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Zulu
Esmeralda
Me ves con la luz del corazón
Esperanza, esperanza
Tu amor es puro como el sol
Espera el amor, espera el amor
Tienes los ojos del amor
Espera el amor
En estos ojos del amor
Esmeralda
Esmeralda
Las señoras vienen a ver a los bebés.
¿Pero qué tiene este bebito?
No sé.
Tal vez está mojado.
¿Puede revisarlo, Sor Lucila?
A ver.
Se lo voy a dar a Sor Camelia, que es la encargada del culero.
Por ahora solo tenemos tres niñitos.
¿Cómo son los bebitos?
¿Lindos?
Yo pronto voy a tener uno, claro, si Dios lo permite.
Es tan bonito sentir a un bebé en los brazos.
Es la primera vez que cargo uno.
Lo sentí tan pequeñito, tan indefenso.
¿Quién es usted?
Esmeralda, soy yo, tu madre.
Entonces, ¿ustedes dan asilo a cualquier indigente?
Nuestra casa principalmente es para niños huerfanitos o abandonados por sus padres
Aquí los educamos y los cuidamos con el cariño que les faltó
Los pobrecitos se conforman con tan poco
Cualquier cosa los alegra
Pero también reciben a gente adulta
Solo en una situación de urgencia
Me imagino que eso no sucederá con frecuencia
¿O ha tenido algún caso últimamente?
Pues sí, el otro día cuando regresaban Sor Lucila y Sor Belén de San Luis,
una joven se desmayó frente a ellas en la estación del tren.
¿No me digas?
Sí, una muchacha ciega muy bonita.
Sor Piedad, bendita sea.
Gracias a usted he encontrado a mi hija.
Sor Piedad, gracias por haberme traído a ella.
No la traje yo.
Usted vino con su cariño y su consuelo para los desdichados y Dios premió su gesto de bondad.
No sabía dónde buscarla.
Creí que pasaría mucho tiempo para volver a verla.
Si usted supiera, se olvidará todo lo que ha ocurrido.
Dios nunca nos abandona.
Ahora es importante cuidarle, que se mantenga tranquila.
Estuvo a punto de perder a su bebé.
¿Pero cómo?
Ya estoy bien.
Sí, señora Peñarreal.
El bebé es fuerte y con la gracia del Señor
En unos meses vendrá al mundo y la convertirá en una linda abuela
Ha estado en peligro y yo sin saberlo
Pero ya todo pasó, ahora nos dedicaremos a cuidarla
Solo queda la inquietud del alma
Creo que este encuentro va a ser muy benéfico para las dos
Tendremos que hablarle al licenciado Díaz Mirón para avisarle que encontré a mi hija, Fátima
Sí, sí, sí, querida
Ha sido una fortuna
Papá
Dígame, mi hijo
¿Usted se las podría arreglarse a mí?
¿De qué estás hablando, muchacho?
Yo quisiera irme
¿Irte?
Sí, al menos por un tiempo
¿Y a dónde quieres irte, Adrián?
Para la capital
¿Crees que te has vuelto loco? ¿Qué vas a hacer allá?
No sé
Buscaré trabajo
Usted no tiene que preocuparse, yo ya sabré abrirme camino
Pero tú no sabes hacer otra cosa que arrar huellas, ordenar vacas, domar caballos cerreros
Allá no hay nada de eso, mi hijo
Le repito que no tiene que preocuparse, pa
Ya encontraré alguna cosa que pueda hacer
¿Te das cuenta de lo que te espera, eh?
Tú amas el campo
Tus raíces están en esta tierra igual que las del maíz que nos alimenta
Allá nomás encontrarás calles, edificios, coches, gente
No estás bien aquí
Tienes todo
Todo no, papá
¿Y qué te hace falta?
Alguien que se lleve un pedazo de mí mismo
Y es la parte que más me duele
El corazón
¿Mañana te vas?
Sí
Te vas detrás de la señorita Gracielita, ¿eh?
Sí, papá
Y dejas tu casa, tu llano y nos dejas a tu hermana y a mí
No me creen grato ni malagradecido
Los quiero mucho
Pero no sé cómo explicárselo, hay algo que me arrastra hacia ella
Ya sé, hijo, ya sé
Así ocurre cuando se quiere mucho
Y no creas que no te comprendo
Entonces, ¿me da permiso?
