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Zulu
Esmeralda
Te ves con la luz del corazón
Esperando, esperando
Tu amor es puro como el sol
Esperando
Espera el amor, espera el amor, en estos ojos del amor, espera el amor, en estos ojos
El amor
Hija, ¿qué tienes? ¿Qué te pasa?
No sé.
¿No te gusta la miel?
Sí, sí, sí, sí.
A mi reinita le gusta la miel.
Y la saca así del panal con su dedito.
Está muy dulce, mi reinita.
Prueba, prueba.
No, no, no, no, Menecio.
No, no, ahorita no.
Gracias.
¿Te sientes mal, hija?
Es que me dio asco.
No, no sé por qué.
Me siento mareada.
Es que estás sudando y tienes las manos frías.
Es que siento el estómago como revuelto.
Adrián, por favor, ve al comedor, por favor, Armando.
Ven, ven, ven, hija.
Siéntate.
Jacinta, Crisanta.
Deberías revisar a tu esposa, José Armando.
Es evidente que se siente mal.
O siempre ha sido enfermiza, Dominga
Nada de eso
A la gente que se cría en el campo lo que le sobra es salud, eso sí
Doctor, Esmeralda se puso mal
Válgame, Dios
¿Dónde está?
En el corredor
¿Cómo me decía Dominga?
Que la gente del campo... ¿Qué?
Adrián ni siquiera me miró
Qué barbaridad
con qué clase de gente
venimos a emparentar.
¡Váyatelas!
¡Váyatelas!
¡Váyatelas, güerita!
¿Cómo te va?
¡Hágame el favor de salir inmediatamente!
Soy el bobo Melesio, ¿no te acuerdas de mí?
Hace unos días estuvimos allá
palabreando y te vi de un solito
ahí en el monte y solito estuviste...
¡Casita, por favor, saca a este hombre de aquí!
¡Fuera de aquí! ¡Largo!
¡Estás enojada, güerita!
¿Quién te hizo ahuinar?
Nomás dime, ¿quién?
¡Largo! ¡Fuera de aquí!
¿Quién?
No, espérate, espérate.
Vamos a la cocina.
Le voy a decir a la teatrula que te dé unos dulces.
¿Dulces?
No, no, no, no, no, no.
Voy para unos dulces de este colorcito.
¡Ahorita no quiero ver nada!
¡Ahorita vengo, ahorita!
¿Ves lo que digo?
Estas son las amistades de la flamante heredera
de la fortuna de los Peñarreal.
Mi amor, ¿qué tienes?
¿Qué pasó, mija?
No sé, Dominga.
Me dio un mareo muy fuerte, pero ya estoy bien.
¿Puedes caminar?
Sí.
Con cuidado, hija.
Es que estaba muy pálida y estaba sudando frío.
Crisanta, por favor, llévame mi maletín a la recámara de Esmeralda.
Vamos, mi amor.
Nada más falta que Esmeralda resulte una mujer débil y enfermiza
No lo creo, mamá
Su aspecto es de una persona sana
Ahorita les voy a traer unas tortillitas azules bien calientitas
Sí, esta impresión me dio a mí en un principio
Pero ya ves que últimamente se ve indispuesta, como desganada
A menos que...
¿Qué, mamá?
¿Ahora qué vas a inventar?
que tal vez la muchachita resultó más lista de lo que pensamos
y esté embarazada.
Procura descansar, mi amor.
Vamos a dejarla que duerma un poco.
¿Cómo sigue?
Sufrió una baja depresión, pero ya está mejor
Qué raro
Emeralda siempre ha sido rezanita
Bueno, puede ser la tensión en la que ha vivido en estos días
Sí, pobrecita
De pronto le hemos cambiado la vida
Que descanse toda la tarde
Eso la va a recuperar
Ahorita está en su recámara
El doctor y la señora Blanca están con ella.
Será mejor que venga a buscarla mañana, ¿eh?
¡Bermín!
¡Mira!
¡Harto azul de muchos colorcitos!
¡Me lo dieron, mira!
¡Y los trae Jacinta!
