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Carlitos.
Carlitos, digo que hace mucho frío. Venga, patente.
Pero bueno, ¿y estos gritos? ¿Ha pasado algo?
¿Y los regalos?
Papá, no veo la bici.
Y los regalos no están ni en el árbol ni en la chimenea.
¿Saben lo que pasa, Carlos? Que... Vamos a ver.
Los reyes, los reyes magos, que son magos, pero...
Como nos hemos mudado, no nos ha dado tiempo de avisarle de cuál es nuestra
nueva dirección y no sabían dónde llevarnos los regalos.
Buenos días.
Pues vamos a desayunar, ¿no?
Venga, a desayunar todos.
Ayer por la noche no había nada de comer, ¿eh?
Bueno, pues...
Voy a buscar yo algo, a ver si hay suerte, y vosotros os vais dando una
¿vale? Tú venga para arriba que hace mucho frío y te pones algo. Tú le ayudas
también a él, venga. Ya, bueno, pues ¿qué ropa nos ponemos? Que yo solamente
tiro una camiseta limpia.
Otros ni eso y ya, huele.
Pues vámonos de compras, ¿eh?
Comida y ropa, ¿vale?
Venga, se lo digo a Jimena y que nos lleven el coche.
Eh, no está.
¿Eh? No está.
¿Cómo que no está?
¿Y dónde ha ido?
¿Qué hay, vecina?
¿Qué tal?
¿Y eso?
¿Todavía no hemos firmado el contrato y ya estás buscando otra casa?
No, no, no. Es que en esta casa vivieron unos amigos. Hace mucho tiempo.
Pero hace mucho, ¿eh?
Mucho tiempo.
¿Hasta vacías?
¿Desde cuándo? Por lo menos desde que nosotros vinimos aquí. Siete años hace.
Una pena.
Qué pena, sí.
Oye, ya que estamos...
Que dice mi mujer que luego, si queréis, os invitamos a tomarlos con en casa.
Está muy bueno, ¿eh?
No, no hace falta.
De verdad, muchas gracias.
Tranquila, que a ti ni me acerco.
Mira,
sal de aquí ahora mismo, ¿eh?
Ya, que me estoy meando.
¡Fuera de mi vista ya! ¡Venga, vamos!
¡Vamos, tira, tira! Vale, vale, vale.
Papá, tengo hambre.
Hijo, sí, ya lo sé.
Al menos nos podrían haber traído carbón.
Que por lo menos se come.
¿Tú qué le habías pedido a los reyes?
Da igual.
No me han hecho caso. Es que no sabían dónde vivíamos.
Si fueran magos de verdad lo sabrían.
Una vez oí a un señor mayor decir que es que lo que pasa con los reyes magos es
que no... Cuidado.
Cuidado con este tema, ¿eh? A ver.
Porque estamos hablando de los reyes magos, ¿eh? ¿Quiénes son los reyes
Melchor, Gaspar y Baltasar, que son tres. Pero la gente habla. Pero habla
el rencor. ¿Por qué habla desde el rencor?
¿Por qué? Tú lo has dicho antes, por el carbón.
No a todo el mundo le gusta que le traigan carbón. Y como no le gusta, se
inventan cosas sobre los reyes magos que no son verdad.
Así que, con este tema, mucho cuidado.
Calma, Mario, que esto está controlado.
Oye, tú no me estarás a mí... A mí eso no me lo hagas, ¿eh?
¿No está bien esto de ir por ahí metiéndose en la cabeza de la gente?
todo el baño y se ha levantado la tapa del váter. Ha sido él.
Joder, pa' hablar es que soy limpio y levanto la tapa.
¿Pero qué pasa? Que no podéis esperar, ¿no? A ver, me estaba meando.
Cuando haces pis siendo invisible el pis se ve, ¿eh? Oye, Carlitos.
Bueno, vamos a ver. Vamos a ver si somos capaces de hablar estas cosas como las
personas adultas que somos, ¿no? A ver, Mario, es el que no se puede hablar con
él. ¡No se puede!
Bueno, vas a ver. Relájate, ¿eh, guapa? ¡No me digas que me relajes!
Hacio él.
Perdón. Es que me ha dado susto.
Necesito que me escuchéis con atención, todos.
Todos.
Bueno.
Si queremos que esto salga bien, tenemos que cumplir una serie de reglas.
¿No?
Sí, está claro. Vale.
Primera regla y la más importante.
No podéis mover nada.
O desaparecer.
O leer pensamientos.
O encender o apagar absolutamente nada.
De verdad, chicos, es muy peligroso.
Podéis hacerle daño a alguien. Y hay un peligro aún mayor.
Imaginaos que algún vecino os ve. ¿Qué pasa?
¿Os acordáis del juego de ayer?
Que no hicieron nada mal. Y ganamos el premio.
Esta casa.
Bueno, si algún vecino se da cuenta de cómo soy de verdad, la perdemos. Y no
solo la casa.
Si alguien sabe lo que podéis hacer, nunca más podremos vivir tranquilos.
Nunca.
¿Entendido?
Una belleza a veces no puede evitarlo. Vale, yo creo que los peques tampoco.
¿Qué pasa si nos ocurre en cualquier lugar? A ver, ¿qué hacemos?
¿Y si no vamos a ningún lugar?
Pero bueno, ¿no vamos a salir de aquí nunca o qué?
Vamos nunca, nunca.
Yo lo que digo es...
Quedarnos aquí hasta que aprendáis a controlar un poquito el tema.
¿Podremos ir a casa por la bici?
Es que los reyes no sabían que nos hemos mudado y se la han dejado allí.
Verás, es que... Los reyes magos han ido a casa pero han visto que no estábamos
porque no estábamos. Y han dicho, bueno, pues vamos a dejar aquí la bicicleta
para que se la lleve otro.
¿Y dónde está la bicicleta? ¿La bici?
No podéis volver a casa.
Porque los señores malos saben dónde vivir.
Primera regla, niña, primera regla. No se lee la mente de la gente.
Chicos, ninguno de nosotros puede volver a casa.
Bueno, por mí no os preocupéis, que yo no puedo volver aunque quisiera.
Bueno, es que toqué a mi hermano y por poco la... Bueno, que le hice mucho
Vamos a ver si yo me estoy explicando con claridad.
Yo no digo que no vayamos a ningún sitio. Yo lo que estoy diciendo... A ver
yo creo que estoy loco.
