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Original subtitles

¿Pero qué haces?

Que si estás dentro, cierras la puerta.

Que yo no tengo por qué ver cosas desagradables antes de desayunar.

Perdona, Sandra.

Salgo enseguida.

¿Estás bien?

¿Seguro?

Sí. ¿Por qué no me devuelves la puña?

Bueno, pues nada.

Que espero fuera. Así que dale brillo, ¿eh?

¿Ahora atraviesas puertas?

No me toques los huevos, Ana. Chispitas.

Este eres tú y no el de dentro.

¿El de dónde?

Mira.

Lo tenemos bastante con uno.

Grados.

Bueno, entonces, ¿qué, nervioso por tu primera edad de cole?

Un poco.

Bueno, tú, sobre todo, no utilices los padres en el cole, ¿vale? Que parezca

eres un niño normal. Hay que pasar desapercibido. Y, nena, yo solo te estoy

pidiendo algo de dinero para comprarme un paquete de tabaco y una lata.

Y yo te estoy diciendo que no tenemos dinero, ¿vale? Si no tienes para tabaco,

bueno, mejor, no fumes.

Oye, yo me he buscado la vida solito, ¿eh? Sí, ya sabemos que en la calle te

mucho mejor.

Pues mejor en la calle que en esta urbanización de pijos y con vuestras

puñeteras normas. Es que no sé qué queréis, que viva el aire.

Oye, intentamos mantenerte con vida a ti y a todos los que estamos aquí.

A ver si te acuerdas, pero hay gente que nos persigue y hemos dejado nuestros

trabajos para escondernos aquí, ¿vale? No tenemos un duro.

Menuda tropa, ¿eh?

¿Y tú?

Como vuelvas a convertirte en mí, te pego dos collejas que no vas a saber ni

dónde te vienen.

Así que ni me toques.

Oye.

Por mí no os preocupéis, ¿eh?

Que ya me busco la vida solito. Venga, anda.

Ir arriba por los peques y para el cole.

Venga, hombre, venga. Ya recojo yo esto.

Nadie dijo que criar un delincuente juvenil fuera fácil.

Estamos mal, ¿eh?

No tenemos dinero.

He estado haciendo cuentas y nos alcanza el máximo para dos meses.

¿Dos meses?

Si no conseguimos trabajo ya, esto es lo de Algaritemario.

El cole es muy bonito.

La biblioteca tiene un montón de libros.

Esperarnos, ¿no? Hay muchos niños.

Y los lavabos son de muchísimos colores. Buenos días. Así tú lo dices.

¿Qué hay?

¿Hoy nos llevan nuestros padres?

No, es que se han tenido que ir a primera hora a hacer unas cosas, bueno,

qué cosas en el pueblo.

Esperad, que se me ha olvidado el libro.

Bueno, vale, pero date prisa, te esperamos aquí fuera.

Ya, pero es que el libro está en la estantería reivada de mi habitación y no

creo que pueda llegar.

¿Por qué no me acompañas?

¿No ayudas a bajarlo, anda?

Bueno, no querrás que suspenda.

Venga, ir tirando que ahora vamos para allá. Pero llévate a mi hermano, por

favor, Sandra.

Gracias.

Qué despistada soy, si me han olvidado de los deberes de anatomía. Yo es que

paso bastante, ¿eh? El eucocito, los bichitos que he llevado por dentro.

Bueno, es que el cuerpo humano es muy complejo.

Y hay que profundizar, es misterioso.

Imagino que tú habrás profundizado lo tuyo.

Sobresaliente el curso pasado.

Aunque las prácticas ando un poco perdida últimamente.

Mi habitación está por aquí.

¿Vienes?

Oye, que tu clase está arriba de la escalera, ¿vale? Hasta luego.

Nada más.

Yo también tuve miedo el primer día.

¿Pero te fue bien?

No, pero seguro que antes sí.

Seguro.

Bueno, tal vez... Pero a veces puedes transformarte en quien quieras.

Yo siempre tengo que ser calvito.

¿Y eso es malo?

Pues llevo gafas, tengo asma, me gusta leer.

Soy más raro de toda mi clase.

Pero eso a ella me da igual.

Encontré a Lucía, que es mi amiga, y ya estoy contento.

Yo es que hace mucho tiempo que no tengo ningún amigo.

Cuando estabas con los malos, ¿no te juntaban con otros chicos?

No nos mezclaban.

¿Me dices qué se hace para hacerte amigo de alguien?

¿Haces nuevo, no? Sí.

Qué pena no ser culebra en este momento.

¿Por qué eres guay?

Porque puedo hacerse invisible.

Mira, esto es mi clase.

Yo era una persona vigilada esa puerta día y noche.

Después de lo de Lucas no podemos permitirnos ni un solo error más.

Y recuerda que nadie se le puede acercar.

Bajo ningún concepto.

Su habilidad es tremendamente... No necesitas saberlo.

Solo obedece.

¿Está claro?

Este chico es fundamental para que el plan salga según estaba previsto.

granito a hacer unos recados.

¿Y tú?

Yo también he venido a comprar unas camisas para Mario.

Jefe, ¿qué hago con las denuncias pagadas del año pasado?

Vamos a ver, Hortigosa, si te he dicho que las archives por años, ¿tú qué

Archivarlas con todas las del año pasado.

Es que se nos fue la secretaria y lo tenemos todo manga por hombro.

Ah, se fue.

Y ni que esa chica lo tuviera todo tan apañado, ¿eh? Que muy competente no era.

En fin, que ahora Antonio solo tiene que hacer el todo sol.

Y este chico que trabaja contigo es muy majo, pero muchas luces no tiene.

Pues si solo son tareas administrativas, a lo mejor yo os puedo servir.

¿Buscas trabajo?

No.

No, bueno, o sí, o quiero decir, ¿por qué no? ¿No tenéis dinero?

Que me habéis alquilado la casa.

Me imagino que la podréis pagar, ¿no?

Pues, Rosa, tranquila. Claro que sí.

Mario tiene trabajo y gana muchísimo dinero.

Lo que pasa es que últimamente ha estado muy estresado y ha decidido tomarse

seis meses sabáticos para estar con los niños y eso.

¡Anda! ¿Y dónde se gana mucho dinero y encima te dan seis meses sabáticos?

La bolsa.

Esa gente de bolsa. Y ganaba muy bien. Por eso de dinero estamos sobrados.

Pero yo estaba pensando que últimamente, bueno, no sé, a lo mejor me consigo

algo para salir de casa y me distraigo un poco.

Oye, pues si lo dices en serio me das un gran favor, ¿eh?