¿Qué es eso, no, Bermín?
Gracias, maldición.
Cómetelos tú.
Anda, vámonos por ahí.
¡No!
¡No!
No, amigo, no.
No me puedes ir porque...
Porque mi reinita está malita.
Yo no puedo dejarla sola, Fermín
Está con su familia
Ellos la cuidan mejor que nadie
Anda, otro día venimos
Ándale
Bueno
Cuídese a mi reinita, ¿eh?
Y el otro día yo, yo
Sí, Venecio
Yo la cuido
Yo la cuido
La cuidas, ¿eh?
Yo vengo para verla otra vez
A ver si en la nochecita paso a verla
Cuando quieras, muchacho
Siempre serás bienvenido
Gracias
Adiós
Adiós, Melesio
Adiós, Adrián
Nos vemos, Adrián
Recuerda a mi reinita
Ahora ya lo sabes
José Armando no es mi hijo
Sin embargo, yo siempre lo consideraré como tal
¿Y Esmeralda?
Para mí esto le extraña a una intrusa
Pero es su sangre, patrón
Yo estoy seguro que con el tiempo usted la va a querer igual que al joven
Necesitas agua, Daniel
Es que allá afuera está Nacho, quiere ver al doctor
Nacho, espera
Yo lo veo
Vamos, Dionisio
Don Nacho
Patrón, ¿cómo le va?
Bien, ¿qué andas haciendo por acá?
Pues es que...
Yo quería ver si usted me reponía otra vez mi trabajo
Yo necesito trabajar y no me quiero ir a otro lugar
Aquí nací y aquí mismo me quiero morir
Está bien, Nacho
Preséntate mañana y te pones a las órdenes de Dionisio
No, pues si ya estoy aquí
Me pongo a sus órdenes de una vez ahorita
Yo siento que me estás rehuyendo, hijo
No, ¿por qué lo dices?
Porque te quieres ir de aquí
Hijo
Esta sigue siendo tu casa
Tú sabes que yo te quiero igual
También yo a ti, mamá
Mamá
Sigue llamándome así
¿Es que ahora?
Ahora, igual que antes
Te considero mi hijo, José Armando
Yo sabía que tú no lo eras realmente
Y sin embargo nunca sospechaste la verdad
Porque jamás tuve para ti un gesto de indiferencia
O de desamor
Te traté con ternura
te cuide mucho
y creo que
que llegué a olvidarme
de que no habías nacido
de mi propio ser
porque un hijo
no es solo el que se ha llevado
en las entrañas
también es el que se cría
al amparo de nuestro cariño
brindándole cada minuto
de su vida
apoyo
y sostén espiritual.
Como estoy yo ahora aquí contigo
queriendo ayudarte
como lo que he sido siempre para ti.
Tu madre.
Mamá.
Mi muchacho adorado.
Vaya, Crisanta
Al fin te veo
Señor
Te has estado escondiendo de mí, ¿verdad?
Pensabas que nunca ibas a tener que rendirme cuentas de lo que hiciste
Señor
Yo ruego que me perdone
Es muy fácil ahora salir con eso.
Mira todo el trastorno que ha ocasionado tu mentira.
Debería echarte de esta casa por haberte atrevido a engañarme.
Fue con buena intención, señor. Usted lo sabe.
Usted deseaba tanto un hijo.
Y ahora no lo tengo.
Ahora, después de haberlo criado
De haberle dado mi apellido
Y haberle dicho a todo el mundo que era mi heredero
Me veo obligado a desmentirme
Todo por culpa tuya
Rodolfo, es que mi señora Blanca
Deja de culpar a los demás
Y asume tu responsabilidad
La única culpable eres tú.
Te advierto, Crisanta.
No te confíes.
Esmeralda se sintió mal.
¿Tiene algún problema?
Se le alteró la presión, pero ya se recuperó
Qué bien
Puedo hablar contigo
¿Cómo se dirá?
Espero que hayas recapacitado
con respecto a querer irte de esta casa.
No, no ha abandonado la idea.
Adrián Lucero me ofreció su casa.