Es que cuanto menos nos relacionemos con la gente, menos posibilidades tenemos
de cagarla, ¿no?
Mirar ayer.
Ayer casi pasa.
¿Hola?
¡Traigo roscón!
¿Qué haces, guarro?
Estoy buscando la sorpresa.
Rosa, de verdad que no hace falta que te molestes más en ayudarnos. Yo he
comprado comida.
Jimena, ¿de dónde me lavo?
Pues con el agua del fregadero, hijo.
Qué gracioso, Jimena.
No te preocupes, mujer. Si lo del roscón era una excusa.
En realidad he venido aquí porque los Reyes Magos os han hecho un regalo.
Pues qué raro, porque nosotros no habíamos pedido nada.
Sí, sí la habíais pedido, sí.
¿No os acordáis de lo que hablamos ayer? Lo de matricular a los niños en el
colegio.
Pues he hablado con el director y con el jefe de estudios. ¿Y qué te dijeron?
Que a estas alturas de la película es muy difícil plaza para cuatro niños.
Claro, normal, ahora mucho follón. Pero yo he insistido, ¿eh?
Y mañana quieren hablar con vosotros.
Estaría bien que lleguéis a los niños para que así los vean. Y así los
convencemos. ¿Sí o no?
Estamos hablando de llevar a los niños a un colegio con otros niños, ¿no?
Pero es que estos niños no necesitan que les enseñen matemáticas.
Estos niños lo que necesitan que les enseñen es a no freír al profesor de
matemáticas.
Oye, Jimena, que es un riesgo muy grande. A ver, el riesgo está en no
escolarizarlos, Mario. La gente va a empezar a hablar.
Pero, ¿pa 'l tiempo que vamos a estar?
Porque solo hasta que sepamos qué es lo que está pasando aquí, ¿no?
Sí, pero como no sabemos exactamente cuánto tiempo vamos a estar.
Esta mañana fui a la casa, a Villadorita, y estaba vacía.
Abandonada desde hace años, por lo visto.
O sea que la casa que estamos buscando está abandonada.
Mira que bien.
Tampoco entiendo nada.
A lo mejor todas las respuestas están ahí, en esa libreta ahí.
Pero es que tiene tantas anotaciones sueltas que es muy difícil entender.
Entonces le estamos hablando de quedarnos... ¿Cuánto tiempo?
No lo sé.
Necesitamos que lo enciendan en el colegio.
¿Colegio? Venga, de hambre.
Yo para eso me vuelvo al reformatorio, ¿sabes? Que ayer menos no me daban el
coñazo. Bueno, pero ¿cómo nos van a aceptar, Jimena?
Mamá. ¿Vale?
Regla número dos.
Tenéis que llamarnos mamá y papá.
Bueno, si queremos que la gente se crea que somos una familia normal.
Venga, ya.
Bueno, ¿y tú a dónde vas?
Yo es que con un padre ya tuve bastante.
Pero no te puedes ir, estamos hablando de cosas importantes.
Regla número tres. Tenemos que pasar tiempo juntos, así nos acostumbramos a
estar los unos con los otros.
Pues mira.
Una regla más y conmigo no tienes que preocuparte porque cojo la puerta y me
piro. Regla número cuatro.
Nadie abandona.
¿Ah, no?
No.
A ver, ¿tú no entiendes que si cualquiera de nosotros desaparece de
gente se va a empezar a hacer preguntas?
Y pueden averiguar la verdad. Y si eso pasa, se acabó todo.
A mí no me vas a echar el muerto, ¿eh?
Sí, total.
¿Para lo que va a durar esto?
Hasta que alguno de estos la alíe, ¿sabes?
¡Ah! Y eso sí, conmigo no contéis para lo del bollito, la mochilita y el libro,
¿vale?
¿Tú no cenas?
No, no tengo hambre.
Oye, si el chaval no quiere ir al colección no lo podemos olvidar.
O sea, le pierden las formas.
Pero bueno, en cierto modo, yo creo que lleva razón en muchas de las cosas que
dice.
¡Qué asco!
Tiene sangre.
Oye, si lo tocas ya hace.
Si estás escribiendo la carta a los reyes, ya es tarde.
Pesadito el niño con los reyes magos, de verdad.
Bueno, por lo menos él quiere acabar la primaria.
Además, los reyes magos no son magos ni nada.
Eso lo dice porque no le han traído lo que ella había pedido.
A lo mejor es que era caro.
Porque mi papá dice que los reyes no traen cosas caras, porque hacen magia,
no milagros.
Lo que yo había pedido no costaba dinero.
¿De verdad no vas a jorobar a todos solo por no pisar un colegio?
Regla número cinco.
Dejaré de darme por el saco. No pienses en nadie más que en ti.
¿Cómo se puede ser tan egoísta, tío?
Pues empezando mucho.
Solo había pedido que mi papá volviera a casa y que no le hubiera pasado nada.
Me parece que eso no funciona así, enana.
Es que hay que pedir dos cosas.
Por si no te trae la primera, te trae la segunda.
Otra cosa.
No quiero volver al orfanato.
Eso vale.
Yo lo que digo es que anoche, anoche yo veía las cosas de una forma. O sea, yo
más o menos lo veía claro. Pero esta mañana, con la luz del día, pues...
Ya no, ya veía las cosas diferente.
Más oscuras, ¿me entiendes? No.
Pues mira, Jimena, que tenemos a nuestro cargo a la freidora humana, a la
máquina de la verdad, a un delincuente juvenil y a mi hijo.
Y a mi hijo que ya bastante tiene con lo suyo.
Mario, esta casa, este lugar, es la única posibilidad que yo tengo
para encontrar a mi hija.
Y para ayudar a estos niños.
Es muy difícil.
Pero, yo qué sé.
A veces no te queda otra que tener fe.
Papá, el culebra me ha dicho que mañana va a ir al colegio.
¿Y eso?
No sé.
Bueno, anda.
Acaba de cenar.
Tienes que insistir.
Acabará cogiéndolo.
¿Llegar listos?
¿Qué? ¿Y ese cuento de dónde lo ha sacado?
De la del coche de ella.
Mi mamá. Es su mamá.
Era de Blanca. No creo que lo llegara a leer.
Yo sí.
Está bien.
Tiene mucho tiempo.
Bueno.
¿Listos? Pues si no me queda otra.
Vamos.
El nacimiento del niño Jesús.
¡Hala, la paja!