Vete, Adrián, vete
Me duele separarme de ti, pero no puedo cortarte las alas.
Papá, cuando quieras regresar,
cuando te convenzas de que eso que te lleva lejos no puede ser,
vuelve.
Aquí encontrarás esperándote todo lo que es tuyo.
Pues yo no sé si decidirme entre Ricky o Andrés.
Uno me parece más formal, pero el otro es tan encantador.
Casi nunca se encuentran las dos cosas en un solo hombre.
Sí, porque los formales casi siempre resultan aburridísimos.
Dímelo a mí, me ha tocado cada tipo.
¿Y tú, Graciela?
Por fin en qué quedó tu compromiso con José Armando.
Eso se acabó.
¿Así que no habrá boda?
No.
¿Y por qué?
Después de tantos años de novios.
Cosas que pasan.
Pues hombres son los que sobran, amiga.
Pues búscate otro y ya, ¿no?
Bueno
Sí, claro
En eso estoy
Qué alegría haberte encontrado
No vuelvas a huir, Esmeralda
Al menos no huyas de mí
No lo volveré a hacer
Me da mucha pena el sufrimiento que le he causado
Esa es una de las cosas a las que creo tener derecho
A sufrir por ti
A sufrir contigo
Y yo no hubiera huido así
A no ser por...
José Armando está desesperado.
Te sigue amando igual que antes.
Pero no me quiere a su lado.
Ay, hija, ¿qué puedo decirte?
El amor de un hombre está lleno de egoísmo y de celos.
Él sabe que no eres culpable, pero le atormenta la duda.
Sí, ya me lo dijo.
Eso es lo que hace imposible todo lo nuestro.
Sin embargo, está preocupado por ti, Esmeralda.
No le diga dónde estoy, por favor.
No le diga que me encontró.
Pero eres su esposa.
Él no me aceptó en su vida con mi hijo.
Y este pequeño es lo más importante para mí.
Hija, déjame intentarlo.
Es tu felicidad.
La felicidad de los tres.
Dame la oportunidad de ayudarte.
¿Qué tanto le estaba diciendo?
Tratando de convencerla, seguramente.
Pobrecita.
Es tan desvalida que ojalá lo logre.
Yo no entiendo por qué la insistencia.
No debe obligarla a hacer cosas en contra de su voluntad
Así los resultados nunca son buenos
El hospital es muy grande
Sin embargo es insuficiente
Mucha gente requiere de atención y ayuda, José Armando
Pues mañana mismo me integro al equipo médico
Cuando entro a un hospital me siento inquieto
Deseoso de prestar mis servicios y poner en práctica mis conocimientos
Pues no se diga más, mañana el hospital es tuyo
¿Has sabido algo de Esmeralda?
No
¿Cómo podría ayudarte?
Nadie puede ayudarme, Álvaro
Ese problema es muy íntimo
Solo yo debo resolverlo
Ojalá puedan superar sus conflictos
Ustedes hacen una pareja envidiable
Y es justo que logren formar una familia
Creo que encontré a la ladrona de las fresas
¿Quién eres?
Bueno, querida, te dejo y me voy.
Tengo un compromiso y estoy algo retrasada.
Gracias por todo, Fátima.
Ay, mujer, ¿pero qué agradeces?
Ni siquiera pudiste convencer a Esmeralda de que se viniera contigo.
Hay que darle tiempo.
Para ella es muy difícil aceptar esta situación.
Sí, yo tengo fe en que pronto la tendremos aquí.
Ojalá. Nada me haría más feliz.
Adiós.
Hay que darnos prisa, Tomás.
A esta N, si le ponemos una rayita exactamente arriba, se convierte en N.
Ajá. Sin rayita es N de nena y con rayita es Ñ de niña.
N.
¿Sí?
Ñ.
Muy bien, Esmeralda.
¿Cómo vas?
Bien, Sor Piedad. Estamos en la Ñ.
Ay, qué bueno verte sonreír.
No cabe duda que ese encuentro con tu madre te hizo mucho bien.
