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Zulu
Esmeralda
Te ves con la luz del corazón
Esperanza, esperanza
Tu amor es puro como el sol
Esperanza, esperanza
En estos ojos del amor
Esperanza
En estos ojos del amor
tardes. ¿Cómo le va, joven? Sus papás no están, pero Crisanta no debe tardar en llegar.
Bueno, aquí los esperamos. La señora Blanca me dijo que no venía a comer. ¿Por qué?
Mi mamá nunca falta a la comida. Es que está en el hospital. ¿Le pasó algo? Sí, José
Armando. Anoche te estuve buscando y te dejé un mensaje, pero por lo visto a ti no te interesa.
¿Qué pasó, Nuna?
Esmeralda tuvo a su bebé.
Está precioso.
Es igualito a ti.
Este es el hospital donde se encuentra.
Los dos están muy bien.
Como comprenderás, tu mamá se va a quedar acompañando a Esmeralda todo el tiempo.
¿Cuánto pesó el bebé?
Exactamente no lo sé.
Pero como es prematuro, el pediatra dispuso que se quedara en la incubadora un tiempo.
Sería bueno que tú hablaras con el pediatra, ¿no crees?
No, nada.
No tengo derecho a intervenir en la vida de Esmeralda.
Pues lo lamento por ti.
Te niegas a sentir una alegría muy grande.
Mira, mona.
Será mejor que regresemos otro día cuando estén mis papás.
Como quieras.
Pero qué bien te ves, Esmeralda.
Ni parece que hayas tenido un hijo
Yo me siento muy bien
Pero el doctor quiere que me quede aquí unos días más
¿Ella te quiere ir?
No, señora
Yo me quiero ir cuando den de alta a mi bebé
No quiero dejarlo aquí solito
Aquí no estás solo
Al contrario, está mejor que en tu propia casa
¡Qué lindo traje!
¡Es una belleza!
Tócalo, tócalo, hija
Es un trajecito
Gracias, señora
No se hubiera molestado
Por favor, si es mi único sobrino
Y deja de decirme señora
Soy tu tía
Y la de tu hijo también
Porque aunque ese niño no sea hijo de José Armando
Sigue siendo mi sobrino
Yo voy
Si van
Ay, pase, pase
Y póngalas ahí, por favor
Ay, Esmeralda, si las pudieras ver
¡Son unas flores preciosas!
¿Quieres saber quién te las manda?
Ahorita, ahorita.
Gracias.
Esmeralda Peña Real.
Felicidades, hija querida.
Bendita seas por darnos la felicidad de nuestro nieto.
Tus padres.
No me digas que al fin Rodolfo aceptó a su nieto.
Esto sería una cosa excelente, una maravillosa noticia
En el momento que Rodolfo vea por primera vez a su nieto
Se quitará esas absurdas ideas que traía en la cabeza
Ojalá, querida, ojalá
Ya, Adrián, suéltame, me meto en el aire
Quiero matarte de amor
Me estás matando, pero de asfixia
Es que te quiero.
Te quiero con toda mi alma.
¿No sientes que estamos locos?
Yo sí.
Estoy loco por ti.
¡Státe quieto!
Si me das 20 besos, me quedo quieto.
¿20 son mucho?
¿20 o nada?
Bueno.
Está bien.
Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve...
Hola, Esmeralda
Hola
¿Cómo te sientes, tía?
Ya eres abuela
Feliz
Fascinada
¿Qué tal, Lomina?
Bueno, señorita
¿Y mi mamá?
Bajo un momento.
¿Y tú, Esmeralda, cómo te sientes de mamá?
Muy bien.
Me da mucha emoción pensar que pronto voy a tener a mi bebé en los brazos.
Acabo de verlo.
¿Cómo está? ¿Cómo es?
Es muy blanco, con el pelito oscuro, pero poquito, poquito.
No le vi los ojos porque estaba dormidito.
Está lindo.