La Virgen María.
Buenos días.
Hola. Vienen de parte de Rosa, ¿verdad? Sí.
Venga.
Bueno, creo que no hace falta que les diga lo complicado que es conseguir
a estas alturas del curso.
Más en un colegio como este. Bueno, no, lo entendemos perfectamente. Y si no se
puede, pues oiga, pues nada. No, no, no, tampoco es eso. No, no.
Los niños están admitidos. Uy, muchísimas gracias. Qué bien.
Rosa es una mujer muy persuasiva.
Y además nos ha asegurado que las suyas son circunstancias excepcionales. Y que
lo diga.
En fin, bienvenidos.
Conformes o mejoras. No nos han presentado, por cierto. ¿Cómo os
Sandra, Carlos, Lucía y él es Poli.
Encantado. Yo soy Andrés, el jefe de estudios.
Muy bien, pues encantado. Muchas gracias.
¿Y los apellidos?
¿Eh? De los niños, para ir haciendo los trámites. Los apellidos.
De todos.
Bueno, digo yo que todos tendrán los mismos, ¿no?
Siendo hermanos.
Castillo.
Castillo Rey.
¿Castillo Rey?
Muy bien, pues ya solo falta la documentación.
Documentación. Fotos para las fichas, copia y original de los DNI y en su caso
el de familia numerosa.
Tenemos un problema.
Y es que hemos perdido toda la documentación en la mudanza.
¿Toda? Sí, nos han perdido los muebles, la ropa...
Un desastre. Bueno, aquí donde la policía local pueden hacerse nuevos.
No se olviden, ¿eh?
¿Olvidarnos?
Imposible, imposible.
Imposible es imposible. No, no, no. No hay nada imposible. Después vemos cómo
hacerlo. ¿Hacerlo? ¿Cómo que hacerlo? ¡Hola!
¿Qué tal? ¿Qué tal?
¿Cómo ha ido? Muy bien.
Fantástico, sí.
Tengo que contaros un secreto. Yo ya sabía que sí. Pero quise darle un
de emoción. Bueno, voy a dejar a Borja. Un besito, cariño. Venga, clase.
Pero la clase no ha comenzado todavía, ¿no?
No. Pero para los pequeños, el día después de Reyes, pues juntan a los
para que se diviertan un poquito con los regalos.
Oye, ¿no queréis dejar a los vuestros? Son solo dos horas.
Muy bien, claro, muy buena idea.
¿Vamos a dejar a los niños aquí ahora solos? Bueno, si no es hoy, será mañana,
¿no? Y tú y yo tenemos cosas que hacer, así que perfecto. ¿Por qué os iba a
decir que vinierais con nosotras de compras? Que empiezan las rebajas.
Oye, ¿y necesitáis uniformes, sí o no?
Una renovación de vestuario que nunca viene mal.
Qué pena, no podemos.
No. Pero si necesitamos ropa.
¿Y yo puedo ir?
¿Mamá?
Vale. Vale, vale. Ahora, pues vámonos.
Soy Nuria, la profesora de este curso. Hola, soy Jimena. Y es Lucía.
¿Hola? ¿Y eso que tienes? ¿Te lo han traído los reyes?
Es que le gusta usar cascos para escuchar música.
¿Y qué música escuchas?
Música clásica.
¿Ah, sí?
¿Y eso?
Porque no tiene voces.
Pero, Lucía, me tienes que prometer que a partir de mañana cuando empecemos las
clases no te los vas a poner.
¿Vale?
No se preocupe. Aquí la vamos a cuidar.
Parece una niña muy especial.
¿Vamos, Lucía?
A ver, niños.
Tenemos una amiga nueva. Se llama Lucía.
Le damos un gran aplauso de bienvenida.
Tú ahora, sobre todo, tranquilo, ¿vale? No te pongas nervioso. Ante todo, mucha
calma. Y si me meten conmigo como en el otro cole, entonces me pondré nervioso.
Bueno, pero ¿por qué se van a meter contigo?
Por las gafas, el asma, los tropezones. Sí, vale, vale.
Aunque ya que estamos...
es cuestión de ir por ahí provocando, ¿verdad?
Lo digo por el librito, Carlos. Es que siempre vas con un libro debajo del
brazo. Yo creo que se meten contigo porque no paras de leer.
Es que no me lo llevo para leer.
¿Entonces para qué te lo llevas?
Me lo llevo para cuando me tiran cosas, lo pongo en medio y ya no me dan.
Bueno, anda, toma.
Aquí todo va a ser diferente, ya verás.
¿Sabes una cosa?
Aquí no te conoce nadie, Carlos.
Tienes la oportunidad de empezar desde cero.
Muéstrale que eres un montero.
Digo, un castillo.
¿Y entonces cómo lo llamáis a esto?
Astoria. No, pero díganme entre vosotros.
Porque aunque el sitio sea pijo, siempre se le tira el nombre, ¿no?
Yo es que a esto lo llamaría Escoria o algo así, ¿eh?
Pues no, la verdad que todavía no tiene nombre, pero ese me mola.
Sandra.
Confío en ti para la administración de este dinero, ¿vale?
Necesito que traigas fotos para las fichas.
Por favor, que nadie se meta en líos.
Bueno, será lo que se pueda.
¡Vamos!
Oye, tráete los recibos, ¿eh?
Venga, hasta luego.
Hasta luego.
¿Y ahora qué?
Vamos a buscar los documentos. ¿Ah, sí? ¿Dónde?
A la policía.
Pero tú no puedes ir a comisaría y pedir que te den unos DNI falsos así por la
cara. Nadie va a pedir nada, Mario.
¿Entonces?
Hola, Borja.
Hola, Gafotas.
Todo va a ser diferente.
Uy, pero qué bien te queda.
Ahora mucho mejor.
¿Qué tal me queda?
Bueno, no estás mal, pero los guantes no te pegan nada.
Bueno, es que son un recuerdo. Tú verás, pero este es mucho mejor.
¡Qué elegante!
Esa corbata, aquí arriba, muy bien.
Ahora perfecto.
Venga.
No.
Sí. Mucho mejor.
Así perfecto.
Claudia.
Uy, qué casualidad.
Él es Leo, Poli, Polileo y esa es su hermana Sandra.
Bueno, en realidad me llama el Culebra.
Hola, soy el novio de Claudia.
Ya está.
Jimena, esto es una locura.