¿Tienes experiencia en tareas administrativas? Sí, yo trabajé en una

hasta que me casé.

Y bueno, además, la economía del hogar es administración pura, ¿no, Rosa?

Está bien, pues pásate esta tarde y hablamos de las condiciones.

Eso sí, estarás un par de días a prueba.

Buena presencia.

Bueno, bueno.

No le digo yo que no me haga falta un poquito de gimnasio, pero que yo me

considero un tío resultón, sí.

Yo, 38.

35, 35.

Oiga.

Oiga.

Oiga.

Hola.

Hola. Tengo dos noticias para darte. Una buena y una mala. ¿Cuál prefieres

antes? La buena.

Tengo una prueba para un trabajo.

Eso es fantástico, genial.

¿Dónde? En la policía local.

Están buscando a una administrativa.

Así que tengo que ir un par de días de pruebas, pues papeleo y eso.

Y bueno, yo soy ejecutiva de cuentas, así que creo que sabré hacerlo.

Seguro, seguro, hombre. Si eso, siendo tú lo que tú eres, que no sé muy bien lo

que es, seguro que... ¿Y la noticia mala?

Bueno, tampoco es tan mala.

Tiene la menor importancia.

Le he dicho a los Ruano una pequeña mentira.

Les he dicho que eres agente de bolsa y que te estás tomando seis meses

sabáticos. ¿Yo?

Pues si yo de bolsa no tengo ni idea. Vamos, que yo de economía lo justito.

qué le has dicho eso?

Ya comiste esa rosa, Mario. Me he arrinconado y he dicho lo primero que me

a la cabeza. Además, no quería perder la oportunidad de conseguir el trabajo.

No, no, no. Eso no. Eso no. Que el dinero nos hace mucha falta.

Está. Además, no te preocupes que no creo que te pregunte. Bueno, pues eso

espero porque a mí mentir se me da fatal.

¿Y tú crees que con tu trabajo vamos a conseguir el dinero suficiente? Lo digo

porque... Lo mío va regular, ¿eh?

Tranquilo, que una temporada nos alcanzará seguro. Así que no pasa nada

consigues trabajo.

Es que he estado pensando que...

Si vamos a sacar esto adelante con cinco niños, habrá que vigilarles,

alimentarles, intentar que no llamen la atención. Pues alguien tendrá que

quedarse aquí de momento, ¿no? Para ocuparse de todo.

¿Yo? Ah, claro, claro. Sí, sí, sí.

No, sí, yo soy un tío moderno y esto cada vez pasa más.

Oye, que no te preocupes, hombre, que te veo triste. Que no pasa nada, que es

que te ha sido el primer día. Que ya verás cómo esta tarde haces amigos,

ya verás.

Aunque no me den colleja, es un logro.

Así me gusta, hijo. Pensamiento positivo.

¿Qué tal?

¿Qué tal?

¿Bien?

¿No, chicos?

Sí, está bien. Sí, está bien.

Es que se va a hacer un cumplido, ¿no?

Así quiero causarle buena impresión a Antonio, para empezar como en pie.

Pues hablando de los reyes de Roma... Bueno, esta gente de verdad... ¡Buenas!

Hola. Que aproveche.

Uy, qué caras. ¿Pasa algo?

Podemos hablar en privado.

¿Hijo?

¿Tú has estado esta mañana en la casa del urbano?

A lo mejor.

¿Y no habrás visto un...? Había un reloj de oro.

En el mueble de la entrada.

Ha desaparecido.

Y por nuestra casa no ha pasado nadie más que tú.

¿Tú no sabrás dónde está?

A lo mejor te lo has llevado sin querer.

¿Sin querer?

Pues va a ser que no.

Pues eso.

¿Seguro?

Yo sí.

¿Y tú?

Es hora de ir al colegio, ¿no?

Es que hoy me apetece y todo.

Yo entiendo que está en una edad difícil, pero la verdad es que ese reloj

mí, y no lo digo por el precio, pero es que para mí tiene un gran valor

sentimental.

No, normal, normal.

Yo lo dejaría, pero tenéis que entenderme, no puedo.

No, te entendemos perfectamente, Antonio, pero mi hijo acaba de decir que

ha sido.

Y se le ha dicho que no ha sido, que no... Antonio, Antonio.

No te preocupes, déjalo en nuestras manos, que mañana mismo, a primera hora,

tienes ahí el reloj de vuelta en tu casa. Te doy mi palabra.

Os lo agradezco. Que no quisiera que esto se convierta en un problema entre

nosotros, ¿eh? Claro.

Adiós. Adiós.

Nos vemos.

¿Por qué me has pegado el pellizco? ¿Qué me has dado?

Mañana es la solucionada.

¿Tú ni siquiera sabes que ha sido él? ¿Y quién va a ser, Jimena? ¿Quién va a

ser? Que la cabra tira al monte y este chaval...

Pues su monte son las cosas doradas por las que se puede sacar unas pelas. Que

todos sabemos de dónde viene Culebra. Todos, menos los vecinos, Mario.

Además, se supone que eres su padre. Tendrías que defenderle un poco.

Lo último que necesitamos en este momento es la Rosa contándole a todo el

que Culebra le ha robado. Pues tú tranquila, porque eso no va a pasar, que

encargo yo. No estoy yo al cargo de esta casa. Pues tú déjame a mí, que esto

yo... En un pipas, esto... Solamente digo que desapareció el reloj de oro de

padre. Qué fuerte.

¿Nos parece demasiada casualidad?

Un poco.

Bueno, pues yo os dejo.

¡Qué fuerte, tía! ¡Qué notición!

Y lo más fuerte de todo es que ella dice que no pasó nada.

Pero a mí me da que eso es una bola.

Allí hubo tomate seguro.

Que no.

Primero le robó y luego se lió con ella.

Aunque dicen que el tío intentó entrarle en cuanto cruzaron la puerta.

Por lo visto, hasta su propia hermana pasa de él.

Alexandra, ¿tú sabes qué coño le pasa a todo el mundo?

¿A que no lo sabes?

No.

¡Tu hermano es un ladrón!

¿Qué está pasando aquí?

Dicen que eres un ladrón y que te van a meter en la cárcel.

¿A que no es verdad?

Anda, que no es verdad.

Venga, Lucía, vamos al baño. Te limpio la carita.

¡No! ¡Voy a demostrarle a tu hermana que Culebra es inocente!

Lucía, espera.

¿Por dónde empiezo?

Pues mira, ¿ves esas cajas?

Están llenas de informes y expedientes.

Se trata de ordenarlos...

Y archivarlos.

¿Qué DVD me están ahí? ¿El Access?