Mamá, ¿cuándo lo van a sacar de la incubadora?
Quizás mañana o tal vez se quede un día más.
Eso lo decidirá el pediatra.
Lo que sí me aseguró es que tú sales de aquí con mi nieto en brazos.
Toma
Es un oso de peluche
¿Se le ofrece algo?
¿Cómo?
Que si puedo ayudarlo en algo
No
Buenas tardes
Quiero un arreglo grande y muy fino
Este es muy vistoso, señora
Tiene orquídeas blancas, es una flor muy fina
Las conozco, las conozco
Envíele uno más grande a la señora Esmeralda Peñarreal
Debe estar espléndido
Necesito quedar muy bien con esta mujer
Sí, señora
¡Rodolfo!
Hola.
Fátima, ¿cómo estás?
Yo muy bien, querido.
Pero tú...
Ay, no me digas que has venido a conocer a tu nieto.
No, no.
Andaba por aquí y pensé pasar por Blanca para llevarla a comer.
Entonces, ¿ya viste a Esmeralda?
No, no, no.
Ya ni siquiera le hablé a mi mujer conociéndola.
Sé que va a preferir quedarse
Sí, sí, de hecho vamos a comer algo por aquí
Aprovechando que está la mujer esa, Dominga
Y puede quedarse con Esmeralda
Bueno, sabiendo que tú la acompañas
Me quedo más tranquilo
¿Quieres que le diga que viniste?
No, no, después la veo en la casa
Está bien, después nos vemos
Así que estás empezando a ceder.
Señorita, ¿cómo puedo comunicarme a un cuarto?
Gracias.
¿Blanca?
¿Vamos a comer de una vez?
Te espero en la recepción.
Me urge decirte a quién me acabo de encontrar.
Estoy segura que vino a conocer al hijo de Esmeralda.
Aunque, por supuesto, lo negó.
Te vas a ir de espaldas cuando sepas a quién me encontré.
Ay, mamá, deja ya tus misterios y dile a mi tía de una vez quién vino.
Tu marido.
Rodolfo.
Ay, gracias, Dios mío.
Yo sabía que finalmente se vería.
Según él, solo vino a buscarte para comer
Pero pensó que tú preferirías quedarte a acompañar a Esmeralda
La Virgen ha escuchado mis oraciones
Le he pedido tanto que abra el corazón de mi marido
¿Ya ves, tía?
Todo se va a arreglar, ¿no ves?
No, no creo que sea tan fácil
Rodolfo me pidió que no te dijera que lo había visto aquí
Esa obstinación de mi marido
¿Y José Armando crees que venga, tía?
¿Pero cómo crees, Graciela, si precisamente el hijo de Esmeralda es el causante del divorcio de ellos?
No, Fátima.
La causa verdadera de esa separación ha sido la terrible inseguridad de José Armando.
Y a nadie le va a doler tanto ese rompimiento como a él mismo.
Ay, ese viaje a la casa grande nos cambió la vida a todos.
Gracias a ese viaje encontré a mi hija.
Y ahora me ha brindado el regalo más preciado.
Mi nieto.
Tal vez Esmeralda se lo quiera llevar para allá, al campo.
Donde ella nació y vivió.
Sí, Gracielita, tal vez.
Pero cualquiera que sea su decisión, cuenta con mi apoyo, tanto moral como económico.
Por cierto, hoy me dio mucho gusto encontrarme aquí en el hospital al hijo de Dionisio.
¿Adrián?
Adrián Lucero.
Pero, mi hija, cada vez que bajo y veo a tu niño, pues me preguntas cómo es
Por primera vez quisiera ser otra persona, Dominga
Cualquiera de ustedes que lo puede ver
Bueno, y...
Y lo de la operación de tus ojos
¿Ah?
¿Qué piensas?
En cuanto pase un tiempo, voy a buscar al doctor Lascano para que me opere
¿Le vas a pedir a tu mamá que te pague la operación?