Mario, tú trabajas haciendo DNI. No creo que sea tan difícil.
No, difícil no. Lo que es es ilegal. Ilegal del todo.
Pero además, ¿cómo lo vamos a hacer?
¿Tú nos entretienes con un estrés mientras yo me pongo la faena o qué?
Antonio, hola.
Perdóname.
Hola. ¿Ocurre algo?
No.
¿Seguro? Sí, seguro.
Traes mala cara, Mario.
¿Has dormido mal? No, no, no. Si en la cama se está divinamente. Aquí el
problema es cuando se despierta uno.
Esto es para ti.
Por el cole y por el roscor y por todo lo demás.
Muchas gracias.
Pero no habréis venido aquí solo para esto, ¿no? No hacía falta.
No, no, no. Si queríamos pasear un poco y, bueno, conocer el pueblo y... Está
muy bonita la comisaría.
No, esto de comisaría nada.
Sede de la policía local.
¿Ah, sí?
¿Y cuál es la diferencia?
Bueno, pues que aquí no ocurre nada, básicamente.
Pero bueno, dice que es bueno para los niños y que da calidad de vida.
Claro, claro, porque aquí ya se hay DNIs y papeleros y documentación y esas
cosas, ¿no? No, eso allí, en horario de oficina, para no eslomarse, ya sabes,
los funcionarios.
Claro, porque tú tienes una jornada mucho más larga, ¿no?
Un poquito, pero tampoco te creas.
No te tendrán aquí toda la noche.
No, qué va, mujer. Las huellas son para los nuevos, ¿no? Aquí con poco ya basta.
Con uno solo para todo el edificio va que chulta.
Seguro que estás bien, vecino.
Sí, sí, sí.
Chao. Ay, ayer cuando te llamé a casa.
Menudo control, pero esto qué es, ¿irá?
Yo no tengo nada que ver.
¿Pero qué estás haciendo?
No tenemos tanto dinero.
María, ¿cómo...? Pagar las cosas, ¿no?
¿Pero qué haces?
Nos ayudan a la familia.
Oye, que... Perdona por lo de antes, ¿eh?
No sé, es que me ha dado la sensación de que estabas ligando con mi novia.
Pero vamos, que... Pero tú tienes pinta de ser un yo listo, de saber lo que te
conviene. ¿Ah, sí?
¿Y qué me conviene?
No tocas las cosas de los demás.
Tú tranquilo, que yo respeto mucho la propiedad privada.
Ah, vale, mejor.
No, pero ¿sabes lo que pasa? Que si no, aquí puedes tener problemas.
¿Problemas?
Hombre, yo creo que el problema lo tiene el que tiene una novia que se tira
encima el primero que pasa.
Pero tú, tú verás.
Bueno, ¿nos vamos?
Sí. La chica primero.
Tranquilo. Debe ser un error, ¿eh?
Eh... Esta bolsa no es mía.
¿Quieres el ticket de todo esto?
Mira.
La llevaba él, ¿vale? Él estaba aquí.
Y...
¿Ha desaparecido?
Ha desaparecido, claro.
Joder, tío.
¿Tienes un problema?
Acompáñame, por favor.
Y cuando los encontremos,
¿qué vais a hacer con los otros niños?
Lo mismo que contigo y con tus otros compañeros.
¿Protegerlos? Aquí.
¿Aquí?
¿Es que no te gusta?
No, no, es solo que... ¿Recuerda quién te acogió cuando todo el mundo te dio de
lado?
Tus padres, tus hermanos, tus amigos, tus servicios sociales, incluso ese
silvestre. No sé si él me dio de lado.
Lo hizo, créeme.
Nadie quiere hacerse cargo de ti.
En cuanto descubren cómo eres realmente, solo quieren perderte de vista.
Todos.
Excepto nosotros.
Por eso cuando te pedimos que nos hagas un favor a cambio, esperamos que
cumplas.
Cumpliré.
Solo que no entiendo... Es pronto.
Lo entenderás todo a su debido tiempo.
Ahora necesito que me digas que estás con nosotros pase lo que pase.
Estoy con vosotros.
Pase lo que pase.
Hasta Chicago para... No tenemos las fotos, las firmas. Tú has dicho que los
carnets tardan cinco minutos en hacerse. Pues entramos, salimos y ya está.
Vamos a ver, Jimena, tú serás Matajari, pero ¿no te has dado cuenta que yo,
precisamente, James Bond, no soy?
Sí, sí me he dado cuenta.
Que hay un tío de guardia.
Le podemos despistar. ¿Y si nos pilla?
Pues le decimos que hemos ido a buscar mi bolso.
¿Pero qué bolso?
El que me he dejado antes.
Papá, yo no quiero ir a... Ahora los carnitos.
Vamos a ver, Jimena, a ver si yo me estoy volviendo loco. Lo que no podemos
dar...
¿Ha ido todo bien?
Las fotos, los uniformes y algo de ropa para todo.
Vamos a ver, ¿yo con quién estoy hablando?
¿Qué ha pasado?
¿Qué ha pasado?
Pues que se ha puesto a robar en medio de la tienda y luego ha desaparecido
delante de todo el mundo. Bueno, pero que no me ha visto nadie. Bueno, es que
solo faltaba eso. ¿Y todo por qué? Pues por dejar a un chico en ridículo. Eh,
que se lo ha buscado él, ¿eh?
Chicos, basta, ¿eh?
¿Sabes lo peor de todo? Que creo que eres un peligro para todos nosotros.
¿Yo un peligro?
Eh, que no soy yo el que va casi matando gente por ahí, ¿eh? Es suficiente, ¿eh?
Mira, ¿por qué no te vas de una vez y nos dejas en paz?
¡Eh, bájate, chipa! ¡Que no me digas que me relajo!
¡Ah!
¡Ah! ¡Ah! ¡Ah! ¡Ah!
¡Ah! ¡Ah! ¡Ah! ¡Ah! ¡Ah! ¡Ah! ¡Ah! ¡Ah! ¡Ah! ¡Ah!
¡Ah!
Papá, ¿es malo?
No, no, no es malo.
Oye, me estaba preguntando.
¿Tú aquí estás bien, Carlitos?
No he roto nada.
A ver, niña.
Regla número uno, niña. Regla número uno. A la cama.
Y yo la culebra que baje, ¿vale? Buenas noches.
Papá. Buenas noches, papá. Buenas noches.
Venga tú, a la cama también.
¿Listo?
