All language subtitles for 1985 - Las Mariposas Disecadas

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Original subtitles

Gracias.

Nunca vas a saber lo que es el olvido, ni vas a sufrir, amorcito.

¿Te gustó?

Desapareció Jorge.

Sus padres no volvieron a saber de él desde que salió a...

El cuerpo desaparece.

Tengo miedo de ser borrado de la vida.

Quisiera ser de bronce y que me admiraran siempre como ahora tú me

¿Pero un sangre para qué?

No, no.

No puede borrarse así nada más.

Tiene que ser como él quiere.

Pero no puede ser.

Una estatua dura más que la vida.

La sangre.

Eres bello.

No piensas.

Cantas.

todos y así no nos pasará nada. ¡Sí, papá!

¡Toca! ¡No, yo no! ¡Yo sí toco! ¡Ahí está el timbre!

¡Gloria!

Déjalos pasar.

Sí, señorita.

Buenos días.

Matamos a un pájaro y cayó en su jardín. ¿Nos deja recogerlo?

Lo mataron.

Y no les dio lástima el pobre pajarito.

No, estaba muy feo y muy negro.

No le pierdo el solterazo.

Y lo mató.

¿Quieren ver un pájaro muy hermoso?

Sí.

Se llama Plinio. ¿Lo trajo de África?

No, de Brasil.

Mi mamá le regaló uno igualito a mi hermana.

¿Qué come?

Pues come pirul, mosco, alpiste y también

plátano.

¿Cuántos años tiene?

Abra esta cortina.

¿No prefieres ver a Plinio?

¿Cómo te llaman?

Colac.

Ven con tus amigos.

¿Quieren dulce? Sí.

A ver.

Gracias. Gracias.

De nada. Está re bonito el pájaro.

El otro día no lo queríamos porque está muerto.

Está bien.

Híjole, ya se nos hizo re tarde.

Sí, vamos. Adiós.

Me va a regañar mi mamá. Me vino sin permiso, ¿no?

Oye, ¿cómo se llamaba el pájaro?

¿Qué miras?

Los niños.

La luz.

Bien sabes que nadie me gusta más que tú.

Además, ya no estoy en edad de provocar celos.

Mira, te traje esto.

Solo tiene nuestra fecha.

15 de agosto de 1964.

Pónmela.

Está muy bonita.

todos los compañeros de mi escuela te conocieran y supieran que soy tu amante.

Los amantes no deben esconderse.

Pero somos cobardes.

Deberíamos salir juntos a todas partes.

Eso es imposible. ¿Por qué?

Sería ridículo. Tú tienes más años que yo.

El derecho de ser amante no es privilegio de edades.

Lo único que se requiere es...

¿Sabes? Me siento muy seguro de todo cuando estoy contigo.

Un día me dijiste que eras atea.

Amén.

Rosario, Reina de la Paz, Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo.

Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo.

Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios. No desprecies las súplicas que

te hacemos de nuestras necesidades.

Antes bien, líbranos de todos los peligros, oh Virgen gloriosa.

Venga, Señora, por nosotros.

para que seamos dignos de las promesas de nuestro Señor Jesucristo. Amén.

¡Hazte vuelta!

¡Hazte vuelta!

ya voy a cerrar

los

que plasmaron tanta belleza están equivocados los

ídolos reflejan tanto dolor en sus miradas

Los ídolos reflejan tanto dolor en sus miradas.

Sus carnes están rotas, casi gritan.

Su sangre corre sin fin.

No debo volver a la iglesia ni a los museos.

Están llenos de belleza y de infamia.

La estatua es fría.

No es vida.

No tiene amor.

Para hacer la vida y el amor es necesaria una materia.

¿Qué tal?

Te gusta la luz, ¿verdad?

Gloria, no abras todas las cortinas. Hay mucha luz.

Ay, señorita, es tan horrible la oscuridad.

Y su casa es tan bonita.

Deje que el sol entre y la alumbre.

Usted también se ve muy bien con luz.

Le pone su comida, Plinio, por favor.

Sí, señorita.

¿Cuándo termina su novela, señorita?

No sé.

Probablemente un mes o dos. No sé.

Me gustaría escribir una novela sobre lo que me ha pasado.

Pondría a mi marido como lazo de cochino.

Ahí podría matarlo.

Porque eso es lo que te merece.