No
Pienso seguir trabajando con Sor Piedad
Pero mi hijita
¿Dónde crees que con lo que Sor Piedad te paga
Vas a juntar para pagar una operación
Como la que te quieren hacer?
El doctor Álvaro Lascano se portó muy amable conmigo
En el hospital donde está por las mañanas
Atiende a personas que no tienen recursos
Yo sé que él me va a ayudar, Dominga
Yo lo sé
Álvaro, ¿cómo te va, médico?
Bien, llegando a mis consultas, ¿y tú?
Bien, vine por José Armando.
El doctor Pérez Montalvo le pidió que le acompañara a ver algo de la exposición.
Algo que van a exhibir.
Quedamos de vernos aquí.
Oye, ¿tú conoces a la escultora?
No tengo el gusto.
Solo sé que es la hija de nuestro director y que está considerada como una brillante escultora.
Entonces debe estar horrorosa.
Figúrate, es una mujer preparada.
Hija del director del mejor hospital de la ciudad.
Y además, una brillante escultora.
Si estaba guapa ya sería un exceso.
Oye, y hablando de mujeres lindas, ¿cómo está Esmeralda?
Pues, parece que muy bien.
Ya nació su bebé.
¿Sabes en qué hospital está?
Las flores que te envió tu tía Fátima están preciosas
Es muy amable
Voy a hablar a la casa a ver si no se ha ofrecido nada
Mamá
Dominga quisiera quedarse conmigo esta noche
Si a usted no dispone otra cosa
Por supuesto que no, Dominga
Pero entonces vaya a la cafetería a tomar algo
Ok
¿Qué tal si me pierdo?
No
Y pues mi hambre tengo.
Venga conmigo.
Yo la llevo a ver qué se le antoja.
A mí se me hace que el doctor Pérez Montalvo
ya te echó el ojo para que seas su yerno.
No digas tonterías.
¿En serio?
Se ve el interés que tiene que conozcas a su hija.
Ha de ser una bruja, la pobre.
Por cierto, ¿quién crees que me preguntó por Esmeralda?
Bueno, ya sé que ella no te importa nada, pero...
¿Quién?
El doctor Álvaro Lascano.
¿Adelante?
Rosas
¡Qué bellas!
Rosas bellas para una madre bella
No me digas que te has olvidado de mí, Esmeralda
No, doctor Lascano
Precisamente hoy estaba hablando de usted
Espero que bien
¿Y puedo saber qué decías de mí?
Que quiero operarme, doctor
Que me muero de ganas por conocer a mi hijo
Porque me doy cuenta que usted se enteró que nació mi bebé
Así es
Antes de llegar aquí, pase a verlo
Doctor, todos me dicen que está muy bien
Pero me gustaría saber lo que usted piensa
Tu hijo está perfectamente, Esmeralda
Lo pusieron en la incubadora solamente como medida de protección
Bendito sea Dios
Y volviendo a lo de tu operación
Despreocúpate
Muy pronto podrás ver a tu hijito
Doctor
Que Dios lo bendiga
Gracias
No me diga que hasta ahorita anduvo detrás del ranchero ese
Sí señora
Y no creo que le guste mucho lo que le voy a decir
¿Qué pasó Tomás?
Esta tarde la señorita Gracielita se encontró con él
¡Ya, Adrián! ¡Suéltame!
¡Míralo! ¡Míralo! ¡Míralo!
Quiero matarte, mi amor
Me estás matando, pero déjame
Es que te quiero
Te quiero con toda mi alma
No es cierto que estamos juntos
Yo sí
Estoy loco por ti
No te quiero
Si me das 20 besos me quedo quieto
20 son mucho
20 o nada
Bueno
Está bien
Uno, dos
No va a poder ser mi amor
No podrá ser
Llego, hija
¿Estás contenta?
Sí, mucho
Aunque...
Piensas en José Armando, ¿verdad?