Y es que la señora Peña Real es tan buena.
Es la única buena de esa familia.
La única.
Ay, nana, es un verdadero milagro haber encontrado a Esmeralda
Me parece que estoy soñando
Fue algo providencial
Dios nuestro Señor me escuchó
Ya puedes estar tranquila, tu hija se encuentra bien
Sí, pero requiere de cuidados
Esta tarde regreso a verla
Quiero darle dinero a Dominga y encargársela mucho
Alta gracia
¿No ha llamado el señor?
No, señora
Gracias
¿No pensarás decírselo a tu marido?
Por supuesto que se lo voy a decir, nana.
Estoy tan contenta que esta felicidad no me cabe en el alma.
Pero tú me dijiste que Esmeralda te pidió que nadie se enterara.
Por lo menos su padre tiene que saberlo.
A José Armando tengo que trabajarlo un poco más.
Pero también se lo voy a decir.
Él debe cumplir con sus obligaciones.
Y en este momento la más importante es cuidar a su esposa.
¿Petra?
¿No te dijo la señorita Graciela dónde iba?
Bien, avísale cuando llegue que no iré a comer a la casa
Necesito hacer un corto viaje
La veré por la noche, cuídala
¿Y ahora tú? ¿Qué haces aquí?
Pues que no ves, me estoy muriendo de la querencia
¿Aquí?
Sí, sobre una tumba vieja.
Sí, así si me muero tú nomás me das un jaloncito y ya me echas pa'l hoyo.
Oye nomás, las burradas que dices, Merlecio.
Es que yo no sé nada de mi reinita, ¿tú no sabes nada tampoco?
No, hoy fui al correo precisamente a ver si encontraba alguna cartita de Esmeralda.
Yo creo que me voy a morir luego, luego, Fermín
Y no me lo vas a creer, pero me da cierta apuración
Pues yo no sé dónde está la tumba donde me van a enterrar
Yo no tengo nada, ni una tumba donde me echen
¿Oíste, Fermín?
¿Tú te haces cargo?
¿De qué me lo dices?
Pues, enterrarme, pues. Tú eres el enterrador, ¿no?
¿Y dónde te gustaría que te enterrara?
Aquí todas las tumbas están rellamoladas.
Ven, ven, mira.
En tus ojos hay dulzura y en tu boca la ternura que me llena de ilusión.
Me aconsejan sin razón
Que ya deje de quererte
¿Qué hubo, Lea Adrián?
¿Cómo te vas, Zenaida?
Oyes, Adrián, estoy rete apenada contigo
¿Sí? ¿Por qué?
Pues, has de pensar que soy una mujer rete alborotada
Y tú todavía no eres una mujer
Eres solo una muchachita
¿Y alborotada por qué?
Pues, pues por el beso que te di
No te apures, no tiene importancia
Entonces, ¿no te importa?
Yo no ando besando a cualquiera
Tampoco soy una muchachita
Mi mamá me dijo que cuando nos enamoras ya se mujer
Y yo, yo ya me enamoré
Ahí está mi esposa querida
Cuando me muera, yo le pedí a don Dionisio que me sepulten juntito a ella
Mirando al atardecer
Si tú quieres, te pueden enterrar a los pies de nuestra tumba
¡Ah, sí, sí, sí! ¡Te aguento, te aguento!
Bueno, así no me quedo yo tan solito
Bueno, Melesio, vamos a hacer un trato
El que se muera primero, se encarga de enterrar al otro.
¿Hacemos el trato?
Bueno, sí, está bueno, está bueno, está bueno.
Hacemos el trato.
Esté triste.
En cuanto llegue alguna noticia de Esmeralda,
yo mismo iré a buscarla.
Está bueno, está bueno, está bueno.
Yo, yo, yo les traigo arco, arco, arco, arco.
¿A quién?
Pues a ti, Adrián.
Me tienes a esperar y a esperar para ver si me dices mi alma.
Y nada.
Mira, Zenaida, tú mereces otro hombre.
Que te quiera, que aprecie lo que vales.
Yo...
Tú no me quieres, ¿verdad?
Yo te estimo, Zenaida.
Siento un cariño de hermano por ti.
¿Entonces?