¡No abras ahí!

Ese jardín no me gusta. Te lo he dicho muchas veces.

¿Por qué no llamo a un jardinero para que lo arregle?

El jardín no me gusta.

Eso es todo.

Cuando se edite mi novela, te dedicaré un libro. ¿De qué se trata?

Es una historia de amor.

Me encanta el amor.

Es tan bonito.

Los amantes de mi novela son infelices.

Por el miedo de dejar de ser amantes.

Como todos.

Espérame, Jorge.

Ya voy.

¿Qué dijo, señorita? Nada.

¿Está la señorita?

Sí, aquí estoy.

¿Puedo ver a Plinio?

Naturalmente. Pasa.

¿Le puedo dar este pedacito de naranja?

No, Plinio nunca ha comido eso y le haría daño.

De todos modos, tráesela.

Dámela, yo la tiro.

me gustan, pero los míos no.

Dicen que la maldad siempre se refugia en lo feo.

La fealdad oprime.

Me gustaría tener un Plinio, pero a mi mamá no le gustan los animales.

Plinio es tuyo.

Cuando quieras, ven a verlo y platicas con él.

Gracias.

No me gusta la casa cuando hay tanto silencio.

A mí tampoco.

Una vez dijiste que te gustaba la soledad.

Fue un decir.

El placer de la belleza que no se comparte no es placer.

Terminé el quehacer, señorita.

¿Se le ofrece algo más?

No, Gloria, gracias.

Vengo el próximo sábado para hacerlo.

¿Compraste todo lo de la semana?

Sí, no falta nada.

Está bien.

Ya me voy, señorita.

Gracias.

No tardes mucho.

No me gusta estar sin ti.

Sáqueme de aquí, por favor.

Hasta el sábado, señorita.

Adiós, Gloria.

Señorita Huller, mucho gusto de verla por aquí. Buenas tardes. Por cierto, aún

no le tengo su San Sebastián.

Regresaré pronto.

Gracias. Muy bien.

¿Con qué le dan este color?

No sabría decirle.

Es una pieza original.

Perfectamente conservada por la doradura.

No me parece tan antigua.

Yo la compré como tal. Y nunca me equivoco.

Me interesa el procedimiento.

Tengo una pieza que me gustaría restaurar yo misma.

Para que se conserve así.

Como esta.

Si es una pieza valiosa, no se lo aconsejo.

¿Por qué?

Hay talleres que se especializan en este trabajo. Lo hacen con tal esmero que la

pieza no pierde su valor.

¿Usted sabe cuál es el procedimiento?

No, señorita, pero puedo darle la dirección de alguno de esos talleres

ahí le informen.

¿Y Plinio?

Está en la casa, solito.

Como tú.

Estoy esperando a mi mamá. Siempre llega después de las siete del trabajo.

¿Falta mucho?

¿No has merendado?

Mi mamá no me deja llave. Tengo que esperarla aquí.

Mañana voy a ver a Plinio.

¿Por qué no vas a verlo ahora?

Puedes darle de comer mientras yo preparo la merienda.

Te invito.

Va a comenzar a llover. ¡Vamos!

Quítate la chamarra.

Dale de comer a Plinio.

El alpiste está en el cajón del mueble del comedor.

¿Le pudo abrir la puertita?

Sí. Es un pájaro casero. No intentará volar.

¿Le gusta volar?

Desde luego. Pero sus alas nunca lo llevarían fuera de la jaula.

A mí no. Me gustaría verlo libre, volando en tu jardín o paradito en la

Desconoce la libertad y la teme.

Su libertad está en la jaula.

No le he enseñado otra.

Eres un niño muy inteligente, pero muy ingenuo.

Dijiste una gran verdad.

Libre, parado en la reja o volando en el jardín.

A mí también me gustaría volar.

Él creció en esta jaula.

Su mundo es este y basta para sus alas.

¿Sabes?

Plinio se parece a ti. ¿Por qué?

Bueno, tú solo tienes mamá, ¿no?

Sí, pero Plinio no tiene mamá ni papá.

Me tiene a mí.

Él me espera como tú a tu mamá.

A él no le hace falta salir de ahí.

Con cantar es feliz y me hace feliz.

¿Entiendes?

Sí, te quiere mucho, ¿verdad?

Al menos no me ha dicho que no.