No pude evitarlo, mamá
No pierdo la esperanza de que vuelva contigo
Sé que sufre porque te sigue queriendo
José Armando no va a volver
Y si volviera, ¿lo aceptarías?
Sí
¿De veras, hija?
¿No le guardas rencor?
Me ha hecho mucha falta, mamá.
Durante estos meses es cuando más lo necesitaba.
Pero no estoy resentida.
No está en mi serlo.
Y menos ahora que Dios me ha dado el regalo más maravilloso.
Mi hijo.
Si José Armando volviera arrepentido,
¿cómo podría negarme a perdonarlo, mamá?
Qué alegría me da oírte.
Hace meses que están separados
José Armando ha tenido tiempo de pensar
De darse cuenta de la falta que le haces
Mamá
Si ni siquiera ha tratado de verme
Te aseguro que a estas horas debe estar desesperado por ti
Por correr a tu lado
Mamá
Por favor no despiertes ilusiones en mí
Sería tan feliz
Tan feliz
Esmeralda, tu vaso bebé
Está precioso
Es igualito a ti
Este es el hospital donde se encuentra
El doctorcito ese de los ojos no se va a morir pronto
Mira que aparecerse
Mero hoy que estábamos hablando de él
Estoy tan emocionada
Hasta el sueño se me fue
Solo de pensar que pronto me va a operar
Y podré ver a mi hijo
Primero Dios, mi hija
Dominga
Llama a una enfermera
¿Quieres tú algo?
Sí, algo muy especial.
Pues yo te lo hago, no faltaba más.
No, tú no puedes llevarme a donde necesito ir, Dominga.
Ojalá que siempre llegaras a cenar temprano, hijo.
Tú sabes que los médicos no tenemos horario, mamá.
Trabajas demasiado, deberías distraerte.
A propósito, no me acuerdo dónde dejé una invitación del Hospital del Espíritu Santo
¿La buscaste ya en tu habitación?
Sí, y en mi consultorio no está
Yo te la busco
¿De qué se trata?
De la exposición que se llevará a cabo en el vestíbulo del hospital
Tienes que acompañarme, ¿eh?
Me da pena
¿Por qué?
Pues porque han de creer que soy una de esas madres absorbentes
Que no dejan hacer su vida a sus hijos
Todo lo contrario, mamá
Todos los colegas que te han conocido me han dicho que tengo una mamá encantadora
Anda tú
¿Y de qué va a ser esa exposición?
De escultura
La hija del doctor Pérez Montalvo es una brillante escultora
Y con motivo del aniversario del hospital van a montar esa exposición
¿Y la hija del doctor es joven?
¿Está bonita?
No tengo idea
No he tenido oportunidad de conocerla
Estuvo en Europa y en Nueva York los últimos años
Bueno, pero al menos era soltera.
No lo sé, mamá.
A ver, ¿por qué tanto interés?
Porque vives una vida muy retraída, hijo.
Me encantaría que encontraras una buena muchacha y formaras una familia.
Ya me anda por tener nietos.
Aquí entre nos, ¿hay alguna chica que te guste?
Sí.
Y mucho.
Me impresionó desde el primer momento, pero esa mujer pertenece a otro.
¿Está despierto?
Sí.
¿Sus ojos cómo son?
Son grandes, brillantes y profundos.
¿Y sonríe?
Todos los bebés lo hacen.
Mi hijo lo hace porque es un niño feliz
Porque lo amé desde el primer momento que supe que palpitaba en mí
Sí, es un bebé que ha sentido su amor desde el primer momento
Y lo tendrá hasta el último día de mi vida
Voy a vivir para él
Me voy a preparar
Haré hasta mi último esfuerzo para que mis ojos vean
Quiero ver a mi hijo
Y que de la mano caminemos juntos
hasta que Dios, nuestro Señor, disponga otra cosa.
El Señor la colmará de bendiciones, señora.
Ya lo ha hecho.
Me ha dado la mayor bendición.
Mi hijo.