¿Nomás te has de haber burlado de mí?
No, no, no, al contrario.
Te agradezco lo que sientes por mí.
Y me apena no poder corresponderte.
¿Qué?
¿Estás enamorado de otra?
Sí, Zenaida.
Estoy enamorado hasta las chanclas.
¿Y ella?
¿Te quiere igual?
No sé.
Yo... yo quiero creer que sí
Pero eso no me impide quererla con toda mi alma
¡Espérate, Zenaida!
Avísale a la señora Blanca que llegó el señor Rodolfo
Sí, Altagracia, ahorita mismo
La comida está lista
En un momento baja la señora
Bien, gracias
Pasa
Que ya está aquí don Rodolfo, señora
Ahora bajo
Me adelanto para ver que no falte nada
¿Qué vas a hacer?
¿Le vas a decir que ya encontraste a Esmeralda?
¿Te ves muy contenta?
Sí
Hablé con el licenciado Díaz Mirón
A la tarde me entregará un informe de las investigaciones
No te preocupes más por eso.
Encontré a Esmeralda.
Sor Piedad le dio ayuda.
¿Y por qué no vino contigo?
No quiso. Está muy dolida.
Me suplicó que mantuviera en secreto nuestro encuentro.
¿Entonces para qué me lo dices?
Para que hables con el licenciado.
No tiene caso que siga la búsqueda.
¿Y se lo piensas decir a José Armando?
A él menos que a nadie quiere que se lo diga
Pues no se lo diga, sí, punto
No entiendo por qué hemos de insistir en que Esmeralda conviva con nosotros
Parece que nos tiene que perdonar la vida
Rodolfo, por favor
Es nuestra hija
Ella no quiere serlo
Ni quiere seguir siendo la esposa de José Armando
Por eso huyó sin importarle nada a tu angustia
Ni los sentimientos de José Armando
¿Y los sentimientos de ella qué?
¿Te has puesto a pensar lo que está pasando?
Blanca, estoy cansado de que el tema de Esmeralda solo sea motivo de discusión
El matrimonio de José Armando se anula y ya
Déjala, que haga su vida a nosotros, a nuestra y en santa paz
¿Qué pasa?
Buenas tardes
¿Puede usted atenderme?
Estoy a sus órdenes, señora
Solo espero que respetes la decisión que esmeralda ha tomado
Qué bueno que los alcanzo para comer
¿Pasa algo?
José Armando
¿Sí?
Estoy muy feliz, hijo
Dios nuestro Señor me iluminó y...
Encontré a esmeralda
¿Qué has dicho?
¿De verdad diste con Esmeralda?
Sí, José Armando
¿Hablaste con ella?
Sí, hijo
Al llegar a la ciudad se puso muy delicada y Sor Piedad la socorrió
Entonces, ¿está en la casa de Beneficencia?
Ya no, hijo
En cuanto se recuperó, se fue con Dominga a la casa de una conocida de Sor Piedad
Bueno, ¿por qué tanto interés?
¿Acaso piensas buscar?
José Armando, Esmeralda te necesita
Ve a verla, sé noble, hijo
Sobreponte a eso que te lastima, que te impide aceptarla
Cuando un amor es grande, sabe superar las desdichas
Y tú has sabido vencerlo todo
No te importó que ella fuera ciega ni la oposición de Rodolfo
Tu cariño supo ser fuerte y salió triunfante
Sabes que Esmeralda no es culpable
Que sufre mucho
Y que te ama
Blanca
La decisión es solo de José Armando
Él debe pensar las cosas
Y tomar una determinación
Déjalo, mujer
La decisión que tome
Marcará para siempre su destino
Por supuesto, me diste una sorpresa
Ay, Dominga, tanto sacrificio
Tanto esfuerzo por escapar
Y con qué facilidad me encontraron
¿Y ahora qué pasará si se lo dicen a José Armando?
No tiene caso seguir escondiéndote
Cada uno viene al mundo con su destino
El mío está marcado por el sufrimiento
Y total
¿Para qué?