Perdón. El programa. ¿Cuál utilizáis?

La base de datos.

Es que el Access no está nada mal y es el más sencillo. No, no, no. Si yo me

refiero a ordenarlos manualmente. Por carpetas, vaya.

Claro. Tonta. Sí, por carpetas. Nadie diría que llevas 15 años alejada del

de la administración. ¿Cómo sabes tantas cosas?

Un cursillo. Un cursillo que me ha hecho por correspondencia para aprovechar los

ratos libres cuando los niños están en el cole.

¿Y qué cursillo es ese? Porque me interesa.

Siempre he pensado que yo debería aprender algo de informática.

Bueno, la verdad no me acuerdo, no me acuerdo. Es que tengo una memoria

terrible. Será de no usarla, ¿no? Para planchar, no sé.

Sí, pero para aprender idiomas sí, ¿eh? Y además hablas inglés, ¿no?

No, chapurreo un poco.

Hello, how are you? Y poco más.

¿Cómo has podido aprender tantas cosas y criar a cuatro hijos?

Oye, ¿tú has visto entrar a un pipiolo con cara de acojonado?

Pues no, no.

¿No? No.

¿Pero dónde está?

¿Dónde coño?

Lo

siento,

ha sido sin querer.

Bueno, quería, pero no es que me apeteciera.

No me quedaba otra.

Unos gilipollas.

Menudo momento escoges para ser yo, ¿no?

Tal y como está el patio.

Ya, ya lo he visto.

Te entiendo, ¿eh?

Conmigo también se meten y... Eh, a ver, chaval. No te equivoques que tú y yo no

nos parecemos en nada.

Pues ahora mismo ninguno de los dos parece que sea muy popular.

Ya. ¿Sabes cuál es la diferencia?

Que yo por lo menos doy la cara.

¿Y a esta qué le pasa?

¿No te has enterado?

¿Enterarme de qué?

Esta mañana el chulo se del nuevo está solo con Claudia en su casa.

Se intentó liar con ella y casi le robaste los pomos de las puertas.

Venga ya.

Eh.

Ya te dije una vez que a mi chica la dejas en paz, ¿vale?

Mira, guapa, es que ya sé que te molo, ¿vale? No es la que corre al aire, anda.

Pues me parece que el día se te va a complicar un poquito.

No solo te intentas enrollar con mi novia, sino que encima le robas a sus

padres.

No se te ocurra volver a hacer esto. ¿O qué?

¿Eh? ¿Lo vas a pegar chorizo?

¿Ratero de mierda?

¿Eh?

¡Para, déjalo!

¡Para!

¿Qué pasa, que no lo has leído ya bastante?

Puede que mañana tenga que quedarme todo el día para hacer méritos.

La verdad es que es mucho más difícil hacer el trabajo bien cuando tienes que

parecer torpe.

Como se supone que llevo años retirada del mercado laboral.

¿Por qué no tendré que ser yo el que parezca que soy torpe, que lo hubiese

bordado?

No, tranquilo, esto está controlado.

Al final, ¿qué pasó con el reloj?

Pues nada.

¿Qué va a pasar?

Hablo con él y lo convenzo de que lo devuelva y ya está. No te preocupes que

va a haber ningún problema.

Ya verás si esto va bien.

Pues eso, culebra.

Que todos sabemos que estás acostumbrado a vivir solo, a ganarte el pan como

buenamente puedas y ya sabemos cómo funcionan las cosas en la calle.

¿Ah, sí?

¿Tú lo sabes?

Sí, lo sé, lo sé.

Lo he visto.

Lo que te quiero decir es que...

Pues que ya las cosas han cambiado.

¿Tú me soséis de verdad?

¿Sabes que cuando mi hija desapareció, mi marido y yo nos separamos?

No nos podíamos ni mirar a la cara.

Sin culparnos el uno al otro por lo que había pasado.

Muy duro.

Y a veces le echo de menos.

Quisiera llamarle para contarle todo lo que está pasando.

Pero no puedo.

No puedo llamarle.

No puedo llamarle a él, ni a mi madre, ni a mi familia, ni a nadie.

Y he dejado mi trabajo, mi casa, mi vida, todo.

Porque yo sé que esta es la única opción que yo tengo para encontrar a Blanca

Culebra. A ver, ¿y qué tengo que ver yo con todo eso?

Que yo necesito que esto salga bien.

Lo necesitamos todos.

Yo no he robado ningún reloj a nadie.

¿Vale?

Vale.

Lo que no sé es qué podemos hacer llegados a este punto.

Tranquila.

Tranquila que te dije que me encargaba yo. Vamos a... Vamos a buscar otras

otra forma de solucionarlo. ¿Otras vías?

Vamos a utilizar la diplomacia.

Mañana mismo voy y hablo con los Ruano.

¿Vale?

Hablando se entiende la gente.

Mira, aquí pone cómo los policías de verdad hacen las investigaciones y

encuentran a los culpables.

Estos no son policías.

No llevan traje ni pistola ni nada.

Llevan lupa porque son detectives. Hay que analizar el lugar del crimen, buscar

huellas y hacer una lista de sospechosos.

Mira, está Rosa, Claudia, Borja, Antonio y Culebra.

Que su culebra sobra.

Él no ha sido.

Se lo has oído en su cabeza.

No me hace falta.

Sé que él no ha sido.

Y Antonio tampoco.

El reloj era suyo.

Pues entonces hay que preguntar a los sospechosos si tienen coartada.

¿Qué es una coartada?

Es como una excusa, pero de verdad.

Yo no puedo hacer ejercicio porque tengo asma.

Es mi coartada.

Por cual empezamos por el más sospechoso de todos.

Hola, Mario.

Hola. Pasa, pasa.

Gracias. ¿Cómo tú por aquí?

Bueno, yo quería hablar contigo de una cosita. Pasa, que me estaba tomando un

cafetito. ¿Quieres uno? No.

Gracias. Sí, no me puedo quedar mucho rato. Tengo puesta la lavadora.

Ah, deja que centrifugue.

Uy, qué bonita la casa, ¿no?

Sí. Con mucho estilo.

Gracias.

Bueno, verás, yo quería hablar contigo en concreto del tema del reloj.

¿No pudiera ser que Antonio lo haya extraviado por ahí?

No creo, Mario.

Ya. ¿Y no podríamos nosotros comprarle otro que sea parecido?

Porque un reloj de 5 .000 euros uno no lo va dejando por ahí.

¿De cuánto?

Cinco mil.

Oye, que me ha dicho Jimena que eres un tiburón de las finanzas, que calladito

te lo tenías, ¿eh?