¿Se le ofrece algo, señor?
Mira, creo que un padre es asustado
¡Graciela!
¡Graciela!
¡Graciela!
¿Qué pasa, mamá?
¿Desde cuándo está aquí ese peón?
¿Quién?
No te hagas tonta
Adrián Lucero
No lo sé
No mentas
Has estado viéndote
¿Yo?
Ni siquiera sabía que estaba aquí
Ah, no
¿Y cómo es que esta tarde te encontraste con él?
Atrévete a negarlo
Suéltame, me lastimas
Ese ha venido tras de ti
Y yo que estaba tan tranquila pensando que nos habíamos quitado de encima
A ese...
No lo insultes
Es inconcebible que una muchacha como tú
Se deje ver en público con un tipejo como ese
Un tosco provinciano sin educación
Que aún trae los zapatos llenos de tierra
Óyeme muy bien
De ahora en adelante solamente saldrás con José Armando conmigo
¿Entendido?
Mirando mis desconsuelos, sabiendo que soy un hombre, que está muy lejos del cielo, ando volando bajo, nomás porque no me quiere.
Qué elegante, Adrián.
Gracias. Es que al rato tengo que irme a trabajar.
¿Por qué no sigues cantando?
Pero esta canción no, si quieres te canto otra cosa
¿Y por qué no esa canción?
Porque esta nomás se la canto a una persona
¿A la muchacha por la cual dejaste tu tierra?
Ajá
¿Y la quieres mucho?
Mucho
¿Y ella a ti?
También
Nomás que hay un montón de cosas que nos separan
Ella es de otra clase social
Cuando se quiera de verdad, las diferencias no importan
Esas palabras suenan muy bonito, pero la realidad es otra cosa.
Ojalá y tú nunca tengas que sufrir por un amor imposible, Oroita.
¿Qué te parece si este florero lo ponemos a color donde quieras, hija?
Lo importante es que Esmeralda sienta que la recibimos con flores.
Porque sale con su hijito del hospital.
Voy por mi bolso.
Apúrate, Aurorita, olvidaremos tarde al bautizo
Ay, Dominga, estoy muy emocionada
Por fin voy a tener en mis brazos a mi bebé
Ya veo, ya veo
Ay, ¿por qué se tardan tanto?
Esmeralda, ya no deben dilatar
Es que ya se tardaron
Ya estamos aquí
Es tu hijo, Esmeralda
Hijo
Hijo
Mi hijo, mamá.
¿Entonces te vas al hospital del Espíritu Santo?
Sí.
El doctor Pérez Montalvo me espera para una operación.
¿Y por qué le interesa tanto que tú estés presente?
El doctor me explicaba que es el caso de una mujer que sobrevivió a un incendio.
Pero sufrió graves quemaduras en el rostro y en las manos.
Pues qué fortuna que haya caído con el mejor cirujano plástico.
Oye, ¿y ya conociste por fin a su hija?
No, ya la conoceremos en la exposición.
Mesero, un par de cafés y un par de sándwiches, por favor.
Oye, me invitaron a un bar. Dicen que se pone muy bien.
Y estaba pensando, ¿por qué no invitas a Gracielita y a sus amigas?
No, no tengo ganas.
Últimamente estás muy desganado, cuate. Andas como oído.
Es que tengo muchas presiones en la universidad.
¿Y en tu vida privada?
No, Sebastián.
Aquello terminó.
Cuando dices aquello, ¿te estás refiriendo a Esmeralda?
Exactamente.
Pero yo no lo decía por ello.
¿Y no has ido a conocer a su hijo?
Prefiero no hablar de eso.
Yo te bautizo en el nombre del padre, del hijo,
Y del Espíritu Santo.
Con el nombre de José Rodolfo.
Tengo que olvidarte, Esmeralda.
Tengo que olvidarte.