Mira, José Armando,
déjate de tonterías y sé razonable.
Ya ves,
yo he modificado mi actitud
y estoy dispuesto a transigir.
Ahora,
después de que trató de hacerle a Esmeralda todo el daño posible.
hasta cometer la villanía de entregarla en manos de Lucio Malabert,
sabiendo que ese hombre...
Ya, ya.
Eso ya pasó.
No ha tenido consecuencias.
Olvídalo.
No es tan fácil, papá.
¿Ves?
Sigo siendo tu padre.
Lo dije inconscientemente.
No seas soberbio, José Armando.
Bien sabes cómo deseo que las cosas permanezcan igual que hasta ahora.
Usted no toma en cuenta, Esmeralda.
Espero que tenga suficiente juicio para acatar lo que nosotros acordemos.
Tú como su marido
Y yo como su padre
Para imponerle su voluntad si es su padre
No es culpa mía la situación en que estamos
Me duele que no quiera reconocerla como hija
Que se avergüence de...
Si tú aceptas
Yo la aceptaré a ella en el seno de nuestra familia
No como mi hija, pero...
Sí, como tu esposa.
Piénsalo.
Todo volverá a la normalidad y...
ustedes...
podrán ser felices.
Esmeralda, vas a volver.
Tienes que volver.
Tú ya no podrás ser feliz en ningún lado.
Solo aquí, junto a mí.
Todavía recuerdo su expresión cuando aquella sospecha atravesó su mente.
Y debe continuar con esa espina clavada en el corazón.
¿Qué le pasa, doctor?
Nada, nada, un dolor en el pecho
¡Ay, Dios mío!
Nada, nada
Otra vez me ha dado y luego se me pasa
¿Pero de qué le viene ese dolor?
No sé
El dolor de no verla, de no tenerla velado
¿Han sabido algo?
¿De qué?
De ellos, se han ido
Creo que no
¿Y dónde están?
Seguramente en la casa grande.
¿Juntos?
Me imagino.
Puedo buscar a Melesio.
Él debe saber algo de ellos.
¿Será posible?
¿Será posible que ella no diga nada de lo que ocurrió entre nosotros?
Nada ocurrió, doctor.
Eso es una mentira.
Esa es mi verdad.
Y si no viene José Hernando a reclamarme,
Tendré que ser yo quien siembre en él el veneno de esa mentira.
¿Descansaste?
¿Está usted aquí?
Sí, cuidando tu sueño.
¿Y José Armando?
Está afuera estudiando, esperando a que despertaras para ver cómo sigues.
José Armando.
Te quiere tanto, hija.
Ya dejará de quererme.
Hija, ¿por qué dices eso?
¿Acaso te has disgustado con él?
No.
Pero hubiera sido preferible que ustedes jamás regresaran a la casa grande
y que yo no hubiera conocido a José Armando
ni me enterara de quién soy.
Hubiera preferido seguir creyendo que era hija de unos pobres campesinos
y pasarme las horas en la gruta
oyendo cómo corre el agua, o caminar por el monte de noche,
o cortar flores y ponérselas a los muertitos olvidados,
y que Fermín me dijera cómo era la luna, las nubes, las estrellas,
entonces era feliz.
Nunca te hubieras recobrado, nunca hubieras sabido que eres hija mía.
Antes de saberlo, todos vivíamos felices
Usted, su esposo
Hija, estás dolida con Rodolfo, ¿verdad?
No puedes perdonarle la angustia que viviste en la casa de ese hombre
Del doctor Malaber
Por favor, no me haga preguntas, déjeme
Pero, hija
No quiero hablar de mí
¿Cómo hubiera deseado que ustedes jamás regresaran al monte?
Era mío
Y yo era feliz.
Si eras feliz, Esmeralda.
Conviviendo conmigo todos los días.
Ignorando la inquietud de un amor ajeno al mío.
¿Por qué tenía que aparecer el BQTFS?
¿Por qué?
¿Desperto?
Sí.
