo
Vi en el periódico que el doctor Peñarreal se casa
¿José Armando Peñarreal?
¿Estás segura?
Ahora te traigo el periódico
Ahora comprendo la tristeza de Esmeralda
Hoy no estoy esperando
Hoy ya se arrepintió
Aquí vivo
Que le padece a la princesa
Si ha venido a disculparse no tiene que hacerlo
Yo sé el lugar donde estoy parado
Y lo que pueda esperar de usted
Si Ernestio fui yo
Y usted me demostró aquella vez en la casa grande
Que nunca cambiaría todo lo que tiene por un humilde caporal
Y no tiene que buscarle tanto
Aquí no hay nada
Aquí solo hay un hombre
Sincero, raro, trabajador y muy hombre
Su única riqueza son sus manos
Para luchar por lo que quiere
Y su corazón
Para querer a la mujer que va a estar a su lado siempre
Y si ya acabo de mirar, nomás me dice que vas a querer
Adrián
Yo te amo
Estoy dispuesta a demostrarte mi amor como tú quieras
¿Estás segura de lo que está diciendo?
de amor poco a poquito, como capullo que se hace flor muy despacito, y yo quisiera volar
Hacerte unidito
Luego después llenarte de amor
Suave y quedito
Y es que me estás llenando de amor
Llenando todito
Y es que me estás llenando de amor, llenando de amor por ti, llenando de amor
No te pierdas mañana, es mi alma
Gracielita lo quiere, pero no está enamorada de él
Fue su novia y enseguida lo aceptó cuando él le propuso la reconciliación.
Porque tú la presionaste, Fátima.
¿Cómo puedes decir eso?
Porque es la verdad.
Dice que Gracielita está destrozada.
¿Qué piensas hacer?
Porque yo ya tengo planes con José Armando.
Buenas noches, ¿en qué podemos servirle?
Mira, Manu, necesito llevar una serenata,
pero quiero que elijas de esas canciones que te convencen a la más difícil.
Hola, José Armando.
Pensé que te gustaría tener un poco de compañía.
Yo no soy mujer de ciudad.
Y aquí ya no tenemos nada que hacer.
Ni mi hijo, ni yo.
Esperanza, esperanza.
No amor es puro como el sol.
Espera un lado, espera un lado
Y es lo suyo el amor
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