Mira, mejor no preguntes.
Vamos, vamos, que está todo planeado. Pero ¿cómo nos vamos a colar en una
comisaría? Vamos, ayuda profesional.
¿Qué? Ah, no.
No, no, no, no, no.
Perdona, pero ¿cómo vamos a meterlo en este pollo?
Tiene mucha más experiencia que nosotros, Mario. Mira, yo no sé cuál es
regla, pero una regla aquí seguro que nos estamos saltando. Si no hay
documentos, no hay reglas y no hay nada.
Hola, estoy aquí, ¿eh?
Necesitamos tu ayuda.
Tenemos que distraer a alguien.
No es posible.
¡Te pillé!
¡Eres una más!
Mi móvil, mi móvil, lo siento.
Hay que esperar a Culebra. ¿A Culebra?
¿Y Culebra? ¿Dónde está Culebra?
Tiene que abrir la puerta. Está cerrado.
Venga, date prisa.
Niño, rápido.
¿Pero qué haces, animal?
Va, dicho rápido.
A ver, entra.
Tú, si la vale.
¿No te dejo dormir?
Es que le estoy intentando escribir una carta a mis padres.
¿Entonces por qué no escribes nada?
Pues porque no sé qué decirles.
No sé cómo contarles todo esto.
¿Tú crees que los de ellos son magos?
No.
Yo tampoco.
Bueno, pero a mí no me hagas caso.
Es que yo me enfado con ellos porque cuando eres mayor ya no te traen lo que
pides. A mí tampoco me han traído lo que yo quería.
Ni lo primero ni lo segundo.
Me han traído a mi papá y ahora voy a tener que volver al orfanato.
¿Pero por qué dices eso?
¿Que no, hombre? ¿Que no? ¿Que seguro que no?
Mario piensa que sí. Que algo va a salir mal y que nos vamos a tener que
separar. Cada uno en su casa y yo en la de todos.
Eso dice.
Pero yo ya no tengo casa.
Pero con esto lo has oído en su cabeza.
¿Pero cuándo esta noche?
Y hasta ella sabía dónde se iban a ir él y Carlos.
Francia está lejos.
Sí.
Pero yo solo.
Así que yo ya no le voy a pedir nada más a los reyes. Yo también estoy enfadada
con ellos.
Se acabó.
El carnet. El de familia numerosa.
Esto ya está.
¡Ay, mi bolso!
¡Ahora vas a coger el bolso!
¿Está bien?
¿Y ahora cómo salimos de aquí?
Chaval.
¿Eh? ¿Qué haces?
Pues nada, que he perdido 50 euros.
¿Ah?
Y verás mi padre.
Verás.
Joder, muchas gracias.
Muchas gracias, tío. Muchas gracias, de verdad.
Agente. Señor agente.
Bueno, muchas gracias, señor agente.
Buenas noches.
Creo que tengo fiebre.
A ver.
Ya.
Claro, entonces mejor que mañana no vayas al cole, ¿no?
Pues sí.
Tienes unas decimillas, ¿eh?
Unas decimillas de mucho morro y de muy poca vergüenza.
Es que se meten conmigo.
¿Por qué no te conocen todavía, Carlos?
Pues es que no me juntan el vecino.
Pues por eso es por el primero que tienes que empezar.
Tienes que ir, hablar con él, sin miedo, presentarte, que no pasa nada.
Mira. En cuanto hagas un amigo, todo lo demás viene rodado, ya verás.
Carlos, hay que tener un poco de fe.
Y sí, un poco de fe es algo que a ti y a mí no falta, pero es una cuestión
genética, hijo, no tenemos culpa.
Pero hay que tenerla, hombre, hay que tener fe.
¿Qué es eso?
La fe.
Vamos a ver.
Imagínate que vas andando por el bosque.
¿Como caperucita?
No, como caperucita no, pero un bosque normal y corriente.
Y vas andando y en medio del bosque te encuentras un agujero enorme.
Pero tú tienes que llegar al otro lado porque al otro lado hay algo súper
importante para ti.
La casa de la abuelita.
Vale, la casa de la abuelita, eso está bien.
Y entonces tú piensas que si saltas ese agujero te vas a caer, pero es que
tienes que llegar sea como sea.
Así que...
Cierras los ojos.
Aprietas fuerte.
Respiras hondo.
Coges carrerilla y... ¿Ya?
¿Y llego al otro lado? Sí.
Porque has tenido eso. Fe. Has confiado en ti mismo.
Mañana vas a hacer un montón de amigos, ya verás.
Y no te vas a poner nervioso ni vas a romper nada.
Seguro.
¿Terminaste, Carlitos? Sí. Vale.
Oye, voy a tardar un poco porque voy a ir a buscar un cajero que esté lejos.
no nos pueden localizar y saco todo el dinero.
Vale, pues tú lo traes que ya lo escondo yo en un calcetín.
Claro, como ahora tenemos al James Bond para protegerlo.
¿Qué tal, chicas?
Uy, qué guapas con el uniforme, ¿no?
Culebra, ¿podéis hacer que las cosas desaparezcan?
Solo las muy pequeñas.
Y con gafas.
Bueno, nos vamos. Primer día, todo va a salir muy bien, ya veréis. Vámonos.
Pero bueno, tú no me habías dicho que él se quería ir.
A lo mejor los reyes magos me han hecho caso.
Eso han hecho algo raro los cereales, ¿por qué?
¡Carlitos!
¿La mochila?
Venga, hombre.
Venga, que llegáis tarde. Venga.
Bueno,
tened cuidado, hijas buenos.
Adiós, papá.
Adiós. Adiós.
Eh, Jimena, Jimena.
¿Qué? Que...
Bueno, ya sé que no tenemos mucho dinero y eso, pero hombre, ya que los Reyes
Magos este año no han podido localizar a los chicos, pues a ver si... Muy bien,
buena idea. A Carlitos cualquier cuento, lo que sea. Si el contante que tenga
letra... Vale, vale. Tú prepara la documentación.
Vale. Adiós.
Bueno.
Ah, los carnés.
Los carnés.
¿Los carnés?
¿Y cómo es que vamos los dos a la misma clase?
Pues porque uno de los dos ha repetido.
Adivina quién.
¡Ey, Culebra!
Y compañía. Qué fuerte lo de ayer, ¿no? Sí, mucho.
Pero tú no... Vamos, que tú no le hiciste la jugarreta a Leo, ¿no?