Acompáñala, hijo
Está muy deprimida
Voy a pedirle a Jacinta que le traiga algo de cenar
Hijo
Gracias por quedarte aquí
En tu casa
Lo hice por ti
Lo sé
Por eso te lo agradezco
Mi amor
José Armando
Te quiero
Te quiero mucho
Te querré siempre
No te vayas de aquí
No me dejes sola
Estaba decidido hacerlo
Ahora no sé, mi amor
Han hablado conmigo los señores Peñarreal
Ellos nunca dejarán de ser tus padres
Don Rodolfo me pidió que me quede
que considere que no ha pasado nada.
Dice que ahora estamos casados
y los dos pertenecemos a la familia.
¿Y por eso te quedas?
No, mi amor.
Me quedo por ti
y por mamá.
Me habló en una forma tan dulce,
igual que Crisanta.
Me pidieron perdón.
Pero, ¿de qué puedo perdonarlas?
Si me dieron todo, cariño, amor, ternura, paciencia, calor, me dieron caricias, me dieron su tiempo, me enseñaron a hablar, a caminar, a ser un hombre de bien.
A mí es a quien deben perdonar
Empezando por ti
¿Yo?
¿Qué te debo perdonar, mi amor?
El haber usurpado tu lugar
El haberte quitado
Todo lo que era tuyo
Mi amor, yo no quiero nada
Lo único que me importaba era tu amor
¿Por qué dices que te importaba?
¿Acaso ya no me quieres?
Es que ya no me quieres, Esmeralda
José Armando
Si la vida nos llegara a separar
Piensa que yo siempre, siempre te voy a amar
A mí ni nada ni nadie me arrancará de tu lado
Aunque tú misma me lo pidieras
Nunca me alejaré de ti
El tiempo pasa
Y ya no te puedo olvidar, mi reinita
Y el tiempo pasa
Y ya no te puedo olvidar, mi reinita
Porque el tiempo pasa y pasa
Y nunca jamás
¡Melesio!
Y nunca jamás
¡Melesio, es mi caso!
Y nunca jamás
Y nunca jamás
¡Melesio, necesito que vayas a cortar la hierba a la casa del doctor Malabén!
Ah, bueno, pues sí, está bueno, está bueno, está bueno.
Yo a luego voy para allá.
¿Puede ser hoy mismo?
Ah, pues sí, quién sabe, porque todavía no acabo aquí.
No le hace a la hora que termines.
Es más, si vas a la hora de la comida, te doy unos tacos.
Entonces, fíjate que yo creo que sí acabo.
¿Eh? A esa hora me calientan los taquitos y ahí caigo.
¡Melecio! ¡Ahí te espero!
Y el tiempo pasa y no te puedo olvidar, mi reinita.
Me enteré de que José Armando pensaba irse a tu casa, Dionisio.
Algo me dijo Adrián, patrón.
Te voy a rogar que si mi hijo te pide posadas, se la niegues.
Pero, don Rodolfo, él es...
Es mi hijo, Dionisio.
Y como tal, su lugar está aquí, en esta casa.
Quiero decirte que aunque Esmeralda sea una auténtica peña real,
José Armando jamás dejará de ocupar el lugar que siempre ha tenido en la casa grande y en la familia.
Pero, patrón, ¿cómo no le voy a brindar a su hijo mi casa si él me lo pide?
Lo que quiero es que lo aconsejes, Dionisio.
Que le hagas ver que para mí, él seguirá siendo José Armando Peñarreal.
Me da pena molestarla, señora, pero ¿podría decirle a Sebastián que se comunique conmigo a la Casa Grande?
Sí, es que necesito regresar a la ciudad cuanto antes.
Y quiero que me diga cómo va lo del departamento que alquilé.
Gracias, estaré esperando su llamada.
¿Cómo estás, Adrián?
Anoche me dejaste esperando
¿Cómo le va, Fermín?
Ya no pude ir a verlo, pero hoy me apuro y lo voy a buscar
Quiero platicarle unas cosas sobre mi persona
Me va a dar mucho gusto que me visites
Ahí te espero
Oye, Adrián, vengo a ver a Esmeralda
¿Sabes cómo amaneció?