No puede hablar.

Me gusta mucho.

Ya me voy.

Espérate, te invité a merendar.

Ya es tarde, mi mamá puede llegar y si no estoy me va a regañar. Con esta

no debe haber llegado.

¿Qué hora es?

Todavía no son las siete.

Eres muy bello.

Pareces un ángel.

¿Yo?

Sí.

Muy bello.

¿Tienes hijos?

¿Dónde está tu marido?

Murió.

Eres muy bello.

Te quiero tanto.

Mañana si vienes tendré pastel, chocolate y muchas cosas que te van a

¿Puedo decirles a mis amigos que vengan?

No.

Bueno, como quieras.

Pero a Plinio no le va a gustar ver muchas caras.

Entonces vengo solo.

Mejor.

Ya me voy.

Seguro que mi mamá llegó.

Dejé el candado abierto.

Cierras bien, por favor.

¿No me das un beso?

Pero no me hables de libertad, amor.

La única válida sería esta, la libertad de la belleza, la de mi amor.

Sería caminar juntos sin meta o hasta la misma meta.

Gracias.

Te estaba esperando.

Vine, pero no puedo quedarme.

¿Por qué?

Ya está.

¿Tus padres otra vez?

Sí.

Ya se dieron cuenta de que no voy al colegio y están furiosos. ¿Y eso qué?

No sé qué hacer.

No me vas a decir que te preocupa mucho lo que... Los quiero, ya lo sabes.

Tengo que irme. Solo vine a avisarte.

¿Y así quieres llegar a ser un hombre?

Ellos harán de ti un muñeco.

¿Qué quieres que haga?

Dímelo. Tu voluntad, Jorge.

Haz lo que quieras, lo que desees, sin tomar en cuenta a tu familia. Es la

forma de lograr algo, de ser alguien.

Si yo hubiera sido hombre.

No. No es tan fácil serlo.

Además, aún dependo de ellos para todo.

Debo obedecerlos.

Está bien.

No te enojes conmigo.

Puedes ayudarme.

Eres mayor que yo.

Pero es que... Ven.

Quiero estar a tu lado.

Los dos juntos.

Qué rápido se pasó el tiempo.

Ya van a ser las doce.

Ojalá que alcance el último camión.

Diles que fuiste al cine o algo.

Que tuviste una clase extra y que tus amigos te invitaron a cenar.

Es buena mentira.

Si viviéramos en la misma colonia, ya nos hubieran descubierto y nos habrían

separado.

No digas eso, Jorge.

Nadie puede acabar con el amor.

¿Qué estás leyendo?

La Biblia.

Escucha esto.

Lo que ha nacido de la carne es carne y perecedero.

Lo que nace del espíritu es libre e inmortal.

Solo Fran.

Hay que transformar el mundo, Mark.

La guerra y la injusticia son el resultado de la propiedad.

San Agustín.

El respeto al derecho ajeno es la paz.

Benito Juárez.

Siga los tres movimientos de Fab.

La tele.

Remoje, exprima, entienda.

Eso es pura literatura.

Frases.

Eres inconsciente, como todos los jóvenes.

A lo mejor no es eso, sino miedo o egoísmo.

No sé.

Los adultos nos han hecho perder la seguridad en todo.

Y nos han enseñado a no perder nuestras comodidades.

Por eso aprendo frases y ya.

Los jóvenes siempre son... Otra vez los jóvenes.

Mira, los mayores nos juzgan, nos critican.

Pero no nos ayudan a descubrir qué es lo que nos incomoda.

¿Qué queremos?

¿Dinero? ¿Amor?

No sé.

El caso es que nadie está conforme.

Me gusta ver el atardecer.

Ver cómo muere en la sombra.

¿A ti no?

¿Qué?

Te dije que me gusta ver el atardecer.

¿Y a ti?

Sí.

Pero me entristece.

Como todo lo que significa el término de algo.

Te amo con locura.

No puedo vivir sin ti.

Esta casa sin tu voz.

Sin tu olor.

Sin tu presencia.

Sería horrible.

Tienes que quedarte para siempre, oíste.

no tienen vida.

Sus ojos son fríos.

No tienen secreto.

Con ellas no hay posibilidad de intimidad.

Pero al menos duran siglos.

Y tú no.

Todo esto no dura.

¡Gracias!