Bueno, tiburón, tiburón tampoco.

Pececillo nomás.

Pero bueno, el caso... Oye, pues mira, me viene fenomenal porque estábamos

pensando en invertir algo del dinero de la herencia en bolsa. Yo tengo algunos

ahorrillos que no sé qué hacer con ellos. Y teniendo un vecino que tiene

del tema sería una pena tenerlo muerto en el barco, ¿sí o no?

Pena, pena tampoco, ¿eh? Mi sobrino que estudia economía dice que la crisis del

IBEX 35 nos está afectando muchísimo.

Pero es la realidad que no sabemos, Mario.

Tú debes de tener información privilegiada, ¿no?

Vamos a ver, yo lo único que digo es que quiero saber qué hacías sola en tu casa

con este tío.

¿Y quién eres tú para preguntarme eso?

Soy tu novio.

Lo eras. Pero si nos enrollamos el otro día. Bueno, ¿y por qué coma verdura un

día y ya soy vegetariana?

No, Leo, cariño, que a mí también me gusta la carne.

Así que si me disculpas... Este pobre no sabe ni por dónde le viene

el aire.

Bueno, ya se aclarará cuando me vea de la mano de Culebra.

¿Culebra? ¿Pero si es un chungo, tía? ¿La ha robado a tus padres? No es un

chungo, es un chico malo. Y eso me pone.

Qué fuerte.

Bueno, supongo que lo has oído todo, ¿no?

Ha sido bastante inevitable.

Pero bueno, no le hagas caso.

Esta chica no piensa lo que dice.

Me hace hasta los huevos de estar pendiente de ella.

Un día se enfada conmigo, otro día me deja, otro día vuelve conmigo. No, se

acabó.

Ya cansa el rollito este de ni contigo ni sin ti.

No sé, a mí me gustaría tener algo normal.

Ya.

No, si yo te entiendo.

Me gustaría lo mismo.

¿Y tú por qué no lo tienes?

Eh... Pues porque es complicado.

Ya. Bueno, supongo que estas cosas siempre lo son, ¿no?

Sí.

¿Con leche?

No, no, gracias.

Muy bien. ¿Y cuáles son exactamente las empresas del IBEX 35?

Uy, muchísimas, muchísimas. Son cien o más.

Anda, pues yo pensaba que eran 36.

O eso al menos hoy el otro día en el programa de por la mañana.

Claro, claro, es que son 36.

Porque 36 son las punteras. Que después están lo que vienen siendo los holding,

que esos son muchísimos más. Y algunos vienen pegando fuerte, ¿eh? Es verdad

hay rumores de que los activos financieros van a ir al alza. Me lo ha

sobrino. ¿Rumores? Sí.

Rumores son rumores, Rosa. Y rumores siempre hay.

Pero cuando el río suena...

Entonces, ¿qué me lo recomiendas? Es que dice Antonio de invertir unos 20 .000.

Pero ya que tú no os aconsejas, le voy a decir que mejor todo.

¿Sabes qué, Rosa?

Que yo creo que es mejor que no sigas mis consejos porque... Te voy a confesar

algo. ¿Qué pasa?

La empresa en la que yo trabajaba la hundí.

Se fue a la quiebra por mi culpa.

Bueno, la plantilla entera en la calle, familias y familias sin trabajo y todo

por una mala decisión mía, entonces... ¿De verdad?

¿Entonces lo de los seis meses sabáticos?

Mentira, todo mentira.

Lo que pasa es que, claro, yo todavía no se lo he comentado a Jimena porque,

bueno, es algo difícil para mí, entiéndelo.

No quiero que piense que soy un desastre, que soy un fracasado.

Bueno, y te agradecería que tú tampoco le comentases nada.

No, claro que no.

Tu secreto está a salvo conmigo, discreción total.

Por cierto, ahora que hablas de la discreción, que estaría bien que cuando

vengáis a casa, que nosotros encantados, que tú ya lo sabes, bueno, pues sería

bueno que antes llamaseis al timbre, ¿no? Anda, ¿y eso por qué?

Pues porque es lo lógico, para eso están los timbres.

Para los de fuera, no para los de la urbanización.

Anda, que hay confianza, si somos como una gran familia, todo el mundo tiene la

puerta de su casa abierta.

Ya, pero es que a nosotros nos gusta tenerla cerrada, llámanos maniáticos.

¿Es que no os fiáis de nosotros?

Claro que sí, mujer. Claro que sí. Vosotros sois buena gente. Sois una

maravillosa.

A ver si es que vais a tener algo que ocultar.

¿Nosotros?

Nada, mujer. Nada en absoluto.

Entonces, ¿cuál es el problema?

Ninguno, supongo.

¿Ya te apañas bien con el archivo?

Sí, más o menos.

Es muy fácil.

Va desde la A hasta la Z.

Y dentro lo mismo.

Por ejemplo.

Calle Avellán.

La siguiente carpeta.

Calle Acacia.

¿Entiendes? Primero la A, luego la B, luego la C y así sucesivamente hasta la

Muy amable, eres muy amable. Muchas gracias.

Oye, ¿qué es un informe de incidencias?

Son los informes emitidos a raíz de cualquier incidente sucedido en el

Música demasiado alta, peleas... ¿Lo entiendes?

Como ese, por ejemplo, en Villa Dorita.

Esta es la casa abandonada, ¿no?

Claro, y la incidencia es allí hace un año. ¿Y quién es el enfermo? Un

que se fue.

Menuda letra tenía el mamón.

¿Quién sabe? No parece importante.

Te dejo que estoy ocupado.

Tú eres el nuevo, ¿no?

Sí. ¿Y sabes qué?

Empiezo a cansarme de vuestras tonterías.

Lleváis dos días dándome collejas. ¿No os habéis cansado ya?

Pero si yo solo quería hablar... ¿Pregunte un poco más de mí?

Pues es que a mí ya no me hace gracia. ¿Tan difícil es que dejen a uno estudiar

en paz en este colegio?

Pero a ver, que digo que tendré... Que me dejes en paz.

Vale, tío, ¿eh?

Vale.

Tranquilo, ¿eh?

Pero... ¿a ti también te gustan los cómics?

Sí.

¿También te molesta o qué?

Interrogatorio es cuando hablas mucho con el sospechoso.

Puedes decirte poli bueno, poli malo.

Tú tienes que poner cara de fadada. Y yo soy su amigo.

Es mejor que colabores por las buenas.

¿Quieres tomar algo?

Una cola, un chupa chups.

Luego te lo doy.

Pero ahora tienes que responder unas preguntas.