Cuando se sufre por alcanzar algo que vale la pena
Por conquistar la felicidad, el dolor tiene sentido
Pero mis penas no lo tienen
Porque para mí no hay esperanzas
Pero no estés triste
Esto se me afigura como un milagrito de Dios
Ven, ven, siéntate
Siéntate y cuéntame
A ver
¿Qué te dijo la señora Peñarreal?
¿Se puso muy contenta?
Mucho
Me dio pena cuando sentí sus lágrimas de alegría
Y cuando me rogó que no me escapara otra vez
Sí, sí, ya entiendo, mija
Al fin y al cabo ella es tu madre
¿Y ahora qué va a pasar, eh?
Porque segurito que el doctorcito se va a enterar que estás aquí
Eso es lo que temo, Dominga
Que se lo digan
Y yo no quiero que venga
No quiero
Ay, sí, José Armando
Ustedes van a tener un hijo
Este hijo es lo que te va a apartar de mí
Soy su padre
No lo sé, José Armando
No estoy segura de que lo seas
Sí, Esmeralda vino a verme.
Estaba preocupada por mi salud.
¿Y cómo lo supo ella?
Fue a buscarme, como siempre lo ha hecho.
Y le enteró Juana de lo que le iba a pasar.
¡Miente!
Miento.
También vino a darme la noticia de que está esperando un hijo.
Nuestro.
¿Qué tal, Rolito? ¿Cómo te va?
Está muy bien.
Hola
¿Qué andan haciendo?
Esperándote, nos dijo tu muchacha que no tardabas en llegar
Miren, les presento a Graciela Peñarreal
Ellos son Emiliano y Héctor
Hola Graciela
Mucho gusto
¿Qué tal?
Mucho gusto
Pobrecita Zenaida
Lloraba y lloraba
Y a ti, ni tantito te remuerde la conciencia
Mira, florecita
Más vale una colorada que veinte descoloridas
Yo estoy enamorado de otra mujer
Sí, una mujer que ni siquiera te corresponde
Que no le importas pa' nada
Gracielita me quiere
En esta ventana hablamos muchas noches
Aquí nos besamos
Y aquí me dijo que me quería
Pero se fue y te dejó, Adrián
Tienes que ser fuerte y conformarte
Eso ya quedó atrás
Trata de enamorarte otra vez
Por aquí hay muchachas muy bonitas que serían muy felices casándose contigo
Ahí estás, Zenaida
Es que yo no puedo querer a otra florecita
Pero si la señorita Graciela se fue para la ciudad
¿Qué es lo que vas a hacer?
¿Morirte de pena en un rincón?
No
Voy a ir tras ella
¿Estás bien de la cabeza?
Lo tengo bien decidido
Me voy para la capital
¿Y crees que mi papá te va a dejar?
Espera que lo sepa y verás
Ya lo sabe
Y me dio su permiso
¿Lo verás, Adrián?
¿Nos vas a dejar entonces?
Tengo que hacerlo
Si no ve a Gracielita, me muero
No tienes que esperarme a comer, mamá
Tu desayuno es muy temprano
Yo prefiero esperarte, no me gusta comer sola
Ay, bueno, eso tiene solución
Te voy en adelante, Dominga y Esmeralda te van a acompañar
Ay, eso espero, hija
Dominga me dijo que iba a Ana a comer con las monjitas
Son bien lindas las dos
Me cayeron muy bien
Sí, mija, ojalá se queden mucho tiempo con nosotras
¿Te imaginas cuando nazca el bebé de Esmeralda?
Esta casa se va a llenar de luz
Ay, sí
La casa va a oler a bebé
¡Ay, qué bonito!
Te gustan mucho los niños, ¿verdad?
Ay, sí
Cuando yo me case, quiero tener cuatro hijos por lo menos
Por lo menos
Bueno, me gustaría tener seis o siete, pero pues ya está muy difícil mantenerlos
Y la vida se pone cada día más dura
Pues ya va siendo hora de que tengas novio
Luis es un buen muchacho y te pretende desde hace ¡bu! muchos años, ¿eh?
Luis es mi amigo, mamá, solo mi amigo
Y ya me voy porque no tardan en pasar por mí
Me va a dar una ventona a la escuela
Bueno, me voy a lavar los dientes
Por la tarde nos turnamos para ayudar a Sor Camelia con los bebés
Ella tiene que bañarlos, vestirlos y darle su biberón
Sor Lucila, yo quiero aprender a hacer todo eso
Pues, ¿qué te parece si comienzas de una vez?