¿Pero cómo?
¿Majear? Pues no sabes lo que me pude reír. Fue buenísimo. Y la cara que puso
madre.
Joder, en esta clase no falta nadie.
Te voy a partir la cara.
¿Pero tú qué haces?
Mira, chaval.
Deja en paz a mi novia de una puñetera vez. ¿Qué pasa?
¿No te viste bastante ayer y vienes a por más?
¡Pero tú estás tonto!
¿Por qué, eh?
¿Por pelearme con...? Tonto por no pillar mis indiretas, que pareces nuevo.
¿Quieres saber lo que me pasa contigo?
Pues a ver, si no te he contestado los mensajes, pues no es porque no tengas
saldo, porque yo estoy de contrato. A ver qué te crees.
Y si no te llamo desde casa no es porque esté estudiando, precisamente.
Que estoy cortando contigo, ¿te enteras?
Buenos días.
A ver, sentaos, por favor.
Como veis, tenemos dos nuevos alumnos. Espero que sepamos darles la bienvenida
que se merecen, ¿eh?
Hola, te dejo la mochila aquí, que si no, no puedo sentarme.
¿Y tú por qué no te sientas por ahí delante?
Porque si no, no nos podemos conocer bien.
¿Te gusta leer?
Buenos días.
¿Dibujar? ¿Te gusta dibujar?
Yo dibujo mucho.
Pero no me gusta.
Hola.
Los Reyes Magos te han traído una cámara de fotos.
Barata, pero... nos sirve para sacarnos las fotos del carnet de familia
numerosa.
¿Qué pasa?
El... El carnet, mi carnet.
Que no está.
Que yo creo que me lo dejé anoche en la comisaría.
¿Y qué cosas te gusta hacer?
Jugar al baloncesto.
¿Sabes? No.
Bueno, para esto voy a necesitar ayuda.
¿Voluntario o voluntaria?
Vamos.
¿Quieres aprender?
Haz como si quisieras sacar hasta el cielo.
Venga, chicos.
Pero hacia arriba.
Muy bien, Carlos.
Venga, a la pizarra.
Vamos.
Niños.
Hermano, tirando con la goma.
Borja, tú y yo vamos a hablar seriamente.
Carlos, va a tu sitio.
Adiós.
Seguro, seguro, se me cayó cuando estábamos debajo de la mesa. Es que
estar ahí, seguro, no puede estar en otro sitio.
Se lo podemos explicar perfectamente, Mario.
Estuvimos ayer por la mañana, se te pudo caer entonces.
Ximena. Es un carné de identidad expedido ayer.
La puerta que está forzada es la puerta donde se hacen los carné de identidad.
Vale que sean policías de pueblo, pero es que tampoco hace falta ser Sherlock
Holmes. No me importa, podemos ir y recuperarlo.
Claro, hombre, mucho mejor.
Mucho mejor. En vez de esperar a que vengan aquí a detenerme, me presento yo
solo a un comisaría, me pongo las esposas en plan, por favor, sirvas usted
mismo. ¿Entonces no piensas hacer nada?
Sí. Lo que tenía que haber hecho desde ayer. La maleta. Pero Mario, que podemos
todavía. Que no, Jimena, que no podemos, que no podemos.
Que esto es imposible, que es una locura, que no puede salir bien. Y yo lo
sabía, yo lo sabía, pero como soy tonto me dejé engañar. ¿Cómo que engañar? Sí,
engañar por discursitos absurdos sobre la fe y no sé qué tonterías más.
Y yo como soy tonto, trago. Y trago con que tres niños que acabo de conocerme
llamen papá. Y trago también con buscar significados a unos garabatos escritos
en una libreta como si fuera una sopa de letras. Cuando sé perfectamente,
perdóname Jimena, sé perfectamente que lo que sea que estamos buscando es como
encontrar una aguja en un pajar.
¿Sabes una cosa, Mario?
¿Qué qué?
Que sí.
Que mejor que te vayas. Así no te tengo que aguantar.
Y que quede clara una cosa.
Que si esto ha salido mal ha sido por culpa tuya, que lo sepas.
¿Y sabes qué? Que yo sí me voy a quedar aquí.
Y me voy a quedar por mi hija y por esos niños que no tienen un lugar a donde ir
ni nadie que los ayude. Lo voy a hacer. Y sé que es muy difícil, pero no me
importa. Si tú te vas, seguramente va a ser más difícil todavía. Pero ¿sabes
qué? Si te quedas, va a ser imposible.
¿Entonces quieres que me vaya?
Sí, por favor.
Pues muy bien.
Encantado. Porque yo también me quiero ir. Solucionado.
Hola.
¿Gimena?
Soy Silvestre.
¿Silvestre?
¿Dónde está Lucia?
Pero ni tú.
Tú estabas... En el hospital.
Casi me matan.
Fue un golpe fuerte.
Pero ya estoy casi bien.
¿Dónde está Lucía?
Lucía está aquí conmigo.
Si me dices dónde estáis, puedo ir enseguida.
Antes, tenemos que vernos.
¿Por qué?
Necesito verte.
Quiere verme.
Lógico.
Quiere asegurarse de que eres tú.
¿Tienes claro lo que tienes que decir?
Asegúrate de que estás sola.
Ah, y cuando descubras dónde están los demás, llámame.
Del resto nos encargamos nosotros.
Sí.
Y sí.
Que todos piensan que eres raro.
¿Todos? ¿Y tú también?
Sí, pero no pasa nada.
Yo también soy rara.
¿Y esos?
También.
¿Esos?
Sí.
Ese está todo el rato pensando en comerse la tiza. Ese otro, en que nadie
entere que se ha hecho pis en la cama.
¿Y Borja?
¿Ese?
No sé qué piensa.
No se lo entiende.
Eso sí que es raro.
¿Y por qué se mete conmigo?
Porque se nota que eres raro. Ya.
¿Quieres que seamos raros juntos?
Es mejor que ser raros solos.
No me lo puedo creer.
Perdona, pero es que... Si suelo oírte la voz, no... Esto es un
milagro.
No sabes la alegría que me da verte, Silvestre.
Estos días han sido... Te necesitamos.
Hemos encontrado la libreta. Con el mapa. Y todos los apuntes. Y la nueva
que...
Yo no sé de qué me hablas.
¿Cómo? Por el golpe.
No me acuerdo de nada.
Tengo amnesia.