Porque tú lo digas. O me das el chupa -chupa ahora o te vas a comer mis mocos.

El único que se va a comer los mocos eres tú si no colaboras.

Tampoco te pases de mala.

El único malo que hay aquí, sí.

¡Contesta! Pero si no me habéis preguntado nada.

Bueno, ¿tú sabes quién robó el reloj de tu padre?

Paso de vosotros.

¿No ha sido la mente?

Él cree que ha sido Culebra, pero se equivoca.

Que no, que no, mujer, que no te preocupes, que no.

Sí, lo importante ahora es que consigas ese trabajo.

Claro.

Bueno, pues nos vemos después a la noche, ¿vale? Muy bien.

Adiós. ¿Era Jimena?

Sí.

Nada, que no puede venir a comer, que está de trabajo hasta arriba.

Pero tan pronto ya he hecho horas extras.

¿Horas extras?

¿No sabes tú la de horas que va a tener que echar para pagar 5 .000 euros de

reloj? ¿Qué?

Oye, ¿Culebra dónde está?

Ah, no lo sé.

Es que no ha venido con nosotros.

Bueno, ya sabes cómo él va por libre.

Ya, hija, ya.

¿Qué me vas a contar?

Mario, ¿estás bien?

Sí.

Oye, tú no sabrás nada del reloj, ¿no?

Aunque se lo preguntara, no me lo diría.

Archivar sabe archivar. ¿Le he enseñado yo?

No lo dudo.

Estoy terminado, así que si queréis me podéis dar más trabajo.

Claro, Jimena, de seguida vamos.

Pues, jefe, lo ha hecho todo bien. Y vamos, ha comido en 15 minutos.

Ya, pero me da igual lo ortigosa.

Yo tengo que poner una denuncia contra su hijo. Entiende que es una situación

muy incómoda.

Y a mí me dijeron que iban a traer el reloj de vuelta. ¿Te lo han traído a ti?

Porque a mí no.

Es que no me parece gente de fiar. ¿Qué quieres que te diga?

Y encima hoy va el marido y le dice a mi mujer que dejó el trabajo en la bolsa

porque no valía para ello.

¿Y a quién me creo yo ahora? Vamos a ver.

¿Entonces llamó a la otra chica?

dile que venga mañana y le hacemos la entrevista

Para que veas que yo también he hecho una mano.

Oye, Culebra, que yo lo único que pretendía era... Es verdad que sé de que

cosas iban a cambiar, ¿eh?

En el centro de menores por lo menos respetaban mis cosas.

Es que allí a lo mejor no tenías nada que robar. ¿Que yo no he hecho nada?

Claro.

Eso es lo que dice la gente como tú cuando le pillan con las manos en la

¿La gente como yo? Sí, como tú, Culebra, como tú.

Raterillos, delincuentes, gente que malvive robando lo que no es suyo.

¿O pensabas que te ibas a reformar porque te vinieras a vivir con nosotros?

Lo que yo pienso está claro que da igual.

Aquí lo único que importa es lo que todo el mundo piensa de mí. No, aquí lo

único que importa es que no sospechen de nosotros.

Y tú parece que no te enteras. Esto tiene que acabar, ¿eh? Tienes que

devolverlo. Tranquillo, no... ¡Tú nos pones en peligro a todos!

Cuando las familias del orfanato me devolvían, todos pensaban que era porque

portaba mal.

Pero yo era buena.

El único que creyó fue mi papá.

Mira, Lucía.

Es que hay cosas que tú todavía no entiendes.

Él decía que la gente de la misma familia confiaba en los unos y en los

Tú no confías en Culebra.

Eres el peor papá del mundo.

¿Lo hacéis?

Vale, lo sumos al macarra ese.

Oye, puede que mi hermano se haya pasado, pero eso tampoco está bien.

Tranquilita, aguantes. Cuando acabemos con esta empezamos con la tuya. ¡Eh!

A ella la dejas en paz que no te ha hecho nada.

Y a su hermano también, ¿estamos?

¿Cómo puedes decir eso?

¿Que te ha caneado?

Sí, ya lo sé.

Y eso me pasa por ser el perrito faldero de Claudia que siempre me arrastra sus

movidas. ¿Pero sabes qué?

Que si se quiere liar con él, que se lía. Yo abandono.

¡Eh, joder! ¡Uy, joder! ¡Mi mochila! ¡Eh, la mochila! ¡Eh, quiero la mochila!

¡Mi mochila! ¡Toma!

¡Eh!

¡Joder, joder!

¡Que tengo cosas importantes ahí adentro! ¡Ah, sí, sí!

¡Sorpréndeme!

¡Anda, libro!

¡Anda! ¡Batman!

¡Pero bueno!

¡Muy bien!

¡Vale, sale el Robin!

¡Oye, sabes que al final se lía, ¿no?

¿Sabes un poquito mayor ya para andar viendo libritos con dibujitos?

¿Eh? ¿Por qué no le dejáis en paz?

¿Qué has dicho?

No os hemos dicho nada y no es justo que nos estéis caneando todo el día. No

podemos ir tranquilos por el pasillo sin tener miedo a encontrarnos en una

esquina y que nos partáis la cara o nos despecéis los libros.

Todos somos compañeros y podríamos ser amigos.

Sí. ¿Sí? No.

Un discurso precioso, Gandhi.

Sí, calladito, estoy más guapo. Bueno, solo nos han dado un par de tortas.

Podría haber sido peor.

Mira, a mí el año pasado me metieron la cabeza en el vato.

¿Has conseguido salvar alguno de tus cómics?

El último de Batman.

A ver.

No me imaginaba que me iba a sacar bien al final, ¿eh? Ay, no.

¿Estás bien?

¿Seguro?

¿Qué coño ha pasado?

Has sido tú, ¿no?

Déjame en paz, chispas. ¿No te bastaba con intentar enrollarte con su novia?

es lo que te jode, ¿no? Que me enrollara con ella.

Tú tranquila, que no pasó nada.

No te pongas celosa.

Y darle una paliza, sino que encima coges y le rompes un cristal en toda la

cara. ¿Tú no deberías apoyarme en mí, que soy tu hermano?

Tú pasas de todo, ¿no?

Sobre todo de nosotros.

Lo único que nos han pedido es que no llamemos la atención y tú vas y la lias

el colegio cada vez que puedes.

Y encima, te repasan los vecinos.

¿Tú también crees que fui yo?

Entonces no has sido tú.

¿Me creerías si te dijera que no?

Pues... Probablemente no.

Lo siento.

No, no. No te preocupes.

A mí todo me da igual.

¿Es que has tachado a todos los sospechosos?