Ahora que termine de darle de comer, te lo doy para que lo pongas a eructar
Eso es muy importante
¿Sí?
¿Por qué?
Adiós, bruja
Perdón, no toqué porque le traigo una noticia importante
¿Ah, sí?
Ayer no te enteraste de nada en la fiesta del pueblo y ahora sí.
¿A quién cree que vi saliendo del registro si vi...?
Ay, por favor, no estoy para adivinanzas, habla.
A la señora esa.
La señora esa elegante de los Peñarreal.
Sí, sí.
La que vino a hablar con usted.
Fátima, Fátima Peñarreal.
¡Esa!
¿Y qué cree?
Raúlito, el secretario del juez me contó que vino a preguntar
qué se necesita para anular el matrimonio entre Esmeralda y el doctor Peñarreal.
Ni me pasaba por la cabeza que Asté hallara a Esmeralda tan rápido
Es que Dios me trajo hasta aquí, Dominga
Es que era demasiado sufrimiento para las dos
Dominga, tome esto
¿Qué es? ¿Dinero?
No, señora, por favor, no necesitamos dinero
Nosotros hemos pensado conseguir un trabajo
Hija, yo te respeto
Y sé que no quieres venir a vivir con nosotros
Pero por favor, no me niegues la posibilidad de ayudarte
Es que...
Nosotras tenemos dinero
Me lo dio el doctorcito, ¿verdad?
¿José Armando?
Sí, él mismito
Esmeralda hasta se amuinó cuando se lo dije
Yo quiero pagarle todo
No quiero deberle un solo centavo
Tú no te angusties, hija
Eso lo resolveremos
Bueno, pues ya nos tenemos que ir antes de que nos agarre la noche
Está bien, nosotras las llevamos.
No, no se molesten.
La casa de Socorrito está muy cerca de aquí.
Sí, pues vamos y venimos a pata.
No, no, no, nada de eso.
Ustedes se van con nosotras.
Quiero saber dónde vive Socorrito y encargárselas mucho.
Bueno, voy a buscar a Sor Piedad para despedirnos.
No quiero que te falte nada, Esmeralda.
Necesito retribuirte con creces todo lo que no te di.
Yo lo único que necesito es su cariño.
Me extraña tu visita a esta hora, Fátima
Me imagino que ya estás enterado de que Blanca vio con Esmeralda
Sí, me lo dijo mi mujer
¿Y te dijo que la niña no quiere regresar?
Si no quiere venir a esta casa, que no lo haga
A fuerza ni los zapatos entran
Rodolfo, estoy regresando del Pueblo de Maravillas
¿Qué?
Fui al registro civil a investigar qué necesitamos
Para anular el matrimonio de José Armando y Esmeralda
¿Pero es ella mi mamá?
No, señorita
Llamó a Tomás hace rato para decir que su mamá está en la casa de la señora Blanca
Voy para allá
Si llama mi mamá, avísale, por favor
Sí, señorita
Bueno, pues vivo aquí sola con mi hija
Mi marido era marino, sí
Y murió hace 13 años en un naufragio
Ay, cuánto lo siento
Sí, bueno, al principio fue muy duro, ¿no?
Y conseguí esta portería
Y con los ahorros que teníamos, pues ya salimos adelante, sí
Sí
Mi hija estudia en las tardes y trabaja por las mañanas
Ah, ¿y qué está estudiando?
Eh, diseño textil
Ay, qué bonita carrera
¿De qué se trata el diseño textil?
Bueno, algo así como combinar los colores y las texturas para hacer telas
O algo así, y más cosas, sí, sí
Ay, qué interesante
Pues si Esmeralda se pone abusada, pues también va a poder estudiar eso, ¿verdad?
Sí, Sor... ¿Cómo se llama?
Lucila
Sor Lucila, sí
Le está enseñando las letras
Y después, pues más después, ella me las va a enseñar a mí
De veras, hija
Sí, Sor Lucila hace las letras en plastilina
y después yo las voy conociendo por medio del táctil.