Me gusta esta noche.

A mí también.

Pero tengo que llegar a mi casa.

¿Qué te pasa, Jorge?

Permaneciste callado toda la cena.

No me gustan los lugares con mucha gente.

Olvida todo.

Podríamos pasar toda la noche en este lugar.

Nadie nos molestaría.

Tú y yo.

Tengo que irme.

Por favor.

Un grato más.

Ya sabes que no puedo llegar tarde a mi casa.

No quiero tener dificultades con ellos.

Son apenas las diez.

¿Sigo con el cuento?

Sí, me está gustando.

Rosa no podía olvidarlo.

Lo quería mucho.

Cuando él se fue de viaje, lo extrañó tanto que ya no quería comer.

Su tristeza era muy grande.

Rosa no podía ver, pero sentía.

Conocía por el tacto, por el aroma.

Estaba segura de conocer las flores.

El agua, la carne, y sobre todo, a él.

Al poco tiempo empezó a ponerse fea.

Amarilla.

No soportaba ni los jugos.

Daba lástima.

¿Quién no lo sabía?

Nadie le dijo.

¿Por qué no regresaba si la adoraba como a un tesoro? Como a algo insustituible.

Estaba muy lejos.

Lo estaba haciendo a propósito.

¿Pero por qué hacerla sufrir?

Quería que fuera perfecta.

Que no lo quisiera tanto para que no sufriera.

Pensaba como tú.

Que el amor duele.

Mañana te cuento el final.

Es muy tarde, me voy.

¡Jorge!

No puedes dejarme aquí.

¿Estás cerca de tu casa?

Ahí viene mi camión.

Sabes que soy curiosa. Quiero conocer el final.

Por favor, no podré dormir tranquila.

Mañana te lo cuento.

Adiós.

¿Y el final del cuento?

Se me olvidó.

Yo lo encontraré.

Tengo que encontrarlo.

No es posible que haya una historia sin fin.

Tengo que hallarla.

No viviré tranquila hasta encontrarlo.

Jorge.

Jorge.

Jorge, mi amor.

Ahora no te escondas.

Jorge, mi niño.

Conozco el final y soy feliz.

¿Por qué se te quitó el miedo a que nos vieran?

Me besaste frente a toda la gente.

Y nos envidiaron.

Te amo.

No hay cuento sin final.

Conozco el final del cuento.

Entonces, recuérdamelo.

Te lo voy a contar.

Te quedaste en que ella perdía su color y comenzaba a languidecer por la

ausencia de su amado. ¿No era así?

Más o menos.

Un día, él regresó.

se acercó a ella la tomó de las manos y ella aún sin

verlo reconoció su olor él quiso inventar una caricia para consolarla en

agonía y Rosa al sentirlo tan cerca comenzó a

cerrar sus pétalos sobre aquellos dedos cariñosos y comenzaron a sangrar

mientras la carnívora revivía y Rosa volvió a ser una flor

increíblemente bella.

No.

No era ese el final.

No me gusta.

La sangre es vida.

Sí, naturalmente.

¿Pero esto qué tiene que ver con el cuento?

Dame tu mano.

¿Estás loca?

No, no estoy loca.

Quiero morderte para que me desnicha de tu juventud y de tu vida.

Déjame morderte un poco.

Si me alcanzas, me dejo.

¿A que no me agarran?

¡Ay, no!

Admitente. Ahí está cansado.

Admitente.

Toma.

Señorita. Señorita.

Hola, quiere ver a Plinio.

Pensé que ya no vendría.

Viviremos muy felices.

Tus padres ya hicieron su vida.

Tú haz la tuya.

No sé cómo.

Diles que quieres estudiar en otro país.

Europa, Estados Unidos, cualquier lugar es bueno.

No me creerán. Me preguntarán que de dónde voy a sacar el dinero para el

Diles que venderás amor.

No hables con ellos.

Déjales una carta.

Diles que te vas a buscar tu futuro.

Que no traten de encontrarte.

Sácame a bailar.

Hace mucho tiempo que no bailo y esa música me gusta.

¿Cuál será el límite del amor?

No tiene.

Es... Sabes, hoy te veo más bello.

Será la luz que me ayuda. No vayas a encender una porque te puedo

Abrázame fuerte.

Que me incrusten. Que me hagas...