No, pero yo creo que bien
Todo está muy tranquilo en la casa
¿Crees que pueda verla?
Ahorita le aviso.
Permítame tantito.
Jacinta, puedes darle un recado a Esmeralda.
Dile que Fermín quiere verla, está allá afuera.
¿Por qué no pasas, Adrián?
Ha de andar por el otro patio.
No.
No, no quiero entrar.
Avísale tú, por favor.
Está bien.
Ahorita le digo.
Qué bueno que Esmeralda ya está bien.
Nunca le había pasado lo de ayer.
Dice José Armando que ha estado tan tensa que seguramente le afectó a la presión.
Señorita Santa.
Allá afuera está Fermín, el del panteón, que viene a visitar a Esmeralda.
Perdón, a la señorita Esmeralda.
¿Esmeralda anda con su mamá por el jardín?
Ahorita les aviso
Con permisito
Qué raro se oye eso de que Esmeralda anda con su mamá
Sí
Ha sido un cambio muy fuerte para todos, Dominga
Mi señora Blanca se ve dichosa, saludable
Al revés del señor Peñarreal, ¿verdad?
Ay, yo estoy segura que don Rodolfo
está librando una gran batalla en contra de su propio orgullo y soberbia.
Amaneciste muy bonita, hija.
Este vestido te sienta muy bien.
Dominga me dijo que me lo pusiera.
En cuanto regresemos a la ciudad, te voy a comprar todo lo que necesites.
También veremos lo de tu operación.
José Armando ya me había comentado que tienes muchas posibilidades de poder ver.
Antes yo no pensaba mucho en eso.
Pero ahora sí
¿Y por qué antes no y ahora sí?
Si veo, disfrutaríamos más las cosas juntos
Quiero...
Quiero aprender a leer y escribir
Quiero ver los colores del cielo
Y de las flores
Quiero conocer el campo
Y el agua de la gruta
Quiero saber si son como me los he imaginado
Como Meles y Fermín me han platicado
Perdón, señora Blanca
es que la señorita Esmeralda tiene visita.
La quiere ver todo Fermín.
¿Fermín?
Pásala a la sala, Jacinta.
Yo preferiría recibirlo aquí, si no hay inconveniente.
Por supuesto que no.
Jacinta, hazlo pasar.
Gracias, señora.
Ellos siempre han estado a tu lado, ¿no es así, hija?
Sí, desde que yo era muy chiquita.
Melesio es una persona muy linda.
Aquí lo consideran el bobo del lugar,
Pero la verdad es que es un hombre muy sensible y muy noble
Que tal vez no razona las cosas con la cabeza
Pero lo hace con el corazón
Y Fermín
Fermín ha sido un fiel amigo mío
Sabio, paciente, cariñoso
Siempre aconsejándome y descubriéndome lo más bello de las cosas que me rodean
Los dos son muy buenos
Y me quieren mucho
Mamá, hija, no me alcanzará la vida para agradecerles el haberte llenado de cariño
que no recibiste de nosotros, tus padres.
No llores, mamá.
Mamá, mamá.
No me, no me, no me, no me.
En el patio de atrás están las herramientas.
Ay, mis taquitos.
Cuando termines de arreglar.
No, no, no, no, no.
La panza de Melesio tiene que estar llena.
Si no, ¿cómo? Mira, Juana.
Si no, ¿cómo?
Me desinflo.
¡Juana!
¡Juana!
Ay, espérate, Melesio.
¿Dónde vas?
Me has llamado mamá por primera vez.
Creo que empiezas a quererme un poquito, ¿verdad?
Ya la quiero y voy a quererla mucho más.
Me hubiera gustado tenerte siempre, desde pequeñita.
Debes haber sido linda cuando niña
No
Dice la amiga que era flaquita, flaquita
Como una culibrita del monte
Fea
No, no lo creo
Seguro que eras preciosa
Para mí lo hubieras sido
Nos hemos perdido de muchas cosas, Esmeralda
Pero ahora estamos juntas
Y nos esperan muchos momentos de felicidad
Buenas tardes
Fermín.