Necesito hacer una visita urgente, voy a tardar un poco
Espero que no salgas
Mamá, por favor, no me puedes tener como encarcelada
Lo siento, mi hijita
Si quieres ver a tus amigas, les dices que vengan aquí
Es más, invítalas a comer
Ya no soy una chiquita
Por favor, hijita
No me ocasiones más problemas, ¿quieres?
Tú me esperas aquí, punto
Ya está todo listo.
Nana, dale a Nicolás lo que tiene que bajar.
Mamá, te quiero agradecer que no hayas comentado nada sobre el bautizo de José Rodolfo.
Hija, ¿no has pensado en irte con nosotros a la casa?
Me da mucha pena, pero entiéndeme, por favor.
Yo no quiero ser un obstáculo en tu relación con José Armando.
Y tampoco quiero que vayas a tener problemas con mi papá.
Yo sé que en cuanto tu padre vea a José Rodolfo se va a volver loco de felicidad
Y cuando sepa que lleva su nombre
Por favor, no trates de imponerle nada
Para él fue terrible saber que su hija era yo
Y no aquel muchacho fuerte e inteligente que siempre creyó
No le hables de mí, ni de mi hijo
Vamos a dejarlo al tiempo, ¿sí?
¿No ha hablado la señora?
No, señor. Pero me dijo que venía a comer.
¿No le pidió algo especial?
¿Como qué, señor?
No sé.
No le dijo si piensa ocupar la habitación de huéspedes.
No, señor.
Está bien. Puede retirarse.
Ahí están
¿Cómo te fue?
Bien
¿Vienes tú sola?
No, con Crisanta
¿Por qué? ¿Esperabas que viniera alguien?
No, no
Pensé que Fátima y Gracielita venían contigo
No, Fátima me avisó que tenía un compromiso y no iba a poder acompañarme.
Hoy salió Esmeralda del hospital.
Ella y nuestro nieto están muy bien.
Lo bautizamos hoy por la mañana.
Francamente, no entiendo para qué me informas tus decisiones si antes no me tomas en cuenta.
Tú y tu hija pueden hacer lo que mejor les convenga.
No te enojes, mi vida.
Te va a dar mucho gusto saber cómo se llama tu nieto.
No te molestes en decirme, no me interesa.
Dios mío
Dios mío
Ese chiquillo es un dormilón
Eso quiere decir que está muy sanito
El sueño es alimento para los bebitos
Esta galleta es también rica
Mi mamá las hizo especialmente para la ocasión
Gracias, socorrito
Te agradeces, hija
Ustedes se han portado con nosotros como si fuéramos...
Ay, de su familia
Ya lo somos
Ahora tú y yo somos comadres.
Es la verdad.
Es la primera vez que Aurorita es madrina de bautizo.
Y yo padrino.
¿Saben qué?
Lo mejor es buscar que los padrinos sean esposos.
Por si les pasa algo a los papás, ¿verdad?
Porque los padrinos no lo querían.
Bueno, Aurorita y Adrián no son esposos,
pero han sido muy buenos conmigo.
Y yo sé que si llegara a necesitarlo,
velarían por José Rodolfo.
Eso sí que yo te lo puedo asegurar.
Bueno, ahorita no son esposos,
pero ¿qué tal si luego?
Ay, no sabe, pues
Hijo, qué canción
Qué bueno que no conocí a Pedro Infante
Porque en serio que me traería como tonta
Y él andaría loco de amor por mí
Tonta ya estás, hasta sin Pedro
Bueno, vamos a comer ya siempre
Me estaba esperando mi mamá
Pero, si quieren bajamos a comer
Voy a decirle a Casilla que...
Bueno
Casilla
Sí
Espérame un segundo porque casi no te oigo
Adrián, qué bueno que me llamas
Me costó trabajo hacerlo
Ya no me quieres ver
¿Cómo crees?
Todo el día me la paso pensando en ti, mi vida
¿De veras?
¿De veras soy tu vida?
Tú sabes que sí
¿Has ido al parque?