¿Qué?
¿Qué pasa, nanos?
En una pelea, ¿quién ganaría?
¿Harry Potter o los Reyes Magos?
Te vas a enterar, chaval.
Fuera. Al acabar las clases, tú y yo solos.
Tú has visto muchas películas.
Están pensando en cosas malas.
¿Y estos?
¿Qué estás, jugando a las muñecas con tus amiguitos?
No, son mis hermanos, ¿qué pasa?
Nada, os parecéis mucho.
En la de leche es que os van a caer.
Menuda cara de niño colleja tiene este.
Con gafas y todo. Eh, tú a estos ni les mires orejas de pana.
Pero este quién se ha creído que es.
¿Eh? ¿Qué eres? Que os va a reventar la cara a todos como nos vayáis. ¿La cara?
¿Así a todo? A todos.
Cuando quiera. No sabéis ni por dónde os van a venir las letras. ¡Dejadnos en
paz! ¿Qué?
Es que... Nos vemos luego, ¿vale?
Recuerdo las cosas importantes.
Pero no los detalles de últimamente.
Sé que hablé contigo, pero no sé de qué.
Pero la casa y la libreta y todo lo que me contaste.
No es lo que nos faltaba.
A lo mejor Mario tiene razón y no hay manera de que eso salga bien.
Sí me acuerdo bien de algo.
Me acuerdo de Lucía.
¿Está bien?
¿Dónde está?
¿Quieres que te lleve con ella?
Hostia, harto esta panda de pijos. Bueno, por más chulo que te pongas, no
poder con todo saber cómo les ibas a ganar.
Adivina.
Ya. O sea, te ibas a hacer invisible, ¿no? Pero bueno, ¿tú qué quieres? ¿Que
descubran y mandarlo a toda la mierda?
Simplemente pues por ganar una pelea.
Eres un egoísta.
¡Papá! Hola, papá.
Pero si todavía no es la hora de irnos a casa.
¿Papá? Que no me llame nadie papá.
¿Estamos? Bueno, tú sí, hijo. Venga, vámonos. ¿Y los demás?
Bueno, ¿qué pasa?
Que tenemos que irnos.
¿Carlitos? Y yo. ¿Pero qué ha pasado?
No tengo tiempo de ponerme a explicarlo. ¿Estamos?
Despídete de tus amigos. ¿Por qué?
No tengo tiempo, Carlos.
Mira, decidle a vuestra... A Jimena.
Que siento mucho que todo se ha llegado al traste.
Pero ¿qué le vamos a decir a todo el mundo?
¿Entonces?
¿Se ha dado?
Suerte, chavales.
¿A dónde vamos?
Con la tía Amparo, a Francia.
Pero yo no quiero ir.
Allí no tengo amigos.
Carlos, aquí tampoco tienes amigos. Venga, vámonos.
No es verdad.
Tengo una herencia que me ha ayudado.
Y Culebra también, que un mayor se metió con nosotros y nos ha defendido. Y
Sanal también nos ha defendido.
Además, aquí estamos bien.
¿Por qué nos tenemos que ir?
Pues porque tu padre es un desastre que metió la pata hasta el fondo, hijo
preso. Pero seguro que se puede arreglar.
No, no se puede, es imposible.
Pero yo tengo eso.
¿El qué?
Lo de cerrar los ojos, saltar el agujero y todo eso.
C, hijo, se llama C.
Pero a tu padre se le ha acabado. Lo siento.
Pero yo tengo mucha.
Te puedo dejar un poco.
Si cerramos los ojos juntos, seguro que podremos saltar. ¿No?
¿De verdad?
¿De verdad, eh?
Anda, ven aquí.
¿Quién me mandaría a mi hablar?
Antes de que me vaya a estos mierdas se van a enterar de quién soy.
No, que no. No vayas a hacerte invisible delante de la gente. ¿O qué?
¿O lo fastidia todo?
Es que no te has enterado.
Ya se ha fastidiado.
¿Qué? ¿Qué te creías? ¿Que vas a tener una familia feliz con una casita y una
valla blanca?
Anda ya, tía.
Las cosas siempre se acaban jodiendo al final.
Vale, ¿y entonces qué?
Pues a la puta calle, a buscarse la vida.
Tampoco se está tan mal. Y una mierda, tío, no digas eso.
Joder.
Yo no tengo a dónde ir, ¿vale? ¿Me entiendes?
Es que esto tiene que salir bien.
Es que va a salir bien.
Por favor.
Joder, Chispita.
Tú sí que crees en los reyes magos.
¿Qué hacemos, papá?
Entrar en la boca del lobo, hijo.
Mira, hay que buscar debajo de esa mesa.
Y si te digo que salimos corriendo, salimos pitando, ¿eh?
Hombre, Mario, contigo tenía yo que hablar.
A la de tres.
Me da mucho apuro todo esto, pero, en fin, qué vergüenza.
Ya.
El bolso de tu mujer, que lo han robado. ¿Eh?
Que sí, que ayer se lo dejó y a mí se me olvidó llamaros o llevaroslo porque os
lo podía haber llevado. Total, que esta noche nos han entrado y se lo han
llevado.
Me da vergüenza hasta contarlo.
Robar aquí.
¿Tú te lo puedes creer? Yo ya me lo creo todo.
¿Y no han robado nada más?
No, nada.
Se han abierto la puerta del despacho, eso sí.
¿Aquí? Ven, ven.
Pues hombre, teniendo en cuenta que han borrado el registro de todos los
documentos hechos ayer, parece cosa de...
De falsificadores de DNIs o pasaportes.
Además, que debe de haber algún documento circulando por ahí con fecha
Porque eso sí que el sistema no deja cambiar. Pero ni idea de quién puede
sido, ¿no? Pues no lo sé, no.
Pero muy lejos no pueden andar.
Porque la gente que ha hecho esto, aquí llama la atención seguro.
¿Seguro? Seguro.
Bueno, pues... Pues te dejamos a ello.
Oye, lo del bolso... Nada, nada.
Lo del bolso... La de bolso que tiene Jimena.
Que recuerdos a Rosa, de tu parte.
Papá, me he saltado las reglas.
Muy bien saltadas, hijo. Muy bien saltadas.
¿Eh?
¿No te crees que vas?
Irnos a la playa, anda. Te lo digo porque estoy bien. ¿A la playa?
¿Qué pasa?
No tenéis ni idea de lo que puedo hacer.