Ya pronto voy a poder escribir mi nombre y el de mi hijo.
Tu esposo me mostrará el camino para dar con tu paradero, Esmeralda
Finalmente se ha resultado que José Armando
Se fuera con la espina del incertidumbre clavada en su corazón
Estuvimos alejadas mucho tiempo
Es hora de que regreses nuevamente a tu círculo social
Doris me presentó a unos amigos muy simpáticos
Uno de ellos me invitó a salir mañana
Pero, hija, tú no puedes salir porque...
¿No querías que me distrajera?
Bueno, es que muy pronto José Armando será libre
Y no pierdo la esperanza de que ustedes dos reanuden su...
Olvídalo, mamá
No empieces con tus inventos
Tu madre tiene razón, Gracielita
No quiero que comprometas tu sentimiento
Pero, tío, José Armando ama a Esmeralda
Eso no pudo ser.
Los dos deben ser libres y cada uno seguir su camino.
¿Y en verdad crees que yo soy el camino de José Armando?
Siempre lo creí.
Ya estamos aquí.
Nana, que sirvan la cena.
Sí, mi niña.
Vengo de estar con mi hija.
Ya supe que encontraste a Esmeralda.
Me da mucho gusto, de veras.
Gracias, hija.
Imagínate cómo estoy yo.
¿Y no has logrado convencerla de que venga a vivir aquí, por lo que veo?
No, pero ya conozco el lugar en donde vive
Dominga y ella están viviendo en casa de una señora viuda que tiene una hija jovencita
Bueno, pues, si se siente a gusto ahí
No pierdo la esperanza de lograr que acepte venir a vivir con nosotros
No podemos obligarla
Bueno, además te imaginas lo incómodo que sería
José Armando y Esmeralda viviendo bajo el mismo techo
Ese no es problema
Puedo mudarme a mi departamento
Pero insistes en esa tontería.
Es lo mejor, papá.
En ese departamento pensaba realizar mi sueño de amor al lado de la mujer que amaba.
Pero como no pudo ser, viviré mi vida solo.
Y te aseguro que no será por mucho tiempo.
La cena está servida.
Gracias, nana.
¿Vas a buscarla?
No, no tiene caso.
¿Tanto la quieres que no te atreves a enfrentarla?
No seas cobarde, José Armando.
Tú no.
Y este se ve como los gatos, cantando de noche y abriendo tele.
J, K, L, M, N.
¡Muy bien!
A este paso vas a aprender a escribir de volada.
Es que si me llego a operar y logro ver, quiero ser un poco adelantada.
¿Hay un método especial para que aprendas a leer?
Sí, el método Braille.
Yo puedo investigar cómo conseguirlo.
Pero si piensas operarte pronto, tal vez no tenga caso.
Bueno, ¿podré operarme hasta después de que nazca mi bebé?
Sí, claro.
Ay, Aurora, tengo tanta ilusión de poder ver.
Ten fe. Dios te hará el milagro.
¿Te imaginas qué emoción vas a sentir cuando veas la carita de tu bebé?
Sí, será una gran emoción.
Hijo
Mamá
Toma
Es la dirección donde está Esmeralda
Mamá
No digas nada
Tú sabrás lo que debes hacer
No.
No iré.
Ese...
té.
Sí, me antojo un cafecito. ¿Quieres uno?
No, gracias, Aurora.
Voy por uno.
A, B...
¡Yo abro, Aurora!
¡Pregunta quién es!
¿Quién es?
¿Quién es?
No te pierdas mañana
Esmeralda
Don Daniel
Me voy
Eso veo
Me voy para la capital
Y lo primero que pienso hacer es buscar a Esmeralda
¿Qué dijiste de Adrián Lucero?
¿Qué Adrián se fue pues?
Ya nos quedaron solitos
Dionisio y la florecita
Siento que ya me estoy acercando a ti, Esmeralda
Pronto quedará separado definitivamente de Esmeralda
Sí, dígame
Quiero hablar con Esmeralda
Fue Rodolfo Peña Real
Esmeralda
Esmeralda
No amor es puro como el sol
Espera el amor, espera el amor
Tienes los ojos del amor
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