Es que mi mamá se enteró que estás aquí
Y no me dejas sola para nada
Hoy salió toda la mañana, seguramente no tardan en regresar
Bueno, ¿sí?
Sí, mañana
Yo también
Adiós
¡Metiches!
Con que hablando escondidas con tu galán misterioso, ¿no?
Ay, ya, mejor vamos a comer
No, ya en serio, Griselita
¿Por qué nos quieres contar de él?
Ya sé, no quieres que lo sepa tu mamá
Ay, no, por favor, ni se les ocurra mencionar esto a mi mamá.
Últimamente va muy estéril.
Igual a mí.
Buenas tardes.
Como siempre, es un placer su visita.
Solo vine a felicitarlo.
¿A felicitarme?
Sí.
Por el nacimiento de su hijo.
Me sentí con la obligación de ponerlo al tanto
Y yo se lo agradezco
Hoy los dieron de alta y hasta donde yo sé
Esmeralda no piensa vivir con sus padres
Seguir en la vecindad de donde está
Aquí está su dirección
Porque supongo que estará ansioso de conocer a su hijo
Bueno, la dirección ya la tengo
Y a mi hijo lo voy a conocer mucho antes de lo que todos se imaginan
Salud.
Por Esmeralda.
Pues es así, Gracielita.
Vamos a hablarle a José Armando y le invitamos al bar que nos recomendaron en el centro.
No, Tania.
Él está muy atareado, se la pasa trabajando y estudiando.
Y precisamente por eso necesita descansar y divertirse un poco.
Necesita dormir más.
Bueno, pues si lo que quiere es dormir
También podemos acompañarlo
¿No crees?
Daniela, vete calmando
José Armando es de Gracilita
Y nada más
Él y yo no tenemos nada que ver
Lo quiero mucho
Pero como mi primo que es
Ahí está
O sea que tenemos el camino libre
Anda, vamos a hablarle
Dame su teléfono, yo le llamo
Está bien, te comunico.
No te mides.
José Armando.
¿Cómo te fue tu operación?
Bien, aunque duró varias horas.
Por poco y no llego a la facultad.
Bueno.
José Armando.
Perdona que te llame.
Es que estoy con Tania y Doris.
Nos recomendaron un bar en el centro y queríamos ver si nos pueden acompañar tú y Sebastián
Discúlpame, Graciela, pero no puedo
A ver, pásamela
Hola
¿Tania?
Tania, qué pena, Tania, pero esta noche me resulta imposible
Tengo que asistir a una exposición de escultura
¿Cómo? ¿Que si pueden venir?
Claro, no hay ningún problema
¿Cómo están, eh?
Bien.
Dormiditos los dos.
Qué bueno que pueda dormir Esmeralda, eh, porque el bebé no tarda en despertar.
Voy a traer su tecito.
Las botellas estarán en el esterilizador.
¿En el qué?
Esterilizador.
¿Y qué es eso?
Es el aparato donde se hierven las botellas para que no haya microbios.
Ah, Dios.
Ay, pobre chamaco.
Ya no sabe ni qué inventar.
Ay, Dominga, Dominga, Dominga.
Yo te ayudo, Dominga.
Estás preciosa.
José Armando va a sentirse orgulloso.
Vas a ser la sensación de la noche
Ay, no, mamá
La sensación de la noche debe ser la escultora que va a exhibir su obra
Ninguna mujer va a opacar tu belleza, hija
Ninguna mujer
¿Qué pasa?
Doctor Peñarreal, me alegro de verlo.
Le presento a mi hija.
Te quiero mucho.
¡Adrián!
Sí, Doris.
Amo al peón de la casa grande.
¿Qué quiere ese maldito?
Me dijo que de un momento a otro.
se presentará aquí para reclamar la paternidad de su hijo.
Soy yo, Esmeralda.
Lucio Malaver.
Esperanza, Esperanza, tu amor es puro como el sol.
Esperanza amor, esperanza amor
Eres los ojos del amor
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