Porque son de la misma familia.

¿Sí? Mi papá decía que la gente de la misma familia confía en los unos y en

otros. ¿Tú robarías algo a tu papá?

Pues por eso.

Es imposible que ninguno de los dos no haya robado el reloj de Antonio.

Entonces solo queda Culebra.

¿Gimena? ¿Qué haces aquí?

¿De quién es esta casa?

Me dice mi papá que no se puede entrar en las casas sin que nadie nos invite.

Es que no sabemos de quién es y por eso estamos aquí, para averiguarlo.

¿Cómo si fuésemos detectives?

Eso.

Es un juego, ¿no? Tú y yo somos dos detectives muy famosos.

¿Jugamos o qué? Sí.

Bueno, lo primero que tenemos que hacer es entrar en la casa sin que nadie nos

vea, ¿vale?

Y tenemos que abrir esta reja que está aquí.

¿Y qué ganamos si entramos en la casa?

Pues te haré la comida que más te guste. Y además puedes pedir un deseo, ¿vale?

Pero tienes que abrirla.

¿Con los poderes?

Seguro. Vosotros decís que no puedo utilizarlos.

Hoy sí.

Hoy es un día especial.

Porque mañana es fiesta.

Venga.

Tú concéntrate bien, ¿vale, Carlitos? Que es muy importante que la abras.

A lo mejor si me pongo nervioso me sale.

Que no hace falta, que te va a salir.

Yo sé que te va a salir.

Solo tienes que imaginarlo.

Mira, cierra los ojos.

Cierra los ojos.

Ahora visualiza que el cerrojo se abre y se abrirá.

Seguro.

Eres Nacho.

Carlitos.

Suéltame aquí, ¿vale?

Que voy a entrar.

¿Ya? ¿Qué? ¿Hemos ganado?

No. Solo me falta un poquito más.

Va.

Mario, ¿estás bien?

Sí, sí.

No creo que estés llevándome a la casa.

La verdad es que esto es muy difícil.

Si no es eso, Sandra, no es eso.

Es todo.

Soy yo.

¿Cuál era el trato que tenía yo con Ximena?

Que ella saliera a la calle a trabajar, a ganar dinero para pagar las facturas y

yo me quedaba aquí en la casa, cuidando de la casa, limpiando, procurando que

Culebra no despulmara a los vecinos.

¿Y qué es lo que hago?

Bueno, a ver, tú tampoco puedes cargar con todo.

Pues a ella parece que no le hace falta nadie. Con lo que tiene encima y ahí va,

tirando para adelante.

¿Sabes una cosa?

Esta casa andaría perfectamente solo con ella.

Que sí, Sandra, que muy bien, que sí, que yo estoy aquí, que sí.

Pero estoy como viéndolo todo desde fuera, como si estuviera en el

como si fuera un suplente. ¿Sabes a lo que me refiero? Como si fuera un

suplente. Bueno, ni suplente.

Yo soy el utilero, el último mono al que nadie respeta. Pero cuando llega el

entrenador, todo el mundo se pone firme.

Bueno, supongo que el entrenador es Jimena.

Jimena es... Jimena es Camacho.

O Luis Aragonés. Pero ahí están, partido tras partido, ahí, ganando, sumando

puntos. ¿Y yo qué tengo que hacer?

Yo tengo que traer el agua y las toallas. Y encima las toallas se me

Bueno, al menos no eres el jugador que va dando calabrazos.

Y friendo a la gente con un punterazo.

Carlitos.

No eres el peor papá del mundo.

Una vez tuve uno peor. Se tiraba pedos todo el rato.

Ah. Muchas gracias, hija.

Carlitos se fue con Jimena del cole.

¿Con Jimena?

¿Dónde?

No me...

¿Ahora qué hay que hacer?

¿Buscar pruebas?

Sí, sí, sí, algo así.

Mira, es que aquí no hay nada.

El nombre de esta casa está en la libreta de Silvestre. Aquí tiene que

algo.

Yo sé que sí.

Jimena, nos tenemos que ir.

Papá se va a preocupar.

para jugar, ¿a que no?

Estamos aquí por tu hija, ¿verdad?

No te puedo engañar, ¿no?

Antes de buscar pruebas tienes que hacer una lista de sospechosos. ¿La has

hecho?

Bueno, seguro que algún día encuentras a los malos y tu hija aparecerá.

Me lo he pedido.

¿El deseo?

Tú dijiste que si ganábamos podía pedir un deseo.

Y que se me iba a cumplir.

Sí. He pedido que encontremos a Blanca y que se venga a vivir a nuestra casa.

Se va a cumplir, ¿no?

Hemos ganado.

Sí, hemos ganado.

Oye, que es muy tarde. ¿Dónde habéis estado? Que empezaba a preocuparme.

Hemos estado jugando a los detectives.

¿A los detectives?

¿Qué significa eso?

En la casa abandonada. ¿Te acuerdas?

Sí.

Pues hemos ido allí y no había nada. No había ni pruebas, ni huellas, nada.

Vamos a volver cuando compremos una lupa.

¿Habéis estado en Villa Dorita?

¿Te has llevado a mi hijo a ese sitio sin mi permiso?

Papá, no te enfades.

No ha pasado nada.

Carlitos, vete a tu habitación, anda.

Tenía que entrar, Mario. ¿Y tenías que hacerlo con mi hijo?

Necesitaba abrir el cerrojo hoy. Me he enterado... Me da igual.

Haberte llevado a Culebra. Tú no te puedes llevar a mi hijo sin preguntarme.

Un momento.

A ver, aquí no ha pasado absolutamente nada. No tienes por qué ponerte así. De

verdad que no me... Que no me ponga así, Jimena.

Que no me ponga así. ¿Cómo me pongo?

¿Yo que soy el último mono de esta casa o qué?

No me consultas nada.

Nunca me preguntas nada. Haces lo que te dé la gana. No me tiras respeto. Y si

tú no me respetas, difícilmente lo van a tener los niños conmigo. Es que ya ni

mi hijo. Ni mi hijo me pregunta qué es lo que está bien o lo que está mal. Y

ahora yo te pregunto.

¿Me puedes decir qué es lo que pinto yo aquí?

A estas alturas nada, Mario.

Ni tú ni yo ni nadie.

Tenía que entrar hoy a Villadorita. Porque es mi última oportunidad.

En un par de días nos tenemos que ir de aquí.

Antonio va a denunciar a Culebra.

¿Qué? Sí.

Por tu diplomacia y por lo bien que seguiste la mentira de la bolsa. Oye, ya

dije que mentir se me daba fatal, ¿eh? No hubieras dicho tú a los ruanos que me

dedicaba una cosa que no sé ni lo que es.