Don Fermín, está usted en su casa.
Gracias, señora Peña Real.
Fermín.
¿Le gustaría tomar algo?
No, no se moleste, señora.
No es molestia.
Le debo tanto, don Fermín.
Jacinta les traerá agua fresca.
Gracias, señora.
Con permiso.
Fermín.
Fermín, ven.
Fermín.
Qué bueno que vienes a verme.
Estoy muy angustiada y solo tú puedes comprenderme.
¿Qué pasa, Esmeralda?
Quiero a José Armando, lo quiero profundamente y él a mí.
¡Ah, pues qué bueno! Así es como se deben querer los esposos.
Eso es lo que me angustia, Fermín, que nos queremos y que yo...
No le he confesado lo que sucedió en la casa de Lucio
Esmeralda, hablé con el doctor Malaber
¿Qué te dijo? ¿Qué te dijo, Fermín?
¿Quieres saber qué pasó con mi Esmeralda?
Ella es mía
Mía
Pertenece en cuerpo y alma
¿Por qué? ¿Por qué callas?
Ese hombre es un canalla
No vale la pena que te preocupes más
Ni siquiera lo recuerdes, Esmeralda
Pero es que...
No permitas que nada ensombrezca tu felicidad
Lucha por ese amor tan hermoso que has conocido
Y trata de olvidar la mala experiencia que viviste en la casa de ese hombre
Te lo prometes
Le decía a Dominga que esta noche deberíamos hacer una cena especial para Esmeralda y José Armando por su matrimonio civil
¿Qué te parece, mi señora?
Muy bien, me agrada la idea
¿Y qué idea te agrada tanto, querida?
Queremos hacer algo especial esta noche por el matrimonio de mis hijos
Qué gracioso se oye eso de mis hijos.
Ah, Dominga le entusiasmó la idea.
Me lo imagino.
Por cierto, ¿en dónde anda la nueva heredera?
Está en el jardín, con don Fermín.
Gracias, Jacinta.
Esmeralda, dices que no recuerdas con claridad
lo que sucedió aquella noche en casa de Lucio,
que te desmayaste.
Sí.
¿Estabas tú sola con él?
En la habitación, sí
Pero en la casa también estaba Juan
Me ocurre una cosa
Voy a pedirle a esa mujer que venga a verte
Voy a exigirle que nos diga lo que sucedió
¿Tú crees que en verdad lo sepa?
Sí
Ella es la sombra de Lucio Balaber
¿Le adivina el pensamiento?
Es que solo ha trabajado para él
Siempre le ha sido fiel
No es solo fidelidad, Esmeralda.
Juana está enamorada de Lucio Malavides.
Qué amigos tan extraños tiene mi sobrina, ¿verdad?
¿Extraño?
¿Y por qué lo dice?
Imagínense, un sepulturero nada menos.
Y el tonto ese que se mete en esta casa como si fuera suya.
Y también el siniestro médico del pueblo
¿Cómo se llama?
Lucio
Lucio Malaver
Exactamente
Supongo que estará invitado a la celebración de Esmeralda
Tengo enormes deseos de conocerlo
Nos da gusto, Malesio
¿Es para mí?
Todo para ti.
¿Y cómo es Esmeralda, me decimos?
Me dijo que se había casado con el doctor Peñarreal.
Y que ahora vivían en la casa grande, ¿no es así?
¿Y la has visto?
¿Y está contenta?
¿Quiero decir, le gusta su nueva casa?
¡Ah! ¡Mi reñita! ¡Mi reñita está malita! ¡Pobrecita mi reñita!
¿Qué tiene?
¡Está malita de su pancita!
¡Y oye, y ve su mierdicita que le gusta re bien narco!
¡Y no más que la puede! ¡Dios mío!
¡Dios mío!