Posee mil veces y mil más que el tiempo se detenga en el acto de amor.

¡Detente, tiempo!

Mis manos te mataron para conservar tu belleza, que no la transformara el

tiempo.

¿Viste? Detuve el tiempo.

Soy eterno. No pertenezco a nadie.

Soy libre.

Cállate. No digas eso.

Eres mío.

No te dejaré ir nunca.

Eres el culpable.

No puedo quedarme aquí.

Tengo que dejar de verte.

La carta no soluciona nada.

Tengo miedo de lo que pueda pasar.

Tú eres el culpable.

Quieres terminar.

Quise mantenerte bello.

Pero algo me falló.

¡Que entre más luz!

Te toca a ti, mi vida.

Toma.

Mira, atrás de esta raya.

¿Desde aquí?

Bravo. No tienes puntería. Jorge.

Me haces tan feliz.

Pero... ¿Pero qué?

Todo es nuestro.

No.

Mis padres quieren mandarme a Alemania.

Tú no puedes dejarme.

Ellos no entienden.

No saben.

Lo del viaje fue una mentira nuestra. Fue un pretexto.

¿Y la carta?

Tuve miedo de dejárselas.

Mañana la mandamos.

No puedes irte.

¿Compraste? No.

Me lo regaló una amiga.

¿Te gusta?

Es bonito.

Algún día aprenderá a cantar.

¿Cuántos años viven los pájaros?

Algunos hasta 12 años.

O más, no sé.

¿Qué es eso?

Laudano.

¿Para qué lo pones en el té?

Produce sueños dulces y locos.

Es como extracto de pétalos de rosa.

¿Sabes por qué lo hice?

Porque quiero conservarte puro.

Con tu belleza intacta.

Que es lo único que afirma mi amor.

El espíritu no me interesa.

Nunca me interesó.

Tú lo sabías.

Era el contacto de nuestros cuerpos.

El máximo placer.

Eso es el amor.

Nadie lo inventó.

Ni los poetas, ni los pueblos.

Mírame. Cuando me miras me estremezco.

Temblo.

Mis senos se endurecen.

Y me duelen.

Y lloro.

¿Dónde está tu alma, Jorge?

¿Y tu belleza?

¡Dímelo!

Solo es un recuerdo.

No tiene valor.

¡Ha dejado de ser real!

Ya no me abrazas tiernamente.

¿Cómo lo hacías antes de acercarme la cerada?

Ese ya no es tu cuerpo.

Ni tu placer.

Ni tu edad.

Vuelves a tu origen.

¡Y yo no lo acepto!

serás flor, aire, tierra y nos amaremos en mundos

distintos.

Hola.

Ven.

Hola.

de la señorita Julen?

No.

¿Tú? Sí.

Llegué tarde por el tráfico. Mi camión tardó horas en pasar.

La casa parece no haber sido arreglada en un suyo.

¡Pobrecito! No tiene agua ni comida.

No me di cuenta.

He estado muy ocupada con mi novela y eso me quita todo el tiempo.

¿Y esto?

La estaba adorando.

Era muy bonita.

Déjala. Te vas a manchar las manos.

¿Se siente mal?

No. Es solo cantancio.

Debe usted cuidarse más y no trabajar tanto, señorita.

Precisamente anoche decidí tomar unas vacaciones con Jorge.

Voy a estar fuera ocho días.

¿Con quién dijo?

Con un amigo.

Me da mucho gusto.

Salir es bueno, aunque solo sea por un fin de semana.

¿Quiere que durante ese tiempo arregle como siempre la casa o espero hasta que

usted regrese?

Como siempre.

¿Por qué ya no has regresado a la casa, Olag?

Porque ya voy a la escuela.

Plinio está muy triste.

¿No quieres verlo?

Sí, pero ya es muy tarde. Mañana tengo que ir a la escuela.

Pobrecito. Yo creo que se va a morir.

Hace muchos días que no come.

Creo que lo mejor sería regalártelo. ¿A mí?

Está enfermo.

Pobrecito.

Quiero a Plinio, pero no tengo jaula.

Te regalo la jaula también.

Plinio no sabe vivir en otro lugar.

¿Le puedo dar al piste? Sí puedes.

No es justo que siendo tan bello, se muera y desaparezca para siempre.

No quiero que se muera.

¿Quieres refresco?

Sí.

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