¿Ah, sí?
¡Qué listo!
¡Por ejemplo!
Levantadle, que le vamos a hacer una cara nueva.
Apártate.
Nos vamos, nos vamos. Vaya, va.
Venga, va.
Vamos. No me toques, va.
¿Estás bien?
Lo saqué.
Tú puedes, pero yo no.
Vamos a casa.
Pero bueno, ¿entonces no os vais?
Bueno, yo a partir de ahora cuando hable me hacéis el caso justito.
Vale.
¿Y a ti qué te ha pasado?
¿Tenemos botiquín? Sí, en el cajón donde están las... que está al lado del...
donde las tiritas. Vale, vale. ¿Se han peleado?
¿Quién ha ganado?
Nosotros.
¿Dónde? Los reyes magos nos han encontrado. Y miren lo que me han
Y esto es para ti.
Aquí no sabes lo que es.
Una muñeca.
No vale.
Es trampa.
Esta es la casa.
¿La recuerdas?
Aquí querías traer a niños especiales como Lucía.
Para que estuvieran seguros.
¿Yo quería hacer eso?
Sí.
Suena bien.
Espera aquí.
Vamos a darle una sorpresa a Lucía.
Hola.
Hola.
No, que al final no ha sido tan difícil.
Para un jaycon como yo, claro.
Y a ustedes les ha ido muy bien el primer día de clases, ¿no?
¿Se ha metido en algún lío?
No, no se ha sacado de uno.
Sí que son magos, nos han encontrado. Tienes que creer en ellos.
Es como si hubiese una aguja en el suelo y cerrarse los ojos.
Lucía, te tengo una sorpresa.
Ya, pero si fueran magos de verdad.
¿Qué pasa?
Bueno, tiene que asimilarlo. Es que lo ha pasado muy mal.
Bueno.
Entonces ya sabemos lo que significa.
No. Es que Silvestre no se acuerda de nada.
Voy a parlar.
Entonces, vamos, que yo me entere. ¿Qué te ha dicho el médico?
¿Te vuelve la memoria o...? Puede.
Puede. Muy bien.
Solo nos hace falta la foto de la familia numerosa.
Perfecto, vamos a sacarla.
Chicos. Culebra.
Culebra, foto.
Venga, Carlos, vamos a hacer la foto.
Nos venimos todos acá.
Aquí, ¿no? Aquí estamos bien, ¿no? Aquí cabemos todos.
Venga, vente conmigo.
Sí, yo te cojo, ven aquí. Muy bien.
A ver, venga, venga. ¿Qué te decís? ¿De patata decimos todos papá?
Sí. Y si nos vemos bien. Eso que es una gracia. Vale.
A ver, chicos, felices. Venga, aquí, a la de tres, a la de tres. Una.
Dos y tres.
¡Papá! A ver, a ver la foto. Está bien.
A ver.
A ver, chico, déjame ver. Oye, primera foto de los Castillos Rey. Tengo que ver
si salió bien, ¿vale? A ver.
Ah, perfecto. Muchas gracias. A ver, a ver, a ver. A ver, a ver.
Jimena, el plan es traer aquí a otros niños.
A otros niños especiales para que vivan aquí. Bueno, sí.
Sí podemos, por supuesto.
A ver.
¿Por qué?
¿Más niños?
¿Eh? Esto va a parecer sonrisa y lágrima.
Bueno,
no empecemos, Mario.
¿Cuántos niños estamos hablando? Mario, ¿qué te has tomado hoy? ¿Qué me he
tomado? Hola, papá, mamá, Marta.
Siento mucho haberme ido así.
Y todavía más no poder explicaros por qué.
Solo quiero que sepáis que estoy bien.
Que no estoy sola.
Estoy con gente buena que me está ayudando.
Y, dadas las circunstancias, puede que sea la segunda mejor familia que podría
tener. Después de vosotros, claro.
¿Pero cómo ha sabido esto los reyes magos? Porque son magos.
En el
fondo quiero que sepáis que he tenido suerte.
Es como si hubiera recibido el mejor regalo de reyes de mi vida.
Para Poli.
Y además sin pedirlo.
En este momento y por lo menos esta noche, me parece que no podría estar en
mejor sitio que este.
Y de verdad
creo que todo va a salir bien.
Por favor, no os preocupéis por mí.
Os quiero, Sandra.
Buenas noches.
Esta noche el sofá vale.
Ya mañana veremos qué hacemos.
Porque tú te quieres quedar aquí, con nosotros, ¿no?
Me gustaría así.
Muy bien.
Me alegra mucho verte.
Buenas noches. Buenas noches.
Te voy a dar un abrazo porque piensa que eres mi papá.
Porque llegó en tu cabeza una voz diferente.
Porque no eres él.
Y si Jimena supiera la verdad, no te hubiera abrazado.
No eres él.
Y cuando los demás se enteren, no van a querer que te quede.
Ya lo sé.
Porque nos has engañado.
Hola, perdona, no te he podido llamar antes.
Sé dónde está.
Esa gente tiene a mi hija y yo no voy a salir corriendo. ¡Jimena!
¡Jimena, no!
¡Jimena, ven aquí!
¿Una cena con mi familia?
¿En serio? ¿Por qué le habéis hecho a mi madre? Como nosotros no tenemos nada
que ocultar.
Mejor, porque si no, te juro que mi madre lo acabaría descubriendo.
Pudo transformarme en otras personas.
Soy como vosotros. Tú lo que eres es un hijo de puta.
¿Qué le has hecho creer a la niña que su padre estaba vivo?
Que ni la mire ni la toques, ¿eh?
Mira, déjale, déjale. ¿Y si está esperando el momento oportuno para
Te recuerdo que ese niño está con la gente que nos persigue, es que es uno de
ellos.
Está claro que lo de la cena es una trampa, porque quiere pillarnos para
quitarnos la casa. ¿Qué piensas, que voy a ir yo por ahí recogiendo chavales de
la calle y metiéndolos en casa?
No es que desconfíe de ti, pero... Dime, Carlos, ¿cómo hiciste para mover los
objetos?
Como no me digas la verdad, vas a pasarte el resto del curso castigado.
Tú eres lista.
Muy lista y minuciosa y incisiva. Lo que soy es muy observadora.
Yo es que soy más de parejas. Los tríos no me van.
Te paso de jugar a esto.
Hablé con él.
Luego se escapó.
Es amigo de los señores malos.
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