Me puso blanquita, blanquita
Como una abelita
Pobrecita
Y le dije yo, pa'l suelo
La pobrecita de mi reinita
Pero esta si corto la viste
La vi con mis ojitos
Ya, ya
Si te enteras de algo más
Ven y cuéntame
Te voy a pagar cada vez que me traigas noticias de Esmeralda
Aguanta, aguanta, bueno
Tapa el platón con el papel de aluminio para meterlo al horno antes de la cena
Sí, ya está, tía Tula
Mira, niña, lávate las manitas y escúrreme unas cerezas
Ay, ese pastel está quedando
Ay, quita, quita, eso nunca se hace, niña tonta
Oh, pues, nomás quería ver si estaba bueno
Qué bueno ni qué nada
Anda, lávate las manos
También me escoges unas nueces más grandes y más bonitas
Este pastel está hecho especialmente para el patrón, don Rodolfo
Le va a encantar
Pero a ver si ahora sí quiere cenar en el comedor con todos
Desde que regresó Esmeralda
La señorita Esmeralda, recuerda que es hija de los patrones
Pues desde que regresó ella
Don Rodolfo no hace presencia con la familia
Creo que no la quiere, Nadita
Pero no sea metiche
No hable de cosas que no sabe
Yo nada más digo lo que veo
Hoy en la noche se va a cenar con todos
Van a celebrar el matrimonio de los jóvenes
Tiene que estar
Yo te apuesto que se está muriendo de ganas de abrazar a su hija
Y la señorita Esmeralda también ha de querer que la abrace su papá
Rodolfo, por favor
Acompáñanos en la cena
No me necesitan
Ya me lo han demostrado
Mi amor, siempre te necesitaremos
Eres la cabeza de esta familia
Tienes que poner de tu parte
Tú quieres que José Armando siga contigo igual que antes
Y no creas el clima propicio para que así sea
Te niegas a convivir con tu familia
Con esta actitud
Lo único que estás logrando es que se enfríen las cosas
Mi amor, por favor, acompáñanos esta noche
Vamos a celebrar el matrimonio de nuestros hijos y tú no puedes fallar
¿Tú no piensas bajar a cenar?
No tengo apetito.
Pero hija, esta es una noche especial.
Tenemos que estar presentes con la familia.
Por favor, mamá, no inventes.
Si estoy en la cena o no, a nadie le importa.
Ay, hija, pero cómo te gusta equivocarte.
Tenemos que empezar por ganarnos, Esmeralda.
Si su entrada a la familia es inevitable,
lo mejor será que contemos con su simpatía.
Me parece muy bien.
Te nombro mi representante para todos mis asuntos familiares.
De veras que cuando quieres ser insoportable, no te cuesta el menor esfuerzo, Gracielita.
Mira, mamá, ya deben de estar en el comedor.
Anda, ve a ponerte al tanto de cómo van las cosas.
Pero basta de sarcasmos, Graciela.
Te arreglas y bajas al comedor.
Es una orden.
¿Qué pasa?
Poco a poquito
Como capullo que se hace flor
Adrián
Muy despacito
¿Cómo se me ocurrió mirar tan alto?
Yo, tan poquita cosa
Ella tan lejos como las estrellas
Jamás
Jamás podré alcanzarla
Pero me quiso
Me dio sus besos
Sentí latir su corazón junto al mío
Como otro desbocado
Me quiso
Y eso
Eso nunca se me borrará del alma
Aunque nunca vuelva a tenerla entre mis brazos
¿Traigo la pasta?
Si sigue en el horno se va a secar
Y si la saco, pues se va a enfriar
Espera un poco más
No, Jacinta, tráela de una vez
Vamos a servir la cena
Sí, señora
¿Cómo se va a servir la cena
Si ni siquiera hemos brindado por la pareja de recién casados?
Crisanta, saca la champaña que tenemos para las grandes ocasiones
Este es una celebración importante
Mi hijo José Armando
Se ha casado con mi hija Esmeralda
No te pierdas mañana
Esmeralda
¿Cómo lo crees?
Adriana andaba enamorando a Gracielita
Dominga, por favor, no
No le vayas a decir nada, por favor, no
Voy a faltar a una promesa que le hice a Esmeralda
Esperanza
Esperanza
Tu amor es puro como el sol
Esperanza, esperanza
Tienes los ojos del amor
Gracias por ver el video.
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