Yo te dije que he dicho lo primero que me vino a la cabeza.

Si la única manera que tenemos de sobrevivir aquí es mintiendo, Mario, por

favor. Yo pensé que éramos un equipo.

Pero tú tranquilo, que eso se va a la mierda.

¿Estás enfadado?

Tú dices que hay que ayudar a las personas.

Sí, Carlos, sí.

Pero tenía que haberme preguntado, ¿no?

Haberme pedido permiso para ir contigo a ese sitio.

¿Y tú qué?

¿A ti ya no te importa lo que yo piense o qué?

Sí me importa.

Lo siento, papá.

Este dibujo es tuyo, ¿no?

¿Qué pasa?

¿Os pidió la seña que dibujaseis a la familia?

Pero falta alguien, ¿no?

Es que se me acabó el color verde.

¿Qué pasa?

¿Que me veo el verde o qué?

No.

Es que el color del jersey que te regalé por tu cumpleaños el año pasado era

verde.

Y mira, he dejado aquí un hueco para colorearte cuando tenga el color verde.

¿Sabes una cosa, Carlos?

Es que aunque tú no te lo creas, llegará un día...

En el que ya no me preguntes nada.

No me preguntes mi opinión.

Ese día tú volarás solo.

Y tomarás tus propias decisiones.

¿Sabes?

Toma, anda.

Para que me colores mañana.

Pero yo no quiero volar solo.

Me da miedo.

Quiero volar contigo cuando vayamos de vacaciones.

¿Te gustaría irte de vacaciones?

¿Eh? Pues a lo mejor hacemos un viaje pronto.

¿A dónde te gustaría ir?

A los castillos de Escocia.

Quería dibujar a mamá.

Porque es que no me acordaba de su cara.

Pues tú te pareces mucho a ella.

Tienes la misma nariz.

Los mismos ojillos.

Te ves tan guapo como tu madre.

¿Ah, sí? Sí.

Así que cuando no te acuerdes de ella, vas.

Te miras en el espejo y la verás.

Vale.

Vete a dormir.

Que mañana te compro el lápiz para que me colores.

Un beso.

Buenas noches.

Buenas noches.

Carlos, que te quiero mucho.

¿Leo? ¿Qué haces aquí?

Claudia me ha llamado para devolverme mis cosas.

Pero vamos, que ni la he visto. Me ha dejado una caja en la puerta.

Ya. ¿Y qué pasa? ¿Que de camino a tu casa te has perdido o es que has buscado

atajo? No, no.

Es solo una parada técnica.

No sé, por si te apetecía charlar un rato.

Venga, para.

¿Qué haces?

El Pino Puente. ¿A ti qué te parece?

¿A dónde vas?

A donde me lleve el primer bus que pille.

Cualquier sitio mejor que este.

Para nosotros este es el mejor sitio que hay.

Aquí tienes un hogar.

Fuera no.

Mi hogar siempre fue la calle. Pero es mejor tener a alguien que se preocupe

ti. Que te ayude.

Lo vas a echar de menos.

No se echa de menos lo que nunca se ha tenido.

Ah, por cierto.

Mantén tu boquita cerrada, ¿eh?

Al menos hasta que me haya ido bien lejos.

Adiós.

Hay una cosa que pone en mi libro que todavía no hemos hecho.

¿El qué?

Lo primero que había que hacer.

Analizar el lugar del crimen.

Memoros de agosto.

¿Qué hacemos?

Buscar pruebas o huellas o aguas limpias. Pero seguro que he limpiado.

Mayores, siempre limpiando.

¡Ya voy!

Se fue.

Jimena, ¿qué haces aquí?

Buenos días, Rosa.

¿Puedo hablar contigo? ¿Tan temprano?

Perdona, pero es muy importante, si no, no te molestaría.

Gracias.

Muchas gracias.

Se trata de mi hijo y el tema del reloj.

Yo, Jimena, de verdad, ¿eso es cosa de Antonio?

Yo no creo que tus hijos vayan por ahí entrando en casas ajenas y mucho menos

robando. Claro que no.

Pero tu marido quiere denunciar.

Eso quiere decir que mi hijo tendría antecedentes.

Eso sería terrible para su futuro, Rosa, no puede ser.

Así que, por favor, te pido que hables con él.

Tiene que haber otra forma.

Ya, pero yo lo siento, de verdad. Yo es que no puedo hacer nada, Jimena, de

verdad, lo siento.

¿Pero qué hacen tus hijos aquí, colándose en mi casa cada dos por tres?

Perdona, chicos, ¿qué hacéis aquí?

¿Cómo habéis entrado? Lo siento. Hermano, no robo el reloj.

El reloj de Antonio está aquí, en el salón. ¿Pero qué dice esa niña?

El reloj está en el bolso de Rosa.

No han citado lo que está pasando aquí, ¿eh? Todo esto es muy raro y ofensivo.

No puedes venir a mi casa tan temprano a insultarme.

¿Dónde está todo el mundo?

¿Se han debido de pegar las mamás a Culebra porque no monopoliza el baño?

Vivo para Madrid.

Para Madrid siempre sin cuenta.

Siempre lo lleva puesto.

Pero ese día se lo había dejado sobre la mesa.

No pude evitarlo. Lo cogí y lo estampé contra la pared.

Se lo regaló la guard... Se lo regaló Susana López, su secretaria.

Con la que tuvo un lío. Por eso la he sentado tan mal perderlo. Porque le

recuerda a ella.

Él cree que no lo sé.

Me dijo que se lo había comprado.

Pero bueno, por favor, ¿qué se cree? ¿Que yo soy tonta o qué?

Antonio jamás se compra nada. Todo se lo compró yo desde que nos casamos.

Bueno, a lo mejor lo vio en una tienda y le gustó en rosa.

Y él encima dice que tiene un gran valor sentimental en Wick.

¿No crees que le podría haber metido en un cajón y no estar con él todo el día

puesto?

Le perdoné.

¿Pero merezco un respeto o no?

De verdad que quise arreglarlo, pero... Me ha dado una rabia. Entiendo

perfectamente que no lo hayas hecho.

De verdad.

Pero tienes que contárselo, Rosa.

La verdad.

¿Entiendes? No, yo no puedo contarle lo que ha pasado.

Encima él quedaría por encima de mí. A mí me da igual lo que le cuentes.

Miénteles si quieres, ¿vale?

Pero mi hijo no puede cargar con la culpa.

¿De dónde vienes?

De la casa de Rosa Culebra. No ha robado el reloj de Antonio.

¿Y tú cómo lo sabes? Porque ha aparecido.

Tenemos que pedirle perdón a Culebra.

Pues como no es despisa lo vais a tener que hacer por señales de humo.

Ha recogido sus cosas y se las ha regado esta mañana bien temprano.

Yo no tengo el puto reloj, ¿vale?

Ya lo sé.

¿Qué?

Mira, que... Que lo siento.

Que me he equivocado contigo en todo.

Que me he equivocado mucho más de lo normal.

¿Qué pasa?

¿Ya no te importa estar con gente como yo?

Lina, no.

No me importa estar contigo.

Porque yo soy común.

Y sí.

Que yo tampoco sé cuál es mi sitio.

Yo también me encuentro fuera de lugar, que... No lo sé, Culebra, pero yo

intento adaptarme.

Igual que tú.

Cinco minutos.

No te pido cinco minutos.

Pues sí, Culebra, sí, sí.

Pues la he cagado.

Pero uno no puede coger la puerta e irse cada vez que otro se equivoca. Eso no

puede ser.

No me voy por eso. Entonces, ¿por qué te vas?

Cosas mías.

¿Cosas tuyas?

¿Qué pasa?

¿Te has enfadado con alguien?

¿Es por una chica?

Ya.

Es por una chica.

¿Tú flipas?

Yo flipo.

Mira.

A tu edad uno piensa que el amor es lo único que importa.

Y a medida que te vas haciendo mayor te das cuenta que esas cosas mejor

tomárselas con calma.

Debe ser verdad cuando me lo dice todo un experto en tía.

Oye, perdona, pero yo... Bueno, yo ahora no.

Pero yo con tu edad, yo tenía mi público.

¿Y sabes una cosa que no cambia con la edad?

Lo de salir por patas.

Eso con las mujeres no funciona.

Con las mujeres hay que insistir, perseverar, no tirar nunca la toalla.

Culebra, a las mujeres no hay que entenderlas.

Hay que quererlas.

Y además que te digo otra cosa, que... que yo lo tuyo ya lo voy a venir.

Es que... que yo soy mi observador, hijo.

Que te digo incluso quién es la chica.

¿Sabes?

Pues hasta la vista que entre tú y la vecinita hay ahí tomate.

No se te escapa una.

Pero vamos, que es acojonante.

Ayer, llamándome ladrón.

Y hoy... ¿No me conseguís dos amorosos?

Ahí lo mismo me pasó un poco.

No. Voy a hablar contigo, Mario.

¿Significa eso que vuelves a casa?

Tía, echamos unas canicas.

Jugamos al baloncesto. Un 21.

Una PT de lupa.

¿Y?

¿Qué pasa, campeón?

Bueno, ¿qué?

¿Echamos un partidito?

¿Eh? ¡Déjala!

¿Quién es colombio? ¿Quién es colombio?

Bueno, parece que ya no estás en el banquillo, ¿no?

¿Eh? ¿Por aquí?

¡Va!

¡Eh! ¡Déjala!

¡Eh!

¿Eh?

¿Puedo hablar contigo un momento?

¡Hola! ¡Hola!

Espera, Policarpio.

¿Qué Borja quiere decirte algo?

Yo no he sido.

No, ¿y entonces quién ha sido?

Bueno, que ha aparecido el reloj hecho añicos detrás de un mueble de salón. Y

claro, como le vas dando patadas a todo, me has dejado el reloj como tus

juguetes, destripado.

Bueno, Antonio, tú tampoco tendrías que haberlo dejado por ahí tirado. Que el

niño es revoltoso, pero digo yo que no lo habrá hecho queriendo.

Estas cosas pasan.

Bueno, pues que os pido disculpas y vamos, que de verdad que no sé qué

siento imbécil.

No, hombre, Antonio, que no te preocupes. Que estas cosas pasan.

Me gustaría intentar compensaros de alguna manera ofreciéndole a Jimena el

puesto en la oficina.

Aunque ya ha hecho méritos sobrados.

Vale, llámame, imbécil, con toda la tranquilidad.

Es que tú sabes que yo no podía ser.

Es que no me quedé solo en el salón ni un segundo.

Me jodió que me dieras puerta.

¿Que fue por eso?

Sí, nadie antes lo había hecho.

O sea, yo tengo el honor de ser el primero.

Tú también eres la primera en salir impune después de tirarme los trastos en

habitación. Bueno, pues ya estamos en paz. Empate técnico, ¿no?

Y se puede saber por qué salí impune.

¿Qué pasa? ¿No soy tu tipo? ¿No te gusta o qué?

Tú eres de tipo universal, Claudia.

Me gustas a todos.

Sí, ¿entonces qué pasa?

¿Qué problema hay?

Hay alguien.

Alguien con quien has roto y no has podido olvidar.

Algo así.

Pues ¿sabes lo que te digo? Que es una chorrada.

Que tú eres joven, yo también. Tú estás bueno.

Yo más.

Sería una pena desperdiciar tantas cosas a nuestro favor, ¿no crees?

Que sí, que te perdono.

¿Y eso no me te iba a pedir ahora?

Lo siento mucho.

No tenía que haberme llevado a Carlitos en tu palabra.

vuelvas a tratarme así, ¿vale?

Y tú, por favor, no vuelvas a decirme que no te respeto.

Dice que me pone sentido con uno todo esto, en serio.

¿Vale? Vale.

No encontraste nada, ¿no?

Pues yo sé que aquí tiene que haber algo.

Vosotros queréis ir a ese festival, ¿no?

Pues vais a estar en ese festival, como que me llamo Mario. Esta tarde hay

reunión en el club social, ¿eh? Nos vamos a repartir las tareas.

Ah, hay que hacer tareas. Esto podría ser un número de archivo a una denuncia

que encontré la semana pasada relacionada con Villa Dorita.

¿Qué sabemos de los magos?

No mucho.

Hay algo en ellos que no me ha terminado de encajar.

¿Hola?

¡Ey, esta peña!

Esta tarde noche botellón enviado ahorita.

Yo puedo conseguir alcohol.

¿Ah, sí?

Dame dos botellas de whisky, dos de ron y una de vodka.

¿Qué está pasando con nosotros, Gemena?

¿Te necesitamos?

Señores.

Son de mi tía.

Si no puedo besar nunca.

A nadie.

Túmbate.

¡La bruja!

¿La queréis ver?

Creí que le iban a tirar tomates.

Pero en verdad le quieren tirar piedras.

¿No viene Jimena?

No, Lucía. Jimena no va a venir.

No sé si va a volver a casa.

¡Que